{"id":22441,"date":"2016-02-05T15:23:43","date_gmt":"2016-02-05T20:23:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abad-laico\/"},"modified":"2016-02-05T15:23:43","modified_gmt":"2016-02-05T20:23:43","slug":"abad-laico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abad-laico\/","title":{"rendered":"ABAD LAICO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(abbattocomes, abbas laicus, abbas miles).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abad laico es el nombre que se utilizaba para designar a un laico a quien un rey o alguien con autoridad conced\u00eda una abad\u00eda como recompensa por los servicios prestados; \u00e9l estaba encargado de los bienes pertenecientes a ella y ten\u00eda derecho a parte de sus ingresos. Esta funesta costumbre ten\u00eda un efecto nocivo en la vida del claustro. Existi\u00f3 principalmente en el imperio franco del siglo VIII hasta la reforma eclesi\u00e1stica del siglo XI.   Carlos Martel fue el primero en conceder extensas propiedades eclesi\u00e1sticas a los laicos, amigos pol\u00edticos y a los guerreros que le hab\u00edan ayudado en sus campa\u00f1as. En un periodo anterior, los merovingios franceses hab\u00edan concedido tierras de la Iglesia a los laicos, o por lo menos les hab\u00edan permitido su posesi\u00f3n y uso, aunque no la el t\u00edtulo de propiedad.   Numerosos s\u00ednodos realizados en Francia en los siglos VI y VII aprobaron decretos contra el abuso de la propiedad eclesi\u00e1stica. Los reyes franceses ten\u00edan el h\u00e1bito de designar abades en los monasterios que ellos hab\u00edan fundado; lo que es m\u00e1s, muchos monasterios, aunque no hab\u00edan sido fundados por el rey, se colocaban bajo el patronazgo real para estar bajo su protecci\u00f3n y as\u00ed se convert\u00edan en posesi\u00f3n de la Corona. Esta costumbre de los gobernantes merovingios de disponer de la propiedad eclesi\u00e1stica en casos individuales, as\u00ed como la de designar abades en los monasterios fundados por o pertenecientes a ellos, fue tomado como precedente por los reyes franceses para recompensar a los laicos con abad\u00edas, o darlas a los obispos in commendam.    Durante el reinado de Carlos Martel la Iglesia fue muy perjudicada por este abuso, no solamente en sus propiedades sino tambi\u00e9n en su vida religiosa. San Bonifacio y luego Hincmar de Reims describen muy tristemente la resultante ca\u00edda de la disciplina de la Iglesia;  y aunque  San Bonifacio intent\u00f3 celosamente e incluso exitosamente reformar  la Iglesia Franca, la concesi\u00f3n de abad\u00edas a abades seculares no fue enteramente abolida. En tiempos de  Pep\u00edn se les permiti\u00f3 a los monjes, si la abad\u00eda pasaba  a manos seculares, trasladarse a otra comunidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlomagno tambi\u00e9n dio frecuentemente propiedad eclesi\u00e1stica, y algunas veces abad\u00edas, como posesi\u00f3n feudal).  Es cierto que San Luis el Piadoso ayud\u00f3 a San Benito de Aniane en su esfuerzo para reformar la vida mon\u00e1stica.   Para lograr esto, fue necesario restablecer la libre elecci\u00f3n de abades y tambi\u00e9n el nombramiento de monjes intachables como jefes de las casas mon\u00e1sticas. Aunque el emperador Luis comparti\u00f3 estos principios, continu\u00f3 cediendo abad\u00edas a  laicos y sus hijos lo imitaron.   La importante abad\u00eda de San Riquier (Centula) en Picardy tuvo abades seculares desde la \u00e9poca de Carlomagno, quien se la hab\u00eda dado a su amigo San Angilberto, poeta y amante de su hija Bertha y padre de sus dos hijos.  Despu\u00e9s de la muerte de Angilberto en 814, la abad\u00eda fue dada a otros laicos.   Bajo tales influencias la Iglesia estuvo sometida al sufrimiento, frecuentemente las abad\u00edas fueron escenario de mundanalidad y francachelas.  