{"id":22767,"date":"2016-02-05T15:35:17","date_gmt":"2016-02-05T20:35:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-agustin-de-hipona-y-el-concilio-de-calcedonia\/"},"modified":"2016-02-05T15:35:17","modified_gmt":"2016-02-05T20:35:17","slug":"san-agustin-de-hipona-y-el-concilio-de-calcedonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-agustin-de-hipona-y-el-concilio-de-calcedonia\/","title":{"rendered":"SAN AGUSTIN DE HIPONA Y EL CONCILIO DE CALCEDONIA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>EL APORTE AGUSTINIANO  AL DOGMA CRISTOL\u00d3GICO DEL 451<\/b>\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Introducci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Aspectos de la cristolog\u00eda agustiniana<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Presencia agustiniana en Calcedonia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Una ense\u00f1anza muy actual<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Notas<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este primer a\u00f1o del siglo XXI, conmemoramos el 1650\u00ba aniversario de la realizaci\u00f3n del Concilio de Calcedonia, momento de importancia trascendental en el desarrollo de la fe de la Iglesia sobre la persona del Se\u00f1or Jes\u00fas. Despu\u00e9s de los Concilios de Nicea (325), Constantinopla (381) y \u00c9feso (431), Calcedonia aparece como la culminaci\u00f3n de la reflexi\u00f3n fundamental que el Magisterio hace sobre Jesucristo. En efecto, una vez definida la divinidad del Verbo, y aclarada la terminolog\u00eda que expresaba este misterio, al mismo tiempo que se indicaba su aut\u00e9ntica humanidad y se profesaba la fe sobre su unidad personal, se hac\u00eda necesario establecer con claridad que en su ser concreto y espec\u00edfico Jes\u00fas posee naturaleza humana y naturaleza divina, unidas ambas en su \u00fanica persona, cual es la del Verbo que \u201cse hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u201d (Jn 1, 14). De esta manera, Calcedonia resume en su contenido lo que los Concilios anteriores hab\u00edan  ense\u00f1ado con autoridad dogm\u00e1tica[1], y es como una plataforma doctrinal desde la que se habr\u00edan de encarar nuevos desaf\u00edos doctrinales[2].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en Calcedonia confluye tambi\u00e9n, junto con la doctrina conciliar, lo mejor de la teolog\u00eda patr\u00edstica sobre el misterio de Jes\u00fas. Se da una confluencia de las diversas cristolog\u00edas, fruto de la reflexi\u00f3n de diversos Padres de la Iglesia, escritores de la \u00e9poca patr\u00edstica y escuelas teol\u00f3gicas que han ido aportando lo suyo para la  elaboraci\u00f3n del dogma calcedonense[3]. Es claro que hay determinados Padres que han ejercido un influjo mayor que otros y han brindado una contribuci\u00f3n m\u00e1s destacada, que la historia recuerda con agradecimiento. Pero no por ello deja de ser muy valioso precisar cu\u00e1les han sido los aportes de quienes no figuran en primer plano (al menos en lo referido a la doctrina de Calcedonia) y sin embargo han ayudado con su pensamiento a profundizar en la verdad revelada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre estos \u00faltimos se encuentra San Agust\u00edn de Hipona. El gran Doctor africano muri\u00f3 el a\u00f1o 430, y no asisti\u00f3 al Concilio de \u00c9feso, al cual fue invitado. Se halla, pues, muy distante de Calcedonia, en lo temporal. Sin embargo, a\u00fan cuando no haya estado presente en persona, deja sentir su influencia. En particular, queremos dedicar estas reflexiones a resaltar alguna posible contribuci\u00f3n hecha por el Hiponense al dogma de Calcedonia. La contribuci\u00f3n de San Agust\u00edn llega al concilio del 451 a trav\u00e9s del Papa San Le\u00f3n Magno, y as\u00ed ambos ofrecen el aporte de la teolog\u00eda latina a la proclamaci\u00f3n dogm\u00e1tica de la verdad de Jesucristo[4].  Y si bien la reflexi\u00f3n cristol\u00f3gica latina no ha sido muy abundante en comparaci\u00f3n con la cristolog\u00eda griega, no deja de tener una importancia significativa, en la medida en que sintetiza y reconcilia los acentos a veces antag\u00f3nicos de la cristolog\u00eda alejandrina y de la antioquena[5]. De esta visi\u00f3n de s\u00edntesis y reconciliaci\u00f3n doctrinal participa el pensamiento agustiniano sobre la persona del Se\u00f1or Jes\u00fas.\n<\/p>\n<h2>Aspectos de la cristolog\u00eda agustiniana<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es verdad que San Agust\u00edn nunca escribi\u00f3 un tratado De Christo, como s\u00ed escribi\u00f3 un De Trinitate. Sin embargo, la persona del Se\u00f1or Jes\u00fas est\u00e1 en el centro de su obra y de su pensamiento. \u201cEn todas sus grandes obras, en el de Civitate y el De Trinitate, en los comentarios sobre San Juan y sobre los salmos, en el Enchiridion, el De agone christiano, los Sermones y especialmente en las explicaciones del S\u00edmbolo, Jesucristo aparece al centro de su teolog\u00eda, de la religi\u00f3n y de la historia de la humanidad\u201d[6]. Agust\u00edn am\u00f3 intensamente al Se\u00f1or Jes\u00fas; a\u00fan preso en las redes de la herej\u00eda y de las seducciones del pecado, conservaba un gran respeto por el nombre de Jes\u00fas, nombre que le fue ense\u00f1ado desde su infancia. Cuando se convirti\u00f3, reconoci\u00f3 en Jes\u00fas no solamente un maestro del recto vivir, o un sabio que le develara ocultos misterios; reconoci\u00f3 en \u00e9l ante todo a Dios hecho hombre, que por amor vino a salvarlo del pecado y de la miseria; vio en \u00e9l el camino hacia la patria, y al mismo tiempo la meta a la cual avanzamos: \u201cHay un solo camino que excluye todo error: que sea uno mismo Dios y hombre: a donde se camina, Dios; por donde se camina, hombre\u201d[7].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es precisamente en la experiencia de conversi\u00f3n donde Agust\u00edn reconoce vivencialmente la aut\u00e9ntica realidad de Jes\u00fas. Su trayectoria personal, descrita en las Confesiones, muestra diversas concepciones de Jes\u00fas, y as\u00ed el mismo santo dice que su fe en Cristo era \u201cinforme ciertamente en muchos puntos, y como fluctuando fuera de la norma de doctrina\u201d[8]. Influido por el manique\u00edsmo que profes\u00f3 desde los diecinueve hasta los veintiocho a\u00f1os, negaba la humanidad real de Jesucristo[9]; posteriormente, abandonado el error maniqueo, consider\u00f3 a Jes\u00fas como un hombre sapient\u00edsimo, pero hombre nada m\u00e1s, reproduciendo con estas ideas el error de los adopcionistas y fotinianos[10]. La fe de la Iglesia, hecha suya en el bautismo, le permiti\u00f3 comprender aquello que hab\u00eda le\u00eddo antes, pero que no hab\u00eda entendido: \u201cEl Verbo se hizo carne\u201d (Jn 1, 14). Reconoci\u00f3 en el Se\u00f1or Jes\u00fas no ya a un puro hombre que participa de modo incomparable de la Verdad, sino a la misma persona de la Verdad[11], esto es, a Dios mismo que es la Verdad y que se hizo hombre para darnos a conocer dicha Verdad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jesucristo es Dios. Afirmaci\u00f3n primera que expresa la realidad m\u00e1s profunda del Se\u00f1or. Referencia por dem\u00e1s imprescindible que remite al misterio de la Sant\u00edsima Trinidad, ya que Jes\u00fas es Dios, al igual que el Padre y el Esp\u00edritu Santo. Siendo Hijo del Padre, posee la misma divinidad que el Padre ( y la del Esp\u00edritu Santo, habr\u00eda que a\u00f1adir). Junto con expresiones directas, Agust\u00edn expresa la divinidad de Jesucristo mediante la Palabra \u201cconsustancial\u201d, en referencia a las otras personas trinitarias, pero sobre todo al Padre. As\u00ed, en una obra temprana, De vera religione (389-391), reconoce la consustancialidad del Hijo con el Padre:\n<\/p>\n<p>\u201cNing\u00fan otro plan se ajust\u00f3 mejor al provecho del g\u00e9nero humano que el que realiz\u00f3 la misma Sabidur\u00eda de Dios, esto es, el Hijo Unig\u00e9nito, consustancial y coeterno con el Padre, cuando se dign\u00f3 tomar \u00edntegramente al hombre, haci\u00e9ndose carne y habitando entre nosotros\u201d[12]. