{"id":21849,"date":"2016-02-05T15:02:10","date_gmt":"2016-02-05T20:02:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/la-lectura-de-los-evangelios\/"},"modified":"2016-02-05T15:02:10","modified_gmt":"2016-02-05T20:02:10","slug":"la-lectura-de-los-evangelios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/la-lectura-de-los-evangelios\/","title":{"rendered":"LA LECTURA DE LOS EVANGELIOS"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 es un evangelio?<\/p>\n<p>\u00bfSERA UN NUEVO TIPO DE LIBRO?<\/p>\n<p>\u2020\u0153Evangelio\u2020\u009d sencillamente significa \u2020\u0153buenas nuevas\u2020\u009d. \u2020\u0153El evangelio\u2020\u009d es las buenas nuevas acerca de Jes\u00fas de quien se predica, se oye y se cree.<br \/>\nEntonces, \u00bfpor qu\u00e9 hablamos de los primeros cuatro libros del NTNT Nuevo Testamento como \u2020\u0153los Evangelios\u2020\u009d? No hay ning\u00fan dato de alg\u00fan libro anteriormente conocido con ese t\u00ed\u00adtulo. Al principio del siglo II, sin embargo, los cristianos pod\u00ed\u00adan hablar acerca \u2020\u0153del Evangelio\u2020\u009d refiri\u00e9ndose a un libro, y se distingu\u00ed\u00ada un \u2020\u0153Evangelio\u2020\u009d de otro. \u00c2\u00a1Antes de que terminara el siglo II, Ireneo daba por sabido, que no pod\u00ed\u00ada haber m\u00e1s ni menos de cuatro \u2020\u0153Evangelios\u2020\u009d, al igual que hay cuatro regiones de la tierra y cuatro vientos!<br \/>\nProbablemente, fue Marcos quien, sin saberlo, invent\u00f3 este t\u00e9rmino nuevo. El comenz\u00f3 su relato de Jes\u00fas con las palabras: \u2020\u0153El principio del evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios.\u2020\u009d Sin duda, al emplear el t\u00e9rmino \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d, se refer\u00ed\u00ada al contenido de su libro, no a su forma literaria; pero result\u00f3 ser una etiqueta conveniente, y al empezar a aparecer otros libros semejantes, esta etiqueta fue transferida, y cada uno lleg\u00f3 a conocerse como \u2020\u0153el Evangelio seg\u00fan x\u2020\u009d.<br \/>\nEs probable que el escrito de Marcos sea el m\u00e1s antiguo acerca de Jes\u00fas que haya sobrevivido. Pero puede ser que no haya sido el primero en escribirse, ya que Luc. 1:1 menciona \u2020\u0153muchos\u2020\u009d que ya hab\u00ed\u00adan intentado la misma tarea que \u00e9l en ese entonces procuraba realizar (aunque \u00e9l no us\u00f3 el t\u00e9rmino \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d para describir la obra de ellos, ni la suya). Al principio, sin duda, los seguidores de Jes\u00fas compartieron los recuerdos de su vida y ense\u00f1anzas mayormente por medio de la comunicaci\u00f3n verbal, fuera en conversaciones o en ense\u00f1anza formal, pero antes de mucho tiempo registros escritos comenzaron a compilarse y guardarse. Estos primeros escritos, que probablemente eran m\u00e1s breves y limitados que los Evangelios que nosotros conocemos, naturalmente caer\u00ed\u00adan en desuso cuando llegaron a aparecer escritos m\u00e1s largos, y as\u00ed\u00ad no sobrevivieron.<br \/>\nUna vez que se estableci\u00f3 el modelo para los cuatro Evangelios que tenemos en el NTNT Nuevo Testamento, continuaron escribi\u00e9ndose m\u00e1s \u2020\u0153Evangelios\u2020\u009d. Pero como estos Evangelios posteriores no llegaron a ser incluidos en el canon de las Escrituras, muchos de ellos tampoco sobrevivieron. Conocemos a algunos s\u00f3lo por nombre, donde algunos escritores primitivos los mencionan y ocasionalmente los citan. Otros han salido a la luz muy recientemente, a medida que algunas antiguas copias han sido halladas en las arenas de Egipto. El Evangelio de Tom\u00e1s, del principio del siglo II, es una colecci\u00f3n de 114 dichos de Jes\u00fas que var\u00ed\u00adan entre una sola frase hasta par\u00e1bolas largas. Tambi\u00e9n del siglo II llega una secci\u00f3n del Evangelio de Pedro, dando una descripci\u00f3n m\u00e1s detallada de la muerte de Jes\u00fas y su resurrecci\u00f3n que las que se hallan en los Evangelios can\u00f3nicos. Del mismo periodo llega el \u2020\u0153Protoevangelio\u2020\u009d de Santiago, una descripci\u00f3n imaginaria del nacimiento y vida de Mar\u00ed\u00ada, y de las circunstancias en derredor del nacimiento de Jes\u00fas. Otros escritos que reciben el nombre de \u2020\u0153Evangelios\u2020\u009d (p. ej.p. ej. Por ejemplo el Evangelio de Felipe y el Evangelio de la Verdad) no resultan ser relatos acerca de Jes\u00fas, sino tratados religiosos y filos\u00f3ficos que en na da se parecen a los Evangelios can\u00f3nicos.<br \/>\nLa mayor\u00ed\u00ada de estos \u2020\u0153Evangelios\u2020\u009d del siglo II claramente se derivan de los c\u00ed\u00adrculos en que el pensamiento gn\u00f3stico (exclusivo y m\u00ed\u00adstico) estaba desplazando la teolog\u00ed\u00ada de los escritores del NTNT Nuevo Testamento, y ten\u00ed\u00adan el prop\u00f3sito de propagar tales ideas. Mientras que es cierto que se usaban en c\u00ed\u00adrculos gn\u00f3sticos, es bien claro en base a los escritores cristianos ortodoxos del siglo II que nunca fueron considerados a la par con Mat., Mar., Luc. y Juan. Antes de la mitad del siglo hab\u00ed\u00ada un acuerdo virtualmente universal de que estos cuatro Evangelios, y solamente \u00e9stos, preservaban el verdadero testimonio apost\u00f3lico de Jes\u00fas. Mientras continuaba la discusi\u00f3n por alg\u00fan tiempo sobre algunos otros libros, el lugar de los cuatro Evangelios estaba tan firmemente establecido como fundamento de la fe y ense\u00f1anza cristianas que pronto despu\u00e9s de mediados del siglo II Taciano sinti\u00f3 la necesidad de compilar su famoso Diatessaron, un intento de armon\u00ed\u00ada de Mat., Mar., Luc. y Juan. Para \u00e9l, como para la mayor\u00ed\u00ada de los cristianos, la categor\u00ed\u00ada de \u2020\u0153Evangelio\u2020\u009d estaba claramente definida, y consist\u00ed\u00ada de s\u00f3lo cuatro miembros.<\/p>\n<p>\u00bfQUE CLASE DE LIBRO?