{"id":22296,"date":"2016-02-05T15:18:04","date_gmt":"2016-02-05T20:18:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesucristo-titulos-de\/"},"modified":"2016-02-05T15:18:04","modified_gmt":"2016-02-05T20:18:04","slug":"jesucristo-titulos-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesucristo-titulos-de\/","title":{"rendered":"JESUCRISTO, TITULOS DE"},"content":{"rendered":"<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Un t\u00edtulo es una designaci\u00f3n que describe a una persona o se refiere a alguna funci\u00f3n o posici\u00f3n particular de ella, y en consecuencia puede indicar el honor que le corresponde. Por ejemplo, a Juan se lo conoc\u00eda como \u201cel Bautista\u201d porque este t\u00e9rmino describ\u00eda su funci\u00f3n caracter\u00edstica. No es necesario que dicha funci\u00f3n sea exclusiva de una persona; hab\u00eda muchas personas a las que pod\u00eda designarse por medio de f\u00f3rmulas como \u201cZ el profeta\u201d, o \u201cX el rey\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los nombres y los t\u00edtulos est\u00e1n estrechamente relacionados. A veces lo que hab\u00eda comenzado por ser un nombre pod\u00eda convertirse en t\u00edtulo y viceversa. Esto lo ilustra bien el caso de los emperadores romanos. Originalmente C\u00e9sar era el apellido de Julio C\u00e9sar y de su sobrino adoptivo Octavio, que se convirti\u00f3 en el primer emperador romano; despu\u00e9s de esto se convirti\u00f3 en t\u00edtulo que significaba \u201cel emperador\u201d (Fil. 4.22; aunque en general se lo utiliza sin el art\u00edculo en el <etiqueta id=\"#_ftn264\" name=\"_ftnref264\" title=\"\">NT, p. ej. Mr. 12.14\u201317, sigue siendo t\u00edtulo). El se<\/etiqueta>nado romano otorg\u00f3 a Octavio el t\u00edtulo de \u201cAugusto\u201d en 27 a.C.; significa \u201cdigno de reverencia\u201d, y se traduce al <etiqueta id=\"#_ftn265\" name=\"_ftnref265\" title=\"\">gr. como <\/etiqueta><i>sebastos<\/i>. Como tal pod\u00eda aplicarse a emperadores posteriores (Hch. 25.21, 25), pero actualmente para la mayor parte de las personas es el nombre del primer emperador, nombre por el que se lo conocio desde el momento de su presentaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Puede alterarse el significado de un t\u00edtulo por el car\u00e1cter y los hechos de la persona que lo ostenta, quien le imprime as\u00ed un nuevo sello. En el curso de muchos siglos se han ido alterando dr\u00e1sticamente las funciones del rey del Reino Unido, de modo que el t\u00edtulo ya no tiene el mismo significado que cuando se lo us\u00f3 por primera vez. El simple t\u00edtulo <\/span><span style=''>der F\u00fchrer<\/span><span lang=ES style=''> (\u201cel l\u00edder\u201d) ha adquirido tal connotaci\u00f3n por el car\u00e1cter particular de Adolfo Hitler, que lo utiliz\u00f3 como t\u00edtulo pol\u00edtico en Alemania, que se ha hecho completamente inadecuado ya para su uso en pol\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Finalmente, puede haber casos en los que puede describirse a una persona de manera tal que resulte claro que tiene la posici\u00f3n que corresponde a un determinado t\u00edtulo, o que desempe\u00f1a las funciones relacionadas con el mismo, aun cuando no se le aplique el t\u00edtulo en ese contexto. Por ejemplo, podemos decir que \u201cZ fue rey en todo salvo el nombre\u201d con referencia a alguien que ha usurpado el trono.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Estas consideraciones bastante generales resultan pertinentes al hacer un an\u00e1lisis de los t\u00edtulos aplicados a Jes\u00fas en el NT, y nos ayudar\u00e1n a evitar algunos de los errores comunes en que se suele caer al estudiar este tema.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. T\u00edtulos usados para Jes\u00fas durante su vida<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El nombre <i>Jes\u00fas<\/i> no es, estrictamente, un t\u00edtulo. No obstante es un nombre con significado, una forma gr. de \u201cJosu\u00e9\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn266\" name=\"_ftnref266\" title=\"\">e. d. <\/etiqueta>\u2019Yahv\u00e9h es salvaci\u00f3n\u201d. Los escritores neotestamentarios conoc\u00edan bien este significado (Mt. 1.21). Por lo tanto, este nombre indicaba la funci\u00f3n que se le atribu\u00eda a Jes\u00fas, lo que m\u00e1s tarde encontr\u00f3 expresi\u00f3n en el t\u00edtulo <i>Salvador<\/i>, que al princpio era simplemente una <i>descripci\u00f3n<\/i> de la funci\u00f3n de Jes\u00fas (Hch. 5.31; 13.23; Fil. 3.20), pero que posteriormente se convirti\u00f3 en parte de su majestuoso t\u00edtulo (2 Ti. 1.10; Tit. 1.4; 2 P. 1.11). Jes\u00fas era el nombre personal del Salvador, y si bien su significaci\u00f3n como t\u00edtulo sigue existiendo para las personas bien informadas, es probable que para muchos no sea ya m\u00e1s que un nombre (comp\u00e1rese el hecho de que \u201cJuan\u201d significa \u201cdon de Dios\u201d, lo que generalmente no se recuerda cuando se emplea el nombre).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Jes\u00fas era un nombre bastante com\u00fan en la primera mitad del ss. I d.C., aunque resulta significativo que a fines de ese mismo siglo estaba empezando a desaparecer completamente; era demasiado sagrado para que lo emplearan como nombre personal los cristianos, y para los jud\u00edos era inaceptable. A fin de distinguir a Jes\u00fas (el Cristo) de otras personas del mismo nombre se lo conoc\u00eda como <i>Jes\u00fas de Nazaret o Jes\u00fas *nazareno<\/i>. El uso de esta frase puede haber adquirido cierto significado teol\u00f3gico en vista de la similitud con la palabra \u201cnazareo\u201d. Como resultado de su actividad caracter\u00edstica se conoc\u00eda a Jes\u00fas como Maestro, y la gente se dirig\u00eda a \u00e9l con dicho t\u00edtulo, como era el caso con cualquier otro maestro jud\u00edo (Mr. 4.38; 9.17, 38; 10.17, etc.). Ocasionalmente, cuando no hab\u00eda peligro de confundirlo con otros maestros, tambi\u00e9n se lo llamaba simplemente \u201cel Maestro\u201d (Mr. 5.35; 14.14; Jn. 11.28). Normalmente se les dec\u00eda <i>Rab\u00ed<\/i> (literalmente \u201cmi grande\u201d) a los maestros jud\u00edos, se\u00f1al de respeto que con el tiempo adquiri\u00f3 el significado de \u201cel venerado (maestro)\u201d. Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas empleaban esta forma para dirigirse a \u00e9l (Mr. 9.5; 11.21; 14.25), aunque no se utiliz\u00f3 para referirse a \u00e9l en tercera persona. En Lucas a veces llama a Jes\u00fas <i>Maestro <\/i>(<\/span><span style=''>epistat&#275;s<\/span><span lang=ES style=''>; Lc. 5.5; 8.24, etc.), t\u00e9rmino que sugiere el respeto que sent\u00edan por Jes\u00fas sus disc\u00edpulos y simpatizantes, y que quiz\u00e1s se empleaba por su relaci\u00f3n m\u00e1s bien con grupos de personas que con individuos. Otro t\u00e9rmino respetuoso es <i>Se\u00f1or<\/i> (<\/span><span style=''>kyrie<\/span><span lang=ES style=''>, forma vocativa de <\/span><span style=''>kyrios<\/span><span lang=ES style=''>). En los evangelios esto probablemente sea equivalente a <\/span><span style=''>rabb&#305;&#770;<\/span><span lang=ES style=''> o <\/span><span style=''>m&#257;r&#305;&#770;<\/span><span lang=ES style=''> (\u2018mi se\u00f1or\u2019) del arameo originalmente, empleado como t\u00edtulo de respeto (Mr. 7.28; Mt. 8.2, 6, 8; etc.). Aunque esta forma puede simplemente referirse a Jes\u00fas como un maestro digno de respeto (Lc. 6.46; Jn. 13.13s), hay una teor\u00eda seg\u00fan la cual a veces se llamaba as\u00ed a Jes\u00fas por ser persona con poderes milagrosos (G. Vermes, <i>Jesus the Jew<\/i>, pp. 122\u2013137). No se emplea el t\u00e9rmino en Mt. ni Mr. para hacer referencia a Jes\u00fas en tercera persona (excepto Mt. 21.3; Mr. 11.3), pero Lucas llama a Jes\u00fas \u201cel Se\u00f1or\u201d no pocas veces en sus pasajes narrativos (Lc. 7.13; 10.1, 39, 41; etc.). Este uso sugiere que Lucas sab\u00eda que no se lleg\u00f3 a comprender la significaci\u00f3n plena del t\u00edtulo hasta despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El hecho de que se consideraba a Jes\u00fas como algo m\u00e1s que un maestro jud\u00edo com\u00fan queda expresado en el t\u00e9rmino profeta (Mt. 21.11, 46; Mr. 6.15; 8.28; Lc. 7.16, 39; 24.19; Jn. 4.19; 6.14; 7.40; 9.17). Jes\u00fas reconoci\u00f3 y expres\u00f3 su comprensi\u00f3n de lo que esto significaba en cuanto a su propia posici\u00f3n (Mr. 6.4; Lc. 4.24; 13.33s). En s\u00ed mismos ninguno de estos t\u00edtulos, \u201cmaestro\u201d y \u201cprofeta\u201d, distigu\u00eda a Jes\u00fas de otros maestros y profetas de su tiempo, ya sea de los l\u00edderes religiosos jud\u00edos o de grupos dirigentes de la iglesia primitiva (p. ej. Hch. 13.1), aunque naturalmente la iglesia primitiva entend\u00eda que Jes\u00fas era el Maestro y Profeta por excelencia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es probable, sin embargo, que en algunos casos se empleara el t\u00e9rmino <i>el Profeta <\/i>con sentido \u00fanico. Los jud\u00edos esperaban el advenimiento de El\u00edas, o de una persona como \u00e9l, para que hiciera llegar el fin, y especulaban sobre si deb\u00edan considerar a Jes\u00fas o a Juan el Bautista como dicho profeta escatol\u00f3gico o final (cf. Jn. 1.21, 25). Aparentemente hay cierta confusi\u00f3n sobre este asunto, desde el momento en que Juan neg\u00f3 ser el profeta, mientras que Jes\u00fas declar\u00f3 que Juan era, efectivamente, El\u00edas (Mt. 17.12s). La confusi\u00f3n desaparecer\u00eda si la referencia en Jn. 1.21, 25 se aplicara a la llegada de un profeta final como Mois\u00e9s (Dt. 18.15\u201319); Pedro identific\u00f3 a Jes\u00fas como dicho profeta \u201cmosaico\u201d (Hch. 3.22\u201326), y esto permite que consideremos a Juan como otro heraldo del fin, un profeta como El\u00edas. La dificultad puede haber surgido porque el pensamiento jud\u00edo no separaba completamente ambas figuras. Es probable que Jes\u00fas mismo haya considerado su papel como el del profeta mosaico. No utiliz\u00f3 el t\u00edtulo en ese sentido, pero consideraba que \u00e9l mismo estaba representando nuevamente la obra de Mois\u00e9s y cumpliendo el papel del profeta que habla en Is. 61.1\u20133. Utiliz\u00f3 pasajes de Is. 29.18s; 35.5s y 61.1 para describir su propia obra (Lc. 4.18s; 7.22) en funci\u00f3n de una nueva creaci\u00f3n de las condiciones paradis\u00edacas del per\u00edodo del \u00e9xodo y la peregrinaci\u00f3n en el desierto, e. d. en funci\u00f3n de la obra de Mois\u00e9s. Desde este punto de vista tambi\u00e9n pueden resultar significativas las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas en las que reinterpret\u00f3 la ley de Mois\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>De la misma manera en que Jes\u00fas vio su obra en funci\u00f3n del legislador y los profetas (Mois\u00e9s y El\u00edas\/Eliseo; cf. Lc. 4.25\u201327), es probable que el concepto jud\u00edo de la sabidur\u00eda tambi\u00e9n haya afectado su pensamiento, aunque en realidad en los evangelios no se le aplica a \u00e9l el t\u00edtulo de <i>Sabidur\u00eda<\/i> (v\u00e9ase, sin embargo, 1 Co. 1.24, 30). En el <etiqueta id=\"#_ftn267\" name=\"_ftnref267\" title=\"\">AT y en la literatura intertestamentaria encontramos el concepto personificado de la Sabidur\u00eda como ayudante de Dios en la creaci\u00f3n (representada por la<\/etiqueta> ley) y como gu\u00eda del pueblo de Dios (Pr. 8.22\u201336). El sabio por excelencia fue Salom\u00f3n, y no es accidental que Jes\u00fas haya declarado que en su ministerio hab\u00eda algo m\u00e1s grande que Salom\u00f3n (Mt. 12.42). Se consideraba que la sabidur\u00eda enviaba sus emisarios a los hombres para revelarles los caminos de Dios (Pr. 9.3\u20136). Jes\u00fas habl\u00f3 algunas veces como si \u00e9l fuera uno de esos emisarios (Lc. 11.49\u201351), o como si se lo debiera identificar a \u00e9l con la Sabidur\u00eda (Lc. 13.34; cf. Mt. 23.34\u201337).