{"id":22061,"date":"2016-02-05T15:09:32","date_gmt":"2016-02-05T20:09:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/oraciones-por-los-muertos\/"},"modified":"2016-02-05T15:09:32","modified_gmt":"2016-02-05T20:09:32","slug":"oraciones-por-los-muertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/oraciones-por-los-muertos\/","title":{"rendered":"ORACIONES POR LOS MUERTOS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Ning\u00fan pasaje del Antiguo o Nuevo Testamento celebra o implica esta pr\u00e1ctica. Del \u00fanico pasaje en la ap\u00f3crifa que parece aludir a esto, puede decirse que el texto, la traducci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n de 2 Macabeos 12:4\u20136 son inciertos y que hay considerable evidencia que el juda\u00edsmo ortodoxo del per\u00edodo intertestamentario rechaz\u00f3 las oraciones por los muertos. En las Escrituras can\u00f3nicas se habla que al morir el alma del cristiano va de inmediato a estar \u00abcon Cristo\u00bb (2 Co. 5:6; Fil. 1:23); el Se\u00f1or prometi\u00f3 el para\u00edso para \u00abhoy\u00bb al ladr\u00f3n arrepentido (Lc. 24:43). Las Escrituras se refieren siempre a la muerte como el fin del per\u00edodo probatorio del hombre; despu\u00e9s de la muerte, incluso antes de la resurrecci\u00f3n del cuerpo y del juicio final, el alma se encuentra en un estado permanente de bienaventuranza o de miseria (v\u00e9ase especialmente Lc. 16:19\u201331). De ah\u00ed que las oraciones por los muertos sean irrelevantes e innecesarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Padres Apost\u00f3licos no mencionan las oraciones por los muertos. La costumbre parece haber surgido en la iglesia a fines del segundo siglo. En la iglesia de Roma, la pr\u00e1ctica es una parte integral de un err\u00f3neo sistema de salvaci\u00f3n y la cual est\u00e1 particularmente conectada con la ense\u00f1anza romana del purgatorio, indulgencias y las misas. Las liturgias y confesiones de las iglesias protestantes no admiten las oraciones por los muertos.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Raymond Johnston<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (435). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El asunto ser\u00e1 tratado bajo los siguientes tres encabezados:\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Exposici\u00f3n General y Prueba\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 Argumentos de la Escritura<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 Argumentos de la Tradici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">1.3 Objeciones Alegadas<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">2 Preguntas de Detalle<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">3 Pr\u00e1ctica en las Iglesias Irlandesa y Brit\u00e1nica<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Exposici\u00f3n General y Prueba<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ense\u00f1anza cat\u00f3lica respecto a las oraciones por los difuntos est\u00e1 inseparablemente ligada a la doctrina del purgatorio y a la doctrina m\u00e1s general de la Comuni\u00f3n de los Santos, la cual es un art\u00edculo del Credo de los Ap\u00f3stoles.  La definici\u00f3n del Concilio de Trento (Ses. XXV), \u201cque el purgatorio existe, y que las almas detenidas all\u00ed son ayudadas por los sufragios de los fieles, pero especialmente por el sacrificio aceptable del altar\u201d, es meramente un reestablecimiento en resumen de la ense\u00f1anza tradicional que ya aparec\u00eda contenida en m\u00e1s de una f\u00f3rmula autoritativa&#8212;como en el credo prescrito por los valdenses convertidos por el Papa Inocencio III en 1210 (Denzinger, Enchiridion, n. 3 73) y m\u00e1s completamente en la profesi\u00f3n de fe aceptada por Miguel Pale\u00f3logo para los griegos en el Segundo Concilio Ecum\u00e9nico de Florencia en 1439:  \u201c[Nosotros definimos], asimismo, que si el penitente verdadero muere en el amor de Dios antes de haber hecho satisfacci\u00f3n por sus pecados de comisi\u00f3n u omisi\u00f3n, mediante frutos dignos de penitencia, sus almas son purificadas despu\u00e9s de la muerte por los sufrimientos del purgatorio; y que para el alivio de estos sufrimientos ellos se benefician de los sufragios de los fieles en esta vida, esto es, por la Misa, oraciones, limosnas y por otros ejercicios de piedad, que usualmente realizan los fieles por los dem\u00e1s seg\u00fan la pr\u00e1ctica (\u201cinstituta\u201d) de la Iglesia\u201d (ibid., n. 588).  Por lo tanto, bajo \u201csufragios\u201d por los muertos, que consideran leg\u00edtimos y eficaces, se incluyen no s\u00f3lo s\u00faplicas formales, sino toda clase de obras piadosas que puedan ser ofrecidas para el beneficio espiritual de otros, y es en este sentido comprehensivo que hablamos de oraciones en el presente art\u00edculo.  Como es claro por esta declaraci\u00f3n general, la Iglesia no reconoce la limitaci\u00f3n sobre la que los protestantes modernos insisten, que las oraciones por los muertos, mientras que son leg\u00edtimas y recomendables como pr\u00e1ctica privada, se deben excluir de los oficios p\u00fablicos.  La m\u00e1s eficaz de todas las oraciones, seg\u00fan la ense\u00f1anza cat\u00f3lica, es el oficio esencialmente p\u00fablico, el Sacrificio de la Misa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como prueba de esta doctrina hallamos, en primer lugar, que es parte integral de la gran verdad general que llamamos Comuni\u00f3n de los Santos.  Esta verdad es el complemento en el orden sobrenatural de la ley natural de la solidaridad humana.  Los hombres no son unidades aisladas en la vida de la gracia, no m\u00e1s que en la vida civil y dom\u00e9stica.  Como hijos en el Reino de Dios, ellos son como una gran familia bajo la amorosa paternidad de Dios; como miembros del Cuerpo M\u00edstico de Cristo est\u00e1n incorporados a \u00c9l, su cabeza com\u00fan, pero unidos todos entre s\u00ed, no s\u00f3lo por v\u00ednculos sociales visibles y cooperaci\u00f3n externa, sino por lazos invisibles de amor y simpat\u00eda mutuos, y por una efectiva cooperaci\u00f3n en la vida interior de la gracia.  Cada uno es en cierto grado el beneficiario de las actividades espirituales de los dem\u00e1s, de sus oraciones, y buenas obras, sus m\u00e9ritos y satisfacciones; este grado no se puede medir completamente por aquellos modos indirectos en los que trabaja la ley de solidaridad en otros casos, ni por las intenciones altruistas conscientes y expl\u00edcitas de agentes individuales.  Es m\u00e1s amplio que eso, se extiende hasta las fronteras de lo misterioso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, como entre los vivos, ning\u00fan cristiano puede negar la realidad de esta comuni\u00f3n espiritual de mucha trascendencia; y puesto que la muerte, para aquellos que mueren en la fe y gracia, no corta los lazos de esta comuni\u00f3n, \u00bfpor qu\u00e9 interrumpir\u00eda su eficacia en el caso de los muertos, y arrojarlos fuera de los beneficios de los que son capaces y pueden tener necesidad?  