{"id":22591,"date":"2016-02-05T15:29:03","date_gmt":"2016-02-05T20:29:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/actas-de-los-martires-2\/"},"modified":"2016-02-05T15:29:03","modified_gmt":"2016-02-05T20:29:03","slug":"actas-de-los-martires-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/actas-de-los-martires-2\/","title":{"rendered":"ACTAS DE LOS MARTIRES"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">En un sentido estricto las Actas de los M\u00e1rtires son los registros oficiales, hechos por los notarios de la corte, de los juicios a los primeros m\u00e1rtires  cristianos. En un sentido m\u00e1s amplio, sin embargo, el t\u00edtulo se aplica a todas las narrativas del juicio y muerte de los m\u00e1rtires.  En el \u00faltimo sentido, pueden ser clasificados como sigue:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1)  Informes oficiales de los interrogatorios (acta, gesta):  Los existentes, como el \u00abActa Proconsulis\u00bb (Cipriano, \u00abEp. LXXVII\u00bb) son pocos en n\u00famero y s\u00f3lo nos han llegado en ediciones preparadas con miras a la edificaci\u00f3n de los fieles.  El \u00abPassio Cypriani\u00bb y \u00abActa Martyrum Scillitanorum\u00bb son t\u00edpicos de esta clase. Esta \u00faltima es una obra compuesta de tres documentos separados que muestran un m\u00ednimo de adiciones editoriales en unas pocas frases de conexi\u00f3n.  El primer documento da un relato del juicio de  Cipriano en 257, el segundo, de su arresto y juicio en 258 y el tercero, de su martirio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Registros no oficiales realizados por testigos presenciales, o al menos contempor\u00e1neos, que anotaban el testimonio de aquellos, tales como el \u00abMartyrium S. Polycarpi\u00bb, admitiendo sin embargo, que contienen mucho que puede deberse a la imaginaci\u00f3n  piadosa del testigo presencial. El \u00abActa SS. Perpetu\u00e6 et Felicitatis\u00bb es quiz\u00e1s la m\u00e1s hermosa y famosa de todas las Actas existentes, pues incluye las notas autogr\u00e1ficas de  Perpetua y Saturo y el relato de un testigo presencial del martirio.  A \u00e9stos debe agregarse la \u00abEpistola Ecclesiarum Viennensis et Lugdunensis\u00bb, que cuenta la historia de los m\u00e1rtires de Li\u00f3n, y otras Actas no tan famosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3)  Documentos de  fecha posterior al martirio, basados en Actas de la primera o segunda clase, y por consiguiente sujetos a varios tipos de manipulaci\u00f3n editorial.  Esta clase es la que le ofrece al cr\u00edtico el m\u00e1s amplio campo para su discernimiento.  Lo que distingue a estas Actas de las clases subsiguientes es su base literaria. El editor no estaba construyendo una historia para ajustarse a la  tradici\u00f3n oral o explicar un monumento; estaba editando un documento literario seg\u00fan su propio gusto y prop\u00f3sito. El grupo es numeroso y su contenido muy discutible, pues, aunque el estudio adicional podr\u00eda elevar cualquier Acta particular a una clase superior, como regla general, es m\u00e1s probable que la degrade.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de estas tres clases de documentos m\u00e1s o menos fidedignos, circulan muchos otros bajo el nombre de Acta Martyrum, aunque su historicidad es de poco o ning\u00fan valor. Son romances ya sea escritos alrededor de unos pocos hechos reales, que se han preservado en la tradici\u00f3n popular o literaria, o bien obras de la pura imaginaci\u00f3n que no contienen ningunos hechos reales.  Entre los romances hist\u00f3ricos podemos citar la historia de Felicidad y sus siete hijos, que en su forma presente parece ser una variaci\u00f3n de 4  Macabeos 8,1, aunque no puede haber duda sobre los hechos subyacentes, uno de los cuales ha sido de hecho confirmado por el descubrimiento de  De Rossi, de la tumba de Genaro, el hijo mayor en la narrativa.  