{"id":21829,"date":"2016-02-05T15:01:24","date_gmt":"2016-02-05T20:01:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/penitencia-conversion\/"},"modified":"2016-02-05T15:01:24","modified_gmt":"2016-02-05T20:01:24","slug":"penitencia-conversion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/penitencia-conversion\/","title":{"rendered":"PENITENCIA, CONVERSION"},"content":{"rendered":"<p>Dios llama a los hombres a entrar en comuni\u00f3n con \u00e9l. Ahora bien, se trata de hombres pecadores. Pecadores de nacimiento (Sal 51,7): por la falta del primer padre entr\u00f3 el *pecado en el mundo (Rom 5.12) y desde entonces habita en lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de su \u00abyo\u00bb (7,20). Pecadores por culpabilidad personal, pues cada uno de ellos, \u00abvendido al poder del pecado\u00bb (7,14), ha aceptado voluntariamente este yugo de las pasiones pecadoras (cf. 7,5). La respuesta al llamamiento de Dios les exigir\u00e1 por tanto en el punto de partida una conversi\u00f3n, y luego, a todo lo largo de la vida, una actitud penitente. Por esto la conversi\u00f3n y la penitencia ocupan un lugar considerable en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica..<\/p>\n<p>Sin embargo, el vocabulario que las expresa adquiri\u00f3 s\u00f3lo lentamente su plenitud de sentido a medida que se iba profundizando la noci\u00f3n del pecado. Algunas f\u00f3rmulas evocan la actitud del hombre que se ordena deliberadamente a Dios: \u00abbuscar a Yahveh\u00bb (Am 5,4; Os 10,12), \u00abbuscar su rostro\u00bb (Os 5,15; Sal 24,6; 27, 8), \u00abhumillarse delante de \u00e9l\u00bb (lRe 21,29; 2Re 22,19), \u00abfijar su coraz\u00f3n en \u00e9l\u00bb (ISa 7,3)&#8230; Pero el t\u00e9rmino m\u00e1s empleado, el verbo silb, traduce la idea de cambiar de rumbo, de volver, de hacer marcha atr\u00e1s, de volver uno sobre sus pasos. En contexto religioso significa lue uno se desv\u00ed\u00ada de lo que es malo y se vuelve a Dios. Esto define lo esencial de la conversi\u00f3n, que implica un cambio de conducta, una nueva orientaci\u00f3n de todo el comportamiento. En \u00e9poca tard\u00ed\u00ada se distingui\u00f3 m\u00e1s entre el aspecto interior de la penitencia y los actos exteriores que determina. As\u00ed\u00ad la Biblia griega emplea conjuntamente el verbo epistrephein, que connota cambio de la conducta pr\u00e1ctica, y el verbo metanoein, que atiende m\u00e1s a la vuelta interior (la metanoia es el arrepentimiento, la penitencia). Analizando los textos b\u00ed\u00adblicos hay que considerar estos dos aspectos distintos, pero estrechamente complementarios.<\/p>\n<p>AT. I. EN LOS OR\u00ed\u008dGENES DE LAS LITURGIAS DE PENITENCIA. 1 Ya en la \u00e9poca antigua, en la perspectiva de la doctrina de la *alianza, se sabe que el v\u00ed\u00adnculo de la comunidad con Dios puede romperse por culpa de los hombres, ya se trate de *pecados colectivos o de pecados individuales que comprometen en cierto modo a la colectividad entera. As\u00ed\u00ad las calamidades p\u00fablicas son ocasi\u00f3n para una toma de conciencia de las faltas cometidas (Jos 7; lSa 5-6). Es cierto que la idea del pecado es con frecuencia bastante burda, como si toda falta material a una exigencia divina fuera capaz de irritar a Yahveh. Para restablecer el v\u00ed\u00adnculo con \u00e9l y recobrar su favor debe la comunidad en primer lugar castigar a \u00ed\u00ados responsables, lo cual puede llegar hasta la pena de muerte (Ex 32,25-28; N\u00fam 25,7ss; Jos 7,24ss), al menos que haya \u00abrescate\u00bb del culpable (lSa 14,36-45). Por lo dem\u00e1s \u00e9ste mismo puede ofrecerse a los *castigos divinos para que sea salva la comunidad (2Sa 24, 17).