{"id":22510,"date":"2016-02-05T15:26:09","date_gmt":"2016-02-05T20:26:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abjuracion\/"},"modified":"2016-02-05T15:26:09","modified_gmt":"2016-02-05T20:26:09","slug":"abjuracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/abjuracion\/","title":{"rendered":"ABJURACION"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Una negaci\u00f3n, repudiaci\u00f3n o renuncia bajo juramento. En el lenguaje eclesi\u00e1stico com\u00fan este t\u00e9rmino se restringe a la renunciaci\u00f3n de la herej\u00eda hecha  por el hereje penitente en la ocasi\u00f3n de su reconciliaci\u00f3n con la Iglesia. La Iglesia siempre ha requerido tal renunciaci\u00f3n acompa\u00f1ada por una penitencia apropiada. En algunos casos la abjuraci\u00f3n era la \u00fanica ceremonia requerida; en otros, la abjuraci\u00f3n era seguida por la imposici\u00f3n de manos,  por la unci\u00f3n, o por ambos.   San Gregorio el Grande (590-604 d.C.) en una carta (Epistolae, lib. XI, Ep. LXVII, P.L., Tom. LXXVII, Col. 1204-08; Decret. Gratiani, Pars III, Dist. iv, c. XLIV) a Quirico y a los  obispos de Iberia concerniente a la reconciliaci\u00f3n de los nestorianos, establece la pr\u00e1ctica de la Iglesia primitiva a este respecto. De acuerdo al testimonio de San Gregorio, en casos donde el bautismo her\u00e9tico era inv\u00e1lido, como con los paulinistas, los montanistas, los catafrigianos (Conc. Nicaen., can. XIX, P.L., II, 666; Decret. Gratiani, Pars II Causa I, Q. I, C. XlLII, los eunomianos (Anomoeans) y otros, la regla era que el penitente deb\u00eda de ser bautizado (cum ad sanctam Ecclesiam veniunt, baptizantur); pero cuando el bautismo her\u00e9tico era considerado v\u00e1lido, los conversos (v. conversi\u00f3n) eran admitidos a la Iglesia, ya fuera por haber sido ungidos con crisma, por la imposici\u00f3n de manos, o por la profesi\u00f3n de fe (aut unctione chrismatis, aut impositione manus, aut professione fidei ad sinum matris Ecclesiae revocantur).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Gregorio declar\u00f3, aplicando esta regla, que los arrianos ser\u00edan recibidos en la Iglesia en Occidente por la imposici\u00f3n de manos; en Oriente por medio de la unci\u00f3n (arrianos per impositionem manus Occidens, per unctionem vero sancti chrismatis\u2026  Oriens, reformat), mientras que los monofisitas, quienes se separaron de la Iglesia en los siglos V y VI, fueron tratados con menor severidad siendo admitidos, con algunos otros, tras una mera profesi\u00f3n de la fe ortodoxa [sola vera confessione recipit (Ecclesia)]. La declaraci\u00f3n de San Gregorio se aplic\u00f3 a la Iglesia Romana y a Italia (Siricius, Epist., I, C. I; Epist., IV, C. VIII; Innoc. I, Epist. II, C. VIII; Epist. XXII, C. IV), pero no a la totalidad de la Iglesia Occidental, ya que en Galia y Espa\u00f1a tambi\u00e9n se usaba el rito de la unci\u00f3n. [Segundo Concilio de Arles, can. XVII; Concilio de Orange (529 d.C.), can. II; Concilio de Epaon, can. XXI; Gregorio de Tours, Historia, lib. II, c. XXXI; lib. IV, CC. XXVII, XXVIII; lib. V, C. XXXIX; lib. IX, C. XV].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la Iglesia de Oriente, la frase de San Gregorio est\u00e1 totalmente de acuerdo con la regla estipulada en el s\u00e9ptimo canon de Constantinopla, el cual, aunque no procede del Concilio Ecum\u00e9nico de 381, es testigo de la pr\u00e1ctica de la Iglesia de Constantinopla en el siglo V [Duchesne, Culto cristiano, (London, 1904), 339, 340].  Este canon, insertado en el Concilio in Trullo  o Quinisexto (canon XCV), y as\u00ed hall\u00f3 un lugar en la ley can\u00f3nica bizantina, distingue entre sectas cuyo bautismo era aceptado, pero no su confirmaci\u00f3n, y aquellas cuyo bautismo y confirmaci\u00f3n eran rechazados. Junto con los arrianos, consecuentemente, se clasific\u00f3 a los macedonios, a los novacianos (Conc. Nicaen., I, can. IX; Nicaen., II, can. II), a los sabelianos, a los apolinaristas y a otros, quienes ser\u00edan recibidos por medio de la unci\u00f3n con crisma en la frente, ojos, orificios nasales, boca y o\u00eddos. Algunos identifican esta ceremonia de la imposici\u00f3n de manos con el rito de confirmaci\u00f3n, y no meramente como una imposici\u00f3n de manos bajo penitencia. Una discusi\u00f3n similar prevalece con respecto a la unci\u00f3n con crisma.