{"id":22234,"date":"2016-02-05T15:15:54","date_gmt":"2016-02-05T20:15:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/canon-del-nuevo-testamento\/"},"modified":"2016-02-05T15:15:54","modified_gmt":"2016-02-05T20:15:54","slug":"canon-del-nuevo-testamento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/canon-del-nuevo-testamento\/","title":{"rendered":"CANON DEL NUEVO TESTAMENTO"},"content":{"rendered":"<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. El per\u00edodo m\u00e1s antiguo<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La teolog\u00eda b\u00edblica exige como su presuposici\u00f3n una cantidad fija de literatura b\u00edblica; su n\u00famero ha sido fijado, desde la era de las grandes controversias teol\u00f3gicas, por el canon del NT. El vocablo \u201ccanon\u201d es aqu\u00ed la forma latinizada del gr. <\/span><span style=''>kan&#333;n<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018cana\u2019, que, dados los diversos usos a que se destinaba dicha planta para medir y marcar l\u00edneas, ha llegado a significar regla, l\u00ednea trazada, la columna encerrada por la l\u00ednea, y, por lo tanto, la lista anotada dentro de la columna. Canon es la lista de libros que la iglesia utiliza para el culto p\u00fablico. <\/span><span style=''>kan&#333;n<\/span><span lang=ES style=''> tambi\u00e9n significa regla o norma: de ah\u00ed que un significado secundario del vocablo canon es la lista de libros reconocidos por la iglesia como Escrituras inspiradas, normativas de la fe y la pr\u00e1ctica. Nuestra comprensi\u00f3n, pues, de aquello que constituye inspiraci\u00f3n requiere no s\u00f3lo que fijemos el texto de la Escritura y que analicemos la historia interna de los libros sagrados, sino que, a la vez, determinemos con la mayor exactitud posible la evoluci\u00f3n del concepto de canon y la del canon mismo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='text-indent:18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Al realizar dicha investigaci\u00f3n, especialmente trat\u00e1ndose del per\u00edodo m\u00e1s antiguo, se deben distinguir claramente tres cuestiones: el conocimiento de un libro dado a conocer por un determinado Padre de la iglesia o fuente; la actitud asumida hacia dicho libro como Escritura inspirada por parte de dicho Padre o fuente (lo cual puede deducirse por las f\u00f3rmulas introductorias que se utilizan, como ser, \u201cEscrito est\u00e1\u201d o \u201cComo dice la Escritura\u201d); y la existencia del concepto de una lista o canon donde figura la obra citada (lo que se ver\u00e1, no solamente por las listas mismas, sino tambi\u00e9n por la referencia a \u201clos libros\u201d o a \u201clos ap\u00f3stoles\u201d cuando se trata de un corpus literario). Esta distinci\u00f3n no siempre se ha tenido en cuenta, con la consiguiente confusi\u00f3n. Aun en el per\u00edodo m\u00e1s antiguo se pueden descubrir citas; pero la determinaci\u00f3n de si la existencia de citas supone calidad de Escritura inspirada es otra cuesti\u00f3n, para la que a menudo se carece de criterios precisos. Siendo as\u00ed, no ha de sorprender el que la decisi\u00f3n en cuanto a la existencia de una lista can\u00f3nica o de un concepto de canon muchas veces no logra encontrar prueba directa alguna, y dependa enteramente de inferencias.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>Algunas de las etapas principales en la aceptaci\u00f3n del canon del Nuevo Testamento. El canon actual (derecha) fue aceptado en Occidente en el 397 d.C.<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El punto inicial para el comienzo de la investigaci\u00f3n lo tenemos en los datos que se pueden obtener del NT mismo. La iglesia apost\u00f3lica no carec\u00eda de Escrituras: buscaba su doctrina en el AT, generalmente en gr., aun cuando algunos escritores parecen haber utilizado el texto heb. En algunos c\u00edrculos tambi\u00e9n se hac\u00eda uso de los ap\u00f3crifos, tales como <i>I Enoc<\/i>. Resulta debatible, en este caso, el que se deba aplicar o no el t\u00e9rmino \u201ccan\u00f3nico\u201d, puesto que el canon jud\u00edo aun no se hab\u00eda establecido, por los menos <\/span><span style=''>de jure<\/span><span lang=ES style=''>, y cuando por fin lo fue, sufri\u00f3 la influencia de las controversias anticristianas, adem\u00e1s de otros factores. En lo referente al culto, la iglesia ya hab\u00eda adoptado algunas de sus tradiciones peculiares: en la Cena del Se\u00f1or se \u201cproclamaba\u201d la muerte del Se\u00f1or (1 Co. 11.26), probablemente con palabras (a saber, la antigua narraci\u00f3n de la pasi\u00f3n), como tambi\u00e9n en los s\u00edmbolos de la ordenanza. El relato mismo de la Cena del Se\u00f1or se considera como recibido \u201cdel Se\u00f1or\u201d, tradici\u00f3n celosamente conservada; tambi\u00e9n encontramos esta terminolog\u00eda en lugares donde la conducta \u00e9tica se basa en dichos atributos a Jes\u00fas (cf. 1 Co. 7.10, 12, 25; Hch. 20.35). Se trata mayormente de materiales orales, frase que, como ha demostrado la cr\u00edtica de las formas de ninguna manera intenta sugerir imprecisi\u00f3n ya sea de las l\u00edneas generales o del contenido. Los repositorios escritos de la tradici\u00f3n cristiana en la primitiva era apost\u00f3lica son, en el mejor de los casos, hipot\u00e9ticos; porque, aun cuando se ha propuesto que la frase \u201cconforme a las Escrituras\u201d (1 Co. 15.3\u20134) sea una referencia a documentaci\u00f3n existente en esos primeros tiempos, no se ha considerado muy aceptable este criterio. Por lo tanto, en estos materiales, sean orales o escritos, encontramos en esta \u00e9poca temprana una iglesia que conserva conscientemente sus tradiciones acerca de la vida (cf. Hch. 10.36\u201340) y ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, como tambi\u00e9n las de pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n. Es muy evidente, sin embargo, que lo que una persona conoci\u00f3 y conserv\u00f3 no exclu\u00eda, en su parecer, la validez y el valor de las tradiciones conservadas por otros. En esta etapa \u201cprehist\u00f3rica\u201d de la formaci\u00f3n de las Escrituras cristianas la conservaci\u00f3n de las mismas se llev\u00f3 a cabo en buena medida con la mayor naturalidad. Prosigue luego con la preparaci\u00f3n de los evangelios, donde se puede notar corrientes dos principales que se desenvuelven independientemente la una de la otra. Parecer\u00eda que muy poco ha quedado sin ser incluido en ellas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los materiales epistolares en el NT tambi\u00e9n evidencian desde el principio cierto derecho, si no a la inspiraci\u00f3n, por lo menos a constituir ense\u00f1anza autorizada y adecuada en asuntos de doctrina y conducta; no obstante, resulta igualmente claro que cada una de las ep\u00edstolas se escribi\u00f3 para destinatarios concretos en situaciones hist\u00f3ricas espec\u00edficas. Evidentemente la reuni\u00f3n de un corpus de ep\u00edstolas fue posterior a la muerte Pablo: el corpus paulino es textualmente homog\u00e9neo, y existen pruebas m\u00e1s convincentes a favor de la sugerencia (muy bien planteada por E. J. Goodspeed) de que la recopilaci\u00f3n del mismo se llev\u00f3 a cabo de una sola vez en una fecha concreta (probablemente alrededor del 80\u201385 d.C.), que para el criterio sostenido anteriormente por Harnack de que este corpus epistolar creci\u00f3 gradualmente. Desde el principio el corpus hab\u00eda de ser aceptado como un conjunto de literatura cristiana altamente autorizada. El impacto que hizo sobre la iglesia hacia el final del ss. I y principios del II est\u00e1 claramente indicado por la doctrina, el lenguaje, y la forma literaria de los escritos del per\u00edodo. No existen pruebas semejantes de ning\u00fan corpus similar de escritos no paulinos en fecha tan temprana; y en lo que se refiere a Hechos, no parece que este documento haya sido redactado primordialmente con fines de ense\u00f1anza. En cambio, el Apocalipsis de Juan es el documento neotestamentario que m\u00e1s claramente reivindica para s\u00ed el derecho a ser considerado como de inspiraci\u00f3n directa, y constituye el \u00fanico ejemplo en esta literatura de los pronunciamientos y visiones de los profetas de la iglesia del NT. Es as\u00ed que tenemos, en el NT mismo, varios ejemplos claros de material cristiano, aun en su fase oral, que eran considerados plenamente autorizados y en alg\u00fan sentido sagrados; y, sin embargo, en ning\u00fan caso encontramos que alguno de estos escritos se reserve expl\u00edcitamente el derecho a ser el \u00fanico que conserva la tradici\u00f3n. No se advierte ninguna idea, a esta altura, de un canon de las Escrituras, una lista completa de libros a la cual no se permite hacer ning\u00fan agregado. Parecer\u00eda ser que esto se debe a dos factores: la existencia de una tradici\u00f3n oral y la presencia de ap\u00f3stoles, disc\u00edpulos apost\u00f3licos, y profetas, que eran los focos y los int\u00e9rpretes de las tradiciones relativas al Se\u00f1or.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Los Padres apost\u00f3licos<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los mismos factores se evidencian en la \u00e9poca de los denominados Padres apost\u00f3licos, lo cual se refleja en la informaci\u00f3n provista por ellos para los estudios del canon. En lo que respecta a los evangelios, Clemente (<i>Primera ep\u00edstola<\/i>, ca. 90 d.C.) cita ciertos materiales semejantes al de los sin\u00f3pticos, pero presentado de una forma que no concuerda estrictamente con ninguno de los evangelios en particular; tampoco presenta las palabras con f\u00f3rmulas de citaci\u00f3n de las Escrituras. Juan le es desconocido. Ignacio de Antioqu\u00eda (sometido al martirio ca. 115 d.C.) hace referencia muchas veces al \u201cevangelio\u201d, no obstante lo cual, en todos los casos, sus palabras indican claramente que se est\u00e1 refiriendo al mensaje y no a un documento. Las frecuentes afinidades con Mateo podr\u00edan indicar que se ha utilizado dicha fuente, aun cuando son posibles otras explicaciones. El que haya conocido o no a Juan sigue siendo un punto debatible, aunque el argumento m\u00e1s fuerte indicar\u00eda que no lo conoc\u00eda. Pap\u00edas, del cual algunos escritos se han conservado en forma fragmentaria por Eusebio y otros, nos da alguna informaci\u00f3n sobre los evangelios, informaci\u00f3n cuya importancia resulta algo incierta o controvertible; en forma espec\u00edfica afirma su preferencia por \u201cla voz viva y permanente\u201d, en contraste con la ense\u00f1anza de los libros. La carta de Policarpo de Esmirna dirigida a los filipenses demuestra claramente que conoc\u00eda a Mateo y a Lucas. Policarpo constituye, pues, la primer\u00edsima prueba carente de ambig\u00fcedad en cuanto a su uso, pero si, como es lo m\u00e1s probable, su carta es en realidad la combinaci\u00f3n de dos cartas escritas en distintas oportunidades (a saber, cap(s). 13\u201314 ca. 115 d.C.; y el resto ca. 135 d.C.) su carta no ser\u00eda tan antigua como en un tiempo se pensaba. <i>2 Clemente<\/i> y la <i>Ep\u00edstola de Bernab\u00e9<\/i> est\u00e1n fechadas ambas alrededor del a\u00f1o 130 d.C. Ambas se valen de mucho material oral, pero tambi\u00e9n atestiguan la utilizaci\u00f3n de los sin\u00f3pticos; y ambas contienen una frase de los evangelios acompa\u00f1\u00e1ndola con una f\u00f3rmula de citaci\u00f3n escritural.