{"id":21851,"date":"2016-02-05T15:02:15","date_gmt":"2016-02-05T20:02:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/leyendo-las-epistolas\/"},"modified":"2016-02-05T15:02:15","modified_gmt":"2016-02-05T20:02:15","slug":"leyendo-las-epistolas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/leyendo-las-epistolas\/","title":{"rendered":"LEYENDO LAS EPISTOLAS"},"content":{"rendered":"<p>Las cartas en el mundo antiguo<\/p>\n<p>Al lector moderno que por primera vez se relaciona con el NTNT Nuevo Testamento, podr\u00e1 parecerle extra\u00f1o que 21 de sus 27 libros sean cartas, o algo muy similar a una carta, y que el volumen de \u00e9stas totalice el 35% del texto. \u00bfCu\u00e1l es la raz\u00f3n para este estilo particular?<br \/>\nHay al menos cuatro factores a tener en cuenta. Primero, que a menudo olvidamos cu\u00e1n acostumbrados estamos al verdadero caudal de medios de comunicaci\u00f3n con que contamos en la actualidad, de los cuales, pr\u00e1cticamente ninguno, estaba a dis posici\u00f3n de la iglesia del primer siglo. La carta (como veremos) era el medio de comunicaci\u00f3n tanto para los asuntos p\u00fablicos como privados; no hab\u00ed\u00ada muchos m\u00e1s. Estaban los equivalentes a los antiguos pregoneros que recorr\u00ed\u00adan las ciudades, la reducida publicaci\u00f3n de libros (aunque a\u00fan sin imprenta), las representaciones teatrales, y muchos discursos, pero la mayor\u00ed\u00ada de estos medios no constitu\u00ed\u00adan opciones realistas frente a la clase de mensajes que los primeros l\u00ed\u00adderes cristianos necesitaban enviar.<br \/>\nSegundo, el r\u00e1pido crecimiento de la iglesia cristiana en sus primeras d\u00e9cadas de vida exig\u00ed\u00ada un medio flexible, econ\u00f3mico y a la vez r\u00e1pido, de mantenerse en contacto con los creyentes diseminados en toda la extensi\u00f3n del imperio. Resulta dif\u00ed\u00adcil imaginar una mejor alternativa disponible en aquel tiempo.<br \/>\nTercero, a medida que la iglesia cristiana crec\u00ed\u00ada, se confrontaba con m\u00e1s dilemas que los que pudiera f\u00e1cilmente resolver. Algunos de estos surg\u00ed\u00adan de su crecimiento a partir de la religi\u00f3n del antiguo pacto, mientras que otros eran producto de su confrontaci\u00f3n con el paganismo del mundo grecorromano. Su r\u00e1pido crecimiento y las grandes distancias geogr\u00e1ficas se combinaron as\u00ed\u00ad con una variedad infinita de actividades y relaciones. En la providencia de Dios estos factores diversos se convirtieron en el medio a trav\u00e9s del cual la primera generaci\u00f3n de creyentes, guiada por el Esp\u00ed\u00adritu, aprendi\u00f3 a expresar y a defender la fe a trav\u00e9s de expresiones de la verdad de una riqueza extraordinaria. A menudo la mejor manera de tratar estas presiones era a trav\u00e9s de cartas, por lo que no es de sorprenderse que tales cartas hayan llegado a ser, bajo la direcci\u00f3n de Dios, los primeros documentos normativos de la iglesia.<br \/>\nPor \u00faltimo, las cartas eran un medio establecido de sentar \u2020\u0153presencia\u2020\u009d. Podr\u00ed\u00adamos quiz\u00e1 hablar de \u2020\u0153mantener el contacto\u2020\u009d, de \u2020\u0153conservar la amistad\u2020\u009d, y, en ciertas organizaciones, de \u2020\u0153conservar las l\u00ed\u00ad neas de autoridad\u2020\u009d. Para el logro de estos fines en el mundo occidental moderno, echar\u00ed\u00adamos mano del tel\u00e9fono, el fax o el correo electr\u00f3nico. En el Imperio Romano, los mismos fines se alcanzaban por medio de cartas, las que sin duda adquir\u00ed\u00adan un inmenso valor, debido a los tiempos prolongados que frecuentemente separaban a una misiva de la siguiente. Hay evidencia, por cierto, que en numero sas ocasiones los escritores del NTNT Nuevo Testamento quisieron, por varias razones, establecer su \u2020\u0153presencia\u2020\u009d (p. ej.p. ej. Por ejemplo en 1 Cor. 5:3\u20135; G\u00e1l. 4:19, 20; 1 Tes. 5:27), aun cuando nada pod\u00ed\u00ada cerrar enteramente la brecha en la comunicaci\u00f3n creada por la distancia (1 Tes. 2:17\u20133:8; 2 Juan 12).<\/p>\n<p>TIPOS DE CARTAS<\/p>\n<p>Unos 100 a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00ed\u00ada quienes sosten\u00ed\u00adan que las misivas grecorromanas pod\u00ed\u00adan dividirse en dos tipos: (a) Las ep\u00ed\u00adstolas, es decir, las producciones li terarias que de una manera un tanto superficial asum\u00ed\u00adan la forma de cartas, pero que estaban destinadas a ser publicadas de manera universal y le\u00ed\u00addas por todos; y (b) las cartas, que eran escritos ocasionales (como ser, cartas que respond\u00ed\u00adan a situaciones espec\u00ed\u00adficas) destinados a ser le\u00ed\u00addos por una persona o por un grupo determinado. Las cartas de Pablo, sosten\u00ed\u00adan, pertenec\u00ed\u00adan en su totalidad a la \u00faltima categor\u00ed\u00ada. Pero en la actualidad esta divisi\u00f3n simplista ha sido descartada en todo el mundo. Es por dem\u00e1s simple: la clasificaci\u00f3n de las cartas es mucho m\u00e1s amplia. Adem\u00e1s, es excesivamente r\u00ed\u00adgida, porque existe amplia evidencia de que por lo menos algunas de las cartas dirigidas a situaciones espec\u00ed\u00adficas, se consideraron como conteniendo tambi\u00e9n un inter\u00e9s normativo y una pertinencia que iban m\u00e1s all\u00e1 del destinatario original (p. ej.p. ej. Por ejemplo Col. 4:16). M\u00e1s aun, la diversidad misma de las cartas del NTNT Nuevo Testamento (comp\u00e1rense, p. ej.p. ej. Por ejemplo Film. y 3 Jn. con Rom.) reclama categor\u00ed\u00adas m\u00e1s adecuadas.