{"id":22762,"date":"2016-02-05T15:35:06","date_gmt":"2016-02-05T20:35:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-agustin-de-hipona-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-v\/"},"modified":"2016-02-05T15:35:06","modified_gmt":"2016-02-05T20:35:06","slug":"san-agustin-de-hipona-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-agustin-de-hipona-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-v\/","title":{"rendered":"SAN AGUSTIN DE HIPONA EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI (V)"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Intervenci\u00f3n del Papa Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 27 de febrero de 2008, la quinta que dedica a presentar la figura de san Agust\u00edn de Hipona, en esta ocasi\u00f3n, trata de sus CONVERSIONES<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el encuentro de hoy quisiera concluir la presentaci\u00f3n de la figura de San Agust\u00edn.  Tras detenernos en su vida, en sus obras, y en algunos aspectos de su pensamiento, hoy quisiera volver a recordar su experiencia interior, que hizo de \u00e9l uno de los m\u00e1s grandes convertidos de la historia cristiana.  A esta experiencia dediqu\u00e9 en particular mi reflexi\u00f3n durante la peregrinaci\u00f3n que hice a Pav\u00eda, el a\u00f1o pasado, para venerar los restos mortales de este Padre de la Iglesia.  De este modo quise expresar el homenaje de toda la Iglesia cat\u00f3lica, y al mismo tiempo hacer visible mi personal devoci\u00f3n y reconocimiento por una figura a la que me siento sumamente unido por la importancia que ha tenido en mi vida de te\u00f3logo, de sacerdote y de pastor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda hoy es posible recorrer las vivencias de san Agust\u00edn gracias sobre todo a \u00abLas Confesiones\u00bb, escritas para alabanza de Dios, que constituyen el origen de una de las formas literarias m\u00e1s espec\u00edficas de Occidente, la autobiograf\u00eda, es decir la expresi\u00f3n personal del conocimiento de s\u00ed mismo.  Pues bien, quien quiera que se acerque a este extraordinario y fascinante libro, todav\u00eda hoy sumamente le\u00eddo, se da cuenta f\u00e1cilmente de que la conversi\u00f3n de Agust\u00edn no fue repentina ni tuvo lugar plenamente desde el inicio, sino que puede ser definida m\u00e1s bien como un aut\u00e9ntico camino, que sigue siendo un modelo para cada uno de nosotros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este itinerario culmin\u00f3 ciertamente con la conversi\u00f3n y despu\u00e9s con el bautismo, pero no se concluy\u00f3 con aquella Vigilia Pascual del a\u00f1o 387, cuando en Mil\u00e1n el profesor de ret\u00f3rica africano fue bautizado por el obispo Ambrosio.  El camino de conversi\u00f3n de Agust\u00edn continu\u00f3 humildemente hasta el final de su vida, hasta el punto de que se puede verdaderamente decir que sus diferentes etapas \u2014se pueden distinguir f\u00e1cilmente tres\u2014 son una \u00fanica y gran conversi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La primera conversi\u00f3n<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Agust\u00edn fue un buscador apasionado de la verdad: lo fue desde el inicio y despu\u00e9s durante toda su vida.  La primera etapa en su camino de conversi\u00f3n se realiz\u00f3 precisamente en el acercamiento progresivo al cristianismo.  En realidad, \u00e9l hab\u00eda recibido de la madre M\u00f3nica, con la que siempre estuvo muy unido, una educaci\u00f3n cristiana y, a pesar de que hab\u00eda vivido en los a\u00f1os de juventud una vida desordenada, siempre sinti\u00f3 una profunda atracci\u00f3n por Cristo, habiendo bebido el amor por el nombre del Se\u00f1or con la leche materna, como \u00e9l mismo subraya (Cf. \u00abLas Confesiones\u00bb, III, 4, 8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la filosof\u00eda, sobre todo la de orientaci\u00f3n plat\u00f3nica, tambi\u00e9n hab\u00eda contribuido a acercarle a Cristo, manifest\u00e1ndole la existencia del Logos, la raz\u00f3n creadora.  Los libros de los fil\u00f3sofos le indicaban que existe la raz\u00f3n, de la que procede todo el mundo, pero no le dec\u00edan c\u00f3mo alcanzar este Logos , que parec\u00eda tan alejado.  S\u00f3lo la lectura de las cartas de San Pablo, en la fe la Iglesia cat\u00f3lica, le revel\u00f3 plenamente la verdad.  Esta experiencia fue sintetizada por Agust\u00edn en una de las p\u00e1ginas m\u00e1s famosas de \u00abLas Confesiones\u00bb: cuenta que, en el tormento de sus reflexiones, retirado en un jard\u00edn, escuch\u00f3 de repente una voz infantil que repet\u00eda una cantinela, nunca antes escuchada: \u00abtolle, lege, tolle, lege\u00bb, \u00abtoma, lee, toma, lee\u00bb (VIII, 12,29).  