Varios s\u00ednodos del siglo IX aprobaron decretos contra esta costumbre; el S\u00ednodo de Diedenhofen (octubre de 844) decret\u00f3 en su canon tercero, que las abad\u00edas no pod\u00edan continuar en poder de los laicos, sino que los monjes deb\u00edan ser los abades (Hefele, \u201cKnoziliengeshchichte\u201d, 2nd ed., IV, 110).  Asimismo los S\u00ednodos de Meaux y Par\u00eds (845-846) se quejaron de que los monasterios pose\u00eddos por laicos hab\u00edan ca\u00eddo en decadencia y enfatizaron los deberes del rey en este aspecto (op. Cit., IV, 115). Pero las abad\u00edas continuaron siendo otorgadas a los laicos especialmente en Francia y Lorena, por ejemplo en San Evre cerca a Toul, en el reinado de Lotario I. Lotario II, sin embargo, la restableci\u00f3 al control eclesi\u00e1stico en 858, pero el mismo rey dio Donmoutier a un laico; y las Abad\u00edas de San Germ\u00e1n y San Mart\u00edn, en la Di\u00f3cesis de Tour, tambi\u00e9n fueron entregadas a abades seculares. En la Di\u00f3cesis de Metz, la Abad\u00eda de Gorze estuvo mucho tiempo en poder de laicos y bajo ellos entr\u00f3 en decadencia.   Stavelot y Malm\u00e9dy, de la Di\u00f3cesis de Liege, fueron otorgadas en el siglo XI  a cierto conde llamado Raginarius, como tambi\u00e9n San Maximin cerca de Traer, al conde Adalhard, etc. (Hauck, \u201cKirchengeschichte Deutschland\u201d, II, 598). El S\u00ednodo de Maguncia en 888 decret\u00f3 (can. XXV) que los abades seculares deb\u00edan nombrar prebostes y abades encargados de la tesorer\u00eda competentes  para dirigir sus monasterios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los concilios, sin embargo, no pudieron poner fin al mal; en el S\u00ednodo de  Trosly, en la Di\u00f3cesis de Soissons en 909, se recibieron fuertes quejas (ch. III) sobre la vida de los monjes; muchos conventos, se dijo,  eran gobernados por laicos, cuyas esposas e hijos, soldados y perros, se alojaban en los  recintos de los religiosos. Para mejorar estas condiciones fue necesario, declar\u00f3 el S\u00ednodo, reinstalar a los abades y abadesas regulares; al mismo tiempo los c\u00e1nones eclesi\u00e1sticos y capitulares reales declaraban a   los laicos completamente exentos de autoridad en los asuntos de la Iglesia (Hefele, op.cit., IV, 572-73).   Los abades laicos existieron en el siglo X y XI.   Gosfred, Duque de Aquitania, fue Abad del monasterio de San Hilario de Poiters y como tal, public\u00f3 los decretos emitidos (1078) en el S\u00ednodo de Poitiers (Hefele, op.cit., V, 116).  Fue s\u00f3lo a trav\u00e9s de los llamados conflictos de investidura que la Iglesia fue liberada del dominio secular; la reforma de la vida religiosa y eclesi\u00e1stica tra\u00edda por el Papado, puso fin a la concesi\u00f3n de abad\u00edas a los laicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda:<\/b>  THOMASSINUS, Vetus et nova ecclesiae disciplina circa beneficia, parte II, lib II c.12 sqq (Lyons, 1705, 586-622); Hafele, Historia de los Concilios; Digby, Ages of Faith; FOSTER, Monasterio Brit\u00e1nico; LINGARD, Historia de Inglaterra (Dublin , 1878); D\u2019Alton, Historia de Irlanda; STUART AND COLEMAN, Historia de la Di\u00f3cesis de Armagh.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente:<\/b>  Kirsch, Johann Peter. \u00abLay Abbot.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/09092a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Helena Cabrales.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(abbattocomes, abbas laicus, abbas miles). Abad laico es el nombre que se utilizaba para designar a un laico a quien un rey o alguien con autoridad conced\u00eda una abad\u00eda como recompensa por los servicios prestados; \u00e9l estaba encargado de los bienes pertenecientes a ella y ten\u00eda derecho a parte de sus ingresos. 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