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En los Padres apost\u00f3licos descubrimos un considerable y amplio conocimiento del corpus paulino; en el lenguaje que utilizan se advierte la fuerte influencia de las palabras del ap\u00f3stol. Sin embargo, a pesar del alto valor que se le asigna a sus ep\u00edstolas, existen pocas indicaciones de que las citas que se hacen de ellas se consideran escritos sagrados. Varios pasajes sugieren que se hac\u00eda una diferencia en todos los c\u00edrculos cristianos entre el AT y los escritos de procedencia cristiana. Los filadelfos juzgaban el \u201cevangelio\u201d por los \u201carchivos\u201d (Ignacio, <i>Filad<\/i>. 8. 2): <i>2 Clemente <\/i>habla de \u201clos libros (<i>biblia<\/i>) y los ap\u00f3stoles\u201d (14.2), contraste que probablemente equivale a \u201cAntiguo y Nuevo Testamentos\u201d. Aun en casos en que el evangelio era altamente apreciado (p. ej. Ignacio o Pap\u00edas) aparentemente se trataba de la forma oral m\u00e1s bien que de la escrita. La preocupaci\u00f3n de Bernab\u00e9 era principalmente la exposici\u00f3n del AT; la <\/span><span style=' '>Didaj\u00e9<\/span><span lang=ES style=' '>, material did\u00e1ctico y \u00e9tico com\u00fan tanto a jud\u00edos como a cristianos. Juntamente con material proveniente de los evangelios can\u00f3nicos u otros paralelos a ellos, la mayor\u00eda de los Padres apost\u00f3licos utilizan lo que nosotros anacr\u00f3nicamente llamamos material \u201cap\u00f3crifo\u201d o \u201cextracan\u00f3nico\u201d: para ellos evidentemente no lo era. Todav\u00eda estamos en un per\u00edodo en que los escritos del NT no est\u00e1n claramente diferenciados de otros materiales edificantes. En realidad esta situaci\u00f3n se prolonga aun m\u00e1s, hasta el ss. II, y puede observarse en Justino M\u00e1rtir y Taciano. Justino registra en sus escritos que las \u201cmemorias de los ap\u00f3stoles\u201d denominadas evangelios se le\u00edan en los cultos cristianos; sus citas y alusiones, no obstante, evidencian que estas memorias no ten\u00edan la amplitud de los cuatro evangelios, pero s\u00ed conten\u00edan material ap\u00f3crifo. Este mismo material fue utilizado por Taciano en su armon\u00eda de los evangelios conocida como el <\/span><span style=''>Diatesar\u00f3n<\/span><span lang=ES style=''>, o, como aparece en una fuente, quiz\u00e1s m\u00e1s exactamente, <\/span><span style=' '>Diapente<\/span><span lang=ES style=' '>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. La influencia de Marci\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Hacia fines del ss. II empez\u00f3 a perfilarse en el pensamiento y en la actividad de los cristianos el concepto de un canon y de una categor\u00eda escrituraria, lo cual fue en gran parte resultado del desaf\u00edo de ciertos maestros her\u00e9ticos. Prominente entre estos fue un tal Marci\u00f3n de S\u00ednope que se separ\u00f3 de la iglesia en Roma alrededor del a\u00f1o 150 d.C., pero que probablemente estuvo activo algunos a\u00f1os antes en Asia Menor. Crey\u00e9ndose int\u00e9rprete de Pablo, comenz\u00f3 a predicar la doctrina de la existencia de dos Dioses: el AT era obra del Dios justo, el Creador, juez severo de los hombres; Jes\u00fas era el emisario del Dios bueno (o bondadoso), superior al Dios justo, enviado para liberar a los hombres de la servidumbre impuesta por aquel otro Dios. Crucificado por la malicia del Dios justo, pas\u00f3 su evangelio, primeramente a los Doce, quienes no lograron mantenerlo libre de la corrupci\u00f3n, y luego a Pablo, el \u00fanico predicador de este mensaje. Como Marci\u00f3n rechazaba el AT, de acuerdo a este plan, sinti\u00f3 la necesidad de una Escritura definidamente cristiana, de manera que cre\u00f3 un canon definido de Escrituras cristianas: <i>un<\/i> evangelio, con cierta relaci\u00f3n a nuestro Evangelio de Lucas actual, y las diez ep\u00edstolas de Pablo (excluyendo Hebreos y las cartas pastorales), que constitu\u00edan el <i>Apostolos<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Ciertos aspectos del crecimiento del canon cat\u00f3lico, que sigui\u00f3 a la \u00e9poca de Justino y Taciano, aparecen debido al desaf\u00edo que representaron para la iglesia estas ense\u00f1anzas marcionitas, especialmente la posici\u00f3n dominante que ocupaba Pablo en las mismas, a pesar de su relativo descuido a mediados del ss. II. Generaciones anteriores de eruditos, gui\u00e1ndose por las teor\u00edas de Harnack, han visto tambi\u00e9n este factor en dos fuentes documentales, a saber, una serie de pr\u00f3logos a las ep\u00edstolas paulinas en algunos manuscritos latinos, que para de Bruyne mostraban se\u00f1ales de la ense\u00f1anza tendenciosa de Marci\u00f3n, por lo cual se llamaron pr\u00f3logos marcionitas, adem\u00e1s de ciertos pr\u00f3logos a los evangelios de Marcos, Lucas, y Juan (existentes principalmente en lat\u00edn), que han sido denominados antimarcionitas, en la suposici\u00f3n de que figuraban como prefacio del evangelio cu\u00e1druple en el momento de su creaci\u00f3n como unidad. \u00daltimamente, sin embargo, estas hip\u00f3tesis, que con frecuencia han sido aceptadas como hechos, han sido criticadas en forma mordaz y ya no se consideran totalmente aceptables.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La otra ense\u00f1anza her\u00e9tica principal, contra la cual se utiliz\u00f3 el naciente concepto de canon, la constituyeron los diversos gn\u00f3sticos. A ra\u00edz de los descubrimientos de Nag-Hammadi (* <span style='text-transform:uppercase'>Quenoboski\u00f3n<\/span>), actualmente, podemos conocer mejor estas ense\u00f1anzas que lo que pudieron hacerlo las generaciones pasadas. Parece evidente que la mayor\u00eda de los libros que posteriormente fueron incorporados al NT se conoc\u00edan en los c\u00edrculos gn\u00f3sticos. Por ejemplo, algunos conmovedores pasajes que contiene el denominado <i>Evangelio de la verdad<\/i> se nutren de Apocalipsis, Hebreos, Hechos, y los evangelios. Tambi\u00e9n, el <i>Evangelio de Tom\u00e1s<\/i> contiene mucho material parecido a los sin\u00f3pticos, derivado de estos o de alguna tradici\u00f3n oral paralela. Pero lo m\u00e1s significativo es que este \u00faltimo mezcla estos dichos comunes a la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica con otros acerca de los cuales los libros can\u00f3nicos no hacen menci\u00f3n alguna; mientras que el t\u00edtulo del primero revela que la doctrina de un maestro gn\u00f3stico se presenta como si estuviera a un mismo nivel que otros documentos relacionados con los evangelios. La aparici\u00f3n del canon del NT constituye la cristalizaci\u00f3n del concepto de que hab\u00eda una n\u00edtida distinci\u00f3n entre las ense\u00f1anzas trasmitidas en documentos de reconocida antig\u00fcedad como de origen apost\u00f3lico, y ense\u00f1anzas recientes que no pod\u00edan por ello ser validadas, aun cuando se aseverara que sus fuentes se remontaban a tradiciones o a revelaciones esot\u00e9ricas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Ireneo a Eusebio<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En la segunda mitad del ss. II, como ya se ha indicado, aparecen claras evidencias del concepto de un canon, aunque no todos los libros hoy incluidos en el canon eran aceptados en todas las iglesias por igual. Ireneo de Lyon, en su obra <i>Contra Pelag las herej\u00edas<\/i>, exhibe suficientes pruebas de que ya para su \u00e9poca, el evangelio cu\u00e1druple era algo axiom\u00e1tico, comparable con los cuatro puntos cardinales y los cuatro vientos. Cita el libro de Hechos, a veces expl\u00edcitamente, como Escritura sagrada. Las ep\u00edstolas paulinas, el libro de Apocalipsis, y algunas ep\u00edstolas universales se consideran, aun cuando no con frecuencia expl\u00edcitamente, como Escrituras sagradas; sin embargo (especialmente en los dos primeros casos) se les da suficiente importancia como para indicar que aqu\u00ed hay una fuente primaria de doctrina y autoridad a la cual se debe recurrir como referencia en casos de controversia. Contrariando el denominado conocimiento esot\u00e9rico de sus antagonistas, Ireneo destaca las tradiciones de la iglesia como derivadas de los ap\u00f3stoles. En estas tradiciones, las Escrituras del NT ocupan su lugar. Sabemos, sin embargo, que Ireneo rechaz\u00f3 Hebreos como no paulino.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Conocemos a Hip\u00f3lito de Roma, contempor\u00e1neo de Ireneo, a trav\u00e9s de escritos existentes en forma parcial. Cita la mayor\u00eda de los libros del NT, y habla expl\u00edcitamente de dos testamentos y de un evangelio cu\u00e1druple. Muchos cr\u00edticos est\u00e1n dispuestos a adjudicarle la lista fragmentaria de Escrituras can\u00f3nicas conservada en lat\u00edn en un ms(s). de Mil\u00e1n, conocido como el canon muratorio (por haber sido su primer editor Ludovico Muratori). Sin embargo, no debe aceptarse como debidamente comprobada esta adjudicaci\u00f3n; el lat\u00edn que aparece en dicha lista no es necesariamente una traducci\u00f3n. Una referencia al origen reciente del <i>Pastor<\/i> de Hermas lo coloca entre los a\u00f1os 170 y 210 d.C. aprox. La parte que queda del documento contiene una lista de escritos del NT, con algunas observaciones referentes a su origen y alcance. Aqu\u00ed tambi\u00e9n nos encontramos con un evangelio cu\u00e1druple, el reconocimiento de las ep\u00edstolas paulinas, el conocimiento de algunas ep\u00edstolas universales, los Hechos de los Ap\u00f3stoles, y Apocalipsis de Juan; tambi\u00e9n se incluyen c\u00f3mo can\u00f3nicos el <i>Apocalipsis de Pedro<\/i> (no hay niguna referencia a las ep\u00edstolas de Pedro) y, extra\u00f1amente, <i>la Subidur\u00eda de Salom\u00f3n<\/i>. Se menciona al <i>Pastor<\/i>, pero sin considerarlo adecuado para ser utilizado en el culto p\u00fablico. Resulta altamente significativa la fecha de este documento, no s\u00f3lo por ser prueba de la existencia en esa \u00e9poca de un concepto de amplias proyecciones en cuanto al canon, sino tambi\u00e9n de las incertidumbres marginales, las omisiones, y la inclusi\u00f3n de escritos posteriormente rechazados como ap\u00f3crifos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La situaci\u00f3n reinante que demuestran estas fuentes era general y continu\u00f3 hasta el ss. III. Tanto Tertuliano como Clemente de Alejandr\u00eda y Or\u00edgenes, todos hacen amplio uso de las Escrituras del NT, ya sea para las controversias, para las discusiones doctrinales, o en el simple comentario de los libros que la componen. Conoc\u00edan la mayor\u00eda de los libros del canon actual, y les dieron autoridad can\u00f3nica; pero perdura cierta duda con respecto a Hebreos, algunas de las ep\u00edstolas universales, y el Apocalipsis de Juan. Se citan evangelios no incluidos en el canon, <\/span><span style=''>agrafa<\/span><span lang=ES style=''> citados como palabras aut\u00e9nticas del Se\u00f1or, y algunas obras de los Padres apost\u00f3licos, tales como la <i>Ep\u00edstola de Bernab\u00e9<\/i>, el <i>Pastor<\/i>, y la <i>Primera Ep\u00edstola de Clemente<\/i>, se citan como can\u00f3nicas o escriturales. Encontramos grandes c\u00f3dices, hasta de los ss. IV y V d.C., que incluyen algunas de estas \u00faltimas: el c\u00f3dice sina\u00edtico incluye Bernab\u00e9 y Hermas; el c\u00f3dice alejandrino incluye la <i>Primera<\/i> y la <i>Segunda Ep\u00edstolas de Clemente<\/i>. Claromontano contiene un cat\u00e1logo de escritos can\u00f3nicos en el que no aparece Hebreos, y, no obstante, figuran <i>Bernab\u00e9<\/i>, el <i>Pastor<\/i>, los <i>Hechos de Pablo<\/i>, y el <i>Apocalipsis de Pedro<\/i>. Para resumir, se ha establecido plenamente la idea de un canon definido, y se han fijado sus l\u00edneas generales; el problema pendiente es saber cu\u00e1les de un cierto n\u00famero de libros marginales corresponde incluir. La posici\u00f3n de la iglesia en el ss. III ha sido bien resumida por Eusebio (<etiqueta id=\"#_ftn235\" name=\"_ftnref235\" title=\"\"><i>HE<\/i><\/etiqueta> 3. 