{"id":22493,"date":"2016-02-05T15:25:31","date_gmt":"2016-02-05T20:25:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-abelardo\/"},"modified":"2016-02-05T15:25:31","modified_gmt":"2016-02-05T20:25:31","slug":"pedro-abelardo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-abelardo\/","title":{"rendered":"PEDRO ABELARDO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Polemista, fil\u00f3sofo y te\u00f3logo, nacido en 1079; muerto en 1142. Pedro Abelardo (tambi\u00e9n escrito Abeillard, Abailard, etc., mientras que los mejores manuscritos ponen Abaelardus) naci\u00f3 en la peque\u00f1a aldea de Pallet, a unas diez millas al este de Nantes, en Breta\u00f1a.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su padre, Berengario, era el se\u00f1or de la aldea, su madre se llamaba Luc\u00eda; ambos abrazaron m\u00e1s tarde el estado mon\u00e1stico. Pedro, el mayor de sus hijos, estaba destinado a la carrera militar, pero como \u00e9l mismo nos cuenta, abandon\u00f3 a Marte por Minerva, la profesi\u00f3n de las armas por la del saber. As\u00ed pues, a temprana edad, dej\u00f3 el castillo de su padre y busc\u00f3 instrucci\u00f3n como estudiante itinerante en las escuelas de los m\u00e1s renombrados maestros de aquellos d\u00edas. Entre esos maestros estaba Roscelin el nominalista, en cuya escuela de Locmenach, cerca de Vannes, Abelardo pas\u00f3 con seguridad alg\u00fan tiempo antes de continuar a Par\u00eds. Aunque la Universidad de Par\u00eds no existi\u00f3 como instituci\u00f3n organizada hasta m\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s de la muerte de Abelardo, florec\u00edan en su \u00e9poca en Par\u00eds la Escuela de la Catedral, la Escuela de Ste. Genevi\u00e8ve, y la de St. Germain des Pr\u00e9s, las precursoras de las escuelas universitarias del siglo siguiente. La Escuela de la Catedral era indudablemente la m\u00e1s importante de ellas, y all\u00e1 dirigi\u00f3 sus pasos el joven Abelardo para estudiar dial\u00e9ctica con el renombrado maestro (scolasticus) Guillermo de Champeaux.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pronto, sin embargo, el joven provinciano, al que el prestigio de un gran nombre estaba lejos de inspirar temor, no s\u00f3lo se aventur\u00f3 a objetar la ense\u00f1anza del maestro parisino, sino que intent\u00f3 establecerse como maestro rival. Encontrando que esto no era asunto f\u00e1cil en Par\u00eds, estableci\u00f3 su escuela primero en Melun y luego en Corbeil. Esto fue, probablemente, en el a\u00f1o 1101. El par de a\u00f1os siguientes Abelardo los pas\u00f3 en su lugar natal \u00abcasi aislado de Francia\u00bb, como \u00e9l dice. La raz\u00f3n de este retiro forzoso de la lucha dial\u00e9ctica fue la falta de salud. Al volver a Par\u00eds volvi\u00f3 a ser de nuevo alumno de Guillermo de Champeaux con el prop\u00f3sito de estudiar ret\u00f3rica. Cuando Guillermo se retir\u00f3 al monasterio de San V\u00edctor, Abelardo, que mientras tanto hab\u00eda reanudado su ense\u00f1anza en Melun, se apresur\u00f3 a ir a Par\u00eds para conseguir la c\u00e1tedra de la Escuela de la Catedral. Habiendo fracasado en esto, estableci\u00f3 su escuela en el Monte de Ste. Genevi\u00e8ve (1108). All\u00ed y en la Escuela de la Catedral, en la que finalmente en 1113 logr\u00f3 obtener una c\u00e1tedra, disfrut\u00f3 de un gran renombre como maestro de ret\u00f3rica y dial\u00e9ctica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de emprender la tarea de ense\u00f1ar teolog\u00eda en la Escuela de la Catedral, fue