{"id":22164,"date":"2016-02-05T15:13:16","date_gmt":"2016-02-05T20:13:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelios-los\/"},"modified":"2016-02-05T15:13:16","modified_gmt":"2016-02-05T20:13:16","slug":"evangelios-los","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelios-los\/","title":{"rendered":"EVANGELIOS, LOS"},"content":{"rendered":"<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>La forma plural \u201cevangelios\u201d (gr. <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>euangelia<\/span><span lang=ES style=''>) no hubiera sido entendida en la \u00e9poca apost\u00f3lica, como tampoco hasta dos generaciones despu\u00e9s; es parte de la esencia del testimonio apost\u00f3lico el que no haya m\u00e1s que un <\/span><span style=''>euangelion<\/span><span lang=ES style=''> verdadero; el que proclama otro, dice Pablo, es anatema (G\u00e1. 1.8s). Los cuatro relatos que tradicionalmente se encuentran al comienzo del NT son, en realidad, cuatro relatos de un mismo evangelio: \u201cel evangelio de Dios \u2026 acerca de su Hijo (Ro. 1.1\u20133). S\u00f3lo a mediados del ss. II d.C. comenz\u00f3 a usarse la forma plural; as\u00ed, Justino M\u00e1rtir dice que las \u201cmemorias compuestas por los ap\u00f3stoles\u201d se llaman \u201cevangelios\u201d (<i>Primera apolog\u00eda <\/i>66). Escritores anteriores usan el singular, ya sea que se refieran a uno solo de los relatos o al conjunto de tales escritos (cf. <\/span><span style=''>Didaj\u00e9<\/span><span lang=ES style=''> 8.2; Ignacio, <i>Filadelfos<\/i> 8.2). Los t\u00edtulos tradicionales de los cuatro relatos denotan que en ellos tenemos el evangelio o las buenas nuevas acerca de Cristo seg\u00fan cada uno de los cuatro evangelistas. Y el uso de la forma singular para hacer referencia al cu\u00e1druple relato sigui\u00f3 mucho tiempo despu\u00e9s de la aparici\u00f3n del plural.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. La etapa oral<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La mayor parte del material de nuestros evangelios existi\u00f3 durante un tiempo considerable en forma oral, antes de que se le diera la forma escrita con la que estamos familiarizados nosotros.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Las palabras de Jes\u00fas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Jes\u00fas comenz\u00f3 su ministerio en Galilea \u201cpredicando el evangelio de Dios\u201d; el contenido de dicho evangelio era que el momento se\u00f1alado hab\u00eda llegado, y que el reino de Dios se hab\u00eda acercado; urg\u00eda a sus oyentes a arrepentirse y a creer las buenas noticias (Mr. 1.14s; cf. Lc. 4.18\u201321). Su predicaci\u00f3n no era ning\u00fan suceso inopinado; era el cumplimiento de la promesa de Dios comunicada en \u00e9pocas anteriores por medio de los profetas. Ahora, por fin, Dios hab\u00eda visitado a su pueblo; este era el sentido no s\u00f3lo de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas sino de sus portentosas obras (Lc. 7.16), que eran se\u00f1ales de que el dominio del mal se desmoronaba ante el avance del reino de Dios (Mt. 12.22\u201329; Lc. 11.14\u201322). El mismo tema recorre las par\u00e1bolas de Jes\u00fas, que llaman a sus oyentes a tomar una decisi\u00f3n y a mantenerse vigilantes en vista del advenimiento del reino.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Adem\u00e1s de cumplir su ministerio p\u00fablico, Jes\u00fas se ocup\u00f3 de dar a sus disc\u00edpulos instrucci\u00f3n sistem\u00e1tica en una forma que les resultara f\u00e1cil para aprender de memoria. Igualmente, sus debates con los fariseos y otros opositores condujeron a declaraciones que, una vez o\u00eddos, no se habr\u00edan de olvidar f\u00e1cilmente, y que en efecto sirvieron a sus disc\u00edpulos m\u00e1s tarde cuando se vieron frente a cuestiones controvertidas en que les pod\u00eda resultar \u00fatil recordar la decisi\u00f3n tomada por el Maestro.