{"id":22558,"date":"2016-02-05T15:27:53","date_gmt":"2016-02-05T20:27:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/aceptantes\/"},"modified":"2016-02-05T15:27:53","modified_gmt":"2016-02-05T20:27:53","slug":"aceptantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/aceptantes\/","title":{"rendered":"ACEPTANTES"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Los jansenistas que aceptaron sin ninguna reserva o restricci\u00f3n mental la Bula Unig\u00e9nito, emitida en 1713 contra las doctrinas jansenistas seg\u00fan expuestas en las \u201cReflexiones morales sobre el Nuevo Testamento\u201d del oratoriano Pasquier Quesnel.  Como es bien sabido, el error de Jansenio dio origen a dos conflictos en la Iglesia: el primero a comienzos de la segunda mitad del siglo XVII, centrado en su libro Augustinus, y termin\u00f3 con la Pax Clementina, tambi\u00e9n llamada la paix fourr\u00e9e o \u00abFalsa Paz\u00bb (1669); el segundo, que empez\u00f3 con el siglo XVIII, se sostuvo alrededor de la antedicha obra de Quesnel. La paz, concedida precipitadamente por Clemente IX, fue favorable al jansenismo. La doctrina arraig\u00f3 profundamente en los parlamentos franceses y afect\u00f3 a varias \u00f3rdenes religiosas, a los Benedictinos, a los Padres de la Doctrina Cristiana, a los genovevinos, y especialmente a los oratorianos. El \u00e9xito de las Reflexiones Morales atrajo la atenci\u00f3n sobre la extensi\u00f3n de la herej\u00eda. Esta obra, publicada como un peque\u00f1o volumen en 1671 con la aprobaci\u00f3n de Vialart, obispo de Ch\u00e2lons-sur-Marne, se hab\u00eda ido ampliando en las sucesivas ediciones hasta que, en 1693, contaba con cuatro apretados vol\u00famenes que llevaban a\u00fan la aprobaci\u00f3n de Vialart, que muri\u00f3 en 1680.  Louis-Antoine De Noailles, el nuevo obispo de Ch\u00e2lons, sancion\u00f3 la obra en 1695, pero el a\u00f1o siguiente, como arzobispo de Par\u00eds, la conden\u00f3. La edici\u00f3n de 1699 se public\u00f3 sin los cambios pedidos por Bossuet, sin el prefacio que \u00e9ste redact\u00f3 para ella, y sin la aprobaci\u00f3n del obispo diocesano. El a\u00f1o siguiente (2 de julio de 1700) la obra an\u00f3nima \u00abProbl\u00e8me ecclesiastique\u00bb, etc., y las controversias a que dio origen, atrajeron de nuevo la atenci\u00f3n al peligro del jansenismo. En la asamblea del clero franc\u00e9s, el mismo a\u00f1o, Jacques Benigne Bossuet logr\u00f3 la condena de cuatro proposiciones jansenistas y de otras 127 de moralidad laxa. Tras la muerte de Bossuet (1704), Fran\u00e7ois de Salignac de la Mothe-F\u00e9nelon dirigi\u00f3 la lucha contra el jansenismo y especialmente contra la distinci\u00f3n entre \u00abhecho\u00bb y \u00abderecho\u00bb (fait et droit). Finalmente, a petici\u00f3n de Luis XIV, y siguiendo el ejemplo de sus predecesores, Clemente XI conden\u00f3 en la Bula Vineam Domini (1705) la evasiva jansenista conocida como silentium obsequiosum, o silencio respetuoso, y prohibi\u00f3 (1708) las Reflexiones Morales.  Poco despu\u00e9s el rey orden\u00f3 que el establecimiento jansenista de Port-Royal fuera demolido (1710).  El jansenismo, sin embargo, no hab\u00eda sido derrocado a\u00fan.  Entonces Luis XIV  (noviembre de 1711) urgi\u00f3 al Papa a que publicara otra Bula, y le prometi\u00f3 hacerla aceptar con el debido respeto por los obispos franceses. Con esta seguridad Clemente XI cre\u00f3 una congregaci\u00f3n especial para redactar la nueva constituci\u00f3n.  