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es verdad que el t\u00e9rmino \u201cconsustancial\u201d no es muy frecuente en Agust\u00edn, y se emplea en diversos sentidos[13]. Pero empleado en el sentido estricto que le ha dado la tradici\u00f3n dogm\u00e1tica, significa que el Hijo es Dios. Polemizando con el obispo arriano Maximino, el Doctor de Hipona encuentra en la definici\u00f3n del Concilio de Nicea, la piedra de toque de la ortodoxia cat\u00f3lica, que reduce a la nada la argumentaci\u00f3n arriana y su falsa idea de Cristo \u201cdios\u201d:\n<\/p>\n<p>\u201cJesucristo nuestro Se\u00f1or es de la sustancia del Padre. Luego, el Padre y el Hijo son de una misma sustancia. Esto significa aquel \u201chomoousios\u201d que los Padres Cat\u00f3licos establecieron con la autoridad de la verdad y con la verdad de la autoridad en el concilio de Nicea(&#8230;)  \u00bfQu\u00e9 significa \u201chomoousios\u201d sino que el Hijo es de la \u00fanica y misma sustancia que el Padre? \u00bfQu\u00e9 quiere decir \u201chomoousios\u201d sino \u2018Yo y el Padre somos uno\u2019 (Jn 10, 30)?\u201d[14].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siendo Dios, el Se\u00f1or Jes\u00fas es tambi\u00e9n hombre. Hay en San Agust\u00edn una afirmaci\u00f3n clar\u00edsima de la verdadera y completa humanidad de Cristo. El t\u00edtulo \u201cHijo del hombre\u201d tan frecuente en los Evangelios, designa para Agust\u00edn que el Se\u00f1or Jes\u00fas tiene nuestra naturaleza y es uno de nosotros[15]. Todo lo que es propio de un ser humano, es propio de Jesucristo. Un claro ejemplo de c\u00f3mo est\u00e1 constituida la humanidad de Jesucristo lo encontramos en el De agone christiano, en el que, refutando sucesivamente a docetas, maniqueos y apolinaristas, describe todo lo que el Se\u00f1or tiene de com\u00fan con nosotros. As\u00ed, Jes\u00fas tiene cuerpo real, de carne:\n<\/p>\n<p>\u201cNo escuchemos a los que dicen que el Hijo de Dios no asumi\u00f3 un verdadero hombre, ni naci\u00f3 de mujer, sino que mostr\u00f3 a los que lo vieron una carne falsa y una imagen simulada de cuerpo humano (&#8230;) Si pues, cosas visibles y limpias pueden ser tocadas sin mancharse por cosas visibles y sucias, \u00bfcu\u00e1nto mejor pudo la inmutable Verdad, al tomar el alma por el esp\u00edritu y el cuerpo por el alma, asumir al hombre entero y liberarlo de todas las enfermedades sin padecer contaminaci\u00f3n?\u201d[16].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Refutando a los apolinaristas, afirma la existencia de alma racional en Cristo, y por lo mismo, todo aquello que le es propio: inteligencia, voluntad, libertad. Dice:\n<\/p>\n<p>\u201cNo escuchemos a los que confiesan la Trinidad en una sola sustancia eterna, pero osan decir que ese hombre que fue asumido dentro de la dispensaci\u00f3n temporal no tuvo mente humana, sino solos el alma y el cuerpo. Esto es tanto como decir: no fue hombre, aunque tuvo miembros humanos. Tambi\u00e9n los brutos tienen alma y cuerpo, pero carecen de entendimiento, que es propio de la mente. Si hemos de anatematizar a los que niegan que Cristo tuvo cuerpo humano, me maravilla que estos no se sonrojen al negar a Cristo lo mejor que tiene el hombre\u201d[17].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, el misterio de la Encarnaci\u00f3n implica dos aspectos. Por una parte, el hecho de que Jesucristo, Verbo Encarnado, siendo Dios y hombre, es sin embargo UNA PERSONA. Aparece aqu\u00ed una primera dimensi\u00f3n del misterio que San Agust\u00edn pone muy de relieve. Porque si bien es verdad que Jes\u00fas es Hijo de Dios e Hijo del hombre, no son dos; se trata de uno solo:\n<\/p>\n<p>\u201cEn la Trinidad solamente el hijo tom\u00f3 la forma de siervo, junt\u00e1ndola a \u00e9l en unidad de persona; es decir, que el Hijo de Dios y el hijo del hombre son un solo Jesucristo (&#8230;) En virtud de esta \u00fanica persona, que consta de dos naturalezas, divina y humana, habla unas veces seg\u00fan la naturaleza divina, como cuando dice: \u2018Yo y el Padre somos uno\u2019 (Jn 10, 30); y otras veces seg\u00fan la humana, como cuando dice: \u2018El Padre es mayor que yo\u2019 (Jn 14, 28)\u201d[18].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00fanica persona que es Jesucristo es el Verbo, y por lo mismo, Dios segunda persona de la Trinidad. De manera sumamente clara afirma Agust\u00edn la divinidad de Cristo a partir de su \u00fanica persona divina:\n<\/p>\n<p>\u201cJes\u00fas, Hijo de Dios, es Dios y hombre juntamente. Dios antes de todo tiempo, hombre en el tiempo. Es Dios porque es Verbo de Dios, pues el Verbo era Dios (Jn 1, 1); hombre, porque en unidad de persona, el Verbo uni\u00f3 a s\u00ed un alma racional y un cuerpo\u201d[19].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N\u00f3tese la repetici\u00f3n de la expresi\u00f3n \u201cen unidad de persona\u201d. Se trata de una f\u00f3rmula relativamente com\u00fan en Agust\u00edn, cuyos t\u00e9rminos suponen un gran alcance dogm\u00e1tico, aunque hay discusi\u00f3n entre los especialistas sobre si Agust\u00edn capt\u00f3 realmente todo su valor. Seg\u00fan lo visto, \u201cla persona preexistente del Verbo es lo que constituye el punto angular de esta unidad y asume la naturaleza humana \u2018en la unidad de su persona\u2019 (in unitatem personae suae, Unigeniti, Verbi, assumere)\u201d[20]. Ya con esta concepci\u00f3n, pone San Agust\u00edn un rechazo previo a toda perspectiva nestoriana o filonestoriana que negase la unidad en Cristo. El caso del monje galo Leporio, que hacia los a\u00f1os 418-421 puso en duda la comunicaci\u00f3n de idiomas, y por ende, la unitas personae en Cristo, es instructivo del valioso aporte otorgado por el Hiponense a una clarificaci\u00f3n sobre este tema tan complejo[21].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo aspecto de la Encarnaci\u00f3n que destaca Agust\u00edn es el referido a las DOS NATURALEZAS de Jesucristo. Porque la unidad a la que hace referencia es precisamente la unidad de las naturalezas. Bajo esta perspectiva, resulta sumamente ilustrativo encontrar en el Doctor de Hipona afirmaciones muy claras y precisas, que son ya todo un anticipo de Calcedonia. As\u00ed por ejemplo:\n<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed manifest\u00f3 que era una sola persona en ambas naturalezas, a saber: de Dios y del hombre; ya que si constituyera dos personas, comenzar\u00eda a existir una cuaternidad y no una trinidad. Pero porque tiene dos sustancias, aunque sea una sola persona, por eso ha dicho: \u2018Descend\u00ed del cielo\u2019 se refiere a la excelencia de Dios; y lo que se a\u00f1ade \u2018no para hacer mi voluntad\u2019, a causa de Ad\u00e1n que hizo la suya, se refiere a la obediencia del hombre\u201d[22].