{"id":22357,"date":"2016-02-05T15:20:15","date_gmt":"2016-02-05T20:20:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/patriarcal-era\/"},"modified":"2016-02-05T15:20:15","modified_gmt":"2016-02-05T20:20:15","slug":"patriarcal-era","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/patriarcal-era\/","title":{"rendered":"PATRIARCAL, ERA"},"content":{"rendered":"<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. El cuadro b\u00edblico<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Gn. 12\u201350 describe la \u00e9poca patriarcal, que abarca la vida de Abraham, Isaac, y Jacob, aunque los <etiqueta id=\"#_ftn311\" name=\"_ftnref311\" title=\"\">cap(s). 39\u201350 se ocupan m\u00e1s b<\/etiqueta>ien de Jos\u00e9. Resulta extremadamente dif\u00edcil proponer una fecha para la \u00e9poca patriarcal, y los eruditos difieren grandemente, entre 1900 y 1500 a.C. Los datos b\u00edblicos son insuficientes para determinarla, y nos vemos obligados a proponer fechas tentativas comparando los datos de los relatos patriarcales en Gn. con datos extrab\u00edblicos de la primera parte del 2\u00ba milenio a.C. Se torna aun m\u00e1s dif\u00edcil trazar un cuadro de la \u00e9poca patriarcal, a causa de que Gn. est\u00e1 dedicado a unos cuantos individuos solamente. Es probable que el grupo total de personas que formaba el c\u00edrculo de esta familia tan precisamente definida fuese muy amplio, y con seguridad que todos proven\u00edan de tierras ubicadas al <etiqueta id=\"#_ftn312\" name=\"_ftnref312\" title=\"\">NE de Palestina. Adem\u00e1s, los escritores b\u00edblicos deben de haber selecci<\/etiqueta>onado sus propios materiales de una amplia variedad de tradiciones a su disposici\u00f3n, a fin de dar realce a importantes puntos religiosos y teol\u00f3gicos. Por lo tanto, si nos restringimos a los relatos b\u00edblicos solamente, el historiador se ver\u00e1 severamente limitado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='text-indent:18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Gn. muestra a los patriarcas traslad\u00e1ndose de Mesopotamia a Egipto, atravesando para ello un amplio teatro. Entre las ciudades que menciona el relato b\u00edblico, y que, seg\u00fan ha demostrado la arqueolog\u00eda moderna, estuvieron ocupadas desde principios del 2\u00ba milenio a.C., se encuentran Ur (Gn. 11.28, 31; 15.7), Har\u00e1n (Gn. 11.31\u201332; 12.4\u20135; 27.43; 28.10; 29.4), Siquem (Gn. 12.6; 33.18), Salem (Jerusal\u00e9n, Gn. 14.18), Gerar (Gn. 20.1; 26.1, 6, etc.), Dot\u00e1n (Gn. 37.17), y probablemente Hebr\u00f3n (Gn. 13.18; 23.2, 19; 35.27), y Bet-el (Gn. 12.8). Los documentos de *Ebla (ca. 2300 a.C.) dan testimonio de la existencia de Sodoma, Gomorra, Adma, Zeboim, y Bela (Gn. 14.2) en \u00e9poca temprana. Ciudades significativas que no menciona la Biblia, y que florec\u00edan en la \u00e9poca patriarcal son Meguido, Hazor, Laquis, Gezer y Jeric\u00f3. La ciudad mesopot\u00e1mica de Ur no era en este per\u00edodo la ciudad de gran importancia pol\u00edtica que vemos a fines del 3\u00ba milenio a.C., aunque ejerc\u00eda considerable influencia en religi\u00f3n y literatura. La ciudad de *Ebla, en el \u00c9ufrates, tambi\u00e9n floreci\u00f3 en este per\u00edodo, y aunque la Biblia no la menciona, produjo alrededor de 20.000 tablillas que arrojan considerable luz sobre la \u00e9poca.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En algunos pasajes de Gn. aparecen listas de ciudades, <etiqueta id=\"#_ftn313\" name=\"_ftnref313\" title=\"\">p. ej.<\/etiqueta> Astarot Karnaim, Ham, y Savequiriataim, ciudades a lo largo de la carretera que atravesaron los reyes del <etiqueta id=\"#_ftn314\" name=\"_ftnref314\" title=\"\">E cuando su invasi\u00f3n (Gn. 14.5); las \u201cciudades de la llanura\u201d (Gn. 13.12; 19.25, 29); las ciudades por las que pas\u00f3 Jacob cuando volv\u00eda a Bet-el (Gn. <\/etiqueta>35.5), y ciudades de Egipto (Gn. 41.35, 48; 47.21). Resulta claro que en Mesopotamia y Egipto hubo centros de colonizaci\u00f3n, ya sea aldeas abiertas o ciudades amuralladas, tanto peque\u00f1as como grandes. En la Palestina propiamente dicha las ciudades se encontraban en las tierras bajas, o a lo largo de las carreteras.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Fuera de las zonas pobladas se mov\u00edan los semin\u00f3madas con sus reba\u00f1os, formando as\u00ed parte de una sociedad dim\u00f3rfica en la que los residentes urbanos y los pastores semin\u00f3madas viv\u00edan unos al lado de los otros. Estos \u00faltimos frecuentemente acampaban en los alrededores de las ciudades (Gn. 12.6\u20139; 13.12\u201318; 33.18\u201320; 35.16\u201321; 37.12\u201317), ocasionalmente practicaban la agricultura (Gn. 26.12s), ten\u00edan intercambio econ\u00f3mico y social con la gente de la ciudad (Gn. 21.25\u201334; 23.1\u201320; 26.17\u201333; 33.18\u201320), y aun moraban en las ciudades como \u201cextranjeros residentes\u201d durante per\u00edodos de diversa duraci\u00f3n (Gn. 12.10; 15.13; 17.8; 20.1; 21.23, 34; 26.3; 28.4; 32.4; 35.27; 36.7; 37.1; 47.4\u20135). Fue as\u00ed que cuando Lot y Abraham se separaron, Lot fue a vivir en la ciudad de Sodoma, acampando \u201chasta Sodoma\u201d, y \u201cestaba sentado a la puerta\u201d. Las dos figuras de Jacob y Esa\u00fa presentan modos de vida en contraste, pero que a la vez se complementan (Gn. 25.27\u201334), y Jacob y sus hijos se establecieron durante un tiempo en Siquem, y entraron en la sociedad de los habitantes urbanos (Gn. 33.18\u201334.31).