Entonces se acord\u00f3 de la conversi\u00f3n de San Antonio, padre del monaquismo, y con atenci\u00f3n volvi\u00f3 a tomar un c\u00f3dice de san Pablo que poco antes ten\u00eda entre manos: lo abri\u00f3 y la mirada se fij\u00f3 en el pasaje de la Ep\u00edstola a los Romanos en el que el ap\u00f3stol exhorta a abandonar las obras de la carne y a revestirse de Cristo (13,13-14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda comprendido que esa palabra, en aquel momento, se dirig\u00eda personalmente a \u00e9l, proced\u00eda de Dios a trav\u00e9s del ap\u00f3stol y le indicaba qu\u00e9 es lo que ten\u00eda que hacer en ese momento.  De este modo sinti\u00f3 c\u00f3mo se despejaban las tinieblas de la duda y se era liberado para entregarse totalmente a Cristo: \u00abHab\u00edas convertido a ti mi ser\u00bb, comenta (\u00abLas Confesiones\u00bb , VIII, 12,30).  Esta fue la primera y decisiva conversi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El profesor de ret\u00f3rica africano lleg\u00f3 a esta etapa fundamental en su largo camino gracias a su pasi\u00f3n por el hombre y por la verdad, pasi\u00f3n que le llev\u00f3 a buscar a Dios, grande e inaccesible.  La fe en Cristo le hizo comprender que Dios no estaba tan alejado como parec\u00eda.  Se hab\u00eda hecho cercano a nosotros, convirti\u00e9ndose en uno de nosotros.  En este sentido, la fe en Cristo llev\u00f3 a cumplimiento la larga b\u00fasqueda de Agust\u00edn en el camino de la verdad.  S\u00f3lo un Dios que se ha hecho \u00abtocable\u00bb, uno de nosotros, era en \u00faltimo t\u00e9rmino un Dios al que se pod\u00eda rezar, por el que se pod\u00eda vivir y con el que se pod\u00eda vivir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La segunda conversi\u00f3n<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un camino que hay que recorrer con valent\u00eda y al mismo tiempo con humildad, abiertos a una purificaci\u00f3n permanente, algo que cada uno de nosotros siempre necesita.  Pero el camino de Agust\u00edn no hab\u00eda concluido con aquella Vigilia Pascual del a\u00f1o 387, como hemos dicho.  Al regresar a \u00c1frica, fund\u00f3 un peque\u00f1o monasterio y se retir\u00f3 en \u00e9l, junto a unos pocos amigos, para dedicarse a la vida contemplativa y de estudio.  Este era el sue\u00f1o de su vida.  Ahora estaba llamado a vivir totalmente para la verdad, con la verdad, en la amistad de Cristo, que es la verdad.  Un hermoso sue\u00f1o que dur\u00f3 tres a\u00f1os, hasta que, a pesar suyo, fue consagrado sacerdote en Hipona y destinado a servir a los fieles.  Ciertamente sigui\u00f3 viviendo con Cristo y por Cristo, pero al servicio de todos.  Esto era muy dif\u00edcil para \u00e9l, pero comprendi\u00f3 desde el inicio que s\u00f3lo viviendo para los dem\u00e1s, y no simplemente para su contemplaci\u00f3n privada, pod\u00eda realmente vivir con Cristo y por Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, renunciando a una vida consagrada s\u00f3lo a la meditaci\u00f3n, Agust\u00edn aprendi\u00f3, a veces con dificultad, a poner a disposici\u00f3n el fruto de su inteligencia para beneficio de los dem\u00e1s.  Aprendi\u00f3 a comunicar su fe a la gente sencilla y a vivir as\u00ed para ella en aquella ciudad que se convirti\u00f3 en la suya, desempe\u00f1ando sin cansarse una generosa actividad, que describe con estas palabras en uno de sus bell\u00edsimos sermones: \u00abPredicar continuamente, discutir, reprender, edificar, estar a disposici\u00f3n de todos, es un ingente cargo y un gran peso, un enorme cansancio\u00bb (\u00abSerm\u00f3n\u00bb 339, 4).  Pero \u00e9l carg\u00f3 con este peso, comprendiendo que precisamente de este modo pod\u00eda estar m\u00e1s cerca de Cristo.  Su segunda conversi\u00f3n consisti\u00f3 en comprender que se llega a los dem\u00e1s con sencillez y humildad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La tercera conversi\u00f3n<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hay una \u00faltima etapa en el camino de Agust\u00edn, una tercera conversi\u00f3n: es la que le llev\u00f3 cada d\u00eda de su vida a pedir perd\u00f3n a Dios.  