{"id":22546,"date":"2016-02-05T15:27:28","date_gmt":"2016-02-05T20:27:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/academias-romanas\/"},"modified":"2016-02-05T15:27:28","modified_gmt":"2016-02-05T20:27:28","slug":"academias-romanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/academias-romanas\/","title":{"rendered":"ACADEMIAS ROMANAS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 INTRODUCCI\u00d3N<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Accademia dei Lincei y dei Nuovi Lincei (1603)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Pontificia Accademia degli Arcadi (1690)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Pontificia Accademia Teologica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Pontificia Accademia Liturgica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Pontificia Accademia di Religione Cattolica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Pontificia Accademia Tiberina<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Pontificia Accademia Romana di Archeologia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 Accademia Filarmonica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 Pontificia Accademia della Immacolata Concezione<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 Regia Accademia Medica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">12 Pontificia Accademia di Conferenze Storico-Giuridiche<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">13 Pontificia Accademia Romana di San Tommaso di Aquino<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">14 Escuelas acad\u00e9micas de Roma.<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-15\">15 Regia Accademia di Santa Cecilia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-16\">16 Accademia di Raffaele Sanzio<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-17\">17 Societ\u00e1 di Conferenze di Sacra Archeologia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-18\">18 Circolo Giuridico di Roma<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-19\">19 La Sociedad Arqueol\u00f3gica Brit\u00e1nico-Americana.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>INTRODUCCI\u00d3N<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su apogeo- del fin del cisma de Occidente (1418) hasta la mitad del siglo XVI- el Renacimiento italiano cre\u00f3 dos centros intelectuales: Florencia y Roma. La cultura cient\u00edfica, literaria y art\u00edstica alcanz\u00f3 en esos centros un desarrollo tan intenso como multiforme, y las academias florentinas y romanas, en sus inicios, fueron ejemplos t\u00edpicos de esa variedad. En el presente trabajo nosotros concentraremos la atenci\u00f3n en las academias romanas, comenzando con un breve repaso de ellas, y a\u00f1adiendo aportaciones hist\u00f3ricas y bibliogr\u00e1ficas relativas a las m\u00e1s destacadas de estas asociaciones de eruditos, pues eso, que no instituciones de ense\u00f1anza, fue lo que fueron las academias italianas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Edad Media no cre\u00f3 en Roma ninguna instituci\u00f3n que pudiera ser llamada academia cient\u00edfica o literaria. Por principio de cuentas, hab\u00eda poca inclinaci\u00f3n por tales instituciones. La Academia de Carlomagno y la Academia Floral de Toulouse fueron reuniones principescas en las que se debat\u00edan temas literarios. Un motivo principal por que la literatura no sent\u00f3 pie en Roma se puede encontrar en los disturbios pol\u00edtico-religiosos de la Edad Media. La Roma del Medioevo dif\u00edcilmente podr\u00eda haber llegado a ser un sitio adecuado para academias de eruditos cuando la Santa Sede estaba siendo oprimida por los emperadores Hohenstaufen; no cesaban las luchas en favor de la libertad eclesi\u00e1stica iniciadas por Gregorio VII; estaba en su apogeo la \u00e9pica disputa entre G\u00fcelfos y Guibelinos, y la intrusi\u00f3n francesa propiciaba el nacimiento del papado de Avignon y el cisma de Occidente. Pero una vez que se restaur\u00f3 la unidad y los papas volvieron a Roma, y el Renacimiento alcanz\u00f3 su punto m\u00e1s alto, la ciudad acogi\u00f3 y foment\u00f3 toda clase de cultura intelectual. Es en ese momento favorable cuando nacen las academias romanas. Tanto en Roma como en Florencia las academias reprodujeron hasta cierto punto la tradici\u00f3n de la Academia de Plat\u00f3n. En otras palabras, se convirtieron en centros de cultivo de la filosof\u00eda en forma parecida a como eso se hab\u00eda entendido en la antig\u00fcedad griega y romana: la cultura en su sentido m\u00e1s amplio. Desde los primeros d\u00edas del Renacimiento, la Iglesia fue el prototipo de esas academias y la fuente m\u00e1s prol\u00edfica de cultura. El movimiento neoplat\u00f3nico constituy\u00f3 un factor muy poderoso en el Renacimiento, por lo que implicaba de retorno al pensamiento cl\u00e1sico y como reacci\u00f3n ante el decadente  escolasticismo (aristot\u00e9lico) de esa \u00e9poca. Dos griegos encabezaban ese movimiento en las mencionadas \u00abcapitales del pensamiento\u00bb, Gemisto Plethon en Florenciay el Cardenal Bessarion (+ 1472) en Roma. Alrededor del a\u00f1o 1450, la casa de este \u00faltimo fue el centro de la floreciente Academia de Filosof\u00eda Plat\u00f3nica y de una variedad de asuntos culturales. Su valiosa biblioteca, (que \u00e9l don\u00f3 a la ciudad de Venecia) estaba a disposici\u00f3n de los acad\u00e9micos, entre los que se encontraban los m\u00e1s renombrados intelectuales italianos y extranjeros residentes en Roma.  Esta propaganda plat\u00f3nica (vigorosamente dirigida contra la restauraci\u00f3n \u00abperipat\u00e9tica\u00bb y los ataques antiplat\u00f3nicos de la escuela neoaristot\u00e9lica) tuvo eco en un peque\u00f1o escrito latino de Bessarion, \u00abContra los calumniadores de Plat\u00f3n\u00bb (Roma, 1469). Bessarion dej\u00f3 Roma y se retir\u00f3 a Ravena durante los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, pero dej\u00f3 tras de s\u00ed un grupo de fervorosos seguidores de la filosof\u00eda cl\u00e1sica. Desafortunadamente, en Roma el Renacimiento cada vez adoptaba m\u00e1s caracter\u00edsticas paganas, y termin\u00f3 cayendo en manos de los humanistas sin fe y sin moral. Esto dio al movimiento acad\u00e9mico un giro hacia el humanismo pagano, cuya evidencia se encuentra en la academia romana de Pomponio Leto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Giulio, hijo natural de un noble de la familia Sanseverino, nacido en Calabria en 1425, y conocido por su nombre acad\u00e9mico de \u00abPomponius Laetus\u00bb, lleg\u00f3 a Roma, donde dedic\u00f3 toda su energ\u00eda al estudio de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica, y atrajo un grupo de disc\u00edpulos y admiradores. El daba culto no \u00fanicamente a la forma art\u00edstica y literaria, sino tambi\u00e9n a las ideas y al esp\u00edritu del paganismo cl\u00e1sico, y consecuentemente despreciaba el cristianismo y era enemigo