{"id":22233,"date":"2016-02-05T15:15:52","date_gmt":"2016-02-05T20:15:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/canon-del-antiguo-testamento\/"},"modified":"2016-02-05T15:15:52","modified_gmt":"2016-02-05T20:15:52","slug":"canon-del-antiguo-testamento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/canon-del-antiguo-testamento\/","title":{"rendered":"CANON DEL ANTIGUO TESTAMENTO"},"content":{"rendered":"<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. El t\u00e9rmino \u201ccanon\u201d<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El t\u00e9rmino \u201ccanon\u201d proviene del gr., en el cual <\/span><span style=''>kan&#333;n<\/span><span lang=ES style=''> denota regla. Desde el ss. IV <\/span><span style=''>kan&#333;n<\/span><span lang=ES style=''> se ha utilizado por los cristianos para significar una lista autorizada de los libros pertenecientes al AT y al <etiqueta id=\"#_ftn225\" name=\"_ftnref225\" title=\"\">NT. Durante mucho tiempo ha habido diferencias d<\/etiqueta>e opini\u00f3n acerca de los libros que deben incluirse en el AT. Aun en tiempos anteriores al cristianismo, los samaritanos rechazaron todos los libros excepto el Pentateuco, mientras que, desde el ss. II a.C. m\u00e1s o menos en adelante, obras seud\u00f3nimas, usualmente de car\u00e1cter apocal\u00edptico, pretend\u00edan pasar por escritos inspirados, y fueron aceptados en ciertos c\u00edrculos. En la literatura rab\u00ednica se relata que en los primeros siglos de la era cristiana algunos sabios disputaron, bas\u00e1ndose en evidencias internas, la canonicidad de cinco libros del AT (Ezequiel, Proverbios, Cantar de los Cantares, Eclesiast\u00e9s, Ester). En el per\u00edodo patr\u00edstico hubo cierta incertidumbre entre los cristianos sobre si se deb\u00eda aceptar o no los ap\u00f3crifos de las Biblias latina y griega como inspirados. Las diferencias sobre esta \u00faltima cuestion llegaron a su punto culminante durante la Reforma, cuando la iglesia de Roma insisti\u00f3 en que los ap\u00f3crifos formaban parte del AT, en pie de igualdad con los dem\u00e1s, mientras que las iglesias protestantes no aceptaron este criterio. Si bien algunas iglesias protestantes consideraron los ap\u00f3crifos como lectura edificante (la Iglesia de Inglaterra, por ejemplo, contin\u00faa incluy\u00e9ndolos en su leccionario \u201cpara ejemplo de vida pero no para establecer doctrina alguna\u201d), todas concordaban en que, estrictamente hablando, el canon del AT consist\u00eda solamente en los libros de la Biblia hebrea, o sea los libros aceptados por los jud\u00edos y avalados por la ense\u00f1anza del NT. La iglesia ortodoxa oriental estuvo dividida durante un tiempo sobre este punto, pero \u00faltimamente ha tendido a adoptar en forma creciente el criterio protestante.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Lo que legitima un libro para que pueda formar parte del canon del AT o el NT no es solamente el que sea antiguo, informativo, y \u00fatil, y que durante mucho tiempo el pueblo de Dios lo haya le\u00eddo y valorado, sino el hecho de contar con la autoridad de Dios para lo que dice. Dios habl\u00f3 a trav\u00e9s del autor humano para ense\u00f1ar a su pueblo lo que debe creer y c\u00f3mo debe comportarse. No es solamente un registro de revelaciones, sino la forma escrita permanente de la revelaci\u00f3n. Es esto lo que queremos expresar cuando decimos que la Biblia es \u201cinspirada\u201d (v\u00e9ase * <span style='text-transform:uppercase'>Inspiraci\u00f3n<\/span>), y esto hace que los libros de la Biblia sean diferentes de todos los dem\u00e1s libros en este sentido.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. La primera aparici\u00f3n del canon<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='line-height:normal'><span lang=ES style=''>La doctrina de la inspiraci\u00f3n b\u00edblica est\u00e1 completamente formulada s\u00f3lo en las p\u00e1ginas del NT. Pero ya mucho antes, en la historia de Israel, encontramos que ciertos escritos se reconoc\u00edan como dotados de autoridad divina, y como reglas escritas de fe y pr\u00e1ctica para el pueblo de Dios. Esto se ve en la respuesta del pueblo cuando Mois\u00e9s les lee el libro del pacto (Ex. 24.7), o cuando se lee el libro de la ley encontrado por Hilc\u00edas, primero al rey y luego a la congregaci\u00f3n (2 R. 22\u201323; 2 Cr. 34), o cuando Esdras lee el libro de la ley al pueblo (Neh. 8.9, 14\u201317; 10.28\u201339; 13.1\u20133). Los escritos mencionados son parte o la totalidad del Pentateuco; en el primer caso una parte muy peque\u00f1a de \u00c9xodo, probablemente los <etiqueta id=\"#_ftn226\" name=\"_ftnref226\" title=\"\">cap(s). 20\u201323. Se trata al Pentateuco con la misma reverencia en Jos. 1.7s; 8.31; 23.6\u20138; 1 R. 2.3; 2 R. 14.6; 17.37; Os. 8.12; Dn. 9.11, 13; Esd. 3.2, 4; 1 Cr. 16.40; 2 Cr. 17.9; 23.18; 30.5, 18; 31.3; 35.26.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>Organizaci\u00f3n can\u00f3nica de los libros del AT seg\u00fan la tradici\u00f3n cristiana, comparada con el orden original en hebreo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El Pentateuco se nos presenta b\u00e1sicamente como la obra de Mois\u00e9s, uno de los primeros, y ciertamente el m\u00e1s grande, de los profetas del AT (Nm. 12.6\u20138; Dt. 34.10\u201312). Dios a menudo se comunic\u00f3 oralmente a trav\u00e9s de Mois\u00e9s, como lo hizo tambi\u00e9n por medio de profetas posteriores, pero la actividad de Mois\u00e9s como escritor tambi\u00e9n se menciona frecuentemente (Ex. 17.14; 24.4, 7; 34.27; Nm. 33.2; Dt. 28.58, 61; 29.20s, 27; 30.10; 31.9\u201313, 19, 22, 24\u201326). Hubo otros profetas durante la vida de Mois\u00e9s, y se esperaba la aparici\u00f3n de otros (Ex. 15.20; Nm. 12.6; Dt. 18.15\u201322; 34.10), como efectivamente sucedi\u00f3 (Jue. 4.4; 6.8), aunque el gran impulso de la actividad prof\u00e9tica se dio con Samuel. La obra literaria de estos profetas empez\u00f3, seg\u00fan entendemos, con Samuel (1 S. 10.25; 1 Cr. 29.29), y el tipo m\u00e1s primitivo de escritos en los que aparentemente incursionaron extensamente fueron los hist\u00f3ricos, que despu\u00e9s sirvieron de base a los libros de Cr\u00f3nicas (1 Cr. 29.29; 2 Cr. 9.29; 12.15; 13.22; 20.34; 26.22; 32.32; 33.18s), y probablemente tambi\u00e9n de Samuel y Reyes, que tanto material en com\u00fan tienen con Cr\u00f3nicas. No sabemos si Josu\u00e9 y Jueces tambi\u00e9n se basan en historias prof\u00e9ticas de este tipo, pero es muy posible que as\u00ed haya sido. Tambi\u00e9n es evidente que los profetas escribieron or\u00e1culos ocasionalmente, como lo sugieren Is. 30.8; Jer. 25.13; 29.1; 30.2; 36.1\u201332; 51.60\u201364; Ez. 43.11; Hab. 2.2; Dn. 7.1; 2 Cr. 21.12. Afirmarlo, naturalmente, significa aceptar <\/span><span style=''>prima facie<\/span><span lang=ES style=''> el aporte de los libros del AT como hist\u00f3ricos: para una discusi\u00f3n de otros puntos de vista, v\u00e9ase * <span style='text-transform:uppercase'>Pentateuco<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Deuteronomio<\/span>; * <span style='text-transform: uppercase'>Cr\u00f3nicas<\/span>, etc.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La raz\u00f3n por la cual Mois\u00e9s y los dem\u00e1s profetas escribieron los mensajes de Dios, en lugar de contentarse con trasmitirlos oralmente es que a veces deb\u00edan enviarlos a otro lugar (Jer. 29.1; 36.1\u20138; 51.60s; 2 Cr. 21.12); pero con igual frecuencia era para preservarlos para el futuro, de modo que no se los olvidara (Ex. 17.14), o como testimonio (Dt. 31.24\u201326), a fin de que perdurasen para siempre (Is. 30.8). Los escritores del AT sab\u00edan que no pod\u00edan confiar en la tradici\u00f3n oral. Una lecci\u00f3n objetiva la tenemos en la p\u00e9rdida del libro de la ley durante los perversos reinados de Manas\u00e9s y Am\u00f3n: cuando Hilc\u00edas lo volvi\u00f3 a encontrar, su ense\u00f1anza produjo una gran conmoci\u00f3n, porque hab\u00eda sido olvidada (2 R. 22\u201323; 2 Cr. 34). Por lo tanto, la forma permanente y perdurable del mensaje de Dios no fue la oral sino la escrita, y esto explica la formaci\u00f3n del canon del AT.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No sabemos con seguridad cu\u00e1nto tiempo pas\u00f3 hasta que el *Pentateuco adquiri\u00f3 su forma final. No obstante, en el caso del libro del pacto a que se hace referencia en Ex. 24, vimos que era posible que un breve documento como Ex. 20\u201323 adquiriese car\u00e1cter can\u00f3nico antes de que el libro llegara a la extensi\u00f3n que tiene actualmente. El libro de G\u00e9nesis tambi\u00e9n incluye documentos anteriores (Gn. 5.1), en N\u00fameros hay un elemento tomado de una antigua colecci\u00f3n de poemas (Nm. 21.14s), y la parte principal del libro de Deuteronomio se deposit\u00f3 como can\u00f3nica al lado del arca cuando todav\u00eda viv\u00eda Mois\u00e9s (Dt. 31.24\u201326), antes de que se le hubiese podido a\u00f1adir el relato de su muerte. La analog\u00eda entre los *pactos de Ex. 24; Dt. 29\u201330, y los antiguos tratados del Cercano Oriente es sugestiva, ya que a menudo se colocaban los documentos que conten\u00edan tratados en un lugar sagrado, como las tablas de los Diez Mandamientos y el libro de Deuteronomio; y esto se hac\u00eda cuando se formulaba el tratado. La \u00e9poca adecuada para la formulaci\u00f3n de los pactos entre Dios e Israel fue indudablemente aquella en la que el Pentateuco nos dice que fueron concertados; o sea durante el \u00e9xodo, cuando Dios hizo de Israel una naci\u00f3n; de modo que debe considerarse que durante este per\u00edodo se colocaron el Dec\u00e1logo y Deuteronomio en el santuario, de conformidad con el relato del Pentateuco, lo que significa que el reconocimiento de su canonicidad tambi\u00e9n debe remontarse a esa \u00e9poca.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es natural que mientras hubo una sucesi\u00f3n de profetas fuera posible que se a\u00f1adiera a los escritos sagrados anteriores, y que se los editase en la forma ya indicada sin cometer el sacrilegio que mencionan Dt. 4.2; 12.32; Pr. 30.6. Lo mismo se aplica a otras partes del AT. Josu\u00e9 incorpora el pacto de su \u00faltimo cap\u00edtulo, vv. 1\u201325, originalmente escrito por Josu\u00e9 mismo (v. 26). Samuel incorpora el documento sobre las caracter\u00edsticas del reino (1 S. 8.11\u201318), originalmente escrito por Samuel (1 S. 10.25), Estos dos documentos fueron can\u00f3nicos desde el principio, habi\u00e9ndose escrito el primero de ellos en el propio libro de la Ley, en el santuario de Siquem; el segundo fue guardado delante del Se\u00f1or en Mizpa. En Sal. 72.20 y Pr. 25.1 encontramos indicios de c\u00f3mo se formaron los libros de Salmos y Proverbios. En Josu\u00e9 (10.12s), Samuel (2 S. 1.17\u201327), y Reyes (1 R. 8.53, <etiqueta id=\"#_ftn227\" name=\"_ftnref227\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span><\/etiqueta>), se incluyen elementos provenientes de una antigua colecci\u00f3n de poemas. El libro de Reyes menciona como sus fuentes el <i>Libro de los hechos de Salom\u00f3n<\/i>, <i>el Libro de las cr\u00f3nicas de los reyes de Israel y el Libro de las cr\u00f3nicas de los reyes de Jud\u00e1 <\/i>( 1 R. 11.41; 14.19, 29, etc.; 2 R. 1.18; 8.23, etc.). La combinaci\u00f3n de estas dos \u00faltimas obras probablemente form\u00f3 el <i>Libro de los reyes de Jud\u00e1 y de Israel<\/i>, a menudo mencionado como fuente por los libros can\u00f3nicos de Cr\u00f3nicas (2 Cr. 16.11; 25.26; 27.7; 28.26; 35.27; 36.8; y, en forma abreviada, 1 Cr. 9.1; 2 Cr. 24.27). Pareciera que esta fuente incorpor\u00f3 muchas de las historias prof\u00e9ticas que tambi\u00e9n figuran como fuentes en Cr\u00f3nicas (2 Cr. 20.34; 32.32).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No todos los escritores del AT fueron profetas, en el sentido estricto de la palabra; algunos fueron reyes y sabios. Pero su experiencia en cuanto a inspiraci\u00f3n hizo que sus escritos tambi\u00e9n encontraran lugar en el canon. En 2 S. 23.1\u20133 y 1 Cr. 25.1 se habla de la inspiraci\u00f3n de los salmistas; en Ec. 12.11s, de la de los sabios. N\u00f3tense tambi\u00e9n las revelaciones que Dios hace en Job (38.1; 40.6), y la sugerencia de Pr. 8.1\u20139.6 de que el libro de Proverbios es obra de la sabidur\u00eda divina.