{"id":21883,"date":"2016-02-05T15:03:19","date_gmt":"2016-02-05T20:03:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iconoclasia\/"},"modified":"2016-02-05T15:03:19","modified_gmt":"2016-02-05T20:03:19","slug":"iconoclasia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iconoclasia\/","title":{"rendered":"ICONOCLASIA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra, que significa literalmente \u00abdestructor de im\u00e1genes\u00bb, fue introducida en el uso popular en el siglo octavo por Le\u00f3n III. El s\u00ednodo de Constantinopla (745 d.C.) dio sanci\u00f3n legal a la pr\u00e1ctica sobre la base del dec\u00e1logo y la ense\u00f1anza del NT sobre la idolatr\u00eda. Muchos en la Iglesia Oriental apoyaron la iconoclas\u00eda cuando comprendieron que jud\u00edos y musulmanes los miraban como id\u00f3latras debido al uso de las im\u00e1genes. Desafortunadamente estos antiguos iconoclastas retuvieron creencias supersticiosas tales como la se\u00f1al de la cruz y la intercesi\u00f3n a trav\u00e9s de los santos. Los reformadores tambi\u00e9n fueron iconoclastas pero en una forma positiva, reemplazando el uso de las im\u00e1genes mediante el \u00e9nfasis en las Escrituras y la doctrina del sacerdocio del creyente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"465\">\n<li>Harnack, <em>History of Dogma<\/em>, Vol. IV. pp. 320\u2013330; E.J. Martin, <em>A History of the Iconoclast Controversy<\/em>; P. Schaff, <em>History of the Christian Church<\/em>, Vol. IV, pp. 447\u2013465.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">William Nigel Kerr<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (303). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Iconoclasia (Eikonoklasmos, \u201cRuptura de Im\u00e1genes) es el nombre de la herej\u00eda que alter\u00f3 la paz de la Iglesia Oriental en los siglos octavo y noveno, caus\u00f3 la \u00faltima de las muchas brechas con Roma que prepararon el camino al cisma de Fotio, y repercuti\u00f3 en menor escala en el reino Franco en Occidente. La historia en Oriente se divide en dos persecuciones separadas de los Cat\u00f3licos, al final de cada una de las cuales aparece la figura de una Emperatriz veneradora de im\u00e1genes (Irene y Teodora).\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 LA PRIMERA PERSECUSI\u00d3N ICONOCLASTA<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 SEPTIMO CONCILIO GENERAL (NICEA II, 787)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 LA SEGUNDA PERSECUCI\u00d3N ICONOCLASTA<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 LA ICONOCLASIA EN OCCIDENTE<\/li>\n<\/ul>\n<h3>LA PRIMERA PERSECUSI\u00d3N ICONOCLASTA<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El origen del movimiento contra la veneraci\u00f3n (para el uso de esta palabra ver IMAGES, VENERATION OF) de im\u00e1genes ha sido muy discutido. Ha sido presentado como un efecto de la influencia Musulmana. Para los Musulmanes, cualquier clase de pintura, estatua o representaci\u00f3n de forma humana es un \u00eddolo abominable. Es verdad que, en un sentido, el Califa de Damasco comenz\u00f3 todo el disturbio, y que los emperadores Iconoclastas eran calurosamente aplaudidos y alentados en su campa\u00f1a por sus rivales en Damasco. Por otra parte no parecer\u00eda que la causa principal del celo del emperador contra las im\u00e1genes fuera el ejemplo de su implacable enemigo, el jefe de la religi\u00f3n rival. Un origen m\u00e1s probable se encontrar\u00e1 en la oposici\u00f3n a las im\u00e1genes que hab\u00eda existido por alg\u00fan tiempo entre Cristianos. Parece haber habido un disgusto hacia las im\u00e1genes santas, una sospecha de que su uso era, o podr\u00eda devenir, id\u00f3latra entre ciertos Cristianos por muchos siglos antes de que comenzara la persecuci\u00f3n Iconoclasta (ver IMAGENES, VENERACION DE). Los Paulicianos, como parte de su herej\u00eda, sosten\u00edan que toda materia (especialmente el cuerpo humano) es mala, que todas las formas religiosas externas, sacramentos, ritos, especialmente im\u00e1genes materiales y reliquias, deb\u00edan ser abolidos. Honrar la Cruz era especialmente reprensible, ya que Cristo no hab\u00eda sido realmente crucificado. Desde el siglo s\u00e9ptimo se les hab\u00eda permitido a estos her\u00e9ticos tener una gran influencia en Constantinopla, intermitente con el sufrimiento de una muy cruel persecuci\u00f3n. (ver PAULICIANOS). Pero algunos Cat\u00f3licos tambi\u00e9n compart\u00edan su aversi\u00f3n a las im\u00e1genes y reliquias. En el comienzo del siglo octavo, varios obispos, Constantino de Nacolia en Frigia, Teodosio de Efeso, Tom\u00e1s de Claudi\u00f3polis, y otros, son mencionados como sosteniendo esta opini\u00f3n. Un obispo Nestoriano, Xeneas de Hier\u00e1polis, fue un conspicuo precursor de los Iconoclastas (Hardouin IV, 306). Fue cuando la existencia de este partido lleg\u00f3 a o\u00eddos del Emperador Le\u00f3n III ( el Is\u00e1urico, 716-41) que comenz\u00f3 la persecuci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer acto en la historia es una persecuci\u00f3n similar en los dominios del Califa de Damasco. Yezid I (680-683) y sus sucesores, especialmente Yezid II (720-24), pensando, como buenos Musulmanes, que todas las im\u00e1genes son \u00eddolos, trataron de prevenir su uso a\u00fan entre sus s\u00fabditos Cristianos. Pero esta persecuci\u00f3n Musulmana, en s\u00ed misma una de muchas irritaciones intermitentes hacia los Cristianos de Siria, no es importante excepto como precursora de los problemas en el imperio. Le\u00f3n el Is\u00e1urico fue un valiente soldado con un temperamento autocr\u00e1tico. Cualquier movimiento que excitara su simpat\u00eda estaba seguro de ser hecho cumplir severa y cruelmente. Ya hab\u00eda perseguido cruelmente a los Jud\u00edos y a los Paulicianos. \u00c9l era tambi\u00e9n sospechado de inclinaciones hacia el Islam. El Califa Omar II (717-720) trat\u00f3 de convertirlo sin \u00e9xito, excepto en persuadirlo de que las im\u00e1genes eran \u00eddolos. Los enemigos de im\u00e1genes Cristianos, especialmente Constantino de Nacolia, ganaron entonces f\u00e1cilmente su atenci\u00f3n. El emperador lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n que las im\u00e1genes eran el principal impedimento para la conversi\u00f3n de Jud\u00edos y Musulmanes, la causa de la superstici\u00f3n, debilidad y divisi\u00f3n en su imperio, y opuestos al Primer Mandamiento. La campa\u00f1a contra las im\u00e1genes fue parte de una reforma general de la Iglesia y el Estado. La idea de Le\u00f3n III era purificar la Iglesia, centralizarla tanto como fuera posible bajo el Patriarca de Constantinopla, y por tanto fortalecer y centralizar el Estado del Imperio. Hab\u00eda tambi\u00e9n una fuerte tendencia racionalista entre los emperadores Iconoclastas, una reacci\u00f3n contra las formas de la piedad Bizantina que se hac\u00eda