{"id":22477,"date":"2016-02-05T15:24:56","date_gmt":"2016-02-05T20:24:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-el-seno-del-judaismo\/"},"modified":"2016-02-05T15:24:56","modified_gmt":"2016-02-05T20:24:56","slug":"abandono-en-el-seno-del-judaismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-el-seno-del-judaismo\/","title":{"rendered":"ABANDONO EN EL SENO DEL JUDAISMO"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 El Abandono en el seno del juda\u00edsmo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Introducci\u00f3n&#160;: la evoluci\u00f3n y los fines de Bahya Ibn Paq\u00fbda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 El an\u00e1lisis de la naturaleza del abandono seg\u00fan Bahya Ibn Paq\u00fbda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Visi\u00f3n sint\u00e9tica de la ascensi\u00f3n en el abandono<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Los deberes del Coraz\u00f3n, s\u00edntesis jud\u00eda de una permanente actualidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Notas<\/li>\n<\/ul>\n<h1>El Abandono en el seno del juda\u00edsmo<\/h1>\n<p>  Andr\u00e9 ChuoraquiDesde 1950, gracias a M. Andr\u00e9 Chouraqui, el p\u00fablico franc\u00f3fono puede entrar en contacto con la obra, escrita en Espa\u00f1a en lengua \u00e1rabe entre el a\u00f1o mil y el fin del siglo XI, de un pensador jud\u00edo del que no sabemos casi nada&#160;: Bahya Ibn Paq\u00fbda[1]. Su t\u00edtulo: Los Deberes del coraz\u00f3n, resume de suyo la evoluci\u00f3n de su autor tal como nos la ha descrito en un copioso pre\u00e1mbulo que pasaremos a explicar.<br \/>\n  Chouraqui era un gran conoccer del HebreoEl traductor, vuelto c\u00e9lebre posteriormente por sus versiones francesas de la Biblia y del Cor\u00e1n, dominaba el \u00e1rabe (en tanto que jud\u00edo de Argelia) y el hebreo, y sobre todo tomaba de la belleza del texto, durante sus noches de miembro de la resistencia, una inspiraci\u00f3n que sosten\u00eda su lucha contra el racismo nazi.<br \/>\n  Chouraqui lleg\u00f3 a identificarse con los jud\u00edos perseguidos en otros tiemposLa obra ya hab\u00eda sostenido antes, en sus anteriores ediciones y traducciones, el coraje de numerosas comunidades jud\u00edas desde el Medioevo; el lector de Bahya comprende sin dificultad las bellas l\u00edneas con las que Chouraqui manifiesta su deuda respecto del maestro medieval:<br \/>\n  Chouraqui tradujo el Cor\u00e1n al franc\u00e9s\u201cEncontr\u00e9 en Bahya la verdadera respuesta a las heridas que sufr\u00edamos, y a las odiosas calumnias con que fuimos colmados durante el calvario de la guerra, aumentado para nosotros por la persecuci\u00f3n. Encarnaba, para m\u00ed, como una presencia de amor que quebraba el c\u00edrculo de hierro en el que nos encerraba nuestra calidad de jud\u00edos. Un texto, con una antig\u00fcedad de casi mil a\u00f1os, realizaba as\u00ed el milagro de permanecer actual para m\u00ed, d\u00eda tras d\u00edas (&#8230;) El esfuerzo exigido por la obra me hizo vencer las dificultades de un lenguaje arcaico: m\u00e1s all\u00e1 de las palabras, me parec\u00eda escuchar algunas veces la voz y, otras, descubrir la sonrisa de un santo\u201d.[2]<br \/>\n  \u201cDios abre tres puertas para hacer conocer su religi\u00f3n y su Tora: la raz\u00f3n, el libro revelado a Mois\u00e9s, profeta de Dios, y la tradici\u00f3n, recibida de los profetas por intermedio de los ancianos. La ciencia de la Tora comprende el conocimiento de los deberes del cuerpo o ciencia exterior y la de los deberes del coraz\u00f3n, deberes ocultos o ciencia interior\u201d.Hoy d\u00eda, casi medio siglo despu\u00e9s de haber sido escritas estas l\u00edneas, gracias a Chouraqui, muchos lectores experimentar\u00e1n sentimientos an\u00e1logos de gratitud y de admiraci\u00f3n.   \u201cEncontr\u00e9 en Bahya la verdadera respuesta a las heridas que sufr\u00edamos, y a las odiosas calumnias con que fuimos colmados durante el calvario de la guerra, aumentado para nosotros por la persecuci\u00f3n. Encarnaba, para m\u00ed, como una presencia de amor que quebraba el c\u00edrculo de hierro en el que nos encerraba nuestra calidad de jud\u00edos. Un texto, con una antig\u00fcedad de casi mil a\u00f1os, realizaba as\u00ed el milagro de permanecer actual para m\u00ed, d\u00eda tras d\u00edas (&#8230;) El esfuerzo exigido por la obra me hizo vencer las dificultades de un lenguaje arcaico: m\u00e1s all\u00e1 de las palabras, me parec\u00eda escuchar algunas veces la voz y, otras, descubrir la sonrisa de un santo\u201d.Descubrir\u00e1n en los Deberes del Coraz\u00f3n una iniciaci\u00f3n jud\u00eda al abandono, ampliamente v\u00e1lida para los cristianos. Es lo que nos proponemos mostrar aqu\u00ed. Despu\u00e9s de haber recordado, con la ayuda de Bahya Ibn Paq\u00fcda, los fines que se fij\u00f3, analizaremos la manera con la cual puso al servicio de su espiritualidad de abandono la filosof\u00eda griega (conocida por \u00e9l gracias al Islam) antes de sintetizarla como una explicaci\u00f3n de las Escrituras de la primera Alianza, particularmente de los salmos; luego intentaremos decantar mejor las partes respectivas de las influencias musulmana y jud\u00eda que experiment\u00f3, antes de concluir subrayando la permanente actualidad de su mensaje.<\/p>\n<h1>Introducci\u00f3n&#160;: la evoluci\u00f3n y los fines de Bahya Ibn Paq\u00fbda<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si hemos olvidado las fechas y lugares que constituyen el marco de la vida de Bahya, si sabemos solamente que ense\u00f1\u00f3 en Espa\u00f1a hacia el a\u00f1o 1080, por otra parte conocemos bien, por sus confidencias, las circunstancias y los fines que dan origen a su obra. Escuch\u00e9mosle:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDios abre tres puertas para hacer conocer su religi\u00f3n y su Tora: la raz\u00f3n, el libro revelado a Mois\u00e9s, profeta de Dios, y la tradici\u00f3n, recibida de los profetas por intermedio de los ancianos. La ciencia de la Tora comprende el conocimiento de los deberes del cuerpo o ciencia exterior y la de los deberes del coraz\u00f3n, deberes ocultos o ciencia interior\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los mandamientos divinos positivos, Bahya recalca el de \u201cabandonarnos a \u00c9l\u201d. El abandono no es a sus ojos un simple ideal, sino m\u00e1s bien el objeto de un mandamiento vinculado a los de amarlo y de obrar para \u00c9l solo. Son los mandamientos divinos interiores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de haber citado muchas obras de los te\u00f3logos y canonistas jud\u00edos contempor\u00e1neos o recientes, Bahya prosigue:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHe buscado bien y no he encontrado un libro consagrado \u00fanicamente a la ciencia interior. He constatado que la ciencia de los deberes estaba abandonada: nadie hab\u00eda tratado sus principios y sus detalles en una obra completa.  