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es significativo que Agust\u00edn emplee la expresi\u00f3n \u201cen ambas naturalezas\u201d, como rechazando toda posibilidad de monofisismo. La misma indicaci\u00f3n, l\u00edneas m\u00e1s adelante, de \u201cdos sustancias\u201d en Cristo corrobora esta idea. Y es que en Jes\u00fas, la uni\u00f3n de lo humano y de lo divino permite que la totalidad de las naturalezas se halle en \u00e9l, unida a su persona:\n<\/p>\n<p>\u201cDios permanece siendo Dios, pero se une el hombre a Dios y resulta una sola persona, que no es un semidi\u00f3s, como si fuera en parte Dios y en parte hombre, sino todo Dios y todo hombre\u201d[23].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no quiere decir tampoco que en la uni\u00f3n se confundan las naturalezas, dando origen a una cierta mixtura. Con f\u00f3rmulas brillantes y dignas de toda admiraci\u00f3n, el Hiponense explica as\u00ed la Encarnaci\u00f3n:\n<\/p>\n<p>\u201c&#8230; como el hombre es alma y carne, as\u00ed Cristo es Dios y hombre. El mismo que es Dios es hombre y el mismo que es hombre es Dios, sin que se confundan las naturalezas, pero en la unidad de una sola persona\u201d[24].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O con mayor precisi\u00f3n todav\u00eda:\n<\/p>\n<p>\u201cEn consecuencia, la forma de Dios tom\u00f3 la forma de siervo, y el todo fue un Dios-hombre: Dios, por ser Dios el que asumi\u00f3; hombre, por ser humana la forma recibida. En esta asunci\u00f3n no hay mudanza ni conversi\u00f3n mutua de naturalezas: la divinidad no se convierte en criatura, dejando de ser divinidad; ni la criatura se convirti\u00f3 en divinidad, dejando de ser criatura\u201d[25].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mirando con atenci\u00f3n las dos \u00faltimas citas, destaca la exactitud con la que Agust\u00edn formula la uni\u00f3n de las naturalezas. En efecto, al unirse en la persona de Jes\u00fas (in unitate personae!) las naturalezas no se fusionan entre s\u00ed, dando origen a una realidad nueva; tampoco se mezclan ni una de ellas se convierte en la otra. \u00bfC\u00f3mo no ver aqu\u00ed una extraordinaria semejanza con el \u201cinconfuse\u201d, \u201cinmutabiliter\u201d del dogma de Calcedonia?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si bien el Hiponense enuncia con claridad la uni\u00f3n de las naturalezas en la persona, tal vez la manera como explica esta uni\u00f3n no sea la m\u00e1s perfecta. Para profundizar el modo de la uni\u00f3n de naturalezas, Agust\u00edn recurre a la analog\u00eda de la uni\u00f3n alma-cuerpo, lo cual, si bien ilustra, no basta para responder a todos los problemas. B\u00e1sicamente, la cuesti\u00f3n que San Agust\u00edn se propone responder es: \u00bfde qu\u00e9 tipo es la uni\u00f3n de la naturaleza humana con la divina en Cristo?\n<\/p>\n<p>\u201cAlgunos piden que se les d\u00e9 raz\u00f3n de c\u00f3mo Dios pudo mezclarse con el hombre para formar la \u00fanica persona de Cristo, cuando fue menester que eso tuviese lugar una sola vez. Como si ellos diesen raz\u00f3n de lo que acaece cada d\u00eda, a saber, c\u00f3mo se mezcla un alma con un cuerpo para formar la \u00fanica persona humana. Porque as\u00ed como en la unidad de la persona, un alma se une con un cuerpo para que exista el hombre, del mismo modo en la unidad de la persona Dios se sirve de un hombre para que exista Cristo. En la persona humana tenemos una mixtura de alma y cuerpo; en aquella persona divina tenemos una mixtura de hombre y Dios. No obstante, cuidese el oyente de alejarse de lo que suele suceder en los cuerpos: cuando se mezclan dos licores, de modo que ninguno de los dos conserva su integridad, si bien a\u00fan en los mismos cuerpos la luz se mezcla con el aire sin corromperse. La persona humana es una mezcla de alma y cuerpo; la persona de Cristo es una mezcla de hombre y de Dios. Cuando el Verbo de Dios se uni\u00f3 a un alma que ya ten\u00eda su cuerpo, tom\u00f3 conjuntamente el alma y el cuerpo. Lo uno se realiza cada d\u00eda cuando se engendra un hombre; lo otro acaeci\u00f3 una vez para libertar a los hombres &#8230;\u201d[26].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez los t\u00e9rminos empleados no sean los m\u00e1s felices, y el mismo Agust\u00edn percibe su dificultad[27]. Se ve que la expresi\u00f3n \u201cmezcla\u201d (lat\u00edn: mixtura, permixtio) ha de ser entendida en un sentido muy amplio, que no significa que las dos realidades pierdan su integridad (y por eso Agust\u00edn considera impropia la figura de los dos licores mezclados); antes bien, la mejor analog\u00eda la proporciona la \u201cmezcla\u201d de la luz con el aire. En este segundo caso, la luz sigue siendo luz; el aire sigue siendo aire. No hay apropiaci\u00f3n de la realidad de lo uno por parte de lo otro. Y seguramente as\u00ed hay que entender de la uni\u00f3n de la naturaleza divina con la humana. Ahora bien, m\u00e1s all\u00e1 de las analog\u00edas, y tambi\u00e9n de la insuficiencia de \u00e9stas, resulta sumamente interesante constatar en San Agust\u00edn que la comparaci\u00f3n antropol\u00f3gica (uni\u00f3n alma-cuerpo) es como el punto de partida para la soluci\u00f3n del problema cristol\u00f3gico[28]. Es una soluci\u00f3n que tiene sus peculiaridades. Sus presupuestos \u2013como lo reconoce un notable patr\u00f3logo y crist\u00f3logo contempor\u00e1neo- son plat\u00f3nicos, y dejan poco espacio al papel de la persona en la unidad existente en Cristo[29]. Considera, adem\u00e1s, que el punto de contacto entre la divinidad y el cuerpo, en Cristo, se da a trav\u00e9s del alma[30]. Sin embargo, con todas sus limitaciones, y con los problemas que deja sin resolver, la propuesta agustiniana es correcta en lo fundamental. Podr\u00eda formularse as\u00ed: lo que es el misterio de Cristo (una persona en dos naturalezas, unidad de las naturalezas en la persona, uni\u00f3n sin confusi\u00f3n, sin cambio) est\u00e1 muy bien expresado y refleja de manera definitiva la fe de la Iglesia; la explicaci\u00f3n puntual del misterio no siempre es la mejor, aunque es v\u00e1lida y reviste cierta originalidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la doctrina de las dos naturalezas unidas a la persona de Jesucristo, San Agust\u00edn concluye la comunicaci\u00f3n de idiomas. Es notable que en este punto, en el que naufrag\u00f3 Nestorio, el Hiponense precise con meridiana claridad que las acciones humanas y divinas que se predican del Se\u00f1or Jes\u00fas, han de ser atribuidas a su \u00fanica persona:\n<\/p>\n<p>\u201cEl bienaventurado Ap\u00f3stol ense\u00f1a la unidad de persona de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que consta de doble naturaleza, divina y humana, de modo que cualquier vocablo de una se atribuye a la otra, los divinos a la humana, y los humanos a la divina &#8230;\u201d[31].