{"id":22473,"date":"2016-02-05T15:24:48","date_gmt":"2016-02-05T20:24:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-san-juan-eudes\/"},"modified":"2016-02-05T15:24:48","modified_gmt":"2016-02-05T20:24:48","slug":"abandono-en-san-juan-eudes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-san-juan-eudes\/","title":{"rendered":"ABANDONO EN SAN JUAN EUDES"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 San Juan Eudes, modelo de abandono cristoc\u00e9ntrico<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Humilde confianza en Cristo mediador<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 San Juan Eudes delante del misterio de Jes\u00fas Ni\u00f1o<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 El bautizado se abandona a y se apropia de la acci\u00f3n del misterio pascual en \u00e9l.<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Notas<\/li>\n<\/ul>\n<h1>San Juan Eudes, modelo de abandono cristoc\u00e9ntrico<\/h1>\n<p>  Misionero en el Oeste de Francia, ap\u00f3stol del culto lit\u00fargico de los Corazones de Jes\u00fas y de Mar\u00eda, Juan Eudes comenz\u00f3 su carrera de escritor ofreciendo a sus contempor\u00e1neos La Vida y el reino de Jes\u00fas (1637) (La Vie et le royaume de J\u00e9sus).[1]  Aqu\u00ed encontramos ya toda una espiritualidad del abandono, anticipando en numerosos puntos el pensamiento de Santa Teresa de Lisieux. Es en un contexto de confianza que nos ayuda a contemplar la infancia y la Pasi\u00f3n del Salvador para terminarlas en nosotros, para incorporarnos a los disc\u00edpulos de Pablo &#8211; y del cardenal de B\u00e9rulle.[2]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h1>Humilde confianza en Cristo mediador<\/h1>\n<p>  Como los otros maestros de abandono, el padre Eudes parte del reconocimiento de Dios Creador para invitarnos a una humildad radical que transforma inesperadamente en fuente de confianza:<br \/>\n  \u201cViendo que estamos desprovistos de todo bien, de toda virtud y de todo poder y capacidad de servir a Dios y que somos un verdadero infierno lleno de toda clase de mal y de horror, eso nos obliga a no tener ning\u00fan apoyo sobre nosotros mismos ni sobre todo aquello que sea nuestro (&#8230;) para retirarnos dentro de Jes\u00fas como en nuestro para\u00edso en el cual encontraremos abundantemente todo lo que en nosotros no hallamos, y para apoyarnos y confiar en \u00e9l como en Aqu\u00e9l que nos ha sido dado por el Padre eterno para ser nuestra redenci\u00f3n, nuestra justicia, nuestra virtud, nuestra santificaci\u00f3n, nuestro tesoro, nuestra fuerza, nuestra vida y nuestro todo. Es ah\u00ed a donde nos conduce cuando nos convida tan amorosamente y tan poderosamente a ir hacia \u00c9l con confianza: \u201cVengan a mi los que est\u00e1n cargados y oprimidos, y yo los aliviar\u00e9\u201d.[3]<br \/>\n  La humildad delante del Creador no conduce, de hecho, a la confianza si no est\u00e1 acompa\u00f1ada de la fe amante en su gran don: el Mediador, haci\u00e9ndonos pasar de nuestro \u201cinfierno interior\u201d al \u201cpara\u00edso\u201d m\u00e1s \u00edntimo todav\u00eda que es Jes\u00fas. Los m\u00e9ritos de su acto redentor nos renuevan la confianza en nuestra posibilidad de obedecer al Padre sin recurrir a ning\u00fan apoyo que provenga de nosotros mismos.<br \/>\n  Relicario de Juan EudesVemos aqu\u00ed una confirmaci\u00f3n de la doctrina tradicional sobre las virtudes teologales; hace falta conocer al Dios revelador a trav\u00e9s de la fe para poder esperar su posesi\u00f3n en la caridad, pero una vez infusa en nosotros la caridad nos hace esperar y creer m\u00e1s perfectamente.