Buscaba a la luz de la raz\u00f3n, de la Tora y de la tradici\u00f3n, si estamos obligados o no a los deberes de los corazones. Descubr\u00ed que ellos constituyen el fundamento mismo[3] de todos los mandamientos divinos, y que si sufr\u00edan una degradaci\u00f3n, de cualquier orden que fuere, nuestras obras ser\u00edan nada (&#8230;)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tom\u00e9 entonces la decisi\u00f3n de redactar una obra consagrada a los principios, a los detalles y a las consecuencias del asunto que me preocupaba. Ten\u00eda el deseo de hacer una obra durable y completa, de constituir un tesoro oculto, de encender un fuego para iluminar a los hombres y mostrarles la v\u00eda sobre la que transitar\u00edan. Esperaba que mi v\u00eda se convirtiera en la de todos\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Superando sus vacilaciones frente a las dificultades de la tarea, el autor, habiendo invocado a Dios, prepara el plan de su obra: \u201cdiez principios\u201d o \u201cp\u00f3rticos\u201d consagrados a cada deber del coraz\u00f3n; \u201clo defin\u00eda, lo delimitaba, precisaba sus consecuencias y causas corruptoras\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contemplando al Dios \u00fanico y creador, Bahya ve en el deber de abandono una obligaci\u00f3n de la raz\u00f3n humana: \u201cvi que el gobierno de todas las cosas pertenec\u00eda a la unidad real. De ella sola, de su voluntad nacen las dichas y los dolores; tambi\u00e9n tenemos que abandonarnos y entregarnos a ella. El cuarto p\u00f3rtico de los deberes del coraz\u00f3n es el abandono de s\u00ed al Alt\u00edsimo\u201d[4]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro te\u00f3logo jud\u00edo dice, pues, claramente que escribe para la dicha y la salvaci\u00f3n de las almas; del mismo modo hay que reconocer la universalidad de su proyecto salv\u00edfico, ya que espera que su dicha se convertir\u00e1 en la de todos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Chouraqui, en Bahya se ve que \u201cpor primera vez en la Sinagoga un te\u00f3logo sistem\u00e1tico va a consagrar todo su esfuerzo a recordar al fiel la exigencia de una vida interior toda de amor (&#8230;) Desde los Profetas, los ascetas, m\u00edsticos m\u00e1rtires y santos son una legi\u00f3n para hacer guardia de amor en las vigilias de la noche (&#8230;) La originalidad de Bahya est\u00e1 en introducir en pleno coraz\u00f3n del pensamiento jud\u00edo la distinci\u00f3n fundamental de las ciencias interior y exterior\u201d[5]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este juicio no hace m\u00e1s que retomar el de Bahya, citado m\u00e1s arriba: \u201cHe buscado bien y no he encontrado un libro consagrado \u00fanicamente a la ciencia interior\u201d, al amor hacia el dios \u00fanico al que cada uno debe abandonarse.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el historiador del pensamiento jud\u00edo George Vadja, Bahya recibi\u00f3 de los autores musulmanes esta \u201cdistinci\u00f3n fundamental\u201d e inclusive la composici\u00f3n de su libro que se asemeja notablemente a la de muchos libros del zhud musulm\u00e1n[6]. Estos libros est\u00e1n, a menudo, organizados seg\u00fan los grados de una ascensi\u00f3n hacia la perfecci\u00f3n espiritual, a la manera de una escala m\u00edstica, siguiendo una disposici\u00f3n prestada de la teolog\u00eda asc\u00e9tica y m\u00edstica de los cristianos orientales. As\u00ed el plan de Bahya no coincide con su aparente plan: parte del hombre pero no de Dios.[7]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es necesario se\u00f1alar, junto a Chouraqui, que Bahya, en su exposici\u00f3n sobre el abandono a la voluntad de Dios, \u201cdesarrolla uno de los principales temas de la teolog\u00eda asc\u00e9tica y m\u00edstica del Islam: delante de la omnipotencia de Dios, la \u00fanica actitud razonable es abandonarlo todo a \u00c9l. Tener una confianza absoluta en \u00c9l solo.\u201d[8] El hombre espiritual perfecto de Bahya es el \u201ctodo abandonado\u201d, el \u201cmutawakkil\u201d de los m\u00edsticos musulmanes, \u201cindiferente a todas aspiraciones terrestres, m\u00e1s fuerte que los poderosos de este mundo\u201d al punto que \u201csu libertad es total, sus necesidades reales y los afanes que preocupan a los hombres se desvanecen para \u00e9l: el abandono a su meta se pierde en el amor, mahabba\u201d[9].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La impresi\u00f3n creada por la lectura de los comentarios de Vadja y de Chouraqui sobre Bahya podr\u00eda, pues, resumirse as\u00ed: nuestro te\u00f3logo espiritual jud\u00edo sac\u00f3 su idea fundamental sobre el abandono de los autores musulmanes, luego se esforz\u00f3 por encontrarle substancia en la literatura talm\u00fadica y en el Antiguo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el lector cristiano de nuestro tiempo, el inter\u00e9s particular que presenta Bahya consiste en ayudarlo a descubrir toda una espiritualidad del abandono realmente presente en el Antiguo Testamento, aunque poco observada antes de nuestro autor. El Islam y el juda\u00edsmo ayudan a percibir en la Primera Alianza riquezas espirituales que los cristianos hab\u00edan entrevisto s\u00f3lo parcialmente y que jud\u00edos, musulmanes y cristianos pueden profundizar y desarrollar conjuntamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tendr\u00edamos que ver si Bahya, como lo estima Chouraqui,[10] merced a la filosof\u00eda griega y neoplat\u00f3nica, insiste m\u00e1s que los musulmanes sobre el rol de la libertad humana en el abandono a Dios.\n<\/p>\n<h1>El an\u00e1lisis de la naturaleza del abandono seg\u00fan Bahya Ibn Paq\u00fbda<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bahya nos presenta, sucesivamente, el abandono a las criaturas y el abandono a Dios. Se trata entonces, para \u00e9l, de una noci\u00f3n anal\u00f3gica cuyas concreciones difieren seg\u00fan sus objetos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero este car\u00e1cter anal\u00f3gico del abandono no parece dar lugar, en los \u00abDeberes del coraz\u00f3n\u00bb, a una definici\u00f3n inicial y globalizadora que podr\u00eda aplicarse a todos los casos. Autor bastante claro la mayor\u00eda de veces, no parece serlo respecto de este punto. Los autores musulmanes analizados en nuestro cap\u00edtulo precedente eran m\u00e1s rigurosos. Nuestro te\u00f3logo del abandono es m\u00e1s prolijo sobre los efectos m\u00e1s que sobre su naturaleza \u00edntima. \u00bfCu\u00e1les son sus efectos? Dicha, reposo, libertad, calma y paz. Yendo de los efectos a la causa, Bahya nos dice: \u201cLo esencial del abandono es apoyarse enteramente sobre el apoderado con la seguridad de que har\u00e1 no solamente lo que tiene que hacer, sino m\u00e1s todav\u00eda, por solicitud y generosidad a los que no est\u00e1 obligado\u201d.[11]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encontramos aqu\u00ed, de manera evidente el tawakkul de los suf\u00edes isl\u00e1micos, como el primer grado del abandono que nos describ\u00eda Algazel en nuestro cap\u00edtulo precedente: la confianza en la energ\u00eda, la solicitud, la elocuencia y la rectitud del procurador o wakil.