{"id":22757,"date":"2016-02-05T15:34:55","date_gmt":"2016-02-05T20:34:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustin-de-hipona-el-espiritu-santo-reconciliador-en-la-teologia-de-san-agustin-de-hipona\/"},"modified":"2016-02-05T15:34:55","modified_gmt":"2016-02-05T20:34:55","slug":"agustin-de-hipona-el-espiritu-santo-reconciliador-en-la-teologia-de-san-agustin-de-hipona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustin-de-hipona-el-espiritu-santo-reconciliador-en-la-teologia-de-san-agustin-de-hipona\/","title":{"rendered":"AGUSTIN DE HIPONA: EL ESPIRITU SANTO RECONCILIADOR EN LA TEOLOGIA DE SAN AGUSTIN DE HIPONA"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Presentaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El Esp\u00edritu Santo, don reconciliador de Dios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 La acci\u00f3n reconciliadora del Esp\u00edritu por los sacramentos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 El Esp\u00edritu y los frutos de la reconciliaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Conclusiones<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Notas<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Presentaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de la preparaci\u00f3n inmediata al Gran Jubileo del a\u00f1o 2000, que conmemorar\u00e1 el segundo milenio de la Venida de Jesucristo a nuestro mundo, el Santo Padre Juan Pablo II pide que el a\u00f1o 1998 est\u00e9 dedicado a la reflexi\u00f3n sobre el Esp\u00edritu Santo. \u00abLa Iglesia no puede prepararse al cumplimiento bimilenario \u201cde otro modo sino es por el Esp\u00edritu Santo. Lo que en la plenitud de los tiempos se realiz\u00f3 por obra del Esp\u00edritu Santo, solamente por obra suya puede ahora surgir de la memoria de la Iglesia\u201d[1]\u00bb[2]. Ahora bien, para reflexionar sobre la Tercera Persona de la Sant\u00edsima Trinidad, es \u00fatil recurrir a los grandes maestros del pasado, cuyas ense\u00f1anzas contin\u00faan iluminando y guiando el caminar de la Iglesia. Y entre \u00e9stos, San Agust\u00edn, indudablemente, ocupa un lugar privilegiado. Del Santo de Hipona se ha dicho que fue \u00abuno de los mejores maestros de la Iglesia\u00bb[3] y que \u00abadem\u00e1s de brillar en \u00e9l de forma eminente las cualidades de los Padres, se puede afirmar en verdad que todo el pensamiento de la antig\u00fcedad confluye en su obra y que de ella derivan corrientes de pensamiento que empapan toda la tradici\u00f3n doctrinal de los siglos posteriores\u00bb[4].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recurriremos, pues a la teolog\u00eda de Agust\u00edn, y sobre todo a sus reflexiones sobre el Esp\u00edritu Santo. Sin embargo, nos centraremos de manera especial en un aspecto de los muchos que presenta su pneumatolog\u00eda: la participaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en la obra de la reconciliaci\u00f3n. Aun cuando algunos autores atribuyen a San Agust\u00edn un pobre desarrollo sobre la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica de la Trinidad[5], y por ende, sobre  la funci\u00f3n salv\u00edfica del Esp\u00edritu Santo, lo cierto es que en su obra, el Santo de Hipona presenta una fuerte insistencia sobre la acci\u00f3n del Esp\u00edritu en la historia de la salvaci\u00f3n, a tal punto que sus reflexiones sobre el misterio \u00edntimo de Dios se apoyan en el s\u00f3lido fundamento de la acci\u00f3n descrita por la Sagrada Escritura[6]. Esto, que constatamos respecto a su teolog\u00eda trinitaria, podemos aplicarlo tambi\u00e9n a su doctrina sobre el Par\u00e1clito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recorriendo el vasto conjunto de la obra agustiniana, encontramos una serie de referencias muy sugerentes sobre el papel del Esp\u00edritu en la reconciliaci\u00f3n que fue realizada por el Se\u00f1or Jes\u00fas y que es actualizada en cada creyente mediante el ministerio de la Iglesia. Agruparemos estas referencias en tres grandes temas, ofrecidos por el mismo Agust\u00edn. En primer lugar, analizaremos lo que ense\u00f1a el santo sobre el Esp\u00edritu como don reconciliador de Dios. A continuaci\u00f3n, profundizaremos en la acci\u00f3n reconciliadora que ejerce el mismo Esp\u00edritu en los sacramentos, sobre todo en el bautismo. Y por \u00faltimo, consideraremos los frutos reconciliadores que la Tercera persona de la Trinidad plasma en el mundo y en la Iglesia, y que se viven como unidad y como comuni\u00f3n vivificante.\n<\/p>\n<h2>El Esp\u00edritu Santo, don reconciliador de Dios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya desde su \u00e9poca de presb\u00edtero, Agust\u00edn reflexionaba sobre el Esp\u00edritu Santo, reconociendo la dificultad de poder establecer con precisi\u00f3n su realidad m\u00e1s propia. En su obra De fide et symbolo, escrita hacia el a\u00f1o 393, establece ciertos aspectos fundamentales que permitan una ulterior reflexi\u00f3n. Ante todo, ha de afirmarse la divinidad del Esp\u00edritu Santo, que es Dios al igual que el Padre y el Hijo. Pero al mismo tiempo ha de quedar muy clara la diferenciaci\u00f3n entre Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo: siendo un s\u00f3lo Dios, son tres distintos[7]. No son tres dioses, se trata de un solo Dios. Nos encontramos de lleno en la problem\u00e1tica trinitaria, con toda la agudeza y complejidad propias del misterio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es lo propio del Esp\u00edritu Santo? Antes que Agust\u00edn, otros se hab\u00edan formulado esta pregunta, y el Hiponense se apoyar\u00e1 en los aportes logrados para establecer la peculiaridad del Par\u00e1clito. Constata, pues, que:\n<\/p>\n<p>\u00abLos doctos y grandes tratadistas de las Divinas Escrituras a\u00fan no han debatido acerca del Esp\u00edritu Santo tan extensa y diligentemente  que pueda ser comprendido con facilidad lo que es propio de \u00e9l. Por tanto, de \u00c9l podemos decir que no es ni el Hijo ni el Padre, sino solamente el Esp\u00edritu Santo. Pero ellos proclaman que es un don de Dios para que no creamos que Dios da un don inferior a s\u00ed mismo\u00bb[8].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la noci\u00f3n de \u201cdon\u201d encuentra Agust\u00edn la peculiaridad del Esp\u00edritu Santo. A\u00f1os m\u00e1s tarde, en su grandiosa obra De Trinitate, desarrollar\u00e1 con m\u00e1s profundidad y madurez lo que en su \u00e9poca de joven presb\u00edtero reconoc\u00eda como un dato de la tradici\u00f3n teol\u00f3gica previa. Ciertamente, el Esp\u00edritu Santo es el amor de Dios[9], pero es amor en cuanto que es Don y como tal queda caracterizado:\n<\/p>\n<p>\u00abLa caridad que viene de Dios y es Dios, es propiamente el Esp\u00edritu Santo, por el que se derrama la caridad de Dios en nuestros corazones, haciendo que habite en ellos la Trinidad. Por esta causa, siendo el Esp\u00edritu Santo Dios, se llama Don de Dios. \u00bfY qu\u00e9 puede ser este Don, sino amor que nos allega a Dios, sin el cual cualquier otro don de Dios no nos lleva a Dios?