Despu\u00e9s de ocho meses de cuidadoso estudio, se promulg\u00f3 en Roma (8 de septiembre de 1713) la famosa Bula Unig\u00e9nito, destinada a provocar enseguida una explosi\u00f3n de rabia por parte de los jansenistas. En ella el Papa condenaba 101 proposiciones del libro de Quesnel como \u00abfalsas, enga\u00f1osas, escandalosas, sospechosas y con sabor a herej\u00eda, lindantes con la herej\u00eda, frecuentemente condenadas; lo que es m\u00e1s, como siendo her\u00e9ticas y reviviendo diversas proposiciones de Jansenio, en el mismo sentido por el que fueron condenadas inicialmente\u00bb. Noailles primero se someti\u00f3, pero despu\u00e9s, en una asamblea de cuarenta y nueve obispos, que se reunieron a instancias de F\u00e9nelon en el palacio arzobispal de Par\u00eds, retir\u00f3 su sumisi\u00f3n y con ocho de sus colegas se coloc\u00f3 entre los apelantes. Los cuarenta restantes votaron por aceptar. El Parlamento de Par\u00eds registr\u00f3 la Bula (15 de febrero de 1714), y la Sorbona hizo lo mismo, aunque bajo presi\u00f3n de la autoridad real. El episcopado franc\u00e9s, con la excepci\u00f3n de veinte miembros vacilantes o testarudos, se someti\u00f3 sin dilaci\u00f3n. Para acabar con el asunto, Luis XIV, a sugerencia de F\u00e9nelon, concibi\u00f3 la idea de celebrar un concilio nacional como medio de restaurar la unidad; pero su muerte impidi\u00f3 esto y aplaz\u00f3 la hora de la pacificaci\u00f3n final.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Regente, Felipe de Orl\u00e9ans, hombre sin convicciones morales ni religiosas, un \u00abfanfarr\u00f3n vicioso\u00bb, como le tildaba Luis XIV, intent\u00f3 mantener el equilibrio entre los dos partidos. Los jansenistas se aprovecharon de su neutralidad. Noailles fue puesto al frente de un \u00abconseil de conscience pour les affaires eccl\u00e9siastiques\u00bb, y cuatro doctores de la Sorbona que hab\u00edan sido desterrados por su violenta oposici\u00f3n a la Bula fueron reintegrados. La Sorbona, que hab\u00eda aceptado la Bula Unig\u00e9nito por mayor\u00eda simple, retir\u00f3 ahora su aceptaci\u00f3n (1716). El Papa mediante un Breve castig\u00f3 a la Sorbona priv\u00e1ndola de todos sus privilegios. El Parlamento de Par\u00eds se aline\u00f3 con la Facultad y anul\u00f3 el Breve, mientras que la propia Sorbona combat\u00eda el derecho del Soberano Pont\u00edfice a retirar legalmente los privilegios concedidos. Al a\u00f1o siguiente cuatro obispos, Soanen de S\u00e9nez, Colbert de Montpellier, de la Broue de Mirepoix y de Langle de Boulogne, apelaron de la Bula para un futuro concilio general. Su ejemplo fue seguido por diecis\u00e9is obispos, noventa y siete doctores de la Sorbona, cierto n\u00famero de curas de Par\u00eds, oratorianos, genovevinos, benedictinos de Saint-Maur, dominicos, miembros de \u00f3rdenes religiosas femeninas, e incluso laicos. Este movimiento se extendi\u00f3 a las provincias, pero no a las universidades, todas las cuales, con la excepci\u00f3n de Nantes y Reims, apoyaron la Bula papal.   De los 100.000 sacerdotes que hab\u00eda entonces en Francia, apenas hab\u00eda 3.000 entre los apelantes, y 700 de ellos estaban en Par\u00eds. La gran mayor\u00eda vot\u00f3 por la aceptaci\u00f3n y contaban de su parte con m\u00e1s de 100 obispos. Los apelantes ten\u00edan s\u00f3lo 20 obispos. Clemente XI se dio cuenta de que ten\u00eda que actuar vigorosamente. Hab\u00eda usado todos los medios de persuasi\u00f3n y hab\u00eda escrito al arzobispo de Par\u00eds suplic\u00e1ndole que diera ejemplo de sumisi\u00f3n. Consinti\u00f3 incluso en un aplazamiento. Pero la oposici\u00f3n fue inflexible. Fue entonces cuando el Papa public\u00f3 la Bula Pastoralis Officii (28 de agosto de 1718), en la que pronunciaba la excomuni\u00f3n contra todos los que se opusieran a la Bula Unig\u00e9nito. Ese mismo a\u00f1o, el 2 de octubre, Noailles y su partido apelaron contra esa