<\/p>\n<p>2. Adem\u00e1s, mientras dura una plaga (o bien para impedir que sobrevenga), se implora el perd\u00f3n divino con pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas y liturgias penitenciales: se *ayuna (Jue 20,26; IRe 21,8ss), se rasgan los vestidos o se visten las gentes de saco (IRe 20, 31s; 2Re 6,30; 19,1s; Is 22,12; cf. Jan 3,5-8), se extienden sobre la ceniza (Is 58,5; cf. 2Sa 12,16). En las reuniones cultuales se dejan oir gemidos y clamores de duelo (Jue 2,4; Jl 1,13; 2,17). Existen formularios de lamentaci\u00f3n y de s\u00faplica, de los que nuestro salterio conserva m\u00e1s de un ejemplo (cf. Sal 60; 74; 79; 83; Lam 5; etc.). Se recurre a ritos y a sacrificios *expiatorios (N\u00fam 16, 6-15). Sobre todo, se hace una *confesi\u00f3n colectiva del pecado (Jue 10, 10; ISa 7,6) y eventualmente se recurre a la intercesi\u00f3n de un jefe o de un profeta, por ejemplo, Mois\u00e9s (Ex 32,30ss).<\/p>\n<p>3. Las pr\u00e1cticas de este g\u00e9nero est\u00e1n atestiguadas en todas las \u00e9pocas. El profeta Jerem\u00ed\u00adas en persona se ver\u00e1 mezclado en una liturgia penitencial en calidad de intercesor (Jer 14,1-15,4). Despu\u00e9s del exilio alcanzar\u00e1n un desarrollo considerable. El peligro est\u00e1 en que pueden limitarse a algo puramente exterior, sin que el hombre ponga en ello todo su coraz\u00f3n y traduzca luego su penitencia en actos. A este peligro de ritualismo superficial van a oponer los profetas su mensaje de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>II. EL MENSAJE DE CONVERSI\u00ed\u201cN DE LOS PROFETAS. Ya en la \u00e9poca de David la intervenci\u00f3n de Nat\u00e1n cerca del rey ad\u00faltero anuncia la doctrina prof\u00e9tica de la penitencia: David se ve movido a confesar su falta (2Sa 12,13), luego hace penitencia conforme a las reglas y finalmente acepta el castigo divino (12,14-23). Pero el mensaje de conversi\u00f3n de los profetas, sobre todo a partir del siglo viti, se dirigir\u00e1 al pueblo entero. Israel ha violado la alianza, ha \u00ababandonado a Yahveh y despreciado al Santo de Israel\u00bb (Is 1,4); Jahveh tendr\u00ed\u00ada derecho a abandonarlo, a menos que se convierta. As\u00ed\u00ad el llamamiento a la penitencia ser\u00e1 un aspecto esencial de la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica (cf. Jer 25,3-6).<\/p>\n<p>1. Am\u00f3s, profeta de la justicia, no se contenta con denunciar los pecados de sus contempor\u00e1neos. Cuando dice que hay que \u00ab*buscar a Dios\u00bb (Am 5,4.6), la f\u00f3rmula no es solamente cultual. Significa: buscar el bien y no el mal, *odiar el mal y amar el *bien (5,14s); esto implica una rectificaci\u00f3n de la conducta y una pr\u00e1ctica leal de la justicia: s\u00f3lo tal reversi\u00f3n podr\u00e1 inducir a Dios a \u00abtener piedad del *resto de Jos\u00e9\u00bb (5,15).<\/p>\n<p>Oseas exige igualmente un despego real de la iniquidad y especialmente de la *idolatr\u00ed\u00ada; promete que a cambio desviar\u00e1 Dios su ira (Os 14,2-9). Estigmatizando las conversiones superficiales que no pueden producir fruto alguno, insiste en el car\u00e1cter interior de la verdadera conversi\u00f3n, inspirada por el *amor (hesed) y el *conocimiento de Dios (6, 1-6).