{"id":22704,"date":"2016-02-05T15:32:57","date_gmt":"2016-02-05T20:32:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liturgia-africana\/"},"modified":"2016-02-05T15:32:57","modified_gmt":"2016-02-05T20:32:57","slug":"liturgia-africana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liturgia-africana\/","title":{"rendered":"LITURGIA AFRICANA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Esta liturgia no solo se empleaba en la antigua provincia romana de \u00c1frica cuya capital era Cartago, sino tambi\u00e9n en Numidia y Mauritania; en realidad, en todo el norte de \u00c1frica, desde la frontera con Egipto y el territorio que se extiende al oeste hasta el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. El Cristianismo fue introducido en \u00c1frica proconsular en la \u00faltima mitad del siglo segundo, probablemente por misioneros romanos; luego se difundi\u00f3 r\u00e1pidamente por las dem\u00e1s provincias africanas. La lengua de la liturgia era el lat\u00edn, algo modificado por la introducci\u00f3n de muchos africanismos. Posiblemente se trate de la liturgia latina m\u00e1s antigua, ya que hab\u00eda estado vigente mucho antes de que la iglesia Romana cambiara su lengua oficial del griego al lat\u00edn. Un estudio de la liturgia africana podr\u00eda, por lo tanto, ser muy \u00fatil para llegar hasta el origen y desarrollo de los diferentes ritos y establecer la influencia que algunos de ellos tuvieron sobre los dem\u00e1s. Como la Iglesia en \u00c1frica siempre dependi\u00f3 de Roma, guard\u00f3 fidelidad a la Sede de San Pedro, y hubo constante comunicaci\u00f3n entre \u00c1frica y Roma respecto de los asuntos eclesi\u00e1sticos, es f\u00e1cil suponer que deben haber surgido problemas lit\u00fargicos, incluso que habr\u00e1n aparecido tambi\u00e9n discusiones sobre diferentes costumbres, y es posible que los h\u00e1bitos y f\u00f3rmulas de una de las Iglesias fueran adoptados por la otra. Parecer\u00eda que fue en fecha posterior cuando la liturgia africana hubiera ejercido alguna influencia sobre las liturgias moz\u00e1rabe y galicana. La gran similitud en alguna de la fraseolog\u00eda, etc., demostrar\u00eda un origen com\u00fan o una dependencia mutua. La liturgia africana puede ser considerada en dos per\u00edodos diferentes: el per\u00edodo pre-niceno, en \u00e9poca en que la Iglesia sufr\u00eda persecuci\u00f3n y no pod\u00eda desarrollar libremente las formas de culto p\u00fablico ni tampoco fijar las oraciones y actos lit\u00fargicos; y el per\u00edodo post-niceno, momento en que los modos simples e improvisados de oraci\u00f3n dieron lugar a formalidades m\u00e1s elaboradas y fijas, por lo que la actividad lit\u00fargica evolucion\u00f3 hacia ceremonias m\u00e1s grandiosas y formales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. PER\u00cdODO PRE-NICENO<br \/>\nReconstruir la liturgia africana antigua es un asunto dif\u00edcil porque hay muy pocos datos disponibles. Por ejemplo, los estragos causados por el tiempo y por los sarracenos han impedido que subsistan los c\u00f3digos lit\u00fargicos. En las obras de los primeros Padres y escritores eclesi\u00e1sticos y en las actas de los concilios, solo se pueden encontrar algunas pocas citas de los libros lit\u00fargicos y referidas a las palabras o ceremonias de la liturgia. Puede decirse que en el primer per\u00edodo, o sea el pre-niceno, no hubo m\u00e1s que dos \u00fanicos escritores que proporcionan informaci\u00f3n \u00fatil en la materia: Tertuliano y San Cipriano. Los escritos de Tertuliano son especialmente abundantes en la descripci\u00f3n de las costumbres eclesi\u00e1sticas, y en alusiones claras a los ritos y usos existentes a la saz\u00f3n. Puede encontrarse alguna informaci\u00f3n adicional en las actas de los primeros m\u00e1rtires, por ejemplo en las Actas de las santas Perpetua y Felicidad, que son bastante aut\u00e9nticas y fidedignas. En definitiva, las inscripciones de los monumentos cristianos proporcionan muchas pruebas confirmatorias sobre las creencias y pr\u00e1cticas de aquella \u00e9poca. Varias de estas fuentes nos proveen de informaci\u00f3n sobre las costumbres propias de la Iglesia africana, y cu\u00e1les eran las f\u00f3rmulas y ceremonias comunes a todas las Iglesias occidentales. Las oraciones de los cristianos eran privadas o p\u00fablicas. Cada ma\u00f1ana y cada noche, rezaban en forma privada y muchos de ellos lo hac\u00edan frecuentemente durante el d\u00eda; por ejemplo, a las horas de tercia, sexta y nona, antes de las comidas o al empezar alg\u00fan trabajo u obra inusual. Las plegarias lit\u00fargicas se dec\u00edan sobre todo cuando los fieles se reun\u00edan para observar las vigilias o para celebrar el \u00e1gape y la Sagrada Eucarist\u00eda. Estas asambleas cristianas en \u00c1frica parecen haber seguido el mismo modelo que las de otros lugares. En cierta medida, imitaban los servicios de la sinagoga jud\u00eda, a\u00f1adi\u00e9ndole el sacrificio eucar\u00edstico, y algunas otras instituciones propias del Cristianismo. En estas asambleas se distinguen f\u00e1cilmente tres elementos: la salmodia, la lectura de pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento, y la oraci\u00f3n, a la que se le agregaba generalmente una homil\u00eda sobre las Escrituras. Las reuniones se distingu\u00edan en general de la Misa, pero a veces constitu\u00edan una preparaci\u00f3n para la celebraci\u00f3n de los misterios divinos. Los ancianos de la Iglesia presid\u00edan la asamblea, se daban instrucciones y exhortaciones, se recitaban plegarias por las necesidades de la Iglesia, y por las de los hermanos, que se pon\u00edan en consideraci\u00f3n para intentar subsanarlas. Tambi\u00e9n se trataban los asuntos relativos a la comunidad cristiana y, finalmente, se celebraba el \u00e1gape como conclusi\u00f3n apropiada para terminar una reuni\u00f3n de los disc\u00edpulos de Cristo. Parecer\u00eda que el \u00e1gape se celebraba en \u00c1frica de la misma manera que en otros pa\u00edses, aunque degener\u00f3 en abusos que hicieron que se suprimiera all\u00ed igual que en otros lugares.