{"id":22476,"date":"2016-02-05T15:24:54","date_gmt":"2016-02-05T20:24:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-la-teologia-musulmana\/"},"modified":"2016-02-05T15:24:54","modified_gmt":"2016-02-05T20:24:54","slug":"abandono-en-la-teologia-musulmana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-la-teologia-musulmana\/","title":{"rendered":"ABANDONO EN LA TEOLOGIA MUSULMANA"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 el Abandono en la Teolog\u00eda musulmana<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Pre\u00e1mbulo: notas sobre ciertas diferencias al interior del Islam<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Los tres grados del abandono seg\u00fan Ghaz\u00e2l\u00ee y Abu cAl\u00ed al Daggag<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 \u00bfEs amante el abandono musulm\u00e1n al Dios \u00fanico?<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 \u00bfLibre abandono  al Dios misericordiosamente predestinador?<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 \u00bfHace falta hablar de fatalismo?<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Significaci\u00f3n del paralelismo multiforme entre abandono cristiano y abandono musulm\u00e1n<\/li>\n<\/ul>\n<h1>el Abandono en la Teolog\u00eda musulmana<\/h1>\n<p>  Muchos cristianos se sorprender\u00edan al tomar conciencia de que este tema del abandono a la Providencia tratado por numerosos autores espirituales que les son queridos, lo ha sido igualmente por te\u00f3logos musulmanes y jud\u00edos. Sus p\u00e1ginas, a menudo magn\u00edficas, presentan a la vista un doble inter\u00e9s&#160;: intr\u00ednseco, ayud\u00e1ndonos a percibir c\u00f3mo, sobre el panorama de sus convicciones confesionales y personales, conciben este abandono; extr\u00ednseco, estimulando nuestro deseo de decantar con m\u00e1s precisi\u00f3n el contenido de un abandono espec\u00edficamente cristiano; y a partir de esta doble consideraci\u00f3n, podr\u00edamos ver mejor aquello que nos diferencia y aquello que nos es com\u00fan, en el marco de un di\u00e1logo interreligioso sobre el abandono.<br \/>\n  Hist\u00f3ricamente, el sufismo[1] musulm\u00e1n est\u00e1 en el origen del sufismo jud\u00edo[2]; expondremos entonces en primer lugar la espiritualidad musulmana del abandono; pero tendremos que hacerlo a la luz de autores de hecho posteriores al te\u00f3logo jud\u00edo, Bahya Ibn Paquda, que fue el primero en abordar, en el seno del juda\u00edsmo, este tema; tema que reservamos para un cap\u00edtulo posterior. As\u00ed respetaremos mejor si no la secuencia \u201cmaterial\u201d de las ideas, al menos su trabaz\u00f3n formal. Despu\u00e9s de haber evocado el rol capital de Ghaz\u00e2l\u00ee (muerto en 1111), situaremos el abandono isl\u00e1mico en los dos contextos de la unicidad de Dios y de la libertad humana, lo que nos permitir\u00e1 entrever mejor su especificidad.<\/p>\n<h1>Pre\u00e1mbulo: notas sobre ciertas diferencias al interior del Islam<\/h1>\n<p>  El Islam sunita y cl\u00e1sico, siguiendo una orientaci\u00f3n impuesta desde hace mil a\u00f1os, practica un abandono de sumisi\u00f3n a la voluntad escrita de Dios (Cor\u00e1n). Es el abandono a ley divina, a los decretos y prescripciones del Se\u00f1or. A este Islam sunita se remite el actual islamismo fundamentalista. Algunos comparan al farise\u00edsmo, al interior del juda\u00edsmo, con este Islam sunita, ortodoxo. Para \u00e9l, Dios hace todo, inclusive aquello que nos parece ser el mal (f\u00edsico). Los musulmanes sunitas quieren, entonces, abandonarse a la voluntad inclusive obscura del Creador.<br \/>\n  Esta primera corriente considera a los m\u00edsticos musulmanes, los suf\u00edes, como m\u00e1s o menos heterodoxos. El Islam suf\u00ed quiere comulgar en una sumisi\u00f3n llevada hasta la extenuaci\u00f3n de s\u00ed con la voluntad de Dios que obra en nosotros. Los suf\u00edes preconizan un abandono pasivo: Dios deviene, para ellos, un agente \u00edntimo. Buscan la asimilaci\u00f3n con \u00c9l, que permanece exterior.<br \/>\n  Las p\u00e1ginas siguientes ayudar\u00e1n a comprender este pre\u00e1mbulo, tal vez simplificador, cuya ventaja est\u00e1 en procurar un m\u00ednimo de luz inicial a lectores poco familiarizados con los problemas del Islam.<\/p>\n<h1>Los tres grados del abandono seg\u00fan Ghaz\u00e2l\u00ee y Abu cAl\u00ed al Daggag<\/h1>\n<p>  Se conoce la considerable influencia que el pensador \u00e1rabe Ghaz\u00e2l\u00ee ejerci\u00f3 sobre el medioevo cristiano. Mediante par\u00e1bolas sucesivas y ascendentes, nos explica, en su tratado sobre el tawakkul (palabra que significa abandono) la psicolog\u00eda del que se encomienda a Dios, como un acusado que se abandona  a su abogado, como un ni\u00f1o a su madre y como un cad\u00e1ver al lavador de muertos:<br \/>\n  \u201cSi est\u00e1 bien afianzada en tu alma, por una iluminaci\u00f3n o una convicci\u00f3n decisiva, la idea de que Dios solo es agente (&#8230;) si, adem\u00e1s, est\u00e1s convencido de la perfecci\u00f3n con la cual la ciencia y el poder (divinos) amparan suficientemente a las criaturas, y de la perfecci\u00f3n con la cual La Benevolencia, la Providencia y la Misericordia se ejercen sobre el conjunto de los hombres, y sobre cada uno en particular (&#8230;) necesariamente tu coraz\u00f3n se abandonar\u00e1 s\u00f3lo a \u00c9l.<br \/>\n  Si entonces te ha sido revelado en sentido de tawakkul y si t\u00fa mismo has conocido el estado designado por esta palabra, sabe que este estado comporta tres grados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primero (implica) la confianza en la garant\u00eda y la Providencia de Dios Alt\u00edsimo, semejante al abandono del ni\u00f1o peque\u00f1o respecto de su madre.\n<\/p>\n<p>  El segundo grado es m\u00e1s fuerte. El comportamiento respecto de Dios Alt\u00edsimo es semejante a la confianza que se da al procurador (wakil) dotada de cuatro cualidades: rectitud, energ\u00eda, elocuencia, solicitud.