{"id":22765,"date":"2016-02-05T15:35:13","date_gmt":"2016-02-05T20:35:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustin-de-hipona-profesor-maestro-pedagogo\/"},"modified":"2016-02-05T15:35:13","modified_gmt":"2016-02-05T20:35:13","slug":"agustin-de-hipona-profesor-maestro-pedagogo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agustin-de-hipona-profesor-maestro-pedagogo\/","title":{"rendered":"AGUSTIN DE HIPONA: PROFESOR, MAESTRO, PEDAGOGO"},"content":{"rendered":"<p>\n             Muchos t\u00edtulos con toda propiedad y m\u00e9rito le son aplicados a San Agust\u00edn por los m\u00e1s altos pensadores y los m\u00e1s hondos sentidores de todos los tiempos. Igualmente, se le ha dado con todo m\u00e9rito y propiedad, tambi\u00e9n el de  \u201cprimer pedagogo moderno\u201d.[1]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ense\u00f1ar y aprender fue la actividad de su vida. Aprender para ense\u00f1ar, y ense\u00f1ar para aprender. Plus amo discere quam docere: Quiero m\u00e1s aprender que ense\u00f1ar, y as\u00ed lo confieso, escribe al distinguido tribuno Dulcicio.[2] A m\u00ed, me place m\u00e1s o\u00edr al Maestro que ser o\u00eddo como maestro.[3]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\tAlgo parecido, aunque muy lejanamente, quisiera yo reflejar en el resumen de estas hojas: que al hilo de la exposici\u00f3n, sea Agust\u00edn quien ponga las frases luminosas y les d\u00e9 su caracter\u00edstico peso. Citar\u00e9 algunas en lat\u00edn para que no solo suene el fondo que remece, sino tambi\u00e9n resuene la expresi\u00f3n que deleita. Sentencias bellamente hilvanadas con ant\u00edtesis, paronomasias, retru\u00e9canos, quiasmos, similicadencias, ox\u00edmoros, paradojas. Que por algo S. Agust\u00edn  \u2013dicendi peritus\u2013 es maestro, tambi\u00e9n, en el decir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Principio pedag\u00f3gico.-  Un principio pedag\u00f3gico agustiniano es m\u00e1s la libera curiositas que la meticulosa necessitas.[4] Es decir, m\u00e1s la afici\u00f3n libre que la obligada exigencia. Lo expresa S. Agust\u00edn por experiencia propia. Mas la educaci\u00f3n \u2013educere, sacar de\u2013  es dura labranza que empe\u00f1a frutos de verano, pero se hace con no peque\u00f1os sacrificios de invierno y entrega perseverante. \u201cEducar significa sacar el coraz\u00f3n del formando de una situaci\u00f3n de presente para llevarlo m\u00e1s all\u00e1, hacia su futuro como persona y como miembro de una comunidad\u201d.[5]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema es la educaci\u00f3n agustiniana y, completando el principio, se me ha  propuesto como lema, una entre los miles de bell\u00edsimas reglas del pensamiento de Agust\u00edn. Resuene ya en los o\u00eddos de muchos, la cadenciosa y musical ret\u00f3rica agustiniana:\n<\/p>\n<p>Nec attendas quam illi sis molestus, sed quam tibi ille sit dilectus[6]. Dice al profesor:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No te importe cu\u00e1n molesto puedas serle t\u00fa a \u00e9l, sino cu\u00e1n amable debe serte \u00e9l a ti.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Objetivo inequ\u00edvoco de Agust\u00edn fue formar personas. Y personas cristianas, raz\u00f3n \u00faltima de toda su antropolog\u00eda. Sus valores fueron los de la persona. Empezando por la b\u00fasqueda de la verdad, estuviera donde estuviere:  Veritas nec mea sit propria, nec tua, ut et tua sit et mea [7]: La verdad no es m\u00eda ni tuya para que sea tuya y m\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Machado lo cant\u00f3 as\u00ed:\n<\/p>\n<p>\u2013\u00bfTu verdad?<br \/>\n\u2013No, la verdad.<br \/>\nY ven conmigo a buscarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLos alumnos ense\u00f1an a trav\u00e9s de sus maestros lo que aprenden de ellos, y los maestros aprenden en aquellos lo mismo que les ense\u00f1an.  Por la identificaci\u00f3n que confiere el afecto mutuo se hacen nuevas en ambos las antiguas verdades trasmitidas\u201d.[8]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El oficio de maestro ser\u00e1 trasmitir ciencia y sabidur\u00eda para llevar a la Sabidur\u00eda. \u201c\u00bfY qu\u00e9 debemos entender por sabidur\u00eda sino la Sabidur\u00eda de Dios?\u201d  \u00bfY qu\u00e9 es la sabidur\u00eda de Dios sino la Verdad?  Donde encontr\u00e9 la verdad all\u00ed encontr\u00e9 la verdad.[9] Y la verdad consiste en una suprema Medida \u2013summum modum\u2013. O, con la multisecular palabra escol\u00e1stica, sublimada, la adaequatio. Y siendo suprema y perfecta, es tambi\u00e9n verdadera Medida. Medida y Verdad coinciden. Quien por la verdad, pues, viniere a la suprema Medida, beatus est, ese es el hombre feliz. Esto es poseer a Dios \u2013Deum habere\u2013. Y eso es gozar de Dios  \u2013Deo frui\u2013 [10]. Porque Dios es la medida del hombre. Y nadie puede llenar al hombre, sino el que cre\u00f3 al hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su honradez como profesor le hace ser necesariamente honrado como pedagogo. En la pedagog\u00eda de S. Agust\u00edn vale distinguir dos tiempos que se imbrican; en uno acent\u00faa la ense\u00f1anza humanista; en otro afirma sobre todo la formaci\u00f3n asc\u00e9tica. En ambos, lo decisivo es la conciencia moral, que ilumina nuestra inteligencia y en esa luz nos hace conocer la Ley eterna. Aquella que de j\u00f3venes aprendimos de memoria y que conviene recordar hoy en esta \u00e9poca de contracultura y aberraciones impuestas por tendencias de pol\u00edticos arrogantes. Aquella Ley eterna que S. Agust\u00edn define, contra Fausto el maniqueo, como Ratio vel voluntas Dei ordinem naturaliem conservari iubens, perturbari vetans.[11]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No descuidar\u00e1 la cultura, ni la ciencia, ni la elocuencia ni la ret\u00f3rica para la vida espiritual. Todo es puesto al servicio de la salvaci\u00f3n. Lo intuy\u00f3 claramente Sta. M\u00f3nica para su hijo.[12]  Lo ejerci\u00f3 admirablemente en toda su obra S. Agust\u00edn.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo decisivo es la formaci\u00f3n de la voluntad. Para que los tiempos sean mejores, formemos voluntades buenas. Nos sumus tempora; quales sumus, talia sunt tempora. Ser\u00e1n los tiempos como los hagamos nosotros. Utinam non abundarent mali, et non abundarent mala: Si no abundaran los malos, no abundar\u00edan los males. \u201cHomines sunt voluntates\u201d (Civ Dei XIV, 6), ha quedado como universal m\u00e1xima culta, en el sentido de que la voluntad y la disciplina son capaces de lo que parece inalcanzable. O dicho como sentencia: Hacer puedo lo que quiero, si quiero hacer lo que puedo (Ep. 10, 1). Y al endeble prop\u00f3sito refran\u00edstico del  a\u00f1o nuevo, vida nueva, p. ej., se le opone agustiniana y palmariamente el inconcuso hecho como pedagog\u00eda y como fruto: A vida nueva, a\u00f1o nuevo. Bene vivamus, et bona sunt tempora: Vivamos bien, y solo entonces ser\u00e1 verdad aquello de \u201cpr\u00f3spero a\u00f1o nuevo\u201d.