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las esperanzas jud\u00edas estaban centradas en el establecimiento del gobierno o reino de Dios, y a menudo se relacionaba esa esperanza con el advenimiento de un agente de Dios para que ejerciese dicho gobierno. Esa persona ten\u00eda que ser un rey ungido por Dios y del linaje de David. El t\u00e9rmino <i>ungido<\/i>, que pod\u00eda emplearse para describir a un rey, a un sacerdote o a un profeta, se convirti\u00f3 en t\u00e9rmino t\u00e9cnico en el per\u00edodo intertestamentario para este esperado agente de Dios. El vocablo era <\/span><span style=''>m&#257;\u0161&#305;&#770;a&#7717;<\/span><span lang=ES style=''>, del que se deriv\u00f3 la forma gr. (<i>transliterada<\/i>) <i>Messias<\/i>, de la cual a su vez surgi\u00f3 la forma <etiqueta id=\"#_ftn268\" name=\"_ftnref268\" title=\"\">cast. <\/etiqueta><i>*Mes\u00edas<\/i>; el t\u00e9rmino gr. correspondiente que <i>significaba<\/i> \u201cungido\u201d era <i>Christos<\/i>, de donde proviene la forma alternativa cast. <i>Cristo<\/i>. Como se cre\u00eda que el gobernante esperado ser\u00eda <i>Rey y a la vez Hijo<\/i> (e. d. descendiente) <i>de David<\/i>, tambi\u00e9n se emplearon estos dos t\u00e9rminos como t\u00edtulos o designaciones para hacer referencia a \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Fuera de toda duda Jes\u00fas fue muerto por los romanos acusado de haber declarado que era el rey de los jud\u00edos (Mr. 15.26). Lo que quedar\u00eda por decidir es si \u00e9l declar\u00f3 expl\u00edcitamente que lo era, y si impl\u00edcitamente actu\u00f3 como tal. En realidad, el termino \u201cMes\u00edas\u201d rara vez se oy\u00f3 de labios de Jes\u00fas. En Mr. 12.35 y 13.21 (cf. Mt. 24.5) Jes\u00fas habla sobre el Mes\u00edas, y sobre los que se arrogan el mesiazgo, sin declarar abiertamente que \u00e9l mismo era el Mes\u00edas. En Mt. 23.10 y Mr. 9.41 se lo representa ense\u00f1ando a sus disc\u00edpulos, aparentemente con referencia a la situaci\u00f3n en la iglesia primitiva principalmente. En Mt. 16.20 simplemente se repite el contenido del <etiqueta id=\"#_ftn269\" name=\"_ftnref269\" title=\"\">vv. 16. Se desprende que Jes\u00fas no se refiri\u00f3 a s\u00ed mismo como el Mes\u00edas en su ense\u00f1anza p\u00fablica a las multitudes, y que en el mejor de los casos raramente utiliz\u00f3 este t\u00edtulo al hablar con sus disc\u00edpulos (cf. Jn. 4.25s). La situaci<\/etiqueta>\u00f3n es la misma en lo que respecta a \u201cHijo de David\u201d; la pregunta en Mr. 12.35\u201337 no identifica expl\u00edcitamente a Jes\u00fas como el hijo de David. Jes\u00fas tampoco reclam\u00f3 para s\u00ed p\u00fablicamente el t\u00edtulo de \u201cRey\u201d (Mt. 23.34, 40 est\u00e1 dirigido a los disc\u00edpulos). Por otra parte, podr\u00edamos considerar que muchas de las acciones de Jes\u00fas fueron las que correspond\u00edan al Mes\u00edas. Tanto \u00e9l mismo (Lc. 4.18) como la iglesia primitiva (Hch. 4.27; 10.38) consideraron su bautismo con el Esp\u00edritu como un ungimiento. Jes\u00fas proclam\u00f3 el futuro reino de Dios, asoci\u00f3 la venida del mismo con su propia actividad (Mt. 12.28), y actu\u00f3 con una autoridad tal que suger\u00eda que ocupaba el lugar de Dios (Mr. 2.7). No es sorprendente, por lo tanto, y que flotara en el ambiente el interrogante sobre si \u00e9l era el rey tan esperado (cf. Jn. 4.29; 7.25\u201331), y que el pueblo quisiese coronarlo rey (Jn. 6.15). En el juicio se le pregunt\u00f3 si \u00e9l era el Mes\u00edas, y en esa ocasi\u00f3n lo admiti\u00f3 p\u00fablicamente (Mr. 14.61s; cf. Jn. 18.33\u201338). Anteriormente Pedro lo hab\u00eda llamado Mes\u00edas, y Jes\u00fas no rechaz\u00f3 la identificaci\u00f3n (Mr. 8.29s) ; la gente que confiaba en su misericordia para que los ayudara en sus necesidades se dirig\u00eda a \u00e9l empleando la expresi\u00f3n \u2018Hijo de David\u201d (Mr. 10.47s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Todo indica que mientras Jes\u00fas impl\u00edcitamente actu\u00f3 como el Mes\u00edas, fue reticente al respecto y m\u00e1s aun, trat\u00f3 de acallar las sugerencias relativas a este tema (Mr. 8.30). Se han dado varias explicaciones sobre esta actitud. Podemos descartar el parecer de que los evangelios han representado mal la situaci\u00f3n, y que Jes\u00fas no fue reconocido por nadie, ni por el mismo, como el Mes\u00edas; solamente despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n la iglesia le aplic\u00f3 este t\u00edtulo (as\u00ed W. Wrede, <i>The Messianic Secret<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn270\" name=\"_ftnref270\" title=\"\">trad. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn271\" name=\"_ftnref271\" title=\"\">ing. 1971; en contra: J. D. G. Dunn, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn272\" name=\"_ftnref272\" title=\"\"><i>TynB <\/i><\/etiqueta>21, 1970, pp. 92\u2013117). Por cierto que un elemento importante para una explicaci\u00f3n es que el concepto de Jes\u00fas en cuanto al mesiazgo era muy diferente del que sustentaban muchos de los jud\u00edos, que esperaban que el Mes\u00edas iniciar\u00eda un per\u00edodo de conmoci\u00f3n pol\u00edtica para liberar al pa\u00eds de los romanos; aun cuando hubiera jud\u00edos con un ideal m\u00e1s espiritual de la actividad mesi\u00e1nica, Jes\u00fas ten\u00eda que cuidarse de ese falso concepto. (Va sin decir que Jes\u00fas no se asoci\u00f3 en ning\u00fan momento con el llamamiento a la violencia y por parte de los revolucionarios pol\u00edticos de su \u00e9poca; la \u00faltima palabra sobre el particular la ha dado M. Hengel, <i>Was Jesus a Revolutionist?<\/i>, 1971.) Otro elemento podr\u00eda ser el que Jes\u00fas no deseaba declarar su mesiazgo hasta haberlo demostrado con sus obras, o hasta que la gente hubiera reconocido el verdadero sentido de su ministerio. Con ello liber\u00f3 al mesianismo de sus asociaciones pol\u00edticas terrenales, y lo reinterpret\u00f3 en funci\u00f3n del concepto veterotestamentario del portentoso acto de salvaci\u00f3n de Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es indudable, sin embargo, que los evangelios dan la impresi\u00f3n de que Jes\u00fas prefiri\u00f3 utilizar otra descripci\u00f3n, <i>Hijo del Hombre <\/i>(n\u00f3tese el cambio en la terminolog\u00eda en Mr. 8.29s\/31, y 14.61\/62). Esta extra\u00f1a expresi\u00f3n gr. s\u00f3lo puede haber surgido como consecuencia de la traducci\u00f3n de una frase idiom\u00e1tica sem\u00edtica (heb. <\/span><span style=' '>ben \u2019&#257;&#7695;&#257;m<\/span><span lang=ES style=''>; <etiqueta id=\"#_ftn273\" name=\"_ftnref273\" title=\"\">arm. <\/etiqueta><\/span><span style=''>bar &#722;<sup>e<\/sup>n&#257;\u0161(\u00e2)<\/span><span lang=ES style=''>) aplicada, ya sea a un determinado miembro de la especie \u201chombre\u201d (p. ej. Ez. 2.1) o a la humanidad en general (p. ej. Sal. 8.4). En Dn. 7.13s la frase describe a \u201cuno como un hijo de hombre\u201d (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn274\" name=\"_ftnref274\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> \u201cuna figura humana\u201d) o \u201calgo semejante a un ser humano\u201d, que viene con las nubes ante el Anciano de d\u00edas y recibe de \u00e9l dominio eterno sobre todos los pueblos. En el lenguaje de la \u00e9poca de Jes\u00fas aparentemente era posible emplear la frase como una modesta manera de referirse a uno mismo en ciertas situaciones, aunque las opiniones difieren con respecto a si se lo usaba para darle veracidad a una declaraci\u00f3n que se aplicaba a la humanidad en general, y, en consecuencia, tambi\u00e9n al que hablaba, o una afirmaci\u00f3n que solamente se aplicaba a la persona que hablaba.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Encontramos la frase con bastante frecuencia en labios de Jes\u00fas, y su uso en los evangelios sin\u00f3pticos ha dado lugar a mucha discusi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>1. Por un lado se ha supuesto que la significaci\u00f3n de la frase se deriva de Dn. 7.13s, caso en que se refiere a la futura venida de un ser celestial descrito con simbolismo apocal\u00edptico (Mr. 13.26; 14.62) y al papel que corresponde a este personaje en el juicio final (Mr. 8.38; Mt. 10.23; 19.28; 25.31; Lc. 12.8s; 17.22\u201330; 18.8). Algunos eruditos piensan que la iglesia primitiva fue la primera en utilizar este concepto para describir el papel futuro de Jes\u00fas (as\u00ed N. Perrin, <i>A Modern Pilgrimage in New Testament Christology<\/i>, 1974); otros argumentan, sobre la base de Lc. 12.8s., que Jes\u00fas esperaba el advenimiento de una figura apocal\u00edptica <i>que no era \u00e9l mismo<\/i> pero que vindicar\u00eda su obra, y que fue la iglesia primitiva la que posteriormente identific\u00f3 a Jes\u00fas con dicho personaje (as\u00ed H. E. T\u00f6dt, <i>The Son of Man in the Synoptic Tradition<\/i>, 1965); otros, en cambio, piensan que Jes\u00fas pensaba en su propia venida futura como el Hijo del Hombre (as\u00ed O. Cullmann, <i>The Cristology of the New Testament<\/i>\u00b2, 1963 [trad. cast. <i>Cristolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1965]).