{"id":22570,"date":"2016-02-05T15:28:19","date_gmt":"2016-02-05T20:28:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/aclamacion\/"},"modified":"2016-02-05T15:28:19","modified_gmt":"2016-02-05T20:28:19","slug":"aclamacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/aclamacion\/","title":{"rendered":"ACLAMACION"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(Latin ad, to, clamare, gritar).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En  La  Vida  Civil:   La palabra  acclamatio (en plural, acclamationes) fue usada en el lat\u00edn cl\u00e1sico de la Rep\u00fablica de Roma como un t\u00e9rmino general para cualquier manifestaci\u00f3n de sentimiento popular expresada por un grito.  En bodas, funerales, triunfos, etc. estas aclamaciones fueron generalmente limitadas a ciertas formas estereotipadas.  Por ejemplo, cuando la novia era conducida a la casa del esposo los espectadores gritaban:   Io Hymen, Hymenaee, o Talasse, o Talassio.   En un triunfo hab\u00eda un grito general de  Io Triumphe.   Un orador que ganaba la aprobaci\u00f3n de sus oyentes era interrumpido con gritos de belle et festive, bene et praeclare, non potest melius,   algo parecido a cuando nosotros decimos \u201c\u00a1bravo, bravo!\u201d   Bajo el imperio esas aclamaciones tuvieron un desarrollo notable, m\u00e1s particularmente en los circos y en el teatro.  Al entrar el emperador la audiencia se levantaba y lo saludaba con gritos, los cuales en el tiempo de Ner\u00f3n se redujeron a ciertas formas ordenadas  y eran cantadas en ritmo.   Adem\u00e1s,  igual que los ca\u00f1ones de un saludo real, estos  gritos eran tambi\u00e9n prolongados y repetidos por un  n\u00famero de veces definido y cuidadosamente registrado.  La misma costumbre invadi\u00f3 el senado, y bajo los Antoninos, parecer\u00eda que tales expresiones de sentimiento colectivas   como ser\u00edan hoy d\u00eda incorporados a un discurso de felicitaci\u00f3n o a un voto de censura, entonces tomaron la forma de aclamaciones que deben haber sido cuidadosamente  dise\u00f1adas de antemano y eran aparentemente gritadas a coro por la asamblea completa.  Lampridio conserva un gran ejemplo de aclamaciones denunciatorias que ciertamente  mejor podr\u00edan ser llamadas imprecaciones, cantadas en el senado despu\u00e9s del asesinato del Emperador C\u00f3modo (192).  El original ocupa muchas p\u00e1ginas; aqu\u00ed bastan unas pocas cl\u00e1usulas:    \u201cEn todos  lados hay estatuas del enemigo (es decir, C\u00f3modo); en todos lados estatuas del parricida; en todos lados estatuas del gladiador.   Abajo las estatuas (v. escultura) de este gladiador y parricida.   Dejen que el asesino de su conciudadano sea arrastrado al polvo; dejen que las estatuas del gladiador sean arrastradas  por la rabera del carro.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s acordes a nuestro prop\u00f3sito presente, sin embargo, est\u00e1n las favorables aclamaciones del senado, tales como aquellas registradas por Lampridio en la elecci\u00f3n de Alejandro Severo:   \u201cAlejandro Augusto,  que los dioses te guarden.  Por tu modestia, por tu prudencia, por tu sencillez, por tu castidad.  De esto entendemos qu\u00e9 clase de gobernante ser\u00e1s.  Por esto te damos la bienvenida.   T\u00fa  demostrar\u00e1s que el senado escoge bien sus gobernantes.  T\u00fa probar\u00e1s que el juicio del senado es del m\u00e1s alto valor.  Alejandro Augusto, que los dioses te guarden.  Dejen que Alejandro Augusto dedique los templos de los Antoninos.  Nuestro C\u00e9sar, nuestro Augusto, nuestro emperador, que los dioses te guarden.   Qu\u00e9 t\u00fa vivas, que t\u00fa prosperes, que gobiernes por muchos a\u00f1os.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es s\u00f3lo del examen de los pocos ejemplos conservados que uno puede llegar a un entendimiento de la influencia que esta instituci\u00f3n de las aclamaciones gritadas al un\u00edsono probablemente iba a ejercer sobre el desarrollo temprano de la liturgia cristiana.   