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Aprendemos algo de la vida semin\u00f3mada de los pastores que viv\u00edan en tiendas, se desplazaban junto con sus reba\u00f1os, a veces a distancias considerables, en busca de pastos y pozos, y a veces teniendo que luchar con otros (Gn. 13.5\u201311; 18.1\u20138; 21.25\u201331; 24.62\u201367; 26.1\u201333; 29\u201331; 33.12\u201317; 36.6\u20138). Las posesiones que valoraban los patriarcas eran las ovejas, los asnos, los bueyes, las manadas y reba\u00f1os, y aun los *ganado (Gn. 12.16; 13.5, 7; 20.14; 21.27\u201330; 30.29; 31.1\u201310, 38; 32.13\u201316; 34.28; 46.32; 47.16\u201318). El t\u00e9rmino *\u201ccamello\u201d (<\/span><span style=' '>b<sup>e<\/sup>h&#275;m\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>) es amplio en algunos pasajes y se refiere, por lo tanto, a bestias peque\u00f1as, aunque no cabe duda de que los patriarcas realmente poseyeron ganado en un sentido de la palabra, \u201cbueyes\u201d, <\/span><span style=''>b&#257;q&#257;r<\/span><span lang=ES style=''> (Gn. 12.16; 20.14; 21.27; 34.28). Los *viajes parecen haber sido comunes. Abraham se traslad\u00f3 de Ur en Mesopotamia a Egipto en el curso de su vida; Jacob viaj\u00f3 de Palestina a Har\u00e1n, y luego regres\u00f3 (Gn. 28; 35), y posteriormente fue a Egipto. Probablemente exist\u00edan rutas comerciales muy activas utilizadas por los mercaderes, un grupo de los cuales llev\u00f3 a Jos\u00e9 a Egipto (Gn. 37.28\u201336).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los relatos patriarcales mencionan gobernantes contempor\u00e1neos, el fara\u00f3n de Egipto (12.15, 17, 20), ciertos \u201creyes\u201d (<etiqueta id=\"#_ftn315\" name=\"_ftnref315\" title=\"\">heb. <\/etiqueta><\/span><span style=''>mele&#7733;<\/span><span lang=ES style=''>) orientales, Amrafel de Sinar, Arioc de Elasar, Quedorlaomer de Elam, y Tidal, rey de Goim (14.1), peque\u00f1os gobernantes de la regi\u00f3n de Sodoma y Gomorra (14.2), *Melquisedec, rey de Salem (14.18), Abimelec, rey de Gerar (20.2; 26.1, etc.), ciertos \u201cjefes\u201d de Edom (heb. <\/span><span style=' '>&#723;all\u00fbf<\/span><span lang=ES style=''>), y reyes posteriores de Edom (Gn. 36.19, 31), \u201cjefes\u201d de los horeos (Gn. 36.29), y los jefes de Esa\u00fa (Gn. 36.40\u201343). Hasta la fecha no ha sido posible identificar a ninguno de estos personajes en registros hist\u00f3ricos. Algunos deben de haber sido gobernantes muy insignificantes por cierto, y quiz\u00e1s las familias patriarcales semin\u00f3madas les prestaron atenci\u00f3n solamente debido a la necesidad que ten\u00edan de lugares de pastoreo y agua. En algunos casos pactaron con ellos (Gn. 14.13; 21.27; 26.28s), pero en la mayor parte de los casos se mov\u00edan libremente de un lado a otro en la sociedad dim\u00f3rfica de su \u00e9poca.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La vida diaria de los patriarcas estaba regida por una serie de costumbres de vieja data y extendido uso. Los patriarcas y su parentela estaban organizados tribalmente, en unidades sociales interrelacionadas que comprend\u00edan grandes familias o clanes (Gn. 12.1\u20135; 24.1\u20139; 28.1\u20135). El sistema era patriarcal. Leemos sobre \u201cla casa de tu padre\u201d (<\/span><span style=''>b\u00ea&#7791; &#722;&#257;&#7687;<\/span><span lang=ES style=''>) en Gn. 12.1; 24.38\u201340, o simplemente \u201cla casa del patriarca\u201d (Gn. 24.2; 31.14, 43; 36.6; 46.26\u201327, 31; 47.12; 50\u20138). En una sociedad de esa naturaleza, el padre, como jefe de la familia, ten\u00eda amplios poderes. Normalmente el hijo mayor lo suced\u00eda como heredero de su posici\u00f3n y su propiedad. En ausencia de un heredero natural un esclavo pod\u00eda convertirse en heredero (Gn. 15.2s), o el hijo de una esclava que se hubiera convertido en esposa subsidiaria (Gn. 16.1ss). En este \u00faltimo caso, si nac\u00eda un hijo se lo consideraba como hijo de la esposa verdadera que hab\u00eda presentado a la esclava a su marido. Esta disposici\u00f3n se aplicaba cuando la esposa daba su consentimiento, y no cuando el marido tomaba una esposa secundaria por su propia cuenta. Los matrimonios de Abraham con Agar (Gn. 16.1\u20134) y Cetura (Gn. 25.1\u20136) ofrecen un buen ejemplo de estos dos tipos de uni\u00f3n (<etiqueta id=\"#_ftn316\" name=\"_ftnref316\" title=\"\">cf. Gn. 30.3, 9). Se presentaban problemas cuando la verdadera esposa daba a luz a un hijo despu\u00e9s del nacimiento de un hijo por parte de la esposa secund<\/etiqueta>aria. En la sociedad patriarcal, aparentemente el verdadero hijo se convert\u00eda en heredero (Gn. 15.4; 17.19), aunque Gn. 21.10 sugiere que esto no debe haber sido autom\u00e1tico. Sara tuvo que insistir en que Ismael no fuera heredero junto con su propio hijo Isaac.