{"id":22474,"date":"2016-02-05T15:24:49","date_gmt":"2016-02-05T20:24:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-las-dos-alianzas\/"},"modified":"2016-02-05T15:24:49","modified_gmt":"2016-02-05T20:24:49","slug":"abandono-en-las-dos-alianzas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-las-dos-alianzas\/","title":{"rendered":"ABANDONO EN LAS DOS ALIANZAS"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Preparaci\u00f3n de una espiritualidad de abandono en las dos Alianzas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Las expresiones de abandono en la Primera Alianza<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Jes\u00fas urge y concede, por su esp\u00edritu un abandono filial y adulto para con su Padre [17]<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Notas<\/li>\n<\/ul>\n<h1>Preparaci\u00f3n de una espiritualidad de abandono en las dos Alianzas<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay espiritualidades de abandono no cristianas.  Inclusive, estando envueltas en un halo pante\u00edsta, traen consigo una orientaci\u00f3n hacia el culto de un Dios personal y de una entrega de s\u00ed entre las manos de su Sabidur\u00eda.  En este sentido, se podr\u00eda decir:  la gran mayor\u00eda de los hombres y mujeres de todos los tiempos, en la medida en que han conocido y reconocido un Ser supremo preocupado por sus destinos, se han abandonado a \u00c9l.  El abandono al Se\u00f1or; no es privilegio de los cristianos.Pero han sido las grandes religiones monote\u00edstas las que han facilitado este abandono, anunciando la buena nueva del Dios creador:  particularmente Israel, por sus salmistas y sus sabios, sostienen a sus fieles en su voluntad de abandono al Dios auxiliador, misericordioso y fiel; y Jes\u00fas, Hijo de Dios e hijo de Israel, urge la confianza filial en este Dios -Padre. Aunque no se encuentra ni en el Antiguo ni el Nuevo Testamento el conjunto org\u00e1nicamente unificado de una espiritualidad de abandono tal como emerge en la Iglesia en el curso de los tiempos modernos, se descubre sin embargo todos sus elementos de manera dispersa: confianza en el sost\u00e9n divino, en la misericordia de un Padre siempre listo a perdonar, preocupado de la conformidad, renovada sin cesar hacia la voluntad amante de este Padre, abdicaci\u00f3n de la voluntad propia, entrega de s\u00ed en las manos de este Padre, \u00edntimamente presente para sugerir en la  indiferencia del pasado y del porvenir su propia  presencia. La elaboraci\u00f3n progresiva de una s\u00edntesis de todos estos elementos, nos har\u00e1 descubrir el estudio de una riqu\u00edsima historia doctrinal.  Por otro lado, nos permitir\u00e1 percibir mejor la belleza resultante en Francisco de Sales y Teresa de Lisieux, cuyas ra\u00edces vetero y neotestamentarias, objetos de este cap\u00edtulo, escrutaremos intensamente.\n<\/p>\n<h1>Las expresiones de abandono en la Primera Alianza<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de Gunkel, los exegetas subrayan el g\u00e9nero literario particular y secundario de los Salmos de confianza.[1] Sin embargo, todos no comparten la tesis de la existencia de un g\u00e9nero particular, \u201cespecialmente porque la expresi\u00f3n de la confianza raramente falta en los salmos de suplicaci\u00f3n individual.\u201d[2]  Tambi\u00e9n pudo escribir: \u201cSe encuentra por todas partes en los Salmos una actitud de confianza en un Dios poderoso y fiel que va a intervenir para salvar a su servidor y a atender su oraci\u00f3n\u201d y los Salmos han suministrado una expresi\u00f3n literaria de esta actitud que pas\u00f3 al lenguaje cristiano.[3] El Antiguo Testamento opone esta confianza a la actitud de los insensatos e imp\u00edos que depositan su confianza en ellos mismos, inclusive en su maldad, en los hombres, en las criaturas, en los falsos dioses: todo esto es pecado. El israelita piadoso ve con horror esta actitud.[4]  \u00bfLos salmistas distinguen lo que se espera de Dios (objeto material de la confianza) y el motivo (porqu\u00e9)? &#160;:  Se debe tener confianza en Yahveh porque es poderoso y salvar\u00e1 a sus fieles de sus enemigos; concede la salvaci\u00f3n, la tierra en segura posesi\u00f3n y su favor (Sal 22,5; 62,9; 37,3; 143,8).  