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. El cierre de la primera secci\u00f3n (la Ley)<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Las referencias al Pentateuco como libro can\u00f3nico (parcial o totalmente), que vimos en los otros libros del AT, y que contin\u00faan en la literatura intertestamentaria, son extraordinariamente numerosas. Indudablemente esto se debe, en parte, a su fundamental importancia. Las referencias a otros libros como inspirados o can\u00f3nicos, dentro del AT, en gran parte est\u00e1n limitadas a sus autores: las principales excepciones son, probablemente, Is. 34.16; Sal. 149.9; Dn. 9.2. Otra raz\u00f3n de la frecuencia con que se hace referencia al Pentateuco puede ser, no obstante, que fue la primera secci\u00f3n del AT que se escribi\u00f3 y reconoci\u00f3 como can\u00f3nica. Esta posibilidad surge del hecho de que se trataba b\u00e1sicamente de la obra de un solo profeta de muy temprana data, que se edit\u00f3 despu\u00e9s de su muerte, pero que no se mantuvo abierta a nuevos agregados, mientras que las otras secciones del AT provinieron de autores posteriores, cuyo n\u00famero no se complet\u00f3 hasta despu\u00e9s del retorno del exilio. Nadie duda de que el Pentateuco estaba completo y se aceptaba como can\u00f3nico en la \u00e9poca de Esdras y Nehem\u00edas, en el ss. V a.C., y quiz\u00e1s mucho antes tambi\u00e9n. En el ss. III a.C. se lo tradujo al gr., convirti\u00e9ndose, de ese modo, en la primera parte de la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span>. A mediados del ss. II a.C. hay pruebas de que los cinco libros, incluyendo G\u00e9nesis, ya se atribu\u00edan a Mois\u00e9s (v\u00e9ase Arist\u00f3bulo, citado por Eusebio, <i>Preparaci\u00f3n para el evangelio<\/i> 13.12). Posteriormente, en el mismo siglo, parece haberse completado la divisi\u00f3n entre jud\u00edos y samaritanos, y la preservaci\u00f3n del Pentateuco hebreo por ambas partes desde entonces prueba que ya era propiedad com\u00fan. Todo esto evidencia que ya estaba cerrada la primera secci\u00f3n del canon, que consist\u00eda en los cinco libros conocidos, ni uno m\u00e1s ni uno menos, solamente con variantes textuales menores que perduraron.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. La evoluci\u00f3n de la segunda y tercera secciones (los Profetas y los Hagi\u00f3grafos)<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El resto de la Biblia heb. tiene una estructura diferente de la castellana. Se divide en dos secciones: los Profetas y los Hagi\u00f3grafos u (otras) Escrituras. Los Profetas se compone de ocho libros: los libros hist\u00f3ricos de Josu\u00e9, Jueces, Samuel, y Reyes, y los libros oraculares de Jerem\u00edas, Ezequiel, Isa\u00edas, y los Doce (profetas menores). Los Hagi\u00f3grafos comprende 11 libros: los l\u00edricos y los de sabidur\u00eda, Salmos, Job, Proverbios, Eclesiast\u00e9s, Cantar de los Cantares, y Lamentaciones; y los libros hist\u00f3ricos: Daniel (v\u00e9ase m\u00e1s adelante), Ester, Esdras-Nehem\u00edas, y Cr\u00f3nicas. Este es el orden tradicional, de acuerdo con el cual el libro restante de los Hagi\u00f3grafos, Rut, sirve de pr\u00f3logo a los Salmos, porque termina con la genealog\u00eda del salmista David, aunque en la edad media se lo coloc\u00f3 m\u00e1s adelante, junto con los otros cuatro libros igualmente breves (Cantar de los Cantares, Eclesiast\u00e9s, Lamentaciones, y Ester). Es de notar que la tradici\u00f3n jud\u00eda considera que Samuel, Reyes, los profetas menores, Esdras-Nehem\u00edas, y Cr\u00f3nicas forman un solo libro cada uno. Esto puede indicar la capacidad promedio de cada rollo hebreo en la \u00e9poca en que los libros can\u00f3nicos se enumeraron y se contaron por primera vez.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A veces se ha dudado, por razones inadecuadas, de la antig\u00fcedad de este m\u00e9todo de agrupar los libros del AT. M\u00e1s com\u00fanmente, pero por razones igualmente endebles, se ha supuesto que refleja la formaci\u00f3n gradual del canon del AT, o sea que el agrupamiento fue un accidente hist\u00f3rico, y que el canon de los Profetas se cerr\u00f3 alrededor del ss. III a.C., antes de que se hubieran reconocido como inspiradas, o quiz\u00e1s antes de que hubieran sido escritas una historia como la de Cr\u00f3nicas y una profec\u00eda como la de Daniel (que, seg\u00fan se afirma, naturalmente pertenecen all\u00ed). El canon de los Hagi\u00f3grafos, seg\u00fan esta popular hip\u00f3tesis, no se cerro hasta el s\u00ednodo jud\u00edo de Jamnia o Jabnia, alrededor del 90 <etiqueta id=\"#_ftn228\" name=\"_ftnref228\" title=\"\">d.C., cuando la iglesia cristiana ya hab\u00eda adopta<\/etiqueta>do un canon abierto del AT. Adem\u00e1s, los jud\u00edos de habla griega de Alejandr\u00eda hab\u00edan aceptado un canon mas amplio, que conten\u00eda muchos de los ap\u00f3crifos. Este canon estaba comprendido en la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span>, que era el AT de la iglesia cristiana primitiva. Estos dos hechos, junto, quiz\u00e1s, con la predisposici\u00f3n esenia hacia los apocalipsis seud\u00f3nimos, son los responsables de la fluidez del canon del AT en la cristiandad patr\u00edstica. Tal es la teor\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La realidad es bastante diferente. El agrupamiento de los libros no es arbitrario, sino que se hace de acuerdo con su car\u00e1cter literario. Daniel es en parte narrativo, y en los Hagi\u00f3grafos, tal como los ubica el orden tradicional, da la impresi\u00f3n de estar ubicado con las historias. Hay historias en la Ley (que cubren el per\u00edodo comprendido entre la creaci\u00f3n y Mois\u00e9s) y en los Profetas (que cubren el per\u00edodo comprendido entre Josu\u00e9 y el final de la monarqu\u00eda). \u00bfPor qu\u00e9, entonces, no puede haber tambi\u00e9n historias en los Hagi\u00f3grafos relacionadas con el tercer per\u00edodo, el del exilio y el retorno? Cr\u00f3nicas va al final, entre las historias, como resumen de toda la narraci\u00f3n b\u00edblica desde Ad\u00e1n hasta el retorno. Es evidente que el canon de los Profetas <i>no <\/i>se cerr\u00f3 completamente cuando se escribi\u00f3 Cr\u00f3nicas, porque las fuentes que cita no son Samuel y Reyes, sino las historias prof\u00e9ticas m\u00e1s completas que tambi\u00e9n parecen haber servido de fuentes a dichos libros. Los elementos m\u00e1s primitivos en los Profetas, incorporados en libros como Josu\u00e9 y Samuel, son muy antiguos por cierto, pero tambi\u00e9n lo son los elementos m\u00e1s primitivos en los Hagi\u00f3grafos, incorporados en libros como Salmos, Proverbios, y Cr\u00f3nicas. Estos elementos pueden haberse reconocido como can\u00f3nicos antes, incluso, de que se completara definitivamente la primera secci\u00f3n del canon. Los \u00faltimos elementos en los Hagi\u00f3grafos, como Daniel, Ester, y Esdras-Nehem\u00edas, pertenecen al final de la historia del AT. Pero lo mismo ocurre con los \u00faltimos elementos de los Profetas, como Ezequiel, Hageo, Zacar\u00edas, y Malaqu\u00edas. Aun cuando los libros hagiogr\u00e1ficos en general son posteriores a los prof\u00e9ticos, es solamente una tendencia, y la superposici\u00f3n es considerable. Por cierto que la sola suposici\u00f3n de que los hagiogr\u00e1ficos constituyen una colecci\u00f3n tard\u00eda puede haber hecho que a sus libros se les haya asignado fechas posteriores a las que normalmente les hubiera correspondido.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Como los libros en ambas secciones fueron escritos por una variedad de autores, y generalmente son independientes entre s\u00ed, bien puede haber ocurrido que se los haya reconocido como can\u00f3nicos individualmente, en \u00e9pocas diferentes, y que al principio hayan formado una sola colecci\u00f3n miscel\u00e1nea. Luego, cuando ya hac\u00eda tiempo que hab\u00edan desaparecido los dones prof\u00e9ticos, y se vio que su n\u00famero se hab\u00eda completado, se los clasific\u00f3 m\u00e1s cuidadosamente, y se los dividi\u00f3 en dos secciones diferentes. \u201cLos libros\u201d a que se refiere Dn. 9.2 pueden haber sido un cuerpo de obras en formaci\u00f3n, poco organizado, que conten\u00eda, no solamente obras de profetas como Jerem\u00edas, sino tambi\u00e9n de salmistas como David. La tradici\u00f3n que vemos en 2 Mac. 2.13, referente a la biblioteca de Nehem\u00edas, refleja la existencia de una colecci\u00f3n mixta: \u201chab\u00eda reunido una biblioteca y puesto en ella los libros de los reyes, los de los profetas y los libros de David y las cartas de los reyes sobre las ofrendas\u201d (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn229\" name=\"_ftnref229\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0nc<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=' '>). La antig\u00fcedad de esta tradici\u00f3n se ve, no solamente en la posibilidad de que tal acci\u00f3n haya sido necesaria despu\u00e9s de la calamidad del exilio, sino tambi\u00e9n por el hecho de que \u201clas cartas de los reyes sobre las ofrendas\u201d simplemente se preservaban a causa de su importancia, y todav\u00eda no se hab\u00edan incluido en el libro de Esdras (6.3\u201312; 7.12\u201326). Ten\u00eda que pasar cierto tiempo para que se completaran libros como el de Esdras, para que se reconocieran como can\u00f3nicos los \u00faltimos libros, y para comprender que el don prof\u00e9tico hab\u00eda cesado; y s\u00f3lo cuando todo esto ocurri\u00f3 pudo hacerse una firme divisi\u00f3n entre Profetas y Hagi\u00f3grafos, como tambi\u00e9n el ordenamiento cuidadoso de sus respectivos contenidos. La divisi\u00f3n ya se hab\u00eda hecho hacia fines del ss. II a.C., cuando se compuso el pr\u00f3logo a la versi\u00f3n gr. de Eclesi\u00e1stico. Esto se evidencia porque en repetidas oportunidades dicho pr\u00f3logo se refiere a las tres secciones del canon. Pero parece probable que la divisi\u00f3n databa de mucho tiempo atr\u00e1s, porque a\u00fan no se le hab\u00eda dado nombre a la tercera secci\u00f3n del canon: el escritor llama a la primera secci\u00f3n \u201cla Ley\u201d, a la segunda (en raz\u00f3n de su contenido) \u201clos Profetas\u201d o \u201clas Profec\u00edas\u201d; pero simplemente describe la tercera secci\u00f3n como \u201clos otros que han seguido sus pasos\u201d, \u201clos otros libros ancestrales\u201d, \u201cel resto de los libros\u201d. Este lenguaje sugiere un grupo de libros fijo y completo, pero menos antiguo y no tan bien establecido como los libros que contiene. Tambi\u00e9n Fil\u00f3n (<i>De Vita Contemplativa<\/i> <i>25<\/i>) y Cristo (Lc. 24.44), ya en el ss. I d.C., se refieren a las tres secciones; ambos llaman a la tercera secci\u00f3n por su nombre primitivo de \u201clos Salmos\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>V. El cierre de la segunda y tercera secciones<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La fecha en la que se organizaron los Profetas y los Hagi\u00f3grafos en sus secciones separadas fue probablemente alrededor del 165 a.C. Porque la tradici\u00f3n de 2 <etiqueta id=\"#_ftn230\" name=\"_ftnref230\" title=\"\">Mac. que acabamos de citar contin\u00faa hablando de la segunda gran crisis en la historia del canon: \u201cAs\u00ed tambi\u00e9n Judas (Maca<\/etiqueta>beo) reuni\u00f3 todos los libros dispersos por la guerra que hubimos de sufrir que ahora se hallan en nuestro poder\u201d (2 Mac. 2.14, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0nc<\/span><span lang=ES style=' '>). La \u201cguerra\u201d que se menciona es la guerra de liberaci\u00f3n que dirigieron los macabeos contra el perseguidor sirio Ant\u00edoco Ep\u00edfanes. La hostilidad de Ant\u00edoco contra las Escrituras est\u00e1 registrada (1 Mac. 1.56s), y por cierto es probable que Judas haya necesitado reunir copias de ellas cuando termin\u00f3 la persecuci\u00f3n. Judas sab\u00eda que el don prof\u00e9tico hab\u00eda cesado hac\u00eda tiempo (1 Mac. 9.27). \u00bfAcaso no es lo m\u00e1s probable, entonces, que, al juntar las Escrituras esparcidas, haya arreglado y enumerado la colecci\u00f3n ya completada, en la forma que en esa \u00e9poca era tradicional? Como los libros se encontraban todav\u00eda en rollos separados que ten\u00edan que ser \u201creunidos\u201d, lo que \u00e9l habr\u00eda producido no ser\u00eda un volumen sino una colecci\u00f3n, y una lista de los libros que integraban la colecci\u00f3n, dividida en tres.