[4]<br \/>\n  el Ni\u00f1o Jes\u00fas, a los ojos de San Juan Eudes, representa frente a Dios Padre a todos los ni\u00f1os del mundo, especialmente a los ni\u00f1os bautizados; en su nombre y por su beneficio, ama a su Padre y cumple todos sus deberes frente a \u00c9l, a la vez que les merece la gracia de terminar en ellos su religi\u00f3n. Aunque el padre Eudes no lo diga expl\u00edcitamente, se podr\u00eda agregar: Jes\u00fas Ni\u00f1o se abandona al Padre en nuestro nombre, ofreci\u00e9ndole, transfiguradas por la suyaPorque, para el misionero normando, fe y confianza est\u00e1n unidas. Lejos de oponerla, como dar\u00edan la impresi\u00f3n de hacerlo algunos cat\u00f3licos a imitaci\u00f3n de Lutero, \u00e9l las ve unidas: es as\u00ed que traduce los requerimientos evang\u00e9licos&#160;: \u201cSe\u00f1or creo y tengo confianza en ti, ven en auxilio de mi incredulidad (&#8230;) Acrecienta en nosotros la fe y la confianza\u201d (Mc. 9,23; Lc 17,5) Prosigue as\u00ed su oraci\u00f3n: Oh, buen Jes\u00fas, en ti solo tengo toda mi confianza. Oh, mi fuerza y mi \u00fanico refugio, me entrego y me abandono entero a ti, haz de mi lo que quieras. Oh, mi dulce amor, Oh, mi querida esperanza, pongo entre tus manos y tu sacrificio mi ser, mi vida, mi alma, y todo lo que me pertenece a fin de que dispongas de ellos en el tiempo y en la eternidad como te plazca para tu gloria\u201d.[5]<br \/>\n  No hay abandono sin confianza, no hay confianza sin fe, sin humildad, y sin amor: \u201cLa confianza, dice nuestro santo, es un don de Dios que sigue a la humildad y al amor\u201d.[6]<br \/>\n  El abandono est\u00e1, pues, condicionado; supone cuestiones previas; pero en s\u00ed mismo es esencialmente una confianza creyente y amante que se pone entre las manos de Dios, en la contemplaci\u00f3n de su modelo, Cristo ni\u00f1o y sufriente. He ah\u00ed lo que emerge de este bell\u00edsimo texto eudista:[7]<br \/>\n  \u201cOh amor de Jes\u00fas, que triunfas de Jes\u00fas en todos sus estados y misterios, pero especialmente en el estado de su infancia y en el misterio de su cruz, y que, en estos dos misterios, conduces en triunfo su omnipotencia en la impotencia, su plenitud en la pobreza, su soberan\u00eda en la dependencia, su sabidur\u00eda eterna en la infancia, su gozo y felicidad en los sufrimientos, y su vida en la muerte, triunfa de m\u00ed, es decir de mi amor propio, de mi propia voluntad y de mis pasiones, y ponme en un estado de impotencia, de indigencia, de dependencia, de santa y divina infancia, y de muerte al mundo y a mi mismo que tenga, adorante y glorificante, la impotencia, la dependencia, la infancia y la muerte en la cual redujiste a mi Jes\u00fas, en el misterio de su nacimiento y de su cruz\u201d.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este riqu\u00edsimo texto llama a varios comentarios.\n<\/p>\n<p>  De una parte, la noci\u00f3n sutil\u00edsima de triunfo del amor de Jes\u00fas sobre s\u00ed mismo y sobre m\u00ed alude manifiestamente a Col 2, 14-15: \u201cDios ha anulado el decreto que pesaba sobre nosotros clav\u00e1ndolo en la cruz (&#8230;) despu\u00e9s de haber despojado a los principados y a las potestades, las ofreci\u00f3 en p\u00fablico espect\u00e1culo, conducidas por Cristo en su cortejo triunfal\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De una manera parcialmente semejante, el amor de Jes\u00fas por nosotros hace triunfar su sabidur\u00eda eterna en la infancia y su felicidad en los sufrimientos &#8211; dicho de otro modo, en su abandono a la voluntad del Padre &#8211; haci\u00e9ndonos triunfar de nosotros mismos en un estado de santa y divina infancia, de impotencia a trav\u00e9s de la adoraci\u00f3n imitadora de la impotencia, de la dependencia y de la muerte de Aqu\u00e9l que es la vida omnipotente e independiente. Mediante el abandono, nos volvemos el cortejo triunfal de Jes\u00fas ni\u00f1o y crucificado. El abandono prolonga en nosotros el misterio pascual.