{"id":21827,"date":"2016-02-05T15:01:20","date_gmt":"2016-02-05T20:01:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padres-y-padre\/"},"modified":"2016-02-05T15:01:20","modified_gmt":"2016-02-05T20:01:20","slug":"padres-y-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padres-y-padre\/","title":{"rendered":"PADRES Y PADRE"},"content":{"rendered":"<p>Al mundo que pretende instaurar \u00abuna fraternidad sin padre\u00bb revela la Biblia que Dios es esencialmente Padre. Partiendo de la experiencia de los padres y de los esposos de la tierra, a los que la vida familiar proporciona el medio de ejercer la autoridad y de realizarse en el amor, y en contraste con la forma aberrante en que el paganismo transfer\u00ed\u00ada a sus dioses estas realidades humanas, el AT revela el *amor y la autoridad del Dios vivo con las im\u00e1genes del padre y del *esposo. El NT las reasume ambas, pero \u00abda cumplimiento\u00bb a la del Padre revelando la filiaci\u00f3n \u00fanica de Jes\u00fas y &#8216;la dimensi\u00f3n todav\u00ed\u00ada insospechada que esta filiaci\u00f3n procura a la paternidad de Dios sobre todos los hombres.<\/p>\n<p>I. LOS PADRES DE LA RAZA CARNAL. 1. Amo y se\u00f1or. En el plano que podr\u00ed\u00ada llamarse horizontal, el padre es el jefe indiscutido de la familia, al que la esposa reconoce como amo (baal, G\u00e9n 20,3) y *se\u00f1or (ad\u00f3n, 18,12), del que depende la *educaci\u00f3n de los muchachos (Eclo 30,1-13), la conclusi\u00f3n de los *matrimonios (G\u00e9n 24.2ss; 28,1s), la libertad de las muchachas (Ex 21,7), y hasta (antiguamente) la vida de los hijos (G\u00e9n 38,24; 42,37); en \u00e9l se encarna la familia entera, cuya unidad realiza (p. e. 32,11) y que consiguientemente se llama beyt ab, \u00abcasa paterna\u00bb (34,19).<\/p>\n<p>Por analog\u00ed\u00ada, como la *casa viene a designar un clan (p.e. Zac 12,12ss),una fracci\u00f3n importante del pueblo (p.e. \u00abla casa de Jos\u00e9\u00bb) o incluso el pueblo entero (\u00abla casa de Israel\u00bb), resulta que la autoridad del jefe de estos grupos se concibe a imagen de la del padre en la familia (cf. Jer 35,18). Con la monarqu\u00ed\u00ada, el *rey es \u00abel padre\u00bb de la naci\u00f3n (ls 9,5), as\u00ed\u00ad como Nabonido en Babiloni\u00e1 es calificado de \u00abpadre de la patria\u00bb. El nombre de padre se aplica tambi\u00e9n a los sacerdotes (Jue 17,10; 18,19), a los consejeros reales (G\u00e9n 45,8; Est 3,13f; 8,121), a los profetas (2R 2, 12) y a los sabios (Prov 1,8, etc.; cf. Is 19,11), por raz\u00f3n de su autoridad de educadores. Por su irradiaci\u00f3n horizontal, los \u00abpadres\u00bb de esta tierra preparaban a Israel a recibir como un *pueblo \u00fanico la salud de Dios y a reconocer en Dios a su Padre.<\/p>\n<p>2. Antepasado de un linaje. En el plano vertical el padre es principio de una descendencia y eslab\u00f3n de un linaje. Procreando, \u00e9l mismo se se perpet\u00faa (G\u00e9n 21,12; 48,16), contribuye al mantenimiento de su raza, con la seguridad de que el patrimonio familiar recaer\u00e1 en herederos procedentes de \u00e9l (15,2s); si muere su hijo se le considera a \u00e9l como castigado por Dios (N\u00fam 3,4; 27,3s).