{"id":22540,"date":"2016-02-05T15:27:17","date_gmt":"2016-02-05T20:27:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acacio\/"},"modified":"2016-02-05T15:27:17","modified_gmt":"2016-02-05T20:27:17","slug":"acacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/acacio\/","title":{"rendered":"ACACIO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"> Patriarca de Constantinopla,  cism\u00e1tico, muri\u00f3 en el a\u00f1o 489.  Cuando Acacio aparece por primera vez en la historia fidedigna es como el orphanotrophos o dignatario encargado del cuidado de los hu\u00e9rfanos, en la Iglesia de Constantinopla. Por lo tanto, ocupaba un puesto  eclesi\u00e1stico que confer\u00eda a su due\u00f1o un alto rango as\u00ed como influencia curial; y si podemos tomar prestada una pista de su car\u00e1cter verdadero, de las frases con las que Suidas trato de describir su indudablemente notable personalidad, \u00e9l desde el principio sac\u00f3 el mayor partido de sus oportunidades.  \u00c9l parece haber afectado una atractiva magnificencia en su comportamiento; era generoso, afable, noble en su conducta, refinado en el discurso y amante de un cierto alarde eclesi\u00e1stico. A la muerte del patriarca San Genadio I, en 471, fue elegido para sucederlo, y por los primeros cinco o seis a\u00f1os de su episcopado su vida estuvo bastante exenta de acontecimientos notables.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero surgi\u00f3 un cambio cuando el usurpador emperador Basilisco se dej\u00f3 llevar a las ense\u00f1anzas del eutiquianismo por Timoteo \u00c6luro, patriarca monofisita de  Alejandr\u00eda, quien por casualidad estaba en ese tiempo como invitado en la capital imperial. Timoteo, quien hab\u00eda sido llamado del exilio hac\u00eda poco tiempo, se empe\u00f1\u00f3 en crear una oposici\u00f3n efectiva a los decretos de  Calcedonia; y tuvo tal \u00e9xito en la corte que Basilisco fue inducido a publicar una enc\u00edclica o proclamaci\u00f3n imperial (egkyklios) en la cual se rechazaba la ense\u00f1anza del Concilio.  Acacio mismo pareci\u00f3 haber vacilado al principio sobre si a\u00f1adir su nombre a la lista de obispos asi\u00e1ticos que ya hab\u00edan firmado la enc\u00edclica; pero advertido por una carta del Papa San Simplicio, a quien el siempre vigilante partido mon\u00e1stico le hab\u00eda informado sobre su actitud cuestionable, reconsider\u00f3 su posici\u00f3n y se lanz\u00f3  violentamente al debate. Este repentino cambio de frente lo redimi\u00f3 en la estimaci\u00f3n popular, y se gan\u00f3 la estima de los ortodoxos, particularmente entre las diversas comunidades  mon\u00e1sticas a trav\u00e9s de Oriente, por su actual ostentosa preocupaci\u00f3n por la sana  doctrina.  La fama de su despertado celo lleg\u00f3 hasta Occidente, y el Papa Simplicio le escribi\u00f3 una carta de encomio.  La principal circunstancia a la que debi\u00f3 su repentina ola de popularidad fue la habilidad con la cual logr\u00f3 colocarse a la cabeza de un movimiento particular del cual Daniel el Estilita fue tanto el corifeo como el verdadero inspirador.  Por supuesto, la agitaci\u00f3n fue una espont\u00e1nea por parte de sus promotores mon\u00e1sticos y del pueblo en general, quienes detestaban sinceramente las teor\u00edas eutiquianas de la Encarnaci\u00f3n; pero puede dudarse si Acacio, en la oposici\u00f3n ortodoxa ahora, o en esfuerzos  heterodoxos en componenda luego, era algo m\u00e1s profundo que un pol\u00edtico buscando conseguir sus propios fines personales.  \u00c9l nunca pareci\u00f3 haber tenido una comprensi\u00f3n consistente de principios  teol\u00f3gicos. Ten\u00eda el alma de un tah\u00far y jug\u00f3 solo por la influencia.  Basilisco estaba derrotado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retir\u00f3 su ofensiva enc\u00edclica por una contra-proclamaci\u00f3n, pero su rendici\u00f3n no lo salv\u00f3.  Su rival Zeno, quien hab\u00eda sido fugitivo hasta el tiempo de la oposici\u00f3n acaciana, se acerc\u00f3 a la capital. Basilisco, abandonado por todos, busc\u00f3 refugio en la catedral y el oportunista patriarca lo entreg\u00f3 a sus enemigos, seg\u00fan la tradici\u00f3n. Por un breve tiempo hubo un acuerdo total entre Acacio, el Pont\u00edfice Romano y el partido dominante de Zeno, sobre la necesidad de adoptar m\u00e9todos rigurosos para hacer cumplir la autoridad de los Padres de Calcedonia; pero de nuevo estallaron los problemas cuando, en el 482, el partido  monofisista de Alejandr\u00eda intent\u00f3 colocar por la fuerza al notorio Pedro Mongo en dicha sede contra los reclamos m\u00e1s ortodoxos de Juan Talaia en el a\u00f1o 482.  Esta vez los hechos tomaron un aspecto m\u00e1s cr\u00edtico, pues le dieron a Acacio la oportunidad que parec\u00eda haber estado esperando desde el principio de exaltar la autoridad de su sede y reclamar para ella una primac\u00eda de honor y jurisdicci\u00f3n sobre todo el Oriente, lo cual emancipar\u00eda a los obispos de la capital no s\u00f3lo de toda responsabilidad con las sedes de Alejandr\u00eda, Antioqu\u00eda y Jerusal\u00e9n, sino tambi\u00e9n del Romano Pont\u00edfice.  Acacio, que estaba ahora totalmente congraciado con Zeno, indujo al emperador a tomar partido con Mongo. El Papa Simplicio hizo una vehemente pero ineficaz protesta, y Acacio replic\u00f3 present\u00e1ndose como el ap\u00f3stol de la reconciliaci\u00f3n para todo el Oriente. Fue un esquema enga\u00f1oso y de largo alcance, pero a la larga puso al descubierto las ambiciones del  patriarca de Constantinopla y lo revel\u00f3, usando la iluminadora frase del Cardenal Joseph Hergenr\u00f6ther, como \u201cel precursor de Focio.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera medida efectiva que adopt\u00f3 Acacio en su nuevo rol fue redactar un documento, o serie de art\u00edculos, que constituyeron inmediatamente tanto un credo como un instrumento de reuni\u00f3n. Este credo, conocido por los estudiosos de historia  teol\u00f3gica como el Henoticon, fue originalmente dirigido a las facciones irreconciliables en Egipto.   Fue un argumento para la reconciliaci\u00f3n sobre una base de reticencia y compromiso. Y bajo este aspecto sugiere una comparaci\u00f3n significativa con otro y mejor conocido grupo de \u201cart\u00edculos\u201d, compuestos cerca de once siglos m\u00e1s tarde, cuando los l\u00edderes del cisma anglicano estaban hilando de una forma cuidadosa los extremos de la ense\u00f1anza romana por un lado y las negaciones luteranas y calvinistas, por el otro. El Henoticon afirmaba el credo Niceno-Constantinopolitano (es decir, el Credo de Nicea completado en Constantinopla) proporcionando un s\u00edmbolo com\u00fan o expresi\u00f3n de fe en el cual todas las partes pudiesen unirse. Cualquier otro symbola o mathemata fue excluido; Eutiques y  Nestorio fueron evidentemente condenados, mientras que los anatemas de  Cirilo fueron aceptados. La ense\u00f1anza de  Calcedonia no fue muy repudiada pues fue pasada por alto en silencio;  Jesucristo fue descrito como el \u201c\u00fanico Hijo de Dios engendrado\u2026uno y no dos\u201d   (homologoumen ton monogene