{"id":22389,"date":"2016-02-05T15:21:25","date_gmt":"2016-02-05T20:21:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sepultura-y-duelo\/"},"modified":"2016-02-05T15:21:25","modified_gmt":"2016-02-05T20:21:25","slug":"sepultura-y-duelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sepultura-y-duelo\/","title":{"rendered":"SEPULTURA Y DUELO"},"content":{"rendered":"<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Los tiempos de los patriarcas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En aquellos tiempos se acostumbraba que las sucesivas generaciones enterraran sus muertos en la tumba familiar (cueva o hendidura practicada en roca); as\u00ed, Sara (Gn. 23.19), Abraham (Gn. 25.9), Isaac y Rebeca, Lea (Gn. 49.31) y Jacob (Gn. 50.13), fueron todos sepultados en la cueva de Macpela, al E de Hebr\u00f3n. A veces resultaron necesarias las sepulturas individuales debido a haberse producido el deceso en alg\u00fan lugar distante de la tumba familiar; as\u00ed el caso de D\u00e9bora cerca de Bet-el (Gn. 35.8), y Raquel en el camino a Efrata (Gn. 35.19\u201320), y sus sepulturas fueron se\u00f1aladas con una encina y un pilar, respectivamente. Adem\u00e1s del lloro, el duelo ya inclu\u00eda el rasgado de los vestidos y el ponerse cilicio sobre los lomos (Gn. 37.34\u201335), y pod\u00eda durar hasta siete d\u00edas (Gn. 50.10). El embalsamamiento de Jacob y Jos\u00e9, y la utilizaci\u00f3n de un ata\u00fad al estilo egipcio para Jos\u00e9, fueron casos excepcionales (Gn. 50.2\u20133, 26). La momificaci\u00f3n exig\u00eda la remoci\u00f3n de las v\u00edsceras para ser preservadas en forma separada, y la desecaci\u00f3n del cuerpo rellen\u00e1ndolo con sal (no salmuera); despu\u00e9s el cuerpo era rellenado con lienzo impregnado y totalmente envuelto en tela de la misma clase. El embalsamamiento y el duelo generalmente llevaban setenta d\u00edas, pero el per\u00edodo destinado al embalsamamiento pod\u00eda ser mas corto, como en el caso de Jacob.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. La legislaci\u00f3n pentateuca<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La sepultura sin demora, incluso la de los cuerpos de criminales ahorcados, era la norma (Dt. 21.22\u201323). El contacto con los muertos y el duelo formal produc\u00edan contaminaci\u00f3n ceremonial. El duelo por medio del lamento, el rasgado de los vestidos, y el desatado de los cabellos estaba permitido a los sacerdotes aar\u00f3nicos (Lv. 21.1\u20134), pero no al sumo sacerdote (Lv. 21.10\u201311), ni al nazareo sujeto a voto (Nm. 6.7). Expresamente prohibidos a los sacerdotes (Lv. 21.5) y al pueblo (Lv. 19.27\u201328; Dt. 14.1) estaban la laceraci\u00f3n (\u201crasgu\u00f1os en la carne\u201d), los cortes de la punta de la barba, la calvicie entre los ojos, y las \u201ctonsuras\u201d (mutilaci\u00f3n [?]) en la cabeza. Tambi\u00e9n estaba prohibido comer de lo diezmado durante el duelo o su ofrecimiento a los muertos (Dt. 26.14). Estas constitu\u00edan pr\u00e1cticas paganas de los cananeos. Las mujeres tomadas prisioneras en las guerras pod\u00edan practicar duelo por sus padres durante un mes antes de contraer matrimonio con sus captores (Dt. 21.11\u201313). A los caudillos nacionales Aar\u00f3n (Nm. 20.28\u201329; Dt. 10.6) y Mois\u00e9s (Dt. 34.5\u20138) se les acord\u00f3 treinta d\u00edas de duelo posteriores a su sepultura.