De muy pocos se puede esperar que hayan logrado la santidad perfecta al momento de la muerte; y ninguno sino los perfectamente santos son admitidos a la visi\u00f3n beat\u00edfica.  Por otro lado, de pocos de los que los aman aceptar\u00e1n el desesperante pensamiento de que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la gracia y misericordia, y condenados a la eterna separaci\u00f3n de Dios y de todos los que esperan estar con Dios.  S\u00f3lo sobre este fundamento se ha dicho ciertamente que el purgatorio es un postulado de la raz\u00f3n cristiana; y que, al aceptar la existencia del estado purgativo, la comuni\u00f3n de los santos es igualmente un postulado de la raz\u00f3n cristiana, o, en otras palabras, ser ayudado por las oraciones de sus hermanos en la tierra y en el cielo.  Jesucristo es rey en el purgatorio as\u00ed como en el cielo y en la tierra, y no puede ser sordo a nuestras oraciones por nuestros seres amados en esa parte de su Reino, a quienes \u00c9l tambi\u00e9n ama mientras los castiga.  Para nuestra consolaci\u00f3n y la de ellos queremos creer en este intercambio de caridad con nuestros muertos.  Lo creer\u00edamos sin una garant\u00eda expl\u00edcita de la Revelaci\u00f3n, sobre la solidez de lo que se revela de otro modo y en obediencia a las sugerencias de la raz\u00f3n y el afecto natural.  Ciertamente, es grandemente por esta raz\u00f3n que un n\u00famero creciente de protestantes est\u00e1n renunciando hoy d\u00eda a las doctrinas exterminadoras de la felicidad de los reformadores, y reviviendo la ense\u00f1anza y pr\u00e1ctica cat\u00f3licas.  Como veremos luego, no hay una garant\u00eda clara y expl\u00edcita para las oraciones por los muertos en la Escritura reconocida por los protestantes como can\u00f3nicas, mientras que no aceptan la autoridad divina de las tradiciones extra b\u00edblicas; los cat\u00f3licos estamos en una mejor posici\u00f3n.\n<\/p>\n<h3>Argumentos de la Escritura<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Omitiendo algunos pasajes en el Antiguo Testamento que se invocan a veces, pero que son demasiado vagos e inciertos en su referencia para ser presentados como prueba (por ejemplo, Tob\u00edas 4,17; Eclesi\u00e1stico 7,33; etc.), es suficiente se\u00f1alar aqu\u00ed los pasajes cl\u00e1sicos en 2 Macabeos 12,40-46.  Cuando Judas Macabeo y sus hombres vinieron a buscar para enterrar los cad\u00e1veres de sus hermanos ca\u00eddos en la batalla contra Gorgias, \u201challaron bajo las t\u00fanicas de los muertos objetos consagrados a los \u00eddolos de Yamnia, que la Ley proh\u00edbe a los jud\u00edos.  Fue entonces que evidente para todos por qu\u00e9 motivo hab\u00edan sucumbido aquellos hombres.  Bendijeron, pues, todos las obras del Se\u00f1or, juez justo, que manifiesta las cosas ocultas, y pasaron a la s\u00faplica, rogando que quedara completamente borrado el pecado cometido\u2026  Despu\u00e9s de haber reunido entre sus hombres cerca de dos mil dracmas (de plata), las mand\u00f3 a Jerusal\u00e9n para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy hermosa y noblemente, pensando en la resurrecci\u00f3n.  Pues de no esperar que los soldados ca\u00eddos resucitaran, habr\u00eda sido superfluo y necio rogar por los muertos; m\u00e1s si consideraba que una hermosa recompensa est\u00e1 reservada a los que duermen piadosamente, era un sentimiento santo y piadoso.  Por eso mand\u00f3 a hacer este sacrificio expiatorio a favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado.\u201d  (2 Mac. 39-46).  Para los cat\u00f3licos que aceptan este libro como can\u00f3nico, este pasaje no deja nada que desear.  El autor inspirado claramente aprueba la acci\u00f3n de Judas en este caso particular, y recomienda en t\u00e9rminos generales la pr\u00e1ctica de las oraciones por los difuntos.  En este caso no hay ninguna contradicci\u00f3n entre la convicci\u00f3n de que se cometi\u00f3 un pecado que merec\u00eda la pena de muerte y la esperanza de que, sin embargo, los pecadores murieran piadosamente&#8212;si hubiese habido oportunidad para la penitencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero incluso para los que niegan la autoridad inspirada de este Libro, aqu\u00ed se provee evidencia inequ\u00edvoca de la fe y pr\u00e1ctica de la Iglesia Jud\u00eda en el siglo II a.C.&#8212;es decir, de la Iglesia ortodoxa, pues la secta de los saduceos negaban la resurrecci\u00f3n (y, por lo menos impl\u00edcitamente, la doctrina general de la inmortalidad), y por el argumento que el autor introduce en su narrativa, parece que ten\u00eda en mente a los adversarios saduceos.  La acci\u00f3n de Judas y sus hombres de orar por sus camaradas muertos se representa como una cosa l\u00f3gica o natural; ni hay nada que sugiera que el pedir sacrificios por los muertos era una cosa novel o excepcional; por lo cual se puede justamente concluir que la pr\u00e1ctica&#8212;tanto privada como lit\u00fargica&#8212;se remonta al tiempo de Judas Macabeo, pero no podemos decir cu\u00e1n lejos.  Adem\u00e1s es razonable asumir, en la ausencia de prueba positiva sobre el contrario, que esta pr\u00e1ctica era mantenida en tiempos posteriores, y que Cristo y los Ap\u00f3stoles estaban familiarizados con ella; y esta presunci\u00f3n es s\u00f3lidamente confirmada por cualquier otra evidencia disponible en el Talmud y otras fuentes, si no lo prueban absolutamente como un hecho (vea por ejemplo, Luckock, \u201cDespu\u00e9s de la Muerte\u201d, v, p\u00e1gs. 50 ss.).   Vale la pena se\u00f1alar esto porque ayuda a entender el verdadero significado del silencio de Cristo sobre este asunto&#8212;si se puede sostener por la evidencia incompleta de los Evangelios que ciertamente \u00c9l guard\u00f3 completo silencio&#8212;y justifica nuestra consideraci\u00f3n de la pr\u00e1ctica cristiana como una herencia del juda\u00edsmo ortodoxo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos dicho que no hay una evidencia b\u00edblica clara y expl\u00edcita a favor de las oraciones por los difuntos, excepto en el texto antes citado de 2 Macabeos.  Sin embargo, hay uno o dos dichos de Cristo registrados por los evangelistas, que son muy naturalmente interpretados como que contienen una referencia impl\u00edcita al estado purgativo despu\u00e9s de la muerte; y en las Ep\u00edstolas de San Pablo aparece un pasaje de contenido similar, y uno o dos otros pasajes que inciden directamente sobre el asunto de las oraciones por los muertos.  Cuando Cristo promete que al hombre se le perdonar\u00e1n todos los pecados, excepto el cometido contra el Esp\u00edritu Santo, el cual \u201cno ser\u00e1 perdonado ni en este mundo ni en el otro\u201d (Mt. 12,31-32), \u00bfacaso la frase concluyente no es nada m\u00e1s que un equivalente perifr\u00e1stico para \u201cnunca\u201d?  O, si Cristo dese\u00f3 enfatizar los diferentes mundos, \u00bfse debe entender \u201cel otro mundo\u201d, no como la vida despu\u00e9s de la muerte, sino como la \u00e9poca mesi\u00e1nica sobre la tierra seg\u00fan imaginada y esperada por los jud\u00edos?  