{"id":22753,"date":"2016-02-05T15:34:47","date_gmt":"2016-02-05T20:34:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-agustin-de-canterbury\/"},"modified":"2016-02-05T15:34:47","modified_gmt":"2016-02-05T20:34:47","slug":"san-agustin-de-canterbury","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-agustin-de-canterbury\/","title":{"rendered":"SAN AGUSTIN DE CANTERBURY"},"content":{"rendered":"<p>\n    Primer arzobispo de Canterbury, ap\u00f3stol de los  ingleses; se desconoce la  fecha de su nacimiento; muri\u00f3 el 26 de mayo de 604.   S\u00edmbolos:  capa pluvial, palio y mitra como obispo de Canterbury, y b\u00e1culo pastoral y Evangelios como misionero.  No se sabe nada de su juventud excepto que probablemente fue un  romano de clase alta, y que a edad temprana se convirti\u00f3 en monje en el famoso monasterio de  San Andr\u00e9s, erigido por  San Gregorio con su propio patrimonio sobre el Celio.   Fue as\u00ed como en medio de la intimidad  religiosa de la  Regla Benedictina y en la ardiente atm\u00f3sfera de una fundaci\u00f3n reciente que se form\u00f3 el car\u00e1cter del futuro misionero.  Se dice que el azar provey\u00f3 la oportunidad para la empresa que estaba destinada a unir su nombre para siempre con el de su amigo y patrono, San Gregorio, como el \u201cverdadero pionero\u201d de una de las m\u00e1s importantes iglesias de la cristiandad y el medio por el cual se estableci\u00f3 la autoridad de la  Sede Romana sobre la raza angloparlante.  No es  necesario detenerse aqu\u00ed sobre la muy  conocida versi\u00f3n de  Beda sobre el encuentro casual con los  esclavos ingleses en el mercado romano (H.E., II, I), el cual se trata en el art\u00edculo Papa San Gregorio I Magno.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unos cinco a\u00f1os despu\u00e9s de su elevaci\u00f3n a la Sede Romana (590) Gregorio comenz\u00f3 a buscar en torno suyo los medios para realizar el sue\u00f1o de sus primeros d\u00edas.  Naturalmente se volvi\u00f3 hacia la comunidad que hab\u00eda gobernado durante m\u00e1s de una d\u00e9cada antes en el monasterio del Celio.   Escogi\u00f3 de entre \u00e9stos una compa\u00f1\u00eda de cerca de cuarenta y design\u00f3 a Agust\u00edn, en esa \u00e9poca prior de San Andr\u00e9s, para ser su representante y portavoz.  Como se ver\u00e1 luego, parece que el nombramiento fue de un car\u00e1cter algo indeterminado, pero de ese momento en adelante hasta su muerte en 604, es a Agust\u00edn seg\u00fan \u201creforzado por la confirmaci\u00f3n del  Santo Padre Gregorio  (roboratus confirmatione beati patris Gregorii, Beda, H. E., I, XXV) que el cristianismo ingl\u00e9s, a diferencia del brit\u00e1nico, le debe su principal  inspiraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 595 \u00f3 596 ocurri\u00f3 el evento que le provey\u00f3 al Papa Gregorio la oportunidad tanto tiempo deseada de llevar a cabo su gran plan misionero a favor de los ingleses.   A Roma hab\u00eda llegado el rumor de que los habitantes  paganos de Breta\u00f1a estaban listos para abrazar la fe en gran n\u00famero, si s\u00f3lo hubiese predicadores que los instruyeran.   Parece que el primer plan que se le ocurri\u00f3 al  pont\u00edfice fue tomar medidas para la compra de ni\u00f1os ingleses cautivos de diecisiete a\u00f1os de edad en adelante.  Criar\u00eda a \u00e9stos en la fe  cat\u00f3lica con la idea de  ordenarlos y enviarlos de vuelta a su debido tiempo como ap\u00f3stoles a su propia gente.   Escribi\u00f3 a C\u00e1ndido, un presb\u00edtero encargado de la administraci\u00f3n de una peque\u00f1a finca perteneciente al patrimonio de la  Iglesia Romana en la  Galia, pidi\u00e9ndole que asegurara y pusiera aparte ingresos ese fin.  (Greg., Epp., VI, VII en  Migne, PL, LXXVII).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible, no s\u00f3lo determinar aproximadamente las fechas de estos eventos, sino tambi\u00e9n indicar el distrito particular de Gran Breta\u00f1a del que sali\u00f3 el rumor.    