<\/p>\n<p>2. Isa\u00ed\u00adas denuncia en los hombres de Jud\u00e1 pecados de todo g\u00e9nero: violaciones de la justicia y desviaciones cultuales, recurso a la pol\u00ed\u00adtica humana, etc. S\u00f3lo una verdadera conversi\u00f3n podr\u00e1 aportar la salvaci\u00f3n, pues el culto no es nada (Is 1.11-15: cf. Am 5,21-25) cuando no hay una sumisi\u00f3n pr\u00e1ctica a las voluntades divinas: \u00ab\u00c2\u00a1Lavaos! \u00c2\u00a1Purificaos! \u00c2\u00a1Quitad de mi vista vuestra maldad! \u00c2\u00a1Cesad de hacer el mal, aprended a hacer el bien! \u00c2\u00a1Buscad lo que es justo, socorred al oprimido, haced justicia al hu\u00e9rfano! (1s 1,16s). Entonces vuestros pecados. de color escarlata, se blanquear\u00e1n como nieve; purp\u00fareos. se pondr\u00e1n como lana\u00bb (1,18s). Desgraciadamente sabe Isa\u00ed\u00adas que su mensaje topar\u00e1 con el *endurecimiento de los corazones (6,10): \u00abCon la conversi\u00f3n y la calma hubierais podido salvaros&#8230;, pero no hab\u00e9is querido\u00bb (30.15). El drama de Israel se encaminar\u00e1 por tanto hacia un desenlace catastr\u00f3fico. Pero Isa\u00ed\u00adas conserva la certidumbre de que \u00abun *resto volver\u00e1&#8230; al Dios fuerte\u00bb (10,21; cf. 7.3). El pueblo que sea finalmente beneficiario de la salvaci\u00f3n estar\u00e1 formado s\u00f3lo de convertidos.<\/p>\n<p>3. La insistencia en las disposiciones interiores que se deben ofrecer a Dios se convierte r\u00e1pidamente en un t\u00f3pico de la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica: *justicia, *piedad y *humildad, dice Miqueas (Miq 6,8); humildad y sinceridad. resuena el eco de Sofon\u00ed\u00adas (Sof 2,3; 3.12s). Pero es sobre todo Jerem\u00ed\u00adas quien desarrolla ampliamente el tema de la conversi\u00f3n. Si el profeta anuncia las calamidades que amenazan a Jud\u00e1, es \u00abpara que cada uno vuelva de su mal camino y Yahveh pueda perdonar\u00bb (Jer 36,3). Efectivamente, los llamamientos al \u00abretorno\u00bb jalonan todo el libro; pero siguen precisando las condiciones de este retorno. Israel la rebelde debe \u00abreconocer su falta\u00bb si quiere que Dios no tenga ya para ella un rostro severo (3,11s; cf. 2,23). Los hijos rebeldes no deben contentarse con llorar y suplicar confesando sus pecados (3,21-25); deben cambiar de conducta y *circuncidar su coraz\u00f3n (4,1-4).<\/p>\n<p>Las consecuencias pr\u00e1cticas de un cambio de conducta no se le escapan al profeta (cf. 7,3-11). Por ello llega a dudar que sea posible una conversi\u00f3n real. Los que \u00e9l llama a tal conversi\u00f3n prefieren seguir el endurecimiento de su mal coraz\u00f3n (18, las; cf. 2,23ss). Lejos de deplorar su maldad se sumergen en ella (8, 4-7). Por eso el profeta no puede menos de anunciar el *castigo a Jerusal\u00e9n inconvertible (13,20-27). Pero no por eso deja de estar cargada de esperanza su perspectiva de porvenir. D\u00ed\u00ada vendr\u00e1 en que el pueblo abatido acepte el castigo e implore como una gracia la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n : \u00bb \u00c2\u00a1 Hazme volver para que vuelva!\u00bb (31,18s). Y Yahveh responder\u00e1 a esta humilde petici\u00f3n, pues en la nueva *alianza \u00abinscribir\u00e1 su ley en los corazones\u00bb (31,33): \u00abYo les dar\u00e9 un coraz\u00f3n para que conozcan que yo soy Yahveh; ellos ser\u00e1n mi pueblo y yo ser\u00e9 su Dios, pues volver\u00e1n a m\u00ed\u00ad con todo su coraz\u00f3n\u00bb (24,7).