Se repite siempre el mismo motivo; conf\u00eden en Yahveh porque es poderoso y fuerte, ayuda, salva, pone a salvo aqu\u00ed abajo en la tierra.[5]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo &#8211; y esto justifica poner aparte un g\u00e9nero particular de salmos de confianza &#8211; existe una situaci\u00f3n psicol\u00f3gica en la que \u201cel orante no pide a Dios ning\u00fan bien particular, sino expresa, simplemente, su confianza en Dios solo, fuente de quietud y de gozo\u201d[6].Dicho sea de paso:  esta confianza era com\u00fan en Oriente.  Se constata la existencia \u201cde un tal estado de \u00e1nimo en el orante de la antig\u00fcedad en Mesopotamia, en Siria-Palestina (en los nombres propios del tipo \u201cDios es mi auxilio\u201d) y especialmente en Egipto, gracias a las oraciones jaculatorias grabadas sobre los escarabajos, de los cuales la mayor parte datan entre 950 y 660 antes de nuestra era.  Seg\u00fan el egipt\u00f3logo E. Drioton, esas sentencias de los escarabajos proclaman a porf\u00eda, mediante f\u00f3rmulas diversas, la confianza en la protecci\u00f3n de Dios o de cualquier dios.[7] Seg\u00fan Drioton, \u201cesas inscripciones testimonian, principalmente, una tierna devoci\u00f3n basada en una confianza total en la divinidad (&#8230;) La posici\u00f3n fluctuante del pensamiento egipcio entre las dos doctrinas irreconciliables del monote\u00edsmo y del polite\u00edsmo se revela en su contenido.  Las mismas m\u00e1ximas se aplican indistintamente sea a Dios (a secas) o a tal o cual divinidad (&#8230;) Los Egipcios, al menos los portadores de sellos, no dudaban en reconocer al Dios \u00fanico de sus libros sapienciales en todas las otras divinidades de sus cultos ancestrales\u201d.[8]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Drioton cita algunas m\u00e1ximas, poniendo de relieve la divinidad suprema que reg\u00eda el destino de los hombres:  \u201cTodos los acontecimientos est\u00e1n en la mano de Dios.  Todos los buenos destinos est\u00e1n en la mano de Dios.  Dios es la protecci\u00f3n de mi vida\u201d.[9]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos encontramos en presencia de una doctrina sorprendentemente parecida a aqu\u00e9lla de los salmos.  Hay, sin embargo, varias diferencias importantes:  los salmos excluyen todo polite\u00edsmo porque exaltan al Dios creador, fuente suprema de confianza, y nos muestran la misericordia de un Dios \u201clento a la c\u00f3lera y rico en bondad, que no nos trata seg\u00fan nuestros pecados y que no nos castiga seg\u00fan nuestras iniquidades\u201d (Sal. 103, 8 ss) &#8211; mientras que \u201cla religi\u00f3n egipcia no parece haberse elevado hasta la noci\u00f3n de un Dios que extiende su amor hasta los pecadores\u201d.[10]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, es sorprendente percibir la convergencia entre las sentencias de los escarabajos que hablan de amor a Dios [de lejos, m\u00e1s numerosas que las otras m\u00e1ximas y que el libro del Deuteronomio, que manda amar a Dios (6,5)].  Leemos ya sobre estos prendedores:  \u201cDios ama a aquel que le ama\u201d.  Israel comulga con Egipto en el amor a un Dios amante, gobernador del destino de los hombres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay ah\u00ed una comuni\u00f3n parcial en el abandono a la Providencia de un Dios amante.  Actitud a la vez religiosa y racional, accesible a toda raz\u00f3n humana suficientemente formada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veamos algunos ejemplos que muestran c\u00f3mo los Salmos preparan a sus lectores y cantores a confiar de una manera continua y universal en la Sabidur\u00eda amante del Creador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leemos en el Salmo 55,23 este consejo: \u201cEcha sobre Yahveh el cuidado de ti y \u00c9l te sostendr\u00e1\u201d.  Es decir (en ese contexto) te proteger\u00e1 frente a los ataques de tus enemigos, no te dejar\u00e1 caer.  