[13]  No se imponga, pues, la actitud fatalista, ni la simple ocurrencia; sino iluminar cualquier circunstancia desde perspectiva inteligente y prop\u00f3sito responsable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuanto m\u00e1s capaz es uno de entender una cosa, tanto m\u00e1s apto es para ense\u00f1\u00e1rsela a los dem\u00e1s.[14] Sentencia que ya profesaba Arist\u00f3teles: el poder ense\u00f1ar es lo que distingue al que sabe del que no sabe (Metaf. A 1). O en la concisi\u00f3n latina, omnino signum scientis est posse docere.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estudio y el saber no pueden menos que conducir a la sabidur\u00eda de Dios. Los saberes que no conducen a Dios, no solo desconocen la fuente, sino que no alcanzan su meta. O sea: es saber muy poco, o es un pobre saber.<br \/>\nY ciencia tan alta, nos la ense\u00f1\u00f3 ya temprana y sencillamente la quintilla popular:\n<\/p>\n<p>Es la ciencia consumada<br \/>\nel que el hombre en gracia acabe,<br \/>\nque al final de la jornada<br \/>\naquel que se salva sabe<br \/>\ny el que no, no sabe nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Ense\u00f1anza agustiniana.- La ense\u00f1anza y la pedagog\u00eda agustiniana est\u00e1 sembrada a trav\u00e9s del anch\u00edsimo campo de sus obras. Hay muchos estudios y muy valiosos sobre los principios, m\u00e9todo, pautas y  aplicaci\u00f3n  de la rica pedagog\u00eda del Hiponense. S. Agust\u00edn recogi\u00f3 lo mejor de la pedagog\u00eda griega y latina; y la cristianiz\u00f3 al poner a Cristo como fundamento y culmen de toda ense\u00f1anza y de todo aprendizaje de sabidur\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tres obras se halla tratado principalmente el tema de la educaci\u00f3n y la ense\u00f1anza.<br \/>\nLa primera es el libro De Magistro, (c. 389) escrito, en Tagaste, al a\u00f1o o poco m\u00e1s, de venir bautizado de Mil\u00e1n. Es un di\u00e1logo entre Agust\u00edn y su hijo Adeodato. Este, con apenas quince a\u00f1os y su ingenio, aventajaba a muchos varones doctos y graves: \u201cVos sab\u00e9is, confiesa Agust\u00edn ante Dios, que son suyas todas aquellas sentencias que puse en su boca, cuando corr\u00eda sus diecis\u00e9is a\u00f1os\u201d.[15]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ense\u00f1anza, dice en De Magistro, se realiza por el lenguaje que el maestro trasmite al disc\u00edpulo. \u00bfPero se da esta trasmisi\u00f3n?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No entramos aqu\u00ed en la teor\u00eda tan influida de platonismo y desarrollada en De Magistro sobre el aprendizaje. Si un alumno aprende la definici\u00f3n de una idea, dice S. Agust\u00edn, es porque, de alguna forma, pose\u00eda en la mente la idea propuesta. Si no, nada entender\u00eda. Por tanto la palabra en la ense\u00f1anza es insuficiente.<br \/>\n\u00bfSe puede ense\u00f1ar? S\u00ed, claro. \u00bfAprender? Por supuesto. El alumno aprende de las palabras,  de los dem\u00e1s signos y de los gestos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero de modo principal, en virtud de una propiedad de la mente, por una intuici\u00f3n en la que se manifiesta la Verdad. Comprendemos las cosas en nuestra inteligencia, no por la voz exterior de quien nos habla, sino consultando interiormente la voz que habla en nuestra mente. El maestro exterior es m\u00e1s bien un ministro. El verdadero Maestro es Jesucristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro libro es el De doctrina christiana (c. 397). Es una introducci\u00f3n a la Sda. Escritura y una ense\u00f1anza de los modos de predicaci\u00f3n sobre ella. Se trata de encontrar un m\u00e9todo \u2013modus inveniendi\u2013 para saber lo que quiere decir; y encontrar otro m\u00e9todo \u2013modus proferendi\u2013 para exponer lo entendido.[16] \u201cEl hilo conductor, dice el P. Rubio, que da unidad al conjunto es, en este caso, la pretensi\u00f3n agustiniana \u2013que es primicia hist\u00f3rica\u2013 de ofertar un curr\u00edculum acad\u00e9mico que responda a todas las necesidades e inquietudes del hombre: desde las puramente cient\u00edficas hasta las m\u00e1s profundamente religiosas. Todo ello a la luz de la fe y de la mano de la Sagrada Escritura\u201d.[17]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro que hace el tema de nuestra charla y del que tomamos unas pautas pedag\u00f3gicas es el De Catechizandis rudibus. En \u00e9l encontramos testimonios muy valiosos, agudas observaciones y aplicaciones muy sabias.<br \/>\nCatequesis para principiantes lo escribir\u00eda S. Agust\u00edn hacia el 405. Estamos, pues, ante el decimosexto centenario de la obra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el t\u00e9rmino rudes, entendemos todos aquellos que son objeto de ense\u00f1anza, de la acci\u00f3n pastoral de catequesis, de ser catequizados o instruidos en la doctrina cristiana.[18]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un di\u00e1cono en Cartago, llamado Deogracias, pide al obispo Agust\u00edn que le escriba algo de catechizandis rudibus, o sea, para instruir a los que empiezan y poder as\u00ed cumplir con el encargo de catequista que tiene en la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deogracias est\u00e1 preocupado porque quiere saber bien c\u00f3mo empezar y c\u00f3mo terminar su  exposici\u00f3n, seg\u00fan las reglas m\u00e1s o menos vigentes de la oratoria; tambi\u00e9n si debe a\u00f1adir alguna exhortaci\u00f3n. A veces queda insatisfecho de su exposici\u00f3n, hasta siente fastidio, tanto por s\u00ed mismo como por los que le escuchan.  Y as\u00ed se lo conf\u00eda al obispo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn, por paternidad espiritual, por su preparaci\u00f3n cl\u00e1sica, r\u00e9tor de profesi\u00f3n y su experiencia pastoral, advierte primeramente a su disc\u00edpulo que no tiene que preocuparse en demas\u00eda porque su discurso le parezca a \u00e9l desali\u00f1ado; sucede a veces que lo que a ti te suena a pobre y aburrido, a muchos oyentes puede parecerles cosa muy distinta. Y le cuenta su propia sensaci\u00f3n. No pueden alcanzar las palabras a expresar siempre la idea o el sentimiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Experiencia concreta ten\u00eda el propio Agust\u00edn. Un d\u00eda se despist\u00f3 en la pr\u00e9dica. Todos lo advirtieron. Agust\u00edn mismo lo comenta con sus monjes. Os habr\u00e9is dado cuenta de que esta ma\u00f1ana se me fue el santo al cielo. S\u00ed, contestaron, y mucho que nos extra\u00f1\u00f3. Al d\u00eda siguiente de madrugada un comerciante llamaba a las puertas de Agust\u00edn, decidido, de rodillas y con l\u00e1grimas en los ojos, a entrar en la iglesia porque le hab\u00eda impresionado el serm\u00f3n que el obispo predic\u00f3 ayer. Entr\u00f3 con los siervos de Dios. Por obediencia fue ordenado sacerdote. Dios hace su obra per scientes et per nescientes. El hombre se llamaba Firmo. Y firme permanece en su prop\u00f3sito de santidad. Es S. Posidio quien nos cuenta la an\u00e9cdota.