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Al confeccionar la lista, Judas probablemente estableci\u00f3 no solamente una clara divisi\u00f3n entre Profetas y Hagi\u00f3grafos, sino tambi\u00e9n el orden tradicional y el n\u00famero de libros de cada grupo. Una lista de libros tiene que tener un orden y un n\u00famero, y el orden tradicional, registrado como una <\/span><span style=''>baraita<\/span><span lang=ES style=''> basada en una fuente m\u00e1s antigua en el Talmud babil\u00f3nico (<\/span><span style=''>Baba Bathra<\/span><span lang=ES style=''> 14b\u201315a), es el que se menciona anteriormente en este art\u00edculo, con Cr\u00f3nicas como el \u00faltimo libro hagiogr\u00e1fico. Esta ubicaci\u00f3n del libro de Cr\u00f3nicas se remonta al ss. I d.C., ya que est\u00e1 reflejada en un dicho de Cristo en Mt. 23.35 y Lc. 11.51, donde la frase \u201cdesde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacar\u00edas\u201d probablemente significa todos los profetas martirizados desde un extremo del canon hasta el otro, desde Gn. 4.3\u201315 hasta 2 Cr. 24.19\u201322. El n\u00famero tradicional de los libros can\u00f3nicos es 24 (los 5 libros de la Ley, junto con los 8 libros de los Profetas y los 11 libros de los Hagi\u00f3grafos ya mencionados), o 22 (a\u00f1adi\u00e9ndose en este caso Rut a Jueces, y Lamentaciones a Jerem\u00edas, a fin de concordar con el n\u00famero de letras del alfabeto heb.). El n\u00famero 24 aparece por primera vez en 2 Esd. 14.44\u201348, alrededor del a\u00f1o 100 d.C., pero tambi\u00e9n puede haber una referencia en Ap. 4.4, 10, etc., debido a que la <\/span><span style=''>baraita<\/span><span lang=ES style=''> en <\/span><span style=''>Baba Bathra<\/span><span lang=ES style=''> parece indicar que el n\u00famero de escritores y de libros del AT era 24, como los ancianos de Apocalipsis. El n\u00famero 22 aparece primero en Josefo (<etiqueta id=\"#_ftn231\" name=\"_ftnref231\" title=\"\"><i>Contra Pelag Api\u00f3n<\/i><\/etiqueta> 1.8), poco antes del a\u00f1o 100 d.C., pero tambi\u00e9n, probablemente, en los fragmentos de la traducci\u00f3n griega del libro de <i>Jubileos <\/i>(s. I a.C. [?]). Si el n\u00famero 22 se remonta al ss. I a.C., tambi\u00e9n ocurre lo mismo con el n\u00famero 24, porque el primero es una adaptaci\u00f3n de este \u00faltimo al n\u00famero de letras en el alfabeto. Y como el n\u00famero 24, que combina algunos de los libros menores en un solo tomo pero no otros, parece haber sido influido en esto por el orden tradicional, tambi\u00e9n el orden debe ser igualmente antiguo. No hay duda sobre la identidad de los 24 \u00f3 22 libros: son los libros de la Biblia hebrea. Josefo afirma que fueron todos aceptados como can\u00f3nicos desde tiempo inmemorial. Los escritos del ss. I d.C., y aun anteriores, avalan la canonicidad individual de casi todos. Esto se aplica tambi\u00e9n a 4 de los 5 libros que disputan algunos rabinos: solamente Cantar de los Cantares, quiz\u00e1s a causa de su brevedad, carece de corroboraci\u00f3n individual.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tales elementos probatorios indican que a comienzos de la era cristiana se conoc\u00eda bien y se aceptaba generalmente la identidad de todos los libros can\u00f3nicos. \u00bfC\u00f3mo es posible, entonces, que se haya llegado a pensar que la tercera secci\u00f3n del canon no se hab\u00eda cerrado todav\u00eda cuando se realiz\u00f3 el s\u00ednodo de Jamnia, varias d\u00e9cadas despu\u00e9s del nacimiento de la iglesia cristiana? Las razones principales son que la literatura rab\u00ednica registra disputas entorno a cinco de los libros, sobre algunos de los cuales se lleg\u00f3 a un acuerdo durante la reuni\u00f3n de Jamnia; que muchos de los <etiqueta id=\"#_ftn232\" name=\"_ftnref232\" title=\"\">ms(s). de la <\/etiqueta><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> mezclan libros ap\u00f3crifos y can\u00f3nicos, alentando as\u00ed la teor\u00eda de un canon alejandrino m\u00e1s amplio; y que los descubrimientos de Qumr\u00e1n demuestran que los seudoepigr\u00e1ficos apocal\u00edpticos eran atesorados por los esenios, que posiblemente los consideraban can\u00f3nicos. Pero en la literatura rab\u00ednica se encuentran objeciones acad\u00e9micas semejantes, aunque m\u00e1s f\u00e1ciles de contestar, a muchos otros libros can\u00f3nicos, de modo que debe haber sido cuesti\u00f3n de eliminar libros de la lista (de haber sido posible), en lugar de a\u00f1adirlos. Adem\u00e1s, uno de los cinco libros disputados (Ezequiel) pertenece a la segunda secci\u00f3n del canon, que se reconoce que se cerr\u00f3 mucho antes de la era cristiana. Con respecto al canon alejandrino, los escritos de Fil\u00f3n de Alejandr\u00eda demuestran que era el mismo que el palestino. Este autor se refiere a las tres secciones conocidas, y atribuye inspiraci\u00f3n a muchos de los libros que cada una de ellas contiene, pero en ning\u00fan caso a los ap\u00f3crifos. En los ms(s). de la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> los Profetas y los Hagi\u00f3grafos fueron reordenados por manos cristianas en forma diferente a lo que hab\u00edan hecho los jud\u00edos, y la colocaci\u00f3n de los ap\u00f3crifos entre ellos es un fen\u00f3meno cristiano y no jud\u00edo. En Qumr\u00e1n los apocalipsis seud\u00f3nimos se consideraban, muy probablemente, como ap\u00e9ndice esenio al canon jud\u00edo corriente, m\u00e1s que como parte integral del mismo. En el relato de Fil\u00f3n sobre los terapeutas (<i>De Vita Contemplativa 25<\/i>) y en 2 Esd. 14.44\u201348 se menciona este ap\u00e9ndice. Un hecho igualmente significativo, descubierto en Qumr\u00e1n, es que los esenios, aunque en desacuerdo con el juda\u00edsmo del tronco principal desde el ss. II a.C., reconoc\u00edan como can\u00f3nicos algunos de los Hagi\u00f3grafos por lo menos, y, presumiblemente, ya desde antes del comienzo del desacuerdo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>VI. Desde el canon jud\u00edo hasta el cristiano<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los ms(s). de la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> tienen su paralelo en los escritos de los Padres de la iglesia primitiva, quienes, por lo menos fuera de Palestina y Siria, generalmente utilizaban la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> o la antigua versi\u00f3n latina derivada de ella. En sus escritos hay un canon amplio y uno restringido. El primero comprende los libros anteriores a la \u00e9poca de Cristo, que generalmente se le\u00edan y estimaban en la iglesia (incluyendo los ap\u00f3crifos), pero el segundo se limita a los libros de la Biblia jud\u00eda, que algunos entendidos como Melit\u00f3n, Or\u00edgenes, Epifanio, y Jer\u00f3nimo distinguen de los dem\u00e1s como los \u00fanicos que eran inspirados. Desde un principio la iglesia conoci\u00f3 ap\u00f3crifos, pero cuanto m\u00e1s nos remontamos hacia atr\u00e1s tanto m\u00e1s descubrimos que raras veces se los trata como inspirados. En el NT vemos que Cristo reconoce las Escrituras jud\u00edas, mediante algunos de los diversos t\u00edtulos conocidos, y que acepta las tres secciones del canon jud\u00edo y el orden tradicional de sus libros; encontramos que Apocalipsis posiblemente alude a su n\u00famero; y que hace referencia a la autoridad divina de la mayor\u00eda de los libros; pero no as\u00ed en el caso de los ap\u00f3crifos. La \u00fanica excepci\u00f3n aparente es la referencia a 1 Enoc en Jud. 14s, que puede ser solamente un <\/span><span style=''>argumentum ad hominen<\/span><span lang=ES style=''> para los convertidos de la escuela de pensamiento apocal\u00edptica, que en haber sido numerosos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Lo que evidentemente ocurri\u00f3 en los primeros del cristianismo es lo siguiente. Cristo pas\u00f3 seguidores, como Escritura sagrada, la Biblia \u00e9l mismo hab\u00eda recibido, y que conten\u00eda los mismos libros que la Biblia hebrea actual. Los primeros cristianos compart\u00edan con los jud\u00edos de su \u00e9poca el pleno conocimiento de la identidad de los libros can\u00f3nicos. No obstante, la Biblia no era todav\u00eda un libro impreso sino una lista de rollos conocida de memoria. La divergencia con la tradici\u00f3n oral jud\u00eda (en algunos aspectos muy necesaria), la separaci\u00f3n entre jud\u00edos y cristianos, y la ignorancia general en cuanto a los idiomas sem\u00edticos en la iglesia fuera de Palestina y Siria, fueron las causas de que entre los cristianos aumentaran las dudas con respecto al canon, lo cual se acentu\u00f3 con la preparaci\u00f3n de nuevas listas libros b\u00edblicos siguiendo otros principios, y la introducci\u00f3n de nuevos leccionarios. Las dudas el canon s\u00f3lo pudieron resolverse, y s\u00f3lo pueden resolverse en la actualidad, en la forma en que se solucionaron en la \u00e9poca de la Reforma: volviendo a la ense\u00f1anza del NT y al fondo jud\u00edo que debe servir de base para su entendimiento.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> P. Grelot, <i>Sentido cristiano del Antiguo Testamento,<\/i> 1967; <etiqueta id=\"#_ftn233\" name=\"_ftnref233\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>La Biblia, Palabra de Dios,<\/i> 1968; id., \u201cLa formaci\u00f3n del Antiguo Testamento\u201d en <i>Introducci\u00f3n cr\u00edtica al Antiguo Testamento,<\/i> 1981; G. Auzou, <i>La tradici\u00f3n b\u00edblica,<\/i> 1968; S. J. Schultz, <i>Habla el Antiguo Testamento,<\/i> 1967; H. Hagg, \u201cLa formaci\u00f3n del canon de la Escritura\u201d en <i>Mysterium salutis<\/i>, 1974, t(t). I, pp. 426\u2013439; P. Neuenzeit, \u201cCanon b\u00edblico\u201d en <\/span><span style=''>Sacramentum mundi<\/span><span lang=ES style=''>, 1976, t(t). I, pp. 636\u2013645; J. C. Turro y R. E. Brown, \u201cCanonicidad\u201d en <i>Comentario b\u00edblico \u201cSan Jer\u00f3nimo\u201d<\/i>, t(t). V, 1972, pp. 49\u201398.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>S. Z. Leiman, <i>The Canonization of Hebrew Scripture<\/i>, 1976; A. C. Sundberg, <i>The OT of the Early Church,<\/i> 1964; J. P. Lewis, <i>Journal of Bible and Religion<\/i> 32, 1964, pp. 125\u2013132; M. G. Kline, <i>The Structure of Biblical Authority<\/i>, 1972; J. D. Purvis, <i>The Samaritan Pentateuch and the Origin of the Samaritan Sect<\/i>, 1968; B. F. Wescott, <i>The Bible in the Church<\/i>, 1864; W. H. Green <i>General Introduction to the OT: the Canon <\/i>1899; H. E. Ryle, <i>The Canon of the OT<\/i>, 1895; M. L. Margolis, <i>The Hebrew Scriptures in the Making<\/i>, 1922; S. Zeitlin, <i>A Historical Study of the Canonization of the Hebrew Scriptures<\/i>, ; R. L. Harris, <i>Inspiration and Canonicity of the Bible<\/i>, 1957.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn234\" name=\"_ftnref234\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.T.B.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Visi\u00f3n general<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El canon de los jud\u00edos palestinos (Los libros protocan\u00f3nicos)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 El canon entre los jud\u00edos de Alejandria (los libros deutorocan\u00f3nicos)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 El canon del Antiguo Testamento en la Iglesia Cat\u00f3lica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 El canon del Antiguo Testamento fuera de la iglesia<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Visi\u00f3n general<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La forma como se ha aplicado la palabra canon a las Escrituras ha tenido desde hace mucho un significado especial y sagrado. En su sentido m\u00e1s amplio significa la lista autorizada o el n\u00famero definido de los escritos compuestos bajo inspiraci\u00f3n divina y destinados al bienestar de la Iglesia, utilizando esta \u00faltima palabra en el sentido amplio de la sociedad teocr\u00e1tica que empez\u00f3 con la revelaci\u00f3n que hizo Dios de si mismo al pueblo de Israel y que encuentra su madurez y perfecci\u00f3n en el organismo cat\u00f3lico. El canon b\u00edblico total, por tanto, consiste del Antiguo y del Nuevo Testamentos. La palabra griega kanon significa primariamente una ca\u00f1a o vara de medici\u00f3n. Por analog\u00eda esa palabra fue usada por los escritores de la antig\u00fcedad, tanto profanos como religiosos, para denotar una regla o medida. Encontramos la primera aplicaci\u00f3n del sustantivo en la Escritura Sagrada, hecha por San Atanasio, en el siglo IV. A causa de sus derivaciones, el Concilio de La odisea, en el mismo per\u00edodo, habla de kanonika biblia. Atanasio usa las palabras biblia kanonizomena.  