{"id":22205,"date":"2016-02-05T15:14:52","date_gmt":"2016-02-05T20:14:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocalipsis-libro-del-2\/"},"modified":"2016-02-05T15:14:52","modified_gmt":"2016-02-05T20:14:52","slug":"apocalipsis-libro-del-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocalipsis-libro-del-2\/","title":{"rendered":"APOCALIPSIS, LIBRO DEL"},"content":{"rendered":"<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Para la mayor parte de los cristianos, el \u00faltimo libro de la Biblia es uno de los menos le\u00eddos y m\u00e1s dif\u00edciles. Algunos pasajes del mismo son muy conocidos y apreciados (<etiqueta id=\"#_ftn684\" name=\"_ftnref684\" title=\"\">p. ej. 7.9\u201317); pero en general los lectores modernos lo encuentran ininteligible. Esto se debe en gran parte a que abunda en simbolismos de<\/etiqueta> un tipo que no se emplea actualmente, y cuya clave ya no poseemos. Y sin embargo, este tipo de im\u00e1genes era f\u00e1cilmente comprensible para la gente de la \u00e9poca. Esto explica en parte nuestras dificultades. El autor pod\u00eda suponer que sus lectores detectar\u00edan las alusiones, y en consecuencia no se sent\u00eda obligado a ofrecer explicaciones.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Este libro pertenece a la literatura llamada *apocal\u00edptica. Es el \u00fanico libro de este tipo en el NT, aunque hay pasajes apocal\u00edpticos en otros libros (p. ej, Mt. 24), y las visiones de Daniel en el AT pertenecen a la misma clase. Es caracter\u00edstica de la literatura apocal\u00edptica la noci\u00f3n de que Dios es soberano, y que finalmente intervendr\u00e1 de manera catastr\u00f3fica para hacer prevalecer su voluntad buena y perfecta. A \u00e9l se oponen las poderosas y variadas fuerzas del mal, las que usualmente se representan simb\u00f3licamente como bestias, cuernos, etc. Hay visiones; los \u00e1ngeles hablan; hay choques entre fuerzas portentosas; y finalmente los santos que han sido perseguidos son reivindicados. Buena parte de todo esto es convencional (raz\u00f3n por la cual los primeros lectores del Apocalipsis lo entender\u00edan tan f\u00e1cilmente), pero en manos de muchos entusiastas se convirti\u00f3 en fuente de fantas\u00edas exageradas y grotescas. La apocal\u00edptica b\u00edblica es mucho m\u00e1s moderada.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Otra diferencia entre el Apocalipsis y la literatura apocal\u00edptica com\u00fan es que en el primero se da el nombre del autor, mientras que los escritos apocal\u00edpticos generalmente se firmaban con seud\u00f3nimos. Sus escritores adoptaban los nombres de los grandes de la historia y les asignaban sus escritos. Para el prop\u00f3sito que nos ocupa, es importante tener en cuenta que en este libro el Esp\u00edritu Santo ha hecho uso de una forma literaria reconocida, pero que el libro mismo no es simplemente una obra apocal\u00edptica convencional, sino que tiene caracter\u00edsticas propias y es una profec\u00eda genuina, como lo indican los primeros tres vers\u00edculos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Bosquejo del contenido<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Comienza con una visi\u00f3n del Se\u00f1or resucitado, que env\u00eda mensajes a siete iglesias: las de \u00c9feso, Esmirna, P\u00e9rgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia, y Laodicea, un grupo de ciudades en la provincia romana de Asia (1.1\u20133.22). Estos mensajes reprenden a las iglesias por aquello en que han fallado, y las anima a seguir en la senda del servicio cristiano. Luego vienen las visiones de Dios y del Cordero (4.1\u20135.14), despu\u00e9s de lo cual leemos acerca de los siete sellos. Con cada sello que se abre se registra una visi\u00f3n (6.1\u201317; 8.1). Esto nos lleva a las siete trompetas, con una visi\u00f3n cada vez que se hace sonar una de ellas (8.2\u20139.21; 11.15\u201319). Entre el sexto y el s\u00e9ptimo sellos hay un interludio (7.1\u201317), y otro entre la sexta y la s\u00e9ptima trompeta (10.1\u201311.14). Juan narra a continuaci\u00f3n diversos portentos que se producen en el cielo, una mujer que da a luz un hijo var\u00f3n, contra quienes est\u00e1 Satan\u00e1s (12.1\u201317), bestias que se erigen como adversarios de Dios (13.1\u201318), el Cordero en el mte. Si\u00f3n y sus seguidores (14.1\u201320). Luego se relatan nuevamente las \u00faltimas siete plagas. Juan ve siete \u00e1ngeles con copas, y a medida que cada uno de ellos vierte su copa sobre la tierra se desencadena una de las plagas (15.1\u201316.21). Seguidamente recaen nuevos juicios sobre la mujer vestida de p\u00farpura y sobre Babilonia (17.1\u201319.21), el libro concluye con visiones del milenio, y de los nuevos cielos y la nueva tierra (20.1\u201322.21).