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. La tradici\u00f3n apost\u00f3lica<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Hay varias referencias en las ep\u00edstolas neotestamentarias a la \u201ctradici\u00f3n\u201d (gr. <\/span><span style=''>paradosis<\/span><span lang=ES style=''>) recibida por los ap\u00f3stoles de su Se\u00f1or, y entregada por ellos a su vez a los convertidos. Dicha tradici\u00f3n, en el sentido m\u00e1s pleno, comprende el testimonio de los ap\u00f3stoles \u201cacerca de todas las cosas que Jes\u00fas comenz\u00f3 a hacer y a ense\u00f1ar, hasta el d\u00eda en que fue recibido arriba\u201d (Hch. 1.1s, cf. 1.21s). Este testimonio fue transmitido y perpetuado de diversas maneras: principalmente en la predicaci\u00f3n misionera, en la ense\u00f1anza de los conversos, y en el culto cristiano. Un bosquejo de los hechos b\u00e1sicos de la predicaci\u00f3n misionera lo da Pablo en 1 Co. 15.3ss: \u201cque Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucit\u00f3 al tercer d\u00eda, conforme a las Escrituras; y que apareci\u00f3\u201d a un gran n\u00famero de testigos oculares, a algunos de los cuales se menciona, la mayor\u00eda de los cuales todav\u00eda viv\u00eda cuando Pablo escrib\u00eda. Pablo agrega que fuese que el evangelio fuera predicado por \u00e9l mismo o por los ap\u00f3stoles originales, los hechos b\u00e1sicos del mensaje eran los mismos (1 Co. 15.11). Esto lo confirman las ep\u00edstolas no paulinas, y los extractos de la predicaci\u00f3n cristiana primitiva resumidas en Hechos. En la predicaci\u00f3n se anunciaban los hechos salv\u00edficos; se proclamaba a Jes\u00fas como Se\u00f1or y Cristo; se llamaba a los hombres al arrepentimiento y a recibir el perd\u00f3n por medio de \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En las ep\u00edstolas aparecen ejemplos ocasionales de lo que se ense\u00f1aba a los convertidos, de los que resulta claro que la base de dicha ense\u00f1anza era lo que Jes\u00fas mismo hab\u00eda ense\u00f1ado. As\u00ed, al dar instrucciones sobre el casamiento, Pablo cita el mandamiento de Jes\u00fas que proh\u00edbe el divorcio (1 Co. 7.10), como tambi\u00e9n la decisi\u00f3n del Se\u00f1or acerca de la manutenci\u00f3n de los predicadores del evangelio (1 Co. 9.14). Pero hay indicaciones de una instrucci\u00f3n m\u00e1s sistem\u00e1tica, por el m\u00e9todo de la catequesis; y a medida que aumentaba el n\u00famero de los convertidos, especialmente en el curso de la misi\u00f3n a los gentiles, habr\u00edan de hacerse indispensables \u201cescuelas\u201d para la preparaci\u00f3n de instructores, como tambi\u00e9n la preparaci\u00f3n de digestos de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, orales cuando no escritos. Podemos concebir una situaci\u00f3n vital semejante para la \u201ccolecci\u00f3n de dichos\u201d a que echaron mano Mateo y Lucas; y en fecha posterior se ha pensado que el mismo Evangelio de Mateo puede haberse originado en una escuela de este tipo; cf. K. Stendahl, <i>The School of St. Matthew<\/i>\u00b2, 1968.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el culto tambi\u00e9n era de esperar que habr\u00edan de recordarse las palabras y las obras de Jes\u00fas. En los primeros d\u00edas de la fe los que hab\u00edan conocido a Jes\u00fas casi no podr\u00edan evitar de decirse unos a otros, cuando se reun\u00edan informalmente, o en las ocasiones establecidas de antemano para la comuni\u00f3n y el culto, \u201c\u00bfRecuerdas c\u00f3mo nuestro Maestro \u2026 ?\u201d En particular, la Cena del Se\u00f1or proporcionaba una oportunidad peri\u00f3dica para relatar la historia de su muerte, con los acontecimientos inmediatamente anteriores y posteriores (1 Co. 11.26).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El relato de la pasi\u00f3n, por cierto, al ser contado repetidas veces, tanto en el culto cristiano como en la predicaci\u00f3n misionera (cf. 1 Co. 2.2; G\u00e1. 3.1), adquiri\u00f3 la forma de un todo interrelacionado en fecha muy temprana, conclusi\u00f3n a la que tambi\u00e9n llega la cr\u00edtica de las formas en el estudio de los evangelios. Por el m\u00e9todo de la cr\u00edtica formal se intenta aislar y clasificar las diversas unidades completas en s\u00ed mismas que han sido reunidas en los evangelios escritos, y descubrir las situaciones vitales en las que tuvieron origen y fueron preservadas en la etapa oral de trasmisi\u00f3n (* <span style='text-transform:uppercase'>Cr\u00edtica b\u00edblica<\/span>, <b>III<\/b>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Los evangelios escritos<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El comienzo de los evangelios escritos, como ser\u00eda de suponer, coincide con la terminaci\u00f3n de la primera generaci\u00f3n cristiana. Cuando \u201clos que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra\u201d (Lc. 1.2) murieron, era natural que se hiciese sentir m\u00e1s marcadamente la necesidad de un registro permanente de su testimonio. Es justamente aqu\u00ed que la tradici\u00f3n del ss. II coloca los comienzos de la actividad tendiente a registrar por escrito el evangelio, y con toda justicia: los cuatro evangelios can\u00f3nicos deben fecharse probablemente dentro de las cuatro d\u00e9cadas del 60\u2013100 d.C. No tenemos por qu\u00e9 suponer que la trasmisi\u00f3n del testimonio apost\u00f3lico haya sido exclusivamente oral antes del 60 d.C.