La \u00faltima frase prueba que el sentido pasivo de canon- colecci\u00f3n definida y reglamentada- ya estaba en uso entonces y que es esa connotaci\u00f3n de la palabra la que ha prevalecido en la literatura eclesi\u00e1stica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los t\u00e9rminos protocan\u00f3nico y deuterocan\u00f3nico, de uso frecuente entre los te\u00f3logos y exegetas cat\u00f3licos, piden una palabra de advertencia. Dichas palabras no son gratuitas ni se puede inferir de ellas que la Iglesia ha pose\u00eddo dos c\u00e1nones b\u00edblicos distintos en forma sucesiva. S\u00f3lo se puede hablar de un primer y un segundo canon en forma parcial y restringida. \u201cProtocan\u00f3nico\u201d (de protos, primero) es una palabra convencional que se\u00f1ala aquellos escritos que han sido siempre aceptados sin discusi\u00f3n. por el cristianismo. Los libros protocan\u00f3nicos del Antiguo Testamento corresponden a los de la Biblia hebrea y al Antiguo Testamento reconocido por los protestantes. Los deuterocan\u00f3nicos (deuteros, segundo) son aquellos cuya autenticidad fue debatida por alguna raz\u00f3n, pero que desde hace mucho tiempo ganaron un lugar seguro en la Biblia de la Iglesia Cat\u00f3lica, aunque los protestantes consideran \u201cap\u00f3crifos\u201d los que quedaron incluidos en el Antiguo Testamento. Esos libros son siete: Tob\u00edas, Judit, Baruc, Eclesi\u00e1stico, Sabidur\u00eda, I y II de Macabeos. Tambi\u00e9n algunas adiciones a los libros de Ester y Daniel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se debe hacer notar que protocan\u00f3nico y deuterocan\u00f3nico son t\u00e9rminos modernos que no fueron usados sino hasta el siglo XVI. Dado que son palabras muy largas, la \u00faltima de ellas (usada con mayor frecuencia) se abreviar\u00e1 en su forma deutero en el presente trabajo. El objeto de un art\u00edculo respecto al canon sagrado se puede ver ahora convenientemente delimitado al proceso de\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">lo que se puede afirmar sobre el proceso de recopilar los escritos sagrados en cuerpos o grupos tales que, desde su inicio mismo, han sido objeto de un cierto grado de veneraci\u00f3n;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">las circunstancias y formas en que dichas recopilaciones fueron canonizadas o juzgadas como poseedoras de una calidad singularmente divina y autoritativa;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">las vicisitudes que ciertas composiciones sufrieron en la opini\u00f3n de personas o localidades antes de que se estableciera universalmente su car\u00e1cter escritur\u00edstico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ese modo podemos concluir que la canonicidad es algo correlativo a la inspiraci\u00f3n, al constituir la dignidad extr\u00ednseca que pertenece a los escritos que han sido declarados oficialmente como poseedores de origen y autoridad divinos. Es muy probable que cada libro pasaba a formar parte de una colecci\u00f3n sagrada y alcanzaba una posici\u00f3n can\u00f3nica de acuerdo a la fecha temprana o tard\u00eda en que era escrito. De ah\u00ed parten las apreciaciones tradicionalistas o cr\u00edticas (sin querer con ello implicar que los tradicionalistas no puedan ser cr\u00edticos) respecto al paralelismo del canon, que igualmente reciben influencia de sus respectivas hip\u00f3tesis acerca del origen de los elementos que lo componen.\n<\/p>\n<h2>El canon de los jud\u00edos palestinos (Los libros protocan\u00f3nicos)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya se insinu\u00f3 que existen un Antiguo Testamento menor, o incompleto, y uno mayor, o completo. Ambos nos fueron transmitidos por los jud\u00edos. El primero, por los jud\u00edos palestinos; el segundo, por los alejandrinos o helenistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La actual Biblia jud\u00eda est\u00e1 compuesta por tres divisiones, cuyos t\u00edtulos combinados forman el nombre completo de las escrituras del juda\u00edsmo: Hat-Torah, Nebiim, wa-Kethubim, o sea la Ley, los  Profetas y los Escritos. Esta es una tr\u00edada muy antigua; se cree que fue establecida hace mucho en la Mishnah, o c\u00f3digo jud\u00edo de leyes sagradas no escritas y que fue escrita finalmente alrededor del a\u00f1o 200 d.C. Un agrupamiento semejante es mencionado en las palabras del mismo Cristo en el Nuevo Testamento, en Lc. 24,44: \u201cTodas las cosas que fueron dichas respecto de m\u00ed deben ser cumplidas, las que se encuentran escritas en la Ley de Mois\u00e9s, en los Profetas y en los Salmos\u201d. Si vamos al pr\u00f3logo del Eclesi\u00e1stico, que fue fijado en \u00e9ste cerca del a\u00f1o 132 a.C., encontramos que se mencionan \u201cla Ley, los Profetas y otros que los han sucedido\u201d. La Torah, o ley, consiste de los cinco libros mosaicos: G\u00e9nesis, \u00c9xodo, Lev\u00edtico, N\u00fameros y Deuteronomio. Los Profetas fueron subdivididos por los jud\u00edos en Profetas Anteriores (i.e. los libros prof\u00e9tico-hist\u00f3ricos: Josu\u00e9, Jueces, Samuel, [Reyes I y II], y Reyes [Reyes III y IV], y Profetas Posteriores (Isa\u00edas, Jerem\u00edas, Ezequiel y los doce profetas menores, a los que los hebreos cuentan como un solo libro). Los Escritos, mejor conocidos por un t\u00edtulo prestado de los Padres Griegos, Hagiographa (escritos sagrados), abarcan todos los libros restantes de la Biblia hebrea. Nombrados en el orden en el que aparecen en el texto hebreo actual, son: Salmos, Proverbios, Job, Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiast\u00e9s, Ester, Daniel, Esdras, Nehem\u00edas, o Esdras II, Paralipomenon.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Postura tradicional del canon de los jud\u00edos palestinos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Proto-canon.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Opuestos a las visiones m\u00e1s recientes de algunos estudiosos, los conservadores no admiten que los Profetas y los Hagiographa representen dos etapas sucesivas de la formaci\u00f3n del canon palestino. Seg\u00fan la vieja escuela, el principio rector de la separaci\u00f3n entre los Profetas y los Hagiographa no era de naturaleza cronol\u00f3gica, sino algo que se encuentra en la naturaleza misma de las respectivas composiciones sagradas. Esa literatura qued\u00f3 agrupada en los K\u00e9-thubim, o Hagiographa, ninguno de los cuales era producci\u00f3n directa del orden prof\u00e9tico, o sea, de los personajes comprendidos en los Profetas Posteriores, ni tampoco conten\u00eda la historia de Israel interpretada por los mismos maestros profetas: narraciones clasificadas como Profetas Anteriores. El profeta Daniel fue relegado a los Hagiographa como si fuera solamente una obra del don de profec\u00eda, pero no como la obra del oficio permanente de profeta. Los mismos estudiosos conservadores del canon- hoy d\u00eda con escasa representaci\u00f3n fuera de la Iglesia- defienden, en lo que toca a la inclusi\u00f3n en la literatura israelita de los documentos que conforman esos grupos, fechas muy anteriores a las admitidas generalmente por los cr\u00edticos. Para ellos, la terminaci\u00f3n pr\u00e1ctica, no la formal, del canon palestino se ubica en la era de Esdras (Ezra) y Nehem\u00edas, a mediados del siglo V a. C., aunque por otra parte, siempre fieles a la autor\u00eda mosaica del Pentateuco, insisten en que la canonizaci\u00f3n de los cinco libros sucedi\u00f3 poco despu\u00e9s de su composici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habida cuenta que los tradicionalistas infieren la autor\u00eda mosaica del Pentatecuco a partir de otras fuentes, pueden encontrar prueba de una colecci\u00f3n m\u00e1s temprana de esos libros en Deuteronomio 31, 9-13, 24-26, donde se trata acerca de un cierto libro de la ley, entregado por Mois\u00e9s a los sacerdotes con el mandato de guardarlo en el Arca y de leerlo al pueblo en la fiesta de los Tabern\u00e1culos. Pero el esfuerzo por identificar este libro con el Pentateuco entero no convence a quienes se oponen a la autor\u00eda mosaica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El resto del canon Palestino-jud\u00edo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin estar totalmente seguros del tema, quienes abogan por las posturas antiguas consideran muy posible que se hayan hecho varias adiciones al repertorio sagrado en el per\u00edodo que va de la canonizaci\u00f3n de la Torah mosaica, descrita m\u00e1s arriba, al exilio (598 a.C.). Para ello citan, especialmente, a Isa\u00edas, 34,16; II Paralip\u00f3menos, 29,1; Daniel, 9,2. Respecto al per\u00edodo que sigui\u00f3 al exilio babil\u00f3nico, los conservadores arguyen con m\u00e1s seguridad. Se trata de una era de construcci\u00f3n, un parte aguas en la historia de Israel. La terminaci\u00f3n del canon jud\u00edo, mediante la adici\u00f3n de los Profetas y de los Hagiographa como cuerpos de la Ley, se atribuye a conservadores como Esdras, el sacerdote-escriba y l\u00edder religioso de ese per\u00edodo, apoyado por Nehem\u00edas, el gobernador civil, o al menos a la escuela de escribas fundada por el primero. (Cf. II Esdras, 8-10; II Macabeos, 2, 13, en el original griego). Favorece mucho m\u00e1s claramente la formulaci\u00f3n hecha por Esdras de la Biblia Hebrea el famoso pasaje de Josefo, \u201cContra Apionem\u201d, I, 8, en el que el historiador jud\u00edo, quien escribe en el a\u00f1o 100 d. C., deja sentada su convicci\u00f3n, y de sus correligionarios- probablemente basada en la tradici\u00f3n-, de que las escrituras de los hebreos palestinos formaban una colecci\u00f3n cerrada y sagrada que data de los d\u00edas del rey persa Artajerjes Longiamanus (465-425 a.C.), un contempor\u00e1neo de Esdras. Josefo es el m\u00e1s antiguo escritor que numera los libros de la Biblia Jud\u00eda. Su ordenamiento actual contiene 40; Josefo lleg\u00f3 artificialmente a 22, para coincidir con el n\u00famero de letras del alfabeto hebreo, a trav\u00e9s de combinaciones tomadas parcialmente de los Setenta. Los exegetas conservadores encontraron un argumento confirmativo en una afirmaci\u00f3n del ap\u00f3crifo libro IV de Esdras (XIV, 18-47), bajo cuyo legendaria cobertura ellos ven una verdad hist\u00f3rica. Ven otra m\u00e1s en una referencia encontrada en el texto Baba Bathra del Talmud babil\u00f3nico sobre la actividad hagiogr\u00e1fica de los \u201chombres de la Gran Sinagoga\u201d, y de Esdras y Nehem\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero los escrituristas cat\u00f3licos que admiten un canon esdriano est\u00e1n lejos de admitir que Esdras y sus colegas pretend\u00edan cerrar la biblioteca sagrada para impedir cualquier futura intromisi\u00f3n. El Esp\u00edritu de Dios pudo, y de hecho lo hizo, soplar en los escritos posteriores, y la presencia de los libros deutero en el canon de la Iglesia responde a los te\u00f3logos protestantes de la generaci\u00f3n anterior, quienes aseguraban que Esdras fue un agente divino elegido para determinar y sellar inviolablemente el Antiguo Testamento. Al menos en este punto los escritores cat\u00f3licos difieren del cauce del testimonio de Josefo. Y aunque existe lo que se podr\u00eda llamar un consenso de los exegetas cat\u00f3licos del tipo conservador acerca de la formulaci\u00f3n esdriana o cuasi esdriana del canon en la medida que el material existente lo permit\u00eda, no se trata de un acuerdo total. Kaulen y Danko, postulando una compilaci\u00f3n posterior, son las excepciones entre los acad\u00e9micos mencionados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Visiones cr\u00edticas de la formaci\u00f3n del canon palestino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Ley, los Profetas y los Hagiographa, sus tres cuerpos constitutivos, representan un grado de crecimiento y corresponden a tres per\u00edodos m\u00e1s o menos extensos. Los Hagiographa se encuentran separados de los Profetas por causas puramente cronol\u00f3gicas. La \u00fanica divisi\u00f3n se\u00f1alada por razones intr\u00ednsecas es el elemento legal del Antiguo Testamento, o sea, el Pentateuco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Torah, o Ley\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicen los exegetas cr\u00edticos que hasta el reinado de Jos\u00edas y el descubrimiento del \u201clibro de la Ley\u201d en el templo, hecho que hizo \u00e9poca (621 a.C.), no hab\u00eda en Israel ning\u00fan c\u00f3dice legal escrito, ni ninguna otra obra que fuese reconocida universalmente como procedente de la suprema autoridad divina. Ese \u201clibro de la Ley\u201d era pr\u00e1cticamente id\u00e9ntico al Deuteronomio, y su reconocimiento y canonizaci\u00f3n consistieron en el pacto solemne echo por Jos\u00edas y el pueblo de Jud\u00e1, seg\u00fan se describe en el IV libro de los Reyes, 23. Qued\u00f3 demostrado por la evidencia negativa de los profetas anteriores y por la ausencia de factores debidos a la reforma religiosa decidida por Exequias (Hezekiah), que en Israel no se conoc\u00eda previamente ninguna Torah sagrada escrita, mientras que \u00e9sta s\u00ed constituy\u00f3 el motor principal de la reforma que realiz\u00f3 Jos\u00edas. Finalmente, tambi\u00e9n lo demostr\u00f3 la sorpresa y consternaci\u00f3n de este \u00faltimo gobernante al encontrar tal obra. Este argumento, de hecho, es el pivote del actual sistema de cr\u00edtica del Pentateuco. Adem\u00e1s, el tema va a ser desarrollado con mayor detalle en el art\u00edculo referente al Pentateuco. Como lo ser\u00e1, igualmente, la tesis que ataca la autor\u00eda mosaica y la promulgaci\u00f3n de ese \u00faltimo libro en su totalidad. La publicaci\u00f3n de todo el c\u00f3digo mosaico, seg\u00fan la hip\u00f3tesis dominante, no ocurri\u00f3 sino hasta los d\u00edas de Esdras, y est\u00e1 narrada en los cap\u00edtulos VIII-X del segundo libro que lleva ese nombre. En ese contexto, debe mencionarse el argumento del Pentateuco samaritano para dejar establecido que el canon esdriano no adopt\u00f3 nada fuera del Hexateuco, i.e., el Pentateuco m\u00e1s Josu\u00e9. (Vea PENTATEUCO; SAMARITANOS.