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El matrimonio era un asunto complejo. En la sociedad de esa \u00e9poca los ricos y los poderosos pod\u00edan tomar m\u00e1s de una esposa, pero en general el matrimonio era monog\u00e1mico. En la pr\u00e1ctica, sin embargo, el marido pod\u00eda tomar una concubina o esposa secundaria, con relativa facilidad, por su propia iniciativa; o si la pareja no pod\u00eda producir el heredero deseado, la esposa pod\u00eda entregarle una esclava. En la sociedad patriarcal Jacob y Esa\u00fa tuvieron m\u00e1s de una mujer de igual categor\u00eda (Gn. 26.34s; 29). Abraham se volvi\u00f3 a casar despu\u00e9s de la muerte de Sara (Gn. 25.1s), y Nacor tuvo hijos de una concubina (Gn. 22.20ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Parecer\u00eda que se prefer\u00eda el casamiento endog\u00e1mico, o sea dentro de la misma familia, p. ej. Abraham y Sara, Nacor y Milca (Gn. 11.27\u201330), Jacob y Raquel, Jacob y Lea, Isaac y Rebeca, Esa\u00fa y la hija de Ismael.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es evidente que algunas de las costumbres patriarcales fueron prohibidas posteriormente por la ley mosaica, p. ej. el casamiento con dos hermanas (cf. Lv. 18.18), o con la propia hermanastra (Gn. 20.12; cf. Lv. 18.9, 11; Dt. 27.22).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el caso de Jacob vemos que tuvo que prestar servicios al que hab\u00eda de ser su suegro a cambio de su esposa (Gn. 29.18s, 27s). No tenemos manera de saber si se trataba de una pr\u00e1ctica com\u00fan o no. Puede haber sido una costumbre aramea, o exclusiva de una zona del <etiqueta id=\"#_ftn317\" name=\"_ftnref317\" title=\"\">N de la Mesopotamia. Probablemente la pr\u00e1ctica estaba m\u00e1s extendida que lo que los elementos con que se cuenta nos permiten determinar.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En un caso, por lo menos, se le prohibi\u00f3 contraer nuevos matrimonios a un hombre (Gn. 31.50).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La bendici\u00f3n patriarcal era importante, y una vez otorgada no se pod\u00eda revocar (Gn. 27; 48\u201349). En Gn. 27 el hijo mayor abandon\u00f3 su derecho de primogenitura y el menor recibi\u00f3 la bendici\u00f3n (<etiqueta id=\"#_ftn318\" name=\"_ftnref318\" title=\"\">vv. 22\u201329). Habr\u00eda sido normal, sin emb<\/etiqueta>argo, aunque no autom\u00e1tico, que el mayor recibiera la bendici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Vamos a considerar las posibles comparaciones con otros antiguos documentos del Cercano Oriente. Existen ciertos paralelos entre las costumbres patriarcales y las pr\u00e1cticas contempor\u00e1neas, pero tambi\u00e9n hay una cantidad de rasgos que no tienen paralelo fuera de all\u00ed, y que parecen ser espec\u00edficos de las costumbres patriarcales seg\u00fan nos las pinta el relato de G\u00e9nesis.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pocos detalles encontramos en asuntos de religi\u00f3n. Es evidente que los patriarcas eran conscientes de la necesidad de depositar fe en Dios en forma personal, ya que \u00e9l los hab\u00eda guiado toda su vida, y los estimulaba con sus promesas (Gn. 12.1\u20133; 15.4s; 17; 28.11\u201322, etc.). Con respecto a la gu\u00eda, Dios no estaba restringido a un lugar particular, sino que hizo sentir su presencia en Ur, Har\u00e1n, Cana\u00e1n, o Egipto (cf. Gn. 35.3). Una vez que los patriarcas entend\u00edan cu\u00e1l era la voluntad de Dios, el \u00fanico curso que ten\u00edan por delante era creer y obedecer (Gn. 22). La oraci\u00f3n y el ofrecimiento de sacrificios constitu\u00edan parte del culto regular de los patriarcas (Gn. 12.8; 13.4, 18; 26.25; 35.1, 3, 7). La circuncisi\u00f3n era un rito religioso que marcaba a los que pertenec\u00edan a la familia del pacto. Tan intensamente conscientes estaban los patriarcas de la actividad de Dios en medio de ellos, que tanto a ciertos lugares como a sus propios hijos, les pon\u00edan nombres de acuerdo con alguna circunstancia vinculada con la relaci\u00f3n de Dios con ellos (Gn. 16.11, 14, todos los nombres de los hijos de Jacob en Gn. 29.31ss; cf. Gn. 32.30; 35.15, etc.). Aparentemente cada patriarca ten\u00eda su propio nombre para Dios, lo que sugiere cierto sentido de relaci\u00f3n personal, el \u201ctemor\u201d, o como sugiri\u00f3 W. F. Albright, el \u201cpariente\u201d (<\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>paha&#7695;<\/span><span lang=ES style=' '>) de Isaac (Gn. 31.42, 53), el \u201cFuerte\u201d (<\/span><span style=''>&#722;<sup>a<\/sup>b&#305;&#770;r<\/span><span lang=ES style=''>) de Jacob (Gn. 49.24). Podr\u00edamos decir que este sentido de relaci\u00f3n personal, el conocimiento de las promesas de Dios, y el tener conciencia de que la obediencia a la ley de Dios forma parte de la esencia de la fe verdadera, constituyen la m\u00e9dula de la religi\u00f3n patriarcal.