Se han propuesto ambas interpretaciones; pero la segunda es rebuscada y decididamente improbable (cf. Mc. 3,29); mientras que la primera, aunque admisible, es menos obvia y menos natural que la que permite la pregunta impl\u00edcita que puede por lo menos permanecer:  \u00bfPueden los pecados ser perdonados en el mundo venidero?  Los oyentes de Cristo creyeron en esta posibilidad, y si \u00c9l mismo hubiese querido negarla, apenas hubiese usado una forma de expresi\u00f3n que ellos naturalmente hubiesen tomado como una admisi\u00f3n t\u00e1cita de su creencia.  Precisamente el mismo argumento se aplica a las palabras de Cristo respecto al deudor que es encarcelado, de donde no saldr\u00e1 hasta que haya pagado hasta el \u00faltimo c\u00e9ntimo (Lc. 12,59).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasando sobre el conocido pasaje, 1 Cor. 3,14 ss, sobre el cual se puede basar un argumento sobre el purgatorio, se debe llamar la atenci\u00f3n a otro texto curioso en la misma Ep\u00edstola (15,29), donde San Pablo argumenta a favor de la resurrecci\u00f3n:  \u201cDe no ser as\u00ed, \u00bfa qu\u00e9 viene el bautizarse por los muertos?  Si los muertos no resucitan en manera alguna, \u00bfpor qu\u00e9 bautizarse por ellos?\u201d  Incluso asumiendo que la pr\u00e1ctica aqu\u00ed mencionada era supesticiosa, y que San Pablo s\u00f3lo la usa como un argumento \u201cad hominem\u201d, por lo menos el pasaje provee evidencia hist\u00f3rica sobre la prevalencia en esa \u00e9poca de la creencia en la eficacia de las obras por los muertos; y la reserva del Ap\u00f3stol al no reprobar esta pr\u00e1ctica particular es m\u00e1s inteligible si suponemos que \u00e9l reconoc\u00eda la verdad del principio del cual ella era s\u00f3lo un abuso.  Pero es probable que la pr\u00e1ctica en cuesti\u00f3n fuese algo leg\u00edtima en s\u00ed misma, y a la cual el Ap\u00f3stol da su aprobaci\u00f3n t\u00e1cita.  En su Segunda Ep\u00edstola a Timoteo (1,16-18; 4,19) San Pablo habla de Ones\u00edforo de modo que parece implicar obviamente que \u00e9ste ya estaba muerto:  \u201cQue el Se\u00f1or conceda misericordia a la familia de Ones\u00edforo.\u201d&#8212;como si fuese una familia necesitada de consuelo.  Despu\u00e9s de mencionar los servicios leales que \u00e9ste le prest\u00f3 al Ap\u00f3stol cuando \u00e9ste estaba en prisi\u00f3n, viene la oraci\u00f3n por Ones\u00edforo mismo, \u201cConc\u00e9dale el Se\u00f1or encontrar misericordia ante el Se\u00f1or aquel D\u00eda.\u201d (el d\u00eda del juicio); finalmente, en el saludo se menciona de nuevo \u201cla familia de Ones\u00edforo\u201d, sin menciona al hombre mismo.  La pregunta es \u201c\u00bfqu\u00e9 hab\u00eda sido de \u00e9l?  O, \u00bfhab\u00eda sido \u00e9l separado de la familia permanentemente por alguna causa, de modo que la oraci\u00f3n por ellos tomar\u00eda en cuenta las necesidades presentas, mientras que las oraciones por \u00e9l apuntaban hacia el d\u00eda del juicio?  O, \u00bfpodr\u00eda ser que \u00e9l estaba todav\u00eda en Roma cuando el Ap\u00f3stol escribi\u00f3, o se hab\u00eda ido a alg\u00fan otro sitio para una ausencia prolongada del hogar?  La primera es por mucho la hip\u00f3tesis m\u00e1s f\u00e1cil y natural; y si se admite, tenemos aqu\u00ed un ejemplo de la oraci\u00f3n del Ap\u00f3stol por el alma de un benefactor fallecido.\n<\/p>\n<h3>Argumentos de la Tradici\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tan abundante la evidencia tradicional conservada a favor de las oraciones por los difuntos\n<\/p>\n<ul>\n<li> en inscripciones monumentales (especialmente las de las catacumbas),<\/li>\n<li> en las liturgias antiguas, y<\/li>\n<li> en la literatura cristiana en general,<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">que en este art\u00edculo s\u00f3lo podemos tocar brevemente  unos pocos de los testimonios m\u00e1s importantes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. <b>Inscripciones en los monumentos<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las inscripciones en las catacumbas romanas var\u00edan en fecha desde el siglo I (la m\u00e1s antigua data del 71 d.C.) hasta la primera parte del siglo V; y aunque la mayor\u00eda no tienen fecha, los arque\u00f3logos han podido fijar fechas aproximadas a muchas de ellas al compararlas con las que s\u00ed la tienen.  Gran cantidad de las miles existentes pertenecen al per\u00edodo ante-niceno&#8212;los primeros tres siglos y la primera parte del cuarto.  Son escasas las inscripciones cristianas primitivas en los sepulcros de otras partes de la Iglesia comparadas con las de las catacumbas, pero el testimonio que nos ha llegado concuerda con el de las catacumbas.  Muchas inscripciones son sumamente breves y simples (PAX, IN PACE, ETC.), y se pueden tomar como declaraciones en lugar de oraciones, si no fuera porque en otros casos son frecuente y naturalmente ampliadas en oraciones (PAX TIBI, etc.).  Hay oraciones, llamadas aclamatorias, que se consideran las m\u00e1s antiguas, y en las cuales est\u00e1 la simple expresi\u00f3n de un deseo para alg\u00fan beneficio al muerto, sin dirigirse formalmente a Dios.  Los beneficios mayormente pedidos son:  paz, el bien (es decir, la salvaci\u00f3n eterna), luz, refrigerio, vida eterna, uni\u00f3n con Dios, con Cristo y con los \u00e1ngeles y santos&#8212;por ejemplo, PAX (TIBI, VOBIS, SPIRITUI TUO, IN \u00c6TERNUM, TIBI CUM ANGELIS, CUM SANCTIS); SPIRITUS TUUS IN BONO (SIT, VIVAT, QUIESCAT); \u00c6TERNA LUX TIBI; IN REFREGERIO ESTO; SPIRITUM IN REFRIGERIUM SUSCIPIAT DOMINUS; DEUS TIBI REFRIGERET; VIVAS, VIVATIS (IN DEO, IN [Chi-Rho] IN SPIRITO SANCTO, IN PACE, IN \u00c6TERNO, INTER SANCTOS, CUM MARTYRIBUS).  Para referencias detalladas vea Kirsch, \u00abDie Acclamationen\u00bb, p\u00e1gs. 9-29; Cabrol y Leclercq, \u00abMonumenta Liturgica\u00bb (Par\u00eds, 1902), I, pp. CI-CVI, CXXXIX, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s hay oraciones de car\u00e1cter formal, en las que los sobrevivientes dirigen sus peticiones directamente a Dios Padre, o a Cristo, o incluso a los \u00e1ngeles o a los santos y m\u00e1rtires colectivamente, o a alguno de ellos en particular.  Se solicitan los beneficios antedichos, con la adici\u00f3n frecuente de la liberaci\u00f3n del pecado.  Algunas de estas oraciones leen como pasajes de la liturgia: por ejemplo, SET PATER OMNIPOTENS, ORO, MISERERE LABORUM TANTORUM, MISERE(re) ANIMAE NON DIG(na) FERENTIS (De Rossi, Inscript. Christ., II a, p. IX).  Algunas veces los autores de los epitafios le piden oraciones por los muertos a los visitantes: por ejemplo, QUI LEGIS, ORA PRO EO (Corpus Inscript. Lat., X, n. 3312), y algunas veces los muertos mismos piden dichas oraciones, como en el muy conocido epitafio griego de Abercio (vea Inscrip\u00edc\u00f3n de Abercio), en dos epitafios romanos similares de mediados del siglo II (De Rossi, op. cit., II, a, p. XXX, Kirsch, op. cit., p. 51), y en muchas inscripciones posteriores.  