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Junto con estas declaraciones \u201cfuturas\u201d tenemos otras que hablan de la autoridad y la humillaci\u00f3n presentes del Hijo del Hombre (Mr. 2.10, 27s; Lc. 6.22; 7.34; 9.58; 12.10; 19.10) y profetizan su sufrimiento, muerte y resurrecci\u00f3n (Mr. 8.31; 9.9, 12, 31; 10.33s, 45; 14.21, 41; cf. Lc. 24.7). Es dif\u00edcil (pero no imposible; v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn275\" name=\"_ftnref275\" title=\"\">inf.) entender c\u00f3mo se pod\u00edan hacer afirmaciones como estas acerca del \u201chijo de hombre\u201d que se describe en Dn. 7, y por consiguiente muchos entendidos piensan que el uso d<\/etiqueta>e Hijo del Hombre en tales dichos proviene de la iglesia primitiva que, al haber identificado a Jes\u00fas como el Hijo del Hombre venidero, procedi\u00f3 a usar el mismo t\u00edtulo con referencia a su ministerio y pasi\u00f3n terrenales. Otros eruditos sostienen que Jes\u00fas produjo su propia reinterpretaci\u00f3n creativa del papel del Hijo del Hombre bajo la influencia de la profec\u00eda del Siervo sufriente de Yahv\u00e9h (Is. 52.13\u201353.12).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Por otra parte, diversos especialistas toman el uso de <\/span><span style=''>bar &#722;<sup>e<\/sup>n&#257;\u0161(\u00e2)<\/span><span lang=ES style=''> como una autodesignaci\u00f3n en arm. como su punto de partida, y sostienen que Jes\u00fas lo utiliz\u00f3 simplemente como un modo de referirse a s\u00ed mismo. Seg\u00fan este punto de vista es m\u00e1s probable que sean aut\u00e9nticas las declaraciones de los evangelios que no son apocal\u00edpticas en su contenido, y que simplemente se refieren a Jes\u00fas como hombre. El uso que de la expresi\u00f3n hizo Jes\u00fas llev\u00f3 posteriormente a la iglesia a tener en cuenta Dn. 7, y a reinterpretar la ense\u00f1anza de Jes\u00fas en t\u00e9rminos apocal\u00edpticos (G. Vermes, <etiqueta id=\"#_ftn276\" name=\"_ftnref276\" title=\"\">op. cit., pp. 160\u2013191).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. Es probable que los entendidos hayan sido llevados a error al insistir en un origen b\u00e1sico \u00fanico para todos los dichos y al no haber tomado suficientemente en serio la ambig\u00fcedad del t\u00e9rmino. Resulta claro que pod\u00eda usarse como autodesignaci\u00f3n, aun cuando nos queda la incertidumbre sobre las circunstancias precisas en las cuales se consideraba apropiado su uso. Al mismo tiempo no podemos negar que el t\u00e9rmino pod\u00eda tener fuerza de t\u00edtulo.C. F. D. Moule observa correctamente que el uso del art\u00edculo puede dar en la frase la fuerza de \u201c<i>la<\/i> figura humana\u201d (vale decir, la que menciona Dn. 7.13s; \u201cNeglected Features in the Problem of the \u2018Son of Man\u2019\u201d, en J. Gnilka (eds.), <i>Neues Testament und Kirche<\/i>, 1974, pp. 413\u2013428). El hecho de que esta figura desempe\u00f1aba un papel en algunos aspectos del pensamiento jud\u00edo lo demuestran las alusiones en <i>1 Enoc<\/i> y <i>4 Esdras <\/i>(aunque el fechamiento de las secciones cruciales de <i>1 Enoc <\/i>resulta notoriamente inseguro). El enfoque m\u00e1s adecuado en la actualidad, por lo tanto, es el que toma a Dn. 7.13s como su punto de partida y ve all\u00ed una figura, quiz\u00e1s el l\u00edder y representante de Israel, con la cual Jes\u00fas se identifica a s\u00ed mismo. Se trata de una figura que tiene autoridad y est\u00e1 destinada a gobernar al mundo, pero el camino para llegar a ese gobierno es la humildad, el sufrimiento, y el rechazo. No resulta muy dif\u00edcil comprender que Jes\u00fas pudiese hablar de esta manera, siempre que podamos dar por sentado que ten\u00eda conciencia de su propio rechazo y de la posterior vindicaci\u00f3n por Dios. Esta suposici\u00f3n es completamente probable si tomamos en cuenta: (a) el reconocimiento por parte de Jes\u00fas de las realidades de la situaci\u00f3n en que llev\u00f3 a cabo un ministerio que lo enfrent\u00f3 con la hostilidad de las autoridades jud\u00edas; y (b) su aceptaci\u00f3n de la forma de vida del piadoso var\u00f3n descrito en el AT, seg\u00fan la cual los piadosos pueden esperar rechazo y persecuci\u00f3n, y deben confiar en que Dios los librar\u00e1. Podemos ver este esquema en ciertos salmos (especialmente Sal. 22; 69), en las profec\u00edas del Siervo sufriente, y en la vida de los \u201csantos del Alt\u00edsimo\u201d en Daniel. Tambi\u00e9n lo encontramos en el libro de Sabidur\u00eda (aunque es dudoso que este libro haya ejercido influencia sobre Jes\u00fas mismo) y en las leyendas populares en las que los jud\u00edos magnificaban el destino de los m\u00e1rtires macabeos. Con este amplio fondo ser\u00eda raro que Jes\u00fas no hubiese entendido su carrera en tales t\u00e9rminos. Por otra parte no cabe duda de que su manera de expresarse confund\u00eda a sus oyentes: \u201c\u00bfQui\u00e9n es este Hijo del Hombre?\u201d (Jn. 12.34). Probablemente se trataba de un modo deliberado de ocultar, hasta cierto punto, su propia pretensi\u00f3n a fin de no despertar falsas esperanzas. Con su modo de expresarse confirmaba su autoridad, pero se trataba de una autoridad que en general era rechazada por los hombres. Con el uso de esta frase, por lo tanto, Jes\u00fas confirmaba que \u00e9l era el representante definitivo de Dios ante los hombres, destinado a gobernar, pero rechazado por Israel, condenado a sufrir, pero reivindicado por Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Uno de los elementos que contribuyeron a que Jes\u00fas comprendiera su papel de Hijo del Hombre es la figura del <i>Siervo de Yahv\u00e9h<\/i>. Como tal este t\u00edtulo no fue usado por Jes\u00fas, y lo que m\u00e1s se le aproxima se encuentra en una cita de Is. 42.1\u20134 en Mt. 12.18\u201321. No obstante, hay claras indicaciones de que Jes\u00fas mismo consideraba que estaba desempe\u00f1ando el papel de aquel que ven\u00eda a servir y a entregarse en rescate por muchos (Mr. 10.45; cf. 14.24; Is. 53.10\u201312), y que por lo tanto \u201cfue contado con los inicuos\u201d (Lc. 22.37; cf. Is. 53.12; R. T. France, <i>TynB <\/i>19, 1968, pp. 26\u201352).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Si los t\u00edtulos mencionados expresan el papel de Jes\u00fas, su posici\u00f3n y su relaci\u00f3n con Dios adquieren expresi\u00f3n en el t\u00edtulo de <i>Hijo de Dios<\/i>. Parecer\u00eda que no resulta de primordial significaci\u00f3n para su aplicaci\u00f3n a Jes\u00fas el uso que de este t\u00edtulo se hace para los \u00e1ngeles y otros seres celestiales. M\u00e1s importante es el modo en que se lo utiliz\u00f3 en el AT para hacer referencia al pueblo de Israel en conjunto y a su rey en particular, y para expresar la relaci\u00f3n que ten\u00edan con Dios, en funci\u00f3n de cuidado y protecci\u00f3n divinos por un lado, y de servicio y obediencia humanos por el otro. Es posible que ya en la \u00e9poca del NT se empezaba a considerar al Mes\u00edas como el Hijo de Dios en alg\u00fan sentido especial, y hab\u00eda surgido tambi\u00e9n el concepto de que las personas piadosas eran, de modo especial, objeto del cuidado y la preocupaci\u00f3n paternales de Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Indudablemente Jes\u00fas mismo ten\u00eda conciencia de una especial relaci\u00f3n con *Dios, a quien se dirig\u00eda en oraci\u00f3n empleando el nombre \u00edntimo de *Abba (Mr. 14.36). <etiqueta id=\"#_ftn277\" name=\"_ftnref277\" title=\"\">Contra Pelag este fondo tenemos que comprender el uso que hac\u00eda del t\u00e9rmino \u201cHijo\u201d para expresar su relaci\u00f3n con Dios como su Padre (Mt. 11.27; Lc. 10.22). Aqu\u00ed afirma que entre \u00e9l y Dios existe la misma intimidad que entre un<\/etiqueta> hijo y su padre, de modo que solamente \u00e9l est\u00e1 en condiciones de revelar a Dios al hombre. Sin embargo, hay secretos en los prop\u00f3sitos del Padre que est\u00e1n ocultos incluso para el Hijo (Mr. 13.32). Aunque esta alusi\u00f3n puede no haber resultado clara a las multitudes, es posible que la referencia al hijo del propietario en la par\u00e1bola de los labradores malvados (Mr. 12.6) haya sido una forma velada de referirse a s\u00ed mismo y su suerte futura. Este sentido de su relaci\u00f3n \u00fanica como Hijo va m\u00e1s all\u00e1 del sentido general de relaci\u00f3n final con Dios que puede haber tenido el jud\u00edo piadoso. Esto lo vemos adem\u00e1s en la forma en que Dios mismo se dirige a Jes\u00fas como su Hijo en los relatos del bautismo y la transfiguraci\u00f3n (Mr. 1.11; 9.7), y tambi\u00e9n en la manera en que se dirigen a \u00e9l Satan\u00e1s y los demonios (Mr. 4.3, 6; Mr. 3.11; 5.7). Es evidente que Jes\u00fas mismo fue extremadamente reticente en la expresi\u00f3n de su sentido de relaci\u00f3n personal \u00fanica con Dios; sin embargo, resulta claro que las autoridades jud\u00edas sospechaban que estaba haciendo afirmaciones de esta naturaleza (Mr. 14.61; Lc. 22.70), afirmaciones que quiz\u00e1s fueron expresadas m\u00e1s abiertamente en algunas ocasiones que lo que sugieren los evangelios sin\u00f3pticos (la revelaci\u00f3n que hace Jes\u00fas de s\u00ed mismo es m\u00e1s abierta en Juan, pero quiz\u00e1s esto se deba a la manera en que Juan hace resaltar deliberadamente la plena significaci\u00f3n de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas para sus lectores). En este t\u00edtulo encuentra su expresi\u00f3n m\u00e1s completa la naturaleza de Jes\u00fas (v\u00e9ase I. M. Marshall, <etiqueta id=\"#_ftn278\" name=\"_ftnref278\" title=\"\"><i>Int <\/i><\/etiqueta>21, 1967, pp. 87\u2013103).