m\u00e1s pronunciada cada siglo. Este racionalismo ayuda a explicar su odio a los monjes. Una vez persuadido, Le\u00f3n comenz\u00f3 a imponer su idea despiadadamente. Constantino de Nacolia fue a la capital en la primera parte de su reinado; al mismo tiempo Juan de Synnada escribi\u00f3 al patriarca Germano I (715-30), alert\u00e1ndolo de que Constantino hab\u00eda producido disturbios entre los otros obispos de la provincia predicando contra el uso de las santas im\u00e1genes. Germano, el primero de los h\u00e9roes de los veneradores de im\u00e1genes (sus cartas en Hardouin, IV 239-62), escribi\u00f3 entonces una defensa de la pr\u00e1ctica de la Iglesia dirigida a otro Iconoclasta, Tom\u00e1s de Claudi\u00f3polis (l. c. 245-62). Pero Constantino y Tom\u00e1s ten\u00edan al emperador de su lado. En 726 Le\u00f3n III public\u00f3 un edicto declarando que las im\u00e1genes eran \u00eddolos, prohibidos por \u00c9xodo, xx, 4, 5, y ordenando que deb\u00edan ser destruidas todas tales im\u00e1genes en las iglesias. Al instante los soldados comenzaron a cumplir sus \u00f3rdenes, con lo cual fueron provocados disturbios a todo lo largo del imperio. Hab\u00eda una famosa pintura de Cristo, llamado Christos antiphonetes, sobre la arcada del palacio de Constantinopla. La destrucci\u00f3n de esta pintura provoc\u00f3 una seria revuelta entre el pueblo. El patriarca Germano, protest\u00f3 contra el edicto y apel\u00f3 al papa (729). Pero el emperador lo depuso como traidor (730) y design\u00f3 en su lugar a Anastasio (730-54), anterior sincello de la corte patriarcal y voluntario instrumento del Gobierno. Los m\u00e1s resueltos oponentes a los Iconoclastas a trav\u00e9s de esta historia fueron los monjes. Es verdad que hubo algunos que se pusieron del lado del emperador, pero como un cuerpo, el monaquismo Oriental fue firmemente leal a la vieja costumbre de la Iglesia. Le\u00f3n por lo tanto, uni\u00f3 a su iconoclasia una fiera persecuci\u00f3n a los monasterios y eventualmente trat\u00f3 de suprimir todo el monaquismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El papa de ese momento era Gregorio II (713-31). A\u00fan antes de haber recibido la apelaci\u00f3n de Germano le lleg\u00f3 una carta del emperador orden\u00e1ndole aceptar el edicto, destruir las im\u00e1genes en Roma, y convocar a un concilio general para prohibir su uso. Gregorio le contest\u00f3 en 727, con una gran defensa de las im\u00e1genes. Le explica la diferencia entre ellas y los \u00eddolos, con sorpresa de que Le\u00f3n no lo hubiera entendido as\u00ed. Describe el leg\u00edtimo uso y reverencia brindada, a las im\u00e1genes por los Cristianos. Culpa a la interferencia del emperador en materias eclesi\u00e1sticas y su persecuci\u00f3n de los veneradores de im\u00e1genes. No se quiere un concilio; todo lo que tiene que hacer Le\u00f3n es dejar de alterar la paz de la Iglesia. En cuanto a la amenaza de Le\u00f3n que \u00e9l ir\u00eda a Roma, romper\u00eda la estatua de San Pedro (aparentemente la famosa estatua de bronce en San Pedro), y tomar\u00eda al papa prisionero, Gregorio la contest\u00f3 apuntando que el pod\u00eda f\u00e1cilmente escapar a la Campa\u00f1a, record\u00e1ndole al emperador cu\u00e1n f\u00fatil y aborrecida era para todos los Cristianos la persecuci\u00f3n de Constancia a Mart\u00edn I, Tambi\u00e9n dice que todo el pueblo en Occidente detesta la acci\u00f3n del emperador y nunca consentir\u00e1 en destruir sus im\u00e1genes por su orden (Greg. II, \u00abEp. I ad Leonem\u00bb). El emperador contest\u00f3, continuando con su argumento diciendo que ning\u00fan concilio general hab\u00eda dicho todav\u00eda ninguna palabra a favor de las im\u00e1genes, que \u00e9l mismo era a un tiempo emperador y sacerdote (basileus kai lereus) y por tanto ten\u00eda el derecho de hacer decretos sobre tales materias. Gregorio le escribi\u00f3 respondi\u00e9ndole que lamentaba que Le\u00f3n no hubiera visto el error de sus modos. En cuanto a los anteriores Concilios generales, ellos no pretend\u00edan discutir cada punto de la fe; hab\u00eda sido innecesario en aquellos d\u00edas defender lo que nadie atacaba. El t\u00edtulo Emperador y Sacerdote hab\u00eda sido concedido como un cumplido a algunos soberanos en raz\u00f3n de su celo en defender la verdadera fe que ahora atacaba Le\u00f3n. El papa se declara determinado a resistir la tiran\u00eda del emperador a cualquier costo, aunque \u00e9l no tuviera defensa alguna salvo rezar pidiendo que Cristo le enviara un demonio para torturar el cuerpo del emperador y que su alma fuera salvada, tal lo expresado en 2 Corintios 5.5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto la persecuci\u00f3n arreci\u00f3 en el Este. Los monasterios fueron destruidos, los monjes muertos, torturados o desterrados. Los Iconoclastas comenzaron a aplicar su principio tambi\u00e9n a las reliquias, a romper los sepulcros y quemar los cuerpos de los santos quemados en las  iglesias. Algunos rechazaron toda intercesi\u00f3n de los santos. Estos y otros puntos (destrucci\u00f3n de reliquias y rechazo de las plegarias  a los santos), aunque no estaban necesariamente involucrados en el programa original son desde esta \u00e9poca (aunque no siempre) adicionados a la Iconoclasia. Mientras tanto, San Juan Damasceno (754 DC)  a salvo de la ira del emperador bajo la autoridad del Califa estaba escribiendo en el monasterio de Santa Saba sus famosas apolog\u00edas \u201ccontra aquellos que destruyen los \u00edconos sagrados\u201d. En el Occidente, en Roma, Ravena y N\u00e1poles, la gente se sublev\u00f3 contra la ley del emperador. Este movimiento anti-imperial es uno de los factores de la brecha entre Italia y el viejo imperio, la independencia del papado, y el comienzo de los Estados Papales. Gregorio II ya se hab\u00eda rehusado a enviar impuestos a Constantinopla y se design\u00f3 a s\u00ed mismo dux imperial en el Ducatus Romanus. El enojo del emperador contra los veneradores de im\u00e1genes se fortaleci\u00f3 con la revuelta que irrumpi\u00f3 aproximadamente en estos tiempos en Hellas, ostensiblemente en favor de los \u00edconos. Un cierto Cosmas fue erigido como emperador por los rebeldes. La insurrecci\u00f3n fue pronto aplastada (727), y Cosmas fue decapitado. Despu\u00e9s de esto fue publicado un nuevo y severo edicto (730) y la furia de la persecuci\u00f3n redoblada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa Gregorio II muri\u00f3 en 731. Fue sucedido r\u00e1pidamente por Gregorio III, quien continu\u00f3 con la defensa de las santas im\u00e1genes exactamente en el esp\u00edritu de se predecesor. El nuevo papa envi\u00f3 un sacerdote, Jorge, con cartas contra la Iconoclasia a Constantinopla. Pero Jorge, cuando lleg\u00f3, sinti\u00f3 miedo de presentarlas, y volvi\u00f3 sin haber cumplido su misi\u00f3n. Fue enviado una segunda vez con el mismo encargo, pero fue arrestado y hecho