{"id":22029,"date":"2016-02-05T15:08:25","date_gmt":"2016-02-05T20:08:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mal-malo-2\/"},"modified":"2016-02-05T15:08:25","modified_gmt":"2016-02-05T20:08:25","slug":"mal-malo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mal-malo-2\/","title":{"rendered":"MAL, MALO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">El mal es lo malo (mal moral) o lo da\u00f1ino (mal natural). El mal natural, aunque distinto del mal moral, no est\u00e1 separado de \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la Biblia, el mal natural es la consecuencia del mal moral. Al principio, aun sin pecado, el hombre es puesto en el huerto del Ed\u00e9n en donde vive en una relaci\u00f3n arm\u00f3nica con su Creador, su esposa y sus animales. Existe la posibilidad de la vida eterna. El \u00abd\u00eda\u00bb que \u00e9l desobedece a Dios, es decir, comete el mal moral, es cubierto de verg\u00fcenza, confusi\u00f3n y ansiedad, condenado por Dios y expulsado del huerto. El hombre debe sacar el fruto de la tierra, y la mujer, el de su vientre con dolor (Gn. 3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este punto de vista prevalece a trav\u00e9s del AT (Dt. 27:14s.; Sal. 1; Pr. 14:31; Mal. 4:1\u20136). Aunque Job estaba convencido, al principio, que el sufrimiento natural hab\u00eda venido a \u00e9l sin merecerlo; al final, se humilla a s\u00ed mismo ante la censura divina (Job 42:1\u20136). Los profetas predicen el advenimiento del Mes\u00edas cuya justicia har\u00e1 retornar el orden natural al estado ed\u00e9nico (Is. 11:1\u20139; Os. 2:18). La experiencia de Job presenta en forma biogr\u00e1fica lo que afirma el Sal. 91 did\u00e1cticamente: que la plaga \u00abno tocar\u00e1 tu morada\u00bb, es decir, que aunque existe el mal natural en este mundo pecaminoso, no tiene el poder de da\u00f1ar el alma de las personas piadosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este mismo tema est\u00e1 contenido en la ense\u00f1anza de Cristo cuya doctrina puede resumirse en cinco puntos. Primero, el pecado y el castigo est\u00e1n interrelacionados. Su revelaci\u00f3n del infierno es pertinente aqu\u00ed (Mt. 10:28; 23:33; Lc. 16:23). Los galileos sobre los que cay\u00f3 la torre (Lc. 13:1s.), aunque no eran m\u00e1s pecadores que los dem\u00e1s, se entend\u00eda que hab\u00edan sido pecadores y deb\u00edan servir de advertencia al resto de la humanidad pecadora. En segundo lugar, la cancelaci\u00f3n del pecado elimina el castigo. Esto es especialmente claro en la sanidad del paral\u00edtico (Mr. 2:3s.). Tercero, la fe es necesaria para recibir este perd\u00f3n y liberaci\u00f3n (Mt. 9:22; Mr. 6:56; Lc. 8:48; 17:19). Cuarto, el prop\u00f3sito de alg\u00fan sufrimiento puede ser benigno. Esto se revela especialmente en el caso del hombre nacido ciego (Jn. 9:1ss.), en que la aflicci\u00f3n particular que vino sobre \u00e9l era para que en su sanidad se revelara la gloria de Dios en Cristo. En quinto lugar, la resurrecci\u00f3n de los cuerpos de los justos y de los malvados se efect\u00faa de modo que cada grupo se ubique en el estado natural apropiado a su estado moral (Jn. 5:29). El resto del NT, especialmente Pablo, mantiene la misma doctrina. \u00abLa ira de Dios\u00bb se revela contra los imp\u00edos (Ro. 1:18). \u00abLa paga del pecado es muerte\u00bb (Ro. 6:23). La muerte aqu\u00ed mencionada representa no \u00fanicamente el mal natural \u00faltimo de la vida temporal sino tambi\u00e9n la existencia eterna, porque se contrasta con la vida eterna que est\u00e1 en Cristo. Juan cierra el NT (Ap. 22:14, 15) con una visi\u00f3n apocal\u00edptica del mundo que viene donde hay un lugar lleno de mal moral y natural o sufrimiento (infierno) y un lugar lleno de bondad moral y natural o de bendici\u00f3n (cielo). As\u00ed, la Biblia representa a Dios como permitiendo el mal moral y su consecuencia, el mal natural (cf. especialmente Ro. 8:22s.), y restaurando a algunas personas a un estado de bondad moral y de bienaventuranza natural. Seg\u00fan Pablo, todo esto es para revelar su poder en vasos de ira (v\u00e9ase); as\u00ed como no menos su gracia, en vasos de misericordia (Ro. 9:22, 23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desarrollo extrab\u00edblico muestra una variedad considerable. Agust\u00edn refleja la teodicea de Pablo (<em>La Ciudad de Dios<\/em>, especialmente XI) al igual que Tom\u00e1s de Aquino y Calvino. Aunque la tradici\u00f3n paulino-agustiniana ve este doble prop\u00f3sito del mal, una