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. El uso de t\u00edtulos en el per\u00edodo inicial de la iglesia<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Un per\u00edodo de unos veinte a\u00f1os separa la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas de los primeros documentos del NT (las primeras cartas de Pablo) que se pueden fechar con certeza. En la \u00e9poca de Pablo ya era corriente el uso de varios t\u00edtulos para hacer referencia a Jes\u00fas; el ap\u00f3stol us\u00f3 manifiestamente una terminolog\u00eda ya existente y plenamente desarrollada que pod\u00eda dar por establecida, y que no necesitaba explicar a sus lectores. Sin embargo, resulta dif\u00edcil rastrear el uso de los diversos t\u00edtulos, como tambi\u00e9n determinar la medida de comprensi\u00f3n teol\u00f3gica asociada a los mismos durante este per\u00edodo preliterario. Es preciso encararlo tratando de reconocer el uso de los t\u00edtulos en los escritos del NT que puedan plausiblemente considerarse como reflejo del uso tradicional; se trata de un proceso subjetivo que lleva a hip\u00f3tesis que ofrecen diversos grados de credibilidad. Tambi\u00e9n podemos utilizar los relatos de la iglesia primitiva en Hechos, pero debemos reconocer que Lucas escribi\u00f3 algunos a\u00f1os despu\u00e9s de los hechos que describe, y que debe haber experimentado una inevitable tendencia a adoptar la terminolog\u00eda con la cual estaban familiarizados sus lectores. Podemos compararlo con la forma en que se tiende a describir a una figura p\u00fablica conocida sobre la base de su \u00faltimo t\u00edtulo, aun cuando se est\u00e9 considerando su carrera anterior. No obstante, tomando las debidas precauciones podemos lograr alguna medida de \u00e9xito en la tarea de trazar la evoluci\u00f3n temprana de los t\u00edtulos empleados para describir a Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Algunos eruditos han postulado, con considerable audacia, una serie de etapas en el pensamiento cristol\u00f3gico de la iglesia primitiva sobre la base de la suposici\u00f3n de que a una comprensi\u00f3n original de Jes\u00fas en t\u00e9rminos puramente jud\u00edos sucedi\u00f3 una comprensi\u00f3n crecientemente influida por modos de pensar helen\u00edsticos que adopt\u00f3 la iglesia, primeramente a trav\u00e9s del juda\u00edsmo de la di\u00e1spora, y luego m\u00e1s directamente a trav\u00e9s del mundo gentil (F. Hahn; R. H. Fuller). Si bien es cierto que algo de esto hubo en <i>l\u00edneas generales<\/i>, no podemos utilizar esta hip\u00f3tesis para determinar etapas de desarrollo, en forma precisa, ya que resulta evidente que la iglesia se vio afectada por toda clase de influencias desde sus primeros d\u00edas, y que, adem\u00e1s, estamos ante el pensamiento cristol\u00f3gico de una multitud de iglesias semiindependientes entre s\u00ed. No es posible detectar ninguna l\u00ednea simple de evoluci\u00f3n en los complejos procesos conceptuales de los primeros veinte a\u00f1os, aproximadamente, de la iglesia cristiana. Lo que podemos decir es que este per\u00edodo fue testigo de un pensamiento creador sin paralelos en el desarrollo de la cristolog\u00eda (I. H. Marshal, <etiqueta id=\"#_ftn279\" name=\"_ftnref279\" title=\"\"><i>NTS <\/i><\/etiqueta>19, 1972\u20133, pp. 271\u2013287).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A veces se sugiere que el inter\u00e9s de la iglesia primitiva en Jes\u00fas fue puramente funcional y no ontol\u00f3gico (O. Cullmann). Se ocup\u00f3 m\u00e1s bien de lo que Jes\u00fas hizo antes que de averiguar qui\u00e9n era, y no se plante\u00f3 interrogantes metaf\u00edsicos en cuanto a su posici\u00f3n. Pero oponer las alternativas en forma tan radical probablemente equivalga a separar lo que originalmente estaba unido; no es t\u00e1n f\u00e1cil separar la funci\u00f3n de la posici\u00f3n. Sin duda la iglesia primitiva mostr\u00f3 inter\u00e9s en lo que hab\u00eda logrado Jes\u00fas, pero la naturaleza misma de lo que hab\u00eda logrado lleva inevitablemente, y de inmediato, a la cuesti\u00f3n de su relaci\u00f3n con Dios, y esto se refleja en los t\u00edtulos empleados para describirlo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Durante este per\u00edodo se dej\u00f3 de usar la mayor parte de los t\u00e9rminos \u201chumanos\u201d ordinarios que se utilizaron para describir a Jes\u00fas durante su ministerio, excepto en la medida en que fueron preservados en el material narrativo que describ\u00eda sus actividades. Ya no resultaban apropiados t\u00e9rminos como <i>rab\u00ed<\/i> y <i>maestro<\/i>. Tambi\u00e9n dej\u00f3 de usarse el t\u00e9rmino <i>profeta<\/i>, que hab\u00eda representado un nivel de percepci\u00f3n popular m\u00e1s elevado en cuanto a la funci\u00f3n de Jes\u00fas; aunque todav\u00eda se le aplicaba este t\u00e9rmino (Hch. 3.22s; cf. 7.37), el mismo no aparece como t\u00edtulo espec\u00edfico de Jes\u00fas. Lo que resulta sorprendente es la desaparici\u00f3n pr\u00e1cticamente total de <i>Hijo del Hombre<\/i>. S\u00f3lo encontramos la frase como t\u00edtulo en los labios de Esteban al morir (Hch. 7.56). En las dem\u00e1s partes sobrevivi\u00f3 solamente en una cita del AT (He. 2.6, en cita del Sal. 8.5) y en una descripci\u00f3n de Jes\u00fas en Ap. 1.13; 14.14 (cf. Dn. 7.13s). Pero como concepto probablemente segu\u00eda vigente. Por un lado es posible que tengamos una traducci\u00f3n de \u201cHijo del Hombre\u201d en \u201cel Hombre\u201d, expresi\u00f3n gr. m\u00e1s f\u00e1cil de entender, en uno o dos pasajes en que se coloca a Jes\u00fas (\u201cel segundo hombre\u201d) en contraposici\u00f3n a Ad\u00e1n, el primer hombre (Ro. 5.15; 1 Co. 15.21, 47; cf. 1 Ti. 2.5). Por otro lado, los evangelios han preservado el uso de la expresi\u00f3n en labios de Jes\u00fas. Como ya hemos observado, hay eruditos que afirman que su uso tuvo su origen en la iglesia primitiva, o que por lo menos la mayor parte de los casos en que se la us\u00f3 se produjeron en la iglesia primitiva sobre la base de un reducido n\u00famero de dichos reales de Jes\u00fas. Si bien estas sugerencias son muy poco probables, no podemos excluir la posibilidad de que se deba a la iglesia primitiva la inclusi\u00f3n del t\u00edtulo en algunos de los dichos, lo que es muy probable en el caso de Juan, evangelio en el que la ense\u00f1anza de Jes\u00fas nos ha llegado de tal forma que es imposible distinguir las verdaderas palabras de Jes\u00fas de lo que es comentario interpretativo del evangelista. Pero es importante que la expresi\u00f3n m\u00e1s plena de Juan sobre la significaci\u00f3n impl\u00edcita del t\u00edtulo aparezca como parte del contenido de uno de los evangelios, y como ense\u00f1anza adjudicada a Jes\u00fas mismo y que, en \u00faltima instancia, tiene su base en sus propias palabras (v\u00e9ase <b>IV<\/b>, inf.). No hay indicaci\u00f3n de que la iglesia primitiva haya usado el t\u00edtulo independientemente. Es evidente que se lo entendi\u00f3 como un t\u00e9rmino que resultaba apropiado s\u00f3lo en los labios de Jes\u00fas como designaci\u00f3n de s\u00ed mismo, con la \u00fanica excepci\u00f3n de Hch. 7.56. Nunca se us\u00f3 como t\u00edtulo en declaraciones confesionales (con la posible excepci\u00f3n de Jn. 9.35).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Aunque en los evangelios no aparece el t\u00edtulo de <i>Siervo<\/i>, vimos que los temas relacionados con el mismo estaban presente en la descripci\u00f3n de la obra de Jes\u00fas como servicio para \u201clos muchos\u201d. Este mismo tema vuelve a aparecer en el pensamiento de la iglesia primitiva. Es m\u00e1s evidente en 1 P. 2.21\u201325, donde se describe la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas en lenguaje tomado de Is. 53; no aparece en forma tan clara en cierto n\u00famero de f\u00f3rmulas tradicionales de Pablo que expresan la significaci\u00f3n de la muerte de Jes\u00fas (Ro. 4.25; 8.34; 1 Co. 11.23\u201325; 15.3\u20135; Fil. 2.6\u201311; 1 Ti. 2.6; J. Jeremias, <i>TDNT <\/i>5, 705\u2013712). El t\u00edtulo en s\u00ed (<i>pais<\/i>) aparece en Hch. 3.13, 26; 4.27, 30, pasajes en los que se declara que Jes\u00fas es el Siervo de Dios que fue entregado a la muerte por los jud\u00edos, y que posteriormente fue resucitado y glorificado por Dios como fuente de bendici\u00f3n para su pueblo. Si aqu\u00ed se designa a Jes\u00fas por medio de un t\u00edtulo que tambi\u00e9n se aplic\u00f3 a David (Hch. 4.25, <i>pais<\/i>) y a los profetas (Ap. 11.18; 22.9, <i>doulos<\/i>), aqu\u00ed es por sobre todo el pensamiento de Is. 42.1\u20134; 52.13s el que influy\u00f3 en la iglesia primitiva. Aunque este t\u00edtulo no vuelve a aparecer hasta la \u00e9poca de los Padres apost\u00f3licos, por lo que se ha sospechado que es designaci\u00f3n de Lucas para Jes\u00fas, y no una designaci\u00f3n primitiva, es m\u00e1s probable que se lo haya usado en la iglesia palestina y que luego haya ca\u00eddo en desuso debido a la ambig\u00fcedad del t\u00e9rmino <i>pais<\/i> (que puede significar \u201chijo\u201d o \u201csirviente) y a su connotaci\u00f3n subordinacionista en la forma <i>doulos<\/i> (\u2018esclavo\u2019).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Seg\u00fan el discurso del d\u00eda de Pentecost\u00e9s que se atribuye a Pedro la significaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n radicaba en que Dios hizo Se\u00f1or y <i>Cristo <\/i>al Jes\u00fas que los jud\u00edos hab\u00edan crucificado (Hch. 2.36). Este texto ofrece la clave en lo tocante a la formaci\u00f3n de los t\u00edtulos cristol\u00f3gicos. La resurrecci\u00f3n es el acontecimiento decisivo que llev\u00f3 a los seguidores de Jes\u00fas a hacer una estimaci\u00f3n nueva de su persona, la que les fue confirmada por el don del Esp\u00edritu proveniente del Jes\u00fas exaltado (Hch. 2.33). Dios hab\u00eda vindicado la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas de ser, en alg\u00fan sentido, una figura \u201cmesi\u00e1nica\u201d al haberlo resucitado de entre los muertos, con lo que corrobor\u00f3 la validez de dichas afirmaciones. El que hab\u00eda muerto bajo el letrero sarc\u00e1stico que hab\u00eda hecho colocar Pilato, \u201cRey de los jud\u00edos, ahora resultaba ser rey en un sentido m\u00e1s profundo. Aparentemente el t\u00edtulo de \u201cRey\u201d no se us\u00f3 mucho. Es verdad que el rey reemplaz\u00f3 al \u201creino\u201d en la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, pero es probable que el t\u00e9rmino resultara pol\u00edticamente peligroso (Hch. 17.7), por lo que se restringi\u00f3 su uso (Ap. 17.14; 19.16); n\u00f3tese, sin embargo, que se utilizaba frecuentemente el t\u00edtulo de \u201cSe\u00f1or\u201d, que era igualmente peligroso desde el punto de vista pol\u00edtico. Se reemplaz\u00f3 el t\u00e9rmino \u201cMes\u00edas\u201d, sin significado alguno fuera de los c\u00edrculos hebreoparlantes, no tanto por \u201cRey\u201d sino por \u201cCristo\u201d. De esta manera el t\u00edtulo tendi\u00f3 a perder su significado original de \u201dungido\u201d (v\u00e9ase, sin embargo, 2 Co. 1.21) y a adquirir m\u00e1s bien el sentido de \u201cSalvador\u201d. Se emple\u00f3 particularmente en declaraciones relativas a la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (Ro. 5.6, 8; 