{"id":22370,"date":"2016-02-05T15:20:42","date_gmt":"2016-02-05T20:20:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profecia-profetas\/"},"modified":"2016-02-05T15:20:42","modified_gmt":"2016-02-05T20:20:42","slug":"profecia-profetas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profecia-profetas\/","title":{"rendered":"PROFECIA, PROFETAS"},"content":{"rendered":"<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. La funci\u00f3n prof\u00e9tica<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. El profeta normativo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La primera persona a la cual la Biblia llama profeta (heb. <\/span><span style=''>n&#257;&#7687;&#305;&#770;<\/span><span lang=ES style=''>) es Abraham (Gn. 20.7; cf. Sal. 105.15), pero la profec\u00eda veterotestamentaria adquiri\u00f3 su forma normativa en la vida y persona de Mois\u00e9s, cuyo ministerio sirvi\u00f3 de pauta a todos los profetas posteriores (Dt. 18.15\u201319; 34.10; * <span style='text-transform:uppercase'>Mes\u00edas<\/span>). Todos los rasgos que caracterizaban a los verdaderos profetas de Yahv\u00e9h seg\u00fan la tradici\u00f3n cl\u00e1sica de la profec\u00eda veterotestamentaria se hallaban ya en Mois\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='text-indent:18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Mois\u00e9s recibi\u00f3 un llamamiento espec\u00edfico y personal de parte de Dios, quien necesariamente toma la iniciativa cuando se trata de profetas verdaderos (Ex. 3.1\u20134.17; cf. Is. 6; Jer. 1.4\u201319; Ez. 1\u20133; Os. 1.2; Am. 7.14\u201315; Jon. 1.1), pues s\u00f3lo los profetas falsos se atreven a arrogarse el cargo por su cuenta (Jer. 14.14; 23.21). Como se deduce de las referencias anteriores, la introducci\u00f3n del profeta a la presencia de Dios constitu\u00eda tanto la finalidad como el efecto de la vocaci\u00f3n divina; he ah\u00ed el \u201csecreto\u201d o el \u201cconsejo\u201d del Se\u00f1or (1 R. 22.19; Jer. 23.22; Am. 3.7). El profeta se presentaba ante los hombres como aquel que hab\u00eda estado primeramente en la presencia de Dios (1 R. 17.1; 18.15).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>Fechas aproximadas del ministerio de los profetas veterotestamentario (v\u00e9ase tamb. CRONOLOGIA DEL AT).<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El discernimiento prof\u00e9tico frente a la historia arranca del ministerio de Mois\u00e9s. Cuando Isa\u00edas llev\u00f3 a cabo su tremenda campa\u00f1a contra la idolatr\u00eda, uno de sus m\u00e1s poderosos argumentos\u2014que s\u00f3lo Yahv\u00e9h es autor de la profec\u00eda y que, en el mejor de los casos, los \u00eddolos no pueden hacer mas que interpretar acontecimientos ya consumados (p. ej. 45.20\u201322)\u2014tiene su origen en el ministeno de Mois\u00e9s y en el \u00e9xodo. Cuando Yahv\u00e9h envi\u00f3 a Mois\u00e9s a Egipto, su siervo ya estaba en posesi\u00f3n de la clave que serv\u00eda para la interpretaci\u00f3n de los magnos acontecimientos prontos a cumplirse. La historia se hizo revelaci\u00f3n divina porque, detr\u00e1s de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica se hallaba un hombre, preparado de antemano, capaz de interpretarla. Mois\u00e9s no tuvo que esforzarse por descubrir el significado de los acontecimientos seg\u00fan se desenvolv\u00edan, o despu\u00e9s de su consumaci\u00f3n, puesto que lo sab\u00eda de antemano por las comunicaciones verbales de Dios. Se puede decir lo mismo de todos los profetas. Entre todas las naciones de la antig\u00fcedad, s\u00f3lo Israel comprendi\u00f3 el significado de la historia, debiendo su discernimiento a los profetas, como estos, por obra del Se\u00f1or de la historia, se lo deb\u00edan a Mois\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>De igual modo, la preocupaci\u00f3n \u00e9tica y social de los profetas halla sus ra\u00edces en la obra de Mois\u00e9s, pues, aun antes de su llamado ya se hab\u00eda interesado en el bienestar social de su pueblo (Ex. 2.11ss; cf. vv. 17), y despu\u00e9s, en su funci\u00f3n de legislador prof\u00e9tico, bosquej\u00f3 el c\u00f3digo m\u00e1s humanitario y filantr\u00f3pico de la antig\u00fcedad, que al hacer provisi\u00f3n para los desvalidos (Dt. 24.19\u201322, etc.) se erigi\u00f3 en enemigo de los opresores (p. ej. Lv. 19.9ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Muchos de los profetas se enfrentaron a sus reyes desempe\u00f1aron un papel activo en la pol\u00edtica de a naci\u00f3n, semejante al de estadistas. He aqu\u00ed otra funci\u00f3n prof\u00e9tica que halla su prototipo en Mois\u00e9s, quien fue legislador de la naci\u00f3n, a tal punto que se le llama rey\u201d (Dt. 33.5). Es interesante notar que los dos primeros reyes de Israel fueron tambi\u00e9n profetas, pero esta combinaci\u00f3n de cargos no se consolid\u00f3. El gobierno mosaico-teocr\u00e1tico se prolong\u00f3 mediante la asociaci\u00f3n del rey ungido con el profeta ungido.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hallamos tambi\u00e9n en Mois\u00e9s esa combinaci\u00f3n de proclamaci\u00f3n y predicci\u00f3n que caracteriza a todos los profetas. Trataremos este punto con m\u00e1s detalle al considerar los rasgos generales de la profec\u00eda. Hacemos esta menci\u00f3n pasajera para demostrar que Mois\u00e9s estableci\u00f3 tambi\u00e9n la norma en esto, a saber, que con el fin de aclarar la situaci\u00f3n del momento a menudo el profeta emprende la tarea de presentarla dentro de la perspectiva de acontecimientos aun futuros, y es precisamente esta trabaz\u00f3n entre proclamaci\u00f3n y predicci\u00f3n lo que distingue al profeta del mero pronosticador. Incluso cuando Mois\u00e9s dio a conocer su gran profec\u00eda acerca del Profeta venidero (Dt. 18.15ss), sus palabras ten\u00edan que ver con los problemas sumamente apremiantes derivados de la actitud del pueblo de Dios frente a las pr\u00e1cticas y atractivos de los cultos paganos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el ministerio de Mois\u00e9s distinguimos ya dos caracter\u00edsticas m\u00e1s que hab\u00edan de destacarse en el de los profetas que le suceder\u00edan. Muchos profetas se valieron de s\u00edmbolos para subrayar su mensaje (p. ej. Jer. 19.1ss; Ez. 4.1ss). Mois\u00e9s se vali\u00f3 del s\u00edmbolo de las manos levantadas (Ex. 17.8ss) y de la serpiente tambi\u00e9n levantada (Nm. 21.8), am\u00e9n del intrincado simbolismo c\u00faltico que entreg\u00f3 a la naci\u00f3n. Finalmente aparece en su obra el aspecto intercesor del cometido prof\u00e9tico. Se presentaba \u201cpor el pueblo delante de Dios\u201d (Ex. 18.19; Nm. 27.5) y, por lo menos en una ocasi\u00f3n notable, se coloc\u00f3 literalmente \u201cen la brecha\u201d como hombre de oraci\u00f3n (Ex. 32.30ss; Dt. 9.18ss; cf. 1 R. 13.6; 2 R. 19.4; Jer. 7.16; 11.14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Los t\u00edtulos de los profetas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Se usan dos designaciones de car\u00e1cter general para se\u00f1alar a los profetas: la primera, \u201chombre de Dios\u201d, los describe seg\u00fan su manifestaci\u00f3n frente a sus semejantes. Este t\u00edtulo se aplic\u00f3 primero a Mois\u00e9s (Dt. 33.1), y se us\u00f3 cont\u00ednuamente hasta el fin de la monarqu\u00eda (p. ej. 1 S. 2.27; 9.6; 1 R. 13.1, etc.). Ten\u00eda como fin distinguir a los profetas de los dem\u00e1s hombres, como se destaca claramente en la declaraci\u00f3n de la sunanita: \u201cYo entiendo que \u00e9ste que siempre pasa por nuestra casa, es var\u00f3n santo de Dios (2 R. 4.9). El otro t\u00edtulo general era el de \u201cmi, tu, su siervo\u201d. Aparentemente otros hombres no sol\u00edan dirigirse a los profetas como \u201csiervos de Dios\u201d, pero Dios mismo los describ\u00eda frecuentemente como \u201cmis siervos\u201d, lo que daba lugar al uso tambi\u00e9n de \u201csus siervos\u201d, y \u201ctus siervos\u201d (p. ej. 2 R. 17.13, 23; 21.10; 24.2; Esd. 9.11; Jer. 7.25). Se expresa as\u00ed la relaci\u00f3n entre el profeta y Dios, y de nuevo fue Mois\u00e9s quien primeramente llevo este t\u00edtulo (p. ej. Jos. 1.1\u20132).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tres voces hebreas designaban al profeta: <\/span><span style=''>n&#257;&#7687;&#305;&#770;&#722;<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>r&#333;&#722;eh<\/span><span lang=ES style=''>, y <\/span><span style=''>&#7717;&#333;eh<\/span><span lang=ES style=''>. La traducci\u00f3n invariable de la primera es \u201cprofeta\u201d; la segunda, que es, en su forma, participio activo del verbo \u201cver\u201d, se traduce \u201cvidente\u201d; el tercer t\u00e9rmino, tambi\u00e9n participio activo de otro verbo \u201cver\u201d, no tiene, por desgracia, un equivalente exacto en castellano, pero se traduce \u201cprofeta\u201d (p. ej. Is. 30.10) o \u201cvidente\u201d (p. ej. 1 Cr. 29.29).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se ha discutido mucho sobre la derivaci\u00f3n de <\/span><span style=''>n&#257;&#7687;&#305;&#770;&#722;<\/span><span lang=ES style=''>. Parece ser que hemos de optar por una ra\u00edz ac\u00e1dica, y la elecci\u00f3n est\u00e1 entre el profeta como el que es llamado, o el que llama, e.d. a los hombres en nombre de Dios. Tanto el sentido pasivo como el activo describen admirablemente el car\u00e1cter y la funci\u00f3n del profeta seg\u00fan se hallan en el AT. Se ha mencionado poco la posibilidad de que el profeta sea el que invoca a Dios en oraci\u00f3n, pero no deja de ser, tambi\u00e9n, un rasgo caracter\u00edstico del profeta, incluso desde el principio, aparentemente (Gn. 20.7).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La relaci\u00f3n entre los t\u00e9rminos <\/span><span style=''>n&#257;&#7687;&#305;&#770;<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>r&#333;&#722;eh<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>&#7717;&#333;eh<\/span><span lang=ES style=''> entre s\u00ed se ha discutido ampliamente tambi\u00e9n. Aparentemente vers\u00edculos como 1 Cr. 29.29, que parecen emplear las voces con mucha precisi\u00f3n (a Gad se lo describe como <\/span><span style=''>&#7717;&#333;eh<\/span><span lang=ES style=''> en el heb.), sugerir\u00edan que deber\u00edamos buscar los matices exactos que corresponden a cada t\u00e9rmino. Sin embargo, el examen del uso veterotestamentario en general no apoya esta matizaci\u00f3n precisa de los t\u00e9rminos. El uso de las palabras var\u00eda seg\u00fan dos per\u00edodos, se\u00f1alados por 1 S. 9.9: primeramente, se destaca el per\u00edodo temprano cuando <\/span><span style=''>n&#257;&#7687;&#305;&#770;&#722;<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>r&#333;&#722;eh<\/span><span lang=ES style=''> se distingu\u00edan; pero hemos de considerar tambi\u00e9n el per\u00edodo posterior\u2014en que vivi\u00f3 el autor de 1 S. 9.9\u2014cuando <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>n&#257;&#7687;&#305;&#770;&#722;<\/span><span lang=ES style=''> vino a ser sin\u00f3nimo de <\/span><span style=''>r&#333;&#722;eh<\/span><span lang=ES style=''>, con o sin connotaciones que reflejan el significado primitivo. El documento fuente para el per\u00edodo primitivo es 1 S. 9\u201310, y trat\u00e1ndose de \u00e9l, no parece dif\u00edcil comprender el significado de los dos t\u00e9rminos: <\/span><span style=''>n&#257;&#7687;&#305;&#770;&#722;<\/span><span lang=ES style=''> viene a ser miembro de una sociedad que se entrega a manifestaciones ext\u00e1ticas colectivas y contagiosas (1 S. 10.5\u20136, 10\u201313; 19.20\u201324), mientras que el <\/span><span style=''>r&#333;&#722;eh<\/span><span lang=ES style=''> obra aparte, y se presenta como una persona mucho m\u00e1s importante y destacada. El t\u00edtulo se emplea diez veces, de las cuales seis se refieren a Samuel (1 S. 9.11, 18\u201319; 1 Cr. 9.22; 26.28; 29.29 . Este profeta, pues, ilustra las funciones del <\/span><span style=''>r&#333;&#722;eh<\/span><span lang=ES style=''> por excelencia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pasando al per\u00edodo tard\u00edo, sin embargo\u2014el se\u00f1alado por 1 S. 9.9\u2014, no podemos hacer distinciones tan precisas. Es notable que <\/span><span style=''>&#7717;&#333;eh<\/span><span lang=ES style=''> se menciona siempre en relaci\u00f3n con el rey en todo Cr\u00f3nicas (excepci\u00f3n hecha de 2 Cr. 29.30), pero la interesante sugerencia de que ocupaba el cargo oficial de vidente residente en el palacio no se ajusta a los testimonios. Aun en Cr\u00f3nicas funciona a menudo igual que el <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>n&#257;&#7687;&#305;&#770;&#722;<\/span><span lang=ES style=''> (p. ej. 2 Cr. 19.2; 33.18), y en general aparece como el historiador de la corte, cometido que tambi\u00e9n corresponde al <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>n&#257;&#7687;&#305;&#770;&#722;<\/span><span lang=ES style=''> y al <\/span><span style=''>r&#333;&#722;eh<\/span><span lang=ES style=''>, (2 Cr. 9.29; 12.15; cf. 1 Cr. 29.29).