{"id":22369,"date":"2016-02-05T15:20:39","date_gmt":"2016-02-05T20:20:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/presbiterio-presbitero\/"},"modified":"2016-02-05T15:20:39","modified_gmt":"2016-02-05T20:20:39","slug":"presbiterio-presbitero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/presbiterio-presbitero\/","title":{"rendered":"PRESBITERIO, PRESBITERO"},"content":{"rendered":"<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Estos t\u00e9rminos, que en <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''> se traducen generalmente \u201c(los) ancianos\u201d, \u201canciano\u201d, etc., se derivan de las voces gr. <\/span><span style=''>presbyterion<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>presbyteros<\/span><span lang=ES style=''>. El equivalente heb. de <\/span><span style=''>presbyteros<\/span><span lang=ES style=''> es <\/span><span style=''>z&#257;q&#275;n<\/span><span lang=ES style=''>, mientras que el equivalente <etiqueta id=\"#_ftn775\" name=\"_ftnref775\" title=\"\">arm. es <\/etiqueta><\/span><span style=''>\u0161&#305;&#770;b<\/span><span lang=ES style=''>; los tres t\u00e9rminos tienen el significada b\u00e1sico de \u201chombre (m\u00e1s) viejo\u201d, sentido en el que se emplea <\/span><span style=''>z&#257;q&#275;n<\/span><span lang=ES style=''> en Gn. 25.8; 1 R. 12.8; Sal. 148.12; Pr. 17.6; Jer. 31.13, etc., y <\/span><span style=''>presbyteros<\/span><span lang=ES style=''> en Hch. 2.17; 1 Ti. 5.1. Esto sugiere que originalmente los ancianos eran hombres de edad avanzada; y el hecho de que todav\u00eda lo eran generalmente en la \u00e9poca del NT lo indican 1 P. 5.1, 5; <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>Mishnah Aboth<\/span><span lang=ES style=' '> 5.21. <\/span><span style=' '>presbyteroi<\/span><span lang=ES style=''> tambi\u00e9n puede significar \u201chombres de tiempos antiguos\u201d, como en Mr. 7.3, 5; He. 11.2, y quiz\u00e1s Ap. 4.4, 10, etc., pasaje en el que los veinticuatro ancianos podr\u00edan simbolizar los autores de los libros del AT, que seg\u00fan los jud\u00edos fueron veinticuatro (* <span style='text-transform:uppercase'>Canon del<\/span> AT).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En toda la Biblia, las canas hacen a la persona acreedora al respeto (Lv. 19.32; 1 Ti. 5.1), y se entiende que la *edad da experiencia y, por lo tanto, sabidur\u00eda (1 R. 12.6\u201315; Pr. 4.1; 5.1). En consecuencia, los dirigentes de Israel, en toda la historia veterotestamentaria, son los ancianos de la naci\u00f3n (Ex. 3.16, 18; Lv. 4.15; Jue. 21.16; 1 S. 4.3; 2 S. 3.17; 1 R. 8.1, 3; 2 R. 23.1; 1 Cr. 11.3; Esd. 5.5, 9; Jer. 26.17; Ez. 8.1, etc.). Setenta ancianos fueron elegidos para compartir con Mois\u00e9s la carga de dirigir la naci\u00f3n (Nm. 11.16\u201330), y posteriormente los ancianos desempe\u00f1an un papel similar ante el rey. Junto con los sacerdotes est\u00e1n encargados de la ley escrita, y de leerla al pueblo (Dt. 31.9\u201313). Cuando el pueblo se estableci\u00f3 en la tierra prometida y se dispers\u00f3 por las ciudades, los ancianos de las mismas actuaron como jueces (Dt. 19.12; 21.19s; 22.15\u201318; Jos. 20.4; Rt. 4.2, 4, 9, 11; 1 R. 21.8, 11; 2 R. 10.1, 5), lo que continu\u00f3 la pr\u00e1ctica iniciada en el desierto de contar con jueces legos para las cuestiones de menor importancia (Ex. 18.13\u201326; Dt. 1.9\u201318). Los jueces de apelaci\u00f3n en Jerusal\u00e9n, sin embargo, eran en parte legos y en parte sacerdotes (Dt. 17.8\u201313; 2 Cr. 19.8\u201311).