Etelberto se convirti\u00f3 en rey de Kent en 559 \u00f3 560, y en menos de veinte a\u00f1os logr\u00f3 establecer un se\u00f1or\u00edo que se extend\u00eda desde las fronteras del pa\u00eds de los sajones del oeste hacia el este hasta el mar y tan al norte como el Humber y el Trent.  Los sajones de Middlesex y de Essex, junto con los hombres de Anglia Oriental y de Mercia, fueron llevados a reconocerlo en Bretwalda, y adquiri\u00f3 una importancia pol\u00edtica que comenz\u00f3 a ser sentida por los pr\u00edncipes  francos al otro lado del Canal.   Cariberto de Par\u00eds le dio a su hija Berta en  matrimonio, estipulando, como parte del contrato matrimonial, que se le deb\u00eda permitir el libre ejercicio de su religi\u00f3n.   La condici\u00f3n fue aceptada (Beda, HE, I, XXV) y Luidhardo, un obispo franco, acompa\u00f1\u00f3 a la princesa a su nueva casa en Canterbury, donde se separ\u00f3 para su uso la arruinada  iglesia de San Mart\u00edn, situada a corta distancia extra muros, y que databa de la \u00e9poca  romana-brit\u00e1nica (Beda, HE, I, XXV).    La fecha de este matrimonio, tan importante en sus resultados para la futura suerte del  cristianismo occidental, es en gran parte cuesti\u00f3n de conjetura, por supuesto; pero a partir de la evidencia aportada por una o dos observaciones dispersas en las cartas de  San Gregorio (Epp., VI) y de las circunstancias que ayudaron al ascenso del reino de los jutos a una posici\u00f3n de prominencia en la Gran Breta\u00f1a de este per\u00edodo, podemos asumir con certeza que hab\u00eda tenido lugar veinte a\u00f1os completos antes de que el Papa pensara en el plan de env\u00edo de Agust\u00edn y sus compa\u00f1eros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa se vio  obligado a quejarse de la falta de celo episcopal entre los vecinos cristianos de Etelberto.  Ya sea que entendamos la frase ex vicinis (Greg., Epp., VI) como que se refiere a los prelados galos o a los obispos celtas del norte y el oeste de Gran Breta\u00f1a, el hecho es que ni la  piedad de Berta, ni la  predicaci\u00f3n de Luidhardo, ni la  tolerancia de Etelberto, ni la fe supuestamente s\u00f3lida de los vecinos pueblos brit\u00e1nico o galo fue hallada adecuada para una oportunidad tan obvia hasta que un pont\u00edfice romano, distra\u00eddo con los cuidados de un universo que se supon\u00eda se aceleraba a su eclipse, exhortara a la empresa en primer lugar a cuarenta  benedictinos de sangre  italiana.   Parece que el recorrido se prepar\u00f3 r\u00e1pida, aunque vagamente, y  la peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda parti\u00f3 hacia su largo viaje en el mes de junio de 596.  Estaban armados con cartas a los obispos y pr\u00edncipes  cristianos de los pa\u00edses a trav\u00e9s de los cuales pasar\u00edan, y se les instruy\u00f3 adem\u00e1s a dotarse de int\u00e9rpretes francos antes de poner un pie en la propia Gran Breta\u00f1a.    Sin embargo, parece que pronto el des\u00e1nimo se apoder\u00f3 de ellos en su camino.  Los incultos isle\u00f1os a los que se dirigieron enfriaron su entusiasmo, y algunos de ellos en realidad propusieron que deb\u00edan retroceder.  Agust\u00edn, hasta el momento comprometido con los vacilantes, estuvo de acuerdo en volver en persona a donde el Papa Gregorio y exponerle claramente las dificultades que podr\u00edan verse obligados a enfrentar.   El grupo de misioneros le esper\u00f3 en la zona de  Aix-en-Provence.  Sin embargo, el Papa Gregorio levant\u00f3 los \u00e1nimos ca\u00eddos de Agust\u00edn y lo envi\u00f3 de vuelta sin demora a sus desalentados hermanos, armado con una autoridad m\u00e1s precisa, y seg\u00fan pareci\u00f3, m\u00e1s convincente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn fue nombrado abad de los   misioneros ( Beda, HE, I, XXIII) y se le provey\u00f3 de nuevas cartas en las que el Papa hac\u00eda amable reconocimiento de la ayuda hasta ahora ofrecida por Protasio, obispo de Aix-en-Provence, por Esteban, abad de Lerins y por un rico oficial  laico de rango patricio llamado Arigio [Greg., Epp., VI (indic. XIV) num.  52 ss; sc.  3, 4, 5 de la serie benedictina].   