{"id":22503,"date":"2016-02-05T15:25:52","date_gmt":"2016-02-05T20:25:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/leyenda-de-abgar\/"},"modified":"2016-02-05T15:25:52","modified_gmt":"2016-02-05T20:25:52","slug":"leyenda-de-abgar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/leyenda-de-abgar\/","title":{"rendered":"LEYENDA DE ABGAR"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">El historiador  Eusebio registra una tradici\u00f3n (Hist. Ecl., 1.12) en la que \u00e9l mismo cree firmemente, respecto a una correspondencia que tuvo lugar entre  Nuestro Se\u00f1or y el potentado local en Edesa.  Tres documentos se relacionan con esta correspondencia:\n<\/p>\n<ul>\n<li>la carta de Abgar a Nuestro Se\u00f1or; <\/li>\n<li>la respuesta de Nuestro Se\u00f1or; <\/li>\n<li>una imagen de Nuestro Se\u00f1or, pintada durante la vida de \u00c9l. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta leyenda goz\u00f3 de gran popularidad, tanto en Oriente como en Occidente, durante la Edad Media: la carta de Nuestro Se\u00f1or era copiada en pergamino, m\u00e1rmol y metal, y era usada como talism\u00e1n o amuleto.  En la \u00e9poca de Eusebio se pensaba que las cartas originales, escritas en sir\u00edaco, estaban guardadas en los archivos de Edesa.  En nuestros d\u00edas, poseemos no s\u00f3lo un texto sirio, sino tambi\u00e9n una traducci\u00f3n en  armenio, dos versiones griegas independientes, m\u00e1s cortas que la siria, y varias inscripciones en piedra, todas ellas discutidas en dos art\u00edculos en el \u201cDictionnaire d\u2019arch\u00e9ologie chr\u00e9tienne et de liturgies\u201d cols. 88 ss. y 1807 ss.  Las \u00fanicas dos obras a consultar referentes a este problema literario son la \u201cHistoria Eclesi\u00e1stica\u201d de Eusebio, y la \u201cDoctrina de Addai,\u201d la cual afirma pertenecer a la \u00e9poca  apost\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo a estas dos obras, la leyenda se desarrolla de la siguiente manera: Abgar, rey de Edesa, quien sufre de una enfermedad incurable, ha o\u00eddo la fama del poder y los milagros de  Jes\u00fas y le escribe, rog\u00e1ndole que venga y lo cure.  Jes\u00fas no acepta, pero promete enviar un mensajero, dotado de Su poder, llamado Tadeo (o Addai), uno de los setenta y dos  disc\u00edpulos.  Las cartas de Nuestro Se\u00f1or y del rey de Edesa var\u00edan en la versi\u00f3n que da Eusebio y la de la \u201cDoctrina de Addai.\u201d  La siguiente est\u00e1 tomada de la \u201cDoctrina de Addai,\u201d ya que es menos accesible que la Historia de Eusebio:\n<\/p>\n<p>\u201cAbgar Ouchama a Jes\u00fas, el Buen M\u00e9dico, que ha aparecido en el territorio de Jerusal\u00e9n, saludos:  He o\u00eddo de Vos, y de Vuestra sanaci\u00f3n; que Vos no us\u00e1is medicinas o ra\u00edces, sino por Vuestra palabra abr\u00eds (los ojos) de los ciegos, hac\u00e9is que los paral\u00edticos caminen, limpi\u00e1is a los  leprosos, hac\u00e9is que los sordos oigan, c\u00f3mo por Vuestra palabra (tambi\u00e9n) cur\u00e1is esp\u00edritus (enfermos) y aquellos atormentados por demonios lun\u00e1ticos, y c\u00f3mo, de nuevo, resucit\u00e1is los muertos a la vida.  Y, al conocer sobre las maravillas que Vos hac\u00e9is, me he dado cuenta de que (de dos cosas, una): o hab\u00e9is venido del cielo, o sois el Hijo de Dios, quien hace que sucedan todas estas cosas.  Por lo cual le escribo a vos, y le ruego que venga a m\u00ed, quien adora a Vos, y sane toda la enfermedad que sufro, seg\u00fan la fe que tengo en vos.  Tambi\u00e9n he sabido que los  jud\u00edos murmuran en contra Vuestra, y Os persiguen, que buscan crucificaros y destruiros.  Poseo \u00fanicamente una peque\u00f1a ciudad, pero es bella, y lo suficientemente grande para que nosotros dos vivamos en paz.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Jes\u00fas recibi\u00f3 la carta, en la casa del sumo sacerdote de los jud\u00edos, le dijo a Han\u00e1n, el secretario, \u201cId, y decid a vuestro amo, quien os envi\u00f3 a M\u00ed: \u2018Feliz se\u00e1is, vos que hab\u00e9is cre\u00eddo en M\u00ed, sin haberme visto, porque est\u00e1 escrito de m\u00ed que quienes me vean no  creer\u00e1n en M\u00ed, y que aquellos que no me vean creer\u00e1n en M\u00ed.  En cuanto a lo que hab\u00e9is escrito, que deber\u00eda ir a vos, (he aqu\u00ed, que) todo a lo que fui enviado aqu\u00ed est\u00e1 terminado, y subo de nuevo a Mi Padre quien me envi\u00f3, y cuando haya  ascendido a \u00c9l os enviar\u00e9 a uno de Mis disc\u00edpulos, quien sanar\u00e1 todos vuestros sufrimientos, y (os) dar\u00e1 la salud de nuevo, y  convertir\u00e1 a todos aquellos con vos a la vida  eterna.  