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero este procurador, este \u201camigo\u201d[12] a los ojos de Bahya, provisto de todas estas cualidades, no existe en el plano terrestre: se le encuentra solamente como una figura, o como una par\u00e1bola que remite inmediatamente al Creador; despu\u00e9s de haber descrito[13] largamente las siete virtudes del wakil so\u00f1ado, el autor se apresura en agregar: \u201cNo pertenecen a ninguna criatura, pero las encontramos todas en el Creador\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Remitiendo al lector a m\u00faltiples textos b\u00edblicos,[14] Bahya concluye de esta manera el cap\u00edtulo II de su cuarto p\u00f3rtico: \u201cLa raz\u00f3n humana decreta que Dios solo, con exclusi\u00f3n de toda criatura, posee las siete virtudes enumeradas (&#8230;) Cuando estas ideas se manifiesten claramente en el hombre, su convicci\u00f3n de la realidad de las gracias del Se\u00f1or ser\u00e1 fortificada. Se abandonar\u00e1 a \u00c9l, se apoyar\u00e1 en \u00c9l para la conducci\u00f3n de su vida. No pondr\u00e1 en duda su equidad, no se irritar\u00e1 contra lo que habr\u00e1 elegido para \u00e9l. A pesar de todo sufrimiento, proclamar\u00e1 el nombre del Se\u00f1or, levantando la copa de la salvaci\u00f3n\u201d.[15]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para resumir, el \u201ctodo abandonado\u201d (expresi\u00f3n frecuente en Bahya, tambi\u00e9n de origen isl\u00e1mico) es el que, en medio de los sufrimientos y de las pruebas, resiste a la tentaci\u00f3n de la rebeli\u00f3n para someterse en todo al plan divino sobre su vida\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque este \u201ctodo abandonado\u201d est\u00e1 convencido de que \u201cDios sabe todo (&#8230;) Se encuentra entre nosotros como un h\u00e9roe que salva. Preserva la vida del hombre desde su concepci\u00f3n hasta el fin de sus d\u00edas: Padre, Creador, forma y da firmeza (&#8230;) Da su gracias al mismo tiempo que da la vida\u201d[16]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s, Bahya encuentra en la Biblia lo que sus maestros musulmanes (inspirados a su vez, indirectamente, por las Sagradas Escrituras de la antigua alianza) le hab\u00edan ense\u00f1ado sobre Dios. \u201cEl Creador es m\u00e1s poderoso que todo poder, su palabra es m\u00e1s eficaz que toda palabra. Todo lo que quiere lo realiza, nadie puede recusar su decreto (Sal 115,3) (&#8230;) El creador vela providencialmente sobre la vida del hombre. Nada escapa a su vigilancia; no olvida ni abandona ni las cosas peque\u00f1as ni las grandes. Para \u00c9l nada pasa desapercibido, nada lo fatiga ni lo cansa (Is. 40,27).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguna criatura puede hacer el bien o el mal a s\u00ed misma, o a otra, sin que el Creador lo haya permitido (&#8230;) Cuando el hombre sienta que ninguna criatura puede hacerle el bien o el mal sin la voluntad permisiva del Creador, dejar\u00e1 de temer o de esperar nada de ellas[17], para abandonarse a Dios solo\u201d.[18]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fundando el abandono sobre las perfecciones infinitas del Creador, Bahya no pod\u00eda escapar de esta conclusi\u00f3n, a primera vista sorprendente: el abandono propiamente dicho no se puede ejercer m\u00e1s que con referencia a Dios solo; querer abandonarse a otro ser\u00eda irracional.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfBahya habr\u00eda excluido la posibilidad, para el jud\u00edo piadoso, de abandonarse entre las manos de la Sinagoga o de los elegidos de Dios que ya alcanzaron su visi\u00f3n, por ejemplo Mois\u00e9s, en tanto que participantes de las perfecciones de Dios eterno? No nos atrever\u00edamos ni a afirmarlo ni a negarlo; ser\u00eda necesario conocer la posici\u00f3n de nuestro pensador frente a la participaci\u00f3n en general, para afirmar la factibilidad &#8211; ante sus ojos &#8211; de tal abandono.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la posibilidad de tal abandono teoc\u00e9ntrico a las criaturas se muestra excluido por el par\u00e1grafo siguiente:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDios debe ser el \u00fanico objeto de su abandono. Nada debe substituirlo, ni ninguna criatura, de suerte tal que ninguna asociaci\u00f3n venga a corromper su sumisi\u00f3n. Saben lo que se dijo de Asa, a pesar de toda su santidad, cuando fue a encontrar a los m\u00e9dicos: \u201cDurante su enfermedad no busc\u00f3 al Se\u00f1or sino consult\u00f3 a los m\u00e9dicos\u201d y fue castigado (Par 16, 12)\u201d. M\u00e1s adelante, Bahya precisa: \u201cAsa fue castigado por haberse confiado s\u00f3lo a los m\u00e9dicos, rechazando el auxilio de Dios\u201d. Este caso particular no suprime la visi\u00f3n global del Eclesi\u00e1stico (Cap. 38) para el cual los m\u00e9dicos son instrumentos de Dios con miras a la sanaci\u00f3n; pero se comprende que Bahya no haya elegido este libro considerado como no can\u00f3nico por la Sinagoga.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retomemos su texto sobre Dios, \u00fanico objeto del abandono: \u201cS\u00f3lo es bendito el hombre fuerte que se abandona a Dios, cuya esperanza es el Se\u00f1or. Porque, el que da poder a dos personas, lo anula por este mismo acto. Con mayor raz\u00f3n el que se abandona a Dios y pone su esperanza en otro distinto de \u00c9l ver\u00e1 rechazado el objeto de su esperanza\u201d.[19]  En otros t\u00e9rminos, para Bahya, admitir que uno se pueda abandonar a otro ser creado precisamente en tanto que representante e instrumento de Dios, ser\u00eda admitir una violaci\u00f3n del monote\u00edsmo. Parece no considerar la posibilidad de situar a los dos procuradores (divino y humano) sobre dos planos diferentes, el segundo en dependencia del primero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible que sobre el punto mencionado, Bahya haya sufrido la influencia de sus maestros musulmanes. Aunque lo haya negado[20], semejante influencia parece cierta en lo que concierne al determinismo, retomado por Bahya en t\u00e9rminos por lo dem\u00e1s racionales y aceptables:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl hombre debe saber que un estricto determinismo limita a todos los seres de este mundo, substanciales o accidentales. Nada puede ser agregado ni quitado a lo que ha decidido el Creador en cuanto a su cantidad, su cualidad, su tiempo y su lugar. No se puede multiplicar lo que ha decidido disminuir, ni disminuir lo que ha decidido multiplicar. No se puede retardar lo que ha mandado apurar, ni adelantar lo que ha mandado retroceder (&#8230;) Todo se realiza seg\u00fan el decreto de Dios en su preciencia. Todas las decisiones pre-existen en \u00c9l y se concretan por medio de causas que a su vez tienen otras causas. La causa segunda es por s\u00ed misma incapaz, del hecho de su ineficacia y de su debilidad (&#8230;)\u201d[21]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas p\u00e1ginas m\u00e1s adelante, el autor agrega: (hay que tener) la clara certidumbre de que las causas intermedias no tienen eficacia m\u00e1s que por el decreto del Alt\u00edsimo. El campesino debe arar, sembrar, cosechar, pero debe abandonarse al Creador para que le d\u00e9 los frutos \u00bfNo estar\u00eda loco si abandonara la tierra sin cultivarla ni sembrarla contando con Dios para que fructifique?