{"id":22769,"date":"2016-02-05T15:35:22","date_gmt":"2016-02-05T20:35:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-de-san-agustin-de-hipona\/"},"modified":"2016-02-05T15:35:22","modified_gmt":"2016-02-05T20:35:22","slug":"vida-de-san-agustin-de-hipona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-de-san-agustin-de-hipona\/","title":{"rendered":"VIDA DE SAN AGUSTIN DE HIPONA"},"content":{"rendered":"<p>\n                              En este art\u00edculo trataremos sobre la vida de San Agust\u00edn de Hipona.  La extraordinaria vida de San Agust\u00edn se desdobla ante nosotros en documentos de riqueza sin rival, y no tenemos informaci\u00f3n de ning\u00fan otro car\u00e1cter de la antig\u00fcedad comparable al de las \u00abConfesiones\u00bb, que relatan la conmovedora historia de su alma; las \u00abRetractaciones\u00bb, que exponen la historia de su mente; y la Vida de San Agust\u00edn, escrita por su amigo Posidio, que nos habla del apostolado del santo. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos limitaremos a esbozar los tres per\u00edodos de esta extraordinaria vida: (1) el gradual retorno a la fe del joven descarriado; (2) el desarrollo doctrinal del fil\u00f3sofo cristiano hasta el momento de su episcopado; (3) el completo desarrollo de sus actividades una vez en el trono episcopal de Hipona.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Desde su nacimiento hasta su conversi\u00f3n (354-386)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Desde su conversi\u00f3n hasta su episcopado (386-395)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Como obispo de Hipona (396-430)\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">3.1 La controversia maniquea y el problema del mal<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">3.2 La controversia donatista y la teor\u00eda de la Iglesia<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">3.3 La Controversia Pelagiana y el Doctor de la Gracia<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">3.4 Luchas contra el Arrianismo y los \u00faltimos a\u00f1os<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">4 Enlaces internos<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Desde su nacimiento hasta su conversi\u00f3n (354-386)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn naci\u00f3 en Tagaste el 13 de noviembre de 354. Tagaste, hoy Souk Ahras, a unas 60 millas de Bona (la antigua Hippo-Regius), era por aquel tiempo una ciudad peque\u00f1a y libre de la Numidia preconsular que se hab\u00eda convertido recientemente del donatismo. Su familia no era rica aunque s\u00ed eminentemente respetable, y su padre, Patricio, uno de los decuriones de la ciudad, todav\u00eda era pagano; sin embargo, las admirables virtudes que hicieron de M\u00f3nica el ideal de madre cristiana consiguieron, a la larga, que su esposo recibiera la gracia del bautismo y una muerte santa, alrededor del a\u00f1o 371.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn recibi\u00f3 una educaci\u00f3n cristiana. Su madre le hizo la Se\u00f1al de la Cruz  y lo inscribi\u00f3 entre los catec\u00famenos. Una vez, estando muy enfermo, pidi\u00f3 el bautismo pero pronto pas\u00f3 todo peligro y difiri\u00f3 recibir el sacramento, cediendo as\u00ed a una deplorable costumbre de la \u00e9poca. Su asociaci\u00f3n con \u00abhombres de oraci\u00f3n\u00bb dej\u00f3 profundamente grabadas en su alma tres grandes ideas: La Divina Providencia, la vida futura con sus terribles sanciones y, sobre todo, Jesucristo el Salvador. \u00abDesde mi m\u00e1s tierna infancia llevaba dentro de lo m\u00e1s profundo de mi ser, mamado con la leche de mi madre, el nombre de mi Salvador, Vuestro Hijo; lo guard\u00e9 en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de mi coraz\u00f3n; y a\u00fan cuando todo lo que ante m\u00ed se presentaba sin ese Divino Nombre, aunque fuese elegante, estuviera bien escrito e incluso repleto de verdades, no fue bastante para arrebatarme de Vos\u00bb (Confesiones, I, IV).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero una enorme crisis moral e intelectual sofoc\u00f3 todos estos sentimientos cristianos durante cierto tiempo, siendo el coraz\u00f3n el primer punto de ataque. Patricio, orgulloso del \u00e9xito de su hijo en las escuelas de Tagaste y Madaura, decidi\u00f3 enviarlo a Cartago a preparase para una carrera forense.  Pero, desgraciadamente, se necesitaban varios meses para reunir los medios precisos y Agust\u00edn tuvo que pasar en Tagaste el decimosexto a\u00f1o de su vida disfrutando de un ocio que result\u00f3 ser fatal para su virtud, pues se entreg\u00f3 al placer con toda la vehemencia de una naturaleza ardiente. Al principio rezaba, pero sin el sincero deseo de ser escuchado, y cuando lleg\u00f3 a Cartago a finales del a\u00f1o 370 todas las circunstancias tend\u00edan a apartarlo de su verdadero camino: las muchas seducciones de la gran ciudad, a\u00fan medio pagana, el libertinaje de otros estudiantes, los teatros, la embriaguez de su \u00e9xito literario y el orgulloso deseo de ser el primero en todo, incluso en el mal. Al poco tiempo se vio obligado a confesar a M\u00f3nica que se hab\u00eda metido en una relaci\u00f3n pecaminosa con la persona que dio a luz a su hijo (372), \u00abel hijo de su pecado\u00bb&#8212;un enredo del que tan s\u00f3lo se liber\u00f3 a s\u00ed mismo en Mil\u00e1n, al cabo de quince a\u00f1os de esclavitud.