\n<\/p>\n<p>  Por otra parte, el estado de abandono es visto como un estado de impotencia omnipotente, de sufrimiento feliz, de dependencia que opera una independencia, de muerte vivificante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se podr\u00eda expresar de mejor manera la espiritualidad de abandono en las complejas categor\u00edas del pensamiento paulina. Concentr\u00e1ndose al rededor de la infancia y de la Pasi\u00f3n del Salvador, Juan Eudes anticipaba lo que dir\u00e1 m\u00e1s tarde una santa, normanda como \u00e9l, Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas de la Santa Faz,[8] para la cual el abandono y la confianza nos hacen participar en el misterio inicial y en el misterio final de la vida terrestre del Se\u00f1or de la gloria. Pero Teresa lo dir\u00e1 en un estilo m\u00e1s accesible a personas de menor cultura b\u00edblica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Destaquemos, finalmente, el nexo que el padre Eudes estableci\u00f3 entre infancia y Pasi\u00f3n del Salvador, M\u00e1s claramente que la vida p\u00fablica de Jes\u00fas, su infancia anticipa su Pasi\u00f3n. Porque el Se\u00f1or practica en su infancia de un modo no doloroso las virtudes que brillar\u00e1n m\u00e1s en su Pasi\u00f3n que en su vida p\u00fablica: mansedumbre, simplicidad, obediencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h1>San Juan Eudes delante del misterio de Jes\u00fas Ni\u00f1o<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Formado por sus maestros berulianos en la contemplaci\u00f3n de los misterios de Cristo, Juan Eudes se preocupa por \u201cconsiderar en cada uno de en ellos la virtud, el poder y la gracia particular que le es propia (&#8230;) como tambi\u00e9n los pensamientos, intenciones, afectos, sentimientos, disposiciones y ocupaciones interiores con las cuales fue operado: en una palabra todo lo que ocurri\u00f3 interiormente en el coraz\u00f3n y en el alma santa de Jes\u00fas, cuando oper\u00f3 este misterio\u201d.[9]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este principio general es aplicado por Juan Eudes a los misterios de Jes\u00fas Ni\u00f1o en el contexto de la cristolog\u00eda cl\u00e1sica, de la cual ciertos principios, que no han sido rechazados nunca por la Iglesia, se encuentran raramente presentes en los escritos de los te\u00f3logos y de los autores espirituales de nuestro tiempo: queremos hacer alusi\u00f3n a la ciencia infusa presente en el alma humana de Cristo y a su alcance meritorio y salv\u00edfico. Desde los primeros instantes de su Encarnaci\u00f3n, el Verbo, en su alma humana, conoc\u00eda con amor a cada uno de los humanos que ven\u00eda a salvar, expiaba sus pecados, merec\u00eda su divinizaci\u00f3n; este conocimiento y este amor no estaban condicionados por el ejercicio de los sentidos y de la raz\u00f3n, ni por la experiencia sino eran dones hechos por el Verbo, \u201clleno de gracia y de verdad\u201d, a su humanidad con miras al perfecto ejercicio de su misi\u00f3n de Redentor. Estas perspectivas de los grandes doctores de la Iglesia, retomadas por P\u00edo XII[10] en su enc\u00edclica de 1956 sobre el coraz\u00f3n de Jes\u00fas, est\u00e1n expl\u00edcitamente presentes en el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica.[11]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se hace abstracci\u00f3n de ellas, el pensamiento de Juan Eudes se torna incomprensible; si se les admite, se torna claro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Citemos este texto caracter\u00edstico:[12]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cOh grande y admirable Jes\u00fas, no te contentaste con hacerte hombre por amor a los hombres, sino que quisiste tambi\u00e9n ser ni\u00f1o y sujetarte a todas las bajezas y enfermedades de la infancia para honrar a tu Padre eterno en todos los estados de la vida del hombre y para santificar todos los estados de nuestra vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;) O amabil\u00edsimo Ni\u00f1o, te ofrezco el estado de infancia por el que pas\u00e9, suplic\u00e1ndote humildemente