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Nebiim o Profetas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay forma de aclarar directamente el tiempo o modo en que se termin\u00f3 la segunda etapa del Canon Hebreo. La creaci\u00f3n del mencionado Canon Samaritano (c. 432 a.C.) puede proporcionar un terminus a quo. Quiz\u00e1s un mejor punto de referencia sea la fecha de la terminaci\u00f3n de la profec\u00eda cerca del fin del siglo quinto antes de Cristo. Para el otro terminus la fecha inferior es la del pr\u00f3logo del Eclesi\u00e1stico (c. 123 a.C.), que habla de la \u201cLey\u201d y los \u201cProfetas y los dem\u00e1s que los han seguido\u201d. Pero comp\u00e1rese el mismo Eclesi\u00e1stico, cap\u00edtulos 46-49 para ver una fecha anterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los K\u00e9thubim, o Hagiographa, completan el Canon Jud\u00edo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las opiniones de los cr\u00edticos referentes a su fecha de redacci\u00f3n var\u00edan desde el a\u00f1o 165 a.C. a la mitad del siglo segundo de nuestra era (Wildeboer). Los estudiosos cat\u00f3licos Jahn, Movers, Nickes, Danko, Haneberg, Aicher, sin compartir las opiniones de los exegetas m\u00e1s  avanzados, consideran que los Hagiographa hebreos no quedaron definitivamente terminados sino hasta despu\u00e9s de Cristo. Es algo indiscutible que el car\u00e1cter sagrado de ciertas partes de la Biblia palestina (Ester, Eclesiat\u00e9s, Cantar de los Cantares) a\u00fan era puesto en duda por algunos rab\u00edes en fecha tan tard\u00eda como el siglo segundo de la era cristiana (Mishna, Yadaim, III,5; Talmud Babilonio, Megilla, fol. 7).  A pesar de las diferencias de fechas, los cr\u00edticos concuerdan en que la distinci\u00f3n entre los Hagiographa y el Canon Prof\u00e9tico es esencialmente cronol\u00f3gica. Se debe a que los Profetas ya hab\u00edan formado una colecci\u00f3n cerrada a la que no ten\u00edan acceso Rut, Lamentaciones y Daniel, aunque pertenecieran naturalmente a ellos y, consecuentemente, tuvieron que aceptar un lugar en la formaci\u00f3n m\u00e1s nueva, los K\u00e9thubim.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Libros Protocan\u00f3nicos y el Nuevo Testamento\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ausencia de citas de Ester, Eclesiast\u00e9s y C\u00e1ntico se puede explicar razonablemente por su poca utilidad en los objetivos del Nuevo Testamento, y se justifica m\u00e1s por la ausencia de los dos libros de Esdras. Abd\u00edas, Nahum y Sofon\u00edas, aunque no son honrados directamente, quedaron incluidos en las citas de los otros profetas menores gracias a la unidad tradicional de esa colecci\u00f3n. Por otro lado, t\u00e9rminos muy frecuentes como \u201cla Escritura\u201d, las \u201cEscrituras\u201d, \u201clas Sagradas Escrituras\u201d, aplicadas en el Nuevo Testamento a otros escritos sagrados, nos pudieran hacer pensar que \u00e9stos ya formaban una colecci\u00f3n fija. Pero, por su parte, la referencia en San Lucas a \u201cla Ley, los Profetas y los Salmos\u201d, aunque demuestra la fijaci\u00f3n del Torah y de los Profetas como grupos sagrados, no nos garantiza la misma fijaci\u00f3n para la tercera divisi\u00f3n, los Hagiographa judeo-palestinos. Si, como parece ser la verdad, el contenido exacto del cat\u00e1logo amplio de las Escrituras del Antiguo Testamento (el que abarcaba los libros deutero), no puede ser establecido desde el Nuevo Testamento, no existe raz\u00f3n a fortiori para esperar que reflejase la extensi\u00f3n del canon jud\u00edo, de menor amplitud. Estamos seguros que todos los Hagiographa fueron en alg\u00fan momento, antes de la muerte del \u00faltimo ap\u00f3stol, entregados en forma divina a la Iglesia como escrituras sagradas. Claro que esto lo sabemos como verdad de fe, por deducci\u00f3n teol\u00f3gica, no por la evidencia documental del Nuevo Testamento. Este hecho tiene fuerza en contra de la postura protestante que afirma que Jes\u00fas aprob\u00f3 y transmiti\u00f3 en bloc la ya previamente definida Biblia de la sinagoga Palestina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autores y est\u00e1ndares de canonicidad entre los jud\u00edos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el Antiguo Testamento no revela noci\u00f3n formal alguna de inspiraci\u00f3n, los jud\u00edos de los tiempos posteriores deben por lo menos haber pose\u00eddo una idea semejante (cf. II Tim, 3,16; II Pe. 1,21). Se menciona el caso en el que un doctor talm\u00fadico que distingu\u00eda entre una composici\u00f3n \u201centregada por la sabidur\u00eda del Esp\u00edritu Santo\u201d y otra, presumiblemente creada por la simple sabidur\u00eda humana. Pero en lo tocante a nuestro claro concepto de canonicidad debemos decir que es un concepto moderno, del que ni siquiera el Talmud tiene evidencia alguna. Con el fin de definir un libro que no ten\u00eda lugar reconocido en la biblioteca divina, los rab\u00edes hablaban de \u00e9l como \u201cmanchas en las manos\u201d, un t\u00e9rmino t\u00e9cnico muy curioso procedente quiz\u00e1s del deseo de impedir cualquier tocamiento profano del rollo sagrado. Sin embargo, a pesar de que entre los jud\u00edos no exist\u00eda la idea formal de canonicidad, s\u00ed se daba el hecho. En cuanto a la fuente de canonicidad entre los antiguos hebreos, nos vemos forzados a asumir una analog\u00eda. Existen razones tanto psicol\u00f3gicas como hist\u00f3ricas para rechazar la suposici\u00f3n de que el canon del Antiguo Testamento naci\u00f3 espont\u00e1neamente de una especie de reconocimiento p\u00fablico de los libros inspirados. Cierto, parece razonable pensar que el oficio prof\u00e9tico en Israel contaba con sus propias credenciales, y que \u00e9stas se extend\u00edan en gran medida a sus composiciones escritas. El problema es que exist\u00edan muchos seudo profetas en el pa\u00eds, lo que hac\u00eda necesario que hubiese alguna autoridad para separar los escritos prof\u00e9ticos genuinos de los falsos. Del mismo modo se hac\u00eda necesario un tribunal final que pusiese su sello sobre la variad\u00edsima y confusa literatura comprendida en los Hagiographa. La tradici\u00f3n jud\u00eda, seg\u00fan lo describen los mencionados Josefo, Baba Bathra y los datos del seudo Esdras, indica la existencia una autoridad que funcionaba como \u00e1rbitro final de qu\u00e9 era escritur\u00edstico y qu\u00e9 no. Se dice que el as\u00ed llamado Concilio de Jamnia (c. 90 d.C.) hab\u00eda ya resuelto la disputa que exist\u00eda entre las escuelas rab\u00ednicas rivales en torno a la canonicidad del C\u00e1ntico. De modo que, mientras la intuici\u00f3n y la cada vez m\u00e1s reverente conciencia del elemento de la fe de Israel pod\u00eda dar- y probablemente daba- un impulso general y una direcci\u00f3n a la autoridad, debemos concluir que fue la voz de la autoridad oficial la que realmente fij\u00f3 los l\u00edmites del canon hebreo, y aqu\u00ed, hablando en forma muy general, los ex\u00e9getas conservadores y los avanzados encontraban un terreno com\u00fan. Sea como haya sido en el caso de los Profetas, la evidencia favorece mayoritariamente un per\u00edodo posterior para el caso del cierre de los Hagiographa. Un per\u00edodo en el que el cuerpo de los escribas dominaban el juda\u00edsmo, sentados sobre la \u201cc\u00e1tedra de Mois\u00e9s\u201d, y detentaban solitariamente la autoridad y el prestigio de tal actividad. El t\u00e9rmino \u201ccuerpo de los escribas\u201d ha sido utilizado en forma precautoria, bajo la sospecha grave y, a veces, el rechazo total de los acad\u00e9micos contempor\u00e1neos, para se\u00f1alar la \u201cGran Sinagoga\u201d de la tradici\u00f3n rab\u00ednica, pero este asunto cae fuera de la jurisdicci\u00f3n del Sanedr\u00edn. La clave para discriminar las obras can\u00f3nicas de las no can\u00f3nicas estaba influenciada por la Ley del Pentateuco. Este fue siempre el canon par excellence de los israelitas. Para los jud\u00edos de la Edad Media la Torah era el santuario m\u00e1s \u00edntimo, el Santo de los Santos, mientras que los Profetas eran el Lugar Santo y los K\u00e9thubim constitu\u00edan \u00fanicamente el patio exterior del templo b\u00edblico, y esta concepci\u00f3n medieval encontraba su fundamento en la preeminencia que los rab\u00edes de la \u00e9poca talm\u00fadica daban a la Ley. Desde el tiempo de Esdras la Ley, en cuanto era la parte m\u00e1s antigua del canon y la expresi\u00f3n formal de los mandatos de Dios, recibi\u00f3 el mayor grado de veneraci\u00f3n. Los cabalistas del siglo segundo despu\u00e9s de Cristo, y otras escuelas posteriores, ve\u00edan en la otra parte del Antiguo Testamento una mera expansi\u00f3n e interpretaci\u00f3n del Pentateuco. Por ello podemos estar seguros que la prueba mayor de canonicidad, al menos para el caso de los Hagiographa, era su conformidad con el canon par excellence, el Pentateuco. Es algo evidente, adem\u00e1s, que ning\u00fan libro que no hubiese sido compuesto en hebreo, y que no poseyese las caracter\u00edsticas de antig\u00fcedad y prestigio de la edad cl\u00e1sica, o algo de renombre por lo menos, no era admitido. Tales criterios son negativos y exclusivos, m\u00e1s que directivos. El empuje del sentimiento religioso y del uso lit\u00fargico deben haber sido el factor decisivo en la decisi\u00f3n. Pero los criterios negativos eran parcialmente arbitrarios y la simple intuici\u00f3n no puede ser prueba definitiva de certificaci\u00f3n divina. No fue sino mucho despu\u00e9s que la Voz infalible habl\u00f3, y fue para declarar que el canon de la sinagoga, aunque permanec\u00eda sin adulterar, estaba incompleto.\n<\/p>\n<h2>El canon entre los jud\u00edos de Alejandria (los libros deutorocan\u00f3nicos)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La diferencia m\u00e1s notable entre las Biblias cat\u00f3lica y protestante es la presencia en aqu\u00e9lla de ciertos escritos que faltan tanto en \u00e9sta como en la Biblia hebrea, la cual se convirti\u00f3 en el Antiguo Testamento del protestantismo. Dichos escritos son siete: Tob\u00edas, Judit, Sabidur\u00eda, Eclesi\u00e1stico, Baruc, I y II de Macabeos y tres documentos a\u00f1adidos a los libros protocan\u00f3nicos. \u00c9stos son: el suplemento de Ester, del vers\u00edculo 4 del cap\u00edtulo 10 al final, el C\u00e1ntico de los Tres J\u00f3venes en Daniel, 3, y las historias de Susana y los ancianos y de Bel y el drag\u00f3n, que forman los cap\u00edtulos finales de la versi\u00f3n cat\u00f3lica de dicho libro. De esas obras, Tob\u00edas y Judit fueron escritos originalmente en arameo, quiz\u00e1s en hebreo; Baruc y Macabeos I, en hebreo; Sabidur\u00eda y Macabeos II fueron definitivamente compuestos en griego. Las probabilidades favorecen al hebreo como lengua original de la adici\u00f3n de Ester, y al griego como lengua del a\u00f1adido de Daniel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viejo Antiguo Testamento griego conocido como los Setenta fue el veh\u00edculo que llev\u00f3 esas escrituras adicionales a la Iglesia Cat\u00f3lica. La versi\u00f3n de los Setenta era la Biblia de los jud\u00edos de habla griega, o helenistas, cuyo centro literario e intelectual se encontraba en Alejandr\u00eda (vea SETENTA). De entre las copias existentes de esa versi\u00f3n las m\u00e1s antiguas datan de los siglos IV y V de nuestra era, lo cual nos dice que fueron elaboradas por manos cristianas. Sin embargo, los investigadores generalmente admiten que tales copias representan fielmente el Antiguo Testamento de acuerdo a como \u00e9ste era conocido entre los helenistas o jud\u00edos alejandrinos de la era inmediatamente anterior a Cristo. Los venerables manuscritos de los Setenta var\u00edan un poco con respecto al canon palestino, mostrando con ello que en el c\u00edrculo de los jud\u00edos alejandrinos el n\u00famero admisible de libros extra no estaba determinado puntualmente por la tradici\u00f3n o la autoridad. Si bien los Macabeos est\u00e1n ausentes en el Codex Vaticanus (la copia m\u00e1s antigua del Antiguo Testamento griego), todos los manuscritos enteros contienen todos los escritos deutero. Donde los manuscritos de los Setenta muestran diferencias entre si, con la excepci\u00f3n ya mencionada, es en ciertos excesos que van m\u00e1s all\u00e1 de los libros deutero.  