San Roberto Belarmino comenta acertadamente este consejo: \u201cEl profeta exhorta a poner toda su confianza en el Se\u00f1or (&#8230;) Echa, alma m\u00eda, tu cuidado en el Se\u00f1or, es decir, abandona a la providencia el cuidado de todo lo que es necesario para el sost\u00e9n y la protecci\u00f3n de la vida; \u00c9l te nutrir\u00e1, te proveer\u00e1 de todo lo necesario, bendiciendo el trabajo de tus manos y haciendo prosperar todas tus operaciones; si permite moment\u00e1neamente las fluctuaciones del justo para probar su paciencia a trav\u00e9s de la carencia de las cosas necesarias para la vida o la persecuciones de los imp\u00edos, sin embargo este permiso no durar\u00e1 mucho tiempo porque Dios no permitir\u00e1 que el justo sea indefinidamente atormentado: la tribulaci\u00f3n eterna est\u00e1 reservada s\u00f3lo a los imp\u00edos\u201d[11]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro salmo alienta al orante a refugiarse en Dios en lugar de poner su confianza en la violencia o en las riquezas:  \u201cS\u00f3lo en Dios se aquieta mi alma; \u00c9l solo me socorre.  El solo es mi roca y mi salvaci\u00f3n, mi refugio; no vacilar\u00e9 nunca (&#8230;) \u00a1Oh pueblo!, conf\u00eda siempre en \u00c9l.  Derramad ante \u00c9l vuestros corazones, que Dios es nuestro asilo\u201d.  Dios es a la vez mi fin y el auxilio mediante el cual subir\u00e9 hasta \u00c9l.[12]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, leemos adem\u00e1s en el salmo alfab\u00e9tico 25 (vv.1 y 2), \u201cA ti alzo mi alma, Yahveh, mi Dios.  En ti conf\u00edo, no sea confundido, no se gocen de m\u00ed mis enemigos\u201d.  San Agust\u00edn entiende as\u00ed este grito:  \u201cA ti, mi Dios, alzo mi alma por un anhelo espiritual (&#8230;) en ti conf\u00edo, que no sea confundido (&#8230;) porque tuve confianza en m\u00ed mismo, termin\u00e9 en esta debilidad de la carne; abandonando a Dios, quise ser como Dios; temiendo recibir la muerte de cualquier bichito, ridiculizado me sonroj\u00e9 de mi orgullo; ya entonces tengo confianza en ti, que no sea m\u00e1s confundido\u201d.[13]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Agust\u00edn el tel\u00f3n de fondo de la confianza en Dios no es m\u00e1s, como en el salmista, el temor frente a enemigos visibles, sino la desconfianza con relaci\u00f3n a los demonios y a s\u00ed mismo, el temor a su propia flaqueza.  Punto de vista, tal vez m\u00e1s acentuado en San Roberto Belarmino: \u201cA ti alzo mi alma: es decir, no encontrando reposo en ninguna criatura, sino espinas y tribulaciones por doquier, disgustado por mi vida anterior, alzo a ti mi alma separada de su atadura con la tierra, y comienzo a unirme a ti por un pensamiento asiduo y por el amor que t\u00fa me inspiras y espero tu ayuda contra las tentaciones porque tengo confianza en ti y no me sonrojar\u00e9 m\u00e1s, es decir no quedar\u00e9 confundido por haber recurrido a ti.\u201d[14]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El comentario del Doctor jesuita subraya un aspecto del salmo, presente en los vers\u00edculos 7 y 16 a 18:  a pesar de sus faltas, el salmista tiene confianza en recibir en el futuro el perd\u00f3n divino, porque le recuerda a Dios, en una ardiente oraci\u00f3n, sus perfecciones (misericordia, benevolencia, bondad, fidelidad).  Aqu\u00ed, el abandono confiado se enra\u00edza en el recuerdo &#8212;convertido en oraci\u00f3n&#8212; del esplendor de los atributos divinos.  Ejemplo de una t\u00e9cnica de oraci\u00f3n frecuente, habitual en los salmos:  la obsecraci\u00f3n[15] que une el pedido suplicante de un favor a la exaltaci\u00f3n contemplativa del Ser divino.  As\u00ed el bien terrestre perseguido es visto en el horizonte del bien absoluto, lo que favorece adem\u00e1s la confianza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ejemplos evocados &#8212;que podr\u00edan ser multiplicados con facilidad&#8212; ayudan a comprender c\u00f3mo la fe-confianza de los salmistas penetra a todos aquellos que repiten sus cantos con una convicci\u00f3n profunda concerniente a la solidez del proyecto personal de Dios respecto de ellos &#8211; pensemos en los salmos 22, 25, 41, 69 &#8211; y como consecuencia, de su solidez en Dios (Sal 26,1; 62,7; 68,36).  Si como lo hemos dicho, la fe-confianza est\u00e1 presente en todo el salterio, est\u00e1 particularmente expresada por los salmos 37,3&#160;; 25,2&#160;; 28,7&#160;; 55,24&#160;; 62,8&#160;; 71; 16,1; 3,6&#160;; 4,9&#160;; 34,9.