{"id":22529,"date":"2016-02-05T15:26:54","date_gmt":"2016-02-05T20:26:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/el-absoluto\/"},"modified":"2016-02-05T15:26:54","modified_gmt":"2016-02-05T20:26:54","slug":"el-absoluto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/el-absoluto\/","title":{"rendered":"EL ABSOLUTO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Es un t\u00e9rmino empleado con varios significados en la filosof\u00eda moderna pero que se aplica generalmente al Ser Supremo.  Significa (1) aquello que es completo y perfecto; (2) lo que existe por su propia naturaleza y, consecuentemente, es independiente de todo lo dem\u00e1s; (3) lo que no est\u00e1 relacionado con ning\u00fan otro ser; (4) la suma de todo el ser, actual y potencial (Hegel).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las dos primeras definiciones el Absoluto es un nombre dado a Dios que puede ser aceptado f\u00e1cilmente por la filosof\u00eda cristiana.  Aunque ese nombre no era de uso com\u00fan en la Edad media, los escritores escol\u00e1sticos usaban expresiones equivalentes, por ejemplo, al hablar de Dios como pura actualidad (Actus Purus), en cuanto ser no causado o en cuanto ser que contiene toda perfecci\u00f3n en forma superlativa.  En particular, Santo Tom\u00e1s de Aquino enfatiza lo absoluto de Dios a base de demostrar que \u00c9l no puede ser clasificado bajo ning\u00fan g\u00e9nero o especie, y que su esencia es id\u00e9ntica a su existencia.  El mismo Aquino tambi\u00e9n anticip\u00f3 las dificultades que emerger\u00edan del uso del t\u00e9rmino absoluto con sentido de ser no relativo, y que de hecho han sido claramente se\u00f1aladas en discusiones modernas, principalmente en aquella sostenida por Mill, cr\u00edtico de la filosof\u00eda de Sir William Hamilton, y Mansel, defensor de este \u00faltimo.  Se insist\u00eda en que el Absoluto no puede ser pensado o explicado consistentemente como causa primera por raz\u00f3n de que la causalidad implica relaci\u00f3n y el Absoluto es ajeno a cualquier relaci\u00f3n.  No puede, por tanto, ser concebido como productor de efectos.  A pesar de ello, Santo Tom\u00e1s ofrece una soluci\u00f3n.  \u00c9l mantiene que Dios y las cosas creadas est\u00e1n relacionadas pero que su relaci\u00f3n solamente es real en sus efectos.  En modo alguno esa relaci\u00f3n significa condicionamiento o modificaci\u00f3n del ser divino; es meramente conceptual en su aplicaci\u00f3n a Dios.  Nuestra forma de pensar nos obliga a concebir a Dios como si fuera uno de los t\u00e9rminos de una relaci\u00f3n, pero no a deducir que la relaci\u00f3n lo afecte del mismo modo como afecta a las cosas creadas que constituyen el otro extremo de la relaci\u00f3n.  Esta distinci\u00f3n, adem\u00e1s, est\u00e1 basada en la experiencia.  El proceso de conocimiento incluye una relaci\u00f3n entre el objeto conocido y el sujeto que conoce, pero el car\u00e1cter de la relaci\u00f3n no es id\u00e9ntico en ambos.  Dicha relaci\u00f3n es real en la mente porque la percepci\u00f3n y el pensamiento implican el ejercicio de las facultades mentales y, consecuentemente, una modificaci\u00f3n de la mente misma.  Tal modificaci\u00f3n, sin embargo, no alcanza al objeto; \u00e9ste permanece invariable sea que lo conozcamos o que no.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero es precisamente aqu\u00ed que emerge una nueva dificultad a\u00fan m\u00e1s seria.  Se dice que el Absoluto no puede ser conocido ni concebido.  \u00abPensar es condicionar\u00bb, pero el Absoluto es, por su propia naturaleza, incondicionado, de manera que ning\u00fan esfuerzo de pensamiento lo puede alcanzar.  Decir que Dios es el Absoluto es equivalente a decir que no es cognoscible.  Esta opini\u00f3n, expresada por Hamilton y Mansel, y suscrita por Spencer en sus \u00abFirst Principles\u00bb, provee un fuerte soporte para el agnosticismo, al tiempo que ataca tanto la racionabilidad como la posibilidad de la religi\u00f3n.  No pasa de ser una respuesta parcial el afirmar que Dios, aunque incomprensible, es sin embargo cognoscible de acuerdo al modo y la capacidad de nuestra inteligencia.  Los agn\u00f3sticos afirman que Dios, precisamente porque es el Absoluto, est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de cualquier posibilidad de conocimiento nuestro.  En otras palabras, el agnosticismo insiste que debemos creer en la existencia de un ser absoluto e infinito, pero nos advierte que no tenemos idea de ese ser.  