\u2014algunos por lo menos de los \u201cmuchos\u201d que, seg\u00fan Lc. 1.1, hab\u00edan tratado de relatar ordenadamente los acontecimientos evang\u00e9licos, pueden haberlo hecho en forma escrita antes del 60 d.C.\u2014pero no tenemos ning\u00fan documento anterior, excepto en tanto que haya sido incorporado en los evangelios escritos con que contamos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Varias l\u00edneas de tradici\u00f3n pueden distinguirse en los cuatro evangelios. En este sentido, como en algunos otros, Juan ocupa un lugar aparte de los restantes evangelios, y es mejor considerarlo independientemente. Los otros tres evangelios est\u00e1n interrelacionados, hasta el punto de que se prestan muy adecuadamente para el estudio \u201csin\u00f3ptico\u201d\u2014p. ej. como cuando su texto se dispone en tres columnas paralelas, de modo que puedan examinarse convenientemente sus coincidencias y divergencias. Por esta raz\u00f3n se llaman com\u00fanmente \u201cevangelios sin\u00f3pticos\u201d\u2014designaci\u00f3n que aparentemente les fue dada primeramente por J. J. Griesbach en 1774.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Los evangelios sin\u00f3pticos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Un estudio comparativo de Mateo, Marcos, y Lucas lleva a reconocer que existe un considerable cuerpo de material que es com\u00fan a los tres, o a dos de ellos. Lo sustancial de 606 de los 661 vers\u00edculos de Marcos (sin contar Mr. 16.9\u201320) reaparece en forma abreviada en Mateo; unos 380 de los 661 vers\u00edculos de Marcos reaparecen en Lucas. Esto puede afirmarse de otro modo, manifestando que, de los 1.068 vers\u00edculos de Mateo, alrededor de 500 contienen lo sustancial de 606 vers\u00edculos de Marcos, mientras que de los 1.149 vers\u00edculos de Lucas unos 380 tienen paralelos en Marcos. S\u00f3lo 31 vers\u00edculos de Marcos no tienen ning\u00fan paralelo en Mateo ni en Lucas. Mateo y Lucas tienen ambos hasta 250 vers\u00edculos que contienen material en com\u00fan que no aparece en Marcos; a veces este material en com\u00fan aparece en Mateo y en Lucas en lenguaje pr\u00e1cticamente id\u00e9ntico, mientras en otros casos la divergencia verbal es considerable. Alrededor de 300 vers\u00edculos de Mateo no tienen paralelo en ninguno de los otros evangelios; lo mismo vale para unos 520 vers\u00edculos de Lucas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No hay ning\u00fan modo sencillo de llegar a una conclusi\u00f3n satisfactoria en cuanto a esta distribuci\u00f3n del material en los evangelios sin\u00f3pticos, ni del que es com\u00fan, ni del que es especial. No existe raz\u00f3n <\/span><span style=''>a priori<\/span><span lang=ES style=''> para sostener que un evangelio sea anterior y otro posterior, para sostener que uno de ellos constituye fuente de otro, y que este \u00faltimo depende del primero. La objetividad del an\u00e1lisis estad\u00edstico tampoco garantiza la soluci\u00f3n. La soluci\u00f3n s\u00f3lo puede lograrse mediante el ejercicio del juicio cr\u00edtico, despu\u00e9s de esgrimir toda la informaci\u00f3n pertinente, y de analizar las diversas posibilidades. Si no se ha llegado a la unanimidad despu\u00e9s de un siglo y medio de intenso estudio de los sin\u00f3pticos, tal vez sea porque la informaci\u00f3n es insuficiente para lo que se necesita, o porque el campo de investigaci\u00f3n se ha restringido excesivamente. Sin embargo, ciertas conclusiones se han hecho acreedoras de un mayor grado de acuerdo que otras.