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el uso veterotestamentario corriente todos los matices que corresponden al verbo <\/span><span style=' '>&#7717;&#257;z\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> hallan paralelos en el verbo <\/span><span style=''>r&#257;&#722;\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>. Ambos se relacionan con la adivinaci\u00f3n (Zac. 10.2; Ez. 21.21), y lo mismo puede decirse de <\/span><span style=''>n&#257;&#7687;&#305;&#770;&#722;<\/span><span lang=ES style=''> (Mi. 3.11); ambos se emplean cuando se trata del significado de los acontecimientos (Sal. 46.8; Is. 5.12), y de evaluar el car\u00e1cter de los hombres (Sal. 11.4, 7; 1 S. 16.1) ; los dos expresan la visi\u00f3n prof\u00e9tica de Dios (Sal. 27.4; Is. 6.5), como tambi\u00e9n la actividad prof\u00e9tica en general (Is. 1.1; Ez. 13.3); ambos abarcan la visi\u00f3n de la venganza divina (Sal. 58.10; 54.7). En Is. 29.10 <\/span><span style=''>n&#257;&#7687;&#305;&#770;&#722;<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>&#7717;&#333;zeh<\/span><span lang=ES style=''> son t\u00e9rminos paralelos; lo mismo ocurre con <\/span><span style=' '>r&#333;&#722;eh<\/span><span lang=ES style=''>, y <\/span><span style=''>&#7717;&#333;eh<\/span><span lang=ES style=''> en Is. 30.10; en Am. 7.12ss Amas\u00edas llama a Am\u00f3s <\/span><span style=' '>&#7717;&#333;zeh<\/span><span lang=ES style=''>, inst\u00e1ndolo a profetizar (<\/span><span style=''>nibb&#257;&#722;<\/span><span lang=ES style=''> en Jud\u00e1, pero Am\u00f3s contesta que \u00e9l no es un <\/span><span style=' '>n&#257;&#7687;&#305;&#770;&#722;<\/span><span lang=ES style=''>. Hallamos el orden contrario en Ez. 13.9, pues el sustantivo <\/span><span style=''>n&#257;&#7687;&#305;&#770;&#722;<\/span><span lang=ES style=''> se emplea como sujeto gramatical del verbo <\/span><span style=' '>&#7717;&#257;z\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>. Podr\u00edamos multiplicar referencias parecidas, por lo que llegamos a la conclusi\u00f3n d\u00e9 que los t\u00e9rminos son sin\u00f3nimos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Predecir y pregonar<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Con demasiada frecuencia en los estudios que se han hecho se han tributado alabanzas un tanto superficiales a la unicidad del fen\u00f3meno prof\u00e9tico en Israel para luego, contradictoriamente, someterlo a juicio y a las cr\u00edticas, restando importancia a su car\u00e1cter \u00fanico, y buscando explicaciones puramente racionalistas de las pruebas. De hecho no tenemos m\u00e1s que una sola fuente de informaci\u00f3n que ilumine la persona y funci\u00f3n del profeta veterotestamentario, o sea el AT mismo, que debe tratarse como documento original de primordial importancia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En primer t\u00e9rmino el profeta era portavoz de la palabra de Dios. Aun si a veces se entregaba a funciones distintas, tales como los intrincados actos simb\u00f3licos de Ezequiel, ellos constitu\u00edan medios secundarios que serv\u00edan para hacer llegar la palabra divina a sus coet\u00e1neos. Esta palabra no se presentaba, por as\u00ed decirlo, como mera opini\u00f3n, como si Dios deseara que los hombres se enterasen del punto de vista divino antes de formular sus propias decisiones; constitu\u00eda m\u00e1s bien la convicci\u00f3n del profeta de que la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios era capaz de cambiar radicalmente la situaci\u00f3n total. Un ejemplo de esto se halla en Is. 28\u201329, que describe en primer lugar los esfuerzos del pueblo por hallar una soluci\u00f3n satisfactoria al apremiante problema del oportunismo po\u00e9tico y, como consecuencia, el de rechazar la palabra de Dios. La situaci\u00f3n se desenvuelve en los cap(s). 30 en adelante, resultando que no se trata ya de buscar un equilibrio de potencias pol\u00edticas entre Jud\u00e1, por una parte, y Asiria y Egipto, por otra, sino de la relaci\u00f3n espiritual entre Juda, Asiria, y Egipto, por una parte, y la palabra de Dios por otra. La palabra llega a ser factor activo que se agrega a la situaci\u00f3n, impuls\u00e1ndola en la direcci\u00f3n indicada por la palabra hablada (Is. 40.8; 55.11; v\u00e9ase, p. ej., * <span style='text-transform:uppercase'>Maldici\u00f3n<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Al mismo tiempo los profetas se refer\u00edan a la situaci\u00f3n en primer t\u00e9rmino por medio de amonestaciones y palabras de aliento relativas al porvenir, de modo que casi todos los profetas se presentan en primer lugar como vaticinadores (p. ej. Am. 1.2). Discernimos tres motivos primordiales que justifican las predicciones: es a todas luces necesario que las personas tengan alguna idea del porvenir si han de ejercer su responsabilidad moral en el momento de actuar en el presente. Esta consideraci\u00f3n inmediatamente eleva la predicci\u00f3n veterotestamentaria por encima del mero pron\u00f3stico que quiere satisfacer la curiosidad carnal. Los llamados al arrepentimiento (p. ej. Is. 30.6\u20139) y las exhortaciones a la santidad pr\u00e1ctica (p. ej. Is. 2.5) surgen por igual de una palabra prof\u00e9tica; la visi\u00f3n que revela la ira venidera motiva el llamado a buscar la misericordia de Dios ahora; la perspectiva de la bienaventuranza futura presta Fuerza a la exhortaci\u00f3n de andar desde ya en la luz.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Segundo, las predicciones surgen del hecho de que los profetas hablan en el nombre del Santo que gobierna la historia. Hemos notado anteriormente que los profetas fueron llamados sobre todo al conocimiento de Dios, y de ah\u00ed su discernimiento en cuanto a lo que \u00e9l hab\u00eda de hacer mientras guiaba el acaecer de la historia seg\u00fan los inmutables principios de su naturaleza santa. Como profetas, pues, pose\u00edan la informaci\u00f3n b\u00e1sica de los caminos de Dios, puesto que Dios hab\u00eda declarado su nombre para siempre por medio de Mois\u00e9s y por la lecci\u00f3n del \u00e9xodo (Ex. 3.15). Los profetas estaban informados en cuanto a los secretos del Se\u00f1or (Am. 3.7).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tercero, al parecer la predicci\u00f3n forma parte integrante del concepto de la funci\u00f3n prof\u00e9tica, como vemos en Dt. 18.9ss.: Israel estaba para entrar en la tierra de Cana\u00e1n, y en ese momento recibi\u00f3 aviso no s\u00f3lo de las abominaciones c\u00falticas que hallar\u00eda all\u00ed, tales como la inmolaci\u00f3n de criaturas humanas, sino tambi\u00e9n en cuanto a los practicantes religiosos cananeos de cosas tales como la adivinaci\u00f3n. Hallar\u00edan agoreros que pretend\u00edan por diversos medios levantar el velo que esconde el porvenir. Frente a ellos el israelita hab\u00eda de prestar o\u00eddo al profeta que el Se\u00f1or levantar\u00eda de entre sus hermanos, y al hablar este en nombre del Se\u00f1or hab\u00eda de ser juzgado precisamente por la exactitud de sus predicciones (v. 22). He aqu\u00ed un dato que ofrece una clara demostraci\u00f3n de que Israel esperaba predicciones de sus profetas, y de que el vaticinio pertenece a la misma esencia de la funci\u00f3n prof\u00e9tica.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hemos de notar que los dones telep\u00e1ticos y clarividentes de los profetas abarcaban conocimientos extraordinariamente detallados. Eliseo ten\u00eda fama de poder saber lo que se dec\u00eda en secreto en lugares alejados (2 R. 6.12), y dio pruebas de la exactitud de tal opini\u00f3n en cuanto a sus poderes. Ezequiel adquiri\u00f3 justificada fama por su conocimiento detallado de lo que acontec\u00eda en Jerusal\u00e9n, estando \u00e9l en Babilonia (Ez. 8\u201311). Es in\u00fatil procurar evadir las implicaciones de estos testimonios b\u00edblicos, pues las notables potencias ps\u00edquicas de los profetas eran notorias. Por ello no conduce a nada poner en tela de juicio su conocimiento anticipado de nombres personales como en 1 R. 13.2; Is. 44.28 (cf. Hch. 9.12). Puesto que no hay incertidumbre en cuanto al texto original en estos pasajes, todo se reduce a si aceptamos o no las pruebas del AT en cuanto a la naturaleza de la profec\u00eda. El hecho de que existan esas predicciones tan detalladas concuerda perfectamente con el cuadro general de la profec\u00eda b\u00edblica, y deber\u00edamos recordar que no es leg\u00edtimo plantear el problema en funci\u00f3n de nuestro conocimiento del tiempo transcurrido entre predicci\u00f3n y cumplimiento pregunt\u00e1ndonos c\u00f3mo pod\u00eda conocer el profeta el nombre de una persona que no naci\u00f3 sino centenares de a\u00f1os despu\u00e9s de su propia \u00e9poca. No se dice nada de \u201ccentenares de a\u00f1os\u201d en los contextos de referencia, que es algo que nosotros a\u00f1adimos a la luz de conocimientos posteriores. Hemos de plantear el problema en t\u00e9rminos m\u00e1s sencillos, pregunt\u00e1ndonos si, a juzgar por lo que sabemos de los profetas del AT, hay algo que haga imposible su conocimiento anticipado de nombres personales. A la luz del AT no cabe m\u00e1s que una respuesta negativa.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Inspiraci\u00f3n y m\u00e9todos prof\u00e9ticos<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Modos de Inspiraci\u00f3n<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>\u00bfC\u00f3mo recib\u00eda el profeta los mensajes que hab\u00eda de comunicar a sus semejantes por comisi\u00f3n divina? En la inmensa mayor\u00eda de los casos la respuesta es de una claridad di\u00e1fana desde un punto de vista, y desde otro de una vaguedad enigm\u00e1tica. La frase usual es: \u201cVino palabra del Se\u00f1or\u2026\u201d; literalmente el verbo es \u201cser\u201d, por lo que hemos de entender que \u201cla palabra del Se\u00f1or se hizo activamente presente a\u2026\u201d. Se trata de una percepci\u00f3n directa y personal, que es la experiencia b\u00e1sica del profeta. Se la encuentra por primera vez en Ex. 7.1\u20132 (cf. 4.15\u201316), y notamos que Dios es el autor de las palabras que comunica al profeta y, por su medio, al pueblo. La experiencia es igual en el caso de Jerem\u00edas cuando la mano del Se\u00f1or toca su boca (Jer. 1.9), y este pasaje revela cu\u00e1nto nos es posible comprender del asunto: en el contexto de una estrecha comuni\u00f3n que Dios le concede, el profeta recibe las palabras del mensaje. M\u00e1s tarde Jerem\u00edas describe la experiencia como la de \u201cestar en el secreto (consejo) del Se\u00f1or\u201d (23.22), y es esta experiencia lo que capacita al profeta para dar a conocer las palabras de Dios al pueblo. Pero no hallamos aqu\u00ed explicaci\u00f3n psicol\u00f3gica alguna.