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas asambleas lit\u00fargicas se celebraban generalmente de noche, o justo antes del amanecer. Por eso Tertuliano las llama coetus antelucamus, \u201creuni\u00f3n antes del amanecer\u201d (Apol., ii), mientras que otros hablan de una vigilia. Posiblemente, se escog\u00eda esta hora en conmemoraci\u00f3n de la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, o quiz\u00e1s para permitir que, en tiempos de persecuci\u00f3n, los cristianos pudieran eludir a los perseguidores. En el estricto sentido de la palabra, la verdadera liturgia cristiana es la celebraci\u00f3n de la Sagrada Eucarist\u00eda, el sacrificio de la Nueva Ley. Habitualmente segu\u00eda a las plegarias de una vigilia; incluso hoy en d\u00eda sobreviven algunos vestigios de ella, ya que se puede notar f\u00e1cilmente alguna similitud entre las oraciones de las vigilias antiguas y la primera parte, preparatoria, de la Misa, y tal vez con mayor claridad aparece en la primera parte de la misa del Mi\u00e9rcoles de Ceniza o de la Misa de Presantificados del Viernes Santo. La Sagrada Eucarist\u00eda se celebraba ordinariamente muy temprano por la ma\u00f1ana, siendo el domingo, en conmemoraci\u00f3n de la Resurrecci\u00f3n de Cristo, el d\u00eda corriente escogido para la asistencia al sacrificio y la participaci\u00f3n en la Sagrada Comuni\u00f3n. Los cristianos no celebraban el S\u00e1bado en el sentido jud\u00edo. Las festividades jud\u00edas fueron dejadas de lado, seg\u00fan palabras de Tertuliano (De idolatria, xiv), referidas a la observancia de las fiestas por los cristianos, \u201cpara quienes los S\u00e1bados resultan extra\u00f1os, as\u00ed como las lunas nuevas y las festividades antiguamente caras al Se\u00f1or\u201d. Ahora era el domingo el d\u00eda del Se\u00f1or, d\u00eda de regocijo, durante el cual estaba prohibido ayunar y rezar de rodillas. \u201cConsideramos ilegal ayunar o arrodillarse en veneraci\u00f3n del d\u00eda del Se\u00f1or\u201d. (Pert., De corona, iii).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el domingo se guardaba de este modo en honor de la Resurrecci\u00f3n, era natural que se considerara el viernes como d\u00eda apropiado para la conmemoraci\u00f3n de la pasi\u00f3n y muerte de Cristo, por lo cual los primeros cristianos se reun\u00edan los viernes para orar. Tambi\u00e9n hab\u00eda una asamblea los mi\u00e9rcoles, cuyo origen no puede saberse fehacientemente. Tertuliano conoc\u00eda estas asambleas de los mi\u00e9rcoles y viernes con el nombre de estaciones ( stationes) . Parecer\u00eda que en \u00c1frica la costumbre establec\u00eda celebrar la Sagrada Eucarist\u00eda en d\u00edas de estaciones, aunque no sucediera lo mismo en otras Iglesias. En todas partes, esos d\u00edas eran de ayuno, pero como \u00e9ste duraba solo hasta la hora de nona, se celebraba la liturgia y se distribu\u00eda la Comuni\u00f3n alrededor de esa hora de la tarde. De todos los domingos, la fiesta de Pascua era la mayor y se celebraba con solemnidad especial. El Viernes Santo, que Tertuliano llama \u201cPascha\u201d, era d\u00eda de estricto ayuno que se prolongaba hasta el S\u00e1bado Santo. Este \u00faltimo era solo d\u00eda de preparaci\u00f3n para la fiesta de la Pascua, aunque la m\u00e1s solemne vigilia del a\u00f1o, tomada como modelo por todas las dem\u00e1s. Parecer\u00eda que el S\u00e1bado Santo no hubiera tenido asignado ning\u00fan servicio lit\u00fargico especial, siendo el actual la vigilia anticipada de la Pascua antigua. Posiblemente, la vigilia de Pascua se observaba tan solemnemente a causa de la tradici\u00f3n que sostiene que el Se\u00f1or volver\u00e1 a juzgar al mundo en la fiesta de Pascua, y los primeros cristianos esperaban que \u00c9l los encontrara vigilantes. En la \u00e9poca de Tertuliano, a la Pascua le segu\u00eda un per\u00edodo de regocijo de cincuenta d\u00edas hasta Pentecost\u00e9s, que se consideraba como la finalizaci\u00f3n del tiempo de Pascua m\u00e1s que como una fiesta solemne con significado especial. En el siglo tercero, la Cuaresma, en su calidad de cuarenta d\u00edas de ayuno, era desconocida en \u00c1frica. Parecer\u00eda que los escritores primitivos no estuvieran enterados de las grandes fiestas inamovibles. Por tanto, da la impresi\u00f3n de que no se celebraran ni la Navidad, ni la Circuncisi\u00f3n, ni la Epifan\u00eda, ni las fiestas de la Sant\u00edsima Virgen ni las de los Ap\u00f3stoles. Las festividades de los m\u00e1rtires locales tendr\u00edan la precedencia sobre las que ahora se consideran como las mayores de la Iglesia y sus aniversarios se celebraban mucho antes de que se introdujeran las fiestas inamovibles. Eran puramente locales, solo mucho tiempo despu\u00e9s se conmemoraron los santos extranjeros. Los primeros cristianos ten\u00edan gran devoci\u00f3n por los m\u00e1rtires y confesores de la fe, cuidaban y veneraban sus reliquias, peregrinaban a sus tumbas, y