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una de ellas es la prioridad de Marcos, y su uso como principal fuente por los otros dos evangelistas sin\u00f3pticos. Esta conclusi\u00f3n, que generalmente se considera ubicada sobre bases firmes por C. Lachmann en 1835, depende no s\u00f3lo de las pruebas formales de que Mateo y Marcos a veces concuerdan en cuanto al orden, por oposici\u00f3n a Lucas; Marcos y Lucas m\u00e1s frecuentemente por oposici\u00f3n a Mateo; pero Mateo y Lucas nunca por oposici\u00f3n a Marcos (lo cual podr\u00eda tener otra explicaci\u00f3n), sino m\u00e1s bien por el detallado examen comparativo de la forma en que el material en com\u00fan aparece en los tres evangelios, secci\u00f3n por secci\u00f3n. En una abrumadora mayor\u00eda de casos la situaci\u00f3n puede entenderse mejor si el relato de Marcos hubiese sido empleado como fuente por uno de los otros, o por ambos. Pocos son los que han llegado a considerar a Lucas como posible fuente de los otros dos, pero la posibilidad de que Marcos sea una versi\u00f3n condensada de Mateo se tuvo en cuenta durante mucho tiempo, principalmente por influencia de Agust\u00edn. Pero donde Mateo y Marcos tienen material en com\u00fan, Marcos es m\u00e1s completo que Mateo, y de ning\u00fan modo una condensaci\u00f3n; y vez tras vez los relatos paralelos pueden explicarse mucho mejor suponiendo que Mateo condensa Marcos, que suponiendo que Marcos ampl\u00eda el material de Mateo. Mientras que Mateo y Lucas jam\u00e1s concuerdan en cuanto al orden cuando se los compara con Marcos, en cambio exhiben ocasionalmente un acuerdo verbal en relaci\u00f3n con dicho evangelio; pero tales casos representan fundamentalmente mejoras gramaticales o estil\u00edsticas de Marcos, y no son ni numerosos ni lo suficientemente significativos como para neutralizar el peso general de las pruebas en cuanto a la prioridad de Marcos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El elemento com\u00fan de Marcos en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica es tanto m\u00e1s importante en raz\u00f3n de la \u00edntima relaci\u00f3n entre el esquema de Marcos y la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica. Esta relaci\u00f3n no depende tanto de la tradici\u00f3n que ve en Pedro la autoridad por detr\u00e1s del relato de Marcos (tradici\u00f3n apoyada por pruebas internas en ciertas secciones del relato), como del hecho (demostrado por C. H. Dodd) de que un bosquejo de la predicaci\u00f3n primitiva, comparable con aquellos bosquejos que pueden discernirse en unos cuantos pasajes de las ep\u00edstolas del NT y en los informes sobre los discursos de Hechos, proporciona el hilo en que Marcos ha enhebrado las diversas unidades de su material evang\u00e9lico.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El material com\u00fan a Marcos y a uno de los evangelios sin\u00f3pticos, o a ambos, est\u00e1 compuesto principalmente de narraciones. (La excepciones principales son las par\u00e1bolas de Mr. 4 y el discurso escatol\u00f3gico de Mr. 13.) Por otro lado, el material que no pertenece a Marcos, y que es com\u00fan a Mateo y a Lucas, consiste principalmente en dichos de Jes\u00fas. Casi podr\u00eda decirse que el material de Marcos relata lo que Jes\u00fas hizo; el material que no pertenece a Marcos, lo que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3. Tenemos aqu\u00ed una distinci\u00f3n comparable con la que se hace com\u00fanmente (si bien en medida exagerada) entre \u201cpredicaci\u00f3n\u201d (<\/span><span style=''>k&#275;rygma<\/span><span lang=ES style=''>) y \u201cense\u00f1anza\u201d (<\/span><span style=''>didaj&#275;<\/span><span lang=ES style=''>) apost\u00f3licas. El material com\u00fan a Mateo y Lucas que no aparece en Marcos puede, convenientemente y sin prejuicio, caratularse \u201c<etiqueta id=\"#_ftn749\" name=\"_ftnref749\" title=\"\">Q\u201d, de conformidad con una costumbre que data de comienzos del ss. XX.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Este conjunto de materiales, que abarca entre 200 y 250 vers\u00edculos, puede haber sido tomado por uno de los evangelistas del otro, o pueden haberlo tomado ambos de una fuente com\u00fan. Pocos hay, si es que los hay, que sugieran que Mateo lo tom\u00f3 de Lucas, si bien algunos aceptar\u00edan esta posibilidad con m\u00e1s facilidad que la opuesta, es decir, que Lucas tom\u00f3 de Mateo. Esta \u00faltima suposici\u00f3n sigue recibiendo amplio apoyo, pero es particularmente vulnerable, porque supone que Lucas redujo a un relativo desorden la disposici\u00f3n ordenada en que aparece el material \u201cQ\u201d en Mateo, sin dar ninguna raz\u00f3n plausible del por qu\u00e9 de tal circunstancia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La suposici\u00f3n de que el material denominado \u201cQ\u201d proviene de una fuente com\u00fan usada por Mateo y Lucas ofrece menos dificultades que cualquier suposici\u00f3n alternativa.