<br \/>\nUn grupo de eruditos ha clasificado las cartas antiguas en diez categor\u00ed\u00adas (aunque, en cierta medida, \u00e9stas se sobreponen). Lo que s\u00ed\u00ad resulta claro es que las cartas antiguas abarcaban, desde comunicaciones privadas, personales (como una carta a la familia solicitando dinero), hasta ensayos o tratados formales, que apuntaban a una circulaci\u00f3n lo m\u00e1s am plia posible. Entre los dos extremos, hab\u00ed\u00ada cartas p\u00fablicas m\u00e1s breves (algo similar a una moderna \u2020\u0153Carta al Editor\u2020\u009d, \u00c2\u00a1sin haber un peri\u00f3dico!) Las cartas del NTNT Nuevo Testamento cubren gran parte de esta gama, pero no toda. Por ejemplo, dentro del espectro, Rom. y Heb. est\u00e1n m\u00e1s cerca del extremo del ensayo y, no obstante, siguen siendo cartas ocasionales (ver Rom. 15:17\u201322; Heb. 10:32\u201339; 13:22\u201324). Film., Tito y 3 Jn. se ubican m\u00e1s hacia el extremo opuesto, pero su inclusi\u00f3n en el canon demuestra que fueron entendidas como conteniendo una autoridad y relevancia m\u00e1s amplia que aquella que sus primeros lectores pudiesen haberle asignado.<\/p>\n<p>EL CONTENIDO DE UNA CARTA<\/p>\n<p>En el mundo antiguo la mayor\u00ed\u00ada de las cartas comprend\u00ed\u00adan tres partes, a saber: una introducci\u00f3n, en la que un saludo acompa\u00f1a a la menci\u00f3n del o los destinatarios, un cuerpo o desarrollo, y una conclusi\u00f3n. Por lo general la introducci\u00f3n era muy breve: \u2020\u0153De tal a tal, mi saludo [chairein]\u2020\u009d. En el NTNT Nuevo Testamento se conserva esta forma en una carta enviada por el consejo apost\u00f3lico (Hech. 15:23), en la carta de Claudio Lisias (Hech. 23:26) y en Stg. (1:1). Dos cartas del NTNT Nuevo Testamento (Heb. 1 Jn.), no incluyen para nada tal introducci\u00f3n, lo cual genera cuestionamientos respecto de su g\u00e9nero (ver abajo); pero la mayor\u00ed\u00ada de ellas extiende, y a veces bastante, la introducci\u00f3n (p. ej.p. ej. Por ejemplo Rom. 1:1\u20137), y aun cambian el tradicional cairo (\u2020\u0153saludos\u2020\u009d) por caris (\u2020\u0153gracia\u2020\u009d), sin duda, bajo la influencia de la experiencia cristiana de la gracia de Dios en el evangelio (as\u00ed\u00ad la totalidad de las cartas de Pablo, 1 y 2 Ped. y 2 Jn.).<br \/>\nAlgunas cartas antiguas inclu\u00ed\u00adan deseos de buena salud o alguna bendici\u00f3n. En esto las cartas del NTNT Nuevo Testamento manifiestan una gran diversidad. Lo m\u00e1s cercano a un deseo de buena salud es 3 Jn. 2 donde, notablemente, es la salud espiritual de Gayo lo que determina los par\u00e1metros para su bienestar general. Los escritores del NTNT Nuevo Testamento, generalmente comienzan con una expresi\u00f3n de gratitud a Dios (como en todas las cartas de Pablo, excepto G\u00e1l., 2 Cor., 1 Tim. y Tito); algunos comienzan con un himno de alabanza (2 Cor., Ef. y 1 Ped.). Las cartas antiguas tend\u00ed\u00adan a finalizar con diversos tipos de saludos; los es critores del NTNT Nuevo Testamento siguen la misma pr\u00e1ctica, agregando a menudo una doxolog\u00ed\u00ada o una bendici\u00f3n. Rom. resulta extraordinaria debido al espacio dedicado a dar un bosquejo de los planes de viaje de Pablo (15:22\u201329), un pedido de oraci\u00f3n (15:30\u201332) y una oraci\u00f3n expresada a manera de deseo (15:33), una larga lista de encargos y salutaciones (16:1\u20136), saludos finales de parte de los colaboradores y la gracia y bendici\u00f3n final (16:20\u201327). Aun cuando algunos han considerado el cap. 16 como un agregado editorial posterior, el considerable espacio que Pablo dedica a este cierre probablemente se deba a que \u00e9l no ten\u00ed\u00ada relaci\u00f3n previa con la iglesia como un todo, y por esa raz\u00f3n estaba interesado en establecer la mejor de las relaciones con ellos, en vista de su proyectada estad\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad durante su viaje a Espa\u00f1a.<br \/>\nEn lo que se refiere a su cuerpo, el formato de las cartas en la \u00e9poca que estamos tratando difer\u00ed\u00ada grandemente. Algunos estudiosos modernos han intentado identificar formas y secuencias t\u00ed\u00adpicas, transiciones t\u00ed\u00adpicas entre la apertura y el cuerpo y otros detalles. Hasta el presente tales esfuerzos no han encontrado mayor apoyo o aceptaci\u00f3n. Pareciera que es mejor simplemente respetar la diversidad, reconociendo que los escritores cristianos pod\u00ed\u00adan ser tan creativos como los dem\u00e1s (las cartas de Pablo son particularmente creativas y ecl\u00e9cticas), y que algunas peculiaridades de las cartas del NTNT Nuevo Testamento probablemente est\u00e9n relacionadas con la herencia de la influencia jud\u00ed\u00ada que caracteriz\u00f3 a la iglesia de los primeros tiempos.<\/p>\n<p>ALGUNAS CONSIDERACIONES ESPECIALES<\/p>\n<p>Cabe agregar otras cuatro consideraciones de car\u00e1cter general. Primera, que las cartas del NTNT Nuevo Testamento tienden a ser un poco m\u00e1s extensas que sus similares en el mundo secular. Por lo general, se comparan las cartas de S\u00e9neca y de Cicer\u00f3n con las de Pablo. La extensi\u00f3n de las 124 cartas de S\u00e9neca var\u00ed\u00ada entre las 149 y 4.134 palabras; las 776 de Cicer\u00f3n van desde 22 a 2.530 palabras. Las cartas de Pablo pro median las 1.300 palabras de extensi\u00f3n, aunque Rom. tiene 7.144 palabras.<br \/>\nSegunda, hay evidencia independiente que atestigua acerca de la manera en que era com\u00fan que los escritores emplearan \u2020\u0153amanuenses\u2020\u009d, escribas capacitados que escrib\u00ed\u00adan lo que se les dictaba. Sin duda, muchos amanuenses eran esclavos, contratados para ayudar a un amo casi analfabeto con sus asuntos de negocios y su correspondencia; otros trabajaban de manera independiente, a cambio de una remuneraci\u00f3n. Rom. 16:22 nos muestra que Tercio era el amanuense que \u2020\u0153escribi\u00f3\u2020\u009d lo que Pablo le dict\u00f3 en esa carta. Era com\u00fan que quienes dictaban una carta atestiguaran la autenticidad de lo escrito agregando salutaciones finales de su pu\u00f1o y letra; esta era, sin duda, la costumbre de Pablo (G\u00e1l. 6:11; 2 Tes. 3:17). Se infiere que \u00e9l dict\u00f3 todas sus cartas, y que posiblemente otros escritores del NTNT Nuevo Testamento hicieron lo mismo.