{"id":22422,"date":"2016-02-05T15:22:41","date_gmt":"2016-02-05T20:22:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/textos-y-versiones\/"},"modified":"2016-02-05T15:22:41","modified_gmt":"2016-02-05T20:22:41","slug":"textos-y-versiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/textos-y-versiones\/","title":{"rendered":"TEXTOS Y VERSIONES"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Los textos y las versiones constituyen la materia prima de la disciplina conocida como cr\u00edtica textual. El objetivo final es el de proporcionar un texto en la forma en que lo compuso su autor. En t\u00e9rminos generales, cuanto m\u00e1s antiguo es el documento, tanto mayor es su autoridad. Puede haber casos, sin embargo, donde esto no ocurra; por ejemplo, de dos <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">ms(s).<\/a>, el m\u00e1s antiguo puede haber sido copiado de un ejemplar reciente y pobre, mientras que el otro puede provenir de un ejemplar mucho m\u00e1s antiguo y de mejor calidad. Hay que tomar en cuenta la historia de un documento antes de ofrecer un veredicto en cuanto a las lecturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los documentos est\u00e1n expuestos a los estragos del tiempo y a la fragilidad de la naturaleza humana, y esto \u00faltimo da origen a la mayor parte de nuestros problemas. Los errores de los escribientes, no obstante, parecen seguir canales bien definidos. Entre los errores comunes encontramos los siguientes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Is. 3.16\u201320<\/em><em> en el Rollo del mar Muerto (1Q Is\u00aa) donde se ven las alteraciones del nombre de la Divinidad (de <\/em><em>\u02d2a\u1e0f\u014dn\u0101y<\/em><em> a Yahv\u00e9h en l\u00ednea 3 y de Yahv\u00e9h a <\/em><em>\u02d2a\u1e0f\u014dn\u0101y <\/em><em> en l\u00ednea 4).<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La <em>haplograf\u00eda <\/em>(error de no repetir una letra o palabra); 2. la <em>ditograf\u00eda <\/em>(repetici\u00f3n de lo que aparece una sola vez); 3. <em>el falso recuerdo <\/em>(de un pasaje similar o de otro ms.); 4. <em>homoeuteleuton <\/em>(omisi\u00f3n de un pasaje entre palabras id\u00e9nticas); 5. <em>la omisi\u00f3n de l\u00edneas <\/em>(a veces debido a <em>homoeoteleuton<\/em>); 6. la <em>confusi\u00f3n de letras de forma semejante<\/em>; 7. <em>la inserci\u00f3n de notas marginales en el cuerpo del texto<\/em>. El estudio comparativo de textos puede contribuir a la eliminaci\u00f3n de corrupciones. Aqu\u00ed la preponderancia num\u00e9rica no es decisiva: varios representantes del mismo arquetipo se cuentan como un solo testigo. La forma de la transmisi\u00f3n textual se representa mejor como un \u00e1rbol geneal\u00f3gico, y los datos de las relaciones geneal\u00f3gicas se pueden aplicar a la valoraci\u00f3n de las pruebas para cualquier lectura determinada.<\/li>\n<li><strong> ANTIGUO TESTAMENTO: HEBREO<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los testimonios documentales para el texto del <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">AT<\/a> consisten en ms(s). <a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">heb.<\/a> del <a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">ss.<\/a> III <a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">a.C.<\/a> al ss. XII <a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">d.C.<\/a>, y en antiguas versiones en arameo, griego, siriaco y lat\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Gn. 29.32\u201333<\/em><em> en la versi\u00f3n de la Peshitta siriaca. Ms. en vitela. Siglo V <\/em><em>d.C.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Dt. 27.4<\/em><em> en el Pentateuco samaritano. En lugar del mte. Ebal aparece el mte. Gerizim al comienzo de la l\u00ednea 4.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde los tiempos m\u00e1s antiguos los jud\u00edos tuvieron a su disposici\u00f3n los medios necesarios para producir registros escritos. El alfabeto sem\u00edtico ya exist\u00eda mucho antes de la \u00e9poca de Mois\u00e9s (* Escritura). Mois\u00e9s tiene que haber conocido la escritura y los m\u00e9todos literarios egipcios. Tambi\u00e9n puede haber conocido la escritura cuneiforme, porque las cartas de el *Amarna y de otros lugares muestran que el ac\u00e1dico se us\u00f3 ampliamente en los ss. XV a XIII a.C. como lengua diplom\u00e1tica. Si la Biblia no dijera expresamente que Mois\u00e9s sab\u00eda leer y escribir (Nm. 33.2 y <a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">pass.<\/a>), nos ver\u00edamos obligados a inferir el hecho por indicios colaterales. No hay, por lo tanto, necesidad de postular un per\u00edodo de tradici\u00f3n oral. Las analog\u00edas que se trazan sobre la base de pueblos de otras culturas, aun cuando sean contempor\u00e1neas, no son pertinentes. El hecho es que los pueblos con fondos culturales iguales al de los hebreos se valieron de la escritura a partir del 4\u00ba milenio a.C., y a partir del 3\u00ba milenio se capacitaba a determinados hombres no s\u00f3lo para ser escribas sino expertos copistas. Es improbable que bajo Mois\u00e9s los hebreos hayan sido menos cultos que sus contempor\u00e1neos, o que fuesen menos escrupulosos en la transmisi\u00f3n de sus textos que los egipcios y los babilonios (<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">cf.<\/a> W. J. Martin, <em>Dead Sea Scroll of Isaiah<\/em>, 1954, <a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">pp.<\/a> 18s).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de describir las fuentes de que disponemos para la restauraci\u00f3n del texto del AT, es importante recordar la actitud de los jud\u00edos para con sus Escrituras. Esta puede resumirse mejor en la afirmaci\u00f3n de Josefo: \u201cHemos dado pruebas pr\u00e1cticas de nuestra reverencia para con nuestras propias Escrituras. Porque, si bien ya han transcurrido \u00e9pocas tan largas, nadie se ha aventurado a agregar, quitar, o alterar una sola s\u00edlaba; y es instintivo en todo jud\u00edo, desde el d\u00eda de su nacimiento, el considerarlas como decretos divinos, obedecerlas y, si fuese necesario, morir gozosamente por ellas. Vez tras vez en \u00e9pocas pasadas hemos sido testigos del espect\u00e1culo que han ofrecido prisioneros dispuestos a soportar torturas y muerte en todas las formas concebibles en los teatros, antes que proferir una sola palabra contra las leyes y los documentos asociados con ellas\u201d (<em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">Contra Pelag<\/a><\/em><em> Api\u00f3n <\/em>1.42s).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El que Josefo expresa simplemente la actitud de los escritores b\u00edblicos mismos est\u00e1 claro por pasajes tales como Dt. 4.2 (\u201cNo a\u00f1adir\u00e9is a la palabra que yo os mando, ni disminuir\u00e9is de ella, para que guard\u00e9is los mandamientos de Jehov\u00e1 vuestro Dios que yo os ordeno\u201d) o Jer. 26.2 (\u201c\u2026 todas las palabras que yo te mand\u00e9 hablarles; no retengas palabra\u201d). No hay raz\u00f3n para suponer que los jud\u00edos jam\u00e1s abandonaron estos principios. Muchas de las divergencias en los textos pueden deberse a la pr\u00e1ctica de emplear a los mismos escribas para copiar tanto textos b\u00edblicos como t\u00e1rgumes. Como estos \u00faltimos con frecuencia son parafr\u00e1sticos en su tratamiento del texto, esa laxitud pod\u00eda f\u00e1cilmente afectar inconscientemente a los copistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El texto masor\u00e9tico de <\/em><em>Jer. 31.38\u201340<\/em><em>. Un error de transcripci\u00f3n (<\/em><em>ha\u015b\u015b\u0101r\u0113mo\u1e6f<\/em><em> en lugar de <\/em><em>ha\u015b\u015b\u0101\u1e0f\u0113mo\u1e6f<\/em><em>) en el vers\u00edculo 40 es corregido mediante una nota marginal (<\/em><em>Q<\/em><em><sup>e<\/sup><\/em><em>r\u0113\u02d2<\/em><em>).<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> La transmisi\u00f3n del texto<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en la era precristiana se usaban m\u00e9todos para la conversi\u00f3n del texto, por cuanto en el rollo de Isa\u00edas encontrado en el mar Muerto (<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">p. ej.<\/a> plancha XXIX, l\u00edneas 3 y 10) se colocan puntos sobre las palabras dudosas, tal como m\u00e1s tarde acostumbraban hacer los masoretas. En los d\u00edas del <a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">NT<\/a> los escribas estaban demasiado bien establecidos como para suponer que constitu\u00edan una innovaci\u00f3n reciente. Indudablemente se deb\u00eda a la actividad de estos el que t\u00e9rminos tales como *\u201cjota\u201d y \u201ctilde\u201d adquirieron vigencia. El Talmud afirma que estos escribas recib\u00edan el nombre de s\u014df<sup>e<\/sup> r\u0131\u0302m porque contaban las letras en la Tor\u00e1 (<em>Qiddushin <\/em>30a). Dado que su intensa preocupaci\u00f3n con el texto de la Escritura los habilitaba como exegetas y educacionistas, la transmisi\u00f3n del texto dej\u00f3 de ser considerada como su responsabilidad principal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Jer. 38.40<\/em><em> en la <\/em><em><a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">LXX<\/a><\/em><em> (en el <\/em><em><a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">TM<\/a><\/em> <em>Jer. 31.40<\/em><em>) seg\u00fan el c\u00f3dice sina\u00edtico. Los traductores han copiado en letras griegas (<\/em><em>sar\u0113m\u00f6th<\/em><em>) una palabra hebrea que no entend\u00edan debido a un error de transcripci\u00f3n en el ms. hebreo.<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Los masoretas<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pr\u00e1ctica de escribir \u00fanicamente las consonantes resultaba suficiente mientras el heb. se siguiese usando como lengua oral. En los casos en que una palabra pod\u00eda resultar ambigua se pod\u00edan usar \u201cletras vocales\u201d para aclarar la lectura. Estos \u201cindicadores de vocales\u201d eran residuales en su origen; surgieron porque \u201cuau\u201d (<em>w<\/em>) y \u201cyod\u201d (<em>y<\/em>) se amalgamaron con una vocal precedente y perdieron su identidad conson\u00e1ntica, pero se siguieron escribiendo, y con el tiempo fueron tratadas como representaci\u00f3n de vocales largas. Luego su uso se extendi\u00f3 a otras palabras, donde etimol\u00f3gicamente eran intrusivas. Su inserci\u00f3n u omisi\u00f3n resultaba mayormente discrecional. Las variantes consiguientes no tienen mayor significaci\u00f3n. Fue alrededor del ss. VII de nuestra era que los masoretas introdujeron un sistema completo de signos voc\u00e1licos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los masoretas (<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">lit.<\/a> \u201ctransmisores\u201d) sucedieron a los antiguos escribas (s\u014df<sup>e<\/sup> r\u0131\u0302m) como custodios del texto sagrado. Estuvieron activos desde alrededor del 500 hasta el 1000 d.C. El aparato textual introducido por ellos probablemente sea el m\u00e1s completo en su g\u00e9nero que jam\u00e1s se haya usado. Mucho antes de su tiempo, naturalmente, otros ya hab\u00edan dedicado mucha atenci\u00f3n a la preservaci\u00f3n de la pureza del texto. Al rab\u00ed Akiba, que muri\u00f3 alrededor del 135 d.C., se le atribuye el dicho de que \u201cla transmisi\u00f3n (fiel) es una cerca para la Tor\u00e1\u201d. Recalcaba la importancia de conservar hasta la letra m\u00e1s peque\u00f1a. En esto no fue por cierto el primero, como lo demuestra la afirmaci\u00f3n de Mt. 5.18: \u201cHasta que pasen el cielo la tierra, ni una jota ni una tilde pasar\u00e1 de la ey, hasta que todo se haya cumplido.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los masoretas introdujeron signos voc\u00e1licos y signos de puntuaci\u00f3n o acentuaci\u00f3n en el texto conson\u00e1ntico. Hab\u00edan surgido tres sistemas de vocalizaci\u00f3n: dos supralineales (babil\u00f3nico y palestino) y uno infralineal, excepto en el caso de un solo signo. Este sistema, llamado tiberiano, remplaz\u00f3 a los otros dos, y es el que se usa actualmente en los textos hebreos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que era prop\u00f3sito decidido de los masoretas transmitir el texto como lo hab\u00edan recibido, dejaron el texto conson\u00e1ntico tal como lo encontraron. Donde sintieron que se deb\u00edan hacer correcciones o mejoras, las colocaban en el margen. All\u00ed la palabra preferida y que ellos pensaban que deb\u00eda leerse (llamada Q<sup>e<\/sup>re\u02d2, \u2018lo que se ha de leer\u2019) se colocaba en el margen, pero sus vocales se colocaban debajo de las consonantes de la palabra en el texto inviolable (llamado K<sup>e<\/sup>\u1e6f\u0131\u0302\u1e07, \u201clo escrito\u201d). Es posible que una forma dada en el margen (Q<sup>e<\/sup>re\u02d2) fuese a veces una variante. La opini\u00f3n que se ha sostenido en algunos sectores de que los escribas o masoretas vacilaban ante la idea de ofrecer lecturas variantes, y que de hecho las suprim\u00edan deliberadamente, es contraria a lo que se sabe en cuanto a la pr\u00e1ctica de los copistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los masoretas retuvieron, por ejemplo, ciertas marcas de los escribas anteriores relacionadas con palabras dudosas, y hac\u00edan listas de ciertas conjeturas suyas (s<sup>e<\/sup>\u1e07\u0131\u0302r\u0131\u0302n). Se val\u00edan de toda salvaguarda imaginable, por engorrosa o trabajosa que fuese, para asegurar la fiel transmisi\u00f3n del texto. Contaban las letras que conten\u00eda cada libro y anotaban la letra central. De la misma forma obraban con las palabras, y tambi\u00e9n se anotaba la palabra que ocupaba el centro del libro. Hac\u00edan listas de todas las peculiaridades en cuanto a la ortograf\u00eda, como tambi\u00e9n en cuanto a la forma o posici\u00f3n de las letras. Registraban el n\u00famero de veces que aparec\u00eda una palabra o frase en particular. Entre las muchas listas que hac\u00edan hay una que contiene las palabras que aparecen s\u00f3lo dos veces en el AT. Sus listas finalmente incluyen todas las peculiaridades ortogr\u00e1ficas del texto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las notas textuales suministradas por los masoretas se llaman \u201cmasora\u201d. Las breves notas colocadas en el margen de los c\u00f3dices se conocen como <em>masora parva<\/em>. Posteriormente fueron ampliadas y dispuestas en listas y colocadas en la parte superior o inferior de la p\u00e1gina. En esta forma se llamaban <em>masora magna<\/em>. Esta forma m\u00e1s completa conten\u00eda, por ejemplo, las referencias a los pasajes donde aparece una determinada forma, mientras que la mas breve ofrec\u00eda \u00fanicamente la cantidad de veces que aparec\u00eda. Las notas ofrecen resultados de sus an\u00e1lisis o de las peculiaridades textuales. Ofrecen lecturas variantes tomadas de c\u00f3dices reconocidos, tales como la Mugah y el Hilleli (ambos perdidos actualmente).