{"id":21816,"date":"2016-02-05T15:00:57","date_gmt":"2016-02-05T20:00:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bestia-bestias\/"},"modified":"2016-02-05T15:00:57","modified_gmt":"2016-02-05T20:00:57","slug":"bestia-bestias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bestia-bestias\/","title":{"rendered":"BESTIA, BESTIAS."},"content":{"rendered":"<p>1. Nacimiento de una simb\u00f3lica. No se trata en la Biblia de una simb\u00f3lica an\u00e1loga a la de los bestiarios de la edad media; cuando mucho, se esboza a prop\u00f3sito de algunos *animales. Sin embargo, las bestias enemigas del hombre ocupan cierto lugar en el pensamiento religioso, y proporcionan representaciones figurativas, que encontramos constante-mente desde el G\u00e9nesis hasta el Apocalipsis. Nada de reflexiones sobre el misterio animal; en cambio, ah\u00ed\u00ad est\u00e1n todos los animales repelentes o peligrosos, sin excluir los de la leyenda : &#8216;los animales feroces, leones, lobos y panteras (Os 5,14; Hab 1,8), hienas y chacales (Is 13,22); las rapaces y las aves de las ruinas (Is 13,21; 34,llss; Sof 2,14); los reptiles, del basilisco al cocodrilo (Sal 91,13; Ez 29); los insectos nefastos, como las &#8216;langostas y salta-montes (Nah 3,15ss)&#8230; Toda una fauna maligna, en conexi\u00f3n con la presencia de los *demonios (cf. los s\u00e1tiros de Is 13,21; 34,12-14; Lev 17,7), se alza as\u00ed\u00ad frente al hombre. Sin contar los grandes monstruos marinos (G\u00e9n 1,21), prototipos de la bestia por excelencia, el drag\u00f3n, la serpiente huidiza, Rahab o Leviat\u00e1n (Is 27,1; Job 7,12; Is 51,9). Aqu\u00e9l, que personifica al *mar en la simb\u00f3lica de los mitos orientales, se yergue frente al mismo Yahveh como el adversario de su designio de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. En los or\u00ed\u00adgenes. En efecto, algunos textos, reasumiendo una imaginer\u00ed\u00ada ahora ya desmitizada, representan el acto *creador de Dios como un combate victorioso contra el monstruo primordial, encarnaci\u00f3n del desorden: Rahab o Leviat\u00e1n (Sal 74,13s; 89,10s; Job 9,13; 25,12; Is 51,9). Primera *guerra, situada fuera del tiempo, que va a dar un sentido a todos los enfrentamientos hist\u00f3ricos entre Yahveh y sus *enemigos. El primero de estos enfrentamientos es el drama del *para\u00ed\u00adso (G\u00e9n 3). En el G\u00e9nesis, el adversario solapa-do de Dios y de los hombres no es llamado todav\u00ed\u00ada por su verdadero nombre; pero tras la serpiente terrestre se oculta la serpiente prototipo, el drag\u00f3n,. que es el diablo y *Sat\u00e1n (Sab 2,24; Ap 12,9; 20,2). La bestia maldita entre todas representa as\u00ed\u00ad al maldito por excelencia; y la historia ser\u00e1 un campo cerrado, en el que \u00e9ste se enfrentar\u00e1 con la posteridad de la *mujer, sobre la que ha adquirido cierto poder (G\u00e9n 3,14ss).<\/p>\n<p>3. Los combates de la bestia contra el hombre.<\/p>\n<p>a) Las bestias, azotes de Dios. Esta guerra se sit\u00faa primeramente al nivel temporal: las bestias mal\u00e9ficas atacan a la humanidad pecadora. Pero no obran con plena independencia; Dios sabe enderezar su acci\u00f3n a sus fines; son los art\u00ed\u00adfices de su *juicio contra Egipto (Ex 7, 26-8,28; 10,1-20; Sab 16,1-12); ejecutan sus maldiciones contra su pueblo infiel (Dt 28,26.42; cf. Jer 15,3). En el desierto, serpientes abrasado-ras muerden a los que murmuran (N\u00fam 21,5-7); en la tierra prometida, langostas devoran las cosechas, como ej\u00e9rcito terrible cuya invasi\u00f3n anuncia el *d\u00ed\u00ada de Yahveh (Jl 1-2). As\u00ed\u00ad se vuelven a hallar langostas simb\u00f3licas entre las plagas escatol\u00f3gicas, extra\u00f1os caballeros que devastan a la humanidad pecadora (Ap 9,3-10; cf. Nah 3,15ss; Jer 51,27). A su cabeza marcha el \u00e1ngel del abismo (Ap 9,11); y nadie podr\u00e1 esquivarlos si no est\u00e1 marcado para la salvaci\u00f3n (Ap 9,4; cf. 7,3).