<br \/>\nLo que resulta dif\u00ed\u00adcil de establecer es la medida de libertad de la que gozaba el amanuense. La evidencia no es clara y, en consecuencia, muy discutida. Que cierta libertad exist\u00ed\u00ada, lo sugiere el hecho de que Tercio se identifica. No obstante, no hay raz\u00f3n para pensar que fuera algo corriente que los amanuenses tuviesen libertad para expresarse con independencia. El grado de libertad probablemente dependiera de la relaci\u00f3n existente entre el amanuense y el que dictaba, la capacidad de cada uno de ellos, la naturaleza de la correspondencia y otros factores; del mismo modo, el margen de independen cia con que cuenta una secretaria en la actualidad, est\u00e1 sujeto a variables similares. No obstante, una vez que el autor le\u00ed\u00ada el producto terminado y lo firmaba, el documento pasaba a \u2020\u0153pertenecer\u2020\u009d al au tor, y ya no simplemente al amanuense. Aun as\u00ed\u00ad, es probable que algunas diferencias de vocablos entre, digamos, las cartas pastorales y el resto del material paulino est\u00e9n sujetas a la probabilidad de que Lucas fuera el amanuense para las primeras (ver 2 Tim. 4:11), las cuales contienen un n\u00famero importante de expresiones que resultan m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticas de los propios escritos de Lucas.<br \/>\nTercera, a menudo se afirma que la escritura de cartas seud\u00f3nimas (p. ej.p. ej. Por ejemplo cartas supuestamente escritas por un autor reconocido, pero en realidad escritas por otra persona) era una pr\u00e1ctica corriente en los dos primeros siglos de nuestra era, que los escritores del NTNT Nuevo Testamento nada malo habr\u00ed\u00adan visto en ello, y que la evidencia literaria exige arribar a la conclusi\u00f3n de que algunas cartas del NTNT Nuevo Testamento son seud\u00f3nimas. (La lista difiere de un erudito a otro, pero las cartas pastorales y 2 Ped. son las que m\u00e1s com\u00fanmente se consideran seud\u00f3nimas, a las que les siguen Col., Ef. y 2 Tes., y menos frecuentemente va rias otras.) Pero aun cuando esta pr\u00e1ctica de escritura no era extra\u00f1a para el mundo antiguo, especialmente en libros apocal\u00ed\u00adpticos, era poco frecuente, y hasta quiz\u00e1 inexistente, en el terreno de las cartas. No existe ejemplo comprobado de que tengamos alguna carta seud\u00f3nima originada en los dos primeros siglos. Los ejemplos citados no son muy trascendentales. Por el lado de la literatura jud\u00ed\u00ada, la Ep\u00ed\u00adstola de Jerem\u00ed\u00adas es m\u00e1s bien una homil\u00ed\u00ada antes que una carta, y la Carta de Aristeas es una narraci\u00f3n apolog\u00e9tica (adem\u00e1s, ambos ejemplos citados son un poco m\u00e1s tempranos). Problemas similares son los que afectan a los ejemplos cristianos de tiempos posteriores (p. ej.p. ej. Por ejemplo las cartas de Cristo y Abgaro, una carta de Lentulo, supuestas cartas entre Pablo y S\u00e9neca). No existe siquiera un ejemplo convincente proveniente del mundo gre corromano pagano. Cierto es que, tan pronto como la iglesia comenz\u00f3 a evaluar estos asuntos, toda sospecha de que un documento pudiera ser seud\u00f3nimo llevaba a que no se lo reconociera como teniendo autoridad can\u00f3nica. En todo caso, mu chos estudiosos han concluido que las razones tradicionales que clasificaban a ciertas cartas del NTNT Nuevo Testamento como seud\u00f3nimas, no resultan muy convincentes. Estos temas se consideran brevemente en las respectivas introducciones a los libros en que correspondan.<br \/>\nPor \u00faltimo, para brindar un panorama completo, es necesario hacer menci\u00f3n del medio de transporte de estas cartas. Aun cuando el gobierno imperial contaba con su propio sistema de correos, \u00e9ste no estaba a disposici\u00f3n del p\u00fablico en general. Por lo tanto, las cartas eran llevadas en mano por amigos, conocidos, esclavos, empleados, soldados, empresarios, viajeros que pasaban; es decir, cualquiera que fuera en la direcci\u00f3n adecuada y que estuviera dispuesto.<\/p>\n<p>Las cartas de Pablo<br \/>\nSi damos por sentado que las 13 cartas can\u00f3nicas que llevan el nombre de Pablo son obra de \u00e9l, debemos, no obstante, preguntarnos de qu\u00e9 manera llegaron a reunirse y en base a cu\u00e1les principios se integraron al NTNT Nuevo Testamento tal como lo tenemos.<\/p>\n<p>LA COLECCION DE LAS CARTAS DE PABLO<\/p>\n<p>Las cartas de Pablo fueron escritas durante un per\u00ed\u00adodo de aprox. 15 a\u00f1os (comenzando unos 15 a\u00f1os despu\u00e9s de su propia experiencia cristiana), y envia das a iglesias y a personas muy distantes unas de otras. \u00bfDe qu\u00e9 manera, entonces, llegaron a juntarse estos 13 documentos? La respuesta breve es que no lo sabemos; la evidencia es demasiado limitada como para ser segura. En algunos casos, Pa blo mismo orden\u00f3 una circulaci\u00f3n limitada (Col. 4:16). Se han presentado s\u00f3lidas argumentaciones en apoyo del punto de vista de que Ef. se escribi\u00f3 primeramente como una carta circular para los cre yentes en Efeso y en las ciudades y aldeas vecinas; una carta general, que abarcaba lo tratado en otras cartas m\u00e1s espec\u00ed\u00adficas como Col. y Film. (y quiz\u00e1 Fil.).<br \/>\nLa primera lista concreta que conocemos es una compilada por Marci\u00f3n (l\u00ed\u00adder de un movimiento no ortodoxo, alrededor del a\u00f1o 140), que menciona diez cartas paulinas (excluidas las pastorales). Algunos estudiosos sostienen que se trataba de la primera vez que se realizaba lista alguna de este tipo. Pero esto es muy improbable. A nuestros tiempos ha llegado apenas una peque\u00f1a parte de material escrito en la antig\u00fcedad m\u00e1s reciente, y la lista de Marci\u00f3n resulta valiosa fundamentalmente como evi dencia de que otras listas m\u00e1s extensas, menos ortodoxas, probablemente ya estuviesen circulando. Era la pr\u00e1ctica de estos l\u00ed\u00adderes seudocristianos el adaptar la literatura cristiana a sus propios fines. Marci\u00f3n excluy\u00f3 la totalidad del ATAT Antiguo Testamento y la mayor parte del NTNT Nuevo Testamento; aun de los Evangelios conserv\u00f3 solamente una edici\u00f3n mutilada de Luc.