{"id":22019,"date":"2016-02-05T15:08:04","date_gmt":"2016-02-05T20:08:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/justo-justificar-justificacion\/"},"modified":"2016-02-05T15:08:04","modified_gmt":"2016-02-05T20:08:04","slug":"justo-justificar-justificacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/justo-justificar-justificacion\/","title":{"rendered":"JUSTO, JUSTIFICAR, JUSTIFICACION"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">El hecho b\u00e1sico de la religi\u00f3n b\u00edblica es que Dios perdona y acepta a los pecadores creyentes (v\u00e9ase Sal. 32:1\u20135; 130; Lc. 7:47ss., 18:9\u201314; Hch. 10:43; 1 Jn. 1:7\u20132:2). La doctrina de Pablo de la justificaci\u00f3n por la fe es una exposici\u00f3n anal\u00edtica de este hecho en la plenitud de sus conexiones teol\u00f3gicas. Como Pablo lo afirma (m\u00e1s ampliamente en Romanos y G\u00e1latas, aunque tambi\u00e9n en 2 Co. 5:14ss.; Ef. 2:1ss.; Fil. 3:4ss.), la doctrina de la justificaci\u00f3n determina todo el car\u00e1cter del cristianismo como una religi\u00f3n de gracia y fe. Define el significado salvador de la vida y la muerte de Cristo por medio de relacionar ambas cosas con la ley de Dios (Ro. 3:24ss.; 5:16ss.). Exhibe la justicia de Dios en condenar y castigar el pecado, y su misericordia en perdonar y aceptar a los pecadores, y tambi\u00e9n su sabidur\u00eda al ejercer los dos atributos armoniosamente a trav\u00e9s de Cristo (Ro. 3:23ss.). Deja en claro lo que es la fe\u2014creer en la muerte expiatoria y la resurrecci\u00f3n justificante de Cristo (Ro. 4:23ss.; 10:8ss.), y confiar s\u00f3lo en \u00e9l para la justicia (Fil. 3:8s.). Deja en claro lo que es la moral cristiana\u2014guardar la ley motivado por la gratitud al Salvador que con su don de justicia hizo la observancia de la ley innecesaria para la aceptaci\u00f3n (Ro. 7:1\u20136; 12:1s.). Explica todas las insinuaciones, profec\u00edas y casos de salvaci\u00f3n en el AT (Ro. 1:17; 3:21; 4:1ss.). Demuele el exclusivismo jud\u00edo (G\u00e1. 2:15ss.), y entrega la base sobre la cual el cristianismo viene a ser una religi\u00f3n para el mundo (Ro. 1:16; 3:21s.). Es el coraz\u00f3n del evangelio, con justicia Lutero la llam\u00f3 <em>articulus stantis vel cadentis ecclesiae<\/em>; la iglesia que se aparta de ella dif\u00edcilmente puede llamarse cristiana.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>El significado de la justificaci\u00f3n. El significado de \u00abjustificar\u00bb (hebreo, <em>\u1e63\u0101\u1e0faq<\/em>; griego, <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">LXX<\/a> y NT, <em>dikaio\u014d<\/em>) es \u00abpronunciar, aceptar y tratar como justo\u00bb, esto es, como no sujeto a castigo y con derecho a todos los privilegios que se les debe a aquellos que han guardado la ley. De manera que, es un t\u00e9rmino forense, que denota un acto judicial en el que se administra la ley\u2014en este caso por medio de declarar un veredicto de absoluci\u00f3n, y, de esta forma, excluyendo toda posibilidad de condenaci\u00f3n. As\u00ed, la justificaci\u00f3n establece el estado legal de la persona justificada (V\u00e9ase Dt. 25:1; Pr. 17:15; Ro. 8:33s. En Is. 43:9, 26 \u00abser justificado\u00bb significa \u00abobtener el veredicto\u00bb.) La acci\u00f3n justificadora del Creador, que es el Juez real de este mundo, tiene tanto un aspecto de fallo como uno de declaraci\u00f3n: Dios justifica, primero, por dar su veredicto, y despu\u00e9s por una acci\u00f3n soberana en la que da a conocer su veredicto, y obtiene para la persona justificada los derechos que ahora se le deben. Lo que se contempla en Is. 45:25 y 50:8, por ejemplo, es espec\u00edficamente una serie de eventos que vindican p\u00fablicamente a aquellos que Dios tiene por justos.