<\/p>\n<p>4. Ezequiel, fiel a la misma tradici\u00f3n prof\u00e9tica, centra su mensaje, en el momento en que se cumpl\u00ed\u00adan las amenazas de Dios, en la conversi\u00f3n necesaria: \u00abArrojad lejos de vosotros las transgresiones que hab\u00e9is cometido y haceos un coraz\u00f3n *nuevo y un esp\u00ed\u00adritu nuevo. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00ed\u00adais de morir, casa de Israel? Yo no deseo la muerte de nadie. Convert\u00ed\u00ados y vivir\u00e9is\u00bb (Ez 18,31s). Cuando precisa el profeta las exigencias divinas, reserva sin duda a las prescripciones cultuales m\u00e1s lugar que sus predecesores (22,1-31), pero tambi\u00e9n insiste m\u00e1s que ellos en el car\u00e1cter estrictamente personal de la conversi\u00f3n: nadie puede responder m\u00e1s que por s\u00ed\u00ad mismo, cada cual ser\u00e1 retribuido seg\u00fan su propia conducta (3, 16-21; 18; 33,10-20). Sin duda Israel es \u00abuna casta de rebeldes\u00bb (2, 4-8), pero a estos hombres de coraz\u00f3n duro puede dar Dios como *gracia lo que les exige tan imperiosamente: en el tiempo de la nueva alianza les dar\u00e1 un *coraz\u00f3n nuevo y pondr\u00e1 en ellos su *esp\u00ed\u00adritu, de modo que se aplicar\u00e1n a su ley y lamentar\u00e1n su mala conducta (36,26-31; cf. 11,19s).<\/p>\n<p>5. De Am\u00f3s a Ezequiel se fue, pues, profundizando en forma constante la doctrina de la conversi\u00f3n paralelamente a la inteligencia del pecado. Al fin del exilio el mensaje de consolaci\u00f3n toma nota de la conversi\u00f3n efectiva de Israel, o por lo menos de su *resto. La salvaci\u00f3n que anuncia es \u00abpara los que tienen ansias de justicia, que buscan a Yahveh\u00bb (Is 51,1), que \u00abtienen la ley en el coraz\u00f3n\u00bb (51,7). A \u00e9stos les puede asegurar que \u00abse acab\u00f3 la servidumbre y est\u00e1 expiado el pecado\u00bb (40,2). Dice Yahveh a Israel, su servidor: \u00abHe disipado tus pecados como una nube&#8230; Vuelve a m\u00ed\u00ad, pues te he rescatado\u00bb (44,22). En esta nueva perspectiva, que supone al pueblo de Dios consolidado en la *fidelidad, enfoca el profeta una ampliaci\u00f3n incre\u00ed\u00adble de las promesas de salvaci\u00f3n. Despu\u00e9s de Israel se convertir\u00e1n a su vez las *naciones: abandonando sus *\u00ed\u00addolos se volver\u00e1n todas hacia el Dios viviente (45,14s.23s; cf. Jer 16,19ss).<\/p>\n<p>La idea seguir\u00e1 adelante. No s\u00f3lo el juda\u00ed\u00adsmo postex\u00ed\u00adlico se abrir\u00e1 a los pros\u00e9litos convertidos del paganismo (Is 56,3.6). Los mismos cuadros escatol\u00f3gicos no dejar\u00e1n ya de mencionar este universalismo religioso (cf. Sal 22,28). El libro de Jon\u00e1s mostrar\u00e1 incluso la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica dirigida expresa y directamente a los paganos \u00aba fin de que se conviertan y vivan\u00bb. En el t\u00e9rmino de tal desarrollo doctrinal se ve c\u00f3mo se ha profundizado la noci\u00f3n de penitencia; estamos lejos del puro ritualismo que ocupaba todav\u00ed\u00ada demasiado lugar en el antiguo Israel.