prisionero en Sicilia por el gobernador imperial. El emperador continu\u00f3 entonces con su pol\u00edtica de agrandar y fortalecer su propio patriarcado en Constantinopla. Concibi\u00f3 la idea de hacerlo tan grande como el imperio que a\u00fan realmente reg\u00eda. El lugar de nacimiento de Le\u00f3n, Isauria, fue quitado a Antioqu\u00eda por un edicto imperial y agregado al patriarcado Bizantino, ampliando el mismo con Metr\u00f3polis, Seleucia y cerca de otras veinte sedes. A\u00fan m\u00e1s, Le\u00f3n pretendi\u00f3 apartar Il\u00edrico del patriarcado romano y agreg\u00e1rselo al de Constantinopla, y confisc\u00f3 todas las propiedades de la Santa Sede que pudieron caer en sus manos, en Sicilia y en la Italia del sur. Esto naturalmente increment\u00f3 la enemistad entre la Cristiandad Occidental y Oriental. En 731 Gregorio III llev\u00f3 a cago un s\u00ednodo de noventa y tres obispos en San Pedro en el cual todas las personas que romp\u00edan, ensuciaban o quitaban im\u00e1genes de Cristo, de Su Madre, de los Ap\u00f3stoles u otros santos fueron declarados excomulgados. Otro delegado, Constantino, fue enviado con una copia de los decretos y de su demanda al emperador, pero fue nuevamente arrestado y encarcelado en Sicilia. Le\u00f3n envi\u00f3 entonces una flota a Italia para castigar al papa; pero naufrag\u00f3 y fue dispersada por una tormenta. Mientras tanto toda clase de calamidades afligieron al imperio; terremotos, pestilencias y hambrunas devastaron las provincias mientras los Musulmanes continuaron su victoriosa carrera y conquistaron m\u00e1s territorio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le\u00f3n III muri\u00f3 en junio de 741, en el medio de estos problemas, sin haber cambiado su pol\u00edtica. Su trabajo fue continuado por su hijo Constantino V (Copronimo, 741-775), quien se convirti\u00f3 en un perseguidor de veneradores de im\u00e1genes a\u00fan m\u00e1s grande que su padre. Tan pronto como Le\u00f3n III estuvo muerto, Atabasdo (quien hab\u00eda casado con la hija de Le\u00f3n) aprovech\u00f3 la oportunidad y tom\u00f3 ventaja de la impopularidad del Gobierno Iconoclasta para levantar una rebeli\u00f3n. Declar\u00e1ndose a s\u00ed mismo el protector de los \u00edconos santos tom\u00f3 posesi\u00f3n de la capital, se coron\u00f3 a s\u00ed mismo emperador mediante influencia del patriarca Anastasio e inmediatamente restaur\u00f3 las im\u00e1genes. Anastasio, quien hab\u00eda sido introducido por la fuerza en lugar de Germano como el candidato Iconoclasta, se dio vuelta en el modo Bizantino usual, ayud\u00f3 la restauraci\u00f3n de las im\u00e1genes y excomulg\u00f3 a Constantino V como a un her\u00e9tico y negador de Cristo. Pero Constantino march\u00f3 sobre la ciudad, la tom\u00f3, le quit\u00f3 la vista a Artabasdo y comenz\u00f3 una furiosa venganza contra los rebeldes y veneradores de im\u00e1genes (743). Su trato a Anastasio es un t\u00edpico ejemplo de la manera en que estos emperadores tard\u00edos se comportaban hacia los patriarcas a trav\u00e9s de los cuales trataban de gobernar la Iglesia. Anastasio fue azotado en p\u00fablico, enceguecido, conducido vergonzosamente a trav\u00e9s de las calles, se lo hizo regresar a su Iconoclasia y finalmente fue reinstalado como patriarca. El desdichado vivi\u00f3 hasta 754. Las im\u00e1genes restauradas por Artabasdo fueron nuevamente quitadas. En 754 Constantino, retomando la idea original de su padre convoc\u00f3 un gran s\u00ednodo en Constantinopla que fue contado como el S\u00e9ptimo Concilio General. Cerca de 340 obispos asistieron, como la Sede de Constantinopla estaba vacante por la muerte de Anastasio, presidieron Teodosio de Efeso y Pastilias de Perge. Roma, Alejandr\u00eda, Antioqu\u00eda y Jerusal\u00e9n se rehusaron a enviar delegados, ya que estaba claro que los obispos hab\u00edan sido convocados meramente para cumplir las \u00f3rdenes del emperador. El evento demostr\u00f3 que los patriarcas hab\u00edan juzgado correctamente. Los obispos en el s\u00ednodo asintieron servilmente a todas las demandas de Constantino. Decretaron que las im\u00e1genes de Cristo son o Monofisitas o Nestorianas, ya que \u2013 desde que es imposible representar Su Divinidad \u2013 ellas solamente confunden o divorcian sus dos naturalezas. La \u00fanica leg\u00edtima representaci\u00f3n de Cristo es la Santa Eucarist\u00eda. Las im\u00e1genes de los santos deben ser igualmente aborrecidas; es blasfemo representar con una madera o piedra muertas a aquellos que vivieron con Dios. Todas las im\u00e1genes son una invenci\u00f3n de los paganos \u2013 de hecho son \u00eddolos \u2013 como se muestra en Ex xx, 4, 5; Deut. v, 8; Juan iv, 24; Rom. i, 23-25. Algunos textos de los Padres son tambi\u00e9n citados en sost\u00e9n de la Iconoclasia. Los veneradores de im\u00e1genes son id\u00f3latras, adoradores de madera y piedra, los Emperadores Le\u00f3n y Constantino son la luz de la fe Ortodoxa, nuestros salvadores de la idolatr\u00eda. Se pronuncia una maldici\u00f3n especial contra los tres principales defensores de las im\u00e1genes: Germano, el anterior Patriarca de Constantinopla, Juan Damasceno, y un monje, Jorge de Chipre. El s\u00ednodo declara que \u201cla Trinidad ha destruido a estos tres (\u201cActas del S\u00ednodo Iconoclasta de 754\u201d en Manse XIII, 205 ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los obispos finalmente eligieron un sucesor para la vacante sede de Constantinopla, Constantino, obispo de Sylaeum (Constantino II, 754-66), que fue por supuesto una criatura del Gobierno, preparado para llevar a cabo sus campa\u00f1as. Los decretos fueron publicados en el Foro el 27 de agosto de 754. Despu\u00e9s de esto la destrucci\u00f3n de im\u00e1genes continu\u00f3 con renovado celo. Se requiri\u00f3 a todos los obispos del imperio  que firmaran las Actas del s\u00ednodo y que juraran eliminar los \u00edconos en sus di\u00f3cesis. Los Paulicianos no fueron tratados bien, mientras que los veneradores de im\u00e1genes y los monjes fueron ferozmente perseguidos. En lugar de las im\u00e1genes de los santos, las iglesias fueron decoradas con pinturas de flores, frutas y p\u00e1jaros, de tal modo que la gente dijo que parec\u00edan almacenes y tiendas de p\u00e1jaros. Un monje, Pedro, fue azotado hasta morir el 7 de junio de 761; el Abad de Monagria, Juan, que rehus\u00f3 pisotear un \u00edcono, fue atado en una bolsa y tirado al oc\u00e9ano el 7 de junio de 761; en 767, Andr\u00e9s, un monje Cretense, fue azotado y lacerado hasta que muri\u00f3 (ver el Acta SS., 8 Oct.; Martiriolog\u00eda Romana para el 17 Oct.); en Noviembre del mismo a\u00f1o un gran numero de monjes fue torturado hasta la muerte de varias maneras (Martiriolog\u00eda, 28 Nov.), El emperador trat\u00f3 de abolir el monaquismo (como el centro de la defensa de im\u00e1genes); los monasterios fueron convertidos en barracas, el h\u00e1bito mon\u00e1stico