{"id":21871,"date":"2016-02-05T15:02:55","date_gmt":"2016-02-05T20:02:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocaliptica-la-apocalipsis\/"},"modified":"2016-02-05T15:02:55","modified_gmt":"2016-02-05T20:02:55","slug":"apocaliptica-la-apocalipsis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocaliptica-la-apocalipsis\/","title":{"rendered":"APOCALIPTICA, LA (APOCALIPSIS)"},"content":{"rendered":"<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Definici\u00f3n. La palabra <em>apokalupsis<\/em> (acci\u00f3n de quitar el velo) se deriva de Ap. 1:1, donde se\u00f1ala a la revelaci\u00f3n que el Jes\u00fas exaltado de la consumaci\u00f3n de los siglos entreg\u00f3 a Juan. Los eruditos modernos han usado la palabra para referirse a un grupo de literatura jud\u00eda que contiene caracter\u00edsticas literarias y escatol\u00f3gicas similares, aunque no todos los libros de este grupo son en verdad apocal\u00edpticos. Un apocalipsis es, entonces, un libro que contiene revelaciones verdaderas o fraudulentas de secretos celestiales o de acontecimientos que acompa\u00f1ar\u00e1n el fin del mundo y la inauguraci\u00f3n del reino de Dios.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Trasfondo hist\u00f3rico. Tratando de imitar al libro de Daniel, entre 200 a.C. y 100 d.C., autores jud\u00edos desconocidos produjeron muchos apocalipsis. (A menudo se describe a Daniel como el primero de estos apocalipsis, pero hay muchos rasgos que unen fuertemente a Daniel con el resto de los libros prof\u00e9ticos, lo cual hace que se tenga que concluir que Daniel se encuentra entre el tipo de literatura prof\u00e9tica y apocal\u00edptica. Existen tambi\u00e9n otras razones para fechar su composici\u00f3n como anterior al periodo macabeo.) Los apocalipsis surgieron de un medio ambiente hist\u00f3rico que envolv\u00eda un problema hist\u00f3rico-teol\u00f3gico que consist\u00eda en tres cosas:<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><em>El surgimiento de un \u00abremanente justo\u00bb<\/em>. En el per\u00edodo prof\u00e9tico, Israel cay\u00f3 una y otra vez en la idolatr\u00eda, olvid\u00e1ndose de la ley de Dios. Despu\u00e9s de la restauraci\u00f3n, surgieron c\u00edrculos de jud\u00edos fieles a la ley. Cuando en el a\u00f1o 168 a.C. Ant\u00edoco Ep\u00edfanes trat\u00f3 por la fuerza de asimilar a los jud\u00edos a la religi\u00f3n y cultura griegas, estos justos (llamados <em>\u1e25\u0103s\u00ee\u1e0f\u00eem<\/em> o hasideos) se negaron a someterse, prefiriendo la muerte antes que la desobediencia a la ley. Sus sucesores, los fariseos, retuvieron este esp\u00edritu. Otro grupo, llamados \u00abla comunidad de Qumr\u00e1n\u00bb, abandon\u00f3 la corriente principal de vida que llevaban los jud\u00edos para buscar un retiro mon\u00e1stico en el desierto, entreg\u00e1ndose por completo al estudio y la observancia de la ley.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><em>El problema del mal<\/em>. Los profetas prometieron que un Israel arrepentido y restaurado heredar\u00eda el reino de Dios. Pues bien, Israel fue restaurado a su tierra y era fiel a la ley. Seg\u00fan la definici\u00f3n jud\u00eda de la justicia, las condiciones exigidas por los profetas estaban satisfechas; pero el reino no llegaba. En lugar de eso vino un sufrimiento nunca visto. Ant\u00edoco Ep\u00edfanes (168 a.C.) trat\u00f3 de destruir la fe jud\u00eda, torturando e infligiendo el martirio sobre los fieles. Pero la libertad religiosa que ganaron los macabeos no trajo consigo el reino de Dios. En lugar del gobierno de Dios lleg\u00f3 el gobierno de los secularizados y mundanos asmoneos, y despu\u00e9s de 63 a.C. los t\u00edteres y procuradores nativos que serv\u00edan a Roma. Un Israel justo que merec\u00eda el reino s\u00f3lo hall\u00f3 sufrimiento y esclavitud pol\u00edtica.