<\/p>\n<p>III. LITURGIA DE PENITENCIA Y CONVERSI\u00ed\u201cN DEL CORAZ\u00ed\u201cN. 1. La conversi\u00f3n nacional de Israel fue el doble fruto de la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica y de la prueba del exilio. El exilio fue la ocasi\u00f3n providencial de una toma de conciencia del pecado y de una confesi\u00f3n sincera, como lo registran de com\u00fan acuerdo los textos tard\u00ed\u00ados de la literatura deuteron\u00f3mica (IRe 8,46-51) y de la liturgia sacerdotal (Lev 26,39s). Ahora bien, despu\u00e9s del exilio est\u00e1 tan grabada en los esp\u00ed\u00adritus la penitencia que llega a colorar toda la espiritualidad jud\u00ed\u00ada. Las antiguas liturgias de penitencia sobreviven (cf. Jl 1-2), pero la doctrina prof\u00e9tica ha renovado su contenido. Los libros de la \u00e9poca conservan formularios estereotipados en que se ve a la comunidad \u00abconfesar todos los pecados nacion ales cometidos desde los or\u00ed\u00adgenes e implorar a cambio el *perd\u00f3n de Dios y el advenimiento de su salvaci\u00f3n\u00bb (Is 63, 7-64,11; Esd 9,5-15; Neh 9; Dan 9,4-19; Bar 1,15-3,8). Las lamentaciones colectivas del salterio est\u00e1n construidas conforme a este patr\u00f3n (Sal 79; 106) y todav\u00ed\u00ada es m\u00e1s frecuente el recuerdo de las impenitencias (cf. Sal 95,8-11). Se siente c\u00f3mo Israel est\u00e1 en tensi\u00f3n en un esfuerzo continuamente renovado, de conversi\u00f3n profunda. Es la \u00e9poca en que las liturgias de *expiaci\u00f3n adquieren tambi\u00e9n gran extensi\u00f3n: tan grande es la obsesi\u00f3n del pecado.<\/p>\n<p>2. No menor es el esfuerzo en el plano individual, pues se ha comprendido la lecci\u00f3n de Ezequiel. Los salmos de los *enfermos y de los *perseguidos se orientan m\u00e1s de tina vez a la confesi\u00f3n del pecado (Sal 6,2; 32; 38; 103,3s; 143,1s) y el poeta de Job muestra un sentido muy profundo de la radical impureza del hombre (Job 9,30s; 14,4). La expresi\u00f3n m\u00e1s perfecta de estos sentimientos es el Miserere (Sal 51), en el que la doctrina de la conversi\u00f3n se traduce totalmente en oraci\u00f3n: reconocimiento de las faltas (v. 5ss), demanda de purificaci\u00f3n interior (v. 3s.9), recurso a la gracia, \u00fanica que puede cambiar el coraz\u00f3n (v. l2ss), orientaci\u00f3n hacia una vida ferviente (v. 15-19). La liturgia de penitencia tiene ahora por centro el sacrificio del \u00ab*coraz\u00f3n contrito\u00bb (v. 18s). Se comprende que los sectarios de Qumr\u00e1n, formados en la escuela de tal texto y herederos de toda la tradici\u00f3n que le preced\u00ed\u00ada, tuvieran la idea de retirarse al desierto para convertirse sinceramente a la ley de Dios y \u00abprepararle el camino\u00bb. Si bien su empe\u00f1o tiene cierta marca de legalismo, no est\u00e1 muy lejos del que vamos a descubrir en el NT.<\/p>\n<p>NT. I. EL \u00daLTIMO DE LOS PROFETAS. En el umbral del NT el mensaje de conversi\u00f3n de los profetas reaparece en toda su pureza en la predicaci\u00f3n de *Juan Bautista, el \u00faltimo de ellos. Lucas resume as\u00ed\u00ad su misi\u00f3n: \u00abreducir\u00e1 numerosos hijos de Israel al Se\u00f1or su Dios\u00bb (Lc 1,16s; cf. Mal 3,24). Una frase condensa su mensaje: Convert\u00ed\u00ados, pues el reino de los cielos est\u00e1 cerca\u00bb (Mt 3,2). La venida del reino abre una perspectiva de esperanza; pero Juan subraya sobre todo el *juicio que debe precederla. Nadie podr\u00e1 sustraerse a la *ira que se manifestar\u00e1 el *d\u00ed\u00ada de Yahveh (Mt 3,7.10.12). De nada servir\u00e1 pertenecer a la raza de *Abraham (Mt 3,9). Todos los hombres deben reconocerse pecadores, producir un *fruto que sea digno del arrepentimiento (Mt 3,8), adoptar un comportamiento nuevo apropiado a su estado (Lc 3,10-14). Como signo de esta conversi\u00f3n da Juan un *bautismo de agua, que debe preparar a los penitentes para el bautismo de fuego y del Esp\u00ed\u00adritu Santo que dar\u00e1 el Mes\u00ed\u00adas (Mt 3,11 p).