<\/p>\n<p>En el punto inicial del linaje, los antepasados son los padres por excelencia, en los que est\u00e1 preformado el porvenir de &#8216;la raza. As\u00ed\u00ad como en la *maldici\u00f3n del hijo de Cam est\u00e1 incluida la subordinaci\u00f3n de los cananeos a los hijos de Sem, as\u00ed\u00ad la grandeza de Israel est\u00e1 contenida de antemano en la *elecci\u00f3n y en la *bendici\u00f3n de Abraham (G\u00e9n 9,20-27; 12.2). Las etapas de la vida de Abraham, de Isaac y de Jacob est\u00e1n jalonadas por la promesa de una descendencia innumerable y de un pa\u00ed\u00ads abundoso; en efecto, la historia de Israel est\u00e1 escrita en filigrana en su historia, as\u00ed\u00ad como la de los pueblosvecinos en las de Lot, de lsmael y de Esa\u00fa, excluidos de las promesas (G\u00e9n 19,30-38; 21,12s; 36,1). De la misma manera cada tribu hace remontar a su antepasado ep\u00f3nimo la responsabilidad de su situaci\u00f3n en la anfiction\u00ed\u00ada (G\u00e9n 49,4). Las genealog\u00ed\u00adas, aun expresando con frecuencia otras relaciones diferentes, o m\u00e1s complejas que la comunidad de sangre (G\u00e9n 10), sistematizan los linajes paternos y subrayan as\u00ed\u00ad la importancia de los antepasados, cuyos actos condicionaron el porvenir y los derechos de sus descendientes. Particularmente las de las tradiciones sacerdotales (G\u00e9n 5; 11) sit\u00faan la sucesi\u00f3n de las *generaciones con referencia a la elecci\u00f3n divina y a la salvaci\u00f3n, estableciendo cierta continuidad entre *Ad\u00e1n mismo y los patriarcas.<\/p>\n<p>II. LOS PADRES DE LA RAZA ESPIRITUAL. Si los patriarcas son los padres por excelencia del pueblo elegido, no lo son propiamente en raz\u00f3n de su paternidad f\u00ed\u00adsica, sino a causa de las *promesas que, por encima de la raza, alcanzar\u00e1n finalmente a los que imiten su fe. Su paternidad \u00abseg\u00fan la carne\u00bb (Rom 4,1) no era sino la condici\u00f3n provisional de una paternidad espiritual y universal, fundada en la permanencia y en la coherencia del plan salv\u00ed\u00adfico de un Dios constantemente en acci\u00f3n desde la *elecci\u00f3n de *Abraham hasta la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas (Ex 3,15; Act 3,13). Pablo fue el te\u00f3logo de esta paternidad espiritual; pero la idea estaba preparada ya desde el AT.<\/p>\n<p>1. Hacia una superaci\u00f3n de la primac\u00ed\u00ada de la raza. El aspecto espiritual de la paternidad de los antepasados adquiere una importancia creciente en el AT a medida que se va profundizando la idea de solidaridad en el mal y en el bien. La ascendencia de los \u00abpadres\u00bb, que crece con cada generaci\u00f3n, no comprende s\u00f3lo a los patriarcas, y ni siquiera s\u00f3lo a los antepasados cuyo elogio se hace en el siglo n (Eclo 44-50; IMac 2. 51-61); incluye tambi\u00e9n a rebeldes, en cuya primera fila colocan algunos profetas al mismo Jacob, el ep\u00f3nimo de la naci\u00f3n (Os 12,3ss: Is 43,27). Ahora bien, estos rebeldes comprometen a sus descendientes, estimados solidarios de su desobediencia y de su castigo (Ex 20,5; Jer 32,18: Bar 3,4s; Lam 5,7; Is 65,6s; Dan 9, 16); por el hecho de ser sus padres seg\u00fan la paternidad f\u00ed\u00adsica se cree que l\u00f3gicamente le hacen heredar con una verdadera paternidad moral sus faltas o por lo menos los *castigos en que incurren. Jerem\u00ed\u00adas (31,29s) y Ezequiel (18) protestan contra esta concepci\u00f3n autom\u00e1tica de la *retribuci\u00f3n ; cada uno es castigado a la medida de su propio pecado.