<br \/>\nOtros han argumentado que la primera recopilaci\u00f3n de las cartas de Pablo se realiz\u00f3 poco despu\u00e9s del a\u00f1o 90 de nuestra era, 50 a\u00f1os antes de Marci\u00f3n. Alg\u00fan devoto seguidor de Pablo, estimulado por la publicaci\u00f3n de Hech. (seg\u00fan este punto de vista, poco antes del 90), reuni\u00f3 las cartas paulinas existentes. Pero es mucho m\u00e1s probable que Hech. haya sido publicada bastante antes, alrededor del a\u00f1o 64, a la vez que se hace m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil de entender por qu\u00e9 habr\u00ed\u00ada sido necesario que la colecci\u00f3n, de por lo menos algunas de las cartas de Pablo, tuviese que haber esperado hasta ese acontecimiento. Existe fuerte evidencia de que los primeros Padres apost\u00f3licos (en especial Clemente de Roma; c. 96) citan las cartas de Pablo. Lo que es m\u00e1s importante, 2 Ped. 3:16 se refiere a la manera en que Pablo escribe \u2020\u0153en todas sus ep\u00ed\u00adstolas\u2020\u009d, una expresi\u00f3n que, aun cuando no necesariamente deba abarcar exactamente las 13 cartas can\u00f3nicas que hoy tenemos, sin duda presupone que hay consenso respecto de un cuerpo de correspondencia paulina en circulaci\u00f3n. Aunque el peso de las investigaciones modernas favorece una fecha tard\u00ed\u00ada para 2 Ped., hay razones serias que permiten pensar en una fecha de publicaci\u00f3n tan temprana como el a\u00f1o 64 o 65.<br \/>\nAun cuando no puede probarse, hay otra teor\u00ed\u00ada que quiz\u00e1 sea m\u00e1s plausible que sus principales competidoras. Peque\u00f1os grupos de cartas paulinas circulaban en forma regional aun durante la vida de Pablo, en parte debido a las indicaciones de Pablo mismo al respecto (Col. 4:16). Luego, despu\u00e9s de su martirio (c. 65), uno o m\u00e1s de sus colaboradores m\u00e1s cercanos (\u00bfTimoteo?) se dedic\u00f3 a preservar tanto como fuera posible de la correspondencia circu lante de su maestro. Nada de esto puede ser probado de manera definitiva. No obstante, una teor\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad parece responder mejor a los hechos que han llegado a nosotros.<\/p>\n<p>EL ORDEN DE LAS CARTAS<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n del cuerpo de escritos paulinos en nuestro NTNT Nuevo Testamento requiere de alguna explicaci\u00f3n. El orden no sigue ni una cronolog\u00ed\u00ada (\u00bfla fecha de su publicaci\u00f3n? o \u00bfla de su escritura?) ni temas. Sigue dos criterios muy sencillos: las cartas a iglesias (Rom. a 2 Tes.) se agrupan delante de las cartas a personas (1 Tim. a Film.), y dentro de cada grupo las cartas m\u00e1s extensas se ubican delante de las m\u00e1s breves. La \u00fanica excepci\u00f3n es Ef., la que, seg\u00fan estos criterios, deber\u00ed\u00ada estar ubicada antes de G\u00e1l. Como una suposici\u00f3n, es posible pensar que quienes ordenaron de esta manera las cartas de Pa blo, contaban con una copia de Ef. transcripta en letra m\u00e1s peque\u00f1a o m\u00e1s comprimida, lo que les indujo a un error, pensando que era m\u00e1s corta que G\u00e1l. pero m\u00e1s larga que Fil.<br \/>\nLo m\u00e1s com\u00fan es encontrar las cartas de Pablo clasificadas en cuatro grupos. Las del primer grupo, Rom., 1 y 2 Cor. y G\u00e1l., algunas veces se des criben como las grandes cartas evang\u00e9licas. Las primeras tres fueron escritas durante su tercer viaje misionero. A pesar de que muchos asignan la misma \u00e9poca a G\u00e1l., puede se\u00f1alarse de manera bas tante convincente que, de las cartas de Pablo que a\u00fan perduran, \u00e9sta fue la primera que se escribi\u00f3. En su contenido G\u00e1l. y Rom. se acercan bastante, aunque es claro que G\u00e1l. fue escrita para advertir a las iglesias de Galacia acerca de aquellos que estaban promoviendo el juda\u00ed\u00adsmo en la comunidad cristiana (gentil), en tanto que Rom. no pareciera tener un prop\u00f3sito tan espec\u00ed\u00adfico.<br \/>\nAl segundo grupo a menudo se lo denomina el de las cartas carcelarias, debido a que en cada una de ellas Pablo hace referencia a s\u00ed\u00ad mismo como un prisionero. Estas son Ef., Fil., Col. y Film. Es posible que las cuatro fueran escritas mientras Pablo estaba en la prisi\u00f3n en Roma, aunque muchos estudiosos han afirmado que Fil. y quiz\u00e1 otras de entre es tas cuatro, fueron enviadas desde Efeso o Cesarea.<br \/>\nEl tercer grupo incluye a 1 y 2 Tes. Muchos sostienen que de las cartas paulinas existentes estas son las dos primeras que \u00e9l escribi\u00f3. Aun cuando Pablo pudiese haber escrito G\u00e1l. en \u00e9poca m\u00e1s tem prana, estas dos, escritas desde Corinto durante su segundo viaje misionero, manifiestan una sensibilidad pastoral y una perspectiva de \u2020\u0153los \u00faltimos tiempos\u2020\u009d que vuelven a aparecer en muchas de sus otras cartas. Aunque por lo general Pablo asocia a uno o m\u00e1s de sus colaboradores en los primeros renglones de sus cartas, estas dos establecen una relaci\u00f3n cercana y expl\u00ed\u00adcita entre Pablo, Silas y Timoteo; y adem\u00e1s, de manera poco habitual, se es criben totalmente en la primera persona del plural.