Que la gente piadosa a menudo visitaba las tumbas para orar por los muertos, y a veces incluso inscrib\u00edan una oraci\u00f3n en el monumento, est\u00e1 claro por una variedad de indicaciones (vea ejemplos en De Rossi, \u00abRoma Sotteranea\u00bb, II, p. 15).  En resumen, es tan abrumador el testimonio de los primeros monumentos cristianos a favor de la oraci\u00f3n por los difuntos, que ya ning\u00fan historiador se atreve a negar que la pr\u00e1ctica y la creencia que la pr\u00e1ctica implica fueran universales en la Iglesia primitiva.  No hubo una ruptura en la continuidad a este respecto entre el juda\u00edsmo y el cristianismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>2. Liturgias antiguas:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El testimonio de las liturgias antiguas est\u00e1 en armon\u00eda con el de los monumentos.  Sin tocar el asunto de las varias liturgias que poseemos, incluso sin enumerarlas ni citarlas por separado, baste decir aqu\u00ed que todas sin excepci\u00f3n&#8212;la nestoriana, monofisita as\u00ed como la cat\u00f3lica, las que est\u00e1n en sir\u00edaco, las armenias, coptas as\u00ed como las griegas y latinas&#8212;contienen la conmemoraci\u00f3n de los fieles difuntos en la Misa, con una oraci\u00f3n por la paz, luz, refrigerio y similares, y en muchos casos expresamente por la remisi\u00f3n de pecados y la desaparici\u00f3n de las manchas del pecado.  Se puede citar como un ejemplo t\u00edpico el fragmento siguiente tomado de la Liturgia Sir\u00edaca de Santiago:  \u201cconmemoramos a todos los fieles difuntos que han muerto en la verdadera fe.  Pedimos, suplicamos, oramos a Cristo nuestro Dios, quien tom\u00f3 sus almas y esp\u00edritus para S\u00ed mismo, que por su gran misericordia los haga dignos del perd\u00f3n de sus faltas y la remisi\u00f3n de sus pecados\u201d (Syr. Lit. S. Jacobi, ed Hammond, p. 75).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>3. Literatura cristiana primitiva:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente volviendo a las fuentes literarias antiguas, encontramos evidencia en el ap\u00f3crifos \u201cActa Joannis\u201d, compuesto alrededor de 160-170 d.C., de que en ese tiempo se conmemoraban los aniversarios de los muertos aplic\u00e1ndole el Santo Sacrificio de la Misa (Lipsio y Bonnet, \u00abActa Apost. Apocr.\u00bb, I, 186).  El mismo hecho es atestiguado por los \u00abC\u00e1nones de Hip\u00f3lito\u00bb (Ed. Achelis, p. 106), por Tertuliano (De Cor. Mil., III, P.L., II, 79), y por muchos escritores posteriores.  Tertuliano tambi\u00e9n testifica sobre la regularidad de la pr\u00e1ctica de orar privadamente por los difuntos (De Monogam., X, P.L., II, 942); y del ej\u00e9rcito de autoridades posteriores, tanto para oraciones p\u00fablicas como privadas, debemos contentarnos con referirnos s\u00f3lo a unas cuantas.  San Cipriano de Cartago le escribe al Papa San Cornelio que deben continuar sus oraciones y buenos oficios mutuos cuando cada uno sea llamado a la otra vida (Ep. LVII, P.L., III, 830 ss), y nos dice que antes de su \u00e9poca (m. 258) los obispos africanos le hab\u00edan prohibido a los testadores nominar a un sacerdote como ejecutor y guardi\u00e1n de sus bienes; y decretaron, como penalidad por violar esta ley, el privarlo despu\u00e9s de su muerte del Santo Sacrificio y de otros oficios de la Iglesia, que se celebraban regularmente por el reposo de cada uno de los fieles; por lo tanto, en el caso de un tal V\u00edctor que hab\u00eda violado dicha ley, \u201cno se pod\u00eda hacer ofrenda por su reposo, ni ofrecerse ninguna oraci\u00f3n a su nombre\u201d (Ep. LXVI, P.L., IV, 399).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arnobio habla de las iglesias cristianas como \u201cconvent\u00edculos en los cuales\u2026 se pide perd\u00f3n y paz para todos los hombres\u2026 para los vivos y para los que ya se liberaron del yugo del cuerpo\u201d (Adv. Gent., IV, XXXVI, P.L., V, 1076).  En su oraci\u00f3n f\u00fanebre por su hermano S\u00e1tiro, San Ambrosio se suplica a Dios que acepte propiciamente el \u201cservicio fraterno de sacrificio sacerdotal\u201d (fraternum munus, sacrificium sacerdotis) por el difunto (\u00abDe Excessu Satyri fr.\u00bb, I, 80, P.L., XVI, 1315); y, dirigi\u00e9ndose a Valentiniano y Teodosio I, les asegura la felicidad si sus oraciones pueden ser de alguna utilidad; que no dejar\u00e1 pasar ni d\u00eda ni noche en que no los recuerde en sus oraciones en el altar (\u00abDe Obitu Valent.\u00bb, 78, ibid., 1381).  Como testimonio adicional de la Iglesia Latina podemos citar uno de los muchos pasajes en los que San Agust\u00edn habla de las oraciones por los muertos: \u201cLa Iglesia universal observa esta ley, transmitida por nuestros Padres, que se debe ofrecer oraciones por los que han muerto en la comuni\u00f3n del Cuerpo y Sangre de Cristo, cuando se conmemoran en el momento apropiado del Sacrificio\u201d (Serm. CLXXII, 2, P.L., XXXVIII, 936).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como evidencia de la fe de las Iglesias Orientales podemos referirnos a lo que nos dice Eusebio de Cesarea, que en la tumba de Constantino el Grande \u201cun nutrido grupo de gente, junto con los sacerdotes de Dios, ofrecieron sus oraciones a Dios por el alma del emperador con l\u00e1grimas y grandes lamentaciones\u201d (Vida de Constantino IV.71). Acrio, un sacerdote del Ponto, quien floreci\u00f3 en el tercer cuarto del siglo IV, era considerado hereje por negar la legitimidad y eficacia de las oraciones por los difuntos.  San Epifanio, quien registra y confuta sus opiniones, representa la costumbre de orar por los muertos como un deber impuesto por la tradici\u00f3n (Adv. Haer., III, LXXX, P.G., XLII, 504 ss.), y San Juan Cris\u00f3stomo no duda en hablar de ella como una \u201cley impuesta por los Ap\u00f3stoles\u201d (Hom., III, en Philipp., I, 4, P.G., LXII, 203).\n<\/p>\n<h3>Objeciones Alegadas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede insistir en ninguna dificultad racional contra la doctrina cat\u00f3lica de orar por los difuntos; por el contrario, como hemos visto, la presunci\u00f3n racional a su favor es lo suficientemente fuerte para inducir a la creencia en ella de parte de muchos cuya regla de fe les permite probar con entera certeza que es una doctrina de la revelaci\u00f3n divina.  Comentadores modernos aceptan que son irrelevantes o faltas de fuerza las objeciones protestantes antiguas, basadas en ciertos textos del Antiguo Testamento y en la par\u00e1bola del rico epul\u00f3n y L\u00e1zaro en el Nuevo Testamento,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dicho de Eclesiast\u00e9s (11,3) por ejemplo, \u201ccaiga el \u00e1rbol al sur o al norte, donde cae el \u00e1rbol all\u00ed se queda\u201d, est\u00e1 probablemente destinada meramente a ilustrar el tema general con el cual el autor detalla en el contesto, es decir, la inevitabilidad de la ley natural en el mundo visible presente.  