{"id":21834,"date":"2016-02-05T15:01:34","date_gmt":"2016-02-05T20:01:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/1-juan\/"},"modified":"2016-02-05T15:01:34","modified_gmt":"2016-02-05T20:01:34","slug":"1-juan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/1-juan\/","title":{"rendered":"1 JUAN"},"content":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nSi bien habitualmente se la denomina \u2020\u0153ep\u00ed\u00adstola\u2020\u009d, este escrito carece de destinatarios y de firma. En realidad, le faltan tantas de las caracter\u00ed\u00adsticas de una carta que algunos piensan que el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153ep\u00ed\u00adstola\u2020\u009d es una forma de expresi\u00f3n algo equ\u00ed\u00advoca. La consideran un serm\u00f3n escrito m\u00e1s bien que una carta. Sin embargo, aqu\u00ed\u00ad y all\u00e1 aparecen pasa jes que justifican el t\u00ed\u00adtulo (p. ej.p. ej. Por ejemplo 2:1, 26), si bien con caracter\u00ed\u00adsticas inusitadas. Tal vez la explicaci\u00f3n radica en el hecho de que originalmente el autor quiso que fuera le\u00ed\u00adda en m\u00e1s de una comunidad.<\/p>\n<p>PATERNIDAD LITERARIA<\/p>\n<p>La opini\u00f3n tradicional es que la obra es producto del ap\u00f3stol Juan. En la antig\u00fcedad nadie sugiri\u00f3 la posibilidad de otro autor. Concuerda con esta opini\u00f3n el marcado tono de autoridad que se observa a lo largo de la ep\u00ed\u00adstola. Se ha sugerido, m\u00e1s bien, que solamente una persona de la talla del Ap\u00f3stol podr\u00ed\u00ada haber enviado una carta de ese calibre sin dar su nombre. Es evidente que el autor fue testigo ocular de algunas de las cosas que hizo Jes\u00fas (1:1\u20133; la opini\u00f3n de que la primera persona plural significa la generalidad de los creyentes, o que es un simple recurso epistolar, no tiene mayor asidero). El estilo y la estructura del pensamiento se parecen a los del cuarto Evangelio, y todos concuerdan en que debe haber alguna conexi\u00f3n. Lo l\u00f3gico es pensar en el mismo autor para ambos escritos, en cuyo caso todo gira alrededor de la autor\u00ed\u00ada de ese Evangelio. Sin embargo, algunos cr\u00ed\u00adticos sostienen que el autor de uno de esos escritos fue disc\u00ed\u00adpulo del autor del otro; no es infrecuente que se piense en una \u2020\u0153escuela\u2020\u009d de cristianos de tipo juanino, uno de los cuales escribir\u00ed\u00ada esta carta. Hacen hincapi\u00e9 en las diferencias de estilo (p. ej.p. ej. Por ejemplo hay menos palabras compuestas en la ep\u00ed\u00adstola) y de teolog\u00ed\u00ada (p. ej.p. ej. Por ejemplo hay diferencias en los puntos de vista del significado de la muerte de Jes\u00fas). Sin embargo, la mayor\u00ed\u00ada de los eruditos coinciden en que si bien no deben ser minimizadas las diferencias, no son lo suficientemente notorias para exigir una diferente paternidad literaria. Se explican perfectamente bien por los distintos prop\u00f3sitos que tuvieron ambos escritos y por sus diferentes formas. J. R. W. Stott se\u00f1ala que: \u2020\u0153La similitud entre Evangelio y ep\u00ed\u00adstola es considerablemente mayor que entre el tercer Evangelio y Hechos, que se sabe fueron escritos por el mismo autor\u2020\u009d (The Letters of John, TNTC, 1964, p. 24). Raymond E. Brown, que cree probable que hubiera di ferentes autores, concuerda en que la evidencia se inclina a favor de que el Evangelio y las ep\u00ed\u00adstolas pueden haber sido escritas en \u00e9pocas diferentes por la misma persona (The Epistles of John [Doubleday, 1982], pp. 14\u201330). No parece haber un argumento definitivo en favor de diferentes autores.<br \/>\nLas m\u00e1s recientes discusiones hacen frecuente menci\u00f3n de Juan \u2020\u0153el anciano\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Jn. 1; 3 Jn. 1) como el autor del Evangelio, otros como autor de la ep\u00ed\u00adstola (o 2 y 3 Jn. o Apoc.), y otros de ambos. Sin embargo, esta figura nebulosa no es un buen candidato. No puede demostrarse, sin sombra de duda, que un Juan el anciano, distinto a Juan el ap\u00f3stol, hubiera existido. Y de haber existido, las razones para relacionarlo con este escrito no son convincentes; no tan convincentes, al menos, como la antigua tradici\u00f3n que se le asigna al Ap\u00f3stol.<br \/>\nComo conclusi\u00f3n digamos que si bien la ep\u00ed\u00adstola no aduce paternidad literaria alguna, y mientras no pueda probarse lo contrario a entera satisfacci\u00f3n, la hip\u00f3tesis m\u00e1s razonable es que sali\u00f3 de la pluma del ap\u00f3stol Juan.<\/p>\n<p>OCASION<\/p>\n<p>Surge claramente de la ep\u00ed\u00adstola que sus destinatarios sufr\u00ed\u00adan la influencia de falsas ense\u00f1anzas que negaban la encarnaci\u00f3n. Este error era ciertamente sostenido por gente que hab\u00ed\u00ada estado en la iglesia y que ahora se hab\u00ed\u00ada separado, porque Juan dice de ellos que \u2020\u0153salieron de entre nosotros\u2020\u009d (2:19, cf.cf. Confer (lat.), compare 4:1). En el segundo siglo vio la luz una doctrina filos\u00f3fica y religiosa llamada gnosticismo, que se aliment\u00f3 de ideas cristianas y paganas. Pusieron su \u00e9nfasis en el conocimiento (gr. gnosis), e imaginaron una forma de salvaci\u00f3n conocida \u00fanicamente por los iniciados. Consisti\u00f3, esencialmente, en la liberaci\u00f3n del hombre de la prisi\u00f3n material de su cuerpo y su elevaci\u00f3n hacia Dios. Se discute aun cu\u00e1n temprano apareci\u00f3 el gnosticismo. Es probable que se instalara mucho tiempo despu\u00e9s de haberse escrito esta ep\u00ed\u00adstola, pero no naci\u00f3 por generaci\u00f3n espont\u00e1nea. Muchas de las ense\u00f1anzas que luego tomaron cuerpo en un sistema gn\u00f3stico plenamente desarrollado estaban en circulaci\u00f3n en el primer siglo.<br \/>\nJuan se opone a esa doctrina, un sistema que incluye la idea de que la materia es inherentemente maligna. Puesto que Dios es bueno, dec\u00ed\u00adan, nada tiene que ver con la materia maligna. De ah\u00ed\u00ad que no podr\u00ed\u00ada haberse encarnado en Jesucristo. Algunos sosten\u00ed\u00adan que Cristo solamente viv\u00ed\u00ada en la carne en apariencia (se los llama \u2020\u0153docetistas\u2020\u009d, del gr. dokein, \u2020\u0153parece ser\u2020\u009d). Pero es ir demasiado lejos sostener que Juan enfrentaba a los docetistas, pues nada dice su ep\u00ed\u00adstola sobre un cuerpo fantasma o algo por el estilo. A lo que \u00e9l se opon\u00ed\u00ada pareciera ser a las primeras etapas de una herej\u00ed\u00ada que con el tiempo dar\u00ed\u00ada lugar al docetismo. La gente comenzaba a negar la encarnaci\u00f3n y eso, para Juan, era extremadamente serio. Su efecto ser\u00ed\u00ada arrancarle el coraz\u00f3n al cristianismo, porque si Cristo en realidad no se hizo hombre y realmente no muri\u00f3 por nosotros, entonces no habr\u00ed\u00ada expiaci\u00f3n por nuestros pecados. As\u00ed\u00ad pues, Juan puso el mayor de los \u00e9nfasis en la encarnaci\u00f3n. Tambi\u00e9n hizo hincapi\u00e9 en la importancia de vivir rectamente, porque en su \u00e9nfasis sobre el conocimiento algunos de los herejes consideraban que la conducta no interesaba mayormente. Juan no deja lugar a dudas de que la con ducta reviste enorme importancia.<br \/>\nDe ninguna manera debemos pensar que esta ep\u00ed\u00adstola se escribi\u00f3 con el \u00fanico prop\u00f3sito de refutar la herej\u00ed\u00ada. Su meta es netamente positiva, como el mismo Juan se encarga de dec\u00ed\u00adrnoslo. Escribe: \u2020\u0153para que vosotros tambi\u00e9n teng\u00e1is comuni\u00f3n con nosotros \u2020\u00a6 para que nuestro gozo sea completo\u2020\u009d (1:3, 4). Y lo especifica aun m\u00e1s cuando afirma: \u2020\u0153Estas cosas os he escrito a vosotros que cre\u00e9is en el nombre del Hijo de Dios, para que sep\u00e1is que ten\u00e9is vida eterna\u2020\u009d (5:13). Podemos contrastar esto con la meta del Evangelio: \u2020\u0153para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo teng\u00e1is vida en su nombre\u2020\u009d (Juan 20:31). En tan to el Evangelio apunta a una meta evangel\u00ed\u00adstica, la ep\u00ed\u00adstola est\u00e1 dirigida m\u00e1s bien a crear en los lectores un estado de seguridad y verdadero conocimiento de lo que tal fe entra\u00f1a. \u2020\u0153El Evangelio contiene \u2020\u02dcse\u00f1ales\u2020\u2122 para evocar la fe (20:30, 31) y la ep\u00ed\u00adstola pruebas por las cuales poder juzgarla\u2020\u009d (Stott). Juan escribe para disipar la ansiedad de sus lectores, al comprender lo que significa ser cre yente. Aclara lo que significa ser cristiano. \u2020\u0153En su primera ep\u00ed\u00adstola Juan se\u00f1ala tres marcas de un verdadero conocimiento y comuni\u00f3n con Dios \u2020\u00a6 Estas marcas son: primera, la honradez en la vida; segunda, el amor fraternal; y, tercera, fe en Jes\u00fas como Dios encarnado\u2020\u009d (Search the Scriptures, 1967, p. 289). Estos tres temas se repiten constantemente.<br \/>\nDos grandes pensamientos dominan toda la ep\u00ed\u00adstola: Dios es luz (1:5) y Dios es amor (4:8, 16). Dios es la fuente de luz para las mentes y de calor para el coraz\u00f3n de sus hijos. En consecuencia, estos hijos deber\u00e1n vivir ajustados a las m\u00e1s altas normas morales, y sobre esto se hace hincapi\u00e9 permanentemente (p. ej.p. ej. Por ejemplo 2:1\u20136; 3:3, 6, 9; 5:1\u20133). La ep\u00ed\u00adstola no contiene severas amonestaciones. Todo lo contrario, el remitente se dirige a sus lectores con paternal af\u00e1n y tierna preocupaci\u00f3n: hijitos, amados, hijitos, nadie os enga\u00f1e; hijitos, guardaos de los \u00ed\u00addolos.<\/p>\n<p>FECHA<\/p>\n<p>Muy poco es lo que tenemos para ponerle una fecha a la carta. No es definitiva su relaci\u00f3n con el Evangelio, pues algunos sostienen que la escribi\u00f3 antes y otros que despu\u00e9s, y de cualquier manera tambi\u00e9n es incierta la fecha en que escribi\u00f3 el Evangelio. Muchos fechan 1 Jn. hacia el final del primer siglo, pero J. A. T. Robinson defiende una fecha de 60\u201365 (Redating the New Testament [SCM, 1976]). Esto puede ser correcto, pero no estamos seguros.<br \/>\nVer tambi\u00e9n el art\u00ed\u00adculo \u2020\u0153Leyendo las ep\u00ed\u00adstolas\u2020\u009d.<\/p>\n<p>BOSQUEJO DEL CONTENIDO<\/p>\n<p>1:1-4\tPr\u00f3logo<\/p>\n<p>1:5\u20142:6\tComuni\u00f3n con Dios<\/p>\n<p>2:7-17\tEl nuevo mandamiento<\/p>\n<p>2:18-27\tEl cristiano y el anticristo<\/p>\n<p>2:28\u20143:10\tHijos de Dios<\/p>\n<p>3:11-18\tAmarse unos a otros<\/p>\n<p>3:19-24\tConfianza<\/p>\n<p>4:1-6\tEl esp\u00ed\u00adritu de verdad y el esp\u00ed\u00adritu de error<\/p>\n<p>4:7-21\tDios es amor<\/p>\n<p>5:1-5\tLa victoria de la fe<\/p>\n<p>5:6-12\tEl testimonio acerca del Hijo<\/p>\n<p>5:13-21\tEl conocimiento de la vida eterna<br \/>\nComentario<\/p>\n<p>1:1-4 PROLOGO<\/p>\n<p>Estos vers\u00ed\u00adculos, que en el gr. constituyen un solo p\u00e1rrafo sumamente condensado y complicado, van a modo de pr\u00f3logo de la totalidad de la carta. Juan bosqueja algunas de las ideas que luego desarrollar\u00e1 en detalle.<br \/>\n1 El vocablo inicial gr., traducido lo que, es neutro. Por ello pareciera referirse al mensaje del evangelio y no a una persona en particular. Pero a continuaci\u00f3n Juan escribe de o\u00ed\u00adr, de ver y aun de tocar, lo que nos lleva a pensar en Jes\u00fas. Lo mismo ocurre con el Verbo de vida, porque si bien este t\u00e9rmino puede describir el evangelio, no debemos olvidar que a Jes\u00fas se le llama \u2020\u0153el Verbo\u2020\u009d, y \u2020\u0153la vi da\u2020\u009d (Juan 1:1; 14:6), se dice que \u2020\u0153en \u00e9l estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres\u2020\u009d (Juan 1:1, 4). Este extra\u00f1o comienzo, entonces, nos recuerda tanto del evangelio en s\u00ed\u00ad como de aqu\u00e9l alrededor de quien est\u00e1 centrado el evangelio.