{"id":22478,"date":"2016-02-05T15:24:58","date_gmt":"2016-02-05T20:24:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-teresa-de-lisieux\/"},"modified":"2016-02-05T15:24:58","modified_gmt":"2016-02-05T20:24:58","slug":"abandono-en-teresa-de-lisieux","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-teresa-de-lisieux\/","title":{"rendered":"ABANDONO EN TERESA DE LISIEUX"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Del infantilismo al caminito de la infancia espiritual<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Evoluci\u00f3n y desarrollo de la actitud de abandono en Teresa<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Progreso en el Abandono<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Notas<\/li>\n<\/ul>\n<h1>Del infantilismo al caminito de la infancia espiritual<\/h1>\n<p>  Santa Teresita a los 8 a\u00f1osSanta Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas y de la Santa Faz (1873-1897) es sin duda el autor espiritual que m\u00e1s difundi\u00f3 la doctrina del abandono al punto de obtener que la Iglesia la recomiende a todos los cristianos. Entre las numerosas obras comprendidas en la inmensa literatura concerniente a su doctrina, destacamos especialmente los trabajos del Padre Conrad de Meester[1], que analiz\u00f3 extensamente y sintetiz\u00f3 los diferentes elementos que integran la \u201cnueva v\u00eda\u201d de la joven carmelita francesa.   Padre de Santa TeresitaNos inspiraremos especialmente en sus trabajos para presentar el origen y la evoluci\u00f3n de la doctrina de Teresa, antes de recapitularla sint\u00e9ticamente y de ver en algunos t\u00e9rminos a la Iglesia proponerla a todos sus hijos; luego, trataremos de mostrar, a manera de conclusi\u00f3n, c\u00f3mo este abandono de ni\u00f1o converge con el culto que la Iglesia ha rendido, en curso de los siglos, al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<h1>Evoluci\u00f3n y desarrollo de la actitud de abandono en Teresa<\/h1>\n<p>  Teresa Mart\u00edn perdi\u00f3 su Madre a la edad de cuatro a\u00f1os, en 1877. De ah\u00ed una hipersensibilidad acentuada por una rara enfermedad a la edad de diez a\u00f1os y una crisis de escr\u00fapulos tres a\u00f1os despu\u00e9s. Se ha hablado de retardo afectivo y de neurosis[2]. En su primer manuscrito autobiogr\u00e1fico, Teresa reconoce \u2013 sin emplear este t\u00e9rmino- el infantilismo[3] manifestado en su infancia: \u201cEra verdaderamente insoportable para mi inmensa sensibilidad.   Si ocurr\u00eda que causaba una molestia leve a una persona que amaba, en lugar de no llorar, lloraba, y cuando comenzaba a consolarme, lloraba por haber llorado. Todos los razonamientos eran in\u00fatiles y no pod\u00eda llegar a corregirme. No s\u00e9 c\u00f3mo me mec\u00eda en el dulce pensamiento de entrar al Carmelo, siendo todav\u00eda una infanta.   Hizo falta un milagro peque\u00f1o para hacerme crecer en un instante. (Dios) lo hizo el d\u00eda inolvidable de Navidad (1886). Jes\u00fas, el dulce Ni\u00f1ito, en una hora cambi\u00f3 la noche de mi alma en torrentes de luz\u2026 en esa noche en que se hizo d\u00e9bil y sufriente por mi amor, me hizo fuerte y animosa\u2026 desde esa noche bendita, no fui vencida en ning\u00fan combate, sino, por el contrario marchaba de victoria en victoria y comenzaba, por as\u00ed decirlo, una carrera de gigante. Fue el 25 de diciembre de 1886 el d\u00eda que recib\u00ed la gracia de salir de la infancia, en una palabra la gracia de mi completa conversi\u00f3n\u201d[4].<br \/>\n  c\u00e1mara fotogr\u00e1fica con las que se tomaron las c\u00e9lbres fotograf\u00edas de la SantaEste pasaje muestra a todas luces que Teresa de Lisieux era consciente del infantilismo que hab\u00eda marcado su infancia y que no confund\u00eda con su doctrina de la infancia espiritual. Digamos nuevamente, junto a Lucien Marie de Saint Joseph que el infantilismo es un estado sicol\u00f3gico caracterizado por la regresi\u00f3n que hace que un adulto hable, piense, sienta y act\u00fae como un ni\u00f1o (cf. I Co 3, 2; 13, 11; 14, 20).  