Y seg\u00fan cr\u00edticos estrictos como M. Dufourcq (Etude sur les Gesta martyrum romains, Par\u00eds, 1900) y P. Delehaye (Analecta Bollandiana, XVI, 235-248),el \u00abLegendarium\u00bb romano no puede pretender ninguna clase m\u00e1s alta que \u00e9sta; as\u00ed que, aparte de las tradiciones monumentales,  lit\u00fargicas y topogr\u00e1ficas, mucha de la evidencia literaria para los grandes m\u00e1rtires de Roma est\u00e1 incluida en los romances hist\u00f3ricos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede ser un motivo de sorpresa que pueda haber tal clase de Actas como los romances imaginativos, que no tienen como base ning\u00fan hecho en absoluto, pero fueron las novelas de esos d\u00edas que desafortunadamente fueron tomadas como historia. Tal vez ese es el caso de la historia de Gin\u00e9s el Comediante, que se  convirti\u00f3 repentinamente mientras se burlaba de los misterios cristianos (Von der Lage, \u00abStudien z. Genesius Legende\u00bb, Berl\u00edn, 1898-9), y las Actas de D\u00eddimo y Teodora, la cual fue salvada por aquel (un soldado cristiano), de un castigo peor que la muerte.  E incluso menos confiables que estas supuestas Actas son la historia de Barlaam y Josafat, la cual es la adaptaci\u00f3n cristiana de la leyenda de  Buda, la fausta leyenda de  Cipriano de Antioqu\u00eda y el romance de la hero\u00edna que, bajo los variados nombres de Pelagia, Marina, Eugenia, Margarita o Apolinaria fue admitida vestida de hombre a un monasterio, convicta de mala conducta, y rehabilitada p\u00f3stumamente. Santa Liberata tambi\u00e9n, la se\u00f1ora barbada que fue clavada en una cruz, s\u00f3lo es santa de ficci\u00f3n, aunque el romance se invent\u00f3 probablemente con el prop\u00f3sito definido de explicar la figura vestida de un crucifijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de eso, estas dos clases de Actas rom\u00e1nticas apenas pueden considerarse como  falsificaciones en el estricto sentido del t\u00e9rmino. Son ficciones literarias, pero como fueron escritas con la intenci\u00f3n de edificar y no de enga\u00f1ar al lector, una clase especial debe reservarse para las falsificaciones  hagiogr\u00e1ficas.  A esto deben relegarse todos esas Actas, pasiones, vidas,  leyendas y versiones que se han escrito con el prop\u00f3sito expreso de falsear la historia, como por ejemplo, las leyendas y versiones que ligan falsamente el nombre de un  santo a alguna iglesia o ciudad especial. Sus autores deshonran el nombre de hagi\u00f3grafo, y no ser\u00edan dignos de menci\u00f3n si no fuese porque, en consecuencia, a esos hagi\u00f3grafos se les ha atribuido un enga\u00f1o  consciente, quienes teniendo el objeto de edificar y no de informar, escribieron Actas destinadas a ser le\u00eddas como romances y no como historia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de estas Acta Martyrum dispersas, hay otros documentos literarios acerca de la vida y muerte de los m\u00e1rtires que pueden mencionarse aqu\u00ed.  Los calendaria eran listas de m\u00e1rtires  venerados por diferentes iglesias de acuerdo a sus diferentes fechas.  Los martiriologios representan colecciones de diferentes \u2018\u2018calendaria\u2019\u2019 y a veces agregan detalles del martirio. Los itinerarios son libros gu\u00eda redactados para el uso de los  peregrinos a los santuarios de Roma; tienen su utilidad en la medida en que revelan, no s\u00f3lo los lugares en que descansan los grandes muertos, sino tambi\u00e9n las tradiciones que estaban en boga en el siglo VII.  Los escritos de los Padres de la Iglesia, tambi\u00e9n contienen muchas referencias a los m\u00e1rtires, como por ejemplo, los  sermones de los santos  Basilio,  Cris\u00f3stomo,  Agust\u00edn,  Pedro Cris\u00f3logo y  Juan Damasceno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, han de considerarse las colecciones de Vidas, destinadas a la lectura p\u00fablica y privada.  