<br \/>\nDesde el principio significa que el evangelio no fue una idea tard\u00ed\u00ada; fue siempre parte del plan de Dios. A continuaci\u00f3n Juan trata de la factibilidad de todo ello que es, para \u00e9l, lo principal. El evangelio no habla de una figura m\u00ed\u00adtica como las formas esfumadas de los misterios griegos, sino de una persona hist\u00f3ricamente genuina. Escribe de lo que fue o\u00ed\u00addo, visto y \u2020\u0153palpado\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 24:39; Juan 20:20, 24\u201327). Hay un \u00e9nfasis creciente en cuanto a la realidad de Jes\u00fas. Juan no se refiere a visiones sino a una existencia f\u00ed\u00adsica. Por ello dice: lo que hemos o\u00ed\u00addo, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos. La primera persona plural se usa mucho en esta carta (aparece en 51 de 105 vers\u00ed\u00adculos de acuerdo con Brown, Epistles of John, p. 158). El cambio de sujeto de \u2020\u0153nosotros\u2020\u009d a nuestras manos \u2020\u00a6 puede ser \u00fanicamente de estilo, o hay un \u00e9nfasis sobre el contacto f\u00ed\u00adsico. Es lo que nuestras manos hicieron.<br \/>\n2 Juan tiene la costumbre de hacer hincapi\u00e9 en una idea echando mano del m\u00e1s simple de los recursos: la repetici\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad comienza un poco al margen, toma la palabra vida, \u00faltimo vocablo del v. 1 y la repite tres veces. Escribe sobre la vida, pero no de la vida en t\u00e9rminos generales. Lo que le interesa es la vida que fue manifestada; se est\u00e1 refiriendo claramente a la venida de Jes\u00fas, quien se describi\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo como \u2020\u0153la vida\u2020\u009d (Juan 14:6). Tambi\u00e9n es la vida que nosotros hemos visto. Ya habl\u00f3 de verla y lo har\u00e1 de nuevo en el v. 3; le encanta machacar sobre una idea. M\u00e1s aun, \u00e9l y los que la vieron pueden decir que testificamos y anunciamos. Ya habl\u00f3 de ella como \u2020\u0153que era desde el principio\u2020\u009d. El mismo pensamiento lo expresa de otra manera cuando habla de la vida eterna. Insiste en sus repeticiones cuando piensa en la vida como que nos fue manifestada. En el Evangelio a Jes\u00fas se lo denomina \u2020\u0153la vida\u2020\u009d (Juan 14:6). De esto podemos deducir que es Jes\u00fas de quien se testifica y a quien se anuncia. Podemos arribar a la misma conclusi\u00f3n a partir de la expresi\u00f3n con el Padre, donde se aplica la misma construcci\u00f3n gramatical que se utiliz\u00f3 para \u2020\u0153el Verbo\u2020\u009d en Juan 1:1. Padre, por supuesto, es Dios, seg\u00fan la caracter\u00ed\u00adstica designaci\u00f3n cristiana. Figura 12 veces en la ep\u00ed\u00adstola.<br \/>\n3 Una vez m\u00e1s Juan se refiere a lo que hemos visto y o\u00ed\u00addo. No hay que pasar por alto el \u00e9nfasis que pone en los testigos oculares, ni el hecho de que est\u00e1 vinculado a lo anunciamos. Todo esto ca rece de sentido si pensamos en nosotros como \u2020\u0153nosotros los cristianos\u2020\u009d. Tiene que referirse exclusivamente a los que realmente vieron a Jes\u00fas en la carne. Estas personas \u2020\u0153anuncian\u2020\u009d lo que vieron al resto de la iglesia. Sale a luz una de las metas de Juan: para que vosotros tambi\u00e9n teng\u00e1is comuni\u00f3n con nosotros. Contin\u00faa de inmediato hablando de nuestra comuni\u00f3n \u2020\u00a6 con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Al hablar de comuni\u00f3n (gr. koinonia) la idea b\u00e1sica es la de poseer algo en com\u00fan, es decir, de participar o de compartir en compa\u00f1erismo. A menudo se utiliza la expresi\u00f3n en asuntos comerciales (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 5:10). La comuni\u00f3n cristiana significa compartir la vida com\u00fan en Cristo por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Vincula a los creyentes unos a otros, pero lo m\u00e1s importante es que los vincula tambi\u00e9n a Dios. No debemos pasar por alto que la comuni\u00f3n es continua. Los ap\u00f3stoles ten\u00ed\u00adan comunicaci\u00f3n con Cristo y, por lo tanto, con Dios. Ellos hab\u00ed\u00adan guiado a otros a la fe y as\u00ed\u00ad los hab\u00ed\u00adan incorporado al mismo compa\u00f1erismo (un proceso que contin\u00faa hasta hoy). Es la comuni\u00f3n \u2020\u00a6 con el Padre, y con su hijo Jesucristo. Observemos que Jesucristo est\u00e1 vinculado al Padre al comienzo de la ep\u00ed\u00adstola. Uno de los mayores \u00e9nfasis que pone Juan es sobre el lugar elevado que le corresponde a Cristo, y no pierde tiempo en se\u00f1alarlo.<br \/>\n4 Tambi\u00e9n hay cierto \u00e9nfasis sobre los vocablos nosotros y escribimos. El mensaje es de un car\u00e1cter preciso y permanente y escrito por quienes ten\u00ed\u00adan plena autoridad para escribir. Hay mss.mss. Manuscritos que apoyan \u2020\u0153vuestro gozo\u2020\u009d, pero es m\u00e1s correcto nuestro gozo. Solamente en la medida en que Juan logre introducir a sus amigos en esta clase de comuni\u00f3n de la cual acaba de escribir que su gozo ser\u00e1 completo y, por supuesto, lo mis mo se cumple a la inversa, es decir, de ellos con respecto a \u00e9l. \u2020\u0153Nuestro gozo\u2020\u009d y \u2020\u0153vuestro gozo\u2020\u009d van tomados de la mano. Para ambos, el verdadero gozo se obtiene solamente en la comuni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>1:5-2:6 COMUNION CON DIOS<\/p>\n<p>Juan deja claramente sentado que su prop\u00f3sito es el de atraer a sus lectores a la comuni\u00f3n con Dios y con los otros creyentes. Procede ahora a deducir, a partir de la naturaleza de Dios, las condiciones de la comuni\u00f3n.<br \/>\n1:5 Dios es luz. Este es el mensaje subraya lo que sigue como significativo; en realidad como una s\u00ed\u00adntesis del mensaje cristiano. Es un mensaje derivativo, hemos o\u00ed\u00addo de parte de \u00e9l, y no se debe a la originalidad de los ap\u00f3stoles o de otros. Hay un problema planteado sobre el significado de la frase de \u00e9l, problema que se repetir\u00e1 a lo lago de la ep\u00ed\u00adstola. No existe ning\u00fan antecedente obvio. El Padre y el Hijo fueron mencionados en el v. 3, y aqu\u00ed\u00ad puede referirse a cualquiera de los dos. Tal vez la mayor probabilidad se incline hacia el Hijo, pero ambos est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente ligados.<br \/>\nEl contenido del mensaje se halla sintetizado en la expresi\u00f3n Dios es luz (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 8:12; 9:5) a la cual se le agrega (de una manera que nos recuerda al cuarto Evangelio donde es com\u00fan la conjunci\u00f3n de positivo y negativo) y en \u00e9l no hay ningunas tinieblas (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 27:1; Juan 1:4\u20139). En el Evangelio de Juan se menciona a menudo la luz, pero relacionada m\u00e1s bien con el Hijo, en tanto que aqu\u00ed\u00ad es con el Padre. Figura seis veces en esta ep\u00ed\u00adstola (1:5, 7 [dos veces]; 2:8, 9, 10). Decir que Dios es luz es llamar la atenci\u00f3n a su integridad, a su justicia. La luz es un s\u00ed\u00admbolo natural de una justicia atractiva, lo mismo que las tinieblas lo son de la oscu ridad del pecado. Hay una doble negaci\u00f3n enf\u00e1tica en cuanto a las tinieblas; no hay oscuridad alguna en Dios; el es todo luz. Tambi\u00e9n probablemente va impl\u00ed\u00adcito el pensamiento de que nuestras vidas est\u00e1n expuestas a la iluminaci\u00f3n que irradia de Dios. Nada se le esconde (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 90:8). Y como \u00e9l es luz es important\u00ed\u00adsimo que su pueblo ande en luz (v. 7).<br \/>\n1:6, 7 El primer error. A Juan le gusta subrayar lo que quiere decir formulando una suposici\u00f3n, y aqu\u00ed\u00ad hay una lista de cl\u00e1usulas que comienzan con el condicional si (vv. 6\u201310; nuevamente en 2:1). Trata sobre tres obst\u00e1culos a la comuni\u00f3n. El primero se centra en la pretensi\u00f3n de que tenemos comuni\u00f3n con Dios. Juan ya les dijo que su prop\u00f3sito era que sus lectores disfrutaran de esta comuni\u00f3n (v. 3). Ahora aclara que las palabras solas no pueden producir comuni\u00f3n con Dios. 6 Todo aquel que afirme que disfruta de esa comuni\u00f3n pero contin\u00faa andando en tinieblas miente, puesto que Dios es luz (cf.cf. Confer (lat.), compare 2:21, 22). Se necesita m\u00e1s que un sentimiento re ligioso confortable. Debemos probar nuestros sentimientos por la revelaci\u00f3n que Dios nos ha dado. El error que Juan est\u00e1 denunciando es el de rechazar aceptar la luz que Dios ha dado en la revelaci\u00f3n entregada por medio de los profetas, ap\u00f3stoles y otros, prefiriendo las tinieblas de su propio camino. Juan argumenta en forma negativa. No practicamos la verdad es una expresi\u00f3n muy poco usada que figura tambi\u00e9n en Juan 3:21 (y en los mss.mss. Manuscritos de Qumr\u00e1n). Hablamos de \u2020\u0153decir la verdad\u2020\u009d, pero la verdad puede ser una cualidad tanto de la acci\u00f3n como del pensamiento. La verdad que Dios nos ha hecho conocer debe vivirse en las vidas de sus siervos. 7 Ahora viene la suposici\u00f3n contraria, es decir, de que realmente andamos en luz. El \u2020\u0153andar\u2020\u009d es una expresi\u00f3n metaf\u00f3rica para expresar todo un estilo de vida. Destaca la verdad de que el cristiano debe progresar sin pausa, aun cuando no sea en forma espectacular. Andamos en luz significa vivir d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada ajustados a estrictas normas de integridad. Se refuerza al m\u00e1ximo la expresi\u00f3n cuando se a\u00f1ade como \u00e9l est\u00e1 en luz (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 5:48). No podemos juguetear con la idea de mantener niveles bajos, como si todo lo que interesara es lograr normas humanas decentes. El cristiano es un siervo de Dios y, como tal, ajusta sus normas a los requerimientos de Dios. Ha de vivir seg\u00fan se lo estipule Dios. Luego del v. anterior donde se niega la comuni\u00f3n con Dios a los que caminan en tinieblas (v. 6), cabr\u00ed\u00ada imaginar que los que andan en luz gozar\u00e1n de la comuni\u00f3n con Dios. Al contrario, hallamos que tenemos comuni\u00f3n unos con otros. Por supuesto que ello incluye comuni\u00f3n con Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 3), pero no debe impedirnos ver lo que Juan quiere expresar. La comuni\u00f3n que los creyentes disfrutan unos con otros es de valor inapreciable. A todo lo anterior Juan a\u00f1ade el ingrediente de que la sangre de su Hijo Jes\u00fas nos limpia de todo pecado (o \u2020\u0153cada pecado\u2020\u009d; el gr. puede indicar ambas cosas). La palabra pecado aparece en esta breve carta 17 veces (tambi\u00e9n 17 veces en el Evangelio de Juan; los \u00fanicos escritos del NTNT Nuevo Testamento con m\u00e1s menciones son Rom. y Heb.). Jes\u00fas es el nombre humano del Salvador, y con las palabras su Hijo se hace hin capi\u00e9 en que es \u00fanico en su g\u00e9nero. No debemos perder de vista la significaci\u00f3n de ambas expresiones. Limpia es un verbo de tiempo continuo. No se trata de una limpieza de una vez y para siempre, sino de una actividad progresiva que se realiza d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada. Un poco m\u00e1s adelante Juan reconoce la imposibilidad de que el creyente se vea libre de todo pecado (cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 9, 10). Por consiguiente, no se re fiere a una perfecci\u00f3n con ausencia total de pecado. Sostiene que cuando tenemos por h\u00e1bito andar en la luz, es decir, andar con Dios, los pecados que cometemos son limpiados. Juan reconoce que de bemos vivir muy cerca de Dios, y que aun aquellos que as\u00ed\u00ad viven necesitan ser limpiados continuamente. Esta limpieza se basa en la muerte propiciatoria de Jes\u00fas; la sangre no significa vida librada de la carne, como algunos afirman, sino la vida rendida en la muerte.