a Laon, donde se present\u00f3 al venerable Anselmo de Laon como estudiante de teolog\u00eda. Pronto, sin embargo, la petulante inquietud bajo control se impuso una vez m\u00e1s a s\u00ed mismo, y no estuvo contento hasta que hubo desconcertado tan completamente al maestro de teolog\u00eda de Laon como hab\u00eda acosado con \u00e9xito al maestro de ret\u00f3rica y dial\u00e9ctica de Par\u00eds. Partiendo del propio relato de Abelardo del incidente, es imposible no echarle la culpa de la temeridad que le hizo enemigos tales como Alberico y Lodulfo, disc\u00edpulos de Anselmo, que, m\u00e1s tarde, se manifestaron contra Abelardo. Los \u00abestudios teol\u00f3gicos\u00bb seguidos por Abelardo en Laon fueron lo que hoy llamar\u00edamos el estudio de la ex\u00e9gesis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No puede dudarse de que la carrera de Abelardo como maestro en Par\u00eds, de 1108 a 1118, fue excepcionalmente brillante. En su \u00abHistoria de mis calamidades\u00bb (Historia Calamitatum) nos cuenta como los alumnos acud\u00edan en tropel a \u00e9l de todos los pa\u00edses de Europa, una afirmaci\u00f3n que es corroborada por la autoridad de sus contempor\u00e1neos. Fue, de hecho, el \u00eddolo de Par\u00eds; elocuente, vivaz, bien parecido, poseedor de una voz inusualmente rica, lleno de confianza en su propio poder de agradar, tuvo, como nos dice, el mundo entero a sus pies. Que Abelardo era excesivamente consciente de estas ventajas se admite por sus m\u00e1s ardientes admiradores; de hecho, en la \u00abHistoria de mis calamidades\u00bb confiesa que en ese periodo de su vida estaba henchido de vanidad y orgullo. A esas faltas atribuye su ca\u00edda, que fue tan repentina y tr\u00e1gica, como lo fue todo, al parecer, en su mete\u00f3rica carrera. Nos cuenta en lenguaje gr\u00e1fico la historia que ha llegado a formar parte de la literatura amorosa cl\u00e1sica, c\u00f3mo se enamor\u00f3 de Elo\u00edsa, sobrina del can\u00f3nigo Fulberto; no nos ahorra ning\u00fan detalle de la historia, refiere todas las circunstancias de su tr\u00e1gico fin, la brutal venganza del can\u00f3nigo, la huida de Elo\u00edsa a Pallet, donde naci\u00f3 su hijo, al que llam\u00f3 Astrolabio, la boda secreta, el retiro de Elo\u00edsa al convento de monjas de Argenteuil, y su abandono de la carrera acad\u00e9mica. \u00c9l era en esa \u00e9poca un cl\u00e9rigo con \u00f3rdenes menores, y hab\u00eda, naturalmente, deseado ansiosamente una distinguida carrera como maestro eclesi\u00e1stico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras su ca\u00edda, se retir\u00f3 a la Abad\u00eda de St. Denis, y, habiendo Elo\u00edsa tomado el velo en Argenteuil, \u00e9l tom\u00f3 el h\u00e1bito de monje benedictino en la Abad\u00eda real de St. Denis. \u00c9l, que se hab\u00eda considerado \u00abel \u00fanico fil\u00f3sofo superviviente en todo el mundo\u00bb estaba deseoso de ocultarse-definitivamente, seg\u00fan pensaba- en la soledad mon\u00e1stica. Pero cualesquiera que fueran los sue\u00f1os que hubiera forjado de una paz final en su retiro mon\u00e1stico, fueron pronto rotos. Se pele\u00f3 con los monjes de St. Denis, siendo la ocasi\u00f3n su irreverente cr\u00edtica de la leyenda de su santo patrono, y fue enviado a una instituci\u00f3n filial, un priorato o cella, d\u00f3nde una vez m\u00e1s atrajo la desfavorable atenci\u00f3n por el esp\u00edritu de la ense\u00f1anza que impart\u00eda en filosof\u00eda y teolog\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abM\u00e1s