{"id":21830,"date":"2016-02-05T15:01:25","date_gmt":"2016-02-05T20:01:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/proceso\/"},"modified":"2016-02-05T15:01:25","modified_gmt":"2016-02-05T20:01:25","slug":"proceso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/proceso\/","title":{"rendered":"PROCESO"},"content":{"rendered":"<p>Si el proceso ocupa gran lugar en la Biblia y si Dios figura en \u00e9l con frecuencia, bajo los diversos papeles de acusado, de juez, de querellante o de abogado, no es que Israel propendiera notablemente m\u00e1s que otros pueblos al enredo y al procedimiento: es que el Dios que se revela en la Biblia quiere la *justicia y la raz\u00f3n. Creando al *hombre a su imagen, espera de \u00e9l un reconocimiento en la *acci\u00f3n de gracias, una adhesi\u00f3n en la libertad, una *comuni\u00f3n en la verdad. Aun despu\u00e9s de haber pecado la criatura, Dios no des-espera de su coraz\u00f3n y de su inteligencia; antes de verse reducido a desecharla, ir\u00e1 primero en su busca por todos los medios; si debe condenarla, no ser\u00e1 en un golpe de fuerza, sino despu\u00e9s de haberla convencido de su sinraz\u00f3n y del derecho que a \u00e9l le asiste; si triunfa, ser\u00e1 por la sola fuerza de la *verdad. El proceso supone un desacuerdo, un litigio entre las partes, supone tambi\u00e9n un m\u00ed\u00adnimum de acuerdo sobre algunos principios de base; mientras se prosigue y no se ha pronunciado todav\u00ed\u00ada sentencia, hay todav\u00ed\u00ada esperanza de *reconciliaci\u00f3n; aun despu\u00e9s de pronunciado el veredicto persiste la luz de los anteriores debates que, reduciendo \u00abtoda boca al silencio\u00bb (Rom 3,19), hace brillar la *justicia de Dios.<\/p>\n<p>El AT, carta y relaci\u00f3n de la *alianza, est\u00e1 totalmente ocupado por el debate que se sigue entre Dios y su pueblo (I). La venida de Jesucristo cierra el debate con una iniciativa inaudita de Dios: confundiendo al pecado, ofrece a los pecadores el modo de *justificarse mediante la mera adhesi\u00f3n a su Hijo por la *fe (II). Esta peripecia abre una nueva fase: ahora ya el proceso del hombre delante de Dios se desenvuelve en torno al proceso de Jes\u00fas y seg\u00fan el papel que en \u00e9l asume (III).<\/p>\n<p>I. Dios Y SU PUEBLO EN PROCESO EN EL AT. 1. E! pecador en proceso con Dios. Entrar en proceso con Dios, sospechar en \u00e9l *mentira y malicia, es la *tentaci\u00f3n fundamental, la que la serpiente insin\u00faa en el coraz\u00f3n de Eva: \u00ab;Nada de eso! ;No morir\u00e9is!\u00bb Dios se r\u00ed\u00ade de vosotros (G\u00e9n 3,3ss); es la primera reacci\u00f3n de Ad\u00e1n pecador: \u00abLa mujer que me&#8217; diste por compa\u00f1era&#8230;\u00bb, todo el mal viene de ti (3,12); es el *pecado permanente de Israel en el desierto, que olvida que Dios lo ha salvado de Egipto y pone en duda su poder y su fidelidad. El episodio de Meriba al salir del Mar Rojo (Ex 17,7; el nombre propio evoca la ra\u00ed\u00adz rTb, la misma del proceso) anuncia todas las defecciones de la \u00abgeneraci\u00f3n pervertida\u00bb (Dt 32,20) y todos los procesos entablados contra Dios por su pueblo (Jer 2,29). Se trata siempre de la *fe; negarse a creer es buscar razones contra Dios, discutirlo, tentarlo.<\/p>\n<p>2. Dios en proceso con su pueblo. Dios no puede sufrir que se le discuta de esta manera, que se insulte a su amor. El a su vez \u00abentra en proceso\u00bb con Israel (Os 4,1; 12,3; Is 3,13; Miq 6,2; Jer 2,9). El proceso supone, seg\u00fan la tradici\u00f3n prof\u00e9tica, la *alianza y los signos que \u00e9sta ofrece a la fe: Dios entra en proceso con sus *elegidos. Sin embargo, a medida que la alianza se revela ser el centro del universo el proceso se ampl\u00ed\u00ada para convertirse en \u00abel proceso de las *naciones\u00bb (Jer 25, 13). luego el de todos los falsos dioses (ls 41,21-24: 43,8-13; 44,6ss).