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Lugar hab\u00eda para sue\u00f1os y visiones en la inspiraci\u00f3n del profeta. A veces se afirma que Jer. 23.28 anula el valor de los sue\u00f1os como m\u00e9todo para comprender la palabra del Se\u00f1or, pero a la luz de Nm. 12.6\u20137 y 1 S. 28.6, 15, que ense\u00f1an la validez del mensaje entregado por medio de sue\u00f1os, hemos de entender que Jer. 23.28 se refiere \u00fanicamente al sue\u00f1o como un \u201csimple sue\u00f1o\u201d o \u201cmera fantas\u00eda humana\u201d. Al parecer el mismo Jerem\u00edas fue objeto de una comunicaci\u00f3n divina por medio de un sue\u00f1o (Jer. 31.26). El mejor ejemplo de revelaciones por medio de visiones se halla en Zacar\u00edas, pero, al igual que con los sue\u00f1os, los textos no a\u00f1aden nada a nuestro conocimiento\u2014o m\u00e1s bien nuestra ignorancia\u2014del mecanismo de la inspiraci\u00f3n, y lo mismo hemos de decir de la palabra que se percibe por medio de un s\u00edmbolo (Jer. 18; Am. 7.7ss; 8.1\u20133). En fin, el proceso de inspiraci\u00f3n es un milagro, y no sabemos nada de los medios que Dios emplea con el fin de que el hombre tome conciencia de que ha recibido palabra de Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>\u00bfCu\u00e1l habr\u00e1 sido la actividad del Esp\u00edritu de Dios en la inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica? Hallamos 18 pasajes que asocian la inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica con la actividad del Esp\u00edritu: en Nm. 24.2 con referencia a Balaam; en Nm. 11.29; 1 S. 10.6, 10; 19.20, 23 se trata de casos de \u00e9xtasis prof\u00e9tico; se supone sin m\u00e1s argumento que la profec\u00eda surge de la actividad del Esp\u00edritu de Dios en 1 R. 22.24; Jl. 2.28\u201329; Os. 9.7; Neh. 9.30; Zac. 7.12; en Mi. 3.8 se declara la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu, como tambi\u00e9n en 1 Cr. 12.18; 2 Cr. 15.1; 20.14; 24.20; Neh. 9.20; Ez. 11.5 con respecto a la profec\u00eda. El examen de estas citas revela que los testimonios en cuanto a la intervenci\u00f3n del Esp\u00edritu no est\u00e1n distribuidos en forma pareja en el AT, y que escasean especialmente en el caso de los profetas preex\u00edlicos. Es un hecho que Jerem\u00edas no hace referencia al Esp\u00edritu de Dios en ning\u00fan contexto, lo que ha dado lugar a suposiciones sobre posibles diferencias entre \u201cel hombre de la palabra\u201d y \u201cel hombre del Esp\u00edritu\u201d (v\u00e9ase L. Koehler, <i>Old Testament Theology<\/i>, 1957; E. Jacob, <i>Theology of the Old Testament<\/i>, 1958 [en cast. <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1969]; T. C. Vriezen, <i>An Outline of Old Testament Theology<\/i>, 1958). Se ha dicho que los primeros profetas quer\u00edan disociarse de la inspiraci\u00f3n colectiva y del frenes\u00ed de los hombres que pretend\u00edan poseer el Esp\u00edritu; pero esta no es una conclusi\u00f3n necesaria, ni siquiera probable. En primer lugar, no podemos identificar de buenas a primeras los ext\u00e1ticos grupos de tiempos primitivos con los profetas falsos de tiempos posteriores; y, en segundo lugar, como subraya E. Jacob, \u201cla palabra presupone el Esp\u00edritu, el soplo creador y vivificante, siendo esta verdad tan evidente en el caso de los profetas, que no ve\u00edan la necesidad de expresarla expl\u00edcitamente\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Modos de comunicaci\u00f3n<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los profetas se presentaban ante sus coet\u00e1neos como portadores de una palabra divina, o sea el or\u00e1culo, que entra\u00f1aba un mensaje de parte de Dios. Desde luego, esta palabra llevaba la impronta de la propia personalidad y experiencia peculiar del profeta, distingui\u00e9ndose netamente los or\u00e1culos de Am\u00f3s de los de Jerem\u00edas en la medida en que se diferenciaban sus respectivas personalidades. Debido a este hecho distinguimos dos aspectos en los mensajes de los libros prof\u00e9ticos: por una parte constituyen las palabras que Dios entrega a su siervo al escogerlo como portavoz suyo, mientras que por otra no dejan de ser palabras de cierto hombre que vivi\u00f3 en una \u00e9poca dada, y que surge, por lo tanto, de determinadas circunstancias. Hay escritores modernos (p. ej. H. H. Rowley, <i>The Servant of the Lord<\/i>, 1952, p.126) que suelen deducir de este hecho que la palabra se volvi\u00f3 imperfecta y falible al ser pronunciada por hombres imperfectos y falibles; pero esa deducci\u00f3n debe descansar sobre evidencias que sobrepasan las de los mismos profetas tal como las hallamos en los libros de referencia. No es este el lugar para discurrir sobre la relaci\u00f3n que existe entre las palabras de hombres inspirados y las del Dios que los inspir\u00f3 (* <span style='text-transform:uppercase'>Inspiraci\u00f3n<\/span>), pero s\u00ed nos toca declarar que un escrutinio a fondo de los libros prof\u00e9ticos no descubre en lugar alguno que los profetas pensasen que la palabra dada por su medio fuese inferior en grado alguno a la misma palabra de Dios. Veremos m\u00e1s adelante que la mayor\u00eda de los profetas no ten\u00eda conciencia alguna de la existencia de voces diferentes de las suyas, o que las contradijeran. Al contrario, manifestaban una convicci\u00f3n absoluta en cuanto a sus mensajes; una convicci\u00f3n de tal \u00edndole que correspond\u00eda a personas que no se hallaban en su cabal juicio, o a siervos de Dios que se hallaban en el secreto del Alt\u00edsimo, que recib\u00edan de tan excelsa fuente lo que hab\u00edan de declarar en la tierra.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A veces los profetas revest\u00edan sus or\u00e1culos de formas parab\u00f3licas o aleg\u00f3ricas (p. ej. Is. 5.1\u20137; 2 S. 12.1\u20137; y, especialmente, Ez. 16 y 23), pero el \u201cor\u00e1culo dramatizado\u201d vino a ser el tipo m\u00e1s llamativo de la presentaci\u00f3n de su mensaje. Si no pensamos m\u00e1s que en una especie de \u201cayuda visual did\u00e1ctica\u201d no llegaremos a comprender la verdadera naturaleza y funci\u00f3n del or\u00e1culo dramatizado. Naturalmente que serv\u00eda de ayuda visual, pero hemos de recordar, adem\u00e1s, el concepto hebreo de la eficacia de la palabra, seg\u00fan el cual aquella agregaba potencia al impacto de la palabra en la situaci\u00f3n contempor\u00e1nea que ilustraba. Hay un buen ejemplo de esto en la entrevista que se verific\u00f3 entre el rey Jo\u00e1s y el profeta Eliseo, ya moribundo (2 R. 13.14ss). El vv. 17 describe c\u00f3mo fue disparada la flecha que simbolizaba la victoria del Se\u00f1or sobre Siria. Por tal medio el profeta introdujo al rey en la esfera de las acciones simb\u00f3licas, pasando luego a averiguar hasta qu\u00e9 punto la fe del rey pod\u00eda aprovechar la promesa se\u00f1alada. El rey hiri\u00f3 la tierra tres veces, limitando en esa medida la acci\u00f3n eficaz de la palabra de Dios, que se cumplir\u00e1 hasta ese punto, sin volver a Dios vac\u00eda. En este incidente se destaca con extremada claridad la relaci\u00f3n exacta que exist\u00eda entre el s\u00edmbolo y la palabra, como tambi\u00e9n el enlace de ambos con el desarrollo de los acontecimientos hist\u00f3ricos. Aprendemos que la palabra involucrada en el s\u00edmbolo es sumamente eficaz, siendo imposible que no llegue a cumplirse exactamente en el sentido se\u00f1alado. As\u00ed, Isa\u00edas camin\u00f3 desnudo y descalzo (Is. 20), y Jerem\u00edas desmenuz\u00f3 el vaso del alfarero en el lugar donde se depositaban los cascotes (Jer. 19). De igual forma Ah\u00edas rompi\u00f3 su capa nueva en doce pedazos, entregando diez a Jeroboam (1 R. 11.29ss), y Ezequiel puso sitio a una ciudad modelo (Ez. 4.1\u20133). Mas tarde el mismo profeta se abri\u00f3 paso por la pared de su. casa (Ez. 12.1ss), y no hizo duelo por la muerte de su mujer (24.15ss). Hemos de distinguir cuidadosamente entre el or\u00e1culo dramatizado de los profetas israelitas y los ritos m\u00e1gicos de los cultos cananeos, que pretend\u00edan producir efectos an\u00e1logos a los movimientos del rito. En su esencia la representaci\u00f3n pagana se llevaba a cabo en el plano humano, con el intento de influir en el divino, pues la acci\u00f3n efectuada procuraba ejercer presi\u00f3n sobre Baal, u otra divinidad, con el fin de que obrara an\u00e1logamente. En cambio, el or\u00e1culo dramatizado hallaba su origen en Dios, con efectos sobre los hombres; por su medio se declaraba y promov\u00eda en la tierra aquella palabra de Dios que correspond\u00eda a la actividad divina ya determinada. En esto, como en todo aspecto de la religi\u00f3n b\u00edblica, la iniciativa corresponde \u00fanicamente a Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Los libros de los profetas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>No nos interesa aqu\u00ed la cuesti\u00f3n de la formaci\u00f3n del *canon, pero no podemos dejar de adelantar algunas consideraciones sobre la compilaci\u00f3n de los escritos de cada profeta. Hemos de dar por sentado que cada libro prof\u00e9tico contiene s\u00f3lo una selecci\u00f3n del n\u00famero total de los or\u00e1culos del profeta en cuesti\u00f3n, pero \u00bfqui\u00e9n realiz\u00f3 la labor de seleccionar, redactar y ordenar el libro en su forma final? Por ejemplo, hay razones de peso para pensar que las referencias a Judea en el libro de Oseas han de entenderse como aditamentos editoriales despu\u00e9s de la ca\u00edda de Samaria, cuando alguien llev\u00f3 los or\u00e1culos al reino del S. Pero ignoramos qui\u00e9n fue el redactor. Otro caso se da en Malaqu\u00edas, pues la serie de preguntas y respuestas delata claramente un orden deliberado que intenta subrayar el mensaje total, y nos preguntamos qui\u00e9n pudo haberlo hecho. Pasando a una obra en escala mayor, pensamos en la cuidadosa redacci\u00f3n del libro de Isa\u00edas; notamos que la serie de seis \u201cayes\u201d (caps. 28\u201337) se resuelve en dos grupos de tres, en los que el primer grupo de tres corresponde exactamente al segundo grupo de tres; pensamos en los cap(s). 38\u201339 que, al parecer, no se sit\u00faan en su orden cronol\u00f3gico, sino que sirven de prefacio hist\u00f3rico a los cap(s). 40\u201355, lo que indica la labor de un redactor ciudadoso. \u00bfPero qui\u00e9n?