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al evaluar esta crisis deben evitarse dos extremos. Algunos la han exagerado, como Mommsen, tal vez enga\u00f1ados por el tono de pesar en las \u00abConfesiones\u00bb: en la \u00abRealencyklop\u00e4die\u00bb (3ra. ed., II, 268) Loofs reprueba a Mommsen por este motivo y, sin embargo, \u00e9l mismo es demasiado indulgente con Agust\u00edn, al alegar que en aquellos d\u00edas la Iglesia permit\u00eda el concubinato. Solamente las \u00abConfesiones\u00bb ya demuestran que Loofs no entendi\u00f3 el d\u00e9cimo s\u00e9ptimo canon  de Toledo. No obstante puede decirse que Agust\u00edn, incluso en su ca\u00edda, conserv\u00f3 cierta dignidad y sinti\u00f3 compunci\u00f3n que le honra; y que, desde los diecienueve a\u00f1os, tuvo un sincero deseo de romper la cadena.  De hecho, en 373, una completamente nueva inclinaci\u00f3n se manifest\u00f3 en su vida, despu\u00e9s de leer el \u00abHortensio\u00bb de Cicer\u00f3n, de donde absorbi\u00f3 ese amor a la sabidur\u00eda que Cicer\u00f3n elogia tan elocuentemente.  A partir de entonces, Agust\u00edn consider\u00f3 la ret\u00f3rica \u00fanicamente como una profesi\u00f3n; la filosof\u00eda le hab\u00eda ganado el coraz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desgraciadamente, tanto su fe como su moral iban a atravesar una crisis terrible. En este mismo a\u00f1o, 373, Agust\u00edn y su amigo Honorato cayeron en las redes del manique\u00edsmo.  Parece extra\u00f1o que una mente tan extraordinaria hubiera podido caer v\u00edctima de las vaciedades orientales sintetizadas en un dualismo tosco y material que el persa Mani (215-276) hab\u00eda introducido en \u00c1frica hac\u00eda apenas cincuenta a\u00f1os. El mismo Agust\u00edn nos dice que se sinti\u00f3 seducido por las promesas de una filosof\u00eda libre sin ataduras a la fe; por los alardes de los maniqueos, que afirmaban haber descubierto contradicciones en la Sagrada Escritura; y, sobre todo, por la esperanza de encontrar en su doctrina una explicaci\u00f3n cient\u00edfica de la naturaleza y sus m\u00e1s misteriosos fen\u00f3menos. A la mente inquisitiva de Agust\u00edn le entusiasmaban las ciencias naturales, y los maniqueos declaraban que la naturaleza no guardaba secretos para su doctor, Fausto. Adem\u00e1s, Agust\u00edn se sent\u00eda atormentado por el problema del origen del mal y al no resolverlo, reconoci\u00f3 dos principios opuestos. Por a\u00f1adidura, exist\u00eda el poderoso encanto de la irresponsabilidad moral en una doctrina que negaba el libre albedr\u00edo y atribu\u00eda la comisi\u00f3n del pecado a un principio ajeno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez conquistado por esta secta, Agust\u00edn se dedic\u00f3 a ella con todo el ardor de su car\u00e1cter; ley\u00f3 todos sus libros, adopt\u00f3 y defendi\u00f3 todas sus opiniones. Su fren\u00e9tico proselitismo llev\u00f3 al error a su amigo Alipio, y a Romaniano, el amigo de su padre que fue su mecenas en Tagaste y estaba sufragando los gastos de estudios de Agust\u00edn. Fue durante este per\u00edodo maniqueo cuando las facultades literarias de Agust\u00edn llegaron a su completo desarrollo, y todav\u00eda era estudiante en Cartago cuando abraz\u00f3 el error.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus estudios terminaron, a su debido tiempo habr\u00eda entrado al \u201cforum litigiosum\u201d, pero prefiri\u00f3 la carrera de las letras, y Posidio nos cuenta que regres\u00f3 a Tagaste a \u00abense\u00f1ar gram\u00e1tica\u00bb.  El joven profesor cautiv\u00f3 a sus alumnos y uno de ellos, Alipio, apenas algo m\u00e1s joven que su maestro, sinti\u00e9ndose reacio a abandonarlo lo sigui\u00f3 hasta el error; despu\u00e9s recibi\u00f3 con \u00e9l el bautismo en Mil\u00e1n, y m\u00e1s adelante lleg\u00f3 a ser obispo de Tagaste, su ciudad natal. Pero M\u00f3nica deploraba profundamente la herej\u00eda de Agust\u00edn y no lo habr\u00eda aceptado ni en su casa ni en su mesa si no hubiera sido por el consejo de un santo obispo (San Ambrosio), quien declar\u00f3 que \u00abel hijo de tantas l\u00e1grimas no puede perecer\u00bb. Poco despu\u00e9s Agust\u00edn se fue a Cartago, donde continu\u00f3 ense\u00f1ando ret\u00f3rica. En este escenario m\u00e1s amplio, su intelecto resplandeci\u00f3 a\u00fan m\u00e1s y alcanz\u00f3 plena madurez en la b\u00fasqueda infatigable de las artes liberales. Se llev\u00f3 el premio en un concurso po\u00e9tico en el que tom\u00f3 parte, y el proc\u00f3nsul Vindiciano le confiri\u00f3 p\u00fablicamente la \u201ccorona agonistica\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue en este momento de embriaguez literaria, cuando acababa de completar su primera obra sobre est\u00e9tica (ahora perdida), que empez\u00f3 a repudiar el manique\u00edsmo. Las ense\u00f1anzas de Mani hab\u00edan distado mucho de calmar su intranquilidad, incluso cuando Agust\u00edn disfrutaba del fervor inicial, y aunque se le haya acusado de haber sido sacerdote de la secta, nunca lo iniciaron ni nombraron entre los \u00abelegidos\u00bb, sino que permaneci\u00f3 como \u00aboyente\u00bb, el grado m\u00e1s bajo de la jerarqu\u00eda. \u00c9l mismo nos explica el por qu\u00e9 de su desencanto. En primer lugar estaba la espantosa depravaci\u00f3n de la filosof\u00eda maniquea&#8212;\u00abdestruyen todo y no construyen nada\u00bb; despu\u00e9s, esa terrible inmoralidad que contrasta con su afectaci\u00f3n de la virtud; la flojedad de sus argumentos en controversia con los cat\u00f3licos, a cuyos argumentos sobre las Escrituras la \u00fanica respuesta que daban era: \u00abLas Escrituras han sido falsificadas\u00bb. Pero lo peor de todo es que entre ellos no encontr\u00f3 la ciencia&#8212;ciencia en el sentido moderno de la palabra&#8212;ese conocimiento de la naturaleza y sus leyes que le hab\u00edan prometido. Cuando les hizo preguntas sobre los movimientos de las estrellas, ninguno de ellos supo contestarle. \u00abEspera a Fausto\u00bb, dec\u00edan, \u00ab\u00e9l te lo explicar\u00e1 todo\u00bb. Por fin, Fausto de Mileve, el famoso obispo maniqueo, lleg\u00f3 a Cartago; Agust\u00edn fue a visitarlo y le interrog\u00f3; en sus respuestas descubri\u00f3 al ret\u00f3rico vulgar, un completo ignorante de toda sabidur\u00eda cient\u00edfica. Se hab\u00eda roto el hechizo y, aunque Agust\u00edn no abandon\u00f3 la secta inmediatamente, su mente ya rechaz\u00f3 las doctrinas maniqueas. La ilusi\u00f3n hab\u00eda durado nueve a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la crisis religiosa de esta gran alma s\u00f3lo se resolver\u00eda en Italia, bajo la influencia de San Ambrosio. En el a\u00f1o 383, a la edad de veintinueve a\u00f1os, Agust\u00edn cedi\u00f3 a la irresistible atracci\u00f3n que Italia ejerc\u00eda sobre \u00e9l, pero como su madre sospechaba su partida y estaba determinada a no separarse de \u00e9l, recurri\u00f3 al subterfugio de embarcarse escabull\u00e9ndose por la noche.  