de la Iglesia. La fase inicial de su programa fue la fundaci\u00f3n de la Academia Romana, en la que cada miembro deb\u00eda adoptar un nombre cl\u00e1sico. Sus miembros principales, obviamente, eran humanistas, y casi todos eran famosos por sus vidas irreligiosas y epic\u00fareas. Por ejemplo, Bartolomeo Platina y Filippo Buonaccorsi. En su atrevimiento, adem\u00e1s, esos neopaganos eran muy activos en pol\u00edtica, precisamente cuando Roma estaba llena de conspiraciones fomentadas por los se\u00f1ores romanos y los pr\u00edncipes vecinos. Pablo II (1464-1471) logr\u00f3 que Pomponio y los dem\u00e1s l\u00edderes de la Academia fueran arrestados bajo los cargos de irreligi\u00f3n, inmoralidad y conspiraci\u00f3n contra el Papa. Los prisioneros, empero, pidieron misericordia de modo tan lastimero, y con tales manifestaciones de arrepentimiento, que fueron perdonados. No obstante, la Academia desapareci\u00f3 (Pastor, Historia de los Papas, II, II,2). El siglo XVI vio una Roma en la que se increment\u00f3 el n\u00famero de academias literarias y est\u00e9ticas, m\u00e1s o menos inspiradas en el Renacimiento, que tomaban, de acuerdo a la moda, nombres extravagantes y fant\u00e1sticos. Conocemos varios de ellos gracias a diferentes fuentes. Todas esas instituciones, casi como regla, terminaron desapareciendo sin dejar huella alguna. Al iniciarse el siglo XVII apareci\u00f3 la \u00abAccademia degl&#8217; Intronati\u00bb, dedicada a fomentar las representaciones teatrales. Tambi\u00e9n existieron la academia de los \u00abVignaiuoli\u00bb, o \u00abVi\u00f1adores\u00bb (1530), y la \u00abdella Virtu\u00bb (1538), fundada por Claudio Tolomei bajo el patronazgo del Cardenal Ippolito de Medici. A estas sigui\u00f3 una nueva academia en los \u00abOrti\u00bb, o jardines Farnese. Luego surgieron las academias de los \u00abIntrepidi\u00bb (1560), los \u00abAnimosi\u00bb (1576) y la de los \u00abIlluminati\u00bb (1598), fundada por la Marquesa Isabella Aldobrandini Pallavicino.  Hacia la mitad del siglo XVI nacieron la Academia de las \u00abNotti Vaticane\u00bb, o \u00abNoches Vaticanas\u00bb, fundada por san Carlos Borromeo, una \u00abAccademia di diritto civile e canonico\u00bb, y otra de profesores universitarios y estudiantes de Filosof\u00eda (Accademia Eustachiana). En el siglo XVII encontramos otras academias semejantes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">los \u00abUmoristi\u00bb (1611), los \u00abFantastici\u00bb (1625) y los \u00abOrdinati\u00bb, fundada por el Cardenal Dati y Giulio Strozzi. Cerca del a\u00f1o 1700 se crearon las academias de los \u00abInfecondi\u00bb, los \u00abOcculti\u00bb, los \u00abAborigini\u00bb, los \u00abImmobili\u00bb, la \u00abAccademia Esqulina\u00bb y otras. Por norma, esas academias, todas parecidas entre s\u00ed, eran meros c\u00edrculos de amigos o clientes, reunidos en torno a alg\u00fan erudito o rico mecenas, y se dedicaban a pasatiempos literarios m\u00e1s que al estudio met\u00f3dico.  No obstante, encajaban en la situaci\u00f3n general de la sociedad y, a su manera, constituyeron un elemento del desarrollo hist\u00f3rico. A pesar de su car\u00e1cter emp\u00edrico y fugaz, contribuyeron a mantener la estima de los estudios literarios y otros. Cardenales, prelados y el clero en general se mostraron muy favorables a este movimiento, y le otorgaron su patrocinio y colaboraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una nueva \u00e9poca se inici\u00f3 al llegar el siglo XVII, y estando a\u00fan viva la Academia Romana en su forma original. La Academia se constituy\u00f3 como un cuerpo p\u00fablico, o sea, ya no se confinaba a un simple c\u00edrculo de amigos.  Se fij\u00f3 un objetivo permanente en el campo de la ciencia, las letras y las artes, frecuentemente de car\u00e1cter apolog\u00e9tico o pol\u00e9mico. Naturalmente, esta forma superior y definitiva de las nuevas academias romanas estaba en estrecha sinton\u00eda con el movimiento acad\u00e9mico general de Italia y de otros pa\u00edses extranjeros, cuyo prototipo era la Academia Francesa fundada por Richelieu. Fue entonces que las academias se convirtieron en instrumentos eficaces de la cultura, con influencia directa en la opini\u00f3n p\u00fablica. Y fue as\u00ed como tambi\u00e9n reclamaron la atenci\u00f3n de los jefes de Estado. Este fue el caso de Roma, donde el Papado continu\u00f3 otorgando su patrocinio tradicional a trav\u00e9s de becas generales y para estudios eclesi\u00e1sticos de todo tipo. Las primeras academias que llaman la atenci\u00f3n en este per\u00edodo son la \u00abAccademia dei Lincei\u00bb (Linces), fundada en 1603, y la \u00abArcadia\u00bb, fundada en 1656. Las academias eclesi\u00e1sticas, cuyo objetivo fue determinado por la contra reforma, fueron la \u00abAccademia liturgica\u00bb, creada por Benedicto XIV, y la \u00abAccademia Theologica\u00bb, fundada en 1695. Todas esta existen hasta hoy, y de ello trataremos m\u00e1s adelante. Luego de la Revoluci\u00f3n Francesa y del regreso a Roma del gobierno papal, las nuevas condiciones sugirieron la adopci\u00f3n de la academia como un v\u00ednculo entre lo antiguo y lo nuevo, para revigorizar la cultura eclesi\u00e1stica y promover la defensa de la Iglesia.  En este contexto surgieron nuevas academias y se revitalizaron las antiguas. Bajo el papado de P\u00edo VII (1800-1823) se fundaron la \u00abAccademia di Religione Cattolica\u00bb  y la \u00abAccademia Tiberina\u00bb. La de la \u00abImmacolata Concezione\u00bb naci\u00f3 en 1835. En 1840 se restableci\u00f3 la \u00abAccademia Liturgica\u00bb, y la \u00abAccademia dei (Nuovi) Lincei\u00bb en 1847. Aparte de esas instituciones, conviene mencionar tambi\u00e9n la aparici\u00f3n de la \u00abAccademia Filarmonica\u00bb en 1821. Luego de la ocupaci\u00f3n italiana de Roma (1870), fueron creadas nuevas academias con objeto de fomentar el estudio y la apolog\u00e9tica. Entre ellas destacan: la \u00abAccademia di Conferenze Storico-Giuridiche\u00bb, y la \u00abAccademia di San Tommaso\u00bb, fundada por Le\u00f3n XIII. A ellas se puede a\u00f1adir, aunque no se le pueda llamar academia, la \u00abSociet\u00e1 di Conferenze di Archeologia Sacra\u00bb, fundada en 1875. El gobierno italiano resucit\u00f3, o mejor, fund\u00f3 de nueva cuenta, la \u00abAccademia dei Lincei\u00bb, y, en 1875, la \u00abAccademia Medica\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora pasaremos a ver en detalle cada una de esas academias.\n<\/p>\n<h3>Accademia dei Lincei y dei Nuovi Lincei (1603)<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pr\u00edncipe romano Federico Cesi (1585-1630), quien era un distinguido profesor y mecenas de las letras, reuni\u00f3 en su palacio (que contaba con una magn\u00edfica biblioteca, un jard\u00edn bot\u00e1nico y un museo de antig\u00fcedades), a cierto n\u00famero de estudiosos, con los cuales fund\u00f3 (17 de agosto de 1603) la \u00abAccademia dei Lincei\u00bb, as\u00ed llamada porque adoptaron el lince como emblema, para indicar la intensidad de su estudio de la naturaleza. Seg\u00fan la costumbre de aquellos tiempos, si bien la Academia se concentraba en los estudios matem\u00e1ticos, f\u00edsicos y filos\u00f3ficos, tambi\u00e9n persegu\u00eda fines literarios. Ese c\u00edrculo intelectual fue digno de alabanza por su promoci\u00f3n de los estudios f\u00edsico-matem\u00e1ticos, que eran poco cultivados en ese entonces, y as\u00ed se desvi\u00f3 de la tendencia prevalente a los puros estudios literarios.  