{"id":21866,"date":"2016-02-05T15:02:44","date_gmt":"2016-02-05T20:02:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/aniquilacionismo\/"},"modified":"2016-02-05T15:02:44","modified_gmt":"2016-02-05T20:02:44","slug":"aniquilacionismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/aniquilacionismo\/","title":{"rendered":"ANIQUILACIONISMO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra viene del lat\u00edn <em>nihil<\/em> \u00abnada\u00bb, y expresa la posici\u00f3n de aquellos que sostienen que algunas almas de los hombres, si no todas, cesan de existir despu\u00e9s de la muerte. Tal como Warfield lo ha dicho (en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">SHERK<\/a><\/em>, I, p. 183), este punto de vista puede tomar tres formas: (a) que todos los hombres inevitablemente cesan de existir totalmente en el momento de la muerte (materialismo); (b) que, mientras el hombre es naturalmente mortal, Dios le imparte a los redimidos el don de la inmortalidad y permite que el resto de la humanidad se hunda en la nada (inmortalidad condicional); (c) que el hombre, habiendo sido creado inmortal, cumple su destino en la salvaci\u00f3n, mientras que los reprobados caen en el estado de la no-existencia, sea por un acto directo de Dios, o por el efecto corrosivo del mal (aniquilacionismo propiamente tal). La distinci\u00f3n que hay entre el condicionalismo y el aniquilacionismo (como indicamos arriba) con frecuencia no se toma en cuenta, y se usan esos dos t\u00e9rminos como si fueran pr\u00e1cticamente sin\u00f3nimos. Una cuarta forma de defensa de la idea de la extinci\u00f3n final del mal es el concepto de que Dios al fin redimir\u00e1 a todos los seres racionales (universalismo). En contra de todas la posiciones presentadas arriba, la ortodoxia hist\u00f3rica ha mantenido siempre que las almas humanas existir\u00e1n por la eternidad y que su destino es irrevocablemente sellado por la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El asunto de si el hombre es inmortal o no por naturaleza es un tema que pertenece al t\u00f3pico <em>Inmortalidad<\/em> (v\u00e9ase). En el presente art\u00edculo nos limitaremos a establecer y evaluar muy brevemente la evidencia principal que se presenta a favor de la aniquilaci\u00f3n de los imp\u00edos.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Dios solo, se argumenta, tiene inmortalidad (1 Ti. 6:16; 1:17). De probar algo este argumento, probar\u00eda demasiado. En efecto, Dios quien \u00e9l s\u00f3lo tiene inmortalidad en s\u00ed mismo, la comunica a alguna de sus criaturas.<\/li>\n<li>Se esgrime el argumento de que la inmortalidad se representa como un regalo conectado con la redenci\u00f3n en Cristo Jes\u00fas (Ro. 2:7; 1 Co. 15:53\u201354; 2 Ti. 1:10). Lo mismo puede decirse de la vida, o la vida eterna (Jn. 10:28; Ro. 6:22\u201323; G\u00e1. 6:8; etc.). Con toda libertad se reconoce que en todos estos pasajes se presenta la vida y la inmortalidad como un privilegio de los redimidos, pero tambi\u00e9n se sostiene que en esos textos no se tiene en cuenta una mera continuaci\u00f3n de la existencia, sino que se tiene en consideraci\u00f3n una existencia que es el cumplimiento gozoso del elevado destino del hombre en una verdadera comuni\u00f3n con Dios (Jn. 17:3).<\/li>\n<li>Se arguye que hay varios t\u00e9rminos escriturales que se aplican al destino de los imp\u00edos que implican una cesaci\u00f3n de la existencia, t\u00e9rminos tales como muerte (Ro. 6:23; Stg. 5:20; Ap. 20:14, etc.), destrucci\u00f3n (Mt. 10:28), perdici\u00f3n (Mt. 7:13; 2 Ts. 1:9; Jn. 3:16). Pero todas estas expresiones no comunican tanto la idea de destrucci\u00f3n, sino m\u00e1s bien privaci\u00f3n completa de alg\u00fan elemento esencial para una existencia normal. La muerte f\u00edsica (v\u00e9ase) no indica que tanto el cuerpo como el alma desaparecen, sino que se efect\u00faa una separaci\u00f3n anormal que rompe la relaci\u00f3n natural que hay entre alma y cuerpo, hasta el tiempo determinado por Dios. La muerte espiritual, o la \u00abmuerte segunda\u00bb (Ap. 20:14; 21:8), no quiere decir que el alma o la personalidad cae en la no-existencia, sino que es total y finalmente privada de la presencia de Dios y de la comuni\u00f3n con \u00e9l, que es el fin principal del hombre y la condici\u00f3n esencial de una existencia que valga la pena. Ser privado de ella es perecer, ser reducido a la insignificancia total, ser arrojado al abismo de la futilidad. Se dice que un autom\u00f3vil ha sido arruinado, deshecho, destruido, no s\u00f3lo cuando las partes que lo componen son fundidas, pero tambi\u00e9n cuando ha sido tan da\u00f1ado y deformado que el autom\u00f3vil se ha vuelto inservible.