{"id":21815,"date":"2016-02-05T15:00:54","date_gmt":"2016-02-05T20:00:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/babel-babilonia\/"},"modified":"2016-02-05T15:00:54","modified_gmt":"2016-02-05T20:00:54","slug":"babel-babilonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/babel-babilonia\/","title":{"rendered":"BABEL, BABILONIA"},"content":{"rendered":"<p>Babilonia, a diferencia dc *Egipto, que en el simbolismo b\u00ed\u00adblico tiene un significado ambiguo, figura siempre en la Biblia como un poder de mal, aunque Dios puede en ocasiones utilizarlo para realizar sus designios.<\/p>\n<p>1. El signo de Babel. A\u00fan antes de que Israel entrara en relaci\u00f3n directa con la gran ciudad de Mesopotamia, \u00e9sta se hallaba ya presente en el horizonte de la historia sagrada. Babel es, en efecto, el nombre hebreo de Babilonia, y la famosa torre de que habla el G\u00e9nesis (11,1-9) no es otra cosa sino la torre de pisos, o ziggurat, de su gran templo. Esta torre, signo por excelencia de la *idolatr\u00ed\u00ada babil\u00f3nica, es presentada tambi\u00e9n como s\u00ed\u00admbolo de la *soberbia humana. As\u00ed\u00ad la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica relaciona la confusi\u00f3n de las *lenguas con el signo de Babel: as\u00ed\u00ad castig\u00f3 Dios a los hombres por su orgullosa idolatr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. El azote de Dios. Sin embargo, a partir del siglo VII ejerce Babilonia un papel m\u00e1s directo en la historia sagrada. Es la hora en que los caldeos, que la han conquistado, piensan en arrebatar a N\u00ed\u00adnive el imperio del Medio Oriente. Potencia temerosa, que \u00abhace de su *fuerza su Dios\u00bb (Hab 1,11); pero Dios va a hacer que entre en su juego esta potencia. Babilonia contribuye as\u00ed\u00ad a ejecutar su *juicio contra N\u00ed\u00adnive (Nah 2,2-3,19). Es el azote de Dios para Israel y para los reinos circundantes: Yahveh los ha entregado a todos en manos de Nabucodonosor, su rey, cuyo yugo deben llevar (Jer 27,1-28,17). Es el *c\u00e1liz de oro con que Yahveh embriaga a los pueblos (Jer 25,15.29; 51,7). Es el martillo de que se sirve para machacar a la tierra entera (Jer 50,23; 51,20ss). Va sobre todo a ejecutar el juicio de Yahveh contra Jud\u00e1 (Jer 21,3-7): su tierra ser\u00e1 el lugar de *exilio y *cautividad, donde recoger\u00e1 Dios el resto de su pueblo (Jer 29,1-20). Dura realidad, que evocan los libros de los reyes (2 Re 24-25); pero \u00abjunto a las riberas de Babilonia\u00bb, donde los c\u00e1nticos ceden el puesto a los llantos (Sal 137), los jud\u00ed\u00ados deportados conocen el sufrimiento purificador, que prepara las restauraciones futuras.<\/p>\n<p>3. La ciudad del mal. Este papel providencial de Babilonia no le impide ser la ciudad del mal por excelencia. Es cierto que, como las otras naciones, incluso como N\u00ed\u00adnive (Is 19,24; cf. Ion), est\u00e1 llamada a unirse un d\u00ed\u00ada al pueblo de Dios (Sal 87,4). Pero al igual que N\u00ed\u00adnive, se ha complacido en su propia fuerza (Is 47,7s.10; cf. 9,7-14). Se ha erguido ante Yahveh con soberbia e insolencia (Jer 50,29-32, cf. Is 14 13s). Ha multiplicado los cr\u00ed\u00admenes: hechicer\u00ed\u00ada (Is 47,12), idolatr\u00ed\u00ada (Is 46, 1; Jer 51,44-52), crueldades de toda suerte&#8230; Ha llegado a ser verdaderamente el templo de la malicia (Zac 5,5-11), la \u00abciudad de la nada\u00bb. (Is 24,10[?]).<\/p>\n<p>4. Salir de Babilonia. Si el *exilio era un justo castigo para Israel culpable, ahora, para el peque\u00f1o resto convertido por la prueba, es un *destierro intolerable e incluso una morada peligrosa. Una vez pasados los 70 a\u00f1os predichos (*n\u00famero convencional&#8217; Jer 25,11; 29,10; 2Par 36,21), va, pues a llegar el a\u00f1o de la remisi\u00f3n (Is 61,2; cf. Lev 25 10). Esta liberaci\u00f3n tan esperada es para el pueblo de Dios una \u00abbuena nueva\u00bb (Is 40,9; 52,7ss). Los exiliados son invitados a abandonar la malvada ciudad: \u00ab\u00c2\u00a1Salid de Babilonia!\u00bb (Is 48,20; Jer 50,8) \u00c2\u00a1Fuera! \u00c2\u00a1No toqu\u00e9is nada impuro!