prohibido; se hizo jurar al patriarca Constantino II en el p\u00falpito de su iglesia que, aunque antes fuera monje, se hab\u00eda ahora unido a la clerec\u00eda secular. Las Reliquias fueron desenterradas y tiradas al mar, prohibida la invocaci\u00f3n de los santos. En 766 el emperador se hart\u00f3 de su patriarca, lo hizo azotar y decapitar y lo reemplaz\u00f3 por Nicetas I (766-80), quien fue tambi\u00e9n, naturalmente, un obediente sirviente del Gobierno Iconoclasta. Mientras tanto los pa\u00edses a los que no alcanzaba el poder del emperador, mantuvieron la vieja costumbre y rompieron la comuni\u00f3n con el Patriarca Iconoclasta de Constantinopla y sus obispos. Cosmas de Alejandr\u00eda, Teodoro de Antioqu\u00eda y Teodoro de Jerusal\u00e9n fueron todos defensores de los santos \u00edconos en comuni\u00f3n con Roma. El Emperador Constantino V  muri\u00f3 en 775. Su hijo Le\u00f3n IV (775-80), aunque no rechaz\u00f3 la ley Iconoclasta, fue mucho m\u00e1s suave en hacerla cumplir. Permiti\u00f3 a los monjes exiliados que regresaran, toler\u00f3 al menos la intercesi\u00f3n de los santos y trat\u00f3 de reconciliar a todos los partidos. Cuando el patriarca Nicetas I muri\u00f3 en 780 fue sucedido por Pablo IV (780-84), un monje Chipriota quien llev\u00f3 a cabo una pol\u00edtica Iconocl\u00e1sica con la mitad de su coraz\u00f3n solo debido al miedo al Gobierno. Pero la mujer de Le\u00f3n IV, Irene, fue una resuelta veneradora de im\u00e1genes. A\u00fan durante la vida de su marido ocultaba \u00edconos sagrados en sus cuartos. Al final de su reino Le\u00f3n tuvo un estallido de fiera Iconoclasia. Castig\u00f3 a los cortesanos que hab\u00edan reemplazado las im\u00e1genes en sus departamentos y estuvo a punto de desterrar a la emperatriz cuando muri\u00f3 el 8 de setiembre de 780. De inmediato se produjo una completa reacci\u00f3n.\n<\/p>\n<h3>SEPTIMO CONCILIO GENERAL (NICEA II, 787)<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Emperatriz Irene fue regente de su hijo Constantino VI (780-97), quien ten\u00eda nueve a\u00f1os cuando su padre muri\u00f3. Inmediatamente comenz\u00f3 a deshacer el trabajo de los emperadores Iconoclastas. Las im\u00e1genes y reliquias fueron restituidas a las iglesias; los monasterios fueron reabiertos. El temor al ej\u00e9rcito, entonces fan\u00e1ticamente Iconoclasta, la detuvo por un tiempo de repeler las leyes; pero s\u00f3lo esperaba la oportunidad para hacerlo y restaurar la rota comuni\u00f3n con Roma y los otros patriarcados. El Patriarca de Constantinopla, Pablo IV, renunci\u00f3 y se retir\u00f3 a un monasterio, dando abiertamente su raz\u00f3n para ello: su arrepentimiento por sus anteriores concesiones al Gobierno Iconoclasta. Fue sucedido por un decidido venerador de im\u00e1genes, Tarasio. Tarasio y la emperatriz abrieron entonces las negociaciones con Roma. Enviaron una embajada al Papa Adriano I (772-95) reconociendo la primac\u00eda y rog\u00e1ndole ir en persona, o por lo menos enviar delegados a un concilio que deshar\u00eda la obra del s\u00ednodo Iconoclasta de 754. El papa contest\u00f3 con dos cartas, una para la emperatriz y una para el patriarca. En ellas repite los argumentos para la veneraci\u00f3n de im\u00e1genes, acuerda con las propuestas del concilio, insiste en la autoridad de la Santa Sede, y demanda la restituci\u00f3n de la propiedad confiscada por Le\u00f3n III. Censura la repentina elevaci\u00f3n de Tarasio (quien de ser un laico se convirti\u00f3 repentinamente en patriarca), y rechaza su t\u00edtulo de Patriarca Ecum\u00e9nico, pero alaba su ortodoxia y su celo por las im\u00e1genes santas. Finalmente encomienda todas estas materias al juicio de sus delegados. Estos delegados eran el arcipreste Pedro y el abad Pedro de Santa Saba cerca de Roma. Los otros tres patriarcas estuvieron impedidos de contestar ya que ni siquiera recibieron la carta de Tarasio, debido a los disturbios que hab\u00eda en esos momentos en el estado Musulm\u00e1n. Pero dos monjes, Tom\u00e1s, abad de un monasterio Egipcio y Juan Syncelio de Antioqu\u00eda, aparecieron con cartas de sus comunidades explicando el estado de situaci\u00f3n y mostrando que los patriarcas hab\u00edan permanecido siempre fieles a las im\u00e1genes. Los dos parecen haber actuado como cierta clase de delegados para Alejandr\u00eda, Antioqu\u00eda y Jerusal\u00e9n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tarasio abri\u00f3 el s\u00ednodo en la iglesia de los Ap\u00f3stoles en Constantinopla en Agosto de 786 pero el mismo fue de inmediato dispersado por los soldados Iconoclastas. La emperatriz desband\u00f3 esas tropas y las reemplaz\u00f3 por otras; se acord\u00f3 que el s\u00ednodo deb\u00eda reunirse en Nicea en Bitinia, el lugar del primer concilio general. Los obispos se reunieron all\u00ed en el verano de 787, en un n\u00famero aproximado de 300. El concilio dur\u00f3 desde el 24 de setiembre al 23 de octubre. Los delegados romanos estuvieron presentes; firmaron primeros las Actas y siempre estuvieron en primer lugar el la lista de miembros, pero Tarasio condujo los procedimientos, aparentemente porque los delegados no pod\u00edan hablar Griego. En las tres primeras sesiones, Tarasio dio cuenta de los acontecimientos que hab\u00edan conducido al primer Concilio, fueron le\u00eddas las cartas papales y otras, y se reconciliaron muchos obispos iconoclastas arrepentidos. Los padres aceptaron las cartas papales como f\u00f3rmulas verdaderas de la Fe Cat\u00f3lica. Tarasio, cuando ley\u00f3 las cartas, no ley\u00f3 los pasajes sobre la restituci\u00f3n de las propiedades papales confiscadas, los reproches contra su repentino ascenso y el uso del t\u00edtulo de Patriarca Ecum\u00e9nico, y modific\u00f3 (pero no esencialmente) las afirmaciones de la primac\u00eda. La cuarta sesi\u00f3n estableci\u00f3 las razones por las cuales el uso de las im\u00e1genes santas es leg\u00edtima, citando pasajes del Viejo Testamento sobre las im\u00e1genes del templo (Ex., xxv, 18-22; Num., vii, 89; Ezeq., xli, 18-19; Hebr., ix, 5), y citando tambi\u00e9n a gran n\u00famero de los Padres. Eutimio de Sardes, al final de la sesi\u00f3n, ley\u00f3 una profesi\u00f3n de fe en este sentido. En la quinta sesi\u00f3n Tarasio explic\u00f3 que la Iconoclasia ven\u00eda de los Jud\u00edos, Sarracenos y herejes; fueron expuestas algunas citas Iconoclastas err\u00f3neas, quemados sus libros, y se coloc\u00f3 un \u00edcono en el hall en medio de los padres. La sexta sesi\u00f3n fue ocupada con el s\u00ednodo Iconoclasta de 754; se neg\u00f3 su reivindicaci\u00f3n como concilio general, porque ni el papa ni los otros tres patriarcas hab\u00edan participado en \u00e9l. El decreto de aquel s\u00ednodo (ver arriba) fue refutado cl\u00e1usula por cl\u00e1usula. La s\u00e9ptima sesi\u00f3n se erigi\u00f3 en el s\u00edmbolo (horos) del concilio, en la cual, despu\u00e9s de repetir el Credo