Al final casi se dedic\u00f3 exclusivamente al estudio de las ciencias exactas, de las cuales se convirti\u00f3 en el centro en Italia. No fue sino hasta 1657 que se irgui\u00f3 su rival toscano en la forma de la \u00abAccademia del Cimento\u00bb. La biblioteca Cesi, a la que se a\u00f1adi\u00f3 la de Virginio Cesarini, se convirti\u00f3 en un poderoso apoyo para las labores cient\u00edficas. Varios de los acad\u00e9micos, a\u00fan durante la vida y bajo el patrocinio de Cesi, dejaron listo para su publicaci\u00f3n el gran trabajo in\u00e9dito de Francisco Hern\u00e1ndez sobre la historia natural de M\u00e9xico (Roma, 1615). Nunca se public\u00f3 la versi\u00f3n abreviada, en s\u00f3lo diez libros, preparada por Antonio Recchi. Del mismo modo contribuyeron en los trabajos de la obra bot\u00e1nica p\u00f3stuma del pr\u00edncipe, \u00abTavole Filosofiche\u00bb. Otros personajes que colaboraron con Cesi en la fundaci\u00f3n de la Academia fueron Fabio Colonna, autor de \u00abFitobasano\u00bb (una historia de plantas raras) y de otras obras cient\u00edficas, y Francesco Stelluti, procurador general de la Academia en 1612 y autor del tratado sobre \u00abLegno fossile minerale\u00bb (Maderas f\u00f3siles minerales) (Roma, 1635) y de unas obras literarias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Academia alcanz\u00f3 gran renombre gracias a sus miembros italianos, tales como Galileo Galilei, y algunos miembros extranjeros como Johann Faber, de Blamberg, Marcus Velser, de Ausburgo, y muchos m\u00e1s. Despu\u00e9s de la muerte del Pr\u00edncipe Cesi, la Academia comenz\u00f3 a reunirse en la casa de su nuevo y distinguido presidente, Cassiano dal Pozzo. A pesar de todo, la asociaci\u00f3n comenz\u00f3 a menguar, de tal modo que luego de la  publicaci\u00f3n mencionada m\u00e1s arriba, los escritos de Hern\u00e1ndez en 1615, la \u00abAccademia dei Lincei\u00bb cay\u00f3 en el olvido. Su fama, sin embargo, no hab\u00eda perecido y al inicio de su pontificado P\u00edo IX intent\u00f3 proveerla de un centro para sus estudios f\u00edsico-matem\u00e1ticos. A tal fin, el Papa resucit\u00f3 la sociedad de Cesi, y el 3 de julio de 1847 fundo la \u00abPontificia Accademia dei Nuovi Lincei\u00bb, cuya inauguraci\u00f3n presidi\u00f3 personalmente en noviembre de ese mismo a\u00f1o, dot\u00e1ndola de un ingreso anual proveniente de la tesorer\u00eda pontificia.  Sus miembros se divid\u00edan en cuatro categor\u00edas: honorarios, ordinarios, corresponsales y asociados. Estos \u00faltimos eran j\u00f3venes que, al fin de sus estudios, mostraban una aptitud especial para las ciencias f\u00edsico-matem\u00e1ticas. La Academia era manejada por un presidente, un secretario, un subsecretario, un archivista bibliotecario y un astr\u00f3nomo. Su edificio central estaba en el Campidoglio. Sus \u00abprocedimientos\u00bb, de 1847 a 1870, llenaban 23 vol\u00famenes. Algunos de sus miembros decidieron abandonar la Academia en 1870, pero \u00e9sta insisti\u00f3 en conservar su car\u00e1cter papal. Deseosos, al mismo tiempo, de conservar sus v\u00ednculos con el pasado, retomaron el nombre original y as\u00ed naci\u00f3 la \u00abRegia Accademia dei Lincei\u00bb. En 1875 fue aprobada y subsidiada por el gobierno de Italia, y comenz\u00f3 su carrera con un programa ampliado de estudios, dividido en dos clases, la primera de las cuales inclu\u00eda la f\u00edsica, las matem\u00e1ticas y las ciencias naturales, y la segunda, las ciencias de car\u00e1cter moral, hist\u00f3rico y filol\u00f3gico. Anualmente publica sus \u00abProcedimientos\u00bb y est\u00e1 situada en el Palacio Corsini, cuya biblioteca, siempre a la disposici\u00f3n de la Academia, es muy rica en manuscritos, obras impresas y peri\u00f3dicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Actualmente (2006) cuenta con cerca de trescientos miembros, adem\u00e1s de corresponsales en varios pa\u00edses. Sus miembros han publicado trabajos muy importantes acerca de las ciencias exactas y en el terreno de la filolog\u00eda. Entre estos \u00faltimos destacan los textos orientales y las disertaciones del Profesor Ignazio Guigi, que sido de gran valor para las ciencias eclesi\u00e1sticas. Desde el 1870 la \u00abAccademia Pontificia dei Nuovi Lincei\u00bb ha continuado sus labores y la publicaci\u00f3n anual de sus \u00abProcedimientos\u00bb, que tienen una influencia definitiva en las ciencias f\u00edsico-matem\u00e1ticas. Se encuentra en el Palacio de la Canciller\u00eda Apost\u00f3lica, y cuenta con un cardenal padrino. Se puede obtener m\u00e1s informaci\u00f3n acerca de la \u00abAccademia dei lincei\u00bb original consultando la obra de su historiador, Giano Planco (Giovanni Bianchi di Rimini), publicada en la segunda edici\u00f3n del trabajo mencionado arriba de Fabio Colonna (II Fitobasano, Florencia, 1744). El \u00abStatuto\u00bb, o constituci\u00f3n, de los \u00abLincei\u00bb fue publicado en lat\u00edn, en Roma, en 1614. Para obtener m\u00e1s informaci\u00f3n acerca de las dos academias, la pontificia y la real, vea sus \u00abProcedimientos\u00bb. (Tambi\u00e9n: http:\/\/www.lincei.it)\n<\/p>\n<h3>Pontificia Accademia degli Arcadi (1690)<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los or\u00edgenes de esta famosa academia literaria no difieren de los de otras sociedades semejantes del mismo per\u00edodo. Cierto n\u00famero de personas que se llamaban a s\u00ed mismos literatos, acostumbrados a las veladas ocasionales celebradas en villas y jardines que hab\u00edan caracterizado el siglo XVIII, tuvieron la idea de organizar mejor sus aficiones literarias. Fue as\u00ed como surgi\u00f3 la academia a la que llamaron Arcadia, siguiendo el gusto de la \u00e9poca.  Los miembros se llamaban a s\u00ed mismo \u00abpastores\u00bb, y adoptaban nombres cl\u00e1sicos.  Todo esto ha sido narrado de modo m\u00e1s o menos sarc\u00e1stico por cr\u00edticos y enciclopedistas, quienes no ocultaban su desprecio hacia esas \u00ablocuras pastoriles\u00bb. En su desprecio f\u00e1cil, sin embargo, no alcanzan a explicar c\u00f3mo inicios tan triviales y objetivos tan pueriles lograron darle a Arcadia su enorme vigor y reputaci\u00f3n, por m\u00e1s que \u00e9stos sean simplemente relativos. La verdadera raz\u00f3n de esa fama se encuentra en el hecho de que, adem\u00e1s de la literatura \u00abpastoral\u00bb acostumbrada, que hab\u00eda constituido el quehacer de tantas academias, Arcadia ten\u00eda un programa literario y art\u00edstico propio que en ese entonces, en forma general, era sumamente oportuno e importante.  