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los nombres de los masoretas que nos son conocidos se encuentra el de Aar\u00f3n ben Asher, que estuvo activo en la primera mitad del ss. X d.C. Cinco generaciones de su familia parecen haber trabajado en el texto heb., y bajo Aar\u00f3n la tarea alcanz\u00f3 una etapa definitiva. El mejor c\u00f3dice de esta escuela se cree que es el que se encontraba anteriormente en Alepo, ahora en Israel. Otra conocida familia de masoretas es la de ben Neftal\u00ed, uno de los cuales fue, seg\u00fan parece, contempor\u00e1neo de Aar\u00f3n ben Asher. Las diferencias entre ellos en cuanto a su tratamiento del texto se limitaban principalmente a cuestiones de vocalizaci\u00f3n. El c\u00f3dice \u201cReuchlin\u201d en Karlsruhe es un exponente del m\u00e9todo de ben Neftal\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto editado por Jacobo ben Chayyim para la segunda Biblia rab\u00ednica publicada por Daniel Bomberg en Venecia en 1524\u201325 pas\u00f3 a ser aceptado pr\u00e1cticamente como el texto de uso general. El texto era ecl\u00e9ctico en car\u00e1cter, y los entendidos saben desde hace unos 250 a\u00f1os que podr\u00eda ser mejorado. Es significativo, empero, que M. D. Cassuto, el erudito que probablemente ten\u00eda un sentido m\u00e1s fino del heb. que cualquier otro en este campo, y que pose\u00eda un conocimiento inigualado y de primera mano del c\u00f3dice de ben Asher, evidentemente no encontr\u00f3 razones para preferir este texto al de ben Chayyim, siendo este \u00faltimo el que retuvo para su excelente edici\u00f3n de la Biblia hebrea (Jerusal\u00e9n, 1953). El no experto podr\u00eda desorientarse f\u00e1cilmente ante el lenguaje algo hiperb\u00f3lico usado en cuanto a las diferencias que pueden detectarse en los diversos ms(s). Estas se relacionan mayormente con cuestiones de vocalizaci\u00f3n, ayuda no enteramente indispensable cuando se trata de lenguas sem\u00edticas. Consideradas ling\u00fc\u00edsticamente constituyen en su mayor parte minucias intrascendentes, cuando m\u00e1s de inter\u00e9s diacron\u00edstico. La creencia en la \u00e9poca de oro del fonema persiste; est\u00e1 en el nivel de la ingenuidad de suponer que la ortograf\u00eda \u201creemplazar\u201d es mejor que \u201cremplazar\u201d. La vocalizaci\u00f3n en las lenguas semitas tiene que ver mayormente con la ortograf\u00eda y la gram\u00e1tica, y con la ex\u00e9gesis, y s\u00f3lo en medida limitada con la cr\u00edtica textual. Nunca hubo un texto original <em>vocalizado <\/em>que hubiera que restaurar. Resulta claro que el texto masor\u00e9tico es un solo tipo que se comenz\u00f3 a reconocer como autorizado despu\u00e9s de la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n en el 70 d.C. Todos los fragmentos b\u00edblicos hebreos encontrados con reliquias de la segunda rebeli\u00f3n (132\u2013135 d.C.) en cuevas cerca del mar Muerto pertenecen a \u00e9l, en contraste con la situaci\u00f3n en Qumr\u00e1n antes del 70 d.C. (v\u00e9ase <strong>III<\/strong>, <a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">inf.<\/a>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>III. Los rollos del mar Muerto<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El descubrimiento de ms(s). b\u00edblicos en cuevas al oeste del mar Muerto ha revolucionado el modo de entender el AT, porque con ellos se retrocede unos 800 a\u00f1os m\u00e1s alla del aparato masor\u00e9tico. Tambi\u00e9n ha sido un saludable recordatorio de que el prop\u00f3sito de la disciplina es la restauraci\u00f3n de un texto conson\u00e1ntico. El descubrimiento original incluye un ms(s). completo de Isa\u00edas y otro que contiene alrededor de un tercio del mismo libro. Descubrimientos posteriores proporcionaron fragmentos de todos los libros de la Biblia, con excepci\u00f3n de Ester, como tambi\u00e9n comentarios b\u00edblicos y obras de car\u00e1cter religioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ms(s). b\u00edblicos del mar Muerto ofrecen, por primera vez, ejemplos de textos heb. de \u00e9pocas precristianas, alrededor de 1.000 a\u00f1os m\u00e1s antiguos que los ms(s). m\u00e1s antiguos de que se dispon\u00eda; nos trasladan, por lo tanto, m\u00e1s all\u00e1 de la supuesta supresi\u00f3n de todos los textos divergentes en el a\u00f1o 100 d.C. Seg\u00fan el Talmud, se hizo un intento de proporcionar un texto normalizado con la ayuda de tres rollos que anteriormente pertenecieron al templo, mediante el recurso de adoptar, en casos de desacuerdo, la lectura que ten\u00eda el apoyo de dos (<em><a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">TJ<\/a><\/em>, Ta\u02d2anith 4.2; Soferim 6.4; Sifre 356). Los hallazgos contribuyeron a relegar las cuestiones de la vocalizaci\u00f3n a su propia esfera, o sea a la de la ortograf\u00eda y la gram\u00e1tica, y han anulado buena parte de la pertinencia de la labor realizada en el campo de los estudios masor\u00e9ticos al proporcionar ms(s). mucho m\u00e1s antiguos que cualquiera de los que se ten\u00eda anteriormente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ms(s). de Isa\u00edas ofrecen una gran variedad de errores de escribientes, pero todos conocidos por la cr\u00edtica textual. Encontramos ejemplos de haplograf\u00eda, ditograf\u00eda (repetici\u00f3n), armonizaci\u00f3n (<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">e. d.<\/a> alteraci\u00f3n para lograr un texto m\u00e1s familiar), confusi\u00f3n de letras, homoeoteleuton, omisi\u00f3n de l\u00edneas e introducci\u00f3n de notas marginales en el texto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gran significaci\u00f3n de estos ms(s). es que constituyen un testimonio independiente de la fidelidad de la transmisi\u00f3n del texto aceptado. No hay raz\u00f3n alguna para creer que la comunidad de Qumr\u00e1n habr\u00eda de colaborar con los l\u00edderes de Jerusal\u00e9n en la adhesi\u00f3n a alguna recensi\u00f3n determinada. Nos hacen retroceder a un punto anterior en la l\u00ednea de transmisi\u00f3n, al antepasado com\u00fan de los grandes rollos del templo y los rollos no adulterados de Qumr\u00e1n. Adem\u00e1s de ms(s). cercanos al <em>TM<\/em> hay fragmentos de otros ms(s). que ofrecen textos heb. que difieren entre s\u00ed. Hasta que todo el material haya sido publicado resulta dif\u00edcil evaluarlos; por su naturaleza estos son los que han atra\u00eddo la mayor atenci\u00f3n (v\u00e9ase * Mar Muerto, Rollos del para mayores detalles). El que alguno de ellos sea en general superior al <em>TM<\/em> o represente un texto m\u00e1s antiguo es dudoso; cada pasaje tiene que ser considerado separadamente a la luz de las costumbres de los escribientes.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> La Geniz\u00e1 de El Cairo<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ms(s). descubiertos a partir de 1890 en la Geniz\u00e1 de la antigua sinagoga de El Cairo son de importancia considerable para el texto vocalizado. (La geniz\u00e1 era el dep\u00f3sito para rollos que ya no se consideraban adecuados para su uso.) La falta de uniformidad en la vocalizaci\u00f3n y la virtual ausencia de variantes en el texto conson\u00e1ntico demuestran que la vocalizaci\u00f3n era secundaria. Entre los fragmentos de ms(s). b\u00edblicos de esta Geniz\u00e1 se encuentran algunos con signos voc\u00e1licos supralineales. En la colecci\u00f3n hab\u00eda tambi\u00e9n grandes cantidades de fragmentos targ\u00famicos y de literatura rab\u00ednica. Algunos de los ms(s). pueden ser anteriores al ss. IX.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> El Pentateuco hebreo de los samaritanos<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Pentateuco heb. conservado por los *samaritanos se deriva incuestionablemente de un texto muy antiguo. A los samaritanos, probablemente descendientes de la poblaci\u00f3n mixta de Samaria, resultado de la deportaci\u00f3n parcial de jud\u00edos por Sarg\u00f3n en 721 a.C., seguida por la incorporaci\u00f3n de extranjeros (cf. 2 R. 17.24; 24.15\u201316), se les neg\u00f3 la participaci\u00f3n en la reconstrucci\u00f3n del templo por los jud\u00edos que regresaron bajo Esdras y Nehem\u00edas. La ruptura que sigui\u00f3 (probablemente en la \u00e9poca de Nehem\u00edas, <a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">ca.<\/a> 445 a.C.) llev\u00f3 al establecimiento de un centro c\u00faltico samaritano independiente en el <a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">mte.<\/a> *Gerizim, cerca de Siquem. Los contactos entre las dos comunidades pr\u00e1cticamente cesaron durante el ss. II a.C., y es a este per\u00edodo que se asigna el texto caracter\u00edsticamente samaritano. Probablemente sea una revisi\u00f3n de una forma corriente mucho m\u00e1s antigua. Todas las copias est\u00e1n escritas en una forma derivada del alfabeto \u201cfenicio\u201d, parecida a la que aparece en monedas jud\u00edas del ss. II a.C., y no la escritura aramea \u201ccuadrada\u201d usada para el hebreo despu\u00e9s del exilio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ms(s). m\u00e1s antiguo es con toda probabilidad el que tradicionalmente se le acredita a Abis\u00faa, bisnieto de Aar\u00f3n (1 Cr. 6.3s). El ms(s). mismo, escrito sobre vitela delgada, no tiene una antig\u00fcedad uniforme; la parte m\u00e1s antigua parece ser la que se inicia al final de Nm. en adelante. La opini\u00f3n de los expertos asignar\u00eda este rollo al ss. XIII d.C., o no mucho antes que al momento de su supuesto descubrimiento por el sumo sacerdote Finees en 1355.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera copia del Pentateuco samaritano lleg\u00f3 a Europa en 1616 por medio de Pietro della Valle, y en 1628 J. Morinus public\u00f3 un informe del mismo, en el que afirmaba que era muy superior al texto masor\u00e9tico. Este parece ser el caso con todos los nuevos descubrimientos de documentos, parecer impulsado por cierta preferencia por la LXX o por hostilidad innata hacia el texto judaico tradicional. En este caso hab\u00eda otro motivo: el deseo por parte de ciertos entendidos de debilitar la posici\u00f3n de los reformadores en su postura con respecto a la autoridad de la Biblia. Genesius, probablemente el erudito en hebreo m\u00e1s grande de Alemania, dio t\u00e9rmino a esta est\u00e9ril controversia y demostr\u00f3 la superioridad del texto masot\u00e9rico (1815). Somos testigos en nuestros d\u00edas de un intento de rehabilitar al Pentateuco samaritano. Algunos de sus protagonistas delatan por su fe en la fidelidad de la transmisi\u00f3n samaritana una ingenuidad jam\u00e1s superada por los conservadores m\u00e1s extremos. Cierto es que en unos 1.600 lugares el texto samaritano concuerda con la LXX, pero los desacuerdos son igualmente numerosos. No es f\u00e1cil explicar las concordancias; una posibilidad es que cuando hubo que hacer correcciones en el Pentateuco hebreo samaritano se us\u00f3 un *t\u00e1rgum <a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">arm.<\/a> (el dialecto samaritano y el arm. son pr\u00e1cticamente id\u00e9nticos, y en ciertos lugares la versi\u00f3n samaritana, es decir, la traducci\u00f3n del Pentateuco al samaritano, concuerda literalmente con el t\u00e1rgum de Onkelos). Hay numerosos indicios de la influencia de los t\u00e1rgumes en la LXX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para muchas de las variantes se puede dar una explicaci\u00f3n sencilla: el intento de demostrar que Dios hab\u00eda elegido a Gerizim. Despu\u00e9s de los Diez Mandamientos en Ex. 20 y en Dt. 5, el texto samaritano inserta el pasaje de Dt. 27.2\u20137 con \u201cmonte Ebal\u201d remplazado por \u201cmonte Gerizim\u201d, y Dt. 11.30 cambia \u201cfrente a Gilgal\u201d por \u201cfrente a Siquem\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas de las variantes se deben a falta de comprensi\u00f3n de las formas gramaticales o las construcciones sint\u00e1cticas. Otras consisten en agregados injustificados tomados de pasajes paralelos. Algunas provienen de influencias dialectales. Muchas surgen de los esfuerzos por eliminar todas las expresiones antropom\u00f3rficas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay pruebas de que los samaritanos jam\u00e1s tuvieran un cuerpo de escribas expertos, y la ausencia de todo cotejo adecuado de ms(s)., como lo prueban las muchas variantes, no es compatible con un conocimiento textual serio. Los cambios deliberados o los agregados superfluos tampoco los distinguen como fieles custodios del texto sagrado. Por lo tanto, sus variantes deben tratarse con precauci\u00f3n extrema. V\u00e9ase el importante an\u00e1lisis por B. K. Waltke, en J. B. Payne (<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">eds.<\/a>), <em>New Perspectives on the Old Testament<\/em>, 1970, pp. 212\u2013239.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda. \u00b0M. Burrows, <em>Rollos del mar Muerto<\/em>, 1958.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"1975\">\n<li>D. Ginsburg, <em>Hebrew Bible<\/em>, 1926-; R. Kittel, <em>Biblia Hebraica<\/em>, 1952; C. D. Ginsburg, <em>Introduction to the Massoretico-Critical Edition of the Hebrew Bible<\/em>, 1897; F. Buhl, <em>Kanon und Text<\/em>, 1891; F. Delitzsch, <em>Die Lese- und Schreibfehler im Alten Testament<\/em>, 1920; O. Eissfeldt, <em>The Old Testament: An Introduction<\/em>, 1965; P. E. Kahle, <em>The Cairo Geniza<\/em>\u00b2, 1959; F. G. Kenyon, <em>Our Bible and the Ancient Manuscripts<\/em>, 1939 eds. nueva, 1958); B. J. Roberts, <em>The Old Testament Text and Versions<\/em>, 1951; E. W\u00fcrthwein, <em>The Text of the Old Testament<\/em>, 1979; M. Burrows, <em>Dead Sea Scrolls of St. Mark\u00b4s Monastery<\/em>, 1950; W. J. Martin, <em>Dead Sea Scrolls of Isaiah<\/em>, 1954; F. M. Cross, <em>The Ancient Library of Qumran and Modern Biblical Studies<\/em>, 1958; P. E. Kahle, <em>Der hebr\u00e4ische Bibeltext seit Franz Delitzsch<\/em>, 1958; F. M. Cross, S. Talmon, <em>Qumran and the History of the Biblical Text<\/em>, 1975.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">W.J.M.<\/a>, <a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">A.R.M.<\/a><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li><strong> LA SEPTUAGINTA<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las traducciones <a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">gr.<\/a> m\u00e1s antiguas e importantes de libros del AT se encuentran en la llamada Septuaginta (indicada generalmente mediante \u201c LXX \u201d).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Su variado contenido y sus inciertos l\u00edmites<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Septuaginta es una colecci\u00f3n de muy diversas obras:, contiene por lo menos una traducci\u00f3n al gr. de cada uno de los libros can\u00f3nicos del AT, y a veces, como con Dn. y Esd.-Neh., m\u00e1s de una. Las traducciones fueron dr\u00e1sticamente revisadas posteriormente, algunas m\u00e1s de una vez, y los ms(s). de la LXX ofrecen en la actualidad una variada mezcla de traducciones revisadas y otras no revisadas. Algunos de los libros can\u00f3nicos, tales como Est. y Dn., han sido ampliados mediante la incorporaci\u00f3n de material ap\u00f3crifo, aunque no todos los ms(s). contienen agregados en la misma medida. Luego, naturalmente, la LXX contiene en la actualidad muchos libros ap\u00f3crifos, si bien estos \u00faltimos no coinciden en n\u00famero (tiende a tener m\u00e1s), ni tampoco en nombre siempre, con los *ap\u00f3crifos de las Biblias actuales. M\u00e1s todav\u00eda, los primeros c\u00f3dices de la LXX no concuerdan entre s\u00ed en cuanto al n\u00famero de libros ap\u00f3crifos que incluyen, y en consecuencia tampoco coinciden las ediciones modernas. Algunas de estas \u00faltimas hasta incluyen c\u00e1nticos e himnos cristianos. Los libros ap\u00f3crifos, de igual modo, difieren entre s\u00ed en que algunos son traducciones de un original heb. (o arm.), mientras que otras fueron compuestos originalmente en griego. La fecha de todo este vanado material tambi\u00e9n es variada: la traducci\u00f3n del Pentateuco se hizo en Alejandr\u00eda en la primera mitad del ss. III a.C.; la traducci\u00f3n de Ec. es probablemente obra de Aquila, y de ser as\u00ed, se hizo en Palestina en el ss. II d.C. Algunos eruditos piensan que Sal. puede haber sido traducido en Palestina y luego llevado a Alejandr\u00eda. Algunos entienden que partes de Samuel-Reyes fueron originalmente traducidos en \u00c9feso, y algunos libros ap\u00f3crifos compuestos en Antioqu\u00eda. Originalmente este variado material seguramente formaba libros independientes, o prupos de peque\u00f1os libros, en rollos separados; no era posible siquiera reunir todo el material en un tomo hasta que una tecnolog\u00eda (y una econom\u00eda) avanzada hiciera posible que los cristianos del ss. II d.C. en adelante dispusieran de c\u00f3dices de formato grande. La llamada versi\u00f3n de la LXX, por consiguiente, est\u00e1 lejos de ser homog\u00e9nea; es preciso proporcionar diferentes relatos para sus distintas partes.