<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Por el examen de los libros mismos hallamos tres indicios que echan luz sobre la cuesti\u00f3n de su composici\u00f3n literaria. Primero, los profetas mismos escribieron por lo menos algunos de sus or\u00e1culos (p. ej. Is. 30.8; Jer. 29.1ss; cf. 2 Cr. 21.12; Jer. 29.25; cf. el uso de la primera persona en Os. 3.1\u20135); segundo, en el caso de Jerem\u00edas, por lo menos, el profeta dispon\u00eda de la ayuda de un secretario para redactar amplias declaraciones prof\u00e9ticas (Jer. 36), y se transmiten y se anotan las instrucciones a este efecto como cosa normal; y tercero, vinculados con ciertos profetas vemos grupos de disc\u00edpulos, quienes, por lo que podemos suponer, recib\u00edan las ense\u00f1anzas del maestro, siendo muy probable que actuasen como depositarios de sus or\u00e1culos. Isa\u00edas se dirige a un grupo de personas llam\u00e1ndolos \u201cmis disc\u00edpulos\u201d en Is. 8.16. Las pruebas no son abundantes, pero ellas parecen sugerir que el mismo profeta, en \u00faltimo t\u00e9rmino, era responsable de la redacci\u00f3n de sus mensajes, ya sea realizando la tarea personalmente, dict\u00e1ndolos a un secretario, o como parte de su ense\u00f1anza. Es muy probable que los or\u00e1culos de Isa\u00edas se hayan compilado en su forma actual para suplir la falta de un manual de instrucci\u00f3n para uso de sus disc\u00edpulos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Estos grupos de disc\u00edpulos se designan como \u201chijos de los profetas\u201d en los tiempos de El\u00edas y Eliseo, bien que Am. 7.14 prueba que el t\u00e9rmino, en sentido t\u00e9cnico, persisti\u00f3 hasta fechas muy posteriores. Podr\u00edamos colegir de 2 R. 2.3, 5 que grupos reconocidos habitaban diversos lugares de la tierra bajo la supervisi\u00f3n general de alg\u00fan profeta autorizado. El\u00edas, al querer evitar a Eliseo el dolor de la separaci\u00f3n, parece haber emprendido un viaje acostumbrado. Eliseo, a su vez, dirig\u00eda grupos prof\u00e9ticos (2 R. 4.38; 6.1ss), aprovechando de paso sus servicios (2 R. 9.1). Es evidente que los miembros de tales grupos pose\u00edan dones prof\u00e9ticos (2 R. 2.3, 5), pero no podemos dogmatizar sobre la manera en que entraban en el grupo: ya sea por vocaci\u00f3n divina, o por su propio deseo de adherirse al profeta, atra\u00eddos por su ense\u00f1anza, o por el llamamiento personal del mismo profeta.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No hay necesidad alguna de pensar que Am. 7.14 entra\u00f1a la denigraci\u00f3n de los grupos prof\u00e9ticos, como si Amos quisiese distinguirse de ellos, con cierta indignaci\u00f3n. La expresi\u00f3n no puede significar que negaba su propia categor\u00eda prof\u00e9tica, puesto que, acto seguido, afirm\u00f3 que el Se\u00f1or le hab\u00eda mandado \u201cprofetizar\u201d (heb. <\/span><span style=' '>hinn&#257;&#7687;&#275;<\/span><span lang=ES style=''>, cumplir la funci\u00f3n de un <\/span><span style=''>n&#257;&#7687;&#305;&#770;&#722;<\/span><span lang=ES style=''>, 7.15). Es posible entender las palabras como una indignada pregunta ret\u00f3rica: \u201c\u00bfNo soy profeta, ni hijo de profeta? De cierto era boyero \u2026 y el Se\u00f1or me tom\u00f3 \u2026\u201d, o, preferiblemente, \u201dNo soy profeta \u2026 soy boyero, \u2026 y el Se\u00f1or me tomo \u2026\u201d. Am\u00f3s no intenta lanzar una acusaci\u00f3n maliciosa en contra de los hijos de los profetas, como si fuesen necesariamente profesionales que serv\u00edan sus propios intereses, sino que afirma la validez de su propia vocaci\u00f3n espiritual frente a la acusaci\u00f3n de que carec\u00eda de categor\u00eda y autorizaci\u00f3n oficiales.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>De todos modos, es muy probable que debamos a los disc\u00edpulos agrupados alrededor de los profetas destacados la protecci\u00f3n, colecci\u00f3n, y trasmisi\u00f3n de sus or\u00e1culos, mientras que al mismo tiempo ser\u00eda proyectarnos m\u00e1s all\u00e1 de la informaci\u00f3n que poseemos en relaci\u00f3n con los grupos de los \u201chijos de los profetas\u201d, su continuidad y su obra, adjudicarles modificaciones, adaptaciones y agregados a granel a la obra heredada del profeta que los dirigia, como se est\u00e1 poniendo de moda crecientemente en los estudios especializados.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Profetas verdaderos y falsos<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Cuando Mica\u00edas hijo de Imla y Sedequ\u00edas hijo de Quenaana se enfrentaron mutuamente ante el rey Acab, uno de ellos advirtiendo acerca de derrota, y el otro prometiendo victoria, apelando ambos a la autoridad de Yahv\u00e9h (1 R. 22), \u00bfen qu\u00e9 forma pod\u00eda hacerse una distinci\u00f3n entre el profeta falso y el verdadero? Cuando Jerem\u00edas enfrent\u00f3 a Hanan\u00edas, encorvado el primero bajo el yugo que simbolizaba servidumbre, rompiendo el segundo el yugo como s\u00edmbolo de liberaci\u00f3n (Jer. 28), \u00bfc\u00f3mo se los pod\u00eda diferenciar? O, para mencionar un caso extremo, cuando el \u201cviejo profeta\u201d de Bet-el sac\u00f3 al \u201cvar\u00f3n de Dios\u201d de Judea con un mensaje enga\u00f1oso, y luego se volvi\u00f3 contra \u00e9l con la verdadera palabra de Dios (1 R. 13.18\u201322), \u00bfera posible saber cu\u00e1ndo hablaba la verdad y cu\u00e1ndo hablaba enga\u00f1osamente? La cuesti\u00f3n de la discriminaci\u00f3n de los profetas no es en ning\u00fan sentido una cuesti\u00f3n acad\u00e9mica sino eminentemente pr\u00e1ctica, y de la mayor importancia espiritual.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se han invocado ciertas caracter\u00edsticas externas, de tipo general, como modos de distinguir al verdadero del falso. Se ha sostenido que el \u00e9xtasis prof\u00e9tico era la marca del profeta falso. Ya hemos notado que el \u00e9xtasis grupal era la marca com\u00fan del <\/span><span style=' '>n&#257;&#7687;&#305;&#770;&#722;<\/span><span lang=ES style=''> en la \u00e9poca de Samuel (1 S. 9\u201310; etc.). Este \u00e9xtasis era espont\u00e1neo, aparentemente, o pod\u00eda ser inducido, especialmente por la m\u00fasica (1 S. 10.5; 2 R. 3.15) y la danza ritual (1 R. 18.28). Aparentemente la persona ext\u00e1tica se volv\u00eda muy olvidadiza e insensible al dolor (1 S. 19.24; 1 R. 18.28). Es f\u00e1cil, y en realidad casi inevitable, que tomemos con sospechas un fen\u00f3meno de este tipo: es tan adverso a nuestro gusto, y se conoce como un rasgo del baalismo, y de Cana\u00e1n en general. Pero estos no son fundamentos suficientes para una identificaci\u00f3n lisa y llana de lo ext\u00e1tico con lo falso. Por una parte, no hay indicaci\u00f3n alguna de que el \u00e9xtasis fuera mal visto en ning\u00fan sentido, ya sea por el pueblo en general o por los mejores dirigentes religiosos. Samuel predijo con aparente aprobaci\u00f3n que Sa\u00fal se juntar\u00eda con los profetas ext\u00e1ticos, y que esto significar\u00eda que se hab\u00eda convertido en un nuevo hombre (1 S. 10.6). Adem\u00e1s, al emisario de Eliseo se le llama \u201caquel loco\u201d (2 R. 9.11) por los consiervos de Jeh\u00fa, indicando probablemente que el \u00e9xtasis todav\u00eda se consideraba rasgo del grupo prof\u00e9tico. M\u00e1s todav\u00eda, la experiencia de Isa\u00edas en el templo fue ciertamente de \u00e9xtasis, y Ezequiel ten\u00eda sin duda cualidades ext\u00e1ticas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Otra identificaci\u00f3n que se ha sugerido como rasgo de la falsa profec\u00eda es el profesionalismo: eran siervos pagados por alg\u00fan rey, y conven\u00eda a sus propios intereses decir lo que fuera del agrado del rey. Pero una vez m\u00e1s, esto dif\u00edcilmente pueda servir de criterio. Samuel era, evidentemente, profeta profesional, pero no era falso; Nat\u00e1n era muy probablemente funcionario de la corte de David, y sin embargo su profesionalismo no fue equivalente, en ningun sentido, a servilismo. Hasta Am\u00f3s puede haber sido profesional, pero Amas\u00edas trata de convencerlo de que a un profeta como \u00e9l le conviene vivir en Jud\u00e1 (Am. 7.10ss). Como los ext\u00e1ticos, los profetas cortesanos se encuentran en grupos (1 R. 22), y sin duda su posici\u00f3n profesional puede haberse convertido en influencia corruptora, pero decir que as\u00ed fue realmente es ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que autorizan las pruebas. Jerem\u00edas no hizo esta clase de acusaci\u00f3n contra Pasur (Jer. 20), aunque hubiese significado una gran ventaja para \u00e9l el haber contado con una prueba evidente del error de su adversario.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hay tres discusiones notables sobre toda la cuesti\u00f3n de la profec\u00eda falsa en el AT. La primera se encuentra en Dt. 13 y 18. Ocup\u00e1ndonos del segundo cap\u00edtulo primero, el mismo ofrece una prueba negativa: lo que no sucede no fue dicho por el Se\u00f1or. Aqu\u00ed es preciso observar estrictamente la fraseolog\u00eda empleda; no se trata de una simple afirmaci\u00f3n de que el cumplimiento es el sello de la genuinidad, porque, como lo indica 13.1ss, puede darse una se\u00f1al y cumplirse esta, y aun as\u00ed ser falso el profeta. Inevitablemente, se buscaba el cumplimiento como prueba de un dicho piadoso y genuino: Mois\u00e9s se quejaba cuando lo que se dec\u00eda \u201cen el nombre\u201d no lograba el efecto deseado (Ex. 5.23); Jerem\u00edas vio en la visita de Hanameel una prueba de que la palabra era del Se\u00f1or (Jer. 32.8). Pero Deuteronomio afirma s\u00f3lo lo negativo, porque s\u00f3lo esto es seguro y correcto. Lo que el Se\u00f1or dice siempre se cumplir\u00e1, pero algunas veces la palabra del profeta falso se cumple tambi\u00e9n, como forma de probar al pueblo de Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pasamos ahora a Dt. 13 y la respuesta al problema de c\u00f3mo discernir al profeta falso: la prueba es de tipo teol\u00f3gico, la revelaci\u00f3n de Dios en el \u00e9xodo. La esencia del falso profeta es que invita al pueblo a ir \u201cen pos de otros dioses, que no conociste\u201d (v. 2), ense\u00f1ando as\u00ed la \u201crebeli\u00f3n contra Jehov\u00e1 vuestro Dios que te sac\u00f3 de tierra de Egipto\u201d (vv. 5, 10). Aqu\u00ed vemos el rasgo final de Mois\u00e9s, el profeta normativo: \u00e9l fij\u00f3 tambi\u00e9n la norma teol\u00f3gica por la cual podr\u00eda juzgarse toda ense\u00f1anza subsiguiente. El profeta pod\u00eda alegar que hablaba en nombre de Yahv\u00e9h, pero si no reconoc\u00eda la autoridad de Mois\u00e9s, ni aceptaba las doctrinas del \u00e9xodo, era un profeta falso.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esta es sustancialmente la respuesta, tambi\u00e9n, de Jerem\u00edas. Este profeta sensible no pudo llevar a cabo la prueba con la vigorosa seguridad que parec\u00eda tan natural en el caso de Isa\u00edas y Am\u00f3s. La cuesti\u00f3n de la certidumbre personal era algo que no pod\u00eda eludir, y sin embargo no la pudo contestar, salvo vali\u00e9ndose de la frase tautol\u00f3gica \u201cla certidumbre es la certidumbre\u201d. Lo encontramos en el ardor de la lucha en 23.9ss. Resulta claro por una lectura de estos vers\u00edculos que Jerem\u00edas no puede encontrar pruebas externas del profeta: no hay en ellos aseveraci\u00f3n de \u00e9xtasis o profesionalismo. Tampoco encuentra que la esencia del falso profeta consista en la adquisici\u00f3n de sus or\u00e1culos por sue\u00f1os: es decir, no hay prueba alguna basada en las t\u00e9cnicas prof\u00e9ticas. He aqu\u00ed, mas bien, lo que alega Jerem\u00edas: el profeta falso es un hombre de vida inmoral (vv. 10\u201314), que tampoco pone obst\u00e1culo alguno a la inmoralidad de otros (v. 17); mientras que el profeta verdadero procura detener la corriente del pecado, e instar al pueblo a la santidad (v. 22). Adem\u00e1s, el mensaje del falso profeta es un mensaje de paz, sin tener en cuenta las condiciones morales y espirituales que son b\u00e1sicas para la paz (v. 17); mientras que el profeta verdadero tiene un mensaje de juicio para el pecado (v. 29). Podr\u00edamos aclarar aqu\u00ed que no debe entenderse que Jerem\u00edas est\u00e9 diciendo que el profeta verdadero no puede predicar un mensaje de paz. Esta es una de las nociones m\u00e1s perjudiciales que jam\u00e1s ha invadido el estudio de los profetas. Hay momentos en que el mensaje de Dios es un mensaje de paz; pero siempre de conformidad con las condiciones del \u00e9xodo, o sea que la paz s\u00f3lo puede existir cuando se satisface la santidad en relaci\u00f3n con el pecado. Esto es justamente lo que Jerem\u00edas argumenta: que la voz del profeta verdadero es siempre la voz de la ley de Dios, declarada por medio de Mois\u00e9s de una vez y para siempre. As\u00ed, Jerem\u00edas afirma valientemente que los profetas falsos son hombres de testimonio prestado, autoridad fingida, y ministerio autoasumido (vv. 30\u201332), mientras que el profeta verdadero ha estado en el consejo de Yahv\u00e9h, ha o\u00eddo su voz, y ha sido enviado por \u00e9l (vv. 18, 21\u201322, 28, 32). La posici\u00f3n final de Jerem\u00edas es, justamente, la de que \u201cla certidumbre es la certidumbre\u201d, pero se salva de la tautolog\u00eda mediante la revelaci\u00f3n positiva de Dios. Sabe que tiene raz\u00f3n porque su experiencia es la experiencia mosaica de estar ante Dios (cf. Nm. 12.6\u20138; Dt. 34.10), y su mensaje concuerda, as\u00ed como no ocurre con el mensaje del profeta falso, con el \u201ccuadril\u00e1tero del \u00e9xodo\u201d, formado por los siguientes elementos: santidad (obediencia), paz, pecado, juicio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La respuesta de Ezequiel es sustancialmente la de Jerem\u00edas, y se encuentra en Ez. 12.21\u201314.11. Ezequiel nos dice que hay profetas que son guiados por su propia sabidur\u00eda y que no tienen palabra de Yahv\u00e9h (13.2\u20133). As\u00ed, hacen que el pueblo conf\u00ede en mentiras, y los dejan sin recursos en el d\u00eda de la tribulaci\u00f3n (13.4\u20137). La marca de estos profetas es su mensaje: es un mensaje de paz y de optimismo superficial (13.10\u201316), y no tiene contenido moral, lo cual aflige al justo y alienta al malo (v. 22). Por contraste, hay un profeta que insiste en llegar al fondo de la cuesti\u00f3n, contestando a la gente no de conformidad con sus pretendidos interrogantes, sino de conformidad con sus corazones pecaminosos (14.4\u20135), porque la palabra de Yahv\u00e9h es siempre una palabra en contra del pecado (14.7\u20138). Vemos nuevamente que el verdadero profeta es el profeta mosaico. No es simplemente que en un sentido vago tiene una experiencia directa de Dios, sino que ha sido comisionado por el Dios del \u00e9xodo para reiterar una vez m\u00e1s ante Israel los requisitos morales del pacto.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Los profetas en la religi\u00f3n de Israel<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Profetas c\u00falticos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La profec\u00eda aparece en un marco c\u00faltico en 2 Cr. 20.14. En momentos de aflicci\u00f3n nacional el rey Josafat ha conducido a su pueblo en el culto de oraci\u00f3n p\u00fablica, en el atrio de la casa del Se\u00f1or. Inmediatamente despu\u00e9s de la oraci\u00f3n, un levita, inspirado por el Esp\u00edritu de Dios, da a conocer un mensaje del Se\u00f1or prometiendo victoria. Aqu\u00ed, entonces, vemos un levita, es decir, un funcionario c\u00faltico, con capacidad prof\u00e9tica. Una indicaci\u00f3n adicional de un acontecimiento similar puede, quiz\u00e1, verse en algunos salmos (<etiqueta id=\"#_ftn787\" name=\"_ftnref787\" title=\"\">p. ej.<\/etiqueta> 60; 75; 82; etc.). En todos estos salmos hay una secci\u00f3n en la cual habla una voz en primera persona del singular: esta es la respuesta oracular, el profeta asociado con el culto, ofreciendo la declaraci\u00f3n contempor\u00e1nea de Dios a su pueblo. Se ha sugerido que las cofrad\u00edas de cantores lev\u00edticos en el per\u00edodo posex\u00edlico constituyen remanentes de grupos de profetas c\u00falticos asociados a los diversos santuarios en tiempos preex\u00edlicos. En todos los santuarios, trabajando a la par de los sacerdotes, que estaban a cargo del aspecto del culto relacionado con los sacrificios, hab\u00eda profetas que declaraban la palabra de Dios p\u00fablicamente para la naci\u00f3n, o privadamente para gu\u00eda individual.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las pruebas que certifican esta pr\u00e1ctica, conocida, por supuesto, en c\u00edrculos cananeos, son principalmente inferenciales: la primera vez que vemos una cofrad\u00eda de profetas es en el lugar alto de Gabaa (1 S. 10.5); Samuel el profeta fue funcionario en Silo (1 S. 3.19), y presidi\u00f3 en una comida c\u00faltica en Ram\u00e1 (1 S. 9.12ss); el profeta Gad indic\u00f3 a David que deb\u00eda erigir el altar en la era de Arauna (2 S. 24.11, 18), y revel\u00f3 la voluntad de Dios concerniente a las cofrad\u00edas de cantores del templo (2 Cr. 29.25); el profeta Nat\u00e1n fue consultado acerca de la construcci\u00f3n del templo (2 S. 7.1ss); El\u00edas organiz\u00f3 una escena c\u00faltica en un antiguo santuario (1 R. 18.30ss); era costumbre visitar al profeta en ocasiones c\u00falticas (2 R. 4.23); hay numerosas referencias en las que profetas y sacerdotes aparecen vinculados de un modo que sugiere asociaci\u00f3n profesional (2 R. 23.2; Is. 28.7; Jer. 2.26; 8.10; 13.13, etc.); en el templo hab\u00eda aposentos prof\u00e9ticos (Jer. 35.4).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Resulta dif\u00edcil ver c\u00f3mo puede ser estable una teor\u00eda cuando descansa sobre fundamentos tan fr\u00e1giles. Por ejemplo, la relaci\u00f3n aparentemente firme que se estableci\u00f3 entre profeta y templo debido a la adjudicaci\u00f3n de aposentos en Jer. 35.4, pierde totalmente su fuerza por el hecho de que el mismo vers\u00edculo habla de aposentos asignados a los pr\u00edncipes. Adem\u00e1s, el que hubiera profetas y cofrad\u00edas en centros c\u00falticos puede no significar m\u00e1s que el hecho de que ellos tambi\u00e9n eran personas religiosas. A Am\u00f3s lo encontramos en el santuario en Bet-el (7.13), pero esto no prueba que se le pagara para que estuviera all\u00ed. La consulta de los profetas por parte de David dice m\u00e1s en cuanto a su propio buen sentido que en cuanto a las asociaciones c\u00falticas de sus profetas. La teor\u00eda de los profetas c\u00falticos sigue siendo una teor\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Los profetas y el culto<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Aun cuando pudiera probarse la teor\u00eda del profeta c\u00faltico, todav\u00eda quedar\u00eda sin resolver la relaci\u00f3n del profeta can\u00f3nico, o escribiente, con el culto. El criterio de los profetas acerca del culto constituye un arduo problema de interpretaci\u00f3n, y gira en torno a seis breves pasajes que seg\u00fan algunos contienen una franca condenaci\u00f3n de toda adoraci\u00f3n c\u00faltica, y una negaci\u00f3n de que ella haya sido jam\u00e1s la voluntad de Dios (Am. 5.21\u201325; Os. 6.6; Is. 1.11\u201315; 43.22\u201324; Mi. 6.6\u20138; Jer. 7.21\u201323).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Podemos comentar de inmediato el peque\u00f1o n\u00famero de vers\u00edculos que est\u00e1 comprendido en esto. Si los profetas estaban tan opuestos al culto, como han afirmado algunos comentaristas, resulta extraordinario que esa posici\u00f3n se hiciera o\u00edr tan pocas veces, y de modo tal que queda la duda de si lo que quer\u00edan era condenar el culto en s\u00ed, o el culto tal como se hac\u00eda abuso de \u00e9l en aquel entonces. M\u00e1s todav\u00eda, en otras partes de sus escritos algunos de estos profetas no parecen adoptar una l\u00ednea tan fuerte acerca del ceremonial y los sacrificios. Isa\u00edas, en su visi\u00f3n inaugural, indudablemente tuvo un encuentro con Dios, y su coraz\u00f3n encontr\u00f3 la paz en un marco c\u00faltico. \u00bfHemos de creer que Isa\u00edas pensaba que el culto no ten\u00eda ning\u00fan valor? Tampoco Jerem\u00edas, en el <etiqueta id=\"#_ftn788\" name=\"_ftnref788\" title=\"\">cap(s). 7, el cap\u00edtulo en el cual se encuentra el texto probatorio, cond<\/etiqueta>ena al pueblo por ofrecer adoraci\u00f3n c\u00faltica (<etiqueta id=\"#_ftn789\" name=\"_ftnref789\" title=\"\">vv. 9\u201310) porque Yahv\u00e9h lo haya prohibido, sino porque lo vincula con la indiferencia moral y la iniquidad; en el vv. 11 el templo es \u201cesta casa sobre la cual es invocado mi nombre\u201d, y en el vv. 12, Silo \u201cmi lug<\/etiqueta>ar\u201d, que fue destruido, no para manifestar el rechazo divino del culto, sino como consecuencia de la iniquidad de los adoradores. Todo esto sugiere (lo que un estudio detallado de los vers\u00edculos tambi\u00e9n indicar\u00e1) que el enojo de los profetas est\u00e1 dirigido contra el abuso del culto.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La m\u00e9dula del problema exeg\u00e9tico en Am. 5.21\u201325 se encuentra en el \u00faltimo vers\u00edculo: \u201c\u00bfMe ofrecisteis sacrificios y ofrendas en el desierto en cuarenta a\u00f1os \u2026?\u201d A fin de apoyar la teor\u00eda de que Am\u00f3s es un opositor totalmente contrario a los sacrificios, tenemos que verlo confiadamente esperando una respuesta negativa a la pregunta anterior. Pero esto es justamente lo que no pudo haber hecho. Cualquiera sea la posici\u00f3n que se adopte sobre el origen del Pentateuco, las tradiciones que circulaban en la \u00e9poca de Am\u00f3s habr\u00edan hablado del sacrificio en los d\u00edas de Mois\u00e9s, y de los patriarcas antes de \u00e9l. Los vv. 21\u201323 hablan del rechazo por parte de Dios de sus pr\u00e1cticas c\u00falticas. El vv. 24 habla de lo que falta: preocupaci\u00f3n moral, vida santa. El vv. 25 tiene como objeto imponer la verdad de que estas cosas no son un \u201cesto o aquello\u201d, sino los dos lados inseparables de la religi\u00f3n conforme a la voluntad de Dios. Es preciso recalcar que la forma de la pregunta en la lengua hebrea no sugiere, y menos exige, una respuesta negativa, y si traducimos el vv. 25 de modo que se destaque lo que el profeta quiere recalcar, leemos: \u201c\u00bfFueron sacrificios y ofrendas los que me trajeron en el desierto durante cuarenta a\u00f1os\u2026?\u201d Si los israelitas derivan su religi\u00f3n de sus ra\u00edces en la revelaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 han de encontrar sino una exigencia divina de sacrificios en el contexto de una vida obediente a la ley de Dios? Debido al hecho de que no cumplieron las condiciones (vv. 26s) ir\u00e1n al cautiverio. El ritual que es mero <i>opus operatum <\/i>no es adoraci\u00f3n del Dios de la Biblia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Seg\u00fan Pr. 8.10, lo que tenemos que hacer se expresa as\u00ed: \u201cRecibid mi ense\u00f1anza, y no plata; y ciencia antes que el oro escogido.\u201d Esto, evidentemente, es una afirmaci\u00f3n de prioridades, no la exclusi\u00f3n de una cosa a favor de otra. La importancia de este vers\u00edculo es que el hebreo es exactamente paralelo a Os. 6.6 en construcci\u00f3n. A la luz, por lo tanto, del hecho de que Oseas no mantuvo una actitud de rechazo hacia el culto en el resto de su profec\u00eda, podemos sostener que lo que aqu\u00ed se propone es una afirmaci\u00f3n de prioridades tal como la que adquiri\u00f3 su expresi\u00f3n cl\u00e1sica en las palabras de Samuel: \u201cEl obedecer es mejor que los sacrificios\u201d (1 S. 15.22).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La dificultad con el pasaje de Is. 1 es que prueba demasiado si se lo toma como condena rotunda y total. Por cierto que los vv. 11\u201312 parecer\u00edan constituir un ataque fuerte a los sacrificios, pero no es m\u00e1s fuerte que el ataque al d\u00eda de reposo en el vv. 13, y a la oraci\u00f3n en el vv. 15. No puede ser que el profeta est\u00e9 repudiando totalmente el d\u00eda de reposo y la oraci\u00f3n. Tiene que ser que la cl\u00e1usula final del vv. 15, si bien se refiere directamente a la primera parte del vers\u00edculo, se refiere tambi\u00e9n a todas las condenaciones anteriores. El profeta insiste, sencillamente, en que ninguna actividad religiosa aprovecha en el contexto de una vida descaradamente pecaminosa. Esta interpretaci\u00f3n resulta correcta si se tienen en cuenta los verbos iniciales del vv. 16, el primero de los cuales se usa constantemente en todo el c\u00f3digo lev\u00edtico para la purificaci\u00f3n ceremonial, verbo que es sumamente improbable que haya usado el profeta si consideraba que todas esas cosas eran contrarias a la voluntad de Dios; el segundo verbo se aplica a la purgaci\u00f3n moral. El mensaje del profeta es, por consiguiente, el mensaje de la Biblia: el mensaje del requerimiento conjunto de la ley moral y ceremonial.