Era la \u00e9poca de ese estilo ampuloso, vac\u00edo y parad\u00f3jico conocido como el \u00abseicentismo\u00bb, por el siglo (1600-1700) en el que floreci\u00f3, y que en Inglaterra se llam\u00f3 \u00abeuphuism\u00bb. En Italia, el estilo \u00abseicentesco\u00bb arruin\u00f3 la literatura y las artes. Fue el tiempo en el que Achillini escribi\u00f3 un soneto para decir que Carlos V usaba el mundo como si fuera la bala de su ca\u00f1\u00f3n, y suplicaba al fuego que ardiera apropiadamente para fundir los varios metales necesarios para la artiller\u00eda del C\u00e9sar.  Este detestable gusto, que propici\u00f3 la degeneraci\u00f3n no solamente de las artes y las letras sino tambi\u00e9n la dignidad y gravedad de la sociedad, encontr\u00f3 una cerrada oposici\u00f3n en \u00abArcadia\u00bb. No se puede dudar que en general \u00abArcadia\u00bb y el arcadianismo con frecuencia cayeron en el extremo contrario, y que en oposici\u00f3n a la literatura artificial y ampulosa produjeron otra cuya simplicidad era igualmente artificial, y substituyeron los alambicados sonetos, como el ya mencionado de Achillini, con otros en los que zagales y corderos berreaban al un\u00edsono sus locos idilios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero a pesar de esos excesos, la actitud de \u00abArcadia\u00bb fue ben\u00e9fica. La suya era una llamada a volver a la simplicidad de la naturaleza. Y su llamada a volver a la naturaleza fue tan fuerte que se hizo escuchar de varias maneras en toda Europa. Todos sabemos que precisamente en esos d\u00edas, en Francia, el arte de Greuze y Watteau, y la literatura pastoral, anunciaron simult\u00e1neamente y estimularon ese culto a la simplicidad y a la naturaleza (que son en s\u00ed mismas un producto del arte) que surgi\u00f3 en la literatura y en el arte, e incluso en la corte, en la \u00e9poca de Rousseau y Mar\u00eda Antonieta.  Eso explica porqu\u00e9 la \u00abArcadia\u00bb perdur\u00f3 y alcanz\u00f3 tan alta reputaci\u00f3n que lleg\u00f3 a contar entre sus miembros a los nombres principales de la literatura de aquel tiempo: Menzini, Sergardi, Redi, Metastasio, Rolli, Filicaia, Guidi, Maggi y otros cuyos nombres a\u00fan son recordados en la historia de la literatura italiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los inicios de \u00abArcadia\u00bb datan de febrero de 1656, cuando naci\u00f3 bajo los auspicios de la c\u00e9lebre Reina Cristina de Suecia, si bien no logr\u00f3 su forma definitiva y su nombre oficial hasta pasada la muerte de su patrona (1689). La \u00abArcadia\u00bb eligi\u00f3 como su emblema la flauta de Pan con sus siete carrizos dispares. Los catorce fundadores eligieron a Giovanni Mario Crescimbeni (Alfesibeo Cario) como primer \u00abCustode di Arcadia\u00bb, o presidente de la Academia, gracias a su entusiasmo por las letras, a pesar de ser un escritor algo mediocre. \u00c9l naci\u00f3 en Macerata, en 1663, y muri\u00f3 en Roma, en 1728. Fue autor de una historia de la poes\u00eda italiana y otros trabajos literarios. La primera reuni\u00f3n solemne de los \u00abarcadi\u00bb tuvo lugar en el Gianicolo, en un bosque propiedad de los Menores Reformados (franciscanos), el 5 de octubre de 1690. En 1692 las reuniones fueron trasladados al Esquilino, en los jardines del Duque de Orsini, y en 1696 a los jardines Farnese del Palatino. Finalmente, la generosidad de Juan V, Rey de Portugal, miembro \u00e9l tambi\u00e9n, que hab\u00eda adoptado el nombre de Arete Melleo, permiti\u00f3 que la sociedad adquiriera (1773) un sitio en el Gianicolo conocido como  \u00abBosco Parraiso\u00bb.   All\u00ed se reun\u00edan durante el verano; en invierno, las sesiones eran sostenidas en el \u00abTeatro degli Arcadi\u00bb, en el Palacio Salviati. Sus constituciones, \u00abStatuto\u00bb, fueron redactadas cuando a\u00fan se reun\u00eda \u00abArcadia\u00bb en el Palatino.  Debido a su exagerada admiraci\u00f3n de la antig\u00fcedad, el defecto permanente de esta academia, la constituci\u00f3n (obra de Gravina) fue elaborada siguiendo el modelo de las leyes romanas antiguas contenidas en las \u00abDoce Tablas\u00bb, y grabada en m\u00e1rmol. Desafortunadamente, pronto surgieron desavenencias entre Gravina y el Presidente, Crescimbeni; una de esas enemistades insignificantes que tanto da\u00f1o hacen a las sociedades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, \u00abArcadia\u00bb conserv\u00f3 su vigor. Y pronto todas las ciudades italianas la imitaron, lo cual confirma nuestra afirmaci\u00f3n de que, aparte de la \u00abpastorellerie\u00bb, o fingida caracter\u00edstica r\u00fastica, el movimiento de \u00abArcadia\u00bb se\u00f1al\u00f3 un definitivo avance de la reforma de la literatura. Nobles, eclesi\u00e1sticos y seglares, personajes famosos en todo campo de la acci\u00f3n humana, consideraban un honor ser miembros. Muy pronto su n\u00famero lleg\u00f3 a los 1300. Pero precisamente su n\u00famero fue su ruina. No pocos de sus \u00faltimos miembros resultaron ser mediocres o insignificantes, de tal modo que la instituci\u00f3n, que hab\u00eda nacido para mejorar la calidad de las letras comenz\u00f3 a ser una amenaza para ellas. El estilo del rococ\u00f3 arrogante en las letras y en las artes hab\u00eda merecido los ataques de la Arcadia, y fue por ello que esta \u00faltima recibi\u00f3, directa e indirectamente, tan gran respaldo. Pero el \u00abarcadianismo\u00bb, con sus propias exageraciones y unilateralidades, pronto se transform\u00f3 en un genuino peligro para la literatura y el arte. Incluso lleg\u00f3 a desafiar a la inteligencia popular, pues pretendiendo simplicidad y naturalidad, bajo una superficial capa de literatura, frecuentemente escond\u00eda solamente una gran pobreza de pensamiento. Sus miembros m\u00e1s prominentes seguido llegaron a los l\u00edmites del mal gusto. Entre ellos podemos mencionar a cierto Bettinelli, notable por sus denigraciones de Dante. La violencia de la reacci\u00f3n antiarcadiana fue provocada por sus l\u00edderes principales, Baretti y Parini, y por el hecho de que, consciente o inconscientemente, tal reacci\u00f3n atrajo el nuevo esp\u00edritu que soplaba en el umbral de la Revoluci\u00f3n Francesa. La Arcadia cay\u00f3; el \u00faltimo y f\u00fatil intento, literario y art\u00edstico, del antiguo r\u00e9gimen. Todo ello explica porqu\u00e9, a partir de la Revoluci\u00f3n, Arcadia, considerada como academia y como s\u00edmbolo, fue objeto de mucho desprecio en algunos sectores, exagerado en el mejor de los casos, pero siempre injustificado. No obstante, una vez que hubo pasado la primera furia de la Revoluci\u00f3n, \u00abArcadia\u00bb busc\u00f3 reconstruirse a s\u00ed misma acorde con el esp\u00edritu de los tiempos, sin sacrificar su caracter\u00edstica tradicional de asociaciones r\u00fasticas y nombres pastorales. La academia ya no representaba una escuela literaria sino meramente