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Israel en Palestina<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>Entierro. Siempre que fuera posible, las personas recib\u00edan sepultura en las heredades de sus antepasados, en una tumba familiar: as\u00ed los casos de Gede\u00f3n y Sans\u00f3n (Jue. 8.32; 16.31), Asael y Ahitofel (2 S. 2.32; 17.23), y finalmente Sa\u00fal (2 S. 21.12\u201314). La sepultura en la \u201ccasa\u201d de la persona, como en el caso de Samuel (1 S. 25.1, cf. 28.3) y Joab (1 R. 2.34), quiz\u00e1s signifique lo mismo, salvo que fuera mas literalmente bajo el piso de la casa o patio. El cuerpo era llevado a su descanso en un f\u00e9retro (2 S. 3.31). La falta de un correcto sepelio se consideraba una desgracia (1 R. 13.22; Jer. 16.6). Las tumbas se encontraban generalmente fuera de la ciudad; existen pruebas arqueol\u00f3gicas limitadas de tumbas familiares compuestas de una (o varias) c\u00e1maras de forma irregular en hendiduras de pe\u00f1as, con bancos, a las que se llegaba por un corto t\u00fanel en pendiente, que se cerraba mediante una piedra cortada a medida. El tesorero advenedizo *Sebna mereci\u00f3 la condenaci\u00f3n de Isa\u00edas por haberse esculpido una ambiciosa sepultura en una pe\u00f1a (Is. 22.15\u201316). La colocaci\u00f3n de cer\u00e1mica y otros objetos en las tumbas junto a los muertos lleg\u00f3 a ser en el per\u00edodo israelita una mera formalidad, en contraste con la compleja provisi\u00f3n funeraria de los cananeos. A veces se levantaron en Israel, como tambi\u00e9n en otras partes en la antig\u00fcedad, pilares conmemorativos; 2 S. 18.18 constituye un ejemplo anticipado. En las afueras de la ciudad de Jerusal\u00e9n se reserv\u00f3 una parcela de tierra \u201cpara los sepulcros de los hijos del pueblo\u201d (2 R. 23.6; Jer. 26.23). Sin duda estaba destinada a los entierros sencillos; hab\u00eda cementerios similares pr\u00f3ximos a otras ciudades.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A veces la tumba de un criminal que hab\u00eda sido ejecutado, o de un enemigo, era se\u00f1alada por un mont\u00f3n de piedras, ejemplos de los cuales son el pecador Ac\u00e1n (Jos. 7.26), el rebelde Absal\u00f3n (2 S. 18.17), el rey de Hai, y los cinco reyes cananeos (Jos. 8.29; 10.27). La cremaci\u00f3n no era pr\u00e1ctica hebrea, aunque en circunstancias dif\u00edciles pod\u00eda incinerarse un cad\u00e1ver y enterrarse los restos hasta tanto se pudieran sepultar en forma debida en la tumba de los antepasados, como sucedi\u00f3 con Sa\u00fal (1 S. 31.12\u201313), y como probablemente se entrev\u00e9 en Am. 6.10. Para la descripci\u00f3n de entierros reales, * <span style='text-transform:uppercase'>Sepulcro de los Reyes<\/span>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Duelo<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. En Palestina, en el 2\u00ba y 1\u00ba milenios, el duelo inclu\u00eda: (1) rapadura del cabello y corte de la barba; (2) laceraci\u00f3n del cuerpo; (3) rasgado de los vestidos y uso de cilicio; (4)esparcimiento de tierra sobre la cabeza y revolcamiento en cenizas; y (5) lloro y lamentaci\u00f3n. No todas estas formas de expresar el duelo tuvieron la aprobaci\u00f3n de la ley. (V\u00e9ase la secci\u00f3n <i>b<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn758\" name=\"_ftnref758\" title=\"\">sup.) Para el duelo hebreo, vease c\u00f3mo se comportaron David (2 S. 1.11\u201312; 13.31), la mujer de Tecoa (2 S. 14.2), y n\u00f3tense las alusiones en los profetas (Is. 3.24; 22.12;<\/etiqueta> Jer. 7.29; Ez. 7.18; Jl. 1.8; Am. 8.10; Mi. 1.16). Para los navezantes tirrenos, Filistea y Moab, v\u00e9ase Ez. 27.30, 32; Jer. 47.5; Is. 15.2\u20133 y Jer. 48.37.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Algunas muertes notables fueron a veces motivo de lamentaciones po\u00e9ticas. As\u00ed David hizo lamentaci\u00f3n por Sa\u00fal y Jonat\u00e1n (2 S. 1.17\u201327) y Jerem\u00edas y otros por Jos\u00edas (2 Cr. 35.25). Para pla\u00f1ideras profesionales, cf. Jer. 9.17\u201318; Am. 5.16. Despu\u00e9s de un sepelio, posiblemente se preparaba para los que hab\u00edan participado en el duelo una comida a modo de desayuno (Jer. 16.7; cf. Os. 9.4). A veces el sepelio de los reyes de Jud\u00e1 se se\u00f1alaba con la preparaci\u00f3n de \u201cun gran fuego en su honor\u201d (2 Cr. 16.14; 21.19\u201320; Jer. 34.5).