<br \/>\n  Anciano suf\u00edPorque ese ni\u00f1o peque\u00f1o no conoce a nadie m\u00e1s que ella, no busca refugio m\u00e1s que cerca de ella, no se apoya m\u00e1s que en ella. Desde el momento en que la ve, se aferra en toda circunstancia al borde de su vestido y no la suelta. Si experimenta cualquier mal en ausencia de su madre, la primera palabra que le viene a los labios es: mam\u00e1, y el primer pensamiento que atraviesa el esp\u00edritu es el de su madre. Porque ella es su refugio. La confianza del ni\u00f1o es total en la garant\u00eda que ella le da de subvenir a todas sus necesidades y de envolverlo con su solicitud.<br \/>\n  A decir verdad, esta confianza no se da sin alguna preocupaci\u00f3n consciente y deliberada por parte del ni\u00f1o (&#8230;) Aquel est\u00e1 en el segundo grado se abandona del todo. En su abandono inclusive pierde de vista su abandono, puesto que su coraz\u00f3n no se vuelve para nada hacia ese estado en que puede estar en la naturaleza. Y en su coraz\u00f3n s\u00f3lo hay lugar para \u00c9l. Para el hombre del primer grado, por el contrario, se trata de un abandono que se adquiere con pena. Este hombre no sabr\u00eda perder de vista su estado puesto que le causa preocupaci\u00f3n y le hace tomar conciencia de ello. Ahora bien, esta preocupaci\u00f3n lo distrae de pensar s\u00f3lo en Aqu\u00e9l a quien se est\u00e1 abandonando (&#8230;)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer grado es el m\u00e1s elevado. Consiste en estar entre las manos del Dios Alt\u00edsimo tanto en la acci\u00f3n como en el reposo, como el cad\u00e1ver entre las manos del lavador de muertos. Con una \u00fanica diferencia&#160;: el hombre se ve a s\u00ed mismo como muerto, movido por el Poder eterno como la mano del lavador mueve el cad\u00e1ver; Tanto que se refuerza su certidumbre de que no viene a moverse, a poder, a querer y a saber m\u00e1s que por un Decreto absoluto (de Dios).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede comparar la llegada del esp\u00edritu al tercer grado de abandono con un ni\u00f1o que sabr\u00eda que inclusive si no pidiera leche a su madre, ella abrir\u00eda su seno y lo amamantar\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este tercer estado de abandono tiene por fruto suprimir la oraci\u00f3n de s\u00faplica y toda petici\u00f3n dirigida a Dios porque produce la confianza en su generosidad y en su Providencia y en que Dios dar\u00e1 desde el principio m\u00e1s de lo que se le pida. Cu\u00e1ntas gracias comenzar\u00edan a ser derramadas antes de todo pedido y sin ning\u00fan m\u00e9rito. El segundo estado, no exige el abandono de oraci\u00f3n de s\u00faplica (&#8230;) Exige solamente que toda petici\u00f3n sea abandonada a nadie m\u00e1s que a \u00c9l.\u201d[3]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deteng\u00e1monos unos instantes para considerar las implicaciones y los alcances de esta larga cita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1alemos, primeramente, que Ghaz\u00e2l\u00ee sit\u00faa la experiencia religiosa del abandonado en el \u00e1mbito de una triple y universal experiencia humana, enmarcado toda la existencia, desde el nacimiento hasta la muerte: el ser humano durante su ni\u00f1ez se vuelve hacia su madre, durante su vida adulta hacia aquellos que, frente a sus acusadores, aceptan defenderlo, y al final de la vida, abandona su cad\u00e1ver a quienes lo lavar\u00e1n. Esta \u00faltima experiencia puede ser identificada con la de la vejez.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cada uno de estos tres casos, se trata de una experiencia de dependencia e inclusive de dependencia conscientemente reconocida. A trav\u00e9s de esta dependencia horizontal en relaci\u00f3n a las otras criaturas, se ejerce ya, de manera inicial, una dependencia vertical respecto del Creador. Lo que parece com\u00fan a estos tres grados de abandono tal como los entiende Ghaz\u00e2l\u00ee, es en cada caso la adhesi\u00f3n de la voluntad humana a la voluntad divina, adhesi\u00f3n siempre operada  por la voluntad divina en el interior de la voluntad humana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Pero el abandono descrito no es solamente volitivo sino adem\u00e1s intelectual! En el segundo grado, el abandono se convierte en olvido de s\u00ed (mientras que en el primero, el abandonado reflexionaba sobre su propio estado de manera consciente); y en el tercero el abandonado recibe su saber mismo del decreto de la voluntad divina. La insistencia sobre el decreto absoluto corresponde, sin embargo, a un acento m\u00e1s grande puesto sobre el aspecto volitivo del abandono con relaci\u00f3n a su dimensi\u00f3n intelectual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evoluci\u00f3n de la actitud del abandonado respecto de la petici\u00f3n a los hombres y a Dios se muestra solidaria con la acentuaci\u00f3n de la pasividad. En el primer grado, el abandonado pide a los hombres y a Dios aquello que necesita; en el segundo grado ya no pide nada a los hombres, sino solamente a Dios, para terminar, en el tercer grado, recibiendo todo de \u00c9l sin haber haberle pedido nada, \u00a1inclusive sin recibir de Dios una oraci\u00f3n de s\u00faplica dirigida a \u00c9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lector cristiano no deja de ser sacudido por la presencia, en nuestro Algazel, de una problem\u00e1tica que concierne a la consciencia (de una acci\u00f3n divina operando el abandono mismo) y a la oraci\u00f3n de s\u00faplica que encuentra en el contexto del quietismo. Anticipa ya lo que precisaremos m\u00e1s adelante&#160;: el disc\u00edpulo de Jes\u00fas, abandon\u00e1ndose a \u00c9l, permanece consciente de su identidad personal manifestada particularmente en la oraci\u00f3n de s\u00faplica, siempre ofrecida y pedida al cristiano, inclusive en los estados espirituales m\u00e1s elevados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No sin