25). Hace la discriminaci\u00f3n entre libros reconocidos (<\/span><span style=''>homologoumena<\/span><span lang=ES style=''>), los libros discutidos (<\/span><span style=''>antilegomena<\/span><span lang=ES style=''>), y libros espurios (<\/span><span style=''>notha<\/span><span lang=ES style=''>). En la primera clase figuran los cuatro evangelios, Hechos, las ep\u00edstolas de Pablo, 1 Pedro, 1 Juan, y (seg\u00fan algunos) el Apocalipsis de Juan; en la segunda clase coloca (como \u201cdiscutidos pero no obstante conocidos por la mayor\u00eda\u201d) Santiago, Judas, 2 Pedro, 2 y 3 Juan; y en la tercera clase ubica <i>Hechos de Pablo<\/i>, el <i>Pastor<\/i>, el <i>Apocalipsis de Pedro<\/i>, la <i>Ep\u00edstola de Bernab\u00e9<\/i>, <\/span><span style=''>la Didaj\u00e9<\/span><span lang=ES style=''>, el <i>Evangelio seg\u00fan los hebreos<\/i>, y (seg\u00fan otros) el Apocalipsis de Juan. Estos otros, seg\u00fan sugiere Eusebio, bien podr\u00edan estar entre los de la segunda clase, a no ser por la necesidad de prevenirse contra deliberadas f\u00e1lsificaciones de los evangelios y Hechos en nombre de los ap\u00f3stoles, efectuadas con intereses estrictamente her\u00e9ticos. Como ejemplos de estos menciona los <i>Evangelios de Tom\u00e1s<\/i>, <i>Pedro<\/i>, y <i>Mat\u00edas<\/i>, y los Hechos de <i>Andr\u00e9s<\/i> y de <i>Juan<\/i>. Estos \u201cno deber\u00edan ser reconocidos ni siquiera entre los libros espurios, sino evitados como totalmente malos e imp\u00edos\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>V. Fijaci\u00f3n del canon<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En el ss. IV qued\u00f3 establecido el canon dentro de los l\u00edmites que hoy conocemos, tanto en el sector occidental como en el oriental del cristianismo. En el <etiqueta id=\"#_ftn236\" name=\"_ftnref236\" title=\"\">E, el punto definitivo lo constituye la trigesimonovena carta pascual de Atanasio en 367 d.C. Aqu\u00ed encontramos por vez primera un NT limitado exacta<\/etiqueta>mente a lo que conocemos hoy. Se traza una l\u00ednea definida entre las obras incluidas en el canon, que se describen como fuente \u00fanica de instrucci\u00f3n religiosa, y otras que se permiten leer, a saber, la <\/span><span style=''>Didaj\u00e9<\/span><span lang=ES style=''> y el <i>Pastor<\/i>. Los ap\u00f3crifos de la herej\u00eda se denuncian como falsificaciones deliberadas con la intenci\u00f3n de enga\u00f1ar. En el O, el canon se estableci\u00f3 por decisi\u00f3n del concilio de Cartago en el a\u00f1o 397, cuando se convino en aceptar una lista similar a la de Atanasio. Alrededor de la misma \u00e9poca varios autores latinos demostraron inter\u00e9s en el establecimiento de los l\u00edmites del canon del NT: Prisciliano en Espa\u00f1a, Rufino de Aquilea en la Galia, Agust\u00edn en \u00c1frica del N (cuyas opiniones contribuyeron a las decisiones en Cartago), Inocente I, obispo de Roma, y el autor del decreto seudogelasiano. Todos sostienen las mismas ideas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>VI. El canon siriaco<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La formaci\u00f3n del canon en las iglesias de habla siriaca fue notablemente distinta. Es probable que las primeras Escrituras conocidas en dichos c\u00edrculos fueran, adem\u00e1s del AT, el <i>Evangelio seg\u00fan los hebreros<\/i>, que dej\u00f3 su marca sobre el <\/span><span style=''>Diatesar\u00f3n<\/span><span lang=ES style=''> cuando este ocup\u00f3 su lugar como el evangelio del cristianismo siriaco. Es probable que Taciano tambi\u00e9n introdujera las ep\u00edstolas paulinas, y quiz\u00e1s, incluso, Hechos: estas tres se mencionan como las Escrituras de la iglesia siriaca primitiva por la <i>Doctrina de Addai<\/i>, documento del ss. V que en sus relatos de los comienzos del cristianismo en Edesa mezcla leyendas con la tradici\u00f3n fidedigna. La etapa siguiente en la tarea de lograr una mejor alineaci\u00f3n del canon siriaco con el griego fue la reparaci\u00f3n de los \u201cevangelios separados\u201d <\/span><span style=''>Evangelion da-Mefarreshe<\/span><span lang=ES style=''>) para reemplazar al <\/span><span style=''>Diatesar\u00f3n<\/span><span lang=ES style=''>, aunque esto no se llev\u00f3 a cabo con mucha facilidad. La Peshitta (textualmente una edici\u00f3n parcialmente corregida del <\/span><span style=' '>Evangelion da-Mefarreshe<\/span><span lang=ES style=''>) apareci\u00f3 en alg\u00fan momento del ss. IV; contiene, adem\u00e1s del cu\u00e1druple evangelio, las ep\u00edstolas paulinas y Hechos, las ep\u00edstolas de Santiago, 1 Pedro y 1 Juan, e. d. lo que equivale al canon b\u00e1sico aceptado por las iglesias griegas alrededor de un siglo antes. Dos versiones de los libros que quedaban del canon que finalmente fue aceptado aparecieron entre los monofisitas siriacos: la de Fil\u00f3xeno probablemente se conserva en las denominadas \u201cEp\u00edstolas de Pococke\u201d y el \u201cApocalipsis de Crawford\u201d, mientras que la posterior versi\u00f3n de Tom\u00e1s de Harkel tambi\u00e9n contiene 2 Pedro, 2 y 3 Juan, y Judas, y la versi\u00f3n de Apocalipsis publicada por de Dieu proviene, casi seguramente, de esta traducci\u00f3n. Ambas demuestran por su servil imitaci\u00f3n del texto y del lenguaje griegos, adem\u00e1s del mero hecho de su producci\u00f3n, la asimilaci\u00f3n cada vez mayor del cristianismo siriaco a un modo griego.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>VII. Recapitulaci\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Podemos hacer una recapitulaci\u00f3n siguiendo individualmente los vaivenes de cada uno de los libros del NT. Los cuatro evangelios circularon con relativa independencia hasta la formaci\u00f3n del canon cu\u00e1druple. Marcos fue aparentemente eclipsado por sus dos \u201cexpansiones\u201d, pero no sumergido. Lucas, a pesar de los auspicios de Marci\u00f3n, no parece haber encontrado oposici\u00f3n. Mateo desde muy temprano adquiri\u00f3 aquella posici\u00f3n predominante que ocup\u00f3 hasta la moderna era de erudici\u00f3n. Juan fue un caso algo diferente, pues a fines del ss. II tuvo bastante oposici\u00f3n, entre los cuales se pueden mencionar los denominados Alogoi y el presb\u00edtero romano Gayo como ejemplos; esto, sin duda, se debi\u00f3 a algunas dificultades que a\u00fan subsisten en torno a ciertos aspectos de su trasfondo, origen, y circulaci\u00f3n inicial. Una vez aceptado, su prestigio aument\u00f3 constantemente, y lleg\u00f3 a ser de inmenso valor para dilucidar las grandes controversias y definiciones doctrinales. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles no se prestaba para ser utilizado en la liturgia o la controversia; no aparece con mucha frecuencia hasta despu\u00e9s de la \u00e9poca de Ireneo; desde ah\u00ed en adelante ocupa su lugar firmemente como parte integrante de las sagradas Escrituras. El corpus paulino fue reconocido ampliamente como parte de las Escrituras desde los primeros tiempos. Aparentemente Marci\u00f3n no aceptaba las ep\u00edstolas pastorales; aparte de esta objeci\u00f3n no tenemos noticias de ninguna duda respecto a ellas, y ya Policarpo las considera autorizadas. Por otra parte, Hebreos sigui\u00f3 siendo objeto de disputa por varios siglos. En el E, se sabe que Panteno y Clemente de Alejandr\u00eda discutieron los problemas cr\u00edticos de su paternidad literaria; Or\u00edgenes solucion\u00f3 la cuesti\u00f3n dando por sentado que aqu\u00ed el pensamiento paulino fue expresado por un autor an\u00f3nimo; Eusebio y algunos otros informaron acerca de las dudas de occidente, pero despu\u00e9s de Or\u00edgenes la carta fue aceptada en el E. Es de notar que la carta ocupa el primer lugar despu\u00e9s de Romanos en el papiro (p<sup>46<\/sup>) de Chester Beatty perteneciente al ss. III. En occidente persistieron las dudas desde los primeros tiempos: Ireneo no la acept\u00f3 como paulina, Tertuliano y otras fuentes africanas le dan poca importancia, \u201cAmbrosi\u00e1ster\u201d no escribi\u00f3 ning\u00fan comentario sobre ella, actitud que fue seguida por Pelagio. Los concilios de Hipona y Cartago separan Hebreos del resto de las ep\u00edstolas paulinas en su enumeraci\u00f3n can\u00f3nica, y Jer\u00f3nimo informa que en sus d\u00edas la opini\u00f3n de Roma segu\u00eda siendo contraria a su autenticidad. La cuesti\u00f3n no se consider\u00f3 solucionada hasta un siglo despu\u00e9s aprox. El corpus de las ep\u00edstolas universales es, evidentemente, una creaci\u00f3n tard\u00eda, posterior al establecimiento de la estructura esencial del canon a fines del ss. II. La constituci\u00f3n exacta del mismo var\u00eda de iglesia en iglesia, y de un Padre de la iglesia a otro. La primera ep\u00edstola de Juan ocupa un lugar seguro desde los tiempos de Ireneo; la segunda y la tercera se mencionan poco, y a veces (como en el canon muratorio) persiste la duda sobre si se hace referencia a ambas. Por supuesto que esto podr\u00eda atribuirse a su poco volumen o aparente falta de valor teol\u00f3gico. La primera ep\u00edstola de Pedro tambi\u00e9n tiene su lugar, aunque menos seguro (n\u00f3tense, sin embargo, las ambig\u00fcedades del canon muratorio); la segunda todav\u00eda figuraba entre los \u201clibros discutidos\u201d en la \u00e9poca de Eusebio. La posici\u00f3n de Santiago y Judas fluct\u00faa seg\u00fan la iglesia, la \u00e9poca, y el discernimiento individual. (Aqu\u00ed podemos observar que Judas y 2 Pedro est\u00e1n agrupadas en una desigual colecci\u00f3n de literatura religiosa en un solo volumen en un papiro de la colecci\u00f3n de Bodmer.) Para ser incluidos en este corpus parecer\u00edan haber rivalizado con todas ellas obras tales como el <i>Pastor<\/i>, <i>Bernab\u00e9<\/i>, la <i>Didaj\u00e9<\/i>, la \u201ccorrespondencia\u201d elementina, todas las cuales parecen haber sido reconocidas y utilizadas espor\u00e1dicamente como escriturales. El Apocalipsis de Juan sufri\u00f3 oposici\u00f3n en dos oportunidades: una vez en el ss. II por su aparente apoyo a las pretensiones de Montano a la inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica, y otra vez al final del ss. III por razones cr\u00edticas, por comparaci\u00f3n con el Evangelio de Juan, en la controversia entre los Dionisios de Roma y Alejandr\u00eda. Ambas especies de dudas contribuyeron a mantener la desconfianza en que fue tenido por las iglesias griegas, y su muy tard\u00eda aceptaci\u00f3n en las iglesias siriaca y armenia. En el O, contrariamente, muy pronto se le acord\u00f3 un lugar prominente; fue traducido al lat\u00edn en por lo menos tres ocasiones, y se le dedicaron numerosos comentarios a partir de Victorino de Pettau (martirizado en el 304).