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. Duelo no funerario<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Se asociaba el duelo con el arrepentimiento o la contrici\u00f3n (p. ej. Ex. 33.4; Jl. 1.13; 2.12\u201313; Esd. 9.3, 5); tambi\u00e9n se llevaba a cabo con motivo de alguna desgracia (p. ej. 2 S. 13.19; 15.32; Job 2.12\u201313). Tambi\u00e9n se hacen referencias a la laceraci\u00f3n, el lloro, etc., en las pr\u00e1cticas religiosas paganas o paganizantes. Cf. las acciones de los profetas de Baal en el mte. Carmelo (1 R. 18.28), y las de los hombres de Israel que se acercaron a Dios con ofrendas (Jer. 41.5). Ezequiel vio en visi\u00f3n a las mujeres de Jerusal\u00e9n llorando por el dios Tamuz (Ez. 8.14); e Isa\u00edas describe ciertas ceremonias paganas frente a las tumbas, que eran efectuadas por israelitas rebeldes (Is. 65.4).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> Para tumbas cananeas an\u00e1logas a las que usaron los patriarcas, v\u00e9ase K. M. Kenyon, <i>Digging up Jericho<\/i>, 1957, pp. 233\u2013255. Para la laceraci\u00f3n en \u00e9picas ugar\u00edticas (cananeas septentrionales), v\u00e9ase <i>DOTT<\/i>, 1958, pp. 130; v\u00e9ase adem\u00e1s J. A. Callaway, \u201cBurial in Ancient Palestine from the Stone Age to Abraham\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn759\" name=\"_ftnref759\" title=\"\"><i>BA <\/i><\/etiqueta>26, 1963, pp. 74\u201391; E. M. Myers, \u201cSecondary Burials in Palestine\u201d, <i>BA <\/i>33, 1970, pp. 2\u201329.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt; text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn760\" name=\"_ftnref760\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>K.A.K.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>El cuerpo<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. Tabita fue lavada y colocada en una habitaci\u00f3n en el piso alto (Hch. 9.39). Los brazos y piernas de L\u00e1zaro, y de Jes\u00fas fueron envueltos con vendas de lienzo (<\/span><span style=''>keiriai, othonia<\/span><span lang=ES style=''>) impregnadas con perfumes arom\u00e1ticos, y alrededor de la cabeza les envolvieron otro trozo de lienzo (Jn. 11.44; 20.6\u20137). El que los jud\u00edos palestinos adoptaron el <etiqueta id=\"#_ftn761\" name=\"_ftnref761\" title=\"\">lat. <\/etiqueta><i>sudarium<\/i> (pa\u00f1uelo, servilleta) para describir al \u201cturbante\u201d resulta evidente por este uso joanino y por el <\/span><span style=''>&#7779;\u00fbd&#257;r&#305;&#770;n<\/span><span lang=ES style=''> misnaico, que Jastrow (<i>Lexicon<\/i>, pp. 962) define como \u201cuna bufanda envuelta alrededor de la cabeza, que cuelga sobre el cuello\u201d. Debemos suponer tambi\u00e9n que se vest\u00eda el cuerpo; tal vez el singular <\/span><span style=''>sind&#333;n<\/span><span lang=ES style=''> (Mr. 15.46 y <etiqueta id=\"#_ftn762\" name=\"_ftnref762\" title=\"\">par.) indi<\/etiqueta>que una camisa de lienzo (constrastar <i>Apoc. de Mois\u00e9s <\/i>40.1\u20137 en el <etiqueta id=\"#_ftn763\" name=\"_ftnref763\" title=\"\">ss. I d.C.: plural <\/etiqueta><\/span><span style=''>sindones<\/span><span lang=ES style=''> = bandas de envolver). Si <i>M.Sbabbath <\/i>23.5 refleja la pr\u00e1ctica normal del ss. I el cuerpo se ung\u00eda inmediatamente, y se ataba el ment\u00f3n no para elevarlo, sino para que no se hunda m\u00e1s\u201d; de la misma manera <i>Semahoth <\/i>1.2 describe una inmediata ligadura de las mand\u00edbulas, lo cual indica la funci\u00f3n del <\/span><span style=''>sudarium<\/span><span lang=ES style=''>. Jes\u00fas reconoci\u00f3 una anticipaci\u00f3n de las costumbres mortuorias normales entre los jud\u00edos cuando fueron ungidos sus pies o su cabeza en Betania (Mr. 14.3\u20139; Jn. 