<\/p>\n<p>El proceso es una explicaci\u00f3n p\u00fablica, en el marco m\u00e1s grandioso y m\u00e1s vasto posible, \u00ablas monta\u00f1as, las colinas, los fundamentos de la tierra\u00bb (Miq 6,Is; cf. Sal 50,4); el mundo entero es llamado a dar testimonio, Quedar y las islas de Kittim (Jer 2,10), como cualquier transe\u00fante que viene de Jerusal\u00e9n o de Jud\u00e1 (Is 5,3).<\/p>\n<p>Dios comparece, acompa\u00f1ado de sus *testigos (Is 43,10; 44,8) como acusador (Sal 50,7.21; Os 4,1-5), pero tambi\u00e9n como v\u00ed\u00adctima in extremis, despu\u00e9s de haber agotado todos los dem\u00e1s medios (Miq 6,3s; Jer 2, 9&#8230;; Is 43,22-25). Invita a Israel a presentar sus argumentos (Is 1,18; 43,26; Miq 6,3) y no obtiene sino denegaciones mentirosas (Jer 2,35). Nadie puede responderle, \u00abning\u00fan viviente puede justificarse\u00bb delante de \u00e9l (Sal 143,2). No le queda sino pronunciar la sentencia, que no deber\u00ed\u00ada ser sino una condenaci\u00f3n (Os 2,4; 4,1s; Jer 2,9.29) que hiciera aparecer que s\u00f3lo \u00e9l puede hablar y que tiene en su favor todo el derecho (Is 41,24; 43.12s; 44,7; Sal 50,7.21; 51, 6). Sin embargo, en el centro mismode la condenaci\u00f3n asoma todav\u00ed\u00ada un recurso, el anuncio de una reversi\u00f3n radical: \u00abVenid y discutamos: aun cuando vuestros pecados fueran rojos como escarlata, quedar\u00e1n blancos como nieve\u00bb (Is 1,18; cf. Os 2,16-25).<\/p>\n<p>3. Job en proceso con Dios. Hay que reconocer que si tratar de acusar a Dios es el *pecado capital, es, con todo, una tentaci\u00f3n frecuente que puede ser, ya que no justificada,&#8217; al menos fatal frente a los desconcertantes caminos de Dios. El *sufrimiento, el mal del mundo \u00bfno son un argumento contra Dios? Job es el caso ejemplar de la *tentaci\u00f3n llevada al paroxismo, y todo el poema no parece ser sino un proceso entablado contra Dios. Puesto que de Dios mismo viene todo el mal de que sufre Job (Job 6,4; 10,2; 16,12; 19,21), \u00bfno le toca a Dios justificarse? Job no ignora que es quim\u00e9rico imaginarse que uno pueda tener raz\u00f3n contra Dios (9,1-13), pero si pudiera \u00abdefender su causa\u00bb (9,14), \u00abjustificar su conducta delante de \u00e9l\u00bb (13,1s), solamente comparecer ante \u00e9l, sabe que su causa triunfar\u00ed\u00ada (23,3-7) y que su \u00abdefensor&#8230; estar\u00ed\u00ada de su parte\u00bb (19.25ss). Es todo un lenguaje de proceso, pero Job se detiene en el momento preciso en que su querella podr\u00ed\u00ada convertirse en verdadero proceso, en que su interrogaci\u00f3n podr\u00ed\u00ada convertirse en acusaci\u00f3n. No puede comprender a Dios, pero no cede a la tentaci\u00f3n de acusarlo; sostiene que Dios est\u00e1 de su parte y \u00e9l se reconoce su *servidor.<\/p>\n<p>Es normal que el hombre plantee a Dios estas tremendas cuestiones (cf. Jer 12,1), y Job no incurre en pecado al suscitarlas; sin embargo, es necesario que aprenda a desestimarlas. Dios mismo interviene, el hombre comprende su ceguera (38, ls) y retira todas sus cuestiones (42, 6): sin necesidad de formular sentencia, basta con que Dios est\u00e9 presente para que todo se explique.