{"id":22702,"date":"2016-02-05T15:32:53","date_gmt":"2016-02-05T20:32:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilios-de-africa\/"},"modified":"2016-02-05T15:32:53","modified_gmt":"2016-02-05T20:32:53","slug":"concilios-de-africa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilios-de-africa\/","title":{"rendered":"CONCILIOS DE AFRICA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">En toda la Iglesia de \u00c1frica del Norte no se celebr\u00f3 un concilio general en ning\u00fan momento.   Sin embargo, hubo muchas asambleas nacionales o plenarias de obispos que representaban a la Iglesia de \u00c1frica del Norte.    \u00c9stas son llamadas com\u00fanmente s\u00ednodos africanos o cartagineses, y no deben ser confundidas con las asambleas de distrito o provinciales, de las cuales tambi\u00e9n hubo muchas en las provincias separadas de \u00c1frica del Norte.    Estas provincias romanas estaban ubicadas entre el desierto del Sahara y el Mar Mediterr\u00e1neo y se extend\u00edan desde Cirene en el este hacia el Atl\u00e1ntico en el oeste, que corresponden aproximadamente a la parte del continente ocupado por las modernas, Tr\u00edpoli, Argelia y Marruecos.     La Iglesia entr\u00f3 en la historia ah\u00ed a fines del siglo II y desapareci\u00f3 a comienzos del siglo VIII.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Organizaciones Eclesi\u00e1sticas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 N\u00famero de S\u00ednodos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Asistencia y Representaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Breve An\u00e1lisis de las Actas Sinodales<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Organizaciones Eclesi\u00e1sticas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aproximadamente a mediados del siglo III los obispos de las tres provincias civiles (\u00c1frica Proconsular, Numidia y Mauritania) formaron solo una provincia eclesi\u00e1stica, pero seg\u00fan las di\u00f3cesis se multiplicaron, ellas se agruparon en divisiones que corresponden a las divisiones pol\u00edticas actuales del pa\u00eds.    Diocleciano reagrup\u00f3   los distritos de \u00c1frica del Norte en seis provincias civiles, y para fines del siglo IV la Iglesia hab\u00eda adaptado su organizaci\u00f3n a estas l\u00edneas. De esta manera llegaron a ser seis provincias eclesi\u00e1sticas:   \u00c1frica Proconsular, Numidia, Byzacena, Tr\u00edpoli, Mauritania Cesariense y Mauritania Imperial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta organizaci\u00f3n dur\u00f3 hasta la invasi\u00f3n \u00e1rabe en el siglo VII.   Debido a su importancia civil Cartago fue la sede primacial y tom\u00f3 el control de estas provincias sufrag\u00e1neas, excepto quiz\u00e1s durante el per\u00edodo de dominio bizantino en \u00c1frica (534-646), cuando Tr\u00edpoli y las dos Mauritanias parecen haber sido independientes de Cartago.     El Obispo de Cartago era en rango y privilegio, aunque no de nombre, el patriarca de la Iglesia en \u00c1frica.     Fue \u00e9l quien convoc\u00f3 y presidi\u00f3 los s\u00ednodos generales, y temprano en el siglo V, sol\u00eda firmar los decretos en nombre de todos.    Con s\u00f3lo pocas excepciones, (por ejemplo, Hipona en el a\u00f1o 393 y Milevum a\u00f1o 402) estos s\u00ednodos fueron celebrados en Cartago. (por ejemplo, Hipona en el a\u00f1o 393 y Milevum a\u00f1o 402) en Cartago. En muchos casos podemos nombrar la Iglesia donde se efectu\u00f3 la reuni\u00f3n, como \u201cla Iglesia del Distrito Segundo\u201d o \u201cIglesia  Restituta\u201d o \u201cSecretarium Basilicae Fausti\u201d.\n<\/p>\n<h3>N\u00famero de S\u00ednodos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00e9poca de Tertuliano no se celebraron s\u00ednodos en \u00c1frica.   Pero aproximadamente en el a\u00f1o 220, Agripino reuni\u00f3 a setenta obispos de \u00c1frica Proconsular y Numidia.     Desde la \u00e9poca de San Cipriano, los s\u00ednodos generales llegaron a ser el recurso habitual de la administraci\u00f3n eclesi\u00e1stica, y se celebraban en \u00c1frica con m\u00e1s frecuencia y regularidad que en cualquier otra parte de la cristiandad.      