que, por la virtud de tu divina infancia, borres todo lo hubo de malo y de imperfecto en mi infancia, y que procures que todo el estado de mi infancia rinda un homenaje eterno a tu adorabil\u00edsima infancia\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed, el padre Eudes nos hace ver en el Dios Ni\u00f1o el expiador y el santificador de nuestras infancias imperfectas; impl\u00edcitamente, nos hace recurrir a Dios convertido en ni\u00f1o peque\u00f1o como al Mediador que transforma y diviniza nuestras infancias pecadoras. Prosigue as\u00ed: \u201cOh divino Jes\u00fas, contempl\u00e1ndote en tu santa infancia, veo que no est\u00e1s ocioso sino que realizas grandes cosas respecto a tu Padre eterno, estando ocupado sin cesar en contemplarlo, en adorarlo y amarlo (&#8230;) Oh amabil\u00edsimo Ni\u00f1o yo adoro en ti todos los pensamientos, los designios y el amor ardent\u00edsimo que ten\u00edas respecto de mi, cuando estabas en el estado de tu infancia. Porque no pensabas m\u00e1s que en mi y me amabas continuamente, y desde entonces ten\u00edas un designio y un deseo muy grande de imprimir en mi una imagen de tu divina infancia, es decir de ponerme en un estado de infancia santa y sagrada, imitando y honrando la dulzura, la simplicidad, la humildad, la pureza de cuerpo y de esp\u00edritu, la obediencia y la inocencia de tu santa infancia\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando, por lo general, los autores que insisten sobre la misteriosa Infancia del Redentor subrayan su aspecto de causa ejemplar de nuestra infancia espiritual, nuestro santo insiste no menos sobre ella como redentora y santificadora. Proyecta la infancia pasada de Jes\u00fas hacia el porvenir de nuestra infancia pasada; quiero decir hacia una reinterpretaci\u00f3n reparadora de nuestros pasados de infantes; la infancia de Jes\u00fas se convierte as\u00ed en el medio de recuperar nuestras infancias para su propia gloria. Gracias al Dios-Ni\u00f1o, mi pasado se convierte en mi porvenir&#8230;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se comprende luego que el autor del Reino de Jes\u00fas pueda terminar su \u201cMeditaci\u00f3n sobre la santa infancia de Jes\u00fas\u201d en estos t\u00e9rminos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cOh mi Jes\u00fas, me entrego a ti para el cumplimiento de este tu designio y deseo\u201d, es decir: para que termines en mi el misterio de tu infancia. \u201cMe esforzar\u00e9 en lo sucesivo, mediante la ayuda de tu gracia, en volverme dulce, humilde, simple, puro, obediente sin hiel, sin amargura y sin malicia, como un ni\u00f1o, a fin de rendir, a trav\u00e9s de este medio, cualquier honor a tu honorabil\u00edsima infancia\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Admirando esta teolog\u00eda de la infancia redentora y santificadora de Cristo, y todos los elementos por los cuales nos dispone al abandono, al mismo tiempo es necesario constatar que, a la vez que facilitando este abandono al Padre por el Hijo, promueve sobre todo nuestro abandono de ni\u00f1o a este Hijo en tanto que Ni\u00f1o. La insistencia sobre la trascendencia de la Infancia del Hijo con relaci\u00f3n a nuestras infancias nos ayuda a abandonarnos no solamente con este ni\u00f1o, sino adem\u00e1s a abandonarnos a \u00e9l. De este punto de vista, San Juan Eudes representa una corriente de pensamiento no retomada por la tradici\u00f3n espiritual posterior. El Verbo-Infante no es para \u00e9l solamente el modelo, sino adem\u00e1s el t\u00e9rmino de nuestro abandono.