buscaban ser enterrados lo m\u00e1s cerca posible de las reliquias de los m\u00e1rtires. Los aniversarios de los santos locales eran celebrados con gran solemnidad. El calendario de la Iglesia africana en el per\u00edodo pre-niceno era m\u00e1s bien restringido y conten\u00eda comparativamente, un peque\u00f1o n\u00famero de d\u00edas de fiesta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La celebraci\u00f3n de la Misa o Sagrada Eucarist\u00eda, ocupaba el lugar m\u00e1s importante entre las funciones lit\u00fargicas. Aunque los escritores primitivos hablan en una manera reservada respecto de estos santos misterios, dan, sin embargo, una informaci\u00f3n de mucho valor sobre la liturgia de su \u00e9poca. La Misa parecer\u00eda haber estado dividida en Misa de los catec\u00famenos y Misa de los fieles. Entre los cristianos ortodoxos, los catec\u00famenos eran severamente excluidos de la asistencia al sacrificio propiamente dicho. El pan y el vino se usaban como materia del sacramento, pero se a\u00f1ad\u00eda un poco de agua al vino para significar la uni\u00f3n del pueblo con Cristo. San Cipriano condena severamente a ciertos obispos que usaban solamente agua en el c\u00e1liz, y declara que el agua no es materia esencial del sacrificio y que su uso exclusivo hace inv\u00e1lido el sacramento. Tanto Tertuliano como San Cipriano tienen en sus escritos pasajes en los que la forma de la Eucarist\u00eda son las mismas palabras de Cristo citadas en la Sagrada Escritura. A menudo hay gran similitud entre sus palabras y la fraseolog\u00eda del canon romano. Existen alusiones al Prefacio, el Sanctus, la conmemoraci\u00f3n de Cristo, el Padrenuestro y las diferentes aclamaciones. Tertuliano menciona frecuentemente el \u00f3sculo de la paz, y considera esta ceremonia muy importante. Tambi\u00e9n existen referencias a una letan\u00eda recitada durante la Misa, pero no se da informaci\u00f3n precisa respecto del lugar que ocupa en la liturgia. En la Misa, los fieles recib\u00edan la comuni\u00f3n bajo dos especies: la del pan, de manos del obispo o sacerdote; y la del vino, de las del di\u00e1cono. Despu\u00e9s de recibir la comuni\u00f3n, todos contestaban \u201cAm\u00e9n\u201d para indicar que profesaban la fe en el sacramento. Algunas veces, los fieles llevaban la Hostia a su casa y all\u00ed comulgaban, especialmente durante las persecuciones. Se supone que la Comuni\u00f3n se recibir\u00eda en ayunas, tal como lo sugiere Tertuliano cuando pregunta qu\u00e9 pensar\u00e1 un marido pagano de la comida que su mujer come antes que ninguna otra. Parecer\u00eda que los primeros cristianos comulgaban con frecuencia, incluso todos los d\u00edas, especialmente en tiempos de persecuci\u00f3n. Se demostraba la mayor reverencia hacia las Sagradas Especies, de modo que todos intentaban con ah\u00ednco verse libres de toda mancha de pecado mortal y consideraban falta seria permitir que los elementos sagrados cayeran al suelo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Bautismo, rito de iniciaci\u00f3n del cristianismo, es a menudo mencionado por los escritores primitivos. Tertuliano escribi\u00f3 un tratado especial sobre este sacramento, describiendo la preparaci\u00f3n necesaria para recibirlo y las ceremonias que lo acompa\u00f1an. Los catec\u00famenos deb\u00edan prepararse para la recepci\u00f3n del bautismo con plegarias frecuentes, ayunos y vigilias. Aunque habitualmente habla del bautismo de adultos, tambi\u00e9n admite el de infantes, aunque parecer\u00eda que se opone de alg\u00fan modo a esta pr\u00e1ctica, por otra parte recomendada por San Cipriano. El tiempo dispuesto para la solemne administraci\u00f3n del bautismo era la Pascua, o cualquier d\u00eda entre Pascua y Pentecost\u00e9s, pero Tertuliano declara que como todos los d\u00edas pertenecen al Se\u00f1or, puede conferirse en cualquier momento. Sostiene que debe ser administrado por el obispo, quien, empero, puede delegar en un presb\u00edtero o di\u00e1cono para que act\u00fae en su lugar, aunque en ciertos casos permitir\u00eda que los laicos pudieran bautizar. Cualquier clase de agua sirve como materia del sacramento para bautizar al catec\u00fameno \u201cen el nombre del Padre, y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u201d. El modo de bautizar era por inmersi\u00f3n triple en la pila, que ya hab\u00eda sido bendecida. Muchas hermosas ceremonias simb\u00f3licas acompa\u00f1aban el rito del bautismo. Antes de entrar en la pila, el candidato al bautismo renunciaba al demonio, a sus pompas y a sus \u00e1ngeles. Tambi\u00e9n deb\u00eda recitar el Credo, probablemente una forma africana del Credo de los Ap\u00f3stoles. Tertuliano se\u00f1ala diversas formas diferentes de esta norma de fe. Al salir de la pila, el ne\u00f3fito beb\u00eda leche con miel y se le ung\u00eda con \u00f3leo consagrado. Tambi\u00e9n dice Tertuliano que el ne\u00f3fito recib\u00eda la se\u00f1al de la cruz, la imposici\u00f3n de las manos con la invocaci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo y luego su primera comuni\u00f3n. Tertuliano explica muchas de estas ceremonias en su tratado sobre la Resurrecci\u00f3n (viii). \u201cLa carne es lavada para que el alma lo sea tambi\u00e9n; la carne recibe la unci\u00f3n para que el alma se consagre; la carne se signa (con la se\u00f1al de la cruz) para que el alma tambi\u00e9n se fortifique; la carne recibe la sombra de la imposici\u00f3n de las manos para que el alma tambi\u00e9n se ilumine por el esp\u00edritu; la carne se alimenta del