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><em>El cese de la profec\u00eda<\/em>. A lo largo de todo este tiempo de sufrimiento sin paralelo, Dios no habl\u00f3 para explicar el enigma hist\u00f3rico. La voz de la profec\u00eda hab\u00eda sido callada. Ning\u00fan profeta apareci\u00f3 para anunciar \u00abas\u00ed dice el Se\u00f1or\u00bb; y para interpretar a este pueblo de Dios que estaba en aflicci\u00f3n, el rompecabezas que implicaba el sufrimiento del justo.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los apocalipsis se levantaron en este medio ambiente a fin de entregar una explicaci\u00f3n de los sufrimientos del justo y la demora del reino de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. Descripci\u00f3n. <em>I de Enoc<\/em> o <em>Enoc et\u00edope<\/em>. Un libro compuesto en cinco partes, y que consiste en las visiones y viajes de Enoc por los cielos. La parte de los S\u00edmiles o Par\u00e1bolas (cap\u00edtulos 37\u201371, que contienen visiones, etc.) son de mucha importancia a causa de la figura del Hijo del Hombre celestial. Se fecha en el segundo siglo a.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Jubileos<\/em>. Una revelaci\u00f3n dada a Mois\u00e9s que trata de la historia del mundo desde la creaci\u00f3n hasta su propia \u00e9poca. La historia se divide en per\u00edodos de jubileos de cuarenta y nueve a\u00f1os cada uno. S\u00f3lo algunas secciones del libro tienen que ver con escatolog\u00eda. Segundo siglo a.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El testamento de los doce patriarcas<\/em>. No es un apocalipsis, sino un libro que imita a los escritos prof\u00e9ticos. En \u00e9l, cada patriarca bosqueja su vida y da exhortaciones morales y una profec\u00eda respecto al futuro de sus descendientes. De esta forma, el libro es escatol\u00f3gico pero no apocal\u00edptico. Contiene muchas interpolaciones de escritores cristianos. Segundo siglo a.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los Salmos de Salom\u00f3n<\/em>. Dieciocho Salmos escritos como imitaci\u00f3n de los Salmos del AT. No son apocalipsis, pero los dos \u00faltimos Salmos contienen importante material escatol\u00f3gico. Primer siglo a.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ascensi\u00f3n de Mois\u00e9s<\/em>. El libro presenta las \u00faltimas instrucciones que Mois\u00e9s entrega a Josu\u00e9, en las que traza el curso de la historia hasta la venida del reino. La historia puede seguirse hasta los d\u00edas de Herodes el grande. Primer siglo d.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Or\u00e1culos Sibilinos<\/em>. Una obra apolog\u00e9tica compuesta de elementos cristianos y jud\u00edos. Los or\u00e1culos se colocan en la boca de una sibila lo que hace que el libro tenga la forma de una profec\u00eda pagana. S\u00f3lo unas pocas secciones contienen expectaciones escatol\u00f3gicas del tipo apocal\u00edptico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Libro I de Esdras (II de Esdras)<\/em>. Contiene siete visiones que Esdras vio en Babilonia, despu\u00e9s de la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n. El libro refleja la desesperaci\u00f3n de un jud\u00edo devoto despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en 70 d.C. Es el apocalipsis m\u00e1s profundo, contiene mucha teolog\u00eda como escatolog\u00eda apocal\u00edptica. Al final del primer siglo d.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Apocalipsis de Baruc<\/em>. Revelaciones dadas a Baruc en los d\u00edas de Jecon\u00edas sobre la venida del reino de Dios. Importante para la teolog\u00eda. Final del primer siglo d.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Segundo de Enoc<\/em> o <em>Enoc Eslavo<\/em>. Este es un apocalipsis, pero probablemente mucho m\u00e1s tard\u00edo en fecha.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Caracter\u00edsticas literarias.