11.2; 12.7); pero los preparativos de las mujeres para ungirlo se vieron frustrados (Mr. 16.1; Lc. 23.56). El plural misnaico <\/span><span style=' '>ta&#7791;r&#305;&#770;&#7733;&#305;&#770;n<\/span><span lang=ES style=''> confirma el sentido \u201cataduras\u201d, \u201cenvolturas\u201d para los t\u00e9rminos joaninos <\/span><span style=''>keiriai<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>othonia<\/span><span lang=ES style=''> (S. Safrai, <i>The Jewish People in the First Century, <\/i>1974, 1.2, pp. 777, p. ej. <i>M. Kilaim <\/i>9.4, <i>Maaser Sheni <\/i>5.12); y el verbo correspondiente es m\u00e1s expl\u00edcito todav\u00eda en <i>Semahoth <\/i>12.10: \u201cUn hombre puede envolver (<\/span><span style=''>m<sup>e<\/sup>&#7733;&#257;r&#275;&#7733;<\/span><span lang=ES style=''>) y ligar (el cuerpo de) un hombre, pero no (el cuerpo de) una mujer \u2026\u201d No obstante, en <i>M. Sanhedrin <\/i>6.5 H. Danby (<i>Mishnah<\/i>, 1933) tradujo \u201cvestimentas\u201d; y D. Zlotnik (<i>Tractate Mourning<\/i>, 1966, pp. 22) supone un \u201cvestido de lienzo\u201d en la muerte de Gamaliel II ca. 130 d.C. Tal vez, tambi\u00e9n, debi\u00e9ramos tomar en cuenta lo que dice R. Nathan (fines del ss. II d.C.): \u201cEn las mismas ropas (<\/span><span style=''>k<sup>e<\/sup>&#7779;\u00fbt<\/span><span lang=ES style=''>) que van con \u00e9l al Seol aparecer\u00e1 el hombre en la era venidera.\u201d Todo esto parece sugerir tanto envolturas como vestidos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='text-indent:18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>Sepultura y duelo<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. Los que hac\u00edan duelo en la casa de Jairo \u201clloraban y lamentaban mucho\u201d (Mr. 5.38), formando una gran multitud (Mt. 9.23) y provando un gran disturbio; presumiblemente se golpeaban el pecho en senal de dolor (como Lc. 18.13; 23.48). En forma similar, cuando Esteban fue sepultado hubo \u201cgran llanto\u201d (Hch. 8.2). Viene a la mente un pasaje de la Sabidur\u00eda de Jes\u00fas ben Sirac (<etiqueta id=\"#_ftn764\" name=\"_ftnref764\" title=\"\">Ecl.) 38.16\u201318, del ss. II. a.C.:<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>\u201cHijo, por un muerto l\u00e1grimas derrama,<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>como quien sufre cruelmente, entona la lamentaci\u00f3n;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>seg\u00fan el ceremonial entierra su cad\u00e1ver y no seas negligente con su sepultura.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-left:18.0pt;text-indent:-18.0pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Llora amargamente, date fuertes golpes de pecho, haz el duelo seg\u00fan su dignidad\u201d (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn765\" name=\"_ftnref765\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0bj<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='text-indent:18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Jairo contrat\u00f3 m\u00fasicos para el duelo (Mt. 9.23), supuestamente para acompa\u00f1ar una endecha formal tanto en la casa como durante la procesi\u00f3n; porque Josefo dice que en 67 d.C. en Jerusal\u00e9n (cuando hubo fracasado la revuelta jud\u00eda en Galilea), \u201c\u2026 muchos contrataban flautistas que acompa\u00f1aban sus endechas\u201d (<i>GJ<\/i> 3.435\u2013437). Posteriormente una ley rab\u00ednica impuso obligaciones especiales al esposo para con su esposa; R. Judah (fines del ss. II d.C.) dijo: \u201cHasta los m\u00e1s pobres en Israel deber\u00edan contratar no menos de dos flautas y una mujer pla\u00f1idera\u201d (M.Ketsboth 4.4). El que ning\u00fan cad\u00e1ver deb\u00eda permanecer dentro de los muros de Jerusal\u00e9n durante la noche era un dicho rab\u00ednico m\u00e1s que la pr\u00e1ctica