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sutilidad de esp\u00edritu de nuestro santo alcanza un punto culminante en esta contemplaci\u00f3n de la infancia de Jes\u00fas reparadora de la m\u00eda y, por tanto, impl\u00edcitamente, de todos mis infantilismos:[13]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cOh benign\u00edsimo Jes\u00fas, te ofrezco mi nacimiento, y mi residencia en las entra\u00f1as de mi madre y te suplico que, por tu inmensa misericordia, te dignes suplir mis faltas, tributando a tu Padre y a ti mismo todo el honor que hubiese debido darles si hubiese estado en capacidad de honrarlos (&#8230;) Lo que me consuela infinitamente, es que s\u00e9 que supliste mi falta por tu nacimiento temporal. Porque entonces rendiste todos estos deberes a tu Padre e hiciste muy santamente y divinamente todos estos actos y ejercicios espirituales por ti y por mi, es decir que adoraste, agradeciste, glorificaste y amaste a tu Padre por ti y por mi. Dirigiste y consagraste a su gloria todo tu ser y todo el estado de tu vida presente y futura y con ella todo mi ser y todo el estado de mi vida (&#8230;) todo el estado pasado, presente y futuro de las cosas creadas estuvo entonces en tu presencia como lo est\u00e1 ahora y lo miraste como cosa propia, entregad por el Padre (Mt. 11,27), y por consecuencia estuviste obligado por el amor que le tienes a dirigirlo, darlo y sacrificarlo a \u00e9l, como en efecto hiciste de manera muy excelente\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, el Ni\u00f1o Jes\u00fas, a los ojos de San Juan Eudes, representa frente a Dios Padre a todos los ni\u00f1os del mundo, especialmente a los ni\u00f1os bautizados; en su nombre y por su beneficio, ama a su Padre y cumple todos sus deberes frente a \u00c9l, a la vez que les merece la gracia de terminar en ellos su religi\u00f3n. Aunque el padre Eudes no lo diga expl\u00edcitamente, se podr\u00eda agregar: Jes\u00fas Ni\u00f1o se abandona al Padre en nuestro nombre, ofreci\u00e9ndole, transfiguradas por la suya, nuestras infancias pasadas; porque mereci\u00f3, por su abandono filial, para nosotros adultos, las gracias de infancia espiritual por las cuales imitamos y prolongamos el misterio de su Infancia pasada. Tales son las implicaciones psicol\u00f3gicas, espirituales y doctrinales que presenta, para nuestro predicador, las doctrina de los te\u00f3logos sobre la ciencia infusa de Cristo Ni\u00f1o.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre Eudes nos ofrece una recapitulaci\u00f3n de todo lo anterior en estos t\u00e9rminos:[14]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cVen, oh Se\u00f1or Jes\u00fas, ven a m\u00ed para aniquilar todo lo que no es t\u00fa, para establecerte perfectamente, para ser todo y hacer todo (&#8230;) Que mi nacimiento en la naturaleza y en la gracia, mi infancia, mi adolescencia &#8230; sean consagradas en honor de tu nacimiento, de tu infancia, de tu adolescencia (&#8230;) Ven en la perfecci\u00f3n de tus misterios, es decir, para operar perfectamente en mi lo que desees  operar por tus misterios, para gobernarme por el esp\u00edritu y la gracia de tus misterios y para glorificar, cumplir y consumar en mi tus misterios\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ve, los misterios de la infancia de Cristo son, a los ojos de nuestro santo, parte integrante del misterio de su k\u00e9nosis salv\u00edfica, de su abatimiento redentor. Jes\u00fas Ni\u00f1o tiende ya las manos hacia su Cruz, hacia su Resurrecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h1>El bautizado se abandona a y se apropia de la acci\u00f3n del misterio pascual en \u00e9l.<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con una extraordinaria amplitud de perspectivas, el padre Eudes nos ense\u00f1a a hacer nuestra la totalidad universal del misterio pascual. Raramente en la historia de la espiritualidad cristiana se ha captado tan bien el pensamiento de Pablo: \u201cTodo es de ustedes, ustedes de Cristo, y Cristo de Dios\u201d (1 Cor. 3,22-23)[15].