\u00bb[10].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siendo don, el Esp\u00edritu Santo procede del Padre y del Hijo, pero principalmente del Padre[11]. Ahora bien, si al interior de Dios el Esp\u00edritu Santo es don, entonces en su actuaci\u00f3n externa, reflejar\u00e1 esta condici\u00f3n. El Esp\u00edritu -dice San Agust\u00edn- es el amor de Dios que ha sido dado a los hombres, y plasma con su acci\u00f3n lo mismo que hace al interior de la Trinidad. En efecto, si el Esp\u00edritu une al Padre y al Hijo en \u00edntima comuni\u00f3n[12], al ser donado obrar\u00e1 la comuni\u00f3n de los seres humanos con Dios y entre s\u00ed. Si consideramos que la comuni\u00f3n fue da\u00f1ada por el pecado, entonces el Esp\u00edritu -que es Amor y don de Dios- tiene como una de sus tareas el restablecerla. Y esto es precisamente la reconciliaci\u00f3n: la recuperaci\u00f3n de la comuni\u00f3n herida por el rechazo culpable de los hombres y el restablecimiento del amor:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY por el mismo hecho de que somos reconciliados con Dios por medio del Esp\u00edritu Santo, por lo que tambi\u00e9n es llamado don de Dios, piensan algunos que es bastante claro que el Esp\u00edritu Santo es el amor de Dios, pues no nos reconciliamos con Dios sino por el amor, por el que tambi\u00e9n somos llamados hijos, de modo que ya no estamos bajo el temor como los esclavos, porque el amor consumado aleja el temor, y recibimos el esp\u00edritu de libertad por el cual clamamos&#160;!Abba!&#160;!Padre! Y como, una vez reconciliados y llamados a la amistad por el amor, podremos conocer todos los secretos de Dios, por esto se dice del Esp\u00edritu Santo: \u201cEl os conducir\u00e1 a toda verdad\u201d (Jn 16, 13)\u00bb[13].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le toca, pues, al Esp\u00edritu Santo un papel en la reconciliaci\u00f3n. Pero surge inmediatamente la pregunta: \u00bfno es el Se\u00f1or Jes\u00fas el que realiza la obra de la reconciliaci\u00f3n? Cierto, es Jes\u00fas quien nos ha reconciliado con Dios Padre especialmente mediante su pasi\u00f3n y muerte, y San Agust\u00edn ha dedicado p\u00e1ginas numerosas y magn\u00edficas que ilustran la dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica de la reconciliaci\u00f3n[14]. No obstante, el doctor de Hipona indica que no es ajeno a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu un rol en esta tarea. Sabe muy bien que toda acci\u00f3n externa de Dios es obra conjunta de las Tres personas divinas y por tanto hay una participaci\u00f3n com\u00fan, mas no indiferenciada: \u00abPor lo tanto, el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu de ambos obran todas las cosas a la vez, concorde y arm\u00f3nicamente; sin embargo, hemos sido justificados en la sangre de Cristo y reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo\u00bb[15]. Si las tres personas -como nos muestra Agust\u00edn- obran a la vez, tambi\u00e9n el Esp\u00edritu Santo reconcilia, pero no del mismo modo como lo ha hecho el Se\u00f1or Jes\u00fas:\n<\/p>\n<p>\u00abY aunque mientras seamos lo que ahora somos, estas cosas s\u00f3lo podemos verlas como en espejo y en enigma, todav\u00eda al alcance de nuestra comprensi\u00f3n entrevemos aqu\u00ed la autoridad en el Padre, la natividad en el Hijo, y en el Esp\u00edritu Santo la comunidad del Padre y del Hijo y la igualdad en los tres. As\u00ed han querido ellos unirnos entre nosotros y con ellos por medio de lo que une al Padre y al Hijo, y hacer de nosotros una unidad por obra de aquel don que a los dos les es com\u00fan, esto es, por el Esp\u00edritu Santo, Dios y don de Dios. Por \u00c9l, en efecto, nos reconciliamos con la divinidad y nos deleitamos en ella\u00bb[16]. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Profundizando en la realidad del Esp\u00edritu Santo como don, Agust\u00edn lo encuentra presente de manera impl\u00edcita en el saludo de San Pablo a los romanos, al inicio de la carta. Comentando Rom 1, 7: \u00abGracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y de Jesucristo, Se\u00f1or nuestro\u00bb, afirma que esta gracia y paz es la que proviene del Padre y del Hijo \u00ab\u2026 se trata de la gracia proveniente de Dios Padre y de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, por la cual se nos perdonan los pecados por los que \u00e9ramos  enemigos de Dios; y de la paz por la que nos reconciliamos con Dios\u00bb[17]. Y si esta gracia y paz reconciliadoras son el don del Padre y del Hijo, entonces se trata del Esp\u00edritu Santo, don de Dios. En el saludo del Ap\u00f3stol se menciona al Padre y al Hijo, mas no al Esp\u00edritu Santo. \u00bfOlvido de San Pablo? No, dice Agust\u00edn. El Esp\u00edritu est\u00e1 indicado en aquello que dan las dos primeras personas de la Trinidad:\n<\/p>\n<p>\u00abCuando el ap\u00f3stol da la paz y la gracia de parte de Dios Padre y del Se\u00f1or nuestro Jesucristo, al no a\u00f1adir y de parte del Esp\u00edritu Santo, me parece que no tuvo otro motivo sino el darnos a entender que el mismo don de Dios es el Esp\u00edritu Santo; pues la gracia y la paz, \u00bfqu\u00e9 otra cosa son sino el don de Dios? Luego de ning\u00fan modo puede darse a los hombres la gracia, por la que nos libramos del pecado, y la paz con la que nos reconciliamos con Dios, a no ser que se d\u00e9 en el Esp\u00edritu Santo\u00bb[18].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde esta perspectiva, Agust\u00edn est\u00e1 convencido de que todas las cartas paulinas comienzan con un saludo trinitario, y por ende, el Esp\u00edritu, aunque no sea mencionado, est\u00e1 indicado a trav\u00e9s de la referencia a la gracia y la paz. M\u00e1s a\u00fan, cuando a la menci\u00f3n de estas dos realidades se le a\u00f1ade una tercera, queda explicitada no s\u00f3lo la presencia sino tambi\u00e9n la acci\u00f3n del Esp\u00edritu:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSea lo que fuere de esta cuesti\u00f3n, exceptu\u00e1ndo \u00e9sta (sc. la carta a los Hebreos), todas las dem\u00e1s ep\u00edstolas que las iglesias afirman ser, sin duda alguna del ap\u00f3stol San Pablo, contienen tal salutaci\u00f3n, a no ser las que escribe a Timoteo, en las cuales intercala la misericordia, pues le escribe as\u00ed: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Jesucristo, Se\u00f1or nuestro. Cuanto m\u00e1s familiarmente escribe a Timoteo, tanto m\u00e1s cari\u00f1o le demuestra intercalando esta palabra, por la que descubre y patentiza claramente que el Esp\u00edritu Santo se nos da no en virtud de los m\u00e9ritos y obras anteriores, sino debido a la misericordia de Dios, para que se lleve a cabo la abolici\u00f3n de los pecados, por los cuales nos separ\u00e1bamos de Dios, y la reconciliaci\u00f3n para adherirnos a \u00c9l\u00bb[19].