El parecido general con algunas formas primitivas de letan\u00eda o ektene es   suficientemente llamativo, pero el tema es oscuro y nos debemos contentar principalmente aqu\u00ed con las aclamaciones, m\u00e1s propiamente as\u00ed llamadas, que ten\u00edan y a\u00fan tienen un lugar reconocido en la ceremonia de consagraci\u00f3n de Papas, emperadores, reyes, obispos, etc., y aquellas que est\u00e1n registradas en las actas de ciertos concilios  primitivos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desarrollo de las Aclamaciones Liturgicas:   Parece altamente probable  que las pr\u00e1cticas observadas en la elecci\u00f3n de un emperador pagano (v. paganismo) eran prototipo de la mayor\u00eda de las aclamaciones lit\u00fargicas  conocidas por nosotros hoy d\u00eda.   En la larga descripci\u00f3n dada por Vopisco en la elecci\u00f3n del Emperador T\u00e1cito (283) nos cuenta que T\u00e1cito al principio rechaz\u00f3 el honor en el senado por raz\u00f3n de su edad avanzada:   \u201c\u00e9stas fueron las aclamaciones de los senadores,  \u2018Trajano, tambi\u00e9n  ascendi\u00f3 al imperio siendo anciano\u2019 (diez veces);  \u2018y Adriano accedi\u00f3 al imperio en su ancianidad\u2019 (diez veces)\u2026.   \u2018Usted d\u00e9 \u00f3rdenes, deje a los soldados pelear\u2019 (treinta veces):   \u2018Severo dijo:   La cabeza es la  que reina, no los pies\u2019 (treinta veces).  \u2018Es su mente, no su cuerpo, lo que estamos eligiendo\u2019 (veinte veces);  \u2018T\u00e1cito Augusto, que los dioses lo guarden\u2019.\u201d   Entonces T\u00e1cito fue llevado al Campo Marcio para ser presentado a los soldados y a la gente.  \u201cTras lo cual la gente aclam\u00f3:   \u2018Que los dioses te guarden muy felizmente, T\u00e1cito\u2019, y lo dem\u00e1s que se dice por costumbre.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los registros escasos que tenemos de la ceremonia en otros casos de la elecci\u00f3n de un emperador  hacen claro que estas aclamaciones populares nunca fueron descontinuadas, aun despu\u00e9s  de que la coronaci\u00f3n asumi\u00f3 un car\u00e1cter eclesi\u00e1stico y era realizada  en la iglesia.  As\u00ed los ritos oficiales que poseemos, uno de los cuales data del cierre del siglo XIII, explica c\u00f3mo cuando la corona hab\u00eda sido impuesta:   \u201cla gente  grita \u2018Santo, Santo, Santo\u2019, y \u2019Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz\u2019 tres veces.  Y si hay un pr\u00edncipe que va ser coronado como consorte del imperio, el patriarca toma la segunda corona y se la entrega al emperador, y \u00e9ste la impone y los dos coros gritan  \u2018valioso\u2019.\u201d<br \/>\nDespu\u00e9s de esto segu\u00eda el acta imperial (aktologein es el t\u00e9rmino t\u00e9cnico en griego para el grito de estas aclamaciones) o laudes,  seg\u00fan eran llamadas en occidente.   Una especie de letan\u00eda que consist\u00eda de m\u00e1s de una partitura de versos era cantada (v. cantos lit\u00fargicos) por los heraldos, mientras que la gente repet\u00eda cada verso una o tres veces despu\u00e9s de los l\u00edderes.  En este encontramos tal pasaje como:<br \/>\n\u00abmuchos, muchos, muchos;<br \/>\nR. \u00abMuchos a\u00f1os, por muchos a\u00f1os,<br \/>\n\u00abMuchos a\u00f1os para ustedes, N. y N., aut\u00f3cratas de los romanos,<br \/>\nR. \u00abMuchos a\u00f1os para ustedes.<br \/>\n\u00abMuchos a\u00f1os para ustedes, Siervos del Se\u00f1or,<br \/>\nR. \u00abMuchos a\u00f1os para ustedes.\u00bb etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi contempor\u00e1neas con \u00e9stas son las aclamaciones encontradas en nuestro Pontifical Ingl\u00e9s Egbert (probablemente recopilado antes de 769), el cual, con otros manuscritos, ha conservado para nosotros  el relato detallado m\u00e1s antiguo de una coronaci\u00f3n en occidente.  