Reci\u00e9n llegado a Roma cay\u00f3 gravemente enfermo; al recuperarse abri\u00f3 una escuela de ret\u00f3rica, pero disgustado por las argucias de los alumnos, que le enga\u00f1aban descaradamente con los honorarios de las clases, solicit\u00f3 una c\u00e1tedra vacante en Mil\u00e1n, la cual obtuvo y el prefecto S\u00edmaco lo acept\u00f3. Cuando visit\u00f3 al obispo Ambrosio se sinti\u00f3 tan cautivado por la amabilidad del santo que comenz\u00f3 a asistir con regularidad a sus pr\u00e9dicas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, antes de abrazar la fe, Agust\u00edn sufri\u00f3 una lucha de tres a\u00f1os en los que su mente atraves\u00f3 varias fases distintas.  Primero se inclin\u00f3 hacia la filosof\u00eda de los acad\u00e9micos con su escepticismo pesimista; despu\u00e9s la filosof\u00eda neoplat\u00f3nica le inspir\u00f3 un genuino entusiasmo.  Estando en Mil\u00e1n, apenas hab\u00eda le\u00eddo algunas obras de Plat\u00f3n y, m\u00e1s especialmente, de Plotinio cuando despert\u00f3 a la esperanza de encontrar la verdad.  Una vez m\u00e1s comenz\u00f3 a so\u00f1ar que \u00e9l y sus amigos podr\u00edan dedicar la vida a su b\u00fasqueda, una vida limpia de todas las vulgares aspiraciones a honores, riquezas o placer, y acatando el celibato como regla (Confesiones, VI). Pero era solamente un sue\u00f1o; todav\u00eda era esclavo de sus pasiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00f3nica, que se hab\u00eda reunido con su hijo en Mil\u00e1n, le convenci\u00f3 para que se desposara, pero la prometida en matrimonio era demasiado joven y, si bien Agust\u00edn se deslig\u00f3 de la madre de Adeodato, enseguida otra ocup\u00f3 el puesto. As\u00ed fue como atraves\u00f3 un \u00faltimo per\u00edodo de lucha y angustia. Finalmente, la lectura de las Sagradas Escrituras le ilumin\u00f3 la mente y pronto le invadi\u00f3 la certeza de que Jesucristo es el \u00fanico camino a la verdad y a la salvaci\u00f3n. Despu\u00e9s de esto, s\u00f3lo se resist\u00eda el coraz\u00f3n. Una entrevista con Simpliciano, futuro sucesor de San Ambrosio, quien cont\u00f3 a Agust\u00edn la historia de la conversi\u00f3n del famoso ret\u00f3rico neoplat\u00f3nico Victorino (Confesiones, VIII.1, VIII.2), abri\u00f3 el camino para el golpe de gracia definitivo que a la edad de treinta y tres a\u00f1os lo derrib\u00f3 al suelo en el jard\u00edn en Mil\u00e1n (septiembre de 386). Unos cuantos d\u00edas despu\u00e9s, estando Agust\u00edn enfermo, se aprovech\u00f3 de los d\u00edas de fiesta de oto\u00f1o, renunci\u00f3 a su c\u00e1treda y se march\u00f3 con M\u00f3nica, Adeodato, y sus amigos a Casic\u00edaco, la propiedad campestre de Verecundo, para dedicarse all\u00ed a la b\u00fasqueda de la verdadera filosof\u00eda que para \u00e9l ya era inseparable del cristianismo.\n<\/p>\n<h2>Desde su conversi\u00f3n hasta su episcopado (386-395)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gradualmente, Agust\u00edn se fue familiarizando con la doctrina cristiana, y la fusi\u00f3n de la filosof\u00eda plat\u00f3nica con los dogmas revelados se iba formando en su mente. La ley que le condujo a este cambio de pensar ha sido frecuentemente mal interpretada en estos \u00faltimos a\u00f1os, y es lo bastante importante como para definirla con precisi\u00f3n. La soledad en Casic\u00edaco hizo realidad un sue\u00f1o anhelado desde hac\u00eda mucho tiempo. En sus libros \u00abContra los acad\u00e9micos\u00bb, Agust\u00edn ha descrito la serenidad ideal de esta existencia, que s\u00f3lo la estimula la pasi\u00f3n por la verdad. Complet\u00f3 la ense\u00f1anza de sus j\u00f3venes amigos, ya con lecturas literarias en com\u00fan, ya con conferencias fisos\u00f3ficas, a las que a veces invitaba a M\u00f3nica y que, recopiladas por un secretario, han proporcionado la base de los \u00abDi\u00e1logos\u00bb. M\u00e1s adelante Licencio recordar\u00eda en sus \u00abCartas\u00bb esas deliciosas ma\u00f1anas y atardeceres filos\u00f3ficos en los que Agust\u00edn sol\u00eda evolucionar los incidentes m\u00e1s corrientes en las m\u00e1s elevadas discusiones. Los t\u00f3picos favoritos de las conferencias eran la verdad, la certeza (Contra los acad\u00e9micos), la verdadera felicidad en la filosof\u00eda (De la vida feliz), el orden de la Providencia en el mundo y el problema del mal (De Ordine) y, por \u00faltimo, Dios y el alma (Soliloquios, Acerca de la inmortalidad del alma).