\u201d[22]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho de otra manera, Bahya Ibn Paq\u00fbda preconiza un abandono no solamente pasivo, sino adem\u00e1s activo. Un abandono cooperante con el Creador, causa primera siempre activa a trav\u00e9s de las causas segundas: \u201cTodas las causas vienen del Se\u00f1or (&#8230;) ha parecido \u00fatil al Creador dejar al hombre obrar y recurrir a las causas intermedias para satisfacer sus numerosas necesidades. De ese modo, quiere probar (al hombre) en el camino de la sumisi\u00f3n\u201d. Dios \u201cdispone convenientemente las causas intermedias (&#8230;) El hombre hace manifiesta su sumisi\u00f3n o su rebeld\u00eda, y merece recompensa eterna o castigo\u201d[23]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se compara las actitudes de Bahya frente al m\u00e9dico y al campesino, se constata un sorprendente contraste: la causalidad intermedia del primero no parece mencionada. Probablemente, esa incoherencia se debi\u00f3 a su preocupaci\u00f3n por armonizar su pensamiento con 2 Cr\u00f3n. 16,12.[24]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque Bahya se sirvi\u00f3 de su raz\u00f3n iluminada por los fil\u00f3sofos (siendo el todo un don de Dios creador) para reflexionar sobre la agricultura; pero pudo transportar esta actitud al campo de la medicina. Experiment\u00f3 aqu\u00ed los l\u00edmites del Antiguo Testamento ante su contacto con el pensamiento griego, en la obra del Sir\u00e1cide por ejemplo; sin remarcar que, antes, al contacto de la cultura cananea, el pueblo de Dios no vio (salvo en sus elementos recabitas descritos por Jerem\u00edas 35, 1-18) contradicci\u00f3n entre fe en la acci\u00f3n divina y cultura de la tierra, en la superaci\u00f3n de una econom\u00eda n\u00f3made.[25]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra apreciaci\u00f3n personal &#8211; por otro lado bastante menos subrayada &#8211;  se manifiesta en la manera en que Bahya trata la actitud humana respecto de la sexualidad&#160;: sin evocar expl\u00edcitamente la interdicci\u00f3n divina y racional del adulterio, nuestro pensador nos dice:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDios prueba al hombre en lo que le es m\u00e1s sensible: la necesidad de comer, de beber, de vestir, y de satisfacer el instinto sexual. Porque Dios nos ordena entregarnos a estas actividades seg\u00fan su propia causalidad, en modos y en tiempos determinados. Aqu\u00e9llas que ha decretado satisfacer, las satisface perfectamente, disponiendo convenientemente las causas intermedias.\u201d[26]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda, hace falta interpretar con benignidad este acercamiento un poco r\u00e1pido, y sobrentender un conjunto de alusiones limitadoras en la expresi\u00f3n \u201cmodo y tiempo determinado\u201d. El autor recuerda as\u00ed, impl\u00edcitamente, al joven ordenado el d\u00eda de la Expiaci\u00f3n (N\u00fam. 29, 7) y, despu\u00e9s del exilio, otros cuatro d\u00edas destinados a conmemorar los infortunios de la naci\u00f3n (Zac. y 8,19). As\u00ed  la Antigua Alianza preve\u00eda los \u201cmodos y tiempos determinados\u201d para cumplir la orden, dada con anterioridad  a la humanidad considerada en su conjunto, durante las alianzas de Ad\u00e1n y de No\u00e9&#160;: \u201cCreced y multiplicaos\u201d (Gn. 1,28; 9,1). Hab\u00eda inclusive el modo de la poligamia, todav\u00eda en uso en el mundo jud\u00edo en la \u00e9poca de Bahya.[27] \u00bfPero no era percibida ya, por muchos, como contraria a la raz\u00f3n (Cf. Malaqu\u00edas, 2, 14 &#8211; 16)?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa es sin duda la raz\u00f3n por la cual Bahya Ibn Paq\u00fbda, atrapado entre la constataci\u00f3n de la existencia siempre actual de la poligamia (especialmente en el contexto musulm\u00e1n) y la evoluci\u00f3n del Antiguo Testamento hacia un r\u00e9gimen de monogamia m\u00e1s conforme a la instituci\u00f3n divina en los principios de la humanidad, evita precisiones inc\u00f3modas; pero decide subrayar que en el p\u00f3rtico precedente, consagrado a la sumisi\u00f3n a Dios, el te\u00f3logo jud\u00edo evoca varias veces la victoria de la raz\u00f3n sobre las pasiones sexuales .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa concupiscencia vive aqu\u00ed abajo. Todos nuestros deseos f\u00edsicos la fortifican. La raz\u00f3n, al ser extra\u00f1a, carece de tutor: todo est\u00e1 contra ella. La Tora es el remedio a las enfermedades del alma (&#8230;) Ella proh\u00edbe numerosos actos que fortifican la concupiscencia. Inclusive exige que uno se abandone a lo que le es contrario: la oraci\u00f3n, el ayuno, la limosna y la caridad, que hacen vivir a la raz\u00f3n\u201d.[28]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La raz\u00f3n interpretada por Bahya dice tambi\u00e9n al alma: \u201cAbstente del veneno: las pasiones que se multiplican en ti y te dominan; ellas echan la ra\u00edz del amor a los goces del cuerpo: comer, beber, placer sexual\u201d.[29]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de la delicadeza del asunto en el contexto musulm\u00e1n de sus lectores jud\u00edos, Bahya no duda en recordar \u201cla prohibici\u00f3n hecha por Mois\u00e9s a los reyes de tener numerosas mujeres, lo que podr\u00eda extraviar sus corazones\u201d (Dt. 17,17)[30].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ve entonces que la preocupaci\u00f3n de introducir la raz\u00f3n en el seno del abandono activo a Dios incita a Bahya a subrayar lo que en el Antiguo testamento es consagraci\u00f3n de la raz\u00f3n. Re\u00fane as\u00ed el juda\u00edsmo alejandrino desde el libro de la Sabidur\u00eda hasta Fil\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inversamente, la consideraci\u00f3n de las causas segundas por parte del \u201ctodo abandonado\u201d no est\u00e1 aislada ni cortada del horizonte fundamentalmente religioso y trascendente de nuestro autor: porque este \u201ctodo abandonado\u201d no \u201cse apoya jam\u00e1s sobre las causas intermedias que utiliza: no espera ni bien ni mal que no sea querido por Dios. Se sirve de ellos para obedecer a Dios que ordena vivir en el mundo, civilizarlo y embellecerlo. Si saca ventaja de ellas, no alaba m\u00e1s que a Dios solo y ya no tiene por ellas ni amor ni deseo (&#8230;) su coraz\u00f3n se apoya sobre Dios y no sobre las causas segundas\u201d.[31]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El an\u00e1lisis de la relaci\u00f3n entre causas segundas y Causa primera conduce a Bahya Ibn Paq\u00fbda a este pensamiento conclusivo: \u201cConviene abandonarse al Alt\u00edsimo, principio de toda causa\u201d. Centenares de vers\u00edculos del Antiguo Testamento lo robustecieron en esta convicci\u00f3n, al menos 53 citas de los salmos durante el recorrido de este cuarto p\u00f3rtico sobre el abandono.