<\/p>\n<p>A partir del exilio se insin\u00faa un progreso similar en cuanto a la solidaridad en la l\u00ed\u00adnea del bien. Nunca apareci\u00f3 Dios tan claramente como el \u00fanico Padre de su pueblo, como en el momento mismo en que&#8217;Abraham y Jacob, cuya herencia es ocupada por intrusos (cf. Ez 33,24), parecen olvidar a su posteridad (Is 63, 16): es que en medio de la *prueba se forma un \u00abIsrael cualitativo\u00bb, al que no pertenecen todos los descendientes de Abraham seg\u00fan la carne, sino \u00fanicamente los que imitan su ansia de *justicia y su *esperanza (Is 51,1ss). Por lo dem\u00e1s, la raza de Israel \u00bfno es impura desde su origen, seg\u00fan el linaje tanto de los padres como de las madres (Ez 16,3)? El cronista mismo \u00bfno reconoce el parentesco de su pueblo con clanes paganos (1Par 2,18-55)? \u00bfNo hay profetas que proclaman la posibilidad de que los pros\u00e9litos se agreguen al pueblo de las promesas (Is 56,3-8; cf. 2Par 6,32s)? A pesar de los arranques de nacionalismo, noest\u00e1 lejos el tiempo en que la ben\u00e9fica paternidad de Abraham y de los grandes antepasados se actualice por la fe y no ya por la raza.<\/p>\n<p>2. De la naci\u00f3n al universo. A medida que la paternidad de los antepasados se va concibiendo m\u00e1s espiritualmente, se hace tambi\u00e9n m\u00e1s universal. Esto se nota claramente por lo que se refiere a *Abraham. Seg\u00fan la tradici\u00f3n sacerdotal su nombre significa \u00abpadre de una multitud\u00bb, es decir, de una multitud de pueblos (G\u00e9n 17,5). Asimismo la promesa de G\u00e9n 12,3: \u00abPor ti se bendecir\u00e1n todas las naciones de la tierra\u00bb se conviert\u00e9 en la traducci\u00f3n griega en: \u00aben ti ser\u00e1n benditas&#8230;\u00bb (cf. Eclo 44,21; Act 3,25; G\u00e1l 3,8). Los LXX, en lugar de magnificar a la raza elegida, quieren insinuar la idea de que todos los pueblos participar\u00e1n un d\u00ed\u00ada de la *bendici\u00f3n de Abraham.<\/p>\n<p>Estas corrientes universalistas, todav\u00ed\u00ada contrapesadas con frecuencia por la tendencia inversa a hacer de la raza algo absoluto (Esd 9,2), las llevan a t\u00e9rmino Juan Bautista y Jes\u00fas. \u00abDe estas piedras puede Dios suscitar hijos de Abraham\u00bb (Mt 3, 9 p), afirma Juan. En cuanto a Jes\u00fas mismo, si hay una filiaci\u00f3n de Abraham que es indispensable para la salvaci\u00f3n, no est\u00e1 constituida por la pertenencia racial, sino por la *penitencia (Lc 19,9), por la imitaci\u00f3n de las *obras del patriarca, es decir, de su *fe (Jn 8,33.39s). Y Cristo deja entender que Dios suscitar\u00e1 a los padres, por el llamamiento de los paganos, una posteridad espiritual de creyentes (Mt 8,11).<\/p>\n<p>3. De la predicaci\u00f3n a la realidad vivida. La vida de la Iglesia, dando una primera realizaci\u00f3n al anuncio de Jes\u00fas, permite al doctor de los paganos (lTim 2,7), aguijoneado por la crisis judaizante, profundizar los mismos temas. Es cierto que para Pablo los miembros del \u00abIsrael seg\u00fan la carne\u00bb (lCor 10,18), \u00abamados a causa de los padres\u00bb (Rom 11,28), conservan, precisamente en virtud de las *promesas hechas a \u00e9stos (Act 13, 17.32s) cierta prioridad en el llamamiento a la salvaci\u00f3n (Rom 1,16; cf. Act 3,26), aun cuando muchos se niegan a creer en el *heredero por excelencia de las promesas (G\u00e1l 3,16) haci\u00e9ndose as\u00ed\u00ad esclavos como Ismael (G\u00e1l 4,25). Pero