[16]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente que la lectura peri\u00f3dica y repetida &#8211; en los medios clericales, religiosos y mon\u00e1sticos &#8211; del salterio, no pod\u00eda sino favorecer la elaboraci\u00f3n progresiva de una espiritualidad de abandono al punto que uno se podr\u00eda preguntar si hubiese salido a la luz sin los salmos.  Desde este punto de vista ser\u00eda deseable ver uno o varios autores estudiando sistem\u00e1ticamente la presencia en los salmos de cada uno de los elementos que integran el abandono a Dios providente y misericordioso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el salterio constituye de manera evidente la preparaci\u00f3n, por excelencia, en la Primera Alianza, de una espiritualidad de abandono, no hay que descuidar otros elementos que se le suman en el mismo sentido.  Entre ellos, emerge principalmente el libro de los Proverbios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En \u00e9l leemos:  \u201cConf\u00eda tus obras a Yahveh y tus proyectos se realizar\u00e1n (&#8230;) Muchos proyectos hay en la mente del hombre, pero es el consejo de Yahveh el que permanece (&#8230;) De Yahveh son los pasos del hombre \u00bfQu\u00e9 puede saber el hombre de sus propios destinos?\u201d  (Pr. 16,3; 19; 21; 20,24).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas sentencias contrastantes y complementarias del autor inspirado, significan que los proyectos trascendentes del Dios creador se realizan suscitando en el coraz\u00f3n del hombre el renunciamiento a algunos de sus proyectos, por medio de un discernimiento inseparable de eso que llamamos hoy d\u00eda abandono.  Siempre hay un aspecto incomprensible en los designios eternos e inmutables de la Providencia divina sobre el destino de una persona humana, especialmente en su encuentro con los otros destinos humanos, pero como este designio incomprensible es totalmente amante, la persona humana al abrazarlo con amor adorador, percibe que no es ininteligible.  Porque nada es m\u00e1s inteligible que el amor, inclusive aun cuando no se pueda abarcar su inteligibilidad.  Es al amor, a la vez incomprensible y supremamente inteligible, del Creador por el g\u00e9nero humano que los salmistas nos alientan a abandonarnos:  \u201cAnula Yahveh los designios\u201d a menudo orgullosos y odiosos \u201cde los pueblos\u201d, pero \u201cel consejo (designio de amor y misericordia) de Yahveh permanece por la eternidad\u201d y podemos entonces \u201cponer nuestra confianza en su santo Nombre\u201d (Sal 33, 10.  11. 21).\n<\/p>\n<h1>Jes\u00fas urge y concede, por su esp\u00edritu un abandono filial y adulto para con su Padre [17]<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas, en su \u201cEvangelio cuadriforme\u201d es, por excelencia el Maestro del abandono confiado al Padre.  Revel\u00e1ndonos al Padre, nos manifiesta su propio abandono confiado al Padre, con el cu\u00e1l no es sino uno y a cuya voluntad est\u00e1 totalmente sometido en tanto que hombre; nos presenta a trav\u00e9s de las ense\u00f1anzas de Pablo, un complemento a su doctrina, en el don del Esp\u00edritu:  la confianza filial de sus disc\u00edpulos deber\u00e1 ser, como la suya, una confianza de adulto.  En la Antigua y Primera Alianza, dos corrientes estaban presentes, una muy raramente, y otra a menudo, pero sin llegar nunca a confundirse:  Dios es Padre y los \u201cpobres y humildes\u201d, los anawim, son sus hijos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas, como hab\u00eda identificado en s\u00ed mismo al Servidor sufriente de Isa\u00edas 53 y al glorioso Hijo del Hombre dani\u00e9lico, revela tambi\u00e9n que Dios, su Padre, quiere ser invocado como tal y acorde a su salvaci\u00f3n, no a los Fariseos orgullosos, sino a los pobres, gozosamente conscientes de su impotencia radical respecto de los alcances del Reino, a la vez que absolutamente confiados en su amor (Mc 11, 24; Mt 7, 7-8; Lc 11, 9-13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es desde el inicio de su ense\u00f1anza que Jes\u00fas unifica las dos corrientes presentes en el Antiguo Testamento, paternidad divina y pobreza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos detendremos en un primer texto:  \u201cYo te alabo Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y discretos y las revelaste a los peque\u00f1uelos (n\u00e8piois)\u201d (Mt 11, 25-26).