conexi\u00f3n con los puntos anteriormente abordados, relativos a la consciencia y a la s\u00faplica, Algazel propone adem\u00e1s una pregunta sugestiva sobre la duraci\u00f3n de los estados a los que corresponde cada uno de los grados. Para \u00e9l semejante interrogaci\u00f3n es inseparable del an\u00e1lisis de la relaci\u00f3n entre el abandonado y las causas secundarias. He aqu\u00ed su respuesta:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl segundo y tercer grados son raros. Suponiendo que se produzcan, probablemente no se prolonguen. Porque es natural al coraz\u00f3n descansar en las consideraciones del juicio (de las criaturas) y en la fuerza de la eficacia de las causas segundas, mientras que el alejarse no puede ser sino  transitorio y accidental (&#8230;) Que el coraz\u00f3n humano cese de considerar totalmente juicio, fuerza y otros casos aparentes es un estado que no dura..\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(&#8230;) Si me preguntas adem\u00e1s \u00bfen estos estados el hombre conserva su iniciativa y su dependencia con relaci\u00f3n a las causas segundas? Sabe que el tercer estado suprime toda iniciativa personal mientras dure el estado espiritual que le es propio\u201d[4]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los ojos de Algazel, el progreso espiritual en el estado de abandono se manifiesta entonces por la desaparici\u00f3n de la iniciativa personal. \u201cEl sujeto que lo experimente quedar\u00e1 como alelado\u201d, agrega. Le parece imposible que este sujeto considere simult\u00e1neamente la causa primera y las causas segundas. El juego de la participaci\u00f3n parece despejado. L\u00f3gicamente, no podr\u00eda haber, a sus ojos, abandono al Creador en medio del abandono entre las manos de las criaturas, la persona humana ya no podr\u00eda, en adelante, ponerse en manos de su abogado, o entregar intencionalmente su cad\u00e1ver a los lavadores de muertos desde el momento en que se abandona al Alt\u00edsimo. Percibimos aqu\u00ed, una diferencia importante entre cierta[5] concepci\u00f3n musulmana de abandono y las perspectivas de los m\u00edsticos cristianos, como (por ejemplo) una Mar\u00eda de la Encarnaci\u00f3n que persegu\u00eda sus c\u00e1lculos financieros poni\u00e9ndose en presencia de Dios. Para Tom\u00e1s de Aquino, la Causa primera, act\u00faa otro tanto m\u00e1s, porque no opera sola, sino se sirve de las causas segundas.[6] Y las hace actuar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, precisamente, la visi\u00f3n de Algazel respecto del abandono no es la \u00fanica del Islam. R. Arn\u00e1ldez, nota una serie de otras definiciones dadas por diversos autores musulmanes[7]. Hace falta reconocer, sin embargo, que todas ellas indican como punto de llegada de la espiritualidad del abandono la renuncia a toda acci\u00f3n personal del ser creado y la exaltaci\u00f3n de la sola acci\u00f3n divina. Como lo observa L. Gardet en una afirmaci\u00f3n que valdr\u00eda para los otros te\u00f3logos musulmanes, \u201cpara Ghaz\u00e2l\u00ee, los progresos realizados en tawakkul parecen ser una actualizaci\u00f3n, una \u201crealizaci\u00f3n\u201d psicol\u00f3gica sin cesar, impulsada m\u00e1s por la ineficacia intr\u00ednseca de las causas segundas\u201d[8]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre estas concepciones a la vez diferentes y convergentes del abandono en el mundo isl\u00e1mico, advirtamos particularmente aquella que nos propone Abu c Ali al &#8211; Daqqaq cuando describe tres grados del abandono&#160;: el tawakkul propiamente dicho, el taslim y el tafwid&#160;: \u201cEl que se encuentra en el nivel del tawakkul encuentra su descanso en la promesa de Dios, el que se encuentra en el nivel del taslim no tiene m\u00e1s necesidad que la ciencia dada por Dios y que le basta; el que se encuentra en el nivel del tafwid da su consentimiento al juicio de Dios\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra taslim &#8212;Islam viene de la misma ra\u00edz&#8212; significa reconocimiento de los derechos exclusivos de Dios a gobernar el mundo entero. La palabra tafwid implica la idea de encomendarse totalmente a Dios. El verbo es empleado en el Cor\u00e1n (40, 44) ah\u00ed donde dice que Mois\u00e9s, frente a una amenaza de muerte, encomienda toda su vida a Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Abu cAli al-Daqqaq, le \u201ctawakkul califica a los creyentes, el taslim a los amigos de Dios, el tafwid a los hombres que tienen el conocimiento de la unicidad divina, es decir para quienes existe Dios solo, porque su esp\u00edritu ha sido purificado de todo lo que no es \u00e9l\u201d[9]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estas diversas definiciones no se ve casi ni un abandono ejercido con relaci\u00f3n al Amor Divino ni este abandono concebido como un ejercicio de amor respecto de Dios. Al menos expl\u00edcitamente. Impl\u00edcitamente, la realidad es sin duda muy diferente. Est\u00e1 permitido pensar que la actitud musulmana de abandono est\u00e1, de hecho, penetrada totalmente por el ejercicio del amor por Dios que preconiza el Cor\u00e1n. Este tema merece un desarrollo especial.\n<\/p>\n<h1>\u00bfEs amante el abandono musulm\u00e1n al Dios \u00fanico?