dentro del \u00abIsrael de Dios\u00bb (G\u00e1l 6,16) no hay diferencia entre jud\u00ed\u00ados y gentiles (Ef 3,6): todos, *circuncisos o no, \u00abprofesando la *fe de Abraham, padre de todos nosotros\u00bb, vienen a ser hijos del patriarca y beneficiarios de las *bendiciones prometidas a su descendencia (G\u00e1l 3,7ss; Rom 4,11-18). En el *bautismo nace una nueva raza espiritual de hijos de Abraham seg\u00fan la promesa (G\u00e1l 3,27ss), raza cuyos primeros representantes no tardar\u00e1n en ser llamados tambi\u00e9n padres (2Pe 3,4).<\/p>\n<p>III. PATERNIDAD DEL DIOS DE LOS PADRES. 1. De los padres al Padre. La espiritualizaci\u00f3n progresiva de la idea de paternidad del hombre hizo posible la revelaci\u00f3n de la de Dios. Si la paternidad de los patriarcas parece inoperante durante el exilio, ofrece, en cambio, la ocasi\u00f3n de encarecer la permanencia de la paternidad de Yahveh (Is 63,16): pese al contraste, la paternidad puede por tanto atribuirse a la vez a los antepasados y a Dios. Esto resulta tambi\u00e9n de la historia \u00absacerdotal: situando a *Ad\u00e1n -creado a imagen de Dios (G\u00e9n 1,27) y engendrando tambi\u00e9n a su imagen (5,lss) &#8211; en lo m\u00e1s alto de la escala de las generaciones, sugiere que el linaje de los ascendientes se remonta hasta Dios. Lucas har\u00e1 m\u00e1s tarde lo mismo (Lc 3,23-38). Finalmente, para Pablo Dios es el Padre supremo, al que toda patria (grupo procedente de un mismo antepasado) debe su existencia y su valor (Ef 3,14s). As\u00ed\u00ad, entre los padres humanos y Dios existe una semejanza que permite aplicar a \u00e9ste el nombre de Padre; todav\u00ed\u00ada m\u00e1s: s\u00f3lo esta paternidad divina da a las paternidades humanas su pleno significado en el pian de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Trascendencia de la paternidad divina. No es, sin embargo, un razonamiento de analog\u00ed\u00ada lo que condujo a Israel a llamar a Dios su Padre; fue una experiencia vivida, y quiz\u00e1s una reacci\u00f3n contra la concepci\u00f3n de los pueblos vecinos.<\/p>\n<p>Todas las naciones antiguas invocaban a su dios como a su padre. Entre los semitas se remontaba muy lejos esta costumbre, y la cualidad paterna inclu\u00ed\u00ada para ellos una funci\u00f3n de protecci\u00f3n y de se\u00f1or\u00ed\u00ado del dios. En los textos de Ugarit (siglo xiv), El, dios supremo del pante\u00f3n cananeo, es llamado \u00abrey padre 8unem\u00bb : con esto se expresa su dominio sobre los dioses y sobre los hombres. Su mismo nombre de El, que es tambi\u00e9n el del Dios de los patriarcas (G\u00e9n 46,3), parece haber designado primitivamente al seih, o \u00abjeque\u00bb, y as\u00ed\u00ad marcar\u00ed\u00ada su autoridad sobre lo que a veces se llama su clan.<\/p>\n<p>Seg\u00fan este primer valor pudo pasar a la Biblia la idea de paternidad divina. Pero exist\u00ed\u00ada otro valor, desechado por el AT. En efecto, el El fenicio, comparado con un toro como el Min egipcio, fecundaba a su esposa y engendraba a otros dioses. Baal, hijo de El, estaba especializado en la fecundaci\u00f3n de las parejas humanas, de los animales y de la tierra, mediante la imitaci\u00f3n ritual de su uni\u00f3n con su paredra. Ahora bien, Yahveh es, en cambio, \u00fanico; no tiene sexo, ni paredra, ni hijo en sentido carnal. Si los poetas llaman a veces \u00ab*hijos de Dios\u00bb a los \u00e1ngeles (Dt 32,8; Sal 29,1; 89,7; Job 1,6&#8230;), a los pr\u00ed\u00adncipes y a los jueces (Sal 82,1.6), lo hacen plagiando sus fuentes sirofenicias a fin de someter estas meras criaturas a Dios, al que no se atribuye ninguna paternidad de orden f\u00ed\u00adsico. Si Yahveh es procreador (Dt 32,6), lo es evidentemente en sentido moral: no es el padre de los dioses y el esposo de una diosa, sino el padre-esposo (Os, Jer) de su pueblo. Si es padre tambi\u00e9n en cuanto creador (Is 64,7; Mal 2, 10; cf. G\u00e9n 2,7; 5,1ss), no lo es por medio de rnonstruosas teogon\u00ed\u00adas, como en los mitos babil\u00f3nicos. Finalmente, el Dios que soberanamente \u00abllama al trigo\u00bb (Ez 36,29) ng tiene nada de com\u00fan con el Baal fecundante ni con la magia de sus cultos er\u00f3ticos, que horrorizan a los profetas; ni tampoco pretende ser invocado como padre en la forma en que Baal lo es para los suyos (Jer 2,27). Todo da la sensaci\u00f3n de que los gu\u00ed\u00adas de Israel quer\u00ed\u00adan purificar la noci\u00f3n de paternidad divina vigente entre sus vecinos, de todas sus resonancias sexuales, para retener \u00fanicamente el aspecto valedero de transposici\u00f3n a Dios de una terminolog\u00ed\u00ada social concerniente a los cabezas de familia y a los antepasados.<\/p>\n<p>3. Yahveh, padre de Israel. En un principio la paternidad divina se concibe sobre todo en una perspectiva colectiva e hist\u00f3rica: Dios se revel\u00f3 como padre de Israel en el *\u00e9xodo, mostr\u00e1ndose su protector y su se\u00f1or; la idea b\u00e1sica es la de una soberan\u00ed\u00ada ben\u00e9fica que exige sumisi\u00f3n y confianza (Ex 4,22; N\u00fam 11, 12; Dt 14,1; Is 1,2ss; 30,1.9; Jer 3,14). Oseas y Jerem\u00ed\u00adas conservan la idea, pero la enriquecen subrayando la inmensa ternura ,de Yahveh (Os 11,3s.8s; Jer 3,19; 31,20). A partir del exilio, mientras se contin\u00faa explotando el mismo tema de la paternidad de Dios fundada en la elecci\u00f3n (Is 45,10s; 63,16; 64,7s; Tob 13,4; Mal 1,6; 3,17), a la que el<br \/>\nC\u00e1ntico de Mois\u00e9s a\u00f1ade la idea de adopci\u00f3n (Dt 32,6.10.18), ciertos salmistas (Sal 27,10; 103,13) y ciertos sabios (Prov 3,12; Eclo 23,1-4; Sab 2,13-18; 5,5) consideran tambi\u00e9n a cada justo como *hijo de Dios, es decir, objeto de su tierna protecci\u00f3n. Aplicaci\u00f3n individual que no es en modo alguno una novedad, a juzgar por los viejos *nombres te\u00f3foros: Eliab (Mi Dios es Padre, N\u00fam 1,9), Abiram (Mi Padre es elevado, N\u00fam 16,1) Abiezer (Mi Padre es socorro, Jos 17,2), Abiyya (Mi Padre es Yahveh, 1Par 7,8), Abitub (Mi Padre es bondad, IPar 8,11).<\/p>\n<p>4. Yahveh, padre del rey. A partir de David la paternidad de Yahveh se reivindica especialmente para el *rey (2Sa 7,14s; Sal 2,7; 89,27s), por el que el favor divino alcanza a toda la naci\u00f3n que representa. Todos los reyes del pr\u00f3ximo Oriente antiguo eran considerados como hijos adoptivos de su dios; y la palabra del Sal 2,7: ((T\u00fa eres mi hijo\u00bb se halla literalmente en una f\u00f3rmula de adopci\u00f3n babil\u00f3nica. Pero fuera de Israel las exigencias del rey son las m\u00e1s de las veces caprichos, como se ve en el caso de Kem\u00f3s\u00bb seg\u00fan la estela de Mesa (cf. 2Re 3); y en Egipto es padre en sentido carnal. Yahveh, por el contrario, es un Dios que trasciende el orden carnal y sanciona la conducta moral de los reyes (2Sa 7,14).