[19]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No sea excusa para predicadores, s\u00ed raz\u00f3n para feligreses. Bien podr\u00eda fundarse aqu\u00ed la cl\u00e1sica regla de teolog\u00eda pastoral de que el fruto de la homil\u00eda \u2013tum audientis, tum loquentis\u2013 depende tanto del hablante como del oyente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y del gran predicador  S. Vicente Ferrer se dice que un domingo se le acerca un feligr\u00e9s y le dice: \u201cHoy s\u00ed, padre, su pr\u00e9dica me ha llegado al alma, no la del domingo pasado\u201d. El ap\u00f3stol de Valencia coment\u00f3 satisfecho: \u2013\u201cHijo, es que el domingo pasado escuchaste al P. Vicente;  hoy, al fin, has escuchado al Esp\u00edritu Santo\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Hombre agustiniano.- Entremos en el libro que nos ocupa. Agust\u00edn \u2013y el hombre agustiniano\u2013 es buscador y amador. El m\u00e9todo pedag\u00f3gico y aun la suma de los saberes se apoyan en el tr\u00edpode agustiniano de credere, intelligere, sapere. Creer para entender; entender para creer con m\u00e1s hondura, y alcanzar as\u00ed la posesi\u00f3n gozosa de la verdad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde estos pilares, con mucha sencillez y fina pedagog\u00eda, le va exponiendo a Deogracias su ense\u00f1anza. Muchas cosas parecen sabidas. Pero se necesita darles vigencia o ponerlas en circulaci\u00f3n. Un caso pr\u00e1ctico. La palabra ira, p. ej,. se dice de modo distinto en lat\u00edn que en griego, pero la expresi\u00f3n de la persona airada no es latina ni griega. Si dices, iratus sum, solo te entender\u00e1n los latinos. Pero si la irritaci\u00f3n enciende tu rostro y lo trasforma, todos se enterar\u00e1n del grado de tu ira.[20]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn se\u00f1ala que el gesto, el rostro, la voz, las palabras, todo contribuye, y a veces decisivamente, a la mayor comprensi\u00f3n, aunque no siempre puedan reflejar o exteriorizar la idea o intuiciones de nuestra mente. Al no conseguirlo, puede invadirnos el tedio y nuestro discurso languidece. Debe alentarnos el asunto y la intenci\u00f3n. \u00a1No al des\u00e1nimo! \u00bfAcaso estamos haciendo algo in\u00fatil?  Los recursos sicol\u00f3gicos y hasta en la debida mesura, teatrales, son grandes elementos did\u00e1cticos: intuici\u00f3n, locuci\u00f3n, emoci\u00f3n, expresi\u00f3n; que entren en juego los sentidos;  fides ex auditu, escrib\u00eda San Pablo (Rom. 10, 17); como par\u00e1frasis, diremos tambi\u00e9n:  fides ex visu, esto es, el lenguaje visivo o, como dec\u00eda un querido obispo de nuestra Sierra,  \u201cla pastoral visual\u201d. El habla de hoy ha acu\u00f1ado la f\u00f3rmula \u201clenguaje interactivo\u201d; ya S. Agust\u00edn convoca a las distintas potencias, pero las aglutina desde un arte profesional y las fundamenta en una ra\u00edz motivadora insustituible: la caritas: in caritate radicati et fundati (Ef. 3,17). La caridad, en su doble versi\u00f3n de amor a Dios y al pr\u00f3jimo, es como una facultad intelectual y actitud antropol\u00f3gica que nos dispone para o\u00edr a Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A su disc\u00edpulo Deogracias le dice que logre suscitar en sus catequizandos la atenci\u00f3n y el inter\u00e9s. Poseer destreza y arte did\u00e1cticos para arrancar el deseo por aprender y admirar, explorando y desarrollando esa capacidad del hombre por lo maravilloso, lo noble, lo grande, lo bello, hoy generalmente prostituido por los instrumentos masivos. El docente tiene la responsabilidad de crecer y hacer crecer en sus alumnos tales valores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n por la repetici\u00f3n necesaria, no como refugio de la pereza, sino como oferta de generosidad y entrega sincera a todos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una forma de ense\u00f1anza es el fomento del di\u00e1logo. Nos parece hoy tan normal.  Hasta el punto de que una de las preguntas evaluatorias del profesor, es preguntar a los alumnos si el profesor fomenta el di\u00e1logo en su clase. Con cari\u00f1osa invitaci\u00f3n, ofreciendo la confianza contra la timidez, la caridad frente a la ignorancia, la libertad confiada y el respeto. Pero ense\u00f1ando siempre, sin altivez, sin dejar puntos err\u00f3neos ni confusos. S. Agust\u00edn ya ejerce de distintas maneras m\u00e9todos que luego intentan sistematizar los te\u00f3ricos de la educaci\u00f3n. Y aplica el m\u00e9todo erotem\u00e1tico: as\u00ed se va in-struyendo  \u2013es decir, construyendo por dentro\u2013 al alumno o catequizando. Y el m\u00e9todo acroam\u00e1tico, esto es, la lectura, exposici\u00f3n u opini\u00f3n del alumno, interrumpido oportunamente por las preguntas u observaciones del maestro. Y, por supuesto, los m\u00e9todos catequ\u00e9tico y dial\u00f3gico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son como t\u00e9cnicas diversas que hacen descubrir el aprovechamiento, observar el ingenio. Y es aplicaci\u00f3n natural del conocimiento de la persona que da una apreciaci\u00f3n o evaluaci\u00f3n m\u00e1s humana. Tambi\u00e9n m\u00e1s objetiva. No poco aprender\u00eda a\u00fan la pedagog\u00eda actual, de estas lecciones y aprovechamiento sicol\u00f3gico y profesional, tanto para profesores como para alumnos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La autoridad moral del profesor, su porte y el trato sereno y caritativo, har\u00e1n no solo que la clase sea respetada y amable, sino provechosa. Lo mejor que tuviere la pedagog\u00eda de nuestro tiempo coincidir\u00e1 con los valores del magisterio agustiniano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn con mejores recursos que el mismo S\u00f3crates, quiere ante todo que el alumno aprenda su maieusis, su propia may\u00e9utica, y por el conocimiento del profesor, la confianza captada por el alumno y el arte director del maestro, sea el alumno quien may\u00e9uticamente vaya alumbrando la verdad. No siempre ser\u00e1 posible alcanzar este parto natural, pero en aquellas cosas que previamente hay que aprender, es bueno encontrarles la relaci\u00f3n de conveniencia para el mayor conocimiento universal. Le advierte a su disc\u00edpulo que observando la reacci\u00f3n de sus oyentes descubrir\u00e1 que sacan alg\u00fan provecho de su discurso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Deogracias le quiere corregir su timidez y le advierte que, ense\u00f1e quien ense\u00f1e, hay siempre una gran distancia entre lo que ense\u00f1amos y las realidades divinas sobre las que hablamos. Y Agust\u00edn, desde arriba siempre, le aplica el texto paulino: Porque \u00bfqui\u00e9n no ve en esta vida sino en enigma y como en un espejo?