<\/p>\n<p>Con frecuencia se declara que los Evangelios no son biograf\u00ed\u00adas. Ciertamente, no son como la mayor\u00ed\u00ada de las biograf\u00ed\u00adas modernas. Los Evangelios ofrecen poca informaci\u00f3n sobre el fondo familiar de Jes\u00fas, su crianza y educaci\u00f3n; tampoco se esfuerzan por ubicar sus datos en el contexto de la historia contempor\u00e1nea. No explican su desarrollo psicol\u00f3gico, ni discuten sus m\u00f3viles o ambiciones. Ni siquiera nos dan una descripci\u00f3n de su aspecto f\u00ed\u00adsico. En silencio pasan por alto la mayor parte de su historia personal, y enfocan unos pocos a\u00f1os al final de su breve vida. Dedican lo que pa rece una cantidad desproporcionada de espacio a los eventos previos y posteriores a su muerte.<br \/>\nSe dedica mucho espacio a registrar las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, a veces con extensos \u2020\u0153sermones\u2020\u009d. Y aun cuando los autores relatan historias acerca de Jes\u00fas, nos queda la impresi\u00f3n de que el relato mismo es un serm\u00f3n. No solamente est\u00e1n registrando datos; est\u00e1n predicando. Ellos esperan un veredicto, o un compromiso de seguir a Jes\u00fas.<br \/>\nLos bi\u00f3grafos modernos, por lo general, no son as\u00ed\u00ad, pero en el mundo antiguo el estilo hubiera sido m\u00e1s familiar. Las vidas de fil\u00f3sofos, poetas, dirigentes pol\u00ed\u00adticos y militares se escrib\u00ed\u00adan no tanto pa ra satisfacer la curiosidad hist\u00f3rica, sino para presentar dichas vidas como modelos para ser imitados, o poder alcanzar el apoyo p\u00fablico a sus ense\u00f1anzas e ideales.<br \/>\nNo era el estilo de los Evangelios lo sorprendente, sino m\u00e1s bien la naturaleza del tema. Para los escritores de los Evangelios Jes\u00fas no es solamente un gran maestro y un noble ejemplo del pasado, sino una persona resucitada y viva, en quien se halla la salvaci\u00f3n, y a quien se le adorar\u00e1 como Se\u00f1or. Ninguna otra biograf\u00ed\u00ada antigua podr\u00ed\u00ada haberse descrito como Juan describe el prop\u00f3sito de su Evangelio: \u2020\u0153Pero estas cosas han sido escritas para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo teng\u00e1is vida en su nombre\u2020\u009d (Juan 20:31).<br \/>\nUn libro escrito con un fin semejante no ser\u00e1 un mero esbozo \u2020\u0153imparcial\u2020\u009d de eventos. Los Evangelios fueron escritos por creyentes, figuras destacadas en el nuevo movimiento religioso que comenz\u00f3 Jes\u00fas, y la meta que ten\u00ed\u00adan era ganar a nuevos conversos o animar y orientar a los que ya se hab\u00ed\u00adan decidido a formar parte de la iglesia hacia un discipulado m\u00e1s eficaz.<br \/>\nDe manera que su material era seleccionado y presentado con este fin en mente, en lugar de querer satisfacer a alg\u00fan historiador acad\u00e9mico. En particular, no fue su inter\u00e9s el de presentar un historial detallado y cronol\u00f3gico de los eventos del ministerio de Jes\u00fas (ni de su vida entera). Cada escritor tiene su propia manera distintiva de organizar su material. Hay un desarrollo b\u00e1sico desde la temprana predicaci\u00f3n en Galilea hasta un cl\u00ed\u00admax final en Jerusal\u00e9n, pero dentro de este marco los incidentes individuales y ense\u00f1anzas se coleccionan m\u00e1s al estilo de una antolog\u00ed\u00ada que de un diario consecutivo.<br \/>\nLos eventos de los \u00faltimos d\u00ed\u00adas en Jerusal\u00e9n se relatan con bastante detalle, y puede ser posible discernir algunos puntos focales en el desarrollo inicial del ministerio de Jes\u00fas (especialmente la alimentaci\u00f3n de los 5.000, la confesi\u00f3n de Pedro en Cesarea de Filipo y la entrada a Jerusal\u00e9n). Los Evangelios, sin embargo, no nos ofrecen los detalles que har\u00ed\u00adan falta para escribir una \u2020\u0153Vida de Jes\u00fas\u2020\u009d cronol\u00f3gica. Lo que ofrecen es un retrato, o mejor dicho cuatro retratos, de Jes\u00fas el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios, en palabra y hecho, y un llamado a seguirle por el camino de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>LOS EVANGELIOS COMO HISTORIA<\/p>\n<p>Algunos comentaristas han concluido que si los Evangelios no nos presentan una \u2020\u0153historia objetiva\u2020\u009d, no se les puede confiar para darnos una historia en absoluto. Esa es una conclusi\u00f3n extraordinaria.<br \/>\nEl historiador \u2020\u0153objetivo\u2020\u009d, que anota datos aislados por tener datos sin considerar el valor de \u00e9stos ni hacer el esfuerzo por interpretarlos para el lector, es un historiador de poca calidad; \u00c2\u00a1si es que en realidad existe tal! La historia se estudia y se registra porque tenemos algo que aprender de ella y esto se evidencia especialmente en el caso de la biograf\u00ed\u00ada. No se escribe una biograf\u00ed\u00ada a menos que la persona biografiada sea importante y se quiera que el lector aprenda algo del biografiado. Las historias y biograf\u00ed\u00adas m\u00e1s grandes e influyentes han sido escritas desde una posici\u00f3n de dedicaci\u00f3n, con \u2020\u0153preocu paciones personales\u2020\u009d. Sin embargo, no por eso se pensar\u00e1 que no sean de confianza sus datos. Puede ser que uno no est\u00e9 de acuerdo con el punto de vista del autor, pero no por eso reh\u00fasa reconocer lo confiable de su investigaci\u00f3n.<br \/>\nDe igual manera con los escritores de los Evangelios: el hecho de que estuvieron dedicados a Jes\u00fas no significa que inventaron o alteraron los eventos o ense\u00f1anzas que redactaron. Lucas dice claramente que su prop\u00f3sito era el de presentar un relato cuidadosamente investigado y preciso de los hechos que sirvieron de base para su fe (Luc. 1:1\u20134). Cuando una persona ofrece su obra al p\u00fablico con tal base (y no hay raz\u00f3n alguna para pensar que los dem\u00e1s escritores de Evangelios no estuvieran de acuerdo con la meta de Lucas), es razonable creerle a menos que la evidencia estuviera en su contra. \u00c2\u00a1Y un compromiso cristiano y un prop\u00f3sito evangel\u00ed\u00adstico en s\u00ed\u00ad mismos no son evidencias de alguna incompetencia o falsificaci\u00f3n!<br \/>\nNo es este el lugar para registrar los debates complejos de la investigaci\u00f3n moderna acerca del valor hist\u00f3rico de los Evangelios. Una apreciaci\u00f3n del debate f\u00e1cil de leer y bien detallado est\u00e1 disponible en C. L. Blomberg, The Historical Reliability of the Gospels (IVP, 1987). Por medio de una discusi\u00f3n paciente y bien informada del escepticismo ante estos estudios, Blomberg demuestra c\u00f3mo un respeto por los Evangelios como un relato ver\u00ed\u00addico de Jes\u00fas y sus ense\u00f1anzas puede justificarse por los c\u00e1nones normales del estudio hist\u00f3rico, y no meramente afirmadas en base a una fe ciega.