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Debemos destacar dos rasgos de la sociedad patriarcal, a saber el concepto de pacto y el de elecci\u00f3n. Ya sea directamente (Gn. 15.18; 27.7, 10\u201311, 13, 19) o indirectamente, el pacto de Dios con Abraham, Isaac y Jacob es profundamente significativo en la religi\u00f3n patriarcal. En el pacto Dios formaliz\u00f3 un v\u00ednculo rec\u00edproco con Abraham y sus descendientes, mediante un compromiso sumamente solemne que comprend\u00eda la promesa y la elecci\u00f3n divinas de Abraham y sus descendientes (Gn. 12.1\u20133; 13.14\u201317; 15.18\u201321; 17.5\u20138, etc.). Por medio de Abraham y sus descendientes Dios llegar\u00eda a toda la humanidad (Gn. 12.3; 18.18; 22.17\u201318; 26.4; 28.14). Hab\u00eda determinado actuar de esta manera espec\u00edficamente por medio de esa familia elegida (Gn. 17.18\u201319; 21.12). Los conceptos gemelos de pacto y elecci\u00f3n son t\u00f3picos importantes en el cuadro que ofrece Gn. de la religi\u00f3n patriarcal.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Los descubrimientos modernos y la era patriarcal<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Es dif\u00edcil determinar la fecha precisa de la \u00e9poca patriarcal, pero hay buenas razones para ubicarla en la edad del bronce media, <etiqueta id=\"#_ftn319\" name=\"_ftnref319\" title=\"\">ca. 1850\u20131570 <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn320\" name=\"_ftnref320\" title=\"\">a.C. (* <\/etiqueta><span style='text-transform:uppercase'>Abraham<\/span>). Esta determinaci\u00f3n est\u00e1 basada en la suposici\u00f3n de que los conocimientos arqueol\u00f3gicos y epigr\u00e1ficos pueden proporcionar informaci\u00f3n contempor\u00e1nea. Actualmente se sostiene ampliamente este punto de vista, aunque autores como T. L. Thompson y J. van Seters ubican las tradiciones patriarcales en su totalidad en la edad de hierro, ya que adoptan la suposici\u00f3n de que se trata de creaciones literarias tard\u00edas e imaginarias. Para tales autores la arqueolog\u00eda no puede reconstruir un fondo \u201chist\u00f3rico\u201d para el contenido de la era patriarcal, ya que seg\u00fan la definici\u00f3n que ofrecen el mismo no existe. M\u00e1s adelante volveremos a esta cuesti\u00f3n. El siguiente esquema ofrece una idea de los descubrimientos m\u00e1s importantes de los \u00faltimos a\u00f1os. Debemos reconocer que las grandes colecciones de documentos antiguos recuperados s\u00f3lo representan una peque\u00f1\u00edsima proporci\u00f3n de todo lo que se escribi\u00f3 en los tiempos antiguos, y que en general son elementos que sobrevimeron accidentalmente.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Pueblos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Una variedad de pueblos se mencionan en los relatos patriarcales: egipcios, amorreos, elamitas, cananeos, horeos, edomitas, hititas. Gn. 14 parece referirse a cuatro grupos espec\u00edficos. No es posible identificar a todos los grupos mencionados. As\u00ed, es posible que los horeos y los hurritas no sean los mismos. Por cierto que est\u00e1n relacionados con Edom y el <etiqueta id=\"#_ftn321\" name=\"_ftnref321\" title=\"\">S de la Palestina en Gn. 36.20s. Cabe la posibilidad de que los hititas de Gn. 23 no sea<\/etiqueta>n los hititas de Anatolia. M\u00e1s bien se trata de un grupo de pueblos de la zona relacionados con los cananeos (Gn. 10.15). Es verdad que en la primera parte del 2\u00ba milenio hubo considerables movimientos de pueblos en el Cercano Oriente de la antig\u00fcedad, y en consecuencia ser\u00eda de esperar que hubiese toda clase de pueblos en Cana\u00e1n. En esa medida los relatos patriarcales reflejan las circunstancias de este per\u00edodo de una manera general.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Dos grupos de pueblos pueden resultar de particular inter\u00e9s, los hapiru y los binyaminitas de Mari. Los hayiru fueron ampliamente conocidos, tanto geogr\u00e1ficamente como durante un largo per\u00edodo de tiempo. A Abraham se le llama hebreo en Gn. 14.13. Esto puede significar que se lo reconoc\u00eda como perteneciente a los hapiru, pueblo muy ubicuo. Los binyaminitas eran elementos semin\u00f3mades de la sociedad dim\u00f3rfica en la regi\u00f3n de Mari, y mucho podemos ganar por el estudio de lo que pueda saberse acerca de este grupo en los documentos de Mari. Hay numerosos paralelos, a nivel sociol\u00f3gico, con la sociedad patriarcal.