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los jueces legos de Ex. 18 y Dt. 1 son seleccionados por su sabidur\u00eda, su piedad, y su integridad. Igualmente, la elecci\u00f3n entre los ancianos de Nm. 11 probablemente refleja el conocimiento de que la edad no trae aparejada invariablemente la sabidur\u00eda. Por cierto que un joven sabio es preferible a un rey anciano y necio (Ec. 4.13). Este reconocimiento contin\u00faa en la literatura intertestamentaria. La sabidur\u00eda cuadra a los de mayor edad, y los ancianos deber\u00edan ser sabios (Ecl. 6.34; 8.8s; 25.3s), pero aun los j\u00f3venes son honrados si tienen sabidur\u00eda (Sabidur\u00eda 8.10), y son tratados como ancianos (Susana 45, 50). Los jueces son hombres espec\u00edficamente seleccionados entre los ancianos (Susana 5s, 41). Los ancianos que, seg\u00fan parece, fueron elegidos de cada tribu para traducir el Pentateuco al griego no son tan prominentes por su edad (<i>Carta de Aristeas<\/i> 122, 318) como por su vida virtuosa, y por su conocimiento y comprensi\u00f3n de la ley mosaica (32, 121s, 321). Seg\u00fan Dt. 31 los hab\u00eda legos y sacerdotes (184, 310), pero en este caso con una gran mayor\u00eda de legos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En Jerusal\u00e9n tambi\u00e9n contin\u00faa la antigua relaci\u00f3n entre ancianos y sacerdotes (Lm. 1.19; 4.16; 1 Mac. 7.33; 11.23), y ocupa un lugar prominente en el NT (Mt. 21.23; 26.3, 47; 27.1, 3, 12, 20; 28.11s; Hch. 4.23; 23.14; 25.15). De all\u00ed surgi\u00f3 luego el sanedr\u00edn, el consejo que gobernaba la naci\u00f3n y hac\u00eda las veces de corte suprema de justicia, presidido por el sumo sacerdote. Entre sus 71 miembros vemos ancianos y jefes de los sacerdotes (Mt. 27.1; Mr. 8.31; 14.53; 15.1; Lc. 22.66; Hch. 4.5, 8, 23; 22.5), junto con \u201cescribas\u201d y \u201cgobernantes\u201d, t\u00e9rminos que probablemente tienen significado similar a los dos anteriores. Los ancianos tambi\u00e9n aparecen como gobernantes en la literatura intertestamentaria en Jerusal\u00e9n y otras partes (Judit 8.10s; 1 Mac. 12.35).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Para la tarea de juzgar al pueblo de acuerdo con la ley de Dios, era necesario que los ancianos y los sacerdotes la conocieran, por lo que reca\u00eda sobre los sacerdotes la responsabilidad adicional de ense\u00f1arla (Lv. 10.10s; Dt. 33.10; Mal. 2.6s). En el ss. I encontramos que, en Alejandr\u00eda, todav\u00eda hay sacerdotes y ancianos que llevan a cabo esta tarea, ense\u00f1ando las Escrituras al pueblo en la sinagoga en el d\u00eda de reposo (Fil\u00f3n, <\/span><span style=''>Hypothetica<\/span><span lang=ES style=''>, 7.13); pero en Palestina parecer\u00eda que la obligaci\u00f3n de ense\u00f1ar hab\u00eda reca\u00eddo casi completamente en los ancianos, llamados as\u00ed en Lc. 7.3, seg\u00fan una inscripci\u00f3n hallada en una sinagoga de Jerusal\u00e9n, anterior al a\u00f1o 70 <etiqueta id=\"#_ftn776\" name=\"_ftnref776\" title=\"\">d.C., y en la literatura rab\u00ednica, aunque en el NT usualmente se los llama \u201cescribas\u201d (expertos en la Escritura), \u201cdoctores de la ley\u201d, \u201cint\u00e9rpretes de la ley\u201d, o \u201crabinos\u201d. A<\/etiqueta>lgunas veces ense\u00f1aban en el templo (Lc. 2.46), pero su gran centro de influencia fue la sinagoga (Mt. 23.6; Mr. 1.21s; Lc. 5.17; 6.6s; 7.3\u20135). En la literatura rab\u00ednica su deber primario era todav\u00eda el de juzgar, y es as\u00ed que leemos en el NT sobre excomuniones de la sinagoga (Jn. 9.22; 12.42; 16.2), y de castigos en la sinagoga (Mt. 23.34; Mr. 13.9; Hch. 22.19; 26.11). La sinagoga tambi\u00e9n ten\u00eda uno o m\u00e1s \u201cprincipales\u201d, cuya responsabilidad era guardar el orden (Lc. 13.14), elegir a los que deb\u00edan predicar (Hch. 13.15), leer las lecciones o dirigir las oraciones; y un \u201cministro\u201d (Lc. 4.20). Los testimonios no b\u00edblicos sugieren que se trataba de nombramientos locales relacionados con el edificio. El anciano, por otra parte, es ordenado por su maestro, por lo que su ministerio ten\u00eda mayor amplitud, aunque generalmente se establec\u00eda y se ganaba la vida por medio de un oficio. A su vez, ordenaba a sus propios disc\u00edpulos, a menudo con la colaboraci\u00f3n de otros dos ancianos, y usualmente por la imposici\u00f3n de manos; de este modo se establec\u00eda y continuaba una sucesi\u00f3n de maestros y jueces, como as\u00ed tambi\u00e9n una tradici\u00f3n de ense\u00f1anza e interpretaci\u00f3n legal. Ya en el ss. II d.C. el derecho de ordenar o autorizar las ordenaciones se concentra en el patriarca nacional. Cf. esp. <i>Tosefta Sanhedrin<\/i> 1.1; <i>Jerusalem Sanhedrin<\/i>, 1. 2\u20134.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esto sirve de fondo al establecimiento del sistema de ancianos en la iglesia cristiana, y la instituci\u00f3n judeocristiana de un cuerpo de ancianos contribuye a unificar las diversas facetas del ministerio neotestamentario m\u00e1s que lo que a menudo se percibe. Cristo es el gran maestro o rabino (Mt. 23.8), y a su vez sus disc\u00edpulos se denominan a s\u00ed mismo ancianos (1 P. 5.1; 2 Jn. 1; 3 Jn. 1) y transmiten a otros las ense\u00f1anzas que han recibido, a quienes encargan hacer lo mismo, y estos, a su vez, a otros (1 Co. 11.23; 15.1, 3; 2 Ts. 2.15; 3.6; 2 Ti. 2.2). Los que reciben esta comisi\u00f3n a su vez son llamados ancianos (Hch. 14.23; Tit. 1.5). Aparentemente son designados mediante la imposici\u00f3n de manos (Hch. 6.6; cf. 11.30; 1 Ti. 4.14; 5.22; 2 Ti. 1.6). Deb\u00edan estar dispuestos a ganarse la vida si fuera necesario (Hch. 20.17, 33\u201335). Les fue encomendada la tarea de ense\u00f1ar (1 Ti. 5.17; Tit. 1.5, 9), y de hacer las veces de jueces (Hch. 15.2, 6, 22\u201329; 16.4). Es debatible que se deba ver un paralelo entre el concilio o la corte de apelaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, compuesto por ap\u00f3stoles y ancianos y presidida por Jacobo, el hermano del Se\u00f1or, y el sanedr\u00edn, que estaba formado por jefes de los sacerdotes y ancianos y era presidido por el sumo sacerdote. Adem\u00e1s de las tareas de ense\u00f1ar y juzgar que ten\u00edan los ancianos, en su condici\u00f3n de ancianos de la iglesia de Cristo se vuelve a destacar la tarea de gobernar, y se le da a sus tareas car\u00e1cter m\u00e1s pastoral que pol\u00edtico (Hch. 20.17, 28; 1 Ti. 5.17; Stg. 