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Veamos ahora Mi. 6.6\u20138. Tenemos una situaci\u00f3n bastante an\u00e1loga en las palabras de nuestro Se\u00f1or al joven rico (Mr. 10.17ss). Mediante su respuesta excluyente en funci\u00f3n de la ley moral, \u00bfse propone negar la autoridad divina de la ley ceremonial del sacrificio de expiaci\u00f3n? En vista de su constante preocupaci\u00f3n por la legislaci\u00f3n mosaica (p. ej. Mt. 8.4), sin mencionar su autenticaci\u00f3n de las condiciones de los sacrificios veterotestamentarios mediante la ense\u00f1anza relativa a su propia muerte (Mr. 14.24), esta es una interpretaci\u00f3n improbable de las palabras. Adem\u00e1s, podr\u00edamos preguntar si Lv. 18.5, que presenta la ley moral como forma de vida, se propone invalidar la ley ceremonial. De la misma manera, en el caso de Miqueas, no debemos entender que rechaza todo aquello que no aprueba espec\u00edficamente.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Ya hemos notado ciertos hechos relativos al estudio de Jer. 7.21\u201323 que sirven de fondo. Si Jerem\u00edas, en el contexto inmediato, parecer\u00eda, cuando menos, no condenar el sacrificio como inaceptable <i>per se<\/i>, \u00bfpodemos interpretar 7.22 as\u00ed? La dificultad radica en que, superficialmente, las palabras parecer\u00edan exigir que lo hagamos. Sin embargo, un examen m\u00e1s cuidadoso del hebreo sugiere que la dificultad se debe m\u00e1s a la traducci\u00f3n que al original. La preposici\u00f3n que aparece en castellano como \u201cacerca de\u201d\u2014la parte fundamental de todo el vers\u00edculo\u2014es el hebreo <\/span><span style=''>&#723;al-di&#7687;r\u00ea<\/span><span lang=ES style=''>, que s\u00f3lo puede significar \u201cacerca de\u201d mediante la debilitaci\u00f3n de su verdadera significaci\u00f3n de \u201ca causa de\u201d o \u201cpor amor a\u201d (<etiqueta id=\"#_ftn790\" name=\"_ftnref790\" title=\"\">cf. Gn. 20.11; 43.18; Sal. 7, t\u00edtulo; Jer. 14.1, etc.) Seg\u00fan esto, el vers\u00edculo dice que Yahv\u00e9h no se dirig\u00eda a Israel ni \u201ca causa de\u201d los sacrificios<\/etiqueta>: es decir, la realizaci\u00f3n de sacrificios no es un medio por el cual se pueda presionar a Dios; como tampoco se dirig\u00eda a ellos \u201cpor amor a\u201d los sacrificios, porque el Dios viviente no tiene necesidad de nada que el hombre pueda proporcionarle. La naci\u00f3n ha perdido la prioridad divina por su concentraci\u00f3n en la mera realizaci\u00f3n del culto, porque el culto no es algo que existe por s\u00ed mismo, sino m\u00e1s bien por amor a las necesidades espirituales de un pueblo comprometido a obedecer la ley moral de Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Podemos referirnos finalmente a Is. 43.22ss, que, en muchas formas, es el vers\u00edculo m\u00e1s dif\u00edcil de todos. El \u00e9nfasis en el vv. 22 exige la siguiente traducci\u00f3n: \u201cNo es a m\u00ed que invocaste Bas\u00e1ndonos en la suposici\u00f3n de que estas palabras marcan el tono de todos los vers\u00edculos, nos encontramos claramente dentro del mismo c\u00edrculo de posibilidades: ya sea un indignado repudio a toda la idea de una autorizaci\u00f3n divina para la realizaci\u00f3n de sacrificios: \u201cquienquiera que sea a quien ustedes piensan que invocan en su culto, no es a m\u00ed, por cuanto yo no los agobi\u00e9 con ofrendas\u201d; o se trata de una acusaci\u00f3n de que desvirtuaban la intenci\u00f3n divina: \u201cen todos sus esfuerzos c\u00falticos realmente no me han invocado a m\u00ed, porque nunca estuvo en mis planes el que el culto los convirtiese en esclavos del ritual\u201d. Estas alternativas son tan claras en la interpretaci\u00f3n del texto que podemos preguntar sencillamente si no hay otros elementos que pudi\u00e9ramos invocar para elegir entre ellas. El acuerdo general de las Escrituras se inclina hacia la segunda interpretaci\u00f3n. Como no hay necesidad de interpretar los otros vers\u00edculos cruciales como negaci\u00f3n rotunda de los sacrificios, deber\u00edamos rechazar ese significado aqu\u00ed tambi\u00e9n. M\u00e1s todav\u00eda, dentro del libro de Isa\u00edas tenemos que tener en cuenta 44.28, que claramente aprueba la reconstrucci\u00f3n del templo; ser\u00eda totalmente contradictorio que Isa\u00edas repudiase los sacrificios y no obstante se regocijase en el templo. Est\u00e1 tambi\u00e9n el lenguaje ineludiblemente relacionado con los sacrificios en Is. 53.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. La unidad de la religi\u00f3n de Israel<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La religi\u00f3n de Israel comenz\u00f3, en cuanto a su forma normativa, con el profeta y sacerdote Mois\u00e9s, y sigui\u00f3 siendo una religi\u00f3n de profeta y sacerdote conjuntamente. Esto se declara en la ceremonia de ratificaci\u00f3n del pacto en Ex. 24.4\u20138. Yahv\u00e9h ha redimido a su pueblo seg\u00fan la promesa, y ellos han aceptado la ley que \u00e9l les ha impuesto como su pueblo redimido, Mois\u00e9s expres\u00f3 la relaci\u00f3n simb\u00f3licamente: doce columnas agrupadas alrededor de un altar (24.4). Aqu\u00ed tenemos la expresi\u00f3n visual del cumplimiento de la promesa del pacto: \u201cOs tomar\u00e9 por mi pueblo y ser\u00e9 vuestro Dios\u201d (Ex. 6.7), Notablemente, a Dios se lo representa como un altar, porque el Dios santo\u2014la revelaci\u00f3n primaria de Dios a Mois\u00e9s, Ex. 3.5\u2014puede morar entre pecadores s\u00f3lo en virtud de la sangre expiatoria. Por ello, lo primero que hace Mois\u00e9s con la sangre es rociarla sobre el altar. Como en la pascua, el movimiento inicial de la sangre es hacia Dios en propiciaci\u00f3n (Ex. 12.13).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La ceremonia prosigue con la dedicaci\u00f3n del pueblo que promete obedecer la ley, y entonces se roc\u00eda sangre sobre ellos. As\u00ed se declara que mientras el pueblo es acercado a Dios por medio de la sangre de la propiciaci\u00f3n, el pueblo mismo necesita la sangre tambi\u00e9n en el contexto de su obligaci\u00f3n de guardar la santa ley de Dios. Esta es, entonces, la uni\u00f3n entre el profeta y el sacerdote: el primero llama cont\u00ednuamente a la obediencia; el segundo recuerda constantemente la eficacia de la sangre. Si los separamos, el primero se convierte en moralista, y el segundo en ritualista; si los mantenemos juntos, como lo hace la religi\u00f3n de Israel, y como lo hace la Biblia, vemos toda la maravilla de ese Dios al cual proclamaban el profeta y el sacerdote\u2014y tambi\u00e9n el ap\u00f3stol\u2014: un Dios justo, y un Salvador, que jam\u00e1s flexibilizar\u00e1 la exigencia de que su pueblo ande en la luz y sea santo como \u00e9l es santo, y que coloca al lado de esa exigencia inflexible la sangre que limpia de todo pecado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0A. Lods, <i>Los profetas de Israel y los comienzos del juda\u00edsmo<\/i>, 1958; \u00b0J. Skinner, <i>Jerem\u00edas, profecia e religi\u00e3o<\/i>, 1966; J. Jeremias, \u201cProfeta\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn791\" name=\"_ftnref791\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, <etiqueta id=\"#_ftn792\" name=\"_ftnref792\" title=\"\">t(t). II, cols. 22\u201346; C. H. Peisker, \u201cProfeta\u201d, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn793\" name=\"_ftnref793\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). III, <etiqueta id=\"#_ftn794\" name=\"_ftnref794\" title=\"\">pp. 413\u2013420; G. von Rad, <\/etiqueta><i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1976, t(t). II; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). I, pp. 281\u2013355; L. Alonso Sch\u00f6kel, <i>Los profetas<\/i>, 1980; A. Neher, <i>La esencia del profetismo<\/i>, 1975; L. Monlobou, <i>Profetismo y profetas<\/i>, 1971; J. Scharbert, <i>As\u00ed habla Yahv\u00e9<\/i>, 1968; A. Gonz\u00e1lez, <i>Profetas verdaderos, profetas falsos<\/i>, 1976; A. J. Heschel, <i>Los profetas<\/i>, 1973, 3 t(t).; M. Garc\u00eda Cordero, \u201cLos libros prof\u00e9ticos\u201d, <i>Biblia comentada<\/i>, 1967; N. Fuglister, \u201cHistoria y estructura del profetismo en Israel\u201d, <i>Palabra y Mensaje del Antiguo Testamento<\/i>, 1972.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>H. H. Rowley, <i>The Servant of the Lord<\/i>, 1952, cap(s). 3; <etiqueta id=\"#_ftn795\" name=\"_ftnref795\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>The Unity of the Bible<\/i>, 1953, cap(s). 2, 4; id. (<etiqueta id=\"#_ftn796\" name=\"_ftnref796\" title=\"\">eds.), <\/etiqueta><i>Studies in Old Testament Prophecy<\/i>, 1950; id. (eds.), <i>The Old Testament and Modern Study<\/i>, 1951, cap(s). 5\u20136; H. W. Robinson, <i>Inspiration and Revelation in the Old Testament<\/i>, 1946, partes 3 y 4; A. R. Johnson, <i>The Cultic Prophets in ancient Israel<\/i>, 1944; A. B. Davidson, <i>Old Testament Prophecy<\/i>, 1904; C. Kuhl, <i>The Prophets of Israel<\/i>, 1960; E. J. Young, <i>My Servants the Prophets<\/i>, 1955; A. Lods, <i>The Prophets and the Rise of Judaism<\/i>, 1937; T. H. Robinson, <i>Prophecy and the Prophets in Ancient Israel<\/i>, 1923; J. Skinner, <i>Prophecy and Religion<\/i>, 1926; A. Guillaume, <i>Prophecy and Divination<\/i>, 1938; M. Noth, \u201cHistory and the Word of God in the Old Testament\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn797\" name=\"_ftnref797\" title=\"\"><i>BJRL <\/i><\/etiqueta>32, 1949\u201350, pp. 194ss; O. T. Allis, <i>The Unity of Isaiah<\/i>, 1950, cap(s). 1\u20132; J. Lindblom, <i>Prophecy in Ancient Israel<\/i>, 1962; Y. Kaufmann, <i>The Religion of Israel<\/i>, 1961, parte 3; C. Westermann, <i>Basic Forms of Prophetic Speech<\/i>, 1967; R. E. Clements, <i>Prophecy and Covenant<\/i>, 1965; W. McKane, <i>Prophets and Wise Covenant<\/i>, 1965; C. H. Peisker, C. Brown, en <etiqueta id=\"#_ftn798\" name=\"_ftnref798\" title=\"\"><i>NIDNTT<\/i><\/etiqueta> 3, pp. 74\u201392; J. Bright, \u201cJeremiah\u2019s Complaints\u2014Liturgy or Expressions of Personal Distress?\u201d en J. I. Durham y J. R. Porter (eds.), <i>Proclamation and Presence<\/i>, 1970, pp. 189ss; H. H. Rowley, <i>From Moses to Qumran<\/i>, 1963, cap(s). 4.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt; text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn799\" name=\"_ftnref799\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.A.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>V. La profec\u00eda en el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Continuidad con el Antiguo Testamento<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La profec\u00eda y los profetas forman la principal l\u00ednea de continuidad entre el <etiqueta id=\"#_ftn800\" name=\"_ftnref800\" title=\"\">AT y el <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn801\" name=\"_ftnref801\" title=\"\">NT, lo que se pone de manifiesto en la actitud de Cristo y los ap\u00f3stoles con respecto a la profec\u00eda veterotestamentaria, en la continuaci\u00f3n del fen\u00f3meno de la profec\u00eda, ta<\/etiqueta>nto hasta el ministerio de Jes\u00fas, como despu\u00e9s de \u00e9l, en el car\u00e1cter prof\u00e9tico de su propio ministerio, en el que se coloca la inspiraci\u00f3n de los ap\u00f3stoles y profetas neotestamentarios junto con la de los profetas veterotestamentarios, y en el derramamiento general del Esp\u00edritu Santo\u2014el esp\u00edritu de la profec\u00eda\u2014sobre la iglesia, lo que provoc\u00f3 una aceptaci\u00f3n continua tanto de los profetas como de la profec\u00eda en las iglesias neotestamentarias.