<\/p>\n<p>II. CONVERSI\u00ed\u201cN Y ENTRADA EN EL REINO DE DlOS. 1. Jes\u00fas no se contenta con anunciar la proximidad del *reino de Dios. Comienza por realizarla con poder: con \u00e9l se inaugura el reino, si bien est\u00e1 todav\u00ed\u00ada orientado hacia misteriosas realizaciones. Pero el llamamiento a la conversi\u00f3n lanzado por el Bautista no pierde por esto nada de su actualidad: Jes\u00fas lo reasume en propios t\u00e9rminos al comienzo de su ministerio (Mc 1,15; Mt 4,17). Si ha venido, ha sido para \u00abllamar a los pecadores a la conversi\u00f3n\u00bb (Lc 5,32); \u00e9ste es un aspecto esencial del Evangelio del reino. Por lo dem\u00e1s, el hombre que toma conciencia de su estado de pecador, puede volverse a Jes\u00fas con confianza, pues \u00abel *Hijo del hombre tiene poder para perdonar los pecados\u00bb (Mt 9,6 p). Pero el mensaje de conversi\u00f3n tropieza con la suficiencia humana bajo todas sus formas, desde el apego a las *riquezas (Mc 10,21-25) hasta la soberbia seguridad de los *fariseos (Lc 18,9). Jes\u00fas se alza como el \u00absigno de Jon\u00e1s\u00bb en medio de una *generaci\u00f3n mala, con disposiciones menos buenas para con Dios que en otro tiempo N\u00ed\u00adnive (Lc 11, 29-32 p). As\u00ed\u00ad eleva contra ella una requisitoria llena de amenazas; los hombres de N\u00ed\u00adnive la condenar\u00e1n el d\u00ed\u00ada del juicio (Lc 11,32); Tiro y Sid\u00f3n tendr\u00e1n una suerte menos rigurosa que las ciudades del Lago (Lc 10,13ss p). La impenitencia actual de Israel es, en efecto, se\u00f1al del *endurecimiento de su coraz\u00f3n (Mt 13, 15 p; cf. Is 6,10). Si los oyentes impenitentes de Jes\u00fas no cambian de conducta, perecer\u00e1n (Lc 13,1-5) a semejanza de la higuera *est\u00e9ril (Lc 13,6-9; cf. Mt 21,18-22 p).<\/p>\n<p>2. Cuando Jes\u00fas reclama la conversi\u00f3n no hace alusi\u00f3n alguna a las liturgias penitenciales. Hasta desconf\u00ed\u00ada de los signos demasiado vistosos (Mt 6,16ss). Lo que cuenta es la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n que hace que uno vuelva a ser como un *ni\u00f1o peque\u00f1o (Mt 18,3 p). Luego, el esfuerzo continuo por \u00abbuscar el reino de Dios y su *justicia\u00bb (Mt 6,33). es decir, por regular la propia vida seg\u00fan la *nueva ley. El acto mismo de la conversi\u00f3n se evoca con palabras muy expresivas. Si bien Implica una voluntad de transformaci\u00f3n moral, es, sobre todo, llamamiento humilde, acto de confianza : \u00abDios m\u00ed\u00ado, tened piedad de m\u00ed\u00ad, que soy pecador\u00bb (Lc 18,13). La conversi\u00f3n es una *gracia preparada siempre por la iniciativa divina, por el *pastor que sale en busca de la oveja perdida (Lc 15,4ss; cf. 15,8). La respuesta humana a esta gracia se analiza concretamente en la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo, que pone en estupendo relieve la *misericordia del Padre (Lc 15,11-32). En efecto, el Evangelio del reino implica esta revelaci\u00f3n desconcertante: \u00abHay m\u00e1s alegr\u00ed\u00ada en el cielo por un pecador que se convierte que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de penitencian (Lc 15,7.10). As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Jes\u00fas manifiesta a los pecadores una actitud acogedora que escandaliza a los fariseos (Mt 9,10-13 p; Lc 15,2), pero provoca conversiones; y el Evangelio de Lucas se complace en referir en detalle algunas de estas vueltas a Dios, como la de la pecadora (Lc 7,36-50) y la de Zaqueo (19,5-9).