Cuerpo y Sangre de Cristo para que el alma, del mismo modo, se nutra de su Dios\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los testimonios relativos al Sacramento de la Penitencia describen principalmente las penitencias p\u00fablicas impuestas por pecados capitales y la absoluci\u00f3n de los penitentes despu\u00e9s de que las penitencias p\u00fablicas hubieran tenido lugar a satisfacci\u00f3n de la Iglesia. En un comienzo, Tertuliano aseveraba que la Iglesia ten\u00eda el poder de perdonar toda clase de pecados, pero luego, cuando se hizo montanista, neg\u00f3 que ese poder se extendiera a ciertos pecados nefandos. Tambi\u00e9n ridiculiz\u00f3 al Papa y a la Iglesia de Roma que negaban la absoluci\u00f3n a los no cristianos debidamente arrepentidos de sus faltas. Al escribir sarc\u00e1sticamente del modo de proceder en uso en Roma en tiempos del Papa San Calixto, probablemente da una buena descripci\u00f3n de la manera en que un pecador penitente era absuelto y readmitido a la comuni\u00f3n con los fieles. Relata c\u00f3mo el penitente \u201crevestido con un cilicio y cubierto de ceniza, aparece ante la asamblea de los fieles implorando la absoluci\u00f3n, c\u00f3mo se postra ante los sacerdotes y las viudas, se agarra del borde de los ropajes de \u00e9stos, besa las huellas de sus pies, se abraza a sus rodillas\u201d. Describe c\u00f3mo el obispo, mientras tanto, se dirige al pueblo exhort\u00e1ndolo, con el recitado de la par\u00e1bola de la oveja perdida, a ser misericordioso y a mostrar piedad con el pobre penitente que pide perd\u00f3n. El obispo rezaba por los penitentes, y junto con los presb\u00edteros, impon\u00eda las manos sobre ellos como signo de absoluci\u00f3n y regreso a la comuni\u00f3n de la Iglesia. No obstante Tertuliano, mediante esas palabras, quer\u00eda ridiculizar lo que \u00e9l consideraba excesiva negligencia por parte de Roma, describe tambi\u00e9n fielmente los ritos que deb\u00edan estar en uso en la Iglesia de \u00c1frica, ya que, en otros lugares de sus escritos, menciona que se segu\u00eda haciendo penitencia vestidos de saco y cubiertos de ceniza, llorando sus pecados y suplicando el perd\u00f3n de los fieles. San Cipriano tambi\u00e9n escribe sobre los diferentes actos de penitencia, sobre la confesi\u00f3n de los pecados, la manera c\u00f3mo se realizaba la penitencia p\u00fablica, la absoluci\u00f3n dada por el sacerdote y la imposici\u00f3n de las manos del obispo y los presb\u00edteros mediante la cual los penitentes volv\u00edan a ganar el derecho de pertenecer a la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tertuliano comenta la bendici\u00f3n nupcial pronunciada por la Iglesia durante la boda de los cristianos, y se pregunta \u201cde qu\u00e9 manera se podr\u00e1 alabar suficientemente la felicidad de ese matrimonio consolidado por la Iglesia, confirmado por la ofrenda, sellado por la bendici\u00f3n, proclamado por los \u00e1ngeles, ratificado por el Padre Celestial\u201d. El matrimonio cristiano se celebrar\u00eda p\u00fablicamente ante la Iglesia con m\u00e1s o menos solemnidad, pero la bendici\u00f3n nupcial aparece como opcional y no obligatoria, excepto por la fuerza de la costumbre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto Tertuliano como San Cipriano mencionan la ordenaci\u00f3n y los diversos \u00f3rdenes en la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, pero lamentablemente no proporcionan mucha informaci\u00f3n estrictamente lit\u00fargica. Tertuliano habla de obispos, presb\u00edteros y di\u00e1conos cuyos poderes y funciones est\u00e1n bastante bien definidos, que han sido elegidos por sus hermanos a causa de su conducta ejemplar, y que son consagrados a Dios mediante la ordenaci\u00f3n regular. Afirma San Cipriano que solo aquellos que se han ordenado pueden bautizar y conceder el perd\u00f3n de los pecados. San Cipriano distingue los diferentes \u00f3rdenes: obispos, presb\u00edteros, di\u00e1conos, subdi\u00e1conos, ac\u00f3litos, exorcistas y lectores. Al describir la elecci\u00f3n de San Cornelio en Roma, declara que \u00e9ste fue promovido de un orden a otro hasta que, finalmente, fue electo mediante los votos de todos para el pontificado supremo. Todos los \u00f3rdenes, salvo el menor de ostiario, han sido enumerados por los primeros autores africanos. Tanto los exorcistas como los lectores parecen haber ocupado, en los tiempos primitivos, un lugar mucho m\u00e1s importante que en \u00e9pocas posteriores. Por ejemplo, el exorcista era a menudo llamado para que ejerciera el poder que le hab\u00eda sido conferido en su ordenaci\u00f3n. Tertuliano habla de este poder extraordinario ejercido en nombre de Cristo. Algunas veces, el exorcista empleaba el rito de la exsuflaci\u00f3n, y otras veces, como lo afirma San Cipriano, ordenaba al esp\u00edritu inmundo que se alejara per Deum verum (por el Dios verdadero). Por otra parte, el lector recitaba las lecciones del Antiguo y del Nuevo Testamento, e incluso le\u00eda el Evangelio al pueblo desde el p\u00falpito. En \u00e9pocas posteriores, sus obligaciones estaban divididas; algunas se le daban a otros ministros, otras, a chantres regulares.