<\/p>\n<p>II. EN JESUCRISTO CONCLUYE DIOS EL PROCESO. El proceso suscitado por el pecado del hombre y llevado adelante por la *justicia de Dios halla en Jesucristo su punto final. La soluci\u00f3n divina es una maravilla de audacia, pero respeta rigurosamente las exigencias de la raz\u00f3n y del derecho, sin las cuales no hubiera tenido sentido el proceso. En \u00e9l queda condenado el *pecado sin recurso y sin compromiso; bajo todas sus formas y bajo todos los reg\u00ed\u00admenes, el del paganismo y el del juda\u00ed\u00adsmo, aparece frente a Cristo como el mal supremo, el desconocimiento radical de Dios y la corrupci\u00f3n irremediable del hombre (Rom 1,18-3,20). La *santidad manifestada por el Evangelio de Jesucristo pone al descubierto la *mentira oculta en todos los corazones (3,4), reduce toda boca al *silencio (3,19) y hace que brille el triunfo del Dios veraz (3,4).<\/p>\n<p>Ahora bien, este triunfo es al mismo tiempo la salvaci\u00f3n del hombre. Perdiendo su proceso el pecador que acepta su derrota y renuncia a defender su propia *justicia (Flp 3,9) para creer en el perd\u00f3n, en la *gracia y en la *justicia de Dios en Jesucristo, obtiene por lo mismo su *justificaci\u00f3n (Rom 3,21-26), su precio y su valor delante de Dios. Creer en Jesucristo y en el poder redentor de su *muerte es, en efecto, desaprobar el propio pecado, responsable de esta muerte, y reconocerse objeto del incomprensible *amor de un Dios capaz de entregar a su Hijo \u00fanico por los enemigos (Rom 5,6-10; 8,32); es renunciar a la defensiva y a la acusaci\u00f3n de Dios para abandonarse al amor y a la *acci\u00f3n de gracias. El proceso se termina con una *reconciliaci\u00f3n integral.<\/p>\n<p>III. EL PROCESO DE JES\u00daS. Esta reconciliaci\u00f3n no se opera sino en la *fe, y el objeto de esta fe es Cristo en su *muerte y en su *resurrecci\u00f3n. Para superar el movimiento espont\u00e1neo que nos erige en acusadores de Dios, hay que reconocer en Jes\u00fas al Hijo muy amado entregado por su Padre. Pero la reacci\u00f3n del pecador consiste en rehusar la generosidad de Dios, en repudiar al que El env\u00ed\u00ada, en ver *blasfemias en los signos que presenta de su misi\u00f3n. El proceso entablado por Caif\u00e1s y seguido ante todos ,los tribunales de *Jerusal\u00e9n es el tipo acabado del proceso entablado por el hombre contra Diosa partir del primer pecado. No pudiendo poner su confianza en Dios, vuelve contra \u00e9l todos los testimonios que recibe de su amor.<\/p>\n<p>1. Todos los relatos evang\u00e9licos de la pasi\u00f3n ponen en el centro del proceso la cuesti\u00f3n decisiva: Jes\u00fas \u00bfes Cristo, el enviado de Dios encargado de la salvaci\u00f3n del mundo (Mt 26,63 p; 27,11 p; Jn 19,7)? Todos hacen resaltar en Jes\u00fas la certeza de estar unido con Dios por un nexo que ninguna fuerza, ni la de los hombres ni la de la muerte, es capaz de romper; y en sus adversarios la presencia de una negativa consciente de la *verdad, en los falsos testimonios del proceso jud\u00ed\u00ado (Mt 26, 59), en la cobard\u00ed\u00ada de Pilato (27,18. 24), en la vanidad de Herodes (Le 23,8-11), en la preferencia dada a Barrab\u00e1s (Lc 23,25), pero tambi\u00e9n la excusa (Lc 23,34; Act 3,24) de una situaci\u00f3n en la que deliberadamente Dios entrega a su Hijo y lo abandona (Act 2,23; Mt 27,46) al poder del pecado (Lc 22,53; Jn 14,30s; 2Cor 5,21).