\n<\/p>\n<h1>Visi\u00f3n sint\u00e9tica de la ascensi\u00f3n en el abandono<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bahya termina su cuarto p\u00f3rtico cuyo t\u00edtulo (causas corruptoras del abandono) corresponden imperfectamente a su contenido. Se trata, sobre todo, de una descripci\u00f3n de los grados crecientes del abandono al Alt\u00edsimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un principio general domina y penetra toda esta descripci\u00f3n: \u201cEl abandono a Dios crece a medida que se eleva el conocimiento de su gobierno y se profundiza la fe en su providencia generosa, fuente de felicidad viva\u201d[32]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se podr\u00eda traducir as\u00ed este principio: el crecimiento en la esperanza amante presupone el aumento de la fe y trae como consecuencia el aumento de la alegr\u00eda. El abandono, no lo olvidemos, es s\u00edntesis viviente de fe, de esperanza y de caridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Primer grado:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa raz\u00f3n se consolida\u201d y el hombre \u201cconstata cu\u00e1n imperfecta es, cu\u00e1nto depende de Dios. Pone su confianza en Dios solo para todo en lo que se siente impotente. Por ejemplo, en sus viajes por los mares y por los desiertos \u00e1ridos o cuando sobreviene el desastre\u201d[33]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el abandono de impotencia gritando: \u201c\u00c1lzate y s\u00e1lvanos\u201d (Jer. 2,27). Es el abandono que muchos hombres y mujeres del siglo XX creen devenido imposible, in\u00fatil y pueril a causa del progreso de la ciencia. \u00a1El hombre adulto ya no tendr\u00eda necesidad de \u00e9l! Es in\u00fatil recordar que los desastres naturales (terremotos, lluvias torrenciales con todas las miserias resultantes tachan de falso este desconocimiento de los l\u00edmites del hombre frente a la naturaleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Segundo grado: el abandono en el seno del sentimiento de poder;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bahya se eleva m\u00e1s alto y escribe: \u201cQue el hombre suba m\u00e1s alto en el conocimiento de Dios y se abandonar\u00e1 igualmente a \u00c9l para las cosas que parecen estar en su poder: renunciar\u00e1 a los m\u00e9ritos peligrosos, a los trabajos extenuantes, seguro de nunca carecer de pan, consagr\u00e1ndose a obras menos penosas.\u201d[34]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es decir: el abandono humaniza haciendo ejercer la virtud de prudencia, en la espera del auxilio divino, no solamente espiritual, sino tambi\u00e9n temporal.[35] El \u201ctodo abandonado\u201d sabe distinguir entre su poder aparente y su poder real. Adivina que el uso indiscreto del poder aparente conducir\u00eda a la p\u00e9rdida del poder real de la salud. Ant\u00edtesis de tantos contempor\u00e1neos nuestros fascinados por el v\u00e9rtigo de la velocidad que culmina, despu\u00e9s de algunos \u00e9xitos, en los accidentes que traumatizan el resto de la vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Tercer grado: frente a todas las causas intermedias, la elecci\u00f3n \u00fanica de la opci\u00f3n divina:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn un grado m\u00e1s elevado todav\u00eda, escribe Bahya, el \u201ctodo abandonado\u201d se encomienda a Dios para todas las causas intermedias f\u00e1ciles o dif\u00edciles, y no se preocupa de ellas m\u00e1s que por sumisi\u00f3n y obediencia. Reconoce entonces la misericordia de Dios para las criaturas: todas sus \u00f3rdenes se vuelven el objeto de sus deseos, las recibe en su coraz\u00f3n y hasta en sus mismos huesos, en su vida sensible. Se regocija de todo lo que Dios le da: vida o muerte, pobreza o riqueza, salud o enfermedad. S\u00f3lo aspira a aquello que el Creador  ha elegido para \u00e9l, s\u00f3lo desea lo que \u00c9l quiere, se entrega sin reservas a \u00c9l, es su prisionero; se arroja en cuerpo y alma en su secreto, no ofreciendo resistencia en nada, no eligiendo nada m\u00e1s que lo que \u00c9l reserva para su vida\u201d[36]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este grado significa la adhesi\u00f3n del abandonado a la sola voluntad divina. Corresponde a la realidad designada por las espiritualidades ignaciana y salesiana, en el seno de la Iglesia Cat\u00f3lica, a trav\u00e9s de la expresi\u00f3n \u201cindiferencia\u201d. Frente a las realidades creadas, este abandonado no elige m\u00e1s que la opci\u00f3n de Dios, no quiere m\u00e1s que aquello que su Creador quiere para \u00c9l. Al punto que su sumisi\u00f3n al Creador repercute en su sensibilidad, la cual participa de la dicha de su alma. Este tercer grado orienta, pues, hacia el cuarto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Cuarto grado: la fuga m\u00e1s all\u00e1 de este mundo fugitivo hacia el mundo eterno por la sola sed del reencuentro divino:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cM\u00e1s alto todav\u00eda, m\u00e1s cerca de Dios, comprender\u00e1 la intenci\u00f3n que presidi\u00f3 su creaci\u00f3n y su existencia en este mundo fugitivo. Reconocer\u00e1 otro mundo, eterno \u00e9l (&#8230;) Despreciar\u00e1 las naturaleza y sus caminos, para huir en su pensamiento, en su alma y en su cuerpo hacia la fuente de toda bendici\u00f3n. Se alegrar\u00e1 pensando en \u00c9l, y se aislar\u00e1 en la sola meditaci\u00f3n de la grandeza de Dios. Si permanece en la ciudad, s\u00f3lo tiene sed de su reencuentro. Vive en dicha y amor (&#8230;) mejor que aqu\u00e9llos que ya est\u00e1n en la vida de m\u00e1s all\u00e1\u201d[37]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La diferencia entre este grado supremo y los precedentes parece ser sobre todo la orientaci\u00f3n hacia la vida eterna en la superaci\u00f3n de todo lo terrestre. Ya no se trata de \u201cconstruir ciudades, preocuparse por su abastecimiento, cohabitar con las mujeres para multiplicar la especie.\u201d[38] Sin que se deba, por otro lado, tomar al pie de la letra la expresi\u00f3n \u201cdespreciar la naturaleza y sus caminos\u201d, el autor quiere decir, sin duda, que las v\u00edas y caminos de la naturaleza (beber, comer, reproducirse, etc.) sin ser malas y siendo hasta buenas, palidecen delante de las realidades m\u00e1s espirituales de la uni\u00f3n de amor con la voluntad divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegado a este grado, el \u201ctodo abandonado\u201d \u201cno ama ni teme m\u00e1s que a Dios solo\u201d[39]. \u201cEn el duelo de la tristeza a causa de sus pecados, el que ama al Se\u00f1or vive en penitencia y contrici\u00f3n\u201d \u201calegr\u00e1ndose en su plenitud\u201d[40]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El disc\u00edpulo formado por Bahya Ibn Paq\u00fbda para el abandono al Creador, vive sobre la tierra estando ya, a trav\u00e9s de su alma, fijado, tanto como le es posible, en el Alt\u00edsimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin olvidarse de que comenz\u00f3 siendo un no abandonado, en la angustia est\u00e1 en paz mediante los renunciamientos prolongados a los que lo conduce su abandono, \u201csu coraz\u00f3n se apoya sobre Dios y no sobre las causas segundas; si no le son de ninguna utilidad, sabe que su padre celeste le enviar\u00e1 todo, lo mismo que la subsistencia en el tiempo y por el medio que quiera; no concibe con relaci\u00f3n a ellas ning\u00fan desprecio, ni cesa de utilizarlas para continuar, en ellas, sirviendo a Dios.