<\/p>\n<p>Estos textos sobre la filiaci\u00f3n real preparan la filiaci\u00f3n \u00fanica de Jes\u00fas, en la medida en que a trav\u00e9s de los reyes de Jud\u00e1 se perfila ya el *Mes\u00ed\u00adas definitivo. Otra aproximaci\u00f3n se dar\u00e1 despu\u00e9s del exilio mediante la puesta en escena de la *sabidur\u00ed\u00ada (Prov 8), personificada como hija de Dios anterior a toda criatura, quiz\u00e1s incluso verdadera persona que resumir\u00ed\u00ada en s\u00ed\u00ad misma la esperanza ligada desde la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n a la sucesi\u00f3n din\u00e1stica de David.<\/p>\n<p>IV. JES\u00daS REVELA AL PADRE. Al acercarse la era cristiana tiene Israel plena conciencia de que Dios es padre de su pueblo y de cada uno de sus fieles. La apelaci\u00f3n de Padre, desconocida por los apocalipsis y por los textos de Qumr\u00e1n, que se precaven quiz\u00e1 contra el uso que de ella hac\u00ed\u00ada el helenismo, es frecuente en los escritos rab\u00ed\u00adnicos, donde se halla incluso literalmente la f\u00f3rmula \u00abPadre nuestro que est\u00e1s en los cielos\u00bb (Mt 6,9).<\/p>\n<p>Jes\u00fas *cumple o realiza lo mejor de la reflexi\u00f3n jud\u00ed\u00ada acerca de la paternidad de Dios. Como el *pobre del salmo, para quien la comunidad de los \u00abhombres de coraz\u00f3n puro\u00bb, \u00fanico verdadero Israel (Sal 73,1), representa \u00abla raza de los hijos de Dios\u00bb (73,15), Jes\u00fas piensa en una comunidad (el orante debe decir \u00abPadre nuestro\u00bb, no \u00abPadre m\u00ed\u00ado\u00bb) formada de los \u00abpeque\u00f1uelos\u00bb (Mt 11, 25 p) a los que el Padre revela sus secretos y cada uno de los cuales es personalmente hijo de Dios (Mt 6,4.6.18). Pero Jes\u00fas innova, superando incluso el universalismo a que hab\u00ed\u00ada llegado una corriente del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado. Si \u00e9ste ligaba la paternidad de Dios a su cualidad de creador, no por eso conclu\u00ed\u00ada todav\u00ed\u00ada que Dios fuera padre de todos los hombres, y todos los hombres *hermanos (cf. Is 64,7; Mal 2,10). Asimismo, si conceb\u00ed\u00ada que la piedad divina se extendiera a \u00abtoda carne\u00bb (Eclo 18,13), a\u00f1ad\u00ed\u00ada generalmente que s\u00f3lo los hijos de Dios, es decir, los justos de Israel, experimentan su efecto plenario (Sab 12,19-22; cf. 2 Mac 6,13-16); concretamente s\u00f3lo a ellos aplicaba el tema deuteron\u00f3mico (Dt 8,5) de una \u00abcorrecci\u00f3n de Yahveh\u00bb inspirada por el amor paterno (Prov 3,11s; cf. Heb 12,5-13). Para Jes\u00fas, por el contrario, la comunidad de los \u00abpeque\u00f1uelos\u00bb, limitada todav\u00ed\u00ada a solos los jud\u00ed\u00adosarrepentidos que hacen la voluntad del Padre (Mt 21.31ss), comprender\u00e1 tambi\u00e9n a paganos (Mt 25,32ss), que suplantar\u00e1n a los ((hijos del reino\u00bb (Mt 8,12).