<br \/>\nEl cuarto grupo, las cartas pastorales, comprende 1 y 2 Tim. y Tito. Estas son las cartas paulinas que m\u00e1s frecuentemente se consideran seud\u00f3nimas. No obstante, si se las atribuimos a Pablo, debemos concluir que fue liberado de la prisi\u00f3n ro mana, porque en 1 Tim. y en Tito Pablo ya no est\u00e1 en cadenas. Sin embargo, para cuando se escribe 2 Tim., Pablo est\u00e1 nuevamente en prisi\u00f3n, y esta vez manifiesta muy claramente que no tiene esperanzas de sobrevivir. Aun cuando algunas veces se hayan exagerado, las particularidades ling\u00fc\u00ed\u00adsticas y tem\u00e1ticas de este grupo son reales, y probablemente surjan de una combinaci\u00f3n de factores. Estas cartas se dirigen a personas f\u00ed\u00adsicas, en una \u00e9poca tard\u00ed\u00ada en la vida del Ap\u00f3stol, tratando en parte con los principios del liderazgo cristiano, y posiblemente fueron dictadas a un fiel colega (\u00bfLucas?) que serv\u00ed\u00ada de amanuense con un cierto grado de libertad, mayor que el que era habitual.<\/p>\n<p>Las cartas no paulinas<\/p>\n<p>Estas son sumamente diversas en su autor\u00ed\u00ada y en su car\u00e1cter. La carta a los Heb. es formalmente an\u00f3nima, y no hay consenso respecto de qui\u00e9n pudiera ser su autor. Dos cartas se presentan como habiendo sido escritas por Pedro, y otras dos como escritas respectivamente por Santiago y Judas (a los cuales muchos consideran hermanastros de nuestro Se\u00f1or). Las tres restantes son formalmente an\u00f3nimas, aun cuando dos de ellas se presentan como obra de \u2020\u0153el anciano\u2020\u009d. Existen buenas razones para pensar en el ap\u00f3stol Juan como el autor de las tres. Dos de estas siete cartas se cuentan entre las m\u00e1s cortas en el NTNT Nuevo Testamento (2 y 3 Jn.); una est\u00e1 entre las m\u00e1s largas (Heb.).<br \/>\nHeb. y 1 Jn. se asemejan en un aspecto interesante. Ambas comienzan sin salutaci\u00f3n de ning\u00fan tipo (a diferencia del resto de las cartas del NTNT Nuevo Testamento). Esto ha llevado a la sugerencia por parte de algunos estudiosos de que estos escritos no se tratan en absoluto de cartas, sino de lo que hoy llamar\u00ed\u00adamos un folleto descriptivo o un peque\u00f1o libro, una homil\u00ed\u00ada, o un ensayo. Pero Heb., al menos, concluye como una carta, y ambas contienen los suficientes comentarios personales, para no mencionar las referencias a detalles espec\u00ed\u00adficos relacionados con la ex periencia de los lectores, que llevan a la conclusi\u00f3n de que sus respectivos autores ten\u00ed\u00adan en mente a lectores claramente determinados (p. ej.p. ej. Por ejemplo Heb. 5:12; 6:10; 10:32; 1 Jn. 2:19). Aun as\u00ed\u00ad, la riqueza en Heb. de frases normalmente utilizadas en un discurso sugiere que la carta comenz\u00f3 como una serie de homil\u00ed\u00adas que, abreviadas, nos dejaron su ac tual formato. Es posible que 1 Jn. sirviera como una carta pastoral general destinada a circular entre una cantidad de iglesias, y que algunas congregaciones recibieran adem\u00e1s misivas exclusivas, m\u00e1s breves y espec\u00ed\u00adficas (\u00bf2 y 3 Jn.?).<br \/>\nVarias de estas cartas presentan rasgos que merecer\u00ed\u00adan ser comentados m\u00e1s extensamente, aunque aqu\u00ed\u00ad solamente podamos hacer menci\u00f3n de los mismos. Jud. y 2 Ped. comparten cierta relaci\u00f3n de dependencia literaria (como ser, p. ej.p. ej. Por ejemplo el caso de los Evangelios de Mar. y Mat.). Es posible que la carta de Stg. fuera el primer libro del NTNT Nuevo Testamento en escribirse. 2 Jn. es singular en lo que se refiere a sus destinatarios: \u2020\u0153A la se\u00f1ora elegida y a sus hijos\u2020\u009d, muy probablemente una iglesia hermana y sus miembros (aunque lejos estemos de encontrar acuerdo, respecto de las razones por las cuales Juan eligi\u00f3 estos t\u00e9rminos). 3 Jn. es notable debido a su honesta re flexi\u00f3n sobre los \u2020\u0153poderes pol\u00ed\u00adticos\u2020\u009d dentro de la iglesia de los primeros tiempos, lo que de alguna manera nos recuerda a 2 Cor. 10\u201313.<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n de las cartas<\/p>\n<p>Es importante tener en cuenta los principios generales de interpretaci\u00f3n, brevemente resumidos anteriormente (ver \u2020\u0153C\u00f3mo interpretar la Biblia\u2020\u009d en el art\u00ed\u00adculo \u2020\u0153Aproxim\u00e1ndonos a la Biblia\u2020\u009d), pero hay, adem\u00e1s, algunas pautas que resultan particularmente valiosas al momento de leer las cartas.<br \/>\n1. Debido a que la mayor\u00ed\u00ada de las cartas mantienen una cierta medida de flujo de pensamiento lineal, debemos poner el mayor empe\u00f1o en seguir ese flujo. Al mismo tiempo, debe hacerse lugar para algunas variaciones importantes.<br \/>\nPrimera, un escritor a veces est\u00e1 respondiendo a lo que est\u00e1n viviendo aquellos a quienes escribe. Esto se aplica especialmente al caso de 1 Cor. Aun cuando los caps. 1\u20134 abordan el tema de las faccio nes dentro de la iglesia en Corinto, los cap\u00ed\u00adtulos restantes presentan a Pablo tratando, punto por punto, temas que surg\u00ed\u00adan de informes verbales que le hab\u00ed\u00adan llegado (caps. 5\u20136), y luego temas originados en una carta enviada por los de Corinto (cap. 7 en adelante).<br \/>\nSegunda, en varias de las cartas el movimiento de pensamiento es todo menos directo. Stg. resulta particularmente dif\u00ed\u00adcil de bosquejar, 1 Jn. m\u00e1s aun. Algunos han sostenido el punto de vista que en el \u00fal timo de los casos hay un \u2020\u0153estilo circular\u2020\u009d, donde varios puntos fundamentales se vuelven a tratar una y otra vez. Si esto es as\u00ed\u00ad, no se trata de una mera repetici\u00f3n: cada ciclo introduce nuevos elementos y consideraciones. En todo caso, el desarrollo del tema no es lineal (como lo ser\u00ed\u00ada, relativamente hablando, gran parte de Rom. y 2 Cor.); tampoco una serie de temas sueltos, como en algunas listas de proverbios. El flujo de pensamiento debe ser descubierto y rescatado, pero a menudo se vuelve atr\u00e1s para considerar terreno ya explorado, pero desde una perspectiva ligeramente diferente.