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Or\u00edgenes<\/strong><\/li>\n<li><em> El Pentateuco<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fuente de informaci\u00f3n m\u00e1s primitiva acerca del origen del Pentateuco de la LXX es el fil\u00f3sofo jud\u00edo de Alejandr\u00eda, Arist\u00f3bulo (ca. 170 a.C.), algunos fragmentos de cuyos escritos han resultado ser aut\u00e9nticos, seg\u00fan investigaciones recientes. Arist\u00f3bulo afirma que se hizo una traducci\u00f3n de la Ley en el reinado de Tolomeo II Filadelfo (285\u2013247 a.C.), y no tenemos raz\u00f3n alguna para dudar de dicha afirmaci\u00f3n. Agrega que Demetrio de Falero hizo los arreglos necesarios. Ya que Filadelfo desterr\u00f3 a Demetrio cuando subi\u00f3 al trono, existe aqu\u00ed una discrepancia, a menos que Arist\u00f3bulo quiera decir que Demetrio hab\u00eda hecho arreglos preliminares antes de ser desterrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra fuente es Aristeas, autor de la llamada <em>Carta a Fil\u00f3crates<\/em>. Dice ser un griego que estuvo presente en la corte de Tolomeo cuando Demetrio sugiri\u00f3 que la ley judaica fuese traducida, y que posteriormente fue enviado a pedirle al sumo sacerdote de Jerusal\u00e9n una copia fidedigna de ella y 72 expertos jud\u00edos para que hicieran la traducci\u00f3n (de donde viene en parte el nombre de Septuaginta, nombre que generaciones posteriores aplicaron a todo el AT gr.). Aristeas, sin embargo, no era griego sino jud\u00edo, y no escribi\u00f3 en la \u00e9poca de Filadelfo, sino en un per\u00edodo entre ca. del 170 y 100 a.C. A pesar de los detalles extravagantemente ahist\u00f3ricos de su relato, la informaci\u00f3n b\u00e1sica de que la Ley fue traducida en el reinado de Tolomeo II concuerda con la de Arist\u00f3bulo, y generalmente se la acepta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Josefo relata lo de Aristeas y por lo tanto no es testigo independiente. Fil\u00f3n (<em>Vit. Mos<\/em>. 2.5ss) quiz\u00e1 sea independiente de Aristeas; \u00e9l tambi\u00e9n atribuye la traducci\u00f3n al reinado de Tolomeo II, pero agrega detalles milagrosos al relato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los padres cristianos algunos siguen discretamente el relato de Aristeas, otros siguen a Fil\u00f3n, y agregan elementos milagrosos adicionales. Justino M\u00e1rtir (ca. 100\u2013165 d.C.) es el primero en ampliar el relato de Aristeas a fin de abarcar todo el AT; Agust\u00edn (354\u2013430 d.C.) observa que era costumbre en su \u00e9poca llamar a esta traducci\u00f3n \u201cla Septuaginta\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la literatura rab\u00ednica persiste la tradici\u00f3n de que la traducci\u00f3n de la Ley se hizo en tiempos de un Tolomeo; pero hay descuerdo en cuanto al n\u00famero de traducciones: <em><a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">TB<\/a><\/em><em> Megillah <\/em>9a dice que fueron 72, pero <em>Massekhet Soferim <\/em>1.7\u201310 tiene cinco (aunque algunos eruditos consideran que en este caso hay un error de transcripci\u00f3n).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto Arist\u00f3bulo como Aristeas afirman que hubo traducciones anteriores a la \u00e9poca de Tolomeo II. Pero la afirmaci\u00f3n de Arist\u00f3bulo tiene como fin explicar c\u00f3mo fue que, seg\u00fan \u00e9l, Plat\u00f3n pudo incorporar material de Mois\u00e9s en su filosof\u00eda; mientras que Aristeas sostiene que, aunque hubo una traducci\u00f3n anterior, la intervenci\u00f3n divina impidi\u00f3 que los gentiles pudieran citarla jam\u00e1s. Este testimonio conflictivo tiene poco valor. Los estudiosos dejan en suspenso en la actualidad la cuesti\u00f3n de si hubo en realidad alguna traducci\u00f3n anterior; pero a diferencia de Paul Kahle, cuyas teor\u00edas fueron ampliamente aceptadas en las d\u00e9cadas del 50 y del 60, no encuentran pruebas de la existencia de tales traducciones dentro o fuera de la tradici\u00f3n de los ms(s). de la LXX.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em> Los otros libros can\u00f3nicos<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la base de alusiones hechas por el nieto de Ben Sir\u00e1 en el pr\u00f3logo a su traducci\u00f3n del libro de su abuelo, exist\u00edan traducciones de \u201cla Ley, los Profetas y los dem\u00e1s libros\u201d, e. d. de todo el AT, ya para fines del ss. II a.C., si bien, como se ha indicado arriba, la traducci\u00f3n de Ec. que ahora aparece en la LXX es del ss. II d.C., y la edici\u00f3n revisada y considerablemente ampliada del Ester gr. que ahora poseemos fue llevada a Egipto, como se desprende del colof\u00f3n, en el a\u00f1o 78\u201377 a.C.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em> Los libros no can\u00f3nicos<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fechas de traducci\u00f3n (o de composici\u00f3n) var\u00edan grandemente entre el ss. II a.C. y el ss. I d.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>III. Revisiones<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las traducciones originales (designadas Gr.<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">Ant.<\/a> = griego antiguo) fueron, muchas de ellas, sometidas en total o en parte a una serie de revisiones. Las revisiones m\u00e1s importantes fueron:<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>La llamada recensi\u00f3n kaige<\/em>. Hecha en Palestina, probablemente, aunque puede haber sido en Alejandr\u00eda, al promediar las dos eras; ten\u00eda como fin lograr que el gr. representase al heb. en forma extremadamente literalista. La amplitud original de la revisi\u00f3n se desconoce, pero subsiste en partes de varios de los libros.<\/li>\n<li><em>La recensi\u00f3n de Or\u00edgenes<\/em>. La edici\u00f3n de Or\u00edgenes, completada alrededor de 245 d.C., estaba dispuesta en seis columnas paralelas (de all\u00ed el nombre de h\u00e9xapla) y conten\u00eda: (1) el texto heb.; (2) el texto heb. transliterado con caracteres gr.; (3) la traducci\u00f3n de Aquila; (4) la traducci\u00f3n de S\u00edmaco; (5) la LXX, seg\u00fan la revisi\u00f3n de Or\u00edgenes mismo; (6) la traducci\u00f3n de Teodoci\u00f3n, o alguna otra, tal como la Quinta. En algunos casos, por ejemplo en los profetas menores, la traducci\u00f3n de Teodoci\u00f3n aparece en una s\u00e9ptima columna. El prop\u00f3sito principal de la edici\u00f3n, que abarcaba todo el AT, era el de mostrar d\u00f3nde la versi\u00f3n de la LXX ten\u00eda material que no aparec\u00eda en el heb., y d\u00f3nde faltaba material que exist\u00eda en el heb.<\/li>\n<li><em>La recensi\u00f3n de Hesiquio<\/em>. Poco se sabe de esta recensi\u00f3n; algunos eruditos hasta niegan su existencia, mientras que los que la afirman no pueden identificarla en muchas partes del AT. Su autor, obispo de Egipto, muri\u00f3 en el 311 d.C.<\/li>\n<li><em>La recensi\u00f3n luci\u00e1nica<\/em>. Hecha por Luciano m\u00e1rtir hacia fines del ss. III d.C. Esta recensi\u00f3n tiene mucha fama porque en algunos libros, particularmente Samuel, ofrece lecturas que parecer\u00edan estar basadas en un texto heb. de mejor calidad que el <em>TM<\/em>. En la actualidad, empero, se piensa que esas lecturas superiores no fueron proporcionadas por Luciano, que en realidad contribuy\u00f3 poco de importancia, sino que ya estaban presentes en los ms(s). sobre los que bas\u00f3 su recensi\u00f3n. Las lecturas mejores o superiores pueden corresponder en realidad al Gr.Ant., mientras que las variantes en los otros ms(s). podr\u00edan ser resultado de revisiones. Lamentablemente la tradici\u00f3n luci\u00e1nica, si bien ocupa un lugar prominente en algunos libros, parecer\u00eda estar completamente ausente o ser inidentificable en otros.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los resultados de estas revisiones mayores, como tambi\u00e9n de muchas otras revisiones menores, est\u00e1n desparramados en combinaciones diversas en los diversos ms(s). existentes, y en consecuencia se requiere sumo cuidado en el uso de las ediciones populares de la LXX a fin de establecer si el texto impreso en alg\u00fan punto particular representa al Gr.Ant., que se tradujo en el ss. III-II a.C., o a alguna revisi\u00f3n posterior, emanada de Egipto, Palestina, o Asia Menor en el curso de los tres siglos siguientes.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Car\u00e1cter de las traducciones de la <\/strong><strong>lxx<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed surgen dos preguntas: (1) \u00bfCon qu\u00e9 grado de precisi\u00f3n transmite el gr. el significado de su original heb.? (2) \u00bfEn que medida es idiom\u00e1tico el gr.? En ambos aspectos las traducciones y revisiones var\u00edan enormemente. En ninguno de los libros traducidos al gr. es el gr. koin\u0113 el que se usa exclusivamente. En el mejor de los casos abundan los hebra\u00edsmos; en el peor se trata de poco m\u00e1s que un heb. disimulado. Las traducciones literalistas siguen al heb. tan de cerca que el producto le hubiera resultado pr\u00e1cticamente ininteligible al lector griego que no supiese hebreo. Las traducciones mas idiom\u00e1ticas pueden, como la del Pentateuco, transmitir el significado del heb. bastante acertadamente, o pueden, como en el caso de Proverbios, ser par\u00e1frasis libres, que incluyen material e ideas que jam\u00e1s figuraron en el heb. en absoluto. Sin embargo, hasta los traductores que normalmente siguen al heb. celosamente en ocasiones se apartan de \u00e9l deliberadamente. A veces la reverencia obliga al cambio, p. ej. en Ex. 24.10, \u201cvieron al Dios de Israel\u201d ha sido modificado a fin de decir, \u201cvieron el lugar donde estuvo el Dios de Israel\u201d. A veces los traductores, o alg\u00fan revisor posterior (no siempre es posible decir cu\u00e1l) coloca en lugar de la traducci\u00f3n directa una interpretaci\u00f3n midrasica que claramente va m\u00e1s all\u00e1, o incluso contradice, el significado evidente del heb., y frecuentemente tales interpretaciones midr\u00e1sicas tienen sus paralelos en la literatura rab\u00ednica posterior. La extra\u00f1a interpretaci\u00f3n de las dimensiones (ancho y alto) del extremo oriental del atrio del tabern\u00e1culo que se da en la versi\u00f3n gr. de Ex. 27.14\u201316, por ejemplo, tambi\u00e9n se encuentra en TB \u02d3Erubin 2b y Zeba\u1e25im 59b, donde surge de la ex\u00e9gesis rab\u00ednica y no de alg\u00fan texto heb. de tipo no masor\u00e9tico. En forma semejante, en los libros hist\u00f3ricos la personalidad de David, Salom\u00f3n, y Acab es \u201creinterpretada\u201d en la LXX, para hacerla aparecer m\u00e1s ventajosamente, seg\u00fan los principios de ex\u00e9gesis que fueron posteriormente enunciados formalmente en las escuelas talm\u00fadicas. El solo hecho de que el Pentateuco fue traducido en Egipto es suficiente para explicar algunas de sus diferencias con el texto heb. La influencia egipcia se nota marcadamente en Is., y en Lv. los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos para los diversos sacrificios se tradujeron en forma inexacta e inconsecuente; tal vez en Alejandr\u00eda, donde no se pod\u00eda ofrecer dichos sacrificios, la precisi\u00f3n y otros detalles no revest\u00edan gran importancia. Adem\u00e1s de hacer modificaciones deliberadas, los traductores, cuando llegaban a palabras cuyo significado no conoc\u00edan, se ve\u00edan obligados a conjeturar. Desde luego que las conjeturas no siempre habr\u00e1n sido necesariamente correctas.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> El lugar que ocupan las traducciones<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es un tema sobre el que se han sostenido puntos de vista sumamente dispares, y esta situaci\u00f3n se mantiene. Fil\u00f3n, por ejemplo, sostiene que los traductores de la Ley \u201cse posesionaron, por as\u00ed decirlo, y bajo inspiraci\u00f3n escribieron, no cada escriba algo diferente, sino lo mismo palabra tras palabra, como si un apuntador invisible les estuviera dictando \u2026 las palabras gr. empleadas se correspond\u00edan literalmente con el caldeo (<em>Vit. Mos<\/em>. 2.37\u201338). Esta aseveraci\u00f3n exagerada contrasta gr\u00e1ficamente con el realismo del jud\u00edo palestino anterior, nieto de Ben Sir\u00e1. Hab\u00eda llegado a Alejandr\u00eda poco antes, y habiendo experimentado las dificultades que presentaba la traducci\u00f3n de la obra de su abuelo al gr., dice en el pr\u00f3logo de su traducci\u00f3n: \u201cPor cuanto lo que se expres\u00f3 originalmente en heb. no tiene exactamente el mismo sentido cuando se lo traduce a otra lengua. No s\u00f3lo esta obra, sino incluso la Ley misma, las profec\u00edas, y el resto de los libros difieren no poco de su expresi\u00f3n original.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aristeas, por su parte, es consciente de que los ms(s). heb. que circulaban en Alejandr\u00eda no son de la mejor calidad (30), e indudablemente tiene conciencia tambi\u00e9n de las cr\u00edticas en el sentido de que la traducci\u00f3n gr. no es exacta invariablemente. Por consiguiente inventa una historia ideada para investir a la traducci\u00f3n gr. de la Ley, que para entonces ya ten\u00eda 100, quiz\u00e1 150 o m\u00e1s a\u00f1os, de autoridad cultural suprema, la del Tolomeo reinante, de suprema autoridad acad\u00e9mica, la de Demetrio de Falero (suponiendo err\u00f3neamente que se trataba del director de la famosa biblioteca de Alejandr\u00eda). Al decir, m\u00e1s aun, que la traducci\u00f3n fue hecha por 72 traductores, seis de cada una de las 12 tribus, y que al ser completada fue solemnemente le\u00edda ante la comunidad jud\u00eda reunida en asamblea, juntamente con sus sacerdotes y ancianos, que la recibieron jubilosamente pronunciaron maldiciones contra cualquiera que a alterase posteriormente, Aristeas, como lo ha se\u00f1alado H. M. Orlinsky, indudablemente est\u00e1 exigiendo la canonicidad de la traducci\u00f3n. Por consiguiente resulta tanto m\u00e1s notable que, a diferencia de Fil\u00f3n, no afirme que los traductores hicieron su trabajo bajo inspiraci\u00f3n divina, sino que m\u00e1s bien se valieron de los procedimientos acad\u00e9micos corrientes, \u201chaciendo que todos los detalles armonizaran mediante la comparaci\u00f3n mutua del trabajo\u201d (302). La historia de Aristeas dif\u00edcilmente hubiera convencido a su casi contempor\u00e1neo, el nieto de Ben Sir\u00e1; pero su inter\u00e9s en afirmar la autoridad de la traducci\u00f3n de la Ley sugiere que se trataba de la traducci\u00f3n oficial usada en las sinagogas de Alejandr\u00eda en esa \u00e9poca. Sobre la traducci\u00f3n de los otros libros can\u00f3nicos Aristeas no hace ninguna afirmaci\u00f3n, aun cuando para esa \u00e9poca la mayor\u00eda, si no todos, ya hab\u00edan sido traducidos o estaban en v\u00edas de serlo. Acerca del origen preciso y el prop\u00f3sito inmediato de estas traducciones no sabemos pr\u00e1cticamente nada. \u00bfSe trataba de producciones eruditas realizadas en el curso de sus estudios por historiadores y te\u00f3logos? \u00bfO fueron hechas en primer lugar para servir como traducciones para las sinagogas? Es posible que algunas hayan tenido este \u00faltimo prop\u00f3sito, pero otras, como la traducci\u00f3n de Proverbios, seguramente que no. 1 R., incluso al nivel del Gr.Ant., a menudo se lee m\u00e1s como un midr\u00e1s que como un t\u00e1rgum griego. Su peculiar calendario de acontecimientos, y su reorganizaci\u00f3n del contenido del libro a fin de que coincidiese con dicho calendario, bien pudiera haberse originado en las discusiones sostenidas en escuelas tales como la que dirig\u00eda el cron\u00f3grafo jud\u00edo de Alejandr\u00eda, Demetrio (comienzos del ss. II a.C.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta casi innecesario decir que los libros no can\u00f3nicos nunca se hubieran considerado como inspirados, ni siquiera por los jud\u00edos alejandrinos. 2 <a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">Mac.<\/a>, por ejemplo, libro confesadamente no inspirado, compuesto directamente en gr., ten\u00eda como fin convencer a los jud\u00edos alejandrinos de que deb\u00edan observar ciertas fiestas, recientemente iniciadas en Palestina en relaci\u00f3n con las victorias macabeas, a pesar del hecho de que no ten\u00edan autoridad b\u00edblica alguna. Esta iniciativa proced\u00eda de los jud\u00edos palestinos. 