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>VIII. La posici\u00f3n actual<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>As\u00ed creci\u00f3 y se fij\u00f3 el canon del NT en la forma en que ahora lo conocemos. En el ss. XVI, tanto el cristianismo romano como el protestante, despu\u00e9s de debatir la cuesti\u00f3n, reafirmaron su adhesi\u00f3n a las tradiciones, y la iglesia romana aun m\u00e1s recientemente ha recalcado su plena adhesi\u00f3n a ellas. Tambi\u00e9n el protestantismo conservador sigue utilizando el canon tradicional, y los representantes de la teolog\u00eda liberal generalmente se ajustan al mismo tambi\u00e9n. Es indudable que, frente a las investigaciones b\u00edblicas modernas, y al nuevo reconocimiento de paternidad literaria no apost\u00f3lica que algunos entendidos, por lo menos, se sienten obligados a hacer tocante a algunos de los documentos del Nuevo Testamento, se requiere una nueva comprensi\u00f3n de los factores y motivos que sirven de base a los procesos hist\u00f3ricos aqu\u00ed bosquejados. La inclusi\u00f3n de documentos en el canon representa el reconocimiento de la autoridad de los mismos por parte de la iglesia cristiana. No hubo ning\u00fan canon en los primeros tiempos debido a la presencia de los ap\u00f3stoles o sus disc\u00edpulos, y porque estaban las tradiciones orales vivientes. Ya para mediados del ss. II los ap\u00f3stoles han fallecido, pero sus memorias y otros monumentos atestiguan su mensaje; simult\u00e1neamente han aparecido herej\u00edas, y porque estas invocan teor\u00edas teol\u00f3gicas o nuevas inspiraciones, se hizo indispensable una renovada apelaci\u00f3n a la autoridad de la ortodoxia, y una m\u00e1s ajustada definici\u00f3n de lo que se entend\u00eda por libros autorizados. As\u00ed el evangelio cu\u00e1druple y el corpus paulino, que ya ten\u00edan amplia difusi\u00f3n, se declaran escriturales, juntamente con algunas otras obras de pretendida paternidad apost\u00f3lica. El proceso de reconocimiento contin\u00faa mediante la discusi\u00f3n doctrinal y erudita hasta que, en la gran era de la cristalizaci\u00f3n intelectual y eclesi\u00e1stica del cristianismo, queda completado el canon. Se utilizaron tres criterios, sea en el ss. II o en el IV, para establecer que los documentos escritos constituyen el verdadero testimonio de la voz y del mensaje apost\u00f3licos. En primer lugar, su atribuci\u00f3n a los ap\u00f3stoles: esto no resuelve todos los casos; los evangelios de Marcos y Lucas se aceptaban como obras de hombres \u00edntimamente asociados con los ap\u00f3stoles. En segundo lugar, el uso eclesi\u00e1stico: vale decir, el reconocimiento por una iglesia destacada o por una mayor\u00eda de iglesias. Por este m\u00e9todo fueron rechazados muchos ap\u00f3crifos, algunos posiblemente inocuos, y que quiz\u00e1s conten\u00edan aut\u00e9nticas tradiciones de las palabras de Jes\u00fas, aunque muchos m\u00e1s eran meras invenciones; pero ninguno de ellos, hasta donde pudiera establecerse hab\u00edan sido aceptados por la mayor\u00eda de las iglesias. En tercer lugar, congruencia con los postulados de la sana doctrina: sobre esta base, el cuarto evangelio al principio despert\u00f3 ciertas dudas, pero finalmente fue aceptado; o, para citar un caso inverso, el <i>Evangelio de Pedro<\/i> es rechazado por Serapi\u00f3n de Antioqu\u00eda debido a sus tendencias doc\u00e9ticas, a pesar de atribuirse autoridad apost\u00f3lica. De esta manera, la historia de la evoluci\u00f3n can\u00f3nica de las Escrituras del NT demuestra que dicho canon resulta ser una colecci\u00f3n atribu\u00edda a los ap\u00f3stoles o sus disc\u00edpulos, colecci\u00f3n que en el concepto de la iglesia en los primeros cuatro siglos de la era cristiana recibi\u00f3 as\u00ed correctamente esa atribuci\u00f3n, porque declaraba y defin\u00eda adecuadamente la doctrina apost\u00f3lica, de manera que sus partes integrantes hab\u00edan sido o eran consideradas adecuadas para ser le\u00eddas p\u00fablicamente en el culto divino. Cuando se comprende esto, con el crecimiento gradual y el car\u00e1cter heterog\u00e9neo del canon, podemos discernir f\u00e1cilmente por qu\u00e9 hubo, y hay todav\u00eda, problemas y dudas acerca de ciertas obras incluidas en el mismo. Pero aceptando estos tres criterios como suficientes, el cristianismo protestante ortodoxo no halla razones hoy para rechazar las decisiones de generaciones anteriores, y acepta el NT como un registro completo y autorizado de revelaci\u00f3n divina, tal como fue declarada desde tiempos remotos por hombres elegidos, dedicados, e inspirados.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> F. F. Ramos et <etiqueta id=\"#_ftn237\" name=\"_ftnref237\" title=\"\">al., <\/etiqueta><i>Introducci\u00f3n a la Sagrada Escritura<\/i>, 1964; E. Harrison, <i>Introducci\u00f3n al Nuevo Testamento<\/i>, 1980, pp. 93\u2013127; C. Moule, <i>El nacimiento del Nuevo Testamento<\/i>, 1974; B. Ramm, <i>La revelaci\u00f3n especial y la Palabra de Dios<\/i>, 1967; H. Hagg, \u201cLa formaci\u00f3n del canon de la Escritura\u201d en <i>Mysteryum salutis<\/i>, t(t). I, 1974, pp. 426\u2013439; P. Neuenzeit, \u201cCanon b\u00edblico\u201d en <i>Sacramentum mundi<\/i>, t(t). I, 1976, pp. 636\u2013645; J. C. Turro y R. E. Brown, \u201cCanonicidad\u201d en <i>Comentario b\u00edblico \u201cSan Jer\u00f3nimo\u201d<\/i>, t(t). V, 1972, pp. 49\u201398.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Th. Zahn, <\/span><span style=' '>Geschichte des neutestamentlichen Kanons<\/span><span lang=ES style=''>, 1888\u201392; M.-J. Lagrange, <\/span><span style=''>Histoire ancienne du Canon du Nouveau Testament<\/span><span lang=ES style=''>, 1933; A. Souter, <i>The Text and Canon of the New Testament<\/i><sup>2<\/sup>, 1954; J. Knox, <i>Marcion and the New Testament<\/i>, 1942; E. C. Blackman, <i>Marcion and His Influence<\/i>, 1948; <i>The New Testament in the Apostolic Fathers<\/i>, 1905; J. N. Sanders, <i>The Fourth Gospel in the Early Church<\/i>, 1943; J. Hoh, <\/span><span style=''>Die Lebre des heiligen Irenaeus ueber das Neue Testament<\/span><span lang=ES style=' '>, 1919; W. Bauer, <\/span><span style=''>Der Apostolos des Syrer<\/span><span lang=ES style=''>, 1903; id., <\/span><span style=''>Rechtgl\u00e4ubigkeit und Ketzerei im \u00e4ltesten Christen-tum<\/span><span lang=ES style=''>, 1934 (\u00b2rev., 1964; trad. <etiqueta id=\"#_ftn238\" name=\"_ftnref238\" title=\"\">ing. 1971); R. P. C. Hanson, <\/etiqueta><i>Tradition in the Early Church<\/i>, 1962; J. Regul, <\/span><span style=' '>Die antimarcionitischen Evangelienprologe<\/span><span lang=ES style=''>, 1969; R. M. Grant, \u201cThe New Testament Canon\u201d (<i>Cambrigde History of the Bible<\/i>, t(t). 1, 1970, cap(s). 10, pp. 284\u2013308 y 593s); H. von Campenhausen, <i>The Formation of the Christian Bible<\/i>, 1972.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn239\" name=\"_ftnref239\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.N.B.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El Nuevo testamento Cat\u00f3lico, definido en el Concilio de Trento, no difiere, respecto a los libros que contiene, del de todos los grupos cristianos actuales. Como el Antiguo Testamento, el Nuevo tiene sus libros deutoercan\u00f3nicos y partes de libros cuya canonicidad ha sido tema de controversia en la Iglesia. Completos: Ep\u00edstola a los Hebreos, la de Santiago, la Segunda de Pedro, la Segunda y Tercera de Juan, Judas y el Apocalipsis. En total, siete libros completos controvertidos del Nuevo Testamento controvertidos. Los pasajes discutidos son tres: la secci\u00f3n que cierra el Evangelio de Marco xvi, 9-20, sobre la aparici\u00f3n de Cristo tras la Resurrecci\u00f3n; los versos de Lucas sobre el sudor de sangre de Jes\u00fas, xxii, 43, 44; la Per\u00edcopa de la Ad\u00faltera (Pericope Adulterae), o narraci\u00f3n de la mujer sorprendida en adulterio: S. Juan, vii, 53 a viii, 11. Desde el Concilio de Trento no se permite a los cat\u00f3licos cuestionar la inspiraci\u00f3n de estos pasajes.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Formaci\u00f3n del Canon del Nuevo Testamento (a\u00f1os 100 a 220 d.C.)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El per\u00edodo de discusi\u00f3n (220 \u2013 367 d.C.)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 El per\u00edodo de fijaci\u00f3n 367-405 d.C.)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Historia subsecuente del Canon del Nuevo Testamento<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Formaci\u00f3n del Canon del Nuevo Testamento (a\u00f1os 100 a 220 d.C.)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de que existi\u00f3 un Canon del Nuevo Testamente claramente definido desde el principio, desde los tiempos apost\u00f3licos, no tiene fundamento hist\u00f3rico. El Canon del Nuevo Testamento, como el del Antiguo, es el resultado de un desarrollo, un proceso inmediatamente estimulado por las disputas de los que dudaban, dentro y fuera de la Iglesia, y retardado por ciertos puntos oscuros, las dudas naturales, y que no lleg\u00f3 a su estado final hasta la definici\u00f3n dogm\u00e1tica del Concilio de Trento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. El testigo del Nuevo Testamento para si mismo: las primeras colecciones.<br \/>\nLos escritos que pose\u00edan con toda seguridad el sello y garant\u00eda del origen apost\u00f3lico deben haber sido especialmente apreciados y venerados desde el principio y sus copias buscadas con ilusi\u00f3n por las iglesias locales y por personajes cristianos pudientes, prefiri\u00e9ndolos a los Logia o Dichos de Cristo que provinieran de fuentes menos autorizadas. En el mismo Nuevo Testamento hay alguna evidencia de una difusi\u00f3n de los libros can\u00f3nicos: II Pedro, iii,15,16 supone que sus lectores son conocedores de algunas de las ep\u00edstolas de S Pablo; El evangelio de S. Juan supone impl\u00edcitamente la existencia de los Sin\u00f3pticos ( Mateo, Marcos, Lucas). No hay indicaciones en el Nuevo Testamento de un plan sistem\u00e1tico de distribuci\u00f3n de los escritos apost\u00f3licos como tampoco de que haya un determinado nuevo canon legado por los Ap\u00f3stoles a la Iglesia o de un autotestimonio de inspiraci\u00f3n divina. Casi todos los escritos del Nuevo Testamento fueron evocados en ocasiones particulares o dirigidos a destinatarios particulares. Pero podemos presumir de que cada una de las iglesias l\u00edderes \u2013Antioqu\u00eda, Tesal\u00f3nica, Alejandr\u00eda, Corito, Roma &#8212; intentaron a\u00f1adir a su tesoro especial todos los escritos apost\u00f3licos de los que tuvieron conocimiento, con intercambios con otras iglesias cristianas, para la lectura p\u00fablica en las asambleas religiosas. Sin duda, de esta manera crecieron las colecciones y llegar a completarse, dentro de ciertos l\u00edmites, aunque esto requiri\u00f3 un considerable n\u00famero de a\u00f1os (contando desde la composici\u00f3n del \u00faltimo libro) antes de que las iglesias del primer cristianismo, tan separadas geogr\u00e1ficamente, llegaran a tener completa la nueva literatura sagrada. Y esta necesidad de una distribuci\u00f3n organizada, teniendo en cuenta la ausencia de una fijaci\u00f3n temprana del Canon, dej\u00f3 espacio para variaciones y dudas que duraron varios siglos. Pero se presentar\u00e1 aqu\u00ed la evidencia de que desde los d\u00edas inmediatos a los \u00faltimos Ap\u00f3stoles hubo dos cuerpos bien definidos de escritos sagrados del Nuevo Testamento que constituyeron el m\u00ednimo universal, firme, irreducible y n\u00facleo de su Canon completo: eran los Cuatro Evangelios, tal como los tiene hoy la Iglesia, y trece Ep\u00edstolas de S. Pablo, el decir, el Evangelium y el Apostolicum.