<br \/>\n2. Las cartas m\u00e1s tempranas fueron los primeros documentos can\u00f3nicos producidos despu\u00e9s de la muerte y resurrecci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo; las m\u00e1s tard\u00ed\u00adas se encontraban entre los \u00faltimos documentos can\u00f3nicos que se escribieron. Pero aunque ellas cubren un per\u00ed\u00adodo aprox. contempor\u00e1neo a la escritura de los Evangelios, \u00e9stos, a diferencia de las cartas, se proponen presentar a Jes\u00fas en los d\u00ed\u00adas de su existencia humana. No importa cu\u00e1nto podamos razonablemente conocer a trav\u00e9s de los Evangelios acerca de las condiciones de la iglesia en el tiempo en que fueron escritos, lo que lograremos entresacar nunca ser\u00e1 m\u00e1s que inferencias. Por contraste, las cartas nos ofrecen una percepci\u00f3n bastante directa de la naturaleza de la iglesia de los primeros tiempos.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad, las cartas nos proporcionan la culminaci\u00f3n doctrinal, \u00e9tica y espiritual (a este lado de la segunda venida) del movimiento hist\u00f3rico de la salvaci\u00f3n en la Biblia. Que el panorama sea rico y multifac\u00e9tico no se debe negar. Que no tengamos todas las piezas del rompecabezas es cierto. Pero estos son los aspectos que re\u00fanen a muchos de los temas de las Escrituras, y plantean la manera en que hilos conductores aparentemente divergentes, se unen en la revelaci\u00f3n de Dios, en estos \u00faltimos tiempos, en la persona de su Hijo. Resulta dif\u00ed\u00adcil de imaginar cu\u00e1n limitados estar\u00ed\u00adamos si el NTNT Nuevo Testamento no incluyera, p. ej.p. ej. Por ejemplo la ep\u00ed\u00adstola a los Heb., con toda su visi\u00f3n abarcadora de la manera en que el sistema lev\u00ed\u00adtico y el pacto con ella relacionado apuntaban al futuro sacrificio y al sacerdote que tratar\u00ed\u00adan de manera eficaz y definitiva con el pecado; Ef., con su sorprendente visi\u00f3n del accionar del plan de Dios, de unir a los jud\u00ed\u00ados perdidos y a los gentiles perdidos en una nueva humanidad, la iglesia; 1 Jn., con su conmovedora insistencia respecto de que la fe cristiana verdadera puede encontrar consuelo y fortaleza en la fidelidad doctrinal, en la obediencia moral, y en el amor genuino; Col., con sus claras advertencias tan relevantes para nuestra era pluralista, de que Jes\u00fas no es una deidad entre muchas, sino la revelaci\u00f3n exclusiva y redentora de Dios, aquel en quien \u2020\u0153habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad\u2020\u009d (Col. 2:9). Y as\u00ed\u00ad podr\u00ed\u00adamos hablar del aporte propio de cada una de las cartas que integran el canon del NTNT Nuevo Testamento.<br \/>\n3. En una medida importante, las cartas son documentos puente. Las Escrituras del ATAT Antiguo Testamento fueron escritas por jud\u00ed\u00ados, mayormente en el contexto del pacto que Yahweh estableci\u00f3 con su pueblo. Es cier to que estos libros reflejan algo del antiguo contexto del Cercano Oriente en que viv\u00ed\u00adan los israelitas. Estamos familiarizados, p. ej.p. ej. Por ejemplo con algo parecido a la literatura jud\u00ed\u00ada de sabidur\u00ed\u00ada dentro de la literatura de Egipto, algo semejante a la estructura del pacto en los tratados de los antiguos hititas y otros pueblos, y la existencia de la circuncisi\u00f3n en otros grupos tribales (aunque con un simbolismo bastante diferente del que ten\u00ed\u00ada para Abraham y sus hijos). Pero las cartas del NTNT Nuevo Testamento surgen conscientemente de este trasfondo jud\u00ed\u00ado y, en muchos casos, est\u00e1n dirigidas a iglesias precoces, floreciendo en el mundo grecorromano. El cambio no era inci dental, reflejaba la transformaci\u00f3n del pueblo de Dios desde una sociedad tribal a una comunidad internacional de los redimidos. A medida que los escritores del NTNT Nuevo Testamento hac\u00ed\u00adan frente a esta transici\u00f3n ex traordinaria, a medida que comenzaban a descifrar esta visi\u00f3n universal a la cual el Esp\u00ed\u00adritu Santo los estaba llevando, no s\u00f3lo deb\u00ed\u00adan resolver la relaci\u00f3n de los cristianos para con la ley de Mois\u00e9s, sino el desaf\u00ed\u00ado de mantener juntos a los cristianos jud\u00ed\u00ados y gentiles. Surg\u00ed\u00adan nuevas implicancias sociales y pol\u00ed\u00adticas en una comunidad \u2020\u0153de pacto\u2020\u009d que no era una naci\u00f3n, sino una expresi\u00f3n internacional de comuni\u00f3n y compa\u00f1erismo.<br \/>\nAun a nivel literario, este valor \u2020\u0153puente\u2020\u009d que tienen las cartas adquiere gran importancia. Por una parte, es posible examinar las cartas de Pablo y descubrir en ellas su manejo de las Escrituras con un criterio predominantemente jud\u00ed\u00ado, y su profundo conocimiento de los m\u00e9todos jud\u00ed\u00ados de interpretaci\u00f3n. Al mismo tiempo, Pablo disfrutaba no s\u00f3lo de las ventajas de una excelente educaci\u00f3n a los pies de Gamaliel en Jerusal\u00e9n, sino el haber estado lo suficientemente expuesto al pensamiento griego como para poder citar aun a poetas griegos poco importantes, y hacer uso de los recursos ret\u00f3ricos y literarios propios del mundo grecorromano. La sen sibilidad para con esta doble herencia habr\u00e1 de enriquecer nuestra ex\u00e9gesis. A la vez, nos convoca al asombro ante la providencial sabidur\u00ed\u00ada del Dios que tan cuidadosamente prepar\u00f3 el camino para este supremo acto de revelaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo.<br \/>\n4. En virtud de que las cartas no solamente reflejan circunstancias hist\u00f3ricas concretas, sino tambi\u00e9n una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica culminante, existen dos herramientas adicionales muy \u00fatiles para pastores y laicos (adem\u00e1s de los comentarios). Los buenos diccionarios b\u00ed\u00adblicos proporcionan una enorme riqueza de informaci\u00f3n relacionada con ciudades, movimientos, expresiones t\u00e9cnicas, evidencia arqueol\u00f3gica relacionada, y algunos temas cr\u00ed\u00adticos. Al leer 1 Cor. resulta \u00fatil conocer algo acerca de Corinto; al leer la \u00faltima de las cartas a las siete iglesias (Apoc. 3:14\u201322), es de suma utilidad el conocer algo acerca de Laodicea. Al mismo tiempo, un buen diccionario teol\u00f3gico puede resumir en un par de p\u00e1rrafos o p\u00e1ginas, una cantidad de temas de discusi\u00f3n cristiana, tanto b\u00ed\u00adblica como posb\u00ed\u00adblica, y permitir as\u00ed\u00ad encuadrar la discusi\u00f3n en un marco de referencia m\u00e1s amplio, que podr\u00ed\u00ada de otro modo quedar fuera el alcance de aquellos que con toda seriedad estudian por primera vez el texto de las Escrituras.<br \/>\n5. Debido a que la totalidad de las cartas del NTNT Nuevo Testamento tuvieron su origen, en alguna medida, en situaciones muy espec\u00ed\u00adficas, resulta \u00fatil reconstruir la ocasi\u00f3n. En algunos casos, este ejercicio es vital; en otros, peligroso; pero siempre es un tanto delicado.<br \/>\nEl intentar reconstruir la ocasi\u00f3n que dio origen a una carta, a partir de la evidencia interna de la misma, es un poco como intentar reconstruir una conversaci\u00f3n telef\u00f3nica conociendo solamente lo que se habl\u00f3 de un lado de la l\u00ed\u00adnea. A veces la tarea resulta muy sencilla; otras, resulta sumamente dif\u00ed\u00adcil. A riesgo de exagerar con la analog\u00ed\u00ada, digamos que resulta f\u00e1cil reconstruir una conversaci\u00f3n telef\u00f3nica cuando aquel que habla del lado donde uno est\u00e1 pre sente, repite constantemente lo que su interlocutor est\u00e1 diciendo; un poco m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil, sin llegar a ser un verdadero desaf\u00ed\u00ado, es cuando hay solamente una inferencia para hacer; bastante m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil, aun que no imposible, es cuando las inferencias son varias, pero el curso de la conversaci\u00f3n tiende a eliminar algunas de ellas; sin embargo, resulta imposible ir m\u00e1s all\u00e1 de las probabilidades, o aun de la mera especulaci\u00f3n, cuando es posible encontrar muchas inferencias, y de ellas muy pocas que sean seguras. No obstante, aun as\u00ed\u00ad, lo que concretamente sea posible o\u00ed\u00adr de un lado de la l\u00ed\u00adnea puede resultar sumamente valioso por derecho propio.<br \/>\nEste esfuerzo por reconstruir la ocasi\u00f3n que da lugar a una carta a veces se denomina \u2020\u0153lectura espejada\u2020\u009d. Por ejemplo, desde lo m\u00e1s superficial del texto de Heb., uno observa que el autor est\u00e1 profundamente preocupado porque los lectores perseveren en la fe, no importa cu\u00e1les sean las dificultades. Pero, \u00bfse trata de lectores judeo cristianos que quieren volver a la observaci\u00f3n detallada de la ley jud\u00ed\u00ada? \u00bfSe trata de gentiles pros\u00e9litos del juda\u00ed\u00adsmo, y ahora del cristianismo, que quieren volver a una pr\u00e1ctica m\u00e1s manifiesta del juda\u00ed\u00adsmo? \u00bfSe trata de un caso en que ellos o el autor fueron fuertemente influenciados por los escritos de Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada, cuyas obras a nivel meramente formal a menudo guardan un cercano paralelismo con Heb.? Es posible mencionar a diferentes eruditos que defienden cada uno de estos puntos de vista, y muchos otros.<br \/>\nA cierto nivel tales preguntas no revisten gran importancia. M\u00e1s all\u00e1 de las conclusiones a que llegue un int\u00e9rprete moderno, pr\u00e1cticamente todos coincidir\u00e1n en que el texto de Heb. exhorta a los cristianos profesantes a perseverar. No obstante, las preguntas no revisten car\u00e1cter meramente acad\u00e9mico. La naturaleza de la tentaci\u00f3n a la que est\u00e1n expuestos los lectores y la manera en que se los anima a perseverar, est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente relacionadas con sus circunstancias concretas. Que sea posible encontrar estudiosos que discrepan con este punto de vista o aquel, no es raz\u00f3n para que uno deje de analizar estos aspectos personalmente; el conocimiento no est\u00e1 por encima de la parcialidad, ni est\u00e1 libre de preconceptos y sesgos. Cada lector cuidadoso debe sopesar los argumentos. No obstante, lo que s\u00ed\u00ad es claro es que cualquiera que sea nuestra conclusi\u00f3n de lo que constituye la ocasi\u00f3n para la carta a los Heb., afectar\u00e1 no solamente nuestra interpretaci\u00f3n del llamado a perseverar, sino que afectar\u00e1 tambi\u00e9n nuestro concepto acerca de la manera en que esta carta debe aplicarse a los creyentes en la actualidad. Una aplicaci\u00f3n relevante y eficaz depende, en primera instancia, de la posibilidad de establecer v\u00ed\u00adnculos razo nables entre nuestras circunstancias y las de los destinatarios originales.<br \/>\nA pesar de algunos puntos de vista que sostienen lo contrario, las razones mayormente presentadas como ocasi\u00f3n para la carta a los Heb. surgen mucho m\u00e1s naturalmente que la situaci\u00f3n que sirve de trasfondo a Col. A qu\u00e9 se refiere exactamente la \u2020\u0153herej\u00ed\u00ada colosense\u2020\u009d nunca ha encontrado acuerdo general. La respuesta, en cualquiera y todos los casos, es la exclusiva supremac\u00ed\u00ada de Cristo, el \u00fanico en quien la plenitud de la deidad habita en forma corporal (Col. 2:9), el \u00fanico que es la imagen del Dios invisible, el \u00fanico a trav\u00e9s de cuya sangre, de rramada en la cruz, Dios ha hecho la paz (Col. 1:15, 20). Estas grandes verdades son inamovibles no importa cu\u00e1l haya sido la naturaleza de la herej\u00ed\u00ada colosense. Indudablemente, entender\u00ed\u00adamos un po co mejor la manera en que Pablo discute, si conoci\u00e9semos con m\u00e1s certeza qu\u00e9 es lo que estaba confrontando, pero no obstante, las l\u00ed\u00adneas principales de pensamiento en la carta son claras.