<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">G. C. Anawati escrib\u00eda en 1961: \u201cSer musulm\u00e1n es ante todo abandonarse a Dios, encomendarse a \u00e9l, y obedecer su Ley, no es tener con \u00c9l una vida de amor[10] Estas \u00faltimas palabras bastante discutibles (como lo veremos) expresan el pensamiento del Islam sunita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero conviene subrayar que el abandono a Dios no es s\u00f3lo un aspecto de la religi\u00f3n musulmana; la constituye y se identifica con ella. Mejor a\u00fan&#160;: el monote\u00edsmo musulm\u00e1n es entendido por los m\u00edsticos musulmanes como la afirmaci\u00f3n de un Dios solo Agente, solo operador del acto mismo de abandono mediante el cual el fiel se abandona a \u00c9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisemos. \u201cSi los m\u00edsticos musulmanes est\u00e1n dispuestos a reconocer al fiel una parte de iniciativa, no pueden admitir que tenga el poder de crear sus actos, sobre todo actos que llevar\u00edan aparejados la fe&#8230; Hay en el Islam una doctrina teol\u00f3gica de la apropiaci\u00f3n personal&#8230; Todo lo que puede hacer el hombre es apropiarse de lo que Dios ha creado. Decir s\u00ed, en tanto que eso supone poder, es un acto creado por Dios en el hombre. Pero la calificaci\u00f3n de este acto, el s\u00ed pronunciado, consiste, precisamente en abandonarse a la Omnipotencia divina (es el Islam). Entonces la calificaci\u00f3n de creyente que el hombre adquiere (kasb) por este s\u00ed, resulta en tanto que tal, de una abstinencia: el creyente, que se convierte en tal diciendo s\u00ed, no es agente.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arnaldez tiene raz\u00f3n cuando termina su exposici\u00f3n concluyendo que \u201cel acto absoluto de Dios\u201d es \u201clo \u00fanico que existe\u201d. Al menos es la impresi\u00f3n que se desprende de algunos textos, mientras que otros  inclinar\u00edan a ver en el acto de apropiaci\u00f3n un acto real, aunque dependiente: \u201capropi\u00e1ndose de la fe mediante el s\u00ed del kasb el hombre deviene en un ser personal, dotado de un yo(&#8230;) El hombre no deviene s\u00ed-mismo m\u00e1s que por el kasb&#160;; el acto divino que da la fe y la respuesta humana que la acepta, coinciden en un instante indivisible que pertenece al secreto \u00edntimo del coraz\u00f3n.\u201d[11]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, en la medida en que los m\u00edsticos musulmanes piensen que el Dios \u00fanico act\u00faa solo, y que el creyente, al decir s\u00ed, no es agente, se orientan hacia una oraci\u00f3n monoide\u00edsta. Ghaz\u00e2l\u00ee nos ha dejado un an\u00e1lisis esclarecedor del m\u00e9todo de oraci\u00f3n de los suf\u00edes en el que manifiesta las consecuencias espirituales de esta interpretaci\u00f3n radical del monote\u00edsmo&#160;: \u201cel suf\u00ed se retira a solas consigo mismo en una celda (&#8230;) mantiene el coraz\u00f3n vac\u00edo, concentrado en una sola preocupaci\u00f3n; no dispone su pensamiento ni por la lectura del Cor\u00e1n ni por la meditaci\u00f3n de un comentario del Cor\u00e1n o de cualquier otro libro; sino, por el contrario, se esfuerza para que nada le venga al esp\u00edritu si no es Dios Alt\u00edsimo (&#8230;) Sentado, no deja de decir Dios (Al\u00e1) continuamente\u201d,[12]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la v\u00eda del dhikr, que conduce mediante la repetici\u00f3n del Nombre a una pasividad adquirida\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta repetici\u00f3n supone, en medio de esta pasividad, mucha actividad, como lo admite impl\u00edcitamente Ghaz\u00e2l\u00ee cuando habla de esfuerzo para no pensar m\u00e1s que en Dios. El ser humano no sabr\u00eda alcanzar a Dios solo si no elimina todo lo que no es Dios. Mediante el dhikr de la lengua, y luego por el del coraz\u00f3n, el suf\u00ed musulm\u00e1n llega finalmente a la proclamaci\u00f3n de la unicidad divina, a la unificaci\u00f3n de s\u00ed a s\u00ed y de s\u00ed a Dios: no debe mantenerse ninguna dualidad.[13] Al punto que el \u201cefecto directo de la experiencia del dhikr bien parece ser un monoide\u00edsmo que se opera sobre el Mencionado.\u201d[14]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dhikr conduce al consentimiento mutuo entre Dios y el hombre, del que habla el Cor\u00e1n (5, 119; 9, 100; 58, 22&#160;; 98, 8): \u201cDios los acepta gustoso y ellos dan su consentimiento a Dios\u201d. El hombre juzga entonces que todo lo que Dios decide es bueno, y renuncia a decidir. Dhul Nun al Misri lo defin\u00eda as\u00ed: \u201cEs el gozo que experimenta el coraz\u00f3n en la realizaci\u00f3n de los designios divinos\u201d.[15] Mediante el rida, dec\u00eda Ibn cAta, \u201cel coraz\u00f3n toma en consideraci\u00f3n la elecci\u00f3n hecha por Dios eternamente para el hombre, porque lo que ha elegido para \u00e9l es lo mejor\u201d.[16] La acci\u00f3n de gracias del fiel da lugar a la acci\u00f3n en \u00e9l del Dios agradecido, su consentimiento a la voluntad divina deviene en el consentimiento que Dios encuentra en \u00e9l. Este fiel es ahora el amigo de Dios.[17]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Henos aqu\u00ed frente a las complejidades musulmanas sobre el amor de Dios y el amor por Dios. Muchos pensadores musulmanes han manifestado hostilidad respecto de estas dos consideraciones. Sobre todo entre los legalistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, hay que reconocer que la perspectiva del Cor\u00e1n valoriza estos dos amores. \u201cDios ama a los que se abandonan a \u00c9l\u201d (2, 159); \u201clos buenos (3, 134) son pacientes en las pruebas\u201d (3, 146).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inversamente, el Cor\u00e1n habla de los creyentes \u201cque tienen para Dios un amor m\u00e1s fuerte que el que los polite\u00edstas tienen por sus \u00eddolos\u201d (2,165). El Cor\u00e1n presenta, tambi\u00e9n, la reciprocidad de amor entre Dios y el hombre: \u201csi aman a Dios, Dios les amar\u00e1 y les perdonar\u00e1\u201d (3,31); \u201cDios har\u00e1 venir un pueblo de hombres que amar\u00e1 y que lo amar\u00e1n\u201d (5,54). Seg\u00fan la expresi\u00f3n cor\u00e1nica wad\u00fbd, Dios ama con amor tierno.[18]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arrepentimiento, posible para el hombre que conoce las promesas y las amenazas de Dios[19], teme no obtener reconocimiento por parte de Dios, y hace ver a Dios como un ser amado que no se desea ofender porque se le ama y que se desea servir por que se le ama.