<\/p>\n<p>III. CONVERSI\u00ed\u201cN Y BAUTISMO, Mientras viv\u00ed\u00ada Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada ya enviado a sus *ap\u00f3stoles a predicar la conversi\u00f3n anunciando el Evangelio del reino (Mc 6,12). Despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n les renueva esta *misi\u00f3n: ir\u00e1n a proclamar en su nombre el arrepentimiento a todas las naciones con miras a la remisi\u00f3n de los pecados (Lc 24,47), pues los pecados ser\u00e1n remitidos a los que ellos los remitan (Jn 20,23). Los Hechos y las Ep\u00ed\u00adstolas nos hacen asistir al cumplimiento de esta orden. Pero, con todo, la conversi\u00f3n adopta diferente cariz seg\u00fan se trate de jud\u00ed\u00ados o de paganos. 1. Lo que se exige a los jud\u00ed\u00ados es ante todo la conversi\u00f3n moral, a la que los hab\u00ed\u00ada llamado ya Jes\u00fas. A este arrepentimiento (metanoia) responder\u00e1 Dios otorgando el *perd\u00f3n de los pecadores (Act 2,38; 3,19: 5,31); la misma quedar\u00e1 sellada con la recepci\u00f3n del *bautismo y el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Act 2,38). Sin embargo, la conversi\u00f3n debe incluir, al mismo tiempo que una transformaci\u00f3n moral, un acto positivo de *fe en Cristo: los jud\u00ed\u00ados se volver\u00e1n (epistrephein) hacia el Se\u00f1or (Act 3. 19; 9,35). Ahora bien, como lo experimenta bien san Pablo, tal adhesi\u00f3n a Cristo es la cosa m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil de obtener. Los jud\u00ed\u00ados tienen un vela sobre el coraz\u00f3n. Si se convirtieran. caer\u00ed\u00ada el velo (2Cor 3,16). Pero, conforme al texto de Isa\u00ed\u00adas Os 6,9s), su *endurecimiento los clava en la *incredulidad (Act 28,24-27). Pecadores al igual que los paganos, amenazados como ellos por la *ira divina, no comprenden que Dios da prueba de *paciencia para inducirlos al arrepentimiento (Rom 2,4). S\u00f3lo un *resto responde a la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica (Rom 11,1-5).<\/p>\n<p>2. El Evangelio halla mejor acogida en las *naciones paganas. Desde el bautismo del centuri\u00f3n Cornelio los cristianos de origen jud\u00ed\u00ado comprueban con sorpresa que \u00abel arrepentimiento que conduce a la vida se ofrece a los paganos lo mismo que a ellos\u00bb (Ate 11,18; cf. 17,30). En realidad se anuncia con \u00e9xito en Antioqu\u00ed\u00ada y en otras partes (Act 11. 21; 15,3.19); hasta es \u00e9se el objeto especial de la misi\u00f3n de Pablo (Act 26.18.20). Pero en este caso, la conversi\u00f3n exige, al mismo tiempo que el arrepentimiento moral (rnetanoia), abandono de los *\u00ed\u00addolos para volverse (epistrephein) hacia el Dios vivo (Act 14,15; 26,18; ITes 1,9), seg\u00fan un tipo de conversi\u00f3n que ccntemplaba ya el segundo Isa\u00ed\u00adas. Una vez dado este primer paso, los paganos como los jud\u00ed\u00ados son inducidos a \u00abvolverse a Cristo, pastor y guardi\u00e1n de sus almas\u00bb (IPe 2,25).<\/p>\n<p>IV. PECADO Y PENITENCIA EN LA IGLESIA. 