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recapitulamos lo visto hasta aqu\u00ed destacando los elementos ofrecidos por el Hiponense. Ante todo, el Esp\u00edritu Santo, que tiene como propio el ser el amor y el Don del Padre y del Hijo[20], es presentado como don reconciliador porque es mediante \u00c9l que recibimos y vivimos la reconciliaci\u00f3n que el Hijo nos ha obtenido. A la pregunta: \u00bfCu\u00e1l es la acci\u00f3n propia del Esp\u00edritu en la reconciliaci\u00f3n que el Padre ha realizado por medio de su Hijo? podemos responder con San Agust\u00edn que esta acci\u00f3n consiste en la actualizaci\u00f3n (a modo de don) del perd\u00f3n de los pecados y la comuni\u00f3n con Dios y entre los hombres.\n<\/p>\n<h2>La acci\u00f3n reconciliadora del Esp\u00edritu por los sacramentos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reflexi\u00f3n agustiniana sobre los sacramentos constituye una ocasi\u00f3n privilegiada para describir el trabajo reconciliador del Esp\u00edritu Santo. Efectivamente, es a trav\u00e9s de los sacramentos que la reconciliaci\u00f3n obtenida por el Se\u00f1or Jes\u00fas nos es dada para que despliegue en nosotros hic et nunc la sanaci\u00f3n de las rupturas, el perd\u00f3n y el restablecimiento del amor y de la comuni\u00f3n a todos los niveles de la existencia: con Dios, con nosotros mismos, con los hermanos y con la creaci\u00f3n toda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sacramento del bautismo, en cuanto inicio de la vida cristiana y comienzo de nuestra regeneraci\u00f3n y filiaci\u00f3n divina, tiene aqu\u00ed una importancia fundamental. En el bautismo, como en todo sacramento, se patentiza la acci\u00f3n salv\u00edfica de Jesucristo. S\u00f3lo \u00c9l, en sentido estricto, puede obrar la reconciliaci\u00f3n puesto que es el Mediador entre Dios y los hombres, y esto por su encarnaci\u00f3n en el seno de la Virgen Mar\u00eda. San Agust\u00edn recuerda constantemente esta verdad, y la explicita en su ex\u00e9gesis de G\u00e1l 3, 19-20:\n<\/p>\n<p>\u00abLlama (San Pablo) mediador a Jesucristo en cuanto que es hombre, y esto se ve m\u00e1s evidente en aquella sentencia del mismo Ap\u00f3stol cuando dice: porque hay un solo Dios y un solo Mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jes\u00fas \u2026 Los \u00e1ngeles, sin duda, que no se apartaron de la visi\u00f3n de Dios, no necesitan mediador por el cual se reconcilien \u2026 Por lo tanto, el hijo \u00fanico de Dios se hizo mediador entre Dios y los hombres cuando el Verbo de Dios, Dios en Dios, rebaj\u00f3 su majestad hasta la humana bajeza y elev\u00f3 la peque\u00f1ez humana hasta la excelsitud divina para hacerse mediador entre dios y los hombres, hombre con Dios sobre los hombres \u2026 Luego todos los hombres que creyendo amaron y amando imitaron la humildad de Cristo \u2026 fueron sanados, por esta humildad, de la impiedad de la soberbia para ser reconciliados con Dios\u00bb[21].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la reconciliaci\u00f3n que Jes\u00fas ha realizado implica tambi\u00e9n la presencia y participaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, y esto incluso a lo largo de toda la historia de la salvaci\u00f3n. Ya en el Antiguo Testamento, junto a la acci\u00f3n del Verbo, ve Agust\u00edn la obra conjunta del Esp\u00edritu, en orden a la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de la reconciliaci\u00f3n lograda por la Encarnaci\u00f3n, Pasi\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n del Hijo de Dios hecho hombre seg\u00fan el designio de Dios Padre[22]. Al presente, el Esp\u00edritu ejerce su poder reconciliador en el momento en que cada persona es bautizada:\n<\/p>\n<p>\u00abEl poder ser regenerado por ministerio de voluntad ajena, cuando es ofrecido un consagrando, es obra del \u00fanico Esp\u00edritu. \u00c9ste es quien regenera al ofrecido, porque no est\u00e1 escrito: \u201csi alguien no renaciere de la voluntad de los padres o de los oferentes o ministros\u201d, sino: \u201cSi alguien no renaciere del agua y del Esp\u00edritu Santo\u201d. Son, pues, el agua que representa exteriormente el sacramento de la gracia, y el Esp\u00edritu, que obra interiormente el beneficio de la gracia, los que desatan el v\u00ednculo de la culpa y reconcilian el bien de la naturaleza (con Dios)\u00bb[23].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es de particular inter\u00e9s constatar c\u00f3mo San Agust\u00edn lee el acontecimiento del bautismo de Jes\u00fas en la perspectiva del perd\u00f3n que otorga el Esp\u00edritu Santo. No se trata del perd\u00f3n recibido por Jes\u00fas, ya que \u00e9l no ten\u00eda pecado. Se trata del perd\u00f3n que en el sacramento del bautismo recibir\u00e1n los fieles, pues en ese momento es cuando se da el Esp\u00edritu. Comentando la genealog\u00eda de Jes\u00fas  Agust\u00edn descubre en los cuarenta nombres indicados por Mateo y en los setenta y siete indicados por Lucas un s\u00edmbolo de la asunci\u00f3n de nuestros pecados y la abolici\u00f3n de los mismos, respectivamente. Y desde su profunda teolog\u00eda del Cuerpo M\u00edstico, ve a los cristianos unidos a su cabeza, de tal manera que al ser bautizado Jes\u00fas, somos todos en \u00e9l bautizados. Luego, lo producido en ese momento, el descenso del Esp\u00edritu, se realiza en cada bautismo:\n<\/p>\n<p>\u00abEn Mateo el n\u00famero (de los que constituyen la genealog\u00eda) es de cuarenta, exceptuado Cristo, porque en Cristo no hay iniquidad alguna \u2026 Mas como tras la expiaci\u00f3n y purificaci\u00f3n de todo pecado, Cristo nos asocia a su justicia y a la de su Padre \u2026 el n\u00famero que ofrece Lucas incluye tanto a Cristo, de quien parte, como a Dios a quien llega. As\u00ed resulta el n\u00famero setenta y siete, que significa la remisi\u00f3n y abolici\u00f3n de absolutamente todos los pecados \u2026 N\u00famero en el que tiene lugar la plena remisi\u00f3n de los pecados, haciendo la expiaci\u00f3n por nosotros la carne de nuestro Salvador, en quien comienza este n\u00famero, y reconcili\u00e1ndonos con Dios, a quien este n\u00famero llega ahora, por medio del Esp\u00edritu Santo, que se manifest\u00f3 en forma de paloma en el bautismo\u00bb[24]. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, pues, el Esp\u00edritu que es dado al cristiano en el momento del bautismo, hace que hoy se viva la reconciliaci\u00f3n que el Se\u00f1or Jes\u00fas obtuvo. Siendo el Esp\u00edritu Santo el amor, y cubriendo el amor multitud de pecados, es justamente en el Esp\u00edritu en quien se produce la reconciliaci\u00f3n, que no es otra cosa que la plasmaci\u00f3n del amor divino que perdona y vincula nuevamente a quien por su pecado se hallaba alejado de Dios[25]. Notemos, adem\u00e1s, que si el Esp\u00edritu Santo actualiza el don reconciliador, all\u00ed donde el Esp\u00edritu no est\u00e1, no se podr\u00eda vivir la plenitud del perd\u00f3n y de la comuni\u00f3n. Esto es lo que destaca Agust\u00edn en el marco de la pol\u00e9mica con los donatistas. Por su cisma, los donatistas no tienen el Esp\u00edritu que, en cambio, s\u00ed est\u00e1 plenamente en la Iglesia Cat\u00f3lica, y por eso los efectos del bautismo donatista (cuya validez reconoce Agust\u00edn[26]) no son plenos porque falta la plenitud del Esp\u00edritu que se da en la Cat\u00f3lica:\n<\/p>\n<p>\u00abDeben reconocer que pueden los hombres ser bautizados en las comuniones separadas de la Iglesia, en las cuales se da y se recibe en la misma celebraci\u00f3n sacramental el bautismo de Cristo; el cual, sin embargo, aprovecha parala remisi\u00f3n de los pecados cuando cada quien, reconciliado con la unidad, es despojado del sacrilegio de la disensi\u00f3n, por el cual sus pecados eran retenidos y no permit\u00edan que se perdonasen\u00bb[27].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el sacramento de la penitencia o reconciliaci\u00f3n el Esp\u00edritu Santo otorga la remisi\u00f3n de los pecados cometidos despu\u00e9s del bautismo para recuperar la amistad perdida con Dios y resanar las rupturas producidas. Tambi\u00e9n en el mismo contexto de la pol\u00e9mica con los donatistas, el Doctor de Hipona se\u00f1ala que es por el ministerio de la Iglesia que el Esp\u00edritu actualiza la reconciliaci\u00f3n, pues el Esp\u00edritu -junto con el Padre y el Hijo- est\u00e1 presente y actuante en su Iglesia[28]; en ella el Par\u00e1clito da la medicina que cura la divisi\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfQu\u00e9 le aprovecha al hombre la sola fe sana, o el solo sacramento aut\u00e9ntico de la fe, si la herida mortal del cisma ha destruido la salud de la caridad, por cuya sola ruina son arrastrados a la muerte tambi\u00e9n los otros miembros sanos? Para que no suceda esto, no cesa la misericordia de Dios mediante la unidad de su santa Iglesia, para que acudan y sean curados mediante la medicina de la reconciliaci\u00f3n y el v\u00ednculo de la paz\u00bb[29].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy vinculado a este tema es la cuesti\u00f3n del pecado contra el Esp\u00edritu, algo que San Agust\u00edn consideraba como muy dif\u00edcil de comprender y de explicar. El asunto se plantea as\u00ed: La Iglesia ha recibido el poder de perdonar los pecados, y ello es necesario para que los hombres puedan salvarse. Si la Iglesia no puede perdonar los pecados, entonces la salvaci\u00f3n no estar\u00eda al alcance de quienes la necesitan. \u00bfHay pecados que la Iglesia no puede perdonar? Parece que s\u00ed, seg\u00fan la palabra del Se\u00f1or: \u00ab\u00bbPor eso os digo: Todo pecado y blasfemia se perdonar\u00e1 a los hombres, pero la blasfemia contra el Esp\u00edritu no ser\u00e1 perdonada. Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonar\u00e1; pero al que la diga contra el Esp\u00edritu Santo, no se le perdonar\u00e1 ni en este mundo ni en el otro.\u00bb (Mt 12, 31-32). Y esto se presenta tanto m\u00e1s problem\u00e1tico si consideramos que se perdona la blasfemia contra el Hijo -e incluso toda blasfemia-, pero aquella contra el Esp\u00edritu, no se perdonar\u00e1 nunca. \u00bfQu\u00e9 hay en este pecado contra el Esp\u00edritu Santo que es imposible ser perdonado? En la ex\u00e9gesis agustiniana de este pasaje -magn\u00edfico ejemplo de interpretaci\u00f3n b\u00edblica patr\u00edstica- el pecado contra el Esp\u00edritu Santo es la impenitencia, y el mismo Agust\u00edn lo expone con graves palabras:\n<\/p>\n<p>\u00abLa blasfemia contra el Esp\u00edritu que no se perdonar\u00e1 ni en este siglo ni en el futuro es la impenitencia. Contra este Esp\u00edritu, en efecto, de quien recibe el bautismo la virtud de borrar todos los pecados y recibe la Iglesia el poder de perdonar todos los cr\u00edmenes -perd\u00f3n que refrenda el cielo-, contra este Esp\u00edritu habla, y de modo bien perverso e imp\u00edo, ya con la lengua, ya con el coraz\u00f3n, quien, llamado a la penitencia por la bondad divina, se va atesorando ira para el d\u00eda de la ira y para la revelaci\u00f3n del justo juicio de Dios (Rom 2, 4-6) \u2026 esta impenitencia no tiene perd\u00f3n alguno ni en este siglo ni en el venidero, por ser la penitencia quien en este siglo nos obtiene el perd\u00f3n que ha de valernos en el futuro\u00bb[30].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s all\u00e1 de los problemas teol\u00f3gicos que plantea esta tem\u00e1tica, la cosa queda relativamente clara. Si el pecado de impenitencia (= la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo) no puede ser perdonado, no es porque exista incapacidad o insuficiencia de la Iglesia en el poder otorgado por Jes\u00fas al dar su Esp\u00edritu; no puede ser perdonado porque la persona no quiere ser perdonada, esto es, se niega a aceptar el don que se le ofrece para la remisi\u00f3n de los pecados. Esto nos remite a otro gran tema agustiniano, cual es el de la cooperaci\u00f3n libre del hombre a su salvaci\u00f3n. Es verdad que pocos como San Agust\u00edn han destacado la primac\u00eda y la necesidad de la gracia para la salvaci\u00f3n, tema que ha sido ahondado en la pol\u00e9mica contra los pelagianos; pero tambi\u00e9n es verdad que pocos como el Hiponense han resaltado la necesidad de la cooperaci\u00f3n libre de la persona, sin la cual no puede darse la justificaci\u00f3n: \u00abQuien te hizo sin ti, no te justifica sin ti. H\u00edzote sin t\u00fa saberlo y no te justifica sin t\u00fa quererlo\u00bb[31]. Ejerciendo rectamente su libertad, ayudada por la gracia, la persona que no se cierra a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y lo acepta como don vivo de Dios, puede ser reconciliada:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSi el coraz\u00f3n no profiere aquella palabra del coraz\u00f3n impenitente contra el Esp\u00edritu Santo, del que se dijo: Quien no renaciere del agua y del Esp\u00edritu (Jn 3, 5) y tambi\u00e9n: Recibid el Esp\u00edritu Santo; si a alguno le perdonareis los pecados perdonados le ser\u00e1n (Jn 20, 22); esto es, si se arrepiente, recibir\u00e1 por este don la remisi\u00f3n de todos los pecados \u2026 pues al pecado de ignorancia, contumacia o blasfemia no a\u00f1adi\u00f3 el pecado de la impenitencia rebelde al don de Dios y a la gracia de la regeneraci\u00f3n o de la reconciliaci\u00f3n, que es hecha en la Iglesia por el Esp\u00edritu santo\u00bb[32].