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay por qu\u00e9 escandalizarse, pues, de afirmar que el Hijo de Dios (que es Dios) fue crucificado y muri\u00f3; ni mucho menos de proclamar a Mar\u00eda \u201cMadre de Dios\u201d:\n<\/p>\n<p>\u201cTampoco insistas en c\u00f3mo Cristo descendi\u00f3 del cielo seg\u00fan aquello que es hombre, cuando fue hecho hombre de una madre que estaba en la tierra. Realmente eso se dijo por la unidad de persona, porque Cristo Dios y hombre es una sola persona. Por eso dijo tambi\u00e9n: \u2018Nadie ha subido al cielo sino el que ha descendido del cielo, el Hijo del Hombre que est\u00e1 en el cielo\u2019 (Jn 3, 13). Si atiendes a la distinci\u00f3n de sustancias, el Hijo de Dios descendi\u00f3 del cielo, el hijo del hombre fue crucificado; si a la unidad de la persona, el hijo del hombre tambi\u00e9n descendi\u00f3 del cielo, el hijo de Dios tambi\u00e9n fue crucificado\u201d[32].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra manera agustiniana de expresar la dualidad de naturalezas en Cristo es mediante la afirmaci\u00f3n de la doble sustancia, divina y humana. En pol\u00e9mica con los arrianos, y tambi\u00e9n en los sermones de Navidad, destaca Agust\u00edn que las dos sustancias implican una doble generaci\u00f3n, una eterna y la otra temporal; una sin padre, la otra sin madre. De manera magistral, y con una peculiar belleza literaria, puntualiza su fe: \u201c&#8230; como yo acepto, venero y predico ambas generaciones de Cristo: la de Dios-Padre sin tiempo, y la del Hombre-madre en la plenitud del tiempo &#8230;\u201d[33]. Pero con mayor precisi\u00f3n y contra el mismo adversario, dice:\n<\/p>\n<p>\u201cSi a aquella divina generaci\u00f3n tambi\u00e9n se la puede designar con la expresi\u00f3n \u2018desde el seno del Padre\u2019, esto significa que Dios engendr\u00f3 a Dios de s\u00ed mismo, es decir, de su propia sustancia: como cuando naci\u00f3 del seno de su madre el hombre engendr\u00f3 al hombre.  As\u00ed, podemos entender que en ambas generaciones no son distintas las sustancias del que naci\u00f3 y de los que le engendraron. Ciertamente es distinta la sustancia de Dios-Padre y del hombre-madre; pero no es diversa la sustancia de Dios Padre y de Dios Hijo, como no es diversa la sustancia del hombre-madre y del hombre-hijo\u201d[34].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo que hemos venido recogiendo constituye el esfuerzo de Agust\u00edn por comprender un poco m\u00e1s el gran misterio de la Encarnaci\u00f3n, y en \u00faltima instancia, para vivirlo. No ignoraba el gran Doctor africano que la Encarnaci\u00f3n en cuanto tal, refleja la gratuidad del amor de Dios para con los hombres. En efecto, \u00bfqu\u00e9 mejor modo de expresar todo lo que Dios ama a su criatura que haci\u00e9ndose \u00e9l mismo criatura? Y este amor es tanto m\u00e1s gratuito en cuanto que la humanidad del Verbo no es algo preexistente que Dios Hijo toma, sino que su existencia comienza en el momento mismo de la Encarnaci\u00f3n. La naturaleza humana del Se\u00f1or Jes\u00fas fue creada en el mismo momento de asumirla el Verbo:\n<\/p>\n<p>\u201cNi porque se dijo \u2018del hombre\u2019 apart\u00f3 a Dios el que asumi\u00f3 al hombre; pues como dije y hay que recalcarlo mucho, es una sola persona. Pues el \u00fanico Cristo es siempre hijo de Dios por naturaleza e Hijo del hombre, ya que por gracia asumi\u00f3 en el tiempo la naturaleza humana. Ni la tom\u00f3 de modo que primero fuese creada y despu\u00e9s asumida, sino que fue creada en el mismo momento de asumirla. Y por la unidad de la persona en la doble naturaleza se dice que el Hijo del Hombre descendi\u00f3 del cielo, aunque su naturaleza humana fuera tomada de aquella Virgen que viv\u00eda en la tierra&#8230;\u201d[35].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed, creada en el mismo momento de asumirla, aparece Jes\u00fas hombre como el ejemplo pleno de la gracia, ya que, seg\u00fan el Hiponense:\n<\/p>\n<p>\u201cpara llegar a ser Jes\u00fas, \u00bfcon qu\u00e9 meritos anteriores suyos, ya de obras, ya de fe, pudo contar la naturaleza humana que en \u00c9l reside? (&#8230;) Aquella naturaleza humana que en una unidad de persona fue asumida por el Verbo coeterno al Padre, \u00bfc\u00f3mo mereci\u00f3 llegar a ser hijo unig\u00e9nito de Dios? \u00bfPrecedi\u00f3 alg\u00fan m\u00e9rito a esta uni\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 obr\u00f3, qu\u00e9 crey\u00f3 o qu\u00e9 exigi\u00f3 previamente para llegar a tan inefable y soberana dignidad? \u00bfNo fue acaso por la virtud y asunci\u00f3n del mismo Verbo como aquella humanidad, en cuanto empez\u00f3 a existir, empez\u00f3 a ser hijo \u00fanico de Dios? \u00bfPor ventura no fue concebido el Hijo \u00fanico de Dios por aquella mujer que fue llena de gracia? \u00bfNo naci\u00f3 el Hijo \u00fanico de Dios por obra del Esp\u00edritu Santo y de Mar\u00eda virgen, no por concupiscencia de la carne, sino por gracia singular de Dios? (&#8230;) Todos estos dones y gracias singularmente admirables y otras muchas, si con verdad puede decirse que son suyas propias, las recibi\u00f3 singularmente en aquel hombre esta nuestra naturaleza humana sin que precediese m\u00e9rito alguno de su parte\u201d[36].<\/p>\n<h2>Presencia agustiniana en Calcedonia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00edamos indicado ya que San Agust\u00edn muere veinti\u00fan a\u00f1os antes de la realizaci\u00f3n de Calcedonia. Y sin embargo, su influjo doctrinal llegar\u00e1 hasta este concilio haciendo presente la contribuci\u00f3n de la cristolog\u00eda latina a la definici\u00f3n dogm\u00e1tica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El puente que permite contactar la ense\u00f1anza cristol\u00f3gica agustiniana con Calcedonia es el Papa San Le\u00f3n Magno. Es conocido el gran aprecio que este Papa ten\u00eda por el Doctor de Hipona, y en algunos temas espec\u00edficos, como por ejemplo en cuestiones sobre la gracia, este aprecio es abierta dependencia. En lo que se refiere a la cristolog\u00eda, no ser\u00eda equivocado considerar a San Le\u00f3n en cierto modo como disc\u00edpulo de Agust\u00edn[37]. Hay pasajes en los que es tan marcada la dependencia, que un autor ha podido afirmar que \u201centre la doctrina de San Agust\u00edn y la teolog\u00eda de las ep\u00edstolas de San Le\u00f3n Magno encontramos tanta semejanza, que consta que el compositor de \u00e9stas (ep\u00edstolas) se halla muy familiarizado con las obras de Agust\u00edn\u201d[38].