Pero incluso si fuese entendido como el destino del alma despu\u00e9s de la muerte, no puede significar nada m\u00e1s que lo que la ense\u00f1anza cat\u00f3lica afirma, que el asunto final&#8212;la salvaci\u00f3n o la condenaci\u00f3n&#8212;est\u00e1 determinado irrevocablemente por la muerte; lo cual no es incompatible con un estado temporero de purificaci\u00f3n purgativa para los salvados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imagen de la par\u00e1bola de L\u00e1zaro es demasiado incierta para colocarla como base de la inferencia dogm\u00e1tica, excepto con respecto a la verdad general de recompensa y castigos despu\u00e9s de la muerte; pero en cualquier caso ense\u00f1a meramente que un individuo puede ser admitido a la felicidad inmediatamente despu\u00e9s de la muerte, mientra que otro puede ser arrojado al infierno, sin dar ninguna insinuaci\u00f3n en cuanto al destino pr\u00f3ximo del hombre que no es ni L\u00e1zaro ni el rico.\n<\/p>\n<h2>Preguntas de Detalle<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aceptar la ense\u00f1anza general de que las oraciones por los muertos son eficaces, nos lleva a preguntarnos m\u00e1s particularmente:\n<\/p>\n<ul>\n<li> \u00bfQu\u00e9 oraciones son eficaces?<\/li>\n<li> \u00bfPor qui\u00e9n y en qu\u00e9 medida son eficaces?<\/li>\n<li> \u00bfC\u00f3mo concebiremos y explicaremos te\u00f3ricamente su eficacia?<\/li>\n<li> \u00bfQu\u00e9 reglas disciplinarias ha impuesto la Iglesia respecto a los oficios p\u00fablicos por los difuntos?<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estableceremos brevemente lo necesario para contestar estas preguntas, conscientes de la admonici\u00f3n del Concilio de Trento de evitar a este respecto \u201cpreguntas muy dif\u00edciles y sutiles que no ayudan a la edificaci\u00f3n\u201d (Ses. XXV).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00bfQu\u00e9 oraciones son eficaces?<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Sacrificio de la Misa siempre ha ocupado el lugar principal entre las oraciones por los muertos, como se puede ver por los testimonios citados arriba; pero en adici\u00f3n a la Misa y a las oraciones privadas, en los tiempos antiguos se menciona la d\u00e1diva de limosna, especialmente en relaci\u00f3n con el \u00e1gape funeral, y el ayuno por los muertos (Kirsch, Die Lehre von der Gemeinschaft der Heiligen, etc., p. 171; Cabrol, Dictionnaire d&#8217;archeologie, I, 808-830).  Al creer en la Comuni\u00f3n de los Santos que compart\u00edan los fieles difuntos, los cristianos no vieron raz\u00f3n para excluirlos de ninguno de los oficios de piedad que los vivos realizaban usualmente uno por el otro.  El \u00fanico desarrollo notable a este respecto es la aplicaci\u00f3n de indulgencias por los difuntos.  Las indulgencias para los vivos era un desarrollo de la antigua disciplina penitencial, y se hab\u00edan usado durante un tiempo considerable antes de tenerse evidencia de que se aplicaban formalmente por los difuntos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer ejemplo viene del a\u00f1o 1457.  Sin entrar aqu\u00ed en la materia, debemos se\u00f1alar que la aplicaci\u00f3n de indulgencias por los muertos, cuando era debidamente entendida y explicada, no introduc\u00eda un principio nuevo, sino que era meramente una extensi\u00f3n del principio general subyacente en la pr\u00e1ctica ordinaria de oraci\u00f3n y buenas obras por los muertos.  La Iglesia no reclama el poder de librar de sus penas a las almas en el purgatorio, pues en la tierra ella absuelve al hombre de sus pecados.  Es s\u00f3lo \u201cper modum suffragii\u201d, es decir, a modo de oraci\u00f3n, que las indulgencias son \u00fatiles por los difuntos, y la Iglesia le a\u00f1ade su intercesi\u00f3n oficial o comunitaria a esa persona que realiza y ofrece la obra indulgenciada, y le suplica a Dios que la aplique, para el alivio de esas almas por quienes el oferente desea, alguna porci\u00f3n de las satisfacciones superabundantes de Cristo y sus comuni\u00f3n de los santos, o, en vista de esas mismas satisfacciones, que remita alguna parte de sus penas, en la medida que le parezca bien a su propia misericordia y amor infinitos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00bfPor qui\u00e9n y en qu\u00e9 medida son eficaces?<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ense\u00f1anza cat\u00f3lica afirma que no hay esperanza de eventual salvaci\u00f3n por un proceso de probaci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte para aquellos que mueren en pecado mortal voluntario sin haberse arrepentido, lo cual implica un deliberado alejamiento de Dios como el \u00faltimo fin y supremo bien del hombre.  El exilio eterno lejos del rostro de Dios es, por su propia elecci\u00f3n, el destino de tales almas infelices, y las oraciones son infructuosas para revertir esa condena terrible.  Esta fue la ense\u00f1anza expl\u00edcita de Cristo, el humilde y misericordioso Salvador, y la Iglesia s\u00f3lo puede repetir la ense\u00f1anza del Maestro (vea infierno).  Pero la Iglesia no pretende juzgar a los individuos, incluso aquellos por quienes, por otros motivos, se niega a ofrecer su Sacrificio y sus oraciones (vea el 4 abajo), mientras que puede suceder, por el contrario, que algunos de aquellos por los que ella hace sus oblaciones est\u00e1n en el n\u00famero de los condenados.  \u00bfQu\u00e9 sucede con esas oraciones?  Si no sirven para la salvaci\u00f3n definitiva de los condenados, \u00bfpueden al menos considerarse que no son completamente in\u00fatiles para procurar alg\u00fan alivio de sus sufrimientos, alguna refrigeria temporal, o momentos de mitigaci\u00f3n, como unos pocos Padres y te\u00f3logos han sugerido?   Todo lo que puede decirse a favor de esta especulaci\u00f3n es que la Iglesia nunca la ha reprobado formalmente.  Sin embargo, la gran mayor\u00eda de los te\u00f3logos, siguiendo a Santo Tom\u00e1s de Aquino (In Sent. IV, XLV, q. II, a. 2), la consideran irreflexiva e infundada.   Si ciertas palabras en el ofertorio de la Misa de difuntos, \u201cSe\u00f1or Jesucristo, libera las almas de todos los fieles difuntos de las penas del infierno, y el profundo abismo\u00bb, parece que originalmente sugirieron una idea de liberaci\u00f3n del infierno de los condenados, esto debe ser entendido no como rescate, sino como preservaci\u00f3n de esa calamidad.  Todo el Oficio de r\u00e9quiem es intensamente dram\u00e1tico, y en esta oraci\u00f3n en particular la Iglesia suplicante es figurada como acompa\u00f1ante de las almas que partieron a la presencia de su juez, y orando, con la oraci\u00f3n donde aparece esa frase, por su liberaci\u00f3n de la condenaci\u00f3n de los pecadores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, son innecesarias las oraciones por los bienaventurados que ya gozan de la visi\u00f3n de Dios cara a cara.  Por lo tanto, en la Iglesia primitiva, como afirma claramente San Agust\u00edn (Sermo CCLXXV, 5, PL, XXXVIII, 1295), y como es por lo dem\u00e1s muy claro, las oraciones no se ofrec\u00edan por los m\u00e1rtires, sino a ellos, para obtener el beneficio de su intercesi\u00f3n, puesto que el martirio se consideraba como un acto de caridad perfecta y ganadora, como tal, de la entrada inmediata a la gloria.  