Se sabe por las cartas de San Cipriano que, excepto en la \u00e9poca de persecuci\u00f3n, los obispos africanos se reun\u00edan por lo menos una vez al a\u00f1o, en la primavera, y a veces de nuevo en el oto\u00f1o.    Seis o siete s\u00ednodos, por ejemplo, se celebraron bajo la presidencia de San Cipriano durante la d\u00e9cada de su administraci\u00f3n (249-258), y m\u00e1s de quince bajo Aurelio (391-429).     El S\u00ednodo de Hipona (a\u00f1o 393) ordenaba una reuni\u00f3n general anualmente; pero esto resultaba demasiado oneroso para los obispos, y el S\u00ednodo de Cartago (407) se decidi\u00f3 celebrar un s\u00ednodo general solamente cuando fuera necesario para las necesidades de toda \u00c1frica, y deb\u00eda celebrarse en el lugar m\u00e1s conveniente para el prop\u00f3sito.    De hecho, las necesidades  eran tan persistentes que los s\u00ednodos generales se celebraron con quiz\u00e1s igual frecuencia hasta la invasi\u00f3n de los v\u00e1ndalos (a\u00f1o 429) y Cartago continu\u00f3 siendo el lugar de reuni\u00f3n.     La Iglesia de \u00c1frica luego entr\u00f3 en los \u201ctiempos penales\u201d.     Hacia fines de la dominaci\u00f3n vand\u00e1lica, hubo un cese de persecuci\u00f3n y los s\u00ednodos se reanudaron.    El S\u00ednodo General de Cartago en el a\u00f1o 525, aunque muchos asistieron, muestra en realidad una Iglesia humilde y degradada.     Hubo una mejor\u00eda bajo el control bizantino (533-647), y el s\u00ednodo del a\u00f1o 534 (quiz\u00e1s \u00fanico s\u00ednodo general para este per\u00edodo) es el segundo m\u00e1s grande en t\u00e9rminos num\u00e9ricos de todos los s\u00ednodos africanos.    En el a\u00f1o 646 todav\u00eda vemos a los obispos reuni\u00e9ndose en s\u00ednodos provinciales, en la misma v\u00edspera de la disoluci\u00f3n final de su antigua organizaci\u00f3n.    El dominio \u00e1rabe se expandi\u00f3 en oleadas sucesivas desde 647 hasta 698, cuando Cartago cay\u00f3.    Dentro del medio siglo siguiente la Iglesia de la \u00c1frica romana hab\u00eda dejado de serlo.\n<\/p>\n<h3>Asistencia y Representaci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros lugares de la cristiandad s\u00f3lo los obispos asist\u00edan a los s\u00ednodos generales; pero en \u00c1frica del Norte hubo, al menos por un breve per\u00edodo, una salida de esta costumbre.     En los s\u00ednodos celebrados bajo San Cipriano para tratar con los ap\u00f3statas, y en el s\u00ednodo del a\u00f1o 256 el cual consider\u00f3 el asunto del re-bautismo, estuvieron presentes no s\u00f3lo los obispos, sino tambi\u00e9n muchos sacerdotes y di\u00e1conos e incluso una representaci\u00f3n muy grande de laicos.      Sin embargo, s\u00f3lo los obispos ten\u00edan voto en las decisiones finales. No se requer\u00eda que todos los obispos del pa\u00eds asistieran al s\u00ednodo general.    En el s\u00ednodo de Hipona (393) se orden\u00f3 que las \u201cdignidades\u201d deb\u00edan ser enviadas desde cada provincia eclesi\u00e1stica.    A Tr\u00edpoli s\u00f3lo se le requeri\u00f3 una debido a la pobreza de los obispos de esa provincia.    En el s\u00ednodo celebrado en Cartago en septiembre de 401 se decret\u00f3 que cada provincia deb\u00eda ser dividida en dos o tres distritos, y que cada uno deb\u00eda enviar delegados al s\u00ednodo general.    Se insist\u00eda urgentemente sobre la asistencia.    Asistieron noventa obispos al s\u00ednodo que conden\u00f3 a Privato (236-248) y m\u00e1s de doscientos veintitr\u00e9s, el m\u00e1s grande registrado en \u00c1frica, en el s\u00ednodo del a\u00f1o 418.    Ha sido a trav\u00e9s de su literatura, los escritos de Tertuliano, San Cipriano y m\u00e1s que todo de San Agust\u00edn, m\u00e1s que por su acci\u00f3n sinodal que la gran Iglesia de \u00c1frica ha modificado la historia del mundo.    Los s\u00ednodos africanos trataban en su mayor\u00eda, como era normal, sobre asuntos de disciplina local, y hoy d\u00eda son principalmente de inter\u00e9s para los estudiantes de historia de la Iglesia y del derecho can\u00f3nico.    