<\/p>\n<p>A este nuevo *Israel, que de derecho est\u00e1 ya abierto a todos, prodiga el Padre los bienes necesarios (Mt 6,26.32; 7,11), ante todo el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. Lc 11,13), y manifiesta la inmensidad de su ternura misericordiosa (Lc 15,11-32): no hay sino reconocer humildemente esta \u00fanica paternidad (Mt 23,9) y vivir como *hijos que oran a su padre (7,7-11), tienen *confianza en \u00e9l (6, 25-34), se le someten imitando su amor universal (5,44s), su propensi\u00f3n a *perdonar (18,33; cf. 6,14s), su *misericordia (Lc 6,36; cf. Lev 19,2), su *perfecci\u00f3n misma (Mt 5, 48). Si este tema de la imitaci\u00f3n del Padre no es nuevo (as\u00ed\u00ad Lc 6,36 se halla tambi\u00e9n en un targurn), es nueva la insistencia en su aplicaci\u00f3n al perd\u00f3n mutuo y al amor de los *enemigos. Nunca es Dios tanto nuestro Padre como cuando ama y perdona, y nosotros no somos nunca tanto sus hijos como cuando obramos de la misma manera con todos nuestros *hermanos.<\/p>\n<p>V. EL PADRE DE JES\u00daS. 1. Por medio de Jes\u00fas se revel\u00f3 Dios como Padre de un Hijo \u00fanico. Jes\u00fas hace comprender que *Dios es su Padre en un sentido \u00fanico, por su manera de distinguir \u00abmi Padre\u00bb (p.e. Mt 7, 21; 11,27 p ; Lc 2,49; 22,29) y \u00abvuestro Padre\u00bb (p.e. Mt 5,45; 6,1 ; 7,11; Lc 12,32), de presentarse a veces como \u00abel *Hijo\u00bb (Mc 13,32), el Hijo muy amado, es decir, \u00fanica (Mc 12, 6 p; cf. 1,11 p; 9,7 p), y sobre todo de expresar la conciencia de una uni\u00f3n tan estrecha entre los dos, que \u00e9l penetra en todos los secretos del Padre y es el \u00fanico que los puede revelar (Mt 11,25ss). El alcance trascendente de estas palabras \u00abPadre\u00bb e \u00abHijo\u00bb que (al menos en la f\u00f3rmula \u00abHijo de Dios\u00bb, por lo dem\u00e1s evitada por Jes\u00fas) no es evidente por s\u00ed\u00ad misma y no era percibido por los contempor\u00e1neos de Cristo (Le 4,41), es confirmado por el del t\u00ed\u00adtulo \u00ab*Hijo del hombre\u00bb y por la reivindicaci\u00f3n de una autoridad que rebasa la autoridad creada. Tambi\u00e9n por la oraci\u00f3n de Jes\u00fas, que se dirige a su Padre diciendo \u00abAbba\u00bb (Mc 14,36), equivalente de nuestro \u00abpap\u00e1)); familiaridad de la que no hay ejemplo antes de \u00e9l y que manifiesta una intimidad sin segunda.<\/p>\n<p>2. Dios, en el acto eterno de su paternidad, se da un igual. Los primeros te\u00f3logos explicitan lo que dicen los Sin\u00f3pticos del \u00abPadre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Rom 15, 6; 2Cor 1,3; 11,31; Ef 1,3; IPe 1.3). Con frecuencia hablan de \u00e9l bajo su nombre de Padre, y en \u00e9l tambi\u00e9n piensan cuando dicen sencillamente o The\u00f3s (p.e. 2Cor 13, 13). Pablo trata de las relaciones del Padre y del Hijo como protagonistas de la salvaci\u00f3n. Sin embargo, cuando habla del ((propio Hijo de Dios)) situ\u00e1ndolo con referencia a los hijos adoptivos (Rom 8,1529.32) y atribuye a \u00absu Hijo muy amado\u00bb la obra misma creadora (Col 1,13. 15ss), esto supone que hay en *Dios un misterio de paternidad trascendente y eterna.<\/p>\n<p>Juan va todav\u00ed\u00ada m\u00e1s lejos. Nombra a Jes\u00fas el unig\u00e9nito, es decir, el *Hijo \u00fanico y muy amado (Jn 1,14. 18; 3,16.18; IJn 4,9). Subraya el car\u00e1cter unico de la paternidad que corresponde a esta filiaci\u00f3n (Jn 20, 17), la unidad perfecta de ias voluntades (5,30) y de las actividades (5,17-20) del Padre y del Hijo, manifestada por las *obras milagrosas que el uno da al otro para realizar (5,36), su mutua inmanencia (10,38; 14,10s; 17.21), su mutua intimidad de *conocimiento y de amor(5,20.23; 10,15; 14,31; 17,24ss), su mutua glorificaci\u00f3n (12,28; 13,31s; I7,1.4s). Los jud\u00ed\u00ados, pasando del plano del obrar al plano del ser, comprenden las declaraciones de Jes\u00fas como profesiones de igualdad con Dios (5,17s; 10,33; 19,7). Y tienen raz\u00f3n : Dios es verdaderamente \u00abel propio Padre\u00bb de Jes\u00fas; \u00e9ste exist\u00ed\u00ada ya anteriormente a Abraham (8,57s), \u00aben el seno del Padre\u00bb (1,18; cf. 1 Jn l,lss).