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre otras ceremonias lit\u00fargicas, los autores primitivos aluden a los ritos que acompa\u00f1aban el entierro de los muertos, especialmente la sepultura de los cuerpos de los m\u00e1rtires y confesores. Desde los tiempos m\u00e1s remotos, los cristianos mostraron gran reverencia hacia los cuerpos de los fieles, los embalsamaban con incienso y especias, y los enterraban cuidadosamente en cementerios cristianos. Se dec\u00edan oraciones pidiendo el descanso del alma de los difuntos. Se ofrec\u00edan misas, sobre todo en el aniversario de la muerte, y sus nombres se recitaban en el memento de la Misa, siempre que hubieran vivido de acuerdo con los ideales cristianos. Se ense\u00f1aba a los fieles a no lamentarse por la muerte de los suyos, sino que se regocijaran porque las almas de los que hab\u00edan partido ya estaban con Dios y gozaban de paz y de felicidad despu\u00e9s de las pruebas y trabajos del mundo. Tertuliano, San Cipriano y las actas de Santa Perpetua dan todos testimonio de la antig\u00fcedad de estas costumbres. Los cementerios en \u00c1frica (llamados areae ) no eran catacumbas como los de Roma, sino que estaban a ras del suelo, al aire libre, y a menudo ten\u00edan una capilla (cella) adjunta, donde se llevaban a cabo las reuniones de los fieles en los aniversarios de los m\u00e1rtires y otros cristianos enterrados en ese lugar. Las inscripciones sobre las tumbas a menudo se\u00f1alaban que el difunto hab\u00eda vivido en paz una vida cristiana, in pace vixit, o expresaban hermosamente la fe y esperanza de que los fieles gozaran en el futuro de una vida feliz junto al se\u00f1or \u2013 spes in Deo- in Deo vivas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, se pueden considerar algunas ceremonias por la referencia que, con frecuencia, han hecho de ellos los autores primitivos. Las oraciones se dec\u00edan a veces de rodillas, otras veces, de pie. Por ejemplo, los domingos y durante los cincuenta d\u00edas despu\u00e9s de Pascua estaba prohibido arrodillarse, mientras que en los d\u00edas de ayuno se consideraba apropiada esta postura. Los cristianos oraban con los brazos extendidos en cruz. Con mucha frecuencia hac\u00edan la se\u00f1al de la cruz, a veces sobre alg\u00fan objeto con la intenci\u00f3n de bendecirlo, a menudo sobre la frente de los cristianos para invocar la protecci\u00f3n y ayuda de Dios. En su \u201cDe Corona\u201d, Tertuliano escribe: \u201cAl dar cualquier paso o hacer cualquier movimiento hacia delante, cada vez que se sale o se entra, al vestirnos y calzarnos, en el momento de ba\u00f1arnos, cuando nos sentamos a la mesa y encendemos la l\u00e1mpara, en el div\u00e1n o el asiento, en todas las acciones ordinarias de la vida diaria, trazamos sobre la frente la se\u00f1al de la cruz\u201d. Los primeros cristianos tambi\u00e9n estaban acostumbrados a golpearse el pecho en se\u00f1al de culpa y contrici\u00f3n por los pecados. Tertuliano cre\u00eda que el \u00f3sculo de la paz deb\u00eda darse con frecuencia; de hecho, deb\u00eda acompa\u00f1ar cada plegaria y ceremonia. No solamente exist\u00edan en el siglo tercero muchas ceremonias tales como las que acabamos de mencionar y que se han preservado hasta hoy en la liturgia, sino que hay tambi\u00e9n muchas frases y aclamaciones de la primitiva Iglesia africana que han encontrado un lugar permanente en las f\u00f3rmulas lit\u00fargicas. Estas expresiones, y quiz\u00e1s tambi\u00e9n el estilo mesurado en el cual fueron compuestas, pueden haber tenido una influencia considerable en el desarrollo de otras liturgias latinas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II. PER\u00cdODO POST-NICENO<br \/>\nLa liturgia de la Iglesia recibi\u00f3 un gran desarrollo despu\u00e9s de la promulgaci\u00f3n del edicto de Constantino que otorg\u00f3 a la Iglesia cristiana la libertad de culto, y especialmente despu\u00e9s del Concilio de Nicea. Resulta natural que durante alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n de la nueva religi\u00f3n, su liturgia contuviera solo lo esencial del culto cristiano, y que con el transcurso de los a\u00f1os se desarrollara y expandiera el ritual de acuerdo con las necesidades de la gente. M\u00e1s aun, el primer per\u00edodo fue una edad de persecuci\u00f3n y, por tanto, el ceremonial estuvo necesariamente restringido. Pero cuando ces\u00f3 la persecuci\u00f3n, la Iglesia empez\u00f3 inmediatamente a expandir su ceremonial, cambiando y modificando las formas antiguas e introduciendo nuevos ritos seg\u00fan los requerimientos del culto lit\u00fargico p\u00fablico, de modo que la liturgia tuviera m\u00e1s dignidad, m\u00e1s magnificencia, y causara mayor impresi\u00f3n. En un comienzo, se permiti\u00f3 gran libertad individual para que el celebrante improvisara las oraciones lit\u00fargicas, siempre que se mantuviera adicto a formas estrictas en lo esencial y siguiera el tema exigido. Pero, m\u00e1s adelante, la Iglesia sinti\u00f3 la necesidad de un conjunto de f\u00f3rmulas y ceremonias fijas para que los errores dogm\u00e1ticos no encontraran su expresi\u00f3n en la liturgia, y de ese modo corrompieran la fe de las gentes. En el siglo cuarto, todas estas tendencias hacia la expansi\u00f3n y el desarrollo son muy notorias en todas las liturgias. Esto es tambi\u00e9n cierto respecto de la Iglesia en \u00c1frica en el segundo per\u00edodo de la historia de la liturgia africana, que abarca los siglos cuarto, quinto, sexto y s\u00e9ptimo hasta el comienzo del octavo, en que el cristianismo en \u00c1frica fue pr\u00e1cticamente destruido por los mahometanos. No se han conservado ning\u00fan libro lit\u00fargico ni c\u00f3dices pertenecientes a este per\u00edodo, de modo que la liturgia debe reconstruirse a partir de escritos y monumentos contempor\u00e1neos. De los escritores de este per\u00edodo, el m\u00e1s