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No solamente podemos y debemos hacer un santo uso de todo lo que ocurre en nosotros, para la gloria de Nuestro Se\u00f1or, sino inclusive de todo lo que ha pasado, de todo lo que pasa y de todo lo que pasar\u00e1 en el mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo podemos porque est\u00e1 en nuestras manos el hacer uso de las cosas que son nuestras. Ahora bien San Pablo nos asegura que todas las cosas, sin excepci\u00f3n alguna, presentes y futuras nos pertenecen. Lo debemos porque debemos emplear y hacer uso de todo lo nuestro para la gloria de Aqu\u00e9l que nos dio todo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esta raz\u00f3n, cuando hacemos cualquier acci\u00f3n, el amor y el celo que debemos tener para la gloria de Nuestro Se\u00f1or nos debe conducir no s\u00f3lo a ofrecerle esta acci\u00f3n, sino tambi\u00e9n a unirla a todas las otras acciones semejantes a aquellas que hacemos, que fueron, que son y que ser\u00e1n hechas en todo el mundo para ofrecerlas y consagrarlas, con la nuestra, a su gloria, como cosa que nos pertenece (&#8230;) Del mismo modo, cuando nos sobrevenga alg\u00fan pesar o aflicci\u00f3n, sea de cuerpo o de esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Jes\u00fas estaba en la tierra y hac\u00eda cualquier acci\u00f3n, (&#8230;) como todas las acciones que han sido, son y ser\u00e1n hechas en el mundo las ten\u00eda igualmente presentes junto a las que \u00c9l hac\u00eda, y que miraba como cosa suya,[16] puesto que su Padre le hab\u00eda dado todo, las ofrec\u00eda y consagraba con las suyas a la gloria de su Padre, supliendo por este medio en lugar de los hombres\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 quiere decir? Jes\u00fas es el jefe de la Iglesia y de la humanidad. Todos sus hermanos humanos son sus miembros potenciales o actuales, al mismo tiempo que sus criaturas. Todas sus acciones y sufrimientos le pertenecen. Puede, entonces, ofrecerlas al Padre que se las ha dado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy particularmente, como autor supremo, mediador y t\u00e9rmino de los actos de abandono al Padre producidos por los mortales en el curso de la historia humana, Jes\u00fas las re\u00fane y las recapitula en su propio abandono pascual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed la conclusi\u00f3n l\u00f3gica y apremiante:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNo dejemos pasar nada, sea bueno, sea malo, en nosotros o en otro para que esto sea ocasi\u00f3n de elevar nuestro coraz\u00f3n hacia Jes\u00fas, y emplear lo que ocurre para su gloria, como \u00c9l mismo hace cooperar todas las cosas para nuestro bien y emplea todo en beneficio nuestro\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas es necesario subrayar cu\u00e1nto esta actitud mental ser\u00e1 fuente de equilibrio, armon\u00eda, alegr\u00eda y belleza. Henos aqu\u00ed en las ant\u00edpodas del pesimismo jansenista como de toda estrechez de esp\u00edritu. La historia universal es vista como integrada en los l\u00edmites de mi historia personal. Mi actuar alcanza y re\u00fane en Cristo, Alfa y Omega, las extremidades del tiempo y del espacio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Delante de estas perspectivas tan grandiosas y tan positivas, el lector se pregunta espont\u00e1neamente: \u00bfy en qu\u00e9 se convierte el pecado, cu\u00e1les pueden ser adem\u00e1s las consecuencias de mi pecado personal?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo comportarme en los periodos de desolaci\u00f3n, en medio \u201cdel hast\u00edo de las cosas de Dios\u201d?