El texto es un poco incierto, pero probablemente lee como sigue:   \u201cEntonces deja a toda la gente  decir tres veces junto con los obispos y sacerdotes:   \u2018Que nuestro rey, N., viva por siempre\u2019  (Vivat Rex N. in sempiternum).  Y ser\u00e1 confirmado sobre el trono del reino con la bendici\u00f3n de toda la gente mientras los grandes se\u00f1ores  lo besaban (v. beso), diciendo:   \u2018Por siempre.  Am\u00e9n, am\u00e9n, am\u00e9n\u2019.\u201d<br \/>\nHay tambi\u00e9n en el rito Egbertino una especie de letan\u00edas que se asemejan cercanamente a las aclamaciones imperiales antedichas, y esto puede ser comparado con el elaborado conjunto de laudes, t\u00e9cnicamente llamados as\u00ed, los cuales pertenecen al tiempo de  Carlomagno y que han sido impresos  por Duchesne en su edici\u00f3n de las   Liber Pontificalis, II, 37.  En estas  laudes imperiales las palabras Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat (Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera), casi siempre encuentran un lugar.   Se debe a\u00f1adir que estas aclamaciones o alguna otra forma similar han sido conservadas hasta el presente en los rituales de  coronaci\u00f3n orientales y en unos pocos de origen occidental, entre otros en el de Inglaterra.  As\u00ed para la coronaci\u00f3n del rey Eduardo VII en 1902 la ceremonia oficial tom\u00f3 el siguiente giro:    \u201cCuando el homenaje termina, tocan los tambores, suenan las trompetas, y toda la gente grita:  \u2018\u00a1Dios salve al Rey Eduardo!    \u00a1Viva por siempre el Rey Eduardo!   \u00a1Que el Rey viva por siempre!\u2019\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para  Papas  Y  Obispos:  Fue natural que la pr\u00e1ctica de aclamar no deb\u00eda ser restringida a la persona del soberano  o a la ocasi\u00f3n de su elecci\u00f3n.   Seg\u00fan leemos sobre el rey \u201cusando su corona\u201d durante grandes fiestas en ciertas ciudades favorecidas, una ceremonia que parece haber ascendido a una especie de coronaci\u00f3n secundaria, as\u00ed los laudes elaborados en honor del emperador a menudo se repet\u00edan en las festividades, especialmente en la Misa papal.   Pero adem\u00e1s de esto, la pr\u00e1ctica de aclamar al emperador en su elecci\u00f3n se extendi\u00f3 al Papa y en algunos casos a los obispos.  En el caso del Papa nuestros testimonios no son  muy antiguos, pero el  \u00abLiber Pontificalis\u00bb  en el siglo XIII frecuentemente alude a la pr\u00e1ctica, asociando las palabras acclamationes y laudes  en muchas combinaciones;  mientras que en una fecha posterior tenemos el testimonio expl\u00edcito de los \u201cOrdines Romani.\u201d  En el caso de la coronaci\u00f3n de Le\u00f3n (probablemente el cuarto Papa   con ese nombre), aprendemos que los l\u00edderes del pueblo de cada distrito  lo aclamaban  con las palabras:     \u201cEl se\u00f1or Papa Le\u00f3n, a quien San Pedro ha escogido para sentarse en su sede por muchos a\u00f1os.\u201d  En el presente despu\u00e9s del Gloria  y la Colecta de la Misa de Coronaci\u00f3n, el se\u00f1or cardenal di\u00e1cono, parado enfrente al Papa entronizado (v. entronizaci\u00f3n), canta las palabras  \u00abExaudi, Christe\u00bb (Bravo, oh, Cristo); a lo cual todos los presentes responden \u201cLarga vida a nuestro Se\u00f1or P\u00edo quien ha sido nombrado Sumo Pont\u00edfice y Papa Universal.\u201d  Esto se repite tres veces con algunas otras invocaciones, y luego se ampl\u00eda a una corta letan\u00eda en la cual la repetici\u00f3n de cada t\u00edtulo es contestada por la oraci\u00f3n illum adjuva (Ay\u00fadalo T\u00fa).   Esta \u00faltima forma reproduce cercanamente los laudes de la Edad Media, cantados en la coronaci\u00f3n de los reyes.  Aclamaciones similares parecen haber sido familiares desde tiempos muy antiguos en la elecci\u00f3n de obispos,  aunque probablemente se puede ir m\u00e1s lejos para representarlas como formando parte del rito regularmente.   El caso cl\u00e1sico es aquel registrado por San Agust\u00edn, quien propuso a Heraclio a la gente de Hipona como su sucesor.  