Niceno y renovar la condena de todas las maneras anteriores de herej\u00eda, desde lo Arrianos a los Monotelitas, los padres fijaron su definici\u00f3n. Las im\u00e1genes son para recibir veneraci\u00f3n (proskynesis), no adoraci\u00f3n (latreia); el honor que se les rinde es solo relativo (schetike), invocando a su prototipo (por el texto de esta, la definici\u00f3n esencial del concilio, ver IMAGENES, VENERACI\u00d3N DE). Son pronunciados anatemas contra los l\u00edderes Iconoclastas; Germano, Juan Damasceno y Jorge de Chipre son elogiados. En oposici\u00f3n a la f\u00f3rmula del s\u00ednodo Iconoclasta los padres declararon: \u201cLa Trinidad ha hecho a estos tres gloriosos\u201d (he Trias tous treis edoxasen). Fue enviada una delegaci\u00f3n a la emperatriz con las Actas del s\u00ednodo; una carta a los cl\u00e9rigos de Constantinopla inform\u00e1ndolos de sus decisiones. Veintid\u00f3s c\u00e1nones fueron borrados, de los cuales estos son los principales:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<ul>\n<li> c\u00e1nones  1 y 2 confirman los c\u00e1nones de todos los anteriores concilios generales;<\/li>\n<li> canon 3 proh\u00edbe la designaci\u00f3n de eclesi\u00e1sticos por el Estado; s\u00f3lo los obispos pueden elegir otros obispos;<\/li>\n<li> los c\u00e1nones 4 y&#160;% son contra la simon\u00eda;<\/li>\n<li> el canon 6 insisten sobre los s\u00ednodos provinciales anuales;<\/li>\n<li> el canon 7 proh\u00edbe a los obispos, bajo pena de deposici\u00f3n, consagrar iglesias sin reliquias;<\/li>\n<li> el canon 10 prohibe a los sacerdotes cambiar sus parroquias sin el consentimiento de sus obispos;<\/li>\n<li> el canon 13 ordena que se restauren todos los monasterios profanados;<\/li>\n<li> los canones 18 \u2013 20 regula los abusos en los monasterios;<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una octava y \u00faltima sesi\u00f3n se llev\u00f3 a cabo el 23 de octubre en Constantinopla en presencia de Irene y su hijo. Despu\u00e9s de un discurso por parte de Tarasio, fueron le\u00eddas en voz alta las Actas y firmadas por todos, incluidos la emperatriz y el emperador. El s\u00ednodo fue cerrado con la usual Policronia o aclamaci\u00f3n formal, y Epifanio, un di\u00e1cono de Catania en Sicilia, pronunci\u00f3 un serm\u00f3n a la asamblea de padres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tarasio envi\u00f3 al Papa Adriano un informe de todo lo que hab\u00eda ocurrido, y Adriano aprob\u00f3 las Actas (carta a Carlomagno) y las hizo traducir al Lat\u00edn. Pero la cuesti\u00f3n de la propiedad de la Santa Sede en la Italia de Sur y la amistad del papa hacia los Francos todav\u00eda caus\u00f3 resentimientos entre el Este y el Oeste; m\u00e1s a\u00fan, todav\u00eda exist\u00edan en Constantinopla partidarios de la Iconoclasia, especialmente en el ej\u00e9rcito.\n<\/p>\n<h3>LA SEGUNDA PERSECUCI\u00d3N ICONOCLASTA<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veintisiete a\u00f1os despu\u00e9s del S\u00ednodo de Nicea, la Iconoclasia irrumpi\u00f3 de nuevo. Nuevamente las santas im\u00e1genes fueron destruidas, y sus defensores ferozmente perseguidos. Por veintiocho a\u00f1os la historia anterior se repiti\u00f3 con asombrosa exactitud. Los lugares de Le\u00f3n III, Constantino V y Le\u00f3n IV son ocupados por una nueva l\u00ednea de emperadores Iconoclastas: Le\u00f3n V, Miguel II, Te\u00f3filo. El Papa Pascual I act\u00faa exactamente como lo hizo Gregorio II, el fiel Patriarca Nic\u00e9foro es el Germano I, San Juan Damasceno vive nuevamente en San Teodoro el Estudita. Nuevamente un s\u00ednodo rechaz\u00f3 los \u00edconos, y otro que los sigui\u00f3, los defendi\u00f3. Nuevamente una emperatriz, regente de su joven hijo, pone un fin a la tormenta y restaura la vieja costumbre, esta vez definitivamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El origen de este nuevo brote no debe buscarse demasiado lejos. Hab\u00edan quedado, especialmente en el ej\u00e9rcito, un partido Iconocl\u00e1sico considerable. Constantino V, su h\u00e9roe hab\u00eda sido un general valiente y exitoso contra los Musulmanes, Miguel I (811-13), quien mantuvo la Fe del Segundo Concilio de Nicea, fue singularmente desafortunado en su intento de defender el imperio. Los Iconoclastas miraban con pesar hacia atr\u00e1s las gloriosas campa\u00f1as de su predecesor, desarrollaron la asombrosa concepci\u00f3n de que Constantino era santo, fueron en peregrinaci\u00f3n a su tumba y lloraron sobre \u00e9l: \u201cLev\u00e1ntate, vuelve y salva el moribundo imperio\u201d. Cuando Miguel I, en junio de 813, fue absolutamente derrotado por los B\u00falgaros y huy\u00f3 a su capital, los soldados lo forzaron a renunciar a su corona y colocaron uno de los generales Le\u00f3n el Armenio (Le\u00f3n V, 813-20) en su lugar. Un oficial (Teodoto Cassiteras) y un monje (el Abad Juan Gram\u00e1tico) persuadieron al nuevo emperador que todo el infortunio del imperio era un juicio de Dios por la idolatr\u00eda de los veneradores de im\u00e1genes. Le\u00f3n, una vez persuadido, us\u00f3 todo su poder para derribar los \u00edconos, y por tanto todo el problema comenz\u00f3 de nuevo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 814 los Iconoclastas se reunieron en asamblea en el palacio y prepararon un elaborado ataque contra las im\u00e1genes, repitiendo casi exactamente los argumentos del s\u00ednodo de 754. El Patriarca de Constantinopla era Nic\u00e9foro I (806-15), el que se convirti\u00f3 en uno de los principales defensores de las im\u00e1genes en esta segunda persecuci\u00f3n. El emperador lo invit\u00f3 a una discusi\u00f3n de la cuesti\u00f3n con los Iconoclastas; se rehus\u00f3 ya que la misma ya hab\u00eda sido fijada por el S\u00e9ptimo Concilio General. El trabajo de demoler las im\u00e1genes comenz\u00f3 nuevamente. La pintura de Cristo restaurada por Irene sobre la puerta de hierro del palacio, fue nuevamente quitada. En 815, el patriarca fue convocado a presencia del emperador. Fue rodeado de obispos, abades y monjes y mantuvo una larga discusi\u00f3n con Le\u00f3n y sus seguidores Iconoclastas. En el mismo a\u00f1o el emperador convoc\u00f3 a un s\u00ednodo de obispos, los que, obedeciendo sus \u00f3rdenes depusieron al patriarca y eligieron a Teodoto Cassiteras (Teodoto I, 815-21) para sucederlo. Nic\u00e9foro fue desterrado m\u00e1s all\u00e1 del B\u00f3sforo. Hasta que muri\u00f3 defendi\u00f3 la causa de las im\u00e1genes mediante escritos controversiales (la \u201cApolog\u00eda Menor\u201d, \u201cAntirrhetikoi\u201d, \u201cApolog\u00eda Mayor\u201d, etc. en P. G., C, 201-850; Pitra, \u00abSpicileg. Solesm.