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La l\u00ednea prof\u00e9tica veterotestamentaria no termina con Malaqu\u00edas, sino con Juan el Bautista, como lo declara expresamente nuestro Se\u00f1or (Mt. 11.13). Las declaraciones prof\u00e9ticas de Zacar\u00edas, padre de Juan, y las de Ana, Sime\u00f3n, y Mar\u00eda al principio del Evangelio de Lucas dan testimonio de la continuidad de la inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica (Lc. 1.46\u201355, 67\u201379; 2.26\u201338). Desgraciadamente la acostumbrada divisi\u00f3n en dos \u201ctestamentos\u201d oscurece la maravillosa unidad del programa divino de revelaci\u00f3n, pero la l\u00ednea es continua desde Mois\u00e9s hasta Juan, e indudablemente despu\u00e9s de este, como hemos de ver.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Adem\u00e1s, el NT se encuentra en una relaci\u00f3n de cumplimiento con respecto al mensaje de los profetas veterotestamentarios. Vez tras vez es este el tema principal del NT: lo que Dios dijo antiguamente ahora se ha cumplido (p. ej. Mt. 1.22; 13.17; 26.56; Lc. 1.70; 18.31; Hch. 3.21; 10.43, etc.). Todos daban testimonio, en \u00faltima instancia, de Cristo y su obra salvadora (Lc. 24.25, 27, 44; Jn. 1.45; 5.39; 11.51). Cristo no vino a abolir la ley y los profetas, sino a darles cumplimiento (Mt. 5.17); adem\u00e1s fundamenta su entendimiento de su propia misi\u00f3n y destino principalmente en las predicciones de ellos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Dif\u00edcilmente podr\u00edamos exagerar la importancia de esta caracter\u00edstica del NT en cuanto hace a la corroboraci\u00f3n del AT. Aunque fueron una minor\u00eda perseguida (Mt. 5.12; 23.29\u201337; Lc. 6.23, etc.), los profetas veterotestamentarios no fueron meros so\u00f1adores especulativos sin mayor trascendencia, sino la voz mas importante que nos lleg\u00f3 del lejano pasado, confirmados ellos como proclamadores de la verdad eterna por el cumplimiento de sus m\u00e1s grandes palabras en el acontecimiento de mayor importanc\u00eda de todos los tiempos, es decir la persona y obra de Jesucristo. El mismo nos habla de ellos y su mensaje como revelaci\u00f3n permanente de Dios, suficiente para conducir al arrepentimiento y, en consecuencia, para hacer culpables a aquellos que se niegan a escucharlos (Lc. 16.29\u201331). Son maestros autorizados de la iglesia cristiana, hombres cuyas palabras todav\u00eda tienen que aceptarse en la actualidad como palabra de Dios (cf. 2 P. 1.19\u201321).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. El mayor de los profetas y aun m\u00e1s<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Una de las apreciaciones m\u00e1s comunes acerca de la persona de Jes\u00fas de Nazaret, hecha por sus contempor\u00e1neos de Palestina, es la de que se trataba de un profeta o un maestro enviado por Dios, o ambas cosas (Mt. 14.5; 21.11, 46; Lc. 7.16; Jn. 3.2; 4.19; 6.14; 7.40; 9.17, etc.). El concepto b\u00e1sico que ten\u00edan sobre el profeta giraba claramente en torno al ministerio prof\u00e9tico veterotestamentario, e inclu\u00eda la declaraci\u00f3n de la palabra de Dios, la posesi\u00f3n de conocimiemo sobrenatural, y la capacidad para poner de manifiesto el poder de Dios (cf. Jn. 3.2; 4.19 in loc.; Mt. 26.68; Lc. 7.39).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Jes\u00fas acept\u00f3 este t\u00edtulo, entre otros, y lo us\u00f3 para referirse a s\u00ed mismo (Mt. 13.57; Lc. 13.33), y tambi\u00e9n acept\u00f3 el t\u00edtulo de maestro (Jn. 13.13), como as\u00ed tambi\u00e9n, por deducci\u00f3n, el de escriba (Mt. 13.51\u201352). Los ap\u00f3stoles llegaron a comprender que el cumplimiento final de la profec\u00eda de Mois\u00e9s (Dt. 18.15ss) acerca del profeta semejante a el, que Dios levantar\u00eda de entre los muertos, se daba en Cristo mismo (Hch. 3.22\u201326; 7.37; * <span style='text-transform:uppercase'>Mesias<\/span>). S\u00f3lo que en el caso de Jes\u00fas no estamos ante un profeta simplemente, sino ante el Hijo, a quien no se le da el Esp\u00edritu por medida, y en cuyo ministerio de ense\u00f1anza, por lo tanta, se combinan perfectamente los ministerios de profeta y maestro, y en quien se alcanza el punto m\u00e1ximo de la revelaci\u00f3n prof\u00e9tica (Mt. 21.33\u201343; Lc. 4.14\u201315; Jn. 3.34). Sin embargo, m\u00e1s que como al m\u00e1s grande de los profetas, vemos en Jes\u00fas al que envi\u00f3 a dichos profetas (Mt. 23.34, 37), aquel que no se limita a dar a conocer la palabra de Dios sino que es \u00e9l mismo la Palabra (o Verbo) hecha carne (Jn. 1.1\u201314; Ap. 19.13; * <span style='text-transform:uppercase'>Logos<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. El Esp\u00edritu de la profec\u00eda y la iglesia cristiana<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Cristo prometi\u00f3 a los disc\u00edpulos que despu\u00e9s de su ascensi\u00f3n les enviar\u00eda su Santo Esp\u00edritu, el que les dar\u00eda poder para testificar acerca de \u00e9l en el mundo, y que testifirar\u00eda con ellos (Lc. 24.48\u201349; Jn. 14.26; 15.26\u201327; Hch. 1.8). El que esto incluye la inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica resulta evidente por Mt. 10.19\u201320; Jn. 16.12\u201315, etc. Al principio los ap\u00f3stoles y los que predicaban el evangelio lo hac\u00edan en el poder del mismo \u201cEsp\u00edritu Santo enviado del cielo\u201d que inspir\u00f3 las predicciones de los profetas del AT que anunciaban anticipadamente los sufrimientos y la gloria venideros de Cristo (1 P. 1.10\u201312). Por ello no nos sorprende que cuando el Esp\u00edritu Santo descendi\u00f3 en Pentecost\u00e9s, el resultado inmediato incluye manifestaciones del habla (Hch. 2.1\u201312), y en su explicaci\u00e1n Pedro cita Jl. 2.28\u201332, en donde vemos que un resultado importante de la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en toda carne es que \u201cprofetizar\u00e1n\u201d, lo que incluye, no solamente palabras prof\u00e9ticas, sino tambi\u00e9n visiones y sue\u00f1os (Hch. 2.18). Cada cristiano es un profeta en potencia (con lo que cumple as\u00ed el deseo que Mois\u00e9s expresa en Nm. 11.29), porque el Esp\u00edritu que ha sido dado en forma generalizada a la iglesia, para su testimonio acerca de Jes\u00fas, es el Esp\u00edritu de la profec\u00eda (1 Co. 14.31; Ap. 19.10). Por lo tanto, Pablo les dice a los cristianos de Corinto, \u201cprocurad los dones espirituales, pero sobre todo que profetic\u00e9is\u201d (1 Co. 14.1).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En esa \u00e9poca, cuando los cristianos recibieron inicialmente el poder del Esp\u00edritu Santo, las manifestaciones m\u00e1s comunes parecen haber sido el don de hablar en otras lenguas (para alabanza y oraci\u00f3n) y el de profetizar (Hch. 2.4, 17\u201318; 10.44\u201346; 19.6; 1 Co. 1.5\u20137). No resulta claro si los que as\u00ed hablaron bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu conservaron esta facultad en todos los casos, o si fue simplemente una manifestaci\u00f3n inicial que confirmaba su recepci\u00f3n del Esp\u00edritu como en el caso de los setenta ancianos, cuyo paralelo veterotestamentario m\u00e1s cercano lo encontramos en Nm. 11.25, pasaje seg\u00fan el cual profetizaron solamente cuando el Esp\u00edritu descendi\u00f3 sobre ellos al principio, \u201cmas no volvieron a hacerlo\u201d (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn802\" name=\"_ftnref802\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Jes\u00fas predijo que habr\u00eda gente que profetizar\u00eda en su nombre (Mt. 7.22; aunque debemos prestar atenci\u00f3n a su advertencia en cuanto a confiar en esta o alguna otra obra como medida del nivel espiritual personal), de modo que repetidas veces se menciona la profec\u00eda como uno de los dones del Esp\u00edritu Santo, que Cristo derrama en sus miembros para que funcionen como su cuerpo en cada lugar (Ro. 12.4\u20137; 1 Co. 12.10\u201313; 1 Ts. 5.19\u201320; 1 P. 4.10\u201311; Ap. <etiqueta id=\"#_ftn803\" name=\"_ftnref803\" title=\"\">pass.). Este don se diferencia tanto del de lenguas como del de interpretaci\u00f3n, como as\u00ed tambi\u00e9n del de ense\u00f1anza. Difiere de los primeros en que se trata de un hablar inspirado por el Esp\u00edritu de Dios al hombre, mientras que el don<\/etiqueta> de lenguas y el de interpretaci\u00f3n van del hombre hacia Dios (Hch. 2.11; 10.46; 1 Co. 14.2\u20133); difiere del \u00faltimo (al igual que en el AT) en que es una expresi\u00f3n (frecuentemente en el nombre del Se\u00f1or) inmediatamente inspirada por revelaci\u00f3n directa del Esp\u00edritu Santo, mientras que la ense\u00f1anza depende del paciente estudio y exposici\u00f3n de la verdad ya revelada. (La profec\u00eda bajo inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu adopta tambi\u00e9n a menudo forma de reiteraci\u00f3n de conceptos ya revelados en las Escrituras, como ocurr\u00eda tambi\u00e9n en el AT.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La gu\u00eda m\u00e1s amplia para el uso de este don en la iglesia la da Pablo en 1 Co. 14, junto con sus instrucciones para el uso de \u201clas lenguas\u201d. De esta referencia y de otras emerge el siguiente cuadro. El ejercicio de los dones est\u00e1, en principio, a disposici\u00f3n de todo cristiano, bajo la soberana distribuci\u00f3n del Esp\u00edritu de Cristo, incluidas en algunas ocasiones las mujeres (vv. 5, 31; 11.5; 12.11; cf. Hch. 21.9), aunque es dudoso que ese ministerio femenino haya sido recibido con benepl\u00e1cito en las iglesias de la \u00e9poca, por lo que vemos en 1 Co. 14.33\u201336. La declaraci\u00f3n prof\u00e9tica es palabra inteligible, que trasmite revelaci\u00f3on divina al coraz\u00f3n y la mente de los presentes \u201cpara su edificaci\u00f3n, exhortaci\u00f3n, y consolaci\u00f3n\u201d (vv. 3\u20135, 26, 30\u201331). La reacci\u00f3n del incr\u00e9dulo ante este ministerio prof\u00e9tico (vv. 24\u201325) demuestra que de esta manera se pod\u00eda proclamar todo el mensaje, tanto de pecado como de juicio, como as\u00ed tambi\u00e9n de gracia y salvaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>\u201cLos esp\u00edritus de los profetas est\u00e1n sujetos a los profetas\u201d (v. 32), de modo que no deben abusar de la profec\u00eda personas que sucumben ante un frenes\u00ed ext\u00e1tico supuestamente incontrolable, ni debe ser ejercido sin el rontrol de otros miembros del cuerpo (en especial ancianos y profetas) que estimen y disciernan la exactitud, la confiabilidad, y la verdad de las proclamaciones que pretendidamente provienen del Esp\u00edritu Santo (vv. 29\u201333). Sin duda fueron esos abusos los que hicieron que el ap\u00f3stol escribiera a otra joven iglesia, \u201cno apagu\u00e9is el Esp\u00edritu. No menospreci\u00e9is las profec\u00edas. Examinadlo todo, retened lo bueno\u201d (1 Ts. 5.19\u201321), actitud similar a la que muestra hacia el don de lenguas en 1 Co. 14.39\u201340.