En su viaje de regreso, Agust\u00edn debi\u00f3 haber llegado a Aix alg\u00fan d\u00eda del mes de agosto, pues el alentador mensaje de Gregorio al grupo lleva la  fecha de 23 de julio de 596.  Cualquiera que haya sido la verdadera fuente del desaliento pasajero, no se registran m\u00e1s demoras.  Los misioneros se apresuraron a trav\u00e9s de la  Galia, pasaron a trav\u00e9s del valle del R\u00f3dano en Arles en su camino hacia Viena y Autun, y de all\u00ed hacia el norte, por una de varias rutas alternativas imposible ahora de fijar con precisi\u00f3n, hasta que llegaron a Par\u00eds.   Con toda probabilidad, pasaron all\u00ed los meses de invierno; y, es probable tambi\u00e9n, teniendo en cuenta las relaciones que exist\u00edan entre la familia de la casa reinante y la de Kent, que se aseguraran los servicios de los presb\u00edteros locales, sugeridos como int\u00e9rpretes en las cartas del Papa a Teodorico y Teodeberto y Brunichilda, reina de  los francos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primavera del a\u00f1o siguiente ya estaban listos para embarcarse, mas no hay registro del nombre del puerto del cual se embarcaron.   En esa \u00e9poca Bolonia era un lugar de cierta importancia mercantil, y no es improbable que dirigieran sus pasos hacia all\u00e1 para encontrar un buque adecuado en el que pudieran completar la \u00faltima y no menos peligrosa parte de su viaje.   Todo lo que sabemos con certeza es que desembarcaron en alg\u00fan lugar de la isla de Thanet (Beda, HE, I, XXV) y que esperaban all\u00ed, en obediencia, por las \u00f3rdenes del rey  Etelberto hasta que se hiciesen arreglos para una entrevista formal.   El rey les respondi\u00f3 a sus mensajeros que \u00e9l vendr\u00eda en persona de Canterbury, que estaba a menos de doce millas de distancia.   No es f\u00e1cil decidir en esta fecha entre los cuatro puntos rivales, cada uno de los cuales ha reclamado la distinci\u00f3n de ser el lugar en que San Agust\u00edn y sus compa\u00f1eros pisaron por primera vez.   El Malec\u00f3n Tablado, Stonar, Ebbsfleet y Richborough &#8212;esta \u00faltima, si el curso actual del Stour no ha cambiado en 1300 a\u00f1os, a continuaci\u00f3n, entonces formaba parte del continente&#8212; cada uno tiene sus defensores.  Los curiosos en la materia podr\u00e1n consultar la bibliograf\u00eda especial sobre el tema citada al final de este art\u00edculo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La entrevista prometida entre el rey y los misioneros se llev\u00f3 a cabo dentro de algunos d\u00edas, al aire libre, sub divo, dice Beda (Beda, HE, I, XXV), en una llanura, probablemente bajo un frondoso roble en deferencia al temor del rey ante un posible encantamiento de Agust\u00edn.  Su  temor, sin embargo, se disip\u00f3 por la gracia natural de modales y la bondadosa personalidad de su invitado principal, que se dirigi\u00f3 a \u00e9l a trav\u00e9s de un int\u00e9rprete.    El mensaje dec\u00eda \u00abc\u00f3mo  Jes\u00fas compasivo hab\u00eda  redimido a un mundo de pecado con su propia  agon\u00eda y abri\u00f3 el Reino de los Cielos a todos los que  creen\u00bb (Aelfric, ap. Haddan y Stubbs, III, II).  La respuesta del rey, aunque amable en su amistad, fue curiosamente  prof\u00e9tica del temperamento  religioso posterior de su raza.   \u00abSus palabras y promesas son muy justas\u00bb se dice que contest\u00f3, \u00abpero ya que son nuevas para nosotros y de contenido incierto, no puedo asentir a ellas y renunciar a lo que durante mucho tiempo he tenido en com\u00fan con toda la naci\u00f3n inglesa.  Pero puesto que han llegado como extranjeros desde tan lejos, y, como supongo, est\u00e1n ansiosos por compartir con nosotros tambi\u00e9n en lo que conciben como excelente y verdadero, no interferiremos con ustedes, sino que los recibiremos, m\u00e1s bien, con amable hospitalidad y tendremos cuidado de proporcionar lo que sea  necesario para su sustento.  