\n<\/p>\n<h2>El Esp\u00edritu y los frutos de la reconciliaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo produce una serie de positivos efectos que San Agust\u00edn no deja de mencionar. La remisi\u00f3n de los pecados y la eliminaci\u00f3n de las rupturas van acompa\u00f1adas de la vida nueva derramada por el Esp\u00edritu, que es la vida propia de los hijos de Dios, y que se manifiesta en la caridad y la unidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante todo, al ser reconciliados por el Se\u00f1or Jes\u00fas, se nos da, junto con el perd\u00f3n, la condici\u00f3n de hijos de Dios. Si por el pecado \u00e9ramos enemigos, ahora por la reconciliaci\u00f3n recibimos la filiaci\u00f3n divina. Este cambio de situaci\u00f3n, pasar de ser \u201chijos de ira\u201d (ver Ef 2, 3) a ser \u201chijos de Dios\u201d es fruto del Esp\u00edritu, cuya presencia nos lleva a una nueva existencia:\n<\/p>\n<p>\u00abViviendo en esta ira los hombres por el pecado original, tanto m\u00e1s grave y perniciosamente cuanto mayores y m\u00e1s numerosos eran los pecados personales que hab\u00edan cometido, les era necesario un mediador, esto es, reconciliador, que aplacase esta ira con la oblaci\u00f3n de un sacrificio singular \u2026 Por tanto, el que seamos reconciliados con Dios y recibamos el Esp\u00edritu Santo, de modo que de enmigos lleguemos a ser hijos de Dios, pues todos los que se rigen por el Esp\u00edritu de Dios son hijos de Dios (Rom 8, 14), \u00e9sta es gracia de Dios por Jesucristo nuestro Se\u00f1or\u00bb[33].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como hijos de Dios, los cristianos son llamados a vivir la caridad de manera plena, ya que \u00abel amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que nos ha sido dado\u00bb (Rom 5, 5). Pero la caridad despliega en el creyente como un abanico de virtudes que florecen como adorno espiritual y que dan testimonio de la presencia del Esp\u00edritu. Entre estas virtudes, la castidad -nos dice el santo de Hipona- destaca por su vinculaci\u00f3n especial con la caridad. Comentando aquello de G\u00e1l 5, 22-23, esto es, los frutos del esp\u00edritu que se oponen a los frutos de la carne, indica lo siguiente:\n<\/p>\n<p>\u00abPor la caridad se une. Luego sin duda a la fornicaci\u00f3n se opone la caridad, en la cual \u00fanicamente se halla la guarda de la castidad. Impurezas son todas las perturbaciones concebidas de aquella fornicaci\u00f3n, a las cuales se opone el gozo del sosiego. La idolatr\u00eda es la principal fornicaci\u00f3n del alma, por la cual se llev\u00f3 a cabo una guerra furios\u00edsima contra el Evangelio con los reconciliados con Dios \u2026 A \u00e9sta (sc. la guerra furios\u00edsima) se opone la paz, con la cual nos reconciliamos con Dios\u00bb[34].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Remisi\u00f3n de los pecados, filiaci\u00f3n divina, caridad \u2026 todos estos dones otorgados por el Esp\u00edritu, que patentizan la reconciliaci\u00f3n, convergen en la gracia de la unidad. Unidad de Dios con los hombres, en primer lugar, pero tambi\u00e9n unidad de todos los hombres entre s\u00ed, tal como se da de manera especial\u00edsima en la Iglesia. Pues la reconciliaci\u00f3n, al convertir a los seres humanos de enemigos en hijos de Dios, los hace tambi\u00e9n hermanos entre s\u00ed, y posibilita que los que antes estaban divididos, constituyan ahora una sola familia y un solo pueblo. Esto es lo que manifiesta Pentecost\u00e9s, cuando el Esp\u00edritu Santo descendi\u00f3 sobre los Ap\u00f3stoles reunidos con Mar\u00eda en el Cen\u00e1culo:\n<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfEn qu\u00e9 consisti\u00f3 la venida misma del Esp\u00edritu Santo? \u2026 \u00bfC\u00f3mo sucedi\u00f3, pues? \u00bfCada uno de aquellos sobre los que vino el Esp\u00edritu Santo hablaba una de las lenguas, unos una y otros otras, como repartiendo entre ellos las de todos los pueblos? La realidad fue distinta: cada hombre, un solo hombre, hablaba las lenguas de todos los pueblos. Un solo hombre hablaba las de todos los pueblos: he aqu\u00ed simbolizada la unidad de la Iglesia en los idiomas de todas las naciones. Tambi\u00e9n aqu\u00ed se nos encomienda la unidad de la Iglesia Cat\u00f3lica, difundida por todo el orbe de la tierra. Por tanto, quien tiene el Esp\u00edritu Santo est\u00e1 dentro de la Iglesia que habla las lenguas de todos. Quienquiera que se halle fuera de ella, carece del Esp\u00edritu Santo. Por esta raz\u00f3n, el Esp\u00edritu Santo se dign\u00f3 manifestarse en las lenguas de todos los pueblos, para que comprenda que tiene el Esp\u00edritu el que se mantiene en la unidad de la Iglesia, que habla en todos los idiomas\u00bb[35].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el Esp\u00edritu Santo el que hace la unidad de la Iglesia, la cual es reflejo de la unidad que el mismo Esp\u00edritu es y hace al interior de la Trinidad: \u00absi \u2026 la sociedad formada por la unidad de la Iglesia de Dios \u2026 es considerada como la obra propia del Esp\u00edritu Santo, con la cooperaci\u00f3n del Padre y del Hijo, ello se debe  a que el Esp\u00edritu Santo, en cierto modo, es la comuni\u00f3n del Padre y del Hijo\u00bb[36]. Y la esencia de la unidad otorgada por el Esp\u00edritu es el amor. Pues lo que el pecado hab\u00eda producido, es decir, la ruptura y la dispersi\u00f3n, es curado por el amor que une, vincula y enlaza con fuerza lo que fue roto anteriormente. Pentecost\u00e9s es el Anti-Babel, es la respuesta definitiva de Dios a la divisi\u00f3n:\n<\/p>\n<p>\u00abDespu\u00e9s del diluvio, la imp\u00eda soberbia de los hombres construy\u00f3 una torre muy alta contra Dios, a consecuencia de lo cual el g\u00e9nero humano mereci\u00f3 la divisi\u00f3n por la diversificaci\u00f3n de las lenguas, de forma que cada pueblo hablaba la suya propia, sin que le entendieran los dem\u00e1s; de id\u00e9ntica manera, la humilde piedad de los fieles aport\u00f3 a la unidad de la Iglesia la diversidad de las lenguas, de modo que la caridad re\u00fane lo que la discordia hab\u00eda dispersado, y los miembros dispersos del g\u00e9nero humano, cual si fuera un solo cuerpo, son restituidos y unidos a Cristo, \u00fanica cabeza, y se fusionan en la unidad del cuerpo santo gracias al fuego del amor\u00bb[37].