[41]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este supremo grado de abandono, \u00e9ste manifiesta su car\u00e1cter escatol\u00f3gico; el abandonado, \u201cel hombre de Dios no se ocupa de las cosas de este mundo m\u00e1s que con miras a amasar su provisi\u00f3n de ruta para el viaje hacia el m\u00e1s all\u00e1 y a lo que es necesario para alcanzar el fin de su peregrinaje terrestre\u201d[42] siente c\u00f3mo \u201cel alma es una extranjera en este mundo, c\u00f3mo todos los hombres son metecos sobre la faz de la tierra\u201d (cf. Lv. 25,23).[43]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este grado supremo, el abandono es m\u00e1s que nunca s\u00edntesis de fe, de esperanza y de caridad: fe en Dios creador que obra a trav\u00e9s de las causas segundas, esperanza en el Dios fin \u00faltimo, amor por el Dios presente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEn qu\u00e9 medida esta s\u00edntesis teoc\u00e9ntrica lleva en s\u00ed las huellas de la filosof\u00eda griega, del pensamiento isl\u00e1mico, de las riquezas del Antiguo Testamento e inclusive, tal vez, del Nuevo? \u00bfCu\u00e1l es la parte de influencia que corresponde a cada uno de estos factores?\n<\/p>\n<h1>Los deberes del Coraz\u00f3n, s\u00edntesis jud\u00eda de una permanente actualidad<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concluyendo, podemos recapitular y completar lo que hemos dicho sobre la manera en que Bahya Ibn Paq\u00fbda quiso asumir y justificar las diferentes herencias culturales recibidas de su medio judeo-\u00e1rabe en el curso del siglo XI de la era cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin los m\u00edsticos musulmanes, su obra maestra no habr\u00eda visto nunca la luz. Tom\u00f3 de ellos muchas e inclusive la mayor\u00eda de sus ideas fundamentales; particularmente, el tema del abandono lleno de amor al Dios que gobierna nuestras vidas. Si ilustr\u00f3 este tema por medio de numerosas citas tomadas del Antiguo Testamento y del pensamiento de los te\u00f3logos del juda\u00edsmo, no habr\u00eda elaborado verdaderamente su s\u00edntesis si s\u00f3lo hubiese tenido a su disposici\u00f3n los textos de la Biblia orientados hacia el abandono.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de las \u201cafinidades aparentes\u201d entre el pensamiento de Bahya y el de numerosos autores musulmanes, hay que reconocer con Vadja, que nuestro autor \u201crepens\u00f3 las indicaciones que sus lecturas le hab\u00edan suministrado, formando una construcci\u00f3n muy propia\u201d[44] . Si Bahya fue muy lejos en el uso de fuentes musulmanas al punto de dar una \u201ccoloraci\u00f3n musulmana\u201d a sus planteamientos, e inclusive preferir, en muchos casos, las fuentes musulmanes a las que ven\u00edan del juda\u00edsmo;[45] si subray\u00f3 mejor &#8211; sin duda &#8211; que sus maestros musulmanes la libertad humana[46], tal vez para servirse mejor de los fil\u00f3sofos griegos, fue porque  estaba tan atra\u00eddo por la m\u00edstica musulmana[47] que quiso \u201cense\u00f1ar una regla de vida interior en funci\u00f3n de la religi\u00f3n jud\u00eda y \u00fanicamente para el creyente israelita\u201d.[48]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada indica que Bahya haya querido dirigirse especialmente a lectores musulmanes, menos aun a los lectores cristianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No solamente nada indica una voluntad de dirigirse especialmente a lectores musulmanes (o de excluirlos), pero parece inclusive que Bahya quer\u00eda poner en guardia a su p\u00fablico contra los peligros de apostas\u00eda resultantes de la fascinante lectura de los m\u00edsticos del Islam.[49]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los cristianos, si se hace necesario destacar la manera favorable con que, en dos oportunidades, Bahya hace alusi\u00f3n a Jes\u00fas[50] y subrayar que habla (como el Antiguo Testamento) tres veces de Dios Padre,[51] manera evidente de mantener su distancia respecto del silencio musulm\u00e1n sobre la paternidad incluso solamente adoptiva,[52] no es posible callar la negaci\u00f3n expl\u00edcita de la Trinidad.[53]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si es cierto tambi\u00e9n que Bahya rechaza el amor a los enemigos de Dios,[54] &#8211; sin duda viendo primeramente a los pecadores israelitas -, en otra parte nuestro autor muestra magn\u00edficamente c\u00f3mo el abandono trae consigo el amor a los enemigos: \u201cEn las relaciones con sus enemigos, el hombre debe tambi\u00e9n abandonarse a Dios. Debe soportar las injurias y no devolv\u00e9rselas seg\u00fan sus actos, sino mostrarse generoso y hacerle tanto bien como est\u00e9 en su poder, porque sabe que la felicidad y la aflicci\u00f3n est\u00e1n entre las manos de Dios solo. Si le causan da\u00f1o, que no le eche la culpa a aqu\u00e9l que es instrumento, sino a s\u00ed mismo; que examine los malos actos que en su vida haya podido cometer en contra de Dios, que ore y pida al Se\u00f1or expiaci\u00f3n por sus pecados. Entonces sus enemigos se convertir\u00e1n en bienamados, tal como est\u00e1 escrito. \u201cCuando los caminos del hombre son gratos a Yahveh, aun los enemigos se concilia. (Prov. 16,7)\u201d[55]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede excluir aqu\u00ed una influencia del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a (especialmente de Mt. 5,38-48). Lo que dice Bahya toma en cuenta lo dicho en Lev 19, 18 (\u201cAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d) y anticipa la hermosa declaraci\u00f3n de una asamblea rab\u00ednica reunida en Berl\u00edn en 1884[56]&#160;: para ella, el precepto del Lev\u00edtico conten\u00eda ya impl\u00edcitamente el amor a los enemigos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo caso, se puede admitir que, si el escrito de Bahya llevaba ya se\u00f1ales de influencia cristiana, \u00e9sta resultar\u00eda m\u00e1s bien de sus lecturas isl\u00e1micas m\u00e1s que de contactos directos con el Nuevo testamento. Los \u00abDeberes del Coraz\u00f3n\u00bb constituyen un gran libro de espiritualidad jud\u00eda. Los escritos de los suf\u00edes musulmanes pueden ser la causa \u201cmaterial\u201d, pero eso no impide a la obra tener como causa \u201cformal\u201d al Antiguo Testamento prolongado por la tradici\u00f3n talm\u00fadica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los temas veterotestamentarios que explota Bahya, destaquemos particularmente el tema del justo, del servidor doliente de Isa\u00edas 53,4:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDios prueba al justo mediante la miseria, la pobreza y la enfermedad, para hacer resaltar su amor y su adoraci\u00f3n. Toma sobre s\u00ed nuestras debilidades, se carga con nuestros dolores y nosotros lo consideramos castigado y herido por Dios y humillado. Pero es traspasado por nuestras iniquidades y molido por nuestros pecados\u201d.