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Cuando intentamos reconstruir esa fuente com\u00fan, debemos cuidarnos de suponer que podemos hacerlo de un modo m\u00e1s o menos completo. Mas lo que podemos reconstruir nos recuerda con fuerza el esquema general de los libros prof\u00e9ticos del AT. Dichos libros generalmente contienen un relato del llamado del profeta, con un registro de sus or\u00e1culos ubicados en un marco narrativo, pero sin menci\u00f3n alguna de su muerte. De modo que el material \u201cQ\u201d pareciera provenir de una compilaci\u00f3n que comenzaba con el relato del bautismo de Jes\u00fas por Juan, y las tentaciones en el desierto; esto constituye el preludio a su ministerio, y va seguido por grupos de sus dichos colocados en un marco narrativo m\u00ednimo; pero no se encuentran indicios del relato de la pasi\u00f3n, Hay cuatro grupos principales de ense\u00f1anzas, que pueden titularse: (i) Jes\u00fas y Juan el Bautista; (ii) Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos; (iii) Jes\u00fas y sus opositores: (iv) Jes\u00fas y el futuro.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Ya que el \u00fanico medio para reconstruir dicha fuente lo proporciona el material com\u00fan a Mateo y Lucas que no aparece en Marcos, la cuesti\u00f3n de si Marcos tambi\u00e9n se vali\u00f3 en alguna medida de dicha fuente no puede resolverse satisfactoriamente. Es probable que sea anterior a Marcos; bien puede haber sido usada para fines catequ\u00edsticos en la misi\u00f3n gentil con base en Antioqu\u00eda. El hecho de que parte del material de \u201cQ\u201d en Mateo y Lucas sea casi id\u00e9ntico verbalmente, mientras que en otras partes hay diferencias de lenguaje, se ha explicado a veces en funci\u00f3n de la existencia de dos hilos distintos de tradici\u00f3n en \u201cQ\u201d, pero es mucho m\u00e1s probable que \u201cQ\u201d haya sido traducido del arameo al griego, y que Mateo y Lucas usen a veces la misma traducci\u00f3n, y otras, traducciones diferentes. A este respecto es oportuno recordar la afirmaci\u00f3n de Pap\u00edas (en <etiqueta id=\"#_ftn750\" name=\"_ftnref750\" title=\"\">Eus., <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn751\" name=\"_ftnref751\" title=\"\"><i>HE<\/i><\/etiqueta> 3.39) de que \u201cMateo compil\u00f3 los <i>logia<\/i> en el habla hebrea [aramea], y todos los traduc\u00edan como mejor pod\u00edan\u201d. <i>Logia<\/i> (\u201cor\u00e1culos\u201d) seria un t\u00e9rmino muy apropiado para el contenido de una compilaci\u00f3n como la que hemos tratado de reconocer detr\u00e1s del material de \u201cQ\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las otras fuentes que pueden haber sido utilizadas por Mateo y Lucas plantean un problema aun mayor que la reconstrucci\u00f3n de la fuente \u201cQ\u201d. Mateo parece haber incluido material de otra colecci\u00f3n de dichos, paralela a \u201cQ\u201d, pero conservada en Judea m\u00e1s bien que en Antioqu\u00eda\u2014la colecci\u00f3n convenientemente rotulada \u201cM\u201d\u2014. Lucas incluye un conjunto de material muy caracter\u00edstico (que se encuentra principalmente entre los <etiqueta id=\"#_ftn752\" name=\"_ftnref752\" title=\"\">cap(s). 9 y 18) que puede haberse originado en Cesarea\u2014el material rotulado \u201cL\u201d\u2014. El que <\/etiqueta>estas \u201cfuentes\u201d tuviesen forma escrita antes de que fueran adoptadas por los evangelistas resulta dudoso. A Lucas se lo ha imaginado ampliando su copia de \u201cQ\u201d mediante informaci\u00f3n adquirida en Cesarea y otros lugares, produciendo as\u00ed el borrador preliminar de su evangelio, llamado a veces el \u201cProto-Lucas\u201d, al que posteriormente se le insertaron bloques de material proveniente de Marcos. Para una evaluaci\u00f3n de la hip\u00f3tesis del \u201cProto-Lucas\u201d v\u00e9ase D. Guthrie, <i>New Testament Introduction<\/i>\u00b3, 1970, pp. 175\u2013183. En general, puede decirse que Mateo fusiona sus fuentes mientras que Lucas los combina. Los relatos de la natividad con que comienzan Mateo y Lucas est\u00e1n fuera del esquema general de la cr\u00edtica sin\u00f3ptica; con respecto a ellos no puede excluirse alguna dependencia en documentos sem\u00edticos. Pero es preciso destacar que, por fascinante e instructiva que sea la cr\u00edtica de las fuentes de los evangelios, los evangelios mismos son mucho m\u00e1s importantes que sus supuestas fuentes. Vale la pena considerar qu\u00e9 fuentes pueden haber utilizado los evangelistas; pero es m\u00e1s valioso considerar qu\u00e9 uso les dieron a dichas fuentes. En estos \u00faltimos a\u00f1os se ha