Por otra parte, no tenemos ninguna objeci\u00f3n en que ustedes ganen para su credo tantos conversos como puedan\u00bb.  ( Beda, HE, I, XXV).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rey hizo sus palabras m\u00e1s que buenas.  Invit\u00f3 a los  misioneros a residir en la capital real de Canterbury, entonces una metr\u00f3polis b\u00e1rbara y medio arruinada, construida por la gente de Kent en el sitio de la antigua ciudad militar romana de Durovernum.  A pesar del car\u00e1cter s\u00f3rdido de la ciudad, los monjes deben haber tenido una imagen impresionante a medida que se acercaban a la morada que se les asign\u00f3 para vivienda, \u00abfrente a la calle del rey mirando hacia el norte\u00bb, un detalle conservado en la p\u00e1g. 1759 de la \u00abCr\u00f3nica de la abades de San Agust\u00edn de Canterbury \u00ab, de William Thorne (c.1397).   Las impactantes circunstancias de su entrada parece que quedaron por mucho tiempo en el recuerdo popular; pues Beda, escribiendo despu\u00e9s de ciento treinta y tres a\u00f1os, se esfuerza por describir c\u00f3mo llegaron en la caracter\u00edstica moda romana (more suo) llevando \u00abla Santa Cruz junto con una pintura del Rey Soberano, Nuestro Se\u00f1or Jesucristo y cantando al un\u00edsono esta letan\u00eda \u00ab, a medida que avanzaban:  \u00abTe suplicamos, oh Se\u00f1or, en la plenitud de tu  piedad que apartes tu c\u00f3lera y tu santa ira de esta ciudad y de tu santa casa, porque hemos pecado: \u00a1Aleluya! \u00bb   Se trataba de un himno a partir de una de las muchas letan\u00edas \u00bb rogaciones\u00bb que se comenzaban a  conocer entonces en las iglesias de la  Galia y, posiblemente, no desconocidas tambi\u00e9n en Roma.  ( Martene, \u00abDe antiquis Ecclesiae ritibus\u00bb, 1764, III, 189; Beda, \u00abHE\u00bb, II, XX;. Joannes Diac \u00ab, De Vita Gregorii\u00bb, II, 17 en  Migne, PL, LXXV, ed. De Duchesne,  \u00abLiber Pontificalis\u00bb, II, 12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El edificio separado para su uso debe haber sido bastante grande para dar cobijo a una comunidad que sumaba un total de cuarenta.  Se encontraba en el Stable Gate, no lejos de las ruinas del antiguo templo  pagano; y la tradici\u00f3n en los d\u00edas de Thorn era que la  iglesia parroquial de San Alfabe marcaba aproximadamente el lugar (Chr. Aug. Abb., 1759).   All\u00ed Agust\u00edn y sus compa\u00f1eros parecen haber establecido sin demora la rutina ordinaria de la  Regla Benedictina seg\u00fan se practicaba a finales del siglo VI; y parece que le a\u00f1adieron a ella de modo silencioso el ministerio apost\u00f3lico de la  predicaci\u00f3n.   La iglesia dedicada a San Mart\u00edn en la parte oriental de la ciudad, que hab\u00eda sido apartada para la conveniencia del obispo Luidhardo y los seguidores de la reina  Berta muchos a\u00f1os antes, tambi\u00e9n se les abri\u00f3 de par en par hasta que el rey permitiese un intento m\u00e1s elevado de evangelizaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evidente sinceridad de los misioneros, su sencillez de intenci\u00f3n, su fortaleza a toda prueba y, sobre todo, el car\u00e1cter desinteresado del mismo Agust\u00edn y la nota espiritual de su  doctrina causaron una profunda impresi\u00f3n en la mente del rey, el cual pidi\u00f3 que se le instruyera y se program\u00f3 para bautizarlo el domingo de  Pentecost\u00e9s.   Es imposible decir si la reina y su obispo  franco tuvieron algo que ver con el proceso de esta conversi\u00f3n relativamente s\u00fabita.   La carta que  San Gregorio escribi\u00f3 a Berta misma, cuando la noticia del bautismo del rey hubo llegado a Roma, nos llevar\u00eda a inferir que, si bien poco o nada se hab\u00eda hecho antes de la llegada de Agust\u00edn, despu\u00e9s la reina hizo un esfuerzo para compensar la negligencia pasada.   