prol\u00edfico es San Agust\u00edn, rico en alusiones a ceremonias y f\u00f3rmulas, aunque tambi\u00e9n nos han legado informaci\u00f3n \u00fatil San Optato, Mario Victorino, Arnobio y V\u00edctor Vitensis. Las inscripciones, numerosas en este per\u00edodo, y los descubrimientos arqueol\u00f3gicos tambi\u00e9n nos proporcionan datos lit\u00fargicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparece ahora el comienzo del verdadero calendario eclesi\u00e1stico, con fiestas y ayunos fijados definitivamente. La gran fiesta de Pascua, de la cual dependen las dem\u00e1s fiestas movibles, se celebraba con aun mayor solemnidad que en tiempos de Tertuliano. Antes de Pascua hab\u00eda un per\u00edodo de preparaci\u00f3n de cuarenta d\u00edas dedicado al ayuno y a otras penitencias. La vigilia de Pascua se celebraba con el ritual usual, pero parecer\u00eda que se extendi\u00f3 la duraci\u00f3n de los oficios. A la solemnidad pascual le segu\u00eda un per\u00edodo de cincuenta d\u00edas de regocijo hasta Pentecost\u00e9s, el cual, en el siglo cuarto, aparece teniendo un car\u00e1cter distintivo como conmemoraci\u00f3n del descenso del Esp\u00edritu Santo sobre los Ap\u00f3stoles, antes que como clausura del per\u00edodo pascual. En Semana Santa, el Jueves Santo conmemoraba la instituci\u00f3n de la Sagrada Eucarist\u00eda. Seg\u00fan San Agust\u00edn, adem\u00e1s de la Misa matinal se celebraba tambi\u00e9n otra por la noche con el objeto de desarrollar todas las circunstancias de la instituci\u00f3n de la Sagrada Cena. Se observaba el Viernes Santo mediante la asistencia a los largos oficios lit\u00fargicos, mientras que el S\u00e1bado Santo se celebraba m\u00e1s o menos de la misma manera que en tiempos de Tertuliano. El d\u00eda de la Ascensi\u00f3n parece haber sido introducido en el siglo cuarto, pero en la \u00e9poca de San Agust\u00edn se observaba universalmente. En cuanto a las fiestas movibles, Navidad y Epifan\u00eda, desconocidas para Tertuliano, se celebraban con grand\u00edsima solemnidad en el siglo quinto. El primero de enero no era la fiesta de la Circuncisi\u00f3n sino d\u00eda de ayuno, instituido con el prop\u00f3sito de alejar a la gente de la celebraci\u00f3n de las fiestas paganas que ten\u00edan lugar en esa fecha. Se introdujeron fiestas de santos no locales, por ejemplo, inmediatamente despu\u00e9s de Navidad, la fiesta de San Esteban, de los Santos Inocentes y de San Juan y Santiago. Durante el a\u00f1o, se festejaban las fiestas de San Juan Bautista, de los Santos Pedro y Pablo, de los Macabeos, de San Lorenzo, San Vicente, etc. Las fiestas de los m\u00e1rtires locales se celebraban con aun mayor solemnidad que en tiempos primitivos y se sol\u00edan acompa\u00f1ar de festejos que, por los abusos cometidos, eran a menudo condenados desde el p\u00falpito. Con el n\u00famero de fiestas observadas anualmente ser\u00eda dable suponer que se establecer\u00eda un calendario. En verdad, se fij\u00f3 un calendario para uso de la Iglesia de Cartago a comienzos del siglo sexto, del cual se ha extra\u00eddo mucha informaci\u00f3n importante respecto de la instituci\u00f3n e historia de las grandes fiestas. Cuando el cristianismo recibi\u00f3 reconocimiento legal en el Imperio, los cristianos empezaron a construir iglesias y a ornamentarlas de forma adecuada a sus prop\u00f3sitos. Muchas de ellas se edificaron seg\u00fan el antiguo estilo basilical, con pocas diferencias. A menudo las iglesias se dedicaban en honor de los santos m\u00e1rtires, y las reliquias de \u00e9stos se colocaban debajo de los altares. Las inscripciones del per\u00edodo mencionan la dedicaci\u00f3n a los m\u00e1rtires y tambi\u00e9n el hecho de que las reliquias hab\u00edan sido colocadas en la iglesia o sobre el altar. El altar mismo, llamado mensa (mesa), se hac\u00eda generalmente de madera, pero algunas veces de piedra, y se cubr\u00eda con manteles de lino. Exist\u00eda un rito especial para la dedicaci\u00f3n de las iglesias y tambi\u00e9n para la consagraci\u00f3n de los altares, para lo cual se empleaba agua bendita y la se\u00f1al de la cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Misa se convirti\u00f3 en una funci\u00f3n diaria de cada ma\u00f1ana, hora en que los cristianos pod\u00edan reunirse frecuentemente sin temor a la persecuci\u00f3n, cuando el mayor n\u00famero de fiestas requer\u00eda una celebraci\u00f3n m\u00e1s frecuente de los oficios lit\u00fargicos. Es poco lo que se sabe con precisi\u00f3n y certeza acerca de la composici\u00f3n de las diferentes partes de la misa, aunque existen muchas alusiones en diversos autores que proporcionan informaci\u00f3n valiosa. La misa de los catec\u00famenos consist\u00eda en salmos y lecturas de las Escrituras. Estas lecturas eran escogidas tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, y parecer\u00eda que eran tres, igual que en las liturgias orientales, una del Antiguo Testamento, otra de las Ep\u00edstolas del Nuevo Testamento y una \u00faltima de los Evangelios. El Tercer Concilio de Cartago decret\u00f3 que solo se pod\u00edan leer en las iglesias las lecciones de los libros can\u00f3nicos de la Escritura o de las actas de los m\u00e1rtires en sus fiestas. Entre la Ep\u00edstola y el Evangelio se recitaba un salmo que contuviera alguna idea alusiva a la fiesta del d\u00eda que correspond\u00eda junto con el gradual y el tracto de la misa romana. Tambi\u00e9n se entonaba un aleluya, m\u00e1s o menos solemne, sobre todo los domingos y durante los cincuenta d\u00edas que