Y lo mismo es cierto de los santos que la Iglesia ha canonizado: ya no necesitan la ayuda de nuestras oraciones en la tierra.  Es s\u00f3lo, pues, por las almas del Purgatorio que nuestras oraciones son realmente beneficiosas.  Pero no conocemos y no podemos conocer el grado exacto en que se benefician realmente, colectiva o individualmente.   La distribuci\u00f3n de los frutos de la comuni\u00f3n de los santos entre los muertos, como entre los vivos, en \u00faltima instancia, recae en las manos de Dios, y es uno de los secretos de su econom\u00eda.  No podemos dudar de que es su voluntad que debemos orar no s\u00f3lo por las almas en el Purgatorio en conjunto, sino individualmente por los que han estado unidos en la tierra por v\u00ednculos personales especiales.  Tampoco se puede dudar de la eficacia general de nuestra oraciones bien dispuestas por nuestros seres especialmente elegidos, as\u00ed como por aquellos a los que le dejamos a \u00c9l elegir.  Esto es suficiente para inspirarnos y para guiarnos en nuestros oficios de caridad y piedad hacia los muertos; debemos entregar confiadamente la aplicaci\u00f3n de sus frutos a la sabidur\u00eda y justicia de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00bfC\u00f3mo concebiremos y explicaremos te\u00f3ricamente su eficacia?<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para una declaraci\u00f3n te\u00f3rica de la manera en que las oraciones por los muertos son eficaces debemos referirnos a los art\u00edculos m\u00e9rito y satisfacci\u00f3n, en el se explica la distinci\u00f3n entre estos t\u00e9rminos y su significado t\u00e9cnico.  Puesto que el m\u00e9rito, en el sentido estricto, y la satisfacci\u00f3n, como inseparable del m\u00e9rito, se limitan a esta vida, no puede decirse en el sentido estricto que las almas en el Purgatorio merecen o satisfacen por sus propios actos personales.  Pero el valor purificador y expiatorio de su disciplina de sufrimiento, t\u00e9cnicamente llamado satispassio, se llama a menudo en un sentido amplio como satisfacci\u00f3n.  Hablando de la satisfacci\u00f3n en el sentido riguroso, los vivos pueden ofrecer a Dios, y por la impetraci\u00f3n lo mueven a aceptarlo amablemente, el valor satisfactorio de sus propias buenas obras a favor de las almas del purgatorio, o en vista de ella remitir una parte de su disciplina; en este sentido, puede decirse que satisfacemos por los muertos.   Pero para que las obras personales de los vivos pueden tener un valor satisfactorio, los agentes deben estar en el estado de gracia.  Las oraciones de los justos son debido a esto m\u00e1s eficaces para ayudar a los muertos que las oraciones de los pecadores, aunque no se deduce que la eficacia impetratoria general sea totalmente destruida por el pecado.  Dios puede escuchar la oraci\u00f3n de un pecador por los dem\u00e1s as\u00ed como por el suplicante a s\u00ed mismo.  El Sacrificio de la Misa, sin embargo, conserva su eficacia esencial a pesar de los pecados del ministro: lo mismo es cierto en menor grado, de las oraciones y oficios ofrecidos por los ministros de la Iglesia en su nombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Leyes de la Iglesia respecto a los Oficios p\u00fablicos por los difuntos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay ninguna restricci\u00f3n de la ley divina o el derecho can\u00f3nico sobre para cu\u00e1les muertos se puede ofrecer la oraci\u00f3n privada&#8212;excepto que no pueden ofrecerse formalmente ni por los bienaventurados en el cielo ni por los condenados en el infierno.  Uno est\u00e1 libre de ofrecer sus oraciones personales y buenas obras no s\u00f3lo por los fieles que han muerto en comuni\u00f3n externa con la Iglesia, sino por los difuntos no cat\u00f3licos, incluso los no bautizados, que pueden haber muerto en el estado de gracia; ni tampoco la prohibici\u00f3n de la Iglesia de sus oficios p\u00fablicos por los que han muerto fuera de la comuni\u00f3n externa con ella afectan el elemento estrictamente personal en los actos de su  ministro.  Para tales ella proh\u00edbe la ofrenda p\u00fablica del Sacrificio de la Misa (y de otros oficios lit\u00fargicos), pero los te\u00f3logos suelen ense\u00f1ar que a un sacerdote no le est\u00e1 prohibido ofrecer la Misa in private por el descanso del alma de cualquiera que, a juzgar por la evidencia probable, presumiblemente haya muerto en la fe y la gracia, siempre que, al menos, no diga la Misa de requiem especial con la oraci\u00f3n especial en la que se nombra al fallecido, ya que esto le dar\u00eda al ofrecimiento un car\u00e1cter p\u00fablico y oficial.  Esta prohibici\u00f3n no se extiende a los catec\u00famenos que han muerto sin poder recibir el bautismo (vea, v.g., Lehmkuhl, \u00abTheol. Moralis\u00bb, II, n.  175 y ss.).  Para los dem\u00e1s casos en que la Iglesia niega sus Oficios p\u00fablicos por los muertos, se remite al lector al art\u00edculo entierro cristiano. (Vea tambi\u00e9n Sacrificio de la Misa, indulgencias, Purgatorio.\n<\/p>\n<h2>Pr\u00e1ctica en las Iglesias Irlandesa y Brit\u00e1nica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La creencia de nuestros antepasados en la eficacia de las oraciones por los muertos se muestra m\u00e1s sorprendentemente en la liturgia y el ritual, en particular, en la oraci\u00f3n colecta de la Misa  y en el servicio del entierro.  Vea, por ejemplo, las oraciones en el Misal de  Bobbio, el Rito de Durham, el Misal de Leofric, el Rito de Salisbury, el Misal de Stowe, etc,. Pero tambi\u00e9n hay que se\u00f1alar que esta creencia fue claramente formulada, y que fue expresada por el pueblo en general en numerosas pr\u00e1cticas y costumbres.  As\u00ed, San Beda el Venerable declara que \u00abalgunos que por sus buenas obras han sido preordinados a la suerte de los elegidos, pero que se mancharon a causa de algunas malas acciones, con las que salieron fuera del cuerpo, despu\u00e9s de la muerte son agarrados por las llamas del fuego de Purgatorio, para ser severamente castigados, y bien se limpian hasta el d\u00eda del juicio de la suciedad de sus vicios por este largo proceso, o, al ser liberado de la pena por las oraciones, la limosna, el ayuno, las l\u00e1grimas de los fieles amigos, entran, sin duda, antes de tiempo, al descanso de los bienaventurados\u201d (Homil\u00eda XLIX, ed.  Mart\u00e8ne, Thes. Aneed, p\u00e1g.  326).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Calcuth (816) orden\u00f3 que en la muerte de un obispo se deben repicar las campanas de cada parroquia para llamar a la gente a cantar treinta  Salmos  por el alma del difunto (Wilkins, Concilia, I, 171).   En el Misal de Leofric (m. 1072) se encuentran oraciones especiales que var\u00edan seg\u00fan la condici\u00f3n  y el sexo del difunto.  