<br \/>\nLos Evangelios fueron escritos dentro de una o dos generaciones despu\u00e9s de la vida de Jes\u00fas. Se basaron, en parte, sobre registros escritos (ver arriba) y en parte sobre las tradiciones preservadas en las ense\u00f1anzas de las iglesias, junto con las reminiscencias de sus autores e informantes. Mientras que el proceso de pasar los materiales de una generaci\u00f3n a otra permiti\u00f3 una variaci\u00f3n en la manera en que los eventos y las ense\u00f1anzas fueron registrados, como lo demuestran claramente los mismos Evangelios, todo ocurri\u00f3 dentro de la vida de una comunidad cristiana que ten\u00ed\u00ada el prop\u00f3sito de preservar la verdad acerca de Jes\u00fas, y dentro de la cual todav\u00ed\u00ada estaba la continuidad de las memorias de aquellos que hab\u00ed\u00adan estado presentes personalmente en ese tiempo.<br \/>\nTambi\u00e9n es digno de recordar que la tradici\u00f3n oral se consideraba generalmente en el mundo antiguo (igual que las culturas no literarias o semiliterarias de nuestros d\u00ed\u00adas) como medios confiables para preservar informaci\u00f3n y ense\u00f1anza. Esto era verdad particularmente en el mundo jud\u00ed\u00ado. Los estudiosos rab\u00ed\u00adnicos desarrollaron un sistema sofisticado de memorizaci\u00f3n, que valoraban m\u00e1s que los documentos escritos, y que era capaz de tras pasar vastas cantidades de materiales de una generaci\u00f3n a otra sin cambio alguno. Aunque la iglesia del NTNT Nuevo Testamento no era una academia rab\u00ed\u00adnica, no hay por qu\u00e9 dudar que las tradiciones acerca de Jes\u00fas, que los creyentes segu\u00ed\u00adan compartiendo y estudiando juntos, pudieran ser cuidadosamente conservadas y controladas.<br \/>\nPor supuesto, no se quiere decir con esto que no pudiera ocurrir ninguna variaci\u00f3n verbal. Los Evangelios proveen evidencia suficiente para tal variaci\u00f3n, tanto en lo narrado como en lo escrito de los dichos de Jes\u00fas. Adem\u00e1s, debemos recordar que Jes\u00fas probablemente hablaba por lo regular en arameo, de manera que sus dichos eran traducidos en alguna etapa antes de que fueran a parar en nues tros Evangelios gr; y cualquier traductor sabe que no hay tal cosa como una traducci\u00f3n exactamente equivalente en otro idioma.<br \/>\nPero el reconocer una variedad apropiada en las maneras en que las palabras y hechos de Jes\u00fas fueron registrados no significa echar dudas sobre su origen hist\u00f3rico, ni sobre la exactitud que Lucas reclama para su obra. Los Evangelios, a pesar de la sensibilidad literaria y teol\u00f3gica que tienen, son documentos hist\u00f3ricos.<br \/>\nLos cuatro Evangelios<\/p>\n<p>UNA HISTORIA, CUATRO TESTIGOS<\/p>\n<p>Es excepcional para nosotros tener m\u00e1s de un registro de una persona del mundo antiguo; el tener cuatro biograf\u00ed\u00adas escritas por contempor\u00e1neos o casi contempor\u00e1neos no tiene paralelo. Pero esta riqueza excepcional de informaci\u00f3n acerca de Jes\u00fas no siempre ha recibido el pl\u00e1ceme de la iglesia cristiana. \u00c2\u00a1Hasta se ha considerado como motivo de verg\u00fcenza!<br \/>\nM\u00e1s arriba tomamos nota del esfuerzo hecho por Taciano en el siglo II para producir una \u2020\u0153armon\u00ed\u00ada de los Evangelios\u2020\u009d, y la misma tarea ha sido emprendida con frecuencia desde sus d\u00ed\u00adas. Este deseo puede atribuirse a lo inc\u00f3modo de las diferencias entre los Evangelios, ya que a veces se usan como base para poner en tela de duda la verdad de los Evangelios. O algunos pueden sentir que la situaci\u00f3n actual es algo desordenada, con cuatro retratos en vez de una \u2020\u0153biograf\u00ed\u00ada autorizada\u2020\u009d. Pero la realidad es que tenemos cuatro y que no son iguales.<br \/>\nLas tendencias recientes entre los estudiosos de los Evangelios nos han animado a tomar en serio esta diversidad. La \u2020\u0153cr\u00ed\u00adtica de redacci\u00f3n\u2020\u009d se ha ocupado de hallar la perspectiva individual y el mensaje teol\u00f3gico de cada uno de los autores de los cuatro Evangelios. Nos ha ense\u00f1ado a verlos no como compiladores sin caras de la tradici\u00f3n, sino como humanos con un punto de vista claro y con prop\u00f3sito al escribir, cada uno interesado en comunicar una percepci\u00f3n levemente diferente de Jes\u00fas, y cada uno dirigiendo su Evangelio para satisfacer las necesidades de la iglesia a la cual escrib\u00ed\u00ada.<br \/>\nM\u00e1s recientemente se ha hecho \u00e9nfasis en el hecho de que cada Evangelio es una obra literaria independiente, no con fines anal\u00ed\u00adticos de comparaci\u00f3n con otras obras, sino para ser le\u00ed\u00addo y apreciado por lo que vale en s\u00ed\u00ad mismo. Esto ha resultado en una percepci\u00f3n m\u00e1s clara del poder dram\u00e1tico de cada uno de los Evangelios, ya que cada uno, en formas sutiles le da vida a Jes\u00fas y a su ministerio, permitiendo que el lector se ubique en el relato del cual comenz\u00f3 el cristianismo.<br \/>\nDe ninguna manera se sugiere con esto que es err\u00f3neo hacer un estudio comparativo de los Evangelios y procurar obtener de ellos, tomados en su conjunto, una comprensi\u00f3n de Jes\u00fas mismo. Ellos son, despu\u00e9s de todo, libros en primer lugar y principalmente acerca de Jes\u00fas, no acerca de los escritores y sus ideas teol\u00f3gicas especiales. Pero nuestra comprensi\u00f3n de Jes\u00fas y su mensaje sale muy en riquecida cuando tomamos en serio las contribuciones individuales de cada escritor. El resultado no es una sola \u2020\u0153biograf\u00ed\u00ada autorizada\u2020\u009d, sino un testimonio m\u00faltiple de varios individuos que conocieron y siguieron a Jes\u00fas en los d\u00ed\u00adas formativos del cristianismo.