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La apocal\u00edptica es un g\u00e9nero de literatura que sigui\u00f3 despu\u00e9s de la prof\u00e9tica. En algunos puntos la apocal\u00edptica es un desarrollo de elementos de la profec\u00eda; en otros puntos se aparta del car\u00e1cter prof\u00e9tico. No se puede trazar una l\u00ednea de divisi\u00f3n muy r\u00edgida entre los dos tipos; y las caracterizaciones de la apocal\u00edptica difieren considerablemente.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>Revelaciones<\/em>. Los profetas a menudo recibieron sus mensajes por revelaciones, mas su inter\u00e9s principal estaba en la \u00abpalabra del Se\u00f1or\u00bb. Muy a menudo la palabra de Dios lleg\u00f3 a los profetas como una irresistible convicci\u00f3n interior sin tener nada que ver con visiones y sue\u00f1os. En la apocal\u00edptica la palabra del Se\u00f1or dio paso a las revelaciones y las visiones. Dios no habla a sus siervos por su Esp\u00edritu. El vidente debe encontrar la soluci\u00f3n a los problemas del mal y la venida del reino a trav\u00e9s de sue\u00f1os, visiones o viajes celestiales con \u00e1ngeles como gu\u00edas.<\/li>\n<li><em>Car\u00e1cter literario imitativo<\/em>. Los profetas anunciaban al pueblo lo que era la voluntad de Dios por experiencias en las que Dios manifestaba su voluntad. Los eruditos que rechazan cualquier elemento sobrenatural admiten que los profetas tuvieron experiencias psicol\u00f3gicas verdaderas. Es posible que <em>IV de Esdras<\/em> refleje una experiencia psicol\u00f3gica real, pero normalmente las revelaciones de los escritores apocal\u00edpticos son s\u00f3lo formas literarias. Las visiones son ficciones literarias que imitan las visiones de los escritos prof\u00e9ticos. Por tanto, la profec\u00eda primero fue hablada, mientras que los apocalipsis primero fueron escritos.<\/li>\n<li><em>Pseudonimia<\/em>. Los profetas hablaron en el nombre del Se\u00f1or directamente al pueblo. Sin embargo, en el per\u00edodo macabeo la voz de la profec\u00eda fue callada y los escritores apocal\u00edpticos atribuyeron sus revelaciones a santos del AT como medio de hacer v\u00e1lido su mensaje a la gente de su propia generaci\u00f3n. En todo esto, Daniel permanece solo, porque no se le conoce aparte de su aparici\u00f3n en el apocalipsis que se le atribuye como suyo.<\/li>\n<li><em>Simbolismo<\/em>. A menudo los profetas usaban simbolismos para comunicar el mensaje divino. En los apocalipsis, los simbolismos llegan a ser el equipo principal, particularmente como una t\u00e9cnica para bosquejar el curso de la historia sin tener que usar nombres hist\u00f3ricos. Esta t\u00e9cnica apareci\u00f3 por primera vez en Daniel y fue imitada con una proliferaci\u00f3n grotesca en los apocalipsis que vinieron m\u00e1s tarde.<\/li>\n<li><em>Historia reescrita<\/em>. Los profetas tomaron su punto de partida en su propia situaci\u00f3n hist\u00f3rica y proclamaron la palabra de Dios a su propia generaci\u00f3n en conformidad al trasfondo que ten\u00edan, esto es, el futuro reino de Dios. Los escritos apocal\u00edpticos algunas veces parten de alg\u00fan punto en el pasado distante y reescriben la historia como si fuera profec\u00eda hasta llegar a su propio tiempo, en el cual se espera la venida del reino. En algunos casos los apocalipsis pueden ser fechados por los \u00faltimos eventos que narran en la supuesta profec\u00eda.<\/li>\n<li>Caracter\u00edsticas religiosas.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino <em>apocal\u00edptica<\/em> tambi\u00e9n se usa para describir la escatolog\u00eda que se encuentra en los apocalipsis.