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La unidad de la Iglesia, don del Esp\u00edritu Santo, es ilustrada por Agust\u00edn de diversos modos. Ella aparece simbolizada por la t\u00fanica de Cristo, hecha de una sola pieza y sin costura, representando la caridad que nada ni nadie puede dividir[38]. Aparece simbolizada tambi\u00e9n en el sacramento de la eucarist\u00eda, pues as\u00ed como el pan es hecho de muchos granos de trigo y no conforman m\u00e1s que un solo pan, y el vino es hecho de muchos granos de uva, pero es un solo vino, as\u00ed tambi\u00e9n los que pertenecen a la Iglesia, que es un solo cuerpo:\n<\/p>\n<p>\u00abUn solo pan. \u00bfQui\u00e9n es este \u00fanico pan? Muchos somos un \u00fanico cuerpo (Rom 12, 5). Recordad que el pan no se hace de un solo grano, sino de muchos. Cuando recib\u00edais los exorcismos erais como molidos; cuando fuisteis bautizados, como asperjados; cuando recibisteis el fuego del Esp\u00edritu Santo fuisteis como cocidos \u2026 Lo mismo ha de decirse del vino. Recordad, hermanos, c\u00f3mo se hace el vino. Son muchas las uvas que penden del racimo, pero el zumo de las mismas se mezcla, formando un solo vino. As\u00ed tambi\u00e9n nos simboliz\u00f3 a nosotros Cristo el Se\u00f1or; quiso que nosotros perteneci\u00e9ramos a \u00e9l, y consagr\u00f3 en su mesa el misterio de nuestra paz y unidad\u00bb[39].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia, que vive la unidad por el Esp\u00edritu Santo presente en ella, extiende dicha unidad a todo el mundo, para que los frutos de caridad y comuni\u00f3n sean vividos por todos los hombres, pueblos y culturas. Esta realidad, plasmaci\u00f3n concreta de la catolicidad de la Iglesia, es presentada por San Agust\u00edn bajo la denominaci\u00f3n del mundo reconciliado. En efecto, la Iglesia en cuanto tal es el mundo que ha recibido el don del perd\u00f3n y de la comuni\u00f3n y la unidad ya presentes, pero que se realizar\u00e1n en plenitud en el futuro. Constata el Doctor de Hipona la existencia de un doble mundo: el que no cree y vive en el pecado, por tanto en la divisi\u00f3n; y el mundo que cree en Cristo, y por tanto vive en la caridad y en la unidad. \u00c9ste \u00faltimo es la Iglesia:\n<\/p>\n<p>\u00abYa lo veis: al perseguidor se le da el nombre de mundo; veamos si tambi\u00e9n al perseguido se le dice mundo. Pero \u00bfacaso est\u00e1s sordo a la voz de Cristo que dice, o mejor, a lo que las Santas Escrituras atestiguan: \u201cDios estaba en Cristo reconciliando el mundo consigo\u201d (2 Cor 5, 19)? \u201cSi el mundo os odia, sabed que antes me odi\u00f3 a m\u00ed\u201d dijo (Jes\u00fas). El mundo, pues, aborrece. \u00bfA qui\u00e9n, sino al mundo? \u00bfA qu\u00e9 mundo? \u201cDios estaba en Cristo reconciliando el mundo consigo\u201d. Quien persigue es el mundo condenado; quien padece la persecuci\u00f3n es el mundo reconciliado. El mundo condenado es todo, menos la Iglesia; el mundo reconciliado es la Iglesia\u00bb[40].<\/p>\n<h2>Conclusiones<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo que hemos venido revisando, y que nos da una idea -modesta, ciertamente- sobre las ense\u00f1anzas de Agust\u00edn acerca del Esp\u00edritu Santo y su papel en la reconciliaci\u00f3n, tienen una importancia  y una utilidad grandes para estos tiempos de preparaci\u00f3n que el Papa Juan Pablo II ha pedido con vistas al Jubileo del 2,000. Mirando las riquezas de la Tradici\u00f3n de la Iglesia, y extrayendo cosas nuevas y cosas viejas, podremos aprender y valorar la figura y la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en la iglesia y en nuestra propia experiencia de fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Agust\u00edn nos recordaba que el Esp\u00edritu tiene un rol importante en la obra reconciliadora. Al Par\u00e1clito le corresponde la actualizaci\u00f3n del don que el Hijo nos ha obtenido a trav\u00e9s de los misterios de su existencia terrena, respondiendo as\u00ed obediencialmente al Plan de Dios Padre. Con esto nos indica que la salvaci\u00f3n -al igual que la creaci\u00f3n- es obra de Dios Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo y por lo tanto, la vida cristiana, concreci\u00f3n existencial de la realidad objetiva de la creaci\u00f3n y de la reconciliaci\u00f3n, debe ser vida seg\u00fan la Trinidad. Dios es comuni\u00f3n creadora y reconciliadora[41]; la vida que nos ha sido dada debe ser vivida seg\u00fan ese dinamismo. Ahora bien, es el Esp\u00edritu quien nos ayuda a responder al don otorgado: \u00abPor la acci\u00f3n creadora de Dios Amor Trinitario venimos, de nada fuimos hechos para realizarnos seg\u00fan el Plan que nos invita a la comuni\u00f3n. Hacia esa comunicaci\u00f3n personal estamos invitados a encaminarnos en nuestra peregrinaci\u00f3n terrestre, acogiendo al Esp\u00edritu Santo que derrama sus dones en nuestros corazones y nos alienta a vivir el dinamismo reconciliador\u00bb[42].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este manera, abrirse al Esp\u00edritu, cooperar activamente con la gracia que \u00c9l derrama sobre nosotros, es contribuir a la reconciliaci\u00f3n, hacerla concreta en nuestro tiempo. Y esta acogida al Esp\u00edritu debe vivirse en la Iglesia. Ella es el signo de la reconciliaci\u00f3n presente en el mundo, mejor a\u00fan, es el \u201cgran sacramento de reconciliaci\u00f3n\u201d, como la ha llamado Juan Pablo II[43]. San Agust\u00edn nos recordaba c\u00f3mo, mediante los sacramentos, la Iglesia continuaba la reconciliaci\u00f3n lograda por el Hijo de Santa Mar\u00eda y actualizada por el Esp\u00edritu. Esto mismo es lo que nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica cuando ense\u00f1a que: \u00abLa misi\u00f3n de Cristo y del Esp\u00edritu Santo se realiza en la Iglesia, Cuerpo de Cristo y Templo del Esp\u00edritu Santo\u2026 El Esp\u00edritu Santo prepara a los hombres, los previene por su gracia, para atraerlos hacia Cristo. Les manifiesta al Se\u00f1or resucitado, les recuerda su palabra y abre su mente para entender su Muerte y su Resurrecci\u00f3n. Les hace presente el Misterio de Cristo, sobre todo en la Eucarist\u00eda para reconciliarlos, para conducirlos a la Comuni\u00f3n con Dios, para que den \u201cmucho fruto\u201d (Jn 15, 5. 8. 16)\u00bb[44].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, la reconciliaci\u00f3n debe expresarse en la unidad. Con sus ense\u00f1anzas, San Agust\u00edn exhortaba a la unidad a partir del reconocimiento de la verdad: en primer lugar, sobre Dios y sobre Jesucristo; en segundo lugar, sobre la Iglesia. No existe -dir\u00eda el santo de Hipona- unidad verdadera fuera de la iglesia Cat\u00f3lica, pues ella posee plenamente el Esp\u00edritu que une al Padre y al Hijo y da la caridad que cohesiona a los miembros del Cuerpo de Cristo. Hoy, en este a\u00f1o dedicado a la reflexi\u00f3n sobre el Esp\u00edritu y su acci\u00f3n, podr\u00edamos sacar mucho provecho de las exhortaciones del Hiponense y trabajar en orden a interiorizar las mociones del Esp\u00edritu de Verdad (Jn 16, 13) para que bajo su gu\u00eda alcancemos la unidad, que, como es sabido, es don de Cristo y llamamiento del Esp\u00edritu Santo[45].\n<\/p>\n<h2>Notas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.  S.S. Juan Pablo II, Carta Enc\u00edclica Dominum et vivificantem (1986), n. 50.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. S.S. Juan Pablo II, Carta Apost\u00f3lica  Tertio millennio adveniente (1994), n. 44.