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Etimol\u00f3gicamente, el t\u00e9rmino n\u00e9pioi designa a los ni\u00f1os que todav\u00eda no hablan, que nada saben.  Tienen que recibirlo todo; son llamado y disponibilidad.  Metaf\u00f3ricamente, el t\u00e9rmino designa a aquellos que frente a la Revelaci\u00f3n, tienen una actitud de ni\u00f1os; abiertos y d\u00f3ciles, que son, por otro lado, m\u00e1s receptivos porque su confianza es m\u00e1s profunda en el amor paternal de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas los opone a los sabios y a los h\u00e1biles que se imaginan poseer la sabidur\u00eda y en nombre de la sabidur\u00eda rechazan la Sabidur\u00eda; pretendi\u00e9ndose justos, rechazan la salvaci\u00f3n.  Ciertos escribas y fariseos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al contrario, el hombre debe comportarse como un peque\u00f1o que no sabe hablar cuando se trata de aprender la verdad divina; su actitud general debe ser la de un ni\u00f1o; eso es lo que manifiestan los sin\u00f3pticos en otro texto:  \u201cDejad a los ni\u00f1os y no les estorb\u00e9is de acercarse a m\u00ed, porque de los tales es el reino de los cielos.  En verdad os digo, quienquiera que no reciba el Reino de Dios como un ni\u00f1o no entrar\u00e1 en \u00e9l\u201d (Mt 19, 13-15).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La clave de la frase es su verbo:  \u201cdekesthai\u201d significa recibir en presente, acoger un mensaje o una persona (II Co, 6, 1; Mt 10, 14).  El Reino es una gracia, un don:  debemos recibir el Reino, la persona de Jes\u00fas con la misma confianza y subordinaci\u00f3n con la que el ni\u00f1o recibe de sus padres lo que es necesario para la vida.  Es un ofrecimiento del Padre:  \u201cNo temas reba\u00f1ito m\u00edo, porque vuestro Padre se ha complacido en daros el Reino\u201d (Lc 12, 32).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed, seg\u00fan la feliz f\u00f3rmula de M. F. Berrouard, \u201clos pobres del Antiguo Testamento devienen los ni\u00f1os del Nuevo\u201d.[18]  Pero la imagen del ni\u00f1o expresa una dependencia m\u00e1s absoluta y m\u00e1s esencial que aquella del pobre.  Lo primero que Jes\u00fas recomienda, no es la obediencia o la simplicidad de los ni\u00f1os, sino su humildad y su receptividad plena de confianza.  El ni\u00f1o peque\u00f1o es el pobre por excelencia, el ser desprovisto e incapaz que no sabr\u00eda estar sin el auxilio de sus padres.  Los disc\u00edpulos deben tener, igualmente, consciencia de su indigencia y aceptar con gozo y gratitud toda del Padre de Jes\u00fas, consintiendo dejarse salvar por \u00c9l.  Es lo que en el lenguaje de la espiritualidad moderna, en la Iglesia, se llama abandono filial al Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed Jes\u00fas (Mt 19, 13-15; cf. 18, 3-4), va m\u00e1s lejos inclusive que en el himno de exultaci\u00f3n (Mt 11, 25-26).  Para entrar en el Reino hace falta cambiar, convertirse, llegar a ser como un ni\u00f1o peque\u00f1o.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue en su vida m\u00e1s que por sus palabras que Jes\u00fas unific\u00f3 humildad y filiaci\u00f3n (natural y adoptiva).  Se presenta como el Hijo \u00fanico e igual al Padre y tambi\u00e9n, simult\u00e1neamente, como el mayor Pobre:  \u201cSean mis disc\u00edpulos porque soy pobre y humilde de coraz\u00f3n\u201d (Mt, 11, 29).[19]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas, el Maestro, no carece de Maestro:  \u201cel Padre mismo que me ha enviado es quien me mand\u00f3 lo que he de decir y hablar\u201d (Jn 12, 49-50 etc.).  Nadie ha vivido la infancia espiritual o el abandono total como el verbo encarnado, nadie ha recibido tanto de la benevolencia del Padre, nadie ha proclamado tan amorosamente su plena dependencia.  