El Papa escribi\u00f3: \u00abEt auoniam, Deo volente, aptum nunc tempus est, agate, ut divina gratia co-operante, cum augmento possitis quod neglectum est reparare\u00bb  [Greg., Epp., XI (indic., IV), 29].  La negligencia parece haber sido compensada, si tenemos en cuenta la actividad  cristiana asociada con los nombres de esta pareja real durante los pr\u00f3ximos meses.  La conversi\u00f3n de  Etelberto naturalmente dio un gran impulso a la empresa de Agust\u00edn y sus compa\u00f1eros.   Agust\u00edn mismo se determin\u00f3 a actuar de inmediato sobre las instrucciones provisionales que hab\u00eda recibido del Papa Gregorio.  Cruz\u00f3 a la Galia y busc\u00f3 la consagraci\u00f3n episcopal de manos de  Virgilio, el metropolitano de Arles.  Volvi\u00f3 casi de inmediato a Kent e hizo los preparativos para la forma m\u00e1s activa y abierta de propaganda para la que el bautismo de Etelberto hab\u00eda preparado el camino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es caracter\u00edstico del esp\u00edritu que animaba a Agust\u00edn y a sus compa\u00f1eros que no se trat\u00f3 de asegurar conversos en gran escala mediante el empleo de la fuerza.   Beda nos dice que era parte de la pol\u00edtica uniforme del rey \u00abno  obligar a nadie a abrazar el cristianismo\u00bb (HE, I, XXVI) y sabemos por m\u00e1s de una de sus cartas existentes lo que el Papa pensaba sobre un m\u00e9todo tan extra\u00f1amente en desacuerdo con las ense\u00f1anzas de los Evangelios.   El d\u00eda de Navidad del a\u00f1o 597 el \u201cprimer arzobispo de los  ingleses\u201d bautiz\u00f3 a m\u00e1s de diez mil personas.  La gran ceremonia tuvo lugar, probablemente, en las aguas del Swale, no lejos de la boca del Medway.   Se envi\u00f3 al Papa inmediatamente las noticias de estos acontecimientos extraordinarios, quien les escribi\u00f3 de inmediato para expresar su felicidad a su amigo  Eulogio, obispo de  Alejandr\u00eda, a Agust\u00edn mismo y al rey y la reina (Epp., VIII, XXX, XI, XXVIII, ibid, LXVI; Beda, HE, I, XXXI, XXXII).   El mensaje de Agust\u00edn para Gregorio fue llevado por el presb\u00edtero  Lorenzo, despu\u00e9s arzobispo de Canterbury, y Pedro uno de la primera colonia de monjes  misioneros.  Se les instruy\u00f3 para pedir m\u00e1s obreros del Evangelio, y, si podemos confiar en el relato de Beda sobre este particular, y en el curioso grupo de cartas plasmado en su narrativa, llevaban con ellos una lista de dubia, o preguntas, relativas a varios puntos de  disciplina y ritual respecto a las cuales Agust\u00edn esperaba respuesta del Papa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La  autenticidad del documento o llibellus, como lo llama Beda (HE, II, I), en la que supuestamente el Papa respondi\u00f3 a las dudas del nuevo arzobispo no ha sido seriamente cuestionada, aunque los estudiosos han sentido la fuerza de la objeci\u00f3n que San Bonifacio, escribiendo en el segundo cuarto del siglo VIII, insta, a saber,  que no se pudo hallar rastro de ella en la colecci\u00f3n oficial de la correspondencia de San Gregorio conservada en el registro de la  Iglesia Romana (Haddam y Stubbs, III, 336; Dudden, \u00abGregorio Magno\u00bb, II, 130, nota;, Mason \u00abMisi\u00f3n de San Agust\u00edn\u00bb, prefacio, pp VIII y IX; Duchesne, \u00abOrigines\u00bb, 3 \u00aa ed. , p. 99, nota).   Contiene nueve respuestas, las m\u00e1s importantes de las cuales son las que conciernen a las diferencias locales del ritual, la cuesti\u00f3n de la  jurisdicci\u00f3n, y el recurrente y perpetuo problema de las relaciones matrimoniales.  \u00ab\u00bfPor qu\u00e9\u00bb, hab\u00eda preguntado San Agust\u00edn, \u00abya que la fe es una, deber\u00eda haber diferentes usos en diferentes  iglesias; una forma de decir la  Misa en la Iglesia Romana, por ejemplo, y otra en la Iglesia de  Galia?