<\/p>\n<p>JUAN, EL HOMBRE DIFERENTE, APARTE<\/p>\n<p>Es err\u00f3neo, sin embargo, hablar de cuatro testigos independientes, ya que es claro que Mat., Mar. y Luc. comparten un amplio bosquejo com\u00fan, y en muchas maneras una perspectiva com\u00fan, y la mayor\u00ed\u00ada de los estudiosos est\u00e1n de acuerdo en que no escribieron aislados unos de otros. Tradicionalmente, han sido tratados como tres Evangelios \u2020\u0153sin\u00f3pticos\u2020\u009d (con el mismo punto de vista), en contraposici\u00f3n con Juan, cuyo libro es notablemente distinto. Ahora consideraremos la relaci\u00f3n entre Mat., Mar. y Luc., pero primero ser\u00e1 \u00fatil considerar el porqu\u00e9 se cree que Juan debe ubicarse aparte de los otros.<br \/>\nLa apertura del Evangelio de Juan, con su lenguaje emocionante y misterioso acerca de Jes\u00fas como \u2020\u0153el Verbo se hizo carne\u2020\u009d, de inmediato se\u00f1ala una perspectiva diferente. Al principio del siglo III, Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada sugiri\u00f3 que Juan escribi\u00f3 un Evangelio \u2020\u0153espiritual\u2020\u009d para completar la informaci\u00f3n \u2020\u0153corp\u00f3rea\u2020\u009d dada por los otros tres. Aunque esto delata una comprensi\u00f3n superficial de la natura leza de los Evangelios sin\u00f3pticos, s\u00ed\u00ad expresa adecuadamente la \u2020\u0153atm\u00f3sfera\u2020\u009d diferente que la mayor\u00ed\u00ada de los lectores percibe en el libro de Juan, con su reflexi\u00f3n profunda sobre la fe y la salvaci\u00f3n, y su m\u00e1s osada presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como el Dios encarnado (incluyendo las famosas declaraciones \u2020\u0153Yo soy\u2020\u009d).<br \/>\nJuan no ofrece ninguna de las par\u00e1bolas dom\u00e9sticas de las ense\u00f1anzas de los Sin\u00f3pticos. En realidad, muy poco de lo que Jes\u00fas dice en el Evangelio de Juan halla eco alguno en los otros tres. El \u2020\u0153reino de Dios\u2020\u009d, que es tan prominente en las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas en los Sin\u00f3pticos, aparece s\u00f3lo una vez en Juan. El Evangelio de Juan (como su primera carta) hace uso vivo de opuestos simb\u00f3licos: luz y oscuridad, vida y muerte. Por medio de discursos y di\u00e1lo gos teol\u00f3gicos extensos el Jes\u00fas de Juan encara al lector directamente con cuestiones de conocimiento y creencia, y de la base de la vida eterna, y acerca de \u00e9l como la \u00fanica soluci\u00f3n para todos los asuntos de la vida. Como hemos dicho, \u00c2\u00a1habla con un \u2020\u0153acento distintivamente juanino\u2020\u009d!<br \/>\nSin contar el bosquejo de la \u00faltima semana en Jerusal\u00e9n (la que Juan relata m\u00e1s extensamente que otros), hay poca superposici\u00f3n en la parte narrativa del Evangelio. Hay algunos relatos compartidos (aun que en una forma bastante diferente), pero la mayor\u00ed\u00ada son relatos nuevos. De los varios milagros que Juan registra, la mayor\u00ed\u00ada no est\u00e1n en los Evangelios sin\u00f3pticos, y Juan los presenta claramente como \u2020\u0153se\u00f1ales\u2020\u009d, y que apuntan a verdades teol\u00f3gicas del ministerio de Jes\u00fas.<br \/>\nAun el bosquejo b\u00e1sico de la historia que precede a la \u00faltima semana en Jerusal\u00e9n es muy diferente. En los Sin\u00f3pticos el ministerio inicial de Jes\u00fas se enfoca completamente en Galilea y sus alrededores, y el viaje a Jerusal\u00e9n para la \u00faltima Pascua sirve de fondo dram\u00e1tico a la parte central de la historia. Sin embargo, en Juan Jes\u00fas aparece como un visitante frecuente de Jerusal\u00e9n y ha llegado a ser una figura familiar en su di\u00e1logo con los dirigentes jud\u00ed\u00ados all\u00ed\u00ad mucho antes de la \u00faltima confrontaci\u00f3n.<br \/>\nEntonces, parece claro que el Evangelio de Juan es una excepci\u00f3n ante los dem\u00e1s. Lo que no est\u00e1 claro es si es totalmente independiente. Hay varias ocasiones donde Juan parece asumir que sus lectores ya conocen aspectos de la historia de Jes\u00fas. Su omisi\u00f3n de ocasiones tan centrales como el nacimiento de Jes\u00fas, el bautismo, las tentaciones, la transfiguraci\u00f3n, o la instituci\u00f3n de la cena del Se\u00f1or (a pesar de los relatos extensos de otros aspectos de la \u00faltima cena) puede ser porque presupone que ya son bien conocidas. Ecos ocasionales del lenguaje de los Sin\u00f3pticos sugieren que Juan conoc\u00ed\u00ada uno o m\u00e1s de los otros Evangelios (o, por lo menos, la tradici\u00f3n en que se basaban), aunque, por lo general, \u00e9l no se val\u00ed\u00ada de ellos para citarlos.<\/p>\n<p>MATEO, MARCOS, LUCAS: EL \u2020\u0153PROBLEMA SINOPTICO\u2020\u009d<\/p>\n<p>Como se ha mencionado m\u00e1s arriba, hay un parecido b\u00e1sico en la trama de cada uno de los Evangelios sin\u00f3pticos (a la cual Mat. y Luc. han agregado cada uno una secci\u00f3n sobre el nacimiento de Jes\u00fas y su ni\u00f1ez, aunque muy independientemente el uno del otro). La mayor\u00ed\u00ada de lo que aparece en Mar. est\u00e1 en paralelo con uno de los Evangelios sin\u00f3pticos, o ambos , aunque a veces (especialmen te en Mat.) en una forma dr\u00e1sticamente abreviada. Entonces, hay una cantidad substancial (m\u00e1s de 200 vers\u00ed\u00adculos) de material, mayormente dichos de Jes\u00fas, donde Mat. y Luc. corren paralelamente aunque no aparece en Mar.<br \/>\nLa naturaleza de los \u2020\u0153paralelos\u2020\u009d var\u00ed\u00ada entre un acuerdo exacto (especialmente en algunos de los dichos de Jes\u00fas) y bastante floja similitud, de manera que a veces es dif\u00ed\u00adcil saber si es el mismo caso en los dos Evangelios citados (cf.cf. Confer (lat.), compare p. ej.p. ej. Por ejemplo la historia del ungimiento en Mat. 26:6\u201313 = Mar. 14:3\u20139 con la de Luc. 7:36\u201350). Aun donde las historias son claramente paralelas, hay bastante variaci\u00f3n en la forma en que se han relatado, y en los elementos incluidos o excluidos.<br \/>\nComo una tercera parte del Evangelio de Mat. contiene material que no tiene paralelo en los otros Evangelios, algo de lo cual est\u00e1 incluido en los cinco discursos extensos de Jes\u00fas que aparecen s\u00f3lo en Mat. En Luc. (el Evangelio m\u00e1s extenso de los Sin\u00f3pticos) un poco m\u00e1s de la mitad de su Evangelio no tiene paralelos con los otros; mucho de lo cual se halla en el largo relato que Lucas hace del viaje de Jes\u00fas hacia Jerusal\u00e9n (Luc. 9:51\u201319:10).