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. S.S. Celestino I. Ep. Apostolici verba, mayo 431: PL 50, 530 A. Citado por S.S. Juan Pablo II, Carta Apost\u00f3lica Augustinum Hipponensem (1986), n. 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. S.S. Pablo VI, discurso a los religiosos de la Orden de San Agust\u00edn con ocasi\u00f3n de la inauguraci\u00f3n del Instituto Patr\u00edstico \u201cAugustinianum\u201d, 4 de mayo de 1970. Citado por S.S. Juan Pablo II, Carta Apost\u00f3lica augustinum Hipponensem (1986), n. 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.  Cf. Leo Scheffczyk, \u00abFormulaci\u00f3n del Magisterio e historia del dogma trinitario\u00bb. En: Mysterium Salutis. Manual de teolog\u00eda como historia de la salvaci\u00f3n. Dir. Por M. L\u00f6hrer y J. Feiner. 2a. ed. Vol. II. Madrid; Cristiandad  1977, p. 179. Se\u00f1ala este autor que: \u00abEn un examen m\u00e1s detenido se ve c\u00f3mo Agust\u00edn consigui\u00f3 las ventajas de su explicaci\u00f3n teol\u00f3gica trinitaria a costa de una gran renuncia: a costa de renunciar a una consideraci\u00f3n y valoraci\u00f3n econ\u00f3mica del misterio trinitario. Su doctrina trinitaria es \u201cla m\u00e1s inmanente entre las inmanentes\u201d, tanto que elimina la antigua perspectiva occidental, que conceb\u00eda la tr\u00edada personal como forma de revelaci\u00f3n reconocible en la historia de la salvaci\u00f3n\u2026\u00bb. Considera Scheffczyk que esto se debi\u00f3 al empleo de categor\u00edas ontol\u00f3gicas \u201cgriegas\u201d que desvirtuaron el original contenido hist\u00f3rico. Esta aproximaci\u00f3n pol\u00e9mica y negativa, inspirada en el protestante Adoph von Harnack -a quien cita en nota el mismo Scheffczyk- ha sido desplazada por interpretaciones que buscan una comprensi\u00f3n m\u00e1s matizada y no tan antin\u00f3mica del pensamiento agustiniano, lo cual ciertamente refleja mejor la perspectiva del gran Doctor Africano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Estamos de acuerdo con el P. Basil Studer cuando dice que San Agust\u00edn: \u00ab\u2026 lleg\u00f3 a una comprensi\u00f3n de la Trinidad inmanente mucho m\u00e1s profunda de cu\u00e1nto lo hab\u00edan hecho sus predecesores. Pero en este sentido hay que tener siempre presentes dos cosas. Tambi\u00e9n en Agust\u00edn el intellectus fidei se mueve totalmente dentro de un contexto espiritual; es con toda claridad un deseo religioso. Adem\u00e1s, incluso su doctrina trinitaria m\u00e1s especulativa se basa en la regula fidei y est\u00e1 por tanto ligada a la visi\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00edfica de la Biblia\u00bb. Dios Salvador en los Padres de la Iglesia. Trinidad-Cristolog\u00eda-Soteriolog\u00eda. Salamanca; Secretariado Trinitario 1993, p. 275.  M\u00e1s adelante, el mismo Studer dice: \u00abEs comprensible que Agust\u00edn, con esta doctrina trinitaria orientada tan decididamente en sentido soteriol\u00f3gico, haya influido enormemente en la teolog\u00eda latina posterior\u00bb. Ibid., p. 276.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. \u00ab\u2026 La Trinidad es un solo Dios. No como si el Padre fuera el Hijo y el Esp\u00edritu Santo, sino que el Padre es el Padre y el Hijo es el Hijo y el Esp\u00edritu Santo es el Esp\u00edritu Santo, y esta Trinidad es un solo Dios \u2026 Sin embargo, si se nos pregunta sobre cada uno, y se nos dice: el Padre \u00bfes Dios? Responderemos: es Dios. Si se nos pregunta si el Hijo es Dios, respondemos: es Dios.  Si tal pregunta fuese acerca del Esp\u00edritu Santo, debemos responder que no es otra cosa que Dios\u00bb De fide et symbolo IX, 16; PL 40, 189.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. De fide et symbolo IX, 19; PL 40, 191.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. Tema frecuentemente tratado por San Agust\u00edn; cfr. De Trinitate VIII, 14; PL 42, 960;  y sobre todo cuando comenta Rom 5, 5. Cfr. Anne-Marie La Bonnardi\u00e8re, \u201cLe verset paulinien Rom V, 5 dans l\u2019oeuvre de saint Augustin\u201d. En: Augustinus Magister, vol. II. Par\u00eds, L\u2019Est \u00e0 Besancon 1954, pp. 657-665.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10. De Trinitate XV, 18, 32; PL 42, 1083.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11. \u00abEl Hijo es nacido del Padre, y el Esp\u00edritu Santo procede principalmente (= principaliter) del Padre, y por don del Padre, sin intervalo de tiempo, procede de los dos como de un principio com\u00fan\u00bb. De Trinitate XV, 27, 48; PL 42, 1095.. Texto famoso que muestra la cercan\u00eda de la doctrina agustiniana sobre el papel del Padre en la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu, con la teolog\u00eda de los Padres Griegos sobre lo mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12.  \u00abAdem\u00e1s, si entre los dones de Dios ninguno m\u00e1s excelente  que el amor, y el Esp\u00edritu Santo es el don m\u00e1s exquisito de Dios, \u00bfqu\u00e9 hay m\u00e1s consecuente que el que procede de Dios y es Dios sea tambi\u00e9n caridad? Y si el amor con que el Padre ama al Hijo y el Hijo ama al Padre muestra inefablemente la comuni\u00f3n de ambos, \u00bfqu\u00e9 hay m\u00e1s conveniente que llamar propiamente amor al que es Esp\u00edritu com\u00fan de los dos?\u00bb. De Trinitate XV, 19, 37; PL 42, 1086.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13. De fide et symbolo IX, 19; PL 40, 191-192.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14.  Citamos s\u00f3lo algunos lugares agustinianos al respecto: Tractatus in Ioannis Evangelium 41, 5; PL 35, 1695; Enchiridion ad Laurentium 108, 28; PL 40, 282-283; De peccatorum meritis et remissione et de baptismo parvulorum I, 19, 25; PL 44, 123; Sermo 143, n. 4; PL 38, 786-787; Contra Iulianum VI, 5; PL 44, 823-824; Sermo 293, n. 8; PL 38, 1333; Epistola 187, 6, 20; PL 33, 839-840; Expositio Epistolae ad Galatas n. 24; PL 35, 2122; De peccato originali II, 26, 31; PL 44, 400; De Trinitate IV, 14, 19; PL 42, 901; XIII, 16, 21; PL 42, 1030-1031; Opus imperfectum contra Iulianum, II, 172; PL 45, 1215. Puede encontrarse una revisi\u00f3n amplia de la cristolog\u00eda agustiniana de la reconciliaci\u00f3n en nuestro trabajo Jesucristo reconciliador. La reconciliaci\u00f3n por Jesucristo en La Ciudad de Dios de San Agust\u00edn. Lima; Facultad de Teolog\u00eda Pontificia y Civil de Lima &#8211; Ediciones Vida y Espiritualidad 1996.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15.  De Trinitate XIII, 11, 15; PL 42, 1025.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16. Sermo 71, n. 18; PL 38, 454.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17. Epistolae ad romanos inchoata expositio, n. 8; PL 35, 2093.