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>Dualismo<\/em>. La escatolog\u00eda apocal\u00edptica hace un contraste tan radical entre el car\u00e1cter del tiempo presente y el tiempo futuro de salvaci\u00f3n que finalmente lo describe en t\u00e9rminos de dos eras (o \u00absiglos\u00bb): esta era y la era venidera. Esta era se caracteriza por el mal; el siglo venidero ver\u00e1 el reino de Dios. La transici\u00f3n desde este siglo hasta el siglo venidero s\u00f3lo puede efectuarse por medio de la acci\u00f3n directa de Dios por la que \u00e9l irrumpe sobrenaturalmente en la historia. Este dualismo no es metaf\u00edsico ni c\u00f3smico, sino hist\u00f3rico y temporal. Aunque esta terminolog\u00eda aparece en el NT, s\u00f3lo aparece en una forma totalmente desarrollada en <em>IV de Esdras<\/em> y en el <em>Apocalipsis de Baruc<\/em>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos cr\u00edticos atribuyen este desarrollo a la influencia del dualismo persa; pero tambi\u00e9n puede ser explicado como el desarrollo hist\u00f3rico de ideas ya impl\u00edcitas en los profetas del AT. La expectaci\u00f3n prof\u00e9tica del reino futuro incluye la redenci\u00f3n de la tierra (Is. 32:15\u201318; 11:6\u20139; 65:17; 66:22). Esta transformaci\u00f3n s\u00f3lo podr\u00e1 ser llevada a cabo por la visitaci\u00f3n divina, cuando Dios sacuda el presente orden en su juicio (Is. 13:13; 34:4; 51:6; Hag. 2:7) y haga que del antiguo orden surja uno nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dualismo apocal\u00edptico es el desarrollo de este concepto b\u00e1sico del mundo y la redenci\u00f3n. El nuevo orden usualmente es descrito con rasgos que pertenecen a la nueva tierra presentada por Isa\u00edas (Enoc 45:4s.; 51:1\u20135). La Asunci\u00f3n de Mois\u00e9s 10:1 mira hacia la manifestaci\u00f3n del reino de Dios \u00aben toda su creaci\u00f3n\u00bb. Algunas veces se usan t\u00e9rminos m\u00e1s transcendentales (Enoc. 62:16).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos pasajes del AT describen el nuevo orden en t\u00e9rminos muy similares al presente orden, mientras que otros (Is. 65, 66) ven una transformaci\u00f3n completa que implica nuevos cielos y nueva tierra. Algunos apocalipsis colocan estas dos expectaciones a la vez, y anticipan un reino temporal en este siglo que es seguido por un reino eterno en el nuevo orden (<em>IV de Esdras<\/em> 7:28, 29). La era venidera Baruc la describe como la nueva tierra (32:6). El lenguaje de <em>IV de Esdras<\/em> es dif\u00edcil de interpretar (7:36, 113).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>Perspectiva hist\u00f3rica<\/em>. Los profetas se colocaron dentro de una situaci\u00f3n espec\u00edficamente hist\u00f3rica y dirigieron su mensaje a su medio ambiente. El reino de Dios estaba en el horizonte, y el futuro est\u00e1 en una tensi\u00f3n constante con el presente. Is. 13 describe el juicio hist\u00f3rico de Babilonia teniendo como trasfondo la visitaci\u00f3n escatol\u00f3gica, como si \u00e9stas fueran una sola cosa y sucedieran el mismo d\u00eda. Los juicios hist\u00f3ricos se contemplan como escatolog\u00eda cumplida.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escritores apocal\u00edpticos perdieron esta tensi\u00f3n que hay entre lo hist\u00f3rico y lo escatol\u00f3gico. No consideran el presente teniendo como trasfondo el futuro, sino que su punto de vista abarca todo el curso de la historia a fin de interpretar la historia teol\u00f3gicamente. Los apocalipsis son tratados teol\u00f3gicos en lugar de documentos hist\u00f3ricos leg\u00edtimos.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>Pesimismo<\/em>. En \u00faltimo an\u00e1lisis no es correcto tildar de pesimistas a los autores apocal\u00edpticos, porque ellos jam\u00e1s pierden su confianza en que Dios finalmente triunfar\u00e1 y traer\u00e1 su reino. Con todo, eran pesimistas en cuanto al presente siglo. El problema del sufrimiento del justo los llev\u00f3 a concluir que Dios hab\u00eda retirado la ayuda a su pueblo en el presente siglo y que s\u00f3lo se pod\u00eda esperar la salvaci\u00f3n en el siglo venidero (Enoc. 89:56\u201375). <em>IV de Esdras<\/em> considera el siglo presente como incurablemente malo, estando la soluci\u00f3n totalmente en el futuro (4:26\u201332; 7:50; 8:1\u20133). Lo \u00fanico que le queda al justo es sufrir pacientemente mientras espera la salvaci\u00f3n futura.