<br \/>\nEstos son los datos principales que hemos llamado \u2020\u0153el problema sin\u00f3ptico\u2020\u009d. Esta designaci\u00f3n ha sido dada tradicionalmente al esfuerzo por explicar c\u00f3mo tres libros pudieran haberse escrito con una in quietante mezcla de similitudes y diferencias. Ciertamente es un \u2020\u0153problema\u2020\u009d, como mostrar\u00e1n los bosquejos siguientes de soluciones intentadas. Es una l\u00e1stima, sin embargo, si este t\u00ed\u00adtulo atemori zante desanima al lector a pensar positivamente acerca del importante e intrigante asunto de c\u00f3mo llegaron a escribirse estos tres Evangelios.<br \/>\nLa mayor\u00ed\u00ada de las personas ha asumido que lo similar no ha sido accidental, y que hubo alg\u00fan tipo de contacto literario entre estos tres escritos, en vez de pensar en un simple compartir de las tradiciones orales comunes. El asunto ha sido, generalmente, definido en t\u00e9rminos del \u2020\u0153uso\u2020\u009d de uno de los libros por el autor de otro, o para decirlo m\u00e1s sencillamente: \u2020\u0153\u00bfQui\u00e9n copi\u00f3 a qui\u00e9n?\u2020\u009d La respuesta a esa pregunta cae en la decisi\u00f3n de saber cu\u00e1l ser\u00ed\u00ada el primero en escribirse, y para esto hay dos contendientes: Mat. y Mar.<br \/>\nHasta el siglo XIX era casi entendido universalmente que el Evangelio de Mat. fue escrito primero (por lo tanto, tiene el primer lugar en el NTNT Nuevo Testamento). Luego hubo un viraje r\u00e1pido en la opini\u00f3n de los estudiosos, y para fines del siglo XIX la mayor\u00ed\u00ada estaba de acuerdo en que Mar., el m\u00e1s breve y en algunas maneras el menos sofisticado de los tres, era el primero. Este punto de vista ha sido la base para las investigaciones, pero desde la d\u00e9cada de los 60 del siglo XX ha surgido una significativa minor\u00ed\u00ada que desea instituir de nuevo a Mat. como el primer Evangelio. Mientras que permanece esta opini\u00f3n minoritaria, la prioridad de Mar. ya no puede darse por sentada como lo hab\u00ed\u00ada sido hasta mediados del siglo XX.<br \/>\nSi Mar. fue primero, \u00bfcu\u00e1l fue la fuente de otro material que Mat. y Luc. tienen en com\u00fan, pero que no est\u00e1 en Mar.? Mientras que se pudiera decir que Luc. lo deriv\u00f3 de Mat., o que Mat. de Luc., la mayor\u00ed\u00ada prefiere un segundo documento fuente a la par de Mar., al cual tanto Mat. como Luc. tuvieron acceso. Dicha fuente (\u00c2\u00a1que sigue como el producto de la especulaci\u00f3n investigadora, en vez de ser un documento que alguien jam\u00e1s haya visto!) ha sido conocido tradicionalmente como Q (tomado del alem\u00e1n quelle, \u2020\u0153fuente\u2020\u009d). Algunos se imaginan a Q como un solo documento, de donde se deriv\u00f3 la mayor\u00ed\u00ada o la totalidad del material en com\u00fan en tre Mat. y Luc.; otros prefieren hablar del \u2020\u0153material Q\u2020\u009d, sin comprometerse si se hall\u00f3 en una o m\u00e1s fuentes, escritas u orales.<br \/>\nEntre los estudiosos modernos, la soluci\u00f3n al problema sin\u00f3ptico ha sido, y sigue siendo, la \u2020\u0153teor\u00ed\u00ada de las dos fuentes\u2020\u009d, que contemplan a Mar. y a Q como las dos fuentes que usaron Mat. y Luc. para su obra. (Mat. y Luc. tambi\u00e9n incluyen otros materiales propios, y que se nombran M y L respectivamente. Sin embargo, no ha habido mucho entusiasmo para el punto de vista de que M o L represente el contenido de una sola fuente documentaria.)<br \/>\nSi Mat., y no Mar., viniera primero, quedan dos opciones. La primera teor\u00ed\u00ada considera el Evangelio de Mar. como una versi\u00f3n \u2020\u0153reducida\u2020\u009d de Mat. (Esta fue la opini\u00f3n de los cristianos primitivos y Agust\u00ed\u00adn dec\u00ed\u00ada de Mar. que era el \u2020\u0153seguidor-de-comunidad de Mateo y su condensador\u2020\u009d.) Lucas, subsecuentemente, us\u00f3 ambos Evangelios como la base de su propia obra. La alternativa, fuertemente promovida por algunos estudiosos de la actualidad, es la \u2020\u0153hip\u00f3tesis Greisbach\u2020\u009d (nombrada en honor de un estudioso alem\u00e1n del siglo XVIII que la prepar\u00f3). Esta alternativa ve al Evangelio de Luc. como basado \u00fanicamente en Mat. (junto con sus pro pias fuentes especiales), y sugiere que Mar. luego hizo un esfuerzo deliberado para mediar entre sus dos predecesores por producir un Evangelio m\u00e1s corto basado en ambos, procurando reconciliar las di ferencias de sus estilos. Cualquiera de estas dos teor\u00ed\u00adas hace a un lado la necesidad de Q, dado que se entiende que Luc. hizo uso de Mat. directamente para sus materiales compartidos. Ambas teor\u00ed\u00adas, sin embargo, permanecen como puntos de vista minoritarios.<br \/>\nLas soluciones mencionadas hasta aqu\u00ed\u00ad asumen que los Evangelios sin\u00f3pticos deben sus similitudes a \u2020\u0153pr\u00e9stamos\u2020\u009d literarios directos. El \u00fanico problema en este caso es el decidir cu\u00e1l lleg\u00f3 primero en el proceso. Otros sospechan, sin embargo, que el cuadro de un escritor de un Evangelio sentado ante su escritorio de estudio compilando su obra y entretejiendo trozos de otros rollos desplegados ante s\u00ed\u00ad se basa m\u00e1s en los m\u00e9todos editoriales modernos que en la realidad de lo que ocurr\u00ed\u00ada en el marco del siglo I. La gama de grados de \u2020\u0153paralelo\u2020\u009d con muchos pasajes lejos de ser id\u00e9nticos verbalmente, aunque est\u00e1n enfocando la misma historia o dicho, sugiere algo menos sencillo que el \u2020\u0153copiado\u2020\u009d directo.<br \/>\nParece factible que ninguno de los Evangelios fuera compilado sencillamente durante un esfuerzo editorial concentrado de unos pocos d\u00ed\u00adas o semanas. Al compartirse las memorias de la vida y ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, fuera en forma escrita u oral, se estuvieron coleccionando en diferentes iglesias, y es muy probable que el proceso de compilaci\u00f3n de lo que lleg\u00f3 a ser finalmente nuestros cuatro Evan gelios estaba ocurriendo en distintos centros y por un periodo prolongado. Durante este tiempo hubo amplia oportunidad para una \u2020\u0153fertilizaci\u00f3n cruzada\u2020\u009d mientras los creyentes viajaban de un lugar a otro, de modo que no es necesario ver los lazos entre, p. ej.p. ej. Por ejemplo Mar. y Mat., como s\u00f3lo en una direcci\u00f3n.