6.3\u20139; 8.34; 14.9; 1 Co. 15.3\u20135; 1 P. 3.18; W. Kramer, <i>Christ, Lord Son of God,<\/i> 1966). Jes\u00fas era el Cristo en el sentido de que era el que hab\u00eda muerto y resucitado. Aunque \u201cCristo\u201d tendi\u00f3 a convertirse cada vez m\u00e1s en el nombre de Jes\u00fas, en lugar de ser su t\u00edtulo, sigui\u00f3 proporcionando un sentido de dignidad, de modo que casi nunca se lo utiliz\u00f3 con el t\u00edtulo \u201cSe\u00f1or\u201d solo (e. d. en la combinaci\u00f3n \u201cCristo el Se\u00f1or\u201d; Ro. 16.18; Col. 3.24) sino m\u00e1s bien en la forma \u201cSe\u00f1or Jesucristo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En Hch. 3.20s se representa a Jes\u00fas como el que ha sido destinado a aparecer como el Cristo al final de los tiempos. Sobre la base de esto se afirma (especialmente F. Hahn) que la cristolog\u00eda de la iglesia primitiva se relacionaba con la futura venida de Jes\u00fas, y que los diversos t\u00edtulos de Hijo del Hombre, Cristo, y Se\u00f1or se usaron originalmente para indicar la funci\u00f3n que tendr\u00eda al final de los tiempos, y que s\u00f3lo posteriormente (aunque siempre dentro de este per\u00edodo preliterario) se lleg\u00f3 a comprender que el que vendr\u00eda como Cristo y Se\u00f1or al final <i>ya <\/i>era Cristo y Se\u00f1or en virtud de su resurrecci\u00f3n y exaltaci\u00f3n (y que la resurrecci\u00f3n y la exaltaci\u00f3n confirmaban una posici\u00f3n que ya era suya). Esta teor\u00eda carece de comprobaci\u00f3n. Hch. 3.20s s\u00f3lo puede significar que el que hab\u00eda sido ordenado como el Cristo volver\u00e1 al final de los tiempos. Jes\u00fas no es el Mes\u00edas designado para una funci\u00f3n futura sino que <i>ya<\/i> es el Mes\u00edas. Sin duda alguna fue solamente debido a la resurrecci\u00f3n, y lo que ella significaba con respecto a la persona de Jes\u00fas, que la iglesia primitiva pod\u00eda esperar con confianza el momento futuro de su parus\u00eda como Hijo del Hombre. En consecuencia, fue la muerte y resurrecci\u00f3n lo que determin\u00f3 el significado del t\u00e9rmino Cristo; el mensaje cristiano, seg\u00fan el punto de vista de Pablo, estaba exclusivamente orientado hacia \u201cel Cristo crucificado\u201d (1 Co. 1.23; 2.5).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El otro t\u00edtulo que figura en Hch. 2.36 es Se\u00f1or. Por medio de la resurrecci\u00f3n Dios hab\u00eda demostrado que Jes\u00fas era efectivamente el Se\u00f1or, y por ello la iglesia primitiva le aplic\u00f3 las palabras del Sal. 110.1: \u201cJehov\u00e1 dijo a mi Se\u00f1or: Si\u00e9ntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies\u201d (Hch. 2.34s). Jes\u00fas mismo ya hab\u00eda empleado este texto cuando ensen\u00f3 que el Mes\u00edas era el Se\u00f1or de David (Mr. 12.36), como tambi\u00e9n en su respuesta al sumo sacerdote durante ante el tribunal (Mr. 14.62). Si ahora Jes\u00fas era Se\u00f1or, la consecuencia l\u00f3gica era que a la iglesia primitiva le correspondiera la tarea de hacer que los hombres reconocieran su posici\u00f3n. Los nuevos convertidos se hac\u00edan miembros de la iglesia al reconocer a Jes\u00fas como Se\u00f1or: \u201c\u2026 si confesares con tu boca que Jes\u00fas es el Se\u00f1or, y creyeres en tu coraz\u00f3n que Dios le levant\u00f3 de los muertos, ser\u00e1s salvo\u201d (Ro. 10.9; cf. 1 Co. 12.3). Vemos la importancia que reviste esta confesi\u00f3n en Fil. 2.11, pasaje en el que la culminaci\u00f3n de los prop\u00f3sitos de Dios es que toda la creaci\u00f3n reconozca a Jesucristo como Se\u00f1or. Bien puede haber una nota pol\u00e9mica en esta declaraci\u00f3n, ya que ella contrasta a Jes\u00fas con otros \u201cse\u00f1ores\u201d reconocidos por sus respectivos devotos en el mundo helen\u00edstico. Por cierto que los jud\u00edos reconoc\u00edan a un solo Dios y Se\u00f1or, pero los paganos adoraban \u201cmuchos dioses y muchos se\u00f1ores\u201d, mientras que los cristianos, por su parte, reconoc\u00edan \u201cs\u00f3lo \u2026 un Dios, el Padre \u2026; y un Se\u00f1or Jesucristo\u201d (1 Co. 8.6). Tambi\u00e9n los s\u00fabditos romanos aclamaban al emperador como se\u00f1or (<i>dominus<\/i>), y los sucesivos emperadores demandaron una lealtad cada vez m\u00e1s absoluta; esto condujo a graves conflictos de conciencia para los cristianos en \u00e9pocas posteriores.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Un importante elemento para la comprobaci\u00f3n del uso cristiano primitivo del t\u00edtulo para Jes\u00fas es la preservaci\u00f3n de la frase arm. en 1 Co. 16.22: *\u201cMaranata\u201d. Esta es una combinaci\u00f3n de dos palabras que significa \u201cnuestro Se\u00f1or, ven\u201d, o \u201cnuestro Se\u00f1or ha venido\/vendr\u00e1\u201d. Los entendidos no se ponen de acuerdo en cuanto a si se trataba originalmente de una oraci\u00f3n para que se produjese la parus\u00eda de Jes\u00fas como Se\u00f1or (cf. Ap. 22.20) o de una promesa en el sentido de que su venida estaba pr\u00f3xima (cf. Fil. 4.5). El hecho de haberse preservado la frase en arm. en una iglesia grecoparlante indica que originalmente se utilizaba en una iglesia en la que se hablaba el arameo, e. d. que lo m\u00e1s probable es que se haya originado en los primeros d\u00edas de la iglesia en Palestina. Elementos recientemente descubiertos en Qumr\u00e1n han ayudado a confirmar la posibilidad de que lo antedicho haya ocurrido, efectivamente, en un ambiente de habla aramea (J. A. Fitzmyer, <i>NTS <\/i>20, 1973\u201374, pp. 386\u2013391).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La \u00faltima expresi\u00f3n que consideraremos en esta secci\u00f3n es <i>Hijo de Dios<\/i>. Es muy probable que deba reconocerse en ella una relaci\u00f3n especial con la predicaci\u00f3n de Pablo; es significativo que Hch. 9.20 relacione el t\u00edtulo con su predicaci\u00f3n, y que solamente una vez aparezca en otras partes de Hechos, a saber en una cita de Sal. 2.7 en el serm\u00f3n de Pablo en Antioqu\u00eda de Pisidia (Hch. 13.33). All\u00ed Pablo aplica la promesa \u201cmi hijo eres t\u00fa, yo te he engendrado hoy a la resurrecci\u00f3n, que se considera como el comienzo de la nueva vida de Jes\u00fas. Sin embargo, el pensamiento no es que Jes\u00fas se convirtiese en Hijo de Dios por haber sido resucitado de entre los muertos, sino que <i>por ser <\/i>su Hijo, Dios lo levant\u00f3 de entre los muertos (cf. Sabidur\u00eda 2.18). El mismo pensamiento reaparece en Ro. 1.3s, que generalmente se considera como una f\u00f3rmula prepaulina. Se dice all\u00ed que Jes\u00fas fue declarado Hijo de Dios con poder por su resurrecci\u00f3n de entre los muertos. En 1 Ts. 1.9s nuevamente se relaciona su condici\u00f3n de Hijo con la resurrecci\u00f3n, lo que sirve de base a la esperanza de su parus\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Parecer\u00eda que dos elementos tienen relaci\u00f3n con el t\u00edtulo \u201cHijo\u201d en este per\u00edodo primitivo. Uno es el concepto de la preexistencia del Hijo; una cantidad de textos hablan de que Dios envi\u00f3 a su Hijo (Jn. 3.17; Ro. 8.3; G\u00e1. 4.4s; 1 Jn. 4.9s, 14), y claramente presuponen que el Hijo vino al mundo desde el seno del Padre. Esta l\u00ednea de pensamiento se expresa muy expl\u00edcitamente, sin que se llegue a usar el t\u00e9rmino \u201cHijo\u201d, en el himno prepaulino de Fil. 2.6\u201311 (R. P. Martin, <i>Carmen Christi<\/i>, 1967). Aqu\u00ed se presenta a Jes\u00fas como figura divina, que existe a imagen de Dios y es igual a Dios, que cambi\u00f3 su modo celestial de existencia por un modo humano y terrenal en humildad. Aunque el himno habla de que \u201cse despoj\u00f3\u201d, de modo que cambi\u00f3 la forma de Dios por la de un esclavo, el hecho de haber considerado Pablo a Jes\u00fas como el Hijo de Dios durante su vida y su muerte indica que no interpret\u00f3 que el himno dijese que abandon\u00f3 su naturaleza divina para encarnarse. M\u00e1s bien \u201cse despoj\u00f3 a s\u00ed mismo al tomar forma de siervo \u2026; y esto necesariamente comprend\u00eda el eclipsamiento de su gloria como la imagen divina a fin de que pudiera venir, en carne humana, como la imagen de Dios encarnado\u201d (R. P. Martin, pp. 194).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El otro elemento relacionado con el t\u00edtulo de Hijo es que Dios lo entreg\u00f3 para que sufriera y muriera (Ro. 4.25; 8.32; G\u00e1. 2.20; cf. Jn. 3.16). Puede haber una relaci\u00f3n aqu\u00ed con el ejemplo veterotestamentario de Abraham, que se dispuso a entregar a su hijo Isaac para demostrar su fe y obediencia (Gn. 22.12, 16). Dios tampoco escatim\u00f3 a su \u00fanico Hijo, sino que lo entreg\u00f3 libremente para que nos limpiara de todo pecado. La grandeza del sacrificio divino se manifiesta aun m\u00e1s con el uso del t\u00edtulo de \u201cHijo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No se ha podido establecer con certidumbre en qu\u00e9 momento comenz\u00f3 a ejercer influencia en el pensamiento cristol\u00f3gico de la iglesia la tradici\u00f3n del nacimiento virginal de Jes\u00fas. Lo que indican ambos relatos del nacimiento es que las circunstancias del nacimiento de Jes\u00fas se mantuvieron acalladas (cf. Mt. 1.19; Lc. 2.19, 51), y muy pocas indicaciones tenemos de que la tradici\u00f3n haya influido en la iglesia antes de que le dieran expresi\u00f3n los evangelios. En ambos relatos se presenta a Jes\u00fas como el Hijo de Dios (Mt. 2.15; Lc. 1.32, 35), cuyo nacimiento de Mar\u00eda se debe a la influencia del Esp\u00edritu Santo; es su condici\u00f3n de Hijo de Dios lo que lo califica para la funci\u00f3n y tarea del Mes\u00edas (Lc. 1.32s). Adem\u00e1s, al ser Hijo de Dios puede ser designado <i>Emanuel<\/i>, \u201cDios con nosotros\u201d; su presencia en la tierra equivale a la presencia de Dios mismo. Ninguno de los relatos se ocupa de la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la concepci\u00f3n de Jes\u00fas por el Esp\u00edritu y su identidad con el Hijo preexistente de Dios, sino que se limitan a expresar la manera en que el hijo de Mar\u00eda pod\u00eda nacer como Hijo de Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Uso paulino de los t\u00edtulos cristol\u00f3gicos<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En la secci\u00f3n anterior vimos que ya antes de haberse escrito las cartas de Pablo se hab\u00edan producido las etapas esenciales en la formaci\u00f3n del vocabulario cristol\u00f3gico de la iglesia. Pablo emplea un vocabulario ya existente, y supone que sus lectores cristianos est\u00e1n en general familiarizados con los t\u00e9rminos que utiliza. En consecuencia, poco podemos decir acerca del uso de los t\u00edtulos que sea distintivo de Pablo. Esto bien puede deberse a que \u00e9l mismo estuvo \u00edntimamente relacionado con la formaci\u00f3n de la teolog\u00eda de la iglesia primitiva, y que ya hab\u00eda hecho su propia contribuci\u00f3n al conjunto de t\u00e9rminos relacionados con el pensamiento cristol\u00f3gico antes de escribir sus ep\u00edstolas. Por lo tanto, en consciente oposici\u00f3n al punto de vista adoptado por R. Bultmann (<i>Theology of the New Testament<\/i>, 1, 1952, <etiqueta id=\"#_ftn280\" name=\"_ftnref280\" title=\"\">cap(s). 