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De aqu\u00ed surge la curiosa pregunta planteada por los cr\u00edticos modernos: \u00bfEra ya cristiano Agust\u00edn cuando escribi\u00f3 los \u00abDi\u00e1logos\u00bb en Casic\u00edaco? Hasta ahora, nadie lo hab\u00eda puesto en duda; los historiadores, bas\u00e1ndose en las \u00abConfesiones\u00bb, hab\u00edan cre\u00eddo todos que el doble objetivo de Agust\u00edn para retirarse a la quinta fue mejorar la salud y prepararse para el bautismo. Pero hoy en d\u00eda ciertos cr\u00edticos aseguran haber descubierto una oposici\u00f3n radical entre los \u00abDi\u00e1logos\u00bb filos\u00f3ficos que escribi\u00f3 en este retiro, y el estado del alma que describe en las \u00abConfesiones\u00bb. Seg\u00fan Harnack, cuando Agust\u00edn escribi\u00f3 las \u00abConfesiones\u00bb tuvo que haber proyectado los sentimientos del obispo del a\u00f1o 400 en el ermita\u00f1o del a\u00f1o 386. Otros van m\u00e1s lejos y sostienen que el ermita\u00f1o de la quinta milanesa no pod\u00eda haber sido cristiano de coraz\u00f3n, sino plat\u00f3nico; que la conversi\u00f3n en la escena del jard\u00edn no fue al cristianismo, sino a la filosof\u00eda; y que la fase genuinamente cristiana no comenz\u00f3 hasta 390.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esta interpretaci\u00f3n de los \u00abDi\u00e1logos\u00bb no encaja con los hechos ni con los textos. Se ha admitido que Agust\u00edn recibi\u00f3 el bautismo en la Pascua de 387; \u00bfa qui\u00e9n puede ocurr\u00edrsele que esta ceremonia careciera de sentido para \u00e9l? Y, \u00bfc\u00f3mo puede aceptarse que la escena en el jard\u00edn, el ejemplo de los ermita\u00f1os, la lectura de San Pablo, la conversi\u00f3n de Victorino, el \u00e9xtasis de Agust\u00edn al leer los Salmos con M\u00f3nica, todo esto fueran invenciones hechas despu\u00e9s? Adem\u00e1s, Agust\u00edn escribi\u00f3 la hermosa apolog\u00eda \u00abSobre la Santidad de la Iglesia Cat\u00f3lica\u00bb en 388 \u00bfc\u00f3mo puede concebirse que todav\u00eda no fuera cristiano en esa fecha? No obstante, para resolver el argumento lo \u00fanico que hace falta es leer los propios \u00abDi\u00e1logos\u00bb.  Ellos son ciertamente una obra puramente filos\u00f3fica&#8212;tal como Agust\u00edn reconoce ingenuamente, una obra de juventud, adem\u00e1s, no sin cierta pretensi\u00f3n (Confesiones, IX.4); sin embargo, contienen la historia completa de su formaci\u00f3n cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya por el a\u00f1o 386, en la primera obra que escribi\u00f3 en Casic\u00edaco nos revela el gran motivo subyacente de sus investigaciones. El objeto de su filosof\u00eda es respaldar la autoridad con la raz\u00f3n y, \u00abpara \u00e9l, la gran autoridad, \u00e9sa que domina todas las dem\u00e1s y de la cual jam\u00e1s deseaba desviarse, es la autoridad de Cristo\u00bb; y si ama a los plat\u00f3nicos es porque cuenta con encontrar entre ellos interpretaciones que siempre est\u00e9n en armon\u00eda con su fe (Contra los acad\u00e9micos, III, c. X).  Esta seguridad y confianza era excesiva, pero permanece evidente que el que habla en estos \u00abDi\u00e1logos\u00bb es cristiano, no plat\u00f3nico. Nos revela los m\u00e1s \u00edntimos detalles de su conversi\u00f3n, el argumento que lo convenci\u00f3 a \u00e9l (la vida y conquistas de los Ap\u00f3stoles), su progreso en la fe en la escuela de San Pablo (ibid., II,II), las deliciosas conferencias con sus amigos sobre la Divinidad de Jesucristo, las maravillosas transformaciones que la fe obr\u00f3 en su alma, incluso conquistando el orgullo intelectual que los estudios plat\u00f3nicos hab\u00edan despertado en \u00e9l (De la vida feliz), y por fin, la calma gradual de sus pasiones y la gran resoluci\u00f3n de elegir la sabidur\u00eda como \u00fanica compa\u00f1era (Soliloquios, I, X).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora es f\u00e1cil apreciar en su justo valor la influencia del neoplatonismo sobre la mente del gran doctor africano. Ser\u00eda imposible para cualquiera que haya le\u00eddo las obras de San Agust\u00edn negar la existencia de dicha influencia, pero tambi\u00e9n ser\u00eda exagerar enormemente esta influencia pretender que en alg\u00fan momento sacrific\u00f3 el Evangelio por Plat\u00f3n. El mismo cr\u00edtico docto sabiamente concluye as\u00ed su estudio:  \u00abPor lo tanto, San Agust\u00edn es francamente neoplat\u00f3nico siempre y cuando esta filosof\u00eda est\u00e9 de acuerdo con sus doctrinas religiosas; en el momento que surge una contradicci\u00f3n, no duda nunca en subordinar su filosof\u00eda a la religi\u00f3n, y la raz\u00f3n a la fe. Era ante todo cristiano; las cuestiones filos\u00f3ficas que constantemente ten\u00eda en la cabeza iban siendo relegadas cada vez m\u00e1s a un segundo plano\u00bb (op. Cit., 155). Pero el m\u00e9todo era peligroso; al buscar as\u00ed armon\u00eda entre las dos doctrinas crey\u00f3, demasiado f\u00e1cilmente, encontrar el cristianismo en Plat\u00f3n o el platonismo en el Evangelio. M\u00e1s de una vez, en sus \u00abRetractaciones\u00bb y en otros lugares, reconoce que no siempre ha evitado este peligro. As\u00ed, imagin\u00f3 haber descubierto en el platonismo la doctrina completa del Verbo y el pr\u00f3logo entero de San Juan. Asimismo, desminti\u00f3 un gran n\u00famero de teor\u00edas neoplat\u00f3nicas que al principio lo hab\u00edan conducido al error&#8212;la tesis cosmol\u00f3gica del alma universal, que hace del mundo un animal inmenso&#8212;las dudas plat\u00f3nicas sobre esa grave pregunta: \u00bfHay un alma \u00fanica para todo el universo o cada uno tiene un alma distinta? Pero, por otra parte, como Schaff observa muy adecuadamente (San Agust\u00edn, Nueva York, 1886, p. 51), siempre hab\u00eda reprochado a los plat\u00f3nicos el fueran ignorantes o que rechazaran los puntos fundamentales del cristianismo: \u00abprimero, el gran misterio, el la Encarnaci\u00f3n del Verbo; y despu\u00e9s, el amor, descansando sobre una base de humildad\u00bb. Tambi\u00e9n ignoran la gracia, dice, dando sublimes preceptos de moralidad sin ninguna ayuda para alcanzarlos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que Agust\u00edn persegu\u00eda con el bautismo cristiano era la gracia Divina. En el a\u00f1o 387, hacia principios de Cuaresma, fue a Mil\u00e1n y, con Adeodato y Alipio, ocup\u00f3 su lugar entre los \u201ccompetentes\u201d y Ambrosio lo bautiz\u00f3 el d\u00eda de Pascua Florida o, al menos, durante el tiempo Pascual.  