[20]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la l\u00f3gica de su visi\u00f3n del monote\u00edsmo, los m\u00edsticos musulmanes llegan inclusive a querer abismar sus corazones en Dios solo, en Dios solo causa eficiente, el \u00fanico que quieren, el \u00fanico que aman. As\u00ed. Para al Wasiti, todo el que quiere es querido; ver en su voluntad un acto de la voluntad divina hace pasar al \u00faltimo grado de la ascensi\u00f3n m\u00edstica: ver que el amor que se tiene por Dios es en realidad un amor de Dios para el hombre.[21]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo d\u00e9cimo de la era cristiana, cuarto de la h\u00e9gira, un religioso de Bagdad, que era tambi\u00e9n un gran escritor, sintetiz\u00f3 en estos t\u00e9rminos todo lo acabamos de evocar:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPor la superabundancia de mi amor por ti, amo todo lo que es amado por ti. Por el exceso de mi \u00e9xtasis en ti, me extas\u00edo en todo lo que encuentra su \u00e9xtasis en ti (&#8230;) Eres T\u00fa quien amas con verdadero amor a aqu\u00e9l que te ama con amor verdadero (&#8230;) Es a ti que regresa la gracia del segundo amor (el que el hombre tiene para ti) ya que es a ti a quien pertenece la gracia del primer Amor (el que tienes para el hombre) (..) Eres, para todo hombre, el compa\u00f1ero.[22]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pensamos haber mostrado suficientemente que, a pesar de algunas negaciones aisladas, el abandono musulm\u00e1n es vivido generalmente, por los suf\u00edes, en el c\u00e1lido clima del amor para el Dios amante. \u00bfEste amor alcanza libremente al Dios predestinador? \u00bfSe abandona el musulm\u00e1n con fanatismo al eterno decreto predestinador de este Dios amante y misericordioso?\n<\/p>\n<h1>\u00bfLibre abandono  al Dios misericordiosamente predestinador?<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Islam de los doctores y canonistas quiere anunciar a los hombre una Ley ofreci\u00e9ndoles el Cor\u00e1n; pero \u00e9ste presenta tambi\u00e9n temas antit\u00e9ticos, numerosas afirmaciones concernientes a la libertad y a la responsabilidad humanas a la vez que ense\u00f1a el dominio total de Dios sobre los actos humanos[23]. Si se considerara tales o cuales vers\u00edculos, se podr\u00eda sostener que el Cor\u00e1n ense\u00f1a el libre albedr\u00edo o el determinismo.[24]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios decide; \u00c9l crea seg\u00fan un decreto (Cor\u00e1n, 54, 49&#160;; 17, 23&#160;; 40, 20). El Cor\u00e1n repite varias veces: \u201c\u00c9l extrav\u00eda a quien quiere y dirige a quien quiere\u201d. \u00bfPredestinaci\u00f3n tanto al mal como al bien?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Cor\u00e1n no plantea el problema teol\u00f3gico de la predestinaci\u00f3n. A pesar de algunos islamizantes occidentales, sus textos contienen menos afirmaciones contradictorias que pensamientos complementarios en sus contrastes. Quiere asegurar al creyente la responsabilidad del hombre y la absoluta omnipotencia divina: \u201cTodo el bien que te ocurra viene de Dios, todo el mal que te ocurra viene de ti\u201d (4, 79): \u201cQuienquiera que lo desee se encaminar\u00e1 hacia el Se\u00f1or, ustedes no querr\u00e1n en tanto Dios no quiera\u201d, seg\u00fan 76, 29-30.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos dos grupos de afirmaciones, tomadas en conjunto, culminan en el \u00fanico y \u00faltimo anuncio del Juicio y de la Hora de la muerte[25] . Cuando el Cor\u00e1n evoca las obligaciones, agrega casi siempre \u201cy nos encomendamos a Dios\u201d,[26]  nahnu muslumun, somos musulmanes. El abandono concierne tambi\u00e9n el juicio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta actitud fundamental parece, pues, poner entre las manos divinas el cumplimiento mismo de las obligaciones humanas. La consideraci\u00f3n del deber humano aparece como envuelta por la consideraci\u00f3n de la Providencia y de la Misericordia de Dios. El creyente abandona su conciencia, su futuro, su responsabilidad a Aqu\u00e9l que lo crea sin cesar, lo gobierna y lo juzgar\u00e1. Un [27] hadith, a menudo citado, dice&#160;: \u201cTodos los corazones de los hombres son como un solo coraz\u00f3n entre los dedos del Misericordioso\u201d.[28]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo otro hadith dice: Dios, en la pre-eternidad antes de la creaci\u00f3n de los cuerpos tom\u00f3 en su mano derecha un pu\u00f1ado de polvo (que simbolizaba los hombres por venir) y lo arroj\u00f3 por encima de su hombro diciendo: \u201c\u00c9stos para el cielo y no me preocupo\u201d; tom\u00f3 tambi\u00e9n un pu\u00f1ado de polvo en su mano izquierda diciendo&#160;: \u00c9stos para el infierno y no me preocupo\u201d. Ahora bien, este hadith es el hadith por excelencia y Ghaz\u00e2l\u00ee lo cita como argumento de autoridad.[29]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el contexto de este \u00faltimo texto particularmente, se comprende que la afirmaci\u00f3n del Decreto divino (\u201cest\u00e1 escrito, est\u00e1 decretado\u201d) se haya revestido, a partir del siglo XII,  de un aspecto de \u201cpredestinaci\u00f3n absoluta, no teniendo en cuenta para nada los m\u00e9ritos o los dem\u00e9ritos de la libertad humana. La \u201centrega a Dios\u201d del Islam se transform\u00f3 en aceptaci\u00f3n pasiva y resignada delante de las enfermedades, separaciones y muertes. A los ojos de muchos, la suerte de cada uno, no importa lo que haga, est\u00e1 fijada de antemano.[30]\n<\/p>\n<h1>\u00bfHace falta hablar de fatalismo?