La infancia inacabada llama a la madurez; la afectividad del ni\u00f1o lleva consigo una tiran\u00eda, un ego\u00edsmo deseoso de apropiarse del ser amado m\u00e1s que de darse a \u00e9l[5]\u201d. O, si se prefiere, un amor esencialmente captativo que debe hacer lugar al amor oblativo del adulto. La gracia de la noche de Navidad de 1886 fue una gracia de conversi\u00f3n completa (es decir, definitiva) como lo observaba Teresa: y la continuaci\u00f3n de su vida manifiesta su obsesi\u00f3n de evitar la puerilidad en materia espiritual: pensemos en el culto que daba a santa Juana de Arco, virgen guerrera, a su ideal de grandeza: ella sue\u00f1a con ser guerrera, sacerdote, ap\u00f3stol, doctor y m\u00e1rtir[6]. Abramos aqu\u00ed un par\u00e9ntesis. \u00bfTeresa de Liseux, sin embargo, escap\u00f3 completamente del infantilismo? Reconozcamos con Lucien-Marie de Saint Joseph que, a primera vista al menos. \u201cTodo un aspecto del vocabulario teresiano y del imaginario utilizado por la santa est\u00e1 marcado, hasta el t\u00e9rmino de su existencia, por un infantilismo inquietante\u2026 hasta el \u00faltimo a\u00f1o de su vida, emple\u00f3 expresiones de un infantilismo lamentable\u2026\u201d. La objeci\u00f3n es tan fuerte \u201cque cada uno sabe la importancia del vocabulario para revelar la sicolog\u00eda profunda de los seres\u201d, as\u00ed, a la espera que surgiese un estudio m\u00e1s detallado de la peque\u00f1ez[7] en los escritos de Teresa y de su significaci\u00f3n profunda, podemos admitir y completar la conclusi\u00f3n del carmelita de Lille: primeramente admitirla: \u00bf\u201cLos rastros de infantilismo que subsisten en el vocabulario de la santa y que contrastan tan fuertemente con los pasajes mucho m\u00e1s numerosos donde su personalidad de adulto se afirma victoriosamente, no habr\u00edan sido queridos por Dios como un vestigio de los riesgos que corri\u00f3 en su desarrollo, sobre los cuales la gracia de Dios triunf\u00f3 tan maravillosamente?\u201d[8].<br \/>\n  Pero, sobre todo, habr\u00eda que completar esta apreciaci\u00f3n de manera siguiente: el vocabulario de la peque\u00f1ez sicol\u00f3gica y espiritual irrita en cada uno de nosotros una parte de la personalidad que corresponde a lo que el Ap\u00f3stol llama \u201chombre viejo\u201d, a este adulto orgulloso que reh\u00fasa reconocer su peque\u00f1ez delante la grandeza infinita de un Dios que ha querido hacerse un ni\u00f1o peque\u00f1o para arrancar este orgullo. Una respuesta de la santa, fechada en agosto de 1897, alienta  esta interpretaci\u00f3n: \u201cPermanecer peque\u00f1a delante del Buen es reconocer su nada, esperar todo del buen Dios como un ni\u00f1ito espera todo de su padre\u2026 no atribuirse en lo absoluto a s\u00ed mismo las virtudes que se practica, crey\u00e9ndose capaz de alguna cosa, sino reconocer que el Buen Dios dispone ese tesoro en la mano de su hijo peque\u00f1o para que se sirva seg\u00fan necesite, pero es siempre el tesoro del Buen Dios. Finalmente no es para desalentarse por sus errores, porque los ni\u00f1os caen a menudo pero son peque\u00f1os para hacerse mucho da\u00f1o\u201d[9].