Las m\u00e1s importantes de todas son, la \u00abHistoria Eclesi\u00e1stica\u00bb de  Eusebio (265-340), y su \u00abDe Martyribus Palestin\u00e6\u00bb; pero desgraciadamente ya no existe su martyron synagoge o Colecci\u00f3n de Actas de los M\u00e1rtires, a la que se refiere en el prefacio del quinto libro de su \u00abHistoria Eclesi\u00e1stica\u00bb.  Los catorce poemas de  Prudencio, publicados en 404 como el \u00abPersitephanon liber\u00bb, proclamaba las alabanzas de los m\u00e1rtires de Espa\u00f1a e Italia; pero no siempre es fiable porque el autor se permiti\u00f3 la licencia del poeta en su material. Los escritores de la Edad Media son responsables de un gran elemento de lo ficticio en las historias de los m\u00e1rtires; incluso, no hicieron uso apropiado del material que ten\u00edan a su disposici\u00f3n.  San Gregorio de Tours fue el primero de estos hagi\u00f3grafos medievales con su \u00abDe virtutibus S. Martini\u00bb, \u00abDe gloria Confessorum\u00bb, y \u00abDe vitis Sanctorum.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sime\u00f3n Metafrastes es menos confiable aun; hasta se ha cuestionado si no fue conscientemente falaz. (Vea, no obstante, el art\u00edculo sobre  Metafrastes).  Pero la colecci\u00f3n m\u00e1s famosa de la Edad Media fue la \u00abLeyenda Dorada\u00bb de Jacopo de Voragine, impresa por primera vez en 1476. Todos estos escritores medievales incluyen a los santos as\u00ed como a los m\u00e1rtires en sus colecciones.  As\u00ed lo hicieron  Mombricio (Mil\u00e1n, 1476),  Lippomano (Venecia, 1551), y  Surio (Colonia, 1570).    J. Faber Stapulensis incluy\u00f3 s\u00f3lo m\u00e1rtires en su \u00abMartyrum agones antiquis ex monumentis genuine descriptos\u00bb (1525), y son \u00fanicamente los m\u00e1rtires cuyas  fiestas se celebran en el mes de enero.  Pero una \u00e9poca fue marcada en la historia de los m\u00e1rtires por el \u00abActa primorum martyrum sincera et selecta\u00bb del  benedictino Teodoro Ruinart (Par\u00eds, 1689) y frecuentemente reimpresa (Ratisbona, 1858). Otras colecciones de Actas, subsiguientes a Ruinart fueron, Ilbaquio, \u00abActa Martyrum Vindicata\u00bb (Roma, 1723). S. Assemai, \u00abActa SS. Martyrum orientan. et occ\u00bb. (Roma, 1748). T. Mamachii \u00abOrigines et Antiquitates Christian\u00e6\u00bb (Roma, 1749).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estudio cr\u00edtico de las Acta Martyrum ha proseguido vigorosamente en los \u00faltimos a\u00f1os, y el punto de vista de los cr\u00edticos cambi\u00f3 considerablemente desde el esfuerzo de Ruinart por hacer su selecci\u00f3n de Actas. Muchas de sus Acta Sincera ya no se clasificar\u00e1n como sincera; y si se ordenasen en diferentes clases, seg\u00fan su historicidad, muy pocas podr\u00edan reclamar un lugar en nuestra primera o segunda clase. Pero por otro lado, el descubrimiento de textos y las investigaciones arqueol\u00f3gicas de  De Rossi y otros han confirmado historias  individuales de martirio. Y una consecuencia general de la cr\u00edtica ha sido demostrar los principales hechos como las causas de persecuci\u00f3n, el n\u00famero y hero\u00edsmo de los m\u00e1rtires, la popularidad de sus cultos y la historicidad de los h\u00e9roes populares.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por consiguiente, el problema principal para los cr\u00edticos modernos es descubrir la historia literaria de las Actas que nos han llegado. No puede negarse que muy al principio se hizo alg\u00fan esfuerzo por mantener intacta la historia de los m\u00e1rtires de la Iglesia. La lectura p\u00fablica de las Actas en las iglesias ofrecer\u00eda naturalmente una garant\u00eda de su  autenticidad; y esta costumbre adquirida ciertamente en \u00c1frica, por el Tercer  Concilio de Cartago (canon 47) permiti\u00f3 la lectura de las \u00abPassiones Martyrum cum anniversarii dies eorum celebrentur\u00bb. Hab\u00eda tambi\u00e9n un intercambio de las Actas entre las diferentes iglesias, como observamos por el \u00abMartyrium S. Polycarpi\u00bb y la \u00abEpistola Ecclesi\u00e6 Viennensis et Lugdunensis\u00bb. Pero no se sabe en qu\u00e9 grado o magnitud se practicaron dichas costumbres.  