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed tambi\u00e9n, y probablemente bajo la influencia de San Francisco de Sales, Juan Eudes es un maestro de humildad, de serenidad y de abandono:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHum\u00edllense a la vista de todas sus faltas e infidelidades en general. Adoren la divina justicia, ofreci\u00e9ndose a Dios para cargar todas las penas que le plazca enviar en homenaje de su justicia y est\u00edmense a\u00fan muy indignos de que esta justicia se tome el trabajo se ejercerse sobre ustedes. Porque debemos reconocer que el menor de nuestros pecados merece que seamos enteramente abandonados de Dios (&#8230;) Debemos recordar que somos muy indignos de toda gracia y consolaci\u00f3n\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez que realizado este acto \u00edntimo de humildad, el padre Eudes nos ayuda a pasar a la confianza y al abandono:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNo se desanimen por las faltas y maldades que cometan en este estado de sequedad y desolaci\u00f3n espiritual; pero rueguen a Nuestro Se\u00f1or que las repare por su gran misericordia, tengan confianza en su bondad que lo har\u00e1; y sobre todo conserven siempre en ustedes un gran prop\u00f3sito y una poderosa resoluci\u00f3n &#8211; sin importar lo que les ocurra &#8211; de servirlo y amarlo perfectamente y de serle fiel hasta el \u00faltimo suspiro de sus vidas, confiando siempre que les conceder\u00e1 esta gracia por su gran benignidad, no obstante todas sus infidelidades\u201d.[17]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oraci\u00f3n, resoluci\u00f3n, confianza acrecentadas: esto es lo que San Juan Eudes &#8211; m\u00e1s de dos siglos antes que su compatriota lejoviana, Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas &#8211; preconiza delante de las peque\u00f1as faltas de la vida cotidiana. Las transforma as\u00ed en pre\u00e1mbulos de experiencias del misterio de la Resurrecci\u00f3n de Cristo. Recomienda, inclusive, dentro de este contexto de alegrarse de que \u201cJes\u00fas es siempre Jes\u00fas\u201d, es decir siempre Dios, siempre grande y admirable, siempre en el mismo estado de gloria, sin que nada sea capaz de disminuir su dicha y su felicidad (&#8230;) \u00a1Oh Jes\u00fas, me basta saber que eres siempre Jes\u00fas! \u00a1Oh Jes\u00fas, se siempre Jes\u00fas y estar\u00e9 siempre feliz sin importar lo que me ocurra!\u201d[18]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concluyamos. Encontramos en San Juan Eudes numerosos elementos de una espiritualidad de abandono, sintetizados bajo una luz cristoc\u00e9ntrica y paulina. Nos presente m\u00e9todos de oraci\u00f3n que nos ayudan a apropiarnos los actos meritorios de abandono practicados por Cristo, Mar\u00eda y los Santos. Nos ayuda a comprender c\u00f3mo Cristo, nuestra cabeza, termina en nosotros y a trav\u00e9s de nosotros, quiere terminar de abandonarse, en nosotros y a trav\u00e9s de nosotros, al Padre en el Esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s de dos siglos despu\u00e9s, Santa Teresa de Lisieux conmovi\u00f3 al mundo al decir: \u201cQuisiera anunciar, al mismo tiempo, el Evangelio en las cinco partes del mundo y hasta en las islas m\u00e1s apartadas (&#8230;) Quisiera haber sido misionera desde la creaci\u00f3n del mundo y serlo hasta la consumaci\u00f3n de los siglos (&#8230;) Te plugo, Se\u00f1or, satisfacer mis peque\u00f1os deseos infantiles y quieres hoy d\u00eda colmar otros deseos m\u00e1s grandes que el universo.\u201d[19] Para ella, el acto de abandono inclu\u00eda todos estos deseos, peque\u00f1os y grandes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teresa experimentaba as\u00ed una caracter\u00edstica esencial del alma inmortal de la persona humana: aspirar a dominar el espacio y el tiempo para reunirlos en el acto de amor del \u00danico que es su origen y su Fin \u00faltimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente, Juan Eudes fue m\u00e1s lejos que ella; comprendi\u00f3, a la luz de San Pablo, que en y por Cristo, todos los deseos amantes y meritorios de todos los santos, desde la creaci\u00f3n hasta la consumaci\u00f3n del universo, le pertenecen y que pod\u00eda aceptar el don que Dios le hac\u00eda d\u00e1ndole a su Hijo \u00fanico y su Esp\u00edritu. Apropi\u00e1ndose del amor de todos los santos, Juan Eudes hac\u00eda mucho m\u00e1s que querer evangelizar a todos los hombres de todos los tiempos y de todos los lugares: los evangelizaba en realidad, en una ideal realidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger para la Enciclopedia Cat\u00f3lica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de <b>\u201cL\u2019Abandon a Dieu\u201d<\/b> . T\u00e9qui, editores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h1>Notas<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.  