<\/p>\n<p>3. En su condici\u00f3n de encarnaci\u00f3n el Hijo queda sometido al Padre. Si la dignidad de Hijo hace de Jes\u00fas el igual de Dios, no por eso pierde el Padre, seg\u00fan Cristo mismo (p.e. Mt 26,39 p; 11,26s; 24,36 p) y los autores del NT, sus prerrogativas paternas. A \u00e9l es a quien el kerigma primitivo (p.c. Act 2,24) y Pablo (p.e. ITes 1,10; 2Cor 4,14) atribuyen la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. El tiene la iniciativa de la salvaci\u00f3n: \u00e9l es quien elige y llama al cristiano (p.c. 2Tes 2,13s) o al Ap\u00f3stol (p.e. G\u00e1l 1,15s); \u00e9l es quien justifica (p.e. Rom 3,26.30; 8,30). Jes\u00fas no es sino el *mediador necesario: el Padre lo env\u00ed\u00ada (G\u00e1l 4,4; Rom 8,3; Jn passim), lo entrega (Rom 8,32), le conf\u00ed\u00ada una obra a realizar (p.c. Jn 17, 4), palabras que decir (12,49), hombres que salvar (6,39s). El Padre es fuente y fin de todas las cosas (ICor 8,6); as\u00ed\u00ad el Hijo, que no obra sino en dependencia de \u00e9l (Jn 5,19; 14, 10; 15,10), se someter\u00e1 a \u00e9l (ICor 15,28) como a su cabeza (11,3) al fin de los tiempos.<\/p>\n<p>VI. EL PADRE DE LOS CRISTIANOS. Si los hombres tienen el poder de venir a ser hijos de Dios (Jn 1,12), es que Jes\u00fas lo es por naturaleza. El Cristo de los Sin\u00f3pticos aporta las primeras luces sobre este punto al identificarse con los suyos (p.e. Mt 18,5; 25,40), dici\u00e9ndose su hermano (28,10) y una vez incluso design\u00e1ndose con ellos bajo la com\u00fan apelaci\u00f3n de \u00abhijo\u00bb (17,26). Pero la plena luz nos viene de Pablo. Seg\u00fan \u00e9l, Dios nos libra de la *esclavitud y nos adopta como hijos (G\u00e1l 4,5ss; Rom 8,14-17; Ef 1,5) por la fe bautismal, que hace de nosotros un solo ser en Cristo (G\u00e1l 3,26ss), y de Cristo un Hijo mayor, que comparte con sus *hermanos la *herencia paterna (Rom 8,17.29; Col 1,18). El *Esp\u00ed\u00adritu, por ser el agente interior de esta adopci\u00f3n, es tambi\u00e9n su testigo; y testimonia en nosotros inspirando la oraci\u00f3n misma de Cristo, con el que nos conforma: Abha (G\u00e1l 4,6; Rom 8,14ss.29). Desde pascua la Iglesia, al recitar el \u00abpadrenuestro\u00bb expresa la conciencia de ser amada por el amor mismo en que Dios envuelve a su Hijo \u00fanico (cf. Un 3,1); y esto es lo que sin duda sugiere Lucas al hacernos decir: \u00ab\u00c2\u00a1Padre!\u00bb (Le 11,2), como Cristo.<\/p>\n<p>Nuestra vida filial, manifestada en la oraci\u00f3n, se expresa tambi\u00e9n por la caridad fraterna; en efecto, si amamos al Padre, no podemos menos de amar tambi\u00e9n a todos sus hijos, nuestros hermanos : \u00abTodo el que ama al que ha engendrado ama tambi\u00e9n al que ha nacido de El\u00bb (1Jn 5,1).<\/p>\n<p>-> Amor &#8211; Autoridad &#8211; Dios &#8211; Fecundidad &#8211; Hijo &#8211; Hermano &#8211; Generaci\u00f3n &#8211; Patria &#8211; Rey.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al mundo que pretende instaurar \u00abuna fraternidad sin padre\u00bb revela la Biblia que Dios es esencialmente Padre. 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