reconocido en forma creciente que la cr\u00edtica de la redacci\u00f3n tiene un lugar tan importante en el estudio de los evangelios como la cr\u00edtica de la tradici\u00f3n, siendo esta \u00faltima aquella que traza la historia de las tradiciones que a su debido tiempo recibieron los evangelistas, mientras que la otra se dedica a la contribuci\u00f3n individual de los evangelistas en su tratamiento y presentaci\u00f3n de las tradiciones. Cada uno de los evangelios sin\u00f3pticos constituye un todo independiente, y no una mera compilaci\u00f3n basada en tijeras y goma de pegar; cada uno de ellos tiene su propia perspectiva de Jes\u00fas y su ministerio, y cada una tiene una contribuci\u00f3n especial que hacer al cuadro completo de Jes\u00fas que nos presenta el NT.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. El cuarto evangelio<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Juan representa una buena tradici\u00f3n primitiva que se conserv\u00f3 independientemente de las l\u00edneas de tradici\u00f3n de los sin\u00f3pticos, no s\u00f3lo en la memoria del disc\u00edpulo amado, sino en una comunidad cristiana viviente, muy probablemente en el ambiente del que posteriormente surgieron las Odas de Salom\u00f3n. El fondo com\u00fan amplio que Juan comparte con los textos de Qumr\u00e1n, y los lazos que ligan su estructura al leccionario de la sinagoga palestina, han contribuido en a\u00f1os recientes a hacernos comprender que la tradici\u00f3n joanina tiene sus ra\u00edces en la Palestina judaica, aun cuando los requerimientos de un auditorio helen\u00edstico m\u00e1s amplio hayan sido tenidos en cuenta cuando a este evangelio se le dio su forma literaria a fines del primer siglo cristiano. Adem\u00e1s, el bosquejo fijo de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica puede verse en el cuarto evangelio \u201ccon igual claridad que en Marcos\u201d (C. H. Dodd, The Apostolic Preaching and its Developments, 1950, pp. 69). (* <span style='text-transform:uppercase'>Juan, Evangelio de<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. El evangelio cu\u00e1druple<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En fecha temprana posterior a la publicaci\u00f3n del cuarto evangelio, los cuatro evangelios can\u00f3nicos comenzaron a circular en una sola colecci\u00f3n, y han seguido as\u00ed desde entonces. No se ha podido determinar qui\u00e9n los junt\u00f3 en un solo corpus cu\u00e1druple, como tampoco se ha podido determinar a ciencia cierta d\u00f3nde se conoci\u00f3 primeramente este corpus cu\u00e1druple\u2014se han hecho propuestas tanto para \u00c9feso como para Roma\u2014. Escritores cat\u00f3licos y gn\u00f3sticos por igual evidencian, no s\u00f3lo tener conocimiento del cu\u00e1druple evangelio, sino aceptaci\u00f3n de su autoridad. El<i> Evangelio de la Verdad<\/i> valentiniano (ca. 140\u2013150 d.C.), recientemente descubierto entre los escritos gn\u00f3sticos de *Quenoboski\u00f3n, no ten\u00eda como intenci\u00f3n complementar o remplazar a los cuatro evangelios can\u00f3nicos, cuya autoridad da por supuesta; constituye m\u00e1s bien una serie de meditaciones sobre el \u201cverdadero evangelio\u201d que se conserva en los cuatro (como tambi\u00e9n en otros libros del NT). Marci\u00f3n aparece como una excepci\u00f3n por su repudio de Mateo, Marcos, y Juan, y su promulgaci\u00f3n de Lucas (editado por \u00e9l mismo) como el \u00fanico <\/span><span style=''>euangelion<\/span><span lang=ES style=''> aut\u00e9ntico. Los documentos de la reacci\u00f3n antimarcionita (p. ej. los pr\u00f3logos antimarcionitas a los evangelios y, m\u00e1s tarde, el canon muratorio) no presentan al evangelio cu\u00e1druple como algo nuevo, sino que reafirman su autoridad en respuesta a las cr\u00edticas de Marci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el medio siglo posterior al a\u00f1o 95 d.C. Theodor Zahn s\u00f3lo pudo encontrar cuatro citas del evangelio en la literatura cristiana existente que no proceden en forma demostrable de los cuatro evangelios can\u00f3nicos. El que las \u201cmemorias de los ap\u00f3stoles\u201d, que, seg\u00fan Justino, se le\u00edan en la iglesia juntamente con los escritos de los profetas, fueran los cuatro evangelios se hace m\u00e1s probable por el hecho de que los indicios de matenal evang\u00e9lico en las obras de dicho autor que pudiera provenir del <i>Evangelio de Pedro<\/i> o del <i>Evangelio de Tom\u00e1s<\/i> (ambos de car\u00e1cter seudon\u00edmico) son