3), L. Goppelt correctamente se niega a discutir \u201cel kerigma de la iglesia helen\u00edstica aparte de Pablo\u201d debido a que ello sencillamente lleva a \u201cabst<\/etiqueta>racciones no hist\u00f3ricas\u201d; aunque reconoce que hubo muchas corrientes de pensamiento en la iglesia primitiva, prefiere analizar la teolog\u00eda de Pablo a la luz de las tradiciones que recibi\u00f3 y de las situaciones en que se desenvolvi\u00f3 (<i>Theologie des Neuen Testaments<\/i>, 2, 1976, pp. 360s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Dos t\u00edtulos que podr\u00edamos haber esperado encontrar en las ep\u00edstolas de Pablo est\u00e1n notoriamente ausentes o rara vez aparecen. Pablo nunca emplea Siervo con respecto a Jes\u00fas, y utiliza los temas relacionados con el t\u00edtulo s\u00f3lo cuando alude a materiales tradicionales. Sin embargo, se considera a s\u00ed mismo y a sus compa\u00f1eros como esclavos de Dios (<\/span><span style=''>doulos<\/span><span lang=ES style=''>), y una sola vez puede hablar de Jes\u00fas como <i>ministro<\/i> (<\/span><span style=' '>diakonos<\/span><span lang=ES style=' '>; Ro. 15.8; cf. <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '>) para la circuncisi\u00f3n (e. d. para los jud\u00edos). Tambi\u00e9n considera que el papel de Siervo se cumple en el testimonio misionero de la iglesia (Ro. 10.16; 15.21; cf. Hch. 13.47).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pablo raramente utiliza el nombre <i>Jes\u00fas<\/i>, por s\u00ed solo (alrededor de 16 veces), aunque por cierto es com\u00fan en combinaciones. La mitad de ellas aparece en 2 Co. 2.10\u201314 y 1 Ts. 4.14, pasajes en los que Pablo considera la manera en que se repiten la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas en la vida de los creyentes. Por lo dem\u00e1s emplea principalmente el nombre \u201cJes\u00fas\u201d cuando analiza los otros t\u00edtulos que se deben proclamar en relaci\u00f3n con la persona que lo ostentaba (1 Co. 12.3; cf. 2 Co. 11.4; Fil. 2.10).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Para Pablo, <i>Cristo<\/i> se ha convertido en la principal designaci\u00f3n para referirse a Jes\u00fas. Su mensaje era el \u201cevangelio de Cristo\u201d (p. ej. G\u00e1. 1.7), y un estudio de las ocasiones en que aparece \u201cCristo\u201d proporciona una teolog\u00eda paulina en miniatura (v\u00e9ase el excelente tratamiento de W. Grundmann, <i>TDNT<\/i> 9, pp. 543\u2013551). Aplica los usos tradicionales del t\u00edtulo especialmente en lo que se refiere a la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, pero tambi\u00e9n lo utiliza en muchas otras formas. El elemento distintivamente paulino aparece en el uso de la frase \u201cen Cristo\u201d, por la que se lo describe como la circunstancia determinante que condiciona la vida del creyente (J. K. S. Reid,<i> Our Life in Christ<\/i>, 1963, cap(s). 1). Esto significa que la frase no se refiere tanto a una uni\u00f3n m\u00edstica con una figura celestial, sino m\u00e1s bien a los hechos hist\u00f3ricos de la crucifixi\u00f3n y la resurrecci\u00f3n que condicionan nuestra existencia. Es por ello que la justificaci\u00f3n se produce \u201cen Cristo\u201d (G\u00e1. 2.17); cada cristiano es \u201cun hombre en Cristo\u201d (2 Co. 12.2), y las iglesias lo son \u201cen Cristo\u201d (G\u00e1. 1.22, gr.); el testimonio cristiano se lleva a cabo \u201cen Cristo\u201d (1 Co. 4.15; Fil. 1.13, gr.; 2 Co. 2.17). En todo momento la vida cristiana est\u00e1 determinada por la nueva situaci\u00f3n que produce el hecho de Cristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pablo utiliza frecuentemente la combinaci\u00f3n \u201cJesucristo\u201d como t\u00edtulo. A veces los componentes aparecen en orden inverso, \u201cCristo Jes\u00fas\u201d, pero no se ha descubierto una explicaci\u00f3n satisfactoria para la variaci\u00f3n del orden de las palabras; razones gramaticales pueden haber contribuido a esta variaci\u00f3n, aunque tambi\u00e9n se ha sugerido que, al colocar primero uno u otro, Pablo quer\u00eda destacar al Jes\u00fas humano o al Cristo celestial y preexistente. De todos modos, parecer\u00eda que no hay ninguna diferencia en el uso del t\u00edtulo compuesto y \u201cCristo\u201d solo, excepto en que se consideraba que el t\u00edtulo compuesto era m\u00e1s enf\u00e1tico y majestuoso.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El uso de <i>Se\u00f1or<\/i> por Pablo es esencialmente el mismo que el de la iglesia prepaulina. No hay ninguna necesidad de invocar aqu\u00ed, en forma especial, la influencia de cultos paganos para explicar las caracter\u00edsticas distintivas del uso paulino. En forma creciente se ha demostrado que esta tesis\u2014junto con la afirmaci\u00f3n de que buena parte de la teolog\u00eda de Pablo se deriv\u00f3 de la transferencia de ideas originalmente paganas al cristianismo\u2014es innecesaria e insostenible (O. Cullmann, op. cit., cap(s). 7). Por cierto que los cristianos que ya hab\u00edan reconocido a Jes\u00fas como Se\u00f1or tuvieron que definir m\u00e1s exactamente lo que quer\u00edan decir con este t\u00edtulo en contraste con la adoraci\u00f3n pagana de otros se\u00f1ores (1 Co. 8.6), pero esto no es igual que decir que el uso cristiano se deriv\u00f3 del pagano.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Dado que la confesi\u00f3n de Jes\u00fas como Se\u00f1or era la marca del cristiano, y desde el momento en que para los cristianos no hab\u00eda otro Se\u00f1or, resultaba natural que Pablo hablara simplemente del \u201cSe\u00f1or\u201d cuando quer\u00eda referirse a Jes\u00fas. Es verdad que se utilizaba el mismo t\u00edtulo con referencia a Dios Padre, y que esto puede llevar a cierta ambig\u00fcedad con respecto a la persona de que se trata, e. d. Dios o Jes\u00fas (esto es lo que ocurre en Hch. principalmente; J. C. O\u2019Neill, <etiqueta id=\"#_ftn281\" name=\"_ftnref281\" title=\"\"><i>SJT<\/i><\/etiqueta> 8, 1955, pp. 155\u2013174); en general, sin embargo, Pablo emplea \u201cSe\u00f1or\u201d para Dios casi exclusivamente en citas del AT, de modo que hay poco peligro de que se produzcan confusiones.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Si el t\u00edtulo \u201cCristo\u201d hab\u00eda adquirido la connotaci\u00f3n de \u201cSalvador\u201d, el de \u201cSe\u00f1or\u201d expresa fundamentalmente la exaltada posici\u00f3n de Jes\u00fas y su dominio sobre el universo y, especialmente, los creyentes que aceptan su se\u00f1or\u00edo. Es as\u00ed que se usa especialmente cuando se expresa la responsabilidad de los cristianos de obedecer a Jes\u00fas (p. ej. Ro. 12.11; 1 Co. 4.4s). Pero Pablo tambi\u00e9n lo utiliza con bastante frecuencia para el Jes\u00fas terrenal (1 Co. 9.5), especialmente con referencia a lo que lleg\u00f3 a conocerse como \u201cla cena del Se\u00f1or\u201d (1 Co. 10.21; 11.23, 26s), y tambi\u00e9n cuando se refer\u00eda a las instrucciones dadas por el Jes\u00fas terrenal (1 Co. 7.10, 25; 9.14; etc.). No es de sorprender que se haya cambiado la f\u00f3rmula \u201cen Cristo\u201d por la de \u201cen el Se\u00f1or\u201d cuando se produce en el contexto de exhortaciones y mandamientos (Ef. 6.1; Fil. 4.2; Col. 4.17, etc.). No obstante, el uso de los dos t\u00edtulos es bastante fluido, y a veces Pablo emplea uno de ellos en lugares en que hubi\u00e9semos esperado que usara el otro.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los t\u00edtulos compuestos que incluyen el t\u00edtulo de Se\u00f1or son bastante frecuentes en Pablo, y evidentemente lo hace a fin de exaltar a la persona as\u00ed designada. La primitiva confesi\u00f3n cristiana \u201cJes\u00fas\/Jesucristo es Se\u00f1or\u201d sirve de base a \u201cel Se\u00f1or Jes\u00fas\/Jesucristo\u201d (2 Co. 4.5), y Pablo a menudo habla de <i>nuestro<\/i> Se\u00f1or, destacando as\u00ed la necesidad de una relaci\u00f3n personal con Jes\u00fas, y el cuidado y la preocupacion de Jes\u00fas por su pueblo. Encontramos esta f\u00f3rmula en las salutaciones introductorias en las cartas de Pablo, en las que se relaciona a \u201cDios nuestro Padre y el Se\u00f1or Jesucristo\u201d como la fuente conjunta de bendiciones espirituales. W. Grundmann (<i>TDNT<\/i> 9, pp. 554) sugiri\u00f3 que por detr\u00e1s de esta f\u00f3rmula esta la frase \u201cJehov\u00e1 Dios\u201d (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn282\" name=\"_ftnref282\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=' '> \u201cDios el Se\u00f1or\u201d) del AT, que el culto cristiano transform\u00f3 en \u201cDios Padre\u201d, y la frase coordinada \u201cSe\u00f1or Jesucristo\u201d para indicar que la persona que tiene a Jes\u00fas como su Se\u00f1or tambi\u00e9n tiene a Dios como Padre. Sea correcta o no esta explicaci\u00f3n, corresponde tener en cuenta dos hechos. Uno es que aqu\u00ed se coloca a Dios Padre y a Jes\u00fas a la par en forma enteramente natural y de manera tal que indica igualdad de posici\u00f3n; por cierto que siempre se mantiene cuidadosamente la subordinaci\u00f3n de Jes\u00fas al Padre (1 Co. 15.28; Fil. 2.11), pero jam\u00e1s se coloca a otro ser junto al Padre de este modo. El segundo hecho es que el uso veterotestamentario de \u201cSe\u00f1or\u201d como t\u00edtulo para Dios indudablemente influy\u00f3 en el uso cristiano. Esto resulta claro en Fil. 2.10s, que adopta el lenguaje de Is. 45.22\u201325 y aplica a Jes\u00fas lo que all\u00ed se dice de Dios. En forma similar, en Ro. 10.9, 13 se aplica a Jes\u00fas una cita de Jl. 2.32 sobre la invocaci\u00f3n del nombre del Se\u00f1or (e. d. Yahv\u00e9h). De ninguna manera es privativo de Pablo este uso (cf. Jn. 12.38; He. 1.10; 1 P. 3.14s; Jud. 24s; Ap. 17.14; 19.16). Cuando, finalmente, Pablo se refiere al \u201cd\u00eda del Se\u00f1or\u201d, sin duda se refiere aqu\u00ed, ya no a Yahv\u00e9h, sino a Jes\u00fas (1 Co. 1.8; 2 Co. 1.14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Si nos pudi\u00e9ramos guiar por las estad\u00edsticas, parecer\u00eda que <i>Hijo de Dios<\/i> (que aparece 15 veces) ten\u00eda mucha menor importancia para Pablo que <i>Se\u00f1or<\/i>, que es por lo menos diez veces m\u00e1s frecuente en sus escritos. Sin embargo, como demostr\u00f3 M. Hengel (<i>The Son of God<\/i>, 1976, cap(s). 