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay, ciertamente, diversos temas en los que el Doctor de Hipona influye en San Le\u00f3n y es posible precisar semejanzas en la terminolog\u00eda e incluso en los contenidos. Un tema que el Papa Le\u00f3n Magno parece haber recogido de Agust\u00edn es el de una persona en Cristo; lo mismo se puede decir de f\u00f3rmulas conceptuales como assumere in unitatem personam, y tambi\u00e9n una persona in utraque natura[39]. Otro aspecto en el que se pueden se\u00f1alar semejanzas y coincidencias muy grandes es en lo referente al estilo antit\u00e9tico, en el que por contrastes y oposiciones se comunica la realidad de Jesucristo Dios y hombre. Esto se ve con claridad en los sermones de Navidad, tanto en Agust\u00edn como en Le\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hay tambi\u00e9n otro tema que encontramos en San Le\u00f3n, y que guarda semejanzas con algunas ense\u00f1anzas del Hiponense. Es el tema de la doble consustancialidad de Cristo, presente en la doctrina de San Le\u00f3n y asumido por la definici\u00f3n dogm\u00e1tica de Calcedonia. Si bien es verdad que esta doctrina se halla sobre todo en los Padres griegos, y adem\u00e1s desarrollada, Le\u00f3n Magno la hace suya para hacer expl\u00edcita, contra la herej\u00eda de Eutiques, la doctrina de las dos naturalezas del Se\u00f1or Jes\u00fas[40]. Pues bien, el mismo Agust\u00edn hab\u00eda ense\u00f1ado, tanto en sus sermones como en sus tratados antiher\u00e9ticos, esta misma concepci\u00f3n, si bien no con la f\u00f3rmula exacta que conocemos ahora y que Calcedonia har\u00e1 suya.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo dicho puede ilustrarse con la comparaci\u00f3n, en paralelo, de textos agustinianos con textos de San Le\u00f3n Magno. Teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, esto es, que San Le\u00f3n es como el puente que conduce a San Agust\u00edn hasta Calcedonia, podr\u00e1 verse la cercan\u00eda del pensamiento del Hiponense con la ense\u00f1anza conciliar del a\u00f1o 451. Obviamente, no podemos esperar referencias y citas textuales de Agust\u00edn en la definici\u00f3n dogm\u00e1tica; pero junto con la gran cercan\u00eda de ideas y de contenidos, s\u00ed encontramos algunas formulaciones que \u2013tal vez por el influjo real que ejerci\u00f3 la persona y la doctrina de San Le\u00f3n Magno- encontraron su lugar en el conjunto de la ense\u00f1anza de Calcedonia. All\u00ed, de manera indirecta, pero no por ello menos real, brilla tambi\u00e9n el genio de Agust\u00edn.\n<\/p>\n<p> <b>San Agust\u00edn de Hipona<\/b><\/p>\n<p> <b>San Le\u00f3n Magno<\/b><\/p>\n<p> Y por la unidad de la persona en la doble naturaleza se dice que el Hijo del Hombre descendi\u00f3 del cielo, aunque su naturaleza humana fuera tomada de aquella virgen que viv\u00eda en la tierra; tambi\u00e9n se dice que el Hijo de Dios fue crucificado y sepultado, aunque no padeci\u00f3 esto en la divinidad, por la que el Unig\u00e9nito es coeterno al Padre, sino en la debilidad de la naturaleza humana &#8230;[41]<\/p>\n<p>Precisamente por esta unidad de persona que debe entenderse en ambas naturalezas, se lee que el Hijo del hombre descendi\u00f3 del cielo, cuando el Hijo de Dios asumi\u00f3 la carne de aquella virgen  de la que ha nacido, y tambi\u00e9n se dice que el Hijo de Dios fue crucificado y sepultado, aun cuando estas cosas no sufri\u00f3 en la divinidad misma, por la cual el Unig\u00e9nito es cosempiterno y consustancial con el Padre, sino en la debilidad de la naturaleza humana &#8230;[42]<\/p>\n<p>Celebremos el nacimiento del Se\u00f1or con la asistencia y aire de fiesta que merece (..) Exultad, v\u00edrgenes santas (&#8230;) Exultad, justos: ha nacido el justificador. Exultad, d\u00e9biles y enfermos: ha nacido el Salvador. Exultad, cautivos: ha nacido el Redentor. Exultad, siervos: ha nacido el Se\u00f1or. Exultad, hombres libres: ha nacido el Libertador. Exultad todos los cristianos: ha nacido Cristo.[43]<\/p>\n<p> Hoy, amad\u00edsimos, ha nacido nuestro Salvador. Alegr\u00e9monos (&#8230;) Nadie se crea excluido de participar en este regocijo ,pues una misma es la causa de la com\u00fan alegr\u00eda (&#8230;) Exulte el santo porque se acerca el premio; al\u00e9grese el pecador porque se le invita al perd\u00f3n; an\u00edmese el gentil, porque se le llama a la vida[44].<\/p>\n<p> Pues el \u00fanico Cristo es siempre Hijo de Dios por naturaleza e Hijo del Hombre, ya que por gracia asumi\u00f3 en el tiempo la naturaleza humana. Ni la tom\u00f3 de manera que primero fuese creada y despu\u00e9s asumida, sino que fue creada en el mismo momento de asumirla[45].<\/p>\n<p> Nuestra naturaleza no fue ciertamente asumida en el sentido de que antes hab\u00eda sido creada y despu\u00e9s asumida, sino en el sentido de que fue creada mientras era asumida[46].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Haciendo una comparaci\u00f3n con el contenido del dogma cristol\u00f3gico de Calcedonia, saltan a la vista las semejanzas, y resulta edificante constatar c\u00f3mo, a pesar de la diversidad de teolog\u00edas, aproximaciones conceptuales y situaciones particulares, la fe en Jesucristo es siempre la misma:\n<\/p>\n<p> <b>San Agust\u00edn de Hipona<\/b><\/p>\n<p> <b>San Le\u00f3n Magno<\/b><\/p>\n<p> En la Trinidad solamente el Hijo tom\u00f3 la forma de siervo (&#8230;) el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre  son un solo Jesucristo &#8230;[47]<\/p>\n<p> &#8230; hay que confesar a uno solo y mismo Hijo y Se\u00f1or nuestro Jesucristo: perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad.[48]<\/p>\n<p> Jes\u00fas) es Dios, porque es Verbo de Dios, pues el Verbo era Dios (Jn 1, 1); hombre, porque en unidad de persona, el Verbo uni\u00f3 a s\u00ed un alma racional y un cuerpo[49]<\/p>\n<p> &#8230; verdaderamente Dios, y verdaderamente hombre, compuesto de alma racional y de cuerpo[50].<\/p>\n<p> As\u00ed podemos entender que en ambas generaciones no son distintas las sustancias del que naci\u00f3 y de lo que le engendraron. Ciertamente es distinta la sustancia de Dios-Padre y del hombre-madre; pero no es diversa la sustancia de Dios Padre y de Dios Hijo, como no es diversa la sustancia del hombre-madre y del hombre-hijo[51].<\/p>\n<p> &#8230; consustancial con le Padre seg\u00fan la divinidad, y consustancial con nosotros seg\u00fan la humanidad[52].<\/p>\n<p> Era ya Hijo \u00fanico del Padre quien naci\u00f3 como hijo \u00fanico de la madre; fue hecho en la madre quien se hab\u00eda hecho para s\u00ed la madre; siempre eterno junto al Padre, se hace hodierno naciendo de una madre (&#8230;)&#160;; el Padre nunca existi\u00f3 sin \u00e9l, y sin \u00e9l nunca hubiese existido su madre[53].<\/p>\n<p> &#8230; engendrado del Padre antes de los siglos seg\u00fan la divinidad, y en los \u00faltimos d\u00edas, por nosotros y por nuestra salvaci\u00f3n, engendrado de Mar\u00eda Virgen, la Madre de Dios, seg\u00fan la humanidad[54].<\/p>\n<p> &#8230; como el hombre es alma y carne, as\u00ed Cristo es Dios y hombre. El mismo que es Dios es hombre, y el mismo que es hombre es Dios, sin que se confundan las naturalezas, pero en la unidad de una sola persona[55].<\/p>\n<p> &#8230; que se ha de reconocer a un solo y mismo Cristo Se\u00f1or Hijo Unig\u00e9nito en dos naturalezas, sin confusi\u00f3n, sin cambio, sin divisi\u00f3n, sin separaci\u00f3n &#8230;[56]<\/p>\n<h2>Una ense\u00f1anza muy actual<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La celebraci\u00f3n de un aniversario m\u00e1s del Concilio de Calcedonia es una buena ocasi\u00f3n para preguntarnos tambi\u00e9n por su necesidad, y por su valor para nosotros. No es un misterio para nadie que es uno de los Concilios m\u00e1s contestados y criticados, y esta contestaci\u00f3n no es cosa del pasado. No hace muchos a\u00f1os, algunos te\u00f3logos sugirieron una radical revisi\u00f3n del dogma de Calcedonia, aduciendo que su lenguaje era incomprensible para el hombre de hoy, y que era tributario de una determinada cosmovisi\u00f3n filos\u00f3fica que peca de ahist\u00f3rica, dualista y extrinsecista[57].