[21]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Delectando discere.- Para evitar la monoton\u00eda o el aburrimiento, el maestro tiene que ejercer con alegr\u00eda.  Superando la materia, identificarse con el valor de la materia. Y aqu\u00ed Agust\u00edn, hace de la hilaritas, toda una postura de filosof\u00eda cristiana. Cuanto m\u00e1s alegre est\u00e9 el profesor, tanto m\u00e1s beneficiar\u00e1 como maestro a los alumnos. Debemos cuidar para que el catequista lo haga siempre con alegr\u00eda, pues cuanto m\u00e1s contento muestre el expositor m\u00e1s grato ser\u00e1 para el catequizando.[22]   La hilaritas, es virtud que debe entregar a los alumnos, pero que tiene su motivaci\u00f3n o fundamento en la caritas. Ense\u00f1ar con alegr\u00eda porque, ciertamente multo gratius audimur, cum et nos eodem opere delectamur.[23]   Hasta aporta el santo una raz\u00f3n  a fortiori:  \u201cSi Dios ama a quien da con alegr\u00eda la limosna material, con cuanta m\u00e1s raz\u00f3n amar\u00e1 al que da con alegr\u00eda lo espiritual\u201d. Si enim in pecunia corporali, quanto magis in spiritali hilarem datorem diliget Deus (Ib.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esta alegr\u00eda tiene su oportunidad, y la da, misericordioso, a quien  ordena ser generoso.[24] El texto se inspira en S. Pablo (2 Co 9, 7); Agust\u00edn lo aplica a toda actitud, ya sea religiosa, ya simplemente profana. La frase es cierta no solo por ser mandato, sino porque sicol\u00f3gicamente es saludable y reconfortante, y la experiencia nos dice que la alegr\u00eda y el buen humor disponen tanto al alumno como al maestro a las mejores condiciones mentales y vitales: Se nos escucha con mayor agrado cuando nos recreamos en nuestro trabajo, porque el hilo de nuestro discurso vibra con nuestro gozo y fluye \u2013facilius atque acceptius\u2013 hacia la persuasi\u00f3n.[25]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La alegr\u00eda es una manifestaci\u00f3n externa de la felicidad. Trasmitir que somos felices, que poseemos felicidad en el mensaje que damos, traslada igualmente nuestra alegr\u00eda al disc\u00edpulo. F\u00e1cilmente se llegar\u00e1 a la conclusi\u00f3n de que la ense\u00f1anza que se da con alegr\u00eda verdadera al alumno, la acoger\u00e1 tambi\u00e9n como verdadera, ya que ve el disc\u00edpulo que al maestro le produce alegr\u00eda y felicidad.[26] Multo gratius auditur, cum et nos eodem opere delectamur (D Catch rud, 2, 4, 12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es m\u00e1s: Agust\u00edn piensa que muchas dificultades de la ense\u00f1anza se pueden superar con la alegr\u00eda: la diferencia entre lo que pensamos y lo que decimos, la pereza que nos tienta, la rutina o la monoton\u00eda pueden llevarnos al hast\u00edo. Todo esto se puede superar con el entusiasmo (que tambi\u00e9n tiene que ver con la divinidad) y la alegr\u00eda. Iovis, iuvenis, iovialis&#8230;, es decir, joven, jovial, tienen la misma ra\u00edz divina de Iovis, J\u00fapiter, y bien vendr\u00e1 recordarlo para caer en la cuenta de que ense\u00f1ar con alegr\u00eda o jovialidad, es un oficio \u2013ministerium\u2013 religioso y cuasidivino. Ser\u00e1, tal vez por esto, y por v\u00eda consecuente, por lo que el gran Zubiri, m\u00e1s bien que profesor, se declaraba  profeso de la filosof\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay otros factores tanto en los alumnos como en el profesor, que pueden entorpecer la ense\u00f1anza. Sabemos c\u00f3mo influyen sicol\u00f3gicamente las preocupaciones del profesor. Hay que invocar a Dios para que la ense\u00f1anza sea limpia y provechosa. Es ejemplar el oficio del payaso c\u00f3mo hace re\u00edr y disfrutar, aunque \u00e9l sienta la preocupaci\u00f3n o la tensi\u00f3n interna.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn dice que no es dif\u00edcil tratar las cosas, incluso de la fe, para ense\u00f1ar el d\u00f3nde, el cu\u00e1ndo y c\u00f3mo. Cu\u00e1ndo habr\u00e1 que echar mano de una f\u00f3rmula breve y otra extensa, con tal que siempre sea plena: aliquando brevior, aliquando longior, semper tamen plena atque perfecta sit.[27] Que de eso se trata a las finales: de trasmitir conocimiento s\u00f3lido, acabado, formante. Y sabida es la densidad teol\u00f3gica y antropol\u00f3gica que S. Agust\u00edn da a la palabra  forma: Reconstruir desde los or\u00edgenes:  por causa de su de-formaci\u00f3n, el alma debe ser re-formada  por la Sabidur\u00eda-no-formada o Increada, mas por la que todo fue formado.[28]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Agust\u00edn cl\u00e1sico. &#8211; Cu\u00e1nto convendr\u00eda en nuestro tiempo contrastar esta exigencia y m\u00e9todo, tambi\u00e9n en lo intelectual, con algunas pr\u00e1cticas superficiales y facilonas, que se contentan con un conocimiento meramente vulgar, y no se extiende ni profundiza en la densidad del contenido. Tengo in mente, de modo especial, la pr\u00e1ctica supresi\u00f3n de las lenguas cl\u00e1sicas y todo su vasto mundo en los estudios filos\u00f3fico-teol\u00f3gicos.  No s\u00e9 si como actitud, pero al menos como respuesta, se oye a veces: \u201cPara qu\u00e9 m\u00e1s, ya vale con eso. Hoy no se pide m\u00e1s\u201d. Falso. Creo poder afirmar que nuestros alumnos no saben m\u00e1s hoy, porque les damos menos que ayer. Agust\u00edn responde: \u2013Estudia \u201cHumanidades\u201d. \u2013\u00bfPara qu\u00e9? \u2013Para que seas un \u201chumano\u201d. Es decir, un hombre digno en medio de los hombres.[29]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando pensamos que el libro de Agust\u00edn est\u00e1 hecho para los accedentes, para principiantes en la fe que se apuntan para catec\u00famenos, no podemos menos de admirarnos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Agust\u00edn ve ya en la primera frase de la Biblia una de las partes de la preceptiva ret\u00f3rica: la narratio. La primera catequesis nos la dio quien escribi\u00f3 Al principio Dios cre\u00f3 el cielo y la tierra (Gn 1, 1).[30] Porque expone la narratio. Da la instrucci\u00f3n de c\u00f3mo debemos citar o resumir y destacar lo m\u00e1s interesante para la ocasi\u00f3n. Y para lograr el fruto de la exposici\u00f3n debe regirnos, naturalmente, la caridad, fruto de un coraz\u00f3n puro, una conciencia recta y una fe sincera.[31]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en esto Agust\u00edn tambi\u00e9n introduce una novedad. La narratio que cuenta la Historia salutis debe prolongarse ya a la Historia Ecclesiae, donde la acci\u00f3n de Dios, aunque de modo diferente, contin\u00faa en la historia, \u2013usque ad praesentia tempora Ecclesiae\u2013 tambi\u00e9n con hechos y palabras, \u2013gestis verbisque (DV 2)\u2013.