<br \/>\n1:8, 9 El segundo error. 8 Juan cristaliza el segundo error en forma sucinta: si decimos que no tenemos pecado. La expresi\u00f3n \u2020\u0153tenemos\u2020\u009d pecado no es com\u00fan; hay otras referencias en Juan: 9:41; 15:22, 24; 19:11. Significa m\u00e1s que \u2020\u0153cometer\u2020\u009d un pecado; se refiere al principio interno del cual los actos pecaminosos son sus manifestaciones externas. El pecado es algo que persiste, se adhiere al pecador. Al igual que en el caso precedente y en la pr\u00f3xima suposici\u00f3n, la declaraci\u00f3n positiva se refuerza por una acertada negativa (la verdad no est\u00e1 en nosotros). Cuando decimos que no tenemos pecado nos enga\u00f1amos a nosotros mismos (\u00c2\u00a1por cierto que no enga\u00f1amos a ning\u00fan otro!) y la verdad no est\u00e1 en nosotros. Concebimos la verdad en forma din\u00e1mica. Puede morar en hombres de verdad. Pero el afirmar una cosa a todas luces falsa: que no tenemos pecado, excluye la posibilidad de que la verdad more en nosotros. Esto viene muy bien al caso para el hombre moderno que asegura que el pecado es una enfermedad o una debilidad, y afirma que tiene su g\u00e9nesis en los factores hereditarios, en el medio ambiente, en la necesidad o cosas por el estilo, por lo cual lo considera su suerte y no su culpa. Tal hombre se enga\u00f1a a s\u00ed\u00ad mismo.<br \/>\n9 En contraste, podemos confesar nuestros pecados. El uso del plural es significativo: confesamos pecados espec\u00ed\u00adficos, no simplemente que pecamos. Porque Dios es fiel y justo perdona (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 32:4. Miq. 7:18\u201320; Rom. 3:25). Es posible confiar plenamente en \u00e9l. Nada nos dice de qu\u00e9 manera va a limpiarnos de toda maldad. Pero no olvidemos el v. 7. Es la sangre de Cristo la que limpia. Ninguna otra cosa puede quitar nuestras manchas.<br \/>\n1:10 El tercer error. La siguiente suposici\u00f3n es si decimos que no hemos pecado. Todo el trato que Dios tiene con los hombres parte de la base de que el hombre es pecador y necesita la salvaci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 3:23). Negar que uno sea un pecador es hacerlo a \u00e9l mentiroso. En la forma negativa significa que su palabra no est\u00e1 en nosotros. En muchas partes de la Biblia la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d tiene un car\u00e1cter din\u00e1mico. Cumple el prop\u00f3sito de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 55:11). Todo aquel que niega ser un pecador y que con esa actitud hace de Dios un mentiroso muestra, por ese hecho, que la palabra efectiva de Dios no mora en \u00e9l.<br \/>\n2:1, 2 La propiciaci\u00f3n por los pecados. 1 A menudo Juan designa a sus destinatarios con el nombre de hijitos. Aqu\u00ed\u00ad utiliza un cari\u00f1oso diminutivo, hijitos m\u00ed\u00ados (gr. teknia; se repite siete veces en 1 Jn. y una o tal vez dos veces en todo el resto del NTNT Nuevo Testamento). Les dice que la raz\u00f3n que le mueve a escribirles es para que no pequ\u00e9is. Ya nos ha dicho que les escribe para que sus lectores disfruten de comuni\u00f3n con ellos (1:3) y para que su gozo sea completo (1:4). El tercer motivo que aduce concuerda con los anteriores, pues el pecado desbarata la comuni\u00f3n y destruye el gozo. El pecado y un cristianismo vital son incompatibles (cf.cf. Confer (lat.), compare 3:6, 9; 5:18). Pero si el cristiano no vive en pecado tambi\u00e9n es cierto que nunca en su vida se libera totalmente del pecado (1:8). Mientras m\u00e1s cerca estemos de Dios, m\u00e1s sensibles estar\u00e1n nuestras conciencias y m\u00e1s nos daremos cuen ta de que somos pecadores. Una consecuencia parad\u00f3jica de esto es que llegamos a apreciar el hecho de que en nuestro estado pecaminoso somos indignos de acercarnos a nuestro Dios grande y san to. Necesitamos ayuda. Y Juan nos asegura que tenemos la ayuda que necesitamos. Juan nos dice ahora que si alguno peca, abogado tenemos delante del Padre, a Jesucristo el justo. Abogado (gr. parakletos) tiene una connotaci\u00f3n legal y a menudo indica el abogado defensor. Es el amigo con que contamos en el juicio. \u2020\u0153La imagen es la de la corte real en la cual un suplicante necesita a alguien m\u00e1s grande que \u00e9l, uno que sea o\u00ed\u00addo por el rey, para pe dir por su caso\u2020\u009d (J. L. Houlda, A Commentary on the Johnannine Epistles [Black, 1973], p. 64). El uso del t\u00e9rmino nos dice que el pecador no tiene un caso f\u00e1cil. Su situaci\u00f3n es comprometida ante el Padre y necesita ayuda. Su libertador es Jesucristo el justo. M\u00e1s l\u00f3gico habr\u00ed\u00ada sido \u2020\u0153misericordioso\u2020\u009d o algo por el estilo. Pe ro concuerda con el contexto de todo el NTNT Nuevo Testamento que Dios perdona de una manera que satisface su justicia. El perd\u00f3n no abroga la ley moral sino que la establece.<br \/>\n2 A Cristo tambi\u00e9n se lo denomina la expiaci\u00f3n por nuestros pecados, lo cual significa que no se trata solamente de quitar la culpabilidad por el pecado, ya que expiaci\u00f3n (gr. hilasmos) significa anular la ira. Hay una ira divina contra toda forma de pecado (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 1:18), y el perdonar no significa ignorar esta ira. Una manera de ver la obra salvadora de Cristo es mirarla como propiciaci\u00f3n. Esto no constituye toda la historia pero s\u00ed\u00ad una parte de la misma, una verdad que muchos te\u00f3logos modernos pasan por alto. Y Cristo forj\u00f3 una provisi\u00f3n amplia; su propiciaci\u00f3n es eficaz para los pecados \u2020\u00a6 de todo el mundo.<br \/>\nAquellos que se oponen a la idea de propiciaci\u00f3n a veces lo hacen basados en que eso significa poner a Jes\u00fas en contra del Padre celestial. Por supuesto, \u00e9ste no es el caso. El Padre y el Hijo est\u00e1n de acuerdo en la manera en que se lleva a cabo la salvaci\u00f3n, como lo est\u00e1n en todo lo dem\u00e1s. Hay una ira divina contra todo mal, y si los pecadores han de ser perdonados algo debe hacerse para lograrlo. Un aspecto del perd\u00f3n de Dios tiene que ver con su enojo contra el pecado (Sal. 78:38); y un aspecto de la obra expiatoria de Cristo tiene que ver con la ira divina contra el mal. Tanto el Padre como el Hijo consideran al pecado como algo serio y en su obra expiatoria Jes\u00fas est\u00e1 haciendo la voluntad del Padre (cf.cf. Confer (lat.), compare Heb. 10:7).<br \/>\n2:3\u20136 Obediencia. 3 A continuaci\u00f3n viene una prueba seg\u00fan la cual los hombres pueden saber si, a pesar de sus fracasos, est\u00e1n en buena relaci\u00f3n con Dios. La prueba pregunta si guardamos sus mandamientos (de nuevo en el v. 4; 3:22, 24; 5:3; cf.cf. Confer (lat.), compare 5:2). Es imposible que este conocimiento no afecte, en el diario vivir, a quienes realmente conocen a Dios. El conocimiento es un tema importante de la ep\u00ed\u00adstola. El verbo \u2020\u0153conocer\u2020\u009d (gr. ginosko) se repite 25 veces (y oida, otro verbo para conocer, 15 veces). Para Juan el conocimiento de Dios no es alguna visi\u00f3n m\u00ed\u00adstica o percepci\u00f3n intelectual. Se demuestra si guardamos sus mandamientos. La obediencia no es una virtud espectacular sino que subyace como fundamento de todo verdadero servicio cristiano. 4 Aquel que afirma poseer este conocimiento pero no guarda sus mandamientos, dice Juan sin reparos, es mentiroso. Y subraya esto \u00faltimo a\u00f1adiendo las palabras la verdad no est\u00e1 en \u00e9l.<br \/>\n5 Por contraste, el amor de Dios ha sido perfeccionado en el hombre que guarda su palabra. Juan no pretende reducir el cristianismo a una forma de legalismo. Significa que Dios se revel\u00f3 en Cristo, quien es su palabra (1:1; Juan 1:1), y que su venida es un desaf\u00ed\u00ado a todo nuestro estilo de vida. Se nos desaf\u00ed\u00ada a dejar el ego\u00ed\u00adsmo y tomar nuestra cruz; nada menos satisfar\u00e1. Como corolario del v. 4 cabr\u00ed\u00ada esperar algo en el sentido de que el hombre obediente sea ver\u00ed\u00addico o cuente con la verdad de Dios. Pero en lugar de ello resulta que el amor de Dios est\u00e1 en \u00e9l, y no solamente en \u00e9l, sino perfeccionado. El amor (gr. agape) es uno de los conceptos cumbres de esta carta. La palabra se repite 18 veces, cifra que supera a cualquier otro libro del NTNT Nuevo Testamento (le sigue 1 Cor.; 14 veces). Este hecho es muy significativo dado lo reducido del libro. Juan ve el amor, principalmente, en la divina autoentrega de Cristo (4:10), pero el t\u00e9rmino tambi\u00e9n puede significar la respuesta del hombre a lo que Dios ha hecho; quiz\u00e1 ambos conceptos est\u00e9n aqu\u00ed\u00ad. Y esta respuesta la vivimos en la medida de nuestra obediencia porque el amor se deleita en cumplir la voluntad de Dios.<br \/>\nAl fin del v. 5 Juan menciona el hecho de que sabemos que estamos en \u00e9l. (\u00bfEs Dios? \u00bfEs Cristo? Juan probablemente no har\u00ed\u00ada mucha diferencia entre los dos en este punto.) Antes habl\u00f3 de comuni\u00f3n con \u00e9l (1:3), o andar en la luz (1:7), y de conocerle (2:3), pero no debemos considerarlas como distintas, sin relaci\u00f3n unas con otras. Si estamos en \u00e9l disfrutamos comuni\u00f3n con \u00e9l, le conocemos y andamos en luz. 6 De todo esto podemos estar seguros si andamos como \u00e9l anduvo. Esta expresi\u00f3n se refiere a toda la vida de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>2:7-17 EL NUEVO MANDAMIENTO<\/p>\n<p>2:7\u201311 Amor y odio. 7, 8 Amados (gr. agapetoi), una expresi\u00f3n que ocurre seis veces en esta ep\u00ed\u00adstola y que concuerda con su \u00e9nfasis sobre el amor. No dice con todas las letras cu\u00e1l es el mandamiento a que se refiere, pero no hay duda alguna de que se refiere al mandamiento del amor (cf.cf. Confer (lat.), compare 4:21, Juan 15:12). Esto no es una novedad sino la palabra que hab\u00e9is o\u00ed\u00addo. Es fundamental al estilo cristiano de vida, y as\u00ed\u00ad se inculc\u00f3 desde el comienzo. Pero hay siempre en ello una renovada frescura, y de ah\u00ed\u00ad que sea un mandamiento nuevo (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 13:34). El antiguo mandamiento tiene una nueva urgencia para aquellos por quienes muri\u00f3 Cristo.<br \/>\nEl primero en cumplir este mandamiento fue Cristo, es verdadero en \u00e9l, quien transfiere su amor al coraz\u00f3n de los que le siguen, y en vosotros. As\u00ed\u00ad, la actitud que adoptemos hacia otros revelar\u00e1 si estamos en las tinieblas que van pasando o en la luz verdadera que ya est\u00e1 alumbrando. Si un hombre vive en amor anda con paso seguro, porque el amor des poja al coraz\u00f3n de todo aquello que le har\u00ed\u00ada tropezar. La luz y el amor van juntos. 