<br \/>\n  Conven\u00eda citar aqu\u00ed esta respuesta (posterior) a una objeci\u00f3n grave que sufr\u00eda espont\u00e1neamente en el esp\u00edritu de numerosos lectores de la santa de Lisieux. Resumiendo el debate, podr\u00edamos decir: lo que puede parecer, a primera vista, infantilismo, inmadurez de su lenguaje no es sino un trazo de su relaci\u00f3n anterior e imperfecta con el mundo de los adultos que persevera verbalmente en el seno de una relaci\u00f3n vertical con Dios Creador y Salvador, en el coraz\u00f3n de la cual teresa experimenta inseparablemente su libertad y su responsabilidad de adulto en la comunidad eclesial y de hija de Dios, peque\u00f1o delante su grandeza infinita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos meses m\u00e1s despu\u00e9s de esta noche luminosa de Navidad de 1886, Teresa emprende su peregrinaje a Roma para obtener del Papa el permiso de entrar al Carmelo a los quince a\u00f1os. En sus cartas, ella expresa repetidamente su confianza: \u201cDios no podr\u00e1 abandonarme, pongo todo en sus manos\u201d[10]. Pero el recurso al Papa fue un fracaso: \u201cestuve como anonadada, me sent\u00eda abandonada;\u2026 sin embargo el Buen Dios no puede darme pruebas por encima de mis fuerzas\u2026 no tengo nada sino al Buen Dios, s\u00f3lo a Dios[11].\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De regreso a Lisieux, Teresa se abandona completamente habiendo hecho todo lo que depend\u00eda de ella[12]\u201d. Su abandono, de octubre de 1887 a marzo de 1888, nace de las pruebas, no est\u00e1 exento de tristeza, concierne al terreno limitado de su vocaci\u00f3n carmelita[13]. En el caso de Teresa se verifica nuevamente la ley constante de la Providencia en su econom\u00eda de salvaci\u00f3n. De hecho, para abandonarse a Dios, primero hay que experimentar cierto abandono por parte de los hombres, y a trav\u00e9s de ellos de Dios; cierto abandono pasivo parece, ordinariamente, condicionar el abandono activo de Dios[14].\n<\/p>\n<h1>Progreso en el Abandono<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed se explica el progreso de Teresa en el abandono: escribe el 26 de abril de 1889 un texto que parece un conjunto \u00fanico de varias opiniones cuya integraci\u00f3n no tardar\u00e1 en constituir su \u201ccaminito\u201d, a la vez tan antiguo y tan nuevo. \u00bfNo querr\u00edamos caer nunca?&#8230; Que importa, Jes\u00fas m\u00edo, si caigo a cada instante; veo por medio de eso mi debilidad y para mi es gran ganancia\u2026 Estar\u00e1s m\u00e1s tentado de llevarme en brazos\u2026 Si no lo haces, es porque te place verme en el suelo\u2026 entonces no me voy a inquietar, pero alzar\u00e9 hacia ti brazos suplicantes y llenos de amor\u2026 \u00a1No puedo creer que me abandones! Aprovechemos nuestro \u00fanico momento de sufrimiento! \u00a1No veamos sino cada instante! Un instante es un tesoro\u2026 \u00a1un solo acto de amor nos har\u00e1 conocer mejor a Jes\u00fas\u2026 nos aproximar\u00e1 a \u00c9l por toda la eternidad!\u201d[15].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de 1889, vemos sintetizada una serie de temas que nuestra santa profundizar\u00e1: caer pero ser cargada por Jes\u00fas, el beneficio de ver su propia debilidad, sentirse abandonada pero creer que no lo est\u00e1, reunir, preparar y merecer la eternidad en y por el instante, el momento presente, rechazar inquietarse. Teresa ya avanza en su caminito, no a pesar de su miseria sino a pesar de ella, sostenida por su fe en la misericordia[16].Sin embargo, si el sentimiento de haber sido abandonada ya hab\u00eda aparecido en muchos lugares, si la realidad del abandono a Dios est\u00e1 ya vivido bajo la categor\u00eda de \u201cremitir todo a Dios\u201d y por medio del verbo abandonarse; lo sustantivo del abandono a\u00fan faltaba. Emerge, por primera vez en una carta del 6 de julio de 1893: \u201cJes\u00fas me ense\u00f1a a hacer todo por amor; a no negarle nada: a estar contenta cuando me da una ocasi\u00f3n de probarle que lo amo, pero esto se hace en la paz, en el abandono, es Jes\u00fas que hace todo, y yo no hago nada\u201d[17]. Poco despu\u00e9s, el 18 de julio de 1893, Teresa precisa: \u201cno soy siempre fiel, pero no me desaliento nunca, me abandono en los brazos de Jes\u00fas\u201d[18]\n<\/p>\n<h1>Notas<\/h1>\n<p>  Bertrand de Margeries S.J.Bertrand de Margerie S.J.