normal (A. Guttmann, <etiqueta id=\"#_ftn766\" name=\"_ftnref766\" title=\"\"><i>HUCA <\/i><\/etiqueta>60, 1969\u201370, pp. 251\u2013275); sin embargo, muchos textos indican entierros el mismo d\u00eda. Jn. 11.39 espera el hedor de la descomposici\u00f3n dentro de los cuatro d\u00edas (probablemente antes). En Na\u00edn Jes\u00fas se encontr\u00f3 con una procesi\u00f3n camino a la tumba, que inclu\u00eda a la madre y muchas personas de la ciudad. El cuerpo estaba en el f\u00e9retro (<i>soros<\/i>) que era llevado por portadores. <i>Semahoth <\/i>4.6 se refiere al uso del f\u00e9retro en Jerusal\u00e9n, y a una persona que preced\u00eda la procesi\u00f3n pronunciando alabanzas al muerto. De la misma manera <i>M<\/i>.<i>Berakoth <\/i>3.1 menciona a los que llevaban la <\/span><span style=' '>mi&#7791;&#7791;ah<\/span><span lang=ES style=''> (f\u00e9retro), los que los remplazaban, los que iban delante y los que iban detr\u00e1s. Podemos contrastar con esto el sepelio del rey Herodes (4 a.C.), cuyo cuerpo fue exhibido sobre un sof\u00e1 (<\/span><span style=''>klin&#275;<\/span><span lang=ES style=''>) de oro tachonado con piedras preciosas, y que vest\u00eda la p\u00farpura real y una corona de oro (<i>Ant.<\/i> 17.196\u2013199; <i>GJ <\/i>1.670\u2013673). Su hijo Arquelao ofreci\u00f3 un suntuoso banquete funerario al pueblo, como era la costumbre de los m\u00e1s pudientes, cuya piadosa generosidad los \u201cempobrecia\u201d (<i>GJ <\/i>2.1). El mismo rey Herodes hab\u00eda gastado pr\u00f3digamente en el sepelio de Ant\u00edgono (a quien asesin\u00f3), en el acondicionamiento del sepulcro, en costosas especias quemadas como incienso, en la preparaci\u00f3n (<\/span><span style=' '>kosmos<\/span><span lang=ES style=' '>) personal del cad\u00e1ver (<i>Ant.<\/i> 15.57\u201361). Pero Josefo comprend\u00eda que el costo no era lo que importaba:<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='text-indent:18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los ritos piadosos que estipulaba la ley para los muertos no consisten en costosas exequias o la erecci\u00f3n de monumentos notables. La ceremonia funeraria es responsabilidad del pariente m\u00e1s cercano, y todos los que pasan mientras se est\u00e1 llevando a cabo el entierro deben unirse a la procesi\u00f3n y lamentarse con la familia. Despu\u00e9s del sepelio la casa y sus habitantes deben ser purificados (<etiqueta id=\"#_ftn767\" name=\"_ftnref767\" title=\"\"><i>Contra Pelag Apionem <\/i><\/etiqueta>2.205).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El duelo segu\u00eda despu\u00e9s del entierro. En el ss. II a.C. sus reglas y sanciones se manten\u00edan por 7 d\u00edas (Ecl. 22.12); al final del ss. I a.C. Arquelao hizo duelo 7 d\u00edas por Herodes (<i>GJ <\/i>2.1), y en el ss. I d.C. esta segu\u00eda siendo la norma (<i>Ant.<\/i> 17.200). En el ss. II d.C. los rabinos todav\u00eda hacen referencia a <\/span><span style=' '>\u0161i&#7687;&#723;&#257;h<\/span><span lang=ES style=''> o \u201clos siete d\u00edas de duelo\u201d (<i>Semahoth <\/i>7). Un per\u00edodo superior a 30 d\u00edas era excepcional (<i>GJ <\/i>3.435\u2013437).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>Tumbas<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Antiguas tumbas perforadas en roca pertenecientes al per\u00edodo ca. 40 a.C.