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basados en estos criterios, y tomando en consideraci\u00f3n que los tiempos modernos exigen una adecuaci\u00f3n de lo que Calcedonia dijo, estos te\u00f3logos[58] proponen ir m\u00e1s all\u00e1 de Calcedonia, recogiendo los aportes de la ex\u00e9gesis, de la hermen\u00e9utica y de la filosof\u00eda contempor\u00e1nea. Sin embargo, el resultado fue negativo. Un reconocido autor contempor\u00e1neo expresa de manera aguda esta situaci\u00f3n: \u201cEn el \u00e1mbito eclesial, y en particular en la iglesia Cat\u00f3lica, existe hoy, junto a excelentes tratados de cristolog\u00eda, que son al mismo tiempo modernos y respetuosos con el dato de fe tradicional, un determinado n\u00famero de \u2018nuevas cristolog\u00edas\u2019 que se apartan, a veces manifiestamente, del dato fijado por los concilios de Nicea y Calcedonia, con la pretensi\u00f3n de traducir en un lenguaje moderno la misma verdad que los Padres tradujeron con categor\u00edas propias de su cultura. Estoy persuadido \u2013e intentar\u00e9 demostrarlo hist\u00f3ricamente- de que en ellas se ha traducido, es cierto, en categor\u00edas modernas algo antiguo, pero no la verdad de Nicea, sino el error condenado en Nicea; no la verdad de Calcedonia, sino los errores condenados en Calcedonia. En otras palabras, son ciertamente una actualizaci\u00f3n, pero de la herej\u00eda, no de la ortodoxia\u201d[59].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cr\u00edtica a Calcedonia se convierte as\u00ed en rechazo a Calcedonia, y por ende, a la verdadera fe en el Se\u00f1or Jes\u00fas. No se va m\u00e1s all\u00e1 de Calcedonia, sino m\u00e1s atr\u00e1s. Porque, a fin de cuentas, lo que se termina diciendo \u2013y las obras de los autores mencionados son la mejor prueba de ello- es que Jesucristo no es Dios, sino meramente hombre; no es Persona divina, sino persona humana. No tiene dos naturalezas, sino meramente una. Esto es lo que las herej\u00edas de la antig\u00fcedad dec\u00edan, y a las cuales el Concilio del 451dio una respuesta definitiva. \u00bfQu\u00e9 nos dice todo esto? Nos se\u00f1ala una verdad muy cierta: Calcedonia, como proclamaci\u00f3n dogm\u00e1tica de la fe de la Iglesia sobre Jes\u00fas, es irrenunciable. No puede dejarse de lado u obviarse, porque forma parte imprescindible del proceso de comprensi\u00f3n cada vez mayor \u2013en lo posible, y respetando siempre el misterio- de la verdad de Jesucristo. Podr\u00e1 mejorarse, ciertamente, lo dicho all\u00ed; pero ha de ser teniendo en cuenta lo afirmado por este Concilio, no dej\u00e1ndolo de lado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esto, San Agust\u00edn brinda un testimonio ejemplar. Su gran respeto por la fe de la Iglesia se muestra en sus explicaciones, en sus f\u00f3rmulas y en sus libros. Su amor a Jes\u00fas, comprendido \u00e9ste como Persona Veritatis, se plasma como amor a la Verdad. Es a esta Verdad a la que el Santo de Hipona rinde homenaje en cada p\u00e1gina en la que habla de Cristo. Y con las limitaciones propias de su cristolog\u00eda, atestigua \u2013adelantadamente- su reconocimiento de lo que a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, la iglesia proclamar\u00e1 como Verdad de fe sobre Jesucristo, el mismo ayer hoy y siempre (Hbr 13, 8).\n<\/p>\n<h2>Notas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. \u201cLe Concile de Chalc\u00e9doine r\u00e9capitule dans sa c\u00e9l\u00e8bre d\u00e9finition l\u00b4essentiel de la  christologie dogmatique\u201d. Bernard Sesbo\u00fc\u00e9 S.J. J\u00e9sus-Christ dans la Tradition de L\u00b4Eglise. Pour une actualisation de la christologie de Chalc\u00e9doine. Par\u00eds; Descl\u00e9e 1982, p. 132.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. \u201cSi el concilio de Calcedonia es la expresi\u00f3n aut\u00e9ntica de la cristolog\u00eda patr\u00edstica, no pone t\u00e9rmino en absoluto a la investigaci\u00f3n doctrinal. Al contrario, se presenta como punto de partida para nuevas investigaciones, porque se inscribe como una etapa m\u00e1s en el progreso doctrinal de la Iglesia, una etapa que no puede ya ser discutida, pero que requiere tambi\u00e9n ser superada\u201d. Jean Galot S.J. Cristo, \u00bfT\u00fa qui\u00e9n eres? Madrid; Centro de Estudios de Teolog\u00eda Espiritual 1982, p. 255.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Cf. Basil Studer OSB, Dios Salvador, en los Padres de la Iglesia. Trinidad-Cristolog\u00eda-soteriolog\u00eda. Salamanca; Secretariado Trinitario 1993, p. 309. Dice al respecto lo siguiente: \u201cSi luego consideramos m\u00e1s de cerca las tres tradiciones teol\u00f3gicas m\u00e1s importantes que llevaron a la fe de Calcedonia en la primera mitad del siglo V, nos asombra realmente la diversidad que muestran, a pesar de que concuerdan en la fidelidad al Evangelio. La tradici\u00f3n alejandrina subraya la unidad de sujeto de todo el ser de Cristo; la antioquena, la plenitud  de la naturaleza del hombre Jes\u00fas (del homo assumptus); la latina, la doble solidaridad con Dios y con los hombres\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. \u201cEn la decisi\u00f3n de Calcedonia, fue ante todo digna de atenci\u00f3n la influencia de Le\u00f3n Magno. No solamente se reconoci\u00f3 como conforme con la tradici\u00f3n oriental su Tomus ad Flavianum, sino que fue utilizado para la redacci\u00f3n de la fe de Calcedonia. Junto con Le\u00f3n destaca tambi\u00e9n Agust\u00edn, que resumi\u00f3 la tradici\u00f3n occidental con su expresi\u00f3n una persona in utraque natura; por eso mismo Le\u00f3n, que puede considerarse como su disc\u00edpulo, influy\u00f3 tambi\u00e9n en la cristolog\u00eda de forma decisiva\u201d. Basil Studer, o.c., pp. 294-295.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.  \u201c&#8230; en la medida en que puede hablarse de una coherencia propia de la tradici\u00f3n latina, hay que colocarla en medio de las dos tradiciones orientales. Por una parte subraya la distinci\u00f3n de las dos naturalezas, mas por otra reconoce con la tradici\u00f3n alejandrina, y m\u00e1s que la antioquena, la communicatio idiomatum\u201d. Ibidem, p. 305.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. E. Portali\u00e9. \u201cAugustin (Saint)\u201d. En: Dictionnaire de Th\u00e9ologie Catholique. Dir. por A. Vacant y E. Mangenot. Tomo I.II. Par\u00eds; Librairie Letouzey et An\u00e8 1923, col. 2363.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. San Agust\u00edn, La Ciudad de Dios, XI, 2; PL 41, 318.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8.  Confesiones, VII, 5, 7; PL 32, 737\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9.  \u201cAl mismo Salvador nuestro, tu Unig\u00e9nito, de tal modo le juzgaba salido de aquella masa lucid\u00edsima de tu mole para salud nuestra, que no cre\u00eda de \u00e9l sino lo que mi vanidad me suger\u00eda. Y as\u00ed juzgaba que una tal naturaleza como la suya no pod\u00eda nacer de la Virgen Mar\u00eda sin mezclarse con la carne, ni ve\u00eda c\u00f3mo pod\u00eda mezclarse sin mancharse lo que yo imaginaba tal, y as\u00ed tem\u00eda creerle nacido en la carne, por no verme obligado a creerle manchado con la carne\u201d. Confesiones, V, 10, 20; PL 32, 716.