<\/li>\n<li>Se dice que es inconsistente con el amor de Dios que \u00e9l permita que sus criaturas sufran un tormento eterno. Adem\u00e1s, que el mal contin\u00fae ser\u00eda una indicaci\u00f3n que hay un \u00e1rea de permanente fracaso para la soberan\u00eda divina, un rinc\u00f3n oscuro que estar\u00eda opacando permanentemente la gloria de su universo. Estas consideraciones son de peso, y en el presente estado de nuestro conocimiento quiz\u00e1 no sea posible tener una respuesta completa. La ortodoxia tradicional cree, sin embargo, que no son razones suficientes para anular el peso sustancial de la evidencia escritural sobre que los imp\u00edos ser\u00e1n confinados a un tormento consciente e interminable. Esto es evidente por frases como \u00abfuego que nunca se apagar\u00e1\u00bb (Is. 66:24; Mt. 3:12; Lc. 3:17), o \u00abfuego que no puede ser apagado\u00bb (Mr. 9:43, cf. v. 45), el gusano que no muere (Is. 66:24; Mr. 9:48), \u00abla ira de Dios permanece sobre \u00e9l\u00bb (Jn. 3:36 <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">TA<\/a>), y tambi\u00e9n por el uso de palabras como \u00abeterno\u00bb \u00abpara siempre\u00bb, \u00abperpetuo\u00bb, \u00abpor los siglos de los siglos\u00bb (Is. 33:14; Jer. 17:4; Dn. 12:2; Mt. 18:8; 25:41, 46; 2 Ts. 1:9; Jud. 6\u20137; Ap. 14:11; 19:3; 20:10). Todas estas palabras en los pasajes que acabamos de mencionar se aplican a cosas como llamas, fuego, verg\u00fcenza, confusi\u00f3n, castigo, perdici\u00f3n, prisiones, tormento. Es digno de hacerse notar que, en las Escrituras, los que m\u00e1s hablan acerca de un castigo futuro en una forma irrevocable y final son Jes\u00fas y Juan, que son precisamente los que presentan en la forma m\u00e1s resplandeciente la suprema gloria del amor de Dios y la certeza inmovible de su triunfo final.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para una discusi\u00f3n sobre la historia del aniquilacionismo, cons\u00faltese el art\u00edculo de B.B. Warfield citado arriba, el cual mostrar\u00e1 ser de mucho provecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B.B. Warfield en <em>SHERK<\/em>, reimpreso en <em>Theological Studies<\/em>; G.C. Joyce en <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">HERE<\/a><\/em>. Estos dos art\u00edculos mencionados incluyen bibliograf\u00eda de mucha ayuda. Adem\u00e1s de las obras mencionadas, podemos enumerar: (a) a favor del aniquilacionismo, H. Constable, <em>The Duration and Nature of Future Punishment<\/em>; C.H. Hewitt, <em>A Classbook in Eschatology<\/em>; Eric Lewis, <em>Life and Inmortality<\/em>; F.L. Piper, <em>Conditionalism<\/em>; (b) en oposici\u00f3n al aniquilacionismo, H. Buis, <em>The Doctrine of Eternal Punishment<\/em>; R. Garriguo-Lagrange, <em>Life Everlasting<\/em>; W.G.T. Shedd, <em>Dogmatic Theology<\/em>, II. pp. 591\u2013640, 667\u2013754.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Roger Nicole<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>SHERK <\/em><\/a><em>The New Schaff-Herzog Encyclopaedia of Religious Knowledge<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">TA <\/a>Biblia Torres de Amat<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>HERE <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Encyclopaedia of Religion and Ethics<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (32). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra viene del lat\u00edn nihil \u00abnada\u00bb, y expresa la posici\u00f3n de aquellos que sostienen que algunas almas de los hombres, si no todas, cesan de existir despu\u00e9s de la muerte. 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