Teodoro, Arzobispo de Canterbury, (m. 690), en el penitencial que se le atribuye, y San Dunstan (m. 988), en su \u00abConcordia\u00bb, explican en detalle la conmemoraci\u00f3n de los muertos al tercer, s\u00e9ptimo y trig\u00e9simo d\u00edas despu\u00e9s de la muerte.  La memoria del mes (Mynde moneth) en esa \u00e9poca significaba  la oraci\u00f3n constante por la persona muerta durante todo el mes siguiente a su muerte.   En cada iglesia se manten\u00eda un \u00abLibro de la Vida\u00bb, o un registro de aquellos por los que hab\u00eda que orar, y se le\u00eda en el ofertorio de la  Misa.  Este cat\u00e1logo tambi\u00e9n era conocido como el \u00abrollo de cuentas\u00bb y las oraciones como \u00abofreciendo las cuentas\u00bb. El \u00abregistro de muertos\u201d era una lista de los muertos que se enviaba en ciertos tiempos de un monasterio a otro como un recordatorio del acuerdo de orar por los hermanos difuntos.  Estas listas veces estaban ricamente ilustradas, y al pasar de una casa religiosa casa a otra eran rellenadas con versos en honor a los muertos.  Los laicos tambi\u00e9n se un\u00edan en la comuni\u00f3n u oraci\u00f3n por los muertos a trav\u00e9s de los  gremios, que estaban organizados en cada parroquia  Estas asociaciones le ordenaban a sus miembros varios deberes a favor de los difuntos, tales como tomar parte en los servicios f\u00fanebres, ofrecer la Misa, y ayudar a los limosneros, que eran convocados a la iglesia por lo menos dos veces al d\u00eda para su oferta de cuentas por los compa\u00f1eros difuntos del gremio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre otras buenas obras por los muertos se pueden mencionar: el \u00abtiro de alma\u00bb (soul-shot), un donativo de dinero a la  iglesia  en la que se realiza el funeral; las  \u00abraciones\u00bb, es decir, limosnas distribuidas a los pobres, los enfermos y los ancianos en beneficio del alma de un amigo; la fundaci\u00f3n de capillas para el sost\u00e9n de uno o m\u00e1s sacerdotes que ofrecer\u00edan Misa diario por el alma del fundador; y el \u00abcierto\u00bb, una peque\u00f1a dotaci\u00f3n que aseguraba para el donante el beneficio especial de la recitaci\u00f3n de las oraciones usualmente dichas por el sacerdote por todos los fieles difuntos.  Las universidades eran a menudo los recipientes de la beneficencia, por ejemplo, a sus bibliotecas, cuyos t\u00e9rminos inclu\u00edan oraciones por el alma del donante, y estas obligaciones se establecen en los estatutos de la universidad.   Estas diversas  formas  de caridad eran practicadas no s\u00f3lo por la gente com\u00fan, sino tambi\u00e9n, y en una escala muy generosa, por la nobleza y la realeza.  Adem\u00e1s de los legados que hac\u00edan, a menudo prove\u00edan en sus testamentos la concesi\u00f3n de la libertad a un cierto n\u00famero de siervos, y le dejaban tierras a la Iglesia, con la condici\u00f3n que el aniversario de su muerte se conmemorara con ayuno, oraci\u00f3n y la celebraci\u00f3n de Misas. Para una descripci\u00f3n m\u00e1s completa, vea Lingard, \u00abHistory and Antiquities of the Anglo-Saxon Church\u00bb, cap. IX; y Rock, \u00abThe Church of Our Fathers\u00bb (Londres, 1852), II, III.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por extra\u00f1o que parezca a cualquiera familiarizado con la historia de Irlanda, se han hecho varios intentos para probar que en la Iglesia primitiva irlandesa la pr\u00e1ctica de orar por los muertos era desconocida.  Notable entre \u00e9stos est\u00e1 el \u00abDiscourse of the Religion anciently professed by the Irish and British\u00bb de Ussher (1631; Vol. IV de \u00abComplete Works\u00bb, Dubl\u00edn, 1864). Cf. Killen, \u00abThe Ecclesiastical History of Ireland\u00bb (Londres, 1875), I; y Cathcart, \u00abThe Ancient British and Irish Churches\u00bb (Londres, 1894). Varios escritores cat\u00f3licos han demostrado la debilidad del argumento de Ussher, por ejemplo, Lanigan, ap\u00e9ndice a \u00abEcclesiastical History of Ireland\u00bb (Dublin, 864).  Un estudio m\u00e1s cuidadoso ha convencido a escritores no cat\u00f3licos que \u201corar por los muertos era una costumbre reconocida entre los antiguos celtas como en cada una de las partes de la Iglesia primitiva\u201d (Warren,  The Liturgy and Ritual of the Celtic Church, Oxford, 1881).  Esta afirmaci\u00f3n es corroborada por varios documentos.  El S\u00ednodo de San Patricio (\u00abSynodus alia S. Patricii\u00bb en Wilkins, \u00abConcilia\u00bb) declara en su cap. VII:  \u00abOye al Ap\u00f3stol decir:  \u2018hay un pecado que lleva a la muerte; y no digo que nadie rece por \u00e9l\u2019.  Y el Se\u00f1or:  \u201cNo den lo sagrado a los perros\u201d.  Pues el que no merec\u00eda recibir el Sacrificio en vida, \u00bfc\u00f3mo \u00e9ste le ayudar\u00e1 despu\u00e9s de la muerte?\u201d  Es evidente la referencia a la costumbre de ofrecer Misa por los difuntos; el s\u00ednodo discrimina entre los que hab\u00edan observado y los que hab\u00edan descuidado las leyes de la Iglesia respecto a la recepci\u00f3n de la Eucarist\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda m\u00e1s expl\u00edcita es la declaraci\u00f3n hallada en la antigua colecci\u00f3n de c\u00e1nones conocida como \u201cHibernensis\u201d (siglo VII u VIII): \u201cahora la Iglesia ofrece al Se\u00f1or de muchos modos; primero, por ella misma, segundo por la conmemoraci\u00f3n de Jesucristo que dice \u2018Hagan esto en conmemoraci\u00f3n m\u00eda\u2019, y tercero, por las almas de los difuntos\u201d (Lb. II, cap. IX; Wasserschleben, \u00abDie irische Kononensammlung\u00bb, 2da. ed., Leipzig, 1885).  En el d\u00e9cimo quinto libro del \u201cHibernensis\u201d, titulado \u201cSobre el Cuidado de los Muertos\u201d, hay un primer cap\u00edtulo \u201cSobre las cuatro maneras en que los vivos ayudan a los muertos\u201d.  Citando a Or\u00edgenes, se dice que \u201clas almas de los difuntos son aliviadas de cuatro maneras:  por las oblaciones de los sacerdotes u obispos a Dios, por las oraciones de los santos, por las limosnas de los cristianos, y por el ayuno de los amigos\u201d.  Luego siguen ocho cap\u00edtulos titulados:\n<\/p>\n<ul>\n<li> 2.  Sobre aquellos por quienes debemos ofrecer;<\/li>\n<li> 3.  Sobre el sacrificio por los muertos;<\/li>\n<li> 4. Sobre las oraciones por los muertos;<\/li>\n<li> 5. Sobre el ayuno por los muertos;<\/li>\n<li> 6.  Sobre el dar limosnas por los muertos;<\/li>\n<li> 7.  Sobre el valor de un alma redimida;<\/li>\n<li> 8.  Sobre el no buscar remisi\u00f3n despu\u00e9s de la muerte si no se busc\u00f3 en vida;<\/li>\n<li> 9.  Sobre el cuidado de aquellos que fueron arrebatados por muerte s\u00fabita.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Wasserschleben, op. cit).   Cada uno de estos cap\u00edtulos cita pasajes de los Padres&#8212;Agust\u00edn, Gregorio, Jer\u00f3nimo&#8212;demostrando as\u00ed que los irlandeses manten\u00edan la creencia y pr\u00e1ctica de la Iglesia primitiva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que se deb\u00eda ofrecer las oraciones s\u00f3lo por los que hab\u00edan muerto en la fe es evidente por ciertas prescripciones en el Penitencial de San Cumi\u00e1n, seg\u00fan el cual un monje no deb\u00eda obedecer a un obispo o abad que le ordenase cantar Misa por un hereje difunto.  