<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s vale observar que la resignaci\u00f3n musulmana se inclina, no delante de un destino ciego, sino debajo de la voluntad libre, inescrutable y misericordiosa del Dios vivo. El paganismo greco-latino somet\u00eda inclusive a los dioses (y no solamente a los hombres) al determinismo absoluto del Destino. Los \u201cabandonados del Islam creen en la Sabidur\u00eda divina: En nuestros d\u00edas, el hombre musulm\u00e1n quiere actuar como responsable de sus actos[31] y a menudo, en las cofrad\u00edas se quiere practicar una piedad afectiva, un abandono de amor hacia el Ser de quien conocen el amor por \u00e9l. En este sentido, el sufismo orienta al Islam hacia una separaci\u00f3n de las teolog\u00edas fatalistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en este contexto del sufismo y de los m\u00edsticos musulmanes que Louis Massignon juzgaba esta oposici\u00f3n entre responsabilidad humana y Omnipotencia divina: \u201cEl conflicto aparente debe poder resolverse mediante la realizaci\u00f3n, en nosotros, de un estado m\u00edstico especial, llamado rida, complacencia rec\u00edproca del alma y de Dios\u201d. Massignon ilustraba esta idea con un texto de Hasan Basri, predicador de Basra, muerto en 728. Desde el momento en que la preocupaci\u00f3n dominante, en mi querido servidor, se convierte en la de acordarse de mi, le hago encontrar su bienestar y su felicidad al acordarse de mi. El me desea y yo lo deseo. Levanto entonces los velos entro \u00e9l y yo.\u201d[32]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alegr\u00eda y placer, enteramente relacionados con Dios, son entendidos como alegr\u00eda y placer de Dios. Las experiencias tenidas en este nivel, llevan al m\u00edstico a emplear \u201clocuciones teop\u00e1ticas\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para algunos suf\u00edes, &#8211; como Ibn Arabi, (1165-1240) nacido en Espa\u00f1a y muerto en Damasco[33] &#8211; estas locuciones son vistas como expresi\u00f3n de un monismo sincr\u00e9tico de sabor pante\u00edsta. La experiencia de los suf\u00edes manifestar\u00eda una identificaci\u00f3n en la que cesar\u00eda la dualidad del ser perecible (simple reflejo) y del ser durable (\u00fanico real). Por consecuencia, entregarse a Dios no diferir\u00eda de abandonarse a s\u00ed mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para otros, la experiencia m\u00edstica de los suf\u00edes se presentar\u00eda como una \u201cinteriorizaci\u00f3n de la unicidad divina\u201d. Dios, unicidad absoluta, rinde a s\u00ed mismo su propio testimonio en el coraz\u00f3n del creyente. \u201cUnicidad de testimonio\u201d, \u201cmonismo testimonial\u201d con ocasi\u00f3n del cual, mal entendido, al Hallaj fue torturado y cubierto de ceniza en Bagdad en 923. Y sin embargo estos autores afirman la dualidad del testigo creado y de Aqu\u00e9l que, trascendiendo lo absoluto, quiere ser en \u00e9l su testigo supremo.[34]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Notemos de pasada que estas \u201clocuciones teop\u00e1ticas\u201d evocan fen\u00f3menos an\u00e1logos en los dioses sumerios y, m\u00e1s tarde en el Deutero-Isa\u00edas: himnos a s\u00ed mismo,  y f\u00f3rmulas de auto presentaci\u00f3n divinas que han sido recientemente estudiados por los historiadores y por los exegetas.[35]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este paralelismo nos invita a recapitular todo aquello que hemos encontrado en el curso de nuestro r\u00e1pido viaje por las tierras del Islam.\n<\/p>\n<h1>Significaci\u00f3n del paralelismo multiforme entre abandono cristiano y abandono musulm\u00e1n<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lector informado respecto de la historia de la teolog\u00eda cat\u00f3lica no puede dejar de notar la similitud de las problem\u00e1ticas en medio de grandes diferencias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los te\u00f3logos musulmanes y cristianos se han enfrentado de manera convergente a la apropiaci\u00f3n, al consentimiento o complacencia, al recuerdo, a la oraci\u00f3n de suplicaci\u00f3n, al sufrimiento y a la alegr\u00eda cuando unos y otros contemplaron la relaci\u00f3n entre criatura intelectual y Creador trascendente, en medio de esta experiencia compleja que es la del abandono a Dios, respuesta al aparente abandono por parte de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las respuestas y las diversas maneras de ver cada una de estas nociones derivan de las diferencias fundamentales entre las concepciones de la divinidad: para los cristianos, ella es Trinidad redentora del g\u00e9nero humano, para los musulmanes es solamente Decreto misericordioso y sabio concerniente al destino eterno de cada uno de sus miembros. Para todos, el abandono se dirige a la misteriosa, amante e incomprensible voluntad del Creador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El musulm\u00e1n quiere apropiarse de lo que Dios crea en su interior y hacer suyos los actos que Dios pone en \u00e9l; el cristiano quiere apropiarse, frente al padre amante y ofendido, de la Pasi\u00f3n del Hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El musulm\u00e1n quiere complacerse en el decreto divino; el cristiano participa en la complacencia del Padre en la obediencia a su hijo bienamado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El musulm\u00e1n quiere acordarse sin cesar de Dios y solamente de \u00c9l; el cristiano obedece el mandato del Hijo acord\u00e1ndose, en la compasi\u00f3n y en la acci\u00f3n de gracias, de su Pasi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En conjunto, el cristiano puede hacer suyas todas las actitudes espirituales vividas por sus hermanos musulmanes. Ellas se enra\u00edzan, en efecto, en la fe (com\u00fan a ambos) en Dios creador, providente, juez, y remunerador. Puede inclusive pedir en la oraci\u00f3n numerosos favores espirituales que formulan algunos suf\u00edes. Cit\u00e9mosla:[36]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cOh Dios m\u00edo, fortif\u00edcanos porque hay fortaleza en tu fuerza, al punto que no veamos m\u00e1s la fuerza del fuerte en otro sitio que no sea en tu fuerza. Deja pasar nuestros anhelos hasta ti; no dejes lugar cerca de ti para nuestras inquietudes y haz por nosotros en la otra vida como lo que comenzaste en la primera, porque T\u00fa eres un Dios de gloria, de generosidad, amo