9-11 Si cualquiera odia a su hermano, diga lo que diga est\u00e1 en mal camino, camino que lo llevar\u00e1 a la ruina, por que el odio enceguece. Obs\u00e9rvese la repetici\u00f3n de tinieblas; no debemos pasar por alto la conexi\u00f3n que hay entre el odio y las tinieblas.<br \/>\n2:12\u201314 La familia de fe. Hay dos secuencias, cada una de ellas dirigida a tres destinatarios, hijitos (ni\u00f1itos), padres y j\u00f3venes. Con todo tipo de recursos dial\u00e9cticos se ha procurado definir estas tres clases y el cambio de tiempo de verbo entre Os escribo y Os he escrito (vv. 13c, 14). Se puede inferir que el conocimiento concuerda con los padres antiguos en la fe y la fuerza con los j\u00f3 venes. Pero como todas las cualidades que menciona Juan deber\u00ed\u00adan hallarse en todos los creyentes, mejor es considerar la divisi\u00f3n como un recurso estil\u00ed\u00adstico para poner mayor \u00e9nfasis. Como lo dice C. H. Dodd (The Johannine Epistles, MNTC, 1946): \u2020\u0153Todos los cristianos son (por gracia, no por naturaleza) ni\u00f1os en inocencia y dependencia del Padre celestial, j\u00f3venes en fuerza, padres en experiencia.\u2020\u009d Juan se\u00f1ala que sus lectores cuentan con el perd\u00f3n de sus pecados, el conocimiento de Dios, la palabra de Dios que mora en ellos, y la victoria sobre el maligno.<br \/>\n2:15\u201317 Amor por el mundo. 15 Juan enfatiza mundo por repetir tres veces el t\u00e9rmino aqu\u00ed\u00ad y tres veces m\u00e1s en los vv. 16 y 17. Es un concepto importante (en esta carta usa la palabra 23 veces). Dice: No am\u00e9is al mundo, y algunos ven una contradicci\u00f3n con: \u2020\u0153De tal manera am\u00f3 Dios al mundo\u2020\u009d (Juan 3:16). Pero el pasaje se refiere al amor salvador de Dios por todos los hombres, mientras aqu\u00ed\u00ad se trata de amar la mundanalidad. Juan se\u00f1ala dos he chos: primero, el amor por el mundo, en este sentido, es incompatible con el amor por el Padre (cf.cf. Confer (lat.), compare Stg. 4:4) y, segundo, de todos modos el mundo y todo lo que en \u00e9l hay es pasajero.<br \/>\n16 Los deseos de la carne significa satisfacer nuestros deseos carnales. Los deseos de los ojos indica un fuerte deseo por lo que se ve, por lo exterior de las cosas; es el deseo de lo superficial. La soberbia de la vida es la vacua altivez de los que tienen la mente puesta en las cosas del mundo. (Con estas compare las tres cosas que llevaron a Eva a desobedecer a Dios, G\u00e9n. 3:6). Ninguna de estas cosas se origina en Dios, no proviene del Padre. Son del mundo, ese mundo que no es m\u00e1s que un espect\u00e1culo pasajero en su camino a la ruina. Se implica que todo pasar\u00e1; el mal se encuentra a trav\u00e9s de todo el mundo. 17 Por contraste, el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. La obediencia es una parte importante de la vida eterna.<\/p>\n<p>2:18-27 EL CRISTIANO Y EL ANTICRISTO<\/p>\n<p>2:18, 19 Muchos anticristos. 18 Hora est\u00e1 sin art\u00ed\u00adculo. En realidad Juan no quiere decir es la \u00faltima hora sino \u2020\u0153es una \u00faltima hora\u2020\u009d. La historia humana progresa por per\u00ed\u00adodos en un lento devenir hasta que se produce una crisis, termina una era y comienza una nueva, y los hombres dicen \u2020\u0153nunca ser\u00e1 lo mismo que antes\u2020\u009d. Juan afirma que tal hora ha llegado. Ve la evidencia en la aparici\u00f3n no simple mente de un anticristo sino de muchos anticristos. Sin duda alguna la iglesia primitiva esperaba, al final del tiempo, a un poderoso personaje del mal al que denominaba anticristo (cf.cf. Confer (lat.), compare \u2020\u0153el hombre de iniquidad\u2020\u009d, 2 Tes. 2:3). Si bien Juan utiliza el t\u00e9rmino cuatro veces (y una vez en 2 Jn.), no est\u00e1 interesado en el individuo malo del futuro. Le preo cupan sus lectores y hace hincapi\u00e9 en que el esp\u00ed\u00adritu del anticristo ya est\u00e1 entre los hombres. La situaci\u00f3n es la misma hoy d\u00ed\u00ada.<br \/>\n19 Estos muchos anticristos hab\u00ed\u00adan sido miembros de la iglesia. Pertenecieron a la organizaci\u00f3n visible, pero Juan se apresura a decir que no eran de nosotros. Y a\u00f1ade que salieron, para que fuera evidente que no todos eran de nosotros. Su membres\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada sido meramente apariencia. Es la doctrina de \u2020\u0153la iglesia invisible\u2020\u009d si bien esa terminolog\u00ed\u00ada se incorpor\u00f3 al l\u00e9xico siglos despu\u00e9s.<br \/>\n2:20, 21 Conocimiento de la verdad. 20 Vosotros ten\u00e9is la unci\u00f3n de parte del Santo es una manera de decir que todos han recibido el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Del Santo es una expresi\u00f3n poco usa da, pero no hay duda alguna de que se refiere al Esp \u00ed\u00adritu Santo. \u2020\u0153Todos vosotros lo sab\u00e9is\u2020\u009d (BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n) es preferible a la traducci\u00f3n de RVARVA Reina-Valera Actualizada conoc\u00e9is todas las cosas (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada). La iluminaci\u00f3n brindada por el Esp\u00ed\u00adritu significa que en el cristianismo no hay una elite iluminada de quien todos dependen. Todo creyente tiene conocimiento. 21 Juan tiene esta verdad grabada en su mente cuando ataca el principio b\u00e1sico de la herej\u00ed\u00ada a la cual se opone. Los falsos maestros claramente negaron la realidad de la encarnaci\u00f3n. Sabemos que hubo algunos falsos maestros en los primeros d\u00ed\u00adas que sosten\u00ed\u00adan que hubo un Cristo divino que descendi\u00f3 sobre el hombre Jes\u00fas en el bautismo, pero abandon\u00f3 su cuerpo antes de la crucifixi\u00f3n. Los opositores de Juan no eran necesariamente quienes sosten\u00ed\u00adan esta creencia, pero era algo similar.<br \/>\n2:22, 23 La mentira. 22 Negaron que Jes\u00fas es el Cristo. Juan considera esto como la mentira fundamental. El hombre que yerra aqu\u00ed\u00ad no es de fiar en ninguna otra cosa: Es el anticristo: el que niega al Padre y al Hijo. La evidencia de que en Jes\u00fas de Nazaret Dios y el hombre est\u00e1n indisolublemente unidos es tan notoria, seg\u00fan lo ve Juan, que el hombre que no la acepta est\u00e1 fundamentalmente descarriado y es culpable de la mentira radical. 23 Sin un concepto correcto del Hijo no podemos tener un concepto correcto del Padre. Si Jes\u00fas no es el mism\u00ed\u00adsimo Hijo de Dios y uno con el Padre, entonces no es el amor de Dios lo que vemos revelado en su vida y en su muerte; en este caso ser\u00ed\u00ada s\u00f3lo el amor de un buen hombre. S\u00f3lo en la medida en que recibimos a Cristo nos hacemos hijos de Dios (Juan 1:12), de modo que si lo rechazamos no somos miembros de la familia celestial. Entonces no tendr\u00ed\u00adamos ning\u00fan derecho de llamar a Dios nuestro Padre.<br \/>\n2:24\u201327 Permanecer en Dios. 24 Lo que hab\u00e9is o\u00ed\u00addo desde el principio nos retrotrae al simple mensaje del evangelio. Si los lectores de Juan permiten que eso permanezca (este verbo se repite 24 veces en 1 Jn.) ellos entonces permanecer\u00e1n en el Hijo y en el Padre. 25 As\u00ed\u00ad se cumple la promesa del Padre de la vida eterna. 26 Lo que estaban diciendo los falsos maestros llevar\u00ed\u00ada a los nuevos creyentes lejos de la verdad. Esta es la raz\u00f3n por la que Juan estaba escribiendo; \u00e9l no permitir\u00ed\u00ada que los falsos maestros arruinaran las vidas de los nuevos creyentes que significaban tanto para Juan. 27 Con esto debemos considerar la unci\u00f3n que ya mencion\u00f3 Juan (v. 20). Por la iluminaci\u00f3n dada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo que mora en ellos tienen el conocimiento que interesa y as\u00ed\u00ad permanecen en Dios.<\/p>\n<p>2:28-3:10 HIJOS DE DIOS<\/p>\n<p>2:28, 29 Confianza. Juan est\u00e1 ansioso de establecer la relaci\u00f3n familiar. Por eso se dirige a sus lectores como hijitos (gr. teknia) y les insta a tener una conducta apropiada a la segunda venida de Cristo y que es la demostraci\u00f3n de que uno es nacido de \u00e9l. Nacido, tal vez sea mejor \u2020\u0153engendrado\u2020\u009d (VM). Los creyentes no son los que tratan de vivir un poco mejor. Son hombres radicalmente re novados; han nacido \u00ed\u00adntegramente de nuevo. La pr\u00e1ctica habitual de la justicia es clara evidencia de tal actividad divina.<br \/>\n3:1\u20133 Lo que hemos de ser. 1 La maravilla de todo esto capta la atenci\u00f3n de Juan: Mirad cu\u00e1n grande amor nos ha dado el Padre para que seamos llamados hijos de Dios. \u00c2\u00a1Y lo somos! En la Escritura al llamado divino se lo considera a menudo un llamado efectivo, pero Juan no deja duda alguna. No solamente somos llamados hijos de Dios, sino que lo somos en realidad. Esto trae como consecuencia que el mundo no nos conoce. La incompatibilidad entre el mundo y el cristianismo es un tema que se repite permanentemente en los escritos de Juan (p. ej.p. ej. Por ejemplo Juan 15:18\u201316:4). No es de extra\u00f1ar que el mundo no conozca a los creyentes, desde el momento en que no le conoci\u00f3 a \u00e9l. Gramaticalmente \u00e9l deber\u00ed\u00ada ser el Padre, pero claramente Juan se refiere a Cristo. 2 El reconocimiento de Juan de la realidad de nuestra condici\u00f3n de hijos no le enceguece al grado de no percibir que mejores cosas nos tiene reservado el futuro. Cuando \u00e9l sea manifestado, seremos semejantes a \u00e9l, porque le ve remos tal como \u00e9l es. El y le gramaticalmente se refieren a Dios, pero lo habitual es hablar de ver a Cristo. De cualquier manera no vale la pena insistir en esto pues quien ve al Hijo tambi\u00e9n ve al Padre (Juan 12:45; 14:9).<br \/>\n3 Ver a Dios es ser transformado. Esta perspectiva es un est\u00ed\u00admulo presente, porque todo aquel que tiene esta esperanza en \u00e9l, se purifica a s\u00ed\u00ad mismo, como \u00e9l tambi\u00e9n es puro. Este es el \u00fanico lugar en las cartas de Juan en que aparece la palabra esperanza; su inter\u00e9s en esta carta es principalmente con la condici\u00f3n presente del creyente m\u00e1s que con su es peranza futura. Pero este pasaje muestra que Juan es consciente de la importancia de la esperanza. Habla de la esperanza como estado \u2020\u0153sobre\u2020\u009d \u00e9l (m\u00e1s bien que \u2020\u0153en \u00e9l\u2020\u009d); la esperanza del creyente tiene una base segura. Otra vez, no hay certidumbre de si \u00e9l se refiere a Dios o a Cristo; pero quiz\u00e1 aqu\u00ed\u00ad Juan no hace una distinci\u00f3n precisa entre ellos, en esto son uno. Juan est\u00e1 enfatizando que la esperanza del creyente descansa en un fundamento s\u00f3lido y que esto tiene consecuencia para la vida cristiana. Conocer a Dios no trae complacencia espiritual, sino pureza de vida. Es el puro de coraz\u00f3n el que ver\u00e1 a Dios (Mat. 5:8).