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra tambi\u00e9n se usa en otro sentido para referirse a cuando se atribuye justicia en contextos no forenses. De esta forma, se dice que los hombres justifican a Dios cuando confiesan que \u00e9l es justo (Lc. 7:29; Ro. 3:4 Sal. 51:4), y a s\u00ed mismos cuando afirman que son justos (Job 32:2; Lc. 10:29; 16:15). El pasivo se usa generalmente cuando los hechos justifican a alguien en contra de sospechas, cr\u00edtica y desconfianza (Mt. 11:19; Lc. 7:35; 1 Ti. 3:16). En Stg. 2:21, 24\u201325 se refiere a la prueba de la aceptaci\u00f3n de un hombre para con Dios, lo que se da cuando sus acciones muestran que tiene el tipo de fe viva y operante por la que Dios imputa justicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, la afirmaci\u00f3n de Santiago de que, al igual que Abraham, los cristianos son justificados por obras (v. 24), no es contraria a la insistencia de Pablo de que los cristianos, como Abraham, son justificados por la fe (Ro. 3:28; 4:1\u20135), sino que su afirmaci\u00f3n es complementaria. Santiago mismo cita Gn. 15:6 con el mismo prop\u00f3sito que Pablo lo hace\u2014para mostrar que fue la fe lo que consigui\u00f3 la aceptaci\u00f3n de Abraham como justo (v. 23; cf. Ro. 4:3ss.; G\u00e1. 3:6ss.). La justificaci\u00f3n que le preocupa a Santiago no es la aceptaci\u00f3n original del creyente por parte de Dios, sino que la vindicaci\u00f3n subsecuente de su profesi\u00f3n de fe por medio de su vida. Santiago difiere de Pablo en terminolog\u00eda, no en pensamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No existe base l\u00e9xica para el punto de vista de Cris\u00f3stomo, Agust\u00edn y los te\u00f3logos medievales cat\u00f3licos de que \u00abjustificar\u00bb significa o connota el sentido de \u00ab<em>hacer<\/em> justo\u00bb (esto es, por medio de la renovaci\u00f3n espiritual subjetiva). La definici\u00f3n tridentina es err\u00f3nea: \u00abno s\u00f3lo el perd\u00f3n de los pecados, sino que tambi\u00e9n la santificaci\u00f3n y la renovaci\u00f3n del hombre interior\u00bb (Sess. VI, ch. vii).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La doctrina paulina de la justificaci\u00f3n. El trasfondo de la doctrina de Pablo era la de la convicci\u00f3n jud\u00eda, universal en ese tiempo, que estaba por venir un d\u00eda de juicio, en el que Dios condenar\u00eda y castigar\u00eda a todos los que hab\u00edan quebrantado sus leyes. Ese d\u00eda terminar\u00eda con el orden actual del mundo e introducir\u00eda una era de oro para aquellos que Dios juzgase como justos. Esta convicci\u00f3n, que se derivaba de las expectaciones prof\u00e9ticas de \u00abel d\u00eda de Jehov\u00e1\u00bb (Am. 5:19ss.; Is. 2:10\u201312; 13:6\u201311; Jer. 46:10; Ab. 15; Zac. 1:14\u20132:3, etc.) y que se desarroll\u00f3 m\u00e1s durante el per\u00edodo intertestamentario bajo la influencia de los apocalipticistas, fue enf\u00e1ticamente confirmada por Cristo (Mt. 11:22ss.; 12:36s., etc.). Pablo afirma que Cristo mismo fue el representante por medio de quien Dios \u00abjuzgar\u00e1 al mundo en justicia\u00bb en \u00abel d\u00eda de la ira y la revelaci\u00f3n del justo juicio de Dios\u00bb (Hch. 17:31; Ro. 2:16). Esto era, por cierto, lo que Cristo declaraba ser (Jn. 5:27ss.).