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Examinar o sopesar las declaraciones prof\u00e9ticas es m\u00e1s necesario aun en vista de las advertencias que encontramos en el NT (que siguen a las que aparecen en el AT) contra los falsos profetas y la falsa profec\u00eda, por medio de la cual Satan\u00e1s trata de desviar al incauto (Mt. 7.15; 24.11, 24; 2 P. 2.1; 1 Jn. 4.1ss), ejemplo de lo cual es Barjes\u00fas en Pafos (Hch. 13.5ss). En este \u00faltimo caso se especifican fuentes ocultas, aunque en otros la culpa se atribuye a deseos humanos ego\u00edstas; pero en cualquier caso se sirve la causa anticristiana de Satan\u00e1s, como puede verse claramente en la figura simb\u00f3lica del falso profeta que sirve al drag\u00f3n en Ap. 13.11 y 19.20. Ocasionalmente los falsos profetas haran milagros (Mr. 13.22), pero, al igual que en el AT (Dt. 13.1\u20135), no debe d\u00e1rseles cr\u00e9dito indiscriminado simplemente por el hecho de que logran realizarlos. La prueba de toda emisi\u00f3n prof\u00e9tica reside en la advertencia de nuestro Se\u00f1or de que \u201cpor sus frutos los conocer\u00e9is\u201d (Mt. 7.20 in loc.), e incluye los siguientes critenos: (i) su conformidad con las ense\u00f1anzas escriturarias de Cristo y sus ap\u00f3stoles, tanto en contenido como en car\u00e1cter (como ocurr\u00eda en el AT, Dt. 18; pero n\u00f3tese que una prueba para todo aquel que pretenda tener espiritualidad o dones prof\u00e9ticos es que \u201creconozca que lo que os escribo son mandamientos del Se\u00f1or\u201d, 1 Co. 14.37\u201338; 1 Jn. 4.6); (ii) su tendencia o resultado general, o sus frutos (p. ej., que glorifiquen a Cristo y edifiquen a la iglesia, como indican Jn. 16.14 y 1 Co. 14.3ss[?]); (iii) el consenso de los profetas reconocidos (y presumiblemente de los ancianos y maestros) del lugar, que deben sopesar o discernir lo que se dice (1 Co. 14.29, 32); (iv) la coherencia de dichas declaraciones con otras declaraciones prof\u00e9ticas del cuerpo de Cristo en ese lugar (vv. 30\u201331); y (v) la confesi\u00f3n reverente de Jes\u00fas como el Se\u00f1or encarnado por el Esp\u00edritu que habla a trav\u00e9s de los profetas (1 Co. 12.2\u20133; 1 Jn. 4.1\u20133). Al igual que los otros dones espirimales, Pablo hace incapi\u00e9 en que este don no tiene provecho alguno y su ejercicio es da\u00f1oso a menos que proceda de un coraz\u00f3n lleno de amor, y se utilice con una actitud amorosa para con la iglesia (1 Co. 12.31\u201313.3).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Adem\u00e1s de la posibilidad de que cualquier creyente pueda ejercer este don en determinadas ocasiones, tambi\u00e9n vemos en la iglesia neotestamentaria a los que fueron reconocidos y apartados como \u201cprofetas\u201d en forma especial para un ministerio m\u00e1s regular de esta naturaleza. Se las menciona despu\u00e9s de los ap\u00f3stoles en 1 Co. 12.28\u201329 y en Ef. 4.11, y aparecen junto con los maestros all\u00ed y en la iglesia de Antioqu\u00eda de Siria (Hch. 13.1). Es probable que el m\u00e1s conocido de los que figuran en el libro delos Hechos sea Agabo (11.28; 21.10\u201311), pero tambi\u00e9n se mencionan otros (15.32), aparte de que todo el libro de Apocalipsis es una extensa profec\u00eda revelada a Juan (1.3; 10.11; 22.7, 10, 18\u201319). El ministerio de los profetas parece haber funcionado junto con el de los ancianos cuando Timoteo fue apartado para su ministerio como evangelista (1 Ti. 1.18; 4.14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. El car\u00e1cter y la forma de la profec\u00eda neotestamentaria<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Todas las evidencias basadas en los ejemplos de ministerio prof\u00e9tico en el NT indican que el mismo estaba completamente unido a la profec\u00eda veterotestamentana en car\u00e1cter y forma. El ministerio de Juan el Bautista, el de Agabo, y el del Juan que escribi\u00f3 Apocalipsis comprenden todos la cl\u00e1sica unidad de predicci\u00f3n y proclamaci\u00f3n, de pron\u00f3stico y preg\u00f3n, y lo mismo se aplica a Zacar\u00edas, Sime\u00f3n, y otros. Igualmente, combinaron predicciones acerca de la ira venidera o de tribulaciones futuras con otras acerca de la gracia que ser\u00eda derramada (Lc. 3.7, 16ss; Jn. 1.29ss; Hch. 11.28; Ap. 19\u201321). Del mismo modo, encontramos profec\u00eda y revelaci\u00f3n por medio de visiones, y ocasionalmente en forma de sue\u00f1os, como as\u00ed tambi\u00e9n de la boca del Se\u00f1or (Lc. 3.2; Ap. 1.10, 12, etc.; Hch. 10.9\u201316; Mt. 1.20). El uso de par\u00e1bolas y s\u00edmbolos est\u00e1 bien ilustrado, incluido tambi\u00e9n el or\u00e1culo actuado (Hch. 21.11). Debemos tener en cuenta que en el \u00faltimo caso mencionado Pablo acept\u00f3 la palabra de Agabo como descriptivamente acertada, aunque no personalmente direccional (vv. 12\u201314), si bien concordaba con advertencias que hab\u00eda recibido en otras ciudades (Hch. 20.23). Sin embargo, tanto aqu\u00ed como en 1 Ti. 4.14 y Hch. 13.9ss, vemos que el poder de la palabra prof\u00e9tica todav\u00eda era capaz de efectuar y transmitir aquello a lo cual se refiere (cf. <etiqueta id=\"#_ftn804\" name=\"_ftnref804\" title=\"\">tamb. Ap. 11.6).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>e. La profec\u00eda en la era apost\u00f3lica y en \u00e9pocas posteriores<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>A menudo se ha dado por sentado, o argumentado, que no hay profec\u00eda o profetas en la iglesia de nuestros d\u00edas, en el sentido neotestamentario de la palabra, ni en ninguna era posapost\u00f3lica, y que muchos de los que emplean el t\u00e9rmino \u201cprofec\u00eda\u201d para describir ministerios actuales a menudo diluyen su significado, asign\u00e1ndole un significado equivalente a predicaci\u00f3n pertinente. Pero si bien la proclamaci\u00f3n del evangelio o el ministerio de ense\u00f1anza pueden ocasionalmente aproximarse a la profec\u00eda, no se trata de lo mismo. Los argumentos b\u00edblicos utilizados para negar la existencia de profetas en nuestros d\u00edas (como los ha resumido J. R. W. Stott, en <i>Baptism and Fullness<\/i>, 1975, pp. 100\u2013102) son dobles: primero, adem\u00e1s de ser mencionados inmediatamente despu\u00e9s de los ap\u00f3stoles en Ef. 4.11 y 1 Co. 12.28, ambos se engloban como ronstitutivos del fundamento de la iglesia neotestamentaria en Ef. 2.20 y 3.5; y en segundo lugar, la formaci\u00f3n de un canon completo o cerrado del NT excluye la posibilidad de cualquier nueva revelaci\u00f3n de la verdad divina (He. 1.1\u20132). Otros han tratado, a veces, de identificar esta conclusi\u00f3n del canon del NT con la \u00e9poca en que la profec\u00eda dejar\u00e1 de existir, de acuerdo con 1 Co. 13.8ss; pero esto significar\u00eda violentar el contexto, que muestra claramente que dichos dones dejar\u00e1n de ser cuando \u201cvenga lo perfecto\u201d, que se define como cuando \u201cveremos cara a cara (<etiqueta id=\"#_ftn805\" name=\"_ftnref805\" title=\"\">e. d. despu\u00e9s de esta vida y era<\/etiqueta>). Tampoco podemos asignarle al texto de Efesios este significado, ya que el vincular a los profetas con la fundaci\u00f3n de la iglesia no excluye autom\u00e1ticamente la prosecuci\u00f3n de su ministerio. (Hay otras razones para sostener el car\u00e1cter \u00fanico del apostolado original, que no se aplican de igual manera a los profetas.) Algunos opinan que los profetas a que se hace referencia son los del AT, pero esto resulta dudoso. Aparentemente el argumento se basa, en realidad, en una equiparaci\u00f3n de la profec\u00eda con \u201crevelaci\u00f3n nueva\u201d, es decir, alguna adici\u00f3n concreta a la revelaci\u00f3n salvadora que Dios hace de s\u00ed mismo a la humanidad en su conjunto por medio de Cristo. Pero parecer\u00eda que no hay base s\u00f3lida sobre la cual hacer esa inevitable equiparaci\u00f3n, ni en el AT ni en el NT. Podemos estar de acuerdo en que no se debe esperar nuevas revelaciones en lo que se refiere a Dios en Cristo, el camino de la salvaci\u00f3n, los principios que rigen la vida cristiana, etc. Pero parecer\u00eda que no hay ninguna raz\u00f3n de peso que impida que el Dios viviente, que habla y act\u00faa (a diferencia de los \u00eddolos muertos), pueda servirse del don de la profec\u00eda para orientar en forma determinada a alguna iglesia, naci\u00f3n, o individuo, o para advertir o estimular por medio de la predicci\u00f3n, como as\u00ed tambi\u00e9n por medio de advertencias, en plena concordancia con la palabra escrita de Dios, por medio de la cual debemos probar todo lo que se dice. Por cierto que el NT no entiende que la tarea del profeta sea la de innovar en lo doctrinal, sino entregar la palabra que recibe del Esp\u00edritu seg\u00fan los lineamientos de la verdad que de una vez por todas fue entregada a los santos (Jud. 3), como desaf\u00edo y est\u00edmulo de nuestra fe.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El NT considera en forma \u00ednvariable que los profetas de ambos testamentos son los pioneros de la fe, que en todas las \u00e9pocas est\u00e1n en primera l\u00ednea, y que reciben todo el impacto de la persecuci\u00f3n que el diablo fomenta en el mundo contra el pueblo de Dios, sea por medio de la oposici\u00f3n jud\u00eda o gentil (Mt. 23.37; Lc. 11.47\u201350; Hch. 7.52; 1 Ts. 2.15; Ap. 11.3\u20138; 16.6; 18.20, 24). A veces se los agrupa con nuestro Se\u00f1or, otras con los ap\u00f3stoles, y a veces con los santos; pero el trato que reciben como portavoces de Dios es t\u00edpico de lo que pueden esperar en un mundo ca\u00eddo todos los siervos e hijos de Dios que se mantienen fieles en su testimonio, juntamente con la victoria, la resurrecci\u00f3n, y la herencia que les corresponder\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de este mundo por la gracia de Dios (Mt. 5.10\u201312; He. 11.39\u201312.2). Porque \u201cel testimonio de Jes\u00fas es el esp\u00edritu de la profec\u00eda\u201d, y se requiere que todos los suyos den fielmente ese testimonio de diferentes maneras por el poder del mismo Esp\u00edritu.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> H. A. Guy, <i>New Testament Prophecy, its origins and significance<\/i>, 1947; M. C. Harper, <i>Prophecy<\/i>, 1964; A. Bittlinger, <i>Gifts and Graces<\/i>, 1967; id., <i>Gifts and Ministries<\/i>, 1974; G. Friederich, <etiqueta id=\"#_ftn806\" name=\"_ftnref806\" title=\"\"><i>TDNT <\/i><\/etiqueta>6, pp. 828\u2013861; J. Lindblom, <i>Gesichte und Offenbarungen<\/i>, 1968; E. E. Ellis, \u201cThe Role of the Christian Prophet in Acts\u201d, en W. W. Gasque y R. P. Martin (eds.), <i>Apostolic History and the Gospel<\/i>, 1970; D. Hill, \u201cOn the evidence for the creative role of Christian prophets\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn807\" name=\"_ftnref807\" title=\"\"><i>NTS <\/i><\/etiqueta>20, 1973\u20134, pp. 262\u2013274; id., <i>New Testament Prophecy<\/i>, 1979; J. D. G. Dunn, <i>Jesus and the Spirit<\/i>, 1975, pp. 170ss, 225ss; U. B. M\u00fcller, <i>Prophetie und Predigt im Neuen Testament<\/i>, 1975; J. Panagopoulos (eds.), <i>Prophetic Vocation in the New Testament and Today (NovT Supp<\/i>. 45), 1977; C. H. Peisker, C. Brown, <i>NIDNTT <\/i>3, pp. 74\u201392; F. F. Bruce, <i>The Time is Fulfilled<\/i>, 1978, pp. 97\u2013114.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn808\" name=\"_ftnref808\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.P.B.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. La funci\u00f3n prof\u00e9tica a. El profeta normativo La primera persona a la cual la Biblia llama profeta (heb. n&#257;&#7687;&#305;&#770;) es Abraham (Gn. 20.7; cf. Sal. 105.15), pero la profec\u00eda veterotestamentaria adquiri\u00f3 su forma normativa en la vida y persona de Mois\u00e9s, cuyo ministerio sirvi\u00f3 de pauta a todos los profetas posteriores (Dt. 18.15\u201319; 34.10; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profecia-profetas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPROFECIA, PROFETAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22370","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22370","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22370"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22370\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22370"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22370"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22370"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}