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. El principio de Canonicidad<br \/>\nAntes de entrar en la prueba hist\u00f3rica de esta primitiva emergencia de un Canon compacto y nuclear, es pertinente examinar brevemente este problema: \u00bfQu\u00e9 principio operaba en la selecci\u00f3n de los escritos del Nuevo Testamento y su reconocimiento como divinos durante el per\u00edodo formativo?\u2014Los te\u00f3logos est\u00e1n divididos en este tema. El punto de vista de que la Apostolicidad era la prueba de la inspiraci\u00f3n durante la formaci\u00f3n del Canon del Nuevo Testamento, es lo que sostienen las muchas instancias en las que los primitivos Padres basan la autoridad de un libro, su origen apost\u00f3lico, y por el hecho verdadero de que la inclusi\u00f3n definitiva en el Cat\u00e1logo del Nuevo testamento coincidi\u00f3 con su aceptaci\u00f3n general como de autor\u00eda apost\u00f3lica. M\u00e1s a\u00fan, los defensores de esta hip\u00f3tesis se\u00f1alan que el oficio de Ap\u00f3stol se corresponde con el de Profeta de la Antigua Ley infiriendo que de la misma manera que la inspiraci\u00f3n iba unida al munus propheticum, as\u00ed los Ap\u00f3stoles fueron ayudados por la inspiraci\u00f3n divina siempre que hablaban o escrib\u00edan en el ejercicio de su vocaci\u00f3n. Hay argumentos positivos que se deducen del Nuevo Testamento para establecer que los Ap\u00f3stoles gozaron de un carisma prof\u00e9tico ( ver CHARISMATA) por una forma especial de inhabitaci\u00f3n de Esp\u00edritu Santo en ellos, que comienza en Pentecost\u00e9s: Matth., x, 19, 20; Acts, xv, 28; I Cor., ii, 13; II Cor., xiii, 3; I Thess., ii, 13.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los oponentes a esta teor\u00eda alegan que los Evangelios de Marcos, Lucas y Los Hechos no son obra de los Ap\u00f3stoles (sin embargo la tradici\u00f3n conecta el segundo Evangelio con la predicaci\u00f3n de S. Pedro y el de S. Lucas con la de S. Pablo ); que libros que corr\u00edan bajo el nombre de los Ap\u00f3stoles, como la Ep\u00edstola de Bernab\u00e9 y el Apocalipsis de S. Pedro, fueron sin embargo excluidos del rango de los can\u00f3nicos, mientras por otra parte Or\u00edgenes y S. Dionisio de Alejandr\u00eda, en el Apocalipsis, S. Jer\u00f3nimo en el caso de II y III Juan, a\u00fan cuestionando la autor\u00eda apost\u00f3lica de estos libros, las reciben sin vacilaciones como Sagrada Escritura.<br \/>\nDe la misma naturaleza de la inspiraci\u00f3n ad scribendum, se deriva una objeci\u00f3n de tipo especulativo: que parece necesitar un impulso espec\u00edfico del Esp\u00edritu Santo en cada caso y excluye la teor\u00eda de que pudiera ser pose\u00edda de forma permanente como un don o carisma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El peso de la opini\u00f3n teol\u00f3gica cat\u00f3lica est\u00e1 merecidamente en contra de la mera Apostolicidad como suficiente criterio de inspiraci\u00f3n. Se oponen a esto Franzelin (De Divina Traditione et Scriptura, 1882), Schmid (De Inspirationis Bibliorum Vi et Ratione, 1885), Crets (De Divina Bibliorum Inspiratione, 1886), Leitner (Die prophetische Inspiration, 1895&#8211;a monograph), Pesch (De Inspiratione Sacr\u00e6, 1906). Estos autores ( algunos de los cuales tratan el tema m\u00e1s de forma especulativa que hist\u00f3rica) admiten que la Apostolicidad es una piedra de toque positiva y parcial de la inspiraci\u00f3n, pero niegan enf\u00e1ticamente que sea exclusiva en el sentido de que no todos los escritos no- apost\u00f3licos fueran por eso mismo excluidos del Canon del Nuevo Testamento. Mantiene la Tradici\u00f3n doctrinal como el verdadero criterio.<br \/>\nLos campeones cat\u00f3licos de la Apostolicidad como criterio son: Ubaldi (Introductio in Sacram Scripturam, II, 1876); Schanz, ein Theologische Quartalschrift, 1885, pp. 666 ss., y A Christian Apology, II, tr. 1891); Sz\u00e9kely (Hermeneutica Biblica, 1902). Recientemente, el profesor Batiffol, mientras rechaza las reclamaciones de estos \u00faltimos defensores, ha enunciado una teor\u00eda respecto al principio que presidi\u00f3 sobre la formaci\u00f3n del Canon de Nuevo Testamento que requiere atenci\u00f3n y quiz\u00e1s crea un nuevo escenario en la controversia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Mons. Batiffol, los Evangelios, (i.e. las palabras y mandamientos de Jesucristo) llevaban en s\u00ed su propia sacraliza autoridad desde el principio. Este Evangelio fue anunciado a lo ancho del mundo por los Ap\u00f3stoles y los disc\u00edpulos apost\u00f3licos de Cristo, y ese mensaje, hablado o escrito, ya en forma narrativa de evangelio o de ep\u00edstola, era santo y supremo por el hecho de contener la palabra del Se\u00f1or. En consecuencia para la primitiva iglesia, el car\u00e1cter evang\u00e9lico era la prueba de la sacralidad de la Escritura. Pero para garantizar este car\u00e1cter era necesario que un libro fuera reconocido como apost\u00f3lico por los testigos oficiales y \u00f3rganos del Evangelio, de ah\u00ed la necesidad de certificar la autor\u00eda apost\u00f3lica, o al menos su sanci\u00f3n, en un libro que afirmaba contener el Evangelio de Cristo. En opini\u00f3n de Batiffol la noci\u00f3n jud\u00eda de inspiraci\u00f3n no entr\u00f3 al principio en la selecci\u00f3n de las Escrituras Cristianas. De hecho, para los primeros cristianos, el Evangelio de Cristo, en el sentido amplio anotado arriba, no deb\u00eda ser clasificado con el Antiguo testamento, puesto que lo transcend\u00eda. No fue hasta mediada la segunda centuria que los escritos del Nuevo Testamento se asimilaron al Antiguo bajo la r\u00fabrica Escritura. La autoridad del Nuevo Testamento como la Palabra preced\u00eda y produc\u00eda su autoridad como una Nueva Escritura (Revue Biblique, 1903, 226 sqq.). la hip\u00f3tesis de Monse\u00f1or Batiffol tiene eso en com\u00fan con las posturas de otros estudiosos recientes del Canon del Nuevo Testamento, que la idea de un nuevo cuerpo de escritos sagrados era m\u00e1s clara en la primitiva iglesia a medida que los fieles avanzaban en el conocimiento de la fe. Pero debe recordarse que el car\u00e1cter inspirado del Nuevo Testamento es un dogma cat\u00f3lico y debe de alguna manera haber sido revelado a los Ap\u00f3stoles y ense\u00f1ado por ellos. Asumiendo que la autor\u00eda apost\u00f3lica es un criterio positivo de inspiraci\u00f3n, dos ep\u00edstolas inspiradas de S Pablo se han perdidos como parece por I Cor, v. 9, sgs.; II Cor., ii, 4,5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. La formaci\u00f3n del Tetramorfo o Evangelio Cu\u00e1druple<br \/>\nIreneo en su libro \u201cContra las Herej\u00edas\u201d- (182-88 dC), testifica la existencia de un \u201cTetramorfo\u201d o Evangelio Cu\u00e1druple, dado por la Palabra y unificado por el Esp\u00edritu&#160;; repudiar ese Evangelio o una parte de \u00e9l como hicieron los Alogoi y los Marcionitas, es pecar contra la revelaci\u00f3n del Esp\u00edritu de Dios. El santo doctor de Lyon afirma expl\u00edcitamente los nombres de los cuatro elementos de este Evangelio y cita repetidamente a todos los Evangelistas de manera paralela a sus citas del Antiguo Testamento. Por el testimonio de S. Ireneo no cabe duda razonable de que el Canon del Evangelio estaba ya fijado de forma inalterable en la Iglesia Cat\u00f3lica en el \u00faltimo cuarto del siglo segundo. Se pueden multiplicar las pruebas de que los evangelios can\u00f3nicos eran universalmente reconocidos en la Iglesia, con la exclusi\u00f3n de todo otro pretendido Evangelio. La afirmaci\u00f3n magistral de Ireneo puede ser corroborada por el muy antiguo cat\u00e1logo conocido como Canon Muratoriano, y S. Hiop\u00f3lito, que representa la tradici\u00f3n romana; por Tertuliano en \u00c1frica, por Clemente en Alejandr\u00eda; las obras de gn\u00f3stico Valentino y el sirio Tessaron de Tatiana, una mezcla de los escritos de los evangelistas, presuponen la autoridad que ten\u00eda el evangelio Tetramorfo hacia la mitad del siglo segundo. A este per\u00edodo o a un poco antes pertenece la ep\u00edstola Pseudo-Clementina en la que encontramos por primera vez, siguiendo a II Pedro, iii,16, la palabra Escritura aplicada al libro del Nuevo Testamento. No es necesario en este art\u00edculo presentar la fuerza completa de estos y otros testigos, pues hasta los especialistas como Harnack admiten la canonicidad del evangelio Tetramorfo entre los a\u00f1os 140 -175.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, contra Harnack, somos capaces de hacer seguimiento del Tetramorfo como colecci\u00f3n sagrada retrocediendo hasta un per\u00edodo m\u00e1s remoto. El Evangelio Ap\u00f3crifo de S. Pedro, que data aproximadamente del a\u00f1o 150, se basa en nuestros evangelistas can\u00f3nicos. Y as\u00ed con el muy antiguo Evangelio de los Hebreos y Egipcios (ver AP\u00d3CRIFOS). S. Justino M\u00e1rtir (30- 63) en su Apolog\u00eda se refiere a ciertas \u201cmemorias de los Ap\u00f3stoles, que se llaman evangelios\u201d y que \u201cse leen en las asambleas cristianas junto con los escritos de los Profetas\u201d. La identidad de esa \u201cmemorias\u201d con nuestros Evangelios est\u00e1 establecida por ciertos restos de los tres, sino de todos, que quedan en las obras de S. Justino, aunque no era a\u00fan la \u00e9poca de las citas expl\u00edcitas. Marci\u00f3n el hereje refutado por S. Justino en una pol\u00e9mica que se ha perdido, como sabemos por Tertuliano, instituy\u00f3 un criticismo de Evangelios que llevaban los nombres de los Evangelios y de sus disc\u00edpulos, y un poco antes (c.120) Bas\u00edlides, el l\u00edder alejandrino de una secta gn\u00f3stica, escribi\u00f3 un comentario sobre el \u201cevangelio\u201d que es conocido por las alusiones que hay en los Padres, resumi\u00f3 los escritos del los Cuatro Evangelistas.<br \/>\nEn nuestra b\u00fasqueda hacia atr\u00e1s en el tiempo hemos llegado a la edad sub-apost\u00f3lica y sus importantes testigos se dividen en asi\u00e1ticos, alejandrinos y romanos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 S. Ignacio, Obispo de Antioqu\u00eda, y S, Policarpo de Esmirna, hab\u00edan sido disc\u00edpulos de los Ap\u00f3stoles y escribieron sus ep\u00edstolas en la primera d\u00e9cada del segundo siglo (100-110). Emplean a Mateo, Lucas y Juan. En S, Ignacio encontramos la primera instancia del t\u00e9rmino ritual \u201cest\u00e1 escrito\u201d aplicado a un Evangelio (Ad Philad., viii, 2). Estos dos Padres muestran no s\u00f3lo un conocimiento personal con \u201cel Evangelio\u201d y las trece Ep\u00edstolas Paulinas sino que suponen que sus lectores est\u00e1n tan familiarizados con ellos que ser\u00eda superfluo nombrarlos. Pap\u00edas, obispo de Hier\u00f3polis Frigia, seg\u00fan Ireneo, disc\u00edpulo de S. Juan, escribi\u00f3 hacia el a\u00f1o 125. Describiendo el Evangelio de S. Marcos habla de Logia hebreos (aram\u00e1icos) o Dichos de Cristo compuestos por S. Marco, que es razonable creer que formaban la base del evangelio can\u00f3nico de ese nombre, aunque la mayor parte de los escritores cat\u00f3licos los identifican con el Evangelio. Puesto que s\u00f3lo tenemos unos pocos fragmentos de Pap\u00edas, preservado por Eusebio, no se puede alegar que permanece silencioso sobre otras partes del Nuevo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 La llamada Ep\u00edstola de Bernab\u00e9, de origen incierto, pero muy antigua cita un pasaje del primer Evangelio con la f\u00f3rmula \u201cest\u00e1 escrito\u201d. La Didaj\u00e9, o Ense\u00f1anza de los Ap\u00f3stoles, una obra no can\u00f3nica que data de alrededor del a\u00f1o 110, implica que el \u201cevangelios\u201d era ya una colecci\u00f3n bien conocida y definida.