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Ciudades<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Las excavaciones han demostrado que en la primera parte del 2\u00ba milenio a.C. el antiguo Cercano Oriente hered\u00f3 una antigua civilizaci\u00f3n, y que ya exist\u00edan varias de las ciudades mencionadas en los registros patriarcales (v\u00e9ase <b>I<\/b>, <etiqueta id=\"#_ftn322\" name=\"_ftnref322\" title=\"\">sup.). Podemos conocer ciertos detalles de la vida en esas ciudades por las ruinas de las casas, la alfarer\u00eda y las obras art\u00edsticas, las herramientas y las armas, y en algunos casos por los registros escritos que quedaron entre las ruinas. <\/etiqueta>La ciudad de Har\u00e1n (Gn. 11.31\u201332), por ejemplo, se conoce por tablillas de arcilla encontradas en *Mari. Las tablillas de *Ebla se refieren a un cierto n\u00famero de ciudades en Cana\u00e1n que se encontraban dentro del \u00e1mbito de sus intereses comerciales. Los importantes registros <etiqueta id=\"#_ftn323\" name=\"_ftnref323\" title=\"\">egp. conocidos como textos de execraci\u00f3n, que datan del <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn324\" name=\"_ftnref324\" title=\"\">ss. XIX a.C., se refieren a varias que exist\u00edan en Cana\u00e1n en esa \u00e9poca, incluida Jerusal\u00e9n (Gn. 14.18). Por cierto que se puede afirmar que una cantidad de ciudades de la edad del br<\/etiqueta>once media, tales como Meguido, Hazor, Laquis, Gezer, Jeric\u00f3, y Siquem, entre otras, ya exist\u00edan. Fuera de Cana\u00e1n hab\u00eda grandes ciudades como Mari a orillas del \u00c9ufrates, cuyos registros escritos son de considerable significaci\u00f3n para la descripci\u00f3n de la sociedad de la zona. A pesar de la riqueza de material, no estamos m\u00e1s cerca de determinar la fecha exacta de los patriarcas, debido a que estas ciudades tuvieron una existencia de muchos siglos. Es probable que todo lo que podamos afirmar con certeza sea que los relatos patriarcales no podr\u00edan referirse a un per\u00edodo anterior a aquel en el cual iniciaron su existencia las ciudades mencionadas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Nombres personales<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los numerosos nombres en los registros patriarcales permiten la comparaci\u00f3n con los sistemas nominales conocidos por los registros existentes en tablillas. Se pueden hacer numerosas comparaciones. Es as\u00ed que el nombre Abram aparece con diversas variantes, como p. ej. <\/span><span style=' '>A-ba-am-ra-am<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>A-ba-am-ra-ma<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>A-ba-ra-ma<\/span><span lang=ES style=''>, en una diversidad de textos en regiones sem\u00edticas orientales que abarcan un extenso per\u00edodo de tiempo, de modo que este nombre poco sirve para una determinaci\u00f3n precisa de fechas. Nombres como <\/span><span style=' '>Ya&#722;qub-ilu<\/span><span lang=ES style=''> (Jacob-el) aparecen tanto a principios como a fines del 2\u00ba milenio. Tambi\u00e9n hay corroboraci\u00f3n de algunos de los nombres de las doce tribus, como Sime\u00f3n, Asur, Benjam\u00edn. Nombres como Ismael e Israel consisten en elementos verbales m\u00e1s el nombre de la deidad, \u00c9l. Otros nombres, como Isaac, probablemente sean hipocor\u00edsticos (nombre especial o cari\u00f1oso) formados exclusivamente por elementos verbales, p. ej. Isaac (<\/span><span style=''>yi&#7779;&#7717;&#257;q<\/span><span lang=ES style=''>), \u2018r\u00ede\u2019, \u2018se burla\u2019, \u2018juega\u2019, o \u2018acaricia\u201d (Gn. 17.17; 18.12; 21.6). Se han llevado a cabo amplios estudios de nombres sem\u00edticos occidentales, amorreos, de Mari, etc., y se puede afirmar que el sistema nominal patriarcal tuvo muchos paralelos, en la primera parte del 2\u00ba milenio por cierto, pero tambi\u00e9n durante un per\u00edodo mayor, de modo que si bien nos ayuda a comprender mejor el sistema nominal patriarcal mismo, no nos ayuda a fechar a los patriarcas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. Viajes, intercambio, y comercio<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En esa \u00e9poca los *viajes eran frecuentes y el *comercio considerable en todo el Cercano Oriente. Tablillas de arcilla procedentes de Capadocia indican que en una \u00e9poca tan temprana como el 2000 a.C. hab\u00eda intercambio comercial con cobre y lana entre Asia Menor y Asiria. Otros registros relatan movimientos de ej\u00e9rcitos y el transporte de bot\u00edn, etc., en todo el Cercano Oriente. Grandes rutas cruzaban de Mesopotamia al Asia Menor y Palestina, y otras bajaban a Egipto. Resulta evidente que una gran carretera atravesaba la Transjordania (el *camino real, Nm. 20.17), de lo cual da testimonio la l\u00ednea de antiguas ciudades a lo largo de la ruta, no lejos de la carretera moderna. Ilustraciones procedentes de Beni-has\u00e1n en Egipto, fechadas alrededor del 1900 a.C., muestran n\u00f3madas de viaje, posiblemente artesanos metalistas, de la zona de Palestina. Por ellos podemos tener una buena idea de la vestimenta y los art\u00edculos personales de esta gente en la \u00e9poca de Abraham. Sus principales bestias de carga parecen haber sido los asnos y los burros. Finalmente, las tablillas de *Ebla de ca. 2.300 a.C. nos introducen en la amplia zona comercial que cubr\u00edan los mercaderes de Ebla, y hacen ver la gran actividad existente en materia de viajes, intercambio y comercio, mucho antes del per\u00edodo que estamos proponiendo para la \u00e9poca patriarcal.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>e. Las costumbres de la \u00e9poca<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Podemos conocerlas gracias a los cientos de miles de tablillas de arcilla que representan los documentos de la vida diaria, legales, comerciales, religiosos y privados. Adem\u00e1s, hay algunas importantes listas de leyes, tales como las leyes de Hamurabi (alrededor de 1750 a.C.), el c\u00f3digo de la ciudad de Esnunna (s. XIX o XVIII a.C.), y los c\u00f3digos sumerios fragmentarios pertenecientes a los reyes de Lipit-Istar y Ur-nammu (ss. XXI-XIX a.C.). De los documentos privados y personales debemos mencionar los de *Nuzi (ss. XV y XIV a.C.), *Mari (s. XVIII a.C.), Ras Shamra (*Ugarit, ss. XIV a.C.) y *Alalak (ss. XVII y XV a.C.). Combinados todos ellos proporcionan un cuadro de la vida en el N de la Mesopotamia en el per\u00edodo 2000\u20131500 a.C., y ofrecen un conjunto de informaci\u00f3n con el cual podemos estudiar las costumbres patriarcales. Es evidente que los documentos de los ss. XV y XIV nos llevan m\u00e1s all\u00e1 de lo que estamos proponiendo como la \u00e9poca patriarcal, de modo que debemos utilizarlos con cierta precauci\u00f3n. Las costumbres cambian a lo largo de los a\u00f1os, pero a menudo reflejan pr\u00e1cticas m\u00e1s antiguas, y no ser\u00eda imposible encontrar datos valiosos sobre la vida en el ss. XVIII a.C. leyendo documentos del ss. XV a.C. En general, sin embargo, los documentos de la misma \u00e9poca constituyen las fuentes de datos m\u00e1s confiables.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Poco despu\u00e9s del descubrimiento de los documentos de Nuzi en los a\u00f1os 1925 a 1931, los eruditos propusieron muchos paralelos entre las costumbres de Nuzi y las costumbres patriarcales. Con el descubrimiento de un n\u00famero cada vez mayor de documentos de otros lugares, y de siglos anteriores, podemos ver ahora que los textos de Nuzi no son tan pertinentes para los relatos patriarcales como una vez se pens\u00f3. En Nuzi se buscaron, y se encontraron, paralelos en lo referente a adopci\u00f3n, matrimonio, herencia, casamientos con la hermana de la esposa, adopci\u00f3n de hermanas, las \u201c\u00faltimas palabras\u201d de un patriarca antes de morir, el cumplimiento de un per\u00edodo de servicio antes de poder pedir una mujer en matrimonio, la entrega de una esclava como regalo de casamiento, y varias otras costumbres. Escritores como C. H. Gordon y E. A. Speiser defendieron vigorosamente el punto de vista de que los documentos de Nuzi nos ofrec\u00edan una rica fuente para establecer paralelos con los patriarcas. Actualmente se ha comprobado que de las 4000 tablillas cuneiformes no se ha citado m\u00e1s de una docena. Un concomitante de este punto de vista es que se busc\u00f3 ubicar la era patriarcal en el ss. XIV a.C., sobre la base de v\u00ednculos con las costumbres que encontramos en los documentos de Ugarit, el-Amarna, y Nuzi.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En realidad, mientras m\u00e1s pruebas encontramos en las tablillas, m\u00e1s f\u00e1cil resulta descubrir paralelos en materiales m\u00e1s antiguos. As\u00ed, el mejor ejemplo de adopci\u00f3n se encuentra en una antigua carta babil\u00f3nica de Larsa, en la que se afirma que un hombre sin hijos pod\u00eda adoptar a su propio esclavo, aspecto de la adopci\u00f3n que no encontramos en Nuzi. La adopci\u00f3n del hijo de una esclava de la esposa aparece en un solo texto de Nuzi. Era m\u00e1s com\u00fan que el esposo se casara con una segunda mujer, o que adoptara a su propia esclava como concubina. Pero la mayor parte de las pr\u00e1cticas relativas a las esposas secundarias se conocen por textos de otros lugares del antiguo Cercano Oriente. Las \u00faltimas palabras de un patriarca a la hora de su muerte no tienen paralelo en Nuzi, y el casamiento con la hermana de la esposa que propone E. A. Speiser carece de verdadero fundamento, tanto en Nuzi como en Gn. 12\u201350. Parecer\u00eda que no existe ninguna relaci\u00f3n especial