segunda Bula, y las Facultades de la Universidad de Par\u00eds, encabezadas por el famoso Rollin, suscribieron la apelaci\u00f3n. El Regente pens\u00f3 que era hora de intervenir. Era indiferente a la cuesti\u00f3n doctrinal, pero era lo bastante pol\u00edtico como para ver que la gente tan cr\u00edtica como los apelantes no eran menos peligrosos para el Estado que para la Iglesia. Adem\u00e1s, su antiguo maestro, el Abad Dubois, ahora su primer ministro, tal vez con la mirada puesta en el capelo cardenalicio, estaba a favor de la paz. Hizo que se redactara un Corps de Doctrine (1720) que explicaba la Bula Unig\u00e9nito, y unos cien prelados le dieron su adhesi\u00f3n. Entonces Noailles acept\u00f3 la Bula (19 de noviembre de 1720), \u00absiguiendo las explicaciones que han sido aprobadas por gran n\u00famero de obispos franceses\u00bb. Esta sumisi\u00f3n ambigua e insegura no satisfizo a Clemente XI; sin embargo, muri\u00f3 sin haber obtenido nada m\u00e1s definido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luis XV y su anciano ministro, el cardenal de Fleury, se opusieron con vigor a la secta. Autorizado por ellos, Pierre Gu\u00e9rin de Tencin, arzobispo de Embrun, convoc\u00f3 un concilio provincial (1727) para examinar a Soanen, el anciano obispo de Senez, quien en una instrucci\u00f3n pastoral hab\u00eda llegado a extremos. Muchos obispos tomaron parte en este concilio, notablemente De Belzunce, famoso por el celo que despleg\u00f3 durante la plaga de Marsella. Aunque apoyado por doce obispos y cincuenta abogados, Soanen fue suspendido y enviado al monasterio de Chaise-Dieu donde muri\u00f3, insubordinado, a la edad de noventa y tres a\u00f1os. Tras numerosas evasivas, que terminaron en la sumisi\u00f3n, Noailles muri\u00f3 en 1729. Los \u00fanicos apelantes que quedaron fueron los obispos Colbert de Montpellier, Caylus de Auxerre, y Bossuet de Troyes, sobrino del gran obispo de Meaux. Al mismo tiempo 700 doctores de la Sorbona, de los que treinta y nueve eran obispos, ratificaron la antigua aceptaci\u00f3n (1714) de la Bula Unig\u00e9nito. Fue un triunfo para los aceptantes, es decir, para la autoridad del Papa y de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda:  LAFITAU, Historia de la Constituci\u00f3n Unig\u00e9nito (Avi\u00f1\u00f3n, 1757); SAINT-SIMON, Memoires (prejuiciosas e indignas de cr\u00e9dito); JAGER, Historia de la Iglesia Cat\u00f3lica en Francia (1862-68); SCHILL, Die Konstitution Unigenitus (Friburgo, 1876); BOWER, Historia de los Papas Romanos, XC, 233 ss.; BARTHELEMY, El Cardenal de Noailles (Par\u00eds, 1888); LE ROY, La France et Rome de 1700 a 1715 (Par\u00eds, 1892); DE CROUSAZ-CASTET, La Iglesia y el Estado en el siglo XVIII (Par\u00eds 1893); THUILIER, La segunda fase del Jansenismo (Par\u00eds 1901), BLIARD, Dubois, cardenal y ministro (Par\u00eds, 1902); THENON, La Iglesia en el siglo XVIII, en LAVISSE Y RAMBAUD, Historia de Francia (Par\u00eds, 1893 97); DE LACOMBE, L&#8217;opposition religieuse au debut du XVIIIe siecle, en Le Correspondant, 10 de abril de 1904.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fournet, Pierre Auguste. \u00abAcceptants.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01094c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Francisco V\u00e1zquez.  v\u00baB\u00ba: JMGK\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los jansenistas que aceptaron sin ninguna reserva o restricci\u00f3n mental la Bula Unig\u00e9nito, emitida en 1713 contra las doctrinas jansenistas seg\u00fan expuestas en las \u201cReflexiones morales sobre el Nuevo Testamento\u201d del oratoriano Pasquier Quesnel. 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