-135 d.C. rodean los muros de Jerusal\u00e9n en tres lados (pero no el lado occidental, de donde soplaban los vientos predominantes), incluidas las de las familias m\u00e1s pudientes en Sanhedriyya (<i>PEQ <\/i>84, 1952, pp. 23\u201338; ib\u00edd. 86, 1954, pp. 16\u201322; <i>Atiqot<\/i> 3, 1961, pp. 93\u2013120), y las tumbas m\u00e1s pobres, ricas en hallazgos, en \u201c<i>Dominus flevit<\/i>\u201d en el mte. de los Olivos. La m\u00e1s espl\u00e9ndida de todas es la tumba de la reina Helena de Adiabena. Hay algunos sarc\u00f3fagos de piedra, pero en su mayor parte los muertos eran colocados en <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>ho&#7733;in<\/span><span lang=ES style=' '>, a veces sobre bancos <i>arcosolia<\/i>; los sarc\u00f3fagos perforados en roca debajo de un <\/span><span style=''>arc&#333;solium<\/span><span lang=ES style=''> (nicho en forma de arco en un muro sepulcral) son extremadamente raros, siendo el \u00fanico ejemplo muy conocido el que se encuentra en la tumba 7 en Sanhedriyya, Jerusal\u00e9n. El <\/span><span style=''>ko&#7733;<\/span><span lang=ES style=''> es el \u00fanico tipo de enterratorio a que se hace referencia en la Misn\u00e1 (<i>M.Baba Bathra <\/i>6.8); la disposici\u00f3n rab\u00ednica ideal\u2014dos <\/span><span style=' '>k\u00f4&#7733;&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''> opuestos a la entrada de la tumba y tres en cada pared lateral\u2014pocas veces se encuentra. Un <\/span><span style=''>k\u00f4&#7733;<\/span><span lang=ES style=''> era un t\u00fanel funerario cortado verticalmente en el muro de la c\u00e1mara como un horno profundo, retrocedido con respecto a retallos de roca que se proyectan alrededor de los muros de la c\u00e1mara (interrumpidos \u00fanicamente por el escal\u00f3n de entrada), que dejaba un pozo oblongo en el centro de la c\u00e1mara con altura suficiente para un hombre en pie. El sarc\u00f3fago (raro), el retallo saliente continuo, y el <\/span><span style=''>k\u00f4&#7733;<\/span><span lang=ES style=''> son los \u00fanicos lugares posibles para ubicar un cuerpo en las tumbas de roca m\u00e1s peque\u00f1as y menos pretenciosas. Estas estaban formadas por una o m\u00e1s c\u00e1maras con una entrada baja y cuadrada, de tal modo que hab\u00eda que entrar sobre manos y pies. La piedra para cerrar la tumba era como un enorme corcho, que encajaba en una rebaja alrededor de la peque\u00f1a entrada, como en el cuello de una botella; tambi\u00e9n pod\u00eda ser un canto rodado tosco. Para este tipo de tumba v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn768\" name=\"_ftnref768\" title=\"\"><i>AJA <\/i><\/etiqueta>51, 1947, pp. 351\u2013365, <i>Atiqot <\/i>(en ingl\u00e9s) 3, 1961, pp. 108\u2013116 (muchas en revistas heb.). Es evidente que tales tumbas\u2014en las que hab\u00eda que agacharse para entrar, que se cerraban con una piedra que hab\u00eda que sacar rodando a un lado, y en las que el cuerpo puede haberse colocado inicialmente en el retallo que sobresal\u00eda\u2014encuadrar\u00edan con las descripciones en los evangelios sobre el lugar donde Jos\u00e9 puso el cuerpo de Jes\u00fas. Las tumbas m\u00e1s complejas son mucho m\u00e1s raras, pero combinaban la disposici\u00f3n \u201cfosa-retallo-<\/span><span style=''>k\u00f4&#7733;<\/span><span lang=ES style=''>\u201d con uno o m\u00e1s bancos <i>arcosolia <\/i>(<i>Bankbogengr\u00e4ber<\/i>), donde el cuerpo estaba visible sobre un retallo plano cortado a lo largo en el muro de la c\u00e1mara funeraria\u2014e. d. <i>a lo largo <\/i>del muro, no en el sentido de su profundidad\u2014formando un espacio de unos 2 <etiqueta id=\"#_ftn769\" name=\"_ftnref769\" title=\"\">m d<\/etiqueta>e largo debajo de un arco a todo lo largo del muro. Estas tumbas generalmente consisten en varias c\u00e1maras, no una, y a menudo ten\u00edan un vest\u00edbulo, con entrada ancha y alta, que daba acceso a la entrada usual, peque\u00f1a y cuadrada, hacia la(<etiqueta id=\"#_ftn770\" name=\"_ftnref770\" title=\"\">s) c\u00e1mara(s) sepul<\/etiqueta>cral(es). Con frecuencia hab\u00eda tambi\u00e9n una fachada ornamentada, incluso un front\u00f3n, friso, corniza, columnata de tipo inantis distyle o monumento separado. Adem\u00e1s de esto la tumba de Helena ten\u00eda un complejo sistema de c\u00e1maras con <\/span><span style=' '>h\u00f4&#7733;&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''> y banco <i>arcosolia<\/i>. Esta tumba y la tumba real herodiana son las \u00fanicas de este per\u00edodo (hasta 135 d.C.) que ten\u00edan una piedra de cierre como un gran queso redondo o piedra de molino.