<br \/>\n3:4 La necesidad de una conducta correcta. Pareciera que los falsos maestros sostuvieron que el conocimiento es de fundamental importancia, y que la conducta no importa. Pero Juan insiste en que el pecado es la evidencia de una mala relaci\u00f3n con Dios. El pecado, nos dice, es infracci\u00f3n de la ley; la construcci\u00f3n gramatical en el original gr. implica que las dos palabras son intercambiables. La ley de que habla es, por supuesto, la ley de Dios, y la esencia del pecado es, por lo tanto, el desprecio por la ley de Dios. Es la aserci\u00f3n de uno mismo contra la opini\u00f3n revelada de Dios con respecto al hombre, la preferencia para el ego\u00ed\u00adsmo sobre el servir a Dios. Es improbable que Juan se est\u00e9 refiriendo a la ley del ATAT Antiguo Testamento, la Torah, porque en ning\u00fan lugar menciona esta ley y \u00e9l parece dirigirse a los gentiles, que no captar\u00ed\u00adan f\u00e1cilmente tal referencia. Quiere decir m\u00e1s bien una violaci\u00f3n desafiante de la ley moral de Dios. El pecado pone al pecador en oposici\u00f3n a Dios.<br \/>\n3:5\u20137 Cristo y el pecado son incompatibles. 5 Cristo vino para quitar nuestros pecados, \u00e9l siendo totalmente hostil al mal; en \u00e9l no hay pecado. 6 Esto tiene sus efectos sobre los cristianos, porque todo aquel que permanece en \u00e9l no contin\u00faa pecando. No tenemos que diluir afirmaciones como \u00e9sta. El cristiano nada tiene que ver con el pecado y jam\u00e1s debe ser complaciente con el mismo, ni siquiera con pecados ocasionales. Pero tambi\u00e9n debemos observar que el uso en el gr. del tiempo presente suele indicar acci\u00f3n continua como aqu\u00ed\u00ad en ambos verbos. Lo que Juan quiere decir es que \u2020\u0153ninguno que siempre permanece en \u00e9l tiene como h\u00e1bito el pecar\u2020\u009d o, de lo contrario, todo aquel que sigue pecando no le ha visto ni le ha conocido. No se refiere a los actos individuales de pecado, en cuyo caso lo habr\u00ed\u00ada expresado mejor con el gr. aoristo, sino a las actividades habituales. La vida que vive el hombre revela la fuente de la cual nutre su vida. 7 Sostener lo contrario es enga\u00f1arse. No se trata de elaborar pensamientos correctos o de poseer un amplio conocimiento, o de sostener que el cuerpo carece de importancia de tal modo que no importa lo que haga el cuerpo en tanto que el alma sea lim pia. Juan barre de lado argumentos tan enga\u00f1osos. El que practica justicia es justo. Y el modelo es Cristo: como \u00e9l es justo.<br \/>\n3:8\u201310 Hijos del diablo. 8 La otra cara de esta moneda es que el que practica el pecado es del diablo. Habla de una pr\u00e1ctica habitual; Juan escribe sobre la tendencia habitual de la vida. Esta oposici\u00f3n aparece subrayada por el hecho de que la raz\u00f3n (para esto) de la venida de Cristo fue para deshacer las obras del diablo. La oposici\u00f3n es ahora completa. Deshacer no resulta muy espec\u00ed\u00adfico; es decir, nos dice que Jes\u00fas vino para eliminar al diablo, pero no dice c\u00f3mo lo har\u00e1. Pero es obvio que el creyente no debe practicar las obras del diablo. El seguidor de Jes\u00fas debe aliarse con el que vino a destruir al diablo.<br \/>\n9 Nacido de Dios habla de una acci\u00f3n divina. Hay algo de sobrenatural en la vida del cristiano. Ha sido regenerado por el poder de Dios. Nuevamente debemos dar al tiempo presente su plena fuerza continuativa. El hombre nacido de Dios no hace del pecado una pr\u00e1ctica. En realidad, no puede seguir pecando. Juan ya repudi\u00f3 la doctrina de la perfecci\u00f3n inmaculada (1:8, 10), y no debemos interpretar estas palabras en contradicci\u00f3n con aque llas. Debemos ver que el pecado y el cristiano son radicalmente opuestos. \u2020\u0153Juan establece m\u00e1s la incongruencia que la imposibilidad del pecado en la vida del cristiano\u2020\u009d (Stott). Si el cristiano peca constituye un acto completamente fuera de lugar. En esta instancia da una raz\u00f3n por la incapacidad del creyente para pecar: porque la simiente de Dios permanece en \u00e9l. Es notoriamente extra\u00f1a la incorporaci\u00f3n de una met\u00e1fora en esta forma; es la \u00fanica vez que la palabra simiente figura en Juan, pero el verbo que se traduce nacido aparece diez veces en esta ep\u00ed\u00adstola. Pone \u00e9nfasis en el hecho de que hay un poder divino que obra en la vida del creyente. Permanece muestra que no es ocasional. Es el don que Dios imparte permanentemente a sus hijos. Es imposible interpretar la simiente de Dios en el sentido de \u2020\u0153hijos de Dios\u2020\u009d y en \u00e9l como \u2020\u0153en Dios\u2020\u009d. 10 Juan redondea esta secci\u00f3n se\u00f1alando el contraste entre los hijos de Dios y los hijos del diablo. El patr\u00f3n que se toma por norma es saber si el hombre hace lo recto y ama a su hermano, o no.<\/p>\n<p>3:11-18 AMARSE UNOS A OTROS<\/p>\n<p>3:11\u201315 Lo opuesto al amor. 11 Nuevamente insiste Juan en que el amor es el primer mandamiento (desde el principio). No se trata de algo perif\u00e9rico, sino que es el verdadero meollo del mensaje cristiano. 12 N\u00f3tese bien lo que la falta de amor produce: Ca\u00ed\u00adn, que era del maligno. \u2020\u00a6 mat\u00f3 a su hermano, la l\u00f3gica consecuencia de haberse negado a amar (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 5:21, 22). La respuesta de Juan a la pregunta \u00bfY por qu\u00e9 causa lo mat\u00f3? es una penetrante cr\u00ed\u00adtica a la naturaleza humana ca\u00ed\u00adda. No fue porque Abel lo agravi\u00f3 de alguna manera, sino sim plemente por su vida justa frente a la mala vida de Ca\u00ed\u00adn. (Esta es la \u00faltima referencia en la carta a palabras de \u2020\u0153justicia\u2020\u009d; en adelante abundan las palabras de \u2020\u0153amor\u2020\u009d). Los malvados no aman las cosas su periores cuando las ven. Constituye para ellos un reproche y lo crucifican. 13 As\u00ed\u00ad Juan procede: Y no os maravill\u00e9is, hermanos [lit.lit. Literalmente \u2020\u0153dejen de extra\u00f1arse\u2020\u009d] si el mundo os aborrece. A los cristianos les resulta dif\u00ed\u00adcil entender esto. Act\u00faan impelidos por los m\u00e1s sanos motivos, con amor en sus corazones para con sus semejantes. No buscan lo suyo y en cambio ofrecen el inapreciable don del evangelio. Y, sin embargo, el mundo no responde con gratitud. Odia a los creyentes.<br \/>\n14 Contin\u00faa la ant\u00ed\u00adtesis amor-odio. La vida y el amor van tomados de la mano. Sabemos, dice Juan; le resulta importante establecer que todos los cristianos tienen conocimiento, y lo saca a colaci\u00f3n en toda oportunidad. Hemos pasado de muerte a vida (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 5:24) es expresivo y diferente. El incr\u00e9dulo vive en una condici\u00f3n que s\u00f3lo puede catalogar se como muerte. No as\u00ed\u00ad el creyente. Se ha escapado de la muerte y vive la vida que es realmente vida. El patr\u00f3n que nos permite conocer esto es que amamos a los hermanos. Juan insiste sobre este punto. Y lo refuerza aqu\u00ed\u00ad con la correspondiente negativa: El que no ama permanece (es un estado permanente) en muerte. 15 Esta verdad se expresa en una enf\u00e1tica declaraci\u00f3n sobre el significado y las consecuencias del odio. Todo aquel que odia a su hermano es homicida. Ya lo dijo nuestro Se\u00f1or, que un mirada lujuriosa constituye adulterio y que una palabra iracunda viola el mandamiento de \u2020\u0153no matar\u00e1s\u2020\u009d (Mat. 5:21, 22). Siguiendo este ejemplo Juan investiga las ra\u00ed\u00adces profundas de las acciones humanas. El odio es de la esencia misma del asesinato. Y ning\u00fan homicida tiene vida eterna permaneciendo en \u00e9l. \u2020\u0153Quitar la vida de otro significa perder la suya\u2020\u009d (Stott). Esto no quiere decir que un homicida no puede arrepentirse y ser perdonado. Lo que s\u00ed\u00ad quiere decir es que el hombre que tiene la actitud que induce al asesinato, no posee la vida eterna. Las dos se excluyen mutuamente.<br \/>\n3:16\u201318 El amor es pr\u00e1ctico. 16 Hemos conocido el amor, en el sentido espec\u00ed\u00adficamente cristiano, debido a lo que vemos en el Calvario donde \u00e9l puso su vida por nosotros (como a menudo ocurre en esta ep\u00ed\u00adstola, \u00e9l no est\u00e1 definido, pero en este pasaje no hay duda alguna de que se refiere a Jes\u00fas). Puesto que Cristo, a quien los cristianos deben su inspiraci\u00f3n, muri\u00f3 de tal manera por los hombres, nosotros tambi\u00e9n debemos po ner nuestras vidas por los hermanos. Esta es la calidad del amor que se les exige siempre a los cristianos.<br \/>\n17 El entregar la vida por la fe lit.lit. Literalmente, sin duda ocurri\u00f3 muy pocas veces, aun en el primer siglo. Pero el amor tiene otras avenidas y se lo requiere permanentemente en la vida diaria. La palabra traducida bienes (gr. bion, solamente aqu\u00ed\u00ad y en 2:16 de esta ep\u00ed\u00adstola) no es com\u00fan con esa connotaci\u00f3n; habitualmente significa \u2020\u0153vida\u2020\u009d. Pero el sentido es claro. Ve (gr. theore) significa m\u00e1s que una mirada de paso. El hombre ve a su hermano durante un per\u00ed\u00adodo lo suficientemente prolongado para conocer bien la situaci\u00f3n, pero le cierra su coraz\u00f3n (lit.lit. Literalmente \u2020\u0153cierra sus entra\u00f1as\u2020\u009d). Es la parte del cuerpo donde seg\u00fan los griegos se asentaban las emociones. Por lo tanto el uso de ese t\u00e9rmino significaba que el hombre estaba emocionalmente comprometido. Para los griegos significaba, por lo com\u00fan, que estaba enojado, si bien tambi\u00e9n inclu\u00ed\u00ada otras emociones. Pero para los cristianos la misma expresi\u00f3n significaba ser movido a compasi\u00f3n. Si la persona no muestra compasi\u00f3n, demuestra claramente que el amor de Dios (que puede interpretarse co mo nuestro amor por Dios tanto como el amor de Dios por nosotros) no mora en \u00e9l. 18 Nuevamente encontramos la expresi\u00f3n familiar hijitos, al exhortar Juan al verdadero amor. El amor no se reduce a un asunto de palabras. Hecho y verdad valen mucho m\u00e1s que palabra y lengua.<\/p>\n<p>3:19-24 CONFIANZA<\/p>\n<p>Viene ahora una palabra de tranquilidad para las conciencias sensibles. Debi\u00e9ramos vivir ante Dios no en temblorosa ansiedad sino en confianza serena.<br \/>\n19 Otra prueba: de esta manera sabemos si somos de la verdad, \u00fanico lugar de la ep\u00ed\u00adstola donde la expresi\u00f3n se aplica a gente (aunque se usa refe rente a palabras, 2:21). Significa honestidad total y absoluta y apunta a la verdad del evangelio. El saber que pertenecemos a la verdad es recibir seguridad. 20 En caso de que nuestro coraz\u00f3n nos reprenda (\u2020\u0153condene\u2020\u009d BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n) no es lo m\u00e1s significativo. Lo que interesa es la condenaci\u00f3n o aprobaci\u00f3n de Dios, y \u00e9l conoce todas las cosas. El conoce nuestros motivos y los hechos de amor que no nos atrevemos a acreditarnos (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 25:37\u201340). Dios sabe que somos suyos y eso es lo importante, no nuestras dudas o temores. (Una interpretaci\u00f3n menos probable es que Dios, el Juez, conoce todo lo malo que hacemos y nos condenar\u00e1.) 21 Las pro mesas de Dios son de tal magnitud que no hay raz\u00f3n alguna que justifique nuestra inseguridad. Por eso tenemos confianza ante \u00e9l. Desde el momento en que somos suyos, nada debemos temer. 22 Re cibir respuestas a nuestras oraciones no pareciera ser la consecuencia de que nuestros corazones no nos condenan. Pero la confianza es com\u00fan a ambas, y la respuesta a las oraciones inevitablemente aumenta nuestra confianza. Tanto guardamos como hacemos est\u00e1n en el tiempo verbal continuo. El poder de la oraci\u00f3n no est\u00e1 condicionado a arranques ocasionales de obediencia, sino por vidas caracterizadas por la obediencia. M\u00e1s aun, hacemos las cosas que son agradables delante de \u00e9l. Y eso va m\u00e1s all\u00e1 de simplemente guardar sus mandamientos. Tal como en el Serm\u00f3n del monte, hay una preocupaci\u00f3n por el esp\u00ed\u00adritu de los mandamientos: no es suficiente guardar la letra de la ley.