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10.  \u201cPero yo entonces juzgaba de otra manera, sintiendo de mi Se\u00f1or Jesucristo tan s\u00f3lo lo que se puede sentir de un var\u00f3n de extraordinaria sabidur\u00eda, a quien nadie puede igualar &#8230;\u201d. Confesiones, VII, 19, 25; PL 32, 746.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11.  Loc. Cit. Ver sobre este punto, Olegario Gonz\u00e1lez de Cardedal, \u201cVeritas et Persona Veritatis. Platonismo y cristolog\u00eda en San Agust\u00edn\u201d. En: Salmanticensis, vol. XL (Salamanca 1993), pp. 165-201.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12.  De vera religione, 16, 30; PL 34, 134.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13.  \u201cConsustancial\u201d aparece veintid\u00f3s veces en la obra agustiniana. De \u00e9stas, cinco se refieren a la consustancialidad entre Padre e Hijo, y por lo tanto, a la divinidad de Jesucristo: De vera religione, 16, 30; PL 34, 134; 55, 110; PL 34, 170; Serm\u00f3n 135, 3, 4; PL 38, 747; Contra Secundinum manichaeum, 5; PL 42, 581 (dos veces). Sorprende que el mayor uso de \u201cconsusbstancial\u201d se refiera al Esp\u00edritu Santo (once veces), p. ej: De consensu evangelistarum, IV, 10, 19, PL 34, 1227; In Io. Ev. Tract.105, 3; PL 35, 1904; Serm\u00f3n 156, 6, 6; PL 38, 853; De diversis quaest. Ad Simplicianum, II, 1, 1; PL 40, 129; II, 1, 5 (dos veces), PL 40, 132; De fide et symbolo, IX, 16; PL 40, 189; De civitate Dei, XI, 24; PL 41, 337 (dos veces); De Trinitate, I, 6, 13; PL 42, 827; VI, 5, 7; PL 42, 928. Las dem\u00e1s se refieren a la consustancialidad de las personas trinitarias, salvo De libero arbitrio 11, 32 donde el sentido es sumamente general.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14.  San Agust\u00edn, Contra Maximinum, II, 14, 3; PL 42, 772.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15,  \u201cEl Evangelista Mateo comenz\u00f3 as\u00ed: Libro de la generaci\u00f3n de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham (Mt 1, 1). Con dicho exordio muestra suficientemente que emprendi\u00f3 el narrar la generaci\u00f3n de Crsito seg\u00fan la carne. Seg\u00fan \u00e9sta, Cristo es hijo del hombre, t\u00edtulo que se da a s\u00ed mismo con mucha frecuencia, encareci\u00e9ndonos lo que en su misericordia se dign\u00f3 ser por nosotros\u201d. De consensu evangelistarum, II, 1, 2; PL 34, 1071.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16.  San Agust\u00edn,  De agone christiano, XVIII, 20; PL 40, 300.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17.  San Agust\u00edn,  De agone christiano, XIX, 21; PL 40, 300.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18.  San Agust\u00edn, Tratados sobre el Evangelio de San Juan, 99, 1; PL 35, 1886.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19.  San Agust\u00edn, Enchiridion ad Laurentium, XXXV; PL 40, 250.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20.  Alois Grillmeier S.J. Cristo en la Tradici\u00f3n crisitiana. Desde el tiempo apost\u00f3lico hasta el concilio de Calcedonia (451). Salamanca; S\u00edgueme 1997, p. 652.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21.  Sobre este particular, dice el Cardenal Grillmeier: \u201cLa disputa nestoriana comenz\u00f3 en vida de Agust\u00edn. Era un buen momento para influir en el campo de la cristolog\u00eda y tambi\u00e9n para establecer un contacto m\u00e1s estrecho con oriente; pero la muerte seg\u00f3 todas las esperanzas que pudo haber suscitado la cristolog\u00eda de Agust\u00edn (&#8230;) La intervenci\u00f3n en el caso \u201cLeporio\u201d, el precursor de Nestorio en Occidente, indica lo mucho que el obispo de Hipona pod\u00eda haber aportado en la cuesti\u00f3n nestoriana (&#8230;) A Leporio no se le gan\u00f3 dando un veredicto sobre \u00e9l, sino resolviendo sus dudas teol\u00f3gicas. Pero estas dudas eran pr\u00e1cticamente las mismas que tuvo Nestorio en oriente\u201d. Op. cit., pp. 721-722.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22.  San Agust\u00edn, R\u00e9plica al Serm\u00f3n de los Arrianos, VII; PL 42, 688.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23.  San Agust\u00edn, Serm\u00f3n 293, 7; PL 38, 1332.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24.  San Agust\u00edn, Serm\u00f3n 186, 1; PL 38, 999.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25.  San Agust\u00edn, De Trinitate, I, 7, 14; PL 42, 829.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">26.  San Agust\u00edn, Ep\u00edstola 137 a Volusiano, 3, 11; PL 33, 520.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27.  M\u00e1s adelante, en este mismo texto, dice: \u201cAunque quiz\u00e1 sea indigno emplear, para expresar estas cosas, los t\u00e9rminos mezcla y composici\u00f3n, debido al trato habitual con las realidades corporales, que son en s\u00ed muy diferentes y de distinto origen\u201d. Loc. Cit.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28.  Cfr. Alois Grillmeier S.J., Cristo en la Tradici\u00f3n crisitiana. Desde el tiempo apost\u00f3lico hasta el concilio de Calcedonia (451). Salamanca; S\u00edgueme 1997, p. 655.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">29.  Ibidem, p. 656: \u201cAunque aparece aqu\u00ed la palabra persona, Agust\u00edn no trabaja con el \u2018concepto\u2019 de persona. No va m\u00e1s all\u00e1 de la idea de una \u2018uni\u00f3n de naturalezas\u2019. S\u00f3lo de la realizaci\u00f3n efectiva de esta uni\u00f3n surge como resultado \u201cuna persona\u201d. Pero Agust\u00edn entiende esta \u2018unidad de naturalezas\u2019 desde presupuestos neoplat\u00f3nicos. ..\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">30.  \u201cIn Cristo avremmo una pi\u00f9 facile unione quando in Lui la divinit\u00e0 si congiunge con l\u00b4anima, perch\u00e9 allora lo spirito si unisce allo spirito. L\u00b4intima relazione, in concreto la consostanzialit\u00e0 tra il divino e l\u00b4anima sarebbe possibile perch\u00e9 si tratterebbe di sostanze tra loro omogenee (&#8230;) Ma \u2018come\u2019 poi si unisce la divinit\u00e0 al corpo, stante la loro radicale eterogeneit\u00e0? Ecco la scappatoia di Agostino: se, in Cristo, si unisce all\u00b4anima umana direttamente, il Verbo si congiunge al corpo \u2018rationali anima mediante\u2019 (Ep. 140, 4: PL 33, 542)\u201d. Andrea Milano. Persona in teologia. Alle origini del significato di persona nel cristianesimo antico. 2\u00aa ed. Roma; Dehoniane 1996, pp. 261-262.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">31.  San Agust\u00edn, R\u00e9plica al Serm\u00f3n de los Arrianos, VIII; PL 42, 688.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">32.  San Agust\u00edn, R\u00e9plica a Maximino, II, 20, 3; PL 42, 789-790. Sobre la maternidad divina de Mar\u00eda, cfr. La Trinidad, VIII, 4, 7; PL 42, 952; Serm\u00f3n 186, 2; PL 38, 1000. Cfr. Sant\u00b4Agostino. Mar\u00eda. \u201cDignitas terrae\u201d. Introd. y notas a cargo de Agostino Trap\u00e8. Roma; Citt\u00e0 Nuova Editrice 1988.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">33.  San Agust\u00edn, R\u00e9plica a Maximino, II, 18, 1; PL 42, 785.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">34.  