<br \/>\n\u00b7 S. Clemente, Obispo de Roma y disc\u00edpulo de S. pablo, dirigi\u00f3 su Carta a la iglesia de Corinto alrededor del 97 y aunque no cita expl\u00edcitamente a ning\u00fan Evangelio, esta ep\u00edstola contiene combinaciones de textos tomados de los Evangelios sin\u00f3pticos, especialmente del de S. mateo. Que Clemente no aluda a Cuarto Evangelio es muy natural, puesto que a\u00fan no estaba compuesto en ese tiempo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, los testimonios patr\u00edsticos nos han levado paso a paso al divino, inviolable Evangelio Tetramorfo que exist\u00eda al final de la era apost\u00f3lica. Pero c\u00f3mo se sold\u00f3 en una unidad y fue entregado a la Iglesia, es una cuesti\u00f3n de conjetura. Sin embargo, como observa Zahn, hay buenas razones para creer que la tradici\u00f3n proveniente de Pap\u00edas, de que el Evangelio de S. Marcos fue aprobado por S. Juan el Evangelista, revela que \u00e9l mismo o un grupo de sus disc\u00edpulos a\u00f1adieron el Cuarto Evangelio a los Sin\u00f3pticos para formar as\u00ed el compacto e inalterable Evangelio, uno en cuatro, cuya existencia y autoridad dej\u00f3 su clara impronta sobre toda la literatura eclesial posterior, y que encontr\u00f3 su formulaci\u00f3n consciente en el lenguaje de Ireneo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Las Ep\u00edstolas Paulinas<br \/>\nParalelamente a la cadena de evidencias que hemos trazado para los Evangelios can\u00f3nicos se extiende otra para las Trece Ep\u00edstolas de S. Pablo, formando la otra mitad del meollo irreductible del canon completo del Nuevo Testamento. Todas la autoridades citadas para el Canon del Evangelio muestran familiaridad y reconocen la calidad sagrada de estas cartas. S. Ireneo, como reconoce la cr\u00edtica de Harnack, emplea todos los escritos paulinos, excepto el breve a Filem\u00f3n, como sagradas y can\u00f3nicas. El Canon Muratoriano, contempor\u00e1neo de Ireneo, da la lista completa de las trece, lo que, hay que recordar, no incluye Hebreos. El hereje Bas\u00edlides y sus disc\u00edpulos citan de este grupo paulino en general. Los copiosos extractos de las obras de Marci\u00f3n diseminados por Ireneo y Tertuliano muestran que estaba familiarizado con las trece como de uso eclesial y seleccion\u00f3 su Apostolikon de seis de ellas. El testimonio de Policarpo e Ignacio es de nuevo capital en este caso. Ocho de los escritos de Pablo son citados por Policarpo; S. Ignacio de Antioqu\u00eda valoraba a los Ap\u00f3stoles sobre los Profetas y debe haber dado a las composiciones de los Ap\u00f3stoles el mismo rango que a las de los Profetas (\u00abAd Philadelphios\u00bb, v). S. Clemente de Roma se refiere a los corintios como cabeza de \u201cdel Evangelio\u201d; el Canon Muratoriano concede el mismo honor a I Corintios de manera que podemos muy bien sacar la conclusi\u00f3n, con del Dr. Zahn, de que ya en los d\u00edas de Clemente las Ep\u00edstolas de S. Pablo hab\u00edan sido coleccionadas para formar un grupo con un orden fijado. Zahn a apuntado a se\u00f1ales que lo confirman en la manera en que Ignacio y Policarpo emplean esas ep\u00edstolas. A lo que tiende esta evidencia es a establecer la hip\u00f3tesis de que la importante iglesia de Corintio fue la primera en formar una colecci\u00f3n completa de los escritos de S. Pablo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Los libros restantes<br \/>\nEn este per\u00edodo de formaci\u00f3n, la Ep\u00edstola a los Hebreos no obtuvo un lugar firme en el Canon de la Iglesia Universal. En Roma no se la reconoc\u00eda como can\u00f3nica, como muestra el Cat\u00e1logo Muratoriano, de origen romano. Ireneo probablemente la cite, pero no hace referencia a su origen paulino. Pero era conocida en Roma por S. Clemente como atestigua su carta. La iglesia de Alejandr\u00eda la admiti\u00f3 como obra de S. Pablo y can\u00f3nica. Los montanistas la aceptan y precisamente esa facilidad con la que vi, 4-8, se adapta dentro del rigor montanista y novacianista fue sin duda una raz\u00f3n por la que era sospechosa en Occidente. Durante este per\u00edodo vari\u00f3 lo que excede al Canon m\u00ednimo compuesto por los Evangelios y las trece cartas. Las Siete Ep\u00edstolas Cat\u00f3licas (Santiago, Judas. I y II Pedro y tres de Juan) a\u00fan no hab\u00edan sido reunidas en un grupo especial, y con la excepci\u00f3n de las tres de Juan, permanecieron como unidades aisladas, dependiendo para su fuerza can\u00f3nica de circunstancias variables. Pero al final del siglo segundo el m\u00ednimo can\u00f3nico fue ampliado y adem\u00e1s del Evangelio y las Ep\u00edstolas Paulinas, inalterablemente abarcaron Los Hechos, I Pedro, I Juan (a la que probablemente se juntaron Juan II y III) y el Apocalipsis. Pero Hebreos, Santiago, Judas y II Pedro permanecieron flotando fuera de los l\u00edmites de la canonicidad universal y la controversia sobre ellos y la posterior sobre el Apocalipsis forman la parte m\u00e1s importante de la historia restante del Canon del Nuevo Testamento. Sin embargo, a principios de la tercera centuria en Nuevo Testamento se form\u00f3 en el sentido de que el contenido de sus divisiones principales, lo que puede llamarse sus esencia, fue definido muy cortantemente y recibido universalmente, mientras todos los libros segundarios fueron reconocidos en algunas iglesias. Una singular excepci\u00f3n a la la universalidad de la sustancia del Nuevo Testamento arriba descrita fue el Canon de la primitiva iglesia siria, que no conten\u00eda ninguna de las Ep\u00edstolas Cat\u00f3licas ni el Apocalipsis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. La idea de un Nuevo Testamento.<br \/>\nLa cuesti\u00f3n del principio que dominaba la canonizaci\u00f3n pr\u00e1ctica de las Escrituras del Nuevo Testamento ya se ha discutido en (b). Los fieles deben haber tenido desde el principio alguna conciencia de que en los escritos de los Ap\u00f3stoles y Evangelistas hab\u00edan adquirido un nuevo cuerpo de Sagradas Escrituras, un Nuevo Testamento escrito destinado a estar junto al Antiguo. Tan pronto como las colecciones fijas se formaron, se dieron completa cuenta de que los Evangelios y la Cartas eran la Palabra de Dios escrita; pero captar la relaci\u00f3n de este nuevo tesoro con el antiguo s\u00f3lo fue posible cuando los fieles adquirieron un mejor conocimiento de la fe. Zahn observa con mucha verdad que el surgir del montanismo alrededor de la iglesia cristiana, con sus falsos profetas que reclamaban para sus escritos &#8211; el auto denominado Testamento del Par\u00e1clito \u2013 la autoridad de la revelaci\u00f3n, hacia un sentido m\u00e1s pleno, que la edad de la revelaci\u00f3n hab\u00eda terminado con el \u00faltimo de los Ap\u00f3stoles, y que el c\u00edrculo de la Sagrada Escritura no es extensible m\u00e1s all\u00e1 del legado de la Era Apost\u00f3lica. El Montanismo comenz\u00f3 en 156. Una generaci\u00f3n despu\u00e9s, en las obras de Ireneo, encontramos la idea de dos Testamentos ya firmemente asentada y con el mismo Esp\u00edritu obrando en ambos. Para Tertuliano (c 200) el cuerpo de la Nueva Escritura era una instrumentum exactamente de igual rango que el instrumentum formado por la Ley y los Profetas. Clemente de Alejandr\u00eda fue el primero en utilizar la palabra \u201cTestamento\u201d para los libros sagrados del nuevo designio divino. An\u00e1loga influencia externa ha de darse al Montanismo: la necesidad de poner una barrera entre la literatura genuinamente inspirada y la riada de ap\u00f3crifos seudoapost\u00f3licos, dio un nuevo impulso a al idea del un Canon del Nuevo Testamento, y m\u00e1s tarde contribuy\u00f3 no poco a la demarcaci\u00f3n de sus l\u00edmites fijados\n<\/p>\n<h2>El per\u00edodo de discusi\u00f3n (220 \u2013 367 d.C.)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este momento del desarrollo hist\u00f3rico del Canon del nuevo Testamente, encontramos por primera vez una consciencia, que se refleja en ciertos escritores eclesi\u00e1sticos, de las diferencias que hay entre las colecciones sagradas en diversos lugares del cristianismo. Estas variaciones son atestiguadas y la discusi\u00f3n se estimula en dos de los m\u00e1s sabios de la antig\u00fcedad cristiana, Or\u00edgenes y Eusebio de Cesarea, el historiador eclesi\u00e1stico. Un vistazo al Canon como se muestra en las autoridades de la iglesia africana o cartaginesa, completar\u00e1n nuestro breve recorrido por este per\u00edodo de diversidad y discusi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Or\u00edgenes y su escuela<br \/>\nLos viajes de Or\u00edgenes le dieron oportunidades excepcionales para conocer las tradiciones de iglesias muy separadas geogr\u00e1ficamente y le hicieron muy versado en las actitudes discrepantes hacia ciertas partes del Nuevo Testamento. Dividi\u00f3 los libros con reclamaciones b\u00edblicas, en tres clases:<br \/>\n\u00b7 Los recibidos universalmente.<br \/>\n\u00b7 Aquellos cuya apostolicidad era cuestionada.<br \/>\n\u00b7 Obras ap\u00f3crifas<br \/>\nUn la primera clase, los Homologoumena, estaban los Evangelios, las Trece Ep\u00edstolas de S. pablo, Los Hechos, Apocalipsis. I Pedro y I Juan. .<br \/>\nLos escritos cuestionados eran Hebreos, II Pedro, II y III Juan, Santiago, Judas, Bernab\u00e9, El pastor Hermas, La Didaj\u00e9 y probablemente el Evangelio a los Hebreos. Or\u00edgenes aceptaba personalmente todas ellas como divinamente inspiradas, aunque ve\u00eda las opiniones contrarias con tolerancia.<br \/>\nLa autoridad de Or\u00edgenes parece haber contribuido a que Hebreos y las disputadas Ep\u00edstolas cat\u00f3licas entraran con firmeza en el Canon de Alejandr\u00eda. Donde hab\u00edan estado antes de forma insegura, a juzgar por el trabajo exeg\u00e9tico de Clemente y la lista del C\u00f3dice Claromontanus, al que competentes investigadores asignan un temprano origen alejandrino\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Eusebio<br \/>\nEusebio, Obispo de Cesarea en Palestina fue uno de los m\u00e1s eminentes disc\u00edpulos de Or\u00edgenes, y hombre de amplia erudici\u00f3n. Imitando a su maestro dividi\u00f3 la literatura religiosa en tres clases<br \/>\n\u00b7 Homologoumena, o composiciones universalmente recibidas como sagradas, como Los Cuatro Evangelios, las Trece Ep\u00edstolas de S. Pablo, Hebreos, Hechos I Pedro, I Juan y Apocalipsis Hay, sin embargo alguna inconsistencia en esta clasificaci\u00f3n , por ejemplo al dar el mismo rango a Hebreos que a los libro es de recepci\u00f3n universal, puesto que despu\u00e9s Admite que es cuestionada.<br \/>\n\u00b7 La segunda categor\u00eda se compone de los Antilegomena, o escritos discutidos: estos a su vez tiene una clase superior y otra inferior. Los mejores son: las Ep\u00edstolas de Santiago, Judas, II Pedro, II y III Juan. Como Or\u00edgenes, Eusebio quer\u00eda que entrasen en el Canon pero se vio obligado a reflejar su situaci\u00f3n incierta. Los Antilegomena de la clase inferior eran: Bernab\u00e9, la Didaj\u00e9, El Evangelio de los Hebreos, Los Hechos de Pablo, el Pastor y el Apocalipsis de Pedro<br \/>\n\u00b7 El resto eran espurios (notha).<br \/>\nEusebio discrepaba de su maestro alejandrino al rechazar personalmente el Apocalipsis como no-b\u00edblico, aunque obligado a reconocer la casi universal aceptaci\u00f3n. \u00bfDe qu\u00e9 ven\u00eda este desfavorable punto de vista sobre el volumen que cierra el Testamento Cristiano?