\n<\/p>\n<h3>Imposici\u00f3n de Manos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imposici\u00f3n de las manos, como s\u00edmbolo de que la debida penitencia ha sido hecha y como muestra de reconciliaci\u00f3n (Papa Vigilio, P.L., CXXX, 1076), fue primero prescrita para aquellos que hab\u00edan sido bautizados en la Iglesia y que despu\u00e9s hab\u00edan ca\u00eddo en la herej\u00eda.  San Cipriano, en una carta a Quinto (epist. LXXI, in P.L., IV, 408-411), es testigo de esta pr\u00e1ctica, como lo fue tambi\u00e9n San Agust\u00edn (De baptismo contra Donatistas, lib. III, C. XI, in P.L., XLIII, 208).  Este rito se prescribi\u00f3, en segundo lugar, para aquellos que hab\u00edan sido bautizados en herej\u00eda. Respecto al Papa Eusebio (309 o 310 d.C.), leemos en el Liber Pontificalis (edit. Duchesne, I, 167): Hic hereticos invenit in Urbe Roma, quos ad manum impositionis [sic] reconciliavit.  La misma obra (I, 216) declara sobre el Papa Siricio (384-399 d.C.): Hic constituit hereticum sub manum impositionis reconciliari, prsesente cuncta ecclesia. [Esta \u00faltima sin duda fue copiada del primer cap\u00edtulo de los decretos del Papa Siricio, escrito a Himerio, obispo de Tarragona en Espa\u00f1a (P.L., XIII, 1133, 1134; Duchesne, Liber Pontif; I, 132, 133)].   El Papa San Esteban declara que este rito es suficiente (ver San Cipriano, Epist. LXXIV, en P.L., IV, 412, 413; Eusebio, Historia de la Iglesia, VII.3).  El primer Concilio de Arles (314 d.C.), can. VIII [Labbe, Concilia (Paris, 1671), I, 1428; P.L., CXXX, 376] inculca la misma ley. (Ver tambi\u00e9n San Le\u00f3n, Epist. CLIX, C. VII; Epist. CLXVI, c. II; Epist.CLXVII, Inquis. 18; P.L., LIV.)\n<\/p>\n<h3>Unci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La unci\u00f3n sola o acompa\u00f1ada con la imposici\u00f3n de manos tambi\u00e9n estaba en boga. El Concilio de Laodicea (373 d.C.) en el canon VII (Labbe, Concilia, I, 1497) confirma este uso en la abjuraci\u00f3n de los novacianos, los fotinianos y los cuartodecimanes. El Segundo Concilio de Arles (451 d.C.) en el canon XVII (Labbe, IV, 1013) extiende esta disciplina a los adeptos de Bonosio; los adversarios de la virginidad de la Bendita Virgen Mar\u00eda (Bonosianos\u2026 cum chrismate, et manus impositione in Ecclesia recipi sufficit).  El Concilio de Epaon (517 d.C.), canon XVI (Labbe, IV, 1578), permite el mismo rito (Presbyteros,\u2026  si conversionem subitam petant, chrismate subvenire permittimus).\n<\/p>\n<h3>Profesi\u00f3n de la Fe<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Especialmente despu\u00e9s del surgimiento del nestorianismo y eutiquianismo, a la abjuraci\u00f3n de herej\u00eda se le agreg\u00f3 una profesi\u00f3n solemne de fe. Fue as\u00ed como se reconcili\u00f3 con la Iglesia a los obispos que en el Segundo Concilio de \u00c9feso patrocinaron la causa de Eutiquio y Di\u00f3scoro.  San Cirilo de Alejandr\u00eda (Epist. XLVIII, ad Donat. Epis. Nicopol., P.G., LXXII, 252) recibi\u00f3 una profesi\u00f3n parecida de Pablo de Emesa, de quien se cre\u00eda que estaba afectado por el nestorianismo. San Le\u00f3n I (Epist. I, Ad Episc. Aquilens. c. II, in P.L., LIV, 594) requiri\u00f3 lo mismo de los devotos al pelagianismo, como hizo tambi\u00e9n un concilio realizado en Aquisgr\u00e1n en el a\u00f1o 799, que requiri\u00f3 una profesi\u00f3n de fe a F\u00e9lix, Obispo de Urgel  [[[Alzog]], Historia de la Iglesia Uniersal, (tr. Cincinnati, 1899), II, 181].