1 Mac., de igual modo, fue traducido al gr. para destacar ante los jud\u00edos de habla gr. la devoci\u00f3n de los asmoneos para con el templo y la Ley. Pero admite libremente que en ciertos asuntos no hab\u00edan podido decidir qu\u00e9 hacer por cuanto la Escritura no daba indicaci\u00f3n alguna, y ellos no contaban con profetas inspirados que los dirigiesen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en el ss. II a.C. los jud\u00edos palestinos evidenciaron inter\u00e9s en las traducciones gr. del AT. Eupolemo, amigo de los Macabeos, parece depender, para su historia, de la traducci\u00f3n gr. de Cr\u00f3nicas. En los dos siglos siguientes parecer\u00eda que tanto Palestina como Alejandr\u00eda dedicaron muchos esfuerzos a revisar las traducciones gr. con el fin de hacerlas conformar m\u00e1s precisamente con el heb., lo cual muestra incidentalmente d\u00f3nde consideraban los jud\u00edos que resid\u00eda la autoridad en \u00faltima instancia. Cuando m\u00e1s tarde los cristianos comenzaron a usar las traducciones en sus controversias con los jud\u00edos, estos \u00faltimos, que ya estaban insatisfechos con las traducciones, terminaron por abandonarlas y produjeron versiones nuevas propias (v\u00e9ase inf.). En el Talmud se pueden ver dos actitudes para con la LXX, una favorable y una hostil. Probablemente reflejen los puntos de vista del juda\u00edsmo, temprano y tard\u00edo, respectivamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escritores del NT frecuentemente citan las traducciones de la LXX, particularmente en citas formales. Pero no se valen de ellas en forma exclusiva; cuando les conviene citan otras versiones. En esos d\u00edas, adem\u00e1s de la llamada traducci\u00f3n de la LXX del libro de Dn., se dispon\u00eda de otra, m\u00e1s exacta (posteriormente llamada, aunque err\u00f3neamente, de Teodoci\u00f3n). Citaban esta \u00faltima m\u00e1s que la primera. En siglos posteriores, sin embargo, algunos Padres de la iglesia que no sab\u00edan leer el heb. ellos mismos comenzaron a considerar las traducciones de la LXX como tan inspiradas como los originales hebreos y, en caso de desacuerdo, como las que se deb\u00eda preferir. En apoyo de esta posici\u00f3n (y ante la gran consternaci\u00f3n de Jer\u00f3nimo), adornaron los relatos de Aristeas y Fil\u00f3n con maravillas y milagros adicionales, y los ampliaron con el fin de abarcar no s\u00f3lo la Ley sino tambi\u00e9n los dem\u00e1s libros can\u00f3nicos y no can\u00f3nicos. Jer\u00f3nimo finalmente elimin\u00f3 las versiones latinas antiguas de la LXX, e hizo traducciones latinas nuevas de los libros can\u00f3nicos directamente del hebreo. Son estas \u00faltimas traducciones las que figuran hoy en la Vulgata.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Otras traducciones<\/strong><\/li>\n<li><em> Aquila.<\/em> La versi\u00f3n de Aquila, producida en el 128 d.C., es extremadamente literalista; ten\u00eda como fin expresar en gr. las minucias de la lengua heb. que eran importantes para la ex\u00e9gesis rab\u00ednica de la \u00e9poca. S\u00f3lo subsisten algunos fragmentos (aunque algunos de ellos son extensos).<\/li>\n<li><em> Teodoci\u00f3n.<\/em> Tradicionalmente asociado con \u00c9feso, Teodoci\u00f3n, quienquiera que haya sido, parece haber producido en alg\u00fan momento hacia fines del ss. II d.C. una versi\u00f3n que en realidad no era sino revisi\u00f3n de una versi\u00f3n o revisi\u00f3n m\u00e1s antigua, llamada com\u00fanmente en el d\u00eda de hoy Ur-Teodoci\u00f3n. Las opiniones difieren, empero, en cuanto a qui\u00e9n puede haber sido este Ur-Teodoci\u00f3n, y en cuanto a la extensi\u00f3n de su obra. Piensan algunos que pertenec\u00eda al Asia Menor y que all\u00ed tradujo una buena parte del AT que, los jud\u00edos alejandrinos no hab\u00edan logrado completar, pero que finalmente incorporaron a su propia obra. Creen otros que era palestino y nada menos que Jonat\u00e1n ben Uzziel, autor de la recensi\u00f3n kaige.<\/li>\n<li><em> S\u00edmaco<\/em>. Produjo hacia fines del ss. II d.C., o comienzos del III, una versi\u00f3n que se encuentra en el otro extremo de la de Aquila, y es tanto ele ante como idiom\u00e1tica.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del origen y la naturaleza de otras versiones, conocidas como Quinta, Sexta, y S\u00e9ptima, poco se sabe; m\u00e1s aun, no se sabe a ciencia cierta si eran versiones independientes o meramente revisiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>VII. Historia del texto<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las traducciones de la LXX fueron luego traducidas a su vez, por los primeros misioneros cristianos, al lat\u00edn, al siriaco, al copto, al armenio, al et\u00edope, al g\u00f3tico, al georgiano, y al \u00e1rabe. M\u00e1s aun, fueron copiosamente citadas por los Padres de la iglesia de habla gr., y la(<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">s<\/a>) latina(s) por los Padres de habla latina. Estas traducciones y citas, juntamente con cientos de ms(s). de la LXX, que van del ss. III a.C. hasta el advenimiento de la imprenta, forman el material sobre la base del cual tenemos que procurar reconstruir la historia del texto. Idealmente el objetivo principal tendr\u00eda que ser recuperar el texto de las traducciones onginales en la forma en que salieron de la pluma del traductor (o de los traductores), eliminando todos los cambios introducidos por error o por revisi\u00f3n. En muchos libros este objetivo es realizable, dentro de l\u00edmites razonables. En algunos libros, empero, la historia del texto es extremadamente problem\u00e1tica, y resulta dudoso que jam\u00e1s se llegue a identificar el original con alguna seguridad, aun cuando la tarea m\u00e1s limitada y necesaria de mostrar c\u00f3mo era el texto en diversas etapas de su historia quiz\u00e1 sea posible todav\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>VIII. Importancia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las traducciones de la LXX son valiosas por cuatro razones principales, entre otras: (1) constituyen un testimonio de la influencia del helenismo sobre el juda\u00edsmo tanto en la di\u00e1spora como en Palestina; (2) configuran una cabeza de puente lingu\u00edstica entre el vocabulario teol\u00f3gico del AT y el del NT; (3) son las traducciones en las que los Padres de la iglesia leyeron el AT en los siglos cuando estaban elaborando sus teor\u00edas formales; (4) constituyen parte importante de las pruebas para la reconstrucci\u00f3n de la historia del texto del AT hebreo. No cabe duda de que a veces los traductores ten\u00edan ante s\u00ed un texto heb. superior al <em>TM<\/em>; y el NT mismo a veces (p. ej. en He. 11.21) sigue a la LXX antes que al <em>TM<\/em>. M\u00e1s todav\u00eda, los rollos del mar Muerto nos han mostrado que los desacuerdos entre la LXX y el <em>TM<\/em> se basan con mayor frecuencia en ms(s). heb. de tipo no masor\u00e9tico que lo que algunos estudiosos pensaron en alg\u00fan momento. Por otra parte, el hecho de que alg\u00fan antiguo ms(s). heb. concuerde con la LXX y no con el <em>TM<\/em> no significa necesariamente que ese ms(s). autom\u00e1ticamente representa al original mejor de lo que lo hace el <em>TM<\/em>. La cuesti\u00f3n todav\u00eda tiene que decidirse por medio de los c\u00e1nones corrientes de la cr\u00edtica textual. M\u00e1s aun, donde la LXX est\u00e1 en desacuerdo con el <em>TM<\/em> y no existe ning\u00fan ms(s). heb. no perteneciente al TM, el uso de la LXX para reconstruir el heb. original resulta sumamente dif\u00edcil. Es obvio que en libros en los que la traducci\u00f3n de la LXX es de car\u00e1cter parafr\u00e1stico, resulta casi imposible estar seguro de lo que dec\u00eda el hebreo. Pero incluso en libros en los que los traductores han seguido al heb. de cerca, por diversas razones la seguridad en cuanto a determinar qu\u00e9 textos heb. ten\u00edan ante s\u00ed resulta m\u00e1s dif\u00edcil, con frecuencia, de lo que podr\u00eda parecer. Y aun en los casos en que el <em>TM<\/em> no tiene sentido claro y la LXX ofrece un sentido aparentemente mucho mejor, esto no significa necesariamente que los traductores de la LXX lo obtuvieron del ms(s). heb. que ten\u00edan ante s\u00ed: como los especialistas modernos, frente a un texto heb. de dif\u00edcil interpretaci\u00f3n, y teniendo que traducirlo de todos modos, es posible que hayan recurrido a las conjeturas. Y finalmente, cuando se intenta volver una palabra o frase gr. al heb. original, ocurre con frecuencia que es posible hacerlo en m\u00e1s de una forma. Esto no quiere decir que no debemos tener en cuenta las pruebas que aporta la LXX; pero s\u00ed que tenemos que usarlas con gran precauci\u00f3n. Las \u00e1reas problem\u00e1ticas principales son el texto del Gr.Ant. de Job (m\u00e1s corto que el <em>TM<\/em> en un sexto), de Jer. (m\u00e1s corto que el <em>TM<\/em> en un octavo, y con ordenamiento diferente del contenido, con alg\u00fan apoyo en el ms(s). heb. 4Q Je<sup>b<\/sup> de Qumr\u00e1n), de los \u00faltimos seis <a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">cap(s).<\/a> de Ex., y de partes de Samuel-Reyes. Es preciso que haya mucho m\u00e1s investigaci\u00f3n antes de que podamos comprender e interpretar adecuadamente las pruebas que aporta la LXX: y hasta que se haya hecho esa investigaci\u00f3n no resulta prudente llenar las traducciones nuevas con conjeturas dudosas basadas en ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda. S. Jellicoe, <em>The Septuagint and Modern Study<\/em>, 1968; S. P. Brock et <a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">al.<\/a>, <em>A Classified Bibliography of the Septuagint<\/em>, 1973; <em>Bulletins of the International Organization for Septuagint and Cognate Studies <\/em>1-, 1968-; P. Walters, <em>The Text of the Septuagint<\/em>, 1973; R. A. Kraft (eds.), <em>Proceedings of <\/em><em><a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">IOSCS<\/a><\/em><em> Symposium on Samuel-Kings<\/em>, 1972; E. Tov, The <em>LXX translation of Jeremiah and Baruch<\/em>, 1975; J. W. Wevers, <em>Text history of the Greek Genesis<\/em>, 1974; D. W. Gooding, <em>Relics of ancient exegesis<\/em>, 1975; <a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">id.<\/a>, <em><a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">TynB<\/a><\/em> 26, 1975, pp. 113\u2013132; L. C. Allen, <em>The Greek Chronicles<\/em>, 1974; J. G. Janzen, <em>Studies in the text of Jeremiah<\/em>, 1973.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">D.W.G.<\/a><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li><strong> LA VERSI\u00d3N SIRIACA<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la LXX, la traducci\u00f3n m\u00e1s antigua e importante de las Escrituras heb. es la versi\u00f3n sir\u00edaca. Esta traducci\u00f3n, usada por la iglesia siriaca, ha sido descrita desde el ss. IX como la Peshitta (sir. p\u0161i\u1e6dt\u00e2) o traducci\u00f3n \u201csencilla\u201d.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Or\u00edgenes<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se ha descubierto ninguna informaci\u00f3n directa acerca de la paternidad ni la fecha de esta versi\u00f3n, y ya en la \u00e9poca de Teodoro de Mopsuestia (que muri\u00f3 en 428) se desconoc\u00edan los detalles relativos a su origen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las pruebas internas, sin embargo, indican su probable origen. Se han notado afinidades ling\u00fc\u00edsticas entre el t\u00e1rgum arm. de Palestina y la traducci\u00f3n siriaca del Pentateuco, mientras que el siriaco (nombre que generalmente se le da al arm. cristiano) es una lengua arm. oriental, y una explicaci\u00f3n de este fen\u00f3meno dada por P. Kahle arroja luz sobre el posible origen de la versi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos indicios ling\u00fc\u00edsticos del arm. occidental, en una versi\u00f3n que por lo dem\u00e1s aparece en el dialecto del arm. oriental, revelan alguna relaci\u00f3n con un t\u00e1rgum palestino del Pentateuco. De igual manera, A. Baumstark ha mostrado la concordancia directa entre el texto de la Peshitta en Gn. 29.17 y un texto de la Geniz\u00e1 juntamente con el t\u00e1rgum palestino, por oposici\u00f3n al t\u00e1rgum Onkelos y al Seudo-Jonat\u00e1n (\u201cNeue orientalische Probleme biblischer Textgeschichte\u201d, <em><a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">ZDMG<\/a><\/em> 14, 1935, pp. 89\u2013118). Estos hechos sugieren que el Pentateuco <a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">Pes.<\/a> se origin\u00f3 en una regi\u00f3n arm. oriental que ten\u00eda alguna relaci\u00f3n con Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La casa gobernante de Adiabena se convirti\u00f3 al juda\u00edsmo alrededor del 40 d.C. El juda\u00edsmo se extendi\u00f3 entre el pueblo de Adiabena, y necesitaban las Escrituras heb. en una lengua que pudiesen entender, e. d. el siriaco, de modo que es probable que partes del AT siriaco, y al comienzo el Pentateuco, fueran introducidas en el reino a mediados del ss. I. El t\u00e1rgum palestino compuesto en el dialecto arm. occidental de Judea se usaba ordinariamente en esa \u00e9poca en Palestina, y tenernos que suponer que fue trasladada al dialecto arm. que se hablaba en Adiabena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, esta no es una soluci\u00f3n completa, como lo ha mostrado Baumstark, al demostrar que el texto original de la versi\u00f3n siriaca se remonta m\u00e1s all\u00e1 del t\u00e1rgum palestino. El t\u00e1rgum palestino contiene explicaciones hap\u00e1dicas que en general no se encuentran en la Biblia siriaca. Por otra parte, el fragmento m\u00e1s antiguo que se conserva de este t\u00e1rgum, que contiene parte de Ex. 21 y 22, no posee ninguna explicaci\u00f3n hag\u00e1dica, mientras que la versi\u00f3n siriaca de Ex. 22.4\u20135 sigue la interpretaci\u00f3n jud\u00eda usual. De aqu\u00ed es que se suponga que este fragmento representa un tipo m\u00e1s antiguo del t\u00e1rgum que el que pudo enviarse a Adiabena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ms(s). del Pentateuco Pes. indican la existencia temprana de dos recensiones, una de ellas una traducci\u00f3n m\u00e1s literal del heb. y la otra una versi\u00f3n, como se ha descrito m\u00e1s arriba, \u00edntimamente ligada al t\u00e1rgum palestino. Muchos entendidos piensan que la traducci\u00f3n literal es la primera, por cuanto los Padres de la iglesia siriaca evidencian mayor familiaridad con un texto que segu\u00eda al heb. m\u00e1s fielmente que lo que lo hacia el texto que se usaba com\u00fanmente en el ss. VI, p. ej. W. E. Barnes, <em><a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">JTS<\/a><\/em> 15, 1914, pp. 38. No obstante, en contraste con este punto de vista est\u00e1 el hecho de que Afraates y Efrem no siempre citaban la traducci\u00f3n \u201cliteral\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parecer\u00eda que la traducci\u00f3n literal hecha por eruditos jud\u00edos para la comunidad judaica fue llevada a la iglesia siriaca, mejorada en el estilo, y que este texto fue aceptado como la norma alrededor del ss. V d.C. Esta iglesia siriaca hab\u00eda echado ra\u00edces en el distrito de Arbela, la capital de Adiabena, antes de la finalizaci\u00f3n del ss. I, y en el transcurso del ss. II Edesa, al <a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">E<\/a> del \u00c9ufrates superior, era el centro del cristianismo mesopot\u00e1mico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando al comienzo del ss. IV la fe cristiana fue declarada religi\u00f3n oficial del imperio romano se produjeron c\u00f3dices de la LXX, y B. J. Roberts escribe (<em>The Old testament Text and Versions<\/em>, 1951, pp. 222), que \u201ces razonable suponer que un hecho similar ocurri\u00f3 en el caso de la versi\u00f3n Peshitta. As\u00ed, se sostiene que se hizo un intento de revisar la versi\u00f3n siriaca con el fin de lograr una mayor armonizaci\u00f3n con la LXX. Esto se llev\u00f3 a cabo poco despu\u00e9s de que fuera revisada la versi\u00f3n Pes. del NT, pero resulta obvio que la recensi\u00f3n no se llev\u00f3 a cabo de la misma manera para todos los libros sagrados. As\u00ed, el salterio y los libros prof\u00e9ticos, como consecuencia de su importancia relativamente mayor para el NT, fueron cotejados m\u00e1s cuidadosamente con la versi\u00f3n griega. Job y Proverbios, por otra parte, casi no fueron tocados, y lo mismo puede decirse, aunque en grado menor, de G\u00e9nesis\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un punto de vista alternativo acerca del origen es el que propone R. H. Pfeiffer (<em>OIT<\/em>, 1941, pp. 120), citando a F. Buhl (<em>Kanon und Text des Alten Testaments<\/em>, 1890, pp. 187), en el sentido de que la \u201cPeshitta deb\u00eda su origen a esfuerzos cristianos: en parte se utilizaron traducciones judaicas individuales m\u00e1s antiguas, y en parte el resto fue encomendado a jud\u00edos cristianos para su traducci\u00f3n\u201d. Este punto de vista es aceptable, ya que los cristianos siriacos inclu\u00edan un elemento jud\u00edo considerable y originalmente proced\u00edan, posiblemente, de una congregaci\u00f3n jud\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con relaci\u00f3n a la influencia de la LXX sobre la Peshitta, la conclusi\u00f3n de W. E. Barnes tambi\u00e9n puede citarse (<em>JTS<\/em> 2, 1901, pp. 197): \u201cLa influencia de la Septuaginta es mayormente espor\u00e1dica, e influye en la traducci\u00f3n de una palabra aqu\u00ed y otra all\u00ed. Los traductores siriacos tienen que haber sabido que su conocimiento del heb. era muy superior al conocimiento que pose\u00eda la Septuaginta, y sin embargo la presencia de los modos gr. de expresi\u00f3n se nota vez tras vez. Los copistas siriacos, por el contrario, desconoc\u00edan el heb. y estaban dispuestos a introducir lecturas que encontraban en alguna versi\u00f3n gr. o que les fueran recomendadas por alg\u00fan Padre griego. De modo que la Peshitta en su texto posterior tiene m\u00e1s de la Septuaginta que en su texto primitivo. Es \u00fanicamente en el salterio (as\u00ed me parece a m\u00ed en el estado actual de mi trabajo) donde se encuentra alguna medida general de influencia griega que aporta una caracter\u00edstica nueva. Esa caracter\u00edstica es el temor a los antropomorfismos de los que los traductores siriacos del Pentateuco estaban libres.