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo establece su doctrina del juicio en Ro. 2:5\u201316. El principio del juicio ser\u00e1 la retribuci\u00f3n exacta (\u00aba cada hombre seg\u00fan sus obras\u00bb, v. 6). La norma ser\u00e1 la ley de Dios. La evidencia ser\u00e1 \u00ablos secretos de los hombres\u00bb (v. 16); el Juez es un escudri\u00f1ador de corazones. Siendo \u00e9l mismo justo, no se debe esperar que justifique a nadie que no sea justo, el que ha guardado su ley (Ro. 2:12\u201313; cf. Ex. 23:7; 1 R. 8:32). Pero la clase de hombres justos no tiene miembros. Ninguno es justo; todos han pecado (Ro. 3:9ss.). La perspectiva es, entonces, una de condenaci\u00f3n universal, para jud\u00edos como para gentiles; ya que el jud\u00edo que quebranta la ley no es m\u00e1s aceptable a Dios que cualquier otro (Ro. 2:17\u201327). Todos los hombres est\u00e1n bajo la ira y la condenaci\u00f3n de Dios (Ro. 1:18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en base a este trasfondo, comprensivamente expuesto en Ro. 1:18\u20133:20, que Pablo proclama la presente justificaci\u00f3n de los pecadores por gracia a trav\u00e9s de la fe en Jesucristo, aparte de las obras y a pesar del dem\u00e9rito (Ro. 3:21ss.). Esta justificaci\u00f3n, aunque individualmente localizada en el momento que un hombre cree (Ro. 4:2; 5:1), es un acto escatol\u00f3gico realizado una vez para siempre, el juicio final es tra\u00eddo al presente. Una vez que la sentencia es dada, es irrevocable. \u00abLa ira\u00bb no tocar\u00e1 al justificado (Ro. 5:9). Aquellos que ahora son aceptos est\u00e1n seguros por siempre. La investigaci\u00f3n que se har\u00e1 delante del trono del tribunal de Cristo (Ro. 14:10\u201312; 2 Co. 5:10) puede privarles de ciertas recompensas (1 Co. 3:15), pero jam\u00e1s de su estado de justificados. Cristo no pondr\u00e1 en duda el veredicto justificador de Dios, s\u00f3lo lo declarar\u00e1, apoyar\u00e1 e implementar\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La justificaci\u00f3n tiene dos caras. Por un lado, significa perd\u00f3n, remisi\u00f3n y la no imputaci\u00f3n de todos los pecados, reconciliaci\u00f3n con Dios y el fin de su enemistad e ira (Hch. 13:39; Ro. 4:6s.; 2 Co. 5:19; Ro. 5:9ss.). Por el otro lado, significa que se le otorga de gracia al hombre el estado de un hombre justo y el t\u00edtulo a todas las bendiciones prometidas al justo: un concepto que Pablo ampl\u00eda ligando la justificaci\u00f3n con la adopci\u00f3n de los creyentes como hijos y herederos de Dios (Ro. 8:14ss.; G\u00e1. 4:4ss.). Parte de su herencia la reciben de inmediato: a trav\u00e9s del don del Esp\u00edritu Santo, por medio del cual Dios los \u00absella\u00bb como su propiedad cuando creen (Ef. 1:13), gozan de la calidad de comuni\u00f3n con Dios que pertenece a la era venidera, y se le llama \u00abvida eterna\u00bb. He aqu\u00ed otra realidad escatol\u00f3gica tra\u00edda al presente: habiendo ya pasado en una forma real por el juicio final, el justificado entra al cielo en la tierra. Por tanto, aqu\u00ed y ahora, la justificaci\u00f3n trae \u00abvida\u00bb (Ro. 5:18), aunque esto sea nada m\u00e1s que gustar un poco de la plenitud de vida y gloria que constituye la \u00abesperanza de la justicia\u00bb (G\u00e1. 