Y vuestra ciudad ser\u00e1  bendecida por siempre, y el enemigo nunca prevalecer\u00e1 sobre ella.\u2019\u201d  De acuerdo a Eusebio, no fue Han\u00e1n quien escribi\u00f3 la respuesta, sino Nuestro Se\u00f1or mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha surgido un crecimiento legendario curioso a partir de esta ocurrencia imaginaria.  Se ha discutido seriamente la naturaleza de la enfermedad de Abgar, al cr\u00e9dito de la imaginaci\u00f3n de varios escritores, sosteniendo que era gota, otros que era lepra; los primeros diciendo que hab\u00eda durado siete a\u00f1os, los \u00faltimos descubriendo que el enfermo hab\u00eda contra\u00eddo su enfermedad durante una visita a Persia.  Otros historiadores, nuevamente, sostienen que la carta fue escrita en pergamino, aunque algunos favorecen al papiro.  Sin embargo, el pasaje crucial en la carta de Nuestro Se\u00f1or es el que promete a la ciudad de Edesa la victoria sobre todo enemigo.  Le dio al pueblecito una popularidad que desapareci\u00f3 el d\u00eda en que cay\u00f3 en manos de conquistadores.  Fue una inesperada conmoci\u00f3n para aquellos que cre\u00edan en la leyenda; estaban m\u00e1s dispuestos a atribuir la ca\u00edda de la ciudad a la ira de Dios contra sus habitantes, que a admitir el fracaso de una protecci\u00f3n en la que en ese tiempo se confiaba no menos que en el pasado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho relatado en la correspondencia desde hace tiempo dej\u00f3 de tener alg\u00fan valor hist\u00f3rico.  En dos lugares, el texto est\u00e1 tomado del Evangelio, lo cual de por s\u00ed es suficiente para refutar la  autenticidad de la carta.  Por otra parte, las citas son hechas no de los propios Evangelios, sino de la famosa concordancia de Taciano, compilada en el siglo II, y conocida como el \u201cDiatesar\u00f3n\u201d, fijando as\u00ed la  fecha de la leyenda en aproximadamente mediados del siglo III.  Sin embargo, adem\u00e1s de la importancia que obtuvo en el ciclo ap\u00f3crifo, la correspondencia del Rey Abgar tambi\u00e9n gan\u00f3 un lugar en la liturgia.  El  decreto \u201cDe libris non recipiendis\u201d, del pseudo-Gelasio, coloca la carta entre los escritos ap\u00f3crifos, lo cual puede, posiblemente, ser una alusi\u00f3n al hecho que haya sido interpolada entre las lecturas oficialmente autorizadas de la liturgia.  Las liturgias sirias conmemoran la correspondencia de Abgar durante la Cuaresma.  La liturgia celta parece haber concedido importancia a la leyenda; el \u201cLiber Hymnorum\u201d, un  manuscrito conservado en Trinity College, Dubl\u00edn (E. 4, 2), da dos colectas sobre las l\u00edneas de la carta a Abgar.  Tampoco es del todo imposible que esta carta, seguida de varias oraciones, pueda haber conformado un oficio lit\u00fargico menor en ciertas iglesias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El relato dado por Addai contiene un detalle al que se puede hacer referencia aqu\u00ed brevemente.  Han\u00e1n, quien escribi\u00f3 lo que Nuestro Se\u00f1or le dict\u00f3, era archivero en Edesa y pintor del Rey Abgar.  Se le hab\u00eda encargado pintar un retrato de Nuestro Se\u00f1or, tarea que llev\u00f3 a cabo, trayendo de regreso consigo a Edesa una pintura que lleg\u00f3 a ser objeto de  veneraci\u00f3n general, pero que, despu\u00e9s de un tiempo, se dijo que hab\u00eda sido pintada por el mismo Nuestro Se\u00f1or.  Al igual que la carta, el retrato estaba destinado a ser el n\u00facleo de una legendaria evoluci\u00f3n; el \u201cSanto Rostro de Edesa\u201d era principalmente famoso en el mundo bizantino.  Debe ser aqu\u00ed suficiente una indicaci\u00f3n m\u00ednima de \u00e9ste hecho, sin embargo, ya que la leyenda del retrato de Edesa forma parte del extremadamente dif\u00edcil y oscuro tema de la iconograf\u00eda de Cristo, y de las pinturas de origen milagroso llamadas acheiropoietoe (\u201chechas sin manos\u201d).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Leclercq, Henri. \u00abThe Legend of Abgar.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01042c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Leonel Antonio Orozco.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El historiador Eusebio registra una tradici\u00f3n (Hist. Ecl., 1.12) en la que \u00e9l mismo cree firmemente, respecto a una correspondencia que tuvo lugar entre Nuestro Se\u00f1or y el potentado local en Edesa. 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