\u201d<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Lengua y traducci\u00f3n<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un examen del car\u00e1cter de la traducci\u00f3n siriaca en los diversos libros del AT muestra que no hay uniformidad en la versi\u00f3n entre los diversos libros, y esto habla de una variedad de autores. De la Peshitta de Samuel S. R. Driver ha escrito (<em>Notes on the Hebrew Text and the Topography of the Books of Samuel<\/em>\u00b2, 1913, pp. LXX i): El texto heb. que presupone la Peshitta se aparta menos del texto masor\u00e9tico que el que sirvi\u00f3 para la LXX, aunque no se le asemeja tanto como el que sirvi\u00f3 de base para los t\u00e1rgumes. Viene al caso observar que con frecuencia aparecen pasajes en los que la Peshitta concuerda con el texto de <em>Luciano<\/em>, donde ambos se apartan del <em>TM<\/em> En la traducci\u00f3n de los libros de Samuel el elemento judaico a que se alude arriba no es tan marcado como en el del Pentateuco; pero est\u00e1 presente, no obstante, y puede rastrearse en ciertas expresiones caracter\u00edsticas, que dif\u00edcilmente aparecer\u00edan de no mediar influencia judaica \u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la naturaleza de la traducci\u00f3n en otros libros podernos citar a B. J. Roberts (<em>The Old Testament Text and Versions<\/em>, 1951, pp. 221s): \u201cEl libro de Salmos, por ejemplo, es una traducci\u00f3n libre que muestra considerable influencia de la Septuaginta; Proverbios y Ezequiel se asemejan mucho a los t\u00e1rgumes. Isa\u00edas y los profetas menores, en general, tambi\u00e9n han sido traducidos bastante libremente. El libro de Job, aunque es una traducci\u00f3n servil, es ininteligible en partes, debido en parte a la corrupci\u00f3n textual y en parte a la influencia de otras traducciones. Cantar de los Cantares es una traducci\u00f3n literal, Rut una par\u00e1frasis. Cr\u00f3nicas, m\u00e1s que cualquier otro libro, es parafr\u00e1stico, y contiene elementos midr\u00e1sicos, adem\u00e1s de exhibir muchos de los rasgos de un t\u00e1rgum. Este libro no pertenec\u00eda originalmente al canon siriaco, y se conjetura que la versi\u00f3n siriaca fue compuesta por judios de Edesa en el ss. III d.C. Tendencias cristianas, que a lo mejor emanan de una reedici\u00f3n cristiana m\u00e1s temprana, pueden observarse en la traducci\u00f3n de muchos pasajes, destac\u00e1ndose entre ellos Gn. 47.31; Is. 9.5; 53.8; 57.15; Jer. 31.31; Os. 13.14; Zac. 12.10. Muchos Salmos evidentemente derivan sus sobrescritos de or\u00edgenes cristianos, aunque en algunos casos tambi\u00e9n incorporan tradiciones jud\u00edas. Hasta qu\u00e9 punto, sin embargo, estos pueden deberse a actividad editorial posterior es algo que no puede establecerse.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>III. Historia posterior del texto de la Peshitta<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un cisma en la iglesia siriaca al final del primer cuarto del ss. V arroj\u00f3 como resultado que Nestorio y sus seguidores se retirasen hacia oriente. Nestorio fue expulsado del obispado de Constantinopla en 431, y al retirarse se llev\u00f3 consigo la Biblia Peshitta. Despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de su escuela en Edesa en el 489, los nestorianos huyeron a Persia y establecieron una nueva escuela en Nisibis. Las dos ramas de la iglesia conservaron sus propios textos b\u00edblicos, y a partir de la \u00e9poca de Bar-Hebreo en el ss. XIII otros han adquirido matices distintivamente orientales y occidentales. Los textos orientales, nestorianos, han sufrido menos revisiones basadas en versiones heb. y gr., debido a la ubicaci\u00f3n m\u00e1s aislada de dicha iglesia.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Otras traducciones<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se hicieron otras traducciones siriacas en fecha temprana, pero no existen pruebas basadas en ms(s). completos. Hay fragmentos de una traducci\u00f3n siriaca palestina cristiana (de Jerusal\u00e9n), una versi\u00f3n del AT y el NT que data de los ss. IV al VI. Esta traducci\u00f3n se hizo de la LXX y estaba destinada al culto religioso de la iglesia melquita (palestino-siriaca). Est\u00e1 escrita en caracteres siriacos, y el idioma es el arm. palestino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fil\u00f3xeno de Mabbug comision\u00f3 la traducci\u00f3n de toda la Biblia a partir del gr. (ca. 508 d.C.); de ella s\u00f3lo quedan unos cuantos fragmentos, que ofrecen porciones del NT y el salterio. Afirma Baumstark que los fragmentos que quedan se limitan a porciones basadas en una recensi\u00f3n luci\u00e1nica del texto de Isa\u00edas. Pertenecen a la primera parte del ss. VI d.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra versi\u00f3n siriaca del AT fue hecha por Pablo, obispo de Tela, en Mesopotamia, en 617 y 618. Se basa en el texto gr. y tambi\u00e9n retiene los signos hexapl\u00e1ticos en notas marginales. Las lecturas son de Aquila, S\u00edmaco, y Teodoci\u00f3n. Como esta es en realidad una versi\u00f3n siriaca de la columna correspondiente a la LXX de la H\u00e9xapla de Or\u00edgenes, se la conoce como texto sirohexapl\u00e1tico, y constituye un testimonio valioso del texto hexapl\u00e1tico de la LXX.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Manuscritos y ediciones de la Peshitta<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ms(s). b\u00edblico <em>fechado<\/em> m\u00e1s antiguo que se conoce hasta ahora, el ms(s). Add. 11425 del Museo Brit\u00e1nico, fechado 464 d.C., contiene el Pentateuco, excepto el libro de Lv. (ms. \u201cD\u201d). Otros ms(s). existentes de Is. y Sal. datan del ss. VI. El importante c\u00f3dice siriaco ambrosiano occidental que se encuentra en Mil\u00e1n, perteneciente al ss. VI o VII ha sido publicado fotolitogr\u00e1ficamente por A. M. Ceriani (<em>Traslatio Syra Pescitto Veteris Testamenti<\/em>, 1867). Est\u00e1 formado por todo el AT y est\u00e1 muy cerca del <em>TM<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escritos de los Padres de la iglesia siriaca, p. ej. Efrem Siro (que muri\u00f3 en 373 d.C.) y Afraat (cartas fechadas 337\u2013345), contienen citas del AT que ofrecen lecturas textuales de fecha temprana. Los comentarios de Fil\u00f3xeno, obispo de Mabbug, 485\u2013519, ofrecen lecturas jacobitas. La autoridad m\u00e1s valiosa para el texto es el \u02d2Au\u1e63ar Raze de Bar-Hebreo, compuesto en 1278.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La edici\u00f3n pr\u00edncipe de la Peshitta fue preparada por un maronita, Gabriel Sionita, para inclusi\u00f3n en la edici\u00f3n pol\u00edglota de Par\u00eds de 1645. Utiliz\u00f3 como fuente principal el ms(s). denominado <em>Codex Syriaque <\/em>b de la Bibliotheque Nationale de Par\u00eds. Se trata de un ms(s). irregular del ss. XVII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto de la Peshitta en la edici\u00f3n pol\u00edglota de Brian Walton de 1657 es la de la edici\u00f3n pol\u00edglota de Par\u00eds; el <em>Vetus Testamentum Syriace<\/em>, 1823, de S. Lee, es esencialmente una reimpresi\u00f3n de los textos de las ediciones pol\u00edglotas de Par\u00eds y Walton, aun cuando Lee tuvo acceso al c\u00f3dice B (la Biblia de Buchanan, ss. XII) y tres ms(s)., p, u, y e, ms(s). siriacos occidentales del ss. XVII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La edici\u00f3n de Urmia se public\u00f3 en 1852, y en muchos lugares se vale de lecturas proporcionadas por ms(s). nestorianos. En 1887\u201391 los monjes dominicos de Mosul publicaron tanto el AT como el NT, bas\u00e1ndose tambi\u00e9n en una tradici\u00f3n siriaca oriental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una edici\u00f3n cr\u00edtica de la versi\u00f3n siriaca est\u00e1 en preparaci\u00f3n por la Comisi\u00f3n Peshitta de la Organizaci\u00f3n Internacional para el Estudio del AT.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"4\">\n<li><strong> ARAMEO<\/strong><\/li>\n<li><strong> Texto arameo del Antiguo Testamento<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase * Lengua del AT, II.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> El arameo en el Nuevo Testamento<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de la \u00e9poca del exilio el arm. se extendi\u00f3 como lengua vern\u00e1cula de Palestina, y se hablaba en forma corriente en el pa\u00eds en la \u00e9poca del NT, probablemente m\u00e1s que el gr., que fue introducido en la \u00e9poca de las conquistas de Alejandro Magno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los evangelios registran palabras de Cristo en arm. en tres ocasiones: Mr. 5.41: *<em>Talita cumi<\/em>; Mr. 7.34: <em>efata<\/em>, que es forma dialectal de \u02d2i\u1e6fpatta\u1e25; y su clamor desde la cruz, Mr. 15.34: <em>*<\/em><em>El\u00ed<\/em><em>, El\u00ed<\/em>, <em>\u00bflama sabactani? <\/em>(cf. Mt. 27.46). Cuando Jes\u00fas or\u00f3 en el jard\u00edn de Getseman\u00ed se dirigi\u00f3 a Dios el Padre diciendo *\u02d2abb\u0101, arrn. para \u201cpadre\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Ro. 8.15 y G\u00e1. 4.6 Pablo tambi\u00e9n usa esta forma \u00edntima \u201c<em>Abba<\/em>, Padre\u201d, como indicaci\u00f3n de que Dios ha mandado el Esp\u00edritu de su Hijo a los corazones de los creyentes en Cristo que oran diciendo, \u201c<em>Abba<\/em>, Padre\u201d. Pablo registra otro arame\u00edsmo corriente en las iglesias primitivas, *<em>Maranata<\/em> (maran\u0101 \u1e6f\u0101\u02d2), \u201c\u00a1Se\u00f1or nuestro, ven!\u201d en 1 Co. 16.22. Otras palabras arm. que aparecen en el NT son *<em>Aceldama<\/em> (\u201ccampo de sangre\u201d, Hch. 1.19), y varios nombres de lugares y de personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hch. 26.14 menciona que Pablo oy\u00f3 al Cristo resucitado habl\u00e1ndole \u201cen lengua hebrea\u201d, lo que indudablemente debemos entender como arameo (v\u00e9ase F. F. Bruce, <em>The Book of the Acts<\/em>, 1954, pp. 491, <a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">n.<\/a> 18), como <a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">tamb.<\/a> en Hch. 22.2. V\u00e9ase tamb. * Lengua del NT.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"5\">\n<li><strong> OTRAS VERSIONES<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">De las otras traducciones del AT la copta est\u00e1 basada en la LXX. Probablemente fue preparada en el ss. III d.C. Hay dos versiones: una en boha\u00edrico, dialecto del bajo Egipto; la otra, m\u00e1s antigua, en sah\u00eddico, el dialecto de Tebas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La traducci\u00f3m et\u00edope, aparentemente basada en la LXX, es demasiado tard\u00eda como para resultar de alg\u00fan valor real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mejor traducci\u00f3n \u00e1rabe que se conoce es la de Saadia ha-Gaon (892\u2013942). Ser\u00eda sorprendente que esta fuese la primera traducci\u00f3n a una lengua tan importante como el \u00e1rabe. Una referencia midr\u00e1sica a una traducci\u00f3n \u00e1rabe de la Tor\u00e1 puede haber sido ocasionada por una traducci\u00f3n existente. Las traducciones arabes que conocemos son todas demasiado tard\u00edas como para proporcionar material para la cr\u00edtica textual del AT.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda. F. F. Bruce, <em>The Books and the Parchments <\/em>\u00b3, 1963, pp. 54ss, 191ss y bibliograf\u00eda pp. 268s; P. Kahle, <em>The Cairo Geniza<\/em>, 1947, pp. 129ss, 179\u2013197; R. H. Pfeiffer,<em> IOT<\/em>, 1941, pp. 120s; B. J. Roberts, <em>The Old Testament Text and Versions<\/em>, 1951, pp. 214\u2013228 y bibliograf\u00eda pp. 309s; T. H. Robinson, \u201cThe Syriac Bible\u201d, en <em>Ancient and English Versions of the Bible <\/em>eds. H. Wheeler Robinson), 1940; E. R. Rowlands, \u201cThe Targum and the Peshitta Version of the Book of Isaiah, <em><a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">VT<\/a><\/em> 9, 1959, pp. 178ss; H. H. Rowley (eds.), <em><a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">OTMS<\/a><\/em>, pp. 257s; K. W\u00fcrthwein, <em>The Text of the Old Testament<\/em>, 1957, pp. 59ss y bibliograf\u00eda pp. 172; M. Black, <em>An Aramaic Approach to the Gospels and Acts<\/em>\u00b3, 1967; G. H. Dalman, <em>The Words of Jesus<\/em>, 1902; id., <em>Jesus-Jeshua<\/em>, 1929; C. Torrey, <em>Documents of the Primitive Church<\/em>, 1941; G. M. Lamsa (tr.), <em>The Holy Bible from Ancient Eastern Manuscripts<\/em>, 1957.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">R.A.H.G.<\/a><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"6\">\n<li><strong> EL NUEVO TESTAMENTO<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El NT nos ha llegado a trav\u00e9s de muchas vicisitudes, al igual que toda la literatura de la antig\u00fcedad. Los errores del escribiente y las correcciones del redactor han dejado su marca en todas las fuentes en las que basamos nuestro conocimiento de su texto (o fraseolog\u00eda). Antes de que podamos determinar el texto original, tenemos que aplicar a la prol\u00edfica masa de material una serie de disciplinas, a saber (1) La <em>codicolog\u00eda<\/em>: el estudio de documentos antiguos y su interrelaci\u00f3n, \u00edntimamente ligada a la paleograf\u00eda, la ciencia de la escritura antigua. En algunos casos pueden establecerse las <em>stemmata <\/em>(genealog\u00edas); se pueden determinar las etapas de transmisi\u00f3n (con o sin precisi\u00f3n \u201cestem\u00e1tica\u201d) y, en condiciones ideales, un texto arquet\u00edpico. (2) La <em>cr\u00edtica racional<\/em>: el m\u00e9todo de la elecci\u00f3n informada entre las variantes de los documentos o sus arquetipos, en los casos en que estos difieren irremediablemente y no pueden explicarse aduciendo un simple error. (3) La <em>enmienda conjetural <\/em>puede invocarse donde subsisten dificultades insuperables. En el texto del NT queda mucho por hacer todav\u00eda en el estudio de documentos individuales y su interrelaci\u00f3n, aun cuando se ha trabajado mucho en esto; las \u00faltimas d\u00e9cadas han dado mayor importancia a la cr\u00edtica racional como m\u00e9todo para acercarse al texto original. Las fuentes de informaci\u00f3n son muchas, muy pocos entendidos hacen uso del recurso de a enmienda conjetural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fuentes gr. son muy numerosas. La lista cl\u00e1sica de ms(s). del NT iniciada por C. R. Gregory (<em>Die griechischen Hss. des NTs<\/em>, 1908, reimpreso en 1973), ha sido superada por K. Aland, <em>Korzgefasste Liste der griechischen Hss. des N.T<\/em>., 1963; <em>Materialien z. nt. Handschriftkunde<\/em>, 1, 1969, pp. 1\u201353; <em>Bericht der Stiftung z. Foerderung der nt. Textforschung<\/em>, 1972\u201374; id., 1975\u201376. En esta aparecen ahora 88 papiros, 274 ms(s). unciales, 2.795 ms(s). min\u00fasculos, y 2.209 ms(s). de leccionarios. He aqu\u00ed verdaderamente un exceso de material a disposici\u00f3n de los eruditos. M\u00e1s todav\u00eda, adem\u00e1s de las fuentes en el gr. original, es posible echar mano a las traducciones antiguas (generalmente llamadas \u201cversiones\u201d) en los idiomas de la antig\u00fcedad cristiana, y a las menciones de las Escrituras hechas por escritores cristianos. Ambas fuentes proporcionan elementos de gran importancia para la determinaci\u00f3n del texto y su historia.