[57]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente, delante de la pobreza y de la enfermedad, el justo que es v\u00edctima de ellas es invitado por el Se\u00f1or, piensa Bahya, a amarlas con un amor preferencial: \u201cTodos los que prefirieron la pobreza a la riqueza, la enfermedad a la salud, y el padecimiento a la tranquilidad, son dignos de la gracia del Se\u00f1or y de la beatitud eterna.\u201d[58]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda, cuando Bahya escrib\u00eda estas l\u00edneas pensaba en los justos de Israel, ve\u00eda como estando en \u00e9l, en ellos y por ellos al Servidor doliente, entendido colectivamente.; pero \u00bfse puede excluir que haya pensado tambi\u00e9n en Jes\u00fas de Nazaret?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo caso, todo indica que Bahya Ibn Paq\u00fbda, escribiendo sobre todo para los jud\u00edos, podr\u00eda tener, debiera tener &#8211; en el futuro m\u00e1s aun que en el pasado &#8211; numerosos lectores musulmanes y cristianos, a los que ayudar\u00eda a adentrarse y a progresar en la v\u00eda espiritual del abandono.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su influencia podr\u00eda incluso acrecer si una nueva edici\u00f3n de la traducci\u00f3n de Chouraqui incluyera un \u00edndice anal\u00edtico y un \u00edndice de los textos b\u00edblicos citados, abriendo el camino a un estudio m\u00e1s met\u00f3dico del valor de la ex\u00e9gesis de Bahya y de los contrastes de su pensamientos, cuya unidad fundamental se mostrar\u00eda entonces m\u00e1s rica, significando la unidad del coraz\u00f3n en sus m\u00faltiples deberes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concluyendo, c\u00f3mo no decir que este libro, en muchos aspectos, sintetizando cierto milagro del sufismo musulm\u00e1n, el milagro del pensamiento griego, con los textos inspirados del Antiguo Testamento, es en s\u00ed mismo un prodigio \u201cmilagroso\u201d que deja estallar el amor de su autor por el Dios \u00fanico y sobre todo la misericordia de este Dios \u00fanico y unificador por su autor.\n<\/p>\n<p>  Bertrand de Margerie S.J.Bertrand de Margerie S.J.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger para la Enciclopedia Cat\u00f3lica]]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de <b> \u00abL&#8217;Abadandon \u00e0 Dieu\u00bb<\/b>. T\u00e9qui, editores.\n<\/p>\n<h1>Notas<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.  Bahya Ibn Paq\u00fbda, Les Devoirs du Coeur, traducidos y presentados por Andr\u00e9 Choraqui, con prefacio de J. Maritain, DDB, Paris, 1972, 2 obra escrita en \u00e1rabe porque el autor se dirig\u00eda al conjunto de sus correligionarios que hablaban esta lengua en Espa\u00f1a morisca (XC); la traducci\u00f3n de Chouraqui fue revisada a partir de la edici\u00f3n del texto \u00e1rabe, presentada por A.S. Yahuda (CIII), el texto jud\u00edo fue traducido al hebreo por Juda Ibn Tibbon, y conocido a partir del siglo XII en los medios jud\u00edos que hablaban \u00e1rabe (XCVI-XCVIII las Liminaires); luego, sin suscitar nunca contradicciones en el mundo jud\u00edo, el texto fue traducido desde principios del siglo XVII a todas lenguas habladas al interior de las comunidades jud\u00edas lo mismo que en lat\u00edn y en ingl\u00e9s (XCVIII-XCIC). Santo Tom\u00e1s de Aquino y los otros grandes te\u00f3logos cristianos del Medioevo, no pudieron, entonces, conocer Les Devoirs du Coeur (Los Deberes del Coraz\u00f3n) (sigla DCBIP). Salvo indicaci\u00f3n contraria, todos los textos citados en este cap\u00edtulo pertenecen al cuarto p\u00f3rtico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  DCBIP, XXXV: cf. CIV. \u201cEn el curso del invierno 1939-1940, en la biblioteca de la Escuela rab\u00ednica de Francia, replegada en Vichy, descubr\u00ed por primera vez la existencia de DCBIP\u201d: un d\u00eda de noviembre de 1942 (&#8230;) tom\u00e9 la decisi\u00f3n de traducir al franc\u00e9s la obra de BIP\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.  Cf. Mt 22, 40: \u201cDe estos mandamientos (amor a Dios y al pr\u00f3jimo) dependen toda la Ley los Profetas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.  DCBIP, 14-15, 31 y 36 (los subrayados son nuestros; estas p\u00e1ginas est\u00e1n en el pre\u00e1mbulo)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.  DCBIP, Liminaires, LXXVI y LXXVII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6.  Sobre esta noci\u00f3n ver Anawati-Gardet, Mystique Musulmane, PP. 151 ss (Paris, 1961): \u201cEl renunciamiento, el zhud, es en un sentido muy general, el esfuerzo asc\u00e9tico que debe despojar al alma de toda atadura a lo creado. El t\u00e9rmino, aunque no sea cor\u00e1nico, es frecuente en la literatura muslmana\u201d..\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7.  Cf. G. Vadja, La th\u00e9ologie asc\u00e9tique de Bahya Ibn Paq\u00fbda, Paris, 1947, pp. 10-11 y 23. Sigla GVBIP.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8.  DCBIP, Liminaires, LXXXI.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9.  Ibid., LXXXII; cf Anawati-Gardet, Mustique Musulmane, pp. 161 ss (sobre mahabba).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10.  DCBIP, LXXXII, Liminaires.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11.  DCBIP, 255.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12.  Andr\u00e9 Chouraqui quiso, al parecer, usar el t\u00e9rmino \u201camigo\u201d, para traducir el concepto \u00e1rabe de wakil. As\u00ed se pierde la especificidad jur\u00eddica de la ayuda aportada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13.  DCBIP, 256-258.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14.  A saber&#160;: Job 10,10&#160;; Lam 3,37&#160;; Is 11,7&#160;; Ps 139&#160;; 145&#160;; 136,25&#160;; 145,16, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15.  DCBIP\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16.  Ibid., 258.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17.  Sobrentendido (tal es al menos el punto de vista bastante diferente de Santo Tom\u00e1s de Aquino en su Suma Teol\u00f3gica, II.II.17.4); \u201cComo de la causa primera de su beatitud\u201d se puede esperar el auxilio de los hombres instrumentos de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18.  DCBIP, 262.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19.  Ibid., 265 y 284; sin embargo, en el primer p\u00f3rtico, sobre la Unidad de Dios, Bahya al hablar espont\u00e1neamente sobre recurrir al m\u00e9dico fuera de un contexto b\u00edblico, le parece natural este recurso: \u201cUn enfermo que conoce su mal y los remedios susceptibles de curarlo llama a un m\u00e9dico; \u00e9ste le administra numerosas drogas. Pero, perezoso, el enfermo descuida controlar si en verdad le convienen; ten\u00eda el deber de inquietarse porque nada se lo imped\u00eda\u201d (.p.55)<br \/>\nEl cuarto p\u00f3rtico (283) muestra claramente el fin perseguido por Bahya en materia de salud: llamar la atenci\u00f3n de Dios, curador todopoderoso: \u201cEl hombre debe tener cuidado de no abandonarse a las causas intermedias de la salud y de la enfermedad, porque ellas no act\u00faan o no da\u00f1an m\u00e1s que por orden de Dios. Que se abandone al Creador y el le curar\u00e1 con o sin causa segunda, por efecto de su verbo (Sal 107, 20). Tambi\u00e9n es posible para Dios curar una enfermedad a trav\u00e9s de un medio que parece m\u00e1s nefasto que el mal (2 Rey. 2,19)\u201d. Dicho de otra manera, si el m\u00e9dico puede ser la causa segunda por la cual Dios cura, no est\u00e1 permitido al enfermo &#8211; que debe abandonarse a Dios &#8211; abandonarse al m\u00e9dico. Sobre Antiguo Testamento, m\u00e9dico y medicina, ver el Dictionnaire encycl\u00f3pedique de la Bible, 19872, art. Medicina, m\u00e9dico (M\u00e9decine, m\u00e9decin)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20.  