\u00bb, I, 302-503; IV, 233, 380), escribi\u00f3 una historia sobre su propio tiempo (Historia syntomos, P. G., C, 876-994) y una cronograf\u00eda desde Ad\u00e1n (chronographikon syntomon, in P. G., C, 995-1060). Entre los monjes que acompa\u00f1aron a Nic\u00e9foro a presencia del emperador en 815, estaba Teodoro, Abad del monasterio Studium de Constantinopla (f. 826). A todo lo largo de esta segunda persecuci\u00f3n Iconoclasta Santo Teodoro (Theodorus Studita) fue el l\u00edder de los monjes fieles, el principal defensor de los \u00edconos. Reconfort\u00f3 y alent\u00f3 a Nic\u00e9foro en su resistencia al emperador, fue desterrado tres veces por el Gobierno, escribi\u00f3 un gran n\u00famero de tratados, cartas controversiales, y apolog\u00edas a las im\u00e1genes en varias formas. Su principal punto es que los Iconoclastas son herejes Cristol\u00f3gicos, desde que niegan un elemento esencial de la naturaleza humana de Cristo, esto es, que puede ser representado gr\u00e1ficamente. Esto equivale a una negaci\u00f3n de su realidad y cualidad material, por lo que los Iconoclastas reviven la vieja herej\u00eda Monofisita. Ehrahard juzga que San Teodoro ser\u00eda \u201cquiz\u00e1s el m\u00e1s ingenioso [der scharfsinnigste] de los defensores del culto a las im\u00e1genes\u201d (en Krumbacher&#8217;s \u00abByz. Litt.\u00bb, p. 150). En cualquier caso su posici\u00f3n solo puede rivalizar con la con la de San Juan Damasquino (Ver su trabajo en P.G.,XCIX; por un informe sobre ellos ver Krumbacher, ob. cit.,147-151, 712-715; su vida por un monje contempor\u00e1neo, P. G., XCIX, 9 sq.)  Su fiesta es el 11 de nov. en el Rito Bizantino, el 12  de noviembre en  la Martiriolog\u00eda Romana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que hizo el nuevo patriarca Teodoto fue mantener un s\u00ednodo que conden\u00f3 el concilio de 787(el segundo Niceno) y declar\u00f3 su adhesi\u00f3n al de 754. Obispos, abades, cl\u00e9rigos y a\u00fan funcionarios del Gobierno que no habr\u00edan de aceptar sus decretos fueron depuestos, desterrados, torturados. Teodoro de Studium rehus\u00f3 la comuni\u00f3n con el patriarca Iconoclasta y se fue al exilio. Una cantidad de personas de todos los rangos fueron muertos en este tiempo y sus referencias, im\u00e1genes de todo tipo fueron destruidos por todos lados. Teodoro apel\u00f3 al papa (Pascual I, 817-824) en nombre de los perseguidos veneradores de im\u00e1genes Orientales. Al mismo tiempo Teodoto, el patriarca Iconoclasta, envi\u00f3 delegados a Roma los que, si embargo, no fueron admitidos por el papa, ya que Teodoto era un intruso cism\u00e1tico en la sede de la cual a\u00fan era Nic\u00e9foro el leg\u00edtimo obispo. Pero Pascual recibi\u00f3 a los monjes de Teodoro y les dio el monasterio de San Praxedes a ellos y a otros que hab\u00edan escapado de la persecuci\u00f3n del Este. En 818 el papa envi\u00f3 delegados al emperador con una carta defendiendo los \u00edconos y refutando una vez m\u00e1s la acusaci\u00f3n Iconoclasta de Idolatr\u00eda. En esta carta insiste principalmente en nuestra necesidad de signos exteriores para cosas invisibles: sacramentos, palabras, la se\u00f1al de la Cruz, y todos los signos tangibles de este tipo; \u00bfc\u00f3mo puede, entonces, gente que admite esto rechazar las im\u00e1genes? (El fragmento de esta carta que ha sido preservado es publicado en Pitra, Spicileg. Solesm.\u00bb. II, p. xi sq.). La carta no tuvo ning\u00fan efecto sobre el emperador; pero es especialmente desde este momento que los Cat\u00f3licos en el Este se volvieron con m\u00e1s lealtad que nunca hacia Roma como su l\u00edder, su \u00faltimo refugio en la persecuci\u00f3n. Los bien conocidos textos de Santo Teodoro en los que defiende la primac\u00eda en el lenguaje m\u00e1s en\u00e9rgico posible fueron escritos durante esta persecuci\u00f3n e.g., \u201cCualquier novedad que es tra\u00edda a la Iglesia por aquellos que se desv\u00edan de la verdad debe ciertamente estar referida a Pedro o su sucesor&#8230;. S\u00e1lvanos jefe pastor de la Iglesia bajo el cielo\u201d (Ep. i, 33, P. G.., XCIX, 1018); \u201cArregla que una decisi\u00f3n sea recibida desde la vieja Roma, tal como ha sido trasmitida la costumbre desde el comienzo por la tradici\u00f3n de nuestros padres\u201d (Ep. ii, 36; ibid., 1331).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las protestas de lealtad a la vieja Roma hecha por los Cristianos Ortodoxos y Cat\u00f3licos del la Iglesia Bizantina de aquellos tiempos son su \u00faltimo testimonio antes del Gran Cisma. Hubo entonces dos partidos separados en Oriente que no tuvieron comuni\u00f3n entre s\u00ed: Los perseguidores Iconoclastas bajo el mando del emperador con su anti-patriarca Teodoto, y los Cat\u00f3licos liderados por Teodoro el  Studite reconociendo al leg\u00edtimo patriarca Nic\u00e9foro y sobre \u00e9l al distante obispo Latino quien era para ellos el \u201cpastor principal de la Iglesia bajo el cielo\u201d. El d\u00eda de Navidad de 820, Le\u00f3n V finaliz\u00f3 su tir\u00e1nico reinado al ser asesinado en una revoluci\u00f3n palaciega que instal\u00f3 a uno de sus generales Miguel II (el Tartamudo, 820,29) como emperador. Miguel fue tambi\u00e9n un Iconoclasta y continu\u00f3 la pol\u00edtica de su predecesor, aunque al principio estuvo ansioso no de perseguir sino de reconciliar a todos. Pero no cambi\u00f3 en nada la ley Iconoclasta y cuando Teodoto, el anti-patriarca muri\u00f3 (821) se rehus\u00f3 a restaurar a Nic\u00e9foro e instal\u00f3 a otro usurpador, Antonio, anteriormente Obispo de Silo (Antonio I, 321-32). En 822 un cierto general de raza Eslava, Tom\u00e1s arm\u00f3 una peligrosa revoluci\u00f3n con la ayuda de los \u00c1rabes. Pareciera que esta revoluci\u00f3n no ten\u00eda nada que ver con la cuesti\u00f3n de las im\u00e1genes. Tom\u00e1s represent\u00f3 m\u00e1s bien el partido del asesinado emperador Le\u00f3n V. Pero despu\u00e9s de que fue aplastada, en 824, Miguel se puso mucho m\u00e1s severo hacia los veneradores de im\u00e1genes. Un gran n\u00famero de monjes huy\u00f3 a Occidente, y Miguel escribi\u00f3 una famosa carta llena de amargas acusaciones de su idolatr\u00eda a su rival Luis el Piadoso (814-20) para persuadirlo de que pusiera a esos exilados bajo control de la justicia Bizantina (en Manse, XIV, 417-22). Otros Cat\u00f3licos que no hab\u00edan escapado fueron hechos prisioneros y torturados, entre los cuales estaban Metodio de Siracusa y Eutimio de Sardes. Las muertes de San Teodoro el Studite (11 de noviembre de 826) y del leg\u00edtimo patriarca Nic\u00e9foro (2 de Junio de 828) fue una gran p\u00e9rdida para los ortodoxos de ese tiempo. El hijo y sucesor de Miguel, Te\u00f3filo (829-42), continu\u00f3 la persecuci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s ferozmente. Un monje, L\u00e1zaro, fue azotado casi hasta morir, otro monje, Metodio, fue encerrado en prisi\u00f3n con rufianes comunes durante siete a\u00f1os; Miguel, Syncello de Jerusal\u00e9n, y Jos\u00e9, un famoso escritor de himnos, fueron torturados. Los hermanos Teofanes y Teodoro fueron azotados con 200 golpes y marcados en sus rostros con hierros incandescentes como