sutil y m\u00e1s erudito que nunca\u00bb, como lo describe un contempor\u00e1neo (Otto de Freising) reanud\u00f3 la antigua disputa con los disc\u00edpulos de Anselmo. Por influencia de ellos, su ortodoxia, especialmente sobre la doctrina de la Sant\u00edsima Trinidad fue atacada, y fue llamado a presentarse ante un concilio en Soissons, en 1121, presidido por el legado papal, Kuno, obispo de Praeneste. Aunque no es f\u00e1cil determinar exactamente lo que tuvo lugar en el Concilio, est\u00e1 claro que no hubo condena formal de las doctrinas de Abelardo, pero fue con todo condenado a recitar el Credo de Atanasio, y a quemar su libro sobre la Trinidad. Aparte, fue sentenciado a prisi\u00f3n en la abad\u00eda de St. M\u00e9dard, a instancias, al parecer, de los monjes de St. Denis, cuya enemistad, especialmente la de su abad Adam, era implacable. En su desesperaci\u00f3n, huy\u00f3 a un lugar desierto en las proximidades de Troyes. All\u00ed comenzaron pronto a acudir en tropel los alumnos, se construyeron caba\u00f1as y tiendas para recibirlos, y se erigi\u00f3 un oratorio, bajo la advocaci\u00f3n de \u00abEl Par\u00e1clito\u00bb, y all\u00ed se renov\u00f3 su antiguo \u00e9xito como maestro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la muerte de Adam, abad de St. Denis, su sucesor, Suger, absolvi\u00f3 a Abelardo de la censura, y as\u00ed le restaur\u00f3 su rango de monje. Habiendo la abad\u00eda de St Gildas de Rhuys, cerca de Vannes, en la costa de Breta\u00f1a, perdido a su Abad en 1125, eligi\u00f3 a Abelardo para ocupar su puesto. Al mismo tiempo se dispers\u00f3 la comunidad de Argenteuil, y Elo\u00edsa alegremente ingres\u00f3 en el oratorio del Par\u00e1clito, donde lleg\u00f3 a ser Abadesa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como abad de St. Gildas, Abelardo tuvo, seg\u00fan su propio relato, una \u00e9poca muy turbulenta. Los monjes, consider\u00e1ndolo demasiado estricto, intentaron de varias formas liberarse de su gobierno, e incluso intentaron envenenarlo. Finalmente le hicieron abandonar el monasterio. Conservando el t\u00edtulo de Abad, residi\u00f3 por un tiempo en las cercan\u00edas de Nantes y despu\u00e9s (probablemente en 1136) reanud\u00f3 su carrera como maestro en Par\u00eds y revivi\u00f3, hasta cierto punto, el renombre de los d\u00edas en que, veinte a\u00f1os antes, reun\u00eda a \u00abtoda Europa\u00bb para o\u00edr sus lecciones. Entre sus disc\u00edpulos en esta \u00e9poca se hallaban Arnaldo de Brescia y Juan de Salisbury.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora comienza el \u00faltimo acto de la tragedia de la vida de Abelardo en la que San Bernardo tuvo parte conspicua. El monje de Claraval, el hombre m\u00e1s poderoso de la Iglesia en aquellos d\u00edas, estaba alarmado por la heterodoxia de la ense\u00f1anza de Abelardo, y cuestion\u00f3 la doctrina trinitaria contenida en los escritos de Abelardo. Hubo admoniciones por una parte y desaf\u00edos por otra; San Bernardo, habiendo advertido primero en privado a Abelardo, procedi\u00f3 a denunciarlo a los obispos de Francia; Abelardo, subestimando la capacidad e influencia de su adversario, solicit\u00f3 una reuni\u00f3n, o concilio, de obispos, ante el que Bernardo y \u00e9l discutir\u00edan los puntos en disputa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por consiguiente, se celebr\u00f3 un concilio en Sens (la sede metropolitana de la que era entonces sufrag\u00e1nea Par\u00eds) en 1141. En v\u00edsperas del concilio, se