<\/p>\n<p>b) Los triunfos de la bestia. Pero la bestia tiene otros triunfos. A cubierto de la bestia, *Sat\u00e1n se hace adorar por los hombres. Estos, en su ceguera, se postran ante \u00abtoda clase de reptiles y de animales repugnantes\u00bb (Ez 8,10). Esta forma de idolatr\u00ed\u00ada, proscrita de Israel por la ley (Dt 4,16ss), hace estragos entre los pueblos paganos (Sab 11,15; 12, 24; 13,10.14; Rom 1,23), atrayendo sobre ellos los rigores de &#8216;la *ira divina (Sab 16,1-9; Rom 1,24ss). M\u00e1s a\u00fan, la bestia se encarna en cierto modo en los grandes imperios paganos que tratan de dominar el mundo; hacen *guerra al pueblo de Dios y manifiestan una arrogancia sacr\u00ed\u00adlega (Dan 7,2-8). As\u00ed\u00ad se reanuda ac\u00e1 abajo el combate primordial, puesto que la bestia en cuesti\u00f3n tiene su poder del drag\u00f3n, pr\u00ed\u00adncipe de este mundo (Ap 13,4). Frente a Cristo rey se yergue como el *anticristo, blasfemando, persiguiendo a los san-tos y haci\u00e9ndose adorar (Ap 13,1-9) y nadie tiene derecho a vivir aqu\u00ed\u00ad en la tierra si no est\u00e1 marcado con su cifra (Ap 13,16ss; *n\u00famero). Esta pretensi\u00f3n del imperio totalitario no es s\u00f3lo cosa de Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes o de la Roma pagana; se la ver\u00e1 re-nacer a todo lo largo de la historia de la Iglesia.<\/p>\n<p>c) La derrota de la bestia. Pero este triunfo de la bestia no es sino aparente y moment\u00e1neo. Ya en el AT se afirma ala *victoria de los creyentes. Para Israel en el desierto erige Mois\u00e9s el signo de la serpiente de bronce (N\u00fam 21,9) y todo el que la mira queda con vida (Sab 16,6). Frente a la zoolatr\u00ed\u00ada de los paganos sabe Israel defender su fe en el \u00fanico Dios vivo (Dan 14,23-42). Afronta sin flaquear el peligro de los leones, y Dios le libra de ellos (Dan 6), pues quienquiera que se f\u00ed\u00ada de Dios es guardado por sus *\u00e1ngeles y puede pisotear a las bestias mal\u00e9ficas (Sal 91,11-13). Estas victorias anticipadas anuncian la de Jes\u00fas: \u00e9ste, una vez que ha rechazado a Sat\u00e1n (Mt 1,11 p), permanece en el desierto \u00abcon las bestias salvajes\u00bb, servido por los \u00e1ngeles (Mc 1,13). As\u00ed\u00ad puede comunicar a sus disc\u00ed\u00adpulos \u00abel poder de pisotear serpientes, escorpiones y todo poder del enemigo\u00bb, pues ahora Sat\u00e1n ha ca\u00ed\u00addo del cielo y los mismos *demonios est\u00e1n sometidos a los enviados de Jes\u00fas (Lc 10,17ss; cf. Mc 16,17s). Si la derrota de la Biblia no es todav\u00ed\u00ada p\u00fablica, es, sin embargo, cosa hecha.4. La muerte de la bestia. El *juicio que pondr\u00e1 fin a la historia llevar\u00e1 consigo la consumaci\u00f3n de esta derrota : se matar\u00e1 a la bestia, y su cuerpo ser\u00e1 entregado al fuego (Dan 7,11-27). Ser\u00e1 el \u00faltimo combate de Cristo (Ap 19,11-16), en defensa de su ciudad santa &#8216;contra las *naciones desencadenadas (Ap 20,8s). Entonces Sat\u00e1n, y la *muerte y el Hades, y la bestia y su falso profeta, y todos los adoradores de la bestia, secuaces del anticristo, ser\u00e1n arrojados juntos al estanque de fuego y de azufre, que es &#8216;la muerte segunda (Ap 19,19ss ; 20,10.14). As\u00ed\u00ad tendr\u00e1 fin el drama que se inaugur\u00f3 en los or\u00ed\u00adgenes.<\/p>\n<p>-> Animales &#8211; Anticristo &#8211; Demonios &#8211; Guerra &#8211; Mar &#8211; Sat\u00e1n.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Nacimiento de una simb\u00f3lica. No se trata en la Biblia de una simb\u00f3lica an\u00e1loga a la de los bestiarios de la edad media; cuando mucho, se esboza a prop\u00f3sito de algunos *animales. 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