<br \/>\n23 El mandamiento est\u00e1 definido ahora en t\u00e9rminos de fe y amor. El singular puede significar que \u2020\u0153una cosa es necesaria\u2020\u009d; no figura una lista de exigentes requerimientos. M\u00e1s a\u00fan, la fe y el amor van tan \u00ed\u00adntimamente ligados que pueden ser considerados como una sola cosa. La fe es en el nombre de su Hijo Jesucristo donde el nombre involucra toda la persona; es la fe en todo lo que Jes\u00fas es y hace. La segunda parte del mandamiento es que nos amemos unos a otros. Dos de los grandes temas de la ep\u00ed\u00adstola son el lugar que ocupa el amor y nuestra rec\u00ed\u00adproca responsabilidad. Como \u00e9l nos ha mandado refuerza  su mandamiento y enfatiza el hecho de que Dios no es indiferente a la forma en que vivimos. El tiempo del verbo creamos (aoristo) se\u00f1ala a un acto decisivo de fe, mientras amemos est\u00e1 en el tiempo presente, indicando una acci\u00f3n continua. 24 Luego del singular del v. 23 Juan retoma el plural, mandamientos. El que los guarda permanece en Dios, y Dios en \u00e9l. Este residir uno en otro es tema caracter\u00ed\u00adstico de la ep\u00ed\u00adstola. \u00bfC\u00f3mo sabemos que se ha realizado? Por el Esp\u00ed\u00adritu que nos ha dado. El Esp\u00ed\u00adritu nos es dado, no es ganado, y el Esp\u00ed\u00adritu da seguridad.<\/p>\n<p>4:1-6 EL ESPIRITU DE VERDAD, Y EL ESPIRITU DE ERROR<\/p>\n<p>La referencia al Esp\u00ed\u00adritu plantea el interrogante de saber qui\u00e9nes son los verdaderamente inspirados y qui\u00e9nes los que falsamente proclaman estar investidos del Esp\u00ed\u00adritu. El problema no era nuevo pues hab\u00ed\u00ada falsos profetas en el ATAT Antiguo Testamento y tambi\u00e9n Pablo fij\u00f3 ciertas reglas para saber cuando alguien hablaba \u2020\u0153por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u2020\u009d (1 Cor. 12:3).<br \/>\n1 Muchos falsos profetas han salido al mundo (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 7:15; 24:11, 24; Hech. 13:6). Las religiones de la antig\u00fcedad afirmaban contar con hombres pose\u00ed\u00addos por esp\u00ed\u00adritus, pero Juan advierte que no debemos considerar como verdad lo que nos dicen todos los que aseguran hablar bajo inspiraci\u00f3n. Los creyentes no deben aceptar a todo el que pretenda tener inspiraci\u00f3n, sino que hay que probar los esp\u00ed\u00adritus. De que han salido puede indicar que antes hab\u00ed\u00adan sido miembros de la iglesia, pero que la hab\u00ed\u00adan dejado (2:9). 2 La prueba es la actitud referente a Jesucristo. Si el Esp\u00ed\u00adritu de Dios est\u00e1 en un hombre que pretende inspiraci\u00f3n, \u00e9l confesar\u00e1 que Jesucristo ha venido en carne.  El Jes\u00fas humano es nada menos que el Cristo divino. La referencia a en carne hace hincapi\u00e9 en la encarnaci\u00f3n. No es simplemente que Jes\u00fas tom\u00f3 forma humana, sino carne (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 1:14; 2 Jn. 7). El esp\u00ed\u00adritu que confiesa que es as\u00ed\u00ad como ha venido Jesucristo, procede de Dios. Esto no es un descubrimiento humano, si no algo que Dios revela. 3 Pero hay tal cosa como el esp\u00ed\u00adritu que no confiesa a Jes\u00fas, es decir, un esp\u00ed\u00adritu que no reconoce que Jesucristo ha venido en carne (2), porque negar la encarnaci\u00f3n es negar a Jes\u00fas. El esp\u00ed\u00adritu que reh\u00fasa esta confesi\u00f3n no procede de Dios. En realidad, es el esp\u00ed\u00adritu del anticristo. Juan ya dijo que hab\u00ed\u00ada muchos anticristos en el mundo (2:18), y ha formulado una especie de definici\u00f3n: \u2020\u0153Este es el anticristo: el que niega al Padre y al Hijo\u2020\u009d (2:22). El pensamiento aqu\u00ed\u00ad es similar. En ambos pasajes lo esencial sobre el anticristo es la negativa de reconocer que Jes\u00fas es el Cristo, ve nido en carne. Los lectores de Juan hab\u00ed\u00adan entendido la venida del anticristo como algo futuro, pero \u00e9l lo ve como una realidad presente. Su ahora su ya est\u00e1 y su en el mundo se combinan para poner \u00e9nfasis en la realidad presente.<br \/>\n4 Pero no es preciso que los cristianos tengan miedo. Vosotros es enf\u00e1tico. Los creyentes est\u00e1n puestos en agudo contraste con los anticristos. En primera instancia son de Dios, y en la segunda han vencido. Aparte del Apocalipsis, en el que figura 17 veces, esta breve ep\u00ed\u00adstola aplica el verbo \u2020\u0153vencer\u2020\u009d m\u00e1s que ning\u00fan otro libro (6 veces). La nota de victoria es prominente. En este caso el verbo est\u00e1 en el tiempo perfecto, lo que indica que la victoria es m\u00e1s que una fase pasajera. Es decisiva y constante. La victoria se obtiene porque el que est\u00e1 en vosotros es mayor que el que est\u00e1 en el mundo. En ninguno de los dos casos Juan explica quien es \u00e9l. En el primero podr\u00ed\u00ada ser cualquiera de los miembros de la Trinidad y todo lo que podemos decir es que se trata de una persona divina. El segundo no puede ser otro que el diablo. Lo que dice Juan, en realidad, es que Dios es mucho m\u00e1s poderoso que el diablo y, por consiguiente, aquellos en quienes Dios mora pueden vencer el mal. 5 Nuevamente Juan echa mano al recurso de repetir una palabra para se\u00f1alar un \u00e9nfasis, pues tenemos la palabra mundo repetida tres veces en el mismo vers\u00ed\u00adculo, adem\u00e1s de ser la \u00faltima palabra del precedente. Estas personas est\u00e1n asociadas con el mundo; si son del mundo, lo que dicen viene de \u00e9l, y el mundo es su auditorio. 6 Los cristianos no deber\u00ed\u00adan sorprenderse si tales personas no los escuchan. Pertenecen a otro grupo. Pero los cristianos tienen sus oyentes particulares. Nosotros es enf\u00e1tico y los pone en abierto contraste con los anteriores. Hay tambi\u00e9n un contraste en los oyentes: los que son de Dios est\u00e1n opuestos a los que no son de Dios. Como esta es la manera de conocer al Esp\u00ed\u00adritu de verdad y al esp\u00ed\u00adritu de error, se infiere que esos esp\u00ed\u00adritus moran en las clases de personas indicadas previamente.<\/p>\n<p>4:7-21 DIOS ES AMOR<\/p>\n<p>El amor es de gran importancia en toda la ep\u00ed\u00adstola. En esta secci\u00f3n Juan hace hincapi\u00e9 en ello al se\u00f1alar que el amor est\u00e1 arraigado en Dios, que es justamente amor.<br \/>\n4:7\u201312 Am\u00e9monos unos a otros. 7 La exhortaci\u00f3n de am\u00e9monos unos a otros se ve reforzada por la afirmaci\u00f3n de que el amor es de Dios. El amor del cual escribe Juan no es un logro humano; es de origen divino. Si alguien ama en este sentido, demuestra que es nacido de Dios, y conoce a Dios. 8 La expresi\u00f3n negativa subraya este punto: El que no ama no ha conocido a Dios. La raz\u00f3n por la cual ocurre esto constituye una de las grandes afirmaciones de la Biblia: Dios es amor. Esto tiene una significaci\u00f3n m\u00e1s profunda que el decir que \u2020\u0153Dios es amante\u2020\u009d o que Dios a veces ama. Dios ama, por decirlo as\u00ed\u00ad, no porque encuentra objetos merecedores de su amor, sino porque el amar es su naturaleza. Su amor por nosotros no depende de lo que somos sino de lo que es \u00e9l. Nos ama porque es esa clase de Dios, porque \u00e9l es amor. 9 La clase de amor del cual escribe Juan no existe en todos lados ni como un logro humano. Sabemos de su existencia porque se mostr\u00f3 en la ocasi\u00f3n en que Dios envi\u00f3 a su Hijo unig\u00e9nito al mundo. Su prop\u00f3sito al enviar a su Hijo fue para darnos vida. La vida, en toda la extensi\u00f3n de la palabra, viene por \u00e9l solamente.<br \/>\n10 El verdadero significado del amor y la verdadera fuente de la vida se descubren \u00fanicamente en la cruz. No es que nosotros hayamos amado a Dios. Nunca lo hallaremos si comenzamos por el lado humano (nosotros es enf\u00e1tico; no que nosotros hayamos amado). Lo encontramos cuando comprendemos que \u00e9l nos am\u00f3 a nosotros y envi\u00f3 a su Hijo en expiaci\u00f3n por nuestros pecados. Para entender realmente el significado del amor debemos vernos a nosotros mismos como pecadores, objetos de la ira de Dios, sin embargo como aquellos por quienes muri\u00f3 Cristo. \u2020\u0153Lejos de encontrar alguna forma de contraste entre amor y pro piciaci\u00f3n, el Ap\u00f3stol no puede transmitir la idea de amor a nadie, excepto se\u00f1alando a la propiciaci\u00f3n\u2020\u009d (James Denney, The Death of Christ, 1951, p. 152). Una de las m\u00e1s resonantes paradojas del NTNT Nuevo Testamento la constituye el hecho de ser el amor de Dios el que aparta de nosotros la ira de Dios, y es precisamente en el apartar de esa ira que vemos lo que realmente es el amor. 11 Esto trae sus consecuencias. Cuando vemos que Dios ama de esa manera, tambi\u00e9n no sotros (enf\u00e1tico) debemos amarnos unos a otros. El m\u00f3vil o principal raz\u00f3n de ser de nuestro amor hacia nuestros semejantes es el amor divino que Cristo demostr\u00f3 en su obra propiciatoria. Los cristianos deben amar, no porque aquellos a quienes encuentran sean personas atractivas, sino debido a que el amor de Dios los ha transformado y les ha convertido en gente amante. Ellos deben amar no porque lo atractivo de otras personas los impulse a amar, sino porque, como cristianos, su naturaleza es amor. 12 La importancia del amor de los unos para con los otros surge del hecho de que Juan se\u00f1ala ese amor, y no el amor hacia Dios, para demostrar que Dios permanece en nosotros. Cuando nos dice que nadie ha visto a Dios jam\u00e1s (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 1:18) no niega las visiones relatadas en el ATAT Antiguo Testamento (p. ej.p. ej. Por ejemplo, Exo. 24:11). Pero tales visiones fueron parciales e incompletas. Es en Cristo que vemos a Dios. Y cuando amamos, Dios mora en nosotros. En realidad, su amor se ha perfeccionado, es decir, alcanza su cl\u00ed\u00admax en nosotros: \u00c2\u00a1asombrosa afirmaci\u00f3n!<br \/>\n4:13\u201316 Permanecer en amor. 13 Ya nos dijo Juan que es \u2020\u0153por el Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d que sabemos que \u2020\u0153permanece en nosotros\u2020\u009d (3:24). Ahora a\u00f1ade el pensamiento de que permanecemos en \u00e9l. Ambas cosas son importantes y sobre ambas se pone \u00e9nfasis en esta ep\u00ed\u00adstola. 14 En el esp\u00ed\u00adritu del pr\u00f3logo acude al testimonio apost\u00f3lico, a lo que nosotros hemos visto. El pensamiento de testimonio se destaca al aproximarnos al final de la ep\u00ed\u00adstola. El ver bo \u2020\u0153testificar\u2020\u009d aparece en 1:2, aqu\u00ed\u00ad, y cuatro veces en el cap. 5, mientras que el sustantivo \u2020\u0153testimonio\u2020\u009d figura seis veces en el cap. 5. El contenido del testimonio es que el Padre ha enviado al Hijo como Salvador del mundo (expresi\u00f3n que aparece solamente aqu\u00ed\u00ad y en Juan 4:42 en el NTNT Nuevo Testamento). Salvador cubre todos los aspectos de la obra de Cristo en favor de los pecadores, y mundo la totalidad de la humanidad. Es una gran salvaci\u00f3n. 15 Pero no to dos son salvos; la obra expiatoria de Cristo es adecuada para todo el mundo, pero es necesario confesar que Jes\u00fas es el Hijo de Dios para experimentar la salvaci\u00f3n. Entonces Dios y el creyente moran uno en el otro.