tou theou ena tygchanein kai ou duo . . . k.t.l. ) y no hac\u00eda referencia expl\u00edcita a las dos naturalezas. Pedro Mongo naturalmente acept\u00f3 esta ense\u00f1anza vaga y acomodaticia. Talaia se neg\u00f3 a suscribirlo y sali\u00f3 para Roma, donde el Papa San Simplicio se hizo cargo de su causa con gran vigor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La controversia se hizo interminable con el Papa San F\u00e9lix III quien envi\u00f3 a Constantinopla dos legados obispos, Vitalis y Miseno para citar a Acacio ante la  Sede Romana para juicio.  Nunca fue la habilidad de Acacio tan notablemente ilustrada como en el predominio que adquiri\u00f3 sobre este desafortunado par de obispos. Los indujo a comunicarse p\u00fablicamente con \u00e9l y los envi\u00f3 de regreso a Roma ridiculizados, en donde fueron inmediatamente condenados por un s\u00ednodo indignado que critic\u00f3 su conducta. Acacio fue se\u00f1alado por el Papa F\u00e9lix como quien ha pecado contra el Esp\u00edritu Santo y la autoridad apost\u00f3lica  (Habe ergo cum his . . . portionem S. Spiritus judicio et apostolica auctoritate damnatus); y fue condenado a la excomuni\u00f3n perpetua &#8212;nunquamque anathematis vinculis exuendus. Otro mensajero, inapropiadamente llamado Tuto, fue enviado a llevar el  decreto de esta doble excomuni\u00f3n a Acacio en persona; y \u00e9l, tambi\u00e9n, como sus desventurados predecesores, cay\u00f3 bajo el extra\u00f1o encanto del cort\u00e9s prelado, quien se gan\u00f3 su lealtad. Acacio se neg\u00f3 a aceptar los documentos tra\u00eddos por Tuto y le mostr\u00f3 su juicio sobre la autoridad de la Sede Romana, y del s\u00ednodo que lo hab\u00eda condenado, borrando el nombre del Papa F\u00e9lix de los d\u00edpticos (o diptic\u00f3n).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Talaia por su parte abandon\u00f3 la pelea y consinti\u00f3 ser obispo de Nola, y Acacio opt\u00f3 por una t\u00e1ctica brutal de violencia y persecuci\u00f3n, dirigida principalmente contra sus antiguos oponentes los monjes, colaborando con Zeno para la adopci\u00f3n general del Henoticon en Oriente. De esta manera manej\u00f3 una pol\u00edtica segura que parec\u00eda el premio por el cual hab\u00eda trabajado desde el principio. Era pr\u00e1cticamente el primer prelado en toda la cristiandad  oriental hasta su muerte en 489. Su cisma sobrevivi\u00f3 unos treinta a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, y fue acabado s\u00f3lo por el regreso del Emperador Justino a la unidad bajo el Papa San Hormisdas en 519.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  MANSI, Coll. Concil., (Florencia, 1742) VII, 976 1176; Epp. Simplicii, Papae, in P.L., LVIII, 4160; Epp. Felicis, Papae, ibid., 893 967; TEODORETO, Hist. Eccl.; EVAGRIO, Hist. Eccl.; SUIDAS, s. v.; TILLEMONT, M\u00e9moires, XVI; HERGENR\u00d6THER, Focio, Patriarca de Cosntantinopla. (Ratisbona, 1867) I; MARIN, Les moines de Constantinople (Par\u00eds, 1897).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Clifford, Cornelius. \u00abAcacius.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01082a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Oralia Ortiz Rangel.   rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Patriarca de Constantinopla, cism\u00e1tico, muri\u00f3 en el a\u00f1o 489. Cuando Acacio aparece por primera vez en la historia fidedigna es como el orphanotrophos o dignatario encargado del cuidado de los hu\u00e9rfanos, en la Iglesia de Constantinopla. 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