[32]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Avisa sobre la soberbia del hombre, pero ense\u00f1a e insiste sobre la humildad de Dios que quiere curar esa soberbia.[33]  En fin, en lo que expongas o expliques te gu\u00ede siempre la caridad para que el oyente al escucharte crea, creyendo espere y esperando ame.[34]  Palabras que dichas por Agust\u00edn a quien ense\u00f1a a los principiantes, las toma el propio Concilio Vat. II como portada de la Constituci\u00f3n Conciliar Dei Verbum, 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra lecci\u00f3n de sicolog\u00eda fin\u00edsima y de permanente vigencia para que sepa c\u00f3mo obrar el catequista ante el catequizando que viene a cristianarse, o preguntare sobre ello. Agust\u00edn contempla pr\u00e1cticamente todas las posibilidades. Aun cuando este hubiese llegado con disimulo o mentira, el catequista \u2013ministerium catechizantis\u2013 (2, 4, 8,), debe obrar siempre con rectitud de intenci\u00f3n y benevolencia a ver si logra hacerse de verdad por la sencillez, lo que antes quer\u00eda ocultar por la doblez. O que nuestras palabras sean tan amables que, al fin, desee ser de verdad tal en su coraz\u00f3n, cual ahora desea fingir ante nuestros ojos (5, 9, 6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero supongamos, se entretiene S. Agust\u00edn, que viene uno a hacerse cristiano porque ha sentido un aviso o revelaci\u00f3n del cielo. Tenemos una ocasi\u00f3n preciosa, divertid\u00edsima, dice \u00e9l, \u2013laetissimum nobis exordiendi aditum praebet\u2013 para comenzar nuestra catequesis. Hay que ir pas\u00e1ndolo de las fantas\u00edas a las profec\u00edas. La recomendaci\u00f3n lleva tambi\u00e9n su pizca de iron\u00eda y buen humor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Decirle que la misericordia de Dios no le habr\u00eda iluminado con signos y revelaciones, si no fuese porque desea recorrer el camino (iter), el itinerario de las Escrituras, donde no busque ya milagros visibles, sino que debe acostumbrarse a los invisibles\u2013 non visibilia miracula, sed invisibilia\u2013. Y la Escritura le comunicar\u00e1 sus avisos, no ya mientras duerme, sino cuando est\u00e1 bien despierto.[35]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ahora, explicar la Historia Salutis que comprende ya, como sabemos la Historia Ecclesiae hasta nuestros d\u00edas, yendo a lo fundamental sin detenernos en recovecos o, en frase agustiniana, que las gemas no oculten el oro, y  refiri\u00e9ndolo todo al fin del amor de Dios.[36]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tiempo de instruir sobre la debilidad de los hombres, de los de fuera de la Iglesia, y de los de dentro, para no dejarse arrastrar por quienes practican los vicios de fornicaci\u00f3n, adulterio, estafa, brujer\u00edas diversas, etc. Ense\u00f1ar lo que dice el Se\u00f1or y la Iglesia. Y, resoluci\u00f3n infalible: hacer a la Iglesia mejor, si \u00e9l mismo comienza ya hoy a serlo  \u2013si ipse esse coeperit\u2013 (7, 11, 4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No deja de advertirle Agust\u00edn el modo propio y prudente, con escrupulosa meticulosidad y precisi\u00f3n (hoy parecer\u00eda excesiva), cuando el que se acerca es una persona culta. Colocando a Deogracias en el preciso contexto, le recuerda, sin embargo, destacar de la Escritura la salub\u00e9rrima humildad en su elevaci\u00f3n sublime.[37]  Qui\u00e9n mejor que Agust\u00edn para ense\u00f1ar ahora desde su experiencia. \u00c9l que sufri\u00f3 la decepci\u00f3n de abrir la Biblia y no encontrar en la Palabra de Dios un estilo m\u00e1s digno que los elegantes periodos ciceronianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n le advierte sobre los accedentes gram\u00e1ticos y oradores. Habla aqu\u00ed su  sabidur\u00eda y su vivencia como alumno y luego profesor de ret\u00f3rica. En las Confesiones detalla curiosos pasajes donde se duele de que en la escuela se pon\u00eda excesivo inter\u00e9s en no cometer barbarismos o solecismos; pero se jactaban del estilo elegante con que refer\u00edan sus oscenidades. Y un lapsus linguae o la pronunciaci\u00f3n incorrecta p. ej. de la palabra homo, era m\u00e1s grave que odiar y matar a un hombre.[38]  Actualidad rusiente de la ense\u00f1anza axiol\u00f3gica agustiniana contra la hipocres\u00eda de nuestro tiempo que se horroriza con esc\u00e1ndalo de cosas nimias, que cuela el mosquito, pero se traga el camello de la estafa, de la manipulaci\u00f3n sistem\u00e1tica, de la mentira maquillada como noticia, el tanatismo, la sodom\u00eda, homosexualismo, y hasta el abominable crimen del aborto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Saber que la voz que llega a los o\u00eddos de Dios es, precisamente,  el grito del coraz\u00f3n sincero. As\u00ed atender\u00e1n m\u00e1s a la intenci\u00f3n del contenido que al solecismo de quien lo pronuncia. Y no es que esto, advierte el obispo, y otra vez con gran actualidad, no deba corregirse, sino que aprendan, que as\u00ed como por su oratoria son aplaudidos en el foro, as\u00ed por su oraci\u00f3n son bendecidos en la Iglesia. Ut sono in foro sic voto in Ecclesia benedici. Que no es lo mismo, afina el propio S. Agust\u00edn, una bona dictio que una benedictio.[39]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No pasa por alto Agust\u00edn ni siquiera la sensaci\u00f3n y las causas de hast\u00edo o aburrimiento que amenazan al maestro. Con claridad y agudeza expone lo que puede suceder y lo que de hecho pasa por la mente y el \u00e1nimo del di\u00e1cono expositor Deogracias. \u00bfNo ser\u00e1n aplicables estos sentimientos, se nos ocurre, tambi\u00e9n a algunos sacerdotes cuando se ven atacados por cierta tentaci\u00f3n de des\u00e1nimo o por la depresi\u00f3n que, en fin, aunque errada, pero gr\u00e1ficamente, algunos llamaron demonio meridiano? Esas crisis se superar\u00edan y muchos esp\u00edritus se sanar\u00edan, viene a decir un reconocido maestro espiritual de nuestros d\u00edas, si en lugar de recurrir mec\u00e1nicamente al consultorio del siquiatra, acudi\u00e9semos antes al que es todo en uno y de modo tan eminente: a Agust\u00edn,  maestro, doctor, amigo, sic\u00f3logo y santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con amable habilidad de experto y sobre todo con intimidad de amigo, hace muy interesantes los remedios con que se debe atajar la aridez de la tristeza y la sensaci\u00f3n de fracaso (10, 14, 6). Y habr\u00e1 que volver reflexivamente al esfuerzo del amor, para tambi\u00e9n heroicamente sentirse a lo Pablo,  enfermo con los enfermos para ganar a los enfermos:  Factus est infirmis infirmus, ut infirmos lucrificaret  (I Co 9,22).[40]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco faltar\u00e1 la advertencia metodol\u00f3gica trasmitida como segura desde la fe: Que Dios hablar\u00e1 en nosotros como deseamos, si aceptamos alegremente que \u00c9l hable por nosotros como podamos.