{"id":22145,"date":"2016-02-05T15:12:34","date_gmt":"2016-02-05T20:12:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-federal\/"},"modified":"2016-02-05T15:12:34","modified_gmt":"2016-02-05T20:12:34","slug":"teologia-federal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-federal\/","title":{"rendered":"TEOLOGIA FEDERAL"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">El nombre de Johannes Cocceius (1603\u20131669) est\u00e1 estrechamente relacionado con la teolog\u00eda federal en raz\u00f3n del lugar destacado al que \u00e9l la llev\u00f3 dentro de las escuelas teol\u00f3gicas. Pero la teolog\u00eda federal encuentra una clara exposici\u00f3n en 1 Co. 15 y Ro. 5. \u00abAs\u00ed como en Ad\u00e1n todos mueren\u00bb, escribe Pablo, \u00abtambi\u00e9n en Cristo todos ser\u00e1n vivificados\u00bb (1 Co. 15:22). Ad\u00e1n, como el primer hombre, fue la cabeza natural de la humanidad, y representaba a toda la humanidad como la parte humana en el pacto de obras en el que Dios entr\u00f3 con \u00e9l. Como la cabeza natural, \u00e9l mantuvo una relaci\u00f3n federal (<em>foedus<\/em>, lat. \u00abpacto\u00bb) con toda la posteridad. Si \u00e9l hubiera mantenido su obediencia, habr\u00eda transmitido un legado de bendiciones a sus descendientes; su desobediencia hizo que su posteridad fuese alcanzada por la maldici\u00f3n que Dios pronunci\u00f3 sobre los transgresores de su ley. Este argumento se desarrolla en Ro. 5:15\u201321. La raza humana entera se resume en los dos Adanes. El primer Ad\u00e1n fue la cabeza federal de la raza bajo el pacto de obras; el segundo Ad\u00e1n, el Se\u00f1or Jesucristo, es la cabeza federal de todos los creyentes bajo el pacto de gracia. As\u00ed como el pecado de Ad\u00e1n fue legal y efectivamente <em>nuestro<\/em> pecado, as\u00ed tambi\u00e9n la obediencia de Cristo es legal y efectivamente la justicia de todos los creyentes. La relaci\u00f3n federal que Ad\u00e1n (v\u00e9ase) mantuvo con el g\u00e9nero humano fue la base de la imputaci\u00f3n de su culpa a ellos, y la causa judicial de su condenaci\u00f3n. Y la ley que los conden\u00f3 no pod\u00eda justificarlos a menos que se efectuara una adecuada reparaci\u00f3n por el mal cometido, una reparaci\u00f3n que ellos eran incapaces de hacer a causa de la corrupci\u00f3n que hab\u00edan heredado de Ad\u00e1n como su cabeza natural y federal. Para proceder a la salvaci\u00f3n, la reparaci\u00f3n necesaria deb\u00eda ser hecha por otro que no tuviera una conexi\u00f3n federal con Ad\u00e1n y que, por lo tanto, fuera libre de la imputaci\u00f3n de la culpa. La teolog\u00eda federal se\u00f1ala que estos requerimientos han sido satisfechos en Cristo, el segundo Ad\u00e1n, en quien comienza un nueva raza. Dios hab\u00eda entrado en un pacto con \u00e9l, prometi\u00e9ndole la salvaci\u00f3n de todos los creyentes, como recompensa por su obediencia. Pero la obediencia requerida de \u00e9l como la Cabeza Federal de su pueblo era m\u00e1s que la requerida de Ad\u00e1n. Su obediencia representativa, debe incluir la pena de muerte. Y as\u00ed su victoriosa resurrecci\u00f3n es tambi\u00e9n la victoria de la nueva humanidad que tiene su origen en \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las varias escuelas teol\u00f3gicas difieren acerca de las implicaciones de la imputaci\u00f3n de la culpa de Ad\u00e1n a su posteridad. Pelagio (a fines del siglo IV y a principios del V) neg\u00f3 que hubiera una conexi\u00f3n necesaria entre el pecado de Ad\u00e1n y el de sus descendientes. Tal como Calvino, Cocceius mismo no deriv\u00f3 su teolog\u00eda federal de la doctrina de la predestinaci\u00f3n. Los primeros arminianos sostuvieron que el hombre hab\u00eda heredado su corrupci\u00f3n natural a trav\u00e9s de Ad\u00e1n, pero que el ser humano no hereda la culpa de la primera transgresi\u00f3n de Ad\u00e1n. Los arminianos posteriores, sin embargo, particularmente los seguidores de Wesley, admitieron que la corrupci\u00f3n innata del hombre tambi\u00e9n conlleva la culpa. No obstante, a pesar de \u00e9stas y de otras modificaciones, hay un acuerdo general entre los cat\u00f3lico romanos, luteranos y reformados de que el hombre ha perdido su justicia original y que esta p\u00e9rdida es consecuencia del primer pecado de Ad\u00e1n como cabeza y representante del g\u00e9nero humano en el pacto. \u00abNo queda m\u00e1s que decir\u00bb, escribe Agust\u00edn, \u00absino concluir que en el primer hombre todos hemos pecado, por lo cual el pecado es manifestado en el momento de nacer y no puede ser removido sino por el nuevo nacimiento\u00bb. Cualquier otro punto de vista tiende a romper la analog\u00eda se\u00f1alada en Ro. 5:19: \u00abPorque as\u00ed como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, as\u00ed tambi\u00e9n por la obediencia de uno, los muchos ser\u00e1n constituidos justos\u00bb. Una imputaci\u00f3n real de la justicia de Cristo como Cabeza Federal de su pueblo requiere una imputaci\u00f3n real de la culpa de Ad\u00e1n a su posteridad. Porque, como mantiene Calvino contra el punto de vista pelagiano, si la imputaci\u00f3n del pecado de Ad\u00e1n no significa nada m\u00e1s ni nada menos que Ad\u00e1n nos comunic\u00f3 un ejemplo de pecado, entonces la aplicaci\u00f3n estricta de la analog\u00eda de Pablo de los dos adanes quiere decir que Cristo s\u00f3lo le dej\u00f3 a su pueblo un ejemplo de justicia que imitar, pero Cristo no ser\u00eda la <em>causa<\/em> de la justicia de los creyentes. Sin embargo, lo correcto es pensar que su uni\u00f3n vital con Cristo es la causa de su justicia y tambi\u00e9n la garant\u00eda de su desarrollo en la santificaci\u00f3n personal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cocceius, <em>Summa Doctrinae de Foedere et Testamentis Dei<\/em>; Calvin, <em>Commentary on Romans<\/em>, pp. 134\u2013146; C. Hodge, <em>Commentary on I Corinthians<\/em>, pp. 324\u2013326; A.A. Hodge, <em>Outlines of Theology<\/em>, pp. 348\u2013366; L. Berkhof, <em>Manual of Reformed Doctrine<\/em>, pp. 143\u2013150, 262\u2013264.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">George N.M. Collins<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (603). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El nombre de Johannes Cocceius (1603\u20131669) est\u00e1 estrechamente relacionado con la teolog\u00eda federal en raz\u00f3n del lugar destacado al que \u00e9l la llev\u00f3 dentro de las escuelas teol\u00f3gicas. 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