No deja de ser significativo que en todas las Biblias alejandrinas el orden hebreo tradicional es roto por la inserci\u00f3n de la literatura adicional entre los otros libros, en forma ilegal, con lo que aseguran a los escritos extra una importante igualdad de rango y privilegio. Conviene preguntarse acerca de los motivos que llevaron a los jud\u00edos helenistas a canonizar, virtualmenet al menos, esta considerable cantidad de literatura. Alguna de ella es muy reciente y se separa muy radicalmente del canon palestino. Algunos opinan que no fueron los alejandrinos sino los palestinos quienes se separaron de la tradici\u00f3n b\u00edblica. Los escritores cat\u00f3licos Nickes, Movers, Danko y, m\u00e1s recientemente, Kaulen y Mullen, han defendido la posici\u00f3n de que originalmente el canon jud\u00edo conten\u00eda todos los libros deuterocan\u00f3nicos y que as\u00ed se mantuvo hasta el tiempo de los ap\u00f3stoles (Kaulen, c. 100 d.C.) cuando, a consecuencia de que los Setenta hab\u00edan llegado a ser el Antiguo Testamento de la Iglesia, fue prohibido por los escribas de Jerusal\u00e9n, movidos por su hostilidad a la generosidad helenista (seg\u00fan Kaulen, especialmente) y por la redacci\u00f3n griega de nuestros libros deuterocan\u00f3nicos. Esos ex\u00e9getas dan mucho realce a la afirmaci\u00f3n de San Justino M\u00e1rtir acerca de que los jud\u00edos hab\u00edan mutilado la Sagrada Escritura. Tal afirmaci\u00f3n no descansa sobre evidencia positiva. Aducen que ciertos libros deutero siempre han sido citados por doctores palestinos y babilonios con veneraci\u00f3n e incluso como si fueran parte de las Escrituras. Pero las aseveraciones particulares de algunos rab\u00edes no pueden pesar m\u00e1s que la constante tradici\u00f3n hebrea del canon, atestiguada por Josefo- aunque \u00e9l se inclinaba al helenismo, y por el autor judeo-alejandrino del IV libro de Esdras. Nos vemos forzados a admitir que los l\u00edderes del juda\u00edsmo alejandrino mostraron una clara independencia de la tradici\u00f3n y autoridad de Jerusal\u00e9n al permitir la ruptura de los l\u00edmites sagrados del canon, fijado ya por los Profetas, al insertar un libro de Daniel ampliado y la ep\u00edstola de Baruc. Si se asume que los l\u00edmites de los Hagiographa palestinos permanecieron sin definir hasta una fecha relativamente tard\u00eda, entonces hubo mucho menos innovaci\u00f3n al adicionar los otros libros, pero la eliminaci\u00f3n de las l\u00edneas de la triple divisi\u00f3n revela que los helenistas estaban preparados para ampliar el canon hebreo o para crear ellos uno nuevo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas innovaciones pueden explicarse humanamente a causa del esp\u00edritu libre de los jud\u00edos helenistas. Bajo la influencia del pensamiento griego ellos hab\u00edan concebido una visi\u00f3n mucho m\u00e1s amplia de la inspiraci\u00f3n divina que sus hermanos palestinos y se rehusaban a restringir las manifestaciones literarias del Esp\u00edritu Santo a un l\u00edmite de tiempo y a la forma hebrea de lenguaje. El libro de la Sabidur\u00eda, decididamente helenista en su car\u00e1cter, nos presenta una Sabidur\u00eda divina que fluye de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n santificando a las almas y a los profetas. (7,27, en su versi\u00f3n griega). Fil\u00f3n, un pensador t\u00edpicamente judeo-alejandrino, tiene incluso una noci\u00f3n exagerada de la difusi\u00f3n de la inspiraci\u00f3n (Quis rerum divinarum h\u00e6res, 52; ed. Lips., III, 57; De migratione Abrah\u00e6, 11,299; ed. Lips. II, 334). Pero a\u00fan Fil\u00f3n, aunque denota cierta familiaridad con la literatura deutero, nunca la cita en sus voluminosos escritos. Cierto que son varios los libros del canon hebreo que \u00e9l no utiliza, pero se puede suponer naturalmente que si \u00e9l hubiese considerado las obras adicionales como si estuvieran en el mismo plano que las otras, no hubiera dejado de citar una obra tan estimulante y agradable como es el libro de la Sabidur\u00eda. No s\u00f3lo eso, sino que, como lo han hecho notar varias autoridades en la materia, el esp\u00edritu independiente de los helenistas no pod\u00eda haber llegado tan lejos como a establecer un canon oficial distinto del de Jerusal\u00e9n sin haber dejado huella de ello en la historia. As\u00ed que, de los datos con los que contamos, podemos concluir en justicia que aunque los deuterocan\u00f3nicos fueron admitidos como libros sagrados por los jud\u00edos alejandrinos, siempre tuvieron un grado inferior de santidad y autoridad que los que hab\u00edan sido aceptados desde antes, i.e., los Hagiographa y los profetas palestinos, que era inferiores, a su vez, que la Ley.\n<\/p>\n<h2>El canon del Antiguo Testamento en la Iglesia Cat\u00f3lica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La definici\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita del canon cat\u00f3lico es la que dio el Concilio de Trento, en su sesi\u00f3n IV, en 1546. Su cat\u00e1logo del Antiguo Testamento es como sigue:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cinco libros de Mois\u00e9s (G\u00e9nesis, \u00c9xodo, Lev\u00edtico, N\u00fameros y Deuteronomio), Josu\u00e9, Jueces, Rut, los cuatro libros de los Reyes, dos de los Paralip\u00f3menos, Esdras I y II (que despu\u00e9s se llam\u00f3 Nehem\u00edas), Tob\u00edas, Judit, Ester, Job, el salterio de David (que tiene 150 salmos), Proverbios, Esclesiat\u00e9s, El Cantar de los Cantares, Sabidur\u00eda, Eclesi\u00e1stico, Isa\u00edas, Jerem\u00edas, con Baruc, Ezequiel, Daniel, los doce profetas menores (Oseas, Joel, Am\u00f3s, Abd\u00edas, Jon\u00e1s, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofon\u00edas, Ageo, Zacar\u00edas, Malaqu\u00edas), dos libros de los Macabeos, el I y el II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El orden de los libros sigue el del Concilio de Florencia, de 1442, y el plan general de los Setenta. La divergencia de los t\u00edtulos respecto a los que se encuentran en las versiones protestantes se debe al hecho que la Vulgata Latina oficial retuvo las formas de los Setenta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. El canon Antiguo Testamento (Incluyendo los Deuteros) en el Nuevo Testamento\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los decretos tridentinos de los que se obtuvo la lista mencionada arriba constituyeron el primer  pronunciamiento infalible y efectivo que se promulg\u00f3 del canon dirigido a la Iglesia universal. Siendo de car\u00e1cter dogm\u00e1tico, implica que los ap\u00f3stoles transmitieron el mismo canon a la Iglesia como parte del depositum fidei. Pero ello no se llev\u00f3 a cabo a base de tomar una decisi\u00f3n formal. Ser\u00e1 en vano que se busque se\u00f1al de tal acci\u00f3n en las p\u00e1ginas del Nuevo Testamento. El canon amplio del Antiguo Testamento pas\u00f3 t\u00e1citamente a trav\u00e9s de las manos de los ap\u00f3stoles hacia la Iglesia a partir de su uso y de la actitud general de los fieles respecto a sus componentes. Fue una actitud que se revela en el Nuevo Testamento, en el caso de la mayor parte de los escritos sagrados del Antiguo Testamento, y en el caso del resto, se debe haber manifestado en expresiones orales o en la aprobaci\u00f3n t\u00e1cita de la reverencia especial de los fieles. Si se reflexiona a partir del estado en el que encontramos los libros deutero en las etapas m\u00e1s tempranas del cristianismo post-apost\u00f3lico, se puede afirmar correctamente que tal estado de cosas sugiere la aprobaci\u00f3n apost\u00f3lica que, a su vez, debe haber descansado sobre la revelaci\u00f3n, ya sea la de Cristo, ya la del Esp\u00edritu Santo. A causa de la complejidad e inadecuaci\u00f3n de los datos proporcionados por el Nuevo Testamento, debemos recurrir a este argumento prescriptivo leg\u00edtimo por lo menos en relaci\u00f3n con los deuterocan\u00f3nicos. Todos los libros del Antiguo Testamento hebreo est\u00e1n citados en el Nuevo, excepto aquellos que han sido apropiadamente llamados antilegomena del Antiguo Testamento, a saber: Ester, Eclesiast\u00e9s y Cantar. M\u00e1s a\u00fan, Esdras y Nehem\u00edas tampoco se utilizan. La conocida ausencia de cualquier cita expl\u00edcita de los escritos deuterocan\u00f3nicos no prueba, por tanto, que deban ser vistos como inferiores a las obras arriba mencionadas para los personajes y autores del Nuevo Testamento. La literatura deuterocan\u00f3nica generalmente no se adaptaba a sus objetivos. Se debe recordar, incluso, que ni siquiera en su lugar de origen, Alejandr\u00eda, era dicha literatura muy citada por los autores jud\u00edos, como ya se vio en el caso de Fil\u00f3n. El argumento negativo que se obtiene de la carencia de citas de los deutero en el Nuevo Testamento se minimiza por el uso indirecto que s\u00ed hace de ellos el mismo testamento. Este uso toma forma de alusiones y reminiscencias y muestra de forma clara que los ap\u00f3stoles y evangelistas estaban familiarizados con el incremento alejandrino, consideraban sus obras como fuentes merecedoras al menos de respeto y escribieron bajo cierta influencia de ellos. Si se compara el cap\u00edtulo 11 de la carta a los Hebreos con los cap\u00edtulos 6 y 7 del II Libro de Macabeos, se manifiesta una inconfundible referencia a \u00e9ste \u00faltimo al hablar el primero de los m\u00e1rtires glorificados. Hay mucha afinidad de pensamiento, e incluso de formas de lenguaje, entre I Pe. 1, 6-7 y Sab. 3,5-6; Heb. 1,3 y Sab.7,26-27; I Cor. 10,9-10 y Jud. 8, 24-25; I Cor. 6,13 y Ecco. 36,20. Sin embargo, la fuerza del uso directo e indirecto del Antiguo Testamento en el Nuevo se ve ligeramente disminuida por la desconcertante verdad que al menos uno de los autores del Nuevo Testamento expl\u00edcitamente cita el \u201cLibro de Enoch\u201d, reconocido desde tiempo atr\u00e1s como ap\u00f3crifo. Vea el vers\u00edculo 14. Y en el vers\u00edculo 9 cita de otra narraci\u00f3n ap\u00f3crifa, la \u201cAsunci\u00f3n de Mois\u00e9s\u201d. Las menciones que hace el Nuevo Testamento del Antiguo se caracterizan por cierta libertad y elasticidad en la forma y en la fuente, lo que tiende a disminuir a\u00fan m\u00e1s su poder probatorio respecto a su canonicidad. Pero por lo menos en lo que concierne a la gran mayor\u00eda de los Hagiographa palestinos- y a fortiori, el Pentateuco y los Profetas-, cualquier falta de conclusividad existente en el Nuevo Testamento queda superada por la abundancia de sustento sobre su estatura can\u00f3nica que existe en las fuentes jud\u00edas, para citar s\u00f3lo unas. Estas comienzan con el Mishnah, pasando por Josefo y Fil\u00f3n, y llegando a la traducci\u00f3n de dichos libros por los griegos helenistas. En cuanto a la literatura deuterocan\u00f3nica, solamente el \u00faltimo testimonio sirve como confirmaci\u00f3n jud\u00eda. Hay signos, empero, que la versi\u00f3n griega no era vista por sus lectores como una Biblia concluida, de sacralidad definida en todas sus partes, sino como algo que en sus variables contenidos perd\u00eda brillantez gradualmente a los ojos de los helenistas y pasaban desde la Ley, eminentemente sagrada, hasta obras de cuestionable divinidad, como el III Libro de los Macabeos. Este factor debe ser sopesado al considerar cierto argumento. Un gran n\u00famero de autoridades cat\u00f3licas percibe una canonizaci\u00f3n de los deuterocan\u00f3nicos en una supuesta