una tendencia hacia el clasicismo. Dante lleg\u00f3 a ser muy alabado por sus miembros, e incluso al d\u00eda de hoy sus conferencias acerca del gran poeta son sumamente interesantes. No s\u00f3lo eso, sino que se multiplicaron los temas de estudio para incluir todas las ramas de la ciencia, y de ah\u00ed que la historia, la arqueolog\u00eda, etc., atrajeron y siguen atrayendo a muchos estudiosos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El renacimiento de la Arcadia qued\u00f3 subrayado por la fundaci\u00f3n del Giornale Arcadico (1819), fruto de los esfuerzos de famosos eruditos: Perticari, Biondi, Odescalchi y Borghesi. Su quinta serie cerr\u00f3 en 1904. La actual (al escribirse el presente art\u00edculo) comenz\u00f3 en 1906, en forma de una revista mensual de ciencia, letras y arte. Debido a su abierto car\u00e1cter cat\u00f3lico, la Arcadia no ha dejado de provocar el antagonismo de los anticat\u00f3licos, quienes pretenden ridiculizarla ante el p\u00fablico menos pensante, como si sus \u00abpastores\u00bb no tuvieran m\u00e1s quehacer que escribir madrigales a Filis y Cl\u00edo. Sin embargo, sus c\u00e1tedras, dictadas por reputados estudiosos de las ciencias, las letras y el arte, siempre atraen muchedumbres. En 1870 se establecieron cuatro secciones de filolog\u00eda (oriental, griego, lat\u00edn e italiano), una de filosof\u00eda y una de historia. El m\u00e1s famoso de sus miembros, el Papa, promueve su desarrollo cient\u00edfico y literario. Su ubicaci\u00f3n actual se encuentra cerca de San Carlo al Corso, 437 Corso Umberto I. Cf. Crescimbeni, \u00abStoria della volgar Poesia\u00bb (Roma 1698) Lib. VI, y \u00abLa Storia d&#8217; Arcadia\u00bb (Roma, 1709). Se pueden consultar los archivos del Giornale Arcadico  para conocer m\u00e1s de su historia m\u00e1s reciente. La Accademia dell\u00b4 Arcadia se transform\u00f3 en 1925, adoptando  como subt\u00edtulo el de \u00abAccademia Letteraria Italiana\u00bb.\n<\/p>\n<h3>Pontificia Accademia Teologica<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que sus sociedades hermanas en Roma, esta academia tuvo origen privado. En 1695, un grupo de amigos comenzaron a reunirse en la casa de un sacerdote, Raffaele Cosma Girolami, para escuchar algunas conferencias y debatir sobre asuntos teol\u00f3gicos. Esas reuniones pronto adquirieron el car\u00e1cter de una academia. En 1707 se uni\u00f3 a la Accademia Ecclesiastica. Clemente XII le otorg\u00f3 reconocimiento oficial en 1718 y le cedi\u00f3 un sitio en la universidad romana de Sapienza, convirti\u00e9ndola de ese modo en un punto de atracci\u00f3n para los j\u00f3venes estudiantes de teolog\u00eda. La academia dispon\u00eda de un fondo de 18,000 scudi, que se dedicaba al otorgamiento de premios a los mejores estudiantes de teolog\u00eda. Entre los patrocinadores se encontraban varios cardenales, y los profesores de la facultad de Teolog\u00eda de la universidad actuaban como moderadores. Tambi\u00e9n los sucesores de Clemente XII siguieron promoviendo la academia. En 1720 Clemente XIII orden\u00f3 que veinte sacerdotes seculares indigentes de entre el estudiantado recibieran, a cuenta de la tesorer\u00eda papal, una provisi\u00f3n econ\u00f3mica anual por seis a\u00f1os, equivalente a cincuenta scudi, y que deber\u00edan recibir, en igualdad de condiciones, un trato preferencial en los ex\u00e1menes de competencia. Y desde entonces as\u00ed se ha venido haciendo.  La academia se encuentra situada en el Seminario Romano.\n<\/p>\n<h3>Pontificia Accademia Liturgica<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta academia fue fruto de un notable movimiento que se dio en torno a los estudios lit\u00fargicos, y que deben tanto al gran te\u00f3logo y liturgista Benedicto XIV (1745-1748). No obstante que se desband\u00f3 durante la Revoluci\u00f3n, la Academia fue reorganizada por los lazaristas, en el papado de Gregorio XV, y fue encomendada a un cardenal protector. Sigue estando al cuidado de los lazaristas, y frecuentemente organiza conferencias en las que se discuten asuntos lit\u00fargicos, o relacionados con la liturgia, desde el punto de vista hist\u00f3rico y pr\u00e1ctico. Se localiza en la casa lazarista, y sus investigaciones y actividades se publican, desde 1886, en la publicaci\u00f3n mensual lazarista conocida como \u00abEphemerides Liturgicae\u00bb (Diario lit\u00fargico).\n<\/p>\n<h3>Pontificia Accademia di Religione Cattolica<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La urgente necesidad de organizar la apolog\u00e9tica cat\u00f3lica y orientarla hacia la pol\u00e9mica anticristiana de la \u00abEncyclopedie\u00bb y de la Revoluci\u00f3n Francesa dio pie al nacimiento de esta academia. La fund\u00f3 el sacerdote romano Giovanni Fortunato Zamboni en 1801, con el prop\u00f3sito de defender la ense\u00f1anza moral y dogm\u00e1tica de la Iglesia. Fue formalmente reconocida por P\u00edo VII, y sus sucesores continuaron brind\u00e1ndole su apoyo. Sostiene reuniones mensuales en las que se discuten puntos de la teolog\u00eda moral y dogm\u00e1tica, de filosof\u00eda, historia, etc. Sus conferencias generalmente se publican en alg\u00fan peri\u00f3dico, y se hace una edici\u00f3n especial para la academia. Ya se han publicado varias de tales disertaciones, que juntas conforman una colecci\u00f3n de varios vol\u00famenes titulados \u00abDissertazioni lette nella Pontificia Accademia Romana di Religione Cattolica\u00bb. Varios cardenales fungen como censores honorarios de la academia. Tambi\u00e9n su presidente es un cardenal. Sus miembros se dividen en promotores, censores, residentes y corresponsales. Anualmente se otorga un premio a los miembros m\u00e1s asiduos. Se ubica en el palacio de la Cancelleria Apostolica.\n<\/p>\n<h3>Pontificia Accademia Tiberina<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1809, el renombrado arque\u00f3logo, A. Nibby, fund\u00f3 la \u00abAccademia Ellenica\u00bb, de corta vida. En 1813 muchos de sus miembros se mudaron a la \u00abAccademia Tiberina\u00bb. Uno de ellos, A. Coppi, estableci\u00f3 el primer reglamento, seg\u00fan el cual la academia deb\u00eda dedicarse al estudio del lat\u00edn y de la literatura italiana, tener una reuni\u00f3n semanal y una sesi\u00f3n p\u00fablica mensual. Los eventos cient\u00edficos y literarios de especial envergadura deb\u00edan ser tratados en reuniones extraordinarias. Tambi\u00e9n se determin\u00f3 que la academia deb\u00eda tratar la historia de Roma desde Odoacro hasta Clemente XIV, al igual que la historia de la literatura a partir de la \u00e9poca de ese pont\u00edfice. El histori\u00f3grafo de la academia deb\u00eda editar su historia y coleccionar las biograf\u00edas de personalidades romanas, o residentes en Roma, que hubiesen muerto desde la fundaci\u00f3n de la \u00abTiberina\u00bb. Con este prop\u00f3sito se cre\u00f3 el \u00abNecrologio Tiberiano\u00bb. En 1816 la academia empez\u00f3 a acu\u00f1ar anualmente medallas conmemorativas. Cuando Le\u00f3n XIII orden\u00f3 (1825) que todas las asociaciones cient\u00edficas de Roma deber\u00edan ser aprobadas por la Sagrada Congregaci\u00f3n de Estudios, la \u00abTiberina\u00bb recibi\u00f3 reconocimiento oficial, y su campo de acci\u00f3n se ampli\u00f3 de modo que pudiera incluir la investigaci\u00f3n sobre el arte, el comercio y, sobre todo, la agricultura. P\u00edo VII hab\u00eda hecho muchas cosas en favor de la promoci\u00f3n de la agricultura en los territorios de la Iglesia, y Le\u00f3n XII tambi\u00e9n deseaba continuar esa buena obra de su antecesor. Durante el pontificado de Gregorio XVI, en 1831, a\u00f1o de graves des\u00f3rdenes y conspiraciones pol\u00edticas, la Academia hubo de ser cerrada, pero el mismo pont\u00edfice la reabri\u00f3 poco despu\u00e9s, pues deseaba que la \u00abTiberina\u00bb se dedicara a la cultura general, a la ciencia y a las letras, a la historia y arqueolog\u00eda romanas, y a la agricultura.  