No solamente a trav\u00e9s de la realidad tan altamente simb\u00f3lica de su propia infancia seg\u00fan la carne y seg\u00fan el Esp\u00edritu, no solamente en el momento de su Agon\u00eda y sobre la Cruz (\u201cPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu\u201d), sino tambi\u00e9n durante toda su vida p\u00fablica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegando al punto culminante de esta vida p\u00fablica, durante el cumplimiento de su misterio pascual, Jes\u00fas prometi\u00f3 a sus disc\u00edpulos el Esp\u00edritu de Verdad que los guiar\u00e1 hacia la verdad completa (Jn 16, 12-15),&#160;: en lo que concierne a su doctrina de la infancia espiritual y sobre el abandono, San Pablo fue el instrumento del Esp\u00edritu culminando la ense\u00f1anza del Hijo \u00fanico en este campo, especialmente de manera negativa: Pablo, ha remarcado fuertemente que el abandono no debe convertirse en infantilismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Pablo habla de la infancia y de los ni\u00f1os, se sit\u00faa en la perspectiva del Antiguo Testamento; se trata de un estado de inacabamiento.  De una etapa intermedia y necesaria que hay que atravesar.  El adulto rechaza con desd\u00e9n las formas de hablar y de juzgar que ten\u00eda cuando era ni\u00f1o (I Co 13, 11).  La infancia se opone a la madurez como la parte al  todo, lo inacabado al t\u00e9rmino, lo pasajero a lo que permanece; los conocimientos fragmentarios aportados por los carismas &#8211; conocimientos de ni\u00f1o &#8211; desaparecer\u00e1n, in\u00fatiles e insignificantes, delante de la perfecci\u00f3n de la visi\u00f3n cara a cara (Gal. 4,3-4&#160;; 1 Cor. 13,8-13).  La infancia es un tiempo de esclavitud que prepara la libertad del adulto en el tiempo fijado por su padre (Gal. 4, 1-2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen, para Pablo no se trata &#8211; como en los Evangelios &#8211; de volverse ni\u00f1o, sino de escapar de la infancia y de salir de este estado primitivo, convirti\u00e9ndose en un \u201chombre perfecto en Cristo\u201d (Col. 1,28).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los ojos de Pablo, son \u201cni\u00f1os\u201d los cristianos imperfectos.  N\u00e8pioi, ni\u00f1os peque\u00f1os; como tales son los cristianos que no han llegado a la plena posesi\u00f3n de la fe, al firme conocimiento de Cristo, Hijo de Dios:  fluctuantes, \u201cse dejan llevar de todo viento de doctrina\u201d a merced de los seductores (Ef. 4,14).  As\u00ed, los corintios se dejan fascinar por las apariencias y sobrestiman las manifestaciones carism\u00e1ticas (1 Cor. 13, 8-13).  Es necesario invitarlos a no ser ni\u00f1os en el juicio, sino en la malicia (1 Cor. 14,20).  Permanecen novatos, infantiles, \u201cn\u00e9pioi en Cristo\u201d, carnales, no espirituales, no dej\u00e1ndose conducir por el Esp\u00edritu Santo a pesar de que habita en ellos desde su bautismo.[20]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, para el Ap\u00f3stol Pablo, los cristianos imperfectos son ni\u00f1os, principiantes, sujetos a ni\u00f1er\u00edas; carecen de firmeza doctrinal.[21]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, a pesar de la diferencia de los puntos de vista, Pablo no contradice la ense\u00f1anza de Cristo.  Sus consejos se complementan.  El Ap\u00f3stol reprocha a los cristianos imperfectos el no ser lo bastante ni\u00f1os en el sentido que Jes\u00fas dio a esta palabra, es decir, de no ser suficientemente receptivos para acoger y recibir la plenitud de la doctrina ni ser suficientemente dependientes del Esp\u00edritu que gu\u00eda a los Hijos de Dios.  El cristiano adulto no puede, entonces, ser espiritualmente tal sino haci\u00e9ndose m\u00e1s ni\u00f1o, despoj\u00e1ndose de los infantilismos que le estorban.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que nos permite decir que Jes\u00fas, verbo iluminador, continu\u00f3 y complet\u00f3, a trav\u00e9s del don del Esp\u00edritu concedido a Pablo, su llamado positivo a la infancia espiritual y a su abandono activo respecto del Padre, distingui\u00e9ndolos de un infantilismo negativo que es necesario rechazar.  Jes\u00fas contin\u00faa hablando a trav\u00e9s de Pablo.  Nos ense\u00f1a c\u00f3mo no entender sus palabras.  Precioso complemento, siempre actual.  Para Pablo como para Jes\u00fas, el ni\u00f1o es un ser inacabado; Pablo se detiene en los par\u00e1metros negativos del ni\u00f1o, en tanto que Jes\u00fas libera su disponibilidad, que constituye el aspecto positivo de su inacabamiento.  Jes\u00fas, por cierto, no ignora los defectos del ni\u00f1o, a menudo pic\u00f3n y caprichoso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paralelamente, ni Jes\u00fas ni Pablo han querido favorecer un abandono (a la Providencia) marcado por la pereza y por la inactividad:  si Jes\u00fas no quiere que uno se preocupe sobre la comida, la bebida y sobre el vestido, urge tambi\u00e9n en la par\u00e1bola de los talentos, la explotaci\u00f3n de los dones recibidos (Mt 6, 25-33; 25, 17-30).  