3), Pablo utiliza este t\u00edtulo para Jes\u00fas cuando resume el contenido de su evangelio (Ro. 1.3\u20134, 9; G\u00e1 1.15s), y tiende a reservarlo para declaraciones importantes. Lo emplea, particularmente, cuando la cuesti\u00f3n de la relacion entre Dios y Jes\u00fas ocupa su pensamiento, y, como dijimos anteriormente, cuando se ocupa de las declaraciones tradicionales que se refer\u00edan a que Dios enviaba a su Hijo preexistente al mundo y lo entregaba para que muriera por nosotros. Hace resaltar especialmente el hecho de que es a trav\u00e9s de la obra del Hijo que podemos ser adoptados como de hijos de Dios (Ro. 8.29; G\u00e1. 4.4\u20136).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En relaci\u00f3n con esto Pablo emplea varias expresiones adicionales. Describe a Jes\u00fas como la *<i>imagen<\/i> del Dios invisible (Col. 1.15; cf. 2 Co. 4.4); es el *<i>primogenito<\/i> de toda la creaci\u00f3n (Ro. 8.29; Col. 1.15\u201318), y el (Hijo) <i>Amado<\/i> de Dios (Ef. 1.6). Sin embargo, estos t\u00e9rminos deben considerarse m\u00e1s como descripciones de Jes\u00fas que como t\u00edtulos. Lo mismo ocurre con otras frases o palabras que describen diferentes funciones de Jes\u00fas, p. ej. *<i>cabeza<\/i> (Ef. 1.22), y aun <i>Salvador<\/i> (Ef. 5.23; Fil. 3.20).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es discutible que Pablo haya aplicado a Jes\u00fas el t\u00edtulo de Dios. Tambi\u00e9n es discutible la interpretaci\u00f3n de Ro. 9.5 (v\u00e9ase <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><span lang=ES style=' '> y <\/span><span lang=ES style='font-size: 10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><span lang=ES style=''> <etiqueta id=\"#_ftn283\" name=\"_ftnref283\" title=\"\">mg), pero probablemente debamos entender el texto como una doxolog\u00eda al Cristo como Dios (B. M. Metzger, en B. Lindars y S. <\/etiqueta>S. Smalley (eds.), <i>Christ and Spirit in the New Testament<\/i>, 1973, pp. 95\u2013112). Igualmente ambiguo es 2 Ts. 1.12 (v\u00e9ase <\/span><etiqueta id=\"#_ftn284\" name=\"_ftnref284\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0ci<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>; <\/span><etiqueta id=\"#_ftn285\" name=\"_ftnref285\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0ba<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Cuando llegamos a las ep\u00edstolas pastorales comienza a desaparecer la rica diversidad de t\u00edtulos que caracteriza a los primeros escritos paulinos. Ya no se usa en absoluto <i>Hijo de Dios Jes\u00fas y Cristo<\/i> no se emplean independientemente (excepto en 1 Ti. 5.11) sino solamente en combinaci\u00f3n, generalmente en el orden <i>Cristo Jes\u00fas<\/i>. No obstante, se utiliza <i>Se\u00f1or<\/i> como t\u00edtulo independiente y en combinaciones. En varios casos probablemente estemos ante ejemplos de declaraciones formales destinadas al credo, expresadas en estilo dignificado y basadas en material tradicional (1 Ti. 1.15; 2.5s; 6.13; 2 Ti. 1.9s; 2.8; Tit. 2.11\u201314; 3.6). Sin duda alguna, en estos casos se da a Jes\u00fas el t\u00edtulo de Dios (Tit. 2.13), y comparte con Dios el t\u00edtulo de <i>Salvador<\/i> (2 Ti. 1.10; Tit. 1.4; 2.13; 3.6).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Los t\u00edtulos de Jes\u00fas en la literatura joanina<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los t\u00edtulos que usa Juan son similares a los de los otros evangelios. El inter\u00e9s de este evangelio se centra en las actividades de la persona humana <i>Jes\u00fas<\/i>, y la forma compuesta <i>Jesucristo <\/i>se emplea solamente un par de veces cuando el evangelista comenta la significaci\u00f3n total de Jes\u00fas desde una perspectiva posterior a la resurrecci\u00f3n (Jn. 1.17; 17.3; este \u00faltimo pasaje se pronuncia desde el punto de vista de alguien que ha \u201cacabado la obra\u201d que el Padre le encomend\u00f3). Aunque frecuentemente se emplea el t\u00e9rmino <i>Se\u00f1or <\/i>en vocativo para dirigirse a Jes\u00fas, poco se lo emplea en la parte narrariva para hacer referencia a \u00e9l (solamente en Jn. 4.1; 6.23; 11.2) hasta despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, hecho que establece la nueva posici\u00f3n de Jes\u00fas. No obstante, es significativo que Jes\u00fas mismo haya descrito su posici\u00f3n como la del \u201cMaestro\u201d y \u201cSe\u00f1or\u201d (Jn. 13.13s, 16; 15.15, 20) que puede dar \u00f3rdenes a sus esclavos, aunque considera a sus disc\u00edpulos m\u00e1s como amigos que como esclavos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una de las cuestiones claves en Juan consiste en determinar si Jes\u00fas es el <i>Mes\u00edas <\/i>de las esperanzas tanto de jud\u00edos como de samaritanos; el prop\u00f3sito del evangelio es trasmitir la creencia de que efectivamente as\u00ed es (Jn. 20.31). A pesar de su poco uso en los otros evangelios, Juan confiesa a Jes\u00fas como el Mes\u00edas (Jn. 1.41; 4.29; 11.27), pero es interesante notar que nunca aparece la palabra en labios de Jes\u00fas mismo. Otras descripciones de Jes\u00fas en Juan, que pr\u00e1cticamente equivalen a t\u00edtulos, incluyen <i>el que viene<\/i> (Jn. 11.27; 12.13; cf. Mt. 11.3); el <i>Santo de Dios<\/i> (Jn. 6.69; cf. Mr. 1.24), el <i>Salvador<\/i> (Jn. 4.42), el <i>Cordero de Dios<\/i> (Jn. 1.29, 36), el <i>Profeta<\/i>. (Jn. 6.14; 7.40), y el <i>Rey de Israel<\/i> (Jn. 1.49; 12.13; 18.33\u201338; 19.3, 14\u201322). Varios de estos t\u00edtulos aparecen tambi\u00e9n en los evangelios sin\u00f3pticos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La designaci\u00f3n caracter\u00edstica que Jes\u00fas usa para s\u00ed mismo, <i>Hijo del Hombre<\/i>, tambi\u00e9n figura prominentemente en Juan; pero el elemento nuevo aqu\u00ed es que se pone el acento en el origen celestial del Hijo del Hombre, en su descenso a este mundo, su glorificaci\u00f3n en la cruz y su significaci\u00f3n como el dador de la vida (Jn. 3.13; 5.27; 6.27, 53, 62; 12.23, 34; 13.31), cosa que no se hace en los evangelios sin\u00f3pticos. Si bien es innecesario suponer que influencias for\u00e1neas contribuyeron al uso de este t\u00edtulo en Juan, el lenguaje empleado es lo suficientemente diferente del de los evangelios sin\u00f3pticos como para sugerir que, aunque los dichos de Juan se basan finalmente en las ense\u00f1anzas reales de Jes\u00fas, hasta cierto punto han sido redactados de nuevo por el evangelista, o por quienes escribieron los documentos en que se bas\u00f3 (S. S. Smalley, <i>NTS <\/i>15, 1968\u201369, pp. 278\u2013301).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El t\u00edtulo m\u00e1s importante para Jes\u00fas en Juan indudablemente es <i>Hijo de Dios<\/i>. Indica la estrecha relaci\u00f3n entre el Padre y su Hijo \u00fanico y preexistente (Jn. 3.16\u201318), relaci\u00f3n de mutuo amor (Jn. 3.35; 5.20), que est\u00e1 expresada por la manera en que el Hijo obedece al Padre (Jn. 5.19) y en que se le conf\u00edan las funciones de juez y dador de vida (Jn. 5.17\u201330). La relaci\u00f3n filial \u00fanica de Jes\u00fas con el Padre que encontramos en los evangelios sin\u00f3pticos est\u00e1 expresada aqu\u00ed de la manera m\u00e1s clara (Jn. 11.41; 12.27s; 17.1). Las mismas ideas se trasmiten, esencialmente, en el t\u00edtulo <i>*Logos<\/i> (o <i>Verbo Palabra<\/i>) que figura en el pr\u00f3logo del evangelio. Tan estrechamente se identifica al Logos con Dios que no es sorprendente que Jes\u00fas reciba el t\u00edtulo de Dios, como se ve claramente en la confesi\u00f3n de Tom\u00e1s en Jn. 20.28, pasaje en el que la aparici\u00f3n del Jes\u00fas resucitado lleva al ap\u00f3stol a reconocer su condici\u00f3n divina; pero tambi\u00e9n es probable que se describa a Jes\u00fas como \u201cel unig\u00e9nito Hijo, que es Dios y vive en \u00edntima comuni\u00f3n con el Padre\u201d (<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><span lang=ES style=' '>) en Jn. 1.18 (el texto, empero, es incierto).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Finalmente, se debe notar que hay varios dichos con \u201cyo soy\u201d en Juan que aplican descripciones como la del \u201cbuen pastor\u201d y la \u201cvid verdadera\u201d a Jes\u00fas. A veces simplemente tenemos las palabras \u201cyo soy\u201d (Jn. 4.26; 6.20; 8.24, 28, 58; 13.19). Como estas palabras se hacen eco de la afirmaci\u00f3n de Yahv\u00e9h que encontramos en Is. 43.10; 48.12, es posible que debamos verlas como una velada indicaci\u00f3n de la deidad de Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El uso de t\u00edtulos en las ep\u00edstolas de Juan es similar al del evangelio, aunque naturalmente hay una diferencia entre la manera de describir al Jes\u00fas terrenal en un evangelio y al Se\u00f1or resucitado en una ep\u00edstola. Es un hecho curioso, pero sin duda carente de importancia, el que 3 Jn. sea el \u00fanico libro del NT en que nunca se nombra a Jes\u00fas. En 1 Jn. <i>Jes\u00fas <\/i>es a menudo objeto de declaraciones en que se expresa su significaci\u00f3n como Cristo o Hijo de Dios (1 Jn. 2.22; 4.15; 5.1, 5). Si bien la cuesti\u00f3n que aqu\u00ed se presenta puede ser simplemente la de determinar si indudablemente Jes\u00fas era el Mes\u00edas que esperaban los jud\u00edos, los entendidos generalmente concuerdan en que la cuesti\u00f3n era m\u00e1s bien si hab\u00eda habido una encarnaci\u00f3n verdadera y duradera de Dios en Jes\u00fas. Aparentemente los que se opon\u00edan a Juan hab\u00edan negado una uni\u00f3n verdadera y duradera entre el Mes\u00edas, o Hijo de Dios, y Jes\u00fas (1 Jn. 4.2; 2 Jn. 7), y Juan tuvo que insistir en que <i>Jesucristo <\/i>hab\u00eda venido verdaderamente tanto en agua como en sangre, e. d. en su bautismo y su muerte. En consecuencia, utiliza el t\u00edtulo completo \u201csu Hijo Jesucristo\u201d (1 Jn. 1.3; 3.23; 5.20) para indicar el objeto de la creencia de los cristianos. Solamente el Hijo de Dios puede ser el <i>Salvador<\/i> del mundo (1 Jn. 4.14). El t\u00e9rmino <i>Se\u00f1or<\/i> no figura en las ep\u00edstolas de Juan.