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='text-indent:18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No es posible decir con certeza qu\u00e9 proporci\u00f3n del libro es repetici\u00f3n de otras secciones. La repetici\u00f3n del n\u00famero siete indica bastante claramente que por lo menos algunas de las series se describen en m\u00e1s de una forma. Lo cierto es que este libro prev\u00e9 una terrible oposici\u00f3n a Dios y a su pueblo, pero que finalmente Dios triunfar\u00e1 sobre el mal en todas sus formas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Paternidad y fecha<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Nos dice el autor que su nombre es Juan, y se describe a s\u00ed mismo como \u201csiervo\u201d de Dios (Ap. 1.1), como uno de los \u201cprofetas\u201d (Ap. 22.9) y como \u201cvuestro hermano\u201d (Ap. 1.9). La tradici\u00f3n afirma que se trata de Juan el ap\u00f3stol, y que adem\u00e1s es el autor del cuarto evangelio y de las tres ep\u00edstolas joaninas. El parecer de que el ap\u00f3stol Juan es el autor se remonta a Justino M\u00e1rtir (<etiqueta id=\"#_ftn685\" name=\"_ftnref685\" title=\"\">ca.<\/etiqueta> 140 <etiqueta id=\"#_ftn686\" name=\"_ftnref686\" title=\"\">d.C.), opini\u00f3n que apoyaron Ireneo y muchos otros. La principal objeci\u00f3n radica en el estilo del Apocalipsis. En muchos aspectos el <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn687\" name=\"_ftnref687\" title=\"\">gr. <\/etiqueta>es diferente al de los otros escritos de Juan. Es tan fuera de lo com\u00fan, y a veces muestra tan poco respeto por las reglas de la gram\u00e1tica gr., que se piensa que no puede provenir de la misma pluma que escribi\u00f3 el evangelio y las ep\u00edstolas. (Charles dice que es un tipo de \u201cgriego diferente del que jam\u00e1s haya usado mortal alguno\u201d). El problema es demasiado intrincado para entrar en un an\u00e1lisis completo aqu\u00ed. Bastar\u00e1 decir que, si bien la mayor parte de los eruditos actuales niega su origen apost\u00f3lico, algunos consideran que los cinco escritos joaninos proceden de un mismo autor, y que ese autor es el ap\u00f3stol Juan (<etiqueta id=\"#_ftn688\" name=\"_ftnref688\" title=\"\">p. ej. E. Stauffer).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Resulta obvio que el Apocalipsis fue escrito en una \u00e9poca en que la iglesia estaba pasando por un per\u00edodo de persecuci\u00f3n y de dificultades. Entre las \u00e9pocas probables de su composici\u00f3n, los dos per\u00edodos m\u00e1s importantes en que hubo problemas como los mencionados fueron los reinados de Ner\u00f3n y de Domiciano. El principal argumento en apoyo de la primera hip\u00f3tesis es Ap. 17.9s: \u201cEsto, para la mente que tenga sabidur\u00eda: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, y son siete reyes. Cinco de ellos han ca\u00eddo; uno es, y el otro a\u00fan no ha venido. \u201cSi este pasaje se refiere a los emperadores romanos, en ese caso Ner\u00f3n fue el quinto, y esta obra habr\u00eda sido compuesta poco despu\u00e9s de su reinado. Este punto de vista se ve reforzado por la profec\u00eda de que \u201cLa bestia que era, y no es, es tambi\u00e9n el octavo; y es de entre los siete\u201d (Ap. 17.11). Aparentemente esto se referir\u00eda al mito del \u201cNer\u00f3n redivivo\u201d, la idea de que Ner\u00f3n, que ya hab\u00eda muerto, aparecer\u00eda una vez m\u00e1s sobre la tierra. Se aduce que hay apoyo para esta teor\u00eda en Ap. 13.18, que da como \u201cn\u00famero de la bestia\u201d el 666. En el <etiqueta id=\"#_ftn689\" name=\"_ftnref689\" title=\"\">ss. I los n\u00fameros se escrib\u00edan, n<\/etiqueta>o con los s\u00edmbolos tan pr\u00e1cticos que actualmente usamos, sino con letras del alfabeto. Cada letra, por lo tanto, ten\u00eda un valor num\u00e9rico. Tomando los valores num\u00e9ricos de las letras que forman las palabras \u201cNer\u00f3n C\u00e9sar\u201d en <etiqueta id=\"#_ftn690\" name=\"_ftnref690\" title=\"\">heb. obtendremos 666. Pero es dif<\/etiqueta>\u00edcil comprender por qu\u00e9 ten\u00eda que ser en heb. (cuando el libro fue escrito en gr.); adem\u00e1s, para lograr el resultado deseado es necesario adoptar una variante ortogr\u00e1fica.