{"id":22758,"date":"2016-02-05T15:34:58","date_gmt":"2016-02-05T20:34:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustin-de-hipona-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-i\/"},"modified":"2016-02-05T15:34:58","modified_gmt":"2016-02-05T20:34:58","slug":"agustin-de-hipona-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustin-de-hipona-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-i\/","title":{"rendered":"AGUSTIN DE HIPONA EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI (I)"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Intervenci\u00f3n del Papa Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 9 de enero de 2008 en la que present\u00f3 a San Agust\u00edn, Su Vida<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de las grandes festividades navide\u00f1as, quisiera volver a meditar sobre los Padres de la Iglesia y hablar hoy del Padre m\u00e1s grande de la Iglesia Latina, San Agust\u00edn: hombre de pasi\u00f3n y de fe, de elevad\u00edsima inteligencia y de incansable entrega pastoral.  Este gran santo y doctor de la Iglesia es conocido, al menos de nombre, incluso por quien ignora el cristianismo o no tiene familiaridad con \u00e9l, por haber dejado una huella profund\u00edsima en la vida cultural de Occidente y de todo el mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su singular relevancia, San Agust\u00edn tuvo una influencia enorme y podr\u00eda afirmarse, por una parte, que todos los caminos de la literatura cristiana latina llevan a Hipona (hoy Anaba, en la costa de Argelia), localidad en la que era obispo y, por otra, que de esta ciudad del \u00c1frica romana, en la que Agust\u00edn fue obispo desde el a\u00f1o 395 hasta 430, parten muchas otras sendas del cristianismo sucesivo y de la misma cultura occidental.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocas veces una civilizaci\u00f3n ha encontrado un esp\u00edritu tan grande, capaz de acoger los valores y de exaltar su intr\u00ednseca riqueza, inventando ideas y formas de las que se alimentar\u00edan las generaciones posteriores, tal y como subray\u00f3 tambi\u00e9n Pablo VI: \u00abSe puede decir que todo el pensamiento de la antig\u00fcedad confluye en su obra y de esa se derivan corrientes de pensamiento que penetran toda la tradici\u00f3n doctrinal de los siglos sucesivos\u00bb ( AAS , 62, 1970, p. 426).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn es, adem\u00e1s, el Padre de la Iglesia que ha dejado el mayor n\u00famero de obras.  Su bi\u00f3grafo, San Posidio, dice: parec\u00eda imposible que un hombre pudiera escribir tanto en vida.  En un pr\u00f3ximo encuentro hablaremos de estas obras.  Hoy nuestra atenci\u00f3n se concentrar\u00e1 en su vida, que puede reconstruirse con sus escritos, y en particular con las \u00abConfesiones\u00bb, su extraordinaria biograf\u00eda espiritual escrita para alabanza de Dios, su obra m\u00e1s famosa.  Las \u00abConfesiones\u00bb constituyen precisamente por su atenci\u00f3n a la interioridad y a la psicolog\u00eda un modelo \u00fanico en la literatura occidental, y no s\u00f3lo occidental, incluida la no religiosa, hasta la modernidad.  Esta atenci\u00f3n por la vida espiritual, por el misterio del yo, por el misterio de Dios que se esconde en el yo, es algo extraordinario, sin precedentes, y permanece para siempre como una \u00abcumbre\u00bb espiritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, volvamos a su vida.  Agust\u00edn naci\u00f3 en Tagaste, en la provincia de Numidia, en el \u00c1frica romana, el 13 de noviembre de 354, hijo de Patricio, un pagano que despu\u00e9s lleg\u00f3 a ser catec\u00fameno, y de M\u00f3nica, fervorosa cristiana.  Esta mujer apasionada, venerada como santa, ejerci\u00f3 en su hijo una enorme influencia y le educ\u00f3 en la fe cristiana.  