se prolongaba la festividad de Pascua. Las lecciones de las Escrituras eran, por lo general, seguidas de una homil\u00eda, despu\u00e9s de la cual tanto los catec\u00famenos como los penitentes se retiraban, y empezaba la Misa de los fieles. La norma del alejamiento de los catec\u00famenos, etc., parece haber sido estrictamente observada, ya que todos los escritores africanos, en sus sermones como en otras obras usan expresiones que indican que sus palabras solo ser\u00edan inteligibles para los iniciados, y dicen que los catec\u00famenos ignoraban los misterios celebrados en la misa de los fieles. Despu\u00e9s del Evangelio quiz\u00e1s se recitaba la letan\u00eda, aunque su posici\u00f3n precisa no puede determinarse con certeza. La letan\u00eda consist\u00eda en peticiones breves por las diversas necesidades de la Iglesia; se parec\u00eda m\u00e1s o menos a la actual letan\u00eda de los Santos, o quiz\u00e1s a las plegarias por las distintas clases de personas, o las necesidades de la Iglesia por las que ahora se pide en el Viernes Santo. Es probable que el pueblo respondiera con alguna aclamaci\u00f3n como Kyrie eleison, o Te rogamos audi nos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tiempos de San Agust\u00edn, en la iglesia de Cartago, se introdujo un c\u00e1ntico para el Ofertorio; consist\u00eda en un salmo alusivo a la ofrenda, que se cantaba mientras los fieles la hac\u00edan. Cada uno de ellos deb\u00eda aportar una ofrenda para su comuni\u00f3n. El obispo las recib\u00eda y las colocaba sobre el altar con plegarias apropiadas. Luego el obispo continuaba con la Misa. El Dominus vobiscum preced\u00eda al Prefacio, que propiamente empezaba con las palabras Sursum corda, Habemos ad Dominum, Gratias agamus Domino Deo nostro, Dignum et justum est. El canon de la Misa se conoc\u00eda en \u00c1frica como el actio o agenda, pero se mencionaba pocas veces a causa de la \u201cdisciplina del secreto\u201d. No obstante, existen algunos pasajes en los escritores africanos que demuestran que hab\u00eda una gran similitud entre el actio africano y el canon romano, tanto que algunos textos, cuando se yuxtaponen, son casi id\u00e9nticos. El actio conten\u00eda las plegarias usuales, el memento de los vivos y difuntos, las palabras de instituci\u00f3n y santificaci\u00f3n del sacrificio, la conmemoraci\u00f3n de Cristo, el Padrenuestro y la preparaci\u00f3n para la Comuni\u00f3n. El Padrenuestro parece haber estado en el mismo lugar que est\u00e1 hoy en el canon romano y se rezaba antes de la Comuni\u00f3n, como lo consigna San Agust\u00edn, porque en la Oraci\u00f3n del Se\u00f1or suplicamos a Dios que nos perdone nuestras ofensas, lo que nos prepara para acercarnos a la Comuni\u00f3n con mejor disposici\u00f3n. El \u00f3sculo de la paz ven\u00eda poco despu\u00e9s del Padrenuestro y estaba conectado con la comuni\u00f3n, siendo considerado como s\u00edmbolo de la uni\u00f3n fraternal existente entre todos aquellos que participaban del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Los fieles comulgaban con frecuencia y se los instaba a hacerlo diariamente. En el momento adecuado, los comulgantes se acercaban al altar y all\u00ed recib\u00edan la Eucarist\u00eda bajo dos especies, contestando \u201cAm\u00e9n\u201d a la f\u00f3rmula pronunciada por el sacerdote, con el objeto de proclamar la fe en el sacramento que acababan de recibir. Durante la distribuci\u00f3n de la comuni\u00f3n se recitaba o se cantaba el salmo treinta y tres, porque ese salmo contiene algunos versos que se consideraban apropiados para las Plegarias de la Comuni\u00f3n. Luego se dec\u00edan las oraciones de acci\u00f3n de gracias, y el pueblo se desped\u00eda de la iglesia con una bendici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las plegarias que acompa\u00f1aban a la administraci\u00f3n de los otros sacramentos parecen haberse fijado y alargado desde los tiempos de Tertuliano. Para una administraci\u00f3n m\u00e1s decorosa y conveniente del Sacramento del Bautismo, se levantaron grandes baptisterios, en los cuales la ceremonia se llevaba a cabo con gran solemnidad. La Iglesia en \u00c1frica parece haber seguido pr\u00e1cticamente el mismo ritual de la Iglesia romana durante el catecumenado, que duraba los cuarenta d\u00edas anteriores a la Pascua. Por ejemplo, San Agust\u00edn habla de ense\u00f1ar a los catec\u00famenos el Credo de los Ap\u00f3stoles y la Oraci\u00f3n del Se\u00f1or, as\u00ed como los ritos de la Vigilia de Pascua, como si estuvieran de acuerdo con los que se usaban en Roma. Pero aparece como si hubiera una sola unci\u00f3n, la de despu\u00e9s del bautismo; y el \u00f3sculo de la paz, posterior al bautismo todav\u00eda se daba en tiempos de San Cipriano. V\u00edctor Vitensis afirma que la Iglesia africana admit\u00eda la fiesta de Epifan\u00eda como d\u00eda se\u00f1alado para la administraci\u00f3n solemne del bautismo, de acuerdo con la costumbre imperante en las iglesias orientales. Los ne\u00f3fitos eran confirmados despu\u00e9s del bautismo mediante la imposici\u00f3n de las manos y la unci\u00f3n con el crisma, en forma de cruz, en la frente. Parecer\u00eda que el mismo d\u00eda recib\u00edan su primera comuni\u00f3n con, aproximadamente, las mismas ceremonias que en el per\u00edodo ante-niceno. El rito para el Sacramento de la Penitencia muestra pocas peculiaridades en \u00c1frica: se impon\u00edan penitencias p\u00fablicas y se efectuaba la reconciliaci\u00f3n de los penitentes de la misma manera que en la \u00e9poca