celebr\u00f3 una reuni\u00f3n de obispos, en la que estuvo presente Bernardo, pero no Abelardo, y en esa reuni\u00f3n se seleccion\u00f3 un cierto n\u00famero de proposiciones de los escritos de Abelardo y se las conden\u00f3. Cuando, a la ma\u00f1ana siguiente, esas proposiciones fueron le\u00eddas en solemne concilio, Abelardo, informado, seg\u00fan parece, de los hechos de la tarde anterior, rehus\u00f3 defenderse, declarando que apelaba a Roma. Consiguientemente, las proposiciones fueron condenadas, pero Abelardo conserv\u00f3 su libertad. San Bernardo escribi\u00f3 entonces a los miembros de la Curia romana, con el resultado de que Abelardo hab\u00eda llegado s\u00f3lo hasta Cluny en su camino a Roma cuando le lleg\u00f3 el decreto de Inocencio II confirmando la sentencia del Concilio de Sens.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro el Venerable de Cluny se hizo cargo ahora del caso, obtuvo de Roma una mitigaci\u00f3n de la sentencia, le reconcili\u00f3 con San Bernardo, y le dio honorable y amistosa hospitalidad en Cluny. All\u00ed pas\u00f3 Abelardo los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, y all\u00ed encontr\u00f3 por fin la paz que hab\u00eda buscado en vano en otras partes. Tom\u00f3 el h\u00e1bito de los monjes de Cluny y lleg\u00f3 a ser maestro de la escuela del monasterio. Muri\u00f3 en Chal\u00f4ns-sur-Sa\u00f4ne en 1142 y fue enterrado en el Par\u00e1clito. En 1817 sus restos y los de Elo\u00edsa fueron trasladados al Cementerio del P\u00e8re La Chaise, en Par\u00eds, donde descansan actualmente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para nuestro conocimiento de la vida de Abelardo contamos con la \u00abHistoria de mis calamidades\u00bb, una autobiograf\u00eda escrita en forma de carta a un amigo, evidentemente destinada a la publicaci\u00f3n. A esto se pueden a\u00f1adir las cartas de Abelardo y Elo\u00edsa, que estaban tambi\u00e9n destinadas a la circulaci\u00f3n entre los amigos de Abelardo. La \u00abHistoria\u00bb fue escrita hacia el a\u00f1o 1130, y las cartas durante los siguientes cinco o seis a\u00f1os. En ambas el elemento personal debe, por supuesto, ser tomado en cuenta. Aparte de ellas, tenemos un material muy escaso; una carta de Roscelin a Abelardo, una carta de Fulco de Deuil, la cr\u00f3nica de Otto de Freising, las cartas de San Bernardo, y algunas alusiones en los escritos de Juan de Salisbury.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las obras filos\u00f3ficas de Abelardo son \u00abDialectica\u00bb, un tratado de l\u00f3gica compuesto de cuatro libros (el primero de los cuales se ha perdido); \u00abLiber Divisionum et Definitionum\u00bb (editado por Cousin como el quinto libro de la \u00abDial\u00e9ctica\u00bb); Glosas de Porfirio, Boecio, y de las \u00abCategor\u00edas\u00bb aristot\u00e9licas; \u00abGlossulae in Porphyrium\u00bb(hasta ahora sin publicar excepto en una par\u00e1frasis francesa de R\u00e9musat); el fragmento \u00abDe Generibus et Speciebus\u00bb atribuido a Abelardo por Cousin; un tratado moral \u00abScito te ipsum seu Ethica\u00bb, publicado por primera vez por Pez en \u00abThes.Anecd. Noviss.\u00bb. Todas ellas, con la excepci\u00f3n de las \u00abGlossulae\u00bb y la \u00abEthica\u00bb se encuentran en las \u00abOuvrages in\u00e9dits d&#8217;Abelard\u00bb (Par\u00eds, 1836).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las obras teol\u00f3gicas de Abelardo (editadas por Cousin, \u00abPetri Abelardi Opera\u00bb, en 2 vols., Par\u00eds, 1849-59, tambi\u00e9n por Migne, \u00abPatr.lat.