Nuestra fe debe expresarse en t\u00e9rminos que no tienen significado.  Para evadir esta conclusi\u00f3n uno puede rechazar totalmente un t\u00e9rmino del que se ha evaporado cualquier significado, o (y esto parece una l\u00ednea m\u00e1s sabia) puede uno buscar el g\u00e9nesis de dicho t\u00e9rmino, manteni\u00e9ndose aferrado a los contenidos del conocimiento involucrados en esa g\u00e9nesis, por m\u00e1s que \u00e9stos puedan ser imperfectos y estar necesitados de cr\u00edtica.  Al probar la existencia de Dios como causa primera, o como ser absoluto, partimos de hechos que son conocidos y cognoscibles.  En la medida en que, al razonar sobre esos hechos, somos llevados m\u00e1s all\u00e1 de los mismos hacia el concepto del Absoluto, cierto remanente de lo cognoscible que los hechos nos presentan debe ser encontrado en aquello que constituye la \u00faltima explicaci\u00f3n de los hechos mismos.  Si, como afirma Spencer, \u00abcada uno de los argumentos por los que queda demostrada la relatividad de nuestro pensamiento postula positivamente la positiva existencia de algo que trasciende lo relativo\u00bb, se sigue que clarificando en nuestro pensamiento el significado de esos argumentos y su fuerza para postularlos distintamente, debemos obtener alg\u00fan conocimiento del ser cuya existencia queda de tal modo establecida.  No cabe duda que Spencer no percibe todo el alcance de las palabras \u00abexistencia positiva\u00bb, \u00ab\u00faltima realidad\u00bb y \u00abfuerza incomprensible\u00bb, que \u00e9l usa tan libremente.  De otro modo \u00e9l no hubiera podido declarar de modo consistente que el ser a quien se aplican esos predicados no es cognoscible.  De hecho es notable que tanto conocimiento del Absoluto quede de manifiesto precisamente en el intento de demostrar que el Absoluto no puede ser conocido.  Un an\u00e1lisis cuidadoso de conceptos tales como \u00abcausa primera\u00bb prueba ciertamente que contiene una riqueza de significado que impide su identificaci\u00f3n con lo no cognoscible, a\u00fan suponiendo que se pudiera demostrar l\u00f3gicamente la existencia de lo no cognoscible.  Santo Tom\u00e1s y otros representantes de la filosof\u00eda cristiana hacen tal an\u00e1lisis.  El m\u00e9todo formulado por Santo Tom\u00e1s, y seguido por sus disc\u00edpulos, mantiene ante la vista las condiciones del pensamiento cr\u00edtico, especialmente el peligro de aplicar las formas de pensamiento humano, sin someterlas a un debido refinamiento, al ser divino.  La advertencia sobre nuestras tendencias antropom\u00f3rficas fue hecha a\u00fan antes de que el Absoluto ocupara su actual lugar en la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica, o que dejara su lugar a lo no cognoscible.  Aunque tal advertencia es siempre \u00fatil, sobre todo en el inter\u00e9s de la religi\u00f3n, nada se ganar\u00eda con intentar formar un concepto de Dios que solamente ofrece una negaci\u00f3n al pensamiento y al culto.  Es igualmente in\u00fatil, claro, proponer un Absoluto no cognoscible como base de la reconciliaci\u00f3n entre la ciencia y la religi\u00f3n.  La deficiencia de la filosof\u00eda de Spencer en este sentido es a\u00fan m\u00e1s patente porque, mientras que por un lado concede total libertad a la ciencia para investigar las manifestaciones del Absoluto, descalifica cualquier postulado de la religi\u00f3n de aprender algo de la fuerza que queda as\u00ed manifestada.  (Ver agnosticismo, aseidad, analog\u00eda, Dios, conocimiento, teolog\u00eda  Sobre la concepci\u00f3n hegeliana del Absoluto, ver hegelianismo, idealismo, pante\u00edsmo.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  SCHUMACHER, The Knowableness of God (Notre Dame, Indiana, 1905), contiene buena bibliograf\u00eda; SANTO TOMAS, Summa, I, Q. XIII; Contra Gentes, II, 12, 13; HAMILTON, Discussions (Nueva York, 1860); MILL, An Examination of Sir W. Hamilton&#8217;s Philosophy (Boston, 1865); MANSEL, The Philosophy of the Conditioned (Londres, 1866); CAIRD, An Introduction to the Philosophy of Religion (Glasgow, 1901); ROYCE, The World and the Individual (Nueva York, 1900); FLINT, Agnosticism (Nueva York, 1903).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Pace, Edward. \u00abThe Absolute.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01060c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es un t\u00e9rmino empleado con varios significados en la filosof\u00eda moderna pero que se aplica generalmente al Ser Supremo. 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