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Zahn lo atribuye a la influencia de Luciano de Samosata, uno de los fundadores de la escuela de ex\u00e9gesis de Antioqu\u00eda y con cuyos disc\u00edpulos hab\u00eda estado a asociado Eusebio El mismo Luciano hab\u00eda recibido su educaci\u00f3n en Edesa, la metr\u00f3polis de Siria oriental, que ten\u00eda, como ya se ha dicho, un Canon singularmente abreviado. Se sabe que Luciano edit\u00f3 las Escrituras en Antioqu\u00eda y se supone que introdujo all\u00ed el Nuevo Testamento m\u00e1s corto que m\u00e1s tarde S., Juan Cris\u00f3stomo y sus seguidores emplearon \u2013 en el que no estaban ni el Apocalipsis, II Pedro , II y III Juan y Judas.<br \/>\nSe sabe que Teodoro de Mompsuestia rechaz\u00f3 las Ep\u00edstolas cat\u00f3licas. Y que en las amplias exposiciones de las Escrituras de S. Juan Cris\u00f3stomo no hay ni un solo resto claro del Apocalipsis, que explicadamente excluye las cuatro ep\u00edstolas menores \u2013 II Pedro, II y III Juan y Judas \u2013 del n\u00famero de libros can\u00f3nicos.<br \/>\nLuciano, seg\u00fan Zahn, hab\u00eda llegado a un compromiso entre el Canon Sir\u00edaco y el Canon de Or\u00edgenes admitiendo las tres ep\u00edstolas cat\u00f3licas m\u00e1s largas y manteniendo fuera el Apocalipsis. Pero aunque admitamos el prestigio del fundador de la escuela de Antioqu\u00eda, es dif\u00edcil conceder que su autoridad personal hubiera sido suficiente para eliminar libro tan importante como el Apocalipsis del Canon de una iglesia tan notable, en la que hab\u00eda sido admitido previamente. Es m\u00e1s probable que una reacci\u00f3n contra el abuso del Apocalipsis por parte de los Montanistas y Quiliastas \u2013 Asia Menor era el centro de ambos errores \u2013 llev\u00f3 a la eliminaci\u00f3n de un libro de cuya autoridad se hab\u00eda sospechado, quiz\u00e1s, antes. De hecho es muy razonable suponer que su temprana exclusi\u00f3n del la Iglesia Oriental Siria fue una oleada exterior del movimiento extremadamente reaccionario de los Alogoi \u2013 tambi\u00e9n de Asia Menor &#8211; que designaban al Apocalipsis y todas los escritos de Juan como obra del hereje Cerinto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sean cuales fueren las influencias que determinaron el canon personal de Eusebio, el caso es que \u00e9ste eligi\u00f3 el texto de Luciano para las 50 copias de la Biblia que proporcion\u00f3 a la Iglesia de Constantinopla por orden de Constantino, su protector imperial. Y \u00e9l incorpor\u00f3 todas la Ep\u00edstolas Cat\u00f3licas, pero excluy\u00f3 el Apocalipsis, que permaneci\u00f3 fuera de las colecciones sagradas tan corrientes como las de Antioqu\u00eda y Constantinopla, por m\u00e1s de un siglo.<br \/>\nSin embargo este libro mantuvo una minor\u00eda de sufragios asi\u00e1ticos y puesto que tanto Luciano como Eusebio pod\u00edan estar contaminados de arrianismo, finalmente pareci\u00f3 una se\u00f1al de ortodoxia la aprobaci\u00f3n del Apocalipsis, a la que se hab\u00edan opuesto. Eusebio fue el primero en llamar la atenci\u00f3n de las importantes variaciones en los textos de los Evangelios, por ejemplo, la presencia en alguna copias y la ausencia en otras de p\u00e1rrafo final de Marcos, el pasaje del la mujer ad\u00faltera, y el sudor de sangre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. La Iglesia Africana<br \/>\nS. Cipriano, cuyo Canon de las Escrituras refleja ciertamente el contenido de la primera Biblia Latina, recibi\u00f3 todos los libros del Nuevo Testamento excepto Hebreos, II Pedro, Santiago y Judas. Sin embargo siempre hubo una fuerte inclinaci\u00f3n en este ambiente a admitir II Pedro como aut\u00e9ntica: Judas hab\u00eda sido reconocido por Tertuliano pero extra\u00f1amente hab\u00eda perdido su posici\u00f3n en la Iglesia Africana probablemente debido a su cita del ap\u00f3crifo Enoc. El testimonio de Cipriano a la no-canonicidad de Hebreos y Santiago es confirmado por Comodio, otro escritor africano del per\u00edodo. Un testigo muy importante es el documento conocido como Canon de Mommsen, un manuscrito del siglo X, pero cuyo original ha sido certificado hasta la fecha desde \u00c1frica occidental alrededor del 350. Es un cat\u00e1logo formal de los libros sagrados, sin mutilaciones en la parte del Nuevo Testamento y prueba a en su tiempo los libros universalmente reconocidos en la influyente iglesia de Cartago eran casi id\u00e9nticos a los recibidos por Cipriano un siglo antes. Hebreos, Santiago y Judas est\u00e1n completamente ausentes. Las tres Ep\u00edstolas de S. Juan y II Pedro aparecen pero tras ellas hay la nota una sola, a\u00f1adida por una mano casi contempor\u00e1nea, evidentemente en protesta contra la recepci\u00f3n de estos Antilegomena que, presumiblemente, hab\u00edan encontrado recientemente un lugar en la lista oficial, pero cuyo derecho a estar all\u00ed era seriamente cuestionado\n<\/p>\n<h2>El per\u00edodo de fijaci\u00f3n 367-405 d.C.)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. San Atanasio<br \/>\nMientras que la influencia de Atanasio en el Canon del Antiguo testamento fue negativa y excluyente ( ver arriba) en el del Nuevo Testamento fue muy activamente constructiva. En su \u201c\u00bbEpistola Festalis\u00bb ( 367 dC) el ilustre Obispo de Alejandr\u00eda coloca atrevidamente todos los Antilegnema de Or\u00edgenes, que son id\u00e9nticos a los de\u00fateros, dentro del Canon, sin dar cuenta de ning\u00fan escr\u00fapulo acerca de ellos. En adelante fueron firme y formalmente admitidos en el Canon de Alejandr\u00eda.<br \/>\nY es muy esclarecedor de la tendencia de la autoridad eclesi\u00e1stica el hecho de que hasta libros que hab\u00edan gozado de un alto rango en la Alejandr\u00eda m\u00e1s liberal, por ejemplo el Apocalipsis de Pedro y los Hechos de Pablo, Atanasio los re\u00fane con los ap\u00f3crifos, y hasta algunos que Or\u00edgenes hab\u00eda considerado como inspirados &#8212; Bernab\u00e9, El Pastor de Hermas, La Didaj\u00e9 \u2013 fueron excluidos tajantemente con el mismo estilo condenatorio\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. La Iglesia Romana , el S\u00ednodo y S. Jer\u00f3nimo<br \/>\nEl Canon o Fragmento Muratoriano, compuesto en la iglesia romana en el \u00faltimo cuarto del siglo segundo, guarda silencio respeto a Hebreos, Santiago, II Pedro. La I Pedro no es mencionada pero debe haberse omitido por un descuido puesto que era universalmente recibida en ese tiempo. Hay evidencia de que este canon restringido obtuvo aprobaci\u00f3n no solo en la iglesia africana, con ligeras modificaciones como hemos visto, sino tambi\u00e9n en Roma y en general en occidente hasta el final del siglo cuarto. La misma antigua autoridad testifica que en Roma gozaron del mismo estado favorable y quiz\u00e1s can\u00f3nico, el Apocalipsis de Pedro y El Pastor de Hermas. En las d\u00e9cadas centrales del siglo cuarto el intercambio de puntos de vista entre Oriente y Occidente llev\u00f3 a un mejor conocimiento respecto a los C\u00e1nones B\u00edblicos y a la correcci\u00f3n del cat\u00e1logo de la Iglesia Latina. Es un hecho singular que mientras el Este, principalmente por la pluma de Jer\u00f3nimo, ejerci\u00f3 una influencia distorsionadora y negativa sobre las opiniones occidentales sobre el Antiguo Testamento, la mismo influencia, probablemente debido al mismo intermediario, ayud\u00f3 a que se completara en toda su integridad el Canon del Nuevo Testamento. El Occidente comenz\u00f3 a darse cuenta de que durante m\u00e1s de dos siglos las antiguas iglesias de Jerusal\u00e9n y Alejandr\u00eda hab\u00edan reconocido a Hebreos y Santiago como libros apost\u00f3licos inspirados, mientras que la venerable iglesia alejandrina, apoyada en el prestigio de Atanasio y el poderoso patriarca de Constantinopla, con la sabidur\u00eda de Eusebio apoyando su juicio, hab\u00edan canonizado todas las Ep\u00edstolas disputadas.<br \/>\nS. Jer\u00f3nimo, una luz que surg\u00eda en la Iglesia, aunque era un simple sacerdote, fue llamado por el papa D\u00e1maso de oriente, donde estudiaba los conocimientos sagrados, para que asistiera a un ecl\u00e9ctico, pero no ecum\u00e9nico s\u00ednodo en Roma en el a\u00f1o 382. Ni el s\u00ednodo del a\u00f1o anterior en Constantinopla ni el de Nicea (365) hab\u00edan considerado la cuesti\u00f3n del Canon. Este s\u00ednodo romano debe haberse dedicado especialmente a ese asunto. El resultado de sus deliberaciones, presididas, sin duda, por el en\u00e9rgico D\u00e1maso, ha sido preservado en el documento llamado \u00abDecretum Gelasii de recipiendis et non recipiendis libris\u00bb, una compilaci\u00f3n parcialmente del siglo sexto, pero que contiene mucho material que data de los dos que le preceden. El Cat\u00e1logo de D\u00e1maso presenta el canon completo y perfecto que ha sido el de la Iglesia Universal desde entonces. La parte del Nuevo Testamento acusa los puntos de vista de Jer\u00f3nimo, que en cuestiones b\u00edblicas parece siempre inclinado a favor de las posturas orientales, que ejerci\u00f3 una feliz influencia respecto al Nuevo Testamento, y si intent\u00f3 poner alguna restricci\u00f3n oriental al Canon sobre el Canon del Antiguo Testamento, su esfuerzo fue un fracaso. El t\u00edtulo de decreto &#8212; \u00abNunc vero de scripturis divinis agendum est quid universalis Catholica recipiat ecclesia, et quid vitare debeat\u00bb\u2014 prueba que el concilio elabor\u00f3 una lista de ap\u00f3crifos y de aut\u00e9nticos de la Sagrada Escritura. El Pastor y el falso Apocalipsis de Pedro recibieron ahora el golpe definitivo. \u201cRoma hab\u00eda hablado y las naciones de occidente hab\u00edan escuchado\u201d (Zahn). Las obras de los Padres latinos del per\u00edodo \u2013 Jer\u00f3nimo, Hilario de Poitiers, Lucifer de Cerde\u00f1a, Filaster de Brescia \u2013manifiestan el cambio de actitud hacia Hebreos, Santiago, Judas, II Pedro y III Juan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Fijaci\u00f3n en las iglesias Africana y Galicana<br \/>\nUn poco antes de que la Iglesia Africana ajustara perfectamente su Nuevo Testamento Al Canon de D\u00e1maso, Optato de Mileve (370-85) no usa Hebreos. S. Agust\u00edn que ha recibido el Canon integral reconoce que muchos dudan de esa ep\u00edstola, pero en el S\u00ednodo de Hipona (393) la postura del gran doctor prevaleci\u00f3 y se adopt\u00f3 el canon correcto. Sin embargo es obvio que encontr\u00f3 muchos oponentes en \u00c1frica, ya que en breves intervalos, tres S\u00ednodos \u2013 Hipona, Cartago en 393, III de Cartago (397) y Cartago de 419 \u2013 creyeron necesario proponer cat\u00e1logos. La Introducci\u00f3n de Hebreos fue una cruz especial y una reflexi\u00f3n sobre ello se encuentra en la primera lista de Cartago, donde la muy discutida ep\u00edstola, aunque escrita en el estilo de S. Pablo, aun se enumera de forma separada del grupo de las Trece ya consagrado por el tiempo. Los cat\u00e1logos de Hipona y Cartago son id\u00e9nticos al canon cat\u00f3lico actual. En Galia, algunas dudas se mantuvieron durante alg\u00fan tiempo, como sabemos por el papa Inocencio I, que en 405 envi\u00f3 una lista de los libros sagrados a uno se sus obispos, Exsuperius de Toulouse.