Y durante las persecuciones de Diocleciano debi\u00f3 haber una destrucci\u00f3n masiva de documentos, con el resultado que la Iglesia perdi\u00f3 los relatos de la historia de sus m\u00e1rtires.   Esto parece ser especialmente verdad en Roma, la que posee tan pocas Actas aut\u00e9nticas a pesar del n\u00famero y renombre de sus m\u00e1rtires; pues, aparentemente, ya para la segunda mitad del siglo IV los romanos hab\u00edan perdido el hilo de estas tradiciones.  Los poemas de  Prudencio, los calendaria e incluso los escritos del Papa  D\u00e1maso muestran que la historia de las persecuciones hab\u00eda ca\u00eddo en la oscuridad. La Roma cristiana ten\u00eda a sus m\u00e1rtires debajo sus pies, y celebraba su memoria con intensa devoci\u00f3n y aun as\u00ed,  conoc\u00eda muy poco sobre su historia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo estas circunstancias, es probable que el deseo de los fieles por una informaci\u00f3n m\u00e1s completa ser\u00eda satisfecho f\u00e1cilmente por narradores, que teniendo s\u00f3lo material escaso a su disposici\u00f3n, ampliar\u00edan y multiplicar\u00edan los pocos hechos conservados por la tradici\u00f3n y le a\u00f1adir\u00edan lo que consideraran historias apropiadas a los nombres y lugares hist\u00f3ricos.  Se afirma que en el transcurso del tiempo estas leyendas fueron puestas por escrito, y nos han llegado como el legendarium romano. En apoyo a esta severa cr\u00edtica se alega que las Actas romanas no son, en su mayor\u00eda, anteriores al siglo VI (Dufourcq), y que en ese tiempo ciertamente se conoc\u00edan las Actas espurias.  El Concilio Romano de 494 de hecho conden\u00f3 la lectura p\u00fablica de las Actas (P. L., LIX, 171-2); y esta protesta romana ya hab\u00eda sido anticipada por el Sexto Concilio de Cartago (401) qu\u00e9 protest\u00f3 contra el culto a los m\u00e1rtires cuyo martirio no fuera seguro (canon 17). San Agust\u00edn (354-340) tambi\u00e9n hab\u00eda escrito: \u00abAunque para otros m\u00e1rtires apenas podemos encontrar relatos que podamos leer en sus fiestas, la Pasi\u00f3n de San Esteban est\u00e1 en un libro can\u00f3nico\u00bb (Sermo, 315, P. L., XXXVIII, 1426). Posteriormente el Concilio in Trullo (692), en Constantinopla,  excomulg\u00f3 a quienes fueran responsables de la lectura de Actas espurias.   Por consiguiente, es probable la suposici\u00f3n de semejante origen para las leyendas romanas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desgraciadamente los m\u00e1rtires romanos no son los \u00fanicos cuyas Actas no son confiables.  De las setenta y cuatro Pasiones separadas incluidas por Ruinart en sus Acta Sincera, el bolandista Delehaye coloca s\u00f3lo trece en la primera o segunda clase, como documentos originales. Un estudio m\u00e1s avanzado de las Actas particulares podr\u00eda, por supuesto, aumentar este n\u00famero y se descubrir\u00edan otras Actas originales.  Ciertamente, la labor de cr\u00edticos tales como Gebhardt, Aub\u00e9, Franchi de Cavalieri,  Le Blant, Conybeare, Harnack, los Bolandistas y muchos otros ha procedido a menudo en esta direcci\u00f3n, mientras al mismo tiempo han recolectado extensa bibliograf\u00eda en torno a varias Actas. Por lo tanto, \u00e9stas deben estimarse en sus m\u00e9ritos respectivos.  Sin embargo, se debe notar aqu\u00ed que la cr\u00edtica superior es tan riesgosa cuando se aplica a las Actas de los M\u00e1rtires como lo es para las  Sagradas Escrituras.  