<\/li>\n<li><em>Determinismo<\/em>. El curso de este siglo malo est\u00e1 predeterminado y debe seguir su curso. El reino no llega, aun cuando el justo lo merezca, porque antes de la consumaci\u00f3n deben intervenir ciertos per\u00edodos fijos. El reino debe esperar su tiempo establecido. Dios mismo es representado como esperando que pasen los tiempos que decret\u00f3 en vez de ayudar al justo (<em>IV de Esdras<\/em> 4:36, 37). Esta idea con frecuencia llev\u00f3 a dividir el curso del tiempo en per\u00edodos determinados de semanas o a\u00f1os.<\/li>\n<li><em>Pasividad \u00e9tica<\/em>. Los apocal\u00edpticos carecen de una urgencia moral o evang\u00e9lica. Su problema descansa en el hecho mismo de que hay un remanente fiel que es abrumado por un mal que no merece. Los profetas continuamente advirtieron a Israel sobre la pena o castigo por la infidelidad; los apocal\u00edpticos consolaban a los fieles que no necesitaban correcci\u00f3n. Por tanto, existe muy poca exhortaci\u00f3n \u00e9tica en los escritos apocal\u00edpticos. Libros como <em>El testamento de los doce patriarcas<\/em> y <em>Enoc<\/em> 92\u2013105 que contienen una considerable cantidad de exhortaci\u00f3n \u00e9tica, son muy poco apocal\u00edpticos en car\u00e1cter.<\/li>\n<li>El Apocalipsis del Nuevo Testamento.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Apocalipsis de Juan comparte muchos rasgos con los apocalipsis jud\u00edos, pero en otros puntos de gran importancia se mantiene separado de ellos. Aunque usualmente se hace \u00e9nfasis en las similitudes, aqu\u00ed haremos \u00e9nfasis en las diferencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero, el autor designa su libro como profec\u00eda (1:3; 22:7, 10, 18, 19). Los escritos apocal\u00edpticos perdieron esta consciencia de ser prof\u00e9ticos; por cierto, ellos fueron escritos para llenar el vac\u00edo causado por la ausencia de la profec\u00eda. El cristianismo primitivo fue testigo del avivamiento del movimiento prof\u00e9tico cuando Dios otra vez habl\u00f3 directamente a trav\u00e9s de los hombres. El Apocalipsis, junto con otros libros del NT, es el producto del avivamiento del esp\u00edritu prof\u00e9tico. Las visiones dadas a Juan eran medios para comunicar la palabra de Dios (1:2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segundo, Juan no es un seud\u00f3nimo. El autor simplemente firma con su nombre: \u00abJuan, a las siete iglesias que est\u00e1n en Asia\u00bb (1:4). Juan no apela a ning\u00fan santo de la antig\u00fcedad para tener autoridad, sino que escribe basado en la autoridad que \u00e9l mismo tiene del Esp\u00edritu de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tercero, Juan difiere de la apocal\u00edptica en su forma de tratar el futuro. Los apocal\u00edpticos vuelven a escribir la historia aparentando que es profec\u00eda. Juan se coloca en su propio medio ambiente, se dirige a sus contempor\u00e1neos, y mira prof\u00e9ticamente al futuro para describir la consumaci\u00f3n final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuarto, Juan mantiene la tensi\u00f3n prof\u00e9tica entre historia y escatolog\u00eda. La bestia es Roma, pero al mismo tiempo un Anticristo escatol\u00f3gico que no puede ser igualado a la Roma hist\u00f3rica. Mientras que las iglesias de Asia sufr\u00edan persecuci\u00f3n, no existe ninguna persecuci\u00f3n conocida del primer siglo que concuerde con la que se describe en el Apocalipsis. La sombra de la Roma hist\u00f3rica es bosquejada teniendo como trasfondo la sombra aun m\u00e1s negra del Anticristo escatol\u00f3gico, y esto se hace de tal forma que es casi imposible distinguirlos. La historia es interpretada escatol\u00f3gicamente; el mal bajo Roma era escatolog\u00eda consumada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quinto, Juan comparte el optimismo del Evangelio en lugar del pesimismo del pensamiento apocal\u00edptico. Aunque Juan profetiza de que el mal sat\u00e1nico de este siglo descender\u00e1 en una furia concentrada sobre el pueblo de Dios al fin del tiempo, \u00e9l no ve una era abandonada