GV, 75-77.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21. DCBIP, 263.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22.  Ibid., 282.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23.  Ibid.; cf. P. 276: \u201cNuestro abandono en Dios debe ser perfecto. Nuestro recurso a las causas segundas no merma en nada esta quietud cuando nuestro esp\u00edritu en ve m\u00e1s que a \u00c9l solo\u201d: Es decir: ve a Dios en ellas, operando a trav\u00e9s de ellas..\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24.  Cf. el n. 19 anterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25.  Ver R. De Vaux, O.P, Institutions de l\u2019 Ancien Testament, Paris, 1958, t. I, pp.32-33; B. De Margerie, Sacrements et d\u00e9veloppement int\u00e9gral, Paris, 1978, pp. 144-150\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">26.  DCBIP, 268.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27.  Aunque raramente; por el contrario la bigamia era practicada por los jud\u00edos de Africa del Norte y de Espa\u00f1a: Cf. El art\u00edculo Monogamy de l\u2019Encyclopedia Judaica 12 (1973) 258-260.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28.  DCBIP, 173; en el tercer p\u00f3rtico, como los textos citados en las dos notas siguientes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">29.  Ibid., 206.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">30.  Ibid., 189.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">31.  Ibid., 311.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">32.  Ibid., 321.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">33.  Ibid., 322\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">34.  Ibid., 322.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">35.  He examinado largamente en otra parte (M\u00e9langes anthropologiques \u00e0 la lumi\u00e8re de saint Thomas d\u2019Aquin, Mame, Paris, 1993, c. IX, pp. 177-215) las vistas del aquinato sobre los bienes temporales, merecidos por el justo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">36.  DCBIP, 323.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">37.  Ibid.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">38.  DCBIP, 276.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">39.  DCBIP, d\u00e9cimo p\u00f3rtico sobre el amor de Dios, p. 599.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">40.  Ibid., p. 603.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">41.  DCBIP, 311.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">42.  Ibid., 312.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">43.  Ibid., 290.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">44.  GVBIP, 69.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">45.  Ibid., 84.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">46.  Ibid., 75.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">47.  GVBIP, 143.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">48.  Ibid. Et 145.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">49.  Ibid., 144; seg\u00fan el texto citado en el n. 4, Bahya de dirig\u00eda a todos, pero especialmente a los jud\u00edos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">50.  Cf. DCBIP, Liminaire, p XLII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">51.  Esos tres textos son los tres que hay sobre el abandono en el cuarto p\u00f3rtico: ch. II, p.258: \u201cDios preserva la vida del hombre desde su concepci\u00f3n hasta el fin de sus d\u00edas: es el padre, el Creador, forma y da firmeza\u201d (Dt 32,6); c. IV, 302&#160;: \u201cDios se conduce con el pueblo como una padre amante\u201d que corrige; c. V, 311&#160;: \u201cEl todo abandonado sabe que su padre celeste le enviar\u00e1 todo inclusive la subsistencia en el tiempo y por el medio que quiera\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">52.  Cf. J. Abdel-el-Jalil, OFM, L\u2019Islam et nous, Cerf, Paris, 1947, pp. 16-17: \u201cla paternidad divina, que Israel confirma confusamente, es rechazada como manchada de antropomorfismo. El musulm\u00e1n se rebela cuando se aplica a Dios el nombre de \u201cPadre\u201d porque evoca una noci\u00f3n carnal que necesariamente mancha la trascendencia y merma la omnipotencia (&#8230;) Los musulmanes no conciben otra generaci\u00f3n distinta de la carnal; no conciben m\u00e1s paternidad que la humana. Esta concepci\u00f3n excluye no solamente la Encarnaci\u00f3n, sino adem\u00e1s la adopci\u00f3n, que Dios quiso en Cristo, en continuidad, en prolongaci\u00f3n de la Encarnaci\u00f3n\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">53.  DCBIP, quinto p\u00f3rtico, 339.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">54.  DCBIP, tercer p\u00f3rtico, 239-240; ver adem\u00e1s el pre\u00e1mbulo, que ya presenta este odio como un deber del coraz\u00f3n, ligado al Amor a Dios. Aqu\u00ed, la influencia musulmana parece probable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">55.  DCBIP, 294-295.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">56.  Ver H. Lazarus, The Ethics of Judaism, Filadelfia, 1900, t. 1 par\u00e1g. 168, p. 234 y ap\u00e9ndice 29, p. 302; y B. de Margerie, L\u2019Ancienne Alliance n\u2019a jam\u00e1is \u00e9t\u00e9 r\u00e9voqu\u00e9e, Revue Thomiste, 1987, p. 237 , nota 118.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">57.  DCBIP, 272.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">58.  Ibid., 308.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 El Abandono en el seno del juda\u00edsmo 2 Introducci\u00f3n&#160;: la evoluci\u00f3n y los fines de Bahya Ibn Paq\u00fbda 3 El an\u00e1lisis de la naturaleza del abandono seg\u00fan Bahya Ibn Paq\u00fbda 4 Visi\u00f3n sint\u00e9tica de la ascensi\u00f3n en el abandono 5 Los deberes del Coraz\u00f3n, s\u00edntesis jud\u00eda de una permanente actualidad 6 Notas El &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-el-seno-del-judaismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abABANDONO EN EL SENO DEL JUDAISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22477","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22477","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22477"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22477\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22477"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22477"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22477"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}