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Manuscritos<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra fuente principal lo constituyen los ms(s). gr. que se encuentran en una cantidad de materiales diferentes. El primero de ellos es el <em>papiro<\/em>; este es un material durable hecho de juncos. Se us\u00f3 en todo el mundo antiguo, pero ha sido conservado principalmente en las arenas de Egipto. Entre los m\u00e1s importantes de los 88 papiros del NT enumerados (indicados en la lista de Gregory-von Dobsch\u00fctz-Aland con una \u201cp\u201d en estilo g\u00f3tico, seguida de un numeral) se encuentran los siguientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(i)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em>De los evangelios<\/em>. El P<sup>45<\/sup> (papiro de los evangelios de Chester Beatty, Dubl\u00edn), ca. 250 d.C., contiene partes extensas de Lc. y Mr., algo menos de Mt. y Jn; el P<sup>52<\/sup> (John Rylands University Library, Manchester), ca. 100\u2013150 d.C., es el fragmento neotestamentario m\u00e1s antiguo que poseemos; el P<sup>66<\/sup> (papiro II de Bodmer, Ginebra), ca. 200 d.C., contiene el Evangelio de Juan, con algunas lagunas en los cap(s). 14\u201321; el P<sup>75<\/sup> (papiro XIV-XV de Bodmer), ss. II, contiene Lc. 3-l4; Jn. 1\u201315.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(ii)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em>De los Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/em>. P<sup>38 <\/sup>(pap. 1571 de Michigan, Ann Arbor), fechado por algunos en el ss. III, por otros en el IV, contiene Hch. 18.27\u201319.6; 19.12\u201316; el P<sup>45<\/sup> (Chester Beatty, como en el p\u00e1rrafo anterior) contiene partes de Hch. 5.30\u201317.17; el P<sup>48<\/sup> (Florencia), del ss. III, una sola hoja que contiene Hch. 23.11\u201329.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(iii)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em>De las ep\u00edstolas paulinas<\/em>. El P<sup>46<\/sup> (papiro de las ep\u00edstolas de Chester Beatty, Dubl\u00edn), ca. 250 d.C., contiene partes considerables de Ro., He., 1 y 2 Co., G\u00e1., Ef., Fil., Col., 1 Ts., en este orden.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(iv)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em>De las ep\u00edstolas cat\u00f3licas<\/em>. El P<sup>72<\/sup> (papiro VII-VIII de Bodmer), ss. III o IV, contiene Jud., 1 P., 2 P. (mezclados con escritos ap\u00f3crifos y hagiogr\u00e1ficos, y Sal. 33, 34).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(v)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<em>Del Apocalipsis<\/em>. El P<sup>47<\/sup> (papiro del Apocalipsis de Chester Beatty, Dubl\u00edn) contiene Ap. 9.10\u201317.2.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos estos papiros contribuyen en forma significativa al conocimiento del texto. Corresponde destacar particularmente, sin embargo, que es la edad de dichos ms(s)., no su material o su lugar de origen, lo que les acuerda esa significatividad. Un papiro tard\u00edo no tiene, necesariamente, mayor importancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo material empleado en la confecci\u00f3n de ms(s). griegos es el <em>pergamino<\/em>. Se trata de piel de ovejas y cabras secada y pulida con piedra p\u00f3mez; se convert\u00eda en material para escribir durable y resistente a todos los climas. Se us\u00f3 desde la antig\u00fcedad hasta fines de la Edad Media, cuando comenz\u00f3 a remplazarlo el papel. La forma del libro manuscrito era generalmente el rollo, pero pocos escritos cristianos han subsistido en esta forma. El libro cristiano era generalmente el c\u00f3dice, es decir el tipo de encuadernaci\u00f3n y de compaginaci\u00f3n que nos es familiar. (* Escritura, <strong>IV<\/strong>.) Muchos c\u00f3dices en pergamino existen en la actualidad (los papiros tambi\u00e9n tienen esta forma) y algunos son obras de gran belleza. Algunos constitu\u00edan ediciones de lujo coloreados con p\u00farpura y escritos con tinta de oro o plata. En algunos per\u00edodos, empero, el pergamino se volvi\u00f3 escaso y se sol\u00eda borrar los ms(s). viejos para volver a usarlos. Los ms(s). sometidos a este procedimiento se llaman <em>palimpsestos<\/em>; con frecuencia es el escrito borrado el que tiene importancia para la investigaci\u00f3n moderna, en cuyo caso el uso de agentes qu\u00edmicos, la fotograf\u00eda, y otros m\u00e9todos t\u00e9cnicos modernos permiten frecuentemente su recuperaci\u00f3n a fin de que puedan luego ser descifrados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ms(s). del NT en pergamino (juntamente con los relativamente escasos ms(s). en papel de los ss. XVy XVI) se clasifican mediante una triple divisi\u00f3n. La primera separaci\u00f3n principal es entre ms(s). que contienen textos continuos y los que est\u00e1n arreglados seg\u00fan las lecciones para los servicios diarios y las fiestas eclesi\u00e1sticas. Estos \u00faltimos se denominan leccionarios o <em>evangelistaria<\/em>; se indican en la lista de Gregory-von Dobsch\u00fctz-Aland con la letra \u201cl\u201d seguida de un numeral (\u201c1\u201d indica un leccionario de los evangelios; \u201c1\u00aa\u201d indica un leccionario de las epistolas; \u201c1 + \u00aa\u201d, un leccionario que contiene tanto evangelios como ep\u00edstolas). Este grupo de ms(s). se estudiaba poco anteriormente en forma sistem\u00e1tica; la serie <em>Studies in the Lectionary Text of the Greek New Testament<\/em> (1933\u20131966), y R. E. Cocroft (<em>Studies and Documents<\/em> 32, 1968), han servido para recuperar el equilibrio. El primer grupo se subdivide en dos, que se distinguen por el tipo de escritura empleado en su ejecuci\u00f3n, y son b\u00e1sicamente consecutivos en cuanto a \u00e9poca. El grupo relativamente m\u00e1s antiguo es el de los <em>unciales<\/em>, e. d. ms(s). escritos en letras may\u00fasculas; el grupo relativamente m\u00e1s nuevo es el de los <em>min\u00fasculos o cursivos<\/em>, e.d. ms(s). escritos en la forma estilizada de letra menor o baja perfeccionada por los escribientes del ss. X aproximadamente, y tal vez popularizada por el monasterio Stoudios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en el caso de los papiros, corresponde notar que un ms(s). uncial no es <em>ipso facto<\/em> mejor representante del texto del NT que un min\u00fasculo. Algunos de los unciales m\u00e1s antiguos ocupan justamente un lugar relativamente insignificante en comparaci\u00f3n. De igual manera, los min\u00fasculos, aunque posteriores en cuanto a fecha, pueden ser copias fieles de un ms(s). primitivo; en este caso tienen tanta importancia como los unciales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los unciales se indican en la lista de Gregory-von Dobsch\u00fctz-Aland con letras may\u00fasculas de los alfabetos <a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">lat.<\/a> y gr. o con numerales precedidos por un cero. Importantes entre los unciales son los siguientes: (1) El C\u00f3dice Sinaiticus (o01), ms(s). del AT y el NT perteneciente al ss. IV; adem\u00e1s de su texto intr\u00ednsecamente importante, contiene una serie de correcciones hechas en el ss. VI, que probablemente haya que relacionar con el trabajo cr\u00edtico de P\u00e1nfilo de Cesarea. (2) El C\u00f3dice Vaticanus (B o 03), ms(s). de contenido similar, pero al que le falta la \u00faltima parte del NT desde He. 9.14 hasta el final de Apocalipsis. Ambos ms(s). probablemente sean de origen egipcio. (3) El C\u00f3dice Alexandrinus (A o 02), ms(s). del ss. V que contiene el AT y el NT, probablemente de origen constantinopolitano. (4) El C\u00f3dice Efraemi Rescriptus (C o 04), palimpsesto del AT y el NT perteneciente al ss. V, que fue usado de nuevo en el ss. XIII para las obras de Efraem el sirio en traducci\u00f3n gr. (5) El C\u00f3dice Bezae (cantabrigiense) (D o 05), del ss. IV o V y de origen incierto: las sugestiones van desde la Galia hasta Jerusal\u00e9n; presenta un texto gr. en la p\u00e1gina de la izquierda, un texto lat. a la derecha, y contiene un texto incompleto de los evangelios y Hechos, con unos cuantos <a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">vv.<\/a> de 1 Jn. (6) El C\u00f3dice Washingtonianus (C\u00f3dice Freer) (W o 032), probablemente del ss. IV, que contiene los evangelios, en los que el tipo de texto var\u00eda considerablemente de lugar a lugar. (7) El C\u00f3dice Koridethianus (o 038), que resulta imposible fechar, ya que aparentemente fue escrito por un escribiente no acostumbrado al gr., probablemente de origen georgiano; al parecer el ms(s). copiado por \u00e9l es un uncial tard\u00edo del ss. X. (8) El C\u00f3dice Laudianus (E\u00aa o 08), ms(s). grecolatino de Hechos, perteneciente al ss. VI o VII. (9, 10, 11) Los c\u00f3dices Claromontanus, Boernerianus, Augiensis (D<sup>paul<\/sup> o 06; G<sup>paul<\/sup> o 012; 8 F<sup>paul<\/sup> o 010), grupo de ms(s). grecolatinos, el primero del ss. VI, los otros dos del ss. IX, que contienen las ep\u00edstolas paulinas. (12) El C\u00f3dice Euthalianus (H<sup>paul<\/sup> o 015), ms(s). del ss. VI, muy fragmentado y disperso, que contiene las ep\u00edstolas paulinas, relacionado, seg\u00fan un colof\u00f3n (e. d. nota agregada), con un ms(s). en la biblioteca de P\u00e1nfilo de Cesarea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos ms(s). ofrecen los diversos tipos de texto que exist\u00edan en el ss. IV; es en torno a estos que se ha centrado el debate en los \u00faltimos 100 a\u00f1os, y sobre estos ms(s). se han basado los textos cr\u00edticos. Como investigaci\u00f3n exploratoria esto es justificable, pero, como lo han demostrado descubrimientos m\u00e1s recientes, la complejidad de los datos es mayor que lo que dar\u00eda a entender este procedimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las investigaciones de Lake, Ferrar, Bousset, Rendel Harris, von Soden, Valentine-Richards y muchos otros han dejado perfectamente claro que una buena proporci\u00f3n de los min\u00fasculos de todas las fechas disponibles contienen en mayor o menor medida importantes textos antiguos o rastros de dichos textos; por lo tanto, dar aunque fuese una indicaci\u00f3n aproximada de todos los min\u00fasculos importantes resulta virtualmente imposible. Las siguientes consideraciones dan alguna idea de la significaci\u00f3n de estos materiales. Dos ms(s). numerados 33 y 579 en la lista de Gregory est\u00e1n muy ligados al texto de B; el 579 ha sido descrito, incluso, en t\u00e9rminos que indican que presenta un texto m\u00e1s antiguo que B mismo. El texto de , desconocido por lo dem\u00e1s en los unciales salvo en parte de W, tambi\u00e9n se encuentra en 565, 700 y algunos otros; como un texto de esta naturaleza le era conocido a Or\u00edgenes, estos revisten gran importancia. En las familias de los min\u00fasculos conocidas como familia 1 y familia 13, como tambi\u00e9n en los ms(s). 21, 22, y 28, se encuentran textos \u00edntimamente relacionados. En Hechos algunas de las particularidades de <a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">D<\/a> y E son confirmadas por diversos min\u00fasculos, entre los cuales ocupan lugar prominente 383, 614, y 2147. En las ep\u00edstolas paulinas las evidencias de los min\u00fasculos no han sido analizadas tan minuciosamente todav\u00eda, salvo en el trabajo poco satisfactorio de von Soden. Sin embargo, 1739 ha sido motivo de mucho estudio, y con sus cong\u00e9neres 6, 424, 1908, y los unciales tard\u00edos equivocadamente ubicados juntos con la identificaci\u00f3n M<sup>paul<\/sup>, sirve para confirmar un texto de igual antig\u00fcedad y significatividad, comparable al de P<sup>46<\/sup> y B. En Ap., el 2344es aliado de A y C, que son los mejores testigos del texto original de dicho libro.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Versiones<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para mediados del ss. III por lo menos partes del NT ya se hab\u00edan traducido del original gr. a tres de las lenguas del mundo antiguo: el lat., el siriaco, y el copto. A partir de esa \u00e9poca estas versiones fueron revisadas y ampliadas, y ellas a su vez se convirtieron en fuentes para otras traducciones. Especialmente en Oriente, la traducci\u00f3n de la Biblia se convirti\u00f3 en parte integral de la tarea misionera, tanto de los cristianos de habla gr. como de los de habla siriaca. A medida que se fueron formando iglesias y que floreci\u00f3 la teolog\u00eda, se fueron revisando las versiones, tomando como modelo el texto gr. que en ese momento prevalec\u00eda. Por ello, tanto en raz\u00f3n de la antig\u00fcedad de los mismos como por sus contactos con el gr. en diversos momentos hist\u00f3ricos, esas versiones antiguas conservan mucho material de importancia para la cr\u00edtica textual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con este bosquejo resultar\u00e1 claro que cada versi\u00f3n tiene su historia. Hace falta, por lo tanto, la cr\u00edtica textual interna de cualquier versi\u00f3n antes de que se la pueda utilizar para la determinaci\u00f3n del texto gr.; y en ning\u00fan caso, pr\u00e1cticamente, podemos hablar de \u201ctal o cual versi\u00f3n\u201d sino que tenemos que hablar de tales o cuales ms(s)., o de una forma o etapa determinada de la versi\u00f3n en cuesti\u00f3n. Esto, que ya se ha observado con respecto a las versiones latinas y siriacas, tendr\u00eda que convertirse en regla general.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al rastrear la historia interna de una versi\u00f3n tenemos la ventaja del fen\u00f3meno de la \u201cinterpretaci\u00f3n\u201d a nuestro favor, lo cual no surge al tratarse del texto gr. En el gr. los tipos de texto s\u00f3lo pueden diferenciarse por las variantes en las lecturas; en cualquier versi\u00f3n hasta la misma lectura puede aparecer traducida de forma diferente en determinados ms(s). Cuando as\u00ed ocurre, es posible descubrir diferentes etapas en la evoluci\u00f3n de la versi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se tropieza con dificultades, empero, en el uso de cualquier versi\u00f3n para la cr\u00edtica del texto griego. Estas surgen debido al hecho de que ninguna lengua puede reproducir ninguna otra con absoluta exactitud. Esto es as\u00ed incluso en el caso de lenguas relacionadas con el gr., tales como el lat. o el armenio; pero resulta mucho m\u00e1s palpable cuando se trata de lenguas de otra composici\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, tales como el copto o el georgiano. Part\u00edculas que son esenciales en una no tienen equivalente alguno o ning\u00fan equivalente necesario en la otra; los verbos pueden no tener conjugaciones equivalentes; los matices y los giros se pierden. Algunas veces un traductor pedante maltrata su propia lengua con el fin de ofrecer una versi\u00f3n literal del gr.; en estos casos podemos contar con un informe casi verbal del modelo gr. Pero en las versiones m\u00e1s antiguas la pedanter\u00eda no ocupa ning\u00fan lugar y nos damos con las dificultades de los giros vivos, y en algunos casos las par\u00e1frasis. No obstante, las indicaciones que ofrecen las versiones tienen que ser tenidas en cuenta cuando se quiere llegar al texto original.