id\u00f3latras (Martyrol. Rom., 27 de diciembre). Para ese entonces hab\u00edan sido retiradas todas las im\u00e1genes de las iglesias y lugares p\u00fablicos, las prisiones estaban llenas de sus defensores, los fieles Cat\u00f3licos fueron reducidos a una secta escondi\u00e9ndose alrededor del imperio, y hab\u00eda una multitud de exiliados en Occidente. Pero la esposa del emperador y su madre Teoctista eran fieles al Segundo S\u00ednodo de Nicena y esperaban por mejores tiempos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El momento lleg\u00f3 tan pronto como Te\u00f3filo muri\u00f3 (20 de enero de 842). Dej\u00f3 un hijo, de tres a\u00f1os de edad, Miguel III (el Borracho, quien vivi\u00f3 para causar el Gran Cisma de Fotio, 842-67), y la regente fue la madre de Miguel, Teodora. Al igual que Irene al final de la primera persecuci\u00f3n, Teodora comenz\u00f3 de inmediato a cambiar la situaci\u00f3n. Abri\u00f3 las prisiones, liber\u00f3 a los confesores que hab\u00edan sido encerrados por defender a las im\u00e1genes y llam\u00f3 a los exiliados. Por un tiempo dud\u00f3 en revocar las leyes Iconoclastas, pero pronto se decidi\u00f3 y todo fue retrotra\u00eddo a las condiciones del Segundo Concilio de Nicea. Se dio al patriarca Juan VII (832-42), que hab\u00eda sucedido a Antonio I, la opci\u00f3n de restaurar las im\u00e1genes o retirarse. Prefiri\u00f3 retirarse y su lugar fue ocupado por Metodio, el monje que ya hab\u00eda sufrido a\u00f1os de prisi\u00f3n por causa de los \u00edconos (Metodio I, 842-46). En el mismo a\u00f1o (842) un s\u00ednodo en Constantinopla aprob\u00f3 la deposici\u00f3n de Juan VII, renov\u00f3 los decretos del Segundo Concilio de Nicea y excomulg\u00f3 a los Iconoclastas. Este es el \u00faltimo acto en la historia de esta herej\u00eda. El primer Domingo de Cuaresma (19 de Febrero de 842) los \u00edconos fueron llevados de regreso a las iglesias en solemne procesi\u00f3n. Ese d\u00eda (el primer Domingo de Cuaresma) se constituy\u00f3 en una perpetua memoria del triunfo de la ortodoxia y el fin de la larga persecuci\u00f3n Iconoclasta. Es la \u201cFiesta de la Ortodoxia\u201d de la Iglesia Bizantina que a\u00fan es guardada muy solemnemente tanto por los Unionistas como por los Ortodoxos. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s comenz\u00f3 el Gran Cisma. Tan grande apareci\u00f3 \u00e9sta, la \u00faltima de las viejas herej\u00edas, a ojos de los Cristianos Orientales que la Iglesia Bizantina la mira como a una especie de herej\u00eda en general y la Fiesta de la Ortodoxia, creada para conmemorar la derrota de la Iconoclasia se ha convertido en una fiesta del triunfo de la Iglesia sobre todas las herej\u00edas. Es en este sentido que hoy es guardada. El gran Synodikon que se lee en ese d\u00eda anatemiza a todos los herejes (incluso a los rebeldes y nihilistas en Rusia) entre los cuales los Iconoclastas aparecen solamente como una fracci\u00f3n de una gran y variada clase. Despu\u00e9s de la restauraci\u00f3n de los \u00edconos en 842, a\u00fan qued\u00f3 un partido Iconoclasta en el Este, pero nunca m\u00e1s obtuvo el o\u00eddo de un emperador y por lo tanto gradualmente se redujo y eventualmente muri\u00f3.\n<\/p>\n<h3>LA ICONOCLASIA EN OCCIDENTE<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hubo un eco de estos problemas en el reino Franco, principalmente a trav\u00e9s de la err\u00f3nea comprensi\u00f3n del significado de las expresiones Griegas usadas por el Segundo Concilio de Nicea. Ya en 767 Constantino V hab\u00eda tratado de asegurarse la simpat\u00eda de los obispos Francos para su campa\u00f1a contra las im\u00e1genes, sin \u00e9xito en esos momentos. Un s\u00ednodo en Gentilly envi\u00f3 una declaraci\u00f3n al Papa Pablo I (757-67) que lo satisfizo bastante. El problema comenz\u00f3 cuando Adriano I (772-95) envi\u00f3 una muy imperfecta traducci\u00f3n de las Actas del Segundo Concilio de Nicea a Carlos el Grande (Carlomagno, 768-814). Los errores de esta versi\u00f3n Latina son obvios seg\u00fan las citas de las mismas hechas por los obispos Francos. Por ejemplo en la tercera sesi\u00f3n del concilio, Constantino, Obispo de Constancia, en Chipre hab\u00eda dicho \u201cYo recibo las santas y venerables im\u00e1genes; y les doy veneraci\u00f3n lo que es acorde a la real adoraci\u00f3n [kata latreian] s\u00f3lo a la consustancial y vivificante Trinidad\u201d (Mansi, XII, 1148). Esta frase hab\u00eda sido traducido: \u201cYo recibo las santas y venerables im\u00e1genes con la adoraci\u00f3n que le doy a la consustancial y vivificante Trinidad\u201d (\u00abLibri Carolini\u00bb, III, 17, P. L. XCVIII, 1148). Hab\u00eda otras razones por las cuales estos obispos Francos objetaron los decretos del concilio. Su pueblo hab\u00eda sido recientemente convertido de la idolatr\u00eda y sospechaban de cualquier cosa que pudiera parecer como un retorno a ella. Los germanos no sab\u00edan nada de las elaboradas formas Bizantinas de respeto; postraciones, besos, incienso y tales signos que los Griegos usaban constantemente para con sus emperadores, a\u00fan hacia las estatuas de los emperadores, y por tanto se aplicaban naturalmente a las santas im\u00e1genes; esto parec\u00eda a estos Francos servil, degradante, a\u00fan id\u00f3latra. Los Francos pronunciaban la palabra proskynesis (que significaba solamente reverencia y veneraci\u00f3n) traducido adoratio y la entend\u00edan como significando que el homenaje era s\u00f3lo debido a Dios. Finalmente, estaba su indignaci\u00f3n contra la conducta pol\u00edtica de la Emperatriz Irene, el estado de fricci\u00f3n que llev\u00f3 a la coronaci\u00f3n de Carlomagno en Roma y el establecimiento de un imperio rival. La sospecha de todo lo hecho por los Griegos, el disgusto por todas sus costumbres, llev\u00f3 al rechazo del concilio lo que no signific\u00f3 que los obispos Francos y Carlomagno se alinearan con los Iconoclastas. Si rehusaron a aceptar el Concilio de Nicea, igualmente rechazaron el s\u00ednodo Iconoclasta de 754. Ten\u00edan im\u00e1genes sagradas y las conservaron: pero pensaron que los Padres de Nicea hab\u00edan ido muy lejos, hab\u00edan alentado lo que ser\u00eda una verdadera idolatr\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La respuesta a los decretos del segundo Concilio de Nicea enviados en esta defectuosa traducci\u00f3n por Adriano I fue una refutaci\u00f3n en ochenta y cinco cap\u00edtulos llevados al papa en 790 por un abad Franco, Angilberto. Esta refutaci\u00f3n, m\u00e1s tarde ampliada y fortalecida por citas de los padres y otros argumentos se convirti\u00f3 en el famoso \u00abLibri Carolini\u00bb o \u00abCapitulare de Imaginibus\u00bb en el cual Carlomagno es representado declarando sus convicciones (publicado por primera vez en Par\u00eds por Jean du Tillet, Obispo de San Brieux, 1549 en P. L. XCVIII, 990-1248). La autenticidad de este trabajo, que a veces ha sido discutida, ha sido establecida en la actualidad. En \u00e9l los obispos rechazan ambos s\u00ednodos, el de 787 y el de 754. Admiten que las im\u00e1genes de los santos deben ser conservadas como ornamentos en las iglesias as\u00ed como las reliquias y los mismos santos deben recibir una cierta apropiada veneraci\u00f3n (opportuna veneratio); pero declaran que solamente Dios puede recibir adoraci\u00f3n (significando adoratio, proskynesis);  las figuras son en s\u00ed mismas indiferentes, no tienen una conexi\u00f3n necesaria con la Fe, son en todo caso inferiores a las reliquias, la Cruz y la Biblia. El papa, en 794, contest\u00f3 estos ochenta y cinco cap\u00edtulos con una larga exposici\u00f3n y defensa del culto de las im\u00e1genes (Hadriani ep. ad Carol. Reg.