1. El acto de conversi\u00f3n sellado con el bautismo se cumple de una vez para siempre; su gracia no se puede renovar (Heb 6,6). Ahora bien, los bautizados pueden todav\u00ed\u00ada recaer en el pecado: la comunidad apost\u00f3lica no tard\u00f3 en experimentarlo. En este caso el arrepentimiento es todav\u00ed\u00ada necesario si, a pesar de todo, se quiere tener parte en la salvaci\u00f3n. Pedro invita a ello a Sim\u00f3n mago (Act 822), Santiago apremia a los cristianos fervientes para que hagan volver a los pecadores de su extrav\u00ed\u00ado (Sant 5,19s). Pablo se regocija de que se hayan arrepentido los corintios (2Cor 7,9s), al mismo tiempo que teme que no lo hayan hecho ciertos pecadores (12,21). Urge a Timoteo para que corrija a lis recalcitrantes, esperando que Dios les otorgue la gracia del arrepentimiento (2Tim 2,25). En fin, en los mensajes a las siete Iglesias que abren el Apocalipsis se leen claras invitaciones al arrepentimiento, que suponen destinatarios deca\u00ed\u00addos del primitivo fervor (Ap 2,5.16.21s; 3;3.19). Sin hablar expl\u00ed\u00adcitamente del sacramento de penitencia muestran estos textos que la virtud de penitencia debe tener un lugar en la vida cristiana como prolongaci\u00f3n de la conversi\u00f3n bautismal. 2. En efecto, s\u00f3lo la penitencia prepara al hombre para afrontar el *juicio de Dios (cf. Act 17,30s). Ahora bien, la historia est\u00e1 en marcha hacia este juicio. Si su llegada parece tardar, es \u00fanicamente porque Dios \u00abusa de *paciencia. queriendo que no perezca nadie y que todos, si es posible, lleguen al arrepentimiento\u00bb (2Pe 3,9). Pero as\u00ed\u00ad como Israel se endureci\u00f3 en la impenitencia en tiempo de Cristo y frente a la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n, seg\u00fan el Apocalipsis, los hombres se obstinar\u00e1n en no comprender el significado de las *calamidades que atraviesa su historia y que anuncian el *d\u00ed\u00ada de la ira: tambi\u00e9n ellos se endurecer\u00e1n en la impenitencia (Ap 9,20s), *blasfemando el nombre de Dios en lugar de arrepentirse y de darle gloria (16,9.11). No se trata de los miembros de la Iglesia, sino \u00fanicamente de los paganos y de los renegados (cf. 21,8). Sombr\u00ed\u00ada perspectiva, que el juicio de Dios vendr\u00e1 a cerrar. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n urge que los cristianos, por la penitencia, \u00abse salven de esta *generaci\u00f3n extraviada\u00bb (Act 2,40).<\/p>\n<p>-> Bautismo &#8211; Buscar &#8211; Confesi\u00f3n &#8211; Endurecimiento &#8211; Expiaci\u00f3n &#8211; Incredulidad &#8211; Enfermedad &#8211; Curaci\u00f3n &#8211; Misericordia &#8211; Perd\u00f3n &#8211; Pecado.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dios llama a los hombres a entrar en comuni\u00f3n con \u00e9l. Ahora bien, se trata de hombres pecadores. Pecadores de nacimiento (Sal 51,7): por la falta del primer padre entr\u00f3 el *pecado en el mundo (Rom 5.12) y desde entonces habita en lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de su \u00abyo\u00bb (7,20). Pecadores por culpabilidad personal, pues cada &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/penitencia-conversion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPENITENCIA, CONVERSION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-21829","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21829","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21829"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21829\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21829"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21829"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21829"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}