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sostienen algunos que un factor importante en muchas versiones es el <em>Diatesar\u00f3n<\/em>, armon\u00eda de los cuatro evangelios y alguna fuente ap\u00f3crifa hecha ca. 180 d.C. por Taciano, cristiano asirio convertido en Roma y disc\u00edpulo de Justino M\u00e1rtir (* Canon del NT). Lamentablemente para la investigaci\u00f3n no se dispon\u00eda de ning\u00fan documento inequ\u00edvoco del mismo, hasta hace poco, en siriaco, su probable lengua original. Los testimonios m\u00e1s importantes son un comentario sobre el mismo por Efraem el sirio preservado en arm. (una porci\u00f3n considerable del original sirio de este comentario sali\u00f3 a la luz en 1957); una traducci\u00f3n al \u00e1rabe, que existe en varios ms(s)., pero aparentemente muy influida antes de su traducci\u00f3n por el texto de la Pes. siriaca; el c\u00f3dice latino Fuldensis, influido en forma semejante por la <a href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">Vg.<\/a> lat.; y un fragmento en gr. encontrado en Dura-Europos. Su difusi\u00f3n e influencia puede verse por la existencia de armon\u00edas en el alto alem\u00e1n antiguo y medio, en el holand\u00e9s medieval, en el ingl\u00e9s medio, en los dialectos toscano y veneciano del italiano medieval, en el persa, y en el turco. Resulta claro que como base del estrato m\u00e1s antiguo de las versiones siriacas, armenias y georgianas hay un <em>Diatesar\u00f3n<\/em>, pero la suposici\u00f3n de que tuvo influencia sobre el lat. adolece de fallas. Estos asuntos todav\u00eda constituyen \u00e1reas de investigaci\u00f3n y debate.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tres versiones b\u00e1sicas hechas directamente del gr. son la lat., la <a href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">sir.<\/a> y la copta. De ninguna de ellas se conoce la etapa m\u00e1s antigua con precisi\u00f3n. Tertuliano generalmente traduc\u00eda directamente del gr., con gran diversidad de interpretaciones, en las que se hace evidente su contacto con una edici\u00f3n temprana de la traducci\u00f3n en lat. antiguo. Las pruebas documentales que tenemos de la etapa anterior a la Vulgata en cuanto al lat\u00edn consisten en unos 30 ms(s). fragmentarios. Estos muestran una riqueza algo desconcertante en lo que se refiere a variantes que bien merecen el bon mot de Jer\u00f3nimo, \u201c<em>tot sunt paene (exemplaria) quot codices<\/em>\u201d. Los entendidos generalmente distinguen dos o tres tipos principales de textos (a saber, \u201cafricanos\u201d, \u201ceuropeos\u201d, y a veces \u201citalianos\u201d) en las diversas partes del NT antes de Jer\u00f3nimo; el Instituto Vetus Latina de Beuron presenta en su edici\u00f3n un an\u00e1lisis m\u00e1s preciso con siglas alfab\u00e9ticas para los tipos de texto y los subtipos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en los evangelios por lo menos hay m\u00e1s interconexiones entre tipos que lo que generalmente se cree; y aun en el lat. \u201cafricano. de los ms(s). k y e quiz\u00e1 se pueda discernir m\u00e1s de una etapa de traducci\u00f3n y revisi\u00f3n. Jer\u00f3nimo encar\u00f3 una revisi\u00f3n de la Biblia lat. (conocida normalmente como la Vg.) a pedido del papa D\u00e1maso alrededor del 382 d.C. No se sabe con seguridad la amplitud que tuvo esta revisi\u00f3n. Los \u00faltimos libros del NT probablemente hayan sido revisados muy poco. Con el andar del tiempo esta revisi\u00f3n se corrompi\u00f3 a su vez, y en su historia figuran una cantidad de intentos de purificarla, principalmente a carpo de Casiodoro, Alcuino, y Teodolfo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La iglesia siriaca, despu\u00e9s de emplear un evangelio ap\u00f3crifo, tuvo por primera vez los evangelios can\u00f3nicos en la forma del <em>Diatesar\u00f3n<\/em>, que estuvo en boga mucho tiempo, aunque fue remplazado gradualmente por los evangelios separados en la forma que nos es conocida en los ms(s). siriaco y curetoniano, y en menciones. Retuvo mucho del lenguaje de Taciano en forma de evangelio cu\u00e1druple. No tenemos ms(s). de una versi\u00f3n paralela de Hechos y las ep\u00edstolas, pero las menciones hechas por Efraem indican que exist\u00edan. Hacia fines del ss. IV se hizo una revisi\u00f3n de un documento base en siriaco antiguo tomando como modelo un gr. semejante al del c\u00f3dice B del gr.; se trataba de la Pes., que con el correr del tiempo se convirti\u00f3 en la \u201cversi\u00f3n autorizada\u201d para todas las iglesias siriacas. Su autor es desconocido; m\u00e1s de una mano ha intervenido en ella. La versi\u00f3n comprende en el NT los libros can\u00f3nicos aparte de 2 P., 2 y 3 Jn., Jud., y Apocalipsis. Revisiones eruditas posteriores (por Policarpo, y por orden de Mar Xenaia [Fil\u00f3xeno] de Mabbug [508 d.C.] y por Tom\u00e1s de Harkel [616 d.C.] rectificaron la omisi\u00f3n. Pocos ms(s). existen de ambos, y la existencia de una versi\u00f3n de Harkel separada (a diferencia del agregado de un aparato marginal erudito a la de Fil\u00f3xeno) sigue siendo tema de discusi\u00f3n. La versi\u00f3n en el dialecto siriaco palestino claramente identificable no est\u00e1 relacionada, seg\u00fan se considera generalmente, con esta corriente de traducci\u00f3n, pero por lo dem\u00e1s sus or\u00edgenes son oscuros hasta este momento. Buena parte del NT existe en forma de leccionario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen partes de la Biblia en varios dialectos coptos: todo el NT en boha\u00edrico, el dialecto del bajo Egipto y el Delta; casi todo en sah\u00eddico, el dialecto del alto Egipto; fragmentos considerables en fayy\u00famico y acm\u00edmico; el Evangelio de Juan en subacm\u00edmico. Trazar en detalle la historia de las versiones en estos dialectos, y en las diversas partes del NT, es algo que todav\u00eda no se ha hecho; las fechas de las versiones y las relaciones entre ellas, si las hubiera, no se han determinado, a pesar de los abundantes materiales disponibles. El sah\u00eddico se fecha generalmente en el ss. III o IV, mientras que para el boha\u00edrico se han propuesto fechas tan diversas como el ss. III y el VII. En lo general estas versiones concuerdan con los textos de tipo gr. encontrados en Egipto; la influencia del <em>Diatesar\u00f3n<\/em> que se advierte en los textos lat. y sir. apenas si est\u00e1 presente aqu\u00ed, y se puede llegar a la conclusi\u00f3n de que, cualesquiera sean las relaciones internas de las versiones en los diversos dialectos, la copta tiene en general una relaci\u00f3n directa con el texto gr.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de las otras versiones dependen de estas. Del lat. salen versiones medievales en una cantidad de lenguas europeas occidentales; si bien reflejan principalmente la influencia de la Vg., pueden encontrarse rastros de influencia del lat. antiguo. As\u00ed, las versiones provensales y bohemias conservan un texto importante de Hechos. Las versiones siriacas sirvieron de base para una cantidad de otras, siendo las m\u00e1s importantes la armenia (de la que a su vez se tradujo la georgiana) y la et\u00edope. Estas tienen historias internas complejas, con sus formas definitivas conformadas al gr., aunque no tanto las primeras etapas. Las versiones persas y sogdianas se derivan de la siriaca, mientras que muchas versiones \u00e1rabes y la nubia, conservada fragmentariamente, reconocen parentesco siriaco y copto. La g\u00f3tica y la eslovena son traducciones directas del gr. en los ss. IV y X respectivamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>III. Menciones patr\u00edsticas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para fechar diferentes tipos de textos y para determinar su ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica dependemos de la informaci\u00f3n aportada por las citas de las Escrituras en los escritos cristianos primitivos. En este campo se ha hecho bastante trabajo de importancia, siendo los resultados m\u00e1s significativos los relacionados con Or\u00edgenes, Cris\u00f3stomo, y Fotio entre los escritores griegos, con Cipriano, Lucifer de Cagliari, y Novaciano entre los latinos, con Efraem y Afraat entre los sirios. Acerca de los efectos de la obra de Marci\u00f3n y Taciano sobre el texto del NT, y en relaci\u00f3n con el texto confirmado por Ireneo\u2014todos asuntos de gran importancia\u2014subsiste aun cierta incertidumbre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuesti\u00f3n se complica grandemente debido a las divagaciones de la memoria humana y a las costumbres en relaci\u00f3n con las menciones o citas. Tambi\u00e9n tenemos casos en los que el escritor, al cambiar de domicilio, cambi\u00f3 sus ms(s)., o por el contrario se llev\u00f3 consigo un tipo particular de texto. Por las razones antedichas pocas personas aceptar\u00edan una lectura atestiguada por citas \u00fanicamente; sin embargo F. Blass y, m\u00e1s recientemente, M.-E. Boismard se han atrevido a hacerlo en obras relacionadas con el texto del Evangelio de Juan.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> An\u00e1lisis<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la literatura cl\u00e1sica se ha comprobado que, en muchos casos, el material disponible para la determinaci\u00f3n del texto puede analizarse arribando a un solo stemma o l\u00ednea de descendencia, procedente del arquetipo que puede reconstruirse adecuadamente aun en casos en que no es posible encontrar entre los ms(s). una transcripci\u00f3n cuidadosa, como ocurre con frecuencia. El material del NT no acepta un an\u00e1lisis de este tipo, a pesar de los esfuerzos de una cantidad de autoridades por aplicar al mismo un m\u00e9todo geneal\u00f3gico. Westcott y Hort usaron el criterio de combinar las lecturas como primer paso en un an\u00e1lisis de este tipo. De este modo establecieron la inferioridad del texto de la mayor\u00eda de los ms(s). tard\u00edos, conclusi\u00f3n corroborada por el segundo criterio de los mismos especialistas, o sea las pruebas suministradas por las citas patr\u00edsticas. En esa \u00e9poca, no obstante, contaban con dos tipos principales de texto, a saber el texto atestiguado por B y el que atestigua el lat. D. Entre estos textos de igual antig\u00fcedad les result\u00f3 imposible decidir por medio de estos dos criterios objetivos, y por ello recurrieron a un tercer criterio, inevitablemente algo subjetivo, vale decir el de la probabilidad intr\u00ednseca. De este modo les fue posible seguir el texto de B \u0081 en la mayor\u00eda de los casos y rechazar el texto lat. D.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El an\u00e1lisis de H. von Soden del mismo material remat\u00f3 en un sistema de tres recensiones, todas fechadas seg\u00fan su punto de vista a partir del ss. IV: mediante un simple procedimiento aritm\u00e9tico se consider\u00f3 capaz de llegar a un texto prerecensional, siempre admitiendo el factor de la armonizaci\u00f3n que este experto consideraba que estaba presente invariablemente (y debido en los evangelios a la influencia corruptora del <em>Diatesar\u00f3n<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguna de estas teor\u00edas ha recibido aprobaci\u00f3n invariable posteriormente. La metodolog\u00eda de von Soden es susceptible a la cr\u00edtica como consecuencia, a veces, de la rigidez artificial de su triple esquema y su uso irrestricto del Diatesar\u00f3n \u00e1rabe. Von Soden es, para usar una frase de Lake, \u201ccon mucha frecuencia instructivo, muy raramente acertado\u201d. La teor\u00eda de Hort tiene toda una historia de discusiones posteriores. Seguida servilmente al principio, luego se la puso en duda ante el creciente conocimiento de las versiones latinas y siriacas, y de familias de min\u00fasculos con v\u00ednculos patr\u00edsticos tempranos, contribuyendo ambos tipos de elementos a crear un cuadro de un primitivo complejo de \u201ctextos mezclados\u201d, m\u00e1s bien que una simple y clara divisi\u00f3n bipartita de los tipos de textos. Pero m\u00e1s recientemente, y como producto de la aprobaci\u00f3n de la cr\u00edtica racional del c\u00f3dice B y sus aliados por Lagrange y Ropes, nuevos descubrimientos y an\u00e1lisis han dado por resultado un creciente concenso en el sentido de que el texto P<sup>75<\/sup>-B en Lc. y Jn., y el texto P<sup>46<\/sup>-B en las ep\u00edstolas paulinas, es en la mayor\u00eda de sus rasgos un texto intr\u00ednsecamente bueno. No se niega, empero, la presencia de posibles corrupciones en dicho texto. El error de Hort consisti\u00f3 en sugerir, ya sea intencionalmente o no, que el tercer criterio de probabilidad intr\u00ednseca ten\u00eda la \u201cobjetividad\u201d del m\u00e9todo geneal\u00f3gico ejemplificado en el primero y el segundo. De hecho Hort se estaba valiendo de la cr\u00edtica racional, y en muchas de sus conclusiones, aunque probablemente no en todas, su opini\u00f3n parece haber sido acertada. Necesitamos el an\u00e1lisis de los tipos de textos y su historia y la definici\u00f3n de recensiones, si es que estas han existido; pero la etapa final de cualquier b\u00fasqueda del texto original s\u00f3lo puede llevarse a cabo por la cr\u00edtica racional, e. d. la pr\u00e1ctica del juicio cient\u00edfico por medio de la probabilidad intr\u00ednseca. Para este fin pueden establecerse una cantidad de criterios objetivos.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Criterios<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta cuesti\u00f3n las normas estil\u00edsticas y ling\u00fc\u00edsticas representan un papel grande. En cada una de las partes del NT se conserva suficiente material sin cambios serios como para permitir que se hagan estudios del estilo y los h\u00e1bitos caracter\u00edsticos de los escritores individuales. En casos de dudas textuales podemos valernos de dicho conocimiento del estilo acostumbrado del libro respectivo. M\u00e1s aun, en los evangelios hemos de preferir variantes en las que la influencia de pasajes sin\u00f3pticos paralelos est\u00e9 ausente; o aquellas en las que un matiz arm. en el gr. revele la tradici\u00f3n original que la subyace. Invariablemente hemos de evitar construcciones del \u00e1tico, o el gr. con influencia \u00e1tica, a fin de preferir las del vern\u00e1culo helen\u00edstico. En otros lugares pueden discernirse factores relacionados con una esfera m\u00e1s amplia. La paleografia puede dilucidar variantes que tienen su origen en errores primitivos en la tradici\u00f3n del ms(s). La historia o la econom\u00eda pol\u00edtica del ss. I d.C. pueden a veces indicarnos lo que se debe preferir entre las variantes, proporcionando informaci\u00f3n sobre t\u00e9rminos t\u00e9cnicos, el valor de la moneda, etc. La historia de la iglesia y la historia de la doctrina pueden indicar los casos en que las variantes evidencian acomodaci\u00f3n a tendencias doctrinales posteriores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta claro, por el hecho de que es posible aplicar tales criterios que, a pesar de la profusi\u00f3n de material, el texto del NT se ha conservado bastante bien, por lo menos lo suficiente como para que podamos hacer juicios estil\u00edsticos, p. ej. sobre Pablo o Juan, o determinar en qu\u00e9 casos la doctrina ha transformado el texto. En ning\u00fan caso es tan incierto el texto como para requerir la modificaci\u00f3n del evangelio b\u00e1sico. Pero quienes aman la Palabra de Dios desear\u00e1n la mayor precisi\u00f3n posible hasta en los detalles m\u00e1s min\u00fasculos, para conocer los matices de significado que hacen posible el orden determinado de palabras, los tiempos verbales, el cambio de una part\u00edcula por otra, etc.