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Todas las tumbas de este per\u00edodo que no han sido tocadas tambi\u00e9n contienen osarios, peque\u00f1os cofres de piedra caliza en los que se juntaban los huesos y se los volv\u00eda a enterrar. <i>M. Sanhedrin <\/i>6.5b se refiere a esta costumbre en el caso de los criminales, que primeramente eran enterrados en dos cementerios especiales por el sanedr\u00edn de Jerusal\u00e9n (despu\u00e9s de la pena de muerte), y luego formalmente en la tumba de la familia. Los huesos de una persona crucificada han sido encontrados en la tumba de su familia (<etiqueta id=\"#_ftn771\" name=\"_ftnref771\" title=\"\"><i>IEJ <\/i><\/etiqueta>21, 1970, pp. 18\u201359). Consideraciones detalladas y m\u00e1s generales sobre la costumbre de \u201cjuntar los huesos\u201d (<i>ossilegium<\/i>) en documentos rab\u00ednicos primitivos aparecen en <i>Semahoth <\/i>12\u201313, que comprende a los rabinos de ca. 120 d.C. y posteriores. Posiblemente fuese el anciano Eleazar bar Sadoc cuyo padre (antes del 70 d.C.) pidi\u00f3 que sus huesos fuesen reunidos y enterrados nuevamente en una <\/span><span style=''>d<sup>e<\/sup>l\u00f4&#7779;q&#333;m&#257;&#722;<\/span><span lang=ES style=''> (osario), como hab\u00edan sido enterrados los huesos de su propio padre. Los indicios arqueol\u00f3gicos de Jerusal\u00e9n fechan el uso de osarios de ca. 30 a.C. a 135 d.C., remplazando a las grandes c\u00e1maras asmoneas (<i>IEJ <\/i>8, 1958, pp. 101\u2013105; 17, 1967, pp. 61\u2013113). En la tumba de Helena tambi\u00e9n se colocaron huesos en peque\u00f1os compartimientos en forma de cofres cerca de los <\/span><span style=''>ko&#7733;im<\/span><span lang=ES style=''>. E.M. Meyers ha intentado probar la existencia continua de entierros secundarios desde un per\u00edodo muy antiguo <i>(Jewish Ossuaries: Reburial and Rebirth<\/i>, 1971); v\u00e9ase la importante nota bibliogr\u00e1fica de L. Y. Rahmani, <i>IEJ <\/i>23, 1973, pp. 121\u2013126, en que rechaza la identificaci\u00f3n del entierro de huesos jerosolimitano con pr\u00e1cticas anteriores.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>El Santo sepulcro, la Tumba en el jard\u00edn, la mortaja de Tur\u00edn.<\/span><\/i><span lang=ES style=''> De estos tres el <i>Santo sepulcro <\/i>tiene por lejos la mayor probabilidad de ser aut\u00e9ntico; v\u00e9anse especialmente art\u00edculos por C. W. Wilson en <i>PEQ<\/i>, 1902\u20134. Es sumamente improbable que el sitio del \u201clugar de la calavera\u201d (G\u00f3lgota) se perdiera antes del 135 d.C. M\u00e1s todav\u00eda, en la primera parte del ss. IV d.C. Eusebio estaba seguro de que la tumba de Jes\u00fas hab\u00eda sido enterrada debajo de un templo romano dedicado a Afrodita (<i>Vida de Constantino <\/i>3.26), quiz\u00e1 un templo a Venus edificado por Adriano (<i>PEQ <\/i>1903, pp. 51\u201356, 63\u201365). El peregrino cristiano Arcufo (670 d.C.) visit\u00f3 el Santo sepulcro, y describe el lugar de la sepultura en detalle; lamentablemente con posterioridad ha sido recubierto con paneles de m\u00e1rmol. La descripci\u00f3n de Arculfo indica ya sea un arcosolium en forma de artesa (imposible de fechar antes del ss. II d.C.) o quiz\u00e1 el tipo que se muestra aqu\u00ed. Este \u00faltimo es extremadamente raro antes del 135 d.C. y por consiguiente improbable ca. 30 d.C. (pero no imposible; tal vez las \u00faltimas tumbas monumentales jud\u00edas en Jerusal\u00e9n daten de antes de las revueltas de 66\u201370 y 132\u20135 d.C., y aun antes de los disturbios de la d\u00e9cada del 50 y los primeros a\u00f1os de la del 60). Otras tumbas muy cercanas a la tradicional (y siempre dentro del Santo sepulcro) son del tipo corriente del ss. I (v\u00e9ase R. H. Smith, <i>BA <\/i>30, 1967, pp. 74\u201390, <etiqueta id=\"#_ftn772\" name=\"_ftnref772\" title=\"\">esp. pp. 83\u201385, y los art\u00edculos por C. Clermont-Ganneau, C. W. Wilson y C. R. Conder, <\/etiqueta><i>PEQ <\/i>1877, pp. 76\u201384, 128\u2013132, 132\u2013134).