No obstante, algunas veces sus decretos trascendieron su \u00e1mbito inmediato y local y ayudaron, de acuerdo con Roma, a se\u00f1alar la disciplina y definir la doctrina de la Iglesia universal.    Los decretos penitenciales preparados despu\u00e9s de la persecuci\u00f3n de Decio y los decretos contra el pelagianismo son ejemplos de \u00e9stos.\n<\/p>\n<h3>Breve An\u00e1lisis de las Actas Sinodales<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los decretos sinodales muestran cu\u00e1n agitado y faccionario era el temperamento nacional, y cu\u00e1n listo estaba para estallar en un cisma violento.    Aquellos que apostataron bajo Decio formaron un partido suficientemente fuerte para enfrentarse a la jerarqu\u00eda, y los s\u00ednodos de los siglos IV y V constantemente se ocuparon del el amargo y persistente cisma donatista, el cual disgustaba a toda \u00c1frica y perturbaba a ambos Iglesia y Estado.    La intervenci\u00f3n civil fue invocada en el s\u00ednodo del a\u00f1o 404.    La persecuci\u00f3n de Decio dej\u00f3 en \u00c1frica, como en otras partes, muchos que hab\u00edan negado o comprometido su fe por miedo a la muerte (v. lapsi).    La Iglesia ahora deb\u00eda presentar a debate si ella pod\u00eda perdonar pecado tan grave.    En el s\u00ednodo de mayo de 251, bajo la presidencia de San Cipriano, se decidi\u00f3 que los ap\u00f3statas deb\u00edan ser admitidos en la penitencia, y deb\u00edan ser reconciliados por lo menos en el momento de la muerte.   Al a\u00f1o siguiente (s\u00ednodo del a\u00f1o 252), se les mostr\u00f3 m\u00e1s gracia en vista de la persecuci\u00f3n de Gallo, y a todos los que hab\u00edan entrado seriamente en una conducta de penitencia deb\u00edan ser restaurados a la comuni\u00f3n de inmediato.    La Iglesia de \u00c1frica no fue igualmente afortunada en encontrar soluciones para el dif\u00edcil problema del valor del bautismo seg\u00fan  administrado fuera de la Iglesia.     Los primeros s\u00ednodos (aproximadamente en el a\u00f1o 220) se ocuparon del asunto y declararon tal bautismo como inv\u00e1lido, y esta decisi\u00f3n fue reafirmada en los s\u00ednodos de 255-256 bajo San Cipriano.   Todos los conversos) deb\u00edan ser rebautizados.    San Cipriano se esforz\u00f3 en  presionar las opiniones de los africanos en Roma, pero el Papa San Esteban I amenaz\u00f3 con la excomuni\u00f3n.    En el S\u00ednodo celebrado en septiembre de 256 los ochenta y siete obispos reunidos de las tres provincias todav\u00eda manten\u00edan su actitud en contra del bautismo por herejes. Este error se retract\u00f3 finalmente en el s\u00ednodo (345-348) bajo Grato.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos registros muestran como las estrechas relaciones entre \u00c1frica y Roma fueron muchas veces perturbadas en el transcurso de cinco siglos.    La controversia bautismal puso a la Iglesia en un estado de resistencia pasiva a Roma.    En el S\u00ednodo de septiembre de 256, San Cipriano fue puesto en un doloroso dilema.    Mientras manten\u00eda el derecho de los obispos a pensar por s\u00ed mismos, \u00e9l todav\u00eda se aferraba a la necesidad de la unidad de la Iglesia y no romper\u00eda el lazo reverenciado con Roma.    De nuevo, a principios del siglo V, la apelaci\u00f3n a Roma de Apiario, un sacerdote destituido, aviv\u00f3 un fuerte sentimiento entre los obispos africanos y en el s\u00ednodo de 418 se prohibi\u00f3 las apelaciones de sacerdotes y laicos \u201ca ultramar\u201d (a Roma).     Los legados llegaron de Roma para ajustar la diferencia. En los s\u00ednodos del a\u00f1o 419 se realiz\u00f3 una investigaci\u00f3n en el derecho can\u00f3nico para tales apelaciones.   Los legados romanos citaron por equivocaci\u00f3n, como c\u00e1nones aprobados en Nicea (a\u00f1o 325), los c\u00e1nones de S\u00e1rdica (a\u00f1o 343), que regulan las apelaciones de los obispos.    Esto llev\u00f3 a una tediosa demora y todo el asunto se abandon\u00f3 por el momento.  Se reabri\u00f3 unos a\u00f1os m\u00e1s tarde cuando Apiario, qui\u00e9n hab\u00eda sido depuesto por segunda vez con nuevos cargos, apel\u00f3 de nuevo a Roma para su reincorporaci\u00f3n.    