Es infundada la tradici\u00f3n que afirma que en esa ocasi\u00f3n el obispo y el ne\u00f3fito cantaron el Te Deum alternadamente.  Sin embargo, esta leyenda ciertamente expresa la alegr\u00eda de la Iglesia al recibir como hijo a aquel que ser\u00eda su m\u00e1s ilustre doctor. Fue entonces cuando Agust\u00edn, Alipio, y Evodio decidieron retirarse en aislamiento a \u00c1frica. Agust\u00edn, no hay duda, permaneci\u00f3 en Mil\u00e1n hasta casi el oto\u00f1o continuando sus obras: \u00abAcerca de la inmortalidad del alma\u00bb y \u00abAcerca de la m\u00fasica\u00bb. En el oto\u00f1o de 387 estaba a punto de embarcarse en Ostia cuando Santa M\u00f3nica fue llamada de esta vida. No hay p\u00e1ginas en toda la literatura que alberguen un sentimiento m\u00e1s exquisito que la historia de su santa muerte y del dolor de Agust\u00edn (Confesiones, IX). Agust\u00edn permaneci\u00f3 en Roma varios meses, principalmente ocup\u00e1ndose de refutar el manique\u00edsmo. Despu\u00e9s de la muerte del tirano M\u00e1ximo (agosto 388) naveg\u00f3 a \u00c1frica, y al cabo de una corta estancia en Cartago regres\u00f3 a su nativa Tagaste. Al llegar all\u00ed, inmediatamente dese\u00f3 poner en pr\u00e1ctica su idea de una vida perfecta: comenz\u00f3 por vender todos sus bienes y regal\u00f3 las ganancias a los pobres. A continuaci\u00f3n, \u00e9l y sus amigos se retiraron a sus tierras, que ya no le pertenec\u00edan, para llevar una vida en com\u00fan de pobreza, oraci\u00f3n y estudio de las Escrituras. El libro de las \u00abLXXXIII cuestiones\u00bb es el fruto de las conferencias celebradas en este retiro, en el que tambi\u00e9n escribi\u00f3 \u00abDe Genesi contra Manichaeos\u00bb, \u00abDe Magistro\u00bb, y \u00abDe Vera Religione.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn no pens\u00f3 en entrar al sacerdocio y, por miedo al episcopado, incluso huy\u00f3 de las ciudades donde era necesaria una elecci\u00f3n.  Un d\u00eda en Hippo Regius, donde lo hab\u00eda llamado un amigo cuya salvaci\u00f3n del alma estaba en peligro, estaba orando en una iglesia cuando de repente la gente se agrup\u00f3 a su alrededor aclam\u00e1ndole y rogando al obispo, Valerio, que lo elevara al sacerdocio. A pesar de sus l\u00e1grimas, Agust\u00edn se vio obligado a ceder a las s\u00faplicas y fue ordenado en 391.  El nuevo sacerdote consider\u00f3 esta ordenaci\u00f3n un motivo m\u00e1s para volver a su vida religiosa en Tagaste, lo que Valerio aprob\u00f3 tan categ\u00f3ricamente que puso cierta propiedad eclesi\u00e1stica a disposici\u00f3n de Agust\u00edn, permitiendo as\u00ed que estableciera un monasterio, el segundo que hab\u00eda fundado. Sus cinco a\u00f1os de ministerio sacerdotal fueron admirablemente fruct\u00edferos; Valerio le hab\u00eda rogado que predicara, a pesar de que en \u00c1frica exist\u00eda la deplorable costumbre de reservar ese ministerio para los obispos. Agust\u00edn combati\u00f3 la herej\u00eda, especialmente el manique\u00edsmo, y tuvo un \u00e9xito prodigioso.   Fortunato, uno de sus grandes doctores al que Agust\u00edn hab\u00eda retado en conferencia p\u00fablica, se sinti\u00f3 tan humillado al verse derrotado que huy\u00f3 de Hipona. Agust\u00edn tambi\u00e9n aboli\u00f3 el abuso de celebrar banquetes en las capillas de los m\u00e1rtires. El 8 de octubre del a\u00f1o 393 tom\u00f3 parte en el Concilio Plenario de \u00c1frica, presidido por San Aurelio, obispo de Cartago, y a petici\u00f3n de los obispos se vio obligado a dar un discurso que, en su forma completa, m\u00e1s tarde lleg\u00f3 a ser el tratado de \u00abDe Fide et symbolo.\u00bb\n<\/p>\n<h2>Como obispo de Hipona (396-430)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Valerio, obispo de Hipona, debilitado por la vejez, obtuvo la autorizaci\u00f3n de San Aurelio, primado de \u00c1frica, para asociar a Agust\u00edn con \u00e9l, como coadjutor. Agust\u00edn se hubo de resignar a que Megalio, primado de Numidia, lo consagrara. Ten\u00eda entonces cuarenta y dos a\u00f1os y ocupar\u00eda la sede de Hipona durante treinta y cuatro. El nuevo obispo supo combinar bien el ejercicio de sus deberes pastorales con las austeridades de la vida religiosa y, aunque abandon\u00f3 su convento, transform\u00f3 su residencia episcopal en monasterio, donde vivi\u00f3 una vida en comunidad con sus cl\u00e9rigos, que se comprometieron a observar la pobreza religiosa. Lo que as\u00ed fund\u00f3, \u00bffue una orden de cl\u00e9rigos regulares o de monjes? Esta pregunta ha surgido con frecuencia, pero creemos que Agust\u00edn no se par\u00f3 mucho a considerar estas distinciones. Fuera como fuere, la casa episcopal de Hipona se transform\u00f3 en una verdadera cuna de inspiraci\u00f3n que form\u00f3 a los fundadores de los monasterios que pronto se extendieron por toda \u00c1frica, y a los obispos que ocuparon las sedes vecinas. San Posidio (Vita S. August., XXII) enumera diez de los amigos del santo y disc\u00edpulos que fueron promovidos al episcopado. Fue as\u00ed que Agust\u00edn gan\u00f3 el t\u00edtulo de patriarca de los religiosos y renovador de la vida del clero en \u00c1frica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, ante todo, \u00e9l fue defensor de la verdad y pastor de las almas. Sus actividades doctrinales, cuya influencia estaba destinada a durar tanto como la Iglesia misma, fueron m\u00faltiples: predicaba con frecuencia, a veces cinco d\u00edas consecutivos, y de sus sermones manaba tal esp\u00edritu de caridad que conquist\u00f3 todos los corazones; escribi\u00f3 cartas que divulgaron sus soluciones a los problemas de la \u00e9poca por todo el mundo entonces conocido; dej\u00f3 su esp\u00edritu grabado en diversos concilios africanos a los que asisti\u00f3, por ejemplo, los de Cartago en 398, 401, 407, 419 y Mileve en 416 y 418; y por \u00faltimo, luch\u00f3 infatigablemente contra todos los errores. Describir estas luchas ser\u00eda interminable; por tanto, seleccionaremos solamente las principales controversias y en cada una indicaremos cu\u00e1l fue la postura doctrinal del gran obispo de Hipona.