[41]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn buscar\u00e1 colocarse en actitudes aparentemente incre\u00edbles, pero pastoralmente imprescindibles. Y para que las cosas que decimos mil veces no nos aburran, recurramos al modo de ejercitarlas por el amor, \u2013congruamus eis per fraternum, paternum maternumque amorem\u2013; y as\u00ed esas cosas que para nosotros resultan viejas y desabridas,  por el amor fraterno, y paterno y materno se nos har\u00e1n nuevas y deliciosas (12, 17, 1). No solo encuentra la frase genial; hilvana el ejemplo puntual con la est\u00e9tica verbal. Decir lo viejo en forma nueva y grata; y as\u00ed en la novedad de los que aprenden nos renovemos los que ense\u00f1amos.[42]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contin\u00faa en detalles y minuciosidad cosas que pod\u00edan ser preteridas, pero que sicol\u00f3gicamente tienen importancia y actualidad extraordinaria. Nos revela tambi\u00e9n ah\u00ed su genio pedag\u00f3gico. Y en el caso extremo del ignorante, del indolente o del d\u00edscolo, nos emplaza con el cambio de m\u00e9todo; nos da la consigna en otro de sus bellos retru\u00e9canos: seguir hablando, s\u00ed, pero m\u00e1s a Dios acerca de \u00e9l que a \u00e9l acerca de Dios: magisque pro illo ad Deum quam illi de Deo (13, 18, 4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleva cuenta de todas las circustancias tanto saliendo al paso de las dificultades de parte de oyentes tan dispares, como las que pueden surgir del propio expositor. Para todas encuentra su prudente advertencia o sabio remedio. Y siempre la mira bien alta en el Se\u00f1or de todos: A todos se debe la caridad, pero no a todos dar la misma medicina. La misma caridad, a unos da a luz, con otros sufre; a unos trata de edificar, a otros teme ofender; se humilla hacia unos, se eleva hasta otros; con unos se muestra tierna, con otros severa; de nadie es enemiga, de todos madre (Ib. 15, 23, 5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parecer\u00eda m\u00e1s que cumplida la lecci\u00f3n agustiniana. Por si fueran pocas las advertencias, le quiere aconsejar con ejemplos pr\u00e1cticos sobre acciones y reacciones distintas. Vigilar las aficiones para no caer en el orgullo de las riquezas, la org\u00eda de las tabernas, la frivolidad de los teatros, la inmundicia de la fornicaci\u00f3n&#8230; Y con su habitual estilo sentencioso da la receta: Qualis enim cibus sumitur, talis valetudo consequitur (Ib. 16, 24, 10). Cual es el alimento que ingerimos, as\u00ed la salud de que disfrutamos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al cristiano se le promete, incluso aqu\u00ed, una paz serena entre dificultades temporales; as\u00ed el creyente gozar\u00e1 m\u00e1s de buena conciencia aun entre afanes, que el pecador de su vicioso coraz\u00f3n entre placeres.[43]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Historia Salutis. Agust\u00edn va resumiendo la historia y propone cuestiones como corresponden a la categor\u00eda del genio que es Agust\u00edn. Parece incre\u00edble que suscite y aclare con sus explicaciones para principiantes, problemas que hoy son predio casi exclusivo de la teolog\u00eda. Y todo con riqueza de frases como rel\u00e1mpagos que iluminan de horizonte a horizonte todos los entresijos de la inteligencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n con S. Ireneo escribe que gloria Dei vita hominis super terram; s\u00ed, la gloria de Dios es el hombre sobre la tierra; el Hiponense redondea: cuando el hombre imita la sabidur\u00eda de Dios (18, 29,3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Duae civitates. Tampoco hay que desesperar porque los malos parezcan m\u00e1s que los buenos; ni aunque se oficialicen las estructuras del mal; tambi\u00e9n el trigo en mucho menos que la paja: frumentum in comparatione palearum valde pauciorem (31,1). Desde el principio andan mezclados los cuerpos, separadas las voluntades; Dios sabr\u00e1 hacer el d\u00eda del juicio. No\u00e9, Abrah\u00e1n, los profetas&#8230; todo est\u00e1 simbolizado en los misterios de Cristo: Antiguo y Nuevo Testamento. Aquellos como nosotros, todos formamos el cuerpo de la Iglesia cuya Cabeza es Cristo La raz\u00f3n para hacerse cristiano es la misma: Los antiguos se salvaron creyendo en el que hab\u00eda de venir como nosotros creyendo en el que ya ha venido.[44]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es dif\u00edcil encontrar reminiscencias tanto de su padre Patricio, en cuanto al  inter\u00e9s sobre la preparaci\u00f3n intelectual de su hijo, como de su madre M\u00f3nica. Hemos aludido al aprendizaje de los a\u00f1os de Cartago, en la esperanza de que un d\u00eda lo aprendido le servir\u00eda para profesar y defender m\u00e1s brillantemente su fe. As\u00ed ahora, Agust\u00edn, al hablar de la resurrecci\u00f3n discurre m\u00e1s por la raz\u00f3n de fe que le dio su madre moribunda que por argumentaci\u00f3n con razones de congruencia: \u201cEnterradme aqu\u00ed\u201d, le resuena clara y firme la voz de M\u00f3nica: \u201c\u00bfEs que le va a ser dif\u00edcil reconstruir lo que era  a quien pudo hacer lo que no era?\u201d.[45]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Tarea de caridad.- Ordenar en rectitud nuestra vida para que sea eficaz y fruct\u00edfera nuestra ense\u00f1anza. Parece mero consejo moral; no ser\u00eda poco. Pero es, ante todo, m\u00e9todo pedag\u00f3gico y especialmente agustiniano. Y estar seguros \u2013certa cognitio\u2013 de la certeza que les trasmitimos, y firmes \u2013solida scientia\u2013 en la seguridad en que nos apoyamos Contamos con la certeza te\u00f3rica de los principios; se requiere la firme convicci\u00f3n en ellos. Conoci\u00e9ndose a fondo y siendo honrado a cabalidad, Agust\u00edn, en otra de sus concisas expresiones, rezaba as\u00ed: Non certior de Te, sed firmior in Te. Su certeza sobre Dios ya era suficiente; su firmeza en \u00c9l a\u00fan no era bastante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tener alumnos es f\u00e1cil. Contar con disc\u00edpulos es m\u00e1s dif\u00edcil. Alumno \u2013de alere\u2013 es el que se alimenta, el que va adquiriendo conocimientos de algunas ciencias; el disc\u00edpulo es el que aprende, no solo la ciencia, sino el que trata de secundar las ense\u00f1anzas o actitudes filos\u00f3ficas o morales del maestro. No seamos solo profesores de la asignatura que ense\u00f1amos; seamos maestros de los disc\u00edpulos a quienes ense\u00f1amos; cultivar las potenciales virtudes de los que nos oyen, nos ven, y juzgan nuestras actitudes. Lo hizo el maestro S\u00f3crates. En prop\u00f3sito agustiniano, es hacer comprensible la Palabra y la obra de Dios, por la Palabra inteligible que es Cristo.  