<br \/>\nSi este escenario es m\u00e1s factible, mientras que nadie necesita dudar de que por lo menos algo del material sin\u00f3ptico sea el resultado de contactos literarios directos, no es probable que estos contactos puedan ser formulados en t\u00e9rminos de una simple explicaci\u00f3n de que \u2020\u0153x copi\u00f3 de y\u2020\u009d. El \u2020\u0153prestarse\u2020\u009d de material bien puede haber sucedido en una manera bien informal, aun inconscientemente, en vez de plagio deliberado ante un libro ya terminado.<br \/>\nEl pensamiento propio de este comentarista es que alguna comprensi\u00f3n m\u00e1s fluida del proceso de escribirse los Evangelios es m\u00e1s factible, y que, por lo tanto, no es probable que se encuentre una \u2020\u0153soluci\u00f3n\u2020\u009d n\u00ed\u00adtida del problema de los Sin\u00f3pticos. Esta conclusi\u00f3n no me preocupa. A la postre, nuestra tarea es la de considerar los textos de los Evangelios tal cual los tenemos, no las distintas etapas del procedimiento que condujeron a aque llos textos. Por lo que valga, yo pienso que Marcos fue el primer Evangelio que se complet\u00f3, y que donde fuese apropiado hablar de \u2020\u0153pr\u00e9stamos\u2020\u009d literarios es m\u00e1s factible que Mateo o Lucas derivaran su material en base a Mar., y no al contrario. Pero no me animo a concluir, por lo tanto, que cuando Mat. o Luc. difiere de Mar. esto siempre debe entenderse como una deliberada \u2020\u0153alteraci\u00f3n\u2020\u009d de un texto terminado que ten\u00ed\u00adan a la vista.<br \/>\nNo cabe duda de que el problema sin\u00f3ptico siempre seguir\u00e1 siendo un \u2020\u0153problema\u2020\u009d. Pero mientras los estudiosos siguen su debate sobre el problema con vigor, el lector t\u00e9rmino medio de los Evangelios podr\u00e1 con provecho tomar nota y aprender en base a las diferentes maneras en que Mateo, Marcos y Lucas han relatado sus historias, aunque el procedimiento que usaron siga siendo oscuro.<br \/>\nLectura de los Evangelios<\/p>\n<p>COMO TRATAR CON LAS DIFERENCIAS<\/p>\n<p>Mientras que las diferencias entre los Evangelios sin\u00f3pticos y Juan son mucho mayores que las que hay entre dos o m\u00e1s Sin\u00f3pticos, muchos lectores encuentran que \u00e9stas son m\u00e1s problem\u00e1ticas. Juan sencillamente no traslapa con los Sin\u00f3pticos en la mayor\u00ed\u00ada de los casos; la diferencia est\u00e1 en el nivel de la selecci\u00f3n del material, y del \u2020\u0153tono\u2020\u009d general del Evangelio. Pero cuando los Sin\u00f3pticos relatan los mismos eventos o dichos en formas diferentes, surge la posibilidad de contradicciones, lo que amenaza empa\u00f1ar de dudas la confiabilidad de, por lo menos, uno de los relatos. Este ha sido un terreno f\u00e9rtil para aquellos que hablan de la falta de confiabilidad hist\u00f3rica de los Evangelios, as\u00ed\u00ad que no es de sorprender que la \u2020\u0153armonizaci\u00f3n\u2020\u009d ha sido una preocupaci\u00f3n tradicional para aquellos que con sideran los Evangelios como escritos inspirados.<br \/>\nHay quienes piensan que cualquier clase de armonizaci\u00f3n es ileg\u00ed\u00adtima, como una deliberaci\u00f3n de desesperanza de parte de aquellos que est\u00e1n decididos a defender la veracidad de los Evangelios, suceda lo que suceda.<br \/>\nCualquiera que est\u00e9 familiarizado con el estudio de la historia antigua pondr\u00ed\u00ada duda sobre esta actitud. En aquellos casos raros donde existe m\u00e1s de una fuente para un evento, a menudo existen diferencias de perspectiva, y en ocasiones discrepancias aparentes de datos. Esto puede ser porque una, o m\u00e1s fuentes, est\u00e1 mal informada, o est\u00e1 distorsionando a prop\u00f3sito los datos. Pero a menos que el historiador tenga una base anticipada para desconfiar de una o m\u00e1s de las fuentes, el procedimiento normal es considerar primero si hay otras maneras razonables para explicar la discrepancia. Puede ser que uno o m\u00e1s de los textos haya sido mal entendido, o que informaci\u00f3n vital, que resolver\u00ed\u00ada el problema, falte. Donde un escritor ha demostrado generalmente ser confiable, no es irrazonable darle la raz\u00f3n, en vez de concluir que nuestro conocimiento limitado nos da el derecho de declararlo equivocado.<br \/>\nAdem\u00e1s, al estudiar los Evangelios debemos recordar que nuestro conocimiento hist\u00f3rico es limitado y que no siempre tendremos toda la informaci\u00f3n necesaria para juzgar si una versi\u00f3n es correcta y la otra errada. Adem\u00e1s, algunas veces las interpretaciones tradicionales requerir\u00ed\u00adan nuevo examen, para ver si las discrepancias alegadas son verdaderas o imaginadas. En el caso de los Evangelios hay tres factores especialmente importantes.<br \/>\nPrimero, \u00bfqu\u00e9 es un \u2020\u0153paralelo\u2020\u009d? Algunas de las discrepancias que con frecuencia se aluden se basan en la presunci\u00f3n de que los dos relatos cubren el mismo incidente o ense\u00f1anza. Pero eventos simi lares (p. ej.p. ej. Por ejemplo milagros de sanidad) sin duda ocurrieron en diferentes momentos del ministerio de Jes\u00fas y, adem\u00e1s, puede ser posible que a trav\u00e9s de las ense\u00f1anzas a lo largo de pocos a\u00f1os de su obra p\u00fablica y privada \u00e9l usara expresiones e ideas similares en diferentes ocasiones. Por supuesto, este argumento podr\u00ed\u00ada llevarse al extremo: algunos eventos de acuerdo a su propia naturaleza no podr\u00ed\u00adan haber ocurrido m\u00e1s de una vez (p. ej.p. ej. Por ejemplo \u00c2\u00a1el juicio de Jes\u00fas, la crucifixi\u00f3n y la resurrecci\u00f3n!). Pero vale la pena, por lo menos, hacer la pregunta de si es que tales contradicciones representan la misma ocasi\u00f3n. Por ejemplo, la comparaci\u00f3n de los cuatro relatos del ungimiento de Jes\u00fas (Mat. 26:6\u201313; Mar. 14:3\u20139; Luc. 7:36\u201350; Juan 12:1\u20138) bien podr\u00ed\u00ada sugerir que dos incidentes separados sirven de base para los detalles que difieren en la manera de contarse la historia. Y una comparaci\u00f3n de las \u2020\u0153bienaventuranzas\u2020\u009d en Mat. 5:3\u201310 con diferentes tonos y contenidos de las bendiciones y las maldiciones de Luc. 6:20\u201326 sugiere a algunos estudiosos que Jes\u00fas utiliz\u00f3 la forma de las \u2020\u0153bienaventuranzas\u2020\u009d m\u00e1s de una vez, para presentar mensajes diferentes.