5:5) prometida al justo (Ro. 2:7, 10), y a la cual los hijos justificados de Dios pueden mirar con expectaci\u00f3n (Ro. 8:18ss.). Estos dos aspectos de la justificaci\u00f3n aparecen en Ro. 5:1\u20132, donde Pablo dice que la justificaci\u00f3n trae, por un lado, paz con Dios (ya que el pecado ha sido perdonado) y, por el otro, esperanza de la gloria de Dios (porque el creyente es acepto como justo). As\u00ed que, la justificaci\u00f3n significa el restablecimiento permanente a la gracia y privilegio, como tambi\u00e9n una completa remisi\u00f3n de todos los pecados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. La base de la justificaci\u00f3n. La deliberada y parad\u00f3jica declaraci\u00f3n de Pablo en cuanto a que \u00abDios justifica al imp\u00edo\u00bb (Ro. 4:5)\u2014la misma frase se usa en la LXX en Ex. 23:7; Is. 5:23 para referirse al juicio corrompido que Dios no tolerar\u00e1\u2014refleja que estaba consciente que \u00e9ste es el punto que causa sobresaltos. Por cierto, parece estar en grosera contradicci\u00f3n con la presentaci\u00f3n que el AT hace de la justicia esencial de Dios, tal como se revelan en sus acciones de Legislador y Juez\u2014presentaci\u00f3n que Pablo mismo asume en Ro. 1:18\u20133:20. El AT insiste en que Dios es \u00abjusto en todos sus caminos\u00bb (Sal. 145:17), \u00abDios \u2026 sin ninguna iniquidad en \u00e9l\u00bb (Dt. 32:4; cf. Sof. 3:5). La ley de lo justo y lo injusto, en conformidad a la cual consiste la justicia, tiene su ser y cumplimiento en \u00e9l. Su ley revelada, \u00absanta, justa y buena\u00bb como es (Ro. 7:12; cf. Dt. 4:8; Sal. 19:7\u20139), refleja su car\u00e1cter, porque \u00e9l \u00abama\u00bb la justicia prescrita (Sal. 11:7; 33:5) y \u00abodia\u00bb la injusticia prohibida (Sal. 5:4\u20136; Is. 61:8; Zac. 8:17). Como Juez, \u00e9l declara su justicia \u00abvisitando\u00bb en juicio retributivo la idolatr\u00eda, la irreligi\u00f3n, la inmoralidad y la conducta inhumana a trav\u00e9s de todo el mundo (Jer. 9:24; Sal. 9:5ss., 15ss.; Am. 1:3\u20133:2, etc.). \u00abDios es juez justo, y Dios est\u00e1 airado contra el imp\u00edo todos los d\u00edas\u00bb (Sal. 7:11). Ning\u00fan malhechor pasa desapercibido (Sal. 94:7\u20139); todos reciben lo que merecen (Pr. 24:12). Dios odia el pecado, y las demandas de su propia naturaleza le obligan a derramar \u00abira\u00bb y \u00abfuria\u00bb sobre los que complacientemente se entregan a \u00e9l (cf. el lenguaje de Is. 1:24; Jer. 6:11; 30:23s.; Ez. 5:13ss.; Dt. 28:63). Cuando as\u00ed lo hace, revela gloriosamente su justicia (cf. Is. 5:16; 10:22); ser\u00eda desprestigiar su justicia si as\u00ed no lo hiciese. Parece inconcebible que un Dios que ha revelado en esta forma una ira justa e inflexible contra la impiedad humana (Ro. 1:18) pudiera justificar al imp\u00edo. A pesar de todo, Pablo toma al toro por los cuernos y afirma, no s\u00f3lo que Dios lo hace, sino que lo hace en una manera designada \u00abpara manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que \u00e9l sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jes\u00fas\u00bb (Ro. 3:25s.). La afirmaci\u00f3n es enf\u00e1tica, ya que el punto es crucial. Pablo dice que el evangelio que pareciera proclamar la violaci\u00f3n que Dios hace de su justicia es realmente la revelaci\u00f3n de su justicia. Lejos de levantar un problema de teodicea, realmente lo resuelve; ya que dice en forma expl\u00edcita, cosa que el AT nunca dijo, cu\u00e1l es la base justa sobre la que Dios perdon\u00f3 y acept\u00f3 a los creyentes antes del tiempo de Cristo, como tambi\u00e9n desde que \u00e9l vino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos (p. ej. Anderson, Scott, Dodd) ponen en duda esta ex\u00e9gesis de Ro. 3:25 y afirman que aqu\u00ed \u00abjusticia\u00bb significa \u00abacci\u00f3n salvadora\u00bb en base a que en Is. 40\u201355 las palabras \u00abjusticia\u00bb y \u00absalvaci\u00f3n\u00bb son usadas en forma sin\u00f3nima (Is. 45:8, 19\u201325; 46:13; 51:3\u20136, etc.). Esto elimina la teodicea; todo lo que Pablo dice es, seg\u00fan este punto de vista, que Dios muestra que ahora salva pecadores. Las palabras \u00abjusto y\u00bb del v. 26, lejos de afirmar el punto crucial de que Dios justifica pecadores justamente, nada a\u00f1adir\u00edan a su significado, y podr\u00edan omitirse sin p\u00e9rdida alguna. Con todo, aparte de todos los aprietos exeg\u00e9ticos espec\u00edficos que esto crea (para lo cual v\u00e9ase Vincent Taylor, <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">ExpT<\/a><\/em> 50, 295ss.), la hip\u00f3tesis parece no tener base alguna, porque (1) Las referencias que el AT hace de la justicia de Dios normalmente denotan su justicia retributiva (el uso que como prueba se saca de Isa\u00edas no es t\u00edpico), y (2) estos vers\u00edculos son la continuaci\u00f3n de una discusi\u00f3n que se preocup\u00f3 s\u00f3lo (desde 1:18 adelante) de la revelaci\u00f3n que Dios hace de su justicia <em>juzgando y castigando el pecado<\/em>. Estas consideraciones establecen decididamente aqu\u00ed el sentido forense. \u00abEl problema principal con el que Pablo est\u00e1 tratando es c\u00f3mo puede Dios ser \u00e9l mismo reconocido como justo y, a la vez, como aquel que declara justos a los creyentes en Cristo\u00bb (Vincent Taylor, <em>art. cit.<\/em>, p. 299). Pablo (tal como se sugiere) no ha dejado atr\u00e1s el aspecto forense. La relaci\u00f3n del pecador hacia Dios como el Legislador y Juez es todav\u00eda el tema aqu\u00ed. Lo que est\u00e1 diciendo en este p\u00e1rrafo (Ro. 3:21\u201326) es que el evangelio revela un camino por el cual el pecador puede ser justificado sin que con ello se insulte a la justicia divina, la cual, como ya se demostr\u00f3 (1:18\u20133:20), condena todo pecado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tesis de Pablo es que Dios justifica a los pecadores sobre una base justa, a saber, que las demandas de la ley de Dios sobre ellos han sido satisfechas plenamente. La ley no fue alterada o suspendida o despreciada para que fuesen justificados sino cumplida\u2014por Jes\u00fas, quien actu\u00f3 en su nombre. Al servir a Dios en forma perfecta, Cristo cumpli\u00f3 la ley perfectamente (Mt. 3:15). Su obediencia culmin\u00f3 en la muerte (Fil. 2:8). Tomando el lugar de los hombres, \u00e9l llev\u00f3 sobre s\u00ed la pena impuesta por la ley (G\u00e1. 3:13) para hacer propiciaci\u00f3n por sus pecados (Ro. 3:25). Sobre la base de la obediencia de Cristo, Dios no imputa pecado sino que imputa justicia a los pecadores que creen (Ro. 4:2\u20138; 5:19). La \u00abjusticia de Dios\u00bb (esto es, la justicia <em>que viene de<\/em> Dios, v\u00e9ase Fil. 3:9) se les otorga como una d\u00e1diva libre (Ro. 1:17; 3:21s.; 5:17; cf. 9:30; 10:3\u201310), es decir, reciben de Dios el derecho y la promesa que ser\u00e1n tratados, ya no mas como pecadores, sino como justos. De esta forma, vienen a ser \u00abla justicia de Dios\u00bb en aquel que \u00abno conoci\u00f3 pecado\u00bb en forma personal y por medio de \u00e9l, pero que fuera \u00abhecho pecado\u00bb representativamente (tratado como pecador y castigado) y en su lugar (2 Co. 5:21). El concepto