entre las tablillas de Nuzi y los relatos patriarcales. Sin embargo, no carece de valor la b\u00fasqueda de paralelos. En sentido general se puede discernir que las costumbres de los relatos patriarcales pertenecen a una sociedad no muy diferente de la que conocemos por las tablillas de principios del 2\u00ba milenio a.C. Sin embargo, muchas de las costumbres perduraron varios siglos, y no resultan lo suficientemente precisas para efectuar determinaciones cronol\u00f3gicas, aunque pueden resultar \u00fatiles para estudios sociol\u00f3gicos. Una de las m\u00e1s fruct\u00edferas l\u00edneas de investigaci\u00f3n es el estudio de la vida n\u00f3mada y la sedentarizaci\u00f3n en las antiguas sociedades dim\u00f3rficas del Cercano Oriente, como la de Mari. Si combinamos dicho estudio con una continua b\u00fasqueda de paralelos en las costumbres, podremos quiz\u00e1 obtener una idea m\u00e1s clara, tanto de la sociedad patriarcal como del per\u00edodo de la \u00e9poca patriarcal. Es importante que comprendamos tambi\u00e9n que puede no haber un paralelo espec\u00edfico entre el material extrab\u00edblico y una determinada costumbre patriarcal, debido a que se trataba de una peculiaridad del grupo patriarcal.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. El valor hist\u00f3rico de los registros patriarcales<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Se puede afirmar que en general se ha producido un cambio notable en los m\u00e9todos de estudio desde los d\u00edas de J. Wellhausen a fines del ss. XIX. Wellhausen sosten\u00eda que no se pod\u00eda lograr ning\u00fan conocimiento hist\u00f3rico de los patriarcas sobre la base de los registros b\u00edblicos, sino que estos eran m\u00e1s bien reflejo de los tiempos de quienes escribieron los relatos mucho despu\u00e9s. No est\u00e1 totalmente olvidado este punto de vista, que ha sido planteado nuevamente por Thomas L. Thompson (1974) y J. van Seters (1975). Van Seters ha planteado la cuesti\u00f3n del grado en que la tradici\u00f3n oral sirve de base a los relatos de Gn., y se inclina a creer que su influencia es m\u00ednima. Argumenta que es imposible identificar en forma espec\u00edfica los nombres personales, los lugares, los pueblos, y las costumbres de los relatos patriarcales. No encuentra lugar espec\u00edfico para los patriarcas en los acontecimientos mundiales, y sostiene que muy poco contribuye la arqueolog\u00eda, si es que lo hace en alguna medida, a dilucidar su marco. Tambi\u00e9n recalca los llamados anacronismos, como los camellos y los filisteos. Por ello pone en tela de juicio toda la b\u00fasqueda de paralelos con el 2\u00ba milenio y piensa, en cambio, que las tradiciones fueron en su mayor parte moldeadas por y para la comunidad religiosa y social de una \u00e9poca posterior, incluido el per\u00edodo del exilio. Esta actividad literaria tard\u00eda debe tener prioridad cuando se discuten los registros de G\u00e9nesis. Los temas de la promesa divina a Abraham y el pacto fueron usados por los escritores con el fin de apoyar la ideolog\u00eda din\u00e1stica de la monarqu\u00eda, pero se trataba de invenciones tard\u00edas. Thompson sigue una l\u00ednea bastante similar, aunque hay diferencias de detalle entre su enfoque y el de van Seters. Ambos autores han sido severamente criticados. Otros escritores modernos que han cuestionado el valor hist\u00f3rico de los registros patriarcales son A. Alt y M. Noth, aunque ambos parecen admitir que bien puede haber importantes elementos de tradici\u00f3n con valor hist\u00f3rico originados en \u00e9pocas anteriores.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Podemos aceptar que una generaci\u00f3n de estudiosos ha llegado a conclusiones excesivas en los \u00faltimos a\u00f1os acerca de ciertos aspectos de los relatos patriarcales. Pero es una reacci\u00f3n extrema negar que dichos relatos carecen de todo valor hist\u00f3rico. La fuerza misma de las ideas teol\u00f3gicas de promesa y pacto nos dice que los patriarcas fueron algo m\u00e1s que invenciones literarias.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Muchos aspectos hist\u00f3ricos quedan sin resolver. Es imposible fechar el per\u00edodo con exactitud, y por el momento no es posible llegar a una definici\u00f3n precisa de la sociedad patriarcal y sus costumbres en funci\u00f3n de una sociedad contempor\u00e1nea af\u00edn. Pero la mayor parte de los eruditos actuales parecen estar dispuestos a tratar los registros patriarcales con mucho m\u00e1s respeto, en lo que hace a su valor hist\u00f3rico, que algunos estudiosos anteriores. Lo mejor, por el momento, es quedar a la espera de mayores elementos testimoniales que puedan aportar las diversas fuentes. Un mayor grado de investigaci\u00f3n podr\u00eda permitir a los estudiosos sintetizar con mayor precisi\u00f3n el material b\u00edblico y no b\u00edblico. Mientras tanto, se mantienen invariables las grandes doctrinas teol\u00f3gicas como el pacto, la elecci\u00f3n, la fe, la obediencia, y la promesa. Estas doctrinas han constituido el fundamento de la fe de Israel a trav\u00e9s de los siglos, y han influido marcadamente en la fe de los cristianos. Pacos autores disentir\u00edan con esta \u00faltima afirmaci\u00f3n, cualquiera sea su punto de vista sobre la historicidad de los relatos de G\u00e9nesis.