<br \/>\nLo m\u00e1s importante para tener en cuenta es que la naturaleza de las cartas exige que el int\u00e9rprete se esfuerce por entender las circunstancias hist\u00f3ricas que rodean la escritura de cada documento. Lo que no es permisible es hacer que una determinada interpretaci\u00f3n dependa totalmente de una reconstrucci\u00f3n que de por s\u00ed\u00ad sea el resultado de un conjunto de inferencias meramente posibles.<br \/>\n6. La naturaleza ocasional de las cartas hace, en algunos aspectos, dif\u00ed\u00adcil la tarea del int\u00e9rprete. Los temas en que Pablo, p. ej.p. ej. Por ejemplo puede hacer hincapi\u00e9, est\u00e1n determinados en parte por aquellas situaciones a las cuales \u00e9l est\u00e1 haciendo frente. En ese sentido, sus temas podr\u00e1n no ser fiel reflejo de su teolog\u00ed\u00ada tal cual \u00e9l la predicar\u00ed\u00ada en la plaza p\u00fablica, o de la manera en que la desarrollar\u00ed\u00ada en un libro destinado a sus colegas ap\u00f3stoles. Esto no significa que sus cartas expresen algo que sea contrario a su teolog\u00ed\u00ada; m\u00e1s bien, significa que, con la posible excepci\u00f3n de Rom., en ning\u00fan lugar Pablo se dedica a dar una visi\u00f3n de conjunto de las estructuras de pensamiento teol\u00f3gico que ha adoptado como ap\u00f3stol cristiano.<br \/>\nQuiere decir que mucho de lo que se ha escrito, respecto al \u2020\u0153centro\u2020\u009d de la teolog\u00ed\u00ada paulina, no considera adecuadamente la naturaleza de sus escritos tal cual nos han llegado. No es posible determinar razonablemente la importancia relativa de la cruz y del Esp\u00ed\u00adritu Santo en el pensamiento de Pablo, simplemente sumando la cantidad de veces que utiliza cada palabra. Pueden haber existido im portantes razones pastorales para hablar m\u00e1s de un tema que del otro, aun cuando el otro pudiera ocupar un lugar m\u00e1s central en su pensamiento. A\u00fan as\u00ed\u00ad, es necesario analizar todas las ocasiones en que aparecen, p. ej.p. ej. Por ejemplo t\u00e9rminos como \u2020\u0153cruz\u2020\u009d, \u2020\u0153crucificado\u2020\u009d, \u2020\u0153muerte\u2020\u009d y \u2020\u0153sangre\u2020\u009d, para entender la funci\u00f3n que esas referencias desempe\u00f1an en el pensamiento de Pablo.<br \/>\nAun la noci\u00f3n del \u2020\u0153centro\u2020\u009d en el pensamiento de Pablo puede resultar enga\u00f1osa. Exigir\u00ed\u00ada de \u00e9l una organizaci\u00f3n de su teolog\u00ed\u00ada, con sucesivas subordinaciones a jerarqu\u00ed\u00adas, algo que a \u00e9l bien podr\u00ed\u00ada haberle resultado extra\u00f1amente abstracto, y hasta repulsivo. De cualquier manera, \u2020\u0153centro\u2020\u009d no resulta un t\u00e9rmino preciso; necesita ser definido con m\u00e1s claridad. Lo que es posible argumentar es que la justificaci\u00f3n es el \u2020\u0153centro\u2020\u009d del pensamiento de Pa blo, en el sentido de que determina el momento de cambio en la relaci\u00f3n de una persona para con Dios, y es, en consecuencia, el concepto fundamental del que dependen todas las otras bendiciones relacionadas con la salvaci\u00f3n. Pero, \u2020\u0153centro\u2020\u009d, podr\u00ed\u00ada definirse de manera ligeramente diferente, e insistirse en que la cruz, la cristolog\u00ed\u00ada, o la gloria de Dios, u otra media docena de temas, son los centrales para Pablo.<br \/>\n7. Pero si la naturaleza ocasional de las cartas del NTNT Nuevo Testamento trae consigo problemas de interpretaci\u00f3n, a otro nivel la tarea del creyente en Cristo es mucho m\u00e1s f\u00e1cil de lo que de otro modo ser\u00ed\u00ada. Si los au tores de las cartas hubiesen elegido, en cambio, escribir vol\u00famenes teol\u00f3gicos, esto indudablemente ser\u00ed\u00ada gratificante para los cristianos intelectuales. Pero las cartas, tal cual las tenemos, no s\u00f3lo estimu lan el pensamiento y aumentan la comprensi\u00f3n, sino que enfocan a la totalidad de la vida. Las cartas abordan temas \u00e9ticos, consideran actitudes pastorales, lo m\u00e1s profundo de las emociones hu manas, la conciencia, la voluntad, la moral y la verdad. Encontramos tiernas expresiones de gratitud en Fil., un anhelo profundo y lleno de amor en 1 Tes., una indignada reprobaci\u00f3n mezclada con amor sufriente en G\u00e1l., un clamor apasionado en Heb., etc.<br \/>\nEsto es, sin duda, como debiera ser. Porque la Biblia, y no menos las cartas, fue dada no simplemente para informar a la mente, sino para transformar la vida. Estas cartas constituyen un medio divino, dado por pura gracia, de permitir que la pre sencia de Dios alcance a hombres y mujeres que, de otro modo, estar\u00ed\u00adan perdidos y abandonados. Por lo tanto, el desaf\u00ed\u00ado de la interpretaci\u00f3n nunca debe ser uno meramente intelectual. Debe ser una parte de nuestro llamamiento como creyentes en Cristo, como pecadores justificados, como disc\u00ed\u00adpulos que confiesan a Jesucristo como Se\u00f1or.<br \/>\nD. A. Carson<\/p>\n<p><b>Fuente: Introducci\u00f3n a los Libros de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las cartas en el mundo antiguo Al lector moderno que por primera vez se relaciona con el NTNT Nuevo Testamento, podr\u00e1 parecerle extra\u00f1o que 21 de sus 27 libros sean cartas, o algo muy similar a una carta, y que el volumen de \u00e9stas totalice el 35% del texto. \u00bfCu\u00e1l es la raz\u00f3n para este &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/leyendo-las-epistolas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLEYENDO LAS EPISTOLAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-21851","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21851","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21851"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21851\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21851"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21851"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21851"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}