\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La respuesta del Papa es, que si bien \u00abAgust\u00edn no ha de olvidarse de la Iglesia en la que ha sido  educado\u00bb, est\u00e1 en libertad de adoptar el uso de otras Iglesias lo que m\u00e1s probablemente resulte ser agradable a Dios Todopoderoso.   \u00abPues las instituciones\u00bb, a\u00f1ade, \u00abno deben ser  amadas debido a los lugares, sino los lugares, m\u00e1s bien, debido a las instituciones\u00bb.   Con respecto a la delicada cuesti\u00f3n de la jurisdicci\u00f3n, se le inform\u00f3 a Agust\u00edn que no deb\u00eda ejercer ninguna autoridad sobre las iglesias de la Galia; pero que se le confiaban \u00abtodos los obispos de Gran Breta\u00f1a, a fin de que los ignorantes puedan ser instruidos, los vacilantes fortalecidos por la persuasi\u00f3n y los perversos corregidos con autoridad\u00bb   [Greg., Epp., XI (indic., IV), 64; Beda, H. E., I, XXVII].  Agust\u00edn aprovech\u00f3 la primera oportunidad conveniente para llevar a cabo las disposiciones m\u00e1s graves de este \u00b4\u00faltimo mandato.  Ya hab\u00eda recibido el palio cuando Pedro y Lorenzo regresaron de Roma en 601.   La banda original de misioneros tambi\u00e9n hab\u00eda sido reforzada con nuevos reclutas, entre los cuales \u00ablos primeros y m\u00e1s distinguidos\u00bb, como se\u00f1ala Beda, \u00abfueron  Melito,  Justo,  Paulino y Rufiniano\u00bb.    De estos, Rufiniano fue elegido despu\u00e9s abad del monasterio creado por Agust\u00edn en honor a San Pedro fuera de los muros del este de la capital de Kent.  Melito se convirti\u00f3 en el primer obispo ingl\u00e9s de Londres; Justo fue designado para la nueva  sede de Rochester, y Paulino se convirti\u00f3 en metropolitano de  York.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> Etelberto, igual que Bretwalda, permiti\u00f3 que su territorio m\u00e1s extenso fuese dividido en di\u00f3cesis, y se esforz\u00f3 a favor de Agust\u00edn para lograr una reuni\u00f3n con los obispos celtas del sur de Gran Breta\u00f1a.    La conferencia tuvo lugar en Malmesbury, en la frontera de Wessex, no muy lejos del Severn, en un lugar muy descrito en la leyenda popular como el Roble de Austin ( Beda, H.E., II, II).  Este intento no produjo nada para introducir la uniformidad eclesi\u00e1stica.  Agust\u00edn parece haber estado lo suficientemente dispuesto a ceder algunos puntos; pero en no transigi\u00f3 en tres temas importantes.   Insisti\u00f3 en una rendici\u00f3n incondicional sobre la  controversia de Pascua, sobre el modo de administrar el  sacramento del bautismo, y sobre el deber de tomar medidas activas en concierto con \u00e9l para la evangelizaci\u00f3n de los conquistadores sajones.  Los obispos celtas se negaron a ceder, y se interrumpi\u00f3 la reuni\u00f3n.   Luego se plane\u00f3 una segunda conferencia a la que s\u00f3lo asistieron siete de los obispos brit\u00e1nicos.  Esta vez estuvieron acompa\u00f1ados por un grupo de sus \u00abm\u00e1s sabios\u00bb encabezados por Dinoth, el abad del c\u00e9lebre monasterio de Bangor-is-Coed.  El resultado fue, en todo caso, m\u00e1s desalentador que antes.   Ambas partes se lanzaron libremente acusaciones de motivos indignos.  El respeto romano por la forma de Agust\u00edn, junto con su puntillosidad por la precedencia personal como representante del  Papa Gregorio, ofendi\u00f3 a los celtas.  Denunciaron al arzobispo por su orgullo, y se retiraron detr\u00e1s de sus monta\u00f1as.   Cuando estaban a punto de retirarse, oyeron la \u00fanica amenaza enojada que se registra del santo: \u00abSi no quer\u00e9is tener paz con los hermanos, tendr\u00e9is la guerra con sus enemigos, y si no quer\u00e9is predicar el camino de la vida a los  ingleses, hab\u00e9is de sufrir la pena de muerte en sus manos\u00bb.  La imaginaci\u00f3n popular, unos diez a\u00f1os despu\u00e9s, vio un terrible cumplimiento de la profec\u00eda en la matanza de los monjes de Bangor a manos de Aetelfrido el Destructor en la gran batalla ganada por \u00e9l en Chester en 613.