{"id":22554,"date":"2016-02-05T15:27:45","date_gmt":"2016-02-05T20:27:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/accidente\/"},"modified":"2016-02-05T15:27:45","modified_gmt":"2016-02-05T20:27:45","slug":"accidente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/accidente\/","title":{"rendered":"ACCIDENTE"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">[Lat\u00edn, accidere, suceder, lo que le ocurre a un sujeto; cualquier atributo contingente o no esencial).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. La divisi\u00f3n obvia de las cosas en lo estable y lo inestable, lo m\u00e1s o menos independientemente subsistente y lo dependiente, o esencialmente inherente, aparece plagado de obscuridad y dificultad apenas se somete a consideraci\u00f3n reflexiva. En su empe\u00f1o por resolver el problema, los fil\u00f3sofos han seguido dos tendencias extremas. Algunos han negado la objetividad del elemento sustancial o no\u00fameno, y lo han atribuido en su totalidad o en parte a la mente; otros han hecho del fen\u00f3meno o elemento accidental algo subjetivo, y le han concedido la objetividad s\u00f3lo a la substancia. Estas dos tendencias extremas est\u00e1n representadas entre los antiguos  materialistas y  atomistas griegos por un lado y los  pante\u00edstas ele\u00e1ticos por el otro.   Arist\u00f3teles y sus seguidores  medievales siguieron un camino intermedio.  Ellos mantuvieron la objetividad tanto de la sustancia como del accidente, aunque reconoc\u00edan el factor subjetivo en el modo de percepci\u00f3n.  Ellos usaron el t\u00e9rmino accidente para designar cualquier relaci\u00f3n contingente (es decir, lo no esencial) entre un atributo y su sujeto.  Como tal esto es una denominaci\u00f3n meramente l\u00f3gica, uno de los cinco predicables o universales, modos de clasificaci\u00f3n sistem\u00e1tica:  g\u00e9nero, diferencia, especie, propiedad, accidente.  En este sentido se le llama predicable, para distinguirlo de predicamental, accidente, significando este \u00faltimo t\u00e9rmino una forma objetiva real o un estado de cosas, y denotando un ente cuya naturaleza esencial es inherente a otro como en un sujeto.   Por lo tanto, accidente implica inexistencia en sustancia, por ejemplo, no como lo contenido en el envase, no como la parte en el todo, no como un ente en tiempo o lugar, no como el efecto en la causa, no como lo conocido en el conocedor; sino como una entidad inherente o un modo en un sujeto al cual este determina. Los accidentes modifican o denominan su sujeto de varias maneras, y a estos corresponden las nueve \u00abcategor\u00edas\u00bb:\n<\/p>\n<ul>\n<li> cantidad, en virtud de la cual la sustancia material tiene integrantes, partes posicionales, divisibilidad, localidad, impenetrabilidad, etc.; <\/li>\n<li> cualidad, que modifica la sustancia inmediata e intr\u00ednsecamente , bien sea din\u00e1mica o est\u00e1ticamente, e incluye inherentes de la sustancia tales como h\u00e1bito, facultad, sensaci\u00f3n-est\u00edmulo, y figura o forma; <\/li>\n<li> relaci\u00f3n, la incidencia de una sustancia en otra (por ejemplo, la paternidad). <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">A estos tres grupos se les llama accidentes intr\u00ednsecos, para distinguirlos de los otros seis grupos&#8212;acci\u00f3n, pasi\u00f3n, situaci\u00f3n, duraci\u00f3n, posici\u00f3n, vestimenta&#8212; los cuales, como su nombre bien lo sugiere, son simplemente denominaciones extr\u00ednsecas acumuladas a la sustancia debido a su incidencia sobre alguna otra sustancia.  Cantidad y calidad, y, en un sentido restringido, relaci\u00f3n se dice que son accidentes absolutos, ya que se afirma sobrea\u00f1aden alguna forma especial de ser a la sustancia en que residen.  