\u00bb P. L., XCVIII, 1247-92), en el cual menciona, entre otros puntos, que doce obispos Francos se encontraban presentes, y hab\u00edan estado de acuerdo, en el s\u00ednodo Romano de 731. Antes de que la carta llegase, los obispos Francos, mantuvieron el S\u00ednodo de Frankfort (794) en presencia de dos delegados papales, Teofilactos y Esteban, que no parecen haber hecho nada para aclarar el malentendido. El S\u00ednodo formalmente conden\u00f3 el Segundo Concilio de Nicea, mostrando al mismo tiempo que hab\u00eda malinterpretado totalmente la decisi\u00f3n de Nicea. La esencia del decreto de Frankfort es su segundo canon: \u201cHa sido introducida una cuesti\u00f3n concerniente al cercano s\u00ednodo que los Griegos han sostenido en Constantinopla (los Francos no sab\u00edan ni siquiera donde se hab\u00eda llevado a cabo el s\u00ednodo que condenaban) en conexi\u00f3n con la adoraci\u00f3n de im\u00e1genes, en tal s\u00ednodo fue escrito que los que no brindan servicio y adoraci\u00f3n a las im\u00e1genes de los santos en la misma medida en que se la brinda a la Divina Trinidad deben ser anatemizados. Pero nuestros m\u00e1s santos Padres, cuyos nombres se encuentran arriba, rechazan esta adoraci\u00f3n y servicio y condenan ese s\u00ednodo.\u201d Carlomagno envi\u00f3 estas Actas a Roma y demando la condena de Irene y Constantino VI. El papa, por supuesto se rehus\u00f3 a hacerlo, y las cosas permanecieron un tiempo como estaban: el segundo Concilio de Nicea era rechazado en el Reino Franco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la segunda persecuci\u00f3n iconoclasta, en 824, el Emperador Miguel II escribi\u00f3 a Luis el Piadoso la carta en la cual, adem\u00e1s de demandarle que les entregara a los monjes Bizantinos que hab\u00edan escapado a Occidente, entraba en toda la cuesti\u00f3n de la veneraci\u00f3n de las im\u00e1genes in extenso y conten\u00eda vehementes acusaciones contra sus defensores. Parte de la carta es citada en Leclercq-Hefele, \u00abHistoire des conciles\u00bb, III, 1, p. 612. Luis rog\u00f3 al papa (Eugenio II, 824-27) recibiera un documento cuyo borrador ser\u00eda escrito por los obispos Francos en cuyos textos los padres recopilar\u00edan las conductas sobre la materia. Eugenio asinti\u00f3, y los obispos se encontraron en 825 en Par\u00eds. Este encuentro sigui\u00f3 exactamente el ejemplo del S\u00ednodo de Frankfort. Los obispos trataron de proponer un t\u00e9rmino medio, pero decididamente se reclinaron hacia los Iconoclastas. Produjeron algunos textos contra los mismos, pero muchos m\u00e1s contra los veneradores de im\u00e1genes. Las im\u00e1genes pod\u00edan ser toleradas s\u00f3lo como meros ornamentos. Adrian I es acusado por su asentimiento a Nicea II. Dos obispos, Jerem\u00edas de Sena y Jonas de Orleans, son enviados a Roma con este documento; estaban especialmente advertidos de tratar al papa con toda la reverencia y humildad posible, y a borrar cualquier pasaje que pudiera ofenderle. Luis, adem\u00e1s, escribi\u00f3 al papa, protestando que \u00e9l solamente se propon\u00eda ayudarlo con algunas citas \u00fatiles en su discusi\u00f3n con la Corte Bizantina; que no ten\u00eda la intenci\u00f3n de dictar a la Santa Sede (Hefele, 1. c.).No se conoce nada de la respuesta de Eugenio ni de ulteriores desarrollos de este incidente. La correspondencia sobre las im\u00e1genes continu\u00f3 por alg\u00fan tiempo entre la Santa Sede y la Iglesia Franca; gradualmente los decretos del segundo Concilio de Nicea fueron aceptados a todo lo largo del Imperio de Occidente. El papa Juan VIII (872-82) envi\u00f3 una mejor traducci\u00f3n de las Actas del concilio lo que ayud\u00f3 much\u00edsimo a eliminar los malos entendidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay unos pocos casos aislados m\u00e1s de iconoclasia en Occidente. Claudio, Obispo de Tur\u00edn (f. 840), en 824 destruy\u00f3 todas las im\u00e1genes y cruces en su di\u00f3cesis, prohibi\u00f3 las peregrinaciones, recurrir a la intercesi\u00f3n de los santos, la veneraci\u00f3n de reliquias, hasta las velas encendidas, excepto para prop\u00f3sitos pr\u00e1cticos. Muchos obispos del imperio y un abad Franco, Teodomiro, escribieron contra \u00e9l (P.L. CV); fue condenado por un s\u00ednodo local. Agobardo de Lyon al mismo tiempo pens\u00f3 que no se deb\u00eda brindar ning\u00fan signo externo de reverencia a las im\u00e1genes, pero tuvo pocos seguidores. Walafrid Strabo (\u00abDe. eccles. rerum exordiis et incrementis\u00bb en P. L., CXIV, 916-66) y Hincmar de Reims (\u00abOpusc. c. Hincmarum Lauden.\u00bb, xx, en P. L. CXXVI) defendieron la pr\u00e1ctica Cat\u00f3lica y contribuyeron a poner fin a los principios excepcionales de los obispos Francos. Sin embargo, tan tard\u00edamente como en el siglo once, el Obispo Jocelin de Bordeaux a\u00fan ten\u00eda ideas Iconoclastas por las que fue severamente reprendido por el Papa Alejandro II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente:   Fortescue, Adrian. \u00abIconoclasm.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/07620a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra, que significa literalmente \u00abdestructor de im\u00e1genes\u00bb, fue introducida en el uso popular en el siglo octavo por Le\u00f3n III. El s\u00ednodo de Constantinopla (745 d.C.) dio sanci\u00f3n legal a la pr\u00e1ctica sobre la base del dec\u00e1logo y la ense\u00f1anza del NT sobre la idolatr\u00eda. Muchos en la Iglesia Oriental apoyaron la iconoclas\u00eda cuando &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iconoclasia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abICONOCLASIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-21883","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21883","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21883"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21883\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21883"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21883"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21883"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}