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe notarse que, ya que los cl\u00e9rigos, a menos que hubieran sido degradados o reducidos al estado de laicos, no eran sometidos a la humillaci\u00f3n de la penitencia p\u00fablica, as\u00ed, consecuentemente, su admisi\u00f3n a la Iglesia no implic\u00f3 la imposici\u00f3n de manos, ni ninguna otra ceremonia, excepto la profesi\u00f3n de fe (Fratres Ballerini, in Epist. S. Leon., n. 1594, P.L., LIV, 1492).  En todos los casos se requer\u00eda la presentaci\u00f3n de un libellus, o forma de abjuraci\u00f3n, en la que el converso renunciaba y anatematizaba (v. anatema) sus credos anteriores.  Tras declarar que su abjuraci\u00f3n era libre de compulsi\u00f3n, temor u cualquier otro motivo indigno, proced\u00eda a anatemizar todas las herej\u00edas en general, y en particular a la secta a la cual hab\u00eda pertenecido, junto con sus heresiarcas, su pasado, su presente y su futuro. Luego \u00e9l enumeraba despu\u00e9s los dogmas aceptados por dicha secta y, habi\u00e9ndolos repudiado uno a uno y en general, terminaba con una profesi\u00f3n de su creencia en la fe verdadera. A veces se agregaba, bajo pena de castigo, una promesa de permanecer en la Iglesia. Diferencias accidentales se encuentran solamente en las f\u00f3rmulas antiguas de abjuraci\u00f3n existentes. Posteriormente, en especial en los pa\u00edses en donde la Inquisici\u00f3n se hab\u00eda establecido, se practicaron tres tipos de abjuraci\u00f3n:\n<\/p>\n<ul>\n<li>Abjuraci\u00f3n de formali (de herej\u00eda formal), hecha por un hereje  o ap\u00f3stata notorio;<\/li>\n<li>de vehementi (de alta sospecha de herej\u00eda), hecha por un cat\u00f3lico altamente sospechoso de herej\u00eda;<\/li>\n<li>de levi (de leve sospecha de herej\u00eda), hecha por un cat\u00f3lico levemente sospechoso de herej\u00eda. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La abjuraci\u00f3n que se le pide a los conversos en la actual disciplina de la Iglesia es esencialmente la misma que se menciona arriba. Un converso a la Iglesia que nunca ha sido bautizado no est\u00e1 obligado a abjurar la herej\u00eda. A un converso cuyo bautismo se considera v\u00e1lido, o que a lo sumo al ser recibido en la Iglesia es rebautizado condicionalmente, se le requiere hacer una profesi\u00f3n de fe que contiene una abjuraci\u00f3n de herej\u00eda. Tambi\u00e9n se le impone una penitencia curativa (S. Cong. S. Off., Nov., 1875. Ver Ap\u00e9ndice Conc. Plen. Balt., II, 277, 278; American edit. Ritual Romano, 1, 2, 3). No se requiere de ninguna abjuraci\u00f3n de conversos menores de catorce a\u00f1os (S. Cong. S. Off., 8 marzo 1882, en Collectanea S. Cong. de Propag. Fid., n. 1680, ed. 1903).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente:  ERMONI, en Dictionnaire d\u2019arch\u00e9ologie chr\u00e9tienne et de liturgie (Diccionario de Arqueolog\u00eda Cristiana y de Liturgia &#8211; Paris, 1903); DESHAYES, in Dict. de th\u00e9ol. cath. (Diccionario de Teolog\u00eda Cat\u00f3lica &#8211; Paris, 1899), I, 75; MAUREL, Guide pratique de la liturgie romaine (Gu\u00eda Pr\u00e1ctica de la Liturgia Romana &#8211; Paris, 1878), Par. I, 2, 104, art. 6; BENEDICT XIV, de Synodo Dioecesana, V, IX, n. 10, lib. IX, e. IV, n. 3; Gelasian Sacramentary, I, 85, 86; BUTLER, in Dict. of Christ. Antiq. (London, 1893) MARTENE AND DURAND, De Antiquis Ecclesiae Ritibus, II, lib. CXI, e. VI; FERRARIS, Prompta Bibliotheca, I, 32 sqq.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Meehan, Andrew. \u00abAbjuration.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01044d.htm.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Marielle Schmitz San Mart\u00edn.<br \/>\nRevisado y corregido por Luz Mar\u00eda Hen\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una negaci\u00f3n, repudiaci\u00f3n o renuncia bajo juramento. En el lenguaje eclesi\u00e1stico com\u00fan este t\u00e9rmino se restringe a la renunciaci\u00f3n de la herej\u00eda hecha por el hereje penitente en la ocasi\u00f3n de su reconciliaci\u00f3n con la Iglesia. La Iglesia siempre ha requerido tal renunciaci\u00f3n acompa\u00f1ada por una penitencia apropiada. 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