Agust\u00edn hab\u00eda recibido tambi\u00e9n la sal, como signo de la acogida en el catecumenado.  Y siempre qued\u00f3 fascinado por la figura de Jesucristo; es m\u00e1s, dice que siempre am\u00f3 a Jes\u00fas, pero que se alej\u00f3 cada vez m\u00e1s de la fe eclesial, de la pr\u00e1ctica eclesial, como les sucede tambi\u00e9n hoy a muchos j\u00f3venes.  Agust\u00edn ten\u00eda tambi\u00e9n un hermano, Navigio, y una hermana, de la que desconocemos el nombre y que, tras quedar viuda, se convirti\u00f3 en superiora de un monasterio femenino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El muchacho, de agud\u00edsima inteligencia, recibi\u00f3 una buena educaci\u00f3n, aunque no siempre fue estudiante ejemplar.  De todos modos, aprendi\u00f3 bien la gram\u00e1tica, primero en su ciudad natal, y despu\u00e9s en Madaura y, a partir del a\u00f1o 370, ret\u00f3rica, en Cartago, capital del \u00c1frica romana: lleg\u00f3 a dominar perfectamente el lat\u00edn, pero no alcanz\u00f3 el mismo nivel en griego, ni aprendi\u00f3 el p\u00fanico, lengua que hablaban sus paisanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Cartago, Agust\u00edn ley\u00f3 por primera vez el \u00ab&#160;Hortensius\u00bb , obra de Cicer\u00f3n que despu\u00e9s se perder\u00eda y que se enmarca en el inicio de su camino hacia la conversi\u00f3n.  El texto ciceroniano despert\u00f3 en \u00e9l el amor por la sabidur\u00eda, como escribir\u00e1 siendo ya obispo en las \u00abConfesiones\u00bb: \u00abAquel libro cambi\u00f3 mis sentimientos\u00bb hasta el punto de que \u00abde repente todas mis vanas esperanzas se envilecieron ante mis ojos y empec\u00e9 a encenderme en un incre\u00edble ardor del coraz\u00f3n por una sabidur\u00eda inmortal\u00bb (III, 4, 7).  Pero, dado que estaba convencido de que sin Jes\u00fas no puede decirse que se ha encontrado efectivamente la verdad, y dado que en ese libro apasionante faltaba ese nombre, nada m\u00e1s leerlo comenz\u00f3 a leer la Escritura, la Biblia.  Qued\u00f3 decepcionado.  No s\u00f3lo porque el estilo de la traducci\u00f3n al lat\u00edn de la Sagrada Escritura era deficiente, sino tambi\u00e9n porque el mismo contenido no le pareci\u00f3 satisfactorio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las narraciones de la Escritura sobre guerras y otras vicisitudes humanas no encontraba la altura de la filosof\u00eda, el esplendor de la b\u00fasqueda de la verdad que le es propio.  Sin embargo, no quer\u00eda vivir sin Dios y buscaba una religi\u00f3n que respondiera a su deseo de verdad y tambi\u00e9n a su deseo de acercarse a Jes\u00fas.  De esta manera, cay\u00f3 en la red de los maniqueos, que se presentaban como cristianos y promet\u00edan una religi\u00f3n totalmente racional.  Afirmaban que el mundo est\u00e1 dividido en dos principios: el bien y el mal.  Y as\u00ed se explicar\u00eda toda la complejidad de la historia humana.  La moral dualista tambi\u00e9n le atra\u00eda a san Agust\u00edn, pues comportaba una moral muy elevada para los elegidos: y para quien, como \u00e9l, adher\u00eda a la misma era posible una vida mucho m\u00e1s adecuada a la situaci\u00f3n de la \u00e9poca, especialmente si era joven.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se hizo, por tanto, maniqueo, convencido en ese momento de que hab\u00eda encontrado la s\u00edntesis entre racionalidad, b\u00fasqueda de la verdad y amor a Jesucristo.  Y sac\u00f3 una ventaja concreta para su vida: la adhesi\u00f3n a los maniqueos abr\u00eda f\u00e1ciles perspectivas de carrera.  Adherir a esa religi\u00f3n, que contaba con muchas personalidades influyentes, le permit\u00eda seguir su relaci\u00f3n con una mujer y continuar con su carrera.  