Por supuesto los argumentos se pueden extraer de la situaci\u00f3n formal del documento, su exactitud en fechas, nombres y topograf\u00eda, y los argumentos a\u00fan m\u00e1s fuertes de lo que puede llamarse la situaci\u00f3n informal dada inconscientemente por su autor. Pero en el primer caso, la situaci\u00f3n formal puede ser imitada seguramente, y es por consiguiente inseguro buscar establecer historicidad a partir de tal argumento. Es igualmente inseguro suponer que la probabilidad de una narrativa, o su simplicidad, es una prueba de su autenticidad.  Incluso lo improbable puede contener m\u00e1s hechos hist\u00f3ricos que muchas narrativas que tienen apariencia de sobriedad y restricci\u00f3n. Tampoco la concisi\u00f3n (o brevedad) es prueba segura de que un documento pertenezca a una fecha anterior; de esta manera no se prueba que el Evangelio seg\u00fan San Marcos sea el m\u00e1s antiguo de los Sin\u00f3pticos. La situaci\u00f3n informal es m\u00e1s fiable; la filolog\u00eda y la psicolog\u00eda son mejores pruebas que las  fechas y la geograf\u00eda, pues ciertamente necesita un h\u00e1bil novelista que se identifique tan plenamente con sus h\u00e9roes como para compartir sus pensamientos y emociones. Y, sin embargo, a\u00fan con esta concesi\u00f3n a la cr\u00edtica superior, permanece como verdad que el cr\u00edtico pisa m\u00e1s seguro cuando ha tenido \u00e9xito estableciendo la ascendencia de su documento por evidencia externa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>: Acta SS.; Analecta Bollandiana; Bibliographica hagiographica graeca (Bruselas, 1895); Bibl. hag. latina (Bruselas, 1898); LE BLANT, Les Pers\u00e9cuteurs et les Martyrs (Par\u00eds. 1893); Les Actes des Martyrs, Suppl\u00e9ment aux Acta Sincera de D. Ruinart in M\u00e9moires de l&#8217;Acad\u00e9mie des Inscriptions et Belles Lettres, XXX. (Par\u00eds, 1882); NEUMANN, Der R\u00f6mische Staat und die allgemeine Kirche bis auf Diokletian, I (Leipzig, 1890); HARNACK, Geschichte der altchristlichen Litteratur bis Eusebius (Leipzig, 1897-1904); DUFOURCQ, Etude sur les Gesta Martyrum Romains (Par\u00eds, 1900-07); ACHELIS, Die Martyrologien, ihre Geschichte und ihr Wert (Berlin, 1900); QUENTIN, Les martyrologes historiques du moyen \u00e2ge (Par\u00eds, 1907); GEBHARDT, Acta Martyrum Selecta (Berl\u00edn, 1902); LECLERCQ, Les Martyrs (Par\u00eds, 1902); LIETZMANN, Die drei \u00e4ltesten Martyrologien (Bonn, 1903); DELEHAYE, Legends of the Saints (Eng. tr., Londres, 1907).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Bridge, James. \u00abActs of the Martyrs.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/09742b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Jos\u00e9 Luis Anastasio.  L M H.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enlaces relacionados\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] M\u00e1rtir\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n[2] M\u00e1rtires de Compi\u00e8gne.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n[3] M\u00e1rtires coreanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n[4] M\u00e1rtires en China.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n[5] M\u00e1rtires espa\u00f1oles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n[6] M\u00e1rtires peruanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n[7] M\u00e1rtires vietnamitas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n[8] Actas de los M\u00e1rtires.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n[9] Martirologio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n[10] Martirologio de Usuardo.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un sentido estricto las Actas de los M\u00e1rtires son los registros oficiales, hechos por los notarios de la corte, de los juicios a los primeros m\u00e1rtires cristianos. 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