de inmensos favores gratuitos (&#8230;) Oh Dios m\u00edo, sosiega nuestros pechos oprimidos con el soplo de tu amor; colma la esperanza de nuestros corazones con el raudal de tu asistencia, haznos gustar la dulzura de tu beneficencia, s\u00e9 generoso de ti para con nosotros; ilumina nuestros ojos para que se vuelvan hacia ti y haznos bajar la mirada para desviarla de todo aquello que no sea T\u00fa\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta oraci\u00f3n de petici\u00f3n se concentra en el requerimiento de bienes espirituales. Sin desestimar un requerimiento condicional[37] de bienes temporales, manifiesta, para cristianos y musulmanes un ejercicio fundamental de sus libertades en la ejecuci\u00f3n de lo que se manifiesta tanto, a unos[38] y a otros, como el eterno decreto divino y amante de sus predestinaciones. Ella traduce, por consecuencia, el ejercicio de un abandono activo a la Providencia del creador y salvador, predestinador de los libertados, inclusive hasta en el ejercicio de sus libertades dependientes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aun cuando el cat\u00f3lico no comparte las vistas de los antiguos calvinistas y de algunos te\u00f3logos musulmanes sobre una pretendida predestinaci\u00f3n al infierno eterno[39], experimenta reconocimiento hacia ellos; porque lo ayudan indirectamente a recordar, en el abandono pleno de esperanza, el dogma cat\u00f3lico, tan b\u00edblicamente fundado, de la predestinaci\u00f3n de los elegidos al cielo y a la vida eterna.[40] . Insistiendo sobre los decretos de la Sabidur\u00eda divina, el Islam obliga a los cristianos a una nueva reflexi\u00f3n sobre la voluntad salv\u00edfica, anterior a toda previsi\u00f3n de m\u00e9ritos,  por parte  la Trinidad eterna, y en particular por parte de Cristo, Predestinador predestinado, como bien lo hab\u00eda visto San Agust\u00edn.[41] El Hijo de dios, salvador salvado[42] , puso enteramente entre las manos de su Padre su voluntad humana de salvar a todos los hombres[43], no sin dejar de adorar las permisiones divinas relativas a la p\u00e9rdida de algunos y a la eterna perdici\u00f3n de los \u00e1ngeles ca\u00eddos, los demonios. Simult\u00e1neamente en su gozo de Salvador todopoderoso, Jes\u00fas crucificado participa plenamente[44], en su alma humana, en el gozo eterno e infinito de Verbo de la Beatitud divina[45]&#160;: en tanto que Verbo del Padre, el Hijo es la perfecta expresi\u00f3n del conocimiento que el Padre tiene de su propio gozo infinito y eterno. En tanto que hombre, Jes\u00fas crucificado, conociendo y queriendo su propia e inminente resurrecci\u00f3n, se abandona gozosamente al Gozo del Padre en el Esp\u00edritu. Mejor que todos los suf\u00edes[46] devuelve su gozo a la divinidad, gozo que se apropi\u00f3 como venido del Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la prolongaci\u00f3n del abandono de Jes\u00fas crucificado, el cristiano se abandona al Padre, trascendente pero tambi\u00e9n inmanente, a la vez como criatura y como hijo en el Hijo, en un abandono de participaci\u00f3n: Hay ah\u00ed una forma de abandono que el musulm\u00e1n, como tal, no puede conocer.\n<\/p>\n<p>  Bertrand de Margerie S.J. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kruger para la Enciclopedia Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de <b>\u00abL&#8217;abandon a Dieu\u00bb.<\/b> T\u00e9qui, editores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>NOTAS:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.  Se entiende por sufismo la m\u00edstica musulmana; la palabra soufi designa al m\u00edstico, el t\u00e9rmino nos conduce a souf, lana. El souf\u00ed es el hombre vestido de lana en signo de humildad y de desprendimiento. En la conciencia popular, al llevar el h\u00e1bito de sayal, la pureza y la sabidur\u00eda se identifican: ver V. Monteil, Encyclop\u00e6dia Universalis, art. Soufisme, Par\u00eds, 1968.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  Expresi\u00f3n de P. Fenton (RC, 13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.  Ghaz\u00e2l\u00ee, extracto de la Ihya, Le Caire, 1933, traducido en MM, 156 s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.  MM, 19.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Saint Thomas d\u2019 Aquin, Somme contre les Gentils, III, 65 a 67&#160;; Somme de Th\u00e9ologie, II. II. 17. 4: es permitido esperar el Auxilio divino y, simult\u00e1neamente los auxilios humanos, a t\u00edtulo secundario e instrumental.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7.  RC, 147.148.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8.  MM, 155.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9.  RC, 149. El autor citado es un suf\u00ed del siglo X.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10.  MM, 16.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11.  RA, 636-637.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12.  MM, 188.189.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13.  L. Gardet, Encyclop\u00e9die de l\u2019 Islam, Paris, 1965, t II, p. 232, art. Dhikr\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14.  Ibid., 233.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15.  RC, 180.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16.  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17.  RA, 642: para el Islam, Dios habr\u00eda dicho a Mois\u00e9s \u201cMi consentimiento est\u00e1 en el consentimiento que tu das a mi decreto\u201d (RC, 180).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18.  RC, 183. Sobre el amor (mahatba) entre Dios y el hombre, en l\u2019 Islam, ver MM, 161 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19.  RA, 640-641; RC 168-169.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20.  RA, 640-641; cf RC 168-169\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21.  RA 642-643.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22.  