De esta mujer tuvo un hijo, Adeodato, al que quer\u00eda mucho, sumamente inteligente, que despu\u00e9s estar\u00eda presente en su preparaci\u00f3n al bautismo en el lago de Como, participando en esos \u00abDi\u00e1logos\u00bb que san Agust\u00edn nos ha dejado.  Por desgracia, el muchacho falleci\u00f3 prematuramente.  Siendo profesor de gram\u00e1tica en torno a los veinte a\u00f1os, en su ciudad natal, pronto regres\u00f3 a Cartago, donde se convirti\u00f3 en un brillante y famoso maestro de ret\u00f3rica.  Con el pasar del tiempo, sin embargo, Agust\u00edn comenz\u00f3 a alejarse de la fe de los maniqueos, que le decepcionaron precisamente desde el punto de vista intelectual, pues eran incapaces de resolver sus dudas, y se transfiri\u00f3 a Roma, y despu\u00e9s a Mil\u00e1n, donde resid\u00eda en la corte imperial y donde hab\u00eda obtenido un puesto de prestigio, por recomendaci\u00f3n del prefecto de Roma, el pagano Simaco, que era hostil al obispo de Mil\u00e1n, San Ambrosio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Mil\u00e1n, Agust\u00edn se acostumbr\u00f3 a escuchar, en un primer momento con el objetivo de enriquecer su bagaje ret\u00f3rico, las bell\u00edsimas predicaciones del obispo Ambrosio, que hab\u00eda sido representante del emperador para Italia del norte.  El ret\u00f3rico africano qued\u00f3 fascinado por la palabra del gran prelado milan\u00e9s; no s\u00f3lo por su ret\u00f3rica.  El contenido fue tocando cada vez m\u00e1s su coraz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gran problema del Antiguo Testamento, la falta de belleza ret\u00f3rica, de nivel filos\u00f3fico, se resolvi\u00f3 con las predicaciones de san Ambrosio, gracias a la interpretaci\u00f3n tipol\u00f3gica del Antiguo Testamento: Agust\u00edn comprendi\u00f3 que todo el Antiguo Testamento es un camino hacia Jesucristo.  De este modo, encontr\u00f3 la clave para comprender la belleza, la profundidad incluso filos\u00f3fica del Antiguo Testamento y comprendi\u00f3 toda la unidad del misterio de Cristo en la historia, as\u00ed como la s\u00edntesis entre filosof\u00eda, racionalidad y fe en el Logos, en Cristo, Verbo eterno, que se hizo carne.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pronto, Agust\u00edn se dio cuenta de que la literatura aleg\u00f3rica de la Escritura y la filosof\u00eda neoplat\u00f3nica del obispo de Mil\u00e1n le permit\u00edan resolver las dificultades intelectuales que, cuando era m\u00e1s joven, en su primer contacto con los textos b\u00edblicos, le hab\u00edan parecido insuperables.  Agust\u00edn continu\u00f3 la lectura de los escritos de los fil\u00f3sofos con la de la Escritura, y sobre todo de las cartas de San Pablo.  La conversi\u00f3n al cristianismo, el 15 de agosto de 386, se enmarc\u00f3 por tanto al final de un largo y agitado camino interior, del que seguiremos hablando en otra catequesis.  El africano se mud\u00f3 al campo, al norte de Mil\u00e1n, al lago de Como, con su madre, M\u00f3nica, el hijo Adeodato, y un peque\u00f1o grupo de amigos, para prepararse al bautismo.  De este modo, a los 32 a\u00f1os, Agust\u00edn fue bautizado por Ambrosio el 24 de abril de 387, durante la Vigilia Pascual en la catedral de Mil\u00e1n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el bautismo, Agust\u00edn decidi\u00f3 regresar a \u00c1frica con sus amigos, con la idea de llevar vida en com\u00fan, de car\u00e1cter mon\u00e1stico, al servicio de Dios.  Pero en Ostia, mientras esperaba para embarcarse, su madre se enferm\u00f3 improvisamente y poco despu\u00e9s muri\u00f3, destrozando el coraz\u00f3n del hijo.  Tras regresar finalmente a su patria, el convertido se estableci\u00f3 en Hipona para fundar un monasterio.  