Sigla: VRJ. Utilizamos la edici\u00f3n publicada en 1905, en Vannes, en la cual La Vie et le royaume de J\u00e9sus constituye el t. I. Las obras completas, en esta edici\u00f3n, constan de doce\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  San Juan Eudes perteneci\u00f3 al Oratorio del cardenal de B\u00e9rulle durante 19 a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.  VRJ, II 29-30, p. 233.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.  S. Tom\u00e1s de Aquino, De Spe Theologica. I.1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.  VRJ, II, 29-30, 244.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6.  Ibid., 245.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7.  VRJ, IV, 10, p. 406.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8.  Se sabe (ver su Obras completas) que la santa carmelita de Lisieux, firmaba sus cartas indistintamente \u201cTeresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas de la santa Faz\u201d o \u201cTeresa del N. J. y de la S. F.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9.  VRJ, III.7, pp. 324-325.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10. P\u00edo XII, Haurietis Aquas in Gaudio,  DS \u00a7 3924.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, \u00a7 471-474.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12. VRJ, V.5, pp. 423 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13. VRJ, VII.2.8, pp.500 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14. VRJ, V. 11, 439-440.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15. VRJ, VI.20, pp. 454-456.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16.  No se trata, evidentemente, de los pecados que Jes\u00fas ven\u00eda a expiar; la continuaci\u00f3n del texto lo confirma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17. VRJ, II.40.3, pp. 282-283. Para nuestro santo (VRJ III.23.4 y 5, p. 363), \u201cnos hemos vuelto indignos de recibir muchas gracias que Dios ten\u00eda designado darnos (&#8230;) El desea, por medio de las Indulgencias, borrar esta indignidad (&#8230;) ponernos es estado de recibir las mismas gracias\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18. VRJ, II.43.1, 1: p. 282.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19. Santa Teresa de Lisieux, Manuscrito autobiogr\u00e1fico B, \u0152uvres comp\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 San Juan Eudes, modelo de abandono cristoc\u00e9ntrico 2 Humilde confianza en Cristo mediador 3 San Juan Eudes delante del misterio de Jes\u00fas Ni\u00f1o 4 El bautizado se abandona a y se apropia de la acci\u00f3n del misterio pascual en \u00e9l. 5 Notas San Juan Eudes, modelo de abandono cristoc\u00e9ntrico Misionero en el Oeste &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-san-juan-eudes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abABANDONO EN SAN JUAN EUDES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22473","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22473","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22473"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22473\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22473"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22473"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22473"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}