\u00bb, CLXXVIII) incluyen \u00abSic et Non\u00bb, consistiendo en pasajes patr\u00edsticos ordenados \u00aba favor\u00bb y \u00aben contra\u00bb de opiniones teol\u00f3gicas, sin ning\u00fan intento de decidir si la opci\u00f3n afirmativa o negativa es la correcta u ortodoxa; \u00abTractatus de Unitate et Trinitate Divina\u00bb, que fue condenado en el Concilio de Sens (descubierto y editado por St\u00f6lzle, Friburgo,1891); \u00abTheologia Christiana\u00bb, una segunda edici\u00f3n ampliada del \u00abTractatus\u00bb (editada por primera vez por Durand y Mart\u00e8ne, \u00abThes. Nov.\u00bb,1717); \u00abIntroductio in Theologiam\u00bb (m\u00e1s correctamente \u00abTheologia\u00bb), de la que la primera parte fue publicada por Duchesne en 1616; \u00abDialogus inter Philosophum, Judaeum et Christianum\u00bb; \u00abSententiae Petri Abelardi\u00bb, tambi\u00e9n llamada \u00abEpitomi Theologiae Christianae\u00bb, que es aparentemente una compilaci\u00f3n de los disc\u00edpulos de Abelardo (publicada en primer lugar por Rheinwald, Berl\u00edn, 1535); y varias obras ex\u00e9gesis, himnos, secuencias, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En filosof\u00eda Abelardo merece consideraci\u00f3n primariamente como dial\u00e9ctico. Para \u00e9l, como para todos los fil\u00f3sofos escol\u00e1sticos anteriores al Siglo XIII, la investigaci\u00f3n filos\u00f3fica significa casi exclusivamente la discusi\u00f3n y elucidaci\u00f3n de los problemas planteados por los tratados l\u00f3gicos de Arist\u00f3teles y los comentarios consiguientes, principalmente los comentarios de Porfirio y Boecio. Quiz\u00e1 su m\u00e1s importante contribuci\u00f3n a la filosof\u00eda y a la teolog\u00eda sea el m\u00e9todo que desarroll\u00f3 en su \u00abSic et Non\u00bb (S\u00ed y No) un m\u00e9todo germinalmente contenido en la ense\u00f1anza de sus predecesores y despu\u00e9s llevado a una forma m\u00e1s definida por Alejandro de Hales y Santo Tom\u00e1s de Aquino. Consist\u00eda en colocar ante el estudiante las razones pro y contra, bas\u00e1ndose en el principio de que la verdad se alcanza s\u00f3lo por una discusi\u00f3n dial\u00e9ctica de argumentos y autoridades aparentemente contradictorios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el problema de los universales, que ocup\u00f3 tanto la atenci\u00f3n de los dial\u00e9cticos en aquellos d\u00edas, Abelardo tom\u00f3 una postura de intransigente hostilidad al crudo nominalismo de Roscelin por una parte, y al exagerado realismo de Guillermo de Champeaux por la otra. Lo que, precisamente era su propia doctrina sobre la cuesti\u00f3n es un asunto que no podemos determinar con exactitud. Sin embargo, de las afirmaciones de su disc\u00edpulo, Juan de Salisbury, resulta claro que la doctrina de Abelardo, aunque se expresaba en t\u00e9rminos de un nominalismo modificado, era muy similar al realismo moderado que comenz\u00f3 a ser oficial en las escuelas aproximadamente medio siglo despu\u00e9s de la muerte de Abelardo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En \u00e9tica Abelardo pone tanto \u00e9nfasis sobre la moralidad de la intenci\u00f3n que aparentemente elimina la distinci\u00f3n objetiva entre actos buenos y malos. No es la acci\u00f3n f\u00edsica propiamente, dec\u00eda, ni ninguna imaginaria ofensa a Dios, lo que constituye el pecado, sino m\u00e1s bien el elemento psicol\u00f3gico en la acci\u00f3n, la intenci\u00f3n de pecar lo que es un desprecio formal