En esa ciudad de la costa africana, a pesar de resistirse a la idea, fue ordenado presb\u00edtero en el a\u00f1o 391 y comenz\u00f3 con algunos compa\u00f1eros la vida mon\u00e1stica en la que estaba pensado desde hace alg\u00fan tiempo, repartiendo su tiempo entre la oraci\u00f3n, el estudio y la predicaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quer\u00eda estar s\u00f3lo al servicio de la verdad, no se sent\u00eda llamado a la vida pastoral, pero despu\u00e9s comprendi\u00f3 que la llamada de Dios significaba ser pastor entre los dem\u00e1s y as\u00ed ofrecer el don de la verdad a los dem\u00e1s.  En Hipona, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, en el a\u00f1o 395, fue consagrado obispo.  XContinuando con la profundizaci\u00f3n en el estudio de las Escrituras y de los textos de la tradici\u00f3n cristiana, Agust\u00edn se convirti\u00f3 en un obispo ejemplar con un incansable compromiso pastoral: predicaba varias veces a la semana a sus fieles, ayudaba a los pobres y a los hu\u00e9rfanos, atend\u00eda a la formaci\u00f3n del clero y a la organizaci\u00f3n de los monasterios femeninos y masculinos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En poco tiempo, el antiguo profesor de ret\u00f3rica se convirti\u00f3 en uno de los exponentes m\u00e1s importantes del cristianismo de esa \u00e9poca: sumamente activo en el gobierno de su di\u00f3cesis, con notables implicaciones tambi\u00e9n civiles, en sus m\u00e1s de 35 a\u00f1os de episcopado, el obispo de Hipona ejerci\u00f3 una amplia influencia en la gu\u00eda de la Iglesia cat\u00f3lica del \u00c1frica romana y m\u00e1s en general en el cristianismo de su \u00e9poca, afrontando tendencias religiosas y herej\u00edas tenaces y disgregadoras, como el manique\u00edsmo, el donatismo, y el pelagianismo, que pon\u00edan en peligro la fe cristiana en el \u00fanico Dios y rico en misericordia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y Agust\u00edn se encomend\u00f3 a Dios cada d\u00eda, hasta el final de su vida: contrajo la fiebre, mientras la ciudad de Hipona se encontraba asediada desde hac\u00eda casi tres meses por v\u00e1ndalos invasores.  El obispo, cuenta su amigo Posidio en la \u00ab&#160;Vita Augustini&#160;\u00bb pidi\u00f3 que le transcribieran con letra grande los Salmos penitenciales \u00aby pidi\u00f3 que colgaran las hojas contra la pared, de manera que desde la cama en su enfermedad los pod\u00eda ver y leer, y lloraba sin interrupci\u00f3n l\u00e1grimas calientes\u00bb (31, 2).  As\u00ed pasaron los \u00faltimos d\u00edas de la vida de Agust\u00edn, quien falleci\u00f3 el 28 de agosto del a\u00f1o 430, sin haber cumplido los 76 a\u00f1os.  Dedicaremos los pr\u00f3ximos encuentros a sus obras, a su mensaje y a su experiencia interior.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n del Papa Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 9 de enero de 2008 en la que present\u00f3 a San Agust\u00edn, Su Vida Despu\u00e9s de las grandes festividades navide\u00f1as, quisiera volver a meditar sobre los Padres de la Iglesia y hablar hoy del Padre m\u00e1s grande de la Iglesia Latina, San Agust\u00edn: hombre &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustin-de-hipona-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-i\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAGUSTIN DE HIPONA EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI (I)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22758","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22758","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22758"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22758\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22758"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22758"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22758"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}