est\u00e1 expresado en la teolog\u00eda protestante cl\u00e1sica por medio de la frase \u00abla imputaci\u00f3n de la justicia de Cristo\u00bb, esto es, que los creyentes son justos (Ro. 5:19) y tienen justicia (Fil. 3:9) delante de Dios por ninguna otra raz\u00f3n que la que Cristo, su Cabeza, fue justo delante de Dios, y ellos son uno con \u00e9l, part\u00edcipes en su posici\u00f3n y aceptaci\u00f3n. Dios los justifica pronunciando sobre ellos, a causa de Cristo, el veredicto que mereci\u00f3 la obediencia de Cristo. Dios los declara justos, porque los cuenta por justos, y los considera justos, no por considerar que ellos hayan guardado su ley en forma personal (lo que ser\u00eda un juicio falso), sino porque los considera unidos a aquel que s\u00ed la guard\u00f3 en forma representativa (y esto es un juicio verdadero). Para Pablo, la uni\u00f3n con Cristo no es fantas\u00eda sino un hecho\u2014el hecho b\u00e1sico del cristianismo; y la doctrina de la justicia imputada es s\u00f3lo la exposici\u00f3n que Pablo hace de su aspecto forense (Ro. 5:12ss.). De manera que, la relaci\u00f3n de pacto que hay entre Cristo y su pueblo es la base sobre la cual los pecadores son tenidos por justos y justamente justificados por la justicia de su Salvador. \u00c9sta es la teodicea de Pablo en cuanto a la base de la justificaci\u00f3n.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Fe y justificaci\u00f3n. Pablo dice que los creyentes son justificados <em>dia piste\u014ds<\/em> (Ro. 3:25), <em>pistei<\/em> (Ro. 3:28) y <em>ek piste\u014ds<\/em> (Ro. 3:30). El dativo y la preposici\u00f3n <em>dia<\/em> representa la fe como instrumento por el cual nos apropiamos de Cristo y su justicia; la preposici\u00f3n <em>ek<\/em> muestra que la fe es lo que ocasiona y l\u00f3gicamente precede a nuestra justificaci\u00f3n personal. Pablo jam\u00e1s dice, y \u00e9l lo negar\u00eda, que los creyentes son justificados <em>dia pistin<\/em>, a causa de la fe. Si la fe fuera la base de la justificaci\u00f3n, la fe ser\u00eda por cierto una obra meritoria, y el mensaje evang\u00e9lico ser\u00eda, despu\u00e9s de todo, otra versi\u00f3n de la salvaci\u00f3n por obras\u2014doctrina a la que Pablo se opone, no importa la forma que tome, como a algo que es irreconciliable con la gracia, destructivo espiritualmente (cf. Ro. 4:4; 11:6; G\u00e1. 4:21\u20135:12). Pablo considera la fe no como si ella misma fuera nuestra justicia justificante, sino m\u00e1s bien como la mano vac\u00eda y extendida que recibe justicia al recibir a Cristo. Pablo encuentra en Hab. 2:4 (citado en Ro. 1:17 y G\u00e1. 3:11) la afirmaci\u00f3n m\u00e1s esencial de que s\u00f3lo por medio de la fe cualquier hombre ser\u00e1 considerado justo por Dios, y, por tanto, como merecedor de la vida. Esta afirmaci\u00f3n est\u00e1 impl\u00edcita en la promesa que el piadoso (\u00abel justo\u00bb) gozar\u00e1 del continuo favor (\u00abvida\u00bb) de Dios a trav\u00e9s de su lealtad de fe que tiene en Dios (que es el punto que desea destacar Habacuc, seg\u00fan el contexto. El ap\u00f3stol tambi\u00e9n usa Gn. 15:6 (\u00abCrey\u00f3 Abraham a Dios, y le fue contado por justicia\u00bb) para probar el mismo punto (v\u00e9ase G\u00e1. 3:6; Ro. 4:3ss.). Es claro que cuando Pablo parafrasea este vers\u00edculo como si ense\u00f1ara que la fe de Abraham fue tenida por justicia (Ro. 4:5, 9, 22), lo \u00fanico que quiere que entendamos es que la fe\u2014la decisiva confianza en la gracia y promesa de Dios (vv. 18ss.)