tradici\u00f3n que va desde Or\u00edgenes hasta Karl Barth ve \u00fanicamente un prop\u00f3sito benigno. La maldad de los hombres se interpreta como funcional hacia el bien; y la ira de Dios como un aspecto de su amor (cf. art\u00edculo sobre el <em>Universalismo<\/em>). Este universalismo optimista, compartido en gran parte por el fil\u00f3sofo Leibniz, est\u00e1 en completa oposici\u00f3n al pesimismo de Schopenhauer y von Harymann quienes encuentran en el mal lo \u00faltimo. La otra filosof\u00eda del mal est\u00e1 comprendida en el dualismo del zoroastrismo (v\u00e9ase) donde sin embargo, el principio del bien termina imponi\u00e9ndose al final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El optimismo del universalismo o el pesimismo de Schopenhauer niegan el realismo de la Biblia, lo que los lleva a un irreducible mal \u00abirracional\u00bb. Un grupo sacrifica la bondad de Dios ante su poder; el otro, su poder ante su bondad. Uno afirma que Dios es muy poderoso y si no impide el mal es porque es del todo bueno. El otro dice: Dios es ciertamente bueno y ya que no previene el mal, no debe ser tan poderoso. \u00c9l desea eliminar el mal, y parcialmente tiene \u00e9xito en su cometido, pero no completamente. Plat\u00f3n encontr\u00f3 una materia recalcitrante aparte de Dios que imped\u00eda la expresi\u00f3n plena de la Idea superior de lo Bueno. E.S. Brightman internaliz\u00f3 el elemento recalcitrante que \u00e9l llamo \u00ablo dado\u00bb y vio un \u00abDios finito\u00bb en lucha consigo mismo. Pero tanto si se trata de un dualista como Plat\u00f3n, un m\u00edstico como Boehme, un pragm\u00e1tico como William James, o te\u00edstas limitados, como Brightman y Berdyaev, todos ellos resuelven el problema del mal cediendo en alguno de los atributos de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Dios<\/em><em>, <\/em><em>Teodicea<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">August\u00edn, <em>La ciudad de Dios<\/em> y <em>Enchiridion<\/em>; J.S. Candlish, <em>The Biblical Doctrine of Sin<\/em>; J. Edwards, <em>The Great Christian Doctrine of Original Sin<\/em>; G.W. Leibniz, <em>Th\u00e9odic\u00e9e<\/em>; C.S. Lewis, <em>The Problem of Pain<\/em>; Julius Mueller, <em>The Christian Doctrine of Sin<\/em>; R.A. Tsanoff, <em>Nature of Evil<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">John H. Gerstner<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (373). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>(heb. <\/span><span style=''>ra&#723;<\/span><span lang=ES style=''>; gr. <\/span><span style=''>kakos, pon&#275;ros, faulos<\/span><span lang=ES style=''>). El significado del vocablo mal es m\u00e1s amplio que el de *pecado. La palabra heb. viene de una ra\u00edz que significa \u201cda\u00f1ar\u201d, \u201cromper en pedazos\u201d; e. d. se trata de algo que se rompe y, en consecuencia, pierde todo su valor. Esencialmente significa aquello que es desagradable, ofensivo. Esta palabra liga entre s\u00ed la mala acci\u00f3n y sus consecuencias. En el NT <\/span><span style=' '>kakos<\/span><span style=''> <span lang=ES>y <\/span><\/span><span style=''>pon&#275;ros<\/span><span lang=ES style=''> significan, respectivamente, la cualidad del mal en su naturaleza esencial, y sus perniciosos efectos o influencia; Se usa tanto en sentido f\u00edsico como moral. Aunque estos aspectos son diferentes, con frecuencia existe una relaci\u00f3n \u00edntima entre ellos. Muchos males f\u00edsicos se deben a males morales; el sufrimiento y el pecado no est\u00e1n necesariamente relacionados en casos individuales, pero el ego\u00edsmo y el pecado humanos explican buena parte de los males existentes en el mundo. Aunque toda maldad debe ser castigada, no todos los males f\u00edsicos son castigados por maldades cometidas (Lc. 13.2, 4; Jn. 9.3; cf. Job).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Mal f\u00edsico<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los profetas consideraban que Dios era la causa \u00faltima del mal expresada en dolor, sufrimiento, o desastre. En su soberan\u00eda tolera el mal en el universo, aunque lo somete a su dominio y lo utiliza en su administraci\u00f3n del mundo. Se utiliza para castigar la iniquidad individual y nacional (Is. 45.7; Lm. 3.38; Am. 3.6). El mundo debe caracterizarse por el orden para que pueda ser escenario de la vida moral del hombre; de otra manera habr\u00eda caos. Cuando los seres humanos violan las leyes b\u00e1sicas de Dios, experimentan la repercusi\u00f3n de sus