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En Ap. <i>Jes\u00fas<\/i> figura prominentemente como designaci\u00f3n, al igual que en Hebreos. El t\u00edtulo m\u00e1s completo de <i>Jesucristo <\/i>se emplea solamente como designaci\u00f3n solemne en la introducci\u00f3n del libro (Ap. 1.1s, 5), pero hay cuatro referencias a (o al) <i>Cristo <\/i>o a <i>su<\/i> Cristo (Ap. 20.4, 6; 11.15; 12.10) que demuestran que el pensamiento del Mes\u00edas como el agente de Dios en el establecimiento de su gobierno era algo muy vivo en Juan. Vemos posteriormente esta idea en la forma de usar los t\u00edtulos divinos de <i>Rey<\/i> y <i>Se\u00f1or<\/i> tanto para Dios como para Jes\u00fas (Ap. 15.3; 17.14; 19.16). Pero indudablemente el t\u00edtulo m\u00e1s distintivo para Jes\u00fas en Ap. es el de *<i>Cordero<\/i>, que se emplea 28 veces aqu\u00ed, y que no vuelve a aparecer en ninguna otra parte (la voz gr. utilizada en Jn. 1.29, 36; Hch. 8.32; 1 P. 1.19 es diferente). El Cordero combina las parad\u00f3jicas caracter\u00edsticas de haber sido muerto o sacrificado (Ap. 5.6), y al mismo tiempo ser el Se\u00f1or digno de adoraci\u00f3n (Ap. 5.8). Descarga su ira contra el mal (Ap. 6.16) y dirige al pueblo de Dios en la batalla (Ap. 17.14); y, sin embargo, es su sangre la que act\u00faa como sacrificio por el pecado (Ap. 7.14), y por medio de ella sale victorioso su martirizado pueblo (Ap. 12.11).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>V. Los t\u00edtulos de Jes\u00fas en el resto del Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>De los otros libros del NT, posiblemente Hebreos sea el m\u00e1s distintivo en el uso de t\u00edtulos. As\u00ed, vuelve al uso del simple Jes\u00fas para designar al que sufri\u00f3 humillaci\u00f3n y muerte, y que no obstante fue exaltado por Dios (He. 2.9; 13.12). Tambi\u00e9n lo llama simplemente <i>Se\u00f1or <\/i>(He. 2.3; 7.14) o <i>Cristo <\/i>(He. 3.6, 14, etc.). Pero aunque indudablemente el autor sabe que Cristo significa \u201cungido\u201d (He. 1.9), lo usa m\u00e1s como nombre que tiene que ser explicado por medio de otros t\u00edtulos. Describe a Jes\u00fas como <i>pionero <\/i>( <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><span lang=ES style=' '>) de la salvaci\u00f3n y la fe (He. 2.10; 12.2), utilizando una frase que puede haber tenido un uso m\u00e1s amplio como t\u00edtulo cristol\u00f3gico (Hch. 3.15; 5.31). Pero por sobre todas las cosas considera a Jes\u00fas como el <i>sumo sacerdote<\/i>, presentando su obra en t\u00e9rminos que corresponden a dicha posici\u00f3n, tomados de la legislaci\u00f3n veterotestamentaria sobre el sistema de sacrificios. Si este t\u00e9rmino es m\u00e1s una descripci\u00f3n que un t\u00edtulo de Jes\u00fas, el t\u00e9rmino <i>Hijo<\/i> es el t\u00edtulo significativo que le sirve de base. Solamente despu\u00e9s de haber establecido la identidad de Jes\u00fas como el Hijo de Dios, exaltado por encima de los \u00e1ngeles y de Mois\u00e9s, el escritor procede a demostrar como es que esta posici\u00f3n lo califica para ser sumo sacerdote y mediador entre Dios y los hombres. El autor hace un uso cuidadoso de los Sal. 2.7 (He. 1.5; 5.5) y 110.4 para definir la posici\u00f3n de Jes\u00fas, y destaca la enormidad de rechazar la salvaci\u00f3n lograda por un Salvador tan enaltecido (He. 6.6; 10.29).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Llama la atenci\u00f3n que Stg. se refiera solamente dos veces al <i>Se\u00f1or Jesucristo<\/i> (Stg. 1.1; 2.1), pero cuando habla de la venida del Se\u00f1or (Stg. 5.7s) no cabe duda de que est\u00e1 pensando en Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En 1 P. falta el uso de Jes\u00fas como nombre independiente, y el autor prefiere utilizar <i>Jesucristo<\/i>. Emplea <i>Se\u00f1or Jesucristo <\/i>una vez (1 P. 1.3) en una frase tradicional. Pero frecuentemente se refiere a <i>Cristo<\/i>, y es interesante notar que lo hace particularmente en el contexto del sufrimiento y la muerte (1 P. 1.11, 19; 2.21; 3.18, etc.), que vimos como caracter\u00edsticas del uso primitivo del t\u00edtulo. Tambi\u00e9n habla de confesar a Cristo como <i>Se\u00f1or <\/i>(1 P. 3.15; cf. 2.13), lo que nuevamente nos recuerda el uso primitivo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Pedro se caracteriza por el uso de <i>Se\u00f1or Jesucristo<\/i>. Tambi\u00e9n vemos all\u00ed frecuentemente el t\u00edtulo de <i>Salvador<\/i> (2 P. 1.1, 11; 2.20; 3.2, 18), y en 2 P. 1.1 se describe a Jes\u00fas como \u201cnuestro Dios y Salvador Jesucristo\u201d. Generalmente Judas hace un uso similar. Ambos autores emplean la forma poco usual <\/span><span style=' '>despot&#275;s<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018Se\u00f1or\u2019, para Jes\u00fas (2 P. 2.1; Jud. 4), posiblemente porque el pensamiento b\u00e1sico es la redenci\u00f3n de los esclavos; el t\u00e9rmino no era popular porque suger\u00eda un despotismo arbitrario.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>VI. Conclusi\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Las ense\u00f1anzas neotestamentarias sobre la persona de Jes\u00fas no se limitan a los t\u00edtulos r\u00e1pidamente esbozados. Es necesario considerar tambi\u00e9n lo que se dice sobre el car\u00e1cter y la actividad de Jes\u00fas durante su ministerio terrenal y en su estado celestial; igualmente importantes son los tipos de declaraciones en forma de credo y de obras literarias creadas para expresar su significaci\u00f3n. Sin embargo, los t\u00edtulos mismos resumen buena parte de la ense\u00f1anza neotestamentaria. Su estudio nos permitir\u00e1 ver c\u00f3mo se molde\u00f3 el pensamiento de los disc\u00edpulos como consecuencia de su primer contacto con Jes\u00fas durante su vida, pensamiento que posteriormente se fij\u00f3 en forma decisiva por la experiencia que tuvieron de \u00e9l como Se\u00f1or resucitado, y que finalmente se elabor\u00f3 en el curso de sus actividades evangel\u00edsticas y de su ense\u00f1anza, tanto en el mundo jud\u00edo como en el helen\u00edstico. Los t\u00edtulos expresan de diferentes maneras el valor supremo de Jes\u00fas como Hijo de Dios, su funci\u00f3n salvadora como Mes\u00edas y Salvador, y su posici\u00f3n de honor como Se\u00f1or. La iglesia primitiva se nutri\u00f3 en una rica fuente de materiales para explicar qui\u00e9n era Jes\u00fas; b\u00e1sicamente tom\u00f3 el material del AT, que vio como la profec\u00eda divina sobre la venida de Jes\u00fas; pero al mismo tiempo no dud\u00f3 en utilizar t\u00edtulos que pod\u00edan resultar significativos para el mundo en general. Algunos t\u00edtulos resultaron menos adecuados que otros, pero en forma colectiva todos dan testimonio de que en Jes\u00fas Dios actu\u00f3 decisivamente para juzgar y salvar al mundo, e invitan a todos los hombres a reconocer que este Jes\u00fas efectivamente es uno con Dios y merece la adoraci\u00f3n que debe darse a Dios mismo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0O. Cullmann, <i>Cristolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1965; \u00b0R. H. Fuller, <i>Fundamentos de la cristolog\u00eda neotestamentaria<\/i>, 1979; \u00b0M. Hengel, <i>El Hijo de Dios<\/i>, 1978; \u00b0S. Mowinckel, <i>El que ha de venir<\/i>, 1975; J. Moltmann, <i>El Dios crucificado<\/i>, 1975; J. Comblin, <i>El enviado del Padre<\/i>, 1977; R. Guardini, <i>La realidad humana del Se\u00f1or<\/i>, 1966; J. Hofinger, <i>Cristo. El por qu\u00e9 de nuestra esperanza<\/i>, 1975; A. S\u00e9ve, <i>Jes\u00fas es as\u00ed<\/i>, 1980; C. Duquoc, K. Rahner, J. Moltmann, W. Kasper, H. Jung, <i>Teolog\u00eda de la cruz<\/i>, 1979; X. Pikaza, <i>Los or\u00edgenes de Jes\u00fas<\/i>, 1976; O. Gonz\u00e1lez de Cardedal, <i>Jes\u00fas de Nazareth<\/i>, 1979; C. Duquoc, <i>Cristolog\u00eda. Ensayo dogm\u00e1tico sobre Jes\u00fas de Nazareth el Mes\u00edas<\/i>, 1974; J. Flores, <i>Cristolog\u00eda de Juan<\/i>, 1975; D.M. Baillie, <i>Dios estaba en Cristo<\/i>, 1960.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>V\u00e9anse los art\u00edculos pertinentes en <etiqueta id=\"#_ftn286\" name=\"_ftnref286\" title=\"\"><i>DBS<\/i><\/etiqueta>; <etiqueta id=\"#_ftn287\" name=\"_ftnref287\" title=\"\"><i>NIDNTT<\/i><\/etiqueta>; <i>TDNT<\/i>; F. H. Borsch, <i>The Son of Man in Myth and History<\/i>, 1967; W. Bousset, <i>Kyrios Christos<\/i>, 1970; O. Cullmann, <i>The Christology of the New Testament<\/i>\u00b2, 1963; R. H. Fuller, <i>The Foundations of New Testament christology<\/i>, 1965; F. Hahn, <i>The Titles of Jesus in Christology<\/i>, 1969; M. Hengel, <i>The Son of God<\/i>, 1976; A. J. B. Higgins, <i>Jesus and the Son of Man<\/i>, 1964; M. D. Hooker, <i>Jesus and the Servant<\/i>, 1959; <etiqueta id=\"#_ftn288\" name=\"_ftnref288\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>The Son of Man in Mark<\/i>, 1967; W. Kramer, <i>Christ, Lord, Son of God<\/i>, 1966; I. H. Marshall, <i>The Origins of New Testament Christology<\/i>, 1977; S. Mowinckel, <i>He That Cometh<\/i>, 1956; N. Perrin, <i>A Modern Pilgrimage in New Testament Christology<\/i>, 1974; V. Taylor, <i>The names of Jesus<\/i>, 1953; id., <i>The Person of Christ in New Testament Teaching<\/i>, 1958; H. E. Todt, <i>The Son of Man in the Synoptic Tradition<\/i>, 1965; G. Vermes, <i>Jesus the Jew<\/i>, 1973.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn289\" name=\"_ftnref289\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>I.H.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un t\u00edtulo es una designaci\u00f3n que describe a una persona o se refiere a alguna funci\u00f3n o posici\u00f3n particular de ella, y en consecuencia puede indicar el honor que le corresponde. Por ejemplo, a Juan se lo conoc\u00eda como \u201cel Bautista\u201d porque este t\u00e9rmino describ\u00eda su funci\u00f3n caracter\u00edstica. No es necesario que dicha funci\u00f3n sea &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesucristo-titulos-de\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJESUCRISTO, TITULOS DE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22296","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22296","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22296"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22296\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22296"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22296"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22296"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}