Las sesiones deb\u00edan ser mensuales, y se deber\u00edan imprimir reportes anuales, llamados Reconditi. De ese modo la Academia pudo establecer relaciones importantes con cient\u00edficos extranjeros. El n\u00famero de sus miembros, residentes, corresponsales y honorarios, sumaban 2,000. La \u00abTiberina\u00bb, hoy d\u00eda (al momento de escribir el presente art\u00edculo), est\u00e1 en decadencia y ya no se imprimen sus reportes (Cf. www.pontificiaaccademiatiberina.it). Su protector en ese momento era el Cardenal Parocchi. Al igual que varias otras academias romanas, \u00e9sta tambi\u00e9n se ubicaba en el Palacio de la Cancelleria Apostolica..\n<\/p>\n<h3>Pontificia Accademia Romana di Archeologia<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El renacimiento del estudio de la arqueolog\u00eda, debido en parte al amor por el arte y en parte a las investigaciones realizadas por el inter\u00e9s hist\u00f3rico, se inici\u00f3 en Roma ya cercano el fin del siglo XVII, sobre todo despu\u00e9s de que la obra realizada por Antonio Bosio en las catacumbas hab\u00eda centrado la atenci\u00f3n de los arque\u00f3logos en un mundo olvidado hasta entonces. Este renacimiento culmin\u00f3 con la creaci\u00f3n de un organismo acad\u00e9mico, en tiempos de Benedicto XIV, bajo cuyo patronazgo se form\u00f3 una asociaci\u00f3n de estudiantes de arqueolog\u00eda romana.  Esa asociaci\u00f3n llev\u00f3 a cabo sus actividades en forma discreta hasta el inicio del siglo XVIII, cuando el renacimiento de la actividad cultural de Italia, que hab\u00eda encontrado en Canova su principal promotor, le dio impulso fresco al estudio de la antig\u00fcedad.  En 1816, P\u00edo VII, por recomendaci\u00f3n del Cardenal Consalvi, y del mismo Canova, otorg\u00f3 reconocimiento oficial a la \u00abAccademia Romana di Archeologia\u00bb que ya hab\u00eda sido  instituida bajo el r\u00e9gimen napole\u00f3nico. Esa Accademia se convirti\u00f3 en el centro internacional m\u00e1s importante de investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica, sobre todo porque a\u00fan no se hab\u00edan establecido en Roma los diferentes institutos de historia y arqueolog\u00eda. Entre los miembros extranjeros y conferencistas m\u00e1s ilustres de los que se pudo enorgullecer la Academia estaban Niebuhr, Akerblad, Thorwaldsen, y Nibby. Papas y soberanos deseaban poder inscribirse en su lista de miembros, o por lo menos testimoniar la alta estima en la que la ten\u00edan. Entre ellos podemos mencionar a Federico Guillermo IV de Prusia, Carlos Alberto de Sardinia y otros. De los miembros italianos recordamos a Canova, Fea, Piali y Canina. Se establecieron premios para los ensayos mejores acerca de la antig\u00fcedad romana, y algunos de ellos fueron a parar a manos de extranjeros eruditos (Ruperti, Herzen, etc). Otros de los m\u00e9ritos de la Academia que debemos mencionar son su defensa de los derechos del arte y la historia en la Ciudad de Roma, donde, con el favor de la realeza, sobreviv\u00eda desde la antigua ley romana un cierto absolutismo de derechos de propiedad que frecuentemente perpetuaba serios da\u00f1os sobre los monumentos, y molestias para su investigaci\u00f3n.  Fue as\u00ed que, luego de un prolongado conflicto con los propietarios de las casuchas que se alineaban en la parte posterior de la Rotonda del Pantheon, la Academia logr\u00f3 obtener de P\u00edo IX el decreto de demolici\u00f3n de las casas situadas a la izquierda de dicho monumento, adem\u00e1s de protestar eficazmente contra las excavaciones en los muros de este famoso monumento de piedra. Asimismo, la Academia evit\u00f3 algunas profanaciones proyectadas por bur\u00f3cratas o por ingenieros sin escr\u00fapulos. Cuando en 1833 se intent\u00f3 trasladar la tumba de Rafael, la en\u00e9rgica protesta de la Academia fue aceptada por Gregorio XVI como se\u00f1al de sensatez. Giovanni Azzuri, uno de los miembros, abog\u00f3 por la restauraci\u00f3n del Tabulario, en la Coilina Capitolina. Y otro de sus miembros, Pietro Visconti, logr\u00f3 la abolici\u00f3n de la administraci\u00f3n meramente comercial de las excavaciones de Ostia, para darle un sustento m\u00e1s cient\u00edfico. Con ese objeto, obtuvo de P\u00edo IX un decreto que ordenaba que todas las excavaciones debieran mantenerse abiertas, bien vigiladas y accesibles a los estudiantes. En 1824, Campanari, un miembro de la Academia, propuso la creaci\u00f3n de un museo etrusco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y la Academia apadrin\u00f3 y ampli\u00f3 esa propuesta hasta que fue finalmente llevada a cabo en el Vaticano por Gregorio XVI. En 1858 Alibrabdi abog\u00f3 por el uso de monumentos epigr\u00e1ficos en el estudio de la ley, anticipando as\u00ed el establecimiento de c\u00e1tedras que ense\u00f1aran el tema en las universidades europeas. Esos y otros servicios \u00fatiles de la Academia obviamente se ganaron el aprecio de los papas. P\u00edo VIII le otorg\u00f3 el t\u00edtulo de \u00abAcademia Pontificia\u00bb. Al tiempo del resurgimiento de las investigaciones arqueol\u00f3gicas en Roma, Gregorio XVI y P\u00edo IX la tomaron bajo su respectiva protecci\u00f3n, sobre todo cuando su esp\u00edritu gu\u00eda era el de Giambattista De Rossi. Le\u00f3n XIII entreg\u00f3 la medalla de oro al mejor trabajo presentado durante la competencia anual de la Academia, para la cual siempre se ofrec\u00edan dos temas, uno de arqueolog\u00eda cl\u00e1sica y otro de arqueolog\u00eda cristiana, y los concursantes deb\u00edan escoger uno de ellos. El sello de la Academia representa las ruinas de un templo cl\u00e1sico, con el motto: In apricum proferet (lo traer\u00e1 a la luz). La \u00faltima revisi\u00f3n de su constituci\u00f3n y normas relativas fue publicada el 28 de diciembre de 1894. La publicaci\u00f3n de las \u00abDissertazioni della Pontificia Accademia Romana di Archeologia\u00bb se inici\u00f3 en 1821, y para el 1864 hab\u00edan llegado a su volumen n\u00famero diez y seis. Su protector es el Cardenal Camerlengo. (De acuerdo a la informaci\u00f3n actualizada- a\u00f1o 2007- del Vaticano, el protector es el Cardenal Secretario de Estado. Cfr. www.vatican.va\/roman_curia\/pontifical_councils\/cultr\/documents\/rc_pc_cultr_doc_13121999_pont-academies-history_it.html). La membrec\u00eda, en el 2007, es de 140 socios, de los cuales 20 son honorarios, 40 efectivos y 80 corresponsales. La Academia tuvo su primera reuni\u00f3n en Camidoglio, en la Universidad, siendo pont\u00edfice Gregorio XVI. Hoy d\u00eda las reuniones se celebran anualmente, organizadas por el Pontificio Consejo para la Cultura, en el Palacio de la Canciller\u00eda Apostolica. V\u00e9ase:  \u00abLeggi della Pontificia Accademia Romana di Archeologia\u00bb (Roma, 1894); \u00abOmaggio al II Congresso Internazionale di Archeologia Cristiana in Roma\u00bb (Roma, 1900); \u00abBullettino di Archeologia Cristiana\u00bb of Giovanni Battista De Rossi (a fines del 1894) passim; \u00abIl Nuovo Bullettino di Archeologia Cristiana\u00bb (Roma, 1894-1906).