\n<\/p>\n<h3>La controversia maniquea y el problema del mal<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de ser consagrado obispo, el celo que Agust\u00edn hab\u00eda demostrado desde su bautismo en acercar a sus antiguos correligionarios a la verdadera Iglesia tom\u00f3 una forma m\u00e1s paternal, sin llegar a perder el pr\u00edstino ardor -\u00abdejad que se encolericen contra nosotros aquellos que desconocen cu\u00e1n amargo es el precio de obtener la verdad\u2026 En cuanto a m\u00ed, os mostrar\u00eda la misma indulgencia que mis hermanos mostraron conmigo cuando yo erraba ciego por vuestras doctrinas\u00bb (Contra Epistolam Fundamenti, III). Entre los acontecimientos m\u00e1s memorables ocurridos durante esta controversia, cuenta la gran victoria que en 404 obtuvo sobre F\u00e9lix, uno de los \u00abelegidos\u00bb de los maniqueos y gran doctor de la secta. Estaba propagando sus errores en Hipona, y Agust\u00edn le invit\u00f3 a una conferencia p\u00fablica cuyo tema necesariamente causar\u00eda un gran revuelo; F\u00e9lix se declar\u00f3 derrotado, abraz\u00f3 la fe y, junto con Agust\u00edn, suscribi\u00f3 las actas de la conferencia. Agust\u00edn, en sus escritos, refut\u00f3 sucesivamente a Mani (397), al famoso Fausto (400), a Secundino (405), y (alrededor de 415) a los fatalistas priscilianistas a quien Paulo Orosio hab\u00eda denunciado. Estos escritos contienen la opini\u00f3n clara e incuestionable del santo sobre el eterno problema del mal, pensamiento basado en un optimismo que proclama, igual que los plat\u00f3nicos, que toda obra de Dios es buena y la \u00fanica fuente del mal moral es la libertad de las criaturas (De Civitate Dei, XIX.13.2).  Agust\u00edn defiende el libre albedr\u00edo, incluso en el hombre como es, con tal ardor que sus obras contra los maniqueos son una inagotable reserva de argumentos en esta controversia todav\u00eda en debate.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los jansenistas han sostenido en vano que Agust\u00edn era inconscientemente pelagiano, y que despu\u00e9s reconoci\u00f3 la p\u00e9rdida de la libertad por el pecado de Ad\u00e1n. Los cr\u00edticos modernos, sin duda desconocedores del complicado sistema del santo y de su peculiar terminolog\u00eda, han ido mucho m\u00e1s lejos. En la \u00abRevue d&#8217;histoire et de litt\u00e9rature religieuses\u00bb (1899, p. 447), M. Margival muestra a San Agust\u00edn como la v\u00edctima del pesimismo metaf\u00edsico absorbido inconscientemente de las doctrinas maniqueas. \u00abNunca\u00bb dice, \u00abla idea oriental de la necesidad y la eternidad del mal, ha tenido un defensor m\u00e1s celoso que este obispo\u00bb. Nada es m\u00e1s opuesto a los hechos.  Agust\u00edn reconoce que todav\u00eda no hab\u00eda comprendido c\u00f3mo la primera inclinaci\u00f3n buena de la voluntad es un don de Dios (Retractaciones, I, XXIII, n, 3); pero hay que recordar que nunca se retract\u00f3 de sus principales teor\u00edas sobre el libre albedr\u00edo y nunca modific\u00f3 su opini\u00f3n sobre lo que constituye la condici\u00f3n esencial, es decir, la plena potestad de elegir o de decidir. \u00bfQui\u00e9n se atrever\u00eda a decir que cuando revis\u00f3 sus propios escritos le falt\u00f3 claridad de percepci\u00f3n o sinceridad en un punto tan importante?\n<\/p>\n<h3>La controversia donatista y la teor\u00eda de la Iglesia<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cisma donatista fue el \u00faltimo episodio en las controversias montanista y novaciana que hab\u00edan agitado la Iglesia desde el siglo II.  Mientras en Oriente se discut\u00edan aspectos variados del problema Divino y Cristol\u00f3gico del Verbo, Occidente, debido sin duda a su genio m\u00e1s pr\u00e1ctico, se ocup\u00f3 del problema moral del pecado en todas sus formas. El dilema general era la santidad de la Iglesia; \u00bfPod\u00eda ser perdonado el pecador y dejar que continuara en su seno? En \u00c1frica, el dilema concern\u00eda especialmente a la santidad de la jerarqu\u00eda. Los obispos de Numidia, que en el a\u00f1o 312 hab\u00edan rehusado aceptar como v\u00e1lida la consagraci\u00f3n de Ceciliano, obispo de Cartago, de manos de un traidor (traditor), hab\u00edan introducido el cisma, y al mismo tiempo propusieron estas graves preguntas: \u00bfdependen los poderes jer\u00e1rquicos del m\u00e9rito moral del sacerdote? \u00bfc\u00f3mo puede la santidad de la Iglesia ser compatible con la indignidad de sus ministros?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Agust\u00edn lleg\u00f3 a Hipona, el cisma ya hab\u00eda alcanzado enormes proporciones y se hab\u00eda identificado con tendencias pol\u00edticas&#8212;quiz\u00e1s con un movimiento nacional contra la dominaci\u00f3n romana. De todas formas, es f\u00e1cil descubrir en \u00e9l una oculta corriente de venganza antisocial que los emperadores tuvieron que combatir con leyes estrictas. La extra\u00f1a secta conocida por \u00abSoldados de Cristo\u00bb, y llamada por los cat\u00f3licos circumcelliones (bandoleros, vagabundos), era semejante a las sectas revolucionarias de la Edad Media en un momento de destrucci\u00f3n fan\u00e1tica&#8212;hecho que no debe perderse de vista si se va a apreciar debidamente la severa legislaci\u00f3n de los emperadores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de las luchas de Agust\u00edn contra los donatistas tambi\u00e9n es la de su cambio de opini\u00f3n en cuanto a las rigurosas medidas a emplear contra los herejes; y la Iglesia Africana, de cuyos concilios \u00e9l hab\u00eda sido el alma, sigui\u00f3 su ejemplo. Este cambio de posici\u00f3n lo atestigua solemnemente el mismo obispo de Hipona, especialmente en sus Cartas, (93), (en el a\u00f1o 408).  