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues a finales de la primera d\u00e9cada del siglo quinto toda la iglesia occidental estaba en posesi\u00f3n del canon completo del Antiguo Testamento. En oriente donde, con la excepci\u00f3n de la iglesia siria de Edesa, se hab\u00eda obtenido un canon completo aproximado hacia tiempo sin la ayuda de una declaraci\u00f3n formal, las opiniones estaban a\u00fan algo divididas sobre el Apocalipsis. Pero para la iglesia Cat\u00f3lica como un todo, el contenido del Nuevo Testamento estaba definitivamente fijado y la discusi\u00f3n cerrada.<br \/>\nEl final del proceso del desarrollo del Canon hab\u00eda sido doble: positivo, en el aspecto de la permanente consagraci\u00f3n de algunos escritos que durante alg\u00fan tiempo estuvieron sobre la l\u00ednea divisoria entre lo can\u00f3nico y lo ap\u00f3crifo; negativo, por la definitiva eliminaci\u00f3n de ciertos ap\u00f3crifos privilegiados que hab\u00edan gozado aqu\u00ed y all\u00ed de un status quasi-can\u00f3nico. En la recepci\u00f3n de libros discutidos una creciente convicci\u00f3n de autor\u00eda apost\u00f3lica tuvo mucho que ver, pero el criterio \u00faltimo fue su reconocimiento como inspirado por una gran y antigua parte de la Iglesia Cat\u00f3lica. S Jer\u00f3nimo, como Or\u00edgenes, aduce el testimonio de los antiguos y el uso eclesial al defender la causa de la Carta a los Hebreos (De Viris Illustribus, lix). No hay se\u00f1al de que la iglesia occidental repudiase nunca ninguno de los de\u00fateros; aunque no se admitieran desde el principio, avanzaron hacia una completa aceptaci\u00f3n all\u00ed. Por otra parte, la aparente exclusi\u00f3n formal del Apocalipsis del cat\u00e1logo de ciertas iglesias griegas fue una fase transitoria y supone su aceptaci\u00f3n primitiva. La cristiandad griega ten\u00eda pr\u00e1cticamente un canon completo y puro del Antiguo Testamento pr\u00e1cticamente desde el principio del siglo sexto. (ver EPISTOLA A LOS HEBREOS, EPISTOLAS DE S- PEDRO, EPISTOLA DE SANTIAGO, EPISTOLA DE JUDAS, EPISTOLAS DE JUAN, APOCALIPSIS)\n<\/p>\n<h2>Historia subsecuente del Canon del Nuevo Testamento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Hasta la Reforma Protestante.<br \/>\nEl Nuevo Testamento en el aspecto can\u00f3nico tiene poca historia entre los primeros a\u00f1os del siglo quinto y la primera parte del siglo diecis\u00e9is. Como era natural en edades en las que la autoridad eclesi\u00e1stica no hab\u00eda alcanzado su centralizaci\u00f3n moderna hubo divergencias espor\u00e1dicas de la ense\u00f1anza com\u00fan y de la tradici\u00f3n. No hab\u00eda libro alguno que fuera contestado, pero aqu\u00ed y all\u00ed hab\u00eda intentos individuales para a\u00f1adir algo a la colecci\u00f3n recibida. En varios manuscritos latinos antiguos, la espuria Ep\u00edstola a los Laodicenses se halla entre las cartas can\u00f3nicas, y en unas pocas situaciones, tambi\u00e9n la ap\u00f3crifa III Corintios. La \u00faltima huella de una contradicci\u00f3n al Canon del Nuevo testamento en la iglesia occidental revela un curioso transplante de dudas orientales concernientes al Apocalipsis. Un acta del S\u00ednodo de Toledo, de 633, manifiesta que muchos se oponen a ese libro y ordena que se lea en las iglesias bajo pena de excomuni\u00f3n. La oposici\u00f3n con toda probabilidad ven\u00eda de los visigodos que se hab\u00edan convertido recientemente al arrianismo. La Biblia G\u00f3tica se hab\u00eda hecho bajo auspicios orientales en un tiempo en el que hab\u00eda a\u00fan mucha hostilidad en oriente contra el Apocalipsis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. El Nuevo Testamento y el Concilio de Trento (1546)<br \/>\nEste s\u00ednodo ecum\u00e9nico tuvo que defender la integridad del nuevo Testamento, y tambien del Antiguo , contra los ataques de los pseudos-reformadores. Lutero, bas\u00e1ndose en razones dogm\u00e1ticas y el juicio de antig\u00fcedad, hab\u00eda descartado Hebreos, Santiago, Judas y el Apocalipsis como totalmente no-can\u00f3nicas. Zwinglio no pod\u00eda ver en el Apocalipsis un libro b\u00edblico. Oecolampadio coloc\u00f3 a Santiago, Judas, II Ppedro, II y III Juan en un rango inferior. Hasta unos pocos estudiosos cat\u00f3licos del tipo de los del Renacimiento, notablemente Erasmo y Cayetano, hab\u00edan arrojado algunas dudas sobre la canonicidad de estos Antilegomena. En cuanto a los libros completos, las dudas protestantes fueron las \u00fanicas de las que los Padres de Trento fueron conscientes, pero no hubo la m\u00e1s ligera duda con respecto a la autoridad de ning\u00fan documento completo. Las partes duterocan\u00f3nicas dieron algunas preocupaciones al concilio, por ejemplo los doce \u00faltimos versos de Marcos, el pasaje del sudor de sangre de S. Lucas, y la Pericope Adulter\u00e6 de Juan. El cardenal Cayetano cit\u00f3 aprob\u00e1ndolo un comentario desfavorable de S. Jer\u00f3nimo respecto a Marcos xvi, 9-20. Erasmo hab\u00eda rechazado la secci\u00f3n de la Mujer Ad\u00faltera como no aut\u00e9ntica. Sin embargo aunque hubo preocupaci\u00f3n por estas partes, en Trento no se expres\u00f3 duda alguna sobre su autenticidad, siendo solamente la manera en que hab\u00edan sido recibidas lo que se pon\u00eda en cuesti\u00f3n. Finalmente estas partes fueron recibidas, como los libros deuterocan\u00f3nicos, sin la m\u00e1s ligera distinci\u00f3n. Y la cl\u00e1usula \u00abcum omnibus suis partibus\u00bb se refiere especialmente a estas partes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para m\u00e1s informaci\u00f3n respecto a la acci\u00f3n de Trento sobre el Canon, se invita al lector a la secci\u00f3n respectiva del art\u00edculo: II. El Canon del Antiguo testamento en la Iglesia Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El decreto tridentino que define el Canon afirma la autenticidad de los libros a los que cita con sus propios nombres, sin incluir esto en la definici\u00f3n. El orden de los libros sigue el de la Bula de Eugenio IV (Concilio de Florencia), excepto que Hechos se mueve de un lugar antes del Apocalipsis a su posici\u00f3n presente y Hebreos se pone al final de las Ep\u00edstolas de S. Pablo. El orden Tridentino ha sido conservado en la Vulgata oficial y en las Biblias vernaculares cat\u00f3licas. Lo mismo se ha de decir de los t\u00edtulos, que como regla general son los tradicionales, tomados de los C\u00e1nones de Florencia y Cartago ( con respecto al Concilio Vaticano sobre el Nuevo Testamento , ver Parte II arriba)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. El Nuevo Testamento fuera de la Iglesia.<br \/>\nLos Ortodoxos rusos y otras ramas de las Iglesia Ortodoxa Oriental tiene un Nuevo Ttestamento id\u00e9ntico al cat\u00f3lico. En Siria, los Nestorianos poseen un Canon casi id\u00e9ntico al canon final de los antiguos Sirios Orientales, que excluyen las cuatro Ep\u00edstolas Cat\u00f3licas m\u00e1s cortas y el Apocalipsis. Los Monofisitas reciben todo el libro. Los Armenios tienen una carta ap\u00f3crifa a los Corintios y dos de los mismos. La Iglesia Copto\u2013ar\u00e1biga incluye en las Escrituras Can\u00f3nicas, las Constituciones Apost\u00f3licas y las Ep\u00edstolas Clementinas. El Nuevo testamento eti\u00f3pico tambi\u00e9n contiene las llamadas \u201cConstituciones Apost\u00f3licas\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto al Protestantismo, los Anglicanos y los Calvinistas siempre conservaron el Nuevo testamento. Pero durante un siglo los seguidores de Lutero excluyeron Hebreos, Santiago, Judas y el Apocalipsis y a\u00fan fueron m\u00e1s lejos que su maestro rechazando las tres deuterocan\u00f3nicas que quedaban, II Pedro, II y III Juan. La tendencia de los te\u00f3logos luteranos del siglo diecisiete era clasificar todos estos escritos como de autoridad dudosa o al menos inferior. Pero gradualmente los protestantes alemanes se fueron familiarizando con la idea de que la diferencia entre los libros del Nuevo Testamento contestados y el resto era solamente de grado de certeza respecto al origen m\u00e1s que de car\u00e1cter intr\u00ednseco. El reconocimiento completo de estos libros por los Calvinistas y los Anglicanos puso m\u00e1s dif\u00edcil a los Luteranos excluir a los de\u00fateros del Nuevo testamento que los del Antiguo. Uno de sus escritores del siglo diecisiete permiti\u00f3 solamente una diferencia teor\u00e9tica entre las dos clases y en 1700, Bossuet pudo decir que todos los Cat\u00f3licos y Protestantes estaban de acuerdo en el Canon del Nuevo testamento. La \u00fanica huella de oposici\u00f3n que permanece ahora en las Biblias protestantes alemanas est\u00e1 en el orden: Hebreos va al final con Santiago, Judas y el Apocalipsis; el primero no est\u00e1 incluido en los escritos paulinos, mientras Santiago y Judas no est\u00e1n en el mismo rango que las Ep\u00edstolas cat\u00f3licas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. El criterio de inspiraci\u00f3n (menos correctamente conocido como criterio de canonicidad).<br \/>\nHasta esos te\u00f3logos cat\u00f3licos que defiende la apostolicidad como prueba de inspiraci\u00f3n del Nuevo testamento (ver arriba) admiten que eso no excluye otros criterios, como la Tradici\u00f3n Cat\u00f3lica tal cual se manifiesta en la recepci\u00f3n universal de las composiciones de inspiraci\u00f3n divina, o la ense\u00f1anza ordinaria de la Iglesia, o los pronunciamientos infalibles de los concilios ecum\u00e9nicos. Esta garant\u00eda externa es la prueba suficiente universal y ordinaria de inspiraci\u00f3n. La \u00fanica cualidad de los Libros Sagrados es un dogma revelado. M\u00e1s a\u00fan por su misma naturaleza, la inspiraci\u00f3n elude la observaci\u00f3n humana y no es evidente pro si misma siendo esencialmente superf\u00edsica y sobrenatural. Su \u00fanico criterio absoluto, por consiguiente, es el Espiritu Santo inspirador, testigo decisivo de Si Mismo, no en la experiencia subjetiva de las almas individuales, como manten\u00eda Calvino, ni en el tenor doctrinal y espiritual del la Sagrada Escritura misma, como Lutero, sino a trav\u00e9s del \u00f3rgano constituido y custodio de Sus revelaciones, la Iglesia. Todas las dem\u00e1s evidencias se quedan cortas en la certeza y finalidad necesarias para imponer la esencia absoluta de la fe. (ver Franzelin, \u00abDe Divin\u00e2 Traditione et Scriptur\u00e2\u00bb; Wiseman, \u00abLectures on Christian Doctrine\u00bb, Lecture ii; tambi\u00e9n INSPIRACION.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:   Reid, George. \u00abCanon of the New Testament.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03274a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. El per\u00edodo m\u00e1s antiguo La teolog\u00eda b\u00edblica exige como su presuposici\u00f3n una cantidad fija de literatura b\u00edblica; su n\u00famero ha sido fijado, desde la era de las grandes controversias teol\u00f3gicas, por el canon del NT. El vocablo \u201ccanon\u201d es aqu\u00ed la forma latinizada del gr. kan&#333;n, \u2018cana\u2019, que, dados los diversos usos a que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/canon-del-nuevo-testamento\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCANON DEL NUEVO TESTAMENTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22234","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22234","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22234"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22234\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22234"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22234"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22234"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}