5.14; 1 P. 5.1\u20134; cf. Mt. 9.36\u201338; Ef. 4.11); de esto surge el otro t\u00edtulo del anciano, el de *obispo, y de all\u00ed la desaparici\u00f3n del oficio independiente de \u201cprincipal de la sinagoga\u201d en el cristianismo, tarea parcialmente absorbida por el anciano, y parcialmente, sin duda alguna, por el propietario de la casa donde funcionaba la iglesia. Por otra parte, el \u201cministro\u201d perdura como el di\u00e1cono cristiano, aunque su oficio segu\u00eda siendo local, hasta el punto de que s\u00f3lo ocasionalmente aparece el di\u00e1cono en el NT.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En consecuencia, el anciano cristiano tiene primariamente la funci\u00f3n de ense\u00f1ar, de determinar lo bueno y lo malo, y de supervisar pastoralmente. Aunque se ordena a los ancianos para sus funciones en forma espec\u00edfica, su oficio no es ni sacerdotal ni ceremonial. Los sacramentos se encuentran bajo la supervisi\u00f3n del ministerio ordenado, pero no como prerrogativa personal. Cuando se separa la funci\u00f3n del obispo de la del anciano en el ss. II, las tareas de ense\u00f1anza, supervisi\u00f3n pastoral, y supervisi\u00f3n de los sacramentos son compartidas por ambos oficios; la tarea de juzgar asuntos relativos a la excomuni\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n recae en primer lugar sobre el obispo. Durante un tiempo ocurre as\u00ed tambi\u00e9n con la colaboraci\u00f3n del di\u00e1cono, con la responsabilidad de la ordenaci\u00f3n, con la pr\u00e1ctica de que otras dos personas cooperen en la ordenaci\u00f3n del obispo mismo, y con el concepto de una sucesi\u00f3n de maestros, cada uno de los cuales encarga a su sucesor, por medio de la instrucci\u00f3n y la ordenaci\u00f3n, el mensaje que oportunamente se le hab\u00eda confiado a \u00e9l. No obstante, los ancianos contin\u00faan desempe\u00f1ando ciertos deberes judiciales, cuidando de que ciertos transgresores impenitentes no participasen de la Cena del Se\u00f1or, y ciertos deberes de ordenaci\u00f3n, como as\u00ed tambi\u00e9n ayudando en la ordenaci\u00f3n de otros ancianos. (* <span style='text-transform: uppercase'>Iglesia, Gobierno de la<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Ministerio<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> H. E. Dana, <i>Manual de eclesiolog\u00eda<\/i>, 1987; R. Caballero Yoccou, <i>Eclesiolog\u00eda<\/i>, 1973; J. Delorme, <i>El ministerio y los ministerios seg\u00fan el Nuevo Testamento<\/i>, 1975, pp. 106\u2013109, 140\u2013148; L. Rubio, R. Chamoso, D. Barobid, <i>Los ministerios en la iglesia<\/i>, 1985.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>J. Newman, <i>Semikhah<\/i> (<i>Ordination<\/i>), 1950; E. Ferguson, <etiqueta id=\"#_ftn777\" name=\"_ftnref777\" title=\"\"><i>JTS<\/i><\/etiqueta> <etiqueta id=\"#_ftn778\" name=\"_ftnref778\" title=\"\">s.n. 26, 1975, pp. 1\u201312.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn779\" name=\"_ftnref779\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.T.B.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estos t\u00e9rminos, que en \u00b0vrv2 se traducen generalmente \u201c(los) ancianos\u201d, \u201canciano\u201d, etc., se derivan de las voces gr. presbyterion, presbyteros. 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