realmente leves comparados con los indicios relacionados con los cuatro evangelios can\u00f3nicos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La situaci\u00f3n resulta m\u00e1s clara cuando llegamos al disc\u00edpulo de Justino, Taciano, cuya armon\u00eda de los evangelios, o <i>Diatesar\u00f3n <\/i>(compilada ca. 170 d.C.) fue durante mucho tiempo la edici\u00f3n favorita (por no decir la \u201cautorizada\u201d) de los evangelios en la iglesia asiria. Aparte de un peque\u00f1o fragmento de una edici\u00f3n griega del <i>Diatesar\u00f3n<\/i>, descubierta en Dura-Europos a orillas del \u00c9ufrates y publicada en 1935, nuestro conocimiento de la obra ha sido indirecta hasta hace poco, ya que se basaba en traducciones (algunas de ellas secundarias o terciarias) del texto siriaco. Pero en 1957 se identific\u00f3 una porci\u00f3n considerable del original siriaco del comentario de Efraem sobre el <i>Diatesar\u00f3n<\/i> (escrito a mediados del ss. IV <etiqueta id=\"#_ftn753\" name=\"_ftnref753\" title=\"\">aprox.) en un manuscrito en pergamino perteneciente a la colecci\u00f3n de A. Chester Beatty; este texto fue publicado por L. Leloir en 1963 y arroja luz valiosa sobre la historia temprana del <\/etiqueta><i>Diatesar\u00f3n<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Taciano comenz\u00f3 su compilaci\u00f3n con Jn. 1.1\u20135, y tal vez la termin\u00f3 con Jn. 21.25. Fue el evangelio cu\u00e1druple el que le proporcion\u00f3 el material para su armon\u00eda; la ocasional introducci\u00f3n de material extracan\u00f3nico que puede detectarse (posiblemente tomado del <i>Evangelio seg\u00fan los hebreos<\/i>) no afecta este hecho b\u00e1sico, como tampoco las modificaciones ocasionales de la fraseolog\u00eda del evangelio, que reflejan el enfoque encratita de Taciano. (* <span style='text-transform:uppercase'>Canon del Nuevo Testamento<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La supremac\u00eda del evangelio cu\u00e1druple, que queda comprobada por la obra de Taciano, resulta confirmada alrededor de una d\u00e9cada m\u00e1s tarde por Ireneo. Para \u00e9l, el car\u00e1cter cu\u00e1druple del evangelio es uno de los hechos aceptados del cristianismo, tan axiom\u00e1tico como los cuatro puntos cardinales o los cuatro vientos del cielo (<etiqueta id=\"#_ftn754\" name=\"_ftnref754\" title=\"\"><i>Adv. Haer.<\/i><\/etiqueta>. 3.11.8). Su contempor\u00e1neo Clemente de Alejandr\u00eda distingue cuidadosamente \u201clos cuatro evangelios que nos han sido legados\u201d de los escritos no can\u00f3nicos de los que se sirve de tanto en tanto, tales como el <i>Evangelio seg\u00fan los egipcios<\/i> (<i>Miscel\u00e1neas<\/i> 3.13). Tertuliano ni siquiera se sirve de tales escritos no can\u00f3nicos, restringi\u00e9ndose a los cuatro escritos can\u00f3nicos, a los que acuerda autoridad \u00fanica, porque sus autores eran ap\u00f3stoles u hombres que estuvieron \u00edntimamente vinculados con los ap\u00f3stoles. (Al igual que otros escritores cristianos occidentales, dispone los cuatro de modo que los dos evangelios \u201capost\u00f3licos\u201d, Mateo y Juan, precedan a Lucas y Marcos.) Or\u00edgenes (ca. 230 d.C.) sintetiza la tradicional actitud cat\u00f3lica cuando habla de \u201clos cuatro evangelios, que son los \u00fanicos indiscutibles en la iglesia de Dios debajo de todo el cielo\u201d (<i>Comentario sobre Mateo<\/i> en Eus., <i>HE<\/i> 6. 25. 4). (Como Ireneo, Or\u00edgenes los dispone en el orden que nos es familiar.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los cuatro evangelios son an\u00f3nimos en el sentido de que ninguno de ellos incluye el nombre de su autor. La primera referencia a Mateo y Marcos como evangelistas se encuentra en Pap\u00edas, obispo de Hier\u00e1polis, Frigia, en la primera mitad del ss. II d.C. Su afirmaci\u00f3n, hecha con la autoridad del \u201canciano\u201d, de que \u201cMarcos, el int\u00e9rprete de Pedro, escribi\u00f3 verazmente todas las palabras y obras del Se\u00f1or de las que \u00e9l [Pedro] hizo menci\u00f3n, pero no en orden \u2026\u201d, es indudablemente una referencia a nuestro segundo evangelio. Su afirmaci\u00f3n acerca de la compilaci\u00f3n de <i>logia<\/i> (citado arriba, en <b>II<\/b>) por Mateo es m\u00e1s problem\u00e1tica, y todav\u00eda se discute si se trata de una referencia a nuestro primer evangelio, o a una colecci\u00f3n de los dichos de Jes\u00fas (como se ha sugerido en este art\u00edculo), o a una cadena de profec\u00edas mesi\u00e1nicas, o