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos esfuerzos hacia la unidad  cat\u00f3lica con los obispos celtas y la constituci\u00f3n de una jerarqu\u00eda bien definida para la  Iglesia de Sajonia son los \u00faltimos actos registrados de la vida del santo.  Una tradici\u00f3n muy temprana (que se remonta a la \u00e9poca del arzobispo  Teodoro) dice que su muerte ocurri\u00f3 el mismo a\u00f1o que la de su amado padre y protector, el Papa Gregorio.   Thorn, sin embargo, que intenta siempre dar la versi\u00f3n de Canterbury de estas  leyendas, afirma &#8212;de forma algo imprecisa, al parecer, si sus coincidencias se prueban rigurosamente&#8212; que tuvo lugar en el 605.  Fue  enterrado, en el m\u00e1s puro estilo  romano, fuera de los muros de la capital de Kent en una fosa cavada al lado de la gran calzada romana que entonces corr\u00eda desde Deal a Canterbury sobre la colina de San Mart\u00edn y cerca de la  iglesia de la abad\u00eda sin terminar que \u00e9l hab\u00eda comenzado en honor de los santos  Pedro y  Pablo y que luego fue  dedicada a su memoria.   Cuando se hubo terminado el monasterio, sus reliquias fueron trasladadas a una tumba preparada para ellas en el p\u00f3rtico norte.  Se dice que un moderno  hospital ocupa el lugar de su \u00faltima morada [Stanley, \u00abMemorials of Canterbury\u00bb (1906), 38].  Su  fiesta se celebra el 28 de mayo en el Calendario Romano, pero en el propio del Oficio ingl\u00e9s aparece dos d\u00edas antes, el verdadero aniversario de su muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Beda, Hist. Eccl. I y II; Paulo Di\u00e1cono, Juan Di\u00e1cono, y San Gall MSS., Vidas de San Gregorio en P.L., LXXV; Epistlae Gregorii, ibid.; Gregorio de Tours, Historia Francorum, ibid., LXXI; Goscelin, Life of St. Gregory in Acta SS., May, VI, 370 ss.; Wm. Thorne, Chron. Abbat. S. Aug. in Twysden&#8217;s Decem Scriptores (Londres, 1652), pp 1758-2202; Haddan and Stubbs, Councils and Ecclesiastical Documents relating to Great Britain and Ireland (Oxford, 1869-1873, 3 vols.); Mason (ed.), The Mission of St. Augustine according to the Original Documents (Cambridge, 1897); Dudden, Gregory the Great, His Place in the History of Thought (Londres, Nueva York, Bombay, 1905); St Gallen MS., ed, Gasquet (1904);Stanley, Memorials of Canterbury (Londres, 1855, 1906); Bassenge, Die Sendung Augustins zur Bekehrung d. Angelsachsen (Leipzig, 1890); Brou, St. Augustin de Canterbury et ses Compagnons (Par\u00eds, 1897); L\u00e9v\u00e8que, St Augustin de Canterbury, in Rev. des Quest. Hist. (1899), XXI, 353-423; Martielli, Recits des fetes celebrees a l&#8217;occ. du 13e centenaire de l&#8217;arrivee de St. Aug. en Angleterre (Par\u00eds, 1899)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Clifford, Cornelius. \u00abSt. Augustine of Canterbury.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 2. New York: Robert Appleton Company, 1907.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/02081a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primer arzobispo de Canterbury, ap\u00f3stol de los ingleses; se desconoce la fecha de su nacimiento; muri\u00f3 el 26 de mayo de 604. S\u00edmbolos: capa pluvial, palio y mitra como obispo de Canterbury, y b\u00e1culo pastoral y Evangelios como misionero. No se sabe nada de su juventud excepto que probablemente fue un romano de clase alta, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-agustin-de-canterbury\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN AGUSTIN DE CANTERBURY\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22753","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22753","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22753"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22753\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22753"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22753"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22753"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}