aprobaci\u00f3n masiva, por parte de los Ap\u00f3stoles, del Antiguo Testamento griego, de mayor extensi\u00f3n evidentemente. No le falta fuerza al argumento. El Nuevo Testamento muestra cierta preferencia por los Setenta: de los 350 textos sacados del Antiguo Testamento, 300 prefieren el lenguaje de la versi\u00f3n griega al de la hebrea. Con todo, hay consideraciones que nos invitan a dudar antes de admitir la adopci\u00f3n apost\u00f3lica de los Setenta en bloc. Como ya se se\u00f1al\u00f3 arriba, hay razones para creer que no se trataba de una cantidad fija en ese tiempo. Los manuscritos m\u00e1s antiguos y representativos que existen no son totalmente id\u00e9nticos en los libros que contienen. M\u00e1s a\u00fan, debe recordarse que al inicio de nuestra era, y durante un tiempo posterior, era muy raro encontrar en forma manuscrita colecciones tan voluminosas como los Setenta. Esta versi\u00f3n debe haberse encontrado m\u00e1s com\u00fanmente en libros separados o grupos de libros, lo cual favorec\u00eda una cierta variaci\u00f3n en la br\u00fajula. De modo que ni unos Setenta fluctuantes, ni un Nuevo Testamento poco expl\u00edcito nos pueden dar la exacta extensi\u00f3n de la Biblia pre-cristiana que fue transmitida por los ap\u00f3stoles a la Iglesia Primitiva. Es m\u00e1s sostenible concluir que hubo un proceso selectivo bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, y que tal proceso fue terminado en una fecha tan tard\u00eda de la edad apost\u00f3lica que el Nuevo Testamento no puede reflejar su fruto maduro respecto al n\u00famero o a la santidad de los libros admitidos de fuera de Palestina. Para poder entender hist\u00f3ricamente el canon apost\u00f3lico de Antiguo Testamento debemos interrogar a otros libros posteriores aunque menos sagrados, que expresan m\u00e1s claramente la fe de las primeras \u00e9pocas del cristianismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B. El Canon del Antiguo Testamento en la Iglesia de los tres primeros siglos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escritos subapost\u00f3licos de Clemente, Policarpo, el autor de la Ep\u00edstola de Barnab\u00e1s, de las homil\u00edas seudo-clementinas y el \u201cPastor\u201d de Hermas, contienen citas impl\u00edctas o alusiones de todos los deutero, excepto Baruch (que antiguamente se encontraba con frecuencia unido a Jerem\u00edas), el I Libro de los Macabeos y las adiciones a David. No se puede obtener ning\u00fan argumento en contra a partir del car\u00e1cter impl\u00edcito, suelto, de esas citas ya que los Padres Apost\u00f3licos citan las escrituras deuterocan\u00f3ncas exactamente de la misma manera.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajando a la siguiente \u00e9poca, la de los apologetas, encontramos a Baruc citado como profeta por Aten\u00e1goras. San Justino M\u00e1rtir fue el primero en darse cuenta que la Iglesia pose\u00eda una versi\u00f3n de las escrituras del Antiguo Testamento que difer\u00edan de las de los jud\u00edos. Fue tambi\u00e9n el primero en insinuar el principio, que luego fue promulgado por escritores posteriores, de la autosuficiencia de la Iglesia para establecer el canon; su independencia de la sinagoga respecto a ese asunto. La plena comprensi\u00f3n de esta verdad tom\u00f3 tiempo en madurar, por lo menos en Oriente, donde no faltan indicaciones de que por largo tiempo en algunos frentes no se pudo evitar la influencia de la tradici\u00f3n judeo-palestina. San Melit\u00f3n, obispo de Sardes, fue quien primero hizo la lista de los libros can\u00f3nicos del Antiguo Testamento. Dice \u00e9l que en esa tarea, aunque mantuvo el orden familiar de los Setenta, verific\u00f3 su cat\u00e1logo a base de interrogar a los jud\u00edos. Para ese tiempo, los jud\u00edos hab\u00edan ya descartado en casi todas partes los libros alejandrinos, as\u00ed que el canon de Melit\u00f3n consiste exclusivamente de los protocan\u00f3nicos minus Ester. Debe subrayarse, sin embargo, que el documento al que se le antepuso ese cat\u00e1logo se pudo haber interpretado como orientado a la pol\u00e9mica antijud\u00eda, en cuyo caso se entender\u00eda bajo otra luz lo del canon restringido. San Ireneo, testigo de primera categor\u00eda dado su amplio conocimiento de la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica, afirma que Baruc fue juzgado con el mismo criterio que Jerem\u00edas, y que las narraciones de Susana y de Bel y el drag\u00f3n se le atribuyeron a Daniel. La tradici\u00f3n alejandrina queda representada por el enorme peso de Or\u00edgenes. \u00c9ste, influenciado sin duda por el uso de los jud\u00edos alejandrinos de aceptar en la pr\u00e1ctica los escritos extra mientras sosten\u00edan en teor\u00eda el canon menor de Palestina, tiene un cat\u00e1logo de las escrituras del Antiguo Testamento que \u00fanicamente contiene los libros protocan\u00f3nicos, aunque sigue el orden de los Setenta. Con todo, Or\u00edgenes utiliza todos los libros deutero como Sagrada Escritura, y en su carta a Julio Africano defiende el car\u00e1cter sagrado de Tob\u00edas, Judith y los fragmentos de Daniel. Afirma impl\u00edcitamente, adem\u00e1s, la autonom\u00eda de la Iglesia para determinar el canon (vea las referencias en Cornely). En su edici\u00f3n Hexapla del Antiguo Testamento encuentran lugar todos los libros deutero. El manuscrito b\u00edblico conocido como \u201cCodex Claromontanus\u201d, del siglo VI, contiene un cat\u00e1logo al que ambos, Harnack y Zahn, le atribuyen un origen alejandrino, casi contempor\u00e1neo de Or\u00edgenes. Ese documento por lo menos data del per\u00edodo que estamos examinando y comprende todos los libros deutero, incluyendo el IV de los Macabeos. San Hip\u00f3lito (m. 236) puede bien ser considerado el representante de la tradici\u00f3n romana primitiva. \u00c9l comenta sobre el cap\u00edtulo de Susana, cita frecuentemente la Sabidur\u00eda consider\u00e1ndola obra de Salom\u00f3n y utiliza a Baruc y a los Macabeos como Sagrada Escritura. En la Iglesia del \u00c1frica occidental existen dos testigos fuertes del canon mayor: Tertuliano y San Cipriano. Las obras de estos padres manejan b\u00edblicamente a todos los deutero excepto a Tob\u00edas, Judit y la adici\u00f3n a Ester. (En relaci\u00f3n al empleo de escritos ap\u00f3crifos en ese tiempo vea APOCRIFOS).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C. El canon del Antiguo Testamento durante el siglo cuarto y la primera mitad del quinto\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese per\u00edodo no est\u00e1 tan segura la posici\u00f3n de la literatura deuterocan\u00f3nica como en la \u00e9poca primitiva. Las dudas que se presentaron pueden ser atribuidas mayormente a la reacci\u00f3n en contra de los ap\u00f3crifos o de los escritos seudo-b\u00edblicos con los que hab\u00edan inundado el Oriente los herejes y otros escritores. Por otro lado, la situaci\u00f3n se hizo posible debido precisamente a la falta de una definici\u00f3n apost\u00f3lica o eclesi\u00e1stica del canon. El trabajo de definir en forma inalterable las fuentes sagradas, como es el caso de todas las doctrinas cat\u00f3licas, se le dej\u00f3 a la econom\u00eda divina, para que lo llevara a cabo gradualmente bajo el est\u00edmulo de preguntas y oposici\u00f3n. Con sus escrituras flexibles, Alejandr\u00eda hab\u00eda sido desde el principio un campo fecundo para la literatura ap\u00f3crifa, y San Atanasio, el vigilante pastor de ese reba\u00f1o, queriendo proteger a \u00e9ste de influencias perniciosas, elabor\u00f3 un cat\u00e1logo de libros se\u00f1alando en \u00e9l los valores que se le hab\u00edan de dar a cada uno. Primero, el canon estricto y fuente autorizada de verdad es el Antiguo Testamento jud\u00edo, excluido el libro de Ester. Hay, adem\u00e1s, ciertos libros a los que los Padres se\u00f1alaron como fuente de edificaci\u00f3n e instrucci\u00f3n para los catec\u00famenos. Ellos son: la Sabidur\u00eda de Salom\u00f3n, la Sabidur\u00eda de Sirac (Eclesi\u00e1stico), Ester, Judit, Tob\u00edas, el Didach\u00e9 o Doctrina de los Ap\u00f3stoles y el Pastor de Hermas. Todos los dem\u00e1s son ap\u00f3crifos e invenciones de los herejes (Ep\u00edstola Festal, para 367). Siguiendo el precedente de Or\u00edgenes y de la tradici\u00f3n alejandrina, el santo doctor no reconoci\u00f3 m\u00e1s canon formal del Antiguo Testamento que el hebreo. Empero, fiel a la misma tradici\u00f3n, en la pr\u00e1ctica admiti\u00f3 para los libros deuterocan\u00f3nicos una dignidad escritur\u00edstica, como puede verse en la forma como los utiliza. En Jerusal\u00e9n se daba entonces un renacimiento, o quiz\u00e1s una sobrevivencia, de las ideas jud\u00edas, cuya tendencia era claramente desfavorable para los deuterocan\u00f3nicos. Desde la misma sede episcopal, San Cirilo, quien defiende el derecho de la Iglesia de fijar el canon, ubica estos \u00faltimos entre los ap\u00f3crifos, y proh\u00edbe igualmente la lectura privada de cualquier libro que no sea le\u00eddo en el templo. La actitud era un poco m\u00e1s favorable en Antioquia y Siria. San Epifanio no muestra duda alguna acerca del rango de los deutero: los estima, pero a sus ojos no ocupan el mismo nivel que los libros hebreos. El historiador Eusebio atestigua la amplitud con la que se hab\u00edan extendido las dudas en su tiempo. \u00c9l clasifica los deuterocan\u00f3nicos entre los antilegomena, o libros en disputa, y a la par de Atanasio los coloca en una categor\u00eda intermedia entre los libros aceptados por todos y los ap\u00f3crifos. El canon n\u00famero 59 (\u00f3 60) del concilio provincial de Laodicea (cuya autenticidad es a veces objeto de debate) propone un cat\u00e1logo de la Escrituras que es totalmente acorde con las ideas de San Cirilo de Jerusal\u00e9n. Por otro lado, las versiones orientales y los manuscritos griegos de ese per\u00edodo son m\u00e1s liberales. Los que a\u00fan existen contienen todos los deuterocan\u00f3nicos y, en algunos casos, a ciertos ap\u00f3crifos. La influencia del canon estrecho de Or\u00edgenes  y de Atanasio se extendi\u00f3 naturalmente al Occidente. San Hilario de Poitiers y Rufino siguieron sus huellas al excluir te\u00f3ricamente del rango can\u00f3nico a los deuteros, aunque los admitiesen en la pr\u00e1ctica. El \u00faltimo de ellos los llama \u201clibros eclesi\u00e1sticos\u201d, aunque de menor autoridad que el resto de las Escrituras. San Jer\u00f3nimo ech\u00f3 su considerable peso hacia el lado desfavorable a los libros discutidos. Al evaluar su actitud debemos recordar que Jer\u00f3nimo vivi\u00f3 por mucho tempo en Palestina, en un ambiente en el que todo lo que no fuera parte del canon hebreo era autom\u00e1ticamente objeto de suspicacia y que, adem\u00e1s, sent\u00eda \u00e9l una reverencia exagerada hacia el texto hebreo, la \u201chebraica veritas\u201d, como la llamaba \u00e9l.  