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La fecha posterior est\u00e1 apoyada por cierto n\u00famero de autores antiguos, tales como Ireneo y Eusebio, que afirman categ\u00f3ricamente que el Apocalipsis se escribi\u00f3 en la \u00e9poca de Domiciano. Apoyan este punto de vista ciertas indicaciones de tipo general dentro del libro, aunque no hay alusiones espec\u00edficas a acontecimientos identificables. Por e]emplo, habla de ciertos grupos de cristianos satisfechos de s\u00ed mismos, cuya espiritualidad iba declinando. En el reinado de Ner\u00f3n la iglesia todav\u00eda era muy joven y vigorosa. En la \u00e9poca de Domiciano es mucho m\u00e1s posible que estuviera evolucionando y comenzando a degenerar. Actualmente la mayor parte de los eruditos concuerda en que es preferible adoptar la fecha posterior.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Interpretaci\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>\u00bfC\u00f3mo hemos de interpretar todo esto? En la iglesia cristiana han surgido cuatro maneras de considerar la obra.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. La teor\u00eda preterista<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Seg\u00fan esta teor\u00eda, el Apocalipsis describe hechos pasados. Ella considera que las visiones surgen de las condiciones reinantes en el imperio romano en el ss. I d.C. El vidente estaba aterrado ante las posibilidades para el accionar del mal en el imperio romano, y uso im\u00e1genes simb\u00f3licas para protestar contra este estado de cosas y registrar su convicci\u00f3n de que Dios intervendr\u00eda para imponer su voluntad. En general, los eruditos liberales apoyan este punto de vista. Les permite entender la obra sin dar demasiado lugar a la profec\u00eda predictiva, y al mismo tiempo ver en el Apocalipsis una reafirmaci\u00f3n, sumamente necesaria, de la doctrina del gobierno moral de Dios en el mundo. Esta teor\u00eda ubica el libro en las circunstancias que prevalec\u00edan en la \u00e9poca del propio autor, lo que indudablemente est\u00e1 bien. Pero pierde de vista el hecho de que el libro mismo se autodenomina \u201cprofec\u00eda\u201d (Ap. 1.3), y que algunas de sus predicciones, al menos, se refieren a lo que todav\u00eda pertenece al futuro (p. ej. <etiqueta id=\"#_ftn691\" name=\"_ftnref691\" title=\"\">cap(s). 21\u201322).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. La teor\u00eda historicista<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Seg\u00fan esta teor\u00eda, en el libro se presenta, en un solo movimiento imponente y grandioso, una visi\u00f3n panor\u00e1mica de la historia, desde el ss. I hasta la segunda venida de Cristo. Se menciona la propia \u00e9poca del autor, como <etiqueta id=\"#_ftn692\" name=\"_ftnref692\" title=\"\">tamb. la \u00e9poca del fin, pero en ninguna de sus partes hay indicaci\u00f3n de que esta visi\u00f3n se haya interrumpido. Por lo tanto, los que siguen esta teor\u00eda afirman que debe considerarse que el libro nos ofrece una historia continua de todo el per\u00edodo<\/etiqueta> mencionado. La mayor parte de los reformadores adopt\u00f3 este criterio, e identific\u00f3 la Roma papal con la bestia. Pero las dificultades parecen insuperables, y es significativo que al mismo tiempo que sostienen firmemente que aqu\u00ed tenemos representada toda la historia, los historicistas no se han podido poner de acuerdo con respecto a los episodios precisos de la historia que est\u00e1n simbolizados en las diferentes visiones. Despu\u00e9s de 1.900 a\u00f1os, por lo menos los rasgos principales deber\u00edan haber surgido con claridad. Tambi\u00e9n resulta dif\u00edcil comprender por qu\u00e9 este bosquejo de la historia ha de quedar limitado a Europa occidental, especialmente si se tiene en cuenta que, por lo menos en los d\u00edas de la iglesia primitiva, la expansi\u00f3n del cristianismo se produjo en oriente.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. La teor\u00eda futarista<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Seg\u00fan esta teor\u00eda, a partir del cap(s). 