RC 208; Cf. RA 626-628\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23.  MM, 19.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24.  MM, 19-20.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25.  GI, 112.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">26.  GI, 113. El A. Agrega: \u201cLa entrega a Dios que pide el Islam como actitud fundamental exige a adherirse a la voluntad divina tal como la expresen las circunstancias de la vida, gozosas o dolorosas\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27.  El t\u00e9rmino hadith significa una tradici\u00f3n atribuida a Mohammed y garantizada por una cadena de transmisores\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28.  GI, 113.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">29.  El texto (se\u00f1alado en GI es obscuro). La par\u00e1bola no es explicada. Ser\u00eda dif\u00edcil sobre la base de una par\u00e1bola aislada y no explicada, afianzar una doctrina que afirme la predestinaci\u00f3n a un infierno antes de toda previsi\u00f3n de dem\u00e9ritos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">30.  GI, 114; cf B. Romeyer, art. Fatalisme, Encycl. Catholicisme (IV, 1956, 1111); el fatalismo es una doctrina seg\u00fan la cual una irresistible necesidad exterior domina a tal punto a los hombres que la suerte de cada uno se encuentra, sin importar lo que se haga, fijada con anterioridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">31.  GI, 114-115; ver adem\u00e1s M. Borrmans, P.B., Orientations pour un dialogue entre chr\u00e9tiens et muslmans, Paris, 1981, pp. 102-103: Muchos pensadores musulmanes actuales no dejan de repetir que el hombre es el autor libre y responsable de sus actos, invitado por Dios mismo, a hacer el m\u00e1ximo uso de su inteligencia y de su libertad mediante el recurso cotidiano del esfuerzo de interpretaci\u00f3n personal (ijtihad) en todo campo en que Dios no ha impuesto un texto decisivo, todav\u00eda m\u00e1s cuando todo texto exige una interpretaci\u00f3n. Para muchos musulmanes, el Islam significa compromiso y esfuerzo superior para un mejor cumplimiento de la voluntad de Dios, y llevar, por tanto, su obra creadora al estado de perfecci\u00f3n\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">32.  RA, 645.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">33.  Ver MM, 57-60&#160;; Encycl. Universalis, art Ibn Arabi.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">34.  J.M. Abd-el-Jalil y Y. Moubarac, art. Islam, Catholicisme VI (1967) 182.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">35.  Cf. L. Ramlot, art. Prophetisme, SDB VIII (1970) 946 ss con bibl.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">36.  RA 624-625, citando a Al Tawhidi, escritor del siglo X; cf, 206 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">37.  Siguiendo todas las escuelas de espiritualidad en el seno de la Iglesia cat\u00f3lica, las oraciones de petici\u00f3n en materia de bienes temporales no son o\u00eddas por Dios, salvo que a juicio de su Sabidur\u00eda sea conforme al bien de los orantes; o Dios puede, oy\u00e9ndolos, \u00a1castigar misericordiosamente a los pecadores por su bien! Entre tanto, en el Islam, las prescripciones cor\u00e1nicas son a la vez espirituales y temporales (GI, 278).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">38.  Ver B. De Margerie, Les perfections du Dieu de J\u00e9sus-Christ, Paris, 1981, ch. XIII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">39.  GI, 99-101: para el Islam, los infieles son condenados al infierno eterno, a diferencia de los creyentes musulmanes pecadores; sin embargo el suf\u00ed Shibli (muerto en 945) dec\u00eda: \u201cYo estando cerca de Mohamed, interceder\u00e9 hasta que no quede nadie en el fuego del infierno\u201d (RC, 237); se ve aqu\u00ed asomarse una tendencia a la apocat\u00e1stasis en el seno del Islam.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">40.  Cf. B. De Margerie, op. Cit (nota 38) pp.335 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">41.  St. Agustin, De Dono perseveranti\u00e6, 24.67; B. De Margerie, Le Christ pour le monde, Paris, 1971, p. 374.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">42.  Jn. 12,27; 4, 42; HB 5, 7-10.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">43.  1 Tim. 2,3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">44.  Jn. 17,13.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">45.  Cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, que escribe que el Hijo es el \u201cVerbo de la Bondad divina\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">46.  Ver el anterior n. 32, citando RA, 643\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBertrand de Margerie S.J.<br \/>\nTraducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger para la Enciclopedia Cat\u00f3lica.  Tomado de \u201cL\u2019Abandon a Dieu\u201d . T\u00e9qui, editores.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 el Abandono en la Teolog\u00eda musulmana 2 Pre\u00e1mbulo: notas sobre ciertas diferencias al interior del Islam 3 Los tres grados del abandono seg\u00fan Ghaz\u00e2l\u00ee y Abu cAl\u00ed al Daggag 4 \u00bfEs amante el abandono musulm\u00e1n al Dios \u00fanico? 5 \u00bfLibre abandono al Dios misericordiosamente predestinador? 6 \u00bfHace falta hablar de fatalismo? 7 Significaci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-la-teologia-musulmana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abABANDONO EN LA TEOLOGIA MUSULMANA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22476","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22476","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22476"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22476\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22476"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22476"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22476"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}