a alguna otra cosa. Las primeras referencias expl\u00edcitas a Lucas y Juan como evangelistas proceden de los pr\u00f3logos antimarcionitas a los evangelios (pr\u00f3logos que hasta cierto punto por lo menos se sirven de la obra perdida de Pap\u00edas), y de Ireneo. Este \u00faltimo resume el relato que hab\u00eda recibido como sigue: \u201cMateo dio a conocer un evangelio escribiendo entre los hebreos en la propia lengua de ellos, mientras Pedro y Pablo predicaban el evangelio en Roma y fundaban la iglesia all\u00ed. Luego de su partida, Marcos, el disc\u00edpulo e int\u00e9rprete de Pedro, nos ha entregado igualmente en forma escrita la sustancia de la predicaci\u00f3n de Pedro. Lucas, compa\u00f1ero de Pablo, asent\u00f3 en un libro el evangelio proclamado por dicho ap\u00f3stol. Luego Juan, el disc\u00edpulo del Se\u00f1or, que se reclin\u00f3 en su pecho, a su vez public\u00f3 su evangelio mientras se encontraba en la ciudad de \u00c9feso en Asia\u201d (<i>Adv. Haer.<\/i> 3. 1. 1).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Sin endosar todo lo que dice Ireneo, podemos estar francamente de acuerdo en que en los evangelios can\u00f3nicos tenemos el testimonio apost\u00f3lico de la revelaci\u00f3n redentora de Dios en Cristo conservado en forma cu\u00e1druple. (V\u00e9anse art\u00edculos sobre los cuatro evangelios.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0C. H. Dodd, <i>La predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y su desarrollo<\/i>, 1974; J. Caba, <i>De los evangelios al Jes\u00fas hist\u00f3rico<\/i>, 1971; P. Fannen, <i>Los cuatro evangelios<\/i>, 1970; F. Godet, <i>Origen de los cuatro evangelios<\/i>, 1876; M. Herranz, <i>Los evangelios y la cr\u00edtica hist\u00f3rica<\/i>, 1978; X. Le\u00f3n-Dufour, <i>Estudios del evangelio<\/i>, 1969; id., <i>Los evangelios y la historia de Jes\u00fas<\/i>, 1967; H. Troadec, <i>Comentario a los evangelios sin\u00f3pticos<\/i>, 1972; L. Cerfaux, La voz viva del evangelio al comienzo de la iglesia, 1958; J. Leal, \u201cEvangelio\u201d, <i>\u00b0EBDM<\/i>, t(t). III, cols. 270\u2013294; G. Bornkamm, <i>El Nuevo Testamento y la historia del cristianismo primitivo<\/i>, 1975; J. C. Fernandes, <i>Or\u00edgenes del Nuevo Testamento<\/i>, 1952; C. F. Digby-Moule, <i>El nacimiento del Nuevo Testamento<\/i>, 1974; C. Palacio Larrauri, <i>Historia y kerigma: El lugar teol\u00f3gico de la cuesti\u00f3n hist\u00f3rica de Jes\u00fas, seg\u00fan Eduard Schweizer<\/i>, 1976; A. Wikenhauser, <i>Introducci\u00f3n al Nuevo Testamento<\/i>, 1960; B. Solages, <i>C\u00f3mo se escribieron los evangelios<\/i>, 1975; E. Trenchard, Introducci\u00f3n al estudio de los cuatro evangelios, s\/f; E. Hoskyns, N. Davey, <i>El enigma del Nuevo Testamento<\/i>, 1971; A. T. Robertson, <i>Una armon\u00eda de los cuatro evangelios<\/i>, 1966.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>K. Aland y otros, <i>Studia Evangelica<\/i>, 1959; C. H. Dodd, The Apostolic <i>Preaching and its Developments<\/i>, 1936; id., <i>History and the Gospel<\/i>, 1938; W. R. Farmer, <i>The Synoptic Problem<\/i>, 1976; T. W. Manson, <i>The Sayings of Jesus<\/i>, 1949; id., <i>Studies in the Gospels and Epistles<\/i>, 1961; D. E. Nineham (<etiqueta id=\"#_ftn755\" name=\"_ftnref755\" title=\"\">eds.), <\/etiqueta><i>Studies in the Gospels<\/i>, 1955; B. Orchard y T. R. W. Longstaff (eds.), <i>J. J. Griesbach: Synoptic and Text-critical Studies<\/i>, 1978; N. Perrin, <i>Rediscovering the Teaching of the Evangelists<\/i>, 1968; J. H. Ropes <i>The Synoptic Gospels<\/i>, 1934; W. Sanday, <i>The Gospels in the Second Century<\/i>, 1876; B. de Solages, <i>A Greek Synopsis of the Gospels<\/i>, 1959; V. H. Stanton, <i>The Gospels as Historical Documents<\/i>, 3 t(t). 1903\u201320; B. H. Streeter, <i>The Four Gospels<\/i>, 1924; V. Taylor, <i>The Gospel<\/i><sup>9<\/sup>, 1960; id., <i>The Formation of the Gospel Tradition<\/i>, 1933.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn756\" name=\"_ftnref756\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>F.F.B.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La forma plural \u201cevangelios\u201d (gr. euangelia) no hubiera sido entendida en la \u00e9poca apost\u00f3lica, como tampoco hasta dos generaciones despu\u00e9s; es parte de la esencia del testimonio apost\u00f3lico el que no haya m\u00e1s que un euangelion verdadero; el que proclama otro, dice Pablo, es anatema (G\u00e1. 1.8s). 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