\u00bb (Is 52, 11). Asi van a salir de nuevo para Jerusal\u00e9n, como en un nuevo *\u00e9xodo. Momento cuyo solo recuerdo en los siglos venideros colmar\u00e1 los corazones de gozo (Sal 126,1 s). Fecha importante, de la que Mateo hace una etapa hacia la era mesi\u00e1nica (Mt 1,11s).<\/p>\n<p>5. El juicio de Babilonia. Al mismo tiempo que la historia sagrada toma as\u00ed\u00ad un nuevo sesgo, Babilonia, azote de Dios, pasa a su vez por la experiencia de los juicios divinos. Se ha formado el expediente contra la ciudad del mal. La sentencia es anunciada con j\u00fabilo por los profetas (Is 21,1-10; Jer 51,11s). Entonan sobre Babilonia ir\u00f3nicas lamentaciones (Is 47) Describen por adelantado su espantosa ruina (Is 13; Jer 50,21-28; 51,27-43). Ser\u00e1 el *dia de Yahveh contra ella (Is 13,6&#8230;), la *venganza de Yahveh contra sus dioses (Jer 51, 44-57). La marcha triunfal de Ciro es como el pr\u00f3dromo de este acontecimiento (Is 41,1-5; 45,1-6); los ej\u00e9rcitos de Jerjes lo ejecutar\u00e1n en 485, tanto que de Babilonia no quedar\u00e1 piedra sobre piedra (cf. quiz\u00e1 Is 24,7-18; 25,1-5). No obstante, seguir\u00e1 viviendo en el recuerdo de los jud\u00ed\u00ados como el tipo de la ciudad pagana condenada a la perdici\u00f3n, y su rey Nabucodonosor como el tipo del tirano soberbio y sacr\u00ed\u00adlego (Dan 2-4; Jdt 1,1-12).<\/p>\n<p>6. Permanencia del misterio de Babel. La ciudad hist\u00f3rica de Babilonia cay\u00f3 mucho antes del advenimiento del NT. Pero a trav\u00e9s de ella el pueblo de Dios adquiri\u00f3 conciencia de un misterio de iniquidad que est\u00e1 constantemente en acci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad en la tierra: Babilonia y *Jerusal\u00e9n, erguidas una frente a otra, son las dos ciudades entre las que se reparten los hombres, la ciudad de Dios y la ciudad de *Sat\u00e1n. Ahora bien, la Iglesia primitiva se dio r\u00e1pidamente cuenta de que tambi\u00e9n ella se ve\u00ed\u00ada empe\u00f1ada en este mismo drama de las dos ciudades. Frente a la nueva Jerusal\u00e9n (G\u00e1l 4,26; Ap 21), Babilonia contin\u00faa irgui\u00e9ndose a cada instante. A partir de la persecuci\u00f3n de Ner\u00f3n adopta el semblante concreto de la Roma imperial (IPe 5,13). El Apocalipsis la describe en este sentido como la famosa prostituta, sentada sobre una *bestia escarlata, ebria de la sangre de los santos (Ap 17). Hace causa com\u00fan con el drag\u00f3n, que es *Sat\u00e1n, y la *bestia, que es el *anticristo. As\u00ed\u00ad el pueblo de Dios es invitado a esquivarla (Ap 18,4), pues su juicio est\u00e1 pr\u00f3ximo: Babilonia la grande va a caer (Ap 18,1-8) y las naciones enemigas de Dios se lamentar\u00e1n por ella, mientras que el cielo resonar\u00e1 en aclamaciones (Ap 18,9-19,10). Tal es la suerte reservada finalmente a la ciudad del mal; toda cat\u00e1strofe hist\u00f3rica que alcanza a los imperios terrenales \u00e7rigidos contra Dios y contra su Iglesia es una actualizaci\u00f3n de este juicio divino. Los or\u00e1culos contra Babilonia conservados en el AT hallan en esta perspectiva su cumplimiento escatol\u00f3gico: quedan suspendidos como una amenaza sobre las *naciones pecadoras que encarnan de siglo en siglo el misterio de Babilonia. -> Anticristo &#8211; Cautividad &#8211; Guerra &#8211; Lengua &#8211; Soberbia &#8211; Pentecost\u00e9s &#8211; Persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Babilonia, a diferencia dc *Egipto, que en el simbolismo b\u00ed\u00adblico tiene un significado ambiguo, figura siempre en la Biblia como un poder de mal, aunque Dios puede en ocasiones utilizarlo para realizar sus designios. 1. El signo de Babel. A\u00fan antes de que Israel entrara en relaci\u00f3n directa con la gran ciudad de Mesopotamia, \u00e9sta &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/babel-babilonia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBABEL, BABILONIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-21815","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21815","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21815"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21815\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21815"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21815"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21815"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}