Lo que ense\u00f1as, ens\u00e9\u00f1alo de tal modo que al que le hablas, oy\u00e9ndote crea, creyendo espere y esperando ame (De cat. rud. 4, 8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que el ejemplo de Jes\u00fas incluso como postura filos\u00f3fica, tiene m\u00e1s validez que la actitud de la escuela c\u00ednica o estoica: despreci\u00f3 los bienes terrenos para ense\u00f1arnos a despreciarlos, y soport\u00f3 los males terrenos para ense\u00f1arnos a no buscar la felicidad en aquellos, y a no temer la infelicidad en estos.[46]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O construimos un mundo humano y honrado, formando hombres virtuosos, o se los tragar\u00e1 el submundo que padecemos, el cada d\u00eda m\u00e1s poblado bajo mundo, v\u00edctima del vicio y los agentes del mal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que manejar el modus, el comedimiento, base del arte pedag\u00f3gico, aprender a graduar le ense\u00f1anza con la paciencia, el amor con la correcci\u00f3n, la libertad con la exigencia  \u201cpara que el que est\u00e1 siendo curado no perezca entre las manos del m\u00e9dico\u201d.[47] . \u00bfNos inquietaremos porque el enfermo retira la mano de quien le opera? Non quam sis molestus, sed quam sit dilectus (Ib.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7.  Agust\u00edn tiene una bella p\u00e1gina que aplicamos aqu\u00ed para la pragm\u00e1tica educativa. El contexto se refiere a los herejes de su tiempo, a quienes hay que atraer, omni opere, omni sudore, a la unidad anterior.[48] Pero debemos medir nuestras fuerzas espirituales. \u201c\u00bfC\u00f3mo vamos a descongelar en ellos el hielo de la iniquidad si no ardemos con la llama de la caridad?\u201d. [49]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Agust\u00edn, en un ejemplo ingenioso, y haciendo gala de su estilo aleg\u00f3rico distingue entre los pescadores de Jes\u00fas (faciam vos piscatores hominum (Mt 4, 19), y los cazadores del profeta (Jer 16, 16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los herejes andan sueltos por las soberbias hinchazones de la tierra. Agust\u00edn cita con nombre propio: Un monte es Arrio, otro es Donato; monte es Fotino y monte es Novato.[50]  Hoy nos suena a historia. En su tiempo era deberse a la verdad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mundo ya no es neutro. Hoy el mal no es un hecho a escondidas o simple efecto de la oscuridad. Hoy es activo y est\u00e1 instituido y con carta de vigencia en muchos pa\u00edses. Son arrasados con soporte legal valores morales y sociales. Abusando de eso que llaman democracia legalizan la pornograf\u00eda, el abominable crimen del aborto, el tanatismo, la sodom\u00eda y dem\u00e1s degradantes aberraciones. Las herej\u00edas sociales de hoy son mucho m\u00e1s graves y delet\u00e9reas que las teol\u00f3gicas de otros tiempos. Y si no las condenamos, como Agust\u00edn, con su nombre propio, traicionamos el evangelio por esconder la Luz bajo el celem\u00edn. San Agust\u00edn dice: Andan errados. venatoribus indigebat error ipsorum. se necesitan cazadores: debemos recordar, ense\u00f1ar, predicar conciencia y Ley de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No pod\u00eda faltar, es claro, la taxativa sentencia agustiniana: Sed retia,  nostra vita est. S\u00ed, las redes son nuestra vida. Los maestros, efectivamente, son como modelos que imitar, y esto mismo ser\u00e1 ense\u00f1ar.[51]  Y otra vez:  hombre de oraci\u00f3n antes que de predicaci\u00f3n: sit orator antequam dictor.[52]  O, ce\u00f1idos al estilo agustiniano: antes deprecador que predicador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De las  dos ciudades nadie ha hablado mejor que el genio de Hipona. El concepto y aun la expresi\u00f3n de la ense\u00f1anza agustiniana, tienen vigencia plena, y, seguramente, m\u00e1s que ayer.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apelaci\u00f3n puntual de Agust\u00edn: Que te mueva solo el amor. Qu\u00e9date con el amor. No temas ser importuno; act\u00faa por el amor que le tienes: Ne attendas quam illi sis molestus, sed quam tibi ille sit dilectus (De ut. ieiun. 9, 11). Qu\u00e9 clase de amor tendr\u00edas si por no ser celoso, permites que se pierdan? Exam\u00ednate, pues, qu\u00e9 clase de amor te mueve y qu\u00e9 grado de amor posees. \u201cTu labor solo ser\u00e1 aut\u00e9ntica cuando est\u00e9 motivada e impulsada por el amor, y en el amor descanse, como en su c\u00e1lido hogar\u201d. [53]  Si amas el cielo, cielo eres, si amas la tierra, tierra eres, si amas a Dios, Dios eres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si celebramos un centenario, y m\u00e1s este, es para reaprender la oportunidad de la expresi\u00f3n y especialmente el contenido de sus ricas lecciones. Nos urge la reflexi\u00f3n agustiniana. Cuidado con caer en la trampa ni en la presi\u00f3n de la llamada hoy  \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d. Recuerda S. Agust\u00edn que la Alicia, es decir, la Verdad de los cristianos es incomparablemente m\u00e1s hermosa que la Elena de los griegos (Ep. 40, 4, 7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es mandato de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos ser sencillos como palomas, y prudentes como serpientes.  No sea que cayendo en la ingenua y extendida frivolidad de ignorar las nuevas formas de manique\u00edsmo y pelagianismo, pasemos por alto su cruda realidad, olvidando que nuestros  fieles  van como ovejas sin pastor y  como corderos entre lobos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es Agust\u00edn, \u201cel hombre-palabra\u201d, como tambi\u00e9n es llamado Y \u00e9l s\u00ed urge a contrarrestar el mal, educando, educere,  sacando de, salvando de; a fomentar el bien, ense\u00f1ando, ministrando, somos ministros del Verbo, a hacer disc\u00edpulos de la verdad, de la honradez, de la cultura y de los sanos valores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice S. Agust\u00edn, que aun en cautividad, el pueblo elegido contribuy\u00f3 a honrar al Dios verdadero, engendrando hijos, edificando casas y plantando \u00e1rboles y vi\u00f1as, pues somos colaboradores de Dios, agricultura de Dios, edificio de Dios: Dei enim sumus adiutores, Dei agricultura, Dei aedificatio estis (I Co 3,9); (21, 37, 2-4). El s\u00edmbolo de los setenta a\u00f1os, es el tiempo de nuestra vida, tiempo de invertir en la purificaci\u00f3n para que los hijos de la Iglesia, sean liberados, a su tiempo, como lo fue Jerusal\u00e9n de la cautividad de Babilonia (21, 37, 9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las voces m\u00e1s autorizadas han llamado a S. Agust\u00edn, \u201cel primer hombre moderno\u201d, por su innegable y decisivo influjo en los hombres de la modernidad. El gran agustin\u00f3logo, P. Cap\u00e1naga, dice de S. Agust\u00edn que es igualmente \u201cel hombre antimoderno\u201d, porque diagnostica y cura muy graves enfermedades y extrav\u00edos, sobre todo, el desp\u00f3tico subjetivismo de nuestra \u00e9poca. [54]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el cultivo de la interioridad \u2013in te ipsum redi\u2013 lo aproxima tanto al hombre moderno, supo y ense\u00f1\u00f3 a trascender la subjetividad \u2013transcende te ipsum\u2013 hacia el mundo objetivo, plat\u00f3nico, abierto a los esplendores de la verdad, y dar el salto a la Trascendencia y encontrar al Se\u00f1or que nos hizo para S\u00ed, donde por El, con \u00c9l y en \u00c9l alabaremos, cantaremos y amaremos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y este ser\u00e1 el fin sin fin.