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0J. Bright, <i>La historia de Israel<\/i>, 1985, <etiqueta id=\"#_ftn325\" name=\"_ftnref325\" title=\"\">cap(s). 2; \u00b0R. de Vaux, <\/etiqueta><i>Historia antigua de Israel<\/i>, 1975; S. Moscati, <i>Las antiguas civilizaciones sem\u00edticas<\/i>, 1966; F. F. Bruce, <i>Israel y las naciones<\/i>, 1979; M. Noth, <i>Historia de Israel<\/i>, 1966; A. Lods, <i>Israel<\/i>, 1956; S. Herrmann, <i>Historia de Israel<\/i>, 1979.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>J. Bright, <i>A History of Israel<\/i>\u00b2, 1972, cap(s). 2; H. Cazelles, <etiqueta id=\"#_ftn326\" name=\"_ftnref326\" title=\"\"><i>DBS<\/i><\/etiqueta>, fasc. 36, cols. 81\u2013156; W. G. Dever, \u201cPalestine in the Second Millennium BCE: the Archaeological Picture\u201d, en J. H. Hayes y J. M. Miller, <i>Israelite and Judaean History<\/i>, 1977, <etiqueta id=\"#_ftn327\" name=\"_ftnref327\" title=\"\">pp. 70\u2013120; N. Glueck, \u201cThe Age of Abraham in the Negeb\u201d, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn328\" name=\"_ftnref328\" title=\"\"><i>BA<\/i><\/etiqueta> 18, 1955, pp. 2ss; <etiqueta id=\"#_ftn329\" name=\"_ftnref329\" title=\"\"><i>BASOR<\/i><\/etiqueta> 149, feb. 1958, pp. 8ss; 152, dic. 1958, pp. 18ss; <etiqueta id=\"#_ftn330\" name=\"_ftnref330\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>The Other Side of Jordan<\/i>, 1940; id., <i>Rivers in the Desert<\/i>, 1959; C. H. Gordon, \u201cBiblical Customs and the Nuzu Tablets\u201d, <i>BA<\/i> 3, 1940, pp. 1ss; K. M. Kenyon, \u201cPalestine in the Middle Bronze Age\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn331\" name=\"_ftnref331\" title=\"\"><i>CAH<\/i><\/etiqueta>, 2\/1, pp. 77\u2013116; J. R. Kupper, <i>Les Nomads en M\u00e9sopotamie au temps des rois de Mari<\/i>, 1957; J. T. Luke, \u201cAbraham and the Iron Age, Reflections on the New Patriarchal Studies\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn332\" name=\"_ftnref332\" title=\"\"><i>JSOT<\/i><\/etiqueta> 4, 1977, pp. 35\u201347; H. H. Rowley, \u201cRecent Discovery and the Patriarchal Age\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn333\" name=\"_ftnref333\" title=\"\"><i>BJRL<\/i><\/etiqueta> 32, 1949\u201350, pp. 44ss; M. J. Selman, \u201cThe Social Environment of the Patriarchs\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn334\" name=\"_ftnref334\" title=\"\"><i>TynB<\/i><\/etiqueta> 27, 1976, pp. 114\u2013136; E. A. Speiser, <etiqueta id=\"#_ftn335\" name=\"_ftnref335\" title=\"\"><i>JBL<\/i><\/etiqueta> 74, 1955, pp. 252ss; id., <i>Genesis<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn336\" name=\"_ftnref336\" title=\"\"><i>AB<\/i><\/etiqueta>, 1964; T. L. Thompson,. <i>The Historicity of the Patriarchal Narratives<\/i>, 1974; R. de Vaux, <i>Histoire ancienne d\u2019Israel<\/i>, 1971, pp. 157\u2013273; J. van Seters, <i>Abraham in History and Tradition<\/i>, 1975; C. J. Mullo Weir, \u201cNuzi\u201d, en D. W. Thomas (<etiqueta id=\"#_ftn337\" name=\"_ftnref337\" title=\"\">eds.), <\/etiqueta><i>Archaeology and Old Testament Study<\/i>, 1967, pp. 73\u201386; D. J. Wiseman, <etiqueta id=\"#_ftn338\" name=\"_ftnref338\" title=\"\"><i>BS<\/i><\/etiqueta> 134, 1977, pp. 123\u2013130; 137, 1977, pp. 228\u2013237.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn339\" name=\"_ftnref339\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.A.T.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. El cuadro b\u00edblico Gn. 12\u201350 describe la \u00e9poca patriarcal, que abarca la vida de Abraham, Isaac, y Jacob, aunque los cap(s). 39\u201350 se ocupan m\u00e1s bien de Jos\u00e9. Resulta extremadamente dif\u00edcil proponer una fecha para la \u00e9poca patriarcal, y los eruditos difieren grandemente, entre 1900 y 1500 a.C. Los datos b\u00edblicos son insuficientes para &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/patriarcal-era\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPATRIARCAL, ERA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22357","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22357","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22357"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22357\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22357"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22357"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22357"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}