de Tertuliano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se menciona a menudo el Matrimonio, lo hace especialmente San Agust\u00edn, quien habla de la bendici\u00f3n nupcial y de varias otras ceremonias, civiles y religiosas, conectadas con \u00e9l, como, por ejemplo, las tabulae nupciales, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como el Sacramento del Orden Sagrado ten\u00eda un car\u00e1cter p\u00fablico igual que la Eucarist\u00eda, se alude con frecuencia a \u00e9l en los escritos e inscripciones de la \u00e9poca. Se hace alusi\u00f3n a varios \u00f3rdenes y a la ordenaci\u00f3n, pero casi no se encuentran descripciones del rito de la ordenaci\u00f3n ni una explicaci\u00f3n de las f\u00f3rmulas. Debe recalcarse que en esta \u00e9poca se menciona al subdi\u00e1cono y las funciones que se le asignan. Los cl\u00e9rigos empezaban su carrera eclesi\u00e1stica como lectores, a menudo a una tierna edad, y los lectores constitu\u00edan una schola (escuela) que cantaba los oficios lit\u00fargicos. M\u00e1s adelante, los lectores se convirtieron en chantres, y sus deberes fueron traspasados a los otros ministros. San Agust\u00edn tambi\u00e9n habla con frecuencia de la ceremonia de la consagraci\u00f3n de las v\u00edrgenes, la que parece haber estado reservada a los obispos. El velo se recibir\u00eda en \u00c1frica a una edad mucho m\u00e1s joven que en Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los fieles mostraban el mismo cuidado y respeto afectuoso por los cuerpos de los difuntos que en el per\u00edodo ante-niceno, pero ahora los ritos f\u00fanebres eran m\u00e1s largos y solemnes. Se dec\u00edan oraciones por los muertos, se ofrec\u00eda la misa por el alma de los fieles difuntos y se llevaban a cabo ritos especiales mientras avanzaba el cortejo f\u00fanebre y se enterraba el cuerpo. Los nombres de los difuntos se recitaban en d\u00edpticos y se ofrec\u00eda una misa por ellos en los aniversarios de la muerte. M\u00e1s aun, las inscripciones de esta \u00e9poca contienen hermosos sentimientos de esperanza en una vida futura feliz para aquellos que hab\u00edan vivido y muerto en la paz del Se\u00f1or. Se rogaba a Dios para que concediera el eterno descanso y beatitud a quienes confiaron en Su misericordia. Muchas de estas expresiones son muy similares a las frases usadas hoy en d\u00eda en las exequias de los difuntos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Oficio Divino se desarroll\u00f3 gradualmente, aunque aun estaba en estado rudimentario. Consist\u00eda en el recitado o canto de los salmos y c\u00e1nticos, de los vers\u00edculos y aclamaciones, y en la lectura de partes de la Escritura. Hab\u00eda una colecci\u00f3n especial de c\u00e1nticos sacados del Antiguo Testamento en uso en la Iglesia africana, y, quiz\u00e1s, tambi\u00e9n una colecci\u00f3n de himnos compuestos por autores de poca inspiraci\u00f3n, entre los que se encontraban los himnos de San Ambrosio. Muchos de los vers\u00edculos citados en los escritos de la \u00e9poca pueden encontrarse en la liturgia romana actual. San Agust\u00edn se opon\u00eda, evidentemente, a la tendencia creciente de abandonar el tono simplemente recitativo y hacer m\u00e1s solemne y elaborado el canto de los oficios a medida que el ceremonial se volv\u00eda m\u00e1s formal. Paulatinamente, las f\u00f3rmulas se volvieron m\u00e1s fijas y la libertad para improvisar fue restringida por los concilios africanos. Sin embargo, se han conservado pocas oraciones aunque algunos versos y aclamaciones han sido citados en los escritos del per\u00edodo, como, por ejemplo, el Deo Gratias, Deo Laude, y Amen con los que el pueblo aprobaba las palabras de los predicadores o las doxolog\u00edas y conclusiones de algunas plegarias. El pueblo todav\u00eda se persignaba a menudo en sus devociones privadas, igual que en tiempos de Tertuliano. Otras ceremonias en com\u00fan eran golpearse el pecho como se\u00f1al de penitencia, extendiendo los brazos en cruz, arrodill\u00e1ndose para orar, etc., todo lo cual ven\u00eda heredado de tiempos primitivos. Estos son los datos m\u00e1s importantes proporcionados por los escritores antiguos y por las inscripciones relativas a la liturgia de la Iglesia africana. Resultan de utilidad para mostrar las peculiaridades del rito latino en \u00c1frica, as\u00ed como la similitud entre las liturgias africanas y las dem\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carbol in Dict. d&#8217;arch. Chret. (Par\u00eds,, Christian Worship, tr. Mc Clure (Londres, 1903); Probst, Liturgie der drei ersten christlichen Jahrhunderte (Tubingen, 1870)&#160;; Idem, Liturgie des vierten Jahrhunderts und deren Reform (Munster, 1893)&#160;; Mone, Lateinische und griechische Messen aus dem zweiten bis sechsten Jahrhundert (Frnkfort, 1850)&#160;; Cabrol et Leclercq, Monumenta Ecclesia liturgica (Par\u00eds, 1902), I.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Escrito por J.F. Goggin. Dedicado a todos los M\u00e1rtires Africanos y Santos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n de Estela S\u00e1nchez Viamonte\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta liturgia no solo se empleaba en la antigua provincia romana de \u00c1frica cuya capital era Cartago, sino tambi\u00e9n en Numidia y Mauritania; en realidad, en todo el norte de \u00c1frica, desde la frontera con Egipto y el territorio que se extiende al oeste hasta el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. 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