acciones, que pueden adoptar la forma de aflicciones penales o retributivas (Mt. 9.2; 23.35; Jn. 5.14; Hch. 5.5; 13.11). La \u201cvenganza\u201d divina en forma de dolor o pena no representa ninguna pasi\u00f3n inicua en Dios. El dolor puede tener el efecto de despertar al hambre malo a la realidad; hasta ese momento \u201cvive encerrado en una ilusi\u00f3n\u201d (C. S. Lewis, <i>El problema del sufrimiento<\/i>, pp. 111). La \u201cvanidad\u201d (infructuosidad, Ro. 8.19\u201323) actual de la naturaleza es su marca de maldad, y la tierra est\u00e1 bajo maldici\u00f3n (Gn. 3.17\u201318). El sufrimiento cristiano, sea en forma de problemas o persecuci\u00f3n, es permitido divinamente con fines de bendici\u00f3n espiritual (Stg. 1.2\u20134; 1 P. 1.7; etc.). Es disciplinario, no penal; ni puede separar del amor de Dios (Ro. 8.38\u201339); prepara para la gloria (Ro. 8.18; 2 Co. 4.16\u201318; Ef. 3.13; Ap. 7.14). El sufrimiento y el dolor despiertan simpat\u00eda y sentimientos de bondad en los hombres, poni\u00e9ndolos en comuni\u00f3n con los prop\u00f3sitos de Dios de vencer al mal.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Mal moral<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Dios est\u00e1 separado de todo mal y de ninguna manera es responsable del mismo. El mal moral surge de las inclinaciones pecaminosas del hombre (Stg. 1.13\u201315). Los hijos de Israel repetidamente \u201chicieron lo malo\u201d y sufrieron las consecuencias (Jue. 2.11; 1 R. 11.6, etc.). En el fondo de toda la historia hay un conflicto espiritual con los poderes del mal (Ef. 6.10\u201317; Ap. 12.7\u201312), siendo \u201cel malo\u201d la personificaci\u00f3n misma de la iniquidad (Mt. 5.37; 6.13; 13.19, 38; Jn. 17.15; Ef. 6.16; 2 Ts. 3.3; 1 Jn. 2.13\u201314; 3.12; 5.18\u201319). El poder de Satan\u00e1s est\u00e1 bajo el control divino (cf. Job 1\u20132), y finalmente ser\u00e1 quebrantado (He. 2.14; Ap. 12.9\u201311).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Dios est\u00e1 en contra del mal, pero su existencia constituye a menudo piedra de tropiezo para creer en un Dios de amor. S\u00f3lo puede atribuirse al abuso del libre albedr\u00edo de parte de los seres creados, sean estos angelicales o humanos. Toda la actividad salvadora de Dios est\u00e1 dedicada a resolver el problema del mal. Durante su vida, Cristo combati\u00f3 sus manifestaciones de dolor y pena (Mt. 8.16\u201317); pero la cruz es la respuesta final de Dios al problema del mal. All\u00ed se demostr\u00f3 su amor de manera suprema (Ro. 5.8; 8.32) en la identificaci\u00f3n del Se\u00f1or con el mundo sufriente al cargar con el pecado. El cambio moral que el evangelio produce en los hombres es evidencia de la realidad del triunfo de Cristo sobre todos los poderes malignos (Col. 2.15; 1 Jn. 3.8), y por lo tanto de la victoria final de Dios. El mal ser\u00e1 eliminado del universo, y la creaci\u00f3n compartir\u00e1 con el hombre redimido su glorioso destino. Tanto el mal f\u00edsico como el mal moral ser\u00e1n desterrados eternamente (Ap. 21.1\u20138).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> C. S. Lewis, <i>El problema del sufrimiento<\/i>; L. Coenen, \u201cMalo\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, 1985, t(t). III, pp. 22\u201328; B. G\u00e4rtner, \u201cSufrimiento\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, 1985, t(t). IV, pp. 236\u2013245; C. Michalson, <i>Fe para crisis personales<\/i>, 1966; D. S\u00f6lle, <i>Sufrimiento<\/i>, 1978; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). II, pp. 352\u2013364.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>C. S. Lewis, <i>The Problem of Pain<\/i>, 1940; C. E. M. Joad, <i>God and Evil<\/i>, 1943; J. S. Whale, <i>The Christian Answer to the Problem of Evil<\/i>, 1936; James Orr, <i>The Christian View of God and the World<\/i>, 1897; A. M. Farrer, <i>Love Almighty and Ills Unlimited<\/i>, 1962; O. F. Clarke, <i>God and Suffering<\/i>, 1964; J. Hick, <i>Evil and the God of Love<\/i>, 1966; J. W. Wenham, <i>The Goodness of God<\/i>; 1974; <i>TDNT <\/i>3, pp. 469\u2013484; 6, pp. 546\u2013566; <etiqueta id=\"#_ftn133\" name=\"_ftnref133\" title=\"\"><i>NIDNTT <\/i><\/etiqueta>1, pp. 561\u2013567.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn134\" name=\"_ftnref134\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>G.C.D.H.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mal es lo malo (mal moral) o lo da\u00f1ino (mal natural). 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