Pablo exalta el deber de trabajar (II Ti 3, 6-12).  El cristiano debe cumplir la voluntad divina consider\u00e1ndose siempre como un instrumento de esta voluntad; debe contemplarla cumpli\u00e9ndola.  Trabaja no s\u00f3lo para producir y comer su pan, sino adem\u00e1s &#8211; bajo el soplo del esp\u00edritu &#8211; para adquirir las virtudes al servicio del Amor divino (cf. I Ti 5, 14-18; I Ti 4, 12 y 6, 11).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Jes\u00fas, el abandono al Padre en lo que concierne a las realidades temporales de la comida y del vestido, es decir de la supervivencia corporal, facilitar\u00e1, de una parte, la entrega del alma al mismo Padre de la salvaci\u00f3n eterna (si se conf\u00eda al Padre el cuerpo, como no se le confiar\u00e1 el alma) y de otra parte, este abandono ser\u00e1 rec\u00edprocamente facilitado por el abandono del esp\u00edritu a la voluntad salv\u00edfica del Creador.  El horizonte de la eternidad inclina al disc\u00edpulo de Jes\u00fas a confiarle inseparablemente su doble porvenir corporal y espiritual.  El ser humano es una unidad que se encomienda en su totalidad al Padre y al Hijo (Jn. 6,38-40).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo esta perspectiva, el Nuevo Testamento recoge y prolonga la manera en que se presentaba al final del Antiguo Testamento la inmortalidad del alma con su corolario:  la resurrecci\u00f3n de la carne.  El ser humano no est\u00e1 invitado solamente a confiar a Dios su destino corporal, sino adem\u00e1s a encomendar con \u00e9l al Padre su destino espiritual y eterno.  El objeto del abandono es, de esta manera, singularmente profundizado.  No se trata solamente de abandonar al Padre un cuerpo destinado en relativo breve plazo a la muerte, sino adem\u00e1s y sobre todo la suerte \u00faltima de un alma inmortal.  Siguiendo a la inmensa mayor\u00eda de los exegetas, es solamente en los \u00faltimos siglos de la Antigua Alianza que la Revelaci\u00f3n de la inmortalidad del alma y de la resurrecci\u00f3n final del cuerpo devino expl\u00edcita:  con esta explicaci\u00f3n, la necesidad y el objeto del abandono hace un salto prodigioso, pasando del tiempo a la eternidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si de Abrah\u00e1m, de Mois\u00e9s y de David a Jes\u00fas y a Pablo, el objeto del abandono se magnific\u00f3 de tal manera, la naturaleza del acto permanece en sustancia la misma:  en:  \u201cEn el coraz\u00f3n mismo del desamparo, el hombre se encomienda al poder de un otro.  Seg\u00fan el sentido de la ra\u00edz AMAN, se deja llevar por Dios como un ni\u00f1o por su nodriza.  Sean cuales fueren los avatares de la historia, los salmistas conservan la certeza que con Yahveh lo imposible se vuele posible\u201d (Sal. 130,5:  Yo espero en Yahveh, mi alma espera en sus promesas\u201d; Ps 27, 10:  Aunque me abandonaren mi padre y mi madre, Yahveh me acoger\u00e1\u201d).[22]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger para la Enciclopedia Cat\u00f3lica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de <b>\u201cL\u2019Abandon a Dieu\u201d<\/b> . T\u00e9qui, editores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h1>Notas<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.  Ver E: Lipinski, Psaumes, DBS, IX, 1 (1971) col. 68 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  Ibid. 68 in fine\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.  Grossouw, W., Esp\u00e9rance dans le N.T., RB 61 (1954) 518.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.  Van der Ploeg, Esp\u00e9rance dans le l\u00b4A.T., RB 61 (1954) 489\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6.  Lipinski, Psaumes (cf. n. 1 mencionado arriba), 68.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7.  Histoire des R\u00e9ligions (bajo la direcci\u00f3n de M. Brillant y R. Aigrain) t. III: Religion des Egyptiens, por E. Drioton, Paris, 1955, p. 93; ver tambi\u00e9n a prop\u00f3sito de la influencia egipcia sobre los Proverbios, Duesberg  y  Fransen, Les scribes inspi\u00e9s, Maredsous, 1966 2, pp. 339- 367.