San Agust\u00edn, R\u00e9plica a Maximino, I, 7; PL 42, 749. En la misma l\u00ednea va lo siguiente: \u201cCristo es una persona en dos sustancias, ya que es Dios y hombre. Y sin embargo no puede decirse que Dios sea una parte de esa persona\u201d. Ibidem, II, 10, 2; PL 42, 765. \u201c&#8230; Naci\u00f3 Cristo de padre y de madre, y al mismo tiempo sin padre y sin madre. En cuanto Dios, de padre; en cuanto hombre, de madre; en cuanto Dios, sin madre, y en cuanto hombre, sin padre. Pues, \u00bfqui\u00e9n narrar\u00e1 su generaci\u00f3n? (Is 53, 8)\u201d. Serm\u00f3n 184, 3; PL 38, 997.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">35.  San Agust\u00edn, R\u00e9plica al Serm\u00f3n de los arrianos, VIII; PL 42, 688.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">36.  San Agust\u00edn, La predestinaci\u00f3n de los santos, XV, 30; PL 44, 981-982.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">37.  \u201cEn la decisi\u00f3n de Calcedonia fue ante todo digna de atenci\u00f3n la influencia de Le\u00f3n Magno. No solamente se reconoci\u00f3 como conforme con la tradici\u00f3n oriental su Tomus ad Flavianum, sino que fue utilizado adem\u00e1s para la redacci\u00f3n de la fe de Calcedonia. Junto con Le\u00f3n destaca tambi\u00e9n Agust\u00edn, que resumi\u00f3 la tradici\u00f3n occidental con su expresi\u00f3n una persona in utraque natura; por eso mismo Le\u00f3n, que puede considerarse como su disc\u00edpulo, influy\u00f3 tambi\u00e9n en la cristolog\u00eda de forma decisiva\u201d. Basil Studer OSB, Dios Salvador, en los Padres de la Iglesia. Trinidad-Cristolog\u00eda-soteriolog\u00eda. Salamanca; Secretariado Trinitario 1993, pp. 294-295.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">38.  \u201c &#8230; inter S. Augustini doctrinam et S. Leonis epistularum theologiam tantum invenimus similitudinem ut harum compositorem in Sancti augustini operibus apprime versatum esse constet\u201d. C. Silva Tarouca, Textus et Documenta (TD) (Roma, Universit\u00e0 Gregoriana) 9, 14. Citado por Manuel Garrido Bona\u00f1o OSB, en la Introducci\u00f3n a San Le\u00f3n Magno. Homil\u00edas sobre el a\u00f1o lit\u00fargico.Madrid; Biblioteca de Autores Cristianos 1969, p. 36.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">39.  Cfr. Basil Studer, \u201cUna persona in Christo. Ein augustinisches Thema bei Leo dem Grossen\u201d. En: Augustinianum, vol. XXV (Roma 1985), p. 475.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">40.  Cfr. el excelente art\u00edculo de Basil Studer OSB, \u201cConsubstantialis Patri-Consubstantialis Matri. Une antith\u00e8se christologique chez L\u00e9on le Grand\u201d. En: Revue des \u00e9tudes augustiniennes, vol. XVIII (Par\u00eds 1972), pp. 87-115.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">41. San Agust\u00edn, R\u00e9plica al serm\u00f3n de los arrianos, VIII; PL 42, 688.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">42.  San Le\u00f3n Magno, Ep\u00edstola XXVIII a Flaviano, obispo de Constantinopla, 5; PL 54, 771.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">43.  San Agust\u00edn, Serm\u00f3n 148, 2; PL 38, 996.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">44.  San Le\u00f3n Magno, Homil\u00eda 21, 1; PL 54, 191.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">45.  San Agust\u00edn, R\u00e9plica al Serm\u00f3n de los arrianos, VIII; PL 42, 688.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">46.  San Le\u00f3n Magno, Ep\u00edstola XXXV, 3; PL 54, 806.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">47.  San Agust\u00edn, Tratados sobre el Evangelio de San Juan 99, 1; PL 35, 1886.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">48.  Concilio de Calcedonia, DH 301.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">49.  San Agust\u00edn, Enchiridion a Laurencio, XXXV; PL 40, 250.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">50.  Concilio de Calcedonia, DH 301.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">51.  San Agust\u00edn, R\u00e9plica a Maximino, I, 7; PL 42, 749.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">52.  Concilio de Calcedonia, DH 301.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">53.  San Agust\u00edn, Serm\u00f3n 192, 1; PL 38, 1012.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">54.  Concilio de Calcedonia, DH 301.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">55.  San Agust\u00edn, Serm\u00f3n 186, 1; PL 38, 999.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">56.  Concilio de Calcedonia, DH 302.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">57.  De entre los muchos ejemplos que podr\u00edamos citar, mencionamos a Hans K\u00fcng- En su libro Ser cristianos, sintetiza las objeciones a la fe en Cristo tal como se da en Calcedonia: a. La doctrina de las dos naturalezas, con terminolog\u00eda y conceptos acu\u00f1ados en lenguaje y mentalidad helen\u00edsticos, no son comprendidos hoy por nadie; b. La doctrina de las dos naturalezas ya en la \u00e9poca de Calcedonia, no resolvi\u00f3 las dificultades existentes; mucho menos ahora; c. La doctrina de Calcedonia \u2013al decir de varios ex\u00e9getas-  no tiene mucho (o nada) que ver con el original mensaje del Cristo del Nuevo Testamento. No es doctrina b\u00edblica, por tanto supone una alteraci\u00f3n respecto a la ense\u00f1anza del Jes\u00fas de los Evangelios. Cfr. Hans K\u00fcng, Essere cristiani. Milano; Mondadori 1976, pp. 137-138.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">58.  Cfr. Piet Schoonenberg, Un Dios de los hombres. Barcelona; Herder 1968; Edward Schillebeeckx, Jes\u00fas, la historia de un viviente. Madrid; Cristiandad 1981; del mismo Hans K\u00fcng, adem\u00e1s de la obra ya indicada, puede verse La Encarnaci\u00f3n de Dios, Barcelona; Herder 1981. Obviamente no son los \u00fanicos, aunque tal vez sean los m\u00e1s conocidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">59.  Raniero Cantalamessa, Jesucristo, el Santo de Dios. Madrid; Paulinas 1991, p. 141.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nDr. Gustavo S\u00e1nchez Rojas, Doctor en Teolog\u00eda, Profesor principal de la Facultad de Teolog\u00eda Pontificia y Civil de Lima, Per\u00fa\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL APORTE AGUSTINIANO AL DOGMA CRISTOL\u00d3GICO DEL 451 Contenido 1 Introducci\u00f3n 2 Aspectos de la cristolog\u00eda agustiniana 3 Presencia agustiniana en Calcedonia 4 Una ense\u00f1anza muy actual 5 Notas Introducci\u00f3n En este primer a\u00f1o del siglo XXI, conmemoramos el 1650\u00ba aniversario de la realizaci\u00f3n del Concilio de Calcedonia, momento de importancia trascendental en el desarrollo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-agustin-de-hipona-y-el-concilio-de-calcedonia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN AGUSTIN DE HIPONA Y EL CONCILIO DE CALCEDONIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22767","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22767","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22767"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22767\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22767"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22767"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22767"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}