<\/p>\n<p>2. El evangelio de Juan marca todav\u00ed\u00ada m\u00e1s claramente el car\u00e1cter ejemplar del proceso de Jes\u00fas. Este proceso se desenvuelve a todo lo largo de su vida p\u00fablica: desde el primer milagro en Jerusal\u00e9n \u00ablos jud\u00ed\u00ados buscan pleito a Jes\u00fas\u00bb (Jn 5,16) y prev\u00e9n ya su muerte (5,18; cf. Mt 3,6); todas las discusiones que tienen lugar entre los \u00abjud\u00ed\u00ados\u00bb y \u00e9l son como la instrucci\u00f3n de un proceso en el que Jes\u00fas aduce sus testimonios, el de Juan (5,33), sus signos propios y sus obras, los cuales todos constituyen finalmente el \u00fanico *testimonio en que quiere basarse, el de Dios (5,31-37; 8,13-18). El objeto de este proceso es exactamente el de los Sin\u00f3pticos, la personalidad mesi\u00e1nica y divina de Jes\u00fas, su calidad de *Hijo de Dios (5,18; 8,25x; 10,22-38; 19,7).<\/p>\n<p>3. La revisi\u00f3n del proceso de Jes\u00fas es el primer gesto p\u00fablico de la Iglesia, y sigue siendo su misi\u00f3n permanente. Dios, resucitando a Jes\u00fas, demostr\u00f3 solemnemente la justicia de su causa y confundi\u00f3 a sus adversarios, hizo \u00abSe\u00f1or y Cristo)) (Act 2,36) a aquel al que ellos hab\u00ed\u00adan condenado a muerte. No obstante, al hacer de esta resurrecci\u00f3n, en lugar de una demostraci\u00f3n de fuerza, un llamamiento a la *fe y a la conversi\u00f3n, muestra Dios que su victoria es la de su perd\u00f3n. Este doble anuncio, del triunfo de Dios sobre los pecadores y de la salvaci\u00f3n que este triunfo aporta a los pecadores, es cl tema esencial de la predicaci\u00f3n de la Iglesia naciente (Act 2,36.38; 3,13.19; 4,10.12; 5,30s; 10,39s.43). Coincide exactamente con la teolog\u00ed\u00ada expl\u00ed\u00adcita de Pablo a los romanos.<\/p>\n<p>Tal es el *testimonio que el cristiano aporta al *mundo. Su misi\u00f3n consiste en demostrar al mundo, como los ap\u00f3stoles en Jerusal\u00e9n, la injusticia del proceso que no cesa de seguir contra Dios y contra Cristo. Es normal que el cristiano sea llevado ante los tribunales, acusado y entregado por sus allegados (Mc 13, 9-13 p); es fatal que el mundo *odie y *persiga a los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo (Jn 15,18ss) y que toda su existencia est\u00e9 expuesta a su mirada implacable (lCor 4,9); es preciso que est\u00e9n \u00absiempre prontos a defender (su) *esperanza ante quienquiera que sea\u00bb (IPe 3,15). Pero este proceso no es el suyo, sino el de Cristo, que se contin\u00faa y por el que tienen que dar testimonio. As\u00ed\u00ad su testimonio no es el suyo, sino el del *Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mc 13,11); el *Par\u00e1clito, como abogado infalible, \u00abconfundir\u00e1 al mundo)) por su boca y por su vida, haciendo brillar la injusticia de su causa y la justicia de Jesucristo (Jn 16,8-II).<\/p>\n<p>-> Juicio &#8211; Justificaci\u00f3n &#8211; M\u00e1rtir &#8211; Par\u00e1clito &#8211; Testimonio.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si el proceso ocupa gran lugar en la Biblia y si Dios figura en \u00e9l con frecuencia, bajo los diversos papeles de acusado, de juez, de querellante o de abogado, no es que Israel propendiera notablemente m\u00e1s que otros pueblos al enredo y al procedimiento: es que el Dios que se revela en la Biblia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/proceso\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPROCESO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-21830","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21830","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21830"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21830\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21830"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21830"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21830"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}