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>La Tumba del jard\u00edn <\/span><\/i><span lang=ES style=''>se mencion\u00f3 por primera vez como la tumba de Jes\u00fas en el ss. XIX, y ha sido un sitio atractivo para la devoci\u00f3n evang\u00e9lica desde entonces. Tiene el m\u00e9rito de contener una tumba sencilla perforada en la roca dentro de un jard\u00edn, disposici\u00f3n obviamente semejante a la que se describe en los evangelios. Pero no se puede defender su autenticidad; fue \u201cidentificada\u201d sobre la base de generalidades. Las formas funerarias\u2014artesas simples cortadas alrededor de tres lados de una c\u00e1mara hacia la que se proyectan (e.d. no se encuentran debajo de un <\/span><span style=''>arc&#333;solium<\/span><span lang=ES style=''>)\u2014son desconocidas en Jerusal\u00e9n en el per\u00edodo neotestamentario. Las investigariones israelitas actuales sugieren una fecha en la edad del hierro.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La <i>mortaja de Tur\u00edn<\/i>, pieza de lienzo de unos 3 m x 1 m, tiene la pintura o impresi\u00f3n de un cad\u00e1ver humano que, seg\u00fan se dice, ser\u00eda el cuerpo de Jes\u00fas. El hecho de que los rasgos faciales predominantes aparecen invertidos en pel\u00edculas se ha interpretado de dos modos enteramente diferentes: ya sea que se utiliz\u00f3 pintura que se ha deteriorado (detalles: H. Thurston, <i>Catholic Encyclopaedia<\/i>, 13, 1912, pp. 763), o que hubo emanaciones qu\u00edmicas producidas por la agon\u00eda de un ser humano (argumento de Vignon en 1902; v\u00e9ase A. J. Otterbein, <i>New Catholic Encyclopaedia<\/i>, 13, 1967, pp. 187). Esta mortaja es indudablemente la que se exhibi\u00f3 en Lirey, Francia, en el ss. XIV, quiz\u00e1 tambi\u00e9n en Constantinopla a partir del ss. XII. Pero el NT y otros textos antiguos no indican el uso de mortajas en el ss. I; m\u00e1s bien se usaban vendas para la cabeza y los miembros y una camisa de lino u otra pieza para el cuerpo. La sugesti\u00f3n de Thurston de que a la mortaja de Tunn se le pint\u00f3 el cad\u00e1ver de Jes\u00fas a fin de que fuese exhibido en un drama lit\u00fargico de pascua parece ser la m\u00e1s razonable (no cabe duda de que otras \u201cmortajas\u201d fueron usadas con dicho fin).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn773\" name=\"_ftnref773\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.P.K.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. En el Antiguo Testamento a. Los tiempos de los patriarcas En aquellos tiempos se acostumbraba que las sucesivas generaciones enterraran sus muertos en la tumba familiar (cueva o hendidura practicada en roca); as\u00ed, Sara (Gn. 23.19), Abraham (Gn. 25.9), Isaac y Rebeca, Lea (Gn. 49.31) y Jacob (Gn. 50.13), fueron todos sepultados en la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sepultura-y-duelo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSEPULTURA Y DUELO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22389","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22389","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22389"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22389\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22389"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22389"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22389"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}