4 el Apocalipsis se ocupa de los acontecimientos que se producir\u00e1n al final de los tiempos. No se relaciona con la \u00e9poca en que vivi\u00f3 el profeta, ni con acontecimientos hist\u00f3ricos posteriores, sino con lo que ocurrir\u00e1 en la segunda venida de Cristo. Este enfoque toma en serio el elemento predictivo del libro (Ap. 1.19; 4.1). Tiene a su favor el hecho de que indudablemente el Apocalipsis nos lleva al establecimiento final del gobierno de Dios, de modo que parte de su contenido debe referirse a los d\u00edas finales. La objeci\u00f3n principal es que este punto de vista tiende a separar completamente el libro de su fondo hist\u00f3rico. No resulta f\u00e1cil ver qu\u00e9 significado podr\u00eda haber tenido para sus primeros lectores si es esta la forma en que debemos entenderlo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. La teor\u00eda idealista o po\u00e9tica<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Este enfoque insiste en que el objeto principal del libro es alentar a los cristianos que sufren persecuci\u00f3n para que perseveren hasta el final. Para este fin el autor ha empleado lenguaje simb\u00f3lico que debemos tomar solamente como una serie de descripciones imaginarias del triunfo de Dios. Se puede relacionar este punto de vista con otros; por. ejemplo, a menudo se lo encuentra en combinaci\u00f3n con concepciones preteristas. La dificultad consiste en que el autor asegura estar profetizando sobre los d\u00edas postreros.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Ninguna de estas teor\u00edas ha resultado completamente satisfactoria, y es probable que un enfoque adecuado deba combinar elementos de m\u00e1s de uno de ellos. El mayor m\u00e9rito de las teor\u00edas preteristas es que le dan significado al libro para los hombres de la \u00e9poca en que fue escrito; y aunque sostengamos otras cosas acerca de esta obra no debemos perder este punto de vista. Las orientaciones historicistas, en forma similar, sostienen que el Apocalipsis arroja luz sobre la marcha de la iglesia a trav\u00e9s de toda su historia, lo cual no se debe perder de vista. Las teor\u00edas futuristas asignan la mayor seriedad a lo que el libro afirma sobre los \u00faltimos tiempos. No cabe duda de que este libro realza el triunfo final de Dios y los acontecimientos relacionados con el mismo. Tampoco podemos abandonar el punto de vista idealista, ya que el Apocalipsis nos presenta un conmovedor desaf\u00edo a vivir para Dios cuando la oposici\u00f3n es grande. M\u00e1s aun, el cristiano siempre debe recibir con benepl\u00e1cito la afirmaci\u00f3n de que el triunfo de Dios es seguro.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style='; text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0L Morris, <i>El Apocalipsis<\/i>, 1977; \u00b0G. E. Ladd, <i>El Apocalipsis de Juan<\/i>, 1978; L. Schick, <i>El Apocalipsis<\/i>, 1974; S. Birngruber, <i>Apocalipsis de san Juan<\/i>, 1966; A. Wikenhauser, <i>El Apocalipsis de san Juan<\/i>, 1969; L. Cerfaux, <i>El Apocalipsis de san Juan le\u00eddo a los cristianos<\/i>, 1972; D. Barsotti, <i>El Apocalipsis, una respuesta del tiempo<\/i>, 1967; R. Summer, <i>Digno es el Cordero<\/i>; W. Hendriksen, <i>Hacemos m\u00e1s que vencer; una interpretaci\u00f3n del Apocalipsis<\/i>, 1965.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Comentarios por H. B. Swete, 1906; R. H. Charles, <etiqueta id=\"#_ftn693\" name=\"_ftnref693\" title=\"\"><i>ICC<\/i><\/etiqueta>, 1920; M. Kiddle, <etiqueta id=\"#_ftn694\" name=\"_ftnref694\" title=\"\"><i>MNTC<\/i><\/etiqueta>, 1940; A. Farrer, 1964; L. Morris, <etiqueta id=\"#_ftn695\" name=\"_ftnref695\" title=\"\"><i>TNTC<\/i><\/etiqueta>, 1969; G. E. Ladd, 1972; G. R. Beasley-Murray, 1974; N. B. Stonehouse, <i>The Apocalypse in the Ancient Church<\/i>, 1929; W. M. Ramsay, <i>Letters to the Seven Churches in Asia<\/i>, 1909; W. Hendriksen, <i>More than Conquerors<\/i>, 1962; M. Wilcock, <i>I saw heaven opened<\/i>, 1975; M. C. Tenney, <i>Interpreting Revelation<\/i>, 1957; D. T. Niles, <i>As Seeing the Invisible<\/i>, 1962. La literatura es sumamente extensa; la mayor\u00eda de los libros incluidos aqu\u00ed contienen bibliograf\u00edas extensas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn696\" name=\"_ftnref696\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>L.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para la mayor parte de los cristianos, el \u00faltimo libro de la Biblia es uno de los menos le\u00eddos y m\u00e1s dif\u00edciles. Algunos pasajes del mismo son muy conocidos y apreciados (p. ej. 7.9\u201317); pero en general los lectores modernos lo encuentran ininteligible. 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