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Historia del texto<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Brevemente podemos bosquejar la historia del texto del NT del siguiente modo. Muchos de los factores que intervinieron primitivamente son los que se describen en la historia de la formaci\u00f3n del *canon del NT. La circulaci\u00f3n de evangelios separados, pero de las cartas paulinas en forma de corpus; la variada historia de Hch. y Ap.; el eclipsamiento de las ep\u00edstolas cat\u00f3licas o universales por las dem\u00e1s: todas estas cosas se reflejan en los datos textuales de los diversos libros. Durante el per\u00edodo de la fijaci\u00f3n del canon operaban varios factores. Hubo una tendencia muy temprana a intentar la enmienda del gr. seg\u00fan modas reinantes o, incluso, caprichos del copista; en el caso de los evangelios se buscaba una \u00edntima identidad verbal, con frecuencia a expensas de Marcos. En algunos casos se agregaba la \u201ctradici\u00f3n flotante\u201d; o se eliminaban elementos de la palabra escrita. Maestros herejes, tales como Marci\u00f3n y Taciano, dejaron la marca de las correcciones tendenciosas en sus ediciones del texto, e indudablemente sus opositores no estaban sin culpa en cuanto a esto tampoco. En Hch. se hicieron modificaciones quiz\u00e1 por motivos puramente literarios o popularizantes. No obstante, hab\u00eda textos buenos, ya sea conservados milagrosamente o por la filolog\u00eda, aun cuando ning\u00fan texto conocido est\u00e9 libre de alguna corrupci\u00f3n. En los ss. II y III encontramos una mezcla de textos buenos y malos, en proporciones diversas, en todos los documentos de que disponemos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A una cantidad de eruditos les ha parecido que en alg\u00fan momento en las postrimer\u00edas del ss. III o la primera parte del ss. IV hubo intentos de llevar a cabo alguna actividad recensional. Pero existen pocas pruebas directas de ello, y descubrimientos y an\u00e1lisis recientes le han impreso nueva t\u00f3nica a la cuesti\u00f3n. Ahora sabemos, sobre la base de la \u00edntima afinidad entre P<sup>75<\/sup> y B, que el tipo de texto de este \u00faltimo, conocido por los Padres alejandrinos, no fue una creaci\u00f3n del dudoso Hesiquio (mencionado, con Luciano, por Jer\u00f3nimo en su carta a D\u00e1maso, como autor de una recensi\u00f3n), sino que exist\u00eda en el ss. II. Puesto que, sin embargo, como sabemos por los papiros, otros tipos se conoc\u00edan en Egipto, la erudici\u00f3n puede haber rescatado el texto que infund\u00eda confianza en base a la tradici\u00f3n filol\u00f3gica. El texto bizantino se ha asociado con el nombre de Luciano, y esto tiene el apoyo de la semejanza de muchos de sus rasgos con los de la recensi\u00f3n luci\u00e1nica de la LXX. Esa recensi\u00f3n, empero, puede ser anterior a Luciano, por lo menos en cuanto a algunos de sus elementos, y del mismo modo en el NT tenemos alguna evidencia de lecturas bizantinas en papiros anteriores a la fecha de Luciano. El llamado texto de Cesarea, que Streeter y Lake cre\u00edan haber encontrado en las citas de Or\u00edgenes y Eusebio, y en el c\u00f3dice y diversos min\u00fasculos, se ha desintegrado tras un examen m\u00e1s prolijo. Si bien puede haber una forma recensional en algunos de los testigos propuestos, hubo una etapa prerecensional, conocida, por ejemplo, en P<sup>45<\/sup>. En otras palabras, los especialistas cristianos (donde puede discernirse su actividad) no estaban originando nuestros textos tanto como eligiendo de una variedad de textos que ya exist\u00edan. En las ep\u00edstolas las posibilidades de elecci\u00f3n aparentemente eran menores, ya que s\u00f3lo se encuentran tres formas (alejandrina, bizantina y \u201coccidental\u201d), pero en el Ap. hay un esquema cu\u00e1druple evidente, si bien es un esquema que no est\u00e1 relacionado con las divisiones textuales de los evangelios. La informaci\u00f3n que generaciones anteriores denominaron \u201ctexto occidental\u201d ejemplifica la forma en que las lecturas antiguas pod\u00edan coexistir en tradiciones espec\u00edficas con material evidentemente secundario. Son los principios de elecci\u00f3n utilizados por los estudiosos cristianos de los ss. III y IV los que requieren nuestra atenci\u00f3n, y la sobriedad general del juicio alejandrino se pone de manifiesto en forma creciente. Sin embargo, ning\u00fan cr\u00edtico seguir\u00eda en la actualidad un solo tipo de texto \u00fanicamente, aun cuando pudiera otorgarle una posici\u00f3n privilegiada a alg\u00fan texto en particular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Edad Media el texto alejandrino parece haber sufrido un eclipsamiento. Diversos tipos de textos ces\u00e1reos y bizantinos luchaban por la supremac\u00eda, situaci\u00f3n que se mantuvo <a href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">aprox.<\/a> hasta el ss. X. Luego, el texto bizantino puede decirse que ocup\u00f3 un lugar de supremac\u00eda, en el sentido de que muchos ms(s). de tipo casi id\u00e9ntico fueron producidos y han sido conservados. Pero las variantes hasta de los primeros tiempos recrudecen en ms(s). tard\u00edos; y ms(s). importantes de otras recensiones y aun de algunos ms(s). tard\u00edos de hecho transfieren su lealtad de un modo desconcertante de un tipo de texto a otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>VII. Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, la tarea de la cr\u00edtica textual del NT es vasta y est\u00e1 inconclusa. Por cierto que se han hecho adelantos desde que se comenz\u00f3 a reunir el material y a examinarlo en el ss. XVII. Tanto Hort como von Soden presentan textos mejores que los textos impresos del renacimiento, y proporcionan una base s\u00f3lida sobre la cual fundar una ex\u00e9gesis satisfactoria. Resulta evidente que muchos de los principios que sustentaban el texto alejandrino eran buenos. Pero se debe tener siempre presente que hasta el mejor trabajo filol\u00f3gico de la antig\u00fcedad requiere an\u00e1lisis cr\u00edtico si queremos llegar al texto original. El cr\u00edtico textual ser\u00e1 como el escriba discipulado en el reino de los cielos, que saca de sus tesoros cosas nuevas y antiguas. Los intensos proyectos textuales de los a\u00f1os de posguerra tendr\u00edan que acercarnos m\u00e1s a la <em>ipsissima verba<\/em> apost\u00f3lica que lo que lograron llegar generaciones anteriores; pero no podemos evitar el edificar sobre los cimientos puestos por otros hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda. L. Alonso Sch\u00f6kel, <em>La traducci\u00f3n b\u00edblica<\/em>, 1977; M. de Tuya, J. Salguero, <em>Introducci\u00f3n a la Biblia<\/em>, 1967, <a href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">t(t).<\/a> I, pp. 408\u2013601; R. R\u00e1banos, \u201cProped\u00e9utica b\u00edblica\u201d, <em>Introducci\u00f3n general a la Sagrada Escritura<\/em>, 1960; P. W. Skehan, G. W. MacRae, R. E. Brown, \u201cTextos y versiones\u201d, <em>Comentario b\u00edblico \u201cSan Jer\u00f3nimo\u201d<\/em>, 1971, t(t). V, pp. 161\u2013241; M. Noth, <em>El mundo del Nuevo Testamento<\/em>, 1976, pp. 307\u2013350.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"1977\">\n<li>Maas, <em>Textkritik<\/em>\u00b2, 1950 (<a href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">trad.<\/a> <a href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">ing.<\/a> 1958); G. Pasquali, <em>Storia della Tradizione e Critica del Testo<\/em>\u00b2, 1952; A. Dain, <em>Les Manuscrits<\/em>\u00b2, 1964; C. Tischendorf, <em>Novum Testamentum Graece<\/em>, 8a Editio Maior, 1869\u201372; H. von Soden, <em>Die Schriften des neuen Testaments in ihrer aeltesten erreichbaren Textgestalt<\/em>, 1911\u201313; C. R. Gregory, <em>Textkritik des neuen Testaments<\/em>, 1900\u20139; F. H. A. Scrivener, <em>Introducction to the Criticism of the New Testament<\/em><sup>4<\/sup>, 1894; A. V\u00f6\u00f6bus, <em>Early Versions of the New Testament<\/em>, 1954; B. F. Westcott y F. J. A. Hort, <em>The New Testament in the Original Greek<\/em>, 1881; K. Lake, <em>The Text of the New Testament<\/em><sup>6<\/sup>, 1928; M.-J. Lagrange, <em>Critique Textuelle<\/em>, 2: <em>La Critique Rationelle<\/em>\u00b2, 1935; G.D. Kilpatrick, \u201cWestern Text and Original Text in the Gospels and Acts\u201d, <em>JTS<\/em> 44, 1943, pp. 24\u201336, y \u201cWestern Text and Original Text in the Epistles\u201d, <em>JTS<\/em> 45, 1944, pp. 60\u201365; G. Zuntz, <em>The Text of the Epistles<\/em>, 1953; M. M. Parvis y A. P. Wikgren (eds.), <em>New Testament Manuscript Studies<\/em>, 1950; A. J. F. Klijn, <em>A Survey of the Researches into the Western Text of the Gospels and Acts<\/em>, 1, 1949; 2, 1969; J. Schmid, <em>Studien zer Geschichte des griechischen Apokalypse-Textes<\/em>, 1955; S. \u00c9phrem, <em>Commentaire de l\u2019\u00e9vangile concordante<\/em>, <em>Texte syriaque \u00e9dite et traduite par D. Louis Leloir<\/em>, 1963; C. M. Martini, <em>Il problema della recensionalit\u00e0 del codice B alla luce del papiro Bodmer<\/em> XIV, 1966; J. N. Birdsall, \u201cThe New Testament Text\u201d, <em>Cambridge History of the Bible<\/em>, 1, 1970, pp. 308\u2013377; K. Aland, <em>Die alten \u00dcbersetzungen des neuen Testaments, die Kirchenv\u00e4terzitate u. Lektionare<\/em>, 1972; B. M. Metzger, <em>The Text of the New Testament<\/em>\u00b2, 1968; id., <em>A Textual Commentary on the Greek New Testament<\/em>, 1971; id., <em>The Early Versions of the New Testament<\/em>, 1977.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ediciones con aparato selecto: <em>Novum Testamentum Graece et Latine<\/em> \u2026 edidit Augustinus Merk<sup>8<\/sup>, 1958; <em>Novum Testamentum Graece<\/em> \u2026 curavit E. Nestle<sup>25<\/sup>, 1963; H KAINH DIAFHKH eds. G. D. Kilpatrick), Sociedad B\u00edblica Brit\u00e1nica y Extranjera, 1958.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">J.N.B.<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">ms(s). <\/a>manuscrito(s)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">AT <\/a>Antiguo Testamento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">heb. <\/a>hebreo<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"> <\/a>siglo(s)<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">a.C. <\/a>antes de Cristo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">d.C. <\/a>despu\u00e9s de Cristo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">pass. <\/a><em>passim <\/em>(lat.), en diversos lugares<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"> <\/a><em>confer<\/em> (lat.), comp\u00e1rese<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"> <\/a>p\u00e1gina(s)<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\"><em>Contra Pelag <\/em><\/a>Jer\u00f3nimo, <em>Contra Pelagium<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\"> ej. <\/a>por ejemplo<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">NT <\/a>Nuevo Testamento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\"><em>LXX <\/em><\/a>Septuaginta (vs. gr. del AT)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\"><em>TM <\/em><\/a>texto masor\u00e9tico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">lit. <\/a>literalmente<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">inf. <\/a><em>infra<\/em> (lat.), abajo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\"><em>TJ <\/em><\/a>Talmud jerosolimitano<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\"> d. <\/a>es decir<\/li>\n<li><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\"> <\/a><em>circa<\/em> (lat.), aproximadamente, alrededor de<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">mte. <\/a>monte<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">arm. <\/a>arameo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">eds. <\/a>edici\u00f3n, editor(es), editado<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">W.J.M. <\/a>W. J. Martin, M.A., Th.B., Ph.D., ex Jefe del Departamento de Hebreo y Lenguas Sem\u00edticas Antiguas, Universidad de Liverpool, Inglaterra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">A.R.M. <\/a>A. R. Millard, M.A., M.Phil., F.S.A., Profesor de Hebreo y Lenguas Sem\u00edticas Antiguas en la c\u00e1tedra Rankin de la Universidad de Liverpool, Inglaterra.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\"> <\/a>griego<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\"><em>TB <\/em><\/a>Talmud babil\u00f3nico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">Ant. <\/a>Josefo, <em>Antig\u00fcedades de los jud\u00edos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">Mac. <\/a>Macabeos (apcr.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">s <\/a>y (vers\u00edculos[s], etc.) siguiente(s)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">cap(s). <\/a>cap\u00edtulo(s)<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\"> <\/a>alem\u00e1n<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\"><em>IOSCS <\/em><\/a><em>International Organization for Septuagint and Cognate Studies<\/em><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\"> <\/a><em>idem<\/em> (lat.), el mismo autor<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\"><em>TynB <\/em><\/a><em>Tyndale Bulletin <\/em>(antes <em>THB<\/em>)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">D.W.G. <\/a>D. W. Gooding, M.A., Ph.D., M.R.I.A., Profesor de Griego del Antiguo Testamento, The Queen\u2019s University, Belfast, Irlanda del Norte<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\"><em>ZDMG <\/em><\/a><em>Zeitschrift der deutschen morgenl\u00e4ndischen Gesellschaft<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">Pes. <\/a>Peshitta (versi\u00f3n siriaca)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\"><em>JTS <\/em><\/a><em>Journal of Theological Studies<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">E <\/a>este (punto cardinal); eloh\u00edsta<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\"> <\/a>nota<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">tamb. <\/a>tambi\u00e9n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\"><em>VT <\/em><\/a><em>Vetus Testamentum<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\"><em>OTMS <\/em><\/a>H. H. Rowlery (ed.), <em>The Old Testament and Modern Study<\/em>, 1951.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">R.A.H.G. <\/a>R. A. H. Gunner, B.A., M.Th., Profesor a cargo de Lenguas Modernas y Profesor de Estudios Religiosos, Brooklands Technical College, Weybridge, Surrey, Inglaterra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">lat. <\/a>lat\u00edn<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\"> <\/a>vers\u00edculo(s)<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">D <\/a>deuteronomista<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">Vg. <\/a>Vulgata latina<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">sir. <\/a>sirio, siriaco<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">aprox. <\/a>aproximadamente<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">t(t). <\/a>tomo(s)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">trad. <\/a>traductor, traducci\u00f3n, traducido<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">ing. <\/a>ingl\u00e9s, inglesa<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">J.N.B. <\/a>J. N. Birdsall, M.A., Ph.D., F.R.A.S., Profesor de Nuevo Testamento y Cr\u00edtica Textual, Universidad de Birmingham, Inglaterra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\"><\/a>Douglas, J. (2000). <em>Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion<\/em>. Miami: Sociedades B\u0131\u0301blicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los textos y las versiones constituyen la materia prima de la disciplina conocida como cr\u00edtica textual. El objetivo final es el de proporcionar un texto en la forma en que lo compuso su autor. En t\u00e9rminos generales, cuanto m\u00e1s antiguo es el documento, tanto mayor es su autoridad. Puede haber casos, sin embargo, donde esto &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/textos-y-versiones\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEXTOS Y VERSIONES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22422","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22422","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22422"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22422\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22422"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22422"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22422"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}