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P. Donato Jim\u00e9nez Sanz OAR<br \/>\nFac. de Teolog\u00eda Pontificia y Civil de Lima, 2004\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>NOTAS<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1]  Conf. BAC,  II, p. 109.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2]   De octo Dulcitii quaestionibus; Resp. a las ocho preg. de Dulquicio, 3, 6; Ep. 157, 5. 41.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3]  Ep. 166,  4,  9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4]  Conf.  14, 23.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5]Studium sapientiae, Madrid, 1987. n. 147.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]  De util. ieiun.  9, 11.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7]  In ps. 103, 2, 11.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8]  De cat. rud. 12, 17; Stud. Sap. n.145. Quia per amoris vinculum in quantum in illis sumus, in tantum et nobis nova fiunt quae vetera fuerunt.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9]  Ubi inveni veritatem, ibi inveni Deum meum (Conf. 10, 24, 35).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10]  De beata vita 4, 34.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11]  Contra Faust. 22, 27.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12]  Conf. 2, 3, 8.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13]  Ib.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14]  El don de la persev. 16, 40.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15]  Conf. 9, 6, 14\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[16]   De doctr. christ. 1, 1, 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[17]  Educaci\u00f3n, estilo agustiniano. P. Pedro Rubio Bard\u00f3n, OSA.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[18]  Obr. compl. BAC, 39, , 428.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19]  Vita, XV.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[20]  De Catech. Rud.: At si affectus excandescentis animi exeat in faciem vultumque faciat, omnes sentiunt qui intuentur iratum (2, 3, 5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[21]  Ib. (2, 3, 10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[22]  Ib.: Ut gaudens quisque catechizet (tanto enim suavior erit quanto magis id potuerit), ea cura m\u00e1xima est (2, 4, 13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[23]  Ib. 2, 4, 12.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[24]  De Catech rud. 2, 4, 14.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[25]  Ib. 2, 3, 12.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[26]  Ib.: Re quidem vera multo gratius auditur, cum et nos eodem opere delectamur: afficitur enim filum locutionis nostrae ipso nostro gaudio, et exit facilius atque acceptius. (D Catch rud, 2, 4, 12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[27]  Ib.  (2, 12.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[28]  De vera relig.12, 24: Reformata per Sapientiam non formatam, sed per quam formantur universa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[29]  De doctr. Christ. 11, 12.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[30]   De catech. rud.&#160;: Quisque primo catechizatur ab eo qui scriptum est: In principio Deus creavit caelum et terram  (3, 5, 1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[31]  Ib. 3, 6,4.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[32]  Ib. 3,5,1; 6,10,4.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[33]  Ib. Magna est enim miseria superbus homo, sed maior misericordia humilis Deus (4, 8, 11).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[34]  Ib. 4, 8, 11.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[35]  Ib.: Neque dormiens, sed evigilans moneretur, eum securius et tutius carpere voluisset (6, 10, 1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[36]  Ib. 6, 10, 4. 6.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[37]  Ib.&#160;: Maximeque commendans in Scripturis canonicis admirandae altitudinis saluberrimam humilitatem (8, 12, 3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[38]  Conf. 1, 18, 28.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[39]  De catech. rud.:  Itaque forensis illa nonnumquam forte bona dictio, numquam tamen benedictio dici potest (9, 13, 5-6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[40]  Ib. 10, 14, 10.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[41]  Ib. Ut loquatur nobis Deus quomodo volumus, si suscipiamus hilariter ut loquatur per nos quomodo possumus,  (11,16, 9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[42]  Ib.: Per amoris vinculum in quantum in illis sumus, in tantum et nobis nova fiunt quae vetera fuerunt, (12, 17, 2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[43]  Ib.: Verius atque iucundius gaudere hominem de bona consciencia inter molestias, quam de mala inter delicias (16, 24, 12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[44]  Ib. Salvi facti sunt credendo quia veniet, sicut nos salvi efficimur credendo quia venit (17, 28, 10. 19, 33, 11-17).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[45]  Ib.:  Numquid ergo difficile est Deo&#8230; istam quantitatem corporis tui sicut erat, qui eam facere potuit sicut non erat? (24, 46, 3; Conf. 9, 11, 28).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[46]  De cat. rud. 32, 40, 6.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[47]  De util. ieiun. 9, 11.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[48]  Ib. 9, 11.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[49]  Ib.. 9, 11.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[50]  Ib. 9, 11.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[51] De mus. 1,4, 6.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[52]  De doctr. christ. 4, 15, 32\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[53]  De catech. rud. 11, 16.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[54]  Cfr. Obr. Compl. I, BAC, 290, 291.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchos t\u00edtulos con toda propiedad y m\u00e9rito le son aplicados a San Agust\u00edn por los m\u00e1s altos pensadores y los m\u00e1s hondos sentidores de todos los tiempos. 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