\n<\/p>\n<h3>Accademia Filarmonica<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue fundada en 1821 para el estudio y pr\u00e1ctica de la m\u00fasica. Tiene 200 miembros. Se ubica en 225, Piazza San Marcello.\n<\/p>\n<h3>Pontificia Accademia della Immacolata Concezione<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta academia fue fundada en 1835 por estudiantes j\u00f3venes de Sant&#8217; Apollinare (Seminario Romano) y de la Universidad Gregoriana. Entre sus fundadores merece menci\u00f3n especial Monse\u00f1or Vincenzo Anivitti. Su objetivo fue la motivaci\u00f3n de los j\u00f3venes romanos al estudio serio. De ah\u00ed que dos terceras partes de sus miembros deben ser j\u00f3venes estudiantes. El t\u00edtulo fue adoptado en fecha m\u00e1s tard\u00eda. La Sagrada Congregaci\u00f3n de Estudios la aprob\u00f3 en 1847. Su trabajo se divide en cinco secciones: teolog\u00eda, filolog\u00eda e historia, filosof\u00eda, f\u00edsica, \u00e9tica y econom\u00eda. Se re\u00fane semanalmente. A partir de 1873 comenz\u00f3 a publicar reportes bimestrales sobre sus actividades, con el t\u00edtulo \u00abMemorie per gli Atti della Pontificia Accademia della Immacolata Concezione\u00bb. A la fecha de elaboraci\u00f3n del presente art\u00edculo se hab\u00edan publicado 21 n\u00fameros. Desde 1875 la Academia ha publicado muchas de las conferencias presentadas ante sus miembros. El per\u00edodo de mayor florecimiento de esta academia fue el que va de 1873 a 1882. Entre sus miembros m\u00e1s destacados se puede mencionar al Padre Secchi, S.J., Monse\u00f1or Balan, y Michele Stefano De Rossi. La Academia, ahora en declive, se encuentra anexa a la Iglesia de los Santos Ap\u00f3stoles.\n<\/p>\n<h3>Regia Accademia Medica<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fundada en 1875 para el estudio de las ciencias m\u00e9dicas y sus afines, tiene 50 miembros ordinarios, y se ubica en la Universidad.\n<\/p>\n<h3>Pontificia Accademia di Conferenze Storico-Giuridiche<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta academia fue creada en 1878 para fomentar entre los j\u00f3venes cat\u00f3licos el estudio de la historia, la arqueolog\u00eda y la jurisprudencia. En 1880 empez\u00f3 a publicar una revista cuatrimestral llamada \u00abStudi e Documenti di Storia e di Diritto\u00bb, muy estimada por sus art\u00edculos de fondo y por la publicaci\u00f3n de documentos importantes acompa\u00f1ados de comentarios muy documentados. Luego de una vida de 25 a\u00f1os, esta revista dej\u00f3 de aparecer a fines de 1905. Un cardenal preside esta academia, y sostiene sus reuniones en el Seminario Romano.\n<\/p>\n<h3>Pontificia Accademia Romana di San Tommaso di Aquino<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando, al inicio de su pontificado, Le\u00f3n XIII retom\u00f3 la restauraci\u00f3n de los estudios escol\u00e1sticos de filosof\u00eda y teolog\u00eda, esta academia fue fundada para la difusi\u00f3n de la doctrina tomista. Es presidida por un cardenal y, tambi\u00e9n, realiza sus reuniones en el Seminario Romano.\n<\/p>\n<h3>Escuelas acad\u00e9micas de Roma.<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que sigue es una breve enumeraci\u00f3n de varias de las escuelas mencionadas m\u00e1s arriba. Una es eclesi\u00e1stica, las dem\u00e1s est\u00e1n dedicadas a las bellas artes. Unas son romanas, otras son extranjeras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">===Pontificia Accademia dei Nobili Ecclesiastici=== (Pontificia Accademia Ecclesiastica)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue fundada en 1701 por Clemente XI, para la preparar en el servicio diplom\u00e1tico de la Santa Sede a algunos hombres entrenados en las ciencias jur\u00eddicas y otras ramas indispensables del saber. En ese entonces la diplomacia europea normalmente se encomendaba a la nobleza. Fue por eso que la Academia fue instituida y sostenida para los eclesi\u00e1sticos nobles. Sin embargo, m\u00e1s tarde abri\u00f3 sus puertas a los hijos de familias distinguidas y que gozaban de posici\u00f3n c\u00f3moda. Al inicio del siglo XIX, sin embargo, esta academia languideci\u00f3. Afortunadamente luego se recuper\u00f3 y ha mejorado desde entonces. Recientemente se ha convertido en una escuela eclesi\u00e1stica de nivel superior, con la meta de formar a sus estudiantes en la carrera diplom\u00e1tica. Lo cual no quiere decir que todos sus estudiantes, ni siquiera la mayor\u00eda de ellos, est\u00e9n destinados a esa carrera. De hecho, la escuela se preocupa por dejar atr\u00e1s su orientaci\u00f3n original. El curso acad\u00e9mico incluye diplomacia eclesi\u00e1stica, econom\u00eda pol\u00edtica, protocolo diplom\u00e1tico, las principales lenguas del mundo y, adem\u00e1s, un curso pr\u00e1ctico (a la manera de los aprendices) de trabajo en los despachos de las diferentes congregaciones para los estudiantes que quieran prepararse para laborar en alguna de ellas. Por norma, los romanos no son admitidos a esta academia, ya que fue pensada para aquellos que, no siendo romanos, no tendr\u00edan otra oportunidad de recibir ese tipo de educaci\u00f3n y formaci\u00f3n. Los estudiantes pagan una colegiatura mensual. Tiene un cardenal protector y su presidente (rector) es un prelado romano. La Academia posee un palacio en el que funciona (70 Piazza della Minerva. Cfr. tambi\u00e9n www.vatican.va\/roman_curia\/pontifical_academies\/acdeccles\/index_it.htm).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las academias romanas al servicio de las bellas artes son las siguientes: Regia Accademia Romana di San Luca (Accademia delle Belle Arti). Esta academia muestra la evoluci\u00f3n de la agrupaci\u00f3n romana de artistas pintores, reformada durante el pontificado de Sixto V (1577) por Federico Zuccari y Girolamo Muziano. Tom\u00f3 entonces el t\u00edtulo de academia y se propuso como objetivo la ense\u00f1anza de las bellas artes, el reconocimiento y premio del verdadero m\u00e9rito art\u00edstico, y la preservaci\u00f3n y realce de los monumentos hist\u00f3ricos y art\u00edsticos de Roma. Para todo ello siempre cont\u00f3 con la aprobaci\u00f3n y el apoyo papal. Prest\u00f3 enormes servicios y cont\u00f3 entre sus miembros a renombrados maestros y disc\u00edpulos. En 1870 pas\u00f3 a estar bajo control del nuevo gobierno, y del patrocinio del rey. Posee una galer\u00eda de pintura y una excelente biblioteca, abierta al p\u00fablico (44, Via Bonella).