<br \/>\n16 En ninguna otra parte leemos de haber \u2020\u0153conocido\u2020\u009d y \u2020\u0153cre\u00ed\u00addo\u2020\u009d el amor. Podr\u00ed\u00adamos decir que el pensamiento de \u2020\u0153conocer\u2020\u009d el amor se encuentra en el v. 10, pero las palabras cre\u00ed\u00addo el amor que Dios tiene para con nosotros es una expresi\u00f3n totalmente extra\u00f1a. Jam\u00e1s se manifiesta el amor de Dios de tal manera que le resulte imposible al mundano no verlo. Es la gente de fe, y solamente la gente de fe, la que lo discierne. Juan repite este gran pensamiento en el v. 8, Dios es amor, y saca la conclusi\u00f3n de que el permanecer en el amor es permanecer en Dios. El amor ejercitado hacia los pecadores no es un logro humano, y cuando se hace presente significa que Dios est\u00e1 presente.<br \/>\n4:17\u201321 El perfeccionamiento del amor. 17 Este mutuo permanecer, de Dios en el creyente y del creyente en Dios, es la forma en que se ha perfeccionado el amor en nosotros. Esto es con el fin de tener confianza en el d\u00ed\u00ada del juicio, y esa confianza es fundamental. Las palabras como \u00e9l es, as\u00ed\u00ad somos nosotros en este mundo, se refieren a que somos hijos del Padre y Jes\u00fas es nuestro modelo. El mundo no acept\u00f3 a Cristo y no acepta a los cristianos; en el d\u00ed\u00ada del juicio entender\u00e1 todo esto.<br \/>\n18 Se elabora el pensamiento sobre la confianza con el repudio al temor. Juan utiliza la palabra tres veces en este v. y el verbo correspondiente una vez, pero ninguna de las dos se encuentra en el resto de la ep\u00ed\u00adstola; hay \u00e9nfasis aqu\u00ed\u00ad en el temor. El creyente no debe temer, porque el perfecto amor echa fuera el temor; el temor y el amor son incompatibles. El temor, prosigue Juan, conlleva castigo. Pero el perfecto amor de Dios nos brinda seguridad. Su amor asegura que somos salvados, no castigados. Si tememos, esto muestra por s\u00ed\u00ad mismo que no hemos sido perfeccionados en el amor. El perfeccionamiento del amor da confianza aun en el d\u00ed\u00ada del juicio, v. 17.<br \/>\n19 Nosotros amamos en el sentido de un amor espec\u00ed\u00adficamente cristiano. Es el amor de aquellos que son indignos, que procede de la naturaleza del que ama y no de los m\u00e9ritos del amado, \u00fanicamente porque \u00e9l nos am\u00f3 primero. Algunos mss.mss. Manuscritos leen \u2020\u0153le amamos\u2020\u009d [a Dios]; esto, aunque cierto, no es el sentido del pasaje. Juan est\u00e1 diciendo aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo es que llegamos a amar a todos, no c\u00f3mo llegamos a amar a Dios. 20 Decir \u2020\u0153Yo amo a Dios\u2020\u009d pero aborrezco a mi hermano, a mis hermanos en Cristo o a mis semejantes, es mostrarme mentiroso. El amor a Dios se demuestra amando a la gente; si uno falta, falta el otro. Juan llega al extremo de decir que si no se ama al hermano no se puede amar a Dios. Se establece una distinci\u00f3n entre el hermano, a quien se ve y Dios a quien no se ve. Afirmar que se ama al que no se ve en tanto que se deja de amar al que se ve, es entrar en el \u00e1mbito de la fantas\u00ed\u00ada.<br \/>\n21 Juan concluye la discusi\u00f3n recordando a sus lectores del mandamiento de parte de \u00e9l. El pronombre \u00e9l puede referirse a Dios o a Cristo. Como tantas otras veces, no establece una clara diferencia. Ya se refiri\u00f3 al mandamiento de amar (3:23) y ahora nos recuerda nuevamente que el amor no es una opci\u00f3n. Es un mandamiento claro y positivo.<\/p>\n<p>5:1-5 LA VICTORIA DE LA FE<\/p>\n<p>El pensamiento del amor lleva al de la relaci\u00f3n con Dios y eso, a su vez, a la victoria. El amor y la fe est\u00e1n envueltos, por as\u00ed\u00ad decirlo, en un mismo manto (cf.cf. Confer (lat.), compare 4:16), y el creyente vence al mundo.<br \/>\n1 La fe conf\u00ed\u00ada en que Jes\u00fas es el Cristo, una verdad sobre la cual se insiste a lo largo de la ep\u00ed\u00adstola, y el creyente que as\u00ed\u00ad conf\u00ed\u00ada es nacido de Dios. La confesi\u00f3n de que Jes\u00fas es el Cristo no resulta de una percepci\u00f3n humana, sino de la obra divina dentro de \u00e9l (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cor. 12:3). Y amar\u00e1 a sus hermanos en la fe porque el amor por el padre significa tambi\u00e9n amor por su hijo. 2 Juan insiste nuevamente en que el amor hacia Dios y hacia la gente van estrechamente ligados. Pero habitualmente piensa en el amor de Dios en la medida en que se expresa en amor por los hermanos. Aqu\u00ed\u00ad invierte el proceso. Sabemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios. El amor hacia Dios y hacia la gente se acompa\u00f1a y forma una sola y \u00fanica unidad. La mente pr\u00e1ctica de Juan no le permite detenerse en el pensamiento del amor por Dios. Por eso se apresura a decir y guardamos sus mandamientos. El verdadero amor se demuestra en el esfuerzo por cumplir la voluntad de Dios. 3 En realidad, Juan pue de decir que el amor de Dios es el guardar sus mandamientos. No es que Juan sea un legalista, pero reconoce que el amor es activo. Encuentra su cauce natural haciendo las cosas que agradan al amado, \u00bfy d\u00f3nde hallaremos mejor estas cosas que en sus mandamientos? Cuando Juan a\u00f1ade sus mandamientos no son gravosos (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 11:30) no quiere significar que resulta f\u00e1cil descargar en Dios nuestras obligaciones. M\u00e1s bien lo que Juan trata de decirnos es que los mandamientos de Dios no son una carga tediosa. Puede que sean dif\u00ed\u00adciles, pero al mismo tiempo son agradables.<br \/>\n4 El pensamiento del escritor conduce a la victoria. El neutro todo lo que le da a la afirmaci\u00f3n un car\u00e1cter de generalidad (cf.cf. Confer (lat.), compare 1:1). Nuestra fe (el sustantivo solamente aparece aqu\u00ed\u00ad en 1 Jn.; no figura ni en el Evangelio ni en 2 y 3 Jn.) va al final del v. para dar mayor \u00e9nfasis. Ha vencido al mundo: la victoria decisiva pertenece al pasado, cuando Jes\u00fas muri\u00f3 para vencer el mal, y en el caso del creyente cuando \u00e9ste se decide a confiar en \u00e9l. 5 La pregunta ret\u00f3rica hace hincapi\u00e9 en el lugar que ocupa la fe. Logra la victoria el que cree que Jes\u00fas es el Hijo de Dios. Obs\u00e9rvese el \u00e9nfasis una vez m\u00e1s en un correcto concepto de su persona. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad notamos la costumbre de Juan de hacer hincapi\u00e9 por medio de la repetici\u00f3n, pues en estos dos vers\u00ed\u00adculos menciona tres veces el vencer al mundo. No podemos ignorarlo. Es importante.<\/p>\n<p>5:6-12 EL TESTIMONIO ACERCA DEL HIJO<\/p>\n<p>Puesto que una perspectiva correcta de Jes\u00fas reviste la m\u00e1xima importancia, es fundamental que sea atestiguada. Por ello Juan cita algunos de los testimonios que establecen qui\u00e9n es Jes\u00fas.<br \/>\n6 Que vino por agua se refiere seguramente a su bautismo, y sangre a su muerte. Durante el acto del bautismo escuch\u00f3 la voz celestial e inici\u00f3 solemnemente su ministerio. Algunos herejes aparentemente sosten\u00ed\u00adan que el Cristo divino vino sobre Jes\u00fas cuando fue bautizado, pero lo abandon\u00f3 antes de su muerte. Juan responde a esta posici\u00f3n haciendo hincapi\u00e9 en la sangre, no por agua solamente, sino por agua y sangre. Esto era (y es) el coraz\u00f3n del evangelio. Pareciera no haber duda alguna sobre el agua, pero Juan se siente obligado a poner \u00e9nfasis sobre sangre. Justamente en eso radicaba el tropezadero. Los herejes evidentemente hallaban imposible el sostener que el Cristo divino pod\u00ed\u00ada morir. Juan se\u00f1ala que el agua no estaba sola. El agua y la sangre van juntas. Adem\u00e1s, es el Esp\u00ed\u00adritu el que da testimonio (el tiempo presente se\u00f1ala a una actividad continua). El tiene una calificaci\u00f3n excelente para esto, porque el Esp\u00ed\u00adritu es la verdad (como lo es Jes\u00fas; Juan 14:6). Obs\u00e9rvese que algunas versio nes incluyen material adicional en este punto, material sobrea\u00f1adido que corresponde \u00ed\u00adntegramente al v. 7. Pero todo el v. 7 de algunas versiones es en realidad una glosa y debe excluirse del texto. El v. 7 est\u00e1 excluido en las versiones castellanas RVARVA Reina-Valera Actualizada, BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n, NC, y en Straubinger est\u00e1 entre corchetes. Al respecto es interesante consignar lo que dice la BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n en su nota al pie: \u2020\u0153El texto de los vv. 7, 8 est\u00e1 recargado en la Vulgata por un inciso (m\u00e1s abajo, entre par\u00e9ntesis) ausente en los mss.mss. Manuscritos griegos antiguos, de las antiguas versiones y de los mejores mss.mss. Manuscritos de la Vulgata, y que parece una glosa marginal introducida tard\u00ed\u00adamente en el texto: \u00abPues tres son los que dan testimonio (en el cielo: el Padre, el Verbo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, y estos tres son uno; y tres los que dan testimonio en la tierra): el Esp\u00ed\u00adritu, el agua y la sangre, y estos tres son uno.\u00bb \u2020\u009d Ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada. 8 Hay en realidad tres que dan testimonio. Al Esp\u00ed\u00adritu se lo menciona en primer t\u00e9rmino, tal vez porque reci\u00e9n se ha hecho referencia al mismo, o tal vez porque es una persona y de ah\u00ed\u00ad que sea un testigo m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito que el agua y la sangre. El testimonio es arm\u00f3nico. El testimonio interior del Esp\u00ed\u00adritu, y todo lo que est\u00e1 involucrado en el bautismo de Cristo y su muerte no son tres hechos sin relaci\u00f3n alguna. Los tres se\u00f1alan a un acto de Dios en Cristo para la salvaci\u00f3n del hombre.<br \/>\n9 Juan apela al bien conocido hecho de la confianza humana. Aceptamos el testimonio de otra gente y mucho m\u00e1s deber\u00ed\u00adamos aceptar el del cual Juan habla, porque este es el testimonio de Dios y el testimonio de Dios es mayor. El testimonio en cuesti\u00f3n es acerca de su Hijo. Ahora, el dar el testimonio compromete, de modo que esto significa que Dios se ha comprometido en Cristo; ha dado testimonio que esto es justamente lo que \u00e9l mismo es. 10 Cualquiera que conf\u00ed\u00ada en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en s\u00ed\u00ad mismo, lo cual pareciera decirnos que el testimonio del Esp\u00ed\u00adritu (6, 7) es un testimonio del propio esp\u00ed\u00adritu del hombre. El que cree en el Hijo de Dios y el que no cree a Dios se oponen entre s\u00ed\u00ad. Esto significa que Juan no establece una marcada diferencia entre creer y creer en, y entre fe en el Hijo y fe en Dios. Para \u00e9l Jesucristo fue el Dios encarnado, de modo que creer en Cristo es igual a creer en Dios. Pero el no creer en \u00e9l es hacerlo un mentiroso (cf.cf. Confer (lat.), compare 1:10). El uso del tiempo perfecto en ha hecho le da car\u00e1cter de permanencia. El incr\u00e9dulo se coloca en la posici\u00f3n de tener permanentemente una perspectiva distorsionada de Dios. 11 El contenido del testimonio es algo inesperado, porque es lo que Dios ha hecho, no lo que ha dicho. Nos ha dado vida eterna. La vida eterna es un acto y un don de Dios, y al contemplarla vemos una revelaci\u00f3n de Dios. Es importante el a\u00f1adido de las palabras y esta vida est\u00e1 en su Hijo. No podemos pensar en la vida eterna aparte del hijo ni podemos pensar en el testimonio aparte de \u00e9l (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 9). La vida eterna es la vida con Cristo y en Cristo. 