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido del franc\u00e9s  por Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger para la Enciclopedia Cat\u00f3lica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de <b>\u201cL\u2019Abandon a Dieu\u201d<\/b> . T\u00e9qui, editores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n1. Conrad de Meester, Dynamique de la confiance, Gen\u00e8se et structure de la voie d\u2019enfance spirituelle de Sainte Th\u00e9r\u00e8se de Lisieux, Par\u00eds, 1995; del mismo autor, Les mains vides; siglas de cada uno de los vol\u00famenes: CMDC y CMMV; nuestras referencias a los escritos de la santa ser\u00e1n tomadas de sus \u0152uvres compl\u00e8tes (sigla OC), Par\u00eds, 1992.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Cf. CMDC, 24 (bibliogr.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Para analizar este concepto, ver L. Beirnaert, Vie spirituelle 366 (1951) 295-303 y el art\u00edculo Enfance Spirituelle en el DSAM\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.  Manuscrito A. OC, 141-142\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Lucien Marie de Saint Joseph, Vie spirituelle 366(1951) 313-315. Sigla del nombre del autor: LMSJ\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6.  Manuscrito B, OC 224-225.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7.  Conviene estudiar con detalle el uso del sentido de estas palabras; caminito, almita, pajarito, etc; ver un esbozo en CMDC, pp. 259 y 264.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8.  LMSJ. Op. Cit., 315.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9.  Teresa de Lisieux, Derniers entretiens (sigla: DE), 6 de agosto de 1897, OC 1082-1083\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10.  Teresa, carta 32 del 14 de noviembre de 1887. Sigla de las cartas: LT.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11.  LT 36, OC 329.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12.  Manuscrito A, OC 182.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13.  CMDC, 167.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14.  Punto subrayado por Efra\u00edn, Lectura amoureuse de la Parole, Premi\u00e8re Alliance, Par\u00eds, 1985, en un comentario del Salmo 23.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15.  LT 89, OC 389-390.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16.  CMDC, 232.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17.  LT 142, OC 465.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18. LT 143, OC 467.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Del infantilismo al caminito de la infancia espiritual 2 Evoluci\u00f3n y desarrollo de la actitud de abandono en Teresa 3 Progreso en el Abandono 4 Notas Del infantilismo al caminito de la infancia espiritual Santa Teresita a los 8 a\u00f1osSanta Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas y de la Santa Faz (1873-1897) es sin duda &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abandono-en-teresa-de-lisieux\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abABANDONO EN TERESA DE LISIEUX\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22478","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22478","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22478"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22478\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22478"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22478"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22478"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}