Asimismo, si le ocurriese a un sacerdote al cantar la Misa que otro, al recitar los nombres de los muertos, incluye a herejes junto con los cat\u00f3licos difuntos, al tener conocimiento de esto, el sacerdote har\u00e1 penitencia durante una semana.   En el Leabhar Breae se recomiendan diversas pr\u00e1cticas a favor de los fieles difuntos.  \u00abNo hay nada que uno haga a favor del alma de los difuntos que no les ayude, tanto la oraci\u00f3n de rodillas, la abstinencia, el c\u00e1ntico de r\u00e9quiem y bendiciones frecuentes.  Algunos son obligados a hacer penitencia por sus padres fallecidos. \u00ab(Whitley Stokes, Introd. to \u201cVita Tripartita\u00bb).  No es, pues, sorprendente que los culdees irlandeses del siglo VIII ten\u00edan como parte de sus deberes el ofrecer  \u00abintercesiones, en forma de letan\u00edas, a favor de los vivos y los muertos\u00bb (Regla de los Culdees, Ed.  Reeves, Dubl\u00edn, 1864, p.  242).  La antigua ley civil irlandesa (Senchus Mor, AD 438-441), prove\u00eda que la Iglesia deb\u00eda ofrecer r\u00e9quiems por todos los arrendatarios de las tierras eclesi\u00e1sticas.  Pero no se necesitaban tales leyes para avivar la piedad individual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La devoci\u00f3n a los difuntos es una caracter\u00edstica que uno se encuentra continuamente en las vidas de los santos irlandeses.  En el  vida  de Santa Ita, escrita a mediados del siglo VII, se relata que el alma de su t\u00edo fue liberada del Purgatorio a trav\u00e9s de sus fervientes oraciones y la  caridad que, a su instancia, sus ocho hijos hac\u00edan (Colgan,  Acta  Sanctorum Hiberniae, p\u00e1gs.  69-70).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo VII San Pulquerio (Mochoemog) or\u00f3 por el descanso del alma de  Ronan, un jefe de Ele, y recomend\u00f3 a los fieles a hacer lo mismo.  En la vida de San Brendan, citado, singularmente suficiente, por Ussher, leemos, \u00abque la oraci\u00f3n de los vivos le provee mucha ganancia a los muertos.\u00bb  En el \u00abActa S. Brendani\u00bb, editado por el cardenal  Moran aparece la siguiente oraci\u00f3n (p. 39):\n<\/p>\n<p>\u201dConcede a las almas de mi padre y mi madre, mis hermanos, hermanas, parientes, amigos, enemigos y benefactores, vivos y muertos, la remisi\u00f3n de todos sus pecados, y en particular a aquellas personas por las que me he comprometido a orar.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la muerte de San Columbano  (615), su disc\u00edpulo, San Gall, dijo:  Despu\u00e9s de la vigilia de esta noche, he comprendido por una visi\u00f3n, que mi maestro y padre, Columbano, hoy sali\u00f3 de las miserias de esta vida para la  alegr\u00eda del Para\u00edso.  Por lo tanto, se debe ofrecer por su descanso el  sacrificio  de la salvaci\u00f3n, y \u00aba una se\u00f1al de la  campana  [los hermanos] entraron al oratorio, se postraron en oraci\u00f3n y comenzaron a decir Misas y a ofrecer  serias peticiones en conmemoraci\u00f3n de la bienaventurado Columbano\u00bb (Walafrid Strabo, Vita B. Galli, I,  Cap  .  XXVI).  Cathcart  (op. cit., 332) s\u00f3lo cita las palabras que narran la visi\u00f3n, y dice: \u00abellas muestran concluyentemente que el cielo era el hogar inmediato despu\u00e9s de la muerte de todos los primeros cristianos de Gran Breta\u00f1a e Irlanda.\u201d  Pero la verdad es que el orar por los muertos era una parte  tradicional de la vida religiosa  As\u00ed, cuando  San Gall muri\u00f3, un obispo que era su amigo \u00edntimo ofreci\u00f3 el Santo Sacrificio por \u00e9l&#8212;\u00abPro  carissimo  salutares hostias immolavit  amico\u00bb (Ib\u00edd., cap. XXX).  Lo mismo se narra de  San Columba  cuando se enter\u00f3 de la muerte de Columbano de Leinster (San Adamnan, Vita S. Col., III, 12).  Estos hechos son muy significativos porque muestran que se ofrec\u00edan oraciones incluso por aquellos que hab\u00edan sido modelos de vida santa.  Otras evidencias aparecen en las donaciones a los monasterios, antiguas inscripciones en las l\u00e1pidas, y las peticiones de oraciones con las que los autores de los manuscritos cerraban sus vol\u00famenes.  Estas y similares pr\u00e1cticas piadosas eran despu\u00e9s de todo s\u00f3lo otros medios de expresar lo que los fieles o\u00edan d\u00eda a d\u00eda en la recordaci\u00f3n de los difuntos en la Misa, cuando se ofrec\u00eda la oraci\u00f3n por aquellos \u201cque nos han precedido con el signo de la fe y descansan en el sue\u00f1o de la paz\u00bb (Misal Stowe),  (Vea Salmon, \u00abThe Ancient Irish Church\u00bb, Dubl\u00edn, 1897; Bellesheim, \u00abGesch. d. katholischen Kirche in Irland\u00bb, Maguncia, 1890, I, y la bibliograf\u00eda dada all\u00ed.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  En adici\u00f3n a las obras mencionadas en el texto, vea entre los te\u00f3logos a&#160;:  BELLARMINE, De Purgatorio, Bk. II: PERRONE, Praelectiones Theol., De Deo Creatore, n. 683 sq.; JUNGMANN, De Novissimis, n. 104 ss.; CHR. PESCH, Praelectiones Dogmat., IX, n. 607 ss.; tambi\u00e9n BERNARD y BOUR, Communion des Saints in Dict. de theologie cath.; GIBBONS, La Fe de Nuestros Padres (Baltimore, 1871), XVI. A las autoridades hist\u00f3ricas mencionadas se debe a\u00f1adir ATZBERGER, Geschichte der christlichen Eschatologie innerhalb der vornicanischen Zeit (Friburgo im Br., 1896). Cf. also OXENHAM, Escatolog\u00eda Cat\u00f3lica (2da ed., Londres, 1878), II; y entre las anglicanas, LUCKOCK, Despu\u00e9s de la Muerte (nueva ed., Londres, 1898), Parte I; y PLUMPTRE, Los Esp\u00edritus en la Prisi\u00f3n y otros Estudios sobre la Vida de Ultratumba (popular ed., Londres, 1905), IX.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Toner, Patrick. \u00abPrayers for the Dead.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04653a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ning\u00fan pasaje del Antiguo o Nuevo Testamento celebra o implica esta pr\u00e1ctica. Del \u00fanico pasaje en la ap\u00f3crifa que parece aludir a esto, puede decirse que el texto, la traducci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n de 2 Macabeos 12:4\u20136 son inciertos y que hay considerable evidencia que el juda\u00edsmo ortodoxo del per\u00edodo intertestamentario rechaz\u00f3 las oraciones por &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/oraciones-por-los-muertos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abORACIONES POR LOS MUERTOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22061","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22061","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22061"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22061\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22061"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22061"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22061"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}