12 Est\u00e1 enfatizado por medio de un doble \u00e9nfasis. La vida y el Hijo van juntos. Es imposible poseer la una sin poseer el otro.<\/p>\n<p>5:13-21 EL CONOCIMIENTO DE LA VIDA ETERNA<\/p>\n<p>El Evangelio seg\u00fan Juan fue escrito para que sus lectores pudieran creer y obtener la vida (Jn. 20:31). Por contraste, esta ep\u00ed\u00adstola fue escrita para darles seguridad a los creyentes, para hacerles saber que tienen vida. As\u00ed\u00ad lo dice Juan en la parte final de su carta.<br \/>\n5:13\u201315 Confianza. 13 A los destinatarios los denomina vosotros que cre\u00e9is. Esta ep\u00ed\u00adstola no es un tratado evangel\u00ed\u00adstico sino una carta a cristianos. Juan ha dicho mucho sobre el conocimiento y ahora encontramos que todo fue escrito para que sep\u00e1is que ten\u00e9is vida eterna. La seguridad de la salvaci\u00f3n es importante, tan importante que hizo que escribiera toda esta carta. Esta es la \u00fanica menci\u00f3n en toda la ep\u00ed\u00adstola donde el autor habla de creer en el nombre de Jes\u00fas, es decir, en la totalidad de su persona, en todo lo que su nombre significa (en una expresi\u00f3n similar en 3:23, el gr. significa \u2020\u0153que creamos en el nombre\u2020\u009d).<br \/>\n14 Juan ahora se ocupa de la confianza en la oraci\u00f3n. Y le da un gran alcance a la oraci\u00f3n porque habla en t\u00e9rminos de pedir de todo, aunque de inmediato lo reduce a que sea conforme a su voluntad. La oraci\u00f3n no es un recurso para inducir a Dios a cambiar su pensamiento y a hacer lo que nosotros queramos. Para ser efectiva debe ser elevada conforme a su voluntad. Cuando la elevamos en ese esp\u00ed\u00adritu \u00e9l nos oye. En otras partes de la Escritura aprendemos que la oraci\u00f3n debe ser hecha con fe (Mar. 11:24), en el nombre de Jes\u00fas (Juan 14:14), por los que permanecen en Cristo (Juan 15:7) y han perdonado a quienes los ofendieron (Mar. 11:25); debe acompa\u00f1arse de obediencia (1 Jn. 3:22), y no debe ser elevada para satisfacer nuestras pasiones (Stg. 4:3). Todo esto est\u00e1 incluido en orar conforme a la voluntad de Dios. 15 A partir del concepto de que Dios nos escucha, se guimos ahora a los resultados, es decir, que Dios nos otorga lo que pedimos.<br \/>\n5:16, 17 Oraci\u00f3n por los hacedores de maldad. 16 Hay un cambio abrupto en cuanto a la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n. Juan se\u00f1ala la diferencia entre pecado de muerte y pecado que no es de muerte, pero no define a ninguno de los dos. Nos dice que cuando veamos a un hermano cometer pecado que no es de muerte debemos orar por \u00e9l. Dios oir\u00e1 la oraci\u00f3n y se le dar\u00e1 vida. Si Dios ha de darle vida, significa que no era creyente hasta ese momento. No estaba vivo sino \u2020\u0153muerto en sus delitos y pecados\u2020\u009d (Ef. 2:1), y en respuesta a la oraci\u00f3n Dios le otorga la vida. Al pecado de muerte lo debemos considerar como un estado m\u00e1s que como un acto. No hay ning\u00fan pecado espec\u00ed\u00adfico que cometan los hombres que podamos denominar de muerte, pero s\u00ed\u00ad hay un estado de pecado, de estar en rebeli\u00f3n contra Dios, que Juan en otras partes caracteriza co mo que permanece en muerte (3:14). Jes\u00fas advierte que quien blasfemare contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo \u2020\u0153no le ser\u00e1 perdonado\u2020\u009d (Luc. 12:10), y eso es lo que Juan tiene en mente aqu\u00ed\u00ad. El Ap\u00f3stol a\u00f1ade que Hay pecado de muerte, acerca del cual no digo que se pida (aunque no dice espec\u00ed\u00adficamente que no deben orar acerca de ese pecado). Esto no quiere decir que debemos calcular cu\u00e1ndo debemos y cu\u00e1ndo no de bemos orar por otros. Es m\u00e1s bien una advertencia seria de que el pecado condena a los seres humanos. 17 Toda maldad es pecado. No debemos tomar el hecho de pecar livianamente, pero el cre yente puede cometer un pecado que no lo elimina de la categor\u00ed\u00ada de salvado.<br \/>\n5:18\u201321 El conocimiento del creyente. 18 Ahora hay tres afirmaciones sucesivas sobre lo que sabemos. La primera es que todo aquel que ha nacido de Dios no sigue pecando. Nuevamente se refiere a una actitud habitual. La raz\u00f3n es que Aquel que fue engendrado de Dios le guarda; es decir, Jesucristo. El maligno, por lo tanto, no le toca. 19 La segunda afirmaci\u00f3n se refiere al origen de los creyentes, de que son de Dios. En marcado contraste, el mundo entero est\u00e1 bajo el maligno, lit.lit. Literalmente \u2020\u0153yace en el maligno\u2020\u009d. Es un verbo extra\u00f1o en este contexto y puede se\u00f1alar a la impotencia del mundo que yace bajo la voluntad de Satan\u00e1s, o a su flojedad, a su negativa de hacer valer sus derechos contra su amo.<br \/>\n20 El tercer miembro de la trilog\u00ed\u00ada de Juan nos lleva a la encarnaci\u00f3n: El Hijo de Dios est\u00e1 presente. Se pone un cierto \u00e9nfasis sobre la realidad de su llegada (gr. hekei que conlleva la idea de haber llegado en el pasado y a\u00fan estar presente (R. E. Brown, The Epistles of John, p. 623). M\u00e1s aun, el Hijo nos ha dado entendimiento. La fe cristiana no constituye un obst\u00e1culo para el pensamiento sino que estimula un correcto pensar. Y el entendimiento es de tal \u00ed\u00adndole que conocemos al que es verdadero. Y no s\u00f3lo le conocemos, sino que estamos en \u00e9l y explica que eso significa estar en su Hijo Jesucristo. Como ocurre a lo largo de esta ep\u00ed\u00adstola, se ve al Padre y al Hijo en una \u00ed\u00adntima y estrecha relaci\u00f3n. Estar \u2020\u0153en\u2020\u009d el Padre es igual a estar \u2020\u0153en\u2020\u009d el Hijo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna. Nuevamente resulta dif\u00ed\u00adcil saber si se refiere al Padre o al Hijo, pero est\u00e1n tan unidos que hay muy poca diferencia. Los hombres de la antig\u00fcedad ten\u00ed\u00adan muchos dioses, pero Juan los considera todos como falsos dioses. Hay un solo verdadero Dios, y los hombres tienen en \u00e9l vida eterna.<br \/>\n21 Por \u00faltima vez en la carta Juan utiliza el afectuoso diminutivo hijitos. En vista de todo lo anterior y de todo lo que hemos comentado, no debe tomarse la expresi\u00f3n \u00ed\u00addolos como im\u00e1genes utiliza das para el culto idol\u00e1trico. El t\u00e9rmino significa \u2020\u0153falsos dioses\u2020\u009d. Los destinatarios de la carta de Juan recibieron muchos dones de parte de Dios, incluso entendimiento (20). Deben guardarse, por lo tanto, de todos los falsos dioses.<br \/>\nLeon Morris<br \/>\n2 Y 3 JUAN<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Estas cartas breves, los dos libros m\u00e1s breves del NTNT Nuevo Testamento, se citaron poco en los primeros tiempos lo cual dificulta la soluci\u00f3n de algunos problemas tales como la fecha, autor\u00ed\u00ada y otros similares. Ambas afirman haber sido escritas por \u2020\u0153el Anciano\u2020\u009d, pero sin dar mayores detalles. A veces se argumenta que hubo un \u2020\u0153Anciano Juan\u2020\u009d en la antig\u00fcedad, distinto del Ap\u00f3stol, y que \u00e9l escribi\u00f3 estas dos ep\u00ed\u00adstolas. Pero jam\u00e1s se ha podido demostrar que ese \u2020\u0153Anciano Juan\u2020\u009d existi\u00f3. Adem\u00e1s, en la antig\u00fcedad, hasta donde sepamos, ninguna de estas cartas tuvo la afirmaci\u00f3n de alg\u00fan otro autor que no fuera el ap\u00f3stol Juan. El lenguaje de ambas se parece al de 1 Jn. y al cuarto Evangelio. En el estado actual de nuestro conocimiento parece mejor aceptar el enfoque tradicional y ver al ap\u00f3stol Juan como el autor.<br \/>\nSe plantea un problema en cuanto al destinatario de 2 Jn. Est\u00e1 dirigida a la \u2020\u0153se\u00f1ora elegida y a sus hijos\u2020\u009d, pero la discusi\u00f3n gira en cuanto a si se trata de una se\u00f1ora en particular o es una forma simb\u00f3lica de referirse a la iglesia. En este caso los \u2020\u0153hijos\u2020\u009d ser\u00ed\u00adan los miembros de la congregaci\u00f3n. El principal argumento en favor de la primera alternativa es que parece ser la forma m\u00e1s natural de interpretar esas palabras, que su contenido tiene poco que ver con una congregaci\u00f3n y que \u2020\u0153en casa\u2020\u009d (10) parece referirse al hogar de una familia individual. En apoyo de la posici\u00f3n de que fue enviada a una iglesia se indica que le faltan caracter\u00ed\u00adsticas personales (en contraste con 3 Juan). Muchos eruditos modernos consideran que se escribi\u00f3 a una iglesia. Con la informaci\u00f3n de que disponemos el problema pa rece insoluble, aunque nos inclinamos ligeramente en favor de que est\u00e1 dirigida a individuos; parece m\u00e1s bien breve para una iglesia.<br \/>\nSegunda Juan parece reflejar algo de las mismas falsas ense\u00f1anzas que subyacen en 1 Jn. La carta habr\u00ed\u00ada sido escrita para poner a sus lectores en guardia contra las mismas. Se percibe con claridad que estaba latente el peligro de que los falsos maestros fueran recibidos en la congregaci\u00f3n y de que sus doctrinas se esparcieran. El Anciano escribe para prevenir de ese peligro. Algunos escritores vin culan a 3 Jn. con la misma situaci\u00f3n. Trata de la hospitalidad hacia los predicadores itinerantes. Un cierto Di\u00f3trefes se negaba a recibir a quienes encomendaba el Anciano, y pudiera ser que pertene ciera a los falsos maestros reflejados en 2 Jn. Pero esto es altamente especulativo y debemos tener en cuenta que, a pesar de la opini\u00f3n de algunos eruditos, no hay indicaci\u00f3n de que Di\u00f3trefes tuviera otra doctrina que no fuera ortodoxa. \u00c2\u00a1Se ha llegado a sugerir que Di\u00f3trefes era ortodoxo y el autor de esta ep\u00ed\u00adstola no lo era! Esta opini\u00f3n sostiene que esa era la raz\u00f3n pa ra que los dos estuvieran distanciados. Tales afirmaciones no parecen tener buena base. No podemos estar seguros de algo m\u00e1s que el hecho de que se est\u00e1 afirmando a Gayo al enfrentar los chismes negativos y las acciones poco amistosas de Di\u00f3trefes. A su tiempo el Anciano actuar\u00e1 contra Di\u00f3trefes. Tenemos pocos datos para calcular las fechas de estos escritos (ver discusi\u00f3n de la fecha de 1 Jn.). La mayor\u00ed\u00ada concuerda en que se escribieron alrededor del mismo per\u00ed\u00adodo, aprox. cuando se escribi\u00f3 1 Jn., es decir al final del primer siglo.<br \/>\nVer tambi\u00e9n el art\u00ed\u00adculo \u2020\u0153Leyendo las ep\u00ed\u00adstolas\u2020\u009d.<\/p>\n<p><b>Fuente: Introducci\u00f3n a los Libros de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n Si bien habitualmente se la denomina \u2020\u0153ep\u00ed\u00adstola\u2020\u009d, este escrito carece de destinatarios y de firma. En realidad, le faltan tantas de las caracter\u00ed\u00adsticas de una carta que algunos piensan que el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153ep\u00ed\u00adstola\u2020\u009d es una forma de expresi\u00f3n algo equ\u00ed\u00advoca. La consideran un serm\u00f3n escrito m\u00e1s bien que una carta. 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