Faustino, el legado romano, reapareci\u00f3 en el s\u00ednodo de 424 y demand\u00f3 la anulaci\u00f3n de la sentencia aprobada sobre el sacerdote.    Apiario, sin embargo, se debilit\u00f3 bajo interrogatorio y admiti\u00f3 su culpa; por lo tanto, nada m\u00e1s pod\u00eda hacerse por \u00e9l.   Una carta sinodal a Roma enfatizaba cuan necesario era que Roma no diera cr\u00e9dito tan ligeramente a todos las querellantes de \u00c1frica, ni que los recibiera a la comuni\u00f3n tal como hab\u00edan sido excomulgados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el s\u00ednodo de Hipona (a\u00f1o 393), y de nuevo en el S\u00ednodo de Cartago (397), se redact\u00f3 una lista de los libros de las Sagradas Escrituras.    Es el canon cat\u00f3lico (es decir, que incluye los libros clasificados por los protestantes como ap\u00f3crifos).   Ese \u00faltimo s\u00ednodo, a fines de la enumeraci\u00f3n agreg\u00f3, \u201cque se le consulte a la Iglesia m\u00e1s all\u00e1 del mar (Roma) acerca de la confirmaci\u00f3n de este canon\u201d; San Agust\u00edn fue uno entre los cuarenta y cuatro obispos que firmaron las actas. Celestio, el amigo de Pelagio, lleg\u00f3 a Cartago para ser ordenado sacerdote; Paulino, el di\u00e1cono de Mil\u00e1n, previno al obispo de Cartago en contra de \u00e9l, y por eso en el 411 comenz\u00f3 una serie de s\u00ednodos en contra del pelagianismo.   Ellos ten\u00edan una influencia m\u00e1s importante para comprobar su alcance.   Los primeros parecen haber sido provinciales.    El importante s\u00ednodo del 416, bajo Silvano en Milevo urg\u00eda a Papa San Inocencio I a detener la herej\u00eda, y en el s\u00ednodo de toda \u00c1frica celebrado en Cartago en el 420 los obispos, sumamente convencidos que hab\u00eda cuestiones vitales envueltas, aprobaron una serie de declaraciones doctrinales con anatemas anexados contra los pelagianos.   San Agust\u00edn estuvo presente.  Fue, con respecto de la doctrina, el m\u00e1s importante de todos los s\u00ednodos de \u00c1frica.  Ya no es posible, a base de los escasos restos, hacer una lista completa de los s\u00ednodos generales ni es posible determinar, con exactitud en cada caso, cu\u00e1les s\u00ednodos fueron generales.   Por lo tanto, la siguiente enumeraci\u00f3n aproximada se hace con la debida reserva:\n<\/p>\n<ul>\n<li>Bajo San Cipriano:   Aproximadamente\n<ul>\n<li>220 d.C. s\u00ednodos bajo Agripino; <\/li>\n<li>236-248, conden\u00f3 a Privato de Lambesa.      <\/li>\n<li>Cartago, a\u00f1os 251, 252, 254, 255, <\/li>\n<li>Oto\u00f1o del 255 o primavera del 256;   <\/li>\n<li>septiembre de 256. <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Bajo Grato:\n<ul>\n<li>Cartago, del 345 al 348. <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Bajo Aurelio:\n<ul>\n<li>Cartago, Hipona-Regio, a\u00f1os 393, 394, 397 (dos sesiones), junio y septiembre a\u00f1o <\/li>\n<li>401;  <\/li>\n<li>Milevo, a\u00f1o 402; <\/li>\n<li>Cartago del 403 al 410, a fines del a\u00f1o 417 o comienzos del a\u00f1o 418;   mayo y noviembre, 419; 420, 424. <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Bajo Bonifacio.\n<ul>\n<li>S\u00ednodo de Cartago, a\u00f1os 525 y 534. <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>   Los textos de los s\u00ednodos se hallan en las colecciones de Mansi o de Hardouin. Cf. Hefele, Hitoria de los Concilios Cristianos (Edimburgo, 1871) I; Routh, Reliqiae Sacrae, III, 93-217; Leclerq, L&#8217;Afrique chretienne (2 vols., Paris, 1904); Duchesne, Histoire ancienne de l&#8217;Eglise (Paris, 1905), I 388-432.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente:<\/b>  Havey, Francis. \u00abAfrican Synods.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01199a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Prof. U.N.T Ana Mar\u00eda Maturana.   L H M\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En toda la Iglesia de \u00c1frica del Norte no se celebr\u00f3 un concilio general en ning\u00fan momento. 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