En su famoso \u201cPrologus Galeatus\u201d, o prefacio de su traducci\u00f3n de Samuel y de Reyes, \u00e9l declara que todo lo que no sea hebreo debe ser clasificado entre los ap\u00f3crifos. Expl\u00edcitamente afirma que Sabidur\u00eda, Eclesi\u00e1stico, Tob\u00edas y Judit no pertenecen al canon. A\u00f1ade que esos libros se leen en los templos para la edificaci\u00f3n de los fieles pero no para confirmar la doctrina revelada. Si se analizan cuidadosamente las expresiones de Jer\u00f3nimo, en sus cartas y prefacios, acerca de los deutero, podemos ver los siguientes resultados: primero, duda seriamente de su inspiraci\u00f3n divina; segundo, el hecho de que ocasionalmente los cite y que haya traducido algunos de ellos como concesi\u00f3n  a la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica, es un testimonio involuntario de su parte al elevado reconocimiento que gozaban en la Iglesia en general, y a la fuerza de la tradici\u00f3n pr\u00e1ctica que prescrib\u00eda su uso en el culto p\u00fablico. Obviamente, el rango inferior al que autoridades como Or\u00edgens, Atanasio y Jer\u00f3nimo los relegaban se deb\u00edan a una concepci\u00f3n muy r\u00edgida de canonicidad, que exig\u00eda que un libro, para ser elevado a esa dignidad suprema, deber\u00eda ser reconocido por todos, tener la sanci\u00f3n de la antig\u00fcedad jud\u00eda y ser apto no s\u00f3lo para edificar sino para \u201cconfirmar la doctrina de la Iglesia\u201d, para utilizar una frase de Jer\u00f3nimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero mientras eminentes estudiosos y teor\u00e9ticos continuaban despreciando los escritos adicionales, la actitud oficial de la Iglesia Latina, siempre a favor de ellos, conserv\u00f3 el tenor majestuoso de su posici\u00f3n. Dos documentos de importancia capital en la historia del canon constituyen el primer pronunciamiento de autoridad papal al respecto. El primero es el as\u00ed llamado \u201cDecretales de Gelasio\u201d, De recipiendis et non recipiendis libris, cuya parte esencial se atribuye hoy d\u00eda al s\u00ednodo convocado por el Papa D\u00e1maso en el a\u00f1o 382. El otro es el canon de Inocencio I, enviado en 405 a un obispo g\u00e1lico como respuesta a una solicitud de informaci\u00f3n. Ambos documentos contienen a todos los deuterocan\u00f3nicos, sin distinci\u00f3n alguna, y son id\u00e9nticos al cat\u00e1logo de Trento. La Iglesia africana, que siempre fue entusiasta defensora de los libros disputados, se encontr\u00f3 en completo acuerdo con Roma en lo tocante a esa cuesti\u00f3n. Su versi\u00f3n antigua, Vetus latina (o, menos correctamente, la Itala), hab\u00eda admitido todas las escrituras del Antiguo Testamento. San Agust\u00edn parece reconocer te\u00f3ricamente varios grados de inspiraci\u00f3n, pero en la pr\u00e1ctica emplea los protos y los deuteros sin discriminaci\u00f3n alguna. En su \u201cDe doctrina Christiana\u201d \u00e9l enumera los componentes del Antiguo Testamento completo. El s\u00ednodo de Hipona (393) y los tres de Cartago (393,397 y 419), en los cuales Agust\u00edn indiscutiblemente fue el esp\u00edritu lider, hallaron necesario tratar expl\u00edcitamente del problema del canon, y elaboraron listas id\u00e9nticas, sin excluir libro sagrado alguno. Dichos concilios basaron sus c\u00e1nones en la tradici\u00f3n y el uso lit\u00fargico. Se encuentra valioso testimonio acerca de la cuesti\u00f3n en la Iglesia espa\u00f1ola en la obra del hereje Prisciliano, \u201cLiber de fide et apocryphis\u201d. Esta obra supone una l\u00ednea divisoria bien definida entre los trabajos can\u00f3nicos y los no can\u00f3nicos, y que el canon acepta a todos los deuteros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D. El canon del Antiguo Testamento desde la mitad del siglo quinto al fin del siglo s\u00e9ptimo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta \u00e9poca deja ver un curioso intercambio de opiniones entre el Este y el Oeste, al tiempo que el uso eclesi\u00e1stico no sufr\u00eda modificaciones, al menos en la Iglesia Latina. Durante esta edad intermedia se divulg\u00f3 mucho en Occidente el uso de la nueva versi\u00f3n del Antiguo Testamento de San Jer\u00f3nimo (la Vulgata). Junto con el texto se inclu\u00edan los prefacios de Jer\u00f3nimo en los que criticaba los deutero, y bajo la influencia de su autoridad esa parte del mundo comenz\u00f3 a desconfiar de ellos y a mostrar los primeros s\u00edntomas de una corriente hostil a su canonicidad. Por otro lado, la Iglesia Oriental import\u00f3 una autoridad occidental que hab\u00eda canonizado los libros disputados, a saber, el decreto de Cartago, y desde entonces se inici\u00f3 una tendencia cada vez mayor entre los griegos de colocar los deuteros en el mismo nivel que los dem\u00e1s. Esta tendencia, sin embargo, se debi\u00f3 m\u00e1s al olvido de la antigua distinci\u00f3n  que a una concesi\u00f3n hacia el concilio de Cartago.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">E. El canon del Antiguo Testamento durante la Edad Media\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia griega.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El resultado de esa tendencia entre los griegos fue que cerca del inicio del siglo XII ellos pose\u00edan un canon id\u00e9ntico al latino, con la \u00fanica diferencia que ellos s\u00ed aceptaron el ap\u00f3crifo libro III de Macabeos. El \u201cSyntagma Canonum\u201d de Focio se\u00f1ala que, en la era del cisma del siglo IX todos los deuterocan\u00f3nicos estaban reconocidos lit\u00fargicamente en la Iglesia griega.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia latina\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de toda la Edad Media encontramos en la Iglesia latina evidencia de dudas sobre el car\u00e1cter de los deutero. Hay una corriente amigable en su favor y otra claramente desfavorable a su autoridad y car\u00e1cter sagrado, y en medio de las dos hay un n\u00famero de escritores cuya veneraci\u00f3n por esos libros se modera a causa de la incertidumbre respecto a su verdadera posici\u00f3n. Entre ellos destacamos a Santo Tom\u00e1s de Aquino. Hay pocos que reconozcan su canonicidad en forma inequ\u00edvoca. La autoridad prevalente de los autores medievales de Occidente es b\u00e1sicamente la de los Padres griegos. La causa principal de ese fen\u00f3meno debe encontrarse en la influencia, directa e indirecta, del cr\u00edtico Prologus de San Jer\u00f3nimo. La compilaci\u00f3n \u201cGlossa Ordinaria\u201d era ampliamente le\u00edda y sumamente estimada como tesoro de conocimientos sagrados en la Edad Media y encarnaba los prefacios en los que el Doctor de Bel\u00e9n hab\u00eda escrito de los deuteros en t\u00e9rminos peyorativos; con ello perpetuaba y difund\u00eda su poco amistosa opini\u00f3n. Empero, tales dudas deben ser vistas como algo m\u00e1s o menos acad\u00e9mico. Las incontables copias manuscritas de la Vulgata que se produjeron en ese tiempo, con una excepci\u00f3n, muy leve, quiz\u00e1s accidental, abarcan uniformemente el uso eclesi\u00e1stico del Antiguo Testamento y la tradici\u00f3n romana se mantuvo firme en torno a la igualdad can\u00f3nica de todas las partes del Antiguo Testamento. Hay suficiente evidencia de que durante este largo per\u00edodo los textos deutero se le\u00edan en los templos del cristianismo occidental. En lo tocante a la autoridad romana, el cat\u00e1logo de Inocencio I aparece en la colecci\u00f3n de c\u00e1nones eclesi\u00e1sticos enviados por el Papa Adri\u00e1n I a Carlomagno en el Imperio Franco. Nicol\u00e1s I, en un escrito de 865 a los obispos de Francia, acude al mismo decreto de Inocencio como campo en el que todos los libros sagrados han de ser aceptados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">F. El canon del Antiguo Testamento y los concilios generales\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Florencia (1442)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1442, durante la vida, y con la aprobaci\u00f3n, de este concilio, Eugenio IV escribi\u00f3 varias bulas, o decretos, con el objeto de traer los grupos cism\u00e1ticos orientales a la comuni\u00f3n con Roma. Y seg\u00fan la ense\u00f1anza com\u00fan de los te\u00f3logos, tales documentos constituyen doctrina infalible. El \u201cDecretum pro Jacobitis\u201d contiene una lista completa de los libros que la Iglesia reconoce como inspirados, pero omite, quiz\u00e1s, deliberadamente, los t\u00e9rminos canon y can\u00f3nico. El Concilio de Florencia, por lo tanto, ense\u00f1\u00f3 acerca de la inspiraci\u00f3n de todas las escrituras pero no toc\u00f3 formalmente el punto de su canonicidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La definici\u00f3n de canon elaborada por el Concilio de Trento (1546)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue la exigencia de la controversia lo que primero llev\u00f3 a Lutero a trazar una l\u00ednea divisoria entre los libros del canon hebreo y los escritos alejandrinos. En su disputa con Eck en Leipzig, en 1519, cuando su oponente defendi\u00f3 que el bien conocido texto del II libro de los Macabeos era prueba de la doctrina del purgatorio, Lutero respondi\u00f3 que el pasaje no ten\u00eda autoridad puesto que ese libro estaba fuera del canon. En la primera edici\u00f3n de la Biblia de Lutero, 1543, los deuteros quedaron relegados, como ap\u00f3crifos, a un lugar entre los dos testamentos. Para hacer frente a esta ruptura radical de los protestantes, as\u00ed como para definir claramente las fuentes inspiradas de las que la Iglesia Cat\u00f3lica toma su postura, entre los primeros actos del concilio de Trento estuvo la solemne declaraci\u00f3n, \u201ccomo sagrados y can\u00f3nicos\u201d, de todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamentos \u201ccon todas sus partes, tal como han sido utilizados para ser le\u00eddos en los templos, y como se encuentran en la vieja edici\u00f3n vulgata\u201d. Durante las deliberaciones del concilio nunca se disput\u00f3 seriamente la recepci\u00f3n de la escritura tradicional. Tampoco- y esto es verdaderamente notable- hubo duda seria alguna durante los trabajos del concilio acerca de la canonicidad de los escritos disputados.  En la mente de los Padres tridentinos esos textos ya hab\u00edan sido virtualmente canonizados por el mismo decreto de Florencia, y los mismos padres se sent\u00edan particularmente vinculados por la acci\u00f3n del s\u00ednodo ecum\u00e9nico precedente. El concilio de Trento no entr\u00f3 al estudio de las fluctuaciones en la historia del canon. Tampoco se cuestion\u00f3 acerca de la autor\u00eda o car\u00e1cter de los contenidos. De acuerdo al genio pr\u00e1ctico de la Iglesia Latina, bas\u00f3 sus decisiones en la tradici\u00f3n inmemorial que se manifestaba en los decretos de anteriores concilios y papas, y en la lectura lit\u00fargica, apoy\u00e1ndose en la ense\u00f1anza tradicional y en la costumbre para determinar una cuesti\u00f3n de tradici\u00f3n. Ya se dio arriba el cat\u00e1logo tridentino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Primer Concilio Vaticano (1870)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gran constructor que fue el s\u00ednodo de Trento hab\u00eda puesto ya para siempre fuera de la permisibilidad de la duda de los cat\u00f3licos la sacralidad y la canonicidad de toda la Biblia tradicional. Por su misma implicaci\u00f3n hab\u00eda definido tambi\u00e9n la plena inspiraci\u00f3n de esa Biblia. El Primer Concilio Vaticano aprovech\u00f3 un reciente error acerca de la inspiraci\u00f3n para quitar cualquier sombra de incertidumbre que pudiese haber quedado. Formalmente ratific\u00f3 la acci\u00f3n de Trento y expl\u00edcitamente defini\u00f3 la inspiraci\u00f3n divina de todos los libros y sus partes.\n<\/p>\n<h2>El canon del Antiguo Testamento fuera de la iglesia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. Entre los ortodoxos orientales\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia Ortodoxa Griega preserv\u00f3 su antiguo canon en la pr\u00e1ctica y en la teor\u00eda hasta tempos recientes, en los que, bajo la influencia dominante de su ramificaci\u00f3n rusa, est\u00e1 cambiando su actitud respecto a las escrituras deuterocan\u00f3nicas. El rechazo de esos libros por los te\u00f3logos y autoridades rusas es un desliz que comenz\u00f3 temprano en el siglo XVIII. Los monofisistas, nestorianos, jacobitas, armenios y coptos, aunque en realidad se interesan poco por el canon, admiten el cat\u00e1logo completo y adem\u00e1s varios ap\u00f3crifos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B. Entre los protestantes\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las iglesias protestantes contin\u00faan excluyendo de sus c\u00e1nones los escritos deuteros, clasific\u00e1ndolos de \u201cap\u00f3crifos\u201d. En general, los presbiterianos y calvinistas, en especial desde el s\u00ednodo de Westminster en 1648, han sido los enemigos m\u00e1s reacios de cualquier reconocimiento y, a causa de la influencia de la Sociedad Brit\u00e1nica y Extranjera de la Biblia, decidieron en 1826 rehusarse a distribuir biblias que contuvieran los ap\u00f3crifos. Desde ese entonces ha pr\u00e1cticamente cesado en los pa\u00edses de habla inglesa la publicaci\u00f3n de los deutero como ap\u00e9ndices de las biblias protestantes. Dichos libros a\u00fan son materiales de lectura en la liturgia de la Iglesia de Inglaterra, pero su n\u00famero ha disminuido a causa de la hostilidad. Existe un ap\u00e9ndice de ap\u00f3crifos en la versi\u00f3n brit\u00e1nica revisada, en volumen separado. Los deuteros a\u00fan forman parte de ap\u00e9ndices en las biblias alemanas que se imprimen bajo el patrocinio de los luteranos ortodoxos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Reid, George. \u00abCanon of the Old Testament.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03267a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. El t\u00e9rmino \u201ccanon\u201d El t\u00e9rmino \u201ccanon\u201d proviene del gr., en el cual kan&#333;n denota regla. Desde el ss. IV kan&#333;n se ha utilizado por los cristianos para significar una lista autorizada de los libros pertenecientes al AT y al NT. 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