\n<\/p>\n<h3>Regia Accademia di Santa Cecilia<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Accademia di Musica). Pierluigi da Palestrina y G.M. Nanini la fundaron en 1570 como escuela de m\u00fasica, que luego (1583) fue erigida can\u00f3nicamente por Gregorio XIII como fraternidad, o congregaci\u00f3n. Los papas fomentaron esta asociaci\u00f3n por ser un instrumento ideal de la difusi\u00f3n del buen gusto y de la promoci\u00f3n de la ciencia musical. Urbano VII decret\u00f3 que ninguna obra musical pod\u00eda ser publicada sin la autorizaci\u00f3n de los censores de esta congregaci\u00f3n, y que ninguna escuela de m\u00fasica o de canto deb\u00eda ser creada sin el permiso escrito de sus representantes. Esta norma tan estricta provoc\u00f3 numerosas quejas de los interesados, de modo que pronto fue echada al olvido. Inocencio XI le concedi\u00f3, en 1684, el derecho de admitir incluso a miembros extranjeros, y en 1774 fueron admitidas las primeras mujeres. A causa de los problemas pol\u00edticos del momento, la congregaci\u00f3n fue suspendida de 1799 a 1803, y de nuevo de 1809 a 1822. Ha habido ilustres m\u00fasicos entre sus miembros. Podemos mencionar, adem\u00e1s de los ya mencionados fundadores, a Carissimi, Frescobaldi, organista, Giuseppe Tartini,  violinista y autor de un nuevo sistema de armon\u00eda, los hermanos Fede, celeb\u00e9rrimos cantores, y Muzio Clementi, pianista. John Sgambati y Ettore Finelli ense\u00f1aron gratuitamente en esta academia desde 1868. A partir de 1870, la congregaci\u00f3n de Santa Cecilia fue transformada en una academia real. En 1876 se le a\u00f1adi\u00f3 el \u00abLiceo di Musica\u00bb, con fondos destinados para ello por la provincia y el municipio de Roma. En 1874 se reformaron los estatutos de esta escuela. Se ha convertido en una instituci\u00f3n muy estimada y frecuentada (18, Via dei Greci. Cfr. tambi\u00e9n www.santacecilia.it ).\n<\/p>\n<h3>Accademia di Raffaele Sanzio<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta escuela fue fundada m\u00e1s recientemente, y ofrece cursos diarios vespertinos para el estudio del arte (504, Corso Umberto I).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen varias academias extranjeras de tipo escolar. La American Academy, fundada en 1896, se localiza en la Villa del&#8217;Aurora (42, Via Lombardi. Cfr. tambi\u00e9n www.aarome.org). La Acad\u00e9mie de France fue fundada por Luis XIV en 1666. Esta ilustre instituci\u00f3n ha dado a Francia muchos grandes artistas. El premio que otorga en su competencia anual, el Prix de Rome, es muy codiciado. Es propietaria del palacio en el que se ubica, la Villa Medici en el Pincio. La English Academy, fundada en 1821, posee una notable biblioteca (53, Via Margutta). La Accademia di Spagna fue fundada en 1881 (32, B Piazza San Pietro in Montorio). Por \u00faltimo, debe subrayarse que, al igual que antiguamente, a\u00fan hay en Roma algunas genuinas academias que, aunque no lleven ese nombre, deben ser catalogadas como tales.\n<\/p>\n<h3>Societ\u00e1 di Conferenze di Sacra Archeologia<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fundada en 1875 por Gianbattista De Rossi. De verdad hace honor a su nombre, dada la activa contribuci\u00f3n de sus miembros. En cada asamblea se anuncian y dan a conocer nuevos descubrimientos e importantes estudios. Las reuniones se tienen  mensualmente, de noviembre a marzo, y son abiertas al p\u00fablico en general. Esta magn\u00edfica asociaci\u00f3n ha hecho mucho para popularizar el estudio de la arqueolog\u00eda cristiana, sobre todo el estudio de las catacumbas romanas. Sus trabajos se publican anualmente en el \u00abNuovo Bulletino di Sacra Archeologia\u00bb. Las sesiones se realizan en el palacio de la Canciller\u00eda Apost\u00f3lica.\n<\/p>\n<h3>Circolo Giuridico di Roma<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue fundado en 1899, y ofrece un punto de encuentro para estudiantes y profesores de los campos legal y sociol\u00f3gico, y de las ciencias, a trav\u00e9s de conferencias, debates, etc. Anexo a \u00e9l se encuentra el \u00abInstituto di Diritto Romano\u00bb, fundado en 1887 para la promoci\u00f3n del estudio del derecho romano (307, Corso Umberto I).\n<\/p>\n<h3>La Sociedad Arqueol\u00f3gica Brit\u00e1nico-Americana.<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fundada en 1865 para promover entre los angloparlantes, a trav\u00e9s de debates y conferencias (a cuyo servicio est\u00e1 una adecuada biblioteca), una cultura general m\u00e1s amplia acerca de todo lo romano (72, Via San Nicola da Tolentino).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La bibliograf\u00eda general de las academias romanas es bastante escasa, como es el caso tambi\u00e9n de la mayor parte de las academias individuales. Adem\u00e1s de las mejores gu\u00edas y monograf\u00edas acerca de Roma, se pueden consultar los siguientes trabajos: JARKINS, specimen historiae Academiarum Italiae (Leipzig, 1725); GISBERTI, Storia delle Accademie d Italia (Venecia, 1747); CANTU, Memorie delle Moderne Accademie d Italia, en Annali Universali di Statistica (Mil\u00e1n, 1841). Tambi\u00e9n se encuentran art\u00edculos en las principales enciclopedias francesas e italianas acerca de Arcadia, los Lincei, la Acad\u00e9mie de France, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">U. BENIGNI.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n de Javier Algara Coss\u00edo.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 INTRODUCCI\u00d3N 2 Accademia dei Lincei y dei Nuovi Lincei (1603) 3 Pontificia Accademia degli Arcadi (1690) 4 Pontificia Accademia Teologica 5 Pontificia Accademia Liturgica 6 Pontificia Accademia di Religione Cattolica 7 Pontificia Accademia Tiberina 8 Pontificia Accademia Romana di Archeologia 9 Accademia Filarmonica 10 Pontificia Accademia della Immacolata Concezione 11 Regia Accademia Medica &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/academias-romanas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abACADEMIAS ROMANAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22546","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22546","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22546"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22546\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22546"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22546"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22546"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}