Por esta raz\u00f3n, se afirma una distinci\u00f3n real, y no meramente conceptual entre ellos y su sujeto. Los argumentos para la realidad f\u00edsica de esta distinci\u00f3n son extra\u00eddos de la experiencia.\n<\/p>\n<ul>\n<li>  Conciencia interna que testifica que el yo permanente y substancial est\u00e1 sujeto a estados accidentales continuamente cambiantes;  y <\/li>\n<li> Experiencia externa, que es testigo de una permanencia de cosas similar bajo los fen\u00f3menos incesantemente variantes de la naturaleza.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El orden sobrenatural tambi\u00e9n provee un argumento en la  teolog\u00eda de las virtudes infusas que son h\u00e1bitos que sobrevienen sobre, y por lo tanto realmente distintos a, la substancia de la mente natural.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II.  Con la reacci\u00f3n contra el escolasticismo, encabezada por  Descartes, se ide\u00f3 una nueva teor\u00eda del accidente, o m\u00e1s bien, se revivieron las dos opiniones extremas de los griegos antes mencionadas.  Descartes, al hacer de la cantidad la esencia misma de la materia, y del pensamiento la  esencia del esp\u00edritu, niega toda distinci\u00f3n real entre la sustancia y el accidente.  Mientras ense\u00f1a un dualismo extremo en psicolog\u00eda, su definici\u00f3n de sustancia, como un ser independiente, dio ocasi\u00f3n al monismo de  Espinosa, y los accidentes quedaron enterrados m\u00e1s profundamente en la sustancia.  Por otra parte, con Locke la sustancia pareciera al menos desaparecer con Locke, el mundo es resuelto dentro de un c\u00famulo de cualidades (primaria, o extensi\u00f3n, y secundaria, o propiedades sensibles).  Sin embargo, las cualidades primarias, sin embargo, aun retienen su base en el orden objetivo, pero con Berkeley ellas se vuelven completamente subjetivas; solo al alma se le permite un elemento sustancial en apoyo de los accidentes f\u00edsicos.  Este elemento tambi\u00e9n est\u00e1 resuelto en la filosof\u00eda de Hume y los asociasionistas.  Kant consider\u00f3 los accidentes como simples categor\u00edas subjetivas del sentido y el intelecto, formas seg\u00fan las cuales la mente aprehende y juzga las cosas &#8212;cuyas cosas son, y deben permanecer, incognoscibles.  Spencer retiene el no\u00fameno incognoscible de Kant pero admite que los fen\u00f3menos son sus aspectos objetivos o modificaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III.  En los tratados pertinentes se encuentran varias otras clasificaciones de accidentes.  Debe hacerse notar que mientras los accidentes por inherencia modifican la sustancia, ellos son testigos de su naturaleza, siendo el medio por el cual la mente, a trav\u00e9s de un proceso de abstracci\u00f3n e inferencia, construye sus conceptos anal\u00f3gicos de la constituci\u00f3n de las substancias. Desde este punto de vista material los accidentes son clasificados como:\n<\/p>\n<ul>\n<li> sensibles propios:  los estimulantes de los sentidos  individuales, el color para la vista, el sonido para el o\u00eddo, etc.;  y <\/li>\n<li> sensibles comunes:  la extensi\u00f3n y sus modos, tama\u00f1o, distancia, etc., los cuales estimulan dos o m\u00e1s sentidos, especialmente el tacto y la vista.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de estos dos grupos de accidentes, y conjuntamente con su percepci\u00f3n, se apercibe el sujeto subyacente.  Se dice que la substancia en su  existencia concreta, no en su esencia abstracta, es un objeto accidental del sentido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IV. Los puntos de vista modernos del accidente, en la medida que les otorgue alguna objetividad, est\u00e1n basados en la teor\u00eda f\u00edsica de que todos los fen\u00f3menos, por lo menos los materiales (luz, color, calor, sonido, etc.), son simplemente formas variantes del movimiento.  