Al inicio, hab\u00eda pensado que una vez bautizado, en la vida de comuni\u00f3n con Cristo, en los Sacramentos, en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, llegar\u00eda a la vida propuesta por el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a: la perfecci\u00f3n donada en el bautismo y reconfirmada por la Eucarist\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00faltima parte de su vida comprendi\u00f3 que lo que hab\u00eda dicho en sus primeras predicaciones sobre el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a \u2014es decir, que nosotros, como cristianos, vivimos ahora este ideal permanentemente\u2014 estaba equivocado.  S\u00f3lo el mismo Cristo realiza verdadera y completamente el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a.  Nosotros tenemos siempre necesidad de ser lavados por Cristo, que nos lava los pies, y de ser renovados por \u00c9l.  Tenemos necesidad de conversi\u00f3n permanente.  Hasta el final necesitamos esta humildad que reconoce que somos pecadores en camino, hasta que el Se\u00f1or nos da la mano definitivamente y nos introduce en la vida eterna.  Agust\u00edn muri\u00f3 con esta \u00faltima actitud de humildad, vivida d\u00eda tras d\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta actitud de humildad profunda ante el \u00fanico Se\u00f1or Jes\u00fas le introdujo en la experiencia de una humildad tambi\u00e9n intelectual.  Agust\u00edn, que es una de las figuras m\u00e1s grandes en la historia del pensamiento, quiso en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida someter a un l\u00facido examen cr\u00edtico sus numeros\u00edsimas obras.  Surgieron as\u00ed las \u00abRetractationes\u00bb (\u00abrevisiones\u00bb), que de este modo introducen su pensamiento teol\u00f3gico, verdaderamente grande, en la fe humilde y santa de aquella a la que llama simplemente con el nombre de Catholica , es decir, la Iglesia.  \u00abHe comprendido \u2014escribe precisamente en este original\u00edsimo libro (I, 19, 1-3)\u2014 que s\u00f3lo uno es verdaderamente perfecto y que las palabras del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a s\u00f3lo son realizadas totalmente por uno solo: en Jesucristo mismo.  Toda la Iglesia, por el contrario, todos nosotros, incluidos los Ap\u00f3stoles, tenemos que rezar cada d\u00eda: \u00abperdona nuestras ofensas as\u00ed como tambi\u00e9n nosotros perdonamos a los que nos ofenden\u00bb\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Convertido a Cristo, que es verdad y amor, Agust\u00edn le sigui\u00f3 durante toda la vida y se convirti\u00f3 en un modelo para todo ser humano, para todos nosotros en la b\u00fasqueda de Dios.  Por este motivo quise concluir mi peregrinaci\u00f3n a Pav\u00eda volviendo a entregar espiritualmente a la Iglesia y al mundo, ante la tumba de este grande enamorado de Dios, mi primera enc\u00edclica, Deus caritas est.  \u00c9sta, de hecho, tiene una gran deuda, sobre todo en su primera parte, con el pensamiento de san Agust\u00edn.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n hoy, como en su \u00e9poca, la humanidad tiene necesidad de conocer y sobre todo de vivir esta realidad fundamental: Dios es amor y el encuentro con \u00e9l es la \u00fanica respuesta a las inquietudes del coraz\u00f3n humano.  Un coraz\u00f3n en el que vive la esperanza \u2014quiz\u00e1 todav\u00eda oscura e inconsciente en muchos de nuestros contempor\u00e1neos\u2014, para nosotros los cristianos abre ya hoy al futuro, hasta el punto de que san Pablo escribi\u00f3 que \u00aben esperanza fuimos salvados\u00bb (Romanos 8,24).  A la esperanza he querido dedicar mi segunda enc\u00edclica, Spe salvi, que tambi\u00e9n ha contra\u00eddo una gran deuda con Agust\u00edn y su encuentro con Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un escrito sumamente hermoso de Agust\u00edn define la oraci\u00f3n como expresi\u00f3n del deseo y afirma que Dios responde ensanchando hacia \u00e9l nuestro coraz\u00f3n.  Por nuestra parte, tenemos que purificar nuestros deseos y nuestras esperanzas para acoger la dulzura de Dios (Cf. San Agust\u00edn, \u00abIn Ioannis\u00bb, 4, 6).  S\u00f3lo \u00e9sta nos salva, abri\u00e9ndonos adem\u00e1s a los dem\u00e1s.  Recemos, por tanto, para que en nuestra vida se nos conceda cada d\u00eda seguir el ejemplo de este gran convertido, encontrando como \u00e9l en todo momento de nuestra vida al Se\u00f1or Jes\u00fas, el \u00fanico que nos salva, que nos purifica y nos da la verdadera alegr\u00eda, la verdadera vida.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n del Papa Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 27 de febrero de 2008, la quinta que dedica a presentar la figura de san Agust\u00edn de Hipona, en esta ocasi\u00f3n, trata de sus CONVERSIONES Con el encuentro de hoy quisiera concluir la presentaci\u00f3n de la figura de San Agust\u00edn. 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