Al principio busc\u00f3 restablecer la unidad por medio de conferencias y amistosas discusiones. Inspir\u00f3 varias medidas conciliadoras en los Concilios de \u00c1frica, y envi\u00f3 embajadores a los donatistas invit\u00e1ndolos a reintegrarse a la Iglesia o, al menos, apremi\u00e1ndolos a que enviaran diputados a una conferencia (403). Al principio los donatistas respondieron con silencio, despu\u00e9s con insultos, y por \u00faltimo con una violencia tal que Posidio, obispo de Calamet, amigo de Agust\u00edn, tuvo que huir para librarse de la muerte, el obispo de Baga\u00efa qued\u00f3 cubierto con horribles heridas, y el mism\u00edsimo obispo de Hipona sufri\u00f3 varios atentados contra su vida (Carta 88 a Januario, el obispo donatista). Esta locura de los circumceliones exig\u00eda una represi\u00f3n dura y Agust\u00edn, siendo testigo de las muchas conversiones que surgieron de todo esto, aprob\u00f3 a partir de entonces unas r\u00edgidas leyes. No obstante, hay que se\u00f1alar esta importante salvedad: San Agust\u00edn jam\u00e1s dese\u00f3 que la herej\u00eda se castigara con la muerte&#8212;Vos rogamos ne occicatis (Ep\u00edstola l00, al proc\u00f3nsul Donato). Pero los obispos a\u00fan favorec\u00edan una conferencia con los cism\u00e1ticos, y en 410 Honorio proclam\u00f3 un edicto que puso fin a la negativa donatista. En junio de 411 tuvo lugar una conferencia solemne en Cartago, en presencia de 279 obispos donatistas y 286 cat\u00f3licos.  Los portavoces de los donatistas eran Petiliano de Constantinopla, Primiano de Cartago, y Em\u00e9rito de Cesarea; los oradores cat\u00f3licos eran Aurelio y Agust\u00edn.  En cuanto a la cuesti\u00f3n hist\u00f3rica que entonces se debat\u00eda, el obispo de Hipona demostr\u00f3 la inocencia de Ceciliano y de su consagrante F\u00e9lix; y en el debate dogm\u00e1tico estableci\u00f3 la tesis cat\u00f3lica de que mientras la Iglesia est\u00e9 en la tierra puede, sin perder su santidad, tolerar bajo su palio a los pecadores a fin de convertirlos.  En nombre del emperador, el proc\u00f3nsul Marcelino sancion\u00f3 la victoria de los cat\u00f3licos en todos los puntos. Poco a poco el donatismo fue decayendo hasta desaparecer con la llegada de los v\u00e1ndalos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn desarroll\u00f3 su teor\u00eda de la Iglesia tan amplia y magn\u00edficamente que, seg\u00fan Specht, \u00abmerece que se le llame el Doctor de la Iglesia adem\u00e1s de \u00abDoctor de la Gracia\u00bb; y M\u00f6hler (Dogmatik, 351) no tuvo miedo de escribir: \u00abDesde los tiempos de San Pablo, no se ha escrito nada sobre la Iglesia que tenga la profundidad de sentimiento y la fuerza de concepto comparable a las obras de San Agust\u00edn\u00bb. Corrigi\u00f3, perfeccion\u00f3 e incluso super\u00f3 las hermosas p\u00e1ginas de San Cipriano de Cartago sobre la instituci\u00f3n divina de la Iglesia, su autoridad, sus marcas esenciales y su misi\u00f3n en la distribuci\u00f3n de la gracia y administraci\u00f3n de los Sacramentos.  Los cr\u00edticos protestantes, Dorner, Bindemann, B\u00f6hringer y especialmente Reuter, proclaman bien alto, e incluso a veces exageran, este papel que desempe\u00f1\u00f3 el doctor de Hipona; y si bien Harnack no concuerda completamente con ellos en todos los aspectos, no duda en decir (Historia del Dogma, II, c., III): \u00abEs uno de los puntos en los que Agust\u00edn especialmente afirma y vigoriza la idea cat\u00f3lica\u2026 Fue el primero [!] en transformar la autoridad de la Iglesia en una potencia religiosa, y en conferir a la religi\u00f3n pr\u00e1ctica el don de doctrina de la Iglesia\u00bb. No fue el primero, pues Dorner reconoce (Agustinus, 88) que San Optato de Mileve ya hab\u00eda expuesto la base de la mismas doctrinas. Sin embargo Agust\u00edn profundiz\u00f3, sistematiz\u00f3 y complet\u00f3 las ideas de San Cipriano y Optato; pero aqu\u00ed es imposible meterse en m\u00e1s detalles. (V\u00e9ase Specht, Die Lehre von der Kirche nach dem hl. Augustinus, Paderborn, 1892.)\n<\/p>\n<h3>La Controversia Pelagiana y el Doctor de la Gracia<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El final de la lucha contra los donatistas casi coincidi\u00f3 con los comienzos de una grav\u00edsima disputa teol\u00f3gica que no s\u00f3lo iba a exigir la plena atenci\u00f3n de Agust\u00edn hasta el momento de su muerte, sino que tambi\u00e9n se convertir\u00eda en un eterno problema para los individuos y para la Iglesia. M\u00e1s adelante nos extenderemos en el sistema de Agust\u00edn; aqu\u00ed s\u00f3lo necesitamos se\u00f1alar las fases de la controversia. \u00c1frica, donde Pelagio y su disc\u00edpulo Celestio hab\u00edan buscado refugio despu\u00e9s de la toma de Roma por Alarico, fue el centro principal de los primeros des\u00f3rdenes pelagianos; ya en 412 un concilio celebrado en Cartago conden\u00f3 a los pelagianos por sus ataques a la doctrina del pecado original. Entre otros libros que Agust\u00edn escribi\u00f3 en contra de ellos estaba el famoso \u00abDe natur\u00e2 et grati\u00e2\u00bb, gracias al cual los concilios celebrados m\u00e1s tarde en Cartago y Mileve confirmaron la condena a estos innovadores que hab\u00edan conseguido enga\u00f1ar a un s\u00ednodo reunido en Diospolis en Palestina, condena que fue reiterada despu\u00e9s por el Papa San Inocencio I (417). Un segundo per\u00edodo de intrigas pelagianas se suscit\u00f3 en Roma, pero el Papa San Z\u00f3simo, a quien las estratagemas de Celestio tuvieron moment\u00e1neamente cegado hasta que Agust\u00edn le hizo abrir los ojos, pronunci\u00f3 la solemne condena de estos herejes en 418. A partir de entonces el combate se hizo por escrito contra Juli\u00e1n de Eclana, que asumi\u00f3 el liderazgo del partido y atac\u00f3 violentamente a Agust\u00edn.