En parte, el elemento cin\u00e9tico en tales fen\u00f3menos era conocido por Arist\u00f3teles y los escol\u00e1sticos (cf.  Santo Tom\u00e1s, De Anima, III, Lect. II); pero es solo en tiempos recientes que la experimentaci\u00f3n f\u00edsica ha arrojado luz sobre la correlaci\u00f3n de fen\u00f3menos materiales condicionados por los grados de movimiento.  Mientras que todos los fil\u00f3sofos  neoescol\u00e1sticos afirman que el movimiento por s\u00ed solo no explica la objetividad de la extensi\u00f3n, algunos (por ejemplo Gutberlet) admiten que el mismo explica las cualidades sensibles (color, sonido, etc.).  Haan (Philos. Nat.) libera la teor\u00eda del movimiento del idealismo extremo, pero sostiene que la teor\u00eda de lo real, la objetividad formal de esas cualidades proporciona una explicaci\u00f3n m\u00e1s satisfactoria del sentido-percepci\u00f3n. La mayor\u00eda de los escritores neo-escol\u00e1sticos favorecen este \u00faltimo punto de vista ( Pesch, Phil. Nat.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V. La ense\u00f1anza de la filosof\u00eda  cat\u00f3lica en cuanto a la clara realidad de ciertos accidentes absolutos, no puramente modales, fue ocasionada por la  doctrina de la Presencia Real de Cristo en la Eucarist\u00eda, aunque los argumentos para la teor\u00eda se  deducen de la experiencia natural.  Sin embargo, la misma doctrina sugiere la pregunta adicional de si tales accidentes pueden no ser separables de la sustancia. La raz\u00f3n por s\u00ed sola no ofrece argumentos positivos sobre tal habilidad de separaci\u00f3n.  Lo m\u00e1s que puede hacer es demostrar que la habilidad de separaci\u00f3n no implica una contradicci\u00f3n inherente, y por lo tanto ninguna imposibilidad absoluta; se pretende que la omnipotencia que dota la sustancia con el poder de apoyar a los accidentes puede proveer algunos otros medios de apoyo.  Ni los accidentes as\u00ed separados, y apoyados sobrenaturalmente, pierden su car\u00e1cter de accidentes, puesto que a\u00fan retendr\u00edan su propiedad esencial, es decir, la exigencia natural de inherencia.  Por supuesto que la posibilidad intr\u00ednseca de tal separaci\u00f3n depende solamente de la intervenci\u00f3n sobrenatural de Dios, y no debe extenderse a toda clase de accidentes.  As\u00ed, por ejemplo, es absolutamente imposible para las facultades vitales, o  actos, existir fuera de sus sujetos o principios naturales.  Los te\u00f3ricos, quienes, como los cartesianos, niegan la entidad objetiva y clara entidad de todos los accidentes, se han visto  obligados a reconciliar esta negaci\u00f3n con su creencia en la Presencia Real al mantener que las especies, o accidentes, del  pan y  vino realmente no permanecen en la Eucarist\u00eda, sino que luego de la consagraci\u00f3n Dios produce en nuestros sentidos las impresiones correspondientes a los fen\u00f3menos naturales.  Esta teor\u00eda obviamente exige multiplicaci\u00f3n aparentemente innecesaria de milagros y al presente tiene pocos, si acaso algunos, serios defensores. (Vea Eucarist\u00eda).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  JOHN RICKABY, General Metaphysics (Nueva York, 1900); MIVART, On Truth (Londres, 1899); McCosh, First Truths (Nueva York, 1894); MERCIER, Ontologie; NYS, Cosmologie (Lovaina, 1903), GUTBERLET, Naturphilosophie, and Ontologie (Munster, 1894); PESCH, Philosophia Naturalis (Friburgo, 1897).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Siegfried, Francis. \u00abAccident.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01096c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Jazmir Hern\u00e1ndez de Fajardo.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Lat\u00edn, accidere, suceder, lo que le ocurre a un sujeto; cualquier atributo contingente o no esencial). I. 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