al poder del mal. Por el contrario, la historia ha llegado a ser el escenario de la redenci\u00f3n divina. S\u00f3lo el Cordero inmolado es capaz de abrir el libro y llevar la historia a su exitoso desenlace escatol\u00f3gico. La redenci\u00f3n que ser\u00e1 consumada apocal\u00edpticamente est\u00e1 enraizada en el acontecimiento del G\u00f3lgota. Adem\u00e1s, es probable que el primer sello (6:2) est\u00e9 representando la victoriosa misi\u00f3n de un evangelio conquistador en un mundo que tambi\u00e9n es el escenario de guerras, hambre, muerte y martirio. Dios no ha abandonado esta era ni se ha olvidado de su pueblo. Los santos vencen a la bestia aun en el martirio y adoran a aquel que es el rey de los siglos (15:2, 3). Finalmente, el Apocalipsis contiene una urgencia moral prof\u00e9tica. Por cierto que promete una salvaci\u00f3n futura, pero no una salvaci\u00f3n que puede darse por sentada. Las siete cartas hacen repercutir una nota de advertencia y una demanda de arrepentimiento (2:5, 16, 21, 22; 3:3, 19). El derramamiento de la ira divina no es meramente punitiva, pero tambi\u00e9n encierra un bondadoso prop\u00f3sito, el cual es llevar a los hombres al arrepentimiento antes que sea demasiado tarde (9:20; 16:9, 11). El Apocalipsis termina con una invitaci\u00f3n evang\u00e9lica (22:17). De esta forma, el libro como un todo tiene un gran prop\u00f3sito moral: el juicio caer\u00e1 sobre una iglesia adormecida y relajada, y la puerta est\u00e1 abierta para que los impios vuelvan a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen, existe un tipo de apocalipsis prof\u00e9tico y otros que no lo son, y el Apocalipsis del NT pertenece al primer tipo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una bibliograf\u00eda completa se encontrar\u00e1 en H.H. Rowley, <em>The Relevance of the Apocalyptic<\/em>, pp. 179\u2013195. V\u00e9ase especialmente Wm. Bousset, <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">SHERK<\/a><\/em>. I, pp. 208\u2013210; R.H. Charles, <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">EB<\/a><\/em>, I. pp. 213\u2013250; tambi\u00e9n <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">HDB<\/a><\/em>, I, pp. 741\u2013749; J.B. Frey en <em>Pirot\u2019s Supplement au Dictionnaire de la Bible<\/em>, I, pp. 326\u2013354; E. Lohmeyer en <em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">RGG<\/a><\/em> (2 Aufl.), I, pp. 402\u2013404.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">George Eldon Ladd<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>SHERK <\/em><\/a><em>The New Schaff-Herzog Encyclopaedia of Religious Knowledge<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>EB <\/em><\/a><em>Encyclopaedia Biblica<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><em>RGG <\/em><\/a><em>Die Religion in Geschichte und Gegenwart<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (41). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Definici\u00f3n. La palabra apokalupsis (acci\u00f3n de quitar el velo) se deriva de Ap. 1:1, donde se\u00f1ala a la revelaci\u00f3n que el Jes\u00fas exaltado de la consumaci\u00f3n de los siglos entreg\u00f3 a Juan. Los eruditos modernos han usado la palabra para referirse a un grupo de literatura jud\u00eda que contiene caracter\u00edsticas literarias y escatol\u00f3gicas similares, aunque &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocaliptica-la-apocalipsis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAPOCALIPTICA, LA (APOCALIPSIS)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-21871","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21871","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21871"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21871\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21871"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21871"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21871"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}