<br \/>\nSegundo, las discrepancias alegadas algunas veces se relacionan al orden en que ocurrieron tales eventos. Por ejemplo, Lucas asienta el serm\u00f3n de Jes\u00fas dado en Nazaret al principio de su ministerio (Luc. 4:16\u201330), mientras que Mat. y Mar. dan esta \u00fanica visita a Nazaret en una etapa posterior (Mat. 13:53\u201358; Mar. 6:1\u20136). Sin embargo, m\u00e1s arriba he mos notado que los Evangelios no tienen la intenci\u00f3n aparente de ser le\u00ed\u00addos estrictamente como datos cronol\u00f3gicos, pero, m\u00e1s bien, como colecciones de relatos y dichos dados en la forma de una antolog\u00ed\u00ada y no un diario.<br \/>\nTercero, con referencia especial a los dichos de Jes\u00fas, no es de sorprender que, si \u00e9l habl\u00f3 en arameo, el relato en gr. de sus dichos mostrar\u00ed\u00ada variaciones en lenguaje. Por supuesto, es muy posible que Jes\u00fas alguna vez hablara en gr., pero la mayor\u00ed\u00ada de los estudiosos piensa que la mayor parte de sus ense\u00f1anzas fueron dadas en el lenguaje com\u00fan, arameo. Lo que aparece en los Evangelios en gr. no pueden ser las palabras exactas de Jes\u00fas excepto en las infrecuentes ocasiones en que se escribi\u00f3 en arameo. Toda traducci\u00f3n es, hasta cierto punto, una par\u00e1frasis y \u00e9sta es una manera perfectamente aceptable para la comunicaci\u00f3n del signi ficado. La variedad verbal, por lo tanto, se debe esperar; es dif\u00ed\u00adcil juzgar cu\u00e1ndo esa variaci\u00f3n se pasa de los l\u00ed\u00admites de una par\u00e1frasis leg\u00ed\u00adtima. Es interesante, p. ej.p. ej. Por ejemplo ver las diferentes maneras en la que los Sin\u00f3pticos tratan la respuesta de Jes\u00fas a la pregunta del sumo sacerdote en el juicio (Mat. 26:64; Mar. 14:62; Luc. 22:67\u201370). Hay bases para el argumento de que, mientras que evidentemente no son iguales, la misma diferencia en la ma nera que lo expresan nos permite tener un cuadro m\u00e1s redondeado de la respuesta de Jes\u00fas de lo que tendr\u00ed\u00adamos si s\u00f3lo tuvi\u00e9ramos uno de los tres.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad que es razonable buscar las explicaciones reales del porqu\u00e9 los relatos var\u00ed\u00adan antes de concluir precipitadamente que uno o el otro est\u00e9 equivocado.<br \/>\nLa armonizaci\u00f3n, sin embargo, puede ir demasiado lejos. Un peligro es que, con el deseo de tener una soluci\u00f3n a cada problema, propongamos arreglos que sean tan improbables que todo el esfuerzo se pasa de rid\u00ed\u00adculo. (\u00c2\u00a1Un esfuerzo por reconciliar las diferencias menores entre los relatos de las negaciones de Pedro resulta en que Pedro niega a Jes\u00fas seis veces, a pesar de que todas las fuentes est\u00e1n de acuerdo en que fueron tres solamente, y, adem\u00e1s, los relatos en los tres Sin\u00f3pticos destacan el n\u00famero tres!) No hay nada malo en admitir que en algunos casos no sabemos la respuesta; un juicio postergado es mejor que una soluci\u00f3n improbable.<br \/>\nOtro peligro es que en nuestro celo por allanar las discrepancias dejamos de tomar en serio las perspectivas y discernimientos diferentes de los autores. Es el conjunto de estos cuatro textos, con toda su variedad, que constituye nuestro relato inspirado acerca de Jes\u00fas, no alg\u00fan subyacente \u2020\u0153original\u2020\u009d que tiene que ser creado artificialmente por remover o ignorar las diferencias.<br \/>\nSe espera, pues, que el lector de este comentario se tome la molestia de comparar los Evangelios en sus diferentes relatos sin\u00f3pticos. Con este fin, hemos provisto a trav\u00e9s de todo este comentario las referencias para los p\u00e1rrafos paralelos de los otros dos. Dado el problema de decidir lo que constituye un verdadero paralelo, hemos usado la expresi\u00f3n \u2020\u0153v\u00e9ase\u2020\u009d para los pasajes m\u00e1s obvios, y cf.cf. Confer (lat.), compare para los paralelos que son m\u00e1s dudosos. Haciendo uso cui dadoso de estas referencias podr\u00e1 ser posible obtener un conocimiento m\u00e1s rico de todo el testimonio sin\u00f3ptico acerca de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>LOS EVANGELIOS COMO HISTORIAS<\/p>\n<p>Una de las tendencias m\u00e1s animadoras en el estudio reciente de los Evangelios es la disposici\u00f3n creciente de tratar cada escrito como una narraci\u00f3n completa en s\u00ed\u00ad, una historia escrita para ser le\u00ed\u00adda y disfrutada como una obra, en vez de una colecci\u00f3n de incidentes y dichos aislados.<br \/>\nEn estos d\u00ed\u00adas de acceso f\u00e1cil a los libros y de la habilidad de leer casi universal es f\u00e1cil olvidar que en el mundo antiguo un rollo de un solo \u2020\u0153libro\u2020\u009d de la Biblia era un lujo muy caro, aun para los que pudieran leerlo. La mayor\u00ed\u00ada de los miembros de las iglesias hubieran conocido tales libros no por haberlos le\u00ed\u00addo privadamente, sino por haber o\u00ed\u00addo la lectura en voz alta en la congregaci\u00f3n.<br \/>\nUna lectura en p\u00fablico del Evangelio de Mar. toma como una hora y media; los Evangelios m\u00e1s largos ocupar\u00ed\u00adan como dos horas y media. No sabemos si las congregaciones del siglo I hubieran escuchado todo el Evangelio de una vez, o si hu bieran disfrutado la lectura por fasc\u00ed\u00adculos. Aquellos que han tenido el privilegio de escuchar una lectura de todo un Evangelio pueden tener la seguridad de que los autores hubieran aprobado tal uso de su obra, y probablemente la dise\u00f1aron para ese prop\u00f3sito.<br \/>\nEl acto de escuchar tal presentaci\u00f3n, especialmente del Evangelio de Mar., es para darse cuenta de que tal antolog\u00ed\u00ada de historias acerca de Jes\u00fas no es una colecci\u00f3n hecha al azar. M\u00e1s bien es un todo cuidadosamente armado, con una trama de intensidad dram\u00e1tica, en la cual varios subtramas se entretejen sutilmente de manera que la narraci\u00f3n sigue adelante hacia un cl\u00ed\u00admax inexorable y magn\u00ed\u00adfico en Jerusal\u00e9n. Toques de paradojas y destellos de humor mantienen a la audiencia alerta e involucrada, y nos permiten integrarnos a los eventos singulares del ministerio de Jes\u00fas, sus conflictos y su muerte, como tambi\u00e9n compartir el triunfo de su resurrecci\u00f3n.