Acto seguido \u00e9l dice:   \u201cLa gente grit\u00f3:   \u2018Gracias a Dios, Alabado sea Cristo.\u2019   Esto fue dicho veintitr\u00e9s veces.  \u2018Bravo, oh, Cristo; larga vida a Agust\u00edn,\u2019 diecis\u00e9is veces.  \u2018T\u00fa para  nuestro Padre, T\u00fa para  nuestro Obispo\u2019, veinte veces.    \u2018Bien merecedor, verdaderamente digno\u2019, cinco veces;\u201d y as\u00ed sucesivamente. (San Agust\u00edn, Ep\u00edstola 212; P.L., XXXIII, 996).   En \u00e9sta, sin embargo, no hab\u00eda claramente nada lit\u00fargico, a pesar del car\u00e1cter  puede ser mejor reconocido  en los gritos de \u201c\u00e9l es valioso, \u00e9l es digno, \u00e9l es digno, por muchos a\u00f1os\u201d, etc.,  el cual la gente en ciertos ritos antiguos eran  exhortados  a hacer cuando el obispo electo era presentado a ellos antes de su consagraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concilios:    Nos ha llegado otras aclamaciones en las actas de algunos concilios primitivos.    Ellas parecen en muchos casos haber tomado la forma de lisonjas a los  emperadores, y pueden quiz\u00e1s a menudo ser no m\u00e1s significativas que un brindis al rey y familia real en un banquete moderno.  Pero leemos de otros gritos, por ejemplo, aquel en la primera sesi\u00f3n del Concilio de Calcedonia (octubre de 451) los Padres gritaban, respecto a Di\u00f3scoro:   \u201cEl  escarnecedor siempre huye.  Cristo ha destituido a Di\u00e1scoro.  Cristo ha depuesto (v. deposici\u00f3n)  al asesino\u201d; u otra vez, \u201cEste es s\u00f3lo un veredicto;  este es s\u00f3lo un concilio\u201d; u otra vez  \u201cDios ha vengado a sus m\u00e1rtires\u201d.   Sobre los otros significados que se le han dado a la palabra aclamaci\u00f3n, algunos de ellos bastante forzados, no hay necesidad de  hablar mucho. (1) El aplauso de la congregaci\u00f3n que a menudo en tiempos antiguos interrump\u00eda los sermones de los predicadores favoritos. (2) Las oraciones y buenos deseos encontrados sobre monumentos sepulcrales, etc.,  a los cuales algunas veces se les llama aclamaci\u00f3n. (3) La breve formula lit\u00fargica, tal como Dominus vobiscum, Kyrie Eleison, Deo gratias, etc. (4) Para elecci\u00f3n por aclamaci\u00f3n, vea elecci\u00f3n, conclave y Aclamaci\u00f3n en Elecciones Papales.<br \/>\nFuente: CABROL in Dict. d archeol. chret., 240-265.  Este art\u00edculo incluye una discusi\u00f3n de inscripciones, f\u00f3rmulas lit\u00fargicas y otros asuntos miscel\u00e1neos.   Para el tema de Aclamaciones en los tiempos cl\u00e1sicos, cf. DAREMBERG AND SAGLIO, Dict. des Antiq., s.v.; PAULY-WISSOWA, Real-Encyclopedie der classischen Alterthumswissenschaft; MOMMSEN, Rom. Staatsrecht, III, 951, 349; PETER, Die Scriptores Hist. August. (Leipzig, 1892), 221 sqq.; HEER, in Philologus (supplementary vol.), IX (1904), 187 sqq.  Para Coronaciones Imperiales y Papales, ver   Le Laudes nell&#8217; Incoronazione del Som. Pontifice, in La Civilta Cattolica, 15 Aug., 1903, 387-404; BRIGHTMAN, Coronaciones en el Imperio Bizantino, en Journ. of Theol. Studies, April, 1901; GRISAR, Analecta Romana (Rome, 1899), 229 sqq.; MARTENE, De Ant. Eccl. Rit. (1737), II, 578, 851-852; DIEMAND, Das Ceremoniell der Kaiserkronungen (Munich, 1894), 82; MASKELL, Monumenta Ritualia (2d ed., Oxford, 1882), II, 85; LEGG,  Registros de Coronaciones Inglesas (Londres, 1901).<br \/>\nThurston, Herbert. \u00abAcclamation.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01097a.htm<br \/>\nTraducido por Patricia Reyes.  Revisado y corregido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Latin ad, to, clamare, gritar). En La Vida Civil: La palabra acclamatio (en plural, acclamationes) fue usada en el lat\u00edn cl\u00e1sico de la Rep\u00fablica de Roma como un t\u00e9rmino general para cualquier manifestaci\u00f3n de sentimiento popular expresada por un grito. 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