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18. Ibid., n. 11; PL 35, 2095.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19.  Loc. Cit.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20. \u00abAgostino si studia di dimostrare dalla Scrittura che lo Spirito Santo ha questo di proprio: essere l\u2019Amore e il Dono del Padre e del Figlio. Perci\u00f2 i suoi nomi propri sono tre: Spirito Santo, Amore, Dono\u00bb. Agostino Trap\u00e9. \u201cS. Agostino e la pneumatologia latina\u201d. En: Credo in Spiritum Sanctum. Atti del congreso Teologico Internazionale di pneumatologia in ocassione del 1600 anniversario del I Concilio di Constantinopoli  e del 1550 anniversario del Concilio di Efeso. Ed. a cargo de Jos\u00e9 Saraiva Martins. Tomo I. Ciudad del Vaticano; Libreria Editrice Vaticana 1983, p. 233.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21. Expositio Epistolae ad Galatas n. 24; PL 35, 2122.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22.  \u00abToda la econom\u00eda del Antiguo Testamento fue servida por los \u00e1ngeles obrando en ellos el Esp\u00edritu Santo y el mismo Verbo de Verdad a\u00fan no encarnado, pero nunca ajeno a econom\u00eda alguna verdadera \u2026 De este modo fue dispuesto el Germen por medio de los \u00e1ngeles en mano del mediador, para que \u00e9l mismo librase de pecados y, por tanto, se viesen obligados por la trasgresi\u00f3n de la ley a  confesar que les era necesaria la gracia y la misericordia del Se\u00f1or para que se le perdonasen los pecados y  se reconciliasen con Dios en la nueva vida por aquel que por ellos derram\u00f3 su sangre\u00bb. Loc. Cit.; PL  35, 2123.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23.  Epistola 98, n. 2; PL 33, 360.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24. De consensu evangelistarum II, 4, 13; PL 34, 1077.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25. \u00abDios da esas virtudes (i.e. las virtudes cardinales) por la gracia del Mediador, Dios con el Padre y hombre con nosotros , mediante quien nos reconciliamos con Dios en el Esp\u00edritu de caridad, al borrarse las enemistades de la iniquidad\u00bb. Epistola 155, 4, 16; PL 33, 673.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">26. \u00abSi dices: \u201cno es dado rectamente (el bautismo) fuera (de la Iglesia)\u201d, respondemos: como fuera no se tiene rectamente, y sin embargo se tiene, as\u00ed tambi\u00e9n fuera no se da rectamente, y sin embargo se da. As\u00ed como por la reconciliaci\u00f3n en la unidad comienza a tenerse con utilidad lo tenido in\u00fatilmente fuera de ella, comienza tambi\u00e9n a ser provechoso por la reconciliaci\u00f3n lo que se dio sin fruto alguno fuera de ella\u00bb. De baptismo, I, 2; PL 43, 109.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27.  Ibid., I, 12, 18; PL 43, 119.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28.  \u00abDios habita en su templo, no s\u00f3lo el Esp\u00edritu Santo, sino tambi\u00e9n el Padre y el Hijo \u2026 As\u00ed, pues, el templo de Dios, es decir, de toda la suma Trinidad, es la Santa Iglesia, es decir, la del cielo y la de la tierra\u00bb. Enchiridion ad Laurentium, LVI, 15; PL 40, 261.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">29.  De baptismo, I, 8, 11; PL 43, 116.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">30.  Sermo 71, n. 20; PL 38, 455.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">31.  Sermo 169, n. 13; PL 38, 923.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">32.  Sermo 71, n. 23; PL 38, 457.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">33.  Enchiridion ad Laurentium XXXIII, 10; PL 40, 248-249.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">34.  Expositio Epistolae ad Galatas, n. 51; PL 35, 2141-2142.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">35.  Sermo 268, nn. 1-2; PL 38, 1232.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">36.  Sermo 71, n. 33; PL 38, 463-464.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">37.  Sermo 271; PL 38, 1245.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">38.  \u00abAll\u00ed estaba la t\u00fanica, dice el evangelista, tejida de arriba abajo sin costura. Luego proced\u00eda del cielo, del Padre, del Esp\u00edritu Santo. \u00bfQu\u00e9 es esta t\u00fanica, si no es la caridad, la cual nadie puede dividir? \u00bfQu\u00e9 es esta t\u00fanica si no es la unidad? Sobre ella se echa suerte; nadie la divide. Pudieron los herejes dividir los sacramentos, mas la caridad no la dividieron\u00bb. Enarratio in psalmum 21, serm. II, 19; PL 36, 178.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">39.  Sermo 272; PL 38, 1247-1248.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">40.  Sermo 96, n. 8; PL 38, 588.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">41.  Cfr. Luis Fernando Figari, Reflexiones en torno a laTrinidad y creaci\u00f3n. Lima; Fondo Editorial 1992, p. 29.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">42.  Ibid., pp. 38-39.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">43.  Cfr. S.S. Juan Pablo II, Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Postsinodal Reconciliatio et poenitentia (1984), n. 11.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">44.  Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n. 737.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">45.  Cfr. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n. 820; ver tambi\u00e9n n. 822.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dr. Gustavo S\u00e1nchez Rojas, Doctor en Teolog\u00eda, Profesor principal de la Facultad de Teolog\u00eda Pontificia y Civil de Lima, Per\u00fa\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Presentaci\u00f3n 2 El Esp\u00edritu Santo, don reconciliador de Dios 3 La acci\u00f3n reconciliadora del Esp\u00edritu por los sacramentos 4 El Esp\u00edritu y los frutos de la reconciliaci\u00f3n 5 Conclusiones 6 Notas Presentaci\u00f3n Dentro de la preparaci\u00f3n inmediata al Gran Jubileo del a\u00f1o 2000, que conmemorar\u00e1 el segundo milenio de la Venida de Jesucristo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustin-de-hipona-el-espiritu-santo-reconciliador-en-la-teologia-de-san-agustin-de-hipona\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAGUSTIN DE HIPONA: EL ESPIRITU SANTO RECONCILIADOR EN LA TEOLOGIA DE SAN AGUSTIN DE HIPONA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22757","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22757","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22757"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22757\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22757"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22757"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22757"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}