de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a la relaci\u00f3n entre la raz\u00f3n y la revelaci\u00f3n, entre las ciencias-incluyendo la filosof\u00eda- y la teolog\u00eda, Abelardo incurri\u00f3 en su d\u00eda en la censura de te\u00f3logos m\u00edsticos como San Bernardo, cuya tendencia era a excluir la raz\u00f3n en favor de la contemplaci\u00f3n y la visi\u00f3n ext\u00e1tica. Y es verdad que si los principios \u00abla Raz\u00f3n ayuda a la Fe\u00bb y \u00abla Fe ayuda a la Raz\u00f3n\u00bb han de tomarse como la inspiraci\u00f3n de la teolog\u00eda escol\u00e1stica, Abelardo estaba constitucionalmente inclinado a dar \u00e9nfasis al primero y a no hacerlo en el \u00faltimo. Aparte, adopt\u00f3 un tono y emple\u00f3 una fraseolog\u00eda cuando hablaba de temas sagrados, que ofendi\u00f3, y con raz\u00f3n, a los m\u00e1s conservadores de sus contempor\u00e1neos. Aun as\u00ed, Abelardo ten\u00eda buenos precedentes para su uso de la dial\u00e9ctica en la elucidaci\u00f3n de los misterios de la fe, no era bajo ning\u00fan concepto un innovador a este respecto; y aunque el Siglo XIII, la edad de oro del escolasticismo, supo poco de Abelardo, continu\u00f3 su m\u00e9todo, y con audacia igual a la suya, aunque sin nada de su ligereza o irreverencia, dio carta blanca a la raz\u00f3n en su esfuerzo de exponer y defender los misterios de la Fe Cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Bernardo resume las acusaciones contra Abelardo cuando escribe (Ep.cxcii): \u00abCum de Trinitate loquitur, sapit Arium; cum de gratia, sapit Pelagium; cum de persona Christi, sapit Nestorium\u00bb, y no hay duda de que en varios de estos encabezamientos Abelardo escribi\u00f3 y dijo muchas cosas que estaban abiertas a la objeci\u00f3n desde el punto de vista ortodoxo. Es decir, que mientras combat\u00eda los errores opuestos, ca\u00eda inadvertidamente en equivocaciones que \u00e9l mismo no reconoc\u00eda como arrianismo, pelagianismo y nestorianismo, y que incluso sus enemigos pod\u00edan meramente caracterizar como un \u00absabor\u00bb a arrianismo, pelagianismo, y nestorianismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La influencia de Abelardo en sus sucesores inmediatos no fue muy grande; se ejerci\u00f3 principalmente a trav\u00e9s de Pedro Lombardo, su disc\u00edpulo, y otros compiladores de sus \u00abSentencias\u00bb. En realidad, aunque uno debe tener cuidado de rebajar los exagerados encomios de Compayr\u00e9, Cousin, y otros, que presentan a Abelardo como el primer moderno, el fundador de la Universidad de Par\u00eds, etc., est\u00e1 justificado considerarle, a despecho de sus defectos de car\u00e1cter y errores de juicio, como un importante contribuyente al m\u00e9todo escol\u00e1stico, un ilustrado oponente del oscurantismo, y un continuador del renacimiento del saber que tuvo lugar en la \u00e9poca carolingia y de la que todo lo que hay de ciencia, literatura y especulaci\u00f3n en la Alta Edad Media es el desarrollo hist\u00f3rico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Turner, William. \u00abPeter Abelard.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01036b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Polemista, fil\u00f3sofo y te\u00f3logo, nacido en 1079; muerto en 1142. Pedro Abelardo (tambi\u00e9n escrito Abeillard, Abailard, etc., mientras que los mejores manuscritos ponen Abaelardus) naci\u00f3 en la peque\u00f1a aldea de Pallet, a unas diez millas al este de Nantes, en Breta\u00f1a. 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