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8.  Drioton, citado n. 7, p. 93.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9.  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10.  Ibid., p. 94. Sin embargo, hay que reconocer que el Salmo 103 &#8211; citado aqu\u00ed &#8211; exalta la bondad de Dios \u201chacia aquellos que le temen\u201d (en cuatro vers\u00edculos: 11, 13, 17 y 18) y no habla expl\u00edcitamente de su Bondad hacia aquellos que no guardan sus mandamientos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11.  San Roberto Bellarmine, Opera Omnia, Napoli 1860, In psalmos Explanatio, Explicatio Ps LIV (Vulg.) 25, p. 234.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12.  Ibid., Explicatio Ps LXI (Vulg.) 5-7, p. 255.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13.  S. Agustin, Enarratio in Ps XXIV (Vulg.) 2, ML 36, 184.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14.  S: Robert Bellarmini In Explanatio (citado n. 11), Explic Ps XXIV (Vulg.), 1 p. 85.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15.  Siendo m\u00e1s precisos, la obsecraci\u00f3n es un pedido motivado de gracias, por ejemplo una s\u00faplica hecha a Dios invocando su bondad como raz\u00f3n para escucharnos. J. Nadal, disc\u00edpulo de San Ignacio de Loyola la menciona frecuentemente en sus escritos. Ciertos autores (Mowinckel, The Psalms in Israel\u00b4s worship, Oxford, 1962, t II, p. 181) la ven como una oraci\u00f3n interesada, \u00a1como una especie de adulaci\u00f3n! Nos parece, por el contrario, que esta Gebetserh\u00f6rungsmotiv, contenida en un texto de inspiraci\u00f3n divina, manifiesta la generosidad con la cual Dios mismo quiere llamar nuestra atenci\u00f3n sobre sus perfecciones, con miras a hacernos part\u00edcipes. Se podr\u00eda admitir, por otra parte, que el Esp\u00edritu de Cristo, al inspirar \u201cobsecraciones\u201da los salmistas ha querido inculcar la santidad objetiva de este modo de oraci\u00f3n enraizado en la fe, inclusive si sus motivaciones subjetivas, en el orante, no hayan sido siempre puras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16.  A. De Bovis, art. Foi, DSAM V (1964) 533 &#8211; 534.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17.  Nos inspiramos largamente, para la redacci\u00f3n de los parr\u00e1fos siguientes, en el destacable art\u00edculo de M.F. Berrouard, O.P., Enfance spirituelle dans le Nouveau Testament, DSAM IV. 1 (1960) 688-695.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18.  Ibid., 691\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19.  Ver la justificaci\u00f3n de esta traducci\u00f3n de Mt 11,29 en ese mismo art\u00edculo, 692.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20.  Ibid., 694-695\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21.  Ver M. F. Berrouard, C\u0153ur d\u2019 enfant, jugement d\u2019 homme, Vie Spirituelle, n. 366, 1951, pp. 242-244.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22.  J Trublet, art. Pasumes, DSAM XII, 2, (1986) 2551.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del fr\u00e1nc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger para la Enciclopedia Cat\u00f3lica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de L&#8217;Abandon \u00e0 Dieu, T\u00e9qui, editores.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Preparaci\u00f3n de una espiritualidad de abandono en las dos Alianzas 2 Las expresiones de abandono en la Primera Alianza 3 Jes\u00fas urge y concede, por su esp\u00edritu un abandono filial y adulto para con su Padre [17] 4 Notas Preparaci\u00f3n de una espiritualidad de abandono en las dos Alianzas Hay espiritualidades de abandono &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-las-dos-alianzas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abABANDONO EN LAS DOS ALIANZAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22474","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22474","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22474"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22474\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22474"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22474"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22474"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}