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia 426 se uni\u00f3 a las listas una escuela que despu\u00e9s se llam\u00f3 semipelagiana, sus primeros miembros eran monjes de Adrumetum en \u00c1frica, a los que siguieron otros de Marsella, dirigidos por Casiano, el famoso abad de San V\u00edctor. Sin poder admitir la absoluta gratuidad de la predestinaci\u00f3n, buscaron un punto medio entre San Agust\u00edn y Pelagio, y sosten\u00edan que la gracia se debe otorgar a aquellos que la merezcan y negarla a los dem\u00e1s; por lo tanto, la buena voluntad tiene precedencia, pues desea, pide y Dios recompensa. Cuando Tiro Pr\u00f3spero de Aquitania le inform\u00f3 sobre estas ideas, una vez m\u00e1s, el santo doctor expuso en \u00abDe Pr\u00e6destinatione Sanctorum\u00bb c\u00f3mo incluso estos primeros deseos de salvaci\u00f3n existen en nosotros debido a la gracia de Dios, lo que por tanto controla absolutamente nuestra predestinaci\u00f3n.\n<\/p>\n<h3>Luchas contra el Arrianismo y los \u00faltimos a\u00f1os<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 426, el santo obispo de Hipona a los setenta y dos a\u00f1os de edad, deseando ahorrar a su ciudad episcopal la agitaci\u00f3n de una elecci\u00f3n despu\u00e9s de su muerte, hizo que tanto el pueblo como el clero aclamaran la elecci\u00f3n del di\u00e1cono Heraclio como auxiliar y sucesor suyo, y le transfiri\u00f3 la administraci\u00f3n de materias externas. Agust\u00edn podr\u00eda haber disfrutado de algo de descanso (427) si no hubiera sido por la agitaci\u00f3n en \u00c1frica debido a la inmerecida desgracia y a la revuelta del conde Bonifacio. Los ostrogodos, enviados por la emperadora Placidia para oponerse a Bonifacio, y los v\u00e1ndalos, a quienes llam\u00f3 despu\u00e9s en su ayuda, eran todos arrianos. Maximino, un obispo arriano, entr\u00f3 en Hipona con las tropas imperiales. El santo doctor defendi\u00f3 la fe en una conferencia p\u00fablica (428) y en varios escritos. Profundamente apenado por la devastaci\u00f3n de \u00c1frica, se afan\u00f3 por conseguir una reconciliaci\u00f3n entre el conde Bonifacio y la emperatriz. Efectivamente la paz volvi\u00f3 a establecerse, pero no con Genseric, el rey v\u00e1ndalo. Vencido Bonifacio, busc\u00f3 refugio en Hipona, donde muchos obispos ya hab\u00edan hu\u00eddo en busca de protecci\u00f3n y esta ciudad bien fortificada iba a padecer los horrores de dieciocho meses de asedio. Con gran esfuerzo por controlar su angustia, Agust\u00edn continu\u00f3 refutando a Juli\u00e1n de Eclana pero cuando comenz\u00f3 el asedio fue v\u00edctima de lo que result\u00f3 ser una enfermedad mortal, y al cabo de tres meses de admirable paciencia y ferviente oraci\u00f3n, parti\u00f3 de esta tierra de exilio el 28 de agosto de 430, en el a\u00f1o septuag\u00e9simo octavo a\u00f1o de su vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Portali\u00e9, Eug\u00e8ne. \u00abLife of St. Augustine of Hippo.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 2. New York: Robert Appleton Company, 1907.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/02084a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Roxana S. Gahan.  L H M\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Enlaces internos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Agust\u00edn de Hipona en las Audiencias de Benedicto XVI (I).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Agust\u00edn de Hipona en las Audiencias de Benedicto XVI (II).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Agust\u00edn de Hipona en las Audiencias de Benedicto XVI(III).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Agust\u00edn de Hipona en las audiencias de Benedicto XVI (IV).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Agust\u00edn de Hipona en las Audiencias de Benedicto XVI(V)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Himno Agust\u00edn de M\u00f3nica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] Ense\u00f1anzas de Agust\u00edn de Hipona.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Obras de Agust\u00edn Hipona\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Regla de Agust\u00edn de Hipona.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] Agust\u00edn de Hipona, Pedagogo de la Sabidur\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11] Carta 140 a Honorato.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12] San Agust\u00edn de Hipona: significado de cor en sus obras.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este art\u00edculo trataremos sobre la vida de San Agust\u00edn de Hipona. La extraordinaria vida de San Agust\u00edn se desdobla ante nosotros en documentos de riqueza sin rival, y no tenemos informaci\u00f3n de ning\u00fan otro car\u00e1cter de la antig\u00fcedad comparable al de las \u00abConfesiones\u00bb, que relatan la conmovedora historia de su alma; las \u00abRetractaciones\u00bb, que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-de-san-agustin-de-hipona\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVIDA DE SAN AGUSTIN DE HIPONA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22769","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22769","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22769"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22769\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22769"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22769"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22769"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}