\u2014fue la ocasi\u00f3n y el medio por el cual le fuera imputada la justicia. No se insin\u00faa aqu\u00ed de ninguna manera que la fe es la base de la justificaci\u00f3n. Pablo no habla de la base de la justificaci\u00f3n en este contexto, sino s\u00f3lo de c\u00f3mo obtenerla. La convicci\u00f3n de Pablo es que ning\u00fan hijo de Ad\u00e1n jam\u00e1s llegar\u00e1 a ser justo delante de Dios salvo en base a la justicia del \u00faltimo Ad\u00e1n, el segundo representante del hombre (Ro. 5:12\u201319); y es esta justicia la que se imputa a los hombres cuando creen.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los te\u00f3logos del ala racionalista y moralista del protestantismo\u2014socinianos, arminianos y algunos liberales modernos\u2014creen que lo que Pablo quiere decir es que Dios considera la fe del hombre como justicia (sea porque cumple con una supuesta nueva ley, o porque, como la semilla de toda virtud cristiana, contiene el germen y el potencial de alg\u00fan futuro cumplimiento de la ley original de Dios, o bien porque simplemente es el agrado soberano de Dios tratar la fe como justicia, aunque no sea justicia; y que Dios perdona y acepta a los pecadores sobre la base de su fe). En consecuencia, estos te\u00f3logos niegan la imputaci\u00f3n de la justicia de Cristo a los creyentes en el sentido antes explicado, y rechazan todo el concepto de pacto de la obra mediadora de Cristo. Lo m\u00e1s que pueden decir es que la justicia de Cristo fue la causa indirecta de la aceptaci\u00f3n de la fe del hombre como justicia, en el sentido que ella cre\u00f3 una situaci\u00f3n en la que esta aceptaci\u00f3n se hizo posible. (Los pensadores de la tradici\u00f3n sociniana ni siquiera dir\u00e1n esto, ya que piensan que dicha situaci\u00f3n siempre existi\u00f3 y que la obra de Cristo no tiene ninguna referencia hacia Dios). Teol\u00f3gicamente, el defecto de todos estos puntos de vista es que no hacen la satisfacci\u00f3n de la ley la base para la aceptaci\u00f3n. No consideran la justificaci\u00f3n como un acto judicial en el que se ejecuta la ley, sino como un acto soberano de un Dios que se coloca por sobre la ley y que es libre para prescindir de ella, o para cambiarla, seg\u00fan le plazca. La sugerencia es que Dios no est\u00e1 obligado a su propia ley: los estatutos preceptivos y penales no expresan las demandas inmutables y necesarias de su propia naturaleza, sino que por misericordia \u00e9l puede mitigarlos o cambiarlos sin que \u00e9l deje de ser lo que \u00e9l es. Este parece ser, sin embargo, un concepto totalmente contrario a la Escritura.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La doctrina en la historia. El inter\u00e9s en la justificaci\u00f3n var\u00eda seg\u00fan la importancia que se le d\u00e9 a la insistencia escritural sobre que la relaci\u00f3n del hombre para con Dios est\u00e1 determinada por la ley (v\u00e9ase), y que por necesidad los pecadores est\u00e1n bajo la ira (v\u00e9ase) y la condenaci\u00f3n de Dios. Esto fue tomado m\u00e1s en serio al final del medioevo que lo que fue desde la \u00e9poca apost\u00f3lica; no obstante, se trat\u00f3 de buscar la aceptaci\u00f3n por medio de penitencia y buenas obras meritorias. Los reformadores predicaron la justificaci\u00f3n por la sola gracia en base a la sola justicia de Cristo, y pusieron la doctrina de Pablo en declaraciones plenamente confesionales. El per\u00edodo cl\u00e1sico de la doctrina fueron los siglos diecis\u00e9is y diecisiete. El liberalismo