<br \/>\nEs un error, pues, tratar cada relato o secci\u00f3n pedag\u00f3gica del Evangelio como si existiera solo. Nuestras costumbres normales de lecturas b\u00ed\u00adblicas tienden a conducirnos hacia este peligro, mientras leemos un pasaje breve por vez, generalmente sin pensar en la relaci\u00f3n que lleva con la totalidad de la narraci\u00f3n. Los que predican basados en los Evangelios tambi\u00e9n frecuentemente enfocan en una sola secci\u00f3n (\u00c2\u00a1o aun un solo vers\u00ed\u00adculo!) sin tomar en cuenta el contexto m\u00e1s amplio.<br \/>\n\u00c2\u00a1Por supuesto no es pr\u00e1ctico, normalmente, en el correr ordinario de la vida, leer todo un Evangelio de una vez, y menos que un predicador trate todo el libro de una vez! Por lo menos, debi\u00e9ramos tener cuidado en la lectura y en la predicaci\u00f3n de ser sensibles y conscientes de la \u2020\u0153trama\u2020\u009d total del Evangelio, y c\u00f3mo encaja el pasaje escogido en ella. Tambi\u00e9n contribuir\u00ed\u00ada mucho en nuestro estudio de un Evangelio que comenz\u00e1ramos ley\u00e9ndolo completamente, disfrut\u00e1ndolo como un relato total, antes de dedicarnos al estudio de secci\u00f3n por secci\u00f3n.<\/p>\n<p>DESCUBRIENDO A JESUS<\/p>\n<p>Una lectura sensible de cada uno de los cuatro Evangelios nos dar\u00e1 una valiosa perspectiva de la fe y el pensamiento de cada uno de los escritores, y de los temas que les concern\u00ed\u00ada en especial a ellos mismos y a las iglesias en las cuales y para las cuales escrib\u00ed\u00adan.<br \/>\nSin embargo, no era el prop\u00f3sito principal de estos hombres escribir acerca de s\u00ed\u00ad mismos y de sus ideas. Escrib\u00ed\u00adan para ayudar a las personas a conocer mejor a Jes\u00fas. Sus libros no tienen la intenci\u00f3n de promover la comprensi\u00f3n teol\u00f3gica por el bien de \u00e9sta, sino para animar a la fe y al discipulado. Juan escrib\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Estas cosas han sido escritas para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo teng\u00e1is vida en su nombre\u2020\u009d (20:31). Los otros escritores de Evangelios hubie ran hecho eco de este mismo fin, fuera el blanco principalmente lectores no cristianos para ser ganados a la fe, o una congregaci\u00f3n cristiana a quien le hac\u00ed\u00ada falta la instrucci\u00f3n y \u00e1nimo para poner en pr\u00e1c tica la fe que profesaba. Con eso en mente, los escritores presentaban los hechos de la vida y ense\u00f1anzas de Jes\u00fas que ellos mismos hab\u00ed\u00adan aprendido o recordado. Y es a estos cuatro hombres a quienes debemos casi todo el conocimiento hist\u00f3rico que poseemos acerca de Jes\u00fas.<br \/>\nLas muy pocas referencias que tenemos de Jes\u00fas en la literatura no cristiana del primer siglo m\u00e1s o menos, despu\u00e9s de su muerte, nos dicen que vivi\u00f3 y muri\u00f3 como un maestro y obrador de maravillas en Palestina a principios de la d\u00e9cada de los 30, y que obtuvo un grupo de seguidores lo suficientemente dedicados como para formar la base de un creciente movimiento religioso. No nos dicen nada de c\u00f3mo era ni de lo que ense\u00f1aba.<br \/>\nLas referencias acerca de la vida terrena de Jes\u00fas en el resto del NTNT Nuevo Testamento son pocas y sin detalles, y no tenemos otras fuentes cristianas de informaci\u00f3n hasta la aparici\u00f3n de los llamados \u2020\u0153Evangelios ap\u00f3crifos\u2020\u009d en el siglo II. Estos mayormente se interesaban menos en la vida terrena de Jes\u00fas que en sus ense\u00f1anzas. Los detalles que incluyen son tomados de los cuatro Evangelios del NTNT Nuevo Testamento o de una acumulaci\u00f3n progresiva de relatos legendarios acerca de Jes\u00fas que fueron mayormente el resultado de una imaginaci\u00f3n popular y de los intereses especiales de una nueva marca gn\u00f3stica de cristianismo.<br \/>\nSi hemos de conocer la realidad hist\u00f3rica de la vida y ministerio de Jes\u00fas, tendremos que recurrir a Mat., Mar., Luc. y Juan. Y aqu\u00ed\u00ad estamos sobre terreno firme. Entre ellos tenemos la perspectiva de Jes\u00fas como una figura hist\u00f3rica y de su vida y ense\u00f1anzas m\u00e1s completa que de cualquier otra personalidad del mundo antiguo. Sin embargo, lo ofrecen a su manera, como hombres de fe haciendo el llamado a otros a compartir con ellos el cami no del discipulado. Aquellos que leen los Evangelios meramente para hallar los datos hist\u00f3ricos acerca de Jes\u00fas pueden tener \u00e9xito al hacerlo, pero habr\u00e1n errado al blanco. Los Evangelios son para aquellos que est\u00e1n dispuestos a \u2020\u0153creer\u2020\u009d y \u2020\u0153tener vida\u2020\u009d. Los hechos acerca de Jes\u00fas se registran no por su inter\u00e9s s\u00f3lo, sino para obtener decisiones.<br \/>\nR. T. France<\/p>\n<p><b>Fuente: Introducci\u00f3n a los Libros de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 es un evangelio? \u00bfSERA UN NUEVO TIPO DE LIBRO? \u2020\u0153Evangelio\u2020\u009d sencillamente significa \u2020\u0153buenas nuevas\u2020\u009d. \u2020\u0153El evangelio\u2020\u009d es las buenas nuevas acerca de Jes\u00fas de quien se predica, se oye y se cree. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 hablamos de los primeros cuatro libros del NTNT Nuevo Testamento como \u2020\u0153los Evangelios\u2020\u009d? No hay ning\u00fan dato de alg\u00fan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/la-lectura-de-los-evangelios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLA LECTURA DE LOS EVANGELIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-21849","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21849","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21849"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21849\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21849"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21849"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21849"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}