disemin\u00f3 la idea que la actitud de Dios hacia todos los hombres es una de afecto paternal que no est\u00e1 condicionada por las demandas de la ley penal; de esta manera, el inter\u00e9s por la justificaci\u00f3n del pecador por el Juez divino se cambi\u00f3 por el pensamiento del perd\u00f3n y rehabilitaci\u00f3n del hijo prodigo por su divino Padre. Se ha dado una amplia negativa a la validez de las categor\u00edas forenses para expresar la relaci\u00f3n salvadora que tiene el hombre para con Dios. Los pensadores neortodoxos parecen aun m\u00e1s seguros que hay un sentido de culpabilidad en el hombre en lugar de una ley penal en Dios, y se inclinan a hacer eco de esta negativa, alegando que las categor\u00edas legales oscurecen la calidad personal de esta relaci\u00f3n. En consecuencia, la doctrina paulina de la justificaci\u00f3n ha recibido poco \u00e9nfasis fuera de los c\u00edrculos evang\u00e9licos, aunque se puede ver un nuevo \u00e9nfasis en algunas recientes obras l\u00e9xicas en los nuevos luteranos y en la <em>Dogmatics<\/em> de Karl Barth.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a) L\u00e9xicas y exeg\u00e9ticas: Arndt; Quell y Schrenk, <em>Righteousness<\/em> (de <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">TWNT<\/a><\/em>); Sanday and Headlam, <em>Romans<\/em>, pp. 24ss.; E.D. Burton, <em>Galatians<\/em>, pp. 460ss.; C.H. Dodd, <em>The Bible and the Greeks<\/em>, pp. 42\u201359; L. Morris, <em>The Apostolic Preaching of the Cross<\/em>, pp. 224ss.; V. Taylor, <em>Forgiveness and Reconciliation<\/em>, pp. 29s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) Hist\u00f3ricas y sistem\u00e1ticas: Luther, <em>Galatians<\/em>; Calvin, <em>Institutes<\/em>, III, xi\u2013xviii; J. Owen, <em>Justification by Faith<\/em>; J. Buchanan, <em>The Doctrine of Justification<\/em>, W. Cunningham, <em>Historical Theology<\/em>, II, pp. 1\u2013120; A. Ritschl, <em>Critical History of \u2026 Justification<\/em>; C. Hodge, <em>Systematic Theology<\/em>, III, pp. 114\u2013212; Karl Barth, <em>Church Dogmatics<\/em>, IV, I, Sec. 61.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">James I. Packer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">LXX <\/a>Septuagint<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>ExpT <\/em><\/a><em>The Expository Times<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>TWNT <\/em><\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (344). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hecho b\u00e1sico de la religi\u00f3n b\u00edblica es que Dios perdona